PERIODICO ANARQUISTA
Nº 280
         NOVIEMBRE 2011

 

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No, el capitalismo no agoniza

Desde hace varios meses, oímos y leemos por todas partes que el capitalismo agoniza, que está moribundo, en descomposición. Pero este aserto es completamente falso, y peor aún, es perjudicial en sus implicaciones políticas y sociales. El error tiene un doble plano: el análisis del capitalismo, de lo que realmente es, y la posición política o la estrategia que desarrolla. A menos que sea precisamente lo contrario, hay una hipótesis en discusión: este análisis tratará de su posición política -ideológica, dicho de modo más preciso.

El capitalismo: un concepto cómodo e incómodo
El concepto de capitalismo es a la vez cómodo e incómodo, como todos los conceptos. Porque no son la realidad, sino una formulación de ella. Son muchos los que, a falta de nominalismo o reificación, imaginan que definir la cosa bastaría para darle vida y sentido. Para que el objeto o el fenómeno se conviertan en actor o agente.
Los pensadores libres han desconfiado siempre de esa deriva del intelecto. Podemos retomar la fórmula de Max Stirner, para quien no existe la libertad, y afirmar, a modo de provocación, que el capitalismo no existe, que existen los capitalistas (los asalariados…). Dicho esto, hay que extraer nociones que hagan sistema para tratar de comprender la marcha del mundo, para pensar y actuar sobre lo que deseamos en cuanto a libertad y justicia.
El concepto de capitalismo es cómodo porque pone el énfasis en uno de los factores estructurales del mundo actual, grosso modo desde el siglo XVI, o desde el siglo XIX según los autores: la riqueza material realizada y utilizada como capital, con rentas, préstamos, intereses y salarios, es decir, el trabajo que hace existir y fructificar al capital. Considerar ese capital como un sistema permite igualmente, en un materialismo clásico opuesto a las filosofías idealistas que consideran el mundo como algo guiado por dios o por valores morales abstractos, poner al día la cuestión económica, la de la producción y el consumo de bienes.
Destaquemos de paso, que en su furor frente a la economía actual, algunos rechazan sencillamente la economía en general, incluso elementos simples de la economía como la relación entre producción y consumo, o entre la oferta y la demanda (porque se puede disertar continuamente: de qué, cómo y por qué). Como la crítica del asalariado puede traer consigo una crítica ciega del trabajo, no tanto como relación social sino como esfuerzo individual y colectivo, no será rompiendo el termómetro como conseguiremos que bajen las temperaturas.
El concepto de capitalismo es igualmente incómodo porque frena las condiciones necesarias para hacer fructificar el capital, en cuya primera fila se sitúa el sistema político, el Estado, más exactamente el Estado-nación moderno -formalizado en Europa a partir del siglo XVII- y no sólo él: también el poder en general, político por supuesto pero también espiritual (las religiones, las creencias), moral (en relación al otro, a la muerte, al sexo) o de otro tipo. No es casualidad que los anarquistas insistan en las diferentes formas de poder que alienan al individuo y la colectividad. Dan preferencia antes que nada a los procesos, las relaciones entre los diferentes elementos, más que a uno solo de ellos (como el capital). Se puede decir incluso que el anarquismo es el pensamiento y la acción "políticas" del vínculo, de la relación libre, autónoma y justa entre los diferentes elementos.

El capitalismo vive de las crisis
El capitalismo actual no agoniza. ¿Está en "crisis"? Si por ese término entendemos el paso de una fase a otra sin cuestionar la causa de la naturaleza de los mecanismos, podemos aceptar. También si se quiere insistir en la gravedad y dificultades masivas de este paso. Por el contrario, si dejamos entender que la llamada crisis es el preludio de un hundimiento, ahí hay que desconfiar, demostrando que no es el caso.
No hay que olvidar que el capitalismo siempre ha pasado por crisis, de superproducción, es decir de bajo consumo, de especulación, de caídas de precios o de hundimiento, desde el episodio de los tulipanes en los Países Bajos en 1637 hasta la famosa crisis de 1929 en la que el café acababa en las calderas de las locomotoras…
¿Cuáles serían los elementos nuevos de hoy día? Para Paul Jorion, el capitalismo está en crisis porque "no se puede decir ya, como Keynes, que se puede poner a trabajar a todo el mundo y eso resolverá el problema. Ya no hay trabajo suficiente para eso". De hecho, ¿ha existido realmente el pleno empleo alguna vez? ¿Y qué significa: salarios para todos o para una gran parte de la humanidad? ¿La vuelta al trabajo? ¿Lo contrario del paro?
De hecho, si en algunos países ha habido una tasa baja de paro durante los años cincuenta y sesenta, en Occidente y en Japón, se explica, a grandes rasgos, por el contexto: después de la Segunda Guerra Mundial, que a su vez sigue a la crisis del 29, o después de tanta destrucción, los hombres y las mujeres -y no sólo los capitalistas- han reconstruido, por tanto han producido mucho y han consumido mucho. Lo han hecho con garantías socioeconómicas, obtenidas por luchas, controladas por las burocracias sindicales y la izquierda política en el marco de la llamada Guerra Fría, en la que el enemigo era el supuesto comunismo, y la burguesía debía hacer concesiones. Simplificando, se trata del compromiso fordista en Occidente y toyotista en Japón.
Bajo esta presión, y debido a que una parte de la burguesía o de la intelligentsia hizo su propio balance de la crisis del 29, se establecieron estructuras de regulación tanto económicas (acuerdos de Bretton Woods, FMI, Banco Mundial, etc.) como políticas (ONU, UE, etc.). No vamos a analizar aquí si, como reacción a la ralentización de los beneficios capitalistas en Occidente a principios de los ochenta, la tendencia neoliberal del trío Thatcher-Reagan-Nakasone anticipa o no el hundimiento del bloque soviético que hará desaparecer la prevención anticomunista, o si es la que lo provoca. A partir de entonces se acelera la financiación de la economía. Eso beneficia a la nuevas regulaciones político-económicas (las desregulaciones, sin duda, pero establecidas sobre la base de nuevos reglamentos, jurídicamente fundados y enmarcados por los Estados y las instituciones mundiales), nuevos modos de operar (conversión de la deuda en valores, etc.) y nuevos instrumentos mecánicos (los ordenadores, los programas, la red) permiten esas acrobacias computables a la velocidad de la luz por todo el mundo.
Pero esta economía financiera reposa, tanto al principio como al final, en algo sólido: en la producción de bienes materiales, vendibles, o bienes "culturales" que se han materializado (obras de arte, música, pensamientos, patentes…) y son igualmente vendibles. Sin ellos nada es posible, todo sería aire. Es cierto que, en un momento dado, la pirámide especulativa, el sistema de préstamo del préstamo sobre el préstamo, de créditos y tasas de intereses en cadena, la garantía del bien material está muchas veces lejos. Así es como ocurre cuando los negociantes (siempre a las órdenes de sus maestros capitalistas, no lo olvidemos) especulan con las ganancias que llegarán, que a veces no están ni en germen. Es el sistema mismo del dinero -desde el billete de banco al de la línea informática- en sí mismo, que no vale nada (un trozo de papel, signos en una pantalla), pero funciona porque "todo el mundo" lo cree, y le da confianza el hecho de que pueda traducirse en un bien sólido.
Los capitalistas han especulado mucho y algunos han perdido mucho. Unos se han forrado y otros se han desplumado. Pero como el sistema debe continuar y funcionar, para ellos y por ellos, hay que cubrir las deudas. Se trata, por tanto, para ellos -banqueros, financieros y dirigentes políticos, que son los abogados de los anteriores- de hacer pagar a la masa solvente, al pueblo soberano, tocando sus depósitos bancarios, sus salarios, sus jubilaciones. De privatizar áreas enteras de la economía (infraestructuras, campos, fábricas), porque eso permitirá volver a atrapar a los asalariados, reduciendo sus ingresos. De fabricar nuevos asalariados (y no sólo en China o la India, sino también en nuevos lugares como Asia Central, el Próximo y el Medio Oriente, África…).

El capitalismo, siempre dispuesto a purgar
Por si esto no bastara -porque son necesarios consumidores solventes en un momento dado para que se desarrolle la producción- llegará la guerra para poner los marcadores a cero, o casi. Podemos preguntarnos si las intervenciones en Irak, en Afganistán o en Libia -en nombre de la bella causa pretendidamente democrática- no son un medio para preparar a la opinión pública en este tipo de guerra más destructiva, al margen de la obtención de hidrocarburos. Pero ni siquiera eso es necesario, porque la guerra social con sus "nuevos pobres", la laminación de las "clases medias", la presurización de la clase obrera y la esclavitud de los inmigrantes refugiados ya existe. Se desarrolla a "baja intensidad", por hablar como los estrategas de las escuelas de guerra, un poco por todas partes en los países desarrollados, y no sólo en los barrios de Londres o de Atenas, incluso en China o en Tailandia.
Sin duda, se trata de una cuestión de valor mercantil. Pero contrariamente a lo que piensan los partidarios más o menos confesos de la teoría marxista de la tendencia a la baja de la tasa de beneficio, o incluso los partidarios ecologistas de la tierra que habría llegado a su límite, hay que afirmar aquí que los capitalistas están siempre dispuestos a destruir para volver a construir y extraer su valor, pues la tierra es suficientemente vasta para ello. Porque incluso si algunos recursos llegaran a su fin (los recursos fósiles, pero ¿cuándo?), se utilizarán otros, o se crearán nuevos. Si algunas tierras han perdido fertilidad, habrá otras para cultivar. El carbón era una riqueza en el siglo XIX, el petróleo en el XX, el uranio a finales del XX; los ciclos energéticos se van sucediendo y no es signo de optimismo sino de realismo respecto a la realidad -si se nos permite la redundancia- de la dinámica capitalista.
Se puede decir incluso que la protección de algunas especies, por medio de parques nacionales por ejemplo, constituye un medio de pesar sobre el mercado inmobiliario mundial y por tanto, objetivamente, para favorecer la lógica capitalista que especula con la rareza, lo mismo que la fabrica dando a las masas la ilusión de abundancia (publicidad, hipermercados surtidos, etc.).

¿Por qué pretender que el capitalismo agoniza?
En estas condiciones, ¿por qué pretender que el capitalismo agoniza? ¿A quién le interesa decirlo? La respuesta descansa en una serie de factores que se entrecruzan. No hay que alejar al fantasma típico de las civilizaciones monoteístas del apocalipsis y del fin del mundo, anunciado por los profetas, que ven de este modo legitimado su estatus social y su razón de ser. Tampoco hay que excluir una cierta ceguera propia de la condición humana (en su relación con la muerte, por ejemplo) y del periodo actual, que tiende a confundir los deseos con las realidades. Así, para algunos partidarios de la extrema izquierda, el capitalismo está moribundo porque debe estarlo. No olvidemos que esa ceguera es la característica principal de la cultura de izquierdas que, durante decenios, ignoró el gulag, condenó al ostracismo a los testigos sinceros que venían de la Unión Soviética, o consideraba todavía como un héroe a Fidel Castro. O que, en Francia, estaba dispuesta a votar a un candidato "socialista" director del Fondo Monetario Internacional.
El análisis de los post-marxistas o de los criptomarxistas -de los que no llegaron a enterrar la teoría marxista y los horrores de los partidos marxistas- se une también al de los ecologistas, no sólo en el plano analítico sino también en el político: ambas corrientes creen todavía en el sistema del Estado, parcheado con vagas consignas de "democracia directa" o "democracia participativa". Los primeros están al pairo en cuanto a la cuestión de la propiedad, cuya "alternativa" propuesta por los marxistas fue un fiasco integral. Los segundos, fieles a su herencia ideológica burguesa (Malthus, Haeckel, el Club de Roma…) y cocinados en la religión, no saben qué decir al respecto. A instancias de un Sarkozy que pretende "moralizar el capitalismo", se sienten autorizados a decir que hay que limitar la propiedad privada y los beneficios, por parte del Estado sin duda: y se vuelve a la aporía del socialismo autoritario.
Se comprende, por tanto, el interés subyacente que tienen en pronosticar la agonía del capitalismo. Habría que esperar su caída (¿síndrome del Muro de Berlín que cae, de las dictaduras árabes que han sido atrapadas?), y el Estado, siempre en su sitio, no tendría ya que "hacer otra cosa": un Estado, maquinaria autoritaria, burocrática, jerárquica, que estaría en manos de una nueva clase dominante (los expertos en "multitudes", los gurús de la "desaceleración", los "profetas de la crisis del capitalismo").
Este consenso ideológico, duplicado por el consenso político, hace el buen negocio de la socialdemocracia más suave que jamás haya necesitado el barniz del radicalismo para ganarse partidarios. Se beneficia también, paradójicamente, de un post-fascismo que recuperaría electoralmente el soniquete del miedo ante un ambiente de decadencia, de catástrofe o de fin del mundo. Eso no es incompatible con los intereses de una burguesía que se queja al máximo de sus recursos, de la dificultad para recuperarse, del fin de las utopías, y reclama más sacrificios.
Sin embargo, la humanidad no ha tenido nunca tantos medios para alcanzar la justicia y la prosperidad. No obstante, a comienzos del siglo pasado, un tal Émile Pouget, por no citar más que a uno, denunciaba ya a esos que se recreaban en la "pauperización" inevitable, contra la que no convenía hacer nada, ya que "el exceso de mal produciría la revolución", "mecánica, fatalmente (…) por el juego de las leyes inmanentes de la propia producción capitalista". A nosotros corresponde decidir, en las alternativas concretas, si queremos que vuelva a comenzar la historia…

Philippe Pelletier Subir


Participación e influencias anarquistas
en el Movimiento "Ocupar Wall Street"

Una revista cultural canadiense que critica los anuncios comerciales -Adbusters-, convocó, en su edición de julio 2011 y por su lista de correos que llega aproximadamente a 90000 personas en Canada y los Estados Unidos, una ocupación de Wall Street el 17 de septiembre. Parece que Adbusters creía en la idea que se ha difundido en los medios ultimamente, acerca de los movimientos en Egipto y Túnez, que hoy en día la revolución se arma por correo electronico y Facebook. Como respuesta, se formó una coalición de ONG, sindicatos, y grupos socialistas que anunciaron una "Asamblea General" el 2 de agosto en un parque cerca de Wall Street ("Bowling Green") para organizar la ocupación, que Adbusters luego anunció. Se corrió la voz por los medios militantes de Nueva York. Unos cuantos activistas anarquistas de allá empezaron a debatir sobre cómo responder. La revista Adbusters tiene cierta fama e influencia, era muy posible que llegase mucha gente al parque debido a su convocatoria: ¿Deberían asistir los anarquistas a la asamblea para intentar instigar algo interesante? Unos dijeron que no querían nada que ver con algo convocado por socialistas e Adbusters, una revista "progresista" medio burguesa. Otros decidieron irse, incluso gente que había participado en la Red de Acción Directa (Direct Action Network, DAN) que coordinaba las manifestaciones y acciones directas en Norteamérica entre 1999 (Seattle) y 2003.
Cuando llegaron los activistas anarquistas y antiautoritarios al parque el 2 de agosto, ya estaban allí los del Workers World Party (Partido Mundial de los Obreros, que los anarquistas conocen como estalinistas), con sus micrófonos y banderas, diciéndole a la gente allí congregada que el plan (su plan) era marchar a Wall Street inmediatamente. También habían llegado los trotskistas de la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional), varios activistas de movimientos estudiantiles, y activistas que habían participado en un plantón ("Bloombergville") contra el nuevo programa de austeridad implementado por el alcalde de la ciudad de Nueva York, que se habían dispersado poco antes.
El grupito de anarquistas anduvo entre los grupos buscando gente de posible afinidad política, reconociendo caras y playeras de Food not Bombs, colectivos zapatistas, la Cruz Negra, etc. Preguntaron a estas personas si querían tener una verdadera asamblea para organizar una ocupación, en vez de seguir a los líderes del WWP en una marcha. Poco después, el grupito antiautoritario -ahora más amplio- convocó una asamblea para las 8 de la tarde allí mismo e hicieron correr la voz entre los demás grupos que estaban todavía en el parque. Mientras tanto, los del WWP se fueron a su marcha. Los de la ISO se dividieron entre la marcha del WWP y la asamblea. Muchos estudiantes y los activistas de "Bloombergville" se quedaron para la asamblea. Estuvieron también una pareja de España que había participado en el movimiento de "los indignados" durante los meses anteriores en España, un hombre de Túnez que estuvo allá durante la rebelión, y una mujer anarquista de la red antiautoritaria VOID de Grecia, y todos contribuyeron con perspectivas y consejos.
Lo primero que se trató en esa primera asamblea fue la cuestión de proceso: Decidieron que la asamblea funcionaría por "consenso modificado"; es decir, primero se intenta llegar a acuerdos por consenso unánime, pero si después de mucho debate el conflicto queda sin resolver, por ejemplo, si por lo menos dos personas siguen bloqueando, con un voto de 2/3 se toma una decisión. Decidieron que hubiese una Asamblea General cada sábado para organizar la ocupación. Se formaron comités ("working groups"): Un grupo para organizar talleres de formación en moderación/consenso, un grupo para organizar talleres de desobediencia civil, de cómo trabajar en grupos de afinidad, de acción directa, etc. Hoy en día los comités son muchos más: hay más de 35 comités, incluso uno de sanidad, una biblioteca popular, un comité médico, etc. Se decidió al principio que los comités serían autónomos en su proceso interno, y relatarían sus avances y planes a la Asamblea General. Sin embargo, como la Asamblea General también decidió que se respetaría el principio de "diversidad de tácticas", dijeron que si un grupo de afinidad quisiera preparar una acción sin informar a la Asamblea por razones prácticas o de seguridad, tendrían todo el derecho a hacerlo. Para que este modelo sirviera, acordaron que si un grupo de afinidad quisiera hacer algo muy combativo, que lo hicieran de tal manera que se evitara lo más posible poner a los demás activistas en peligro, y a su vez los otros activistas no cuestionarían la decisión de realizar tal acción.
Entre el 2 de agosto y el 17 de septiembre los anarquistas que estuvieron al inicio intentaron atraer más activistas anarquistas para que el movimiento no quedara dominado por sectas autoritarias, y para que les ayudaran en los talleres de acción directa, consenso, etc. Llegó más gente de la vieja Red de Acción Directa (DAN), unos cuantos de la War Resisters League, US Uncut, Food not Bombs , los Industrial Workers of the World (IWW, Trabajadores Industriales del Mundo) y otros insurrecionalistas más. Muchos anarquistas, sin embargo, no quisieron involucrarse diciendo que no tenían fe ni interés en el movimiento por ser una coalición de gente con mucha diversidad política, es decir, gente sin mucha experiencia política, reformistas liberales, marxistas, etc., y también porque consideraban que una acampada no iba a ser suficientemente combativa como táctica. Es cierto que era, y sigue siendo, una coalición muy amplia, con todos los retos que ello implica. Los del WWP se han ido, pero muchos de la ISO siguen involucrados como individuos (la ISO mandó que sus integrantes se retiraran, pero varios no obedecieron), y sigue habiendo varios conflictos entre ellos y los anarquistas. Por ejemplo, tuvieron que luchar por el control de la página web, y es por eso que hay dos paginas. Mientras tanto, se han agredado miles de personas más; cada vez que la policía intenta reprimir, más gente sale. La energía, la rabia, y la necedad que se muestra en vez de la habitual apatía nos han sorprendido a todos. Y parece que aunque haya gente muy diversa políticamente, como ya está establecida la asamblea y sus procesos, incluso la "diversidad de tácticas", todos se mueven a gusto, y hasta ahora han podido cooperar sin mayores problemas.
Todo esto acerca del movimiento en Nueva York. La descripción anterior no se aplica necesariamente a los movimientos en las demás ciudades. Por todos lados se ocupa en consenso, se organiza una asamblea general y comités, y se comparte la idea que sean "autónomos". Pero en unos casos la definición de autonomía no es muy precisa, y no se respeta el principio de "diversidad de tácticas". Por ejemplo, en Austin, Texas, ha habido una bronca enorme las dos semanas pasadas acerca de un grupo de gente "sin techo" que intentó hacer un plantón al lado opuesto del rio del plantón principal de "Occupy Austin" junto con un grupo de anarquistas que se solidarizaron con ellos. La asamblea general de "Occupy Austin" denunció el plantón de los sin-techo, diciendo que estaban "secuestrando" el movimiento "auténtico" de Occupy Austin, cuyo propósito es simplemente "apoyar al movimiento de Wall Street". También dijeron que este otro plantón "ensuciaría" el nombre del movimiento "real" porque los sin-techo deberían pedir un "permiso para acampar" como hicieron ellos. Claro que esa gente blanca de clase media del primer plantón no reflexiona sobre cómo su privilegio les ayuda a conseguir un "permiso para acampar", y además están negando completamente la definición de "ocupar". Por fin los anarquistas aquí en Austin respondimos entregando una propuesta a la asamblea general en Nueva York, pidiéndoles una palabra oficial en apoyo al plantón de los sin-techo. Por lo tanto los de Occupy Austin no pueden decir que están "apoyando el movimiento en Wall Street" si no apoyan a los sin-techo. La asamblea en Nueva York aceptó la propuesta, y manifestaron su apoyo el 15 de octubre. A ver qué pasa… Es muy probable que haya dos ocupaciones distintas.
Les cuento esta historia como un ejemplo: El conflicto en Austin ha sido sólo uno entre un montón de conflictos parecidos que están surgiendo en el movimiento nacional acerca de cómo y cuánto el movimiento responde a la opresión y necesidades particulares de la gente más marginalizada, de la gente de color, de los sin-techo, de las mujeres y de los indígenas cuyas tierras ya han sido "ocupadas" por una población colonizadora. Para visibilizar esta última cuestión, en Montreal, Canadá (de donde soy yo) se hicieron dos acciones simultáneas el 15 de octubre: "Ocupamos Montreal", y "Descolonizamos Montreal" organizadas por los anarquistas. En Nueva York y otras ciudades se están formando asambleas generales en español que se coordinan con la asamblea general en inglés, para mejor involucrar a la gente hispanohablante. Es decir, hay mucho debate, muchos experimentos, e infinitos retos.
Ha habido un debate constante entre anarquistas en los EE UU sobre si deberíamos participar, y cómo. En todas las ciudades hay anarquistas que se involucran porque aunque el movimiento no sea tan radical como quisieran, lo ven como una oportunidad de compartir herramientas, experiencia, inspiración, y un análisis más profundo e histórico sobre la situación social, económica, y política actual. También, en todas las ciudades, hay anarquistas que se abstienen. Cuenta un compañero en uno de los miles de debates: "Anarquistas por todas partes se quejan y critican el reformismo del movimiento Occupy. Considero esta actitud legítima y problemática a la vez… Nosotros, que hemos estado involucrados en los movimientos anarquistas desde hace mucho tiempo, tendemos a ser escépticos hacia movimientos sin una ideología bien definida, y con razón… Pero este cinismo a veces nos hace ciegos a eventos y acciones que logran capturar la imaginación popular de una manera que no podemos predecir o controlar".
Algunas de las acciones más emocionantes durante la rebelión en Grecia fueron al principio condenadas por anarquistas por la "inocencia" de la gente que participó, pero luego se transformaron en asambleas generales amplias donde asistían obreros, jubilados, amas de casa, inmigrantes, y los anarquistas mismos. Los anarquistas abrieron el espacio y aseguraron que se escuchasen voces diversas. Las palabras y acciones que luego surgieron de estas asambleas populares no eran las más "sofisticadas" ideológicamente, pero eran palabras y acciones que surgieron de asambleas auténticamente populares que respondían a problemas prácticos, legítimos y reales, en vez de puras consignas… La verdad es que creo que debería emocionarnos que la gente de fuera de nuestro "medio militante" está tomando las calles y manifestando un discurso tan radical. Si esto no es una oportunidad para radicalización a gran escala, no sé qué podría serlo…
La ISO y su grupo son muy adeptos a secuestrar coaliciones. Eso es debido a que son autoritarios y vanguardistas. No propongo que nos volvamos como la ISO, pero creo que deberíamos meternos en coaliciones, agitar e intentar guiar el movimiento por una dirección más libertaria y radical, y no excluir a quien que no lleve una cresta o tenga el mismo vocabulario sofisticado como nosotros….
Dicho esto, en cualquier coalición, está claro que hay que ser muy cuidadosos con la infiltración de gente de derechas. Por una parte creo que vale la pena involucrarnos en el movimiento simplemente para evitar que se lo agarren los derechistas. El ala anti-inmigrante de la derecha "libertaria" intentó infiltrar el movimiento contra la guerra, con consignas como "Que regresen las tropas, que los pongamos en la frontera"… Si la derecha agarra este movimiento durante su formación, podría ser muy peligroso. No queremos estar en coalición con estos cabrones, pero tampoco queremos dejarles apoderarse y guiar el movimiento.
Y al final, puede ser que fracasemos. Tal vez invertiremos mucho tiempo y energía en este fenómeno solo para ver que luego se termina sin lograr nada. Pero si no se muere, y mientras hemos estado ahí al lado simplemente observando, ¡qué fracaso más grande sería eso! ¿Queremos ser agentes o espectadores de la historia?
Creo que podemos constatar que la presencia e influencia anarquista en este movimiento ha sido significativa. Por la influencia anarquista en su organización inicial, y cómo los anarquistas han guiado sus formas y procesos internos desde entonces. Además, el hecho de que no haya "demandas claras" (una crítica común en los medios comerciales) tiene que ver con el hecho de que la mayoría de la gente involucrada no tiene ni pizca de fe en el Estado para resolver la situación económica. Muchos dicen "no vamos reclamar nada del Estado, ni respetar su autoridad para pedirle cosas, el reto es buscar otra manera de hacer la sociedad aquí y ahora mismo". De alguna manera esta posición es implícitamente anarquista. Es cierto también que ni el movimiento, ni muchos involucrados son explícitamente anarquistas, y mucha gente involucrada no tiene una línea política clara, ni un claro análisis histórico del Estado o del capitalismo. Nosotros los anarquistas tenemos todo eso en cuenta, reflexionamos, debatimos, y al final cada cual decide de manera autónoma si quiere involucrarse o no, y tratamos de respetar las decisiones de los demás.

Erica Lagalisse subir


El documental Rocío y la memoria franquista

Fernando Ruiz Vergara, director del censurado documental Rocío, que aporta una visión histórica y antropológica de la popular romería andaluza, falleció el pasado 12 de octubre. Desgraciadamente, el trabajo de este hombre no ha tenido aún el reconocimiento que merece, a pesar de que representara en su momento a España en el Festival de Venecia y recibiera un premio en el Festival Internacional de Cine de Sevilla. Rocío fue la primera película secuestrada por nuestra gloriosa Transición, después de recibir una denuncia por recoger testimonios de vecinos de Almonte (Huelva) en los que se recordaba a los culpables de la represión tras el alzamiento militar de 1936 y se dan detalles sobre los numerosos crímenes. En este documental, se señala como cómplice de aquellos trágicos sucesos a la Iglesia y a las hermandades rocieras, poniendo rostro y nombre a las víctimas.
La censura a la que se vio sometido este trabajo, como ya se ha expresado, es un ataque frontal a la memoria de los vencidos en la Guerra Civil y deja ver de nuevo las carencias (o farsa, para ser más exactos) de la muy idealizada Transición española. Aunque hay sectores de la sociedad que han insistido en ello desde hace mucho tiempo, ahora se va clarificando el hecho de que el proceso democrático fue una continuidad, además de serlo en gran medida en los ámbitos político y, especialmente, económico, de la memoria oficial franquista. Aunque rodada en 1977, Rocío no se estrenó hasta tres años después en el cine Bellas Artes de San Sebastián y unos días después, con carácter más oficial, en la significativa fecha del 18 de julio en el cine Astoria de Alicante. Rocordemos algunas frases que promocionaban el film: "No se equivoque, Rocío no es pandereta, Rocío no es la españolada, Rocío no son las folklóricas, Rocío es una rabiosa aspiración de verdad, que usted comparte. Rocío es el sentir de un pueblo en su grito de libertad. Rocío es la España que algunos quisieran ignorar" o "Rocío es mito, esperanza, multitud. Rocío, un verdadero ritual de rebelión. Rocío es la primera película universal auténticamente andalucista".
Después de su estreno en varias ciudades españolas, algunas críticas fueron favorables, aunque sectores reaccionarios y proclives al clero, sin que ello sorprenda a nadie, acusaron al documental de estar ideologizado y de ser manipulador y demagógico. Esta presión de los poderes eclesiásticos y políticos logró que Rocío no fuera proyectada en ningún cine de Andalucía, aunque la censura y la controversia surgida hizo que el trabajo tuviera un enorme impacto mediático. Estamos hablando de la primera vez que se daban en la gran pantalla datos concretos sobre la represión franquista poniendo cara y nombre a las numerosas víctimas y señalando, según algunos testimonios, como culpable a un alcalde y terrateniente de la época. Precisamente, fueron los hijos de aquel personaje quienes se querellaron contra el documental por delitos de graves injurias, escarnio de la religión católica y ultraje público de las ceremonias del Rocío. Como la realidad supera cualquier ficción imaginable, esta querella criminal se interpuso en la mañana del 23 de febrero de 1981, solo unas horas antes del intento de golpe de Estado perpetrado por algunos medios militares. Aquello se hizo, tanto contra los responsables del trabajo documental, el realizador Fernando Ruiz y la guionista Ana Vila, como contra Pedro Gómez Clavijo, el vecino de Almonte que denunciaba en el film la complicidad del exalcalde en los asesinatos. La consecuencia de la querella fue que el titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Sevilla prohibiera la exhibición de Rocío en toda España y procediera a su secuestro. Era la primera vez, después de que se aprobara la Constitución y, supuestamente, se acabara con los mecanismos de censura, que se hacía tal cosa.
Aunque la prohibición del film se limitó en un primer momento a las provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz, el recurso de los procesados contra el auto judicial condujo a que el Juzgado de Instrucción sevillano ordenara el secuestro en todo el ámbito nacional y fueran retiradas las copias que se estaban proyectando en cines de Madrid, Valencia y Málaga. En 1982, un año después de aquellos hechos, se celebró en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Sevilla el juicio por presunto delito de injurias graves contra los responsables de Rocío. A pesar de la firma que dieron numerosos ciudadanos, periodistas e intelectuales como apoyo a los encausados y a la libertad de expresión, la Audiencia desestimó las pruebas presentadas por los abogados defensores, encontrándose entre ellas el testimonio de 17 veteranos vecinos de Almonte, los cuales corroboraban las palabras de Gómez Clavijo, y las pruebas periciales de algunos historiadores. La sentencia de la Audiencia Provincial de Sevilla de septiembre de 1982 cuenta en detalle lo contenido en el documental destacando los momentos más graves según los querellantes:
A) [voz del narrador] "con el levantamiento militar del 18 de julio los monárquicos, los requetés y los falangistas toman la iniciativa, detienen y matan sin juicio previo a todos los que de una manera u otra habían exteriorizado sus simpatías a la República o se habían distinguidos por su ideales revolucionarias" B) [voz de Clavijo] "esta banda se dedica a llevar a la cárcel diariamente noche por noche una lista para sacar individuos para llevarlos a la carretera y asesinarlos delante de un camión". C) [voz del narrador] "En Almonte mataron… A lo que se añade una lista de hombres y varios más hasta hacer un total de cien personas. Noventa y nueve hombres y una mujer, ello con aparición de fotografías de muertos". D) [voz de Clavijo] el responsable de esta banda de criminales era (aquí se interrumpe la voz y aparece filmada la toma de la misma fotografía del Sr. Reales Carrasco aparecida anteriormente al presentarlo como fundador de la Hermandad del Rocio de Jerez de la Frontera; que aparece a los siete minutos de esta última, con los ojos en esta ocasión ocultos por un rectángulo negro y aparece en sesenta y nueve fotogramas identificables a pesar del expresado tapamiento de los ojos)". E) [sigue la voz de Clavijo] "que en paz descanse, que yo le daría una vida más larga... pues ese señor cuando hacía una saca de hombres, obreros, luchadores por la libertad, el pan y el trabajo les decía a los de la banda de criminales 'no empezad todavía, dejadme los míos a mí' y montando en un caballo con un porro los mata a palos" (transcripción literal). En el proceso, todo lo relatado se puso en duda excepto, claro está, el hecho de que 100 personas fueron asesinadas en Almonte en julio de 1936.
El 21 de junio de 1982, la Audiencia Provincial de Sevilla condenó a Ruiz Vergara a dos meses y un día de arresto mayor, a 50.000 pesetas de multa y a una indemnización de 10 millones de pesetas, mientras que prohibió la exhibición de Rocío mientras no se suprimieran las referencias a la culpabilidad del exalcalde y una imagen en la que aparecía con los ojos tapados por un rectángulo negro. El director del trabajo documental no tuvo más remedio que asumir toda la responsabilidad con el fin de que fueran absueltos la guionista Ana Vila y Gómez Clavijo, aunque sí recurrió ante el Tribunal Supremo la posibilidad de hacer cortes en el film para que fuera exhibido. En febrero de 1984, falló el Supremo con una incalificable sentencia: "el propósito de vilipendio, agravio y escarnecimiento del difunto Sr. R. no sólo se trasluce, sino que se transparenta y hasta rezuma, por decirlo así, en el factum de la sentencia recurrida, pues bien es cierto que, la finalidad aparente de Rocío es exclusivamente la documental referida al entorno histórico, sociológico, cultural, religioso, ambiental y hasta antropológico, de la romería del Rocío, pronto aflora una inoportuna e infeliz recordación de episodios sucedidos antes y después del 18 de julio 1936, en los que se escarnece a uno de los bandos contendientes, olvidando que las guerras civiles, como lucha fraticida que son, dejan una estela o rastro sangriento y de hechos, unas veces heroicos, otras reprobables, que es indispensable inhumar y olvidar si se quiere que los sobrevivientes y las generaciones posteriores a la contienda, convivan pacífica, armónica y conciliadamente, no siendo atinado avivar los rescoldos de esa lucha para despertar rencores, odios y resentimientos adormecidos por el paso del tiempo, sin que, lo dicho, obste a que, relatos rigurosamente históricos, imparciales y no destinados al común de las gentes, hagan honor al adagio De omnibus aut veritas aut nihil, con una finalidad exclusivamente crítica y científica y de matiz objetivo y testimonial". El Tribunal Supremo rechazó el recurso y ratificó la sentencia de la Audiencia Provincial de Sevilla.
Fernando Ruiz vio lastrada su carrera profesional, mientras que Pedro Gómez Clavijo se derrumbó durante el proceso y se amargaron tristemente sus últimos años de vida. En abril de 2005, dentro de las II Jornadas de Memoria Histórica y Justicia: la represión en Huelva y en la Cuenca Minera, que se celebraron en el salón de actos de El Monte en Huelva, se realizó un homenaje a Rocío y a su director. Entonces, más de dos décadas después, pudo comprobarse que la censura seguía viva al exigirse desde la familia querellante, la Hermandad del Rocío y desde algunos grupos políticos y mediáticos, que no se proyectara el documental. Aunque el film se exhibió, se proyectó finalmente la copia censurada en la que se habían eliminado todas las referencias que señalaban a un culpable de la represión. Era, y sigue siendo en gran medida, el triunfo de la memoria franquista y el silenciamiento de aquellos sectores sociales no oficiales.
Lo que se narra en el documental resulta impagable, desde los inicios de un cristianismo aspirante a fuerza institucional, pasando por los hechos históricos en los que se reafirma el poder eclesial, hasta analizar eventos religiosos de amplia participación popular, como la romería del Rocío, desde diversas perspectivas. Se cuenta que las hermandades religiosas se lucran con el evento sin ningún beneficio para el pueblo, y se recuerda además que su creación se realiza para anular a los movimientos sociales que cuestionan la estructura social. Por ejemplo, en los primeros momentos del ilusionante periodo republicano de los años 30, se crean numerosas hermandades y se empiezan a activar los sectores más reaccionarios de las sociedad hasta desembocar en lo ocurrido en julio de 1936. En esa estrategia, están también las apariciones marianas, también de dudoso origen y coincidentes con épocas en las que peligra el poder del clero. Un antropólogo social nos introduce en lo que considera la esencia del Rocío: la reafirmación de valores reaccionarios, clasistas y aristocratizantes, y del poder de los grandes propietarios ganaderos. Naturalmente, también se da voz a miembros del clero, que manifiestan su opinión sobre un acto místico en el que las masas buscan con fervor un (cuestionable) concepto de la felicidad. Lo que se muestra en el documental Rocío, muy al contrario, son rostros de personas participantes en la idolatría a lo que es una simple figura de madera, que transmiten enajenación y locura. Al respecto, hay que recordar que logró rodarse en este trabajo el desmontaje de la pequeña figura de la Virgen, en la que se le desprende de toda una increíble parafernalia hasta reducirla prácticamente a la nada; son imágenes impactantes, que sirven como símbolo del espíritu de deconstrucción presente en Rocío dejando en evidencia la patética liturgia religiosa. Después de bastantes minutos de imágenes en el documental, en el que la evidente demencia colectiva quiere pasar para algunos por alguna suerte de libertad desencadenada, una voz en off nos recuerda que esas horas anuales de festejo religioso en el que el pueblo se desata sirven de perfecto mecanismo psicológico de control social para que los trabajadores y las personas humildes acepten el orden establecido.
Ruiz Vergara no volvió a dirigir después de la experiencia traumática que supuso este trabajo, dedicándose a otras facetas artísticas como la pintura, la escultura y la cerámica. En alguna ocasión, declaró que lo único que hizo fue acercarse a un fenómeno sin prejuicio alguno. Desgraciadamente, su película al completo ha sido inédita en España hasta hace bien poco, y parece ser que solo se emitió por primera vez con las escenas censuradas en Lisboa, en mayo de 2010, gracias al Bloco de Esquerda de Portugal. En una pequeña aldea de ese país, llamada Escala de Baixo, fue donde tenía su domicilio Ruiz Vergara y donde acabó su vida. Sirvan estas palabras de homenaje a un realizador y a su excelente trabajo convertido en "maldito", digno de ser recuperado.

José Meslier Subir


Bakunin y la emancipación de la religión

Bakunin consideraba que en toda religión con una teología suficientemente desarrollada, con la posible excepción del budismo, establecida en parte como una religión atea, Dios aparece como un ser supremo, eterno y predeterminante, el cual contiene en sí mismo el pensamiento y la voluntad creadora anteriores a toda existencia. Este supuesto Dios no se encontraría en el universo real, al alcance del conocimiento humano. El anarquista ruso consideraba que, al no poder encontrarle en el exterior, el hombre terminó por buscar a Dios en el interior de sí mismo; la manera de buscarle fue despreciando todas las cosas reales y vivientes, y todos los mundos visibles y conocidos. Tal y como lo expresaba Bakunin, el hombre al término de este viaje solo se descubre a sí mismo, despojado de todo contenido y de todo movimiento, convertido en una abstracción, en un ser inmóvil y vacío. Sería un no-ser absoluto, pero la fantasía religiosa lo ha denominado el ser supremo, Dios.
El hombre se condujo a esta abstracción debido a la diferencia que estableció, e incluso también conflicto, entre cuerpo y alma (entendiendo ésta en realidad como el pensamiento y la voluntad). Bakunin, por supuesto, entendía que el "alma" era solo el producto o expresión última del organismo humano, algo que no comprendió el hombre religioso. Éste, quería observar que el cuerpo obedecía siempre a las sugestiones del pensamiento y la voluntad, por lo que su facultad de abstracción lo convirtió en el alma del universo entero (en Dios). Así, un Dios universal, externo e inmutable, generado por la imaginación religiosa y por la facultad abstractiva del hombre, se instaló por primera vez en la historia. En el siguiente paso, el hombre fue sucesivamente incapaz de reconocerse en su propia creación y empezó a adorar a ese supuesto Dios. Así, se invirtieron los papeles, la cosa creada se transformó en creador, y el hombre ocupó su lugar entre las demás criaturas miserables.
Bakunin pensaba que el desarrollo posterior de las teología, una vez que se instaló Dios, se explica como reflejo del desarrollo histórico de la humanidad. Si la idea de un ser sobrenatural y supremo se instala en la imaginación humana, y toma posesión de ella convirtiéndose en una convicción hasta el punto de parecerle al hombre más real que las cosas producto de su experiencia, también se convierte en algo natural que esta idea sea la base primordial de toda experiencia humana. Enseguida, el "ser supremo" se convirtió en dueño absoluto, y el pensamiento y la voluntad pasaron a ser la fuente universal. Nada podía ya rivalizar con esta idea y todo se desvanecería ante su presencia (incluido el hombre), ya que la verdad con mayúsculas estaba en Dios. A pesar de todo, Bakunin quería observar la lógica en este proceso, para comprender por qué Dios se había convertido en un ser supremo, omnipotente y absoluto; en caso contrario, Dios no podría existir de modo alguno.
El hombre atribuyó a Dios todas las cualidades, potencias y virtudes que acababa descubriendo en sí mismo. Como ese ser supremo es solo una abstracción, sin ningún contenido real, solo se llena y enriquece con las realidades del mundo existente, apareciendo ante la imaginación religiosa como el gran señor y el gran maestro. En una definición nada delicada, Bakunin definía a la divindad como el saqueador absoluto; lo que definía a la religión era el antropomorfismo, y el cielo solo suponía un reflejo, invertido y engrandecido, de la visión del creyente. El cometido de la religión sería entonces arrebatar al mundo terrenal sus riquezas y fuerzas naturales para transferirlas al mundo celestial y transmutarlas en tantos seres o atributos divinos. En este proceso transformador, se cambia también la naturaleza de esos poderes y cualidades, se falsifican y se corrompen adquiriendo una dirección opuesta a su tendencia original.
La razón, el organo que tiene el ser humano para discernir lo correcto, se convierte en razón divina, deja de ser inteligible y se impone a los creyentes apelando a lo absurdo. El respeto al cielo y la divinidad se convierten en desprecio al hombre y al mundo terrenal. El amor humano, la gran solidaridad universal que tiene que vincular a todos los pueblos del mundo, se transforma en amor divino y caridad religiosa, convirtiéndose en una tremenda aflicción para la humanidad. Como ejemplo, la religión es uno de los máximos responsables del enfrentamiento entre los seres humanos y de la gran cantidad de sangre derramada a lo largo de la historia. La justicia, que debería ser la que garantice la igualdad, al ser transportada en tiempos de la fantasía religiosa hacia terrenos celestiales, regresa a la tierra en forma de gracia divina, la cual suele ser cómplice del más fuerte y asegura los privilegios. Por supuesto, Bakunin no era simplista, hablaba de cierta necesidad histórica de la religión y no la consideraba un mal absoluto dentro de la historia. Habría sido un primer despertar de la razón humana como sinrazón divina, un primer destello de la verdad humana a través del velo divino de la falsedad. En la línea de lo que consideran pensadores ateos actuales, como Gonzalo Puente Ojea, el nacimiento de la religiosidad habría sido producto histórico de una distorsión de la razón.
La religión habría sido también el primer paso de la humanidad para emerger desde la bestialidad, aunque deberá desprenderse de ella para potenciar lo humano y conquistar la razón y la libertad. El cristianismo es considerado la religión por excelencia, ya que muestra claramente la esclavitud y degradación de la humanidad en beneficio de la divinidad. Esto era lo que Bakunin consideraba el principio supremo de toda religión, y también de toda escuela metafísica, deísta o panteísta. Además, al ser el hombre incapaz por sí solo de encontrar el camino hacia la verdad y la justicia, se recibe como una revelación del más allá y se genera una clase intermediaria elegida y enviada supuestamente por la gracia divina. Se produce, por lo tanto, también una jerarquía terrenal y los hombres, además de esclavos de Dios, pasan a ser esclavos de la Iglesia y del Estado. El epítome de toda esta visión es la Iglesia católica romana, la cual la ha extendido y proclamado con vehemencia absoluta.
No habría que hacer la más mínima concesión a la teología, si de verdad amamos la libertad; para Bakunin, amar a Dios es renunciar a la libertad y a la dignidad humana. Además, la religión se ha mostrado históricamente, siempre, al lado de la tiranía; incluso, aquellos sacerdotes perseguidos que se enfrentaban al poder establecido, no tardaban demasiado en imponer una nueva obediencia y en establecer los fundamentos de una nueva tiranía. La religión, como proclamadora de la costumbre, de la paciencia, la resignación y la sumisión, es habitual aliada de todo Estado, incluso aunque sus gobernantes aseguren no ser metafísicos, teólogos o deístas, ni tampoco ser creyentes. Bakunin creía fírmemente que la influencia religiosa era un obstáculo para la emancipación humana y social; las energías laborales y la razón, instrumentos esenciales para la liberación, son mitigados por causa de la religión. El trabajo, en el que había que volcar todo esfuerzo liberador, se convierte así en una maldición o en un castigo merecido, mientras el ocio queda reservado a la divinidad. Para el anarquista ruso, la manera de combatir la religión, y preservar así la libertad, sería mediante la razón, la ciencia y el socialismo. Por sí sola, la propaganda del libre pensamiento, aunque muy útil, no podrá acabar con la superstición religiosa; es necesario que las personas adquieran una existencia digna, para evitar que tengan la necesidad de entrar en una iglesia (o en una taberna, con la cual Bakunin realizaba cierta analogía). La revolución social puede y debe otorgar esa existencia a la humanidad.

Juan Cáspar Subir


La ética de Kropotkin

Como es sabido, Kropotkin fue geógrafo de profesión. Destacó, en ese aspecto, por los descubrimientos efectuados en el curso de dos expediciones en Siberia y Manchuria (1864), y en Finlandia y Suecia. Como gran interesado en cuestiones políticas y sociales, con 25 años se afilió en Suiza a la primera Asociación Internacional de los Trabajadores como defensora de los principios socialistas, aunque su adhesión al anarquismo le obligó a finalmente abandonarla y acabaría convirtiéndose en un gran filósofo, en un meticuloso investigador y en uno de los pensadores libertarios más representativos. Nacido en 1842, en el seno de uno noble y rica familia, pasó su infancia en Moscú y en el campo. Si sus primeros años fueron los de un aristócrata, llegando a ser paje del emperador, terminaría teniendo un vida agitada y aventurera: fue oficial del ejército, estudiante revolucionario, escritor sin recursos, explorador en tierras desconocidas, secretario de sociedades científicas, revolucionario perseguido... En 1874, fue encarcelado en Rusia para fugarse de modo espectacular dos años más tarde y trasladarse a Londres y luego a Suiza. En el país helvético, publicó Le Révolté desde 1878 hasta 1881, uno de los órganos anarquistas más importantes de todos los tiempos. De Suiza sería expulsado, tras la muerte en 1881 de Alejandro II, para pasar a Francia, donde fue encarcelado como miembro de la Internacional; al cabo de tres años, fue amnistiado gracias a una gran campaña de agitación a su favor extendida por toda Europa. De ahí pasó a Inglaterra, viviendo muy modestamente cerca de Londres, aunque con un fuerte compromiso con el anarquismo y con la ciencia, colaborando en diversas publicaciones; creó el periódico Freedom, que se convertiría en el órgano del anarquismo inglés. Cuando se produjo la Revolución rusa, Kropotkin contaba ya con 75 años y en ese momento retornó a su país. Sus críticas al gobierno bolchevique hicieron que le apartaran de toda actividad política, aunque sería honrado como "viejo revolucionario".
En palabras de su propia hija Sacha, su padre guardó un sorprendente silencio en sus últimos tres años debido, tanto a considerar inevitable una evolución de los hechos revolucionarios ajena a toda dirección humana, como a la difícil aprobación de las medidas que se estaban implantando en Rusia, pero también al temor de que los enemigos del progreso pudieran instrumentalizar las críticas. No obstante, existe numeroso material de Kropotkin, en su mayoría cartas dirigidas a los dirigentes bolcheviques, como el propio Lenin, en las que se critican diversos actos del gobierno y excesos que abren el camino a la reacción. Nada de ello fue publicado en su momento al estar la prensa controlada por el gobierno; la editorial anarquista dirigida por el grupo Golos Truda (la voz del trabajo), en la que el propio Kropotkin no quiso publicar sus críticas temiendo que fuera cerrada y sus miembros encarcelados, sería clausurada finalmente en 1921 bajo orden gubernamental, tras la muerte del viejo anarquista ruso y a pesar de las promesas en sentido contrario, y casi todo su material sería destruido (se había encargado de publicar prácticamente todas las obras de Kropotkin). En las notas que publicó su hija tras su muerte, puede leerse que Kropotkin consideraba aquella revolución, no como la suma de todos los esfuerzos individuales, sino como una especie de fenómeno natural, determinado por numerosas causas previas, que acabará renovando o destruyendo (o ambas cosas a la vez). Por ello, el propio Kropotkin se veía impotente ante este fenómeno que tomaba falsas directrices y una orientación nefasta, al igual que muchos otros hombres. Forzado a un ostracismo en sus últimos años, solo pudo ver cómo se entronizaba brutalmente el autoritarismo y se exterminaba toda militancia anarquista.
Kropotkin no llega a concluir, desgraciadamente, su monumental obra Ética. Ya era muy mayor, y las pobres fuerzas, la escasa ayuda técnica y lo colosal de la tarea impidieron que terminara el trabajo. Al morir, solo dejó acabado el primer volumen, el cual consistía en un análisis del desarrollo del pensamiento ético, junto a sus propias conclusiones. Aun así, el esquema de su teoría aparece ya en ese primer volumen; sobre el mismo, Herbert Read dijo que constituye, incluso en su forma incompleta, "la mejor historia de la ética que se ha escrito", algo con lo que muchos están de acuerdo. Para analizar este trabajo, hay que tener en cuenta que Kropotkin no pretendía llevar a cabo un tratado propagandístico, es decir una ética específicamente anarquista. Lo que el sabio se proponía, según el testimonio de Nicolás Levedev, era escribir una ética puramente humanista (utilizando, a veces, la palabra "realista"); no admitía una ética separada, ya que para él la ética debía ser única e igual para todos los hombres. Por encima de la clase o partido al que podamos pertenecer, somos ante todo seres humanos, siendo una parte de las especies generales. Como es lógico, Kropotkin pensaba de cara a la sociedad del futuro sencillamente en término de seres humanos, abandonando esa losa de "lista de categorías" que ha pesado sobre la humanidad a lo largo de la historia.
La tarea de Kropotkin se esforzó en establecer un sistema ético al margen de lo sobrenatural o de lo metafísico, una moral preocupada por una función real que se ocupe del comportamiento entre los hombres. Habría que descender la ética de los trascendentes mundos a los que la filosofía la había destinado y llevarla a ocupar un sitio entre las ciencias. La noción de "apoyo mutuo", establecida por una generosidad que debería trascender la mera igualdad, tiene que aplicarse a todas las relaciones humanas. En palabras del propio Kropotkin: "Sin equidad, no hay justicia, y sin justicia no hay moral". Por supuesto, la simple equidad no basta y debe existir también ese factor de entrega voluntaria para sustentar la fraternidad que persiguen los auténticos sistemas éticos. No es el anarquista ruso un hombre que se contente con las buenas intenciones, realiza una exhaustiva labor de investigación para buscar la fuente y el desarrollo de dicha concepción. Así, realiza un extenso análisis de todos los sistemas éticos del pasado, estudia el nacimiento de la moral en el mundo animal, que denomina como ya es sabido "apoyo mutuo", y su ampliación al mundo del hombre primitivo; del mismo modo, analiza el desarrollo de la idea de justicia entre los pensadores de la Antigüedad, y el desarrollo último, en el cristianismo y en el pensamiento posterior, de la concepción del sacrificio personal de dar más de lo que la justicia demanda.
El estudio que Kropotkin realiza de los diversos filósofos éticos es justo y equilibrado. A pesar, por ejemplo, de su oposición a la religión organizada, ello no impide que saque valiosas conclusiones de la enseñanzas éticas de figuras como Buda o Jesús; también defiende de toda distorsión histórica a otros autores, como es el caso de Epicuro. Hay quien destaca el magistral análisis de los filósofos morales de la Ilustración y, a pesar de quedar incompleto el siglo XIX, analiza también a autores más o menos olvidados como Spencer y Guyau, lo que contribuye a su recuperación. Aprecio mucho la visión integral que hace Kropotkin de la historia de la ética, al mismo tiempo que su esfuerzo por situarla en un plano humano y terrenal. A pesar de ello, observa dos tendencias históricas desde la Antigua Grecia: los moralistas que consideran que los conceptos morales son inspirados al hombre por una instancia sobrenatural (confundiendo, por lo tanto, moral y religión), y aquellos que ven la fuente de la moral en el hombre mismo y tratan de emanciparla de toda visión religiosa (Kropotkin denominó a esta corriente "moral natural"). Con el caso de los hedonistas, que suelen identificar la moral con la búsqueda de lo agradable, incluso cuando el hombre se proponga elevados fines, los problemas sobre los fundamentos de la moral siguen en pie. La primera base de la ética hay que buscarla en lo social, aunque resulte abstracta y lejana a nivel histórico como fuente, por lo que sigue siendo necesario buscar fundamentos más sólidos. Epicuro, y las corrientes hedonistas y eudemonistas, insistirán en los principios de utilidad personal, del goce y de la felicidad; por otra parte, la corriente de Platón y los estoicos seguirán buscando en la religión la base para la moral, o bien en las nociones de compasión y simpatía un contrapeso para el egoísmo.
Kropotkin negaba una visión meramente utilitarista, ya que si así fuera la vida social hubiera sido imposible; el hombre es capaz de justificar los hechos más abyectos, a los que conducen sus instintos y sus pasiones (el caso más obvio es la justificación de una guerra, muchas veces en nombre del "bien" de la humanidad). El gran esfuerzo está en encontrar un freno a las pasiones humanas, como pueden ser la aversión ante el engaño o el sentido de la igualdad. La ética, para Kropotkin, no puede conformarse con la respuesta de que el engaño o la injustica conducen simplemente hacia la pérdida, debe también explicar por qué llevan a la "decadencia humana" (aquí se vinculan los malos actos con la humillación, la degradación y el pensamiento injusto). Tal vez, la visión de Kropotin roza la trascendencia, al no reducir la consciencia moral a la educación, a las costumbres, a la imposición social o los mandamientos religiosos, pero son grandes preguntas que contribuyen también a un mayor horizonte para la moral. Incluso, algo muy interesante, esa visión que identifica la moral con la coacción social, política o religiosa ha llevado a la negación de autores como Stirner, que Kropotkin observa como una "negación superficial" (por mucho que nos guste Stirner en tantos aspectos, no podemos dejar de darle algo de razón al anarquista ruso). Kropotkin lanza la siguiente propuesta: "Si las costumbres tienen su origen en la historia del desarrollo de la humanidad, entonces la conciencia moral, como procuraré demostrarlo, tiene su origen en una causa mucho más profunda, en la consciencia de la igualdad de derechos, que se desarrolla fisiológicamente en el hombre, así como en los animales sociales..."
Tras la muerte de Kropotkin, se publicó este primer volumen de la Ética incompleto; aunque el autor quería que alguún amigo utilizara sus notas para completar la obra, razones técnicas y políticas lo impidieron.

J. F. Paniagua Subir


Las causas del alto precio del petróleo

Entre los motivos que apoyan la orientación favorable de las centrales nucleares para la producción de energía eléctrica, seguramente el elevado precio del petróleo y de otros combustibles fósiles tiene un papel muy relevante si no decisivo.
Digamos, a propósito, que a pesar de la crisis económica y la consiguiente bajada de la demanda real de hidrocarburos, el precio del barril de crudo se ha situado gradualmente en torno a los cien dólares, frecuentemente por encima de esa cifra y rara vez por debajo de los noventa dólares.
Expertos del sector, con toda certeza nada desinteresados, han afirmado que hay que considerar la cuota de cien dólares de aquí en adelante como estructural; tal es el caso, en febrero del año pasado, de Manouchehr Takin, analista jefe del Centro de Estudios para la Energía Global.
Los motivos de la base de este tipo de valoraciones están en la recuperación, a decir verdad en muchos casos fallida, de las actividades productivas a nivel global, con algunas excepciones y normalmente con niveles por lo general más altos de los registrados antes del comienzo de la recesión.
Lo mínimo que se puede decir de tales expertos es que parece que tienen flaca memoria y son propensos a hacer razonamientos de sentido único, orientados solamente hacia la demanda y los precios del petróleo, sin tener en cuenta nunca la oferta y los costes de producción.
No olvidemos que el precio del petróleo en tiempos nada lejanos se fijó en niveles extraordinariamente más bajos que los actuales, sin que eso comportara quién sabe qué desarreglos o quiebras en el sector de las compañías petroleras.
Por ejemplo, el precio del petróleo registró un alza hasta alcanzar los cuarenta dólares paralelamente a la revolución jomeinista, pero rápidamente bajó hasta alcanzar el mínimo histórico de nueve dólares, mientras en diciembre de 1997, durante la cumbre de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) el barril de crudo costaba veintitrés dólares, pero pocas semanas después estalló la crisis asiática y la consiguiente recesión mundial empujó el precio por debajo de los diez dólares.
En los años 2004-2005, el precio ha crecido gradualmente de menos de treinta dólares a poco más de sesenta, y solo las sucesivas burbujas especulativas casi lo han doblado hasta la explosión de la crisis.
Hay que recordar que tras el límite máximo de ciento cuarenta y siete dólares alcanzado en julio de 2008, en el segundo semestre del mismo año los precios del petróleo registraron una marcada tendencia a la baja, evidentemente desagradable para los países exportadores y para las multinacionales del sector petrolero.
Está aceptado, y no es ningún secreto para nadie, que el altísimo precio alcanzado por el barril de petróleo en julio de 2008 y las sucesivas alzas posteriores no tienen fundamento alguno en el coste de la producción.
Que tal coste sea enormemente inferior al precio de venta está acreditado de la manera más evidente por los beneficios estratosféricos de las empresas del sector petrolero y por la formidable cantidad de propiedades y recursos financieros acumulados por los fondos soberanos de los países exportadores.
El aumento del precio del barril hasta los ciento cuarenta y siete dólares, contra un coste de producción que realmente supera en poco los diez dólares, si es que los supera, ha sido justificado por los banqueros, que han recaudado beneficios y bonos a paletadas, con las motivaciones más amenas e imaginativas.
A tal efecto, han sido empleados argumentos muy sugestivos, como el potencial consumo de la industria y de las familias chinas en 2030, la indudable tendencia hacia el rápido agotamiento de los yacimientos en todo el planeta o el encarecimiento de los costes de extracción.
Mientras tanto, era de todo punto cierto y hasta evidente que los altos precios no estaban determinados por los costes sino por la demanda y, sobre todo, por la continua y colosal creación de la nada de instrumentos financieros a través de los que se explicaba y continúa explicándose.
En otras palabras, a la hora de determinar el aumento del precio del petróleo (como de cualquier otra materia prima, incluidos los alimentos) no se observa la demanda real, es decir, la que se deriva de las auténticas necesidades de la actividad productiva y de las familias, sino la demanda especulativa.
Por otra parte, como ya hemos subrayado, quedaba en la sombra el dato, aunque no del todo evidente y notorio, del nivel extraordinariamente elevado de las ganancias y beneficios de las empresas del sector respecto a los costes de extracción y refinamiento.
Podría tratarse de uno de esos casos en que las cosas se convierten en invisibles precisamente por su propia evidencia o, más verosímil, la explicación se encuentra en las enormes posibilidades de los países exportadores y de las compañías petroleras para promocionar sus propios intereses y plasmar la opinión pública mundial.
Lo que es cierto es que, entre las varias diabluras de los amos de Wall Street y sus homólogos, la consecuencia, que apuesta sobre los precios, es que frente a un consumo diario de alrededor de ochenta millones de barriles de petróleo, se hacen contrataciones por valor de ocho mil millones e incluso más.
No obstante, se han vertido ríos de tinta, excelentemente pagados, para apoyar la tesis de que nunca se ha hecho maniobra especulativa alguna para subir el precio del petróleo.
Se habla de maniobras para subir el precio cuando se venden productos que no se poseen ni se desea poseer, endeudándose, con el único objetivo de lucrarse con la diferencia entre el precio de venta y el de compra.
En la práctica, para hacer posibles estas colosales especulaciones están las políticas monetarias expansivas y crediticias puestas en práctica por las autoridades gubernativas y monetarias, a través de tasas de interés mantenidas artificialmente bajas, y de formidables emisiones de liquidez en los mercados financieros.
En resumen, el alto precio del petróleo y las consecuentes transferencias masivas de riqueza a favor de los poderosos de la tierra son financiados con los sueldos de los contribuyentes, y los ahorradores desangrados por el aumento de precios de las materias primas.

Francesco Mancini
(Sicilia libertaria) Subir


ASFAI.
Hacia un archivo anarquista online

ASFAI son las siglas de Archivo Histórico de la Federación Anarquista Italiana (Archivio Storico della Federazione Anarchica Italiana). Durante el decimoséptimo congreso de la FAI, que se celebró en Liorna en noviembre de 1985, se decidió crear una comisión que "coordinara las actividades de investigación y recopilación de la memoria del movimiento anarquista y de la Federación". Se estableció provisionalmente en Pisa, en la sede de los grupos anarquistas locales y de la Biblioteca Franco Serantini. En abril de 1988, el archivo-biblioteca es trasladado a Imola donde, a través de los años y gracias al apasionamiento de los grupos anarquistas de la localidad, se enriquece poco a poco con los materiales proporcionados tanto por los grupos como por los militantes individuales.
Con la notificación del 28 de junio de 2010, la Superintendencia de Bienes Archivísticos de la Región Emilia-Romaña declara el Archivo de interés histórico particularmente importante.
Como es evidente, entre anarquismo y papel impreso ha habido siempre una relación de amor mutuo. El periódico, el folleto, el libro o el panfleto eran, y siguen siendo, un factor extraordinario para la emancipación. De esta manera, el archivo era y es un medio fundamental para mantener viva la memoria y el conocimiento de la identidad plural de los anarquistas, pero es sobre todo un precioso instrumento de trabajo para la agitación cultural, la profundización y los planes de futuro necesarios para hacer progresar y renovar las propuestas libertarias que la sociedad necesita ahora más que nunca.
Hoy finalmente podemos presentar el catálogo de una primera parte de los libros de la biblioteca, más de 35.000 títulos, divididos por fondos, cuyas fichas se pueden consultar en la página web www.asfai.info
Para la consulta de los volúmenes se puede escribir un correo electrónico pulsando en "contatti". La biblioteca-archivo posee también numerosos periódicos y panfletos, además de diversos fondos archivísticos para cuya consulta se puede escribir igualmente.
El catálogo se puede exportar al formato internacional MARC.
Para el trabajo de catalogación elegimos utilizar el software PMB (Pour Ma Bibliothèque), desarrollado inicialmente en Francia. El hecho de que el catálogo se pueda exportar en formato MARC desvincula la biblioteca del software utilizado. PMB es una aplicación profesional que permite la gestión de una biblioteca y es utilizada por los compañeros del Centro Internacional de Investigaciones sobre el Anarquismo (CIRA) de Lausana y del Archivo Pinelli de Milán; es totalmente gratuita ya que está desarrollada para el mercado Open Source y es conforme a las reglas de biblioteconomía. Funciona en un solo puesto (en este caso el ordenador -PC- desarrolla todas las funciones, tanto de servidor como de puesto de trabajo) y se adapta a todas las plataformas corrientes, tanto Windows como Linux. Es descargable, de hecho está pensado y adaptado también para gestionar redes de bibliotecas: la posibilidad de instalar la base de datos en un servidor remoto hace de PMB el instrumento ideal para la creación de un catálogo común a una red de bibliotecas. El OPAC (Open Access Catalog, catálogo online de libre consulta) es una función integrada en el software. De este modo se da a todo el mundo la posibilidad de consultar la biblioteca.
Consideramos esto como el primer resultado de un largo recorrido, tendente a hacer más accesible y utilizable el patrimonio del ASFAI. Todo es "por naturaleza" experimental y estaremos encantados de recibir comentarios, pero también críticas y consejos.
Queremos agradecer a Antonio Senta y a Davide Cattabriga, que han trabajado materialmente en este proyecto; al añorado Elio Xerri, que catalogó una primera parte de los libros hace años; a Alessia Bruni, que ha posibilitado que el trabajo de Xerri fuera útil (ha extraído los datos y los ha importado y convertido en formato MARC); a Carlo Milani, cuyo servidor aloja nuestra web.
Confiamos en vosotros para la necesaria "publicidad" del catálogo, convencidos de que puede ser un útil instrumento de trabajo para las investigaciones y los estudios sobre el anarquismo.

Comisión Archivo Histórico de la FAI Subir


Contra las corridas de toros
y la explotación humana

Ante el debate, muy interesado, abierto sobre la prohibición de las corridas de toros o no, cada uno intentando acercar su sardina a las ascuas, tal vez sería conveniente leer la siguiente carta de Francisco Ferrer Guardia sobre su adhesión, en febrero de 1905, a un acto de denuncia de tales "festejos" (reproducida en el periódico ¡Tierra! de La Habana el 13 de octubre de 1911). Poco más podemos añadir a lo planteado por este librepensador que pueda sintetizar nuestros pensamientos al respecto de estas cuestiones.

Señor presidente de la Comisión Abolicionista de las Corridas de Toros.

Muy Señor mío: En contestación a la circular publicada en la prensa de esta capital, la Escuela Moderna tiene el gusto de adherirse al mitin proyectado para el domingo próximo, en contra de las corridas de toros.
Sin embargo, en nombre de la entidad que represento, me permito indicar que esta adhesión es puramente un acto de apoyo contra la bárbara fiesta, despojado de todo carácter patriótico y regionalista.
No se trata aquí de poner a Cataluña enfrente de Castilla, porque al reavivar los antagonismos que artificialmente se han creado entre regiones o naciones, en detrimento de las colectividades y en beneficio solamente de las clases directivas, se separaría esa Comisión del objeto para el cual fue nombrada: trabajar por la abolición de las corridas de toros.
Además quisiera también indicar una idea que parece encajar en este asunto, a saber: puesto que la protesta en contra de las corridas de toros ha nacido de los sentimientos nobles que poseen los iniciadores del movimiento, ¿no parecerá oportuno a esa Comisión hacer un llamamiento también para protestar en contra de los sufrimientos que hacen padecer sus propietarios a las caballerías por exceso de trabajo y escasez de nutrición?
Y puestos ya en defensa del bienestar de los animales, ¿por qué no nos ocuparíamos también de fundar una liga para la protección del hombre? Bárbaro es martirizar a un toro. Salvaje es ver a hombres vestidos de colorines bregar con una fiera para ganarse la vida; pero más bárbaro y salvaje todavía es ver, conocer y apoyar un régimen de explotación del hombre por el hombre, en el cual se aprecia tan poco la vida humana que desde el industrial que se perjudica menos por la muerte de un obrero que por la de una gallina, hasta los gobiernos que a miles les mandan a las guerras, todos somos indignos de llamarnos civilizados si no protestamos a la par que contra las corridas de toros en contra de todo martirio y de toda explotación.

Tiene el gusto de ofrecerse de usted afectísimo,

F. Ferrer Guardia
Barcelona, 17 de febrero de 1905 Subir


 

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Contra las corridas de toros
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