03. Trajeron estos lodos

          La balanza comercial norteamericana con el exterior, ha venido siendo sucesivamente deficitaria al menos desde el año 2.000. Es esta una situación, que sin duda presagia unas perspectivas inmediatas de futuro económico nada halagüeñas parea ese país. De hecho la tasa de interés del dinero a préstamo para inversión productiva, vino rondando el 0 absoluto por ausencia de demanda. Al mismo tiempo que la volatilidad especulativa en el precio de las acciones —de tal modo independizada de la tasa de interés— alcanzó en ese país los más altos y peligrosos extremos[1]:

<<Ni las tasas de interés cero ni negativas (que facilitan la inversión productiva) ni la flexibilización cuantitativa han acabado con la crisis, que ya dura seis años. Las inyecciones de dólares y euros han llevado a un galopante incremento del precio de las acciones, pero no estimularon ni la producción ni la demanda mundial, ni ayudaron con el desempleo real. La economía mundial se convirtió en un casino gigante. En 2008 el volumen total de derivados, los contratos especulativos de riesgo, fue de cinco billones de dólares y a finales de 2014 esta cifra alcanzará dos cuatrillones. ¿Cómo se puede resolver eso?, pregunta el autor del artículo, Konstantín Siomin>>.

 

          Es preciso aquí recordar, que el centro gravitacional desde donde se irradió a Europa la presente recesión económica internacional en julio de 2007, fue precisamente EE.UU. Y esto solo se explica por los fuertes vínculos económicos y políticos que la U.E.E. mantiene con ese país. Así las cosas, hasta que la burguesía norteamericana no salga del actual atolladero en que se encuentra, difícilmente podrán conseguirlo sus colegas europeos. Pero es que, además, estamos hablando de los llamados acuerdos económicos bilaterales de Europa con ese país, y de que ambas partes integran la alianza militar estratégica de la OTAN.

 

          Y el caso es que EE.UU. está condicionado por una deuda total —entre pública y privada—, que en 2010 alcanzó los 60 trillones de Dólares, cuya expresión numérica es U$S 60.000.000.000.000.000.000 Los norteamericanos cabalgan, pues, sobre la burbuja de deuda más inflada de toda su historia: 27 veces más que hace 40 años. Y como toda deuda es un límite absoluto a la libertad del deudor —equivalente a su importe más los intereses de demora—, cuanto más dinero adeude este país durante más tiempo, más estrecha es su posibilidad de invertirlo en producir riqueza y, por tanto, menor su influencia económica, política y militar en el mundo.

 

          La debilidad económica y financiera de los EE.UU, se ha puesto de manifiesto en que no son pocos los países que se proponen abandonar el dólar como moneda de cambio y divisa de reserva. Y el país pionero que inició esta deriva fue Irak bajo la presidencia de Saddam Hussein. El 24 de septiembre de 2000, el gobierno de Saddam anunció que Irak comenzaba la transición de sus exportaciones de petróleo a la moneda del Euro, comprometiéndose a promover el euro como una moneda de competencia con el dólar. Lo hizo al notar la continua devaluación del dólar respecto del Yuan chino, el Yen Japonés y el Euro.

 

          Los más ingenuos e ignorantes se suman a los interesados, al pensar que la invasión de Irak en 2003 por la coalición entre los EE.UU. Inglaterra y España —con el apoyo de Portugal, Polonia y Australia— obedeció a la existencia en ese país de “armas de destrucción masiva”, lo cual resultó ser falso y públicamente reconocido recientemente hasta por la propia Hilary Clinton. Otros atribuyeron esa decisión a la codicia por la riqueza petrolífera en el subsuelo de aquél país, lo cual no deja de ser cierto. Pero la principal causa de esa intervención militar, no fue otra que la respuesta a la decisión política tomada por Saddam, de desafiar a los EE.UU. prescindiendo del dólar americano como  moneda de cambio y, además, el haberse propuesto impulsar tal iniciativa en el seno de la O.P.E.P.[2]

 

          Toda esta movida política liderada por EE.UU. contra Irak, es totalmente contradictoria con el reciente hundimiento de los precios del petróleo, cuya causa tampoco nada tiene que ver con la realidad económica objetiva, sino que obedece a propósitos de clara raíz política intencional, que remiten a la actual disputa por Ucrania entre Rusia por un lado y la coalición entre la Unión Europea y EE.UU. por otra. Porque ese movimiento a la baja en el precio del petróleo es sin duda parte de las llamadas “sanciones” a Rusia por su anexión de Crimea. Aunque todo ello naturalmente con fines gananciales económicos. Y en esto de la reciente sobreoferta de petróleo proveniente de los EE.UU. y Canadá mediante la técnica de fracturación hidráulica del subsuelo para su extracción, llamada “fracking”, sin duda tiene buena parte de la “culpa” en el derrumbe de los precios del petróleo y el gas[3]. Esta movida, que deprime el costo en un medio de producción como es el caso de los carburantes, por una parte tiende a la recuperación de la economía global, especialmente la de los países más desarrollados importadores netos de esas materias, como los EE.UU., cuya industria se beneficia de los bajos precios en esos insumos, dado que así presionan al alza de la tasa general de ganancia. Pero es éste un efecto contradictorio, dado que la industria de los carburantes en ese país es uno de los principales motores de su economía, de modo que la sobreoferta en ese sector lo deprime, obstaculizando la recuperación del conjunto.

 

          Todo esto no modifica el actual contexto en que se opera el creciente endeudamiento público y privado de los EE.UU., que sin ningún género de dudas obedece a causas objetivas exclusivamente económicas, nada que ver con la voluntad de nadie. Y en tal sentido, cabe preguntarse lo que sería de la economía estadounidense, si a nivel mundial se desestimara el dólar como moneda de intercambio. Sin duda causaría el derrumbe económico del país y una crisis política de consecuencias imprevisibles. Si por ejemplo fuera adoptado el Euro como moneda de intercambio, todos los países que hoy tienen sus reservas monetarias en dólares, se verían impulsados a cambiarlos por Euros. Esto produciría una estrepitosa caída del valor del dólar y una crisis económica profunda sin salida en EEUU., con serias repercusiones en países íntimamente vinculados a ese tinglado, como es el caso de Inglaterra, Italia y España en ese orden.

 

          Decíamos al principio del apartado 02 en este trabajo, que durante la Conferencia de las Naciones Unidas reunida en aquél complejo hotelero de Bretton Woods durante el mes de julio de 1944, se proclamó que lo acordado allí en materia de liberalización de las relaciones económicas internacionales, fue en aras de superar conflictos políticos entre países y garantizar un futuro de paz en el Mundo. Pues bien, la lista de los conflictos bélicos en el Planeta desde aquella solemne proclamación es la siguiente:

# Guerra de Indochina (1946-1954) # Primera guerra árabe-israelí (1948) # Guerra de Corea (1950-1953) # Guerra de Argelia (1954-1962) # Guerra de Vietnam (1965-1975) # Guerra de los Seis Días (1967) # Guerra de Yom Kipur (1973) # Primera Guerra del Golfo Irán-Irak (1980) # Invasión soviética de Afganistán (1979-1989) # Guerra de las Malvinas (1982) # Segunda Guerra del Golfo (1990-1991) # Guerra Civil Argelina (1991-2002) # Guerras yugoslavas (1991-2001) # Guerra de los Diez Días (1991) # Guerra Croata de Independencia (1991-1995) # Guerra de Bosnia (1992-1995)  # Guerra de Kosovo (1999) # Primera guerra chechena (1994-1996) # Primera guerra del Congo (1996-1997) # Segunda guerra del Congo (1998-2002) # Guerra entre Etiopía y Eritrea (1998-2000) # Guerra de Afganistán (2001) # Guerra en Irak (2003) # Segunda guerra chechena (1999-2006) # Guerra de Libia (2011) # Guerra de Siria (2011-2014) # Guerra en Ucrania (2014-2015) # Guerra de Siria (2015) # Guerra en Irak (2015).

 

Ubicación de los conflictos activos alrededor del mundo

 Febrero de 2015.

 

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/d/d9/Ongoing_conflicts_around_the_world.svg/450px-Ongoing_conflicts_around_the_world.svg.png

 

     Grandes guerras, más de 10.000 muertes al año.

     Guerras y conflictos, 1.000–9.999 muertes al año.

     Pequeños conflictos, 100-999 muertes al año.

     Escaramuzas y enfrentamientos, menos de 100 muertes al año.

 

          ¿Habrase visto jamás, semejante farsa política precursora de más y más desigualdad económico-social preñada de destrucción y muerte, que la representada en aquella conferencia de Bretton Woods por la misma camándula de explotadores y políticos corruptos que hoy nos siguen gobernando?

 

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[1] La producción capitalista en condiciones normales, aumenta mediante el crédito bancario a través de las letras de cambio, cuyo precio es la tasa de interés a término, que así actúa como una detracción de la ganancia (industrial y comercial) en los ámbitos de la producción y circulación de la riqueza. De tal modo que, a menor tasa de interés mayor ganancia industrial y viceversa. Justamente al revés de lo que sucede durante las fases económicas recesivas donde la producción se estanca y la tasa de interés se retrae hasta el cero absoluto, de modo que las ganancias y las pérdidas en los mercados especulativos, pasan a depender de los movimientos de la oferta y de la demanda sobre los activos y materias con que se especula. Así las cosas, el hecho de que la tasa de interés sea hoy nula e incluso por momentos negativa, explica el retroceso en la demanda de dinero para inversión adicional en el aparato productivo, impidiendo su recuperación.

[2]Desestimamos aquí referirnos a la guerra emprendida por las Naciones Unidas contra Irak en 1990 —en respuesta a su invasión y anexión del Estado Kuwaití—, dado que a los fines del presente trabajo ese episodio carece de relevancia política e histórica.

[3]Se llama “fracking” a la técnica por la cual se logra extraer el gas o el crudo atrapado entre las rocas subterráneas desde hace millones de años. Consiste en la inyección a altas presiones, de agua, arena y productos químicos a las formaciones rocosas ricas en hidrocarburos, a fin de incrementar su permeabilidad y, con ello, mejorar su extracción.