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Carlota Álvarez: "El cine hecho por mujeres ha triunfado en todos los festivales internacionales y esta es una tendencia irreversible”

Martes 26 de octubre de 2021

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Diego Mas Trelles y Carlota Álvarez Basso, codirectores del festiva ’Cine por mujeres’. — Público

adrid 25/10/2021 Marisa Kohan Público

De todas las películas producidas en España en 2020, solo un 19% fueron dirigidas por mujeres. Una cifra muy similar a lo que ocurre en Hollywood, donde la dirección femenina no superó el 18%. A pesar de esta baja participación, el cine realizado por mujeres debe tener una alta calidad, puesto que a lo largo de este año ellas han ganado todos los premios de festivales internacionales en las categorías de mejor directora y mejor película. Desde el festival de Sundance, pasando por Cannes, los Oscar, Venecia o San Sebastián, este años todos han recaído en mujeres. Un cambio de tendencia que los codirectores del festival Cine por mujeres, Carlota Álvarez Basso y Diego Mas Trelles, afirman que viene a quedarse. "Grandes directores de festivales que anteriormente se tomaban un poco a sorna el tema de las mujeres directoras, ya no se pueden reír", afirman, y exigen la implantación de cuotas como medio para alcanzar la igualdad en el cine.

Este miércoles se estrena la IV edición del festival Cine por mujeres, una cita que se extenderá hasta el 7 de noviembre y en la que se podrán ver un total de 54 películas en más de 19 sedes repartidas por la Capital, ofrecerá charlas y master clases con directoras y tendrá una decena de cintas internacionales en concurso. En esta edición, además, el festival viaja también a China y a Francia. De todo esto y sobre la necesidad de cambios para alcanzar la paridad en la industria del cine, hablamos con sus dos codirectores.

¿Cómo y por qué surge este festival que inaugura su IV edición este miércoles?

Carlota Álvarez: Surge por una necesidad. Había muchas películas muy interesantes y de gran calidad internacionales dirigidas por mujeres que no llegaban a la distribución comercial en España y que circulaban por festivales o muestras menores y considerábamos que había que cambiar esta lógica. Había suficiente carnaza y contenido de gran calidad como para iniciar un festival de cine producido por mujeres e intentar que esas películas llegasen a un gran publico, demostrar que las mujeres pueden hacer todo tipo de géneros cinematográficos, desde terror a animación. No solamente películas intimistas, que es un poco el estereotipo que se le adjudica a las mujeres, y que había que darles mayor visibilidad.

Como nuestro lema es ’no nos preocupamos, nos ocupamos’, y los dos trabajamos en es sector de la gestión cultural, nos propusimos crear el festival, tomar las riendas e intentar sacarlo adelante. Hay que decir que este proyecto coincidió con el movimiento Metoo, porque lo pusimos en marcha en otoño del 2017 y creemos que fue una buena coyuntura. Que si lo hubiésemos planteado uno o dos años antes no hubiésemos tenido esa respuesta tan favorable.

¿Qué novedades tiene el festival este año en cuanto a contenido?

CA: Lo que distingue al festival es la calidad de sus películas. Hacemos una selección muy exhaustiva de las películas dirigidas por mujeres estrenadas en los dos últimos años y premiadas en festivales internacionales. De esta forma que las que llegan realmente a la exhibición, tanto en la a la competición internacional, como en la selección española, casi todas son premiadas y de mucha calidad.

Diego Más: Este año, por ejemplo, inauguramos con la película ganadora en el festival de Sundance [CODA de Sian Heder], donde obtuvo cuatro premios y fue la película más laureada de la historia del certamen; clausuramos con la película que ha ganado en el festival de Venecia [El acontecimiento, de Audrey Dewan] y tenemos en competición la película que ganó la concha de oro en san Sebastián [Blue Moon de Alina Grigore]. Además, como novedad, tenemos una sección llamada Focus China, en la que se proyectarán seis películas de directoras chinas organizado en colaboración con el China Women’s Film Festival. En contrapartida, en noviembre llevaremos seis películas de autoras españolas a un festival al país asiático.

Según los últimos datos, solo un 19% de películas españolas han sido dirigidas por mujeres en 2020, una cifra similar a las de Hollywood, en donde las mujeres dirigieron el 18% de las cintas. Entre 2015 y 2020 las mujeres que son protagonistas en las películas a nivel mundial se ha mantenido casi inalterado, pasando de un 34% a un 38% el año pasado. ¿Qué condiciona esta invisibilidad de las mujeres tanto en aparecer en las películas como en dirigirlas?

CA: Creo que se debe a diferentes motivos que tienen que ver, evidentemente, con situaciones de carácter sociológico, con el patriarcado, con el sistema de valores en que nos movemos. Tiene que ver con la industria y los valores de la industria del cine, de la televisión, de los medios de comunicación en general. Evidentemente las cosas están cambiando, pero muy poco a poco. Pero creo que el modelo en el que tenemos que fijarnos y que está guiando a las políticas de cine, tanto en la UE como en Inglaterra, es el modelo sueco. Suecia es un país cuyo gobierno se declara abiertamente feminista. Tiene políticas activas feministas de paridad al 50% en absolutamente todos los ámbitos. Con esta política de paridad 50-50, alcanzaron la igualdad en el cine en el año 2015. A partir de ese momento demostraron empíricamente que [la falta de visibilidad de las mujeres en el cine] no es una cuestión de capacidad o falta de capacidad de ellas. Es una cuestión de voluntad política de cambiar las cosas y de medios.

A partir del 2015, las películas suecas recibieron muchos más premios a nivel internacional. Por lo tanto, el siguiente paso que dio el Instituto de Cinematografía sueco fue apostar por el presupuesto hacia las mujeres. ¿Por qué? Porque en esa jerarquía de poder que siempre ha estado en manos masculinas y con valores de aceptación masculinas, se han dado cuenta que los presupuestos de rodajes para los hombres siempre han sido mayores. Porque las cadenas y los productores tienen más confianza en los hombres y creen que ellos tienen potencial y que las mujeres solo pueden hacer un ejercicio correcto. Ahora lo que hace el instituto sueco es igualar los presupuestos. Esto es un experimento social en el que van muy avanzados y va a demostrar que realmente [lo que le ocurre a las mujeres cineastas] es un problema de prejuicios y estereotipos anquilosados y que poco a poco tiene que ir cambiando.

Vídeo: Carlota Álvarez, sobre cuotas y estímulos para la igualdad

Pero va cambiando muy poquito a poco. Afirman que el cine es mas visto por mujeres, pero ¿hay hombres que ven cine de mujeres?

CA: La cadena de producción de valor cultural, que son cinco puntos: creación, producción, distribución, comercialización y consumo, y que se aplican a todas las creaciones artísticas, está bastante al 50% en cuanto a creación. Donde hay una gran desproporción por falta de mujeres es en la distribución, producción, y marketing, mientras que en el consumo, ellas son mayoritarias. Se sabe que las personas que más van a museos o que consumen más literatura, que van al cine o al teatro, fundamentalmente son mujeres.

De tal manera que hay una cierta igualdad en el inicio, es decir, en la creación y al final, en el consumo. Pero evidentemente todas las demás partes de la cadena de producción están muy imbricadamente integradas en un sistema masculino y de patriarcado y en el que la pirámide de poder es masculina y son los hombres los que toman las decisiones. Por lo tanto, donde habría que empezar a introducir los cambios no solamente es delante y detrás de la cámara, que también, sino sobre todo en las estructuras de poder y en los puestos de toma de decisiones, donde tiene que haber más mujeres.

"Hay que crear estímulos y crear cuotas, modelos de funcionamiento que aceleren este proceso de igualdad social tan necesario"

Esto está pasando en todos los ámbitos profesionales y en todos los ámbitos de la sociedad. Esperamos que se produzcan y que sean desde luego irreversibles. Tenemos que apostar por estos cambios y apostar por esta irreversibilidad. Creo que sería ya muy difícil echarse atrás con una serie de conquistas que hemos conseguido las mujeres en los últimos años. Creo que hay que estar siempre atentas porque desde luego no son suficientes. Hay que cambiar más cosas y nuestro objetivo, como directores del festival, es que lleguemos a una política paritaria. A partir de ese momento no tendría función este festival. Pero mientras tanto, mientras no sea así, hay que crear estímulos y crear cuotas, modelos de funcionamiento que aceleren este proceso de igualdad social tan necesario y que sin estas políticas aceleradoras evidentemente nunca se darían los cambios.

Hay una paradoja, al menos este año, que es todos que los grandes premios a mejor película o mejor dirección de los grandes festivales (desde Sundance, pasando por Cannes, los Oscars, Venecia o San Sebastián) se los han llevado mujeres. ¿Cómo analizan este fenómeno?. ¿Es flor de un día o estamos ante un cambio de tendencia?

DM: ojalá que no sea flor de un día. Creemos que es una tendencia. Nosotros, en la primera edición del festival, no tuvimos ningún en tener las películas que queríamos y a medida que van pasando los años (sobre todo para la edición anterior y para esta) vemos que estábamos compitiendo, pidiendo las mismas películas que piden festivales más grandes de España, que en años anteriores no se habían preocupado tanto por tener una representación paritaria en la selección. Porque es cierto que la cantidad de películas dirigidas por mujeres no ha aumentado proporcionalmente. Sigue siendo más o menos la misma. Lo que sí está aumentando es a visibilidad que tienen esas películas y la atención en los mercados cinematográficos. Por ejemplo, ahora en los catálogos aparece una marquita que dice femail directed, es decir, dirigida por mujer. Es como una llamada de atención, como antes ponían de terror, familiar, infantil, policial, drama, comedia… ahora ponen: dirigida por mujer, para que los mismos programadores de todo el mundo presten atención a esas películas. Es un fenómeno que está creciendo. Que al mismo tiempo, esos festivales al poner a mujeres los jurados, facilita, favorece o multiplica la posibilidad de que esas películas sean elegidas.

CA: No quiero pecar de triunfalista, porque evidentemente hay muchas cosas que hacer todavía y que cambiar. Pero sí creo que este año, el hecho de que los grandes festivales internacionales hayan premiado a mujeres, que los Goya del 2020 y 2021 fuesen bastante feminizados y el hecho de que cada vez más nos esté costando más conseguir películas premiadas, porque ya los festivales españoles están todos muy atentos a las películas dirigidas por mujeres, creemos que efectivamente puede estar marcando una tendencia. Puede ser también el resultado de las políticas del ICAA [Instituto de la Cinematografía y las Artes Visuales] del Ministerio de Cultura, que puntúa que haya mujeres en la dirección o también en la producción y el los equipos técnicos. Puede ser la consecuencia de las políticas activas a nivel europeo y en todos los países referidas a la paridad en casi todos los ámbitos.

"Grandes directores de festivales que anteriormente se tomaban un poco a sorna el tema de las mujeres directoras, ya no se pueden reír"

Puede ser por el beneficio del tema de cuotas. Creo que es el resultado de todo eso. Pero también, sin duda, es el zeitgeist, el espíritu de los tiempos. Está de moda que los festivales den visibilidad a las mujeres directoras y también hay una actitud muy combativa y muy proactiva por parte de las propias actrices, de las propias directoras, productoras… En todo caso, y al margen que podamos definir dentro de unos años teniendo una cierta distancia histórica si esto ha sido una tendencia, si ha sido una moda pasajera o si ha sido realmente un fenómeno a estudiar y que se quede a largo plazo, lo que si creo es que los premios internacionales este año están dejando claro una nueva señal, iluminando un camino y dejando claro que es por ahí por donde van los tiros. Creo que grandes directores de festivales que anteriormente se tomaban un poco a sorna este tema de la problemática de las mujeres directoras, ya no se pueden reír del tema. Realmente ya no lo pueden tomar como algo anecdótico. Es algo troncal. Y esa troncalidad, y esa línea y esa dirección hacia donde vamos es algo absolutamente irreversible. Es difícil que tengamos una cosecha tan buena como la de 2020 y 2021 porque ha sido espectacular, pero sí creo que es una tendencia que ha llegado para quedarse.

¿Cuál es la barrera a la que se enfrentan las mujeres en el cine?. Porque una de las cosas que afirman es que muchas de las películas que se van a proyectar en el festival no tendrán fácil entrada en las salas comerciales.

DM: En primer lugar, que muchas de las películas que decíamos no llegaban a las salas comerciales, en parte tiene responsabilidad también la prensa. Porque los medios de comunicación en general prestaban hasta hace muy poco tiempo muy poca atención a las películas dirigidas por mujeres, o a las creaciones de las mujeres, en líneas generales. En el momento en que esto se transforma en una moda o en una tendencia, sea para quedarse o no, la prensa también ayuda ahora y presta atención. Eso en cuanto a la visibiización, que no es sólo responsabilidad de los festivales, sino que es un conjunto de todos los que integran la industria: los festivales que dan a conocer y visibilidad, las distribuidoras que en este momento también arriesgan al comenzar a distribuir películas realizadas por mujeres porque parece que hay interés, que hay atención. La prensa va a hablar de ellas y probablemente aumentará el número de espectadores. Es decir, que también hay un cambio en la propia dinámica económica de la industria.

Evidentemente los hombres prefieren ir a ver películas de guerra, de acción. Pero ¿porque las mujeres no hacen más películas de acción o de guerra?. Primero porque no tienen los presupuestos. Es decir, la diferencia es presupuestaria, no por ánimo o por ganas. Siempre se ha atribuido que el cine "femenino", entre comillas trataba temas domésticos. Es cierto que se han tratado estos temas en los años 70, pero era como una reivindicación de los problemas que estaban teniendo las mujeres y que no eran visibles en el cine dirigido por hombres.

Pero al mismo tiempo, porque la falta de presupuesto las constreñía a filmar entre las cuatro paredes de una casa. No podían construir naves espaciales y hacer películas de ciencia ficción. Eso sí va cambiando de a poco. También es cierto que hay muchas más mujeres dirigiendo películas documentales. ¿Por qué?. No es que a las mujeres les salga mejor hacer un documental. Es que los presupuestos son menores que para las ficciones, por lo que es más fácil empezar a producir y dirigir un documental que una película de ficción. Todos esos cambios tienen que ver con el gusto, con lo que consumimos como espectadores, pero el punto principal, al margen del presupuestario, es que si nos limitamos simplemente a oír y ver historias narradas solo por los hombres nos estamos perdiendo el 50% de las posibles historias que podrían contar las mujeres. Y esto sin hablar de países menos representados o de las minorías menos representadas o incluso hablamos de colores. Porque estamos hablando de mujeres, pero por ahora lo que está emergiendo es, obviamente, otro arquetipo que es la mujer, blanca y heterosexual. Y si es anglosajona, más fácil lo tendrá. Esos son elementos que no van a cambiar de un día para otro pero a los que hay que empezar a dar visibilidad.

Por ejemplo, este año en el festival tenemos una directora mexicana de origen indígena, de una zona llamada Oaxaca y que es de etnia Mixteca y la película se llama precisamente Nudo mixteco. Y es muy raro. No hay tantas directoras de origen indígena.

CA: La directora de Nudo mixteco [Ángeles Cruz], va a estar dando unas charlas, en la Fundación Telefónica en un panel titulado "¿cómo llegaste hasta aquí", que son estudio de caso que sirvan de modelo para las directoras más jóvenes. Pero también estará en Casa de América dando unas conferencia. Esta película está en competición, ha ganado un montón de festivales y es una visión de otra manera. ¿Por qué? Porque como bien dice Anna Serner, gurú del cine sueco [actualmente directora del Instituto sueco del cine], la incorporación de las mujeres al cine, no solamente ha demostrado que ellas pueden tratar con igual excelencia todos los temas y todos los géneros que tradicionalmente han tratado los hombres, sino que, además, están aportando algo nuevo a la cinematografía, que es la mirada de la mujer.

Evidentemente todos estos cambios que está habiendo desde el punto de vista interno, están generando nuevos modelos, nuevas figuras de mujeres. Mujeres que ya no son solamente lloronas, sumisas, esclavas, virtuosas, brujas… que eran los estereotipos más habituales en el cine hasta ahora. Y se ha abierto paso las mujeres que luchan por su destino, empoderadas, no sometidas a ningún hombre, con criterio propia, que resuelven sus problemas o incluso en algunas películas de Hollywood, que se unen para luchar juntas contra otros malos mayores, o heroínas, por ejemplo, que ya están emergiendo. Espero que estas figuras tengan sus consecuencias en el imaginario colectivo de las nuevas generaciones.

También hay una mesa sobre la lesbiana muerta...

DM: Sí. Hay una idea de crimen y castigo. Que la mujer independiente y autónoma es la que es castigada en las películas. O la mujer fatal, la mujer vampiro que manipula al hombre para llévalo a un destino negro, al infierno, o que ella misma es castigada. Vamos a tener una mesa redonda, organizada por la cinemateca Pedro Zerolo, cuyo tema principal es que en la narrativa en general, las mujeres lesbianas mueren. Tanto en la literatura como en el cine. ¿En un castigo?. Otro de los arquetipos, por ejemplo en las películas de terror, es que los primeros que morían eran los adolescentes, chico o chica, que habían tenido relaciones sexuales y morían de alguna manera trágica.

CA: Se llama el síndrome de la lesbiana muerta y analiza por qué las lesbianas son siempre las primeras en morir, que es una especie de castigo bíblico que está presente en todos los relatos. Es una mirada del lesbianismo y la feminidad tratados desde el cine canónico hasta ahora.

El festival tiene una parte pedagógica, importante. No sólo muestra películas, sino que además crea escuela.

CA: Si. Desde la primera edición nos ha parecido absolutamente clave tener una serie de actividades paralelas de carácter formativo, para efectivamente crear modelos, porque creemos que la visibilidad parte del conocimiento. Si no tienes conocimiento de algunas cosas, no puedes visibilizarlas. Y el reconocimiento parte del conocimiento. Nos parecía que teníamos que visibilizar estas role model y a estas mujeres que son unas profesionales de primer nivel, que están trabajando en este sector y que no tienen visibilidad o no son conocidas y que sin embargo han llegado más lejos, o más allá de la carrera de muchos hombres.

Tenemos desde el inicio una mesa redonda que se hace en Fundación Telefónica que se llama "cómo has llegado hasta aquí", en las cuales queremos destacar profesiones específicas. El primer año lo hicimos con productoras, el segundo con especialistas de efectos especiales que hay unas mujeres especialistas impresionantes en este sector. El pasado año lo hicimos sobre directoras de fotografía y este vamos a hacerlo sobre mujeres compositoras de música en la Comunidad de Madrid. También tenemos mesas en las que las directoras que compiten en el festival. En este año postpandémico, además, se nota que hay en el ambiente muchas ganas de salir y tenemos muchas de las directoras invitadas en Madrid, todas han aceptado en venir, y evidentemente les damos la palabra.

Nos parece que es muy necesario que cada una nos explique con sus vicisitudes y desde sus países de origen cómo han logrado llegar a la dirección de cine. Solemos hacer también dos o tres mesas o conferencias magistrales muy sesudas, muy específicas, muy profesionales y aunque está abierto a todos los públicos esta dirigido a un sector más bien especializado. Este años tenemos una mesa, también, de mucho nivel que se va a llamar "el cine en casa, ¿qué quieren las plataformas?". Creemos que la llegada tan potente de las platafomas cinematográficas al mundo del cine está cambiando, está desestructurando y modificando la forma de trabajar hasta ahora de toda la cadena y está modificando los hábitos de consumo de los espectadores, que en general se están quedando en sus casas a ver el cine y hay dificultades de que vuelvan a las salas. De alguna forma, con el festival estamos reivindicando que el cine visto en una sala es una experiencia única e irrepetible y que no se puede igualar a la experiencia en tu casa. Que la gente vuelva a las salas.

Por último no puedo dejar de hablar de una master class que nos interesa muchísimo. Este año traemos a Madird a Shahrbanoo Sadat, directora de cine afgana, que ganó el festival el año pasado con una excelente película titulada "The orphanage" (el orfanato) que se puede ver en Filming. Desde hace unos meses ella está como refugiada política viviendo en Alemania, despés de que los Talibanes ocuparan el poder. En su masterclass no solo nos explicará su trayectoria, sino también la situación de las mujeres y las cineastas afganas.

Recientemente el festival de San Sebastián decidió eliminar los premios por sexo. ¿Qué opinión tienen sobre esta decisión?

DM: Creo que la decisión de algunos festivales de cine de anular o suspender (porque supongo que volverán), los premios de interpretación masculino y femenino y sólo dar uno genérico, es, en primer lugar, discriminatorio respecto de las las mujeres, porque hay muchas menos mujeres actrices que hombres actores. Por lo tanto, desde el punto de partida el enfoque es erróneo. Que para justificarlo se diga que eso abre la posibilidad de que también sean premiadas personas de género no binario, etc, es una especie de excusa. Respecto a las mujeres, creo que es perjudicial.

Para concluir. Hace unos días conocimos que tres hombres se llevaron el Premio Planeta firmando como una mujer durante más de tres años. ¿Qué reflexión les provoca esto?

CA: Para mí ha sido un shock muy grande. Es como si nos dijeran que Elena Ferrante en realidad es un hombre. Me parece incorrecto por parte de ellos ponerse el nombre de Carmen Mola, se han subido al carro del feminismo que está ahora tan de moda y es muy conveniente para las marcas comerciales, para las editoriales y distribuidoras. Es un juego bastante sucio. Es oportunista. Me parece una mala idea y creo que es una mala noticia para el sector.

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