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Documental: ’La aguja de dos puntas’Ángeles, la maestra republicana cesada en 1940 por el simple hecho de vivir ’amancebada’ con un hombre viudo

Lunes 16 de septiembre de 2019

El documental ’La aguja de dos puntas’ narra como el franquismo condenó a una maestra republicana al oficio de costurera por vivir “amancebada” con un hombre viudo en el pequeño municipio de Cuevas del Campo (Granada).

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Doña Ángeles en una imagen junto a sus dos hijos. / RELATORAS PRODUCCIONES

Sevilla 15/09/2019 MARÍA SERRANO Público

Así rezaba su informe definitivo que separaría para siempre a Ángeles Arenas Esturillo de su vocación, la de maestra. "Confiesa que vive con un hombre sin poder casarse con él. No puede ejercer quien así obra". Ángeles Arenas Esturillo fue maestra republicana en el municipio de Cuevas del Campo (Granada), hasta la entrada del régimen franquista. En 1941 conoció la sentencia definitiva de la comisión depuradora de maestros que la separaría para siempre de su trabajo vocacional. Ángeles llegaría hasta el municipio de Cuevas del Campos (Granada) con apenas veinte años de edad y separada de su marido. Había aprobado sus oposiciones y traía una corriente nueva, inspiradora para la escuela rural recién instaurada de la Segunda República.

Las directoras Vanesa Perondi y Sara Gallardo han sacado esta historia inédita ante la luz pública. La aguja de dos puntas es el nombre que recibe esta cinta y que cuenta cómo esta maestra tuvo que ser condenada al oscurantismo alejada de su ejercicio profesional el resto de su vida. Perondi señala a Público que el título de este documental es una metáfora de su vida. “Se hace una pequeña empresaria en plena posguerra con sus maquinas de tejer para salir delante y el título de la cinta hace referencia a las dos vidas que tuvo esta maestra cuando pudo ejercer su profesión y cuando lo tuvo que dejar de ser para malvivir y dedicarse para siempre al oficio de la costura”.

Llegaba para cambiar la vida de Cuevas en 1928

Ángeles nace en Granada en el año 1907 en un barrio castizo conocido como el Realejo y estudiaría en el colegio de monjas del Sagrado Corazón, al que llamaban popularmente la escuelas de las brujas, pero aquellas monjas no pudieron frenar el afán que Ángeles sentía por la enseñanza y que muy joven llegó a desarrollar. Perondi habla como al aprobar sus oposiciones Ángeles Arenas era una mujer casada y recién separada de su marido. “Muy jovencita, se marcha a Castril del Campo para iniciar su trabajo en el cuerpo de maestros. Poco tiempo después llega a Cuevas donde pasaría el resto de su vida hasta su muerte en los años 60”.

Como muchísimas maestras, Arenas estaba afiliada al sindicato de FETE-UGT

La joven Doña Ángeles como todos la conocían en Cuevas se instala frente a la iglesia, en la pensión de Doña Mariquita En aquellos primeros meses conoce a un joven viudo que es el yerno de la dueña de la pensión. Cirilo se convierte en su compañero de vida y pronto hacen vida en el mismo hogar. Ángeles era una mujer casada con apenas 22 años y nunca llegó a divorciarse, lo que le llevó a vivir sin pasar de nuevo por un matrimonio con Cirilo el resto de vida.

Ascensión, la nuera de Ángeles, la describe como "una mujer muy comprometida con su tiempo e involucrada en la política". Como muchísimas maestras, Arenas estaba afiliada al sindicato de FETE-UGT. "Entra en contacto con el socialismo y conoce a Fernando de los Ríos. Su mujer fue maestra de Ángeles en sus años de formación”. Fue tal la implicación de doña Ángeles con el entonces ministro de instrucción pública que en febrero de 1936 consiguió que llegara hasta Cuevas del Campo para dar un mitin en este pequeño municipio de apenas mil habitantes.

Su nuera afirma que “nunca contó en vida el motivo por el que se había separado y decidió vivir de forma libre adelantada a su tiempo.” En el pueblo muchos aún recuerdan sus días en el taller cuando con las maquinas cosiendo y leyendo a la vez las de aquella época. “Muchas mujeres se quedaban perplejas de su capacidad y de todo lo que sabía”, aclara a Público.

“Levar a las clases populares la ilusión de la escuela"

Rafael Gil Bracero, profesor de historia contemporánea de la Universidad de Granada recuerda como Doña Angeles integra el espíritu de aquellos jóvenes maestros que llegan a aquellas escuelas muy jóvenes con una increíble formación de valores. “Son maestros que llegan con mucha ilusión. Son los nuevos mesías de las escuelas rurales”.

Bracero apunta en el documental que solo en el primer año de la Segunda República se crearían 11.000 escuelas en España. “El mismo número de centros educativos que se construyeron durante los treinta años anteriores” y es el espíritu renovador e ilusionante de aquella Segunda Republica que formó a a maestras como Ángeles a traer valores democráticos a las clases populares más alejadas de las ciudades.

"Solo en el primer año de la Segunda República se crearían 11.000 escuelas"

Por su parte María del Mar del Pozo, comisaria del exposición “Madrid ciudad educadora” participa en la cinta y cuenta como se crear esas “escuelas solidarias, tolerantes, democráticas” y que nunca antes habían existido en la historia reciente de España. Era otro modo de hacer educación. “Creaban escuelas muy limpias, cuidadas, intentaban crear relaciones con las familias, con las mujeres, era algo especial que nunca había existido antes”.

La llegada del golpe y la depuración de miles de maestros

La sombra del golpe de estado en julio de 1936 llevó a Ángeles a dejar de ejercer su vocación. Cuevas del Campo se ubica en zona republicana durante todo el conflicto, lo que le permite continuar por un tiempo más su profesión. Perondi aclara que “se instala durante un período en Zújar pero recién instaurado el régimen es suspendida de empleo y sueldo” a la espera de que una comisión depuradora analice su trayectoria.

En la cinta La aguja de dos puntas se muestra la prensa de la época, como el franquismo hablaba de aquel cuerpo de profesores republicanos depurados en su totalidad, de esos, como sentencia la noticia alumnos ”desgraciados que han sido ya envenenados por las doctrinas racionalistas que profesores sin Dios ni Patria sembraron en sus conciencias”.

Del Pozo aclara que son las maestras las primeras acusadas por conductas morales para retirarlas de su cargo. “A los varones se les inculpa más por motivos políticos e ideológicos”.

Las conductas morales para el régimen podían ser desde haber “enseñado educación sexual en las escuelas, el no haber ido vestida apropiadamente y no digamos que convivían con algún varón sin estar casadas o si se habían divorciado. Entonces si que son castigadas, como ocurrió en el caso de doña Ángeles”. Pero la particularidad de este caso no saca del asombro a muchos investigadores y es que Ángeles era una mujer cristiana que tenía informes favorables del jefe de falange local, del alcalde pero fueron las causas morales la que la retiraron definitivamente de su cargo.

La terrible depuración que cesó a maestros republicanos

La depuración era un proceso administrativo por el que pasan todos los funcionarios públicos a la entrada del nuevo régimen franquista. Sin embargo el cuerpo de maestros fue duramente sancionado.

El expediente de depuración empezaba con un cuestionario donde se les preguntaba “dónde estaban el 18 de julio del 36, si se adhirieron a alguna causa, si antes del 18 de julio formaban parte de algún partido político”. Incluso podían preguntar a los “maestros que contaran lo que supieran de la actividad de sus compañeros para que sirviera como posible denuncia para el conocimiento de sus actividades en la etapa republicana”.

El 30% del cuerpo de maestras y maestros republicanos recibió castigos severos. “Fueron trasladados a otros municipios, bajados de escalafón y en bastantes casos expulsados del cuerpo”. Del Pozo señala que sin el certificado de pureza ideológica que demostraba su “limpieza” no podían ejercer el magisterio dentro del nuevo régimen franquista.

Bracero apunta como la Comisión depuradora del magisterio primario de Granada depuró a 317 maestros. “Aquellos que estuvieron en zona republicana hasta el final de la guerra fueron en muchos casos expulsados definitivamente como fue el caso de Ángeles Arenas”. Este investigador también apunta que muchos de aquellos maestros que no tiene expedientes en los archivos se debe a que “fueron previamente fusilados antes de pasar por el trámite de la depuración”.

Historiadores locales coinciden que Ángeles Arenas obtuvo informes que la describen como “excelente profesional y que tenia un comportamiento absolutamente homologable a una persona de derechas y religiosa”.

A pesar de todos los informes, la comisión provincial hace un pliego de cargos contra esta maestra. “Cuando se lee el expediente completo me quedé asombrado, aunque los maestros intentan dulcificar su posturas, Ángeles responde con una sinceridad aplastante” sobre su situación vital. En su expediente consta que estaba “amancebada con un señor del pueblo que en 1940 se encuentra o se encontraba preso”. Fue el único motivo real que la obligó a malvivir en otra profesión, como la de costurera. En noviembre de 1941 llega el cese definitivo. Cuando Ángeles tuvo que vivir de otro trabajo, en el mismo municipio donde había sido maestra casi una década.

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