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Movimiento para una pieza musical rompehuelgas

Martes 5 de octubre de 2010, por sods

“Para concluir esta mañana soleada por la Sierra Oeste, Esperanza Aguirre llegó a Robledo de Chavela. Fue recibida por su alcalde, Mario de la Fuente, y aclamada por los vecinos que se acercaron hasta las instalaciones deportivas. En un día de huelga, a Esperanza no podía faltarle su atrezo de “mini-manifa”: una pancarta arropaba a 6 personas que chiflaban en pianissimo moderatto.”

Javier Rodea, periodista (o lo que sea) de la-almenara.com (29 de septiembre de 2010)

Con su gracejo habitual, la Espe se movió rápidamente (vivacissimo) por algunos pueblos de Madrid a fin de aparentar normalidad, aportando su personal granito de arena al piquete mediático y patronal que trató de reventar la huelga general el día 29 de septiembre (ya lo intentó institucionalmente, decretando máximos servicios mínimos). Su febrilidad (en pocas horas recorrió los pueblos de Villamantilla, Colmenar del Arroyo y Robledo de Chavela) y desparpajo “popular” (Espe con la gente, Espe con los niños, Espe jugando al paddle… todo ello en allegretto grazioso) contrastaba con la actitud de esos… esos… piqueteros, vagos y maleantes (cómo añorarán algunos esa ley tan usada por el régimen franquista), gente violenta y peligrosa que a esas horas ya había sido atropellada, apaleada, filiada por la policía y detenida por decenas.

En una jornada en la que muchos y muchas se partían la cara para defender la dignidad del trabajo y los derechos arrancados al capitalismo, un grupo de militantes ecologistas y de izquierdas quisieron romper el muro de la indiferencia, del servilismo que acompaña a esta versión castiza de Margaret Thatcher, gritando contra las políticas liberales que, como decía aquél, socavan las dos fuentes de toda riqueza: la tierra y el ser humano (poco nos importa que sean aplicadas por la derecha o por el autodenominado “Partido Socialista Obrero Español”).

13 irreductibles galos y un bebé de año y medio, armados hasta los dientes con cuatro silbatos y dos pancartas, hicieron frente al invasor con una poción mágica que los hace invencibles: el cerebro. Del otro lado, una corte de alcaldes, secretarios, subsecretarios, guardaespaldas, guardaespaldas (periodistas) y nativos (a decir verdad, muy pocos). Y entre medias, unos 30 “números” de las fuerzas de inseguridad del Estado (policía local, secretas, guardias civiles y antidisturbios) con cara de “dame un motivo”.

La Espe, famosa en nuestra tierra por pasarse por el refajo dos sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Madrid en contra de la ilegal autovía M-501, decidió huir por la puerta de atrás, pasando velozmente (prestissimo) los coches oficiales mientras éramos filiadas por la Guardia Civil.

Así finalizó la pieza rompehuelgas orquestada por la lideresa.