PERIODICO ANARQUISTA
Nº 281
         DICIEMBRE 2011

 

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¡Arriba los corazones!

Incluso para quien, como nosotros, propugna un mundo mejor, nunca dejan de aparecer trampas justo en el momento en el que se cree haber emprendido el camino correcto de la revuelta y de la protesta. ¿Maniobra del gobierno? Hay quien se desgañita explicando que hay otros modos de superar la crisis, y con entusiasmo apasionado se indica quién debería pagar realmente, de manera que el desastre económico se supere sin demasiado daño para los estratos más débiles. ¿Hay contaminación marina o del aire? Estamos entre los voluntariosos para combatir contra las multinacionales contaminadoras y tóxicas, promoviendo el boicot y la acción directa. ¿Falta el trabajo, hay precariedad? Nos integramos con las organizaciones de indignados dispuestos a exigir al político de turno que dé soluciones inmediatas. Los ejemplos podrían continuar. Pero ¿a dónde vamos? ¿Debemos ser nosotros la fuente de soluciones y ajustes puntuales que reparen la sociedad y la permitan superar sus contradicciones?
La crisis económica, la contaminación, el paro, al nivel agudo y sin retorno al que han llegado, indican que el sistema capitalista no funciona; genera explotación, envenenamiento del medio ambiente y de las personas, y enriquecimiento, privilegios y poder para unos pocos, y limitarse a la búsqueda de soluciones parciales es como maquillar un rostro desfigurado.
Es cierto, como decía el bueno de Malatesta, que las luchas parciales, los numerosos combates en los que cotidianamente se ven implicadas millones de personas, son útiles para acostumbrar a la gente a luchar, como un entrenamiento pensando en una lucha final, la de verdad, la que cambiará de raíz este sistema de mierda y construirá una sociedad que respete el derecho de cada individuo a una vida digna. Por ello nosotros no rechazamos las luchas de cada día por objetivos parciales; no estamos contra quienes se lanzan cotidianamente para cambiar al menos uno de tantos aspectos autoritarios de malestar que atacan su vida y la hacen gris. Sin embargo, opinamos que estas luchas corren el riesgo de absorber sus energías sin llegar a dañar la esencia de la sociedad jerárquica y autoritaria.
Para que esto se pueda evitar no solo es necesario que las experiencias de lucha desarrollen metodologías no recuperables por el sistema, que nieguen la jerarquía y la delegación, sino que también se integren en un objetivo más amplio, que se persigan soluciones radicales; en pocas palabras, que partiendo de situaciones y objetivos específicos se vaya a la raíz de los problemas.
La política, tal como la conocemos, no se ajusta a tales perspectivas; es el arte del chalaneo, de la estafa, del arribismo, de la mediación entre los poderes fuertes y la población para embridarla. Es necesario rechazarla; nos tenemos que ocupar de nuestros problemas personalmente, moviéndonos con autonomía, dentro de un espacio y unas experiencias cada vez más desconectadas del mercado y del asistencialismo, desmontando las mediaciones y las concertaciones. Dosis y dosis de utopía deben dar cuerpo a los sueños que una educación cuartelera en la familia, la escuela, los sindicatos, los partidos, han tratado de amordazar y cancelar. Hay que recurrir también al imaginario utópico para enfrentarse a los argumentos más banales, manteniendo la perspectiva de un mundo completamente liberado y renovado. Hacer comprender a los jóvenes lo desconcertante que resulta apasionarse con la Constitución y la legalidad; cuando esto se utiliza como base de exigencias de justicia social, la solución adoptada se mueve en el campo del más torpe compromiso entre capital y trabajo, entre burguesía y pueblo, entre ricos y pobres, y solo sirve para proteger el poder de las minorías privilegiadas. La música puede ser útil para provocar indignación y rebelión; Internet puede ser muy funcional para poner en contacto la multiplicidad de las aspiraciones de libertad y justicia. Pero son solo instrumentos y, como tales, pueden ser también utilizados para fines opuestos, convirtiéndose en las trampas más sofisticadas y peligrosas.
Se necesita pasión, coraje, humildad, coherencia, determinación y buenas ideas para recorrer el camino de la libertad. Pero merece la pena.

Pippo Gurrieri
(Sicilia Libertaria) Subir


Uno por mil: consideraciones diversas
sobre la actualidad israelí-palestina

El primer gran intercambio de prisioneros de este siglo tuvo lugar hace poco en Israel. Que los presos recobren la libertad no puede sino llenarnos de alegría. Podríamos quedarnos en eso, como ha hecho la mayor parte de los medios de comunicación; podríamos incluso convencernos de que ha habido dos ganadores: el poder israelí por un lado, el Hamás de Gaza por otro. Pero tratemos de ver lo que se oculta tras este acomodamiento entre vecinos.

El intercambio de prisioneros
Según Wikipedia, en treinta años el Estado de Israel ha liberado a cerca de 7.000 prisioneros para obtener a cambio la liberación de diecinueve israelíes y recuperar los cuerpos de ocho más. Es, por tanto, una práctica habitual, absolutamente necesaria, indispensable en un país comprometido en una guerra aberrante sin fin, en la que el servicio militar es obligatorio para todos, sin distinción de sexo. Hay que dar a los jóvenes a los que se envía a la guerra la impresión de que valen por lo menos uno por mil de esos árabes. Pero eso no es todo. Netanyahu, primer ministro israelí -cuestionado durante todo este verano por parte de los indignados locales- necesitaba dorar su blasón. Por otra parte, esta liberación de mil personas (según la organización israelí de defensa de los derechos del hombre B'Tselem, más de cinco mil palestinos fueron detenidos por Israel, y entre ellos doscientos menores) permite hacer las necesarias economías en respuesta a las reivindicaciones sociales populares. Además, esta liberación permite también aliviar la presión que se ejercía en el interior de las cárceles, en las que se multiplican las huelgas de hambre por parte de los presos -más de doscientos- sobrepasados por las vejaciones interminables de los guardianes. Por otra parte, no se sabe si entre los liberados habrá militantes no violentos detenidos cerca de los pueblos en lucha contra el muro.

¿Renovación de las negociaciones?
Haciendo de Gaza -y por tanto de Hamás- la primera beneficiaria del intercambio, Netanyahu hace pagar al poder cisjordano de Mahmud Abbas sus maniobras a favor de un reconocimiento del Estado palestino. Rechazando liberar a Marwan Barghouti, el gobierno israelí hace lo que haga falta para impedir la llegada al poder de una nueva generación palestina legitimada por su paso por las cárceles israelíes, y capaz de resolver las enemistades entre Ramallah y Gaza. Para Israel, la unidad palestina es una pesadilla que hay que evitar a toda costa. Las negociaciones necesarias para este intercambio de presos han sido llevadas a cabo por medio de los canales alemanes y egipcios. De eso deducimos que, en caso de necesidad, es posible retomar las discusiones bilaterales. Pero no hay indicio de la más mínima intención por parte de Jerusalén, como lo testimonia este último comentario relativo a las colonias en Palestina, publicado en el periódico de izquierdas Haaretz, sobre la liberación de G. Shalit: "La creación de un nuevo barrio más allá de las fronteras de 1967 vacía de todo su contenido el compromiso de Netanyahu de negociar sobre todas las cuestiones clave, entre ellas la relativa a la soberanía de Jesuralén-Este".

El gueto y los judíos
La cuestión de comprender la situación israelí, y de buscar una salida, tortura a mucha gente. Uri Avnery, uno de los más famosos pacifistas radicales israelíes, trata de responder a ello en su último texto, publicado en la web de Gush Shalom (Le Bloc de la Paix) y disponible en traducción francesa en la web de la asociación France-Palestine Solidarité con fecha del 15 de octubre.
Resume la situación en estos términos: "Podéis sacar a los judíos del gueto, pero no podéis sacar el gueto de los judíos. Y eso es exactamente lo que hay que hacer". Avnery tiene más de un motivo para dar ese diagnóstico. Llegado a los diez años a Alemania, en 1933, se alista a los quince años en el ejército nacionalista judío -por entonces en lucha contra los ingleses- para abandonarlo un año más tarde, rebelándose contra las posturas anti-árabes y antisociales de la organización. Como consecuencia, ese planteamiento hizo de él la diana favorita de los ataques de la extrema derecha judía, ataques tanto verbales como físicos. Se considera en la actualidad como "post-sionista".
A propósito de Herzl, el creador de la idea sionista, le recuerda que "solo ha visitado Palestina una sola vez, y con el único fin de encontrarse con el emperador de Alemania, al que deseaba involucrar en su empresa. El Kaiser insistió en verle en la parte de Jerusalén, escuchó pacientemente lo que tenía que decirle y luego comentó a los que le acompañaban: '¡Es una gran idea, pero no se puede llevar a cabo con judíos!' Se refería a los judíos que él conocía, los miembros de una comunidad étnico-religiosa mundial".
Avnery añade: "Herzl proyectaba hacer una nación moderna a imagen de otras naciones modernas de Europa. Él y sus sucesores concebían la necesaria transformación como una cuestión de logística. Una vez llegados los judíos a Palestina, todo se pondría automáticamente en marcha. Los judíos llegarán a ser un pueblo normal, un pueblo (volk) como los demás pueblos. Una nación entre las naciones. Pero los judíos de su tiempo no eran ni un pueblo ni una nación. Representaban algo bastante diferente".
Para Uri Avnery está claro lo que eran los judíos en el fondo: "una comunidad étnico-religiosa que vivía desde hacía milenios en minoría perseguida por un entorno hostil, que había desarrollado una mentalidad propia (…). Veía en toda persona externa a su comunidad un enemigo potencial, excepto si se demostraba lo contrario (y aún así). Todo eso impregna su visión del mundo, su religión y sus tradiciones, transmitidas de generación en generación".
Después está el Holocausto, un horror que traumatiza profundamente a los judíos que habían llegado a Palestina antes de la Segunda Guerra Mundial. No siendo religiosos, seguían en su mayoría la postura del profesor Leibowitz (1903-1944), judío practicante que sostenía que la religión judía estaba muerta desde hacía doscientos años.
Avnery continúa así: "El Holocausto ha reactivado como buenas todas las viejas convicciones judías. Los alemanes no fueron los únicos culpables, sino también todas las naciones que han asistido sin mover un dedo para salvar a las víctimas. Las viejas ideas eran verdad después de todo: el mundo entero está contra los judíos, debemos asegurarnos nosotros mismos nuestra protección cueste lo que cueste; solo podemos fiarnos de nosotros mismos. La actitud de Yishouv respecto a la judeidad y la diáspora fue un error terrible, deberíamos arrepentirnos y adherirnos a todo lo que despreciábamos ayer: la religión judía, las tradiciones judías, el shtetl judío".
"Desde su fundación, el Estado de Israel se convirtió en el Estado del Holocausto. Pero ya no somos un geto impotente, tenemos fuerzas armadas poderosas, podemos hacer sufrir a los demás lo mismo que nos han hecho sufrir a nosotros. Los viejos miedos, desconfianzas, sospechas, odios, los viejos prejuicios, estereotipos, victimismos, sueños de venganza que habían surgido con la diáspora se han superpuesto al Estado, creando una peligrosa combinación de poder y victimismo, de brutalidad y masoquismo, de militarismo y de convicción de que el mundo entero está contra nosotros. Un gueto con armas nucleares".

¿Puede sobrevivir un Estado así en el mundo moderno?
"Los Estados-nación europeos han llevado a cabo muchas guerras. Pero no han olvidado jamás que tras la guerra viene la paz, que el enemigo de hoy puede convertirse en el aliado de mañana. Los Estados-nación permanecen, pero se hacen cada vez más interdependientes, adhiriéndose a estructuras regionales, abandonando gran parte de su soberanía".
"Israel no puede hacer eso. Las encuestas de opinión muestran que los israelíes, en su mayoría, piensan que no habrá nunca paz. Ni mañana, ni en cien años. Tienen la convicción de que 'los árabes' están decididos a tirarnos al mar. Ven al poderoso Israel como una víctima rodeada de enemigos, mientras que nuestros 'amigos' pueden clavarnos un cuchillo en la espalda en cualquier momento. Ven en la eterna ocupación de los territorios palestinos y en la creación de colonias belicosas en toda Palestina el resultado de la intransigencia árabe, y no su causa. Tienen el apoyo, por una solidaridad ciega, de todos los judíos del mundo".
"Casi todos los partidos israelíes, incluida la oposición, insisten en que Israel sea reconocida como 'el Estado-nación del pueblo judío'. Eso significa que Israel no pertenece a los israelíes (el propio concepto de 'nación israelí' es oficialmente rechazado por nuestro gobierno) sino a la diáspora judía étnica-religiosa del mundo entero, a la que nunca se ha preguntado si estaba de acuerdo con que Israel la representara. Es la negación misma de un Estado-nación capaz de vivir en paz con sus vecinos y de entrar en una unión regional".
"No se trata de cambiar esta u otra características de Israel, sino de cambiar la naturaleza fundamental del Estado en sí mismo. Es mucho más que una cuestión política, de sustituir un partido por otro. Es mucho más que hacer la paz con el pueblo palestino, que poner fin a la ocupación, que evacuar las colonias. Se trata de efectuar un cambio fundamental de (o 'en') la conciencia nacional, en la conciencia de cada israelí".
Avnery termina preguntándose qué choque sería necesario para sacar a los judíos de su gueto. Recuerda la Guerra del Yom Kipur en 1973, "que estremeció a Israel hasta la médula", pero también la llegada de Anuar el Sadat en 1977, y los apretones de manos de Rabin y Arafat en 1993. Considera que no fueron choques pequeños en comparación con lo que se necesita hoy.
¿Sería política de ficción imaginar a los palestinos, de acuerdo por una vez, pidiendo su integración en Israel con los derechos civiles correspondientes? Podemos soñar. Mientras, la tragedia continúa, sin cuartel.

Pierre Sommermeyer
(Le Monde libertaire) subir


Globalización de riesgos:
el silenciador nuclear

El pasado 12 de septiembre, a las 11,45 horas, seis meses y un día después del desastre nuclear de Fukushima, ha explotado un horno dedicado a la manipulación de residuos metálicos de baja radiactividad en Marcoule, Francia. El horno forma parte de la estructura Centraco (Centro para el Tratamiento y Acondicionamiento de los Residuos de Bajo Nivel) gestionado por Socodei-EDF.
La explosión, con fuga de metales fundidos, ha matado a un trabajador y ha herido a otros cuatro, uno de ellos de gravedad. A la vez se declaró un incendio que fue sofocado al cabo de una hora.
La noticia del accidente ha sido difundida, oficialmente, solo una hora y media más tarde. Mucho más rápida fue la cadena de comunicados de prensa en que se afirmaba la ausencia de fugas radiactivas fuera del establecimiento, casi como si se tratara de un procedimiento rutinario, previsto para tranquilizar a la opinión pública, y no los resultados de los análisis medioambientales efectuados.
La dirección de la Socodei, ese mismo día, se apresuraba a subrayar: "Es la primera vez que en este lugar se registra un drama de tales características" y, anunciando que "se abrirá una investigación para determinar las causas del accidente", recordaba que "el establecimiento es una instalación nuclear inspeccionada regularmente por la Autoridad para la Seguridad Nuclear".
En resumen, incluso en lo extraordinario del suceso, todo se desarrolla según lo previsto y no hay nada de qué preocuparse.
En un reciente informe realizado por la sociedad francesa, se puede leer que desde 1999, año en que entró en funcionamiento la planta, han sido tratadas 6.000 toneladas anuales de residuos procedentes de instalaciones nucleares con una constante preocupación por la seguridad y el respeto al medio ambiente, lo que se contradice con el eslogan que abre la visita virtual (www.socodei.fr/societe/visite-virtuelle) a la planta Centraco; aconsejamos verla como clásico ejemplo de cómo se representa la actividad de un sitio nuclear en claro contraste con lo que es la realidad.
Que sea un guión a seguir en la gestión de la información en las fases que siguen a un accidente en el sector nuclear se nota, y también en lo que se puede leer en la web "Salir de lo nuclear", en donde se desmonta una de las habituales mentiras que acompañan los primeros datos publicados en ocasiones similares. De hecho, EDF habría declarado que la "carga radiactiva" del horno que explotó era igual a 63.000 becquerels derivados del tratamiento de cuatro toneladas de metales débilmente contaminados. Mientras que tras una verificación sucesiva se ha obtenido una cifra diferente; según la ASN, el dato que mide la actividad radiactiva se calcula en 30 millones de becquerels, es decir, una cifra quinientas veces superior a la declarada anteriormente por la EDF.
Verdaderamente no será este "accidente de recorrido" el que ponga en discusión la eficacia de la política nuclear del gobierno francés, pero son cada vez más evidentes los ruidos de un sistema caracterizado por la vetustez de sus instalaciones, por la necesidad de minimizar las consecuencias de los cada vez más frecuentes "fallos en el funcionamiento".
Con el comunicado de prensa del pasado 29 de septiembre, la Socodei subraya que ninguno de los trabajadores del establecimiento (heridos inclusive) y ninguno de los que intervinieron en la fase de socorro resultó contaminado por la radiación; se ha tratado de un "simple" accidente industrial. A nosotros no nos consuela saber que quien ha muerto lo ha sido por fusión de metales y no por radiación, mientras es evidente que, desde el punto de vista de la lógica atómica, clasificar este accidente como industrial en vez de nuclear es, en la actualidad, de fundamental importancia.
Parece increíble, pero está en consonancia con la tesis expuesta más arriba, que no se haya pronunciado ni escrito una sola palabra por parte de los responsables de la IAEA (Agencia Internacional para la Energía Atómica de la ONU) sobre los hechos de Marcoule. En la página web de la IAEA no hay ninguna alusión.
Hemos tenido que esperar al 5 de octubre para oír la voz de la oficina de prensa de Naciones Unidas. La desgraciada ocasión tiene que ver con un nuevo accidente. No solo es que la noticia sea corta, además es preciso encontrar el comunicado en un rincón de su página web.
Esta vez no podían optar por el completo silencio, ya que ha estado implicado un inspector de seguridad de la misma IAEA que, acompañado de un inspector de Euratom y de un funcionario de Belgoprocess, estaba realizando un visita de rutina en la planta para el tratamiento de los residuos nucleares en Dessel (Bélgica).
Los tres, interesados en el vertido de plutonio desde un contenedor oxidándose por el suelo, han sido sometidos a procedimientos de descontaminación externa y a controles médicos para valorar el nivel de exposición a la radiación. El área afectada ha sido evacuada en espera de la descontaminación, el accidente ha sido calificado como de nivel 2 en la escala INES.
De momento no se sabe nada más, pero cada vez son más frágiles los seguros sobre los procesos para la colocación de los residuos en lugar seguro.
Está claro que la peligrosidad de las nucleares se extiende bastante fuera de los lugares donde funcionan las centrales, y sobrepasa con creces el tiempo de su funcionamiento; la experiencia pasada lo demuestra.
Es significativo el empeño con el que, quien tiene intereses en la explotación de la energía atómica con fines civiles o militares, minimiza y hace olvidar todo lo que molesta a sus insanos proyectos.
Resulta emblemático el espeso silencio sobre la situación de la central de Fukushima, basta echar un vistazo a la página web de la IAEA para darse cuenta de que la última actualización es del pasado 2 de junio, como si todo se hubiera resuelto, cuando en realidad es lo contrario.
Si pudiésemos interrogar a alguno de los expertos, nos respondería que se está realizando una intervención según los protocolos marcados, hace meses, por la TEPCO, la sociedad propietaria de la central japonesa. Esto quiere decir que se verificará si se ha respetado el plan y se han alcanzado los objetivos, de momento no se puede hacer otra cosa que… "dejarles trabajar en silencio".

MarTa
(Umanità nova) Subir


Por la autogestión de la energía
Contra las nucleares

La cuestión de la producción y del acceso a la energía es un reto esencial para el capitalismo globalizado, para los Estados modernos tanto como para las colectividades humanas. El agotamiento anunciado de las energías fósiles y nucleares, las evoluciones tecnológicas, la presión ejercida por la catástrofe ecológica del efecto invernadero, la necesidad de una disminución del consumo, las evoluciones políticas de los Estados que se regionalizan en una óptica económica liberal, el fin de los monopolios de Estado del sector energético… llevan a una situación nueva a este respecto. En Francia, la privatización forzada de las compañías EDF, GDF y RTE, las ayudas concedidas por el Estado, la marcha forzada de Europa hacia un ramo energético sin emisiones de CO2, el potencial de desconcentración de las producciones energéticas… estimulan la especulación que hace de la producción de energías renovables un filón gracias a la instauración de la tasa del carbono. Pequeños productores o firmas multinacionales, petrolíferas o nucleares, francesas o extranjeras, todo ese pequeño mundo transforma el sueño de la energía natural gratuita de los primeros movimientos ecologistas en el nuevo Eldorado especulativo y políticamente correcto. El viento, el sol, el metano no son gratis. Se estimula a los particulares a ampliar sus propios créditos produciendo y revendiendo energía renovable. Cada uno, desde la más pequeña escala, es animado a especular con una energía que es, sin embargo, patrimonio de la humanidad, del mismo modo que el agua: se trata de una verdadera mercantilización de lo que es un bien común inalienable. Esta evolución contradictoria sobre las energías renovables debe ser la oportunidad de innovar políticamente a favor de una producción energética sin nucleares, no contaminante, desconcentrada, accesible a todos y autogestionada al modo de un servicio público en el que los usuarios (individuos o colectividades) y trabajadores de sus filiales estén asociados. Además del sector del agua, ya se ven colectividades que se organizan en administraciones para producir una parte al menos de la energía consumida. Numerosas asociaciones actúan a favor de una producción de la energía descentralizada, lo más cerca posible de los lugares de consumo, y la opinión pública parece sensible a esas cuestiones, que son tanto políticas como técnicas. La autonomía parece ser un objetivo en materia de producción y de consumo de energías, pero no siempre es posible, ni deseable. Además de que las condiciones climáticas producen desigualdad en las colectividades humanas, la autogestión solo puede expresarse por medio de la solidaridad, la complementariedad y, a un nivel de producción que permita aportar respuestas colectivas a gran escala, sin impedir las respuestas técnicas a pequeña escala. Se puede producir localmente, sin un Estado que centralice y controle, y sin patronos que se apropien de lo que nos pertenece, pero también hay que construir y alimentar una red solidaria de dimensión regional o más amplia. La red eléctrica privada puede también convertirse en red de servicio público de una federación de unidades de producción de energía renovable. Estas unidades de producción, gestionadas por las colectividades, mediante administraciones o cooperativas de servicio público -empresas sin fines lucrativos- deben asociar a los trabajadores, los usuarios (particulares o empresas) y las colectividades para llegar a ser un servicio público de energía sin nucleares, y autogestionado. Su proximidad a los lugares de consumo debería permitir reducir los costes y pérdidas ligados al transporte de energía a larga distancia, facilitar la sensibilización de las economías de energías y el descenso de su consumo, y facilitar el interés a las poblaciones por su gestión asociada. En este combate, el personal de los servicios de energía tanto como las redes de asociaciones antinucleares, deberán ser informados y requeridos. Los retos son fundamentales y descansan en tres bases: 1. Creación de un servicio público de producción y distribución autogestionado sin nucleares, de proximidad; 2. Impedir la mercantilización y el carácter especulativo de la producción energética renovable; 3. Proceder a la expropiación de las compañías privadas de ese sector para imponer unas producciones en forma de administraciones o de cooperativas de producción autogestionadas, sin fines lucrativos. Sin una fuerte presión por parte de la opinión pública en esta dirección, la lucha contra las nuevas construcciones de centrales nucleares y en pro del desmantelamiento de las viejas, cualquiera que sea su ubicación, no tienen ninguna posibilidad de triunfar.

Federación Anarquista Francófona Subir


La Revolución española,
los anarquistas y el cine

El cine libertario. Cuando las películas hacen historia es un excelente documental escrito y dirigido por José María Almela y Verónica Vigil. Aunque existe una versión de 16 minutos, la cual fue nominada a los premios Goya este año, el auténtico trabajo audiovisual es el largometraje de una hora, que ha sido proyectado en algún evento, como es el caso del Festival de Cine Europeo de Sevilla, y es de esperar que sea todo lo difundido posible. El caso de la producción cinematográfica anarquista, realizada durante la Revolución española, es una experiencia única no suficientemente conocida. La llegada de la II República en España coincide con la eclosión del séptimo arte como medio de masas y se intuye muy pronto su potencial cultural y propagandístico. Como nos recuerda Román Gubern, historiador cinematográfico, es una época dorada para el cine español en el que se produce por primera y única vez una completa sintonía entre el medio y la cultura de masas. El más poderoso sindicato del momento, la anarquista CNT, supo ver desde el primer momento el potencial artístico y propagandístico del cine. Por su propia naturaleza, el anarquismo está abierto a toda innovación en cualquier ámbito de la vida, por lo que no extraña en absoluto el interés mostrado en el séptimo arte como campo de experimentación. Al tener un progresivo aumento de afiliados pertenecientes a la producción, distribución y exhibición cinematográficas, la CNT crea en 1930 el SUEP (Sindicato Único de Espectáculos Públicos) el cual aglutina a todos los trabajadores del mundo del espectáculo. Entre los realizadores cinematográficos anarquistas, merece mencionarse a Armand Guerra (pseudónimo de José Estívalis), personalidad excepcional a la que merece dedicarse especial atención. Es este hombre el que comienza, solo unos días antes del alzamiento militar de julio de 1936, el rodaje de Carne de fieras, película a la pertenece la imagen del cartel de El cine libertario. Aunque este film no puede catalogarse estrictamente de producción anarquista, sí contiene algunos rasgos temáticos de lo que serán los posteriores trabajos, ya con la industria en manos de los trabajadores. Carne de fieras, título de obvio sentido ambivalente, muestra a una peculiar pareja que adopta a un chaval para sacarle de la miseria, formando una familia no unida por lazos sanguíneos, sino por la solidaridad y el apoyo mutuo. A pesar de la interrupción que produce el conflicto bélico, Guerra decide acabar la película e incluso en alguna escena colectiva puede verse a milicianos armados como parte del contexto. Entre las influencia de este film, pueden mencionarse el expresionismo alemán y la gran La parada de los monstruos, de Tod Browning, que sin duda conocía muy bien el realizador. Desgraciadamente, Carne de fieras no sería estrenada hasta 56 años después.
La primera producción de la industria colectivizada será Reportaje del movimiento revolucionario, realizada en Barcelona por Mateo Santos. Es el SUEP el que aporta el material técnico para este trabajo y la CNT lo sostiene administrativamente; se trata de un documento excepcional que recoge los primeros momentos de acción revolucionaria en una Barcelona en manos de los trabajadores en donde el Estado ya no existe, transmitidos al espectador de una forma vívida y emocionalmente intensa. A principios de agosto de 1936, la industria cinematográfica está ya en manos de los trabajadores en Barcelona, incluidas la distribución y la exhibición. Es la organización sindical anarquista la que encarga de nuevo a Mateo Santos otro trabajo documental con buenos resultados, Barcelona trabaja para el frente, en el que se explica la organización de la retaguardia y se puede ver cómo los lugares enblemáticos de la burguesía ahora están gestionados por la clase obrera. En otra gran ciudad, Madrid, no existía una fuerza política hegemónica. En la capital española, la FAI creará la productora Spartacus films y el informativo Momentos de España, noticiario de retaguardia de gran valor.
Es a mediados de octubre de 1936, cuando se crea el primer comité de producción cinematográfica en el que deciden hacerse films auténticamente sociales. El modelo primigenio para este tipo de cine estará en la producción soviética y en el de la Alemania previa al nazismo. El primer guión elegido para convertirse en película es Aurora de esperanza, de Antonio Sau, de indudable temática obrerista. La idea central del film es que la clase obrera pasa un momento oscuro de dominio de la burguesía, pero con la esperanza de que algún día llegará la nueva sociedad, la cual es la aurora del título con la que se concluye la historia. Ese deseo de que los trabajadores sean conscientes de que las cosas pueden ser de otra manera, así como la dignidad inherente al ser humano, están muy bien plasmados en el film; representa el primer ejemplo de cine revolucionario en España y puede considerarse como un precedente claro del neorrealismo. Otro hecho notable es que durante la Revolución española y Guerra Civil, el documental bélico tiene una importancia primordial, siendo otro importante laboratorio de experimentación. Los expertos consideran estas producciones la antesala de lo que luego será el cine en la Segunda Guerra Mundial. Las andaduras de la Columna Durruti, todo el proceso revolucionario en el que las tierras eran entregadas a los campesinos, fueron plasmados en importantes trabajos audiovisuales.
En 1937, otra producción de la CNT es ¡Nosotros somos así!, una original película musical protagonizada por niños de una escuela de danza barcelonesa. La influencia de este film parece ser esta vez el cine americano, la intenciones eran realizar una obra que gustara al gran público sin estar exenta de carga ideológica sobre la lucha de clases y de mensaje social. ¡Nosotros somos así! cuenta la historia de un niño rico, cuyo padre es condenado por espía al estallar la Guerra Civil siendo los hijos de la clase trabajadora los que finalmente interceden para salvar la vida de ese hombre. El 2 de agosto de ese mismo año, se crea el Consejo Superior de Cinematografía (o segundo comité) y se producen las películas Criminales y Alas negras, en las que se denunciaban por primera vez los estragos producidos por los bombardeos sobre la población civil, la intención es crear conciencia sobre esos hechos cruentos, algo que se consiguió a nivel internacional generándose una importante campaña de solidaridad. Román Gubern, en el documental, nos introduce en unos hechos indignantes, si bien la mayoría del mundo artístico de Hollywood era partidario de la República española, la cúpula de magnates propietarios, intuyendo la victoria de Franco y para no perder un futuro mercado, prohibieron toda película de denuncia.
Otra importante película anarquista fue Barrios bajos, de Pedro Puche, folletín social de ambiente prostibulario muy influenciado por el cine francés de la época. Este film es un claro alegato contra la prostitución, lo que era la visión anarquista del momento, integrada por mujeres de las clases más humildes, y contra todo aquello que envilece al ser humano. Es un discurso que los anarquistas, poco amigos de meras teorizaciones, estaban llevando a la práctica en la acción revolucionaria. De nuevo nos encontramos ante una temática innovadora abordándose por primera vez las cuestiones de las drogas, algo sorprendente e inédito, o de la prostitución desde el punto de vista de la mujer. Sin embargo, tal vez la película más brillante de la industria colectivizada sea la comedia musical Nuestro culpable, dirigida por Fernando Mignoni, en la que el protagonista acaba en la cárcel después de robar a un banquero. De nuevo se realiza una película al estilo de Hollywood, con afán de entretener y divertir, pero en la que se muestra al mismo tiempo una crítica devastadora a la sociedad. Este film fue una de las últimas películas anarquistas estrenadas en 1938. Con la victoria franquista, multitud de trabajadores de la industria cinematográfica partieron hacia el exilio dejando tras de sí un legado único. Este importante cine realizado fue ocultado, relegado al olvido, y cuatro décadas de dictadura sumieron al país en las tinieblas, algo que todavía sigue constituyendo un lastre para el avance social. Como señala el historiador y compañero Juan Pablo Calero, viendo lo que se realizó con tan pocos medios nos queda la duda de lo que habría podido hacerse al cabo del tiempo. Que ello nos haga, además de continuar trabajando por la sociedad que nos gustaría, seguir soñando con ella.

Armand Guerra
La personalidad de Armand Guerra, cineasta, escritor y periodista, bien merecía un texto aparte. José Estívalis Cabo, nombre real de Guerra, nació en el pueblo valenciano de Liria el 4 de febrero de 1886. No se conoce demasiado sobre sus humildes orígenes, sí que fue monaguillo y enseguida se hizo furibundo anticlerical cambiando la iglesia por la imprenta y el teatro. Sin que pueda asegurarse la fecha exacta, a partir de 1906, se sabe que su participación en huelgas le conduce a la cárcel y luego a Francia. En Marsella, contacta con los principales anarquistas franceses e italianos, y pasa también por Lyon y París. Ya en septiembre de 1908, y sin que sepa exactamente por qué, se dirige a Ginebra donde también contacta con revolucionarios ácratas formando parte del grupo Germinal. A pesar de la intensa vigilancia policial, Estívalis se muestra activo trabajando y escribiendo. En 1909, aparece una colaboración suya en Tierra y libertad de Barcelona, publicación en la que acabará figurando como director, dedicando gran parte de su labor a favorecer la campaña para que se libere al finalmente ejecutado Ferrer Guardia. También colabora con artículos en el semanario ¡Tierra! de La Habana y en publicaciones italianas y francesas, al dominar ya ambas lenguas.
José Estívalis emprenderá una vida de aventuras por diversas partes del mundo. En 1911, se dirige a Italia permaneciendo unas semanas en Milán. Tal y como escribe en ¡Tierra!: "He visto Milán: su miseria y sus riquezas, sus alturas y sus bajos, su intelecto y su ignorancia (…). Y parto. Parto sin ninguna esperanza definida, a la ventura, empujado por la sed de correr a través de los pueblos, de admirar las bellezas de Natura, de estudiar a los hombres, de sembrar rebeldías, de gozar a mis anchas". Venecia le impacta, acaba en Alejandría (Egipto) e, increíblemente, contacta con un grupo de libertarios de distintas razas y países. Visita también El Cairo, donde crea en mayo de 1911 un periódico trilingüe, en francés, italiano y griego, llamado L'Idea. Desgraciadamente, se les prohíbe utilizar el árabe, por lo que el alcance de la propaganda es limitado. Su interés por el periódico va decreciendo y le acaba afectando el clima de miseria e ignorancia de El Cairo, por lo que parte hacia Grecia. Desde Atenas, embarca hacia Constantinopla prosiguiendo por el Mar Negro y después por el Danubio. En el puerto rumano de Constanza, comienza una auténtica osadía para nuestro protagonista esperándole la policía en cada lugar que visita de Rumanía, Serbia y, de nuevo, Grecia. 1911 es un año intenso, cuyas aventuras son descritas por Estívalis en amenos textos.
En 1913, debuta como cineasta. Su película Un grito en la selva recibe elogios de Yves Bidamant, secretario de la Unión de Sindicatos de Francia, que señala lo necesario de un cine de temática social. Así, nace entre la clase obrera la cooperativa Le Cinéma du Peuple, para la que rueda Les Miséres de l'aiguille, Le Vieux Docker y La Commune, las cuales han sido recuperados, total o parcialmente, por la Cinémathéque de París. Roman Gubern, en el documenal El cine libertario..., señala su cortometraje sobre la Comuna como una obra brillante. Estas películas, junto a Carne de fieras, son el único patrimonio cinematográfico existente dentro de la gran producción que realizó Armand Guerra. En 1917, crea en Madrid Cervantes Films, para la que dirige y protagoniza El crimen del bosque azul, La zarpa del paralítico y La maldición de la gitana, las cuales se desconoce cuándo pasaron por las salas o si lo hicieron. Es otra experiencia que tiene que llevar a cabo prácticamente solo, por lo que apenas dura un año. En 1920, trabajará en Alemania, en los estudios de la UFA de Babelsberg, haciendo todo tipo de trabajos como director de doblaje, productor, realizador, guionista, rotulador e, incluso, siendo corresponsal de la revista Popular Film de Barcelona. Su película Luis Candelas, el bandido de Madrid data de 1926, a la que sigue Batalla de damas (1927). Parece que en 1931 va a realizarse su deseo de instalarse definitivamente en España, por lo que adquiere unos terrenos en Valencia para los estudios Hispano-Cineson. A pesar de que Mateo Santos le dedica un reportaje en Popular Film, es otro proyecto que se viene abajo sin que se conozca muy bien por qué.
Los años previos a la Guerra Civil española, los calificó él mismo de "ostracismo", aunque realizara importantes trabajos como traductor y afianzara su vida personal al lado de su pareja Isabel Anglada y con el nacimiento de una niña en 1934. Existen unas memorias de Armand Guerra, escritas de manera muy amena, casi con seguridad en 1937, sobre sus experiencias en los primeros meses después del alzamiento militar de julio de 1936. Ese libro, reeditado en 2005 por La Malatesta Editorial, es el único documento escrito que ha quedado en el que se relate las peripecias de aquel equipo que filmó tres documentales llamados Estampas guerreras, dirigidos por Guerra, y que no se han recuperado. Es un testimonio audiovisual desgraciadamente desaparecido, sobre la lucha de los milicianos y la obra constructiva de la Revolución española, pero ahí está el libro de Guerra para evidenciarlo. Este cineasta, periodista y anarquista falleció prematuramente en marzo de 1939 debido a una mala salud consecuencia de malas experiencias carcelarias. Sin embargo, forma ya parte de la historia gracias también al recuperado film Carne de fieras, convertido en patrimonio cultural del cine, que comenzó solo dos días antes de la sublevación y que terminó rápidamente antes de partir con su equipo al frente. Un hombre de múltiples facetas, de vida en gran parte misteriosa y siempre aventurera, trotamundos infatigable, propagador del ideal ácrata y "sembrador de rebeldías", como han sido siempre los libertarios.

J. F. Paniagua Subir


El único hábitat de la educación es la comunidad

En otros países la reducción del gasto educativo ha ido acompañado de un aumento presupuestario significativo (igual o superior) en el sistema penitenciario (1).
Los que nos gobiernan pretenden ahorrar a las futuras generaciones la carga de un déficit mastodóntico, o sanear las endeudadas cuentas actuales de la administración pública (el desastroso balance entre demasiados gastos y escasos ingresos se cuadra reduciendo gastos). El tijeretazo en gastos se produce en las partidas de educación y sanidad.
La reducción del gasto educativo conlleva el riesgo de que los centros educativos se transformen en deshumanizadas forjas de nuestro futuro, y en descuidados talleres de nuestra sociedad. Porque cuando se ataca no sólo la educación, sino especialmente a la educación pública se está atacando la base misma de la conducta cívica. Los centros educativos públicos no son sólo colegios para el público, sino colegios de lo público, esto es, el lugar donde se aprende lo que significa ser un colectivo o una comunidad. Los centros educativos públicos son la fragua de lo comunitario, el espacio donde se aprende que somos ciudadanos y no sólo consumidores.
En nuestros días en el inconsciente colectivo se representa lo público como empobrecido, peligroso, heterogéneo, casi tendente al delito; frente a lo privado como privilegiado, seguro, rico, protegido. Esta visión maquinea además de clasista (mantiene el statu quo) deshace el lazo de lo común, la convivencia del todos juntos.
Vilipendiar a los profesores de la enseñanza pública y reducir el presupuesto mientras se subvenciona la educación privada nos sitúa antes múltiples peligros, aunque aquí sólo señalare uno de ellos:
Dilapidamos nuestro futuro común, la posibilidad de una sociedad democrática (2) y habitable para todos.
La reducción del gasto se justifica mediante un argumento de tipo económico: se afirma que no existe correlación entre dinero invertido y resultados obtenidos. En la comparación entre enseñanza concertada, privada y pública se recalca e insiste en que con menos inversión la enseñanza concertada logra mejores resultados (3). Aunque a primera vista parezca así, debemos dejar bien claro que esto no es cierto ya que:

1. Los centros educativos públicos se han ido cargando con responsabilidades que van más allá de la mera enseñanza. Las escuelas son a día de hoy centros de orientación, clínicas médicas y de rehabilitación, puestos de policía y seguridad, consultorios psicológicos, refugios de la población, lugar de paso y de entretenimiento… De esta forma si comparamos la inversión presupuestaria entre pública y privada o concertada comprobamos que son más eficientes los primeros, dado que los centros educativos públicos se han transformado en instituciones multifuncionales en una época de recortes presupuestarios en los servicios sociales. Por ello, sólo pueden parecer ineficientes desde una perspectiva que olvida lo que realmente son, esto es, si sólo los comparamos con las escuelas unifuncionales, tradicionales, y homogéneas, es decir: con los colegios privados de alumnos "sin problemas". Pero en realidad hoy un colegio público o un instituto realizan muchas otras funciones además de las estrictamente académicas.

2. Los colegios públicos enseñan a todos los niños incluidos los que serían expulsados o no admitidos directamente en colegios privados y concertados. La singularidad de los colegios públicos es el dar servicio a todos nuestros niños: sanos, delincuentes, brillantes, con minusvalías, privilegiados, marcados por las circunstancias, integrados o desplazados, consumidores de estupefacientes y consumidores consumidos… El alumnado representa la carga y la gloria de la enseñanza pública, sus mejores éxitos y sus peores fracasos. Frente a esto en las aulas de los colegios privados sólo entran los alumnos motivados, los fácilmente educables, y los que cuentan con el apoyo de sus padres o de sus circunstancias. Así, finalmente, un "buen" colegio generalmente resulta ser aquel al que asisten los "buenos" estudiantes.

3. ¿Por qué la eficacia económica debe ser un aspecto crucial en el debate de la educación pública? ¿Por qué la racionalidad instrumental debe servir de criterio para dirimir las cuestiones educativas? Resulta sorprendente (4) que no se ponga ningún límite al derroche y a la ineficacia en otras partidas presupuestarios (5) y se mire con lupa los gastos en educación.

Resumiendo, se debe invertir más en enseñanza pública, es necesario e ineludible: no sólo porque educa a todo el mundo sino, también, porque transforma la suma de individualidades en entidad cívica, en comunidad. Mediante la enseñanza pública se aprende lo que lo público es y se crea una base común, un sentido de lo público, de lo comunitario. A saber: la enseñanza pública y el bien público están íntimamente unidos. Sin ciudadanos no hay democracia, ni comunidad, ni un "nosotros" reconocible. Sin una buena educación pública no habrá ciudadanos sino tan sólo consumidores individualistas, no se cimenta el sentido de la comunidad sino la tiranía de lo individual de ahí el incremento presupuestario en el sistema penitenciario.

Notas:
1.- Sirva de ejemplo los Estados Unidos en la década de los ochenta.
2.- Evidentemente no me refiero a la democracia representativa que probablemente salga fortalecida en esta situación.
3.- Por ejemplo, los resultados de las pruebas de CDI en primaria y secundaria, en que los mejores puestos son ocupados reiteradamente por centros que no son públicos.
4.- Y mal intencionado.
5.- Véase las inversiones en el Parlamento, en especial en el Senado; en Defensa…

Elena Sánchez Subir


La Memoria de Meslier

Hay quien ha definido al cura Meslier como el padre del ateísmo. En cualquier caso, con seguridad que fue un tipo especial con una obra tremendamente original y muy reivindicable. Poco después de su muerte, fue encontrado un manuscrito dirigido a sus antiguos feligreses, en el cual hacía gala de un materialismo y un ateísmo radicales. Esta voluminosa obra fue empezada cuando Meslier contaba ya 60 años, escrita pacientemente y con gran esfuerzo por las noches y a la luz de las velas, de la cual acabaría haciendo dos copias, también en las mismas condiciones. Dos o tres años después de acabar el libro, Meslier fallece y fue su sucesor en la parroquia de Étrepigny el que encuentra el manuscrito junto a un par de cartas. En la primera de ellas, dirigida a su sucesor, le ruega que sea benévolo con la obra que ha legado a la posteridad. La otra carta, algo más extensa, tiene como destinatario al cura de la parroquia vecina, al cual pide que no pierda su obra y que sirva para enseñar a las personas a las que ellos como sacerdotes suelen dirigirse. Muy pronto, se suceden los rumores provocados por aquellas primeras personas que leen la obra, y a pesar del escándalo provocado, la obra se mantiene y acaba siendo distribuida poco a poco por todo el mundo. La propia historia de la difusión de la Memoria de Meslier es ya de por sí peculiar, ya que acaba cayendo en manos de Voltaire, el cual la resume y publica para darla a conocer. Sin embargo, la síntesis que realiza Voltaire es digna de reprobación, ya que desaparece la hondura de la obra, permaneciendo solo su parte atea y anticlerical, y eliminando toda referencia al materialismo y al igualitarismo. Hay que comprender que la feroz diatriba que Meslier lanza contra la religión resulta incompleta sin la crítica hacia la injusticia y la desigualdad.
La critica a la moral cristiana, y religiosa en general, conduce a Meslier como a toda persona lúcida y honesta a la crítica política. La obra que difunde Voltaire llevó el título de Testamento del cura Meslier, y en ella se obvió gran parte de la crítica social y del contenido filosófico, aunque tuviera una gran distribución. Si reducimos la obra a un ataque furibundo al clero, olvidamos que Meslier fue una personalidad extraordinaria que apostó por un materialismo ateo, en una época en que se imponía el deísmo (del cual Voltaire es un claro exponente), y por una república libre e igualitaria (hay quien definió a Meslier como anarquista, lo cual resulta muy significativo en un tiempo en que las ideas libertarias modernas no habían nacido). Por lo tanto, el anticlericalismo solo es un parte de una visión radical mucho más amplia. Hay quien observa la intención de Voltaire de manera benevolente, ya que deseaba por encima de todo desterrar a la religión, lo cual abría las puertas a un mundo nuevo. Visto hoy, no sé si es posible justificar la "traición" de Voltaire; en cualquier caso, lo más importante es la reivindicación del pensamiento radical, y muy avanzado a su tiempo, de Meslier. En 1791, Holbach publica un resumen de una obra suya, llamada Sistema de la naturaleza, con el título de Le bon sens du curé Meslier (El sentido común del cura Meslier), la cual se convierte junto al compendio de Voltaire en las dos grandes referencias que legan un Meslier simplemente ateo y materiliasta, bien acogido por una nueva época, pero sin las importantes referencias sociales y filosóficas. No es hasta finales del siglo XIX cuando comenzará a editarse la obra completa de Meslier, aunque siempre teniendo más peso y mejor suerte la difusión del Testamento de Voltaire.
Recientemente, Editorial Laetoli ha publicado en castellano la obra completa de Meslier, con el título de Memoria contra la religión. No olvidemos que fue escrita cuando el autor estaba al borde la muerte, lo cual le confiere seguramente una mayor honestidad, tanto en su negación de las supersticiones religiosas, como en su denuncia de lo que considera los males de la sociedad. Hay que ver la obra también como una confesión, teniendo en cuenta que Meslier se pasó gran parte de su vida predicando lo que él mismo sabía que eran falsedades. Aunque se dan en la obra, lo de menos son las explicaciones sobre por qué fue incapaz de romper antes con todo, y tal vez si se hubiera dado el caso su obra legada no tendría un valor tan enorme para edificar un mundo nuevo. Poco se sabe, en cualquier caso, de la vida del cura Meslier, más allá de un par de anécdotas sobre conflictos con los altos poderes eclesiásticos, y hay que quedarse con estas palabras escritas al final de su obra: "Puedo decir que nunca he perpretado un crimen ni he cometido una mala acción. Desafío a cualquiera, ahora mismo, a que pueda hacerme un reproche justamente y con motivo. Por lo cual, si me tratan injuriosa e indignamente y me persiguen y me calumnian una vez muerto, será simplemente porque he cometido un solo crimen, el de haber dicho ingenuamente la verdad. No otra cosa he hecho a lo largo de este escrito, a fin de poner a vuestra disposición, a la vuestra y a la de vuestros semejantes, un medio que os pueda ayudar a desengañaros y os pueda servir para que podáis poneros de acuerdo entre vosotros, si así lo queréis, a fin de sustraeros y libraros de todos esos errores detestables y de todos esos detestables abusos y supersticiones en los que os halláis imersos".

Juan Caspar Subir


El ateísmo de Emma Goldman

En un breve ensayo, recopilado por Christopher Hitchens en el libro Dios no existe (The Portable Atheist), Emma Goldman nos habla de su filosofía del ateísmo. Echemos un vistazo a las magníficas píldoras contra la religión, la creencia teísta y contra todo absolutismo que contiene el texto. Con buen criterio, Goldman considera que la idea de Dios, o como se quiera denominar, se ha vuelto más impersonal y nebulosa con el paso del tiempo y gracias al progreso y a los avances en el conocimiento. Sin cortarse un pelo en su retórica, la anarquista afirma que la idea de un Dios gobernador de los designios humanos ha ido dejando paso a "una especie de estimulo espiritualista para satisfacer los caprichos y manías de todo el abanico de flaquezas humanas". Sabemos que cualquier idea que se tenga de la divinidad es una creación humana, originada en el miedo y en la curiosidad, por lo que de manera lógica esa idea se va adaptando a todas las fases del quehacer humano.
Goldman cita a Bakunin en Dios y el Estado (la traducción difiere algo respecto a las habituales de la obra, pero respeto la aparecida en el libro de Hitchens): "Todas las religiones, con sus semidioses, profetas, mesías y santos, fueron creadas por la fantasía llena de prejuicios de hombres que aún no habían desarrollado del todo sus facultades, ni estaban en plena posesión de ellas. En consecuencia, el cielo religioso no es más que el espejismo en el que el hombre, exaltado por la ignorancia y la fe, descubrió su propia imagen, pero acrecida e invertida; esto es, divinizada. La historia de las religiones, la del nacimiento, apogeo y decadencia de los dioses que se han sucedido en la fe humana, no es otra cosa, por lo tanto, que el desarrollo de la inteligencia y la conciencia colectivas de la humanidad. A lo largo de su trayectoria históricamente progresiva, en cuanto descubrían en sí mismos, o en la naturaleza que les rodeaba, alguna cualidad, o incluso un gran defecto, fueran de la índole que fuesen, los atribuían a sus dioses, no sin antes exagerarlos y ampliarlos desmesuradamente, a la manera de los niños, siguiendo el dictado de su fantasía religiosa. (…) Sea dicho, pues, con todo respeto a los metafísicos e idealistas, filósofos, políticos o poetas religiosos: la idea de Dios comporta la abdicación de la razón y la justicia humanas; es la más rotunda negación de la libertad humana, y desemboca necesariamente en la esclavización de la humanidad, tanto en la teoría como en la práctica".
Por lo tanto, la idea de Dios ha sido revitalizada, adaptada y ampliada en función de las necesidades de la época, y el ser humano debe salir a la luz para lograr la liberación. El teísmo, como teoría de la especulación, debe convertirse en algo superfluo y dejar paso al ateísmo, como ciencia de la demostración. La relación del ser humano con sus semejantes dependerá de esa emancipación de la religión y del concepto de divinidad, de un abandono del Más Allá para lograr unas raíces fuertes en el mundo terrenal. La tolerancia y la asunción de ciertas filosofías, que pueda mostrar una confesión religiosa, no nacen de la comprensión, sino de la debilidad ante el temor de perder a unos fieles que empiezan a hacerse preguntas y pueden empezar a abrazar el ateísmo. Goldman señala, al respecto, la hipocresía de las instituciones eclesiásticas, bien aliadas con el poder político, en sus métodos y rituales para mantener la creencia en las personas (o, al menos, para que finjan que creen). Obediencia, sumisión y conformidad, mantenidas con cielos e infiernos, recompensas y castigos, están detrás del teísmo, y hace tiempo que su imperio se hubiera derrumbado si no es por el poder y el dinero que lo sustentan.
La idea del amor y justicia, llevados al terreno ideal del Más Allá, no ha conllevado más que el empobrecimiento de dichos conceptos en el mundo terrenal. Solo el hombre puede liberarse de dichos engaños y posibilitar la expansión y el crecimiento de su mente gracias al ateísmo. Si la filosofía del teísmo es estática e inamovible, la filosofía atea produce una incesante marcha hacia el conocimiento y la vida.
Se cita un primordial texto de Joseph McCabe, en La existencia de Dios: "Una ley de la naturaleza no es una fórmula elaborada por un legislador, sino un mero resumen de los hechos observados, un 'conjunto de hechos'. Las cosas no actúan de una manera particular porque hay una ley, sino que establecemos esa 'ley', porque ellas actúan de esa manera". Goldman considera que la filosofía del ateísmo es un concepto de vida sin ningún Más Allá metafísico ni Regulador Divino. Muy al contrario, es un concepto de un mundo real, existente, con sus posibilidades de liberación, crecimiento y perfección. El mundo real, debido al teísmo, se ha mantenido como una escala temporal en la que se ha puesto a prueba la capacidad humana para subordinarse y sacrificarse a la voluntad de Dios. El ateísmo solo puede combatir la influencia perniciosa del absolutismo teísta, sus efectos paralizantes en el pensamiento y en la acción del ser humano.
Solo un hipócrita puede asegurar que el teísmo garantiza la moralidad, justicia, honradez y fidelidad, cuando los más firmes exponentes de esos valores en la historia han sido impíos y ateos. Los más nobles valores no han sido forjados en los cielos, sino que están vinculados al desarrollo de la vida social y de las condiciones materiales de la humanidad. No son algo fijo y eterno, sino que están sujetos a las fluctuaciones de la vida misma. Como finaliza la Goldman: "El ateísmo, con su negación de los dioses, es a la vez la afirmación más vigorosa del ser humano y, a través de este último, el sí eterno a la vida, el sentido y a la belleza".

Capi Vidal Subir


Homenaje a Ricardo Flores Magón

En la Rotonda de los Hombres Ilustres del panteón de Dolores (México D.F.) yace una tumba significativa. Está rodeada de tumbas en honor a poetas, escritores, militares, etc. Todas las demás sepulturas son bustos y tumbas por el estilo. Adornos lujosos que los muertos no pueden ya contemplar, pero con los cuales se les honra.
La tumba a la que nos referimos es más modesta: es una tumba común, una lápida proletaria. Una lápida pobre y humilde como fue siempre quien ahora yace bajo ella: Ricardo Flores Magón.
Esta lápida en cuyo epitafio se lee "¡Tierra y libertad!" recibió el día 21 de noviembre la presencia de un puñado de anarquistas que acudieron a realizar un mitin luctuoso en la tumba de quien en vida fuera uno de los más significativos anarquistas de México.
Este puñado de ácratas, cuyos ideales anarquistas les empujan a trabajar en pro de la construcción de la sociedad anarquista por la que luchara Ricardo Flores Magón, fueron suficientes para impedir que una centena de personajes entre los que se encontraban líderes de sindicatos vendeobreros, familiares estatistas de Ricardo y representantes de asociaciones civiles patrióticas realizaran su ya gastado circo democrático en la tumba de nuestro Ricardo.
Serían las 10 de la mañana cuando una enorme bandera negra se desplegaba ante la tumba de Ricardo Flores Magón, cuya lápida era custodiada por un pequeño grupo de anarquistas que, agitando banderas rojinegras, impidieron que los estatistas se acercaran a realizar su acto en la tumba de nuestro compañero.
Por supuesto, no podía faltar el hecho de que la policía estuviera presenten en el acto, vigilando por la seguridad de aquellos que cada 21 de noviembre acuden a distorsionar la memoria del anarquista mexicano.
Tuvieron que realizar su acto a metros de la lápida del anarquista, en pleno sol.
Aquellos que por ser burgueses (que había y en cantidad suficiente), líderes de sindicatos charros y otros de la misma calaña nunca se han quemado la frente bajo el sol en el trabajo, tuvieron que soportar el calor que quema la piel curtida de los pobres y explotados, de los cuales obtienen los impuestos para pagarse una vida de lujos y execrables banalidades.
Honores militares, señoras encopetadas, joyas, señores trajeados de negro semejando cuervos… nada faltaba en este circo de quienes desde el Estado pretendían homenajear a quien fuera el peor enemigo de su institución.
Inició el acto oficial con el himno nacional mexicano, a cuyo acto los anarquistas dimos la espalda a una bandera, una nación y una patria que no reconocemos.
Lo que más puede resaltarse es el discurso del miembro de la familia Magón (Augusto Ponce Coronado), quien al momento que se le presentaba el micrófono no se levantó siquiera de su silla, pues escribía frenéticamente en una hoja de papel. Dicha hoja era su discurso que iba a dar: lo modificaba porque la presencia de los anarquistas resguardando la tumba del rebelde, obligaba a modificar un discurso que seguramente no hubiera sido el mismo de no estar nosotros ahí.
Fustigó, criticó, lanzó potentes palabras a los que representaban sindicatos al servicio de la patronal, asociaciones civiles, etc., quienes no sabían dónde esconderse debido a las acertadas y afiladas palabras del orador que les llamó en su cara "nido de ladrones", "usurpadores", "traidores a la revolución", reconociendo a la vez la valía que tenía el que anarquistas hubieran impedido la realización del acto oficial en la tumba de Ricardo.
Desgraciadamente poco favor hace el señor Augusto Ponce Coronado a la memoria de Ricardo cuando se presenta con personajes tan oscuros como los que le acompañaban.
Para concluir el acto oficial se acercaron el ahora sobrino nieto de Ricardo Flores Magón y otro personaje a la tumba a tomarse la foto del recuerdo. Pues para ellos las ideas de Ricardo son sólo un recuerdo por el que ellos no luchan, sino que antes bien traicionan participando en el gobierno.
Por supuesto, la foto se la tomaron rodeados de banderas rojinegras que, para molestia de los fotógrafos oficiales salían en todas las instanténeas.
El acto concluyó con la retirada de los cuerpos de honores militares, burgueses, representantes de organizaciones estatistas, para dejar la tumba de Magón descansar en paz por lo menos un año más.
A los pocos momentos acudieron compañeros de las comunidades oaxaqueñas de Chilchotla y Eloxochitlan (tierra natal del anarquista mexicano) a recordar a Ricardo Flores Magón.
A ellos, a nosotros, a los indígenas, a los explotados, a los pobres, a los anarquistas, a los excluidos del banquete social, es a quienes corresponde recordar la memoria del anarquista Ricardo Flores Magón; los llamados a continuar su obra, los llamados a la lucha, los herederos de la lucha de nuestros compañeros del PLM.
Las gruesas paredes de la tumba que guarda celosa sus restos y las gruesas convicciones de los anarquistas asistentes, han impedido por hoy que la cochambre gubernamental manche la memoria de nuestro compañero.
Pero ni estas paredes ni ninguna otra han sido ni serán suficientes para encerrar las ideas anarquistas de quien dio su vida entera por la libertad.
Esas ideas continúan vivas, vigentes y han sido inspiración para toda una generación anarquista que continúa la lucha por el comunismo anarquista por el que luchara nuestro compañero Ricardo.
A 89 años del asesinato cobarde a manos del imperio yanqui de Ricardo Flores Magón, los anarquistas brindan a su compañero el mejor de los homenajes: continuar la lucha por el anarquismo.

Erick Benítez Subir


Testamento político
de Giuseppe Garibaldi

A mis hijos, a mis amigos y a cuantos comparten mis opiniones, lego:
mi amor por la libertad y por la verdad; mi odio a la mentira y a la tiranía.
Como es notorio, en los últimos momentos de la criatura humana, el cura, aprovechando la situación de debilidad en que se encuentra el moribundo y la confusión que a menudo le acaece, se entromete, y obrando con cualquier estratagema infame, propaga la impostura de la que es maestro, para que el difunto, arrepintiéndose de sus pasadas creencias, vuelva a los deberes de católico.
En consecuencia declaro que, encontrándome hoy en plenitud de facultades, no quiero aceptar en ningún momento el ministerio odioso, despreciable y nefando de un cura, a quien considero atroz enemigo del género humano en general y de Italia en particular.
Y creo que sólo en estado de locura o de ignorancia crasa, puede un individuo encomendarse a un descendiente de TORQUEMADA.

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¡Arriba los corazones!

Uno por mil

Globalización de riesgos:
el silenciador nuclear

Por la autogestión de la energía
Contra las nucleares

La Revolución española,
los anarquistas y el cine

 

El único hábitat de la educación
es la comunidad

La Memoria de Meslier

El ateísmo de Emma Goldman

Homenaje a Ricardo Flores Magón

Testamento político de
Giuseppe Garibaldi