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Gran estreno mundial, apoteósico, megatrónico, chiripitifláutico

¡Vamos a seguir contando mentiras!

Jueves 31 de diciembre de 2009, por sods

Personajes: los alcaldes Don Saulo Pallín Caramuela (y su consejero, el Niño Melón), Mariano Zampató, Don Juan Peras Alolmo y Obama Jiménez; el periodista-justiciero sr. Pérez; y la aparición mariana de Espe Erpento.

Acto primero (y único), escena primera (y única)

[La escenografía simula el salón de un restaurante. Una gran mesa y un grupo de hombres sentados, fumando puros, degustando postres y bebiendo. Por los perímetros que exhiben, se nota que se están dando una buena panzada a currar. Aparece el alcalde Don Saulo Pallín, por la izquierda…, por la izquierda del público, se entiende, pues el sr. Pallín siempre sale por su derecha.]

Don Saulo Pallín. – Queridos compañeros de partido, [voz aflautada], españooooles, hermanos, después de aliviarme el vientre, es el momento…, en los postres…, ahora, entre carajillo y carajillo, es momento, digo, de establecer una estrategia comarcal que nos permita salir de esta crisis en la que nos ha metido hasta las trancas el malvado Z.P. junto a los villanos Bin Laden y el Doctor No, en conjunción con las hordas asiáticas, ecologistas y judeo-masónicas. Que no os engañen: ni la construcción (dicen que surrealista), ni la especulación inmobiliaria, ni el brutal endeudamiento de familias y pequeñas empresas, ni el aumento de las rentas del capital en detrimento del trabajo, ni la financiarización de las economías y otras chorradas por el estilo han tenido nada que ver con la situación de postración en la que nos encontramos. ¡Han sido ellos! ¡Y ellas!

[Aplausos entusiastas del Niño Melón.]

– [Continúa.] Y luego están los saboteadores internos: que si tengo deudas, que si una amoto de no sé qué, ¡todo mentira! Tome nota sr. Pérez, tome nota.

El sr. Pérez. – A mandar, que para eso estamos: a ver, a ver, que escriba la crónica… Sí, ya lo tengo: ¡el señor ilustrísimo, excelentísimo, suuuuuuper líder regional, avaaaanza con su dialéctica imparable, dribla, amaga, arremete a diestro y siniestro (sobre todo a siniestro), va derecho, derechiiiiito, directo a la Champions League por autovía, golpea con el tema del agua a los burócratas de la CHT…, pega un derechazo y… golgolgolgolgolgolgol, gooooooooooooooooool, gol, gol, gol, gol! ¡Qué pedazo de líder tenemos en la Sierra Oeste, ojo al dato, eh, ojo al dato: peeedaaazo de líder! Este año hacemos triplete: autovía hasta el límite de la provincia y más allá, hospital y cementerio nuclear. Sí, señor. Con dos cojones.

Don Saulo Pallín. – Muy bien, sr. Pérez, ya veo que coge usted las ideas al vuelo. [Continúa tras breve pausa.] Y luego están los putos ecologistas, siempre tocando las pelotas. Ecologistas de salón, no como yo, que soy ecologista de los de toda la vida, de los de tijera en mano para podar si hace falta hasta los brotes verdes.

Obama Jiménez. – Ahí quería yo llegar. Esos…, esos…, asesinos, desalmados, carniceros, psicópatas, destripaterrones, tuercebotas, tronchafarolas… ¿Charles Manson? ¿Jack el Destripador? ¿Hannibal Lecter? ¡Monjitas, comparados con esos genocidas! ¡Monjitas buenas!

Mariano Zampató. – Que es que son unos facinerosos y tal y tal.

Don Juan Peras Alolmo. – ¡Hay que remar, coño! Tenemos que remar todos en la misma dirección; y estos reman pa’otro lao, los muy cabrones. Tenemos que remar todos juntos para salir de la crisis, remar como en las galeras: unos arriba marcan el paso y otros abajo, sudando la camiseta, ¡sudando la camiseta!

Mariano Zampató. – Os voy a dar unos argumentos irrefutables para cuando tengáis que discutir con ellos: primero les decís que si van con taparrabos y tal y tal; que la lanza y tal y pascual. Y luego que si van a Madrid por autovía o ya han inventao la teletransportación.

[Risas de todos los presentes. El Niño Melón musita al oído del sr. Pallín algo inaudible para los demás.]

Don Saulo Pallín. – Camaradas, dejemos a esa caterva de ecolojetas. Ahora, vamos con el tema duro, el PORN y…, me cuesta hasta decirlo… ¡los límites al crecimiento!

[Ya no hay risas. Miradas serias, desconfiadas.]

Obama Jiménez. – ¡Virgencita, virgencita, que me quede como estoy!

Don Saulo Pallín. [Dirigiéndose a don Juan Peras Alolmo.] – ¡Yo necesito las plusvalías tanto como los demás! ¡Exijo una compensación compensatoria que compense tu dispensa!

Don Juan Peras Alolmo. – ¡Quieto ahí, pájaro! Santa Rita, Rita, lo que te da la autovía ni dios te lo quita.

Don Saulo Pallín. [Fuera de sí.] – ¡Pero, yo…! ¡Yo soy un gran líder con visión…!

Mariano Zampató. – No te me sulfures ni te pongas farruco. ¡El gran líder con visión soy yo! ¡Quítate tú que me pongo yo!

Don Saulo Pallín. – ¡Y también dos huevos duros!

[Los puños se crispan, las mandíbulas se tensan. Vuelan las migas de pan como proyectiles. Los hombres bufan, se plantan amenazantes, arrastran las pezuñas y se disponen a embestir con violencia. Suena él, el único, el Fari: “vaya torito, ay, torito guapo, tiene botiiiiines, y no va descalzo”. De repente, por un lateral, aparece un personaje etéreo, angelical, colgando de una grúa o, como se dice, ‘deus ex machina’.]

Don Juan Peras Alolmo. – Oh, visión mariana, si es… ¡la lideresa! ¡La Espe! ¡Es Espe Erpento!

[Los prebostes se postran de hinojos ante tan beatífica risión. El Niño Melón levita.]

Espe Erpento. – ¡Haya paz! ¡Haya paz! ¡No discutáis por un quítame allá esas recalificaciones, córcholis! ¡Que el espíritu de Génova 13 sea con vosotros! ¡Alabado sea el bigote de Josemari! Aquí me tenéis, majetes. En este hermoso rinconcito de Madrid, en esta zona tan protegida, llena de animalitos, de bichitos que corren, trepan, saltan, reptan… Todos esos insectitos, todas esas culebritas y arañitas… ¡¡¡hay que matarlas!!! Ay, qué asquito me dan.

Don Saulo Pallín. – ¡Oh, lideresa, ilumínanos con tu verbo divino, que estamos atribulados, desesperados! ¡Derrama sobre nosotros la buena nueva de las tablas neoliberales para salir de esta crisis! ¡Muéstranos el camino!

Mariano Zampató. – ¡Viva la lideresa! Y el que no diga viva, ¡que le reviente la barriga!

Espe Erpento. – ¡Escuchad! Sara Mago me ha hablado y éstas son las nuevas tablas de la verdad suprema, los mandamientos del dios Capital:

- 1. Amarás al libre mercado sobre todas las cosas. El libre mercado funciona como un reloj, aunque a veces haya que darle cuerda con el dinero de todos los contribuyentes.
- 2. Adorarás también a su Excelencia el Automóvil. El coche es bueno, hay que ir en coche hasta a hacer po-pó. La gente no debe descubrir que tiene piernas.
- 3. Suprimid impuestos. El dinerito está muy bien en el bolsillo de la gente, que hay que incentivar la economía, caramba. Los impuestos sólo son buenos para construir autovías o salvar bancos, ¡para todo lo demás, MasterCard, majetes!
- 4. Consumir hasta morir es un acto heroico. ¡Que viva el acigorrio! Consumir es un deber, una obligación moral. ¡No seamos egoístas, carape! Hay que pensar en esos pobres ricos, en las grandes fortunas españolas que en este año de crisis sólo se han enriquecido un 27% más que el año pasado.
- 5. La educación pública y la salud pública son malas, son caca; lo eficiente es la gestión privada. Hay que convencer a los papás y las mamás para que lleven a sus hijos a la escuela privada, y si es católica, apostólica y romana, mejor (que en las públicas hay muchos moros y maleantes).
- 6. No haréis ni caso a los agoreros ecologistas. Cambio climático, cambio climático… ¿Sabéis lo que os digo? Pues que ante el cambio climático nosotros nos quedamos tan pichis. ¿Os imagináis inviernos con temperaturas mínimas de 20 grados? Todo el año sería verano, ¡qué chupi! Además, entre toda la arena que sobre de los cauces secos y la subida del nivel del mar, ¡tendremos playa en Madrid! ¡Que se chinchen los rojos y los separatistas!

Don Saulo. – La gran lideresa ha hablado.

Espe Erpento. – Id, hijos míos, y propagad la vieja buena nueva: el mundo no se acaba y podremos continuar en esta ciega huída hacia delante hasta el próximo batacazo. Que el espíritu de Gerardo Díaz Ferrán os acompañe.

[Miradas arrobadas, arrebatadas en éxtasis místico ante la presencia de Espe Erpento. Se baja el telón.]

P.-S.

El autor advierte que cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia.

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