PERIODICO ANARQUISTA
Nº 264
JULIO 2010

 

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De la irresponsabilidad del capital

Hay frases que trastornan. Probablemente, la que voy a citar no os trastornará a vosotros. Pero a mi sí. Me ha dado un poco de vergüenza, porque la idea no es nada nueva. Es de sobra conocido que hay millones de canallas que se aprovechan, y millones de víctimas suyas. Esta es la forma bajo la que me ha trastornado, tal y como la expresa el excelentísimo Georg Simmel en Filosofía del dinero: "Sólo el dinero podría poner en pie tales comunidades sin producir ningún perjuicio al miembro individual". Ah, hasta los buenos alumnos, apenas alterados, se han dado cuenta de que la frase no puede entenderse sin el título.
Profundicemos. Uno de los inventos más inteligentes, y quizás el más peligroso, del capital, se llama compartir riesgos (los buenos alumnos saben que la versión más reciente se llama "titularización"). Nada malo en principio. El transporte marítimo en el siglo XVI era muy arriesgado: naufragios, piratas, tempestades, capitanes arrebatados por un repentino deseo de autonomía, es decir , tripulación arrebatada por un repentino deseo de autonomía. Para disminuir los riesgos, los mercaderes decidieron no poner todos los huevos en el mismo cesto. En lugar de invertir mil ducados en la carga de un barco (diez mil ducados de beneficio cuando el barco volvía lleno de pimienta; mil ducados de pérdida si no volvía), invertirían mil ducados en las cargas de dos barcos. Resumiendo, cinco mil ducados de beneficio garantizados (admitiendo la pérdida de un barco de cada dos, un tasa irrealmente alta), en lugar de una posibilidad sobre dos de perder mil ducados. Genial. Así es como Holanda e Inglaterra mantuvieron su prosperidad. En el siglo XIX, la idea fue aplicada a gran escala, en las diversas formas de sociedad de responsabilidad limitada (sí, una de las formas se llama así). Por ejemplo, las sociedades por acciones. La idea es la misma: se invierte en varios sitios para disminuir los riesgos. Pero…
Pero con las sociedades de responsabilidad limitada (S.L.) y el zoo del mismo género, se introdujo una diabólica innovación: la responsabilidad limitada. La palabra significa que si la sociedad toma prestado un millón, y no lo puede devolver, tú, que has invertido diez mil, no debes un millón. Sólo se te reclaman diez mil.
Aunque en el intervalo hayas ganado cien mil.
Tu ganancia es del pasado, no importa el día en que la sociedad sea incapaz de devolver el millón.
Esto se hace todos los días. Sé de una empleada cuya deliciosa especialidad era sodomizar (metafóricamente) a los bancos, prestándoles un dinero que no les reclamaba, y a sus empleados no les pagaban el sueldo. Pero los cheques de los clientes sí; ella vivía con ventaja. Hacía crisis cada dos años y recomenzaba con préstamos nominales. Sigamos.
Lo importante es que esto explica bien las cosas a gran escala. A ti, asalariado, trabajador autónomo, parado, etc., cuando no puedes pagar tus deudas, se te quita todo lo que tienes. De nada vale decir "ah, pero yo no tengo tantas acciones". Los inversores, los empleadores, es decir, los capitalistas, han inventado la maquinaria para no perder.
¿A costa de quién? Desde luego, a costa de los demás:
1.- a costa de los bancos, que tienen a qué agarrarse y que, recordad, crean dinero cada vez que lo prestan;
2.- a costa de los pequeños accionistas, cuya pequeña avaricia alimenta la gran avaricia de los grandes accionistas
3.- pero sobre todo a costa de los asalariados. Cuando las empresas despiden, ¿veis a algún ejecutivo mendigar un bocadillo a la puerta del bar unos días después?
Los economistas defienden todos los mecanismos de protección para las crisis y siempre hacen destacar que la superpotencia económica, Estados Unidos, es el país en el que hacer crisis no cuesta prácticamente nada. Porque, dicen, así habrá menos personas con miedo a emprender. Y cuantas más personas emprendan, más rico será el país.
Pero entonces ¿de dónde vienen esas casas que se recuperan de los créditos engañosos de tasas variables, a los ingenuos que han creído que, puesto que los créditos benefician a los grandes, más beneficiarán a los pequeños? "De tales comunidades, no causando ningún perjuicio al miembro individual". En la Librería Libertaria de París, hablad con Laurent sobre solidaridad de clase. Os recordará que el mejor ejemplo de solidaridad de clase viene dado por los ricos.

Nestor Potkine Subir


Sudáfrica: El dinero sucio
de la Copa del Mundo

La Copa del Mundo 2010 debe ser exhibida públicamente como la gran farsa que es. El Frente Anarquista Comunista Zalabaza (ZACF), de Sudáfrica, condena vehementemente el cinismo y la hipocresía del gobierno sudafricano, que aprovecha el Mundial para hacer creer que con éste se mejorará la situación económica y social de la población que vive en este país.
Declaraciones que resultan desconcertantes, dado que la mencionada "oportunidad" no es más que la continuación del enriquecimiento desenfrenado de la élite dirigente sudafricana, así como de los grandes capitalistas nacionales e internacionales. En realidad, la Copa del Mundo si llega a tener consecuencias no serán positivas, sino por el contrario, quienes se están viendo afectados serán los más pobres de este país.
Para la preparación de la Copa del Mundo, el gobierno gastó más de 8,2 billones de rands. Tan sólo para la construcción de estadios desembolsó alrededor de 3 billones, estadios que al finalizar dicha Copa difícilmente serán reutilizados activamente. Lo que resulta una burla para un pueblo que vive marcado por una extrema pobreza y con una tasa de desempleo de alrededor del 40 por 100.
Durante los últimos cinco años, los trabajadores pobres han venido manifestando su inconformidad e indignación por la incapacidad del gobierno para corregir las enormes desigualdades sociales, organizando en todo el país más de 8.000 manifestaciones y exigiendo servicios básicos (agua, electricidad, salud, vivienda digna, etc.).
La forma en cómo el Estado sudafricano administra la economía del país, es una prueba de los equívocos del modelo neoliberal y de sus políticas económicas de "racionamiento", y que sólo han servido para agudizar aún más la desigualdad y la pobreza en este país.
Frente a estas afirmaciones, el gobierno ha declarado que el Mundial de fútbol va a traer beneficios en términos sociales.
Sudáfrica necesita de manera desesperada de infraestructura pública a gran escala, especialmente en el área del transporte público, el cual es casi inexistente en algunas ciudades, incluyendo la capital, Johannesburgo. El Gautrain (especie de tren bala), inaugurado el pasado 8 de junio, en vísperas del Mundial, es probablemente la gran ironía del transporte público: en un país en donde la gran mayoría de personas depende de un transporte de larga distancia, seguro y barato, el Gautren ofrece rapidez, pero también lujo, el cual no es prioridad para personas de escasos recursos, que son la mayoría de la población. Además, este tren sólo es funcional para aquellos que viajan de Johannesburgo a Pretoria, una ridícula distancia de apenas 54 kilómetros. Con relación a la comunicación aérea, el Airports Company South Africa (ACSA) gastó más de 1,6 billones de rans para la modernización de los aeropuertos. Y la Agencia Nacional de Carreteras Sudafricanas (SANRAL), recién privatizada, gastó más de 2,3 billones de rans en una nueva red de carreteras.
Todo esto será usado para justificar la aplicación de medidas drásticas de austeridad para poder recuperar los gastos en infraestructura, la mayoría de las cuales no han beneficiando en lo más mínimo a los sudafricanos pobres del país.
En toda Sudáfrica varios municipios han estado impulsando "esquemas" de revitalización urbana que intentan ocultar la cruda realidad de este país.
En Johannesburgo, poco más de 15.000 personas sin techo y niños que viven en la calle fueron reubicados en refugios temporales; en Ciudad del Cabo, las autoridades municipales expulsaron a miles de personas de las zonas pobres y de las chabolas bajo el proyecto denominado World Cup Vanity; y en el poblado chabolista Joe Slovo, de la misma ciudad, se intentó en vano expulsar de sus casas a 10.000 habitantes para apartarlos de la vista de los turistas que viajan a lo largo de la carretera N2.
Otras zonas populares fueron despejadas para dar prioridad a estadios, estacionamientos para turistas o estaciones. En Soweto, tanto la sede de la FIFA como las entradas fueron embellecidas a lo largo de las rutas turísticas, mientras que las escuelas de alrededor continúan casi en ruinas.
A pesar de que muchos sudafricanos no se han dejado seducir por "el canto de la sirena", otros son anegados y arrastrados por la propaganda nacionalista que intenta desviar la atención con este circo de la Copa del Mundo. Los viernes fueron declarados "días del fútbol", por lo que se insta a los connacionales (a muchos colegiales incluso se les ha forzado) a vestir camisetas de los Bafanda-Bafanda (selección nacional de Sudáfrica). Los coches son adornados con banderas, las personas aprenden el "diski dance", que es constantemente mostrado en todos los restaurantes turísticos, y aquel que se atreva manifestar alguna duda sobre la Copa es señalado como antipatriota. El ejemplo más claro de esto fue la presión de las autoridades ejercida en contra de los huelguistas del Sindicato de los Trabajadores del Transporte (SATAWU) para que abandonaran sus reivindicaciones sindicales a favor de los "intereses de la nación".
Dentro de este contexto, en el que casi un millón de empleos desaparecieron sólo durante el año pasado, las declaraciones del gobierno sobre la creación de más de 400.000 puestos de trabajo como consecuencia del Mundial son desproporcionadas y ofensivas, ya que los empleos que fueron creados so pretexto de la Copa Mundial son Contratos de Duración Determinada (CDD) o muy precarios, ya que quienes han sido "beneficiados" no tiene derechos sindicales o los sueldos no llegan ni siquiera al salario mínimo.
Además de la represión en contra de los sindicatos, los movimientos sociales también han sentido la misma hostilidad por parte del Estado; en lo que puede traducirse como una prohibición general de todas las protestas durante la Copa del Mundo. Jane Duncan, del Instituto para la Libertad de Expresión, señala con abundantes pruebas que esta política fue puesta en práctica desde inicios de marzo.
Una investigación sobre las ciudades sede de este Mundial, reveló que una prohibición general de cualquier tipo de reunión está en curso. Por ejemplo: en el caso del municipio de Rustenberg "las concentraciones estarán prohibidas"; el municipio de Mbombla recibió información de la policía nacional de que no serían permitidas "reuniones"; el Consejo Municipal de Ciudad del Cabo informó que no continuará recibiendo peticiones para organizar manifestaciones, ya que "eso podría acarrear problemas" durante la celebración del evento mundialista; en los municipios de Nelson Mandela Bay y de Ethekwini, la policía también prohibió las manifestaciones.
La constitución sudafricana, muchas veces elogiada por su carácter "progresista", está lejos de ser verdadera garantía de libertad y de igualdad. Esta nueva forma de represión entra claramente en contradicción con el derecho constitucional a la libertad de expresión y de reunión.
A pesar de esto, algunos movimientos sociales en Johannesburgo, incluyendo el Foro Antiprivatización entre otros, obtuvieron una autorización para realizar una manifestación el día de la apertura de la Copa; aunque dicha manifestación pudo realizarse sólo hasta 3 kilómetros de donde se llevó a cabo la inauguración del Mundial.
La FIFA como propietaria exclusiva de la marca de la Copa del Mundo y de sus productos derivados, dispone de un equipo con centenares de abogados y funcionarios que recorren el país africano para rastrear cualquier venta ilegal. Los productos piratas son confiscados y los vendedores son aprehendidos, a pesar de que la gran mayoría de la población en Sudáfrica adquiere sus productos en el comercio informal, porque sólo muy pocos sudafricanos tienen un ingreso de 400 rands (40 euros) para poder pagar por playeras de las selecciones u otro tipo de recuerdos de la Copa.
Los periodistas también han sido amordazados, ya que durante el momento de su acreditación la FIFA incluyó una clausula que impide a las organizaciones mediáticas criticar a la Federación, comprometiendo de manera evidente la libertad de expresión.
Pero la gran ironía de esta historia es que, como es sabido, el fútbol era originariamente un deporte de la clase trabajadora, por lo que asistir a los juegos en los estadios era una actividad de bajo costo y de fácil acceso para las personas de escasos recursos. Sin embargo, hoy el negocio del fútbol y la Copa del Mundo deja una exorbitante derrama de dinero que únicamente beneficia a un pequeño grupo a nivel mundial.
El juego en sí, que indiscutiblemente en muchos de sus aspectos mantiene su belleza estética, ha perdida esa parte de alma trabajadora para ser reducido a una serie de productos destinados a su explotación y consumo.
Bakunin aseguraba que "las personas van a la iglesia por los mismo motivos que van a un bar: para olvidar sus miserias, o para imaginar ser, aunque sea por algunos minutos, libres y felices". Tal vez podamos decir más o menos lo mismo del fútbol de hoy; con todas sus banderas nacionalistas agitándose, con todos sus colores y ambiente… parece más fácil olvidarse del día a día, para no tomar parte de una lucha en contra de la injusticia y la desigualdad.
Pero felizmente también es numerosa la gente que continúa en la resistencia, en una lucha constante; y por fortuna la situación no es como al gobierno le gustaría que fuera. Construiremos campamentos temporales al lado de las entradas de los estadios para poder manifestar nuestra inconformidad, sean autorizados o no.
Y a pesar de los insultos y las burlas, de lo rótulos en donde se nos califica de "antipatrióticos" y de la censura a nuestra libertad de expresión, vamos a hacer oír nuestras voces para denunciar públicamente las terribles desigualdades que prevalecen en nuestra país.

ZACF subir


Diego Giménez Moreno
Un ejemplo de actuación anarquista

Negando la oportunidad de tener una vida cómoda dentro de la sociedad capitalista, la trayectoria de Diego Giménez Moreno en el movimiento anarquista fue edificada con dedicación, coherencia, fuerza de voluntad y mucho coraje para luchar contra la violencia, la represión, la injusticia, las dictaduras (de derecha y de izquierda) y toda especie de obstáculos que se presentaran por el camino.
Vivir clandestinamente, abdicar de la compañía de sus familiares, abandonar su país de origen, ser juzgado, condenado y preso en campos de refugiados (construidos con dinero público), fue el precio que Diego tuvo que pagar por sembrar las ideas libertarias de igualdad y solidaridad humana.
Diego Giménez Moreno nació en el día 10 de abril de 1911, en Jumilla, provincia de Murcia. Hijo mayor de María Moreno Muñoz y Diego Giménez Guardiola, su padre era campesino y afiliado a la Unión General de Trabajadores (UGT). En la residencia familiar vivían también su hermano Roberto, sus hermanas Ana y María (aún viva), y su abuela materna (Ana Muñoz Avellán).
En su infancia Diego estudió en una escuela pública de Jumilla, donde había aulas religiosas. Cierta vez, el maestro castigó físicamente a Diego por no responder a una pregunta sobre el catecismo. Al informar el episodio a su padre, Diego fue transferido a la escuela del sindicato, donde su padre era afiliado. Estudió hasta los 8-9 años y fue a ayudar su padre en el trabajo agrario.
Poco después, la familia de Giménez fijó su residencia en Badalona, buscando mejores condiciones de trabajo.
Consecuentemente, Diego (a los 12 años) se empleó en una fábrica de velas, para ayudar a su padre que trabajaba en la empresa francesa Cros, de productos químicos.
Poco tiempo después, Diego ya estaba trabajando en la empresa italiana Metagraf, que agrupaba a trabajadores gráficos y metalúrgicos.
Por esta época, su padre trajo el libro "Manolín - Leyenda Popular" de Estéban Beltrán Morales y esta fue su primera lectura socialista.
En 1928, Diego Giménez (con 17 años) perdió a su padre, que murió a los 42 años por intoxicación de los productos químicos con los cuales trabajaba y él se convirtió en el hombre más mayor de su familia, redoblando su responsabilidad.
Después del final de la dictadura de Primo de Rivera y de las elecciones del 14 de abril de 1931, con la victoria de los republicanos, surgieron diversas publicaciones de carácter anarquista, a las cuales Diego Giménez Moreno tuvo acceso, entre ellas: La Novela Ideal (de Federico Urales, pseudónimo de Juan Montseny), La Revista Blanca, El Luchador, Generación Consciente (posteriormente Estudios) y gracias a esas lecturas sobre pedagogía libertaria, medicina natural, educación ambiental, tecnología, entre otras, se tornó anarquista y empezó actuar en el Sindicato de Artes Gráficas, donde fue tesorero, secretario y después presidente del sindicato.
En las palabras del propio Giménez: "Fui presidente del Sindicato de Artes Gráficas y eso no es uno orgullo para mí! ¡No es un premio! Es una obligación que yo tuve en el terreno del sindicalismo... Durante la guerra civil, yo intenté dejar mi cargo y no me permitieron. Aquella noche yo lloré... Lloré sí, en la asamblea, porque yo vi que ellos querían que yo permaneciese allí".
En 1934, Diego se casó con María Roger Aguilar y al año siguiente nació su primer hijo, Helios.
En 17 de julio de 1936, cuando el ejército del general Franco se levantó contra la República y Barcelona se sublevó contra el golpe de Estado, Diego Giménez Moreno participó en la revolución armada en las calles.
En el día 26 de julio de 1936, el Sindicato de Barcelona proclamó la vuelta al trabajo. En la fábrica donde Diego trabajaba (Metalgraf), había mil obreros, el patrón se fugó y se eligió un comité autogestionario compuesto por un trabajador de cada sección industrial, para dar continuación al trabajo fabril. Diego coordinó una pequeña sección en la industria de embalajes.
En septiembre de 1937, Diego Giménez llegó al frente de guerra, a 30 kilómetros de Zaragoza, con la Columna Durruti. El capitán, que era un amigo y compañero, quería enviar a Diego a la Escuela de Guerra en Barcelona para que en tres meses volviera con grado de teniente. Diego comenta el episodio: "Yo hablé con el capitán, él sabía que nosotros no fuimos educados para eso y, por tanto, yo no acepté la invitación. Hoy yo estaría recibiendo un salario mensual de teniente, es un dinero, ¿no? Pero yo no estoy preocupado, yo hice lo que mí conciencia anárquica aconsejaba".
Según el propio Diego, el sector donde él estaba "no era un lugar de lucha constante porque no teníamos armas suficientes para el enfrentamiento. No recibimos ayuda, tampoco fusiles, pasamos meses en esta situación". Posteriormente, ese grupo fue sustituido por las Brigadas Internacionales y la nueva línea de defensa pasó a ser en Montsec (Lérida). Diego formó parte de un grupo de defensa contra gases en la Brigada 21 de la 26 División (antigua Columna Durruti), que aparte de conservar el equipo, entrenaba sobre la utilización de máscaras simulando situaciones de emergencia y transmitía sus conocimientos a los grupos de soldados en hora de descanso.
En 20 de noviembre de 1938, durante los homenajes del segundo año de la muerte del anarquista Buenaventura Durruti, al salir de madrugada para Barcelona, Diego fue herido con un tiro y, después de los primeros socorros, llevado a un hospital en la ciudad de Manresa. Fue justamente cuando empezó nuevamente la ofensiva franquista, llegando muchos heridos a este hospital.
Diego fue evacuado a Monteerrat, donde estuvo quince días y después lo llevaron para San Hilario, recibiendo la visita de su madre y de su compañera.
En diciembre de 1938, con el avance de los fascistas, Diego fue llevado para el Hospital de Ripoll, donde estuvo más quince días y siguió para Puigcerdá, después Bourg-Madame (ya en Francia) y en tren hasta Auch, en un cuartel adaptado para hospital.
El día 31 de abril de 1939 (final de la guerra civil española), Diego fue enviado para el campo de refugiados Sept Fonds, y allí estuvo, entre otros, con un compañero de 16 años llamado Juan.
En Sept Fonds pudo mantener correspondencia con su familia, pero estuvo todo el tiempo mal alojado (no tenía cama para dormir, entre otras cosas) y tenía poco alimento.
Durante algunos meses, participó en una compañía de trabajo en la construcción de una red ferroviaria entre las ciudades de Le Mans y Le Loar y otra en las proximidades de Burdeos.
En 1940, cuando los alemanes invadieron Burdeos, Giménez fue transferido a un campo de refugiados en Le Vernet y después a Melilesben, donde Diego pudo visitar a los compañeros Fernando y Aurora, en Pamiers.
Diego aún trabajó en el río Tet (sur de Francia) y en la construcción de una central eléctrica.
El 12 de febrero de 1942, Giménez salió clandestinamente hacia la frontera de España. Su compañera le había informado de que la policía española no sabía de su actuación sindicalista (en aquel entonces, participar en el sindicato era considerado un crimen) y, por tanto, no constataba ninguna acusación contra él.
Diego fue hasta la ciudad de Figueras, donde la policía lo llevó esposado hasta un cuartel en Barcelona. Estuvo durante 10 días en un Campo de Depuración en Reus y fue liberado el 24 de febrero de 1942, cuando pudo reunirse de nuevo con su compañera, su hijo y su hija Luz.
En Barcelona trabajó 10 años en una fábrica en donde se hacían hasta 16 horas por día. La situación económica era muy difícil, incluso con el trabajo de su compañera, de su hijo (con 16 años) y de su hija (con 12 años) no bastaba para superar las dificultades.
El día 16 de marzo de 1946, nació su nueva hija, Rosa, y el 10 de abril de 1952, Diego resolvió embarcar para el Brasil con su hijo. Quince días después, llegaron al puerto de Santos (São Paulo).

Fijaron su residencia en la Villa Santa Clara, en la ciudad de São Paulo y en pocos días, Giménez y su hijo Helios ya estaban trabajando.
Después de ocho meses, la compañera y sus dos hijas pudieron emigrar para el Brasil.
Por intermedio de un amigo (Joaquim Vergara), Diego hizo contacto con la Sociedad Naturista Amigos de Nuestra Chacra (en aquel entonces, era el local donde se realizaban los Congresos Anarquistas en el Brasil) y con el Centro de Cultura Social, desde entonces contribuyendo y participando de las actividades de ambos.
Entre 1972-1973, escribió artículos en español para el periódico anarquista Le Combat Syndicaliste de París, con los seudónimos de "El Buscador" y "El Exiliado". Y el 5 de octubre de 1975, escribió (con su hermano Roberto) en portugués el libro "Mauthausen - Campo de Concentración y de Exterminio", con una tirada de 2.300 ejemplares.
También pronunció diversas conferencias en São Paulo (la mayoría en el Centro de Cultura Social) y otras ciudades paulistas, sobre su experiencia libertaria en la guerra civil española, y siempre procuró estar en contacto con los jóvenes.
Un fuerte trazo del carácter de Giménez era su irrefutable autonomía, siendo adversario férreo del tabaquismo y del alcoholismo.
El vicio constituye una flaqueza de voluntad y, por su vez, el consumo de alcohol y tabaco, además de perjudicar la salud, fortalece la industria de las referidas drogas y el propio capitalismo.
En palabras de Diego: "Al comprar tabaco y alcohol usted está alimentando al patrón, que se aprovecha de su debilidad".
También era adepto del vegetarianismo, afirmando haber sido influenciado por los escritos del doctor Isaac Puente (CNT-FAI), en la revista Estudios.
Así como otros de su generación, Diego sigue un viejo lema anarquista: "Mientras vivimos bajo el capitalismo, debemos consumir lo mínimo necesario".
Con el mismo vigor que combatió a los fascistas en la revolución española, también luchó contra un nuevo enemigo: el mal de Parkinson. Murió el pasado 2 de junio, a los 99 años de edad, en São Bernardo do Campo, dejando hijos, nietos, biznietos, muchas enseñanzas libertarias y un impresionante ejemplo de actuación anarquista.
Diego, luchando te recordaremos.

Marcolino Jeremias Subir


La palabra como arma

Los anarquistas no somos mucho de creer en infiernos, pero, de existir algo así, el castigo que nos aguardaría sería el de replantar árboles toda la eternidad. Si hay algo que a lo largo de la historia ha caracterizado a los libertarios ha sido el afán de llenar de letras cualquier tipo de papel. Nada gratuito, pues refleja la voluntad de transmitir a través de la palabra la expresión de un pensamiento.
Desde los albores del siglo XVIII, con la "Investigación acerca de la justicia política y su influencia en la virtud y la dicha generales" de William Godwin tratando de demostrar que "el hombre es perfectible, aunque incapaz de perfección, pero capaz de mejorar indefinidamente", hasta este artículo, la idea de que es posible vivir de manera racional, sin necesidad de tutelas económicas, políticas, patriarcales, en plena armonía entre todas las personas y la naturaleza ha tenido diversos recorridos escritos. Tanto papel se ha necesitado por el empeño del poder en hurtar a las personas la evidencia de que la dicha es posible desde la voluntad de uno o de una misma, como también planteara la compañera de Godwin, Mary Wollstonecraft, una de las primeras feministas.
Esa responsabilidad del individuo sobre sí mismo, sin necesidad de dar explicaciones a poder ajeno alguno, estará presente a principios del siglo XIX en la obra de Max Stirner, quien en su libro "El único y su propiedad" plasmó una radical defensa del individuo libre, único y soberano, visión de éste como sujeto autónomo y liberado de toda atadura económica, política o religiosa, que dará pie, entre otras, a la idea del superhombre en Nietzsche o a la defensa de los derechos de los homosexuales hace ya más de un siglo por Adolf Brand.
Doscientos años desde estas primeras expresiones de una idea que terminaría llamándose anarquismo, como exaltación de la libertad, como esencia del ser humano, que sólo mediante la solidaridad y la igualdad puede alcanzarse. ¿Qué pueden hoy decir quienes desde esa idea tratan de responder a los retos del presente? Lo que dicen sus miles de libros y escritos publicados por quienes creían en la palabra como un arma para la conquista de la libertad, la igualdad y la fraternidad. Siempre un paso por delante, buscando nuevas libertades para las personas que en el fragor de las crisis eran relegados. Como las mujeres, para quienes Louise Michel exigía iguales derechos que los reclamados en la Comuna de París en 1871. O para los artesanos, que defendía Proudhon declarando, en "¿Qué es la propiedad?", que la propiedad es un robo, cuando se iniciaba la proletarización de aquellos que hasta entonces se sustentaban con sus propios medios y a los que la naciente industrialización obligaba a entregarse a quienes disponiendo de capital e industria se apropiaban de la fuerza de trabajo o de las tierras... Hoy, las grandes corporaciones y el capital financiero han exacerbado al límite aquella expropiación haciendo del capital el nuevo becerro de oro. Mijaíl Bakunin, en "Dios y el Estado", explica esa colusión entre el capital, la religión y el Estado como forma de dominación para someter a individuos y pueblos. Más allá de esta crítica, Bakunin afirmará, frente a la ideología burguesa del "pacto social" y de que para que pueda existir la convivencia en sociedad los individuos deben perder o ceder parte de su libertad, la idea de "mi libertad y la tuya no se limitan, sino que juntas se extienden hacia el infinito". Esta visión nueva y radical define la piedra angular sobre la que se apoyará todo el edificio anarquista y supone la solución al aparente conflicto entre igualdad y libertad. El anarquismo entiende esto como dos términos de una sola ecuación. Sin libertad no podemos ser iguales y viceversa. Para alcanzar ésta es condición necesaria la lucha contra todas las instancias que impiden su realización.
Kropotkin, en "La conquista del pan" y en "Campos, fabricas y talleres", profundizará la visión acerca de las condiciones para organizar una sociedad de hombres libres, llegando a la conclusión de que ésta no podrá realizarse sobre la base de grandes unidades industriales ni urbanas que depreden el medio ambiente o produzcan grandes concentraciones de habitantes donde los individuos se conviertan en masa. Frente a un mundo en pleno proceso de concentración del poder, Kropotkin fue capaz de ver que las cosas se podían organizar de forma descentralizada y federal, de manera racional y económica, para no despilfarrar recursos humanos o naturales de cara a vivir en libertad y conseguir el mayor bienestar. Frente al intento de los capitalistas, basándose en una lectura sesgada de Darwin, Kropotkin demostrará en su libro "El apoyo mutuo" que las especies han evolucionado a través de la colaboración y la solidaridad, por lo que la sociedad, si ha de ser justa y libre, deberá fundarse sobre una "Ética" en la que no haya diferencia entre fines y medios.
Élisée Reclus incorpora también la propia naturaleza a esta relación en su obra "El hombre y la tierra" o en su extensa "Nueva Geografía Universal", donde aporta una visión del medio ambiente y la geografía como producto de la interacción del hombre, lo que abrirá las puertas a la ecología, a la visión del territorio y del medio como algo a respetar y no a depredar.
La moral, la costumbre, la tradición, "las culturas" cercenan las posibilidades de felicidad desde el deseo y la satisfacción, como critica Emma Goldman en su texto "Matrimonio y amor. La hipocresía del puritanismo"; Errico Malatesta, en "El problema del amor"; o Voltairine de Cleyre en "La esclavitud sexual". Guyau, en su "Esbozo para una moral sin obligación ni sanción", planteará las vías para una ética como afirmación gozosa de la vida como norma de conducta y relación con los otros desprovista del complejo de culpa y el afán de dominio.
Los libros servían a los anarquistas para condenar la incultura y el analfabetismo por la vía que consideraban más legítima: la educación. El impulso de la enseñanza racionalista expresado en "La Escuela Moderna" de Francisco Ferrer da lugar a centros educativos donde se aplicará una educación que enseñe a los niños y niñas a ser sujetos libres y autónomos. Ricardo Mella expresa en su "Ideario" la idea de enseñar desde la neutralidad para no manipular a los niños y niñas en su desarrollo.
En este "Viaje a través de la utopía" (Maria Luisa Berneri), la lucha obrera expresará su estrategia, entre otros, en "El proletariado militante" de Anselmo Lorenzo. Un proletariado que superaba fronteras entendiendo que el camino hacia la libertad pasa por el fin de religiones y naciones, como recuerda Rudolf Rocker en "Nacionalismo y cultura"
Un recorrido por "La anarquía a través de los tiempos" (Max Nettlau) no puede concluir sin la obra de algunos pensadores que hoy siguen tratando de dar nuevas respuestas a la lucha por la libertad. Noam Chomsky, desde la lingüística o la crítica al imperialismo y a la dominación, abre la puerta a la denuncia de las nuevas formas de explotación y propone nuevas alternativas a la crisis del capitalismo. Michael Albert, con su obra "Parecom", plantea no sólo una profunda crítica al modelo capitalista sino también una salida, a través de la autogestión, que posibilite una gestión económica que, rechazando los mercados, no caiga en los pasados errores de las economías fuertemente centralizadas.
Nos gustaría que este artículo te sirva para conocer una idea cuya aspiración ha sido abrir las grandes alamedas por donde pasee el hombre libre para construir una sociedad mejor. Si para ello, después, nos vemos condenados a pasar la eternidad plantando árboles, no creas que lo tomaremos como un gran castigo.

Aurora Clignotard Subir


Detrás del toro
Fundamentos psicológicos de
los festejos taurinos (collage)

"El pensamiento arcaico no funciona utilizando exclusivamente conceptos o elementos conceptuales, sino que utiliza, además y sobre todo, símbolos" (1), y "la fuerza creadora de símbolos no ha desaparecido aún en nuestros días" (2).

Los orígenes
En la mitología griega, un bello toro blanco enviado por Poseidón fue el padre del Minotauro cretense al poseer a Pasifae, la que sería reina de Creta, que enamorada de él se disfrazó de vaca para seducirle. Recordemos además, que "fue en forma de toro como Zeus raptó a Europa (epifanía de la madre), como se unió a Antíope e intentó violar a su hermana Demeter" (1).
Pueden ser estas las más famosas menciones taurinas dentro de la mitología euro-asiática, pero no son ni las únicas, ni las más antiguas, es más, la de toro parece ser la forma primordial de representación de todos los dioses celestes -que podríamos denominar como los padres de los demás- ya desde el principio de la "Época de los Dioses" (3) nacida, quizás, en Mesopotamia, la cuna de la civilización, pues cuando el hombre descubre la agricultura y se hace sedentario, "el aprovechamiento de animales domésticos y los progresos de la ganadería parecen haber traído consigo en todas partes, el fin del totemismo puro de los tiempos primitivos" (4) para iniciar una nueva era religiosa, así, "las primeras imágenes del toro consideradas como cúlticas aparecen en el Neolítico Anatolio, en el templo subterráneo de Catal Hüyük, hace diez mil años" (5).
"Los dioses celestes de las religiones indo-mediterráneas, se identifican, en una u otra forma con el toro. El Rig Veda llama a Dyaus 'toro', y (...) la mayoría de los dioses celestes egeo-orientales gozan del mismo atributo" (1). Pero al mismo tiempo, estos dioses son además descendientes de los tótem de la época anterior, "parecería, pues, natural admitir que el dios no es sino el animal totémico mismo, del cual habría nacido en una fase ulterior del sentimiento religioso" (4). Esta es posiblemente la razón del respeto en la cultura hindú por la vida de las vacas y los toros; la prohibición (el tabú), de la época totémica de matar y comer la carne del animal tótem, considerado como el padre de la estirpe. "Solo se prohíbe aquello que de alguna forma se desea o se está tentado a hacer" (6) pues, lógicamente, "lo que ningún alma humana desea no hace falta prohibirlo" (7).
Con la prohibición de comer cerdo de los semitas, debió de ocurrir algo similar, pues, "en general puede decirse que todos los animales considerados como impuros fueron originalmente sagrados; la razón de no comerlos estaba en su divinidad" (8). E incluso "en el pan y el vino de la comunión late el recuerdo de la más sublime ofrenda humana que la tradición religiosa registra" (9), cuando "a pesar del temor que protegía la vida del animal sagrado, como si fuese un miembro de la tribu, se imponía de cuando en cuando la necesidad de sacrificarlo solemnemente en presencia de toda la comunidad, y distribuir su carne y su sangre entre los miembros de la tribu" (4). Era la "Comida Totémica" (10).
Así, el termino sumerio que designaba a lo divino, dingir, y que significaba divinidad, cielo y brillante, podría ser el origen etimológico de las palabras Dios, Dieu, Deus, Dio, God, a través de "Diêus, el dios hipotético del cielo luminoso, común a todas las tribus arias. (...) Lo indiscutible es que el indio Dyaus, el itálico Jupiter y el heleno Zeus, así como el dios germánico Tyrzio, son formas históricas, evolucionadas, de aquella divinidad celeste primordial" (1).
Y "esas creencias en seres celestes supremos representaron en otro tiempo el núcleo central de la vida religiosa (1).
Vemos entonces cómo "la divinidad uránica, la misma divinidad que, en otro tiempo, hizo el universo, creó al hombre y bajó a la tierra para instaurar la cultura y los ritos de iniciación" (1), se reproduce por todas partes en la cultura indo-aria, y cómo, los distintos dioses celestes, descendientes de aquellos primigenios toros, mantienen su genealogía taurina. Nacen entonces Anú, que "es calificado en un texto invocatorio de 'diostoro misericordioso'" (11), Rudra, que "en su forma taurina se unió a una vaca de proporciones cósmicas" (12), Indra, "el de los mil testículos" (12), el "toro de la tierra" (13), su réplica irania, Verethhragna, que "se aparece a Zaratustra bajo la forma de un toro" (1), Nannar, el "poderoso toro joven de robustos cuernos" (1), "Min, que los egipcios asimilan a su deidad nacional Amón, siendo calificada de 'toro de su madre' y 'gran toro'" (11), T'ien, Varuna, Parjanya, Enlil, Bel, Arinna, "Ba´al, Hadad, Teshup y otros dioses taurinos del rayo, esposos de la gran diosa" (1). En fin, que "ese conjunto cielo lluvioso-toro-gran diosa constituía uno de los elementos de unidad de todas las religiones protohistóricas del área euro-afro-asiática" (1).
"Por tanto, parece que un toro salvaje, en un principio, fue considerado como símbolo o potencia apta para fecundar perennemente a la Gran Madre, dando lugar a un mito taurino que ha llegado en jirones hasta nosotros" (11).
Todos estos datos, junto con los toros rupestres -posiblemente aún tótem, y no dioses-, la abundancia de toros de piedra y bronce, y los aún presentes festejos taurinos en este extremo de Europa "hacen suponer un arcaico culto paleomediterráneo, prolongado desde la Península Ibérica hasta el subcontinente indio" (11), que llega -al menos en nuestro inconsciente- hasta nuestros días, "y es que cuando los autores clásicos relacionaron el trazado de España con la piel de toro, se refirieron tanto a las tierras como al alma" (14).
Y su influencia no quedó solo en esta franja, pues incluso "las crónicas chinas declaran que cuando la tierra se solidificó, Fu Hsi, el emperador celeste gobernó sobre ellos, su cuerpo era de serpiente, con brazos humanos y cabeza de buey y, Shen Nung, su sucesor, el gigantesco emperador terrestre tenía cuerpo humano, pero con cabeza de toro" (15).

La paternidad
El toro es el símbolo masculino y paterno por excelencia, así "en cartas y contratos datados en la primera dinastía babilónica, y estudiados por Thureau-Dangin, encontramos que un toro es calificado 'Poder divino sarur y Padre mío'" (11) (sarur = relámpago, brillante, luminoso).
O como el heleno Zeus, que "es soberano, naturalmente; pero ha conservado con más pureza que otros dioses celestes su carácter de 'padre'. Es Zeus pater, arquetipo del jefe de la familia patriarcal (...) regula las fuentes de la fertilidad, es el dueño de la lluvia. Es 'creador', puesto que es 'fecundador'" (1). Aunque al final, como todos estos dioses taurinos acabará por caer, por eso es por lo qué "en Creta se leía este extraño epitafio: 'Aquí yace el gran bovino que se llama Zeus'" (1).
Esta paternidad del toro, le fue atribuida, posiblemente, por ser el animal al que más podía temer entonces el hombre en aquellas zonas. Recordemos por ejemplo que sus parientes "los búfalos tienen fama de ser los animales más peligrosos de África" (16). Y su fuerza debió impresionar tanto a nuestros antepasados, que les hizo sentirse tan indefensos como niños en comparación con su poder, y "el hombre no transforma sencillamente las fuerzas de la Naturaleza en seres humanos, a los que puede tratar de igual a igual -cosa que no correspondería a la impresión de superioridad que tales fuerzas le producen- sino que las reviste de un carácter paternal y las convierte en dioses, conforme a un prototipo infantil (...), a los que, sin embargo de temerlos, encargará de su protección" (17).
También debió jugar un importante papel en su masculinización, la forma y capacidad de penetración de sus astas, pues "el pene halla en primer lugar sus sustituciones simbólicas en objetos que se le asemejan por su forma, (...) y después en objetos que tienen, como él, la facultad de poder penetrar en el interior de un cuerpo y causar heridas" (18).
Y, sobre todo, porque fue el animal al que pusimos el arado para que penetrara a la Madre Tierra y que esta diera sus frutos, lo que se conseguiría por medio de su castración.
La función paterna de los dioses está muy clara en la mitología griega, por ejemplo a través del mito del dios Uranos y del titán Cronos (Saturno): "La tierra (Gea) engendró primero un ser igual a ella, que pudiera cubrirla entera, el cielo (Uranos) estrellado" (19), así, "Uranos fue el primer soberano del universo" (20).
"Fuera de este mito, no nos ha llegado nada de Uranos, ni siquiera una imagen" (1), pero es más que probable que su fisonomía fuera, al menos en parte, o de tiempo en tiempo, taurina, como la del resto de dioses celestes del neolítico indo-mediterráneo.
"Uranos era el principio masculino y fecundador por excelencia, como lo eran todos los dioses del cielo, (...) la lluvia -'semen' del dios de la tormenta-" (1) fertiliza la tierra. "Pero a diferencia de los demás dioses celestes, Uranos tenía una fecundidad peligrosa. Sus criaturas no se parecen a las que hoy pueblan la tierra: son monstruos (con cien brazos, con cincuenta ojos, estatura gigantesca, etc.). Uranos los 'odió desde el primer día' (Hesíodo), y por eso los escondía en el cuerpo de la tierra (Gea), que sufría y gemía" (1). Pero, un día, "alentado por Gea, Cronos, el último de sus hijos, espera a que su padre se acerque a la tierra al anochecer, como los demás días, le corta el órgano generador y lo tira al mar" (1). El titán Cronos "castró a su padre con una hoz y lo levantó por los aires" (21), así "la mutilación de Uranos puso fin a sus creaciones y a la vez a su soberanía" (1), que es ocupada entonces por "Cronos, que le sucede en la soberanía universal" (1).
"En la iconografía egipcia, esta posición de la pareja cósmica está invertida: el cielo es la madre, el padre es la vitalidad de la tierra; pero el patrón del mito permanece: ellos fueron separados por su hijo, el dios del aire Shu" (21). Y, también en la religión de Mitra -que en un tiempo compitió con el cristianismo-, "las imágenes que nos lo muestran sacrificando bueyes nos autorizan, quizá, a deducir que representaba al hijo que llevó a cabo, por sí solo, el sacrificio del padre" (4).
En el mito de Uranos se mezclan varios sentimientos infantiles, y la realización de sus deseos, lo que nos viene a confirmar que "el simbolismo de la mitología tiene un significado psicológico" (21) y que "los mitos son una proyección de los sentimientos humanos" (22).
En primer lugar, la perspectiva que aquí se tiene es la del sentimiento del niño en una familia, tristemente aún, más habitual en nuestra sociedad de lo que pudiera desearse, donde el padre dominante solamente regresa a casa al final del día, para poseer brutalmente a la madre, que es quien cuida sola de la prole -o así es como lo ve el niño-. Aunque aquí nos vamos a centrar en "un drama de tres personajes cuyos protagonistas son la madre, el padre y el niño [y donde] van a alternar constantemente movimientos donde dos de ellos se aproximan en un movimiento de deseo y de amor que excluye al tercero, considerado así como el rival a eliminar" (23). Así, Cronos, el hijo mayor -pues, "en el mito se percibe fácilmente la fantasía de la novela familiar, con una audaz inversión de las condiciones autenticas" (24), para ocultar un poco la realidad- debe de luchar -aparte de con los sentimientos de celos hacia los hermanos menores (con cien brazos, cincuenta ojos)-, por una parte, con sus deseos libidinosos hacia la madre y los hostiles hacia el padre -pues, quizás nos está "reservado a todos dirigir hacia nuestra madre nuestro primer impulso sexual y hacia nuestro padre el primer sentimiento de odio y el primer deseo destructor" (24)- y, por otro lado, con el miedo a éste y sus lógicos sentimientos de culpa por tales emociones, que le hacen verse a sí mismo como malo, feo, un monstruo. Y lo intenta proyectando sus propios sentimientos inconscientes hacia su padre, pues, "la proyección sobre el padre justifica la actitud hostil por parte del hijo" (24), que es quien en realidad odia al padre, y no al revés.
Todos estos sentimientos están presentes en este mito, además el deseo inconsciente de matar al padre y quedarse con la madre -también presente en el mito de Edipo y, seguramente, si los estudiásemos en profundidad, en una gran cantidad de mitos y cuentos clásicos-, conlleva la insalvable angustia de castración o miedo al castigo paterno. Así, Cronos se venga de su padre haciéndole lo mismo que tanto temió que éste le hiciera a él por su pecadora aspiración hacia su madre, una madre que es quien, desde esta fantasía infantil, hace ver que le prefiere a él antes que a su pareja -e hijo a un tiempo, no lo olvidemos-, pues, amén de alentarle, "Gea proporciona la guadaña a Cronos con la cual le mutila" (25).
Luego, su hijo Zeus (Júpiter), le destronaría a él.
Vemos pues cómo son todos estos sentimientos que nos revela la mitología, los que negados primero e interiorizados luego, hallan a través de estos cuentos fantasticos, la vía de escape que ha de servir para rebajar la tensión psíquica -como mecanismo de defensa-, a que nos tienen sometidos, pues "todavía puede alcanzarse, hasta cierto punto, la paz psicológica, mediante una rehabilitación tal, a través de la proyección hacia objetos externos y remotos" (24).
Y es que "a través de los cuentos fantásticos -que pretenden describir las vidas de los héroes legendarios, las fuerzas de las divinidades de la naturaleza, los espíritus de los muertos y los ancestros totémicos del grupo- se da expresión simbólica a los deseos, temores y tensiones inconscientes que están por debajo de los patrones conscientes de la conducta humana. La mitología, en otras palabras, es psicología mal leída como biografía, historia y cosmología. (...) Aquí, como en un fluoroscopio, están revelados los escondidos procesos del enigma del homo sapiens, occidental y oriental, primitivo y civilizado, contemporáneo y arcaico. El espectáculo completo está ante nuestros ojos. Solo debemos leerlo" (21).

La lucha
En la antigua Creta mitológica, el feroz Minotauro debe de ser vencido por el joven Teseo. El bello adolescente con la estrategia del engaño -el hilo de lino en la fábula que tanto se asemeja a la capa en el ruedo-, debe de manejarse dentro de laberinto para no perderse y así poder escapar después de vencer a la bestia, pero "no todo el mundo podía pretender entrar en el laberinto y salir de él indemne; la entrada tenía el valor de una iniciación. (...) Penetrar en un laberinto y conseguir salir de él es el rito iniciático por excelencia" (1).
Dédalo, en este mito representa la inteligencia como atributo al servicio de la humanidad. Él fue el autor del disfraz de vaca para que Pasifae, la esposa de Minos y madre a la postre del Minotauro, pudiera seducir al bello toro blanco que Poseidón había hecho salir de las aguas y que Minos debió sacrificar, pero no lo hizo. Dédalo es luego el encargado de la confección del laberinto por mandato del ya rey Minos, y quien, por ruego de la princesa Ariadna, idea la estrategia del hilo, para que Teseo, su amado, después de matar al Minotauro con una espada mágica, pudiera escapar del laberinto.
El laberinto -que además nos recuerda, por su forma, a la estructura fisiológica del cerebro humano- es la representación de nuestro mundo interior, y el Minotauro es el monstruo que habita dentro de nosotros, que, como un autócrata cruel domina nuestras pasiones y sentimientos y con el que debemos librar una dura batalla -la batalla de nuestra vida-, en la que somos, o nosotros, o él. Y no es otra cosa el coso taurino, donde la única diferencia es que el público no vive el drama solo con la imaginación, sino con la viva presencia, lo que le da, evidentemente, mucho más realismo al acto, y le ayudan, además, a identificarse con el héroe, que será el encargado de ejecutar sus ocultos deseos. Se está comprando de esta manera a un mercenario para que haga lo que el espectador desea, pero no se atreve a hacer.
El hilo, la tela, la capa (el engaño), pretenden representar el poder de la imaginación, de la astucia; la supremacía del intelecto humano sobre el mundo animal, y ser la ayuda para salir indemne, para vencer en este laberinto interior.
Así, la lucha de Teseo y el Minotauro, como la del torero y el toro, representan la lucha interior que debe pasar toda persona para hacerse adulta, matando los restos de animalidad que quedan dentro de él y que están representados por su yo infantil, pues, recordemos que "debemos recorrer en las primeras etapas de nuestra vida, incluyendo la intrauterina, toda nuestra historia evolutiva" (26).
Además, y dado el carácter polisémico de los símbolos y los mitos, no existe contradicción alguna aquí con la interpretación freudiana, en la que, y según la perspectiva infantil de la natalidad, cuando aún no se adivina el verdadero alcance de ésta, "la leyenda del laberinto revela ser la representación de un parto anal; los caminos intrincados son los intestinos y el hilo de Ariadna el cordón umbilical" (27), convirtiéndose así este mito en la máxima expresión del rito iniciático; el empiece de una nueva vida.
Y, bajo estos conceptos simbólicos es como "el toro divino, considerado recipiente o símbolo del poder sagrado que reina sobre la talasocracia, es elegido como protagonista de rituales que preludian quizá corridas y juegos circenses en el mundo antiguo" (11).
Así, "los juegos taurinos que aún hoy se conservan en el Dekkan y en el sur de la India existían ya en la India prevédica, hace cinco mil años" (28) y "en Irán eran frecuentes los sacrificios del toro, que Zaratustra combatió incansablemente" (29), pues "en todas las culturas paleo-orientales el 'poder' estaba simbolizado sobre todo por el toro (…) y el toro era su animal sagrado" (1).
Todo este juego de pruebas iniciáticas y luchas de poder ya se practicaba en todo el mundo mucho antes incluso, así, una "importante forma cultural de la época totemística, asociada también a un transcendental acontecimiento de la existencia, es la correspondiente a la fiesta de la virilidad de los jóvenes en la llamada consagración viril. La entrada del joven en la compañía de los varones" (9), donde los adolescentes debían superar difíciles pruebas, ya sean de valentía, dolor, constancia, etc. "como medio demostrativo" (9) de sus cualidades adultas.
Pero no es solo con relación al toro o en la más lejana antigüedad, también en nuestros días existen pruebas de este tipo, herederas de las de antaño, que aunque las que quizás tengan una mayor similitud sean las de ingreso en una pandilla, callejera o mafiosa; las novatadas, los exámenes o las pruebas de acceso, también son ritos iniciáticos, con los que, si se consiguen superar con éxito, se accede a un nuevo status social.
Como el rito que debía pasar, hasta hace bien poco, todo joven masái para ser considerado guerrero: el de matar a un león con su lanza -que nos recuerda (salvando las distancias) al de matar al toro con la espada (objetos que se le asemejan por su forma y tienen, como el pene, la facultad de poder penetrar en el interior de un cuerpo y causar heridas)-. Así, a pesar del peligro que conlleva, penetrar al león o al toro tiene el carácter de posesión sexual, para que se cumplan de esta manera los profundos y reprimidos deseos homosexuales hacia el padre, pues "las personas antes consideradas como rivales se convirtieron en los primeros objetos eróticos homosexuales" (30).

"Aparece, aparece, cualquiera que sea tu forma y tu nombre, ¡Oh, Toro de la Montaña, Serpiente de las Cien Cabezas, León de la Llama Ardiente! ¡Oh, Dios, Bestia, Misterio! ¡Ven!" (31)

Así es como Eurípides nos desvela los anhelos ocultos de la mente humana, donde reina Dios padre como una Bestia; es el Misterio de nuestros sentimientos ocultos lo que se ambiciona desvelar. Lo que se pretende es la comprensión de lo más profundo de Nuestro Ser.

Conclusión
¡Hay que matar a la Bestia! Pues -al menos en nuestra mente-, "el dios que es el creador, se convierte al fin en destructor. Desde este punto de vista el ogro tirano no es menos representativo del padre que el anterior emperador del mundo cuya posición usurpó, o que el héroe Brillante (el hijo) que ha de suplantarlo. (...) Para decirlo en términos directos: El trabajo del héroe es exterminar el aspecto tenaz del padre (el dragón, el que pone las pruebas, el rey ogro)" (21).
Y, teniendo en cuenta que "la herencia arcaica del hombre constituye el nódulo de lo inconsciente anímico" (32), llegamos a la conclusión de que el mito de Uranos, la leyenda del Minotauro, el rito masái o la "fiesta nacional", representan lo mismo, el deseo inconsciente de alcanzar la edad adulta, de hacernos hombres y, "como la mayoría de los actos que el hombre de las culturas arcaicas ejecuta no son, en su mente, sino la repetición de un gesto primordial ejecutado al principio de los tiempos por un ser divino o por una figura mítica" (1), hacemos que se cumpla el "mito del Eterno Retorno" (33) al infantilismo, no solo del individuo, sino de la humanidad en su conjunto, cuando se establecía una lucha animal por el rango social, por el poder, por el dominio, por desbancar al Macho Dominante de su trono... y ocuparlo.
El público, en el circo simbólico de la plaza, no es más que el grupo de adultos -la compañía de los varones- al que el matador aspira a pertenecer, si éstos le dan su aprobación. El espectador se identifica con el torero y ve así también él cumplido su deseo inconsciente de matar al padre, al tiempo que los también inconscientes sentimientos de culpa le hacen esperar ser castigado por éste. En el fondo, el espectador, que ya no es otra cosa que el torero mismo, desea que éste sea cogido por el toro; castigado por su ambición. Sí, el respetable teme, tanto como desea, además de la del toro, la muerte del matador. Y el toreo no sería nada sin esta posibilidad.
La simbología en estos actos está clara: el toro es la representación del padre y el torero la del adolescente que quiere hacerse hombre, independiente de esa autoridad opresora. Pero no lo será hasta que no consiga matar al padre, real o simbólicamente, como en el drama de Sófocles (Edipo Rey). La diferencia está en el propósito, aquí es acostarse con la madre (deseo infantil) y allí hacerse hombre (deseo juvenil); como en el caso del joven Teseo, cuyo anhelo es llevarse a la princesa Ariadna, de Creta, su casa, y hacerla su esposa.
Aunque tal vez no haya tanta diferencia, pues los sentimientos y "las vivencias de los primeros cinco años de la infancia ejercen una influencia determinante sobre la vida" (34) adulta. "Lo que hoy somos descansa en lo que ayer pensamos, y nuestros actuales pensamientos forjan nuestra vida futura" (35) y, como "el primer objeto amoroso del niño es la madre; sigue siéndolo en la formación del complejo de Edipo y, en el fondo, durante toda la vida" (36), Ariadna no pasaría a representar otra cosa que a la madre misma. Lo que ratificaría también la interpretación freudiana del mito, cuando el hilo de lino conllevaría la unión entre los dos enamorados, como lo hace el cordón umbilical entre la madre y el hijo.
O, dicho técnicamente: Después de un periodo de latencia, en "la pubertad y la adolescencia (...) el yo se siente invadido por una angustia pulsional frente a la cual deberá defenderse. Se describe entonces una reactivación de la problemática edípica con desplazamiento sobre sustitutos parentales idealizados (...). La adolescencia representa en alguna medida la última oportunidad espontánea para el sujeto de reparar los fracasos del periodo edípico" (37). (Estamos ahora en la característica etapa rebelde del adolescente).
Así, quizás todos somos, o quisiéramos ser, un poco Cronos, Shu, Teseo, guerrero masái o torero.
El simbolismo en la fiesta de los toros está más presente de lo que a primera vista podría parecer, así por ejemplo el traje de luces representa la juventud, aunque el torero haya pasado ya hace mucho tiempo esa edad. El número tres, que tres veces se repite; en los tres tercios de la lidia, en los tres pares de banderillas y en los tres matadores, que matan dos toros cada uno: ¿Uno su padre y otro el padre del público? ¿O uno el padre del hombre y otro el padre del niño? -seguramente las dos posibilidades son ciertas simultáneamente, pues "en nuestro psiquismo (...) pueden muy bien convivir las más radicales antinomias" (18)-, representa la masculinidad simbólica del acto, pues "el número tres es un comprobado símbolo de los genitales masculinos" (2). ¡Aquí están mis cojones! parece que se le pretende decir al pobre toro, que no entiende nada de esto... aunque, de alguna manera, también el torero puede ver como los cojones de la autoridad se le pueden imponer a él; con el toque de los tres avisos.
Y el hecho de cortarle las orejas y el rabo, cuando la faena ha sido buena, cuando se ha dominado al animal, es la representación simbólica de la castración de éste, como en el mito de Uranos. No se le cortan orejas y rabo, sino testículos y pene; tanto como venganza por la opresión sufrida, como para determinar la supremacía del más hombre, del más macho, del único que a partir de entonces tiene la potestad de usar esos atributos.
Y todas las demás tradiciones crueles que se dan en España con los toros (Toro ensogado, Toro de fuego, Toro de la Vega, Toro de San Juan...), no tienen otro significado que el de descargar con saña sádica nuestros reprimidos impulsos hostiles hacia el padre.
Hasta el hecho de que en un ritual, que tenía lugar durante la primavera en Mesopotamia, donde "una adolescente, maravillosamente entrenada, torea acrobáticamente a un 'toro de Minos', tomando contacto con los cuernos, con el fin de que éstos por sus puntas le infundieran el vigor y la fertilidad en beneficio de la comunidad entera" (11), ratifica, además del carácter fálico de las astas, el paterno del toro a través de la muchacha, cuando "su complejo de Edipo culmina en el deseo, retenido durante mucho tiempo, de recibir del padre, como regalo, un niño, tener de él un hijo" (38), y nos enseña además el carácter no solo erótico, sino también sádico e infantil de estas fiestas, pues "dicho rito, al igual que los juegos taurinos cretenses, terminaría con la muerte cruenta del animal" (11) y, para el niño, "la crueldad es algo que forma parte del carácter infantil, dado que aún no se ha formado en él el obstáculo que detiene la pulsión de aprehensión ante el dolor de los demás; esto es, la capacidad de compadecer" (39).
El toro es, en suma, el representante paterno fuera y dentro de nosotros mismos. Así estos ritos, vienen a representar la emancipación emocional de nuestro padre, el representante de la autoridad familiar y a quien queremos reemplazar, como se reemplazaba al viejo buey en el arado, como se reemplazaba a los efímeros dioses celestes al lado de la diosa madre que, sin embargo, permanecía. Es el toro pater el que lleva -o queremos que lleve-, los cuernos; unos atributos que en un tiempo fueron símbolos masculinos y de poder, y que se convierten ahora en la divisa del suplantado. Así pretendemos que se repita "una vez más ese destino de las divinidades celestes supremas de verse gradualmente excluidas de la actualidad religiosa y soportar usurpaciones, sustituciones y fusiones sin cuento hasta que acaban por caer en el olvido" (1), como no podía ser de otra manera, pues este es el designio de nuestros deseos.
Estas son las razones por las que el torero además de desear la muerte del toro, lo ama, a pesar de que pueda destriparle. Podría decirse que, como en "la relación del niño con el padre entraña una singular ambivalencia" (17), cuando, bajo nuestra perspectiva, "el padre constituía un peligro y, en consecuencia, inspiraba tanto temor como cariño y admiración" (17).
De esta manera se van transmitiendo a través de la historia toda una serie de leyendas, mitos, cuentos y costumbres de los que al final llegamos a desconocer su significado, pero que si indagamos un poco, se nos desvela claramente. Y el patrón de todos estos ritos taurinos es siempre el mismo: le hemos atribuido a un ser de la naturaleza, a un ser que nos impresionaba, una personalidad que no le es propia, pero al que hacemos que acarree con las consecuencias de nuestros reprimidos impulsos hacia ella. En una palabra, estamos descargando sobre él nuestras frustraciones infantiles.
Así, todas estas tradiciones nos llevan a descubrir -como por otra parte, siempre supimos desde lo más profundo de nuestro ser- que "en realidad, el matador y el dragón, el sacrificador y su víctima, son solamente una mente detrás de bambalinas, donde no hay polaridad de contrarios, pero mortales enemigos en la escena donde se presenta la eterna guerra entre los dioses y los titanes" (21).Y que "para suavizar el terrible parricidio, la leyenda representa al padre como un tío cruel o un Nemrod usurpador. Sin embargo, permanece el hecho escondido a medias. Una vez entrevisto, surge el espectáculo completo; el hijo mata al padre, pero el hijo y el padre son uno mismo" (21).

Notas:
1.- Mircea Eliade (Tratado de Historia de las Religiones).
2.- Sigmund Freud (La interpretación de los sueños).
3.- Giambattista Vico (Principios de Ciencia Nueva).
4.- Sigmund Freud (Totem y tabú).
5.- J. Mellaart (Earliest Civilisations of the Near East).
6.- Ángel B. Espina Barrio (Manual de Antropología Cultural).
7.- Sigmund Freud (Consideraciones sobre la guerra y la muerte).
8.- J. G. Frazer (La rama dorada).
9.- Wilhelm Wundt (Elementos de Psicología de los Pueblos).
10.- Robertson Smith (Religión of the semites).
11.- J. M. Gomez-Tabanera (Enciclopedia GER).
12.- Rig Veda.
13.- Atharva Veda.
14.- José Carlos Fernández (revista Esfinge).
15.- Giles (Rev. J. Mac Gowan, La Historia Imperial de China).
16.- Peter Bassett (Doc. BBC Lion Battlefield).
17.- Sigmund Freud (El porvenir de una ilusión).
18.- Sigmund Freud (Introducción al Psicoanálisis).
19.- Hesíodo (Teogonía).
20.- Apolodoro (Biblioth).
21.- Joseph Campbell (El Héroe de las Mil Caras).
22.- Mª Jesús García Polo (Antropología).
23.- R. Perron.
24.- Otto Rank (El mito del Nacimiento del Héroe).
25.- Mª Pilar Zapatero Lacalle (Kafka o el vínculo con el padre -El Complejo de Cronos).
26.- Ley Biogenética (Ernst Haeckel).
27.- Sigmund Freud (Nuevas aportaciones al Psicoanálisis).
28.- Autran (Prehistoria del Cristianismo).
29.- Yasna.
30.- Sigmund Freud (Sobre algunos mecanismos neuróticos en los celos, la paranoia y la homosexualidad).
31.- Euripides (Las Bacantes).
32.- Sigmund Freud (Pegan a un niño).
33.- Mircea Eliade (El mito del Eterno Retorno).
34.- Sigmund Freud (Moisés y la Religión Monoteísta).
35.- Buda (Dhammapada).
36.- Sigmund Freud (La feminidad).
37.- Alain y Sophie de Mijoya (Fundamentos del Psicoanálisis).
38.- Sigmund Freud (El final del Complejo de Edipo).
39.- Sigmund Freud (Tres ensayos para una Teoría Sexual).

Félix Casado Subir


Crónica de las III Jornadas
sobre Librepensamiento

En el café-bar El Cosaco es donde este año se han celebrado las jornadas. Un pequeño escenario, piano y una discreta luz, unidos al color entre la madera y el azul del escenario, recrean un clima de tranquilidad, muy apropiado para la discusión y el debate.
La exigencia e incompetencia de la Administración, de momento no podemos hablar de represión, no han mermado un ápice el encuentro. Deseamos que nuestros amigos recuperen pronto la actividad del Teatro de Las Aguas. Lugares donde las artes escénicas sean libres para tomar sus propias decisiones son fundamentales. En cualquier ciudad es necesario el desarrollo de una cultura independiente de las instituciones . Más recalcada esta necesidad en Madrid donde las instituciones municipales y autonómicas asfixian cualquier iniciativa que no puedan controlar.
Las Jornadas comenzaron con la proyección de "Rocío", de Fernando Ruiz. Extraordinario reportaje que muestra sin juicios de valor la diferencia entre las clases sociales, el fervor y fanatismo religioso y sus consecuencias, y la coincidencia de las apariciones marianas con las luchas obreras. Hacemos hincapié en la diferencias de clases sociales por ser causa de injusticia social y porque hoy en día se obvia esta diferencia para priorizar a otro tipo de reivindicación interclasista y atomizada, que no incluye en su análisis la diferencia social ni económica. En nuestra opinión, no puede haber justicia social sin igualdad económica.
En el debate se planteó la inexactitud del guión al tratar la Reconquista y el desconocimiento de la existencia de la obra íntegra que fue secuestrada por la censura democrática; en el debate se dijo que hoy en día se había recurrido el secuestro sin éxito.
En 1991 fue publicado "Versos Sabáticos. Autobiografía de Dios Padre". Estudio satírico, documentado y riguroso para el que Moncho Alpuente utilizó como fuente de documentación la "Vulgata" de San Jerónimo. Las modernas traducciones de la Biblia han ido transformando el texto bíblico en uno libre de contradicciones y aberraciones, haciéndolo más asequible y real para el ingenuo creyente ¿Porqué hasta comienzos del siglo XX la Iglesia católica mantuvo en el índice de libros prohibidos su libro sagrado? Recordamos que la Biblia era sólo accesible a sacerdotes y a especialistas autorizados bajo pena de excomunión.
Con fina y mordiente ironía Moncho abordó algunos de los libros del Antiguo Testamento en su exposición, que fue acompañada de un aperitivo de hostias con panchitos y gominolas.
Esperamos la pronta reedición del libro, su aportación es muy importante para el conocimiento de la religión. A este proyecto está dedicada la lluvia de hostias que cerró esta segunda jornada.
En el tercer día de las jornadas tratamos "el poder que la Iglesia y el Estado ejercen sobre la sociedad a través de la construcción de la identidad femenina". El estudio de la historia de Irlanda es la base del interesante trabajo de Laura Gargiulo que, dicho sea de paso, viajó desde Cerdeña expresamente para participar en las jornadas. El nacionalismo irlandés y el español del franquismo apenas se diferencian el uno del otro, fue una de las conclusiones aceptada por todos.
La situación de la mujer en general y en Irlanda en particular fueron tema de debate. Hubo otros, como la situación de la mujer en el medio rural; su incorporación al trabajo tras la Revolución Industrial; el nacionalismo; la represión de anarquistas en Irlanda y, cómo no, tampoco faltó la polémica no exenta de vehemencia al tratar feminismo y machismo. Tanto la ponencia como el debate fueron muy interesantes y dejan la puerta abierta para seguir profundizando en el análisis de todos los aspectos relacionados con la represión hacia la mujer y sus repercusiones en el resto de la sociedad.
Paté de cerdo con hostias de Cristo resucitado. Aperitivo con el que acompañaron su presentación "Amigos del Librepensamiento… Ratzinger ito domun". La presentación comenzó con la proyección de un documental, extracto de otros documentales, realizado por el propio grupo en el que se trataban diversos aspectos del conocimiento en relación con la religión. Especialmente escalofriante la influencia de las sectas cristianas en los niños.
Variedad de temas se trataron posteriormente. Diferencia entre solidaridad y caridad; la ingenuidad y el miedo utilizados por la religión para dominar a las personas; la visita de Ratzinger y la aportación del Estado a la misma, aportación que se realiza directamente y a través de beneficios fiscales a las empresas patrocinadoras; la actividad del grupo y su organización…
Para finalizar, el grupo invitó a participar de forma activa en sus actividades que, de momento, son la realización de un ciclo de cine ateo, la confección de un anuario anticlerical y un grupo de estudio, conferencias y tertulia.
Así llegamos al final estas III Jornadas. Bonito colofón este proyecto de protesta irónica, satírica, con contenido y fundamento que se basa en el análisis y en el estudio.
Para finalizar esta crónica, la frase del documental de presentación: "Sin religión probablemente habría personas que hicieran buenas y malas acciones, pero solo la religión tiene la capacidad de que las buenas personas realicen malas acciones".
Gracias a los que habéis participado y os esperamos a todos el año que viene.
Ni dios ni amo.

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