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"Un efecto colateral de la pandemia será el debilitamiento de la agenda feminista"

Domingo 5 de abril de 2020

La analista María Solanas, del Real Instituto Elcano, advierte de que los derechos de las mujeres ya estaban sufriendo un retroceso en muchos países y destaca que es crucial que España sigan liderando las políticas de igualdad a nivel global

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María Solanas Cardin, directora de Programas del Real Instituto Elcano / Foto cedida por María Solanas

Madrid 04/04/2020 Marisa kohan Público

María Solanas, socióloga y comunicadora, lleva décadas analizando la política exterior y las relaciones internacionales con un enfoque de derechos humanos y aplicando la perspectiva de género. En los últimos años lo hace como directora de programas del think tank Real Instituto Elcano, donde acaba de publicar un análisis titulado: La crisis del COVID-19 y sus impactos en la igualdad de género. El informe analiza las consecuencias de la crisis del coronoavirus en la agenda de políticas por la igualdad, tanto en Europa como en otros países del mundo.

Entre las conclusiones del informe, Solanas destaca que el enfoque de género está siendo mayoritariamente ignorado en la respuesta a la crisis del COVID-19, lo que tendrá consecuencias económicas y sociales, y agravará las desigualdades preexistentes. En este contexto, considera que el empuje y liderazgo de los países más comprometidos con la agenda de la igualdad de género será clave. Entre ellos, España. "España está siendo una referencia en Gobierno paritario, en políticas que fomentan la igualdad de género y en los foros globales: un país adalid", destaca Solanas.

Su informe habla del impacto de esta emergencia sanitaria en la igualdad de género. ¿Por qué este enfoque?

Mi aproximación fundamental fue pensar en qué medida esta crisis a nivel global, no sólo en España, va a impactar en la igualdad de género. Sabemos por otras crisis sanitarias anteriores que los efectos sobre hombres y mujeres son distintos durante y después de la pandemia. Y que son las mujeres las que llevan la mayor carga de los cuidados, sufren de forma específica la destrucción de empleos y soportan un nivel de violencia de género más alto en momentos de confinamiento como el actual.

Pero es importante entender que, además, uno de los efectos colaterales de esta pandemia será, probablemente, un debilitamiento de la igualdad de género en las agendas políticas a nivel global. El objetivo de alcanzar la igualdad de género, como uno de los objetivos de desarrollo sostenible de la agenda 2030 de Naciones Unidas (el Objetivo nº 5), probablemente se verá relegado de las prioridades.

¿Y qué dicen los análisis?

El primer dato que aportamos en el informe es que hay muy pocos análisis realizados con perspectiva de género sobre las pandemias, y los que hay, además, indican precisamente de que es una perspectiva que nunca se tiene en cuenta.

Por eso creo que es importante llamar la atención, también, sobre el hecho de que esta pandemia (declarada por la OMS y que acabará llegando a todos los continentes) podría ser una oportunidad única para, por primera vez, incorporar esta perspectiva, ese enfoque de género, desde el principio del abordaje de la crisis.

En su estudio afirma que la crisis ya está erosionado los derechos y libertades de las mujeres. ¿Podría especificar cómo?

Estamos viviendo ahora mismo un contexto de erosión de los derechos y libertades de las mujeres, a pesar de los avances que se han producido. Se está viendo mucho en Naciones Unidas. La presencia en varios países de ‘hombres fuertes’, dentro y fuera de Europa, se ha traducido en un cuestionamiento de los derechos y las libertades de las mujeres. No nos tenemos que ir muy lejos para verlo. Derechos y libertades que estaban perfectamente incorporados como lenguaje común en los foros internacionales (la salud sexual y reproductiva, temas sensibles pero en los que la comunidad internacional había llegado a un acuerdo), están produciendo de nuevo verdaderas batallas en las reuniones de la Comisión sobre el Estatus de la Mujer de la ONU (CSW en sus siglas en inglés) y va a ser uno de los temas clave lamentablemente para el 25 aniversario de la Conferencia de Beijing, que se conmemora este año.

"Es importante que los países que han liderado la defensa de estos derechos y libertades de las mujeres no se relajen"

Es importante que los países que han liderado la defensa de estos derechos y libertades de las mujeres no se relajen. Lo van a tener mucho más difícil, a menos que tengan la voluntad política y firme y evidente de que ésta debe ser una política fundamental de su tarea de gobierno. Porque la coyuntura no se va a prestar a que la igualdad de género sea una prioridad.

El aniversario de la Conferencia y Plataforma de Acción de Beijing iba a suponer un impulso político para la agenda de la igualdad en muchos países, pero ahora esto se verá relegado a un segundo plano. Muchos países estarán concentrados en superar la crisis y seguramente lo harán sin ninguna perspectiva de género. Ese elemento internacional es bastante preocupante.

Incluso el Instituto Europeo de Igualdad de Género (EIGE) advierte en su último informe de que en Europa ya se empieza a notar que esta prioridad cae de la agenda. En muchos países de nuestro entorno la igualdad de género no es una prioridad en absoluto.

En este contexto, será muy importante que España siga defendiendo una política exterior feminista, como anunció la ministra recientemente en el Congreso de los Diputados. Va a ser esencial que países que han llevado ese liderazgo lo mantengan en estas circunstancias de emergencia de dimensiones desconocida y que tiene a todo el mundo absolutamente desbordado.

¿Puede una crisis como esta, en la que estamos todos confinados en las casas, ayudar a equilibrar la balanza de la desigualdad y la carga de los cuidados?

No tenemos muchos datos. Los que hay, como los de ONU Mujeres o de investigadoras del ámbito de la salud que son expertas en epidemias, han llegado a la conclusión de que lejos de aumentar el reparto de la tarea de cuidados, se lo han echado en los hombros a las mujeres. Es cierto que es la primera vez que una pandemia así nos llega al primer mundo en donde pueda haber una distribución un tanto distinta. Pero tal como recogen los datos del último informe del Instituto Nacional de Estadística (INE), antes de esta pandemia las mujeres ya destinábamos más de dos horas diarias más que los hombres a las tareas de los cuidados y domésticas.

Me gustaría pensar que puede haber un cambio de dinámica social en estos momentos, pero no hay datos que lo corroboren. Si miramos los datos recientes sobre índice de afiliación a la Seguridad Social y desempleo en España, son demoledores para las mujeres.

Su análisis afirma que ningún país aplicó la perspectiva de género en esta crisis. El hecho de que España, haya impuesto medidas para apoyar a sectores económicamente feminizados como las trabajadoras del hogar y de los cuidados o que se hayan tomado medidas para garantizar la seguridad de las víctimas de violencia de género ¿no significa una aproximación de género a la crisis?

Si, por supuesto. El hecho de tener presente que la violencia de género puede ser agravada en un contexto de confinamiento en el que las mujeres se ven obligadas a convivir con el agresor, por supuesto que es un enfoque de género. Igual que reconocer a las trabajadoras del hogar y de los cuidados como población vulnerable y a las que hay que atender. Desde luego es aplicar la perspectiva de género.

Lo que destaco en el análisis es que no me consta que haya una perspectiva de género transversal en todas las medidas y en todas las decisiones que se están tomando. Habría que ver qué otras medidas han tenido en cuenta el impacto de género. De qué forma diferenciada afecta esta crisis a hombres y mujeres. Y no hay datos de que esto se esté haciendo en los distintos países con carácter transversal.

España probablemente esté muy por delante de otros países europeos en la respuesta. Porque nuestros vecinos no lo están haciendo muy bien. Ni siguiera la UE tuvo la reacción rápida de insistir en este enfoque. Después de lanzar su estrategia de igualdad de género para 2020-2025 en un tiempos rápido el pasado día 5, se ha quedado muda tras la aparición de la pandemia.

Incorporar la perspectiva de género no está entre sus primeras prioridades, pero tampoco entre sus segundas ni terceras… El cuestionamiento de la importancia que la UE y la Comisión otorgan a la igualdad de género es evidente. Si en un momento tan crítico no se incorpora esta perspectiva de género que nos haga salir de esa crisis con menor brecha, o al menos que ésta no sea mayor, el compromiso con la igualdad quedará muy en cuestión. No sirven sólo las palabras. Hay que tomar decisiones y desde luego la UE no ha tomado ninguna decisión en este tema ni ha hecho ningún propuesta concreta.

¿Salen reforzadas en este contexto las tesis de los más conservadores que antes de la crisis empujaban ya una agenda anti derechos ?

No sé si esta crisis refuerza a los países para los que la agenda de la igualdad no ha tenido importancia en los últimos años, pero sí que se necesitará de un esfuerzo complementario y añadido por parte de los que han mostrado liderazgo, y será importante que permanezcan. Es decir, que tengan la capacidad y la sensibilidad para seguir liderando esta agenda. Porque si no es así, quedará en cuestión.

Lo que es cierto es que el contexto no ayuda, porque el foco de las prioridades no está situado en la igualdad de género. Y tampoco ayuda que los países que más lideraban este tema tengan hoy que estar ahora muy centrados en abordar una crisis de dimensiones inimaginables. Yo miraría más el lado positivo: este contexto requerirá de un mayor esfuerzo y compromiso de aquellos países de la UE que de manera clara se han posicionado en que la de igualdad es una de las políticas claras, y ahí incluyo a España, a Suecia, a Países Bajos y a Finlandia.

Cada vez que se habla de la perspectiva de género ligado a esta emregencia sanitaria, hay quienes critican que con `la que está cayendo’ cómo nos centramos en esto. ¿Qué le diría a quienes mantienen este discurso?

Para empezar que ‘la que está cayendo’ nos está cayendo a todos, a hombres y a mujeres. Y a las mujeres en mayor medida que a los hombres. Cuando decimos perspectiva de género, nos estamos refiriendo a las mujeres pero también nos estamos refiriendo a ellos.

Hay una realidad que es evidente: la igualdad real y efectiva no existe en ningún país del mundo, ni siquiera en los más avanzados se ha conseguido cerrar las brechas que existen en todos los ámbitos: en el político, económico, el social… Claro que tenemos que tener perspectiva de género porque tenemos que conseguir sociedades en que hombres y mujeres tengan los mismos derechos y las mismas libertades efectivas, para que sean sociedades mejores. ’La que está cayendo’ nos tiene que hacer mejores cuando salgamos de esta crisis. Si lo hacemos con menos desigualdad de género, con una sociedad en que hombres y mujeres sean atendidos en sus diferencias como corresponde para que no crezca la brecha, seremos mejores sociedades para ambos.

No son agendas contra los hombres, sino a favor de todos, de la sociedad en su conjunto. El objetivo de conseguir la igualdad real y efectiva no se hacen para favorecer sólo a las mujeres, sino para construir sociedades mejores.

¿Se aventura a pronosticar cómo será nuestro panorama cuando salgamos de esta crisis?

Creo que la sociedad se va a ver sometida a uno de los mayores test de estrés de la historia reciente y es difícil imaginar todas sus consecuencias sociales. Desde luego de las económicas ya se están empezando a hacer algunas aproximaciones. Los efectos sociales que son de más largo recorrido y de mayor profundidad, ahora es difícil aventurarse. Pero diría que con las lecciones aprendidas de crisis anteriores y la última de está aún ahí, y con lo que hemos avanzado en la sociedad, tendremos los instrumentos para salir de la crisis como una sociedad mejor. Es momento de pensar qué queramos mantener, qué queremos cambiar y qué queremos ser como sociedad cuando salgamos de esta crisis.

Dos de las mayores filósofas de nuestro país, Adela Cortina y Victoria Camps han dicho recientemente que la sociedad va a cambiar radicalmente. Pero creo que se puede dar esa dinámica social para que lo hagamos con menores brechas, menores desigualdades de la que salimos en anteriores crisis. Dependerá de nosotros y de cómo consigamos pensarlo colectivamente.

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