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Las niñas y mujeres desaparecidas que Perú ni cuenta ni busca

Domingo 25 de octubre de 2020

La plataforma de búsqueda de personas desaparecidas del Ministerio del Interior de Perú, que tardó 17 años en ver la luz, todavía no ha registrado a cientos de niñas y mujeres que se mantienen sin ser halladas años después de su desaparición.

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Patricia Acosta EN exteriores de la Dirección de Investigación Criminal de la Policía Nacional del Perú, en el distrito de Cercado de Lima. Lleva más de cuatro años buscando a su hija Stephannie Díaz, de 24 años, y a sus dos nietas de cinco años y de ocho meses. -ROLANDO MONDRAGÓN

Lima 24/10/2020 Mercedes Palomino Público

La última vez que Norma Rivera vio a su hija, Shirley Villanueva, una joven ingeniera geógrafa de 24 años, eran las seis y diez de la mañana. La despedida fue apresurada porque Shirley se dirigía a su trabajo, en el otro extremo de la ciudad. Era el 23 de marzo de 2017 y, esa noche, jugaba un partido de fútbol entre Venezuela y Perú, la selección nacional. Shirley había quedado con tres amigos para ver juntos el encuentro y se reunieron en algún punto de la ciudad. Vieron el partido y, luego, se fueron al mar para pagar su apuesta. Los cuatro se metieron al agua. Shirley nunca salió. O al menos eso es lo que dijeron los hoy tres sospechosos de su desaparición.

"Cuando yo quise poner la denuncia de desaparición, no me la recibieron, me dijeron que no era la comisaría que correspondía", relata a Público la madre de Shirley. Rompió a llorar en la calle hasta que un policía se le acercó. Juntos llamaron a uno de los sospechosos y le advirtieron de que interpondrían una denuncia. Después, los compañeros se comunicaron con la familia para señalar que Shirley se ahogó accidentalmente y que, ante el hecho, ellos se asustaron y ocultaron sus pertenencias. El testimonio, sin el cuerpo hallado de Shirley, solo ha sido condenado a una prisión suspendida. Nadie ha buscado a la chica nunca más.

"Mi hija no aparece en el registro porque ellos ya no la están buscando", explica Norma. "Estamos en un proceso de acción de amparo ante la Justicia, porque exigimos que el caso sea nuevamente revisado", sentencia.

Una desaparición cada dos horas

Todo puede estar cambiando en Perú, aunque más despacio de lo necesario. Tras 17 años de espera, los familiares de niñas, adolescentes y mujeres desaparecidas en el país cuentan ya con una plataforma pública donde se albergan las notas de alerta de las búsquedas. Una herramienta reclamada como urgente en el país andino, donde cada dos horas desaparece una mujer y donde de cada diez casos de feminicidio, hubo una denuncia de desaparición previa, según un estudio de la Defensoría del Pueblo.

No obstante, esta plataforma aún presenta "una escasez de enfoque de género" al "no visibilizar, en el propio nombre de la plataforma "DesaparecidosenPerú"), que la mayoría de estas desapariciones son de mujeres", denuncia a Público la abogada Miriam Vásquez, de la ONG feminista Flora Tristán.

Según los informes del 2018, 2019 y lo que va de 2020 de la División de Investigación de Personas Desaparecidas de la Policía Nacional del Perú, el porcentaje de niñas, adolescentes y mujeres es de más del 61 % del total de los casos.

"En 2019, 166 mujeres fueron asesinadas y 16 de ellas habían sido reportadas como desaparecidas"

Asimismo, tampoco incluye las denuncias de desapariciones hechas antes del 2018, aun cuando los familiares siguen incansablemente en su búsqueda. "¿Cuál es el criterio que han empleado para no incluir a estas personas desaparecidas en este nuevo portal? Hay que considerarlo porque no son medidas efectivas si se quiere abordar la problemática en general", apuntó Vásquez.

La desaparición de mujeres en Perú es considerada por las organizaciones feministas como un tipo de violencia de género, pues su incidencia es tal que solo de enero a septiembre de este año, periodo profundamente marcado por la pandemia, se alcanzaron 4.052 notas de alerta emitidas por la Policía. Pese a ello, su tipología no se encuentra aún inscrita en la normativa de prevención de violencia de género del país, con lo que este delito no es un agravante en las penas por feminicidio.

Para Isabel Ortiz, comisionada de la Adjuntía para los Derechos de la Mujer de la Defensoría del Pueblo, este pedido debe ser recogido en la normativa porque "cuando una mujer desaparece hay probabilidades de que sea encontrada muerta". Un reflejo de ello es que en 2019, 166 mujeres fueron asesinadas y 16 de ellas habían sido reportadas como desaparecidas".

La odisea de interponer una denuncia

"Las denuncias de desapariciones tampoco han variado con la actualización de esta plataforma", señala Vásquez. Para la abogada, una plataforma virtual debía también ser aprovechada para que las denuncias lleguen por esa vía. "Vemos que aún se mantiene la exigencia de la denuncia presencial en la comisaría. Y esto debía ser repensado no solo por el contexto de la pandemia, sino también por la geografía del país. En zonas rurales, en caseríos, las comisarías están muy alejadas, y las vías de acceso son difíciles", precisa.

"A mi yerno no le recibieron la denuncia, le dijeron que esperase, que quizá se había ido con otro"

A ello se suman también las negligencias del personal policial, que cuestionan a los familiares por el posible comportamiento de las desaparecidas. Es el caso de Patricia Acosta, quien lleva más de cuatro años buscando a su hija Stephannie Díaz, de 24 años, y a sus dos nietas de cinco años y de ocho meses en el populoso distrito de Ventanilla, en la provincia del Callao, a 11 kilómetros de Lima. "A mi yerno no le recibieron la denuncia, le dijeron que esperase, que quizá se había ido con otro", comenta.

La ansiada respuesta de geolocalización

La hija y nietas de Patricia desaparecieron tras asistir a una fiesta infantil. Stephannie no quería ir porque se encontraba deprimida por problemas con su pareja, con quien tuvo episodios de violencia no denunciados. Acabó yendo. Nunca más volvió.

"Tengo la esperanza de encontrarla viva, quizá alguien la tenga encerrada. Es mi esperanza, yo no la veo muerta", se consuela Patricia, quien denuncia la desatención de su caso. "Cuando pregunto qué se está haciendo, me mandan de un lugar a otro", dice. El último rastro que persigue Patricia es el reporte de las últimas comunicaciones que mantuvo su hija antes de la desaparición, pero la empresa de telefonía móvil aún no envía la información. "Va muy lento, cada nuevo pedido de la Fiscalía son meses de espera. La familia de un desaparecido quiere ir a buscar sola, pero es como buscar una aguja en un pajar. Se necesita de la tecnología", demanda.

"No hay estrategia de búsqueda, el proceso depende de la improvisación de los agentes policiales"

Según explica la letrada Vásquez, las empresas de telecomunicaciones en Perú no tienen ninguna sanción penal ni administrativa por omitir o dilatar el proceso de levantamiento del secreto de las conversaciones, por lo que una vez dada la comunicación judicial, esta puede demorar meses, "tiempo que puede ser determinante en la búsqueda de una persona", agrega. "No existe una estrategia de búsqueda, por lo que el proceso va de acuerdo a la improvisación de los agentes policiales”, agrega. Por ello, a la hija y nietas de Patricia tampoco se las encuentra en esta plataforma.

Fuentes:

Defensoría del Pueblo

https://www.defensoria.gob.pe/defen...

ONG Flora Tristán

Ministerio del Interior – Portal Desaparecidos en Perú https://desaparecidosenperu.policia...

Datos de la fotografía:

Sobre la foto:

Patricia Acosta, madre de una mujer y dos niñas desaparecidas en 2016, aparece en los exteriores de la Dirección de Investigación Criminal de la Policía Nacional del Perú, en el distrito de Cercado de Lima, el viernes 16 de octubre de 2020.

Crédito de foto: Rolando Mondragón

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