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Valencia: La lucha por la mujer desde la prudencia

Martes 9 de marzo de 2021

La Comunitat acoge concentraciones marcadas por la pandemia y las medidas de seguridad sanitarias

M. Guadalajara / E. Rodríguez - Martes, 9 marzo 2021, Las Provincias

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Con mascarillas moradas, pancartas pequeñas, guardando la distancia, repartiendo gel y con cacerolas, las mujeres iban llegando a mediodía frente a la Delegación del Gobierno en Valencia. «El machismo también es una pandemia», decía una de las sábanas moradas que alzaban en alto; porque a pesar de la crisis sanitaria «se pueden ejercer nuestros derechos y podemos reivindicarnos en un día tan especial como el Día de la Mujer, y siempre respetando la seguridad de todos», decía una de las portavoces de la del movimiento feminista que ayer organizó diferentes actos en toda la región.

La pandemia no les quitó la fuerza para seguir con la lucha por la mujer, desde la prudencia y la conciencia, pero sigue a pesar de todo y la Comunitat acogió las concentraciones celebradas en diferentes lugares, con horarios distintos, con música, gestos simbólicos y pancartas desde los balcones para evitar aglomeraciones.

«El feminismo será antiracista o no será», gritaron al ritmo de tambores y palmas. Las manifestantes quisieron dar visibilidad a las mujeres más vulnerables, sobre todo a las inmigrantes que en su mayoría trabajan como empleadas para los cuidados a dependientes. «Esta crisis ha puesto de relieve la esencialidad de los trabajos normalmente invisibilizados y de cuidados que hacen las mujeres, y la mayoría realizados por mujeres migrantes, muchas de las cuales están en situación irregular, y por eso nos hemos centrado en ellas para visibilizarse, para pedir y exigir derechos porque las curas, los trabajos de cuidados y dependencia son los que sostienen la sociedad a nivel social y económico y son trabajos invisibilizados», destacó la portavoz de la Asamblea Feminista, Magda Sancho.

Y los datos lo confirman: el 89% de los cuidadores no profesionales son mujeres, según las cifras del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (IMSERSO) y aunque no existen estadísticas oficiales, los informes de algunas plataformas como Digital Future Society «ninguna otra ocupación tiene un volumen tan alto de trabajadores extranjeros» y la proporción de mujeres extranjeras que trabajan como cuidadoras internas, algunos calculan que podría llegar hasta el 80 % en España.

«La crisis del Covid no ha hecho más que acrecentar la desigualdad, acrecentar la precariedad de las trabajadoras de hogar y cuidados, la pandemia ha perpetuado las desigualdades que ejercen en este sector», leía en un manifiesto Dolores Jacintos, de la Comisión de Migración y Refugio de la Asamblea Feminista.

Reivindicaron el derecho universal a un servicio de cuidados públicos y pidieron un cambio de modelo en el que se reconozca a estas empleadas como esenciales para que se las contrate, se las pague justamente y puedan cotizar, contribuyendo así a regularizar su situación. «Esto no debe de ser un negocio. Las personas mayores y las personas dependientes tienen derecho a recibir cuidados públicos de calidad que respeten su dignidad y les permitan elegir con libertad la forma en la que quieren ser cuidadas», insistieron.

El rugir de la lucha fue en aumento conforme pasaba el día. Cuando pasaba la una del mediodía, más de un centenar de mujeres se manifestaba frente a la Delegación. Los gritos y las consignas también se acordaban de las muertas, víctimas de la violencia de género, y de las que viven encerradas con su maltratador. En sus miradas había emoción y en algunos casos hasta lágrimas. Esta vez las calles no se pudieron llenar de la marea de mujeres pero consiguieron alzar su voz igualmente.

En la Comunitat se celebraron otras 50 concentraciones con motivo del 8M, sin que ninguna de ellas obtuviera previamente un informe en contra por parte de Sanidad ni de las jefaturas de la policía nacional y locales. Según aseguró la portavoz Magda Sancho, se respetaron las medidas de seguridad «pero también a las personas, lo que hemos programado ha sido un éxito para nosotras, hemos acercado las concentraciones y actos a las mujeres para facilitar que no haya ningún tipo de aglomeraciones».

Aunque a veces la polémica arrasa con lo relevante y estas concentraciones no han estado exentas de ella después de que la Delegación del Gobierno en Madrid decidiera suspenderlas. Las organizadoras se limitaron a trasmitir el apoyo a las mujeres de otras comunidades y señalaron que «utilizar el movimiento feminista para politizar y como manera de hacer política es un ejemplo más de como se ha intentado acallar, y seguramente es el único que planta cara al sistema patriarcal y machista».

Lo cierto es que esta lucha por la igualdad por desgracia sigue sufriendo ataques como el que ocurrió en hace unos días en Gandía, cuando en un mural con los rostros de grandes mujeres como Simone de Beavoir y María Zambrano, entre otras, escritoras, filósofas y científicas amaneció destrozado con insultos y amenazas pintadas sobre el homenaje a estas figuras.

Con aplausos, bailes, saltando y sin dejar de alzar la voz, muchas de ellas emocionadas en este día para pedir y reivindicar igualdad. «En este día teníamos que salir a la calle aunque seamos menos, pero para cantar, gritar, hacernos ver, hoy más que nunca es necario salir a la calle», dijo Dolores Jacintos, quien pertenece a la Comisión de Migración y Refugio y es portavoz del movimiento feminista.

Por la tarde la movilización fue sumando más apoyo. Hasta las Torres de Serrano se acercaron más mujeres con música y pancartas. A la misma hora, frente a la Delegación del Gobierno eran más de doscientas las personas que se concentraban para reclamar los derechos de las inmigrantes y denunciar la doble discriminación que, además, sufren por ser extranjeras.

Las asistentes coreaban distintas consignas que hacían referencia a varios colectivos de la población femenina que se encuentran en una situación de especial vulnerabilidad: «No estamos todas, faltan las internas», «No estamos todas, faltan las presas», «Visca la lluita feministas», «El trabajo de interna, esclavitud moderna» y «Queremos el cierre de los Cíes», eran algunas de lasque cantaban al son de una batucada que mantuvo el pulso durante más de una hora.

En la plaza del Ayuntamiento, distintas organizaciones realizaron una performance donde recordaron a mujeres referentes en la lucha feminista en distintos ámbitos y también denunciaron la violencia estructural. Fue especialmente llamativo el grupo de mujeres vestidas de ’El cuento de la criada’, cuyo objetivo era criticar los polémicos vientres de alquiler permitidos en otros países.

A las ocho en los balcones se escuchó el aplauso y las caceroladas por las trabajadoras esenciales; porque a pesar de la pandemia, en el día de ayer se vivió la emoción incluso a través de las redes sociales, donde se compartieron imágenes de otros años, mensajes de apoyo y se demostró la importancia de no rendirse en la lucha por la igualdad.

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