PERIODICO ANARQUISTA
Nº 252
 JULIO 2009

 

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La crisis en España

Ni el G 20 ni el G 8 ni otros foros van a resolver el problema de la crisis. Estamos atravesando una de las peores crisis económicas, pero no es nuevo que el mundo esté en crisis . Las guerras, las hambrunas son algo conocido. Lo único novedoso es que ahora esta crisis ha llegado a los países ricos. No se trata de una crisis económica sin más, se trata de una crisis del sistema.
Esta crisis ha comenzado en el sector bancario pero sus causas son muy profundas, en realidad las economías de los Estados capitalistas viven a crédito desde hace treinta años. Las empresas se endeudan por encima de sus posibilidades, los Estados se endeudan también, por encima de sus posibilidades para afrontar guerras, aumentar su ámbito de influencias... y se ha empujado sistemáticamente al ciudadano a endeudarse, la única manera de mantener artificialmente un crecimiento económico.
La causa de la presente crisis es clara, la avaricia de los capitalistas por querer acaparar más sin control ninguno; el aumento del valor de las cosas por encima del valor real, negociar con lo que aún no se ha producido. Las consecuencias de ello las estamos sufriendo con el paro, el terrorismo patronal con los "accidentes laborales", el despido masivo de trabajadores para hacer el mismo trabajo con menos personas, además de bajar los salarios y de sacar modalidades nuevas de contratación cada vez de mayor precariedad, y la falta de movimiento de dinero, de todo lo cual somos los principales damnificados.
La historia nos dice que el capitalismo ha ido de una crisis a otra, y con una buena guerra para salir de ella (eliminando a sus rivales, empresas e infraestructuras, lo que permite un buen reimpulso económico). En realidad las crisis son también un período que aprovechan los grandes para eliminar o absorber a los más débiles. De esta manera la crisis refuerza la concentración de capital en manos de un número aún más pequeño de multinacionales, ¿cuál será la consecuencia? Estos super-grupos tendrán aún más medios de eliminar o empobrecer la mano de obra y así convertirse en una competencia aún más fuerte. Estamos otra vez en la casilla de salida.
Los gobiernos están hablando de que la solución está en sentar el capitalismo sobre bases éticas; pero esto no es posible dado que el capitalismo se apoya en tres principios:
1.- La propiedad privada de los grandes medios de producción y de financiación. No es la gente la que decide, sino las multinacionales.
2.- La competitividad: ganar la guerra económica, es decir, eliminar a la competencia.
3.- El máximo beneficio: para ganar esta batalla no basta con tener unos beneficios razonables, sino que se necesita una tasa de beneficios que permita distanciar a las empresas de la competencia. El capitalismo no es sino la ley de la selva.
¿Dónde está la ética?
Lo que los Estados están haciendo, es permitir que las ganancias queden en las manos privadas de las empresas (los trabajadores por más dinero que ganen las empresas, estamos sujetos a un salario fijo) y, cuando éstas no han ganado todo lo que esperaban se socializan las pérdidas, sacando el dinero del erario público (dinero de los trabajadores) para "reflotar" las economías de las empresas... Es decir, en dos palabras: se llevan nuestro dinero, y se lo llevan muerto. Nos vuelven a robar por segunda vez ( primero no pagándonos lo que corresponde ni dándonos parte de los beneficios extra y segundo llevándose el dinero de la hucha pública de los trabajadores que en vez de invertir en sanidad, educación, transporte... pasa al uso y disfrute de los ricos, y sin nuestro permiso).
La economía española ha entrado en recesión. El PIB (Producto Interior Bruto) está en valores negativos. Lo que representa que en nuestro país no se crea riqueza.
Hemos atravesado más de una década de "bonanza" económica, y los índices de crecimiento aumentaron muchísimo (aunque de esto no se beneficiaron los trabajadores). Hasta el punto de que el Estado español pretendía entrar en el grupo de los países más ricos del mundo.
Siempre nos han dicho que el esfuerzo productivo de la clase trabajadora se vería reflejado en la sociedad para llegar al "Estado del bienestar" donde toda la población podría disfrutar y tener cubiertas todas las necesidades básicas. Por el contrario los derechos básicos garantizados en la Constitución, como son, por ejemplo, la vivienda y el trabajo, son papel mojado porque para acceder a una vivienda tenemos que hipotecar nuestra capacidad productiva de 20, 30 o más años, y algunos ni siquiera tienen margen de crédito por el aumento desenfrenado de los precios. Y, respecto al trabajo: es vergonzoso el índice de paro que estamos alcanzando. Los gobiernos que hemos sufrido no han sido capaces de acabar con el paro; muy al contrario cada reforma laboral que se ha planteado (y eso que eran tiempos de "bonanza") ha supuesto una merma en los derechos de los trabajadores y más precariedad e inestabilidad laboral, hasta el punto que ya no hemos podido consumir los productos que ellos nos venden y que nosotros mismos fabricamos.
Los bancos y las entidades financieras viven de nuestra capacidad de endeudamiento (aplicando intereses de usura) y, si algún ahorro tenemos, produce una baja rentabilidad, aplican altas comisiones, nos dan una información compleja, ambigua que ni el economista más avispado puede descifrar. Cada semana se conoce un nuevo caso de abuso o engaño al ahorro de las familias objeto de comercialización de productos que esconden "trucos", dado que no existe una verdadera transparencia ni control de las instituciones, ni existen normas ni leyes de protección de los ahorradores. Resultado de esto es la no resolución de fraudes al ahorro en España, como:
La agencia de valores AVA (1998), Investahorro (1999), Gescartera (2001), Terra (2003), RuralCaja (2004), siguen sin solución tras años de periplo judicial, y sin que a fecha de hoy se haya dado una solución a los mismos los escándalos y fraudes continúan:
-Forum, Afinsa y Arte y Naturaleza: empresas que han captado ciento de miles de millones de euros del ahorro de muchos españoles.
-Martinsa-Fadesa: ha dejado a 234 trabajadores en la calle porque dice no tener liquidez cuando su dueño Fernando Martín tiene una fortuna valorada en miles de millones de euros. La suspensión de pagos de Martinsa-Fadesa, con su lentitud, mantiene sin vivienda y sin ahorros a muchas familias. Las Comunidades Autónomas toleraron el incumplimiento de la obligación de la empresa de tener un seguro o aval que garantice a los consumidores la recuperación de las cantidades pagadas, por lo que ahora deben afrontar sus responsabilidades y dar una solución justa y eficaz.
-Lehman Brothers: más de 20 bancos y cajas vendieron productos de esta compañía de forma fraudulenta, indiscriminada y sin información.
-Fondo Santander Banif Inmobiliario: la nefasta gestión del Banco Santander y la inactividad del Control Nacional del Mercado de Valores ha hecho que 50.000 familias paguen con sus ahorros el desplome de la burbuja inmobiliaria.
El capital financiero se alimenta del engaño a través de la publicidad engañosa, "fondos garantizados", "acciones preferentes" sin explicar de forma sencilla y clara a qué tipo de operaciones está accediendo el cliente y los riesgos de las mismas.
¡Cómo podemos defendernos de todo esto, cuando todo en este sistema está organizado para beneficio de los capitalistas a los que todo se les hace poco, cuando disponen de los sindicatos amarillos que cobran del Estado convirtiéndose, a su vez, en empresas especuladoras con liberados (profesionales del sindicalismo) que nunca irán contra los intereses de quien los mantiene y que se llenan los bolsillos con subvenciones! Éstos, a través de los comités de empresa, mercadean con nosotros utilizándonos de moneda de cambio para obtener poder influencia y dinero. Y esto se mantiene sea cual sea el partido que gobierne porque hablar de izquierda y derecha en estas condiciones es secundario, ¿dónde acaba una y empieza otra cuando se trata de defender el poder que te da el ser gobernante?
El poder corrompe, por eso los Estados y sus gobiernos intentan controlar, reducir o eliminar la disidencia, y acabar con el tejido asociativo, sobre todo con el que intenta que el pueblo se autoorganice de una forma horizontal, no jerárquica, creando estructuras y organizaciones que defiendan y amplíen los derechos conquistados. Para ello emplean de forma masiva sus medios de formación de masas (mal llamados "medios de comunicación"), sus sistemas educativos, sus religiones… Y al que aguante ese lavado de cerebro y siga pensando en la libertad, la igualdad, la solidaridad le echan encima sus cuerpos represivos (policías y militares).
¡Ya está bien! Nosotros sufrimos y ellos se benefician. No podemos seguir creyendo sus buenas palabras; nos llevan engañando mucho tiempo y, dejándonos llevar, las cosas no van a cambiar. Debemos cambiar el estado de las cosas o, al menos, luchar por ello. Negarnos a que el peso de la crisis recaiga sobre nosotros, trabajadores todos. ¿Dónde está el dinero fruto del esfuerzo de la clase trabajadora? Ha de reinvertirse en la sociedad para el beneficio de todos. Si no quieren, debemos plantarnos de una vez por todas y darnos cuenta de que debemos enfrentarnos a los poderes que nos someten. Ya está bien de engaños y buenas palabras.
La alternativa no es otra que la participación directa de los trabajadores en sus propios asuntos, sin delegar en liberados y burócratas sindicales de ningún tipo. Para ello existe un modelo organizativo que ya funciona con éxito: las secciones sindicales, formadas por los trabajadores afiliados al sindicato anarcosindicalista en la empresa (la CNT), sin necesidad de elecciones sindicales, porque su herramienta es la asamblea de trabajadores en la que se toman todas las decisiones que harán valer a través de su delegado (elegido también en la asamblea) ante la empresa. Estos delegados no tienen ningún privilegio o condición laboral que lo distinga del resto de los trabajadores y puede ser revocado por la asamblea cuando se estime conveniente. La coordinación entre secciones sindicales de un mismo ramo les confiere una fuerza de negociación que la patronal conoce y teme. Porque la sección sindical es la presencia del sindicato en la empresa. De este modo los problemas de uno son los problemas de todos. Es decir: no media ningún interés ajeno al de los trabajadores.
Pensamos que la emancipación personal y social pasa por potenciar la organización del pueblo desde la igualdad, la libertad, la autogestión y el federalismo, entendiendo que el enfrentamiento con el monstruo del poder y sus acólitos pasa por la acción directa y solidaria sin jefes ni dirigentes, con el concurso y la capacidad de todos y cada uno de los afectados por situaciones de opresión y explotación… y sin delegar en nadie que pueda usurpar la voluntad popular.

Grupo Tierra Subir


Cambio social ¡Ahora!

Reproducimos el artículo editorial de junio del periódico Humanidad, publicado por nuestros compañeros peruanos.

El conflicto entre los pueblos amazónicos y el gobierno apro-fujimorista-pepecista ha pasado a una etapa nueva y diferente: en primer lugar tiende a generalizarse por la simpatía que el movimiento amazónico despierta entre las clases pobres del país y, en segundo lugar, ha asumido los rasgos de una rebelión violenta contra las sucesivas provocaciones de los poderes del Estado (Ejecutivo y Parlamento), cuya indiferencia viene prolongando la huelga de los nativos de la Amazonía que ya va a cumplir dos meses. Los obreros, campesinos, empleados, pequeños artesanos y comerciantes, desocupados, jóvenes estudiantes de ambos sexos, organizados en sindicatos o Comunidades agrarias de la Sierra, los desocupados, los jubilados paupérrimos, es decir, el conjunto de las clases explotadas y oprimidas, ¿se harán eco de la revuelta y la adoptarán a su turno, ellos también?
Puede ser que el movimiento logre la "vacancia" del Sr. García y la asunción del mando en el Estado por parte de otra persona u otro partido político. Pero, ¿ello garantiza que habrá un cambio real, a sabiendas que detrás de las personas hay clases e intereses de clase? Pues es evidente que detrás de esos decretos legislativos que se cuestionan está la clase capitalista peruana asociada al capital imperialista trasnacional. O no es verdad que el Sr. Dionisio Romero y sus amigos empresarios foráneos pretenden recibir en concesión o "comprar" nada menos que 10 millones de hectáreas de la Amazonía, y para el fin depredador de talar árboles y producir etanol para continuar la civilización del transporte automovilístico y apuntalar el acariciado "crecimiento" a expensas del ecosistema planetario?
El APRA y consortes buscan, pues, en este tema, depredar la Amazonía, despojar a los nativos de sus territorios y destruir lo que se considera el pulmón de la Humanidad. En consecuencia, nada sacaríamos cambiando hombres al frente del Estado, nosotros los anarquistas vamos más al fondo de los problemas y no pretendemos "vacar" al Sr. García sino a toda la clase capitalista peruana testaferra del capital imperial no sólo norteamericano sino europeo y asiático, este es el significado de la consigna popular "que se vayan todos", habría pues que "vacar" a toda la clase política especializada en gobernar y dictar medidas y leyes de arriba hacia abajo, sin consultar a nadie, para imponer sus soluciones que destruyen la cohesión social en lugar de enriquecerla, y reemplazarla por el pueblo organizado que tome, por fin, las riendas de su propia vida.
Detrás, pues, del luctuoso conflicto amazónico y del enfrentamiento fratricida entre los nativos y los policías enviados por el régimen al sacrificio, en el que se ocultan las cifras de las víctimas civiles (sólo se reconocen 6 civiles muertos en forma oficial, y 23 policías), cuando los testigos y observadores de la Defensoría y otros organismos declaran que hay más de 100 civiles desaparecidos, detrás de todo esto que sucede como en una pieza de teatro trágica, hay el reclamo ancestral de una sociedad que quiere emanciparse ya de una opresión de más de 500 años. En el título de este editorial resumimos nuestra posición: queremos no un cambio de personas ni solamente político, sino un cambio social radical y con perspectivas al socialismo libertario.
Y quienes proponen una salida institucional mediante una Constituyente que revise el "modelo neoliberal" y no el sistema capitalista mismo cuya vigencia garantiza y garantizará siempre el Estado (hasta que no lo destruyamos), sólo pretenden la usurpación del viejo poder estatal para servirse de él y no servir a la sociedad, para reelegirse decenas de años (difundiendo la idea falsa de que el "caudillo" debe seguir al mando para proseguir la "gran transformación"), una "gran transformación" sólo de palabras cuando de hecho se trataría y se trata de la continuidad de la explotación capitalista, sólo que reforzada por el autoritarismo de un Estado que practica el asistencialismo mientras, por el otro lado, favorece los negocios de nuevas burguesías enriquecidas por los contratos oficiales y garantizadas en su crecimiento por un poder que regimenta a las "masas trabajadoras". Los ejemplos los tenemos al lado y el más cercano es el caso del chavismo en Venezuela.
La Sra. Mercedes Cabanillas declaró en la Televisión, la noche del viernes en que comenzaron a producirse los primeros acontecimientos luctuosos, que el Sr. Alberto Pizango y los dirigentes amazónicos buscan el "reino del caos, el desorden, la anarquía y el crimen". ¡Vaya declaración tan tremendista¡ Nuevamente, se apela al sentido vulgar de la palabra anarquía para infundir el miedo en la población y hacerla pasible de aceptar la pérdida de su libertad, cuando la anarquía no es ningún desorden sino un orden distinto basado en el consenso y no en la imposición brutal.
Más allá de una Constituyente, más allá de la vacancia de una persona o un grupo de personas, más allá de los votos de censura al Sr. Simón, los compañeros de una sensibilidad renovadora y revolucionaria deben hacer realidad su propia consigna de "que se vayan todos", para inaugurar una nueva era en nuestra historia: la era del autogobierno de los obreros y el pueblo todo que nos enrumbe hacia el socialismo libertario, superando las alternativas sin salida, como por ejemplo la "economía nacional de mercado", que no es sino una nueva forma de capitalismo, todavía más represiva, puesto que contiene rasgos de populismo fascistoide.
Todo esto, por supuesto, amerita una solidaridad con los pueblos y de los pueblos con nosotros, a nivel continental y mundial. Por ahora, avancemos en la autoorganización de la solidaridad con los pueblos amazónicos y, si el Estado no quiere derogar los decretos legislativos contestados, pues hagamos permanente la resistencia con vistas a pasar, en algún instante, a la ofensiva popular que ponga fin al sistema capitalista injusto, depredador, liberticida y hasta absurdo en las condiciones actuales.

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Sociedad: jerarquía y reponsabilidad

Como anarquistas reconocemos en la jerarquía una de las fuentes principales de la perpetuación del dominio. Conscientes de ello y de las consecuencias negativas que esta forma de autoritarismo implica, ¿qué proponemos? ¿Qué podemos hacer ahora mismo?
"Proponemos la autogestión y la toma de decisiones según el método más horizontal, democrático y antijerárquico posible: ¡la asamblea!", podremos decir de forma tajante.
Llegados a este punto, quien no esta convencido de que tal sistema pueda funcionar sostiene: "No podemos hacer asambleas cada media hora para resolver los diferentes problemas que la vida plantea, ¡es preciso delegar!" Claro, materializando esta legítima opinión podemos decir que un tipo de delegación podría estar siempre presente incluso en una sociedad ideal (creo que nunca tendremos ubicuidad ni el tiempo de hacer, seguir y participar en todo lo concerniente a la organización social), pero esta forma de delegación deberá ser revocable en cualquier momento; esto aportará un mayor control sobre quien debe representar determinadas opiniones, ideas, propuestas y críticas. Además de lo dicho, estar por la autogestión no quiere decir que un inexperto será legitimado para discutir la maestría de un experto y, por poner un ejemplo, quien no tenga los conocimientos pertinentes no tendrá la posibilidad de sustituir al cirujano porque "nadie se lo puede impedir". Confiando en la comprensión de quien lee, y de quien está perplejo o es contrario a nuestras propuestas, creo que no será necesario que me extienda con ejemplos sobre la diferencia entre maestría y autoridad, sobre el hecho de que anarquía no quiere decir vivir "sin reglas", desorden, etc.
Lo que quiero expresar en estas líneas no es el retrato de cómo podría ser una futura sociedad autogestionada, simplemente porque no me parece oportuno defender a capa y espada paraísos terrestres imaginados por un individuo sólo. Lo que, según creo, es importante es comprender lo mucho que la jerarquía es fuente de alienación, explotación y sufrimiento. Podemos verlo en nuestra vida cotidiana: en la familia con la autoridad parental indiscutible; en la escuela, donde el estudiante no tiene la posibilidad de escoger libremente los programas de su aprendizaje; en el trabajo, donde rige la regla del "cada uno hace lo que tiene que hacer". Por ello, estar dentro del modelo jerárquico priva de responsabilidad, cristaliza roles que -aunque no se quieran asumir- es preciso cumplir. Cada rol tiene su cometido y si lo rompemos o lo queremos discutir, la consecuencia es, como mínimo, una fuente de problemas, cuando no el castigo, la violencia y, en muchos casos, incluso el asesinato.
Frecuentemente quien ocupa un rol directivo o de autoridad justifica los privilegios propios y las propias opciones diciendo que quien es subordinado lo es porque "no quiere" tener responsabilidades o "no puede" (y debemos preguntarnos por qué "no quiere" o "no puede"). Por otra parte (o "debajo", sería mejor decir), están las personas mandadas, que no quieren/pueden implicarse porque están atemorizadas, solas, desilusionadas, desorganizadas, amenazadas, reprimidas y sólo libres para encontrar otros cauces más apetecibles respecto al interesarse por las cuestiones que mantienen la sociedad estratificada.
Creo que sería necesario experimentar hoy lo que se quiere para mañana.
Los individuos que reconocen en los problemas sociales y medioambientales la consecuencia de la jerarquía, de la cristalización de roles y responsabilidades (es decir, quien como nosotros reconoce que el dominio, el verticalismo y la subordinación de los individuos son fuentes de injusticia), estos individuos, en plena coherencia con un fin de justicia social podrían comenzar a practicar, experimentar aquí y ahora, formas de democracia directa que servirían para salir de la barbarie capitalista con algún hueso roto de menos, de las finanzas creativas (sí, incluso también de la crisis) y para afianzar las bases de una nueva sociedad no más basada en la acumulación privada y en la dominación de unos seres humanos sobre otros.
Pero para esto, aparte de la gestión directa (método horizontal de ruptura con lo que conocemos hoy) se necesita también una nueva cultura, una visión diferente de las relaciones entre todos los habitantes de la tierra (no quiero parecer ingenuo, pero meditad bien en qué mundo vivimos). Esta nueva cultura debe acompañar al método autogestionario y a la vez tender a eliminar las instituciones liberticidas (no será sólo y exclusivamente un individuo quien decidirá "qué es liberticida y qué no", también en este caso será competencia de la colectividad, buscando encontrar un posible consenso), eliminar las instituciones que, aunque gestionadas de forma no jerárquica, puedan perpetrar injusticias, contaminación o guerras. En pocas palabras, entiendo que será necesario superar incluso la posibilidad de autogestionar fábricas de armas, centrales nucleares, ejércitos, cuarteles, cárceles, Estados o millones de otras instituciones y producciones dañinas o inútiles en una sociedad que se base en la justicia social.
Se trata de una toma de conciencia: o el experimentar el método autogestionario es visto como una manera de superar el capitalismo y gestionar la producción y el consumo de los bienes que requiere una sociedad basada en sus propias necesidades (y no sobre el consumismo y la acumulación garantizada por la propiedad privada) o, por el contrario, si la autogestión viene vista como el fin, dentro del mercado actual, el límite entre autogestión y autoexplotación es verdaderamente muy difuso.
Es obvio. Nosotros, a la competencia, a la productividad, al egoísmo, a la envidia, oponemos la solidaridad, la igualdad en la libertad y la consecuente paz. No seríamos anarquistas si nuestras acciones no estuvieran encaminadas a este fin, ligadas a este pensamiento.
Por ello es importante tener presente las mil problemáticas que este método podría acarrear (la cuestión de los deseos de una sociedad y del individuo, la gestión de grandes complejos industriales que actualmente emplean millares de trabajadores, la cuestión ecológica, etc.), pero creo que experimentar, paso a paso, el camino más coherente posible con el fin que proponemos -la anarquía- vale mucho más que temer discusiones y posibles contradicciones, acabando en el inmovilismo o mandando los cambios sustanciales a las calendas griegas.

Davide Bianco Subir


Certamen de pedagogía libertaria
"Reflexiones, análisis y propuestas actuales
para una pedagogía libertaria"

El movimiento libertario prestó, desde sus orígenes, especial atención a la educación como instrumento de emancipación humana. Sólo cambiando a la persona, su forma de pensar y sentir, se podía cambiar esta sociedad; sólo enseñando valores como el apoyo mutuo, la solidaridad, la cooperación, el compañerismo, se podían superar dogmas sociales como la malsana competición, la jerarquización, el egoísmo. Con el paso del tiempo, producto de la incansable labor de muchos y muchas libertarios, estos valores se fueron incluyendo en los diversos currículos educativos a lo largo del mundo. Sin embargo, surge la vieja duda: ¿Se puede lograr desarrollar unos valores basados en la libertad utilizando métodos no libertarios? ¿Los medios no deben estar acordes con los fines?
Ante esta situación, nos preguntamos la validez, en el mundo actual, de la existencia de una pedagogía libertaria, si es posible, en una sociedad capitalista, desarrollar los métodos de aprendizajes que nos lleven a transformarla de raíz. ¿Puede la pedagogía dar respuesta, como se creía en el mundo libertario, a los males sociales? En pocas palabras, ¿está superada la propuesta anarquista a favor de una enseñanza libre de todo dogma?
Estas dudas nos han llevado a quienes gestionamos la Biblioteca La Colmena a convocar un certamen de pedagogía libertaria como modo de abrir un debate que nos permita determinar si la propuesta planteada hace más de un siglo a favor de lo que se conocería como "educación integral" todavía es válida en la actualidad o, por el contrario, está superada y necesita de una nueva reformulación.
Las bases del Certamen son las siguientes:
1.- Los trabajos presentados deberán reflexionar, analizar y/o hacer propuestas para una pedagogía libertaria en la actualidad, en lengua castellana.
2.- Los autores son responsables de los trabajos presentados, cediendo a la Biblioteca La Colmena los derechos para su edición bajo licencia Creative Commons.
3.- No existe limitación en la extensión de los trabajos.
4.- Los trabajos pueden ser presentados en papel a la dirección de la Biblioteca La Colmena (Apartado de Correos 618 de 38208 La Laguna, Tenerife, España) o a través del correo electrónico (bibliotecalacolmena@gmail.com). En todos los trabajos se deberá hacer constar una dirección de contacto del autor o autores.
5.- La fecha tope de entrega de trabajos será la del 26 de febrero de 2010.
6.- La Biblioteca La Colmena no devolverá los originales presentados al Certamen.
7.- La participación en el Certamen implica la aceptación de las bases anteriores por los autores.

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Besançon, ciudad libertaria

Para conmemorar el doscientos aniversario del nacimiento de Pierre-Joseph Proudhon en la ciudad francesa de Besançon, el grupo anarquista de la localidad (que lleva el nombre de Proudhon) organizó una jornada de estudios ("Colloque") sobre el considerado por muchos como el padre del anarquismo. Se celebró el pasado 29 de mayo con participación de estudiosos de la vida y de la obra del genial hijo de Besançon. Antes de dar comienzo a los actos, se ensalzó la figura de Jean Preposiet, recientemente fallecido, catedrático de Filosofía, historiador del anarquismo francés y padre de nuestro compañero Bruno.
El "Colloque" se abrió con la intervención de Michaël Paraire, que esbozó las teorías de Proudhon, haciendo hincapié en su faceta de teórico revolucionario totalmente original en su época. Siguió René Berthier, que disertó sobre las teorías económicas de Proudhon, sobre todo en sus diferencias con Marx. Daniel Colson realizó un brillante discurso sobre la actualidad de Proudhon. Tras una simpática merienda, continúa la jornada con la participación de Edward Castelton, que desarrolla las ideas de Proudhon, sobre todo de las paradojas de su pensamiento. Finaliza Archibald Zurvan, trazando una maravillosa y documentada panorámica del pensamiento del homenajeado. A las intervenciones sigue un animado debate del público (se contaba más de un centenar de asistentes) que duró hasta bien entrada la noche.
Al día siguiente, 30 de mayo, se inauguró el 66 Congreso de la Federación Anarquista francófona (FA). Durante tres días, alrededor de 160 delegados representantes del enorme conjunto de grupos repartidos por toda Francia debatieron un orden del día interesante y rico en planteamientos libertarios, expresión de la actividad de los grupos que conforman la FA.
Se comenzó el Congreso con una serie de puntos de carácter interno, como aprobación de la gestión de las diferentes comisiones de la FA. Los informes eran conocidos de antemano por los grupos; es el momento de las preguntas y del trabajo de las comisiones revisoras de cuentas. La FA tiene diferentes realidades. Cuenta con un semanario (Le Monde libertaire), una editorial (Les editions du monde libertaire), una emisora de radio (Radio Libertaire, que se puede escuchar por Internet: www.federation-anarchiste.org/rl) y una librería -y distribuidora- en París (Publico), esto aparte de las publicaciones y librerías con que cuentan algunos grupos. Por ejemplo, el grupo Proudhon de Besançon cuenta con la estupenda librería "L'Autodidacte".
El plato fuerte del Congreso fueron los debates sobre las próximas campañas a realizar por el conjunto de la Federación y la aprobación de las mociones presentadas sobre problemas de actualidad a los que se enfrenta la militancia anarquista... Llama la atención la extrema educación y fraternidad de los compañeros en los debates. Nadie hablaba si no estaba en el uso de la palabra y los miembros de la mesa, cuando intervenían en los debates, pedían antes la palabra y se bajaban de la tribuna para hablar, de manera que no ejercieran en ningún momento la más leve autoridad. Se aprobaron campañas y, tras enriquecedores debates, tres mociones (que reproducimos más abajo) También se discutió ampliamente sobre la desaceleración y sobre la estrategia de la FA, aunque en ambos casos no se alcanzaron acuerdos (que, obviamente, se toman por unanimidad).
Quizá el punto más delicado del Congreso fue el dedicado a la posibilidad de comprar en París un local, situado junto a la librería Publico. En todo momento la discusión, aunque tensa, trascurrió por los senderos del respeto y el compañerismo, sin palabras gruesas, insultos o descalificaciones. Al final no hubo acuerdo.
La última sesión se dedicó al nombramiento de los compañeros para los cargos de responsabilidad (periódico, emisora, etc.). Se suelen ejercer por un año (máximo dos) y se pide que los compañeros lleven al menos cuatro años de militancia.
Tanto el Congreso como el "Colloque" se celebraron en el teatro Bacchus, un antiguo convento reconvertido recientemente en salón de actos. En una de las salas se instaló una exposición sobre vigilancia y control policial y, una de las noches, tres compañeros (voces, guitarras y flauta) nos deleitaron con un recital de canción francesa.
Hay que resaltar el estupendo trabajo que hizo el grupo Proudhon organizándolo todo, desde la acogida hasta las comidas; todo estaba a punto en el momento preciso. Un lujo de grupo y un encanto de compañeros.

Alfredo G. Subir


Mociones aprobadas en el 66 Congreso de la FAF

¡Revitalicemos las luchas!

La Federación Anarquista reunida en Besançon con motivo de sesenta y seis congreso los días 30 y 31 de mayo y 1 de junio de 2009 reafirma su implicación revolucionaria de cara a una ruptura con todos los sistemas fundados sobre la explotación y la dominación ya sean políticos, económicos o sociales.
Soportamos desde hace muchos meses las consecuencias de una crisis que ha acelerado los efectos devastadores del capitalismo financiero. Esto ha tenido como efecto arrastrar con ella una nueva y violenta fase de desmantelamiento industrial generadora de una acentuación de la precariedad y del empobrecimiento de la clase trabajadora. Es evidente que con ocasión de esta "crisis" los capitalistas aprovechan para reestructurar, relanzarse, y así hacer perdurar su sistema de opresión, buscando eventualmente hacernos aceptable la idea de un capitalismo verde. Se trata de la defensa de sus propios intereses.
Ante esta situación, el movimiento social ha estado hasta hoy extremadamente atomizado: mientras que los conflictos sociales se multiplican, toman un tono cada vez más radical, no se da una confluencia de luchas más que dentro del marco esclerótico de las jornadas de acción estrechamente controladas en su desarrollo y en su calendario por los jerarcas de las centrales sindicales institucionalizadas. Por tanto, la perspectiva de una acción de amplitud decisiva podría diseñarse observando los recientes acontecimientos: huelgas y acciones de resistencia en Guadalupe, Martinica y también en los centros industriales como Carterpillar en Grenoble, Continental en Clairoix y Goodyear en Amiens.
Los servicios públicos, cada vez más amenazados por la privatización, han conocido grandes movilizaciones, en la sanidad contra la ley Bachelot, en la universidad contra los decretos Pécresse y la LRU, en Correos, en GDF… Pero estos movimientos no han tenido desarrollos inmediatos, no más que las importantes jornadas de acción del 29 de enero y del 19 de marzo, que quedan sin futuro y sin perspectivas.
La Federación Anarquista considera que estos movimientos podrían crear las condiciones de movimiento social amplio, desembocando en prácticas de acción directa y autogestión significativas, tales como las de LIP en 1972, Argentina en 2002 o en Oaxaca en 2006. La Federación Anarquista juzga necesaria su generalización y llama a quienes toman parte a no someterse a la voluntad de los burócratas sindicales y políticos. Invitamos a crear o revitalizar colectivos interprofesionales con el fin de conseguir la convergencia de las luchas. Hacemos también un llamamiento a no ceder a la ilusión de solucionar la situación por medio de las urnas y a desarrollar prácticas alternativas y antiautoritarias. Además, invitamos a nuestros militantes y al conjunto de la militancia libertaria a relanzar las relaciones de empresa o de ramo en todos los sectores en los que estén presentes.


Contra el encierro

Todo anarquista está contra el encierro, ya sea carcelario, psiquiátrico, sexista, racista, homófobo, económico o político.
Por ello reivindicamos la abolición de las cárceles (moción del Congreso de Ruan de 1988). Ningún encierro es legítimo En consecuencia, rechazamos la distinción entre preso político y preso común; es lo que hicieron los presos en lucha durante los años 80 al crear el concepto de "preso social".
Todo preso es político en función de las condiciones psicológicas, sociales, étnicas, religiosas y políticas que están en el origen de su encierro.
La gestión de la delincuencia y de la criminalidad por el encierro es una cuestión de opción política. ¡Es un crimen de Estado!
La prisión debe ser destruida. Ha pasado su época. ¡Que reviente!


Sobre el terrorismo de Estado

I
La Federación Anarquista condena, se opone al terrorismo y lucha por su desaparición.
El terrorismo utiliza el terror para obtener, conservar o desarrollar un poder (recordemos que el significado original de terrorismo es "régimen de terror político"; este término se creó en 1794, período final de la revolución burguesa francesa).
Mientras los políticos denuncian en los medios de comunicación una prefectura saqueada y patronos secuestrados por asalariados encolerizados, la Federación Anarquista denuncia a los capitalistas y a los Estados a su servicio que, en todos los continentes,
En nombre de la Democracia hacen la guerra a los pueblos,
En nombre de la Libertad imponen la dictadura de sus intereses,
En nombre de la lucha antiterrorista instalan el terror institucionalizado.

¿Cómo no calificar de "terroristas" a los Estados que se apoyan en la fuerza militar, paramilitar, policial, o autodenominada "de seguridad", para bombardear, torturar, encarcelar y eliminar a la población civil?
¿Cómo no calificar de "terrorista" un sistema económico que en nombre del beneficio arruina, lleva al hambre, al paro, pone en la calle y lleva a una miseria extrema a millones de individuos?
¿Cómo no calificar de "terroristas" a los gobiernos y a las empresas que, jugando con el miedo, atizando los sentimientos de inseguridad, aprovechan mercados llamados de protección o de seguridad para desarrollar sus mercados lucrativos de vigilancia, policiales o la creación de ficheros liberticidas?

II
Las fuerzas políticas, religiosas, los individuos que utilizan los atentados, el miedo y el terror para provocar una necesidad de seguridad en las poblaciones o para instalar un poder están, por estos mismos actos, dispuestos a todas las represiones futuras y a todos los crímenes. Preparan de esta forma una futura opresión del pueblo. Estos actos son suficientes para descalificar su discurso de liberación o de emancipación.
La Federación Anarquista se opone por naturaleza a toda utilización del terror con fines políticos o cualesquiera otros.

III
Por el contrario, la Federación Anarquista considera que todos los oprimidos tienen el derecho y el deber de resistir, colectiva o individualmente, a las injusticias, a las leyes inicuas de la economía capitalista y a toda opresión. Las formas que toman y tomarán estas revueltas serán las que consideren oportunas las víctimas de esos regímenes. Encontrarán legitimidad en la lucha de los oprimidos contra los opresores que ya practican la violencia en todas sus formas para mantenerse en el poder.

Por tanto, para la Federación Anarquista es lógico tomar sistemáticamente la defensa y estar al lado de las víctimas de la violencia del Estado, totalitaria y capitalista.
La Federación Anarquista estará siempre vigilante y movilizada.

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Biblioteca Social Reconstruir

El pasado viernes 22 de mayo nos fue notificada una demanda por la cantidad de 28.750 pesos, unos 2.800 dolares aproximadamente, en concepto de adeudos anteriores por renta, con la posibilidad de embargo ademas de pagar las costas del juicio el tiempo que se alargue y el pago de los abogados que nos demandan; dándonos 5 dias para contestar la demanda y fijándonos el dia 2 de junio para comparecer ante el juez, en el jusgado 40 del Tribunal Superior de justicia del Distrito Federal de México.
Acudimos con un par de abogados que están analizando la demanda para ver la manera de enfrentarla. Nos han dicho de entrada que se puede alargar el juicio por unos meses para dar tiempo de juntar el dinero que nos piden y ver la manera de llegar al mejor arreglo, han considerado que es mejor enfrentar la demanda ya que si no contestamos entonces ellos podran actuar contra nosotros. Por eso pedimos solidaridad.
A la muerte del fundador Ricardo Mestre Ventura, en 1997, nos hicimos cargo
de la Biblioteca Martha Cecilia García Juárez y Tobi. El dia 1 de octubre de 2005 llegamos a la sede iniciando contrato con la inmobilaria Independencia por la cantidad de 2.173 pesos mensuales; con el paso del tiempo subieron los costes del alquiler a 3.000, el contrato está firmado por Martha, por ello la demanda contra la Biblioteca viene a su nombre.
La Biblioteca Social Reconstruir no recibe dinero de partidos políticos, religiones ni gobierno alguno; se mantiene por donaciones voluntarias de amigos y simpatizantes. Y principalmente mediante conciertos.
Lamentablemente el movimiento libertario mexicano está compuesto mayoritariamente por jóvenes, por lo que las aportaciones económicas son muy escasas, y los conciertos no son muy seguidos, debido a esto la situación económica siempre ha sido precaria.
Hay una gran cantidad de amigos que intentan que la Biblioteca Social Reconstruir permanezca, y es gracias a ellos que no se han cerrado las puertas de este centro; mantenemos la firmeza de seguir adelante a pesar de las dificultades.
¿Lo lograremos? Esto sólo será posible por el concurso de voluntades de los amigos de la Biblioteca.
Agradecemos vuestra atención y vuestra preocupación. Para aclaraciones o dudas (y también para ayudas económicas) se puede escribir a los correos electrónicos:
biblioteca@libertad.org.mx
bibliotecasr@hotmail.com

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Apuntes sobre el pensamiento
libertario español

Es recurrente hablar de que en España, paradójicamente, siendo el lugar donde ha existido el más poderoso movimiento libertario en la historia, no ha habido grandes teóricos. Como la historia de las ideas resulta apasionante, y considero que la pasión por la filosofía es algo que habría que inculcar a los chavales en toda pedagogía (y, especialmente, por sus ramas más prácticas como la ética o la política), me gusta indagar continuamente en cómo pensaban gentes de otras épocas y establecer un necesario vínculo para renovar unas ideas que buscan con ahínco una auténtica emancipación individual y social. Porque contextualizar el pensamiento de una época es importante, pero desdeñarlo sin más, como ocurre tantas veces en nombre de ese concepto tan prostituido llamado "progreso", contribuye al empobrecimiento de valores y al permanente culto de un presente neutro, desmemoriado y despreocupado por el futuro. Es también habitual considerar al anarquismo algo anacrónico (por parte, tal vez, de personas no demasiado honestas o no demasiado informadas) o considerar al menos que existe un anarquismo histórico (un anarquismo que alguien llamó "instituido", con no poca ironía) que acabó periclitado o que fue, simplemente, derrotado y, en cualquier caso, sería ya parte de la historia. Algunas personas que se llaman libertarias sostienen esto último en aras de renovar un pensamiento y encontrar nuevas vías, algo que me parece muy importante. Sin establecer yo fronteras tan nítidas, sí considero por supuesto que las ideas libertarias merecen ser revitalizadas (en estos tiempos tan dificultosos para el pensamiento en general), pero el vínculo con el pasado existe y debe seguir existiendo en mi opinión, hacer tabla rasa no forma parte de buscar nuevas respuestas. Es importante insistir también en que el que haya buscado un programa en cualquier pensador, más allá de una mera orientación brillante en cualquier ámbito de la vida, ha adoptado una actitud bien poco anarquista. No gustan los personalismos ni el dogmatismo a la idea libertaria, y la crítica y el debate deberían mostrarse siempre presentes frente a cualquier asomo de doctrinarismo acrítico. Si no consideramos la historia en absoluto lineal ni estamos sujetos a ningún tipo de fatalismo (creencia que haremos bien en erradicar en cualquiera de sus formas) ni, por supuesto, aceptamos que hayamos llegado a una meta histórica (como sostienen los que pretender legitimar el statu quo), debemos seguir persiguiendo ese ideal humano tan bello en el final (que, tal vez, no llegue nunca de una forma perfecta) como práctico en el camino. Así creo que pensaban los anarquistas del pasado, situados en su convulsa época, y así creo que deberíamos seguir pensando en la actualidad. Ese es el vínculo al que me refería anteriormente. Dicho esto, me gustaría indagar en ese pensamiento de determinadas personalidades (aquellas que dejaron un legado teórico más evidente, y seguro que me dejo a demasiadas en el tintero) situadas en el contexto español, un pensamiento dirigido a lo que yo considero las cuestiones más importantes para el ser humano. No sé si es totalmente cierto aquello de que no ha habido grandes pensadores anarquistas en este país, pero estoy seguro de que algo valioso (ninguna respuesta es definitiva) se descubrirá por esta vía. Una de las cosas que me ha motivado a esta labor es la lectura reciente de un conocido ensayo de Cesare Lombroso sobre la presunta criminalidad innata de los anarquistas, sin que el autor defienda exhaustivamente esta tesis, ya que la obra es bastante incongruente y cae en numerosas contradicciones más bien irrisorias. Ricardo Mella (1861-1925) le contestaría de forma honesta y erudita acerca de su desconocimiento de las ideas anarquistas y de las personas que lo profesan. Lombroso (1835-1909), médico y criminólogo muy reputado en su momento, me ha parecido infinitamente más "hijo de su tiempo" que Mella. Éste, no solo utiliza los datos de manera mucho más coherente y veraz y demuestra un mayor conocimiento en el tema a tratar (con respeto para las diferentes disciplinas humanísticas), sino que señala la imposibilidad de dar una teoría definitiva sobre el comportamiento humano en una sociedad con demasiados males para gran parte de sus miembros. El texto de Mella, de estilo algo florido en su forma pero muy sustancioso de fondo, puede considerarse todo un compendio sobre el anarquismo de comienzos del siglo XX. La gran pregunta es si está esa forma de entender el anarquismo periclitada o algo valioso podemos aprender de ella un siglo después (los principios, sobre todo, no me parecen negociables).

La soberanía individual
La figura de Pi y Margall (1824-1901), debido a la gran influencia que tuvo Proudhon para su modelo federalista, se suele situar cerca del anarquismo, aunque hay que recordar que ese federalismo pimargalliano no aspiraba a destruir el poder (el Estado) sino a fragmentarlo y democratizarlo. Ricardo Mella, cuando Pi murió, reconocería la probidad de este hombre y consideró, lúcidamente, que el ideal federalista quedaría desvirtuado después de su desaparición al jugar en su contra demasiados intereses autonomistas y regionalistas. Así estamos a día de hoy. La noción de soberanía individual que sostenía Pi, según la cual "todo hombre que extiende sus manos sobre otro hombre es un tirano", si bien puede ser subscrita por la filosofía libertaria, hay que matizar que esa idea no se opone a la "soberanía popular", al contrario que los anarquistas. Anselmo Lorenzo (1841-1914) sostendría que la llamada "soberanía del pueblo" era una ficción, y lo hacía en pos de afirmar lo absoluto de la soberanía del individuo. Esta idea no enfrenta al ser humano con la sociedad, y sí con la autoridad, y coloca al anarquismo como la más profunda teoría política defensora de la libertad. Ricardo Mella dejaría escrito que la libertad, en toda su extensión, debería ser el constante ideal del anarquismo: el ideal del autogobierno y el libre concierto con los demás en lo que atañe a la producción, al cambio y al consumo. En tanto no se expandiera el deseo de independencia personal y no se erradicara el afán por redimir, un sistema autoritario substituiría a otro. Nos encontramos aquí con unas ideas políticas infinitamente más profundas que el liberalismo, tan reivindicado hoy en los comienzos del siglo XXI, sin demasiadas innovaciones respecto a hace un siglo, de manera hipócrita e interesada en lo económico, y por simplista oposición en la mayor parte de los casos al socialismo de Estado. Los liberales reprocharán al anarquismo que obvie el necesario contrapeso de la ley y de la autoridad para la expansión de la libertad, pero de nuevo demuestran ignorancia respecto a la riqueza de las ideas libertarias, las cuales no se enredan en disquisiciones teóricas. Las libertades individuales fueron señaladas, ya entonces, como una farsa en una sociedad capitalista, y hoy en día, a pesar de la insistencia en ciertos derechos adquiridos, continúa la prevalencia de un determinismo económico que condiciona a la mayoría de la población. Conceptos como "derecho", diría José Prat (1867-1932), solo adquieren un significado real si se trata de una posibilidad real y efectiva; o, lo que es lo mismo, desprendiendo al término de su condición jurídica (proveniente del Estado) y permitiendo que el ser humano participe en la práctica de la riqueza material. Lorenzo, claramente influido por Bakunin, negó la escuela idealista, que afirma que solo al margen de la sociedad el ser humano es verdaderamente libre, y considerará que la libertad es una conquista social; únicamente insertado en la vida social el hombre puede humanizarse y enriquecerse al completar su libertad individual con la de los demás. Enseguida nos topamos con lo que es una seña de identidad del anarquismo, la conciliación entre libertad individual y el socialismo o solución comunitaria. Teobaldo Nieva escribiría en 1885 que, si bien el individuo debería procurar que su autonomía fuera ilimitada, para lograrlo debería relacionarse en sociedad y equilibrar su dependencia del esfuerzo colectivo; no quiere ver Nieva una mera combinación de intereses y aspiraciones, en las que se cederían y perderían derechos, sino la reunión de todos ellos manteniendo intactas sus propiedades e integridad particulares. No fue, ni es, tarea fácil mantener intactas las aspiraciones individuales y colectivas, y podría parecer que algunes autores cayeran en la contradicción. Fermín Salvochea (1842-1907) llegó a alabar el comunismo de tal forma, que señalaría el individualismo como el mayor de los males. Naturalmente, es necesario contextualizar la afirmación de Salvochea dentro del ideal libertario (en todas sus corrientes, sin que ninguna de ellas sea menospreciada), y comprender que Salvochea demoniza ese individualismo de clase que apuesta por la competencia y el afán de lucro. Ese es el individualismo predominante en nuestra sociedad actual, con escasas aspiraciones sociales y cooperativistas, con mínima comunicación racional, y únicamente plegado a ese fantasma de la "soberania popular" o "voluntad general" que ya denunciaran los primeros anarquistas. En el pensamiento de algunos de estos hombres se desprende cierta apelación a una supuesta, y cuestionable, "armonía natural", pero el análisis que contrapone sociedad (contrato o pacto libre) a Estado (ley coercitiva) es el verdaderamente interesante y el que ha quedado como parte sustancial de las ideas libertarias. Lorenzo considerará el pacto como representante de la libertad, pero también del bien común en el que se sacrifica parte de aquella. Si el pacto es símbolo de libertad y de cooperación, la ley representa el privilegio y la fuerza. Mella diría que no se trataba de encontrar fórmulas legislativas, sino de buscar la acción social continua, los hechos y conductas son los que mandan frente a los discursos y mítines que no vayan acompañados de aquellos. Frente a la concepción del derecho negativa que puedan tener las corrientes liberales, basada en que nada pueda atentar contra la existencia y en que el Estado quedará reducido a salvaguardar ese axioma, los anarquistas darán un sentido positivo al derecho, al que se podría llamar "natural" a priori, pero que adquiere su verdadera dimensión en una vida social que debe garantizar a cada individuo su libre desarrollo y cooperación con los demás. Federico Urales (pseudónimo de Juan Montseny, 1864-1942) consideraba el anarquismo, en la línea de Bakunin, como una evolución lógica en la historia de la corriente liberal, traicionada ésta por una burguesía incapaz de repartir la riqueza. En la misma línea se expresaría Anselmo Lorenzo, el cual consideraba los ideales de la Revolución Francesa válidos, pero pervertidos posteriormente por la burguesía. Encontramos así una gran confianza en el progreso, cuyo colofón sería un socialismo anarquista, si bien no tan lineal y determinista como la visión marxista y sí con una confianza indudable en la libertad y en la acción social.

Sobre la autoridad
El principio de autoridad es identificado de manera plena por los anarquistas con el Estado. Antonio Pellicer (1851-1916) escribiría que el Estado es absolutamente contrario a la libertad, a la fraternidad y a la igualdad social, toda iniciativa del hombre, su fuerza, inteligencia, voluntad y heterodoxia quedaban inhibidas por su existencia. Lorenzo negará que el Estado represente a ningún interés público y sí supone una abstracción negadora de la libertad del hombre. La obediencia y debilidad que reclama el Estado para sus gobernados, escribiría el autor de El proletariado militante, les mantiene en un estado de infantilismo y admiración. Prat, siguiendo claramente a Bakunin, consideraba al Estado como una derivación o prolongación del principio deísta, la autoridad humano-divina había evolucionado hacia la autoridad humano-civil. El autoritarismo adoptaba muchas formas, en las que estaba detrás siempre la abstracción y el dogma generadores de tiranía y obediencia. Urales quería ver en la historia un pogreso desde el autoritarismo, generador de crímenes y de toda clase de terror, hacia la libertad, identificada para él con la cultura y la moralidad. Tanto Mella como Lorenzo opinaban que, a medida que las comunidades humanas se fueron haciendo más poderosas, se acrecentó el despotismo personal y nació el Estado; la sociedad, condición indispensable para el individuo, necesaria para satisfacer sus múltiples necesidades, se vio un día supeditada al Estado y sometida al autoritarismo. La sociedad perdurarará y el Estado morirá cuando se acabe con el privilegio y se logre una organización racional y armónica. Urales contrapone el progreso al poder gubernamental o estatal, y recuerda que para nada ha intervenido en todos lo logros de la humanidad (la imprenta, el telégrafo, el ferrocarril, la electricidad...). Anselmo Lorenzo identificará progreso con una trilogía benéfica (Trabajo, Ciencia y Libertad) y a la reacción con una infame (Capital, Religión y Autoridad). En definitiva, la ley que mana del Estado supone una atrofía para el desenvolvimiento material y moral de la vida social, y se señalará la hipocresía del Estado, como supuesto garante o conservación del bien, al recordar que el derecho jurídico-territorial de cada Estado, hostil al que se produce en cualquier otro e incapaz de crear uno común, supone la negación de la solidaridad universal. López Rodrigo, en 1902, escribiría en esa línea que los Estados que se presentan a priori como preservadores de la paz, el orden y el bienestar, en la práctica generan las guerras, opuestas a todo aquello. En su feroz crítica al Estado, los anarquistas españoles citan con frecuencia también a pensadores liberales, pero los superan, por su condición también de socialistas, al considerarlo un instrumento de clase. Este análisis, tal vez necesitado de fuentes más complejas, se mantiene vigente en la actualidad; no puede negarse que los Estados son meras oligarquías, de apariencia más o menos benévola o "demócrata" (la hipocresía y constante tutela, que ya vieron nuestros ancestros ácratas), pero garantía de la división de clases y de la explotación económica. Lorenzo negó que el Estado pudiera ser liberal o democrático, no pueden buscarse en él la igualdad ni la libertad y sí el privilegio consustancial a la autoridad de los que mandan. La crítica anarquista posee dos vertientes, por un lado hacia la clase detentadora de los medios de producción y, por otro, hacia la nueva clase generada por el poder estatal, y no parece claro vincular la existencia de una en base a la otra ni creo que hubiera unanimidad al respecto en el pensamiento libertario español. La pluralidad y heterodoxia tal vez impida esa unanimidad de acuerdo sobre las fuentes del mal, lo verdaderamente importante es el análisis del poder y de la división de clases, innegablemente lúcido y más rico que otras corrientes socialistas, así como las propuestas de potenciación de la vida social frente al Estado. Anselmo Lorenzo, y otros antiautoritarios pioneros en España, tuvieron clara la necesidad de erradicar todo gobierno y todo poder coercitivo, situándose así frente a la otra vía internacionalista que apostaba por un Estado transitorio en el que la autoridad se vería reforzada. El autor de El proletariado militante consideraba que un Estado temporal formado por supuestos obreros, los cuales acabarían convertidos en magnates, enseguida buscaría su perpetuación como habían hecho en la historia todos los gobiernos. Mella, en clara referencia al ideario marxista, recordó que la revolución preconizada por los anarquistas solo tenía como punto de partida el materialismo histórico (o lucha de clases), el objetivo sería la liberación completa e integral de toda la humanidad y la erradicación de toda esclavitud económica, política o moral.

La riqueza de la moral libertaria
En lo concerniente a la moral, de nuevo hay que decir que el anarquismo en general, y los pensadores libertarios españoles, en concreto, toman elementos que consideran positivos de las más diversas corrientes. La vertiente racionalista de lo moral, algo con mucho peso pero equilibrado con otros aspectos sentimentales y sociales, llevaría a José Sanjurjo a afirmar que los anarquistas practican el bien por el bien mismo. Federico Urales, en esa línea, diría que la moral surge de su belleza propia y del gozo que proporciona practicar la bondad. José Famades, autor de El catecismo de la doctrina humana, considera que si la fuerza es la base de la moral religiosa, la razón lo es de la natural. Se consideraba, en definitiva, la razón como un fundamento ético, algo que tal vez se tomó de Kant a través de Proudhon. S. Suñé aportará también otro aspecto, que tiene que ver también con el racionalismo, y es la continencia, la moderación de las pasiones y de los sentimientos; según esta visión, el continuo estudio racional y científico aportará equilibrio y una práctica adecuada en la vida que tenderá a la perfección. Pero otro gran componente de la moral anarquista, muy diferente al mencionado anteriormente, será la solidaridad. Puede decirse que es Kropotkin el gran pensador que aporta este aspecto, tomando la moral utilitarista como punto de partida la enriquece con aspectos sociales y biológicos: "lo bueno es lo útil para la especie". Urales diría que la solidaridad, lo que él llamaba la "grandeza moral del socialismo", garante de que cada hombre tenga derecho a su parte de la vida, substituiría a la caridad, la cual justifica y legaliza la miseria. De la misma manera, Lorenzo sostendrá que la solidaridad afirma y protege el derecho de todos, otorga dignidad al individuo y fortalece a la colectividad, es en suma "un poderoso elemento para la práctica de la justicia". Pero existe un tercer elemento, junto al racionalismo y la solidaridad, que enriquece la visión moral en el anarquismo. Se trata del vitalismo, o la satisfacción de las necesidades orgánicas como base de la conducta moral. Se encuentra en este terreno de nuevo una visión excesivamente optimista de lo que se considera natural, aunque supone un excelente contrapeso a la moral tradicional cristiana de renuncia (y que, de alguna manera, impregnaría también a algunos anarquistas como "hijos de su tiempo"). Urales negaría ese aserto de que vencer las pasiones es vencer a la naturaleza, ya que ello supondría "luchar contra la causa de nuestra vida". Es curiosa la figura de José María Blázquez de Pedro, de ideas influidas por Nietzsche, que propugnaba la liberación de las pasiones frente a la represión social. Esta visión de la moral anarquista ha sido, incuestionablemente, de gran importancia para vencer la inhibición sexual de la moral tradicional y, también en eso, muy adelantada a su tiempo. No obstante, hay que hablar de visiones casi contradictorias entre la hedonista y nihilista del poeta Blázquez, que casi parecía negar el trabajo físico, y la de un puritano Tarrida, que condena pecados capitales como la gula, la lujuria, la pereza o la envidia. Es de suponer que estamos hablando de diversidad, llevada en muchos casos a posiciones antitéticas, dentro de unas ideas que toman como factores primordiales la pluralidad y la libertad en el camino de la emancipación. En cualquier caso, siempre está presente en el anarquismo la confianza en la ciencia para una organización social justa y racional, que posibilite la liberación de las tareas físicas menos agradecidas y que aumente las horas de gozo de la vida y de desarrollo personal. En el Certamen Socialista de 1889, se daría especial importancia a esa necesidad de dar libre curso a las pasiones humanas. En este acto intervendrían los principales teóricos españoles, Nieva, Mella, Lorenzo y Tarrida, los cuales coincidirán prácticamente en interpretar las pasiones como expresión de la naturaleza. En cualquier caso, lo más importante en esta interpretación concluye que la satisfacción de las necesidades individuales llevaría al desarrollo personal y a la armonía social. Urales identificaría la vida, en cualquiera de sus manifestaciones, con la moral, reprimirla era cosa del cristianismo; la moral de la naturaleza es aquello "que solo condena las prácticas que perjudican a la salud". Por esta vertiente vitalista de la moral se llega así a una suerte de naturismo, que tan de moda está a día de hoy como forma de preservación de la salud y de tratamiento de enfermedades. Resulta curioso que se contrapongan tantas veces, y de forma beligerante, "lo natural" y "lo científico", cuando las ideas libertarias demuestran que lo verdaderamente importante es la erudición y el eclecticismo; ambas posturas, tan importantes en la historia del anarquismo, pueden compensarse mutuamente y anular el dogmatismo en esa preservación de los aspectos vitales del ser humano. Por lo tanto, el vitalismo, que puede llamarse también hedonismo, tan importante en la moral libertaria, queda compensando en lo individual con el racionalismo y en lo social con el utilitarismo y la solidaridad.

Filosofía del anarquismo
Pero, ¿existía una sistematización de las ideas en el pensamiento libertario español? No es una pregunta para realizar a cualquiera que conozca bien el anarquismo, pero no está de más insistir en una serie de principios, inherentes a una forma de contemplar la vida social y personal. Los anarquistas españoles no fueron tal vez excesivamente originales en sus teorizaciones, pero tuvieron la indudable lucidez y capacidad de comprender y asimilar esos principios, y servir con sus ideas de impulso a un movimiento libertario poderoso y esperanzador. Ricardo Mella, ante las acusaciones de falta de trabazón sistemática, dirá que las ideas anarquistas son la negación terminante de toda sistematización dogmática. Libertad y espontaneísmo serían para él las dos nociones primordiales, dentro de una filosofía que busca explicar los hechos y sus causas, que resume en definitiva la experiencia y la ciencia en un todo armónico en el que se fundirían la idea y la praxis. Se rechaza todo principio a priori que pueda acabar encarrilando el pensamiento hacia fines predeterminados cuya verdad será dudosa. Urales, en esa línea de apego y crítica a la vez a un idealismo que se quede enconsertado en la teoría, afirma que la transformación de la sociedad conllevará la consecución de todas las grandezas morales e intelectuales que habían adelantado los filósofos. La construcción de una nueva sociedad impulsaría al hombre a potenciar tanto su libertad, como el amor y la sabiduría. Hay que insistir en ese equilibrio entre escuelas de pensamiento aparentemente antagónicas, algo para mí esencial dentro del anarquismo, y en la que los pensadores libertarios españoles fueron también fieles a Bakunin. La interpretación material del mundo que hacen los anarquistas no niega la fuerza de las ideas, las cuales actúan como motor de la vida y conducen al ser humano a grandes consecuciones. Mella, de forma literal, se niega a tomar partido entre espiritualistas y materialistas (de nuevo, la sombra del gigante ruso); si bien son asimilables los inmensos conocimientos adquiridos gracias al materialismo, los intentos metafísicos por dar soluciones fáciles y crear atajos, los cuales abren el camino a la pseudociencia, no pueden satisfacer al anarquismo. Urales escribiría en cierta ocasión que ha sido la evolución intelectual del hombre la impulsora del progreso, Pellicer aseguraría que en la idea reside toda la fuerza y Lorenzo entendería que son nociones como la libertad y la independencia las que llevan a la fortaleza, sin las cuales se caería en la debilidad y en el fanatismo. Soledad Gustavo (pseudónimo de Teresa Mañé, 1865-1939) llegaría a afirmar que las revoluciones no eran hijas del estómago y sí del pensamiento. La ausencia de sistematización de las ideas, como se comprueba, no significa ausencia de los más altos ideales, los cuales solo tienen sentido si se persigue su materialización, si se busca permanentemente su verificación en la vida social. Y para el logro de esas altas aspiraciones de la humanidad, la confianza que los anarquistas españoles tienen en la razón humana es muy grande, así como en la ciencia y en la cultura, que consideran expresiones de aquella. José Llunas (1855-1905) aceptaría de forma entusiasta la expansión de la ciencia y confiaría en que el privilegio no pudiera contenerla y acabara así aquella determinando la base del verdadero derecho social. Se deduce de esta aseveración una firme esperanza en que la ciencia ensanchara la esfera de acción de las ideas y posibilitara que las personas en número cada vez mayor acabaran combatiendo la injusticia. Era una confianza excesiva en la ciencia y en, como veremos a continuación, la naturaleza, que sería matizada posteriormente dentro de las ideas libertarias. Suñé sostendría que las teorías socialdarwinistas, las cuales suponen el dominio de la clase burguesa, no pueden buscar apoyos en la ciencia, ya que ésta les negará toda ayuda. Este razonamiento se supedita a una fusión entre ciencia y naturaleza: la única verdad está en la ciencia natural y todo lo demás sería pseudociencia. Tiene valor Mella señalando algo que ya haría Bakunin, el cómo la ciencia puede convertirse en dogma, y acaba paralizando la acción y la búsqueda de la verdad, al dudar en sus análisis y recurrir fácilmente a las generalizaciones y a la analogía. Para el anarquismo, la ciencia sería un cuerpo de conocimientos en perpetua formación y la filosofía no puede ser encasillada en ningún sistema ni escuela. Sensualismo, hedonismo, positivismo, idealismo... todas estas escuelas han influido sobre el anarquismo, pero son rechazables como sistemas cerrados de ideas. Mella parece apostar por cierto relativismo, tanto en su visión cosmogónica y de la teoría del conocimiento, como en los aspectos sociales: para la filosofía anarquista, no existe una verdad ni una justicia inmutable. Si tales nociones fueran absolutas, serían inválidas para el hombre, al ser éste incapaz de desarrollar los medios para descubrirlas y verificarlas. Dicho aserto de Mella parece remitir a Gorgias, sofista de la Antigua Grecia, pero ni a Mella ni al anarquismo se les podría acusar de utilizar un mero juego retórico, ni de caer de forma absoluta en el nihilismo o en el escepticismo. Lo que se está denunciando es una concepción absoluta de una idea, que lleva al hombre a una acción nula; se exige, insistiremos una vez más, su constante determinación y verificación. Los ideales serían la resultante experimental de cada momento, se asimilan los hechos del pasado y del presente con la capacidad de discernir lo erróneo y lo inicuo y eliminarlo. Se niegan la metafísica y la teología, ya que la vaguedades de lo desconocido llevan a perder la noción de la realidad y constituyen un fuerte obstáculo para el desenvolvimiento de las facultades del hombre. La solo aparente diversidad de la sociedad actual, un relativismo basado en el pueril "todo vale", y una banalización siempre presente, no deberían hacer perder el norte a unas ideas libertarias de rica tradición, con mucho que decir en cuanto a expansión de la razón y del pensamiento, y con una confianza pertinaz en una ciencia no dogmática puesta al servicio de la humanidad.

J. F. Paniagua Subir


Crónica de las II Jornadas
sobre Librepensamiento

El pasado miércoles 17 de junio dieron comienzo estas II Jornadas en el, no nos cansaremos de repetir, precioso Teatro de las Aguas. Tras la presentación de las mismas, la Federación Internacional de Ateos (FIdA) expuso su proyecto y la visión que del activismo ateo tiene esta organización: "El proyecto FIdA pretende ser un escenario de ideas, pero ante todo un mecanismo de ataque. De ataque a los fundamentalismos […] La ironía, la burla o la sátira constituyen una excelente herramienta, dado que ponen al descubierto el carácter superfluo y parasitario del clero, dejando en evidencia la inanidad de su discurso ultraconservador".
En el debate posterior se trataron temas como la movilización social contra el clero, la ridiculización de los dogmas, la apostasía, la excomunión… en definitiva, un debate con opiniones diferentes y en ocasiones acalorado pero enriquecedor del saber individual y colectivo.
A continuación fue representada la fábula del Marqués de Sade "Diálogo entre un sacerdote y un moribundo" por la asociación La Leonera. Extraordinaria representación.
Al comienzo de la interpretación una breve intervención del director -Eduardo Fuentes- nos aclaró cómo había sido la preparación de la puesta en escena. Lectura escenificada que conmovió a los asistentes por la magnífica interpretación de los dos actores que llevó al finalizar la misma a un sincero, unánime y cerrado aplauso que se mantuvo durante varios minutos. Emocionante.
El segundo día fue dedicado a la relación de la religión con el Estado y la política. En la exposición introductora al tema el compañero Alfredo señaló tres características de la religión: rito, mito y jerarquía. Así como de la utilización que toda religión hace de los miedos humanos. Habló de varias civilizaciones en las que de alguna manera se había desarrollado la mística o la religión. De cómo la revolución liberal lo que hace es legalizar todas las religiones, pero no para que se anulen las unas a las otras sino para utilizarlas a todas. También habló de la religión en los antiguos (y actuales) países con capitalismo de Estado, es decir, los comunismos autoritarios, donde el Partido asume las veces de religión con sus dogmas infalibles, sus ritos y su jerarquía, hasta incluso con su Inquisición.
Pasado el ecuador de las Jornadas, el abordaje del tema propuesto fue desde el punto de vista filosófico. Elena hizo un recordatorio de la exposición del año anterior, pues ésta es su continuación. Concepto lineal del tiempo (pasado, presente, futuro), la idea de progreso como secularización del cristianismo, concepto mente-tiempo ¿por qué seguir una línea única? El peligro del pensamiento único en todos los órdenes, diferencia entre Razón y razón, por qué hay cosas y por qué hay Dios. Muy interesante introducción que dio paso a un debate no menos interesante en el que se trató la plasmación de las ideas en la realidad y las luchas sociales. ¿Por qué el capitalismo y el Estado absorben las luchas? Tiene que ver mucho con la uniformidad de las reivindicaciones y el concepto lineal, la única tendencia que se sale de esto es el anarquismo por la diversidad de su movimiento. La coherencia entre la idea de progreso cristiano y la inmovilidad de la Iglesia… muchos fueron los conceptos tratados llevados a la realidad.
Llegó el cuarto día y el cierre de las Jornadas con la realidad de la relación entre el Estado y la Iglesia católica. Los casos de corrupción, el dinero que el Estado le da a la Iglesia. La participación de ésta última en casos de tortura en África, y cómo estas prebendas no se dan únicamente con gobiernos de derecha, el actual gobierno socialista que quiere ser "estandarte" de la laicidad le concede a la Iglesia más dinero y cuotas de poder. El ejemplo de Córdoba, las relaciones de Izquierda Unida con Cajasur y el clero desde tiempos de Julio Anguita, y los favores recibidos. La relación directa entre parte del movimiento antiglobalización con la Iglesia. Toda la exposición de Julio estuvo muy documentada.
En el debate surgió un tema que será abordado en futuras Jornadas, y es el de los cristianos de base que aparecen como desvinculados con la Iglesia cuando en realidad la función que cumplen es la de evangelizar para mantener en la mansedumbre a las clases más bajas en favor de las altas.
Y así llegó el final de unas Jornadas con debates en profundidad en busca del pensamiento crítico, la libertad y el desarrollo de cada uno según su voluntad.
La clausura de las Jornadas consistió en una festiva lluvia de hostias, simpático broche de oro que invitó a todos a las del próximo año, que ya se están empezando a elaborar.
Ni dios ni amo.

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La crisis en España

Cambio social ¡Ahora!

Sociedad: jerarquía y reponsabilidad

Certamen de pedagogía libertaria

Besançon, ciudad libertaria

 

Mociones aprobadas en el 66 Congreso de la FAF

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Apuntes sobre el pensamiento
libertario español

Crónica de las II
Jornadas sobre Librepensamiento