LA SENDA REAL - GR 124

UN SENDERO DE GRAN RECORRIDO PARA IR DE MADRID A LA SIERRA ANDANDO
RESUMEN HISTÓRICO EL CAMINO REIVINDICACIONES ACTIVIDADES

En octubre de 1999 Ecologistas en Acción, la Coordinadora Salvemos la Dehesa de la Villa y la Plataforma Salvemos la Casa de Campo inauguraron, extraoficialmente, un sendero de gran recorrido (el GR-124) que une la ciudad de Madrid con la Sierra de Guadarrama. El acto consistió en una marcha de dos días por los 47'5 km que tiene el camino. Ya desde aquel momento el sendero quedó bautizado como La Senda Real, pues pasa por varios sitios reales, el Palacio Real de Madrid, el Palacio de El Pardo y el Castillo de Manzanares el Real. De esta forma concluían cuatro meses de trabajo durante los cuales un pequeño grupo de personas investigaron, diseñaron y marcaron la ruta. Todo había partido del intento de unir la Dehesa de la Villa con El Pardo, y poco a poco se vio que era factible, con buena voluntad y mucho esfuerzo, abrir una alternativa peatonal que permitiese llegar hasta la Sierra de Guadarrama, pasando por los mejores espacios naturales de la Comunidad de Madrid, el Monte de El Pardo y el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares. Para ello se utilizaron vías pecuarias y caminos históricos casi olvidados.
 

- Antecedentes históricos.

    A comienzos del siglo XV Enrique III de Castilla ordena construir un pabellón de caza en el fragoso bosque de encinas que puebla el monte conocido como El Pardo, cazadero real desde tiempos de Alfonso X el Sabio, y situado a pocas leguas del Alcázar que se levanta sobre el cerro de la Almudaina en Madrid. El rey Trastamara buscaba con ello disponer de la comodidad que no podía encontrar entre las paredes de dicho Alcázar, una simple edificación militar desprovista de cualquier lujo, y que hasta ese momento era la única residencia a disposición de los reyes cuando se desplazaban a Madrid. Pese a no existir ningún mapa de la época que certifique por donde discurría el camino que unía ambas residencias reales, podemos suponer un trazado no muy alejado del siguiente: los primeros pasos llevarían hacia la Puerta de la Vega, que daba acceso directo al valle del Manzanares, o tal vez a otra puerta más al norte, cerca de la actual Cuesta de San Vicente. Por cualquiera de ellas el camino descendería rápidamente hacia el río; después, bordeándolo siempre por la margen izquierda, se llegaría hasta el corazón del encinar real, refugio de osos, zorros, jabalíes y demás fieras que atemorizaban a las gentes de la época.

Los primeros trabajos cartográficos sobre Madrid que se conservan no dan detalles más allá del espacio abrazado y protegido por las distintas murallas que en diferentes épocas se levantaron; no obstante en algunos mapas puede apreciarse la traza de algún camino que, entre las huertas del Alcázar y la posesión real de La Florida por un lado, y el río por otro, ponía rumbo hacia el lugar de las monterías reales. El conocidísimo plano de Madrid de don Pedro Teixeira, publicado en 1656, da cumplida cuenta ya de los caminos utilizados para salir de la corte. Teixeira marca con claridad un Camino del Pardo a continuación de lo que hoy conocemos como glorieta de San Vicente.

Discurre este camino por la orilla izquierda del río, separado un tanto de él por una franja de árboles y varias fincas, situándose así su trazado, al principio, por el mismo sitio por donde hoy van el Paseo de la Florida y la Avenida de Valladolid, y se prolonga siguiendo esta línea, siempre junto al río.
Algún detalle más de la parte media del camino aporta un mapa realizado por las tropas napoleónicas cuando rodearon Madrid en 1808. En el se ve con absoluta claridad la Route del Pardo que pasa por una Casa de la Huerta de Hierro, junto al puente de San Fernando, lugar por donde accede al palacete Borbón en el centro del bosque. Sucesivos mapas han dejado constancia de cual fue siempre el camino utilizado por los gobernantes para llegar al Pardo. 
Mapa de Madrid de 1808
Madrid en 1808
Ese camino fue hasta hace poco una ruta practicable para el viandante, muy usado por ciclistas y corredores que iban hasta El Pardo haciendo deporte, un patrimonio de todos los madrileños. Muchos ciudadanos recuerdan aún las largas sesiones de entrenamiento para el maratón de Madrid, durante las cuales iban corriendo desde el Paseo de la Florida hasta Mingorrubio, a lo largo de toda la carretera del Pardo, que hasta hace pocos años contaba con un amplio espacio en su lado derecho, un camino arbolado, por el que resultaba muy agradable caminar o hacer deporte.
Por desgracia la prolongación de la M-30 hasta su cierre por el noroeste provocó la ampliación de la plataforma asfaltada, dejando reducido al mínimo, y en algunos casos eliminando, el camino de tierra que discurría bajo unos plátanos centenarios.

- El GR-124.

Este es el número que la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada ha otorgado a la Senda Real al incluirlo dentro del catálogo de senderos de Gran Recorrido (GR) de Europa. Las publicaciones oficiales sobre los GR's europeos ya recogen la existencia de la Senda Real; es el segundo sendero de Gran Recorrido de la Comunidad de Madrid.

En la actualidad, tal como se puede verse en el mapa editado por la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid, la Senda Real parte de la estación de Príncipe Pío, en Madrid, en las proximidades del Palacio Real, donde antiguamente se iniciaba el camino real de El Pardo, y se dirige por el Paseo de la Florida hacia el Puente de los Franceses, tomando allí lo que queda de las márgenes de la carretera de El  Pardo; bordeando por el suroeste la Ciudad Universitaria la Senda continúa junto a la M-30 hasta llegar a Somontes. Esta es la ruta principal, pero sobre ella convergen 2 variantes que permiten unir los dos mejores espacios verdes de la ciudad, la Dehesa de la Villa y la Casa de Campo, con el GR-124. La primera se inicia en el kiosco de La Paloma, en el Parque de la Dehesa de la Villa, y la segunda en la estación de Metro de El Lago. Una vez en Somontes, el caminante puede mantenerse ya al margen de carreteras y coches durante muchos kilómetros. De esta forma la Senda Real supone el único camino peatonal que permite salir de una capital europea y llegar a los espacios protegidos que la circundan sin necesidad de usar ningún vehículo.
 

Quizá aquí radica el principal valor de la iniciativa: se propone una alternativa a los modos de ocio actuales, basados en el coche como elemento imprescindible, al tiempo que se recupera el derecho de paso en una zona donde había sido usurpado por el continuo crecimiento de las infraestructuras de transporte.
Este camino supone la única vía peatonal de conexión entre la ciudad y el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, y su consolidación constituirá un corredor verde que llegará hasta la misma Sierra de Guadarrama, enlazando con el GR-10 que atraviesa el Sistema Central de este a oeste.

La Senda Real a su paso por el Parque Regional del Manzanares

 

- El camino; características y estado actual.

     El primer tramo, el que discurre entre la glorieta de San Vicente y el Puente de los Franceses, es practicable en su totalidad, ya que por el lado derecho del Paseo de la Florida y de la Avenida de Valladolid puede seguirse la ruta sin problemas. Las acacias centenarias que bordeaban el paseo existen todavía en el Paseo de la Florida, y aún pueden observarse algunos ejemplares de plátanos gigantescos en el resto del camino; los primeros de ellos están en la glorieta de San Antonio de la Florida, a espaldas de la ermita; después, en la Avenida de Valladolid, varios plátanos sin duda centenarios se encuentran en medio de la acera, marcando con claridad cual fue la línea del camino. Algo parecido puede decirse de las dos variantes: la de la Casa de Campo está libre de obstáculos y transitable en su totalidad hasta el Puente de los Franceses; y la de la Dehesa de la Villa, aunque debe mejorarse, puede recorrerse sin dificultades hasta Puerta de Hierro.
Pasado el Puente de los Franceses la ruta principal discurre unos 100 metros por lo que queda de la antigua carretera de El Pardo, entre varios colegios mayores y el Manzanares. Aquí se mantienen bastante bien las dos filas de plátanos que enmarcaban el camino, aunque rápidamente se le echa encima la M-30, lo que obliga al caminante a desplazarse por encima de un pequeño talud de tierra que quedó tras las obras de ampliación de la autovía a principios de los 90. Desde la altura de los campos del I.N.E.F. hasta las inmediaciones del Palacio de la Moncloa puede seguirse con una cierta facilidad el camino histórico pegado a la derecha de la M-30 y en muchos tramos aún se mantiene la línea de plátanos, alguno de ellos de un diámetro abarcable solo por cuatro personas. Del Palacio de la Moncloa hasta Puerta de Hierro hay que seguir una calle, conocida como Paseo del Rey, que atraviesa entre las facultades de Agrónomos y Veterinaria (punto 5 del mapa).
    Al llegar al nudo de Puerta de Hierro la cosa se complica; el camino desaparece tragado por el cúmulo de asfalto, puentes y túneles que configuran la confluencia de la M-30 con el eje de Sinesio Delgado, y se hace necesario la colocación de una pasarela peatonal que permita retomar la ruta hacia El Pardo junto a la tapia del Club Puerta de Hierro, su camino original. (colocada en el año 2004). Aquí vuelve a existir la línea de árboles y una pequeña franja de tierra permite el paso sin demasiadas dificultades; incluso se conservan varios de los mojones que marcaban la carretera antigua. Desgraciadamente entre la línea de árboles se colocó hace tiempo una incorporación a la M-30 que se comió el 80% del camino; (puntos 6 y 7 del mapa). Se ha rehabilitado y adecuado el paso del camino a la altura del club Puerta de Hierro.
 


Un grupo de senderistas recorren el GR-124 junto a la tapia del Monte de El Pardo.
Más adelante se entra en el Monte de El Pardo, que se cruza en dirección noroeste,  para salir por la Portilla del Tambor, y después, bordeando la tapia de la finca protegida, el camino se dirige, entre encinares y alcornocales centenarios, hacia el término municipal de Tres Cantos. Ésta es quizá la parte más atractiva del itinerario. Enmarcado entre la línea de cercanías y El Pardo, el sendero discurre por una pequeña vía pecuaria abrigada por el bosque mediterráneo, alejada del ruido de los coches, en un lugar que no parece estar a escasos 800 m. de la autovía de Colmenar y a 5 ó 6 km. en línea recta de la gran ciudad.  Durante un buen rato la vegetación y el silencio son la única compañía del caminante, que puede
disfrutar de espléndidas panorámicas de la Sierra de Guadarrama al noroeste y de una preciosa perspectiva de la capital hacia el sur. La estación de cercanías de El Goloso, junto a la que se pasa, permite al caminante fatigado retirarse a su domicilio con facilidad.

Un poco más adelante el GR se acerca a la carretera de Colmenar, punto por donde puede accederse a la población de Tres Cantos por una pasarela peatonal (ver punto 13 en el mapa). También en este lugar puede cogerse el autobús tanto en dirección Madrid como en dirección Colmenar.
 

Otro kilómetro y se llega al corazón del Parque Regional, descendiendo con rapidez en busca del arroyo de la Tejada, pequeño cauce de agua que corre en dirección al río Manzanares, y que acompañará al camino hasta las proximidades de Colmenar Viejo. En este tramo la vegetación se hace más escasa, debido a la explotación ganadera, pero aún pueden admirarse ejemplares de encinas, enebros, jaras y espinos que se mantienen como muestras singulares de lo que fue en un tiempo esta zona de transición hacia la Sierra. Mientras tanto Colmenar aparece en el horizonte como destino obligado para hacer un alto. Su excepcional iglesia gótica bien merece una parada.

El paisaje de la Senda Real en la zona del arroyo de la Tejada; en primer plano un espino en flor.

Rodeando el pueblo por el oeste, la Senda Real continúa su itinerario hasta alcanzar una vía pecuaria que dirige al caminante, entre las tapias de numerosas fincas ganaderas, al encuentro con el río Manzanares. La zona es frecuentada por motoristas de trial, quienes con sus máquinas atronadoras suelen romper la paz que reina en el contorno normalmente. Las denuncias frecuentes y la actuación del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA) no consiguen terminar con un problema que es más de educación y respeto hacia los demás que otra cosa.
 


Puente sobre el Manzanares junto a la carretera de Colmenar a Cerceda.
Nuestro pequeño río, más reducido aún por el embalse de sus aguas en la presa de Santillana, se cruza por un antiguo puente, parte del viejo camino hacia Cerceda (punto 23 en el mapa). Ocupada desde tiempos remotos, la zona cuenta con algún resto arqueológico, tal como un horno de cerámica y una venta. Parte de esta última aún puede verse en el lado norte del GR-124, unos 100 m. más adelante, en dirección a Manzanares el Real. 

A partir de allí la Senda se hace muy ancha, como corresponde a una cañada, pues se sigue un tramo secundario de la Cañada Real Segoviana. Poco a poco se alcanza el Alto del Enebrillo, con un pequeño bosque de enebros que da nombre al paraje, y desde el cual se divisa una espectacular panorámica de Manzanares el Real, el castillo del Marqués de Santillana y La Pedriza al fondo. Una vez cruzada la cola del embalse se alcanza el pueblo por medio de un magnífico puente medieval sobre el río Manzanares.
 
 

- Nuestras reivindicaciones.

    Transcurrido un año desde la inauguración oficiosa se editó un mapa y se ha llegado a acuerdos con algunas de la administraciones implicadas. En primer lugar, hemos contado desde el principio con el apoyo de Patrimonio Nacional, organismo gestor del Monte de El Pardo, y de la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid, directa responsable de las vías pecuarias y de los senderos de contenido medio ambiental y cultural. La Asamblea de Madrid, con la unanimidad de PP, PSOE e IU, aprobó una iniciativa para apoyar la Senda Real y fomentar su uso. Y los ayuntamientos de Tres Cantos, Colmenar Viejo y Manzanares el Real han participado en las actividades que Ecologistas en Acción ha llevado a cabo para divulgar la existencia del camino y para dinamizar su uso. Marchas, reforestaciones y hasta concursos literarios han tenido, durante el año 2000, como escenario y temática a la Senda Real. En el verano de 2001 la Consejería de Medio Ambiente de la CAM comenzó el balizado del camino, así como la instalación de paneles informativos. Por ahora esta tarea solo se ha realizado en el término municipal de Colmenar Viejo, pero durante el año 2002 se ha empezado la señalización en Tres Cantos y Manzanares El Real.
Por su parte, hemos de agradecer a Santiago Soria, director de Parques y jardines de Patrimonio Nacional, su colaboración, fruto de la cual son los paneles informativos y la fuente del Mirador de Valpalomero.

Sin embargo, todavía queda mucho por hacer. En la Ciudad Universitaria las disputas entre facultades de distintas universidades ocasionan el cierre de vías públicas y la colocación de innumerables alambradas y verjas que obstaculizan el paso. Se han iniciado negociaciones con el Consorcio Urbanístico que gestiona estos aspectos para limpiar de obstáculos la Senda Real a su paso por el recinto universitario.
El Ministerio de Fomento, pese a su promesa, no ha colocado las dos pasarelas necesarias ni ha restaurado el camino a la altura del Club Puerta de Hierro hasta el momento. El ayuntamiento de Madrid, por su parte, ha premiado el proyecto con el premio de iniciativa ciudadana del año 2000, pero no colabora en absoluto a la hora de despejar de obstáculos el tramo que discurre por la ciudad; ni siquiera nos ha recibido para tratar de ello. Los problemas van aumentando en vez de disminuir: el futuro AVE a Segovia lo destruirá en parte, si nadie lo remedia.

Por  ello Ecologistas en Acción va a continuar la campaña para recuperar y habilitar el camino con diversos actos. La Senda Real ya es un patrimonio de todos los madrileños que debe ser defendido.

Junto a todo esto, no hemos de olvidar el principal objetivo de este camino: proporcionar una alternativa al vehículo privado para aquellos que quieran practicarse el senderismo o la bicicleta todo terreno. Además se recupera el derecho de paso peatonal, caído en el olvido ante la voracidad constructiva de las administraciones. Al margen de la Senda Real, no existe ahora mismo ninguna posibilidad de salir de Madrid caminando o en bicicleta sin jugarse la vida por las márgenes de las grandes carreteras radiales. El peatón está cada vez más atrapado por el asfalto y la dependencia del coche para cualquier actividad, incluso para el deporte, es completa. Con el GR-124, sin embargo, cualquier madrileño puede ir andando desde corazón de la ciudad (Príncipe Pío), hasta el Monte de El Pardo (algo bastante fácil hasta 1989, todo hay que decirlo), o ir desde la Dehesa de la Villa a la Casa de Campo, o incluso comenzar una larga marcha en dirección a la Sierra y retirarse en alguno de los numerosos puntos donde el camino pasa junto a una línea de cercanías o una parada de autobús, pues se ha diseñado pensado en que haya muchos lugares de retirada para el caminante. En definitiva, se puede prescindir del coche por completo.

ACTIVIDADES
Mapa de la Senda Real
REFORESTACIONES
VI Marcha por la Senda Real
 
Marchas anteriores
Actividades  para colegios e institutos
 
Editado por la Comunidad de Madrid y Ecologistas en Acción

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Ultima actualización: 9 - IX - 2004