CEPRID

Lo que viene después de la fallida revolución en Moldavia

Lunes 20 de abril de 2009 por CEPRID

Vladimir Zharijin

RIA Novosti

A juzgar por todo, los acontecimientos ocurridos recientemente en Chisinau, la capital de Moldavia, no podrán engrosar la lista de las "revoluciones de colores" que han tenido lugar los últimos años en algunos países del espacio postsoviético.

Cabe resaltar que el fracaso de la revolución en Moldavia no ha sido un caso único.

Los desórdenes y manifestaciones de protesta promovidos por los partidos políticos perdedores después de los comicios no siempre terminaron en victorias como en Georgia o Ucrania. Las manifestaciones callejeras tras elecciones celebradas en Azerbaiyán y en Armenia, transcurrieron sin producir ningún efecto.

Aquellos que no comprenden muy bien las particularidades de la legislación moldava expresaron asombro. ¿Cuál era el objetivo oposición moldava?

Según el resultado de los comicios, la oposición sufrió una derrota desastrosa ante el Partido Comunista que cuenta con una mayoría estable en el Parlamento y ningún recuento de los votos podría modificar esa situación.

Lo que pasa es que de acuerdo a la Constitución de Moldavia, el presidente, que a propósito, goza de amplias atribuciones, es elegido si cuenta con el respaldo de las 3/5 partes del Parlamento, es decir con los votos de 61 diputados de un total de 101 mandatos que conforman el legislativo moldavo.

Al parecer, los comunistas obtuvieron precisamente ese número de escaños, y de esa forma, la oposición quedó al margen del juego político. Según el recuento provisional de los votos, precisamente ese fue el resultado. Y después de que se supo que la oposición no contaba para nada, comenzaron los desórdenes en el Parlamento y en la residencia presidencial.

Ahora, los representantes de la oposición declaran que no son responsables de haber perturbado el orden público y que los desórdenes fueron provocados por el propio presidente del país, Vladímir Voronin, e incluso responsabilizan a los servicios secretos de Rusia.

Pero la autoría de la oposición en los desórdenes quedó demostrada y no cabe dudas, y cuando la Comisión Central Electoral precisó declaró oficialmente que el partido comunista de todas maneras obtuvo 61 escaños en el parlamento, como por arte de magia los mítines ante el parlamento adquirieron un carácter pacífico, y la oposición repente perdió todo el interés por un conteo adicional de los sufragios.

Lo que pasa es que llegó el momento de negociar con los comunistas la candidatura del presidente y si las negociaciones no dan ningún resultado, entonces bloquear la votación durante al menos 45 días y después convocar a nuevos comicios legislativos, según la Constitución.

¿Y por qué la oposición moldava perdió los comicios sin pena ni gloria?

Predominaba la opinión de que todas las circunstancias estaban precisamente a favor de la oposición y en contra de los comunistas. Los comunistas y Voronin ya llevan ocho años en el poder y en la opinión pública moldava tuvo que acumularse cierto cansancio y apatía por esos gobernantes.

Además, la permanente crisis económica que vivía Moldavia empeoró a consecuencia de la crisis mundial y comenzaron a regresar al país los emigrantes laborales desde Rusia y Europa que antes enviaban al país remesas que suponían más del 20 % del Producto Interno Bruto (PIB).

Como si esto fuera poco, el contencioso en Transnistria todavía está sin solución, un asunto muy sensible para la opinión pública moldava. Lo que pasa que a pesar de las quejas contra Voronin y el partido comunista, la mayoría de la población moldava no ve que la oposición tenga propuestas constructivas que valga la pena apoyar.

En Moldavia, nadie cree en una pronta inclusión de su país en la Unión Europa (UE).

Y, teniendo en cuanta esta circunstancia, no fue casual que en las recientes manifestaciones y desórdenes se ondearan banderas rumanas y se corearan consignas sobre la anexión de Moldavia a Rumania.

El planteamiento era sencillo, si Moldavia no puede ser admitida en la UE, optar por la liquidación del estado y fusionarse con Rumania que ya es miembro de la UE.

Pero esta idea tan sencilla es inaceptable para una buena parte de la población con elemental orgullo patriótico y que, además, comprende que una fusión con Rumania significa el fin de todas las posibilidades para la reunificación con Transnistria.

Políticos y expertos ya han podido constatar que las consignas públicas sobre la anexión de Moldavia a Rumania han afectado las negociaciones sobre el arreglo de en Transnistria devolviendo el proceso al estado en se que encontraba hace varios años atrás.

¿Y qué conclusiones se puede sacar de fallida revolución callejera en Chisinau?

Parece que tras el recuento definitivo de los votos y la ratificación oficial del escrutinio, los partidos de la oposición decretarán el fin de las manifestaciones callejeras y comenzarán las consultas, regateos y maniobras políticas encubiertas.

Las posibles candidaturas a la presidencia por parte del partido comunista moldavo implica la búsqueda de compromiso con los partidos de la oposición. Estos compromisos, pueden influir mucho en el nuevo presidente que elegirá el parlamento moldavo.

Vladimir Zharijin es director adjunto del Instituto de los países de la CEI


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