Análisis de los hechos relevantes en torno al 11M
1. La cinta de Campillo
A raíz de la denuncia de Francisco Javier Villazón Lavandera ahttp://www.elmundo.es/elmundo/2005/02/27/espana/1109478348.html
<<Admite cierto arrepentimiento por haberse atrevido a denunciar a Toro y Trashorras: "Me ha salido mal. Se descubre mi dirección, mi nombre, mi foto ..., hasta a los etarras les tapan la cara. No se me ha ofrecido nada. No se me reinserta en nada".>>http://www.libertaddigital.com/php3/noticia.php3?cpn=1276244930
A los fines de determinar el grado de rivalidad endogámica en el comportamiento de las distintas “familias” de burócratas que integran los cuerpos de seguridad, así como el secretismo y la arbitrariedad personal de sus cargos medios y altos, es importante destacar el hecho de que, entre la Guardia Civil yComo advertía Marx a sus lectores en el prólogo a la primera edición de “El Capital” respecto del tratamiento que daba en esa obra a la “criatura” de las relaciones de producción capitalistas que resultó ser el burgués individual, tampoco nos hemos propuesto nosotros pintar aquí del “color de rosa” al típico matón de discoteca en que las condiciones bajo las cuales debió vivir convirtieron a Francisco Javier Villazón Lavandera. Pero así como Marx aludía a que en la historia hubo casos excepcionales de personas que —en determinadas circunstancias y en diverso grado— han podido y sabido “elevarse subjetivamente” por encima de su propia condición social de burgueses sin dejar por eso de serlo, nosotros hemos observado que, entre los hechos previos y posteriores relacionados con el 11M, Francisco Javier Villazón Lavandera destaca como un ejemplo de semejantes mutaciones subjetivas, con la singular paradoja de que, en este caso, las condiciones particulares o personales de esa transformación —su rechazo a las incitaciones para enriquecerse vendiendo drogas o explosivos—, parece que lograron sobreponerse a las condiciones de profunda crisis general de valores morales imperantes hoy día en la sociedad actual, nada propicias para ello. Especialmente en los bajos fondos desde donde Francisco Javier pudo salir auque más no sea por un momento de su vida.
Aunque no hay la más mínima prueba o
evidencia indiciaria, cabe la hipótesis de que Villazón Lavandera denunciara
a Toro Castro y Suárez Trashorras por dinero. Como ha dicho el jefe de
<<Son individuos que normalmente están en la delincuencia o próximos a la delincuencia, si no fuera así, poco tendrían que vender. Los datos que facilitan a la policía, en general los facilitan por diversos motivos: el principal, en la mayoría de los casos, es por dinero. Suelen ser los mejores confidentes. Hay una relación: tan buenos son los datos, tan buena es la compensación económica que se dé.>> (“Comisión de Investigación parlamentaria sobre el 11M”. Sesión del 20/07/04. Turno 28)
O sea, que la credibilidad que los aparatos de seguridad del Estado confieren a los informes que reciben de sus confidentes, está en relación directamente proporcional a su condición de delincuentes y al hecho de que lo hacen por dinero o licencias para delinquir.
Pero, precisamente porque bajo el capitalismo
la dignidad humana es un objeto de compraventa como cualquier mercancía, nadie
recibió jamás un céntimo por resistirse a la tentación de vender la suya propia.
Además ¿quién o quienes pudieron haberle pagado a Lavandera por una información
que sacaba a la luz el carácter corrupto y criminal del aparato de Estado
español? Porque este es el contenido más profundo y corrosivo de la denuncia
que hizo Villazón Lavandera. Aunque probablemente haya sido gratificado por
el reportaje que comentamos aquí, el valor moral y político de su denuncia
previa y sin compensación a los medios policiales, no puede ser eclipsado
por el precio que después “El Mundo” le ha podido pagar por ella.
Porque, a pesar del infundio lanzado por el General Pedro Laguna ante
Las reacciones de los enemigos que Villazón Lavandera se creó en el ambiente del cohecho normalmente impune entre funcionarios policiales, jueces y empresarios asturianos —todos ellos corrompidos hasta los tuétanos no sólo en Asturias— se explican directamente no tanto por ese entramado de intereses delictivos rayanos con el crimen —que es su condición necesaria—, como por la luz que sobre ellos arrojaron las denuncias de Villazón Lavandera en torno a los hechos del 11M, que fue su condición suficiente. Explica, entre otras cosas, que si no se investigó lo del tráfico de explosivos, tal vez haya sido para que no salte el resto de la podredumbre que se negocia entre los dueños de algunos burdeles de Asturias y las fuerzas de seguridad destacadas en la zona. Pero, sobre todo para que, una vez consumados los hechos del 11M, el Estado español pudiera hacer “justicia”, una vez más, con determinados elementos del bajo fondo social oportunamente reclutados para ejercer de chivos expiatorios, preparando el escenario desde donde, el Presidente Zapatero pudiera declarar con total verosimilitud, que esa terrible matanza fue obra exclusiva del terrorismo islamista asociado con la delincuencia común.
Y de no ser porque las denuncias de
Villazón Lavandera ante los agentes Campillo y Montero salieron a la luz pública
y llegaran a
Para decirlo en términos bastante alejados de la lírica poética, pero de contenido significante más simple, rotundo y didáctico, la verdad de este mundo es que, moralmente hablando, todos, sin excepción, para dar cuenta de nuestros actos, producimos y excretamos una mezcla de mierda y crema pastelera en distintas proporciones, según las condiciones —generales y particulares— que a cada cual le toca vivir en cada etapa de su existencia, y eso es lo que hace de nosotros lo que vamos siendo por la vida, se sepa o no se sepa, seamos conscientes nosotros mismos de ello o no.
Entre julio y agosto de 2001, Villazón Lavandera tuvo un rapto de dignidad personal que le puso por encima de las condiciones políticos y morales vigentes en su entorno social, altura desde la que todavía no parece haber vuelto a caer, y por esa causa formal subjetiva propiamente suya que le ha hecho ser otro del que era, lo ha perdido casi todo para él y lo que queda de su familia, pero, al mismo tiempo, ha trastornado el submundo de la relación delincuencial entre determinados empresarios y burócratas policiales. Pensar en la imposibilidad de que un sujeto como éste —objetivamente inmerso en el bajo fondo amoral del que surgió a la opinión pública— pueda trascender siquiera parcialmente a esa objetividad que le había venido condicionando desde su puesto como portero en un club de alterne, es pensar la realidad de un modo unilateral, no dialéctico, que implica un error de valoración elitista en la relación vanguardia-masa.
Es un pensamiento unilateral y no dialéctico, en tanto supone que los individuos, en general, somos un producto de condiciones o circunstancias objetivas dadas, para nosotros inmodificables, respecto de las cuales no tenemos nada que hacer más allá de adaptarnos a ellas para sacarles el mayor provecho posible desde el punto de vista personal. Como si la parte subjetiva de esa realidad individual, esto es, nosotros mismos, estuviéramos condenados a ser, sin excepción, pura sensoriedad o percepción de lo dado bajo la forma del padecimiento o del disfrute alternativos de esas determinadas condiciones, entendidas en el sentido de la expresión: “esto es lo que hay” como acabado para siempre; como si nuestra actividad práctico-crítica como individuos respecto de la realidad que nos condiciona, no tuviera ninguna posibilidad en la historia. Y es elitista, porque pareciera que sólo determinados individuos —los idealistas— tienen la facultad de sobreponerse a esas condiciones de la realidad, aunque no transformen nada. Tal fue la naturaleza del materialismo pasivo o no crítico de Feuerbach, por contraposición al idealismo activo o crítico de Hegel. Ambos abstractos. El primero porque de la práctica social del sujeto humano consideró su parte material o mundana, pero de forma pasiva determinada por lo que la materia del Mundo es en sí, incluida la objetividad social, si bien siempre pensó que el desarrollo del espíritu es la característica del ser humano por excelencia; el segundo, porque de esa práctica social del sujeto consagró su carácter activo critico y transformador del Mundo, aunque sólo la concibió como práctica teórica, idealistamente:
<<I - El defecto fundamental de todo el materialismo anterior —incluido el de Feuerbach— es que sólo concibe las cosas, la realidad, la sensoriedad, bajo la forma de objeto o de contemplación, pero no como actividad sensorial humana, no como práctica, no de un modo subjetivo. De aquí que el lado activo (de la realidad, incluido el sujeto humano) fuese desarrollado por el idealismo, por oposición al materialismo, pero sólo de un modo abstracto, ya que el idealismo, naturalmente, no conoce la actividad real, sensorial, como tal. Feuerbach quiere objetos sensoriales, realmente distintos de los objetos conceptuales; pero tampoco él concibe la propia actividad humana como una actividad objetiva. Por eso, en (su obra) “La esencia del cristianismo” (Feuerbach) sólo considera la actitud teórica como la auténticamente humana, mientras que concibe y fija la práctica sólo en su forma suciamente judaica de manifestarse (el interés que trata de sacar partido a la realidad vigente tal como es). Por tanto, no comprende la importancia de la actuación "revolucionaria", "práctico-crítica".(…)III - La teoría materialista de que los hombres son producto de las circunstancias y de la educación, y de que por tanto, los hombres modificados son producto de circunstancias distintas y de una educación modificada, olvida que son los hombres, precisamente, los que hacen que cambien las circunstancias y que el propio educador necesita ser educado. Por tanto, esta doctrina divide, forzosamente, a la sociedad, en dos partes, una de las cuales (los educadores) está por encima de la sociedad (así, por ej., en Robert Owen).. La coincidencia de la modificación de las circunstancias y de la actividad humana sólo puede concebirse y entenderse racionalmente como práctica revolucionaria.>> (K. Marx: “Primera y tercera tesis sobre Feüerbach” (1845)La concepción unilateral y elitista de la sociedad y de la historia por parte de los materialistas e idealistas metafísicos, afirma, por ejemplo, que un tipo como Villazón Lavandera no puede ponerse por encima de las condiciones de su propia existencia. Que efectivamente se puso, mantuvo y profundizó en su posición práctico-crítica de su propia realidad circundante, dan fe sus declaraciones publicadas por el diario “El Mundo” el 24 de mayo de 2005. Es evidente que lo hizo a modo de altiva respuesta frente a quienes le acababan de enviar aquellas fotos de su mujer despiezada sobre una mesa forense de operaciones para la realización de autopsias.
En este reportaje, Villazón Lavandera ya no centró su denuncia en el tráfico de explosivos para fabricar bombas con móviles, sino que pasó a desvelar lo que antes y después de ese hecho se cocinaba y sigue cocinándose en los medios policiales de Asturias:
<<La indignación le sale a borbotones cuando habla de la mafia que se movía en torno a Toro y Trashorras. Sus denuncias consiguieron quitar de en medio a algunos maleantes, pero la corrupción sigue prácticamente intacta. “Yo he estado a punto de arruinarles el negocio y eso es lo que no me perdonan. A mi me da igual que una mujer haga con su cuerpo lo que quiera, si es adulta. Pero que a una niña de 16 años la obliguen a prostituirse, la golpeen, le saquen el dinero, eso no puedo soportarlo (Pudo soportarlo bastante tiempo. Todo el que llevó callando y consintiendo metido en aquélla charca de inmundicia moral. Pero no pudo habituarse a seguir siendo un “comemierda” como los demás que, con él, compartían la misma porqueriza. Y nadie le pagó por eso. Al menos por lo que realmente vale, que es de imposible cálculo, porque eso, insistimos, no se compra) Yo fui directamente al juez y lo denuncié. Así que un montón de gente va a ir a la cárcel por mi culpa. No me fiaba de la policía, así que fui directamente al juez. Me prometió que irían para adelante y que no se filtraría nada. Y así fue.”“Les jodí un negocio muy grande. La realidad, es que el jefe del Horóscopo recibía una llamada de policías cada vez que iba a haber una redada para que retiraran a las menores de la circulación”“Quieres escribir —le dice a su entrevistador, el periodista Fernando Mugica— pues escribe. Hay policías que se pasan la noche follando y bebiendo gratis. A un jefe de policía el dueño le pagaba la hipoteca. Y a otro, el coche. Y a otro, el crédito que debía. Otro llega un día y dice: ‘Necesito 800.000 pesetas para que no me embarguen el piso’. ‘¡Tómalas!, sin problemas’ ¿Cómo cojones iban a venir luego a tocarles los huevos al dueño? Mira, a pesar de lo jodido que estoy, si me hubieran sabido aprovechar, yo hubiera colaborado con gusto y hubiéramos podido limpiar buena parte de esa corrupción. En lugar de eso, me mandan esas fotos asquerosas, para volverme loco, para amedrentarme. En torno al mundo de la noche, de los clubes, hay demasiado dinero por medio. Yo denuncié a dos camareros que vendían armas abiertamente en el club donde trabajaban”“Tenían los revólveres debajo del mostrador. Lo denuncié, pero nunca les registraron. Tienen mucho poder y yo soy una presa fácil, yo no tengo nada. Son capaces de pagar a alguien para que diga que soy amigo de Bin Laden. Hombre, sería muy chocante que me pasara algo, pero no se cortan ante nada. Se saben inmunes.”“Yo antes creía en Dios, en la justicia y en España. Me he vuelto una persona tan fría que ya no me afecta nada. Hace meses que no me río. Todo me da asco. Veo algo, por muy triste que sea, y no me impresiona. Ya no soy humano. A veces también lloro, sólo por las noches, y no creo que sea menos hombre por ello. Han sabido dónde tocarme la fibra. (…) Después de lo que me pasó con lo del 11M, ya no denuncio nada a la Policía, ni aunque vea pasar un misil. Hace poco vi un programa de televisión en el que pedían colaboración ciudadana. Me dieron ganas de llamar y decir: ‘Soy Lavandera, así que no me cuenten milongas’”.>> (Op. cit. Lo entre paréntesis nuestro)Lo que sigue de su declaración el pasado 25 de mayo, revela con trazos fulgurantes por qué el Juez Juan del Olmo decidió retirar a Villazón Lavandera el status de testigo protegido:
Yo pienso que Toro y Trashorras estaban muy bien protegidos. Tenía que ser por gente muy gorda para que actuaran con ese descaro. Yo me pongo en un club (de alterne) a vender dinamita, y a las dos horas, estoy engrilletado. ¿No ves que las putas lo cuentan todo? Yo le dije una vez al jefe (del Horóscopo): ‘Estos tíos venden dinamita, así que no les voy a dejar entrar más aquí’. Y me contestó: ‘¿Pero tu sabes la pasta que dejan aquí estos tíos?’
(…)“Lo que menos me gustó de Madrid cuando fui a declarar (en la Audiencia Nacional ante el Juez Del Olmo), es que nadie conoce a nadie. Estoy seguro de que si me hubiera muerto en el Metro, no me hubieran recogido hasta que oliera mal. La deshumanización me hunde. Por eso no puedo comprender quien ha sido capaz de hacer lo de las fotos (a su mujer muerta). Claro que, si mataron a 200 personas y se quedaron tan frescos ¿cómo no van a ser capaces de hacer algo como esto?...”>> (Op. Cit.) [6]
¿Está claro a quienes atribuye Villazón Lavandera la masacre del 11M? Para nosotros lo está sin ninguna duda, como lo está que semejante actitud sea objetivamente subversiva, aunque el protagonista no sea consciente de ello y, por tanto, lejos esté de ser subjetivamente revolucionario. ¿Serán éstas las verdaderas causas, por las que ha dejado de ser un testigo protegido poco antes de que colocaran un paquete bomba debajo de su coche? Tampoco dudamos de esto, aunque, de cara a la opinión pública, este interrogante quedará por mucho tiempo en el aire, hasta que un tribunal popular revolucionario de justicia pueda responder con pleno conocimiento de causa. Recién entonces, las víctimas mortales de aquél genocidio y otros crímenes de Estado de la “democracia” en España, podrán descansar finalmente en paz, incluido el hijo de la dirigente de CC.OO. y militante de I.U., Pilar Manjón.
Lo último que hemos podido saber de
Francisco Javier Villazón Lavandera, es que ha vendido a “El Mundo” unas
declaraciones publicadas por este periódico en sucesivas ediciones a partir
del 10 de setiembre de 2006, entre las cuales las más comprometedoras para
él y de mayor trascendencia política para el gobierno del PSOE y para sistema
político “democrático” respecto del 11M, sin duda fueron dictadas por la dirección
de ese periódico. Allí declaró lo que antes había testimoniado con toda claridad
“El Nayo” en abril de 2002[7] , en cuanto a que Toro Castro le había propuesto
que oficiara de “correo” para E.T.A. transportando explosivos; que mantenía
contactos con gente importante de esa organización; que los más de
<<Me dolió mucho que me involucrara (…) en una red de tráfico de armas y explosivos para ETA. Lo que yo le diría es: si estás seguro de eso, ¿por qué no vienes a España y se lo cuentas a un juez?
Me da la sensación de que allí donde esté tiene contactos con las Fuerzas de Seguridad españolas y que le han aconsejado lo que tiene que decir para involucrarme.De momento continúa escapado de la justicia. Ojalá vuelva y cuente toda la verdad de lo que sabe. Lo que es un hecho es que, tanto él a través de su abogado en la primavera del 2002 (Abril), como yo unos meses antes, aportamos los mismos datos: Toro tenía contactos con ETA y su banda (La de Toro Castro) estaba proporcionándoles explosivos>> (F.J.Villazón Lavandera: “El Mundo” 11/09/06 Pp. 12)Si, como está acreditado, Villazón Lavandera denunció en 2001 que Toro Castro mantenía contactos con ETA para venderle explosivos —aunque en ese momento y por el motivo que fuere no haya dicho nada sobre el ofrecimiento que el mismo Toro Castro le hizo para ejercer de “correo” ante ETA— es un total sinsentido que al mismo tiempo haya aceptado semejante proposición, como sostuvo el “Nayo”.
Finalmente, aunque fuera cierto que
Toro Castro vendió
http://www.nodo50.org/gpm
e-mail: gpm@nodo50.org
[1] Tras las declaraciones de Villazón Lavandera en
[2] De hecho, todas las emisoras de televisión y radio —que son los medios de mayor incidencia en la creación de opinión pública— tuvieron exquisito cuidado de que el gran público se mantuviera por completo ajeno al conocimiento de los entresijos del sistema en relación a este caso.
[3] “Lavandera” No es un santo varón. Las circunstancias le
llevaron a aceptar un puesto trabajo como portero del club de alterne “El
Horóscopo”. Sus cinco años en las fuerzas especiales del Ejército, su complexión
atlética y su sangre fría para enfrentar situaciones extremas, le dieron la
fama justa que necesita alguien que debe sacar del local a unos cuantos pasados
de copas o que se pasan con las chicas. Nunca ha ocultado su amor por las
armas. Es socio del club de tiro. Tiene dos carabinas del 22, dos escopetas
de tiro al plato. Pero no ha sido acusado nunca por
[4] Según parece, la mujer no pudo soportar el hecho de verse
en semejantes circunstancias después de que su marido se viera obligado a
dejarle por deber pasar a la condición de testigo protegido: “Creo que se
sintió sola y triste. Ella pensaba que eso de ser testigo protegido me sacaría
del país y quizás no volvería a verme. Se veía sola y con tres hijos y creo
que se desesperó”, comentó Villazón Lavandera, en entrevista exclusiva para
“El Comercio Digital”, el 21 de febrero de 2005. “Estaba comiendo
lejos de Asturias y me envió un mensaje: ‘Cuida de nuestro hijo. Te quiero
mucho, pero voy a acabar con mi vida. He intentado cortarme las venas, aunque
no sangro. Estoy en el mar’. (…) “Llamé al 112 y me pusieron con
[5] La analogía entre este ejemplo del devenir en la naturaleza respecto de la sociedad, en sentido riguroso no es válida, porque el cambio histórico progresivo en la organización de la vida humana colectiva, supone un cambio de esencia social, cosa que no se refleja en el poema de Machado. Nosotros lo tomamos sólo como un ejemplo genérico entre lo caduco y lo nuevo, en el sentido de que la realidad social del capitalismo ya está lo suficientemente podrida, como para que de ella sea necesario que brote otra de esencia social históricamente superior.
[6]
Según reporta “Libertad Digital” en su edición del martes 19 de
julio último, en una declaraciones reproducidas por “
[7]
En abril de
[8] En la última semana de setiembre de 2006, “El Mundo”
denunció la supuesta manipulación de un informe por parte del Ministerio
del Interior a cargo de su titular, el “socialista” Rubalcaba. Según el periódico
de Pedro J. Ramírez, el informe elaborado por tres peritos de