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El 8M diversifica sus formas bajo un clamor ecofeminista en común

Jueves 20 de febrero de 2020

La lucha contra la precariedad laboral aparece entre las principales demandas aunque la convocatoria de huelga no sea unánime

Meritxell Rigol 19/02/2020 CTXT

Tras dos 8 de Marzo con una fórmula reivindicativa unánime centrada en la huelga feminista, este año la jornada tomará otras formas en los diferentes territorios del Estado español. La mayoría de las asambleas organizadoras del 8M han apostado esta vez por explorar formatos con los que intentar llegar a mujeres que, en la práctica, quedaron al margen de las convocatorias de huelga laboral y de cuidados de los dos últimos años.

Es el caso de Madrid, donde la Comisión 8M ha optado por enmarcar la reivindicación del Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras en lo que han bautizado como “revuelta feminista”, un formato que busca una “agitación” constante y descentralizada en barrios y pueblos donde ya existen asambleas locales. “La huelga es un aparato de masas, pero se nos queda corto, porque queremos llegar también a las mujeres que no están en el mercado productivo y a las que estando en él no tienen derecho a huelga”, explica Carlota, activista de la Comisión 8M Madrid.

Uno de los colectivos de mujeres que, en la práctica, habían quedado fuera de la posibilidad real de secundar la huelga feminista eran las trabajadoras del hogar y los cuidados. Un sector altamente feminizado y que, a menudo, resulta la principal puerta de entrada al trabajo remunerado para las mujeres migradas. Condiciones abusivas y desprotección marcan a menudo las experiencias de estas trabajadoras, empleadas de manera aislada en los hogares.

“Para una mujer blanca europea perder el empleo no significa una situación de tanta precariedad como lo puede ser para una mujer migrada, en muchos casos empleadas como cuidadoras o limpiadoras, porque puedes perder también la residencia, por culpa de una ley de extranjería racista”, denuncia Sara Cuentas, integrante de la plataforma catalana Diversas 8M, conformada por colectivos de mujeres migradas, refugiadas y racializadas como Brasileñas Contra el Fascismo, Asociación Humanitaria contra la Ablación de la Mujer Africana, Mujeres Migrantes Diversas, Colectiva Afrofeminista o Red de Migración Género y Desarrollo.

Además del reto de encontrar fórmulas reivindicativas que resulten útiles a cada vez más mujeres, también se ha tratado de evitar el riesgo de convertir la huelga en una rutina

Además del reto de encontrar fórmulas reivindicativas que resulten útiles a cada vez más mujeres, también se ha tratado de evitar el riesgo de convertir la huelga en una rutina. “La huelga feminista es una potentísima herramienta de lucha y para mantener su poder pensamos que es mejor no atarla a una fecha del calendario y vemos positivo desligar el 8M de una única estrategia de lucha, para así no caer en el peligro de institucionalizarla y normalizarla”, argumentan las integrantes de la Asamblea Feminista de Valencia. Este año apuestan por promover acciones en los barrios dirigidas a “ocupar y resignificar el espacio público”. “Si los últimos años el mensaje fue que si nosotras paramos, se para el mundo, este año el mensaje es que vamos a cambiarlo”, plantean.

En algunos casos, como el de las feministas organizadas en la provincia de Castellón y también las de Galicia, el que la jornada de movilización caiga en domingo ha sido leído como un condicionante que restaría fuerza a la convocatoria de huelga laboral y estudiantil. “Sólo un pequeño porcentaje de mujeres podrían participar en ella, a la vez que las responsabilizaríamos del paro en exclusiva”, explica Margarida Corral, secretaria de las mujeres de la Confederación Intersindical Gallega, sobre el debate mantenido en el seno de Galegas 8M.

En algunos lugares sí habrá huelga

Algunas comunidades como Cataluña, Islas Baleares y parte de Andalucía sí van a llamar a la que será la tercera convocatoria de huelga general feminista en sus territorios. Para estas asambleas feministas, la posibilidad de convocar huelga en domingo no es vista como un factor adverso, sino como una oportunidad para poner el foco de atención en sectores laborales feminizados y altamente precarizados activos los días festivos. El Moviment Feminista de Mallorca, por ejemplo, ha decidido llamar a la huelga de consumo, de cuidados y laboral. En los próximos días los sindicatos CGT y STEI Intersindical decidirán si vuelven a ponerse a disposición del movimiento feminista y dan cobertura legal a la jornada en aquellos sitios donde se convoque.

En Cataluña, la Intersindical Alternativa de Catalunya está en proceso de decidir si responderá a la petición de dar cobertura a la huelga feminista un año más, igual que la CGT, que lo decidirá en un pleno extraordinario esta semana. “La precariedad y las amenazas para que no hagan huelga harán que muchas mujeres no la secunden, por esto precisamente llamamos la atención sobre estos colectivos de mujeres trabajadoras, sobre la reforma laboral y sobre la ley de extranjería que hacen posible estas condiciones precarias”, argumenta Elena Calvo, parte de Dones CGT.

“En ningún momento estuvo sobre la mesa no hacer huelga en Cataluña”, según afirma Sílvia Alberich, participante en la organización del 8M. “En los servicios trabajan los domingos, es un sector con muchísimas mujeres, y las que no trabajamos los domingos tenemos la oportunidad de hacer muchos piquetes en esos centros de trabajo, en los que habrá mujeres con dificultad de hacer huelga”, argumenta.

Entre los sindicatos que han establecido ya su posición contraria a cubrir la que será la primera huelga general convocada en domingo, encontramos a la CNT, por “la falta de seguimiento” que prevé. También los sindicatos mayoritarios, UGT y CCOO, se desmarcan de nuevo de la jornada de huelga feminista. Mientras que desde la Organización de Mujeres de la Confederación Intersindical, dentro de la cual encontramos sindicatos como USTEA o la Intersindical Valenciana, aseguran que “darán cobertura en los territorios que se lo pidan”.

Otra de las coordinadoras del 8M que apuesta por revalidar la huelga feminista es la de Cádiz y ya cuenta con la cobertura legal de la CGT, que hizo el registro formal de convocatoria de huelga general el pasado lunes 10 de febrero. El SAT también ha hecho pública su decisión de apoyarla.

“Hay muchos motivos para convocar una huelga laboral centrada en los trabajos precarios, por la necesidad de visibilizar a todas las mujeres”, considera Ana Escalona Esteban, parte de la coordinadora provincial de colectivos feministas de Cádiz. “La existencia de numerosos trabajos altamente feminizados en los que no hay día de descanso, como en la hostelería, y las reivindicaciones frente a la violencia machista, el antirracismo o la redistribución del trabajo de cuidados, son motivos de peso suficientes para llamar a la huelga”, añade.

Llamado a un tercer 8M masivo

La lucha contra las violencia machistas, con su extremo en la violencia sexual y los feminicidios –10 asesinadas en lo que llevamos de año; más de 1.043 oficiales desde 2003– y la denuncia de la justicia patriarcal, se mantienen en el centro de las reivindicaciones del 8M, aunque no son las únicas prioridades que el movimiento feminista hará oír en las calles.

También en primera línea de los motivos para llamar a un nuevo 8M masivo, aparece la feminización de la pobreza, vinculada a la asunción principal del trabajo de cuidados en la familia, la brecha salarial y la precarización en sectores altamente feminizados. Desde ahí se lanzarán demandas concretas, como derogar la reforma laboral, que agudiza la precariedad, y garantizar el derecho a acceder a la vivienda y a pensiones dignas. La demanda de “pensiones, salarios y vidas dignas” ha dado lugar recientemente a una jornada de huelga en Euskal Herria, a la que las feministas vascas y navarras se sumaron para visibilizar los trabajos de cuidados y para que la movilización asumiera las reivindicaciones de la huelga feminista.

Este 8M volverá a reclamarse la abolición de la Ley de extranjería, que condena a las personas migrantes a años de situación administrativa irregular y deja a las mujeres en situación de especial vulnerabilidad

De manera unánime, este 8M volverá a reclamarse la abolición de la Ley de extranjería, que condena a las personas migrantes a años de situación administrativa irregular y deja a las mujeres en situación de especial vulnerabilidad, tanto frente a abusos laborales como a las violencias machistas. Entre las reivindicaciones compartidas que tienen en el centro a las mujeres migradas, está la ratificación del convenio 189 de la OIT, que permitiría superar las discriminaciones del régimen especial de empleo del hogar y equiparar los derechos al del resto de sectores laborales.

Las migrantes y racializadas organizadas en la plataforma Diversas 8M, escindida de la coordinación de la huelga feminista en Cataluña por considerar que las prioridades antirracistas quedaban diluidas, añaden a los motivos para movilizarse este 8 de marzo el exigir una ley integral contra el racismo. Una medida que consideran urgente ante el auge de la ultraderecha en las instituciones y la mayor legitimidad percibida para perpetrar ataques contra personas migradas y racializadas.

Un pulso por hacer de los cuidados el sistema

Denunciar la insuficiente corresponsabilidad en el trabajo de cuidados y la falta de asunción pública de estos, con el desarrollo efectivo de medidas como la Ley de dependencia, aprobada en 2006, o denunciar “la explotación y desvalorización de los trabajos asalariados de cuidados” son demandas que volverán a las calles este 8M. “Queremos socializar los cuidados y luchamos contra la sobrecarga en las mujeres que supone la asignación obligatoria de los trabajos reproductivos”, reivindican desde la Asamblea Feminista de Valencia.

Ante la prioridad de avanzar hacia una organización social de los cuidados más justa, las activistas de distintos territorios coinciden en cuál es el gran reto de fondo: darle la vuelta al sistema económico. “El que el bienestar común esté en el centro es incompatible con un sistema que conlleva la destrucción del planeta y de nuestras propias vidas, regidas por el trabajo, no por los cuidados, a pesar de ser lo fundamental para vivir”, sintetiza Carlota, de la Comisión 8M Madrid.

Si bien los postulados ecofeministas no son nuevos entre las organizadoras del 8M, sí que suenan reforzados este año y su presencia apunta que empapará la agenda feminista de ahora en adelante. “El movimiento ecologista juvenil es muy potente y ha reforzado el mensaje de que, cuando hablamos de la vida, nos referimos a los cuidados, a las personas y al planeta”, afirma Alberich.

Más allá de la emergencia climática, la urgencia es hacer sostenible “la red de la vida”, plantea la plataforma Diversas 8M. Una red de bienes naturales sobreexplotada en los territorios de origen de las migradas del Sur, a beneficio de la idea de “desarrollo” del Norte. “Este 8M volveremos a denunciar un sistema que expropia territorios, asesina a defensoras, genera antropocentrismo, racismo, individualismo a ultranza y nos socializa en que autocuidarse es consumir”, sintetiza Cuentas.

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