Utopía // 1ro de junio de 2006

Debate sobre el socialismo

El Poder Popular de los Socialistas

Desde hace algunos años y especialmente desde los últimos meses se viene hablando en todos los rincones del país del Poder Popular (PP). Se dicen muchas cosas de lo que es el PP, pero en general, muy vagas, contradictorias, idílicas y abstractas. Pero ¿Qué es el poder Popular?, ¿Cuáles son sus características?, ¿Cuál es la diferencia de Poder y fuerza?, ¿El Poder es igual en todas sus expresiones?, ¿Cómo se construye?, etc. Algunas de estas interrogantes las trataremos de abordar.

En primer lugar el PP es un conjunto articulado, sistemático y coherente de conceptos, valores, normas de conducta práctica, relaciones, leyes, códigos e instituciones creadas por el Pueblo para reproducir y proteger el nuevo orden económico, político e ideológico socialista. El PP es entonces la nueva Superestructura1  de la sociedad Socialista.

El PP es por tanto:

1. Una organización social, política e ideológica permanente que somete democráticamente a toda la sociedad al nuevo orden socialista

2. Es parte del Estado en construcción, del nuevo Estado

3. Es un poder en movimiento, en crecimiento cuantitativo y cualitativo progresivo

4. Se construye bajo criterios de centralidad de la política y de democracia revolucionaria, o lo que es lo mismo, dictadura democrática de los trabajadores

Que no es el PP:

1. Una organización coyuntural de una comunidad

2. Este estado burgués

3. Un poder constituido, establecido, acabado.

4. Una movilización coyuntural

Frecuentemente se confunde Fuerza con Poder. Cuando hay una protesta, cuando se educa al Pueblo, cuando el Pueblo decide cada 4 años quienes serán sus representantes en el parlamento o cuando éste hace una asamblea para administrar los recursos de una obra de infraestructura, estamos en presencia de ejercicios de acumulación de fuerza, no de PP. Estos ejercicios antes citados se caracterizan por ser coyunturales, depender del Estado burgués y/o no tener la capacidad de imponer permanentemente un orden socialista en toda la sociedad.

Muchas corrientes, supuestamente marxistas, se empeñan en reducir el PP a las acciones del Pueblo para administrar los recursos que le proporciona alguna institución. Y desde las instituciones se dice “le estamos dando poder al Pueblo”.

El Poder nunca se da, se toma y se construye, ya que el Poder (o más bien parte del Poder) que posee la Revolución Bolivariana es el Estado burgués heredado del Capitalismo, éste Estado que está diseñado y construido para favorecer a los capitalistas.

Por esto vemos como, por mejor voluntad que tengan algunos funcionarios, los procedimientos, las leyes, la lógica institucional, los requisitos, etc, impiden que se apoye como debería apoyarse la nueva economía, la llamada Economía Popular, que es el núcleo de la futura economía socialista.

Por lo tanto, el Estado actual es una expresión del poder burgués, que a los revolucionarios nos puede servir, hasta cierta etapa, para acumular fuerza conciente en el Pueblo y volcarla en la construcción de la nueva Economía Popular y el PP. No debemos confundir el Poder del Estado burgués con el PP, y toda acción que conlleve al fortalecimiento del Estado burgués (de sus leyes, sus procedimientos, etc.) y no a su destrucción y sustitución, nos direcciona de nuevo hacia el capitalismo. Al respecto Lenin sostiene:

“En la antigua Grecia y en la antigua Roma, que se basaban íntegramente en la esclavitud… Ya había surgido en aquel tiempo una diferencia entre monarquía y república, entre aristocracia y democracia. La monarquía es el poder de una sola persona, la república es la ausencia de autoridades no elegidas; la aristocracia es el poder de una minoría relativamente pequeña, la democracia el poder del pueblo… Todas estas diferencias surgieron en la época de la esclavitud. A pesar de estas diferencias, el Estado de la época esclavista era un Estado esclavista, ya se tratara de una monarquía o de una república, aristocrática o democrática”.2 

¿Cómo se construye el Poder Popular?

La edificación de una sociedad socialista implica la destrucción del sistema capitalista y sus instituciones, entendiendo esto como la transformación de la Estructura Económica, o en otras palabras, transformación de las Relaciones Sociales de Producción, y las instituciones estatales y culturales que lo protegen y reproducen.

La relación entre la nueva Estructura Económica y la nueva Superestructura la concebimos como una relación dialéctica. En la medida que profundicemos las transformaciones estructurales de nuestra Formación Económica y Social, se nos exigirá ir avanzando en la construcción de la nueva Superestructura: El Poder Popular.

La profundización de las cooperativas, las Empresas de Producción Social, la Cogestión y el Control Obrero de las industrias, las Cajas Rurales, los Bancos y Mercados Comunales, etc, profundizan la transformación de la estructura económica, y esta profundización exige que transformemos también, la Ley de Cooperativas, el Código de Comercio, la Ley de licitaciones, los requisitos crediticios, los indicadores económicos, la enseñanza universitaria, los medios de comunicación, etc, es decir, todo el aparato ideológico que sustenta esa estructura (superestructura)

Luego, estas profundas transformaciones, que estarán lejos de desarrollarse pacíficamente, serán reversibles si el Pueblo no es quien las realiza y las protege. Es por esta razón, además de la posibilidad de una agresión por parte de la burguesía internacional, que es vital la formación de las milicias, o el Pueblo en armas, ya que no puede depender de funcionarios la defensa del socialismo, pues cualquier funcionario puede ser neutralizado y usado su poder para reprimir al Pueblo y retornar al Capitalismo. ¿No fue acaso este el motivo de la derrota de muchas revoluciones en el mundo?

En este sentido los Consejos Comunales se transforman en una excelente estrategia de construcción del Poder Popular, en la medida que estos vayan construyendo una red de Consejos Comunales que garantice la centralidad de las políticas de la Revolución y vaya asumiendo la funciones del viejo Estado, para lo cual deberán tener vocación de Poder, pero no para reprimir a la mayoría en beneficio de la minoría, sino para imponerle a la minoría las decisiones que asuman democráticamente las mayorías.

Mucho nos queda debatir sobre el PP, pero desde ya debemos ir apuntando hacia un concepto más profundo y menos reduccionista que el que han estado repitiendo corrientes reformistas.


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