PERIODICO ANARQUISTA
Nº 243
 OCTUBRE 2008

 

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El ojo de la guerra: Visiones de clase

En el siglo XIX -el siglo de la ciencia- la teorética socialdarwinista y el complejo de inferioridad de las ciencias sociales con respecto a las ciencias de la vida hizo que todo el pensamiento académico considerase la guerra entre humanos como un episodio connatural al hombre. En ese sentido, los científicos entendieron que la biogenética del homo sapiens sapiens le condenaba, ya desde un primer momento (cuando su organización social se basaba en la banda de afines), a tener que guerrear, por ejemplo, por el control de un territorio. Esta teoría, como sabemos, llevaba implícito un trasunto que no serviría sino para justificar el ejercicio imperialista de conquista del espacio vital de un pueblo (clásico de ese período de amanecer industrial).
En oposición a estas teorías sustancialistas y biogénicas se construye, ya en el siglo XX, la teoría sociohistórica del arqueólogo marxiano Gordon Childe, que articula su tesis sobre el origen de la guerra y los ejércitos sobre los ejes del crecimiento demográfico, la consolidación del regadío, el aumento del excedente, la aparición de la propiedad privada, el Estado y los ejércitos. Esta teoría, aceptada a grandes rasgos por los teóricos del ámbito libertario, se ve implementada y refutada a su vez por los anarcoprimitivistas que, más allá de lo anterior, atribuyen las actitudes belicistas no ya a la consolidación del aparato estatal-militar sino al anterior proceso de domesticación y sedentarización de algunos pueblos (por tanto, para ellos -los anarcoprimitivistas- las poblaciones cazadoras-recolectoras, que no recorrieron el itinerario anterior, serían pacíficas en esencia).

La guerra hasta el siglo XX: una aproximación
a través del estudio de las clases

Durante la Edad Antigua, la guerra, como sabemos, se hizo presente con toda su virulencia en el día a día de la historia de los pueblos de todo el mundo. Numerosas naciones e imperios de la antigüedad se dotaron de un aparato militar construido sobre la base de los reclutamientos forzosos, los voluntarios profesionales y los primeros cuerpos de mercenarios de fortuna. Si bien es cierto que la base social de las tropas, como no podía ser de otra manera, estaba compuesta por el pueblo llano, en la cúspide militar se encontraban individualidades pertenecientes a la nobleza o la realeza. El mismo concepto griego de aristoi, del que proviene aristocracia (recordemos, el gobierno de los mejores etimológicamente hablando), implica una especial aptitud para la guerra y un espíritu, digámoslo así, predispuesto para la lucha. En ese sentido, la educación militar de aristócratas y nobles será uno de los ejes de la infancia de los mismos. Es por ello que ya desde temprano se establece una ligazón para ellos casi mística entre nobleza y guerra que queda certificada en crónicas y leyendas como la Iliada o la Odisea, donde son ellos, los aristoi (etimológimente los mejores), los protagonistas de una historia donde la muerte en combate es considerada connatural a la existencia del noble.
Esta mística, a su vez, es heredada por la nobleza y la realeza medieval y queda plasmada, como sabemos, en la historia del arte a través de la potente iconografía de guerra bajo la cual son representados habitualmente emperadores, reyes y nobles, para los que, en última instancia, la guerra es su oficio de sangre. Por ello, y más allá de generalizaciones, no era inusual que reyes y nobles se dejaran la vida o fueran apresados en el campo de batalla.
Sin embargo, el triunfo del liberalismo y la llegada al poder de la burguesía implica un cambio considerable en la relación de la clase gobernante con la guerra y el ejército. La burguesía, ajena a la tradición belicista de la nobleza, aparta del campo de batalla a sus miembros y deja que la carne de cañón proletaria inunde los campos de batalla sin el acompañamiento de los hombres de poder del Estado. Retratos de gabinete, placenteramente perfectos, y sistemas de contribución diferenciados (los burgueses aportan dinero a los ejércitos mientras los pobres aportan vidas), sustituyen con el tiempo a la iconografía guerrera y la ideología de clase que asociaba el uso de las armas al hecho de ser noble.

La clase cobarde engrasa la maquinaria:
el nacionalismo contra la clase obrera

Recluida la burguesía en sus salones de té, la maquinaria belicista necesita engrasarse con una ideología que, por un lado, sirva de soporte al proyecto imperialista connatural al desarrollo de la revolución industrial (necesitada de nuevos mercados y materias primas) y, por otro, frene el imparable avance de un movimiento que podría arrasarlo todo: el internacionalismo obrero.
La trampa nacionalista, tendida con maestría por los artesanos del poder mediático y sentimental de los gobiernos, se anticipa al definitivo estallido de la lucha apátrida y ofreciéndole bocado a la socialdemocracia, por entonces entregada a los brazos de la pequeña burguesía, permite que la hermandad obrera por encima de fronteras y banderas (a la que sólo apelan los anarquistas) se rompa en mil pedazos y facilite la derrota, en muchos sentidos, de una clase trabajadora entregada a una lucha que no es la suya. Como advertían los teóricos fascistas, la guerra de guerras -guerra de clases versus guerra de razas- la acabaría ganando esta última, y en esas andamos…

La paz como meta: en guerra
contra la violencia del sistema

Más allá de la mística de la violencia, que tiene mucho que ver con la construcción de legitimidades que apestan en más de un sentido a vanguardismo y diferenciación (como veíamos antes en el que caso de la nobleza), los anarquismos han de preguntarse desde la sinceridad de sus diversidades hasta qué punto es posible una solución pacífica al problema de la violencia, la guerra y los ejércitos… Sin entrar en discursos manidos o insípidos por su falta de seriedad, sería conveniente que el movimiento anticapitalista empezara a pensar de una vez por todas en la mejor forma de reeditar ese movimiento terrorífico para el orden de la injusticia que fue el internacionalismo proletario y su guerra de clases. Bajo nuestro punto de vista, la guerra a la guerra (que es el sistema) pasa por una actualización de aquellos presupuestos que nos hicieron amenazantes: la lucha contra el Estado, el capitalismo y, muy importante en estos tiempos que corren, todo sentimiento nacional.

Juan Cruz López Subir


Los libertarios y la solidaridad
(breve manual informativo para calumniadores ociosos)

Como es público y notorio, el Movimiento Libertario Cubano (MLC) desplegó entre los días 26 y 29 de agosto una campaña internacional solidaria por la libertad inmediata del músico de punk-rock Gorki Águila perteneciente a la banda Porno para Ricardo; campaña que, por simple y obvia extensión, debe entenderse también como un preocupado alerta y como un repudio clamoroso en torno a las persecuciones y hostigamientos de que es objeto en este preciso instante la juventud contracultural y contestataria que lucha en Cuba por forjar una palabra y una expresión propias a través de la música, el teatro o la creación de blogs entre otros espacios de búsqueda y creación. No hace falta señalarle a nadie mínimamente honesto y medianamente bien informado que el MLC inscribe esta denuncia en el marco de sus opciones y sus sensibilidades raigales anti-capitalistas, anti-estatistas y anti-autoritarias. No obstante ello, una vez más se planteó alrededor del asunto el ejercicio de las calumnias más triviales y pedestres; calumnias que vuelven a ubicar en forma aburridora y repetitiva al MLC "al servicio de la derecha y del imperialismo" y que en esta ocasión también convivieron con el insólito y divertido rumor -anónimo, por supuesto- de que esta humilde agrupación de anarquistas exiliados no sería más que una operación de inteligencia del aparato castrista para "justificar" un nuevo embate represivo contra una oposición interna que comienza a asomar algo más que sus narices. El "fundamento" de tales dislates consiste, en primer lugar, en constatar que la campaña por la libertad de Gorki ha sido profusamente acogida por los grandes medios internacionales de prensa y, en segundo término, en suponer que esta misma campaña generó elementos de distracción respecto a las "propuestas programáticas" presentadas recientemente por Pedro Campos Santos y algunos de sus compañeros con miras a ser discutidas en el próximo congreso del Partido Comunista. Sobre ambos extravíos habrá bastantes cosas para decir y que ahora apenas habremos de esbozar.
Digamos, antes que nada, que el perfil ideológico del MLC es cristalino; y, lo que es más drástico y definitorio todavía, es anárquicamente cristalino. Cualquiera que quiera seguir nuestros pronunciamientos y tomas de posición de los últimos años no tiene más que recurrir a nuestra modesta y desactualizada página web: http://www.mlc.acultura.org.ve/. Allí encontrará, en la sección de Comunicados, todo lo que hemos dicho entre los años 2002 y 2005 y también encontrará lo que hemos dicho entre el 2005 y el día de la fecha cuando nuestras precarias posibilidades tecnológicas nos permitan añadir los pronunciamientos sucesivos. Los suspicaces que nunca faltan han señalado como supuesto demérito que la página está alojada en un servidor venezolano: ¿Es que acaso esperaban que el Granma aceptara ser nuestro portal de ingreso? ¡No! el MLC vive y actúa también gracias al aporte solidario de compañeros anarquistas distribuídos por el ancho mundo, entre los cuales hay que señalar muy especialmente a El Libertario de Venezuela y al GALSIC en Francia, sin olvidarnos de la encomiable labor de difusión que desarrolla desde Brasil la Agencia de Noticias Anarquistas. Nada de esto nos avergüenza y mucho menos lo ocultamos sino que nos conmueve, nos alienta y nos refuerza en el horizonte entrañable de construir un mundo de hombres y mujeres libres, iguales y solidarios. En esta empresa anti-capitalista, anti-estatista y anti-autoritaria -repitámoslo bien alto, porque los idiotas y los canallas parecen no entenderlo- el MLC ha encontrado y multiplicado en el correr de los años múltiples hospedajes en los que tenemos una respetuosa acogida: en las páginas anarquistas, por supuesto -en A-Infos, A las barricadas, Klinamen, Punto de Fuga y las webs de CNT y CGT del Estado español entre muchas otras- y así también en aquellas que se consideran como anticapitalistas a secas -Kaos en la Red , La Haine , los múltiples Indymedias, etc. El MLC no envía sus comunicados a la CNN ni al Miami Herald ni a Libertad Digital y ni tan siquiera a Amnesty International; y ello es así porque no considera que allí sea posible encontrar un espacio de diálogo y de afinidades ni que tales medios puedan actuar como caja de resonancia de un proyecto anarquista; algo que cualquier interesado puede confirmar con un mínimo de esfuerzo y de sanas intenciones simplemente registrando quiénes son aquellos que hasta ahora nos han hecho un lugar. Pero, eso sí, tampoco puede evitar que dichos medios y tantos otros se hagan eco muy ocasionalmente de denuncias sobre el persistente comportamiento liberticida del régimen político cubano. ¿Eso quiere decir que el MLC está no en forma expresa pero sí inconcientemente "al servicio de la derecha"? ¡Absurdo! Lo que sí está "al servicio de la derecha y del imperialismo" es ese carcamán esperpéntico vistiendo Addidas que aun moribundo, de lengua trabada y erráticos pensamientos sigue dando motivos para que la prensa pro-capitalista del mundo entero celebre un interminable festín con sus dichos y sus desechos, con su sobrevida y sus sobras, con sus descuidadas congratulaciones a la sobre-explotación de los trabajadores chinos y las patadas de taekwondo. Lo que sí está "al servicio de la derecha y del imperialismo" es ese inagotable manantial de estupideces que continúa imperturbable bajo la batuta del Pequeño Hermano y que le permite a la prensa pro-capitalista asociar la represión, la intolerancia y el matonismo con la revolución y el socialismo como si estos últimos tuvieran algún remoto parentesco con esa patética mascarada protagonizada por la élite dominante en Cuba. En otras palabras, que gritaremos hasta la afonía: "al servicio de la derecha y del imperialismo" no estamos aquellos que denunciamos errores, exacciones y atrocidades sino quienes los cometen; algo que seguiremos repitiendo incluso a pesar de quienes en histéricas pataletas continuarán condenando al mensajero antes de leer y mucho menos pensar en el contenido del mensaje.
En segundo término, el MLC tampoco tiene nada que ver con las Propuestas Programáticas suscritas por Pedro Campos y "varios compañeros" y que se dieran a conocer a través de las páginas de la web del Estado español Kaos en la Red : el MLC no las ha promovido ni instigado directa o indirectamente y tampoco las obstaculiza o las sabotea por ninguno de los precarios medios a su alcance. Una vez más diremos algo que es completamente diáfano para cualquiera que se tome el trabajo de averiguarlo: el MLC es una modesta agrupación anarquista de cubanos exiliados creada en el lejano año de 1961 y que ha desarrollado a lo largo y a lo ancho de las décadas subsiguientes una prédica que no se remite a otra cosa que a sus reflexiones, sin importar demasiado si éstas responden a una meditación serena o a nuestras muchas pasiones. El MLC no responde ni por asomo a una confabulación castrista -¡justo ahora!- orientada a distraer la atención respecto a las propuestas programáticas de Pedro Campos y sus compañeros. Antes que eso, cualquiera que pretenda entender los cruces y las coincidencias que se han dado en los últimos días tiene que partir de la necesaria asignación de autonomías a cada uno de los actores colectivos que se han dejado ver de un modo o de otro; sabiendo que cada cual se mueve en función de sus objetivos y de sus posibilidades y no al servicio de alguna oscura maquinación. En esos cruces y en esas coincidencias, el MLC ha hecho saber sin ninguna clase de vacilación y sin dar lugar a ninguna clase de malentendido de su sentir y sus gestos solidarios hacia la banda Porno para Ricardo y hacia Gorki Águila en particular; y lo ha hecho respetando el camino propio que ellos están forjando con dignidad, rebeldía y entereza y que no tiene por qué ser el mismo camino que nosotros hemos elegido. Así lo haremos con cualquiera de los muchos nucleamientos juveniles que hoy pugnan por enarbolar banderas contestatarias pero sin reclamar de nuestra parte paternidades o directivas inexistentes y así lo haremos también con cualquiera que sea objeto de persecución por parte de los aparatos represivos del Estado.
Mientras tanto, las Propuestas Programáticas de Pedro Campos y sus compañeros tienen también vida propia. Como es sabido, las mismas han sido pensadas para su discusión en el próximo Congreso del Partido Comunista en el año 2009; algo con lo que no tenemos el más mínimo compromiso y sobre lo cual difícilmente podríamos ejercer algún tipo de interferencia. Sin perjuicio de esto y sin que estas palabras impliquen un posicionamiento -que ya veremos en algún momento si vale la pena asumir o no-, cabe decir que hemos seguido con especial atención las elaboraciones de Pedro Campos en los últimos meses. Esas elaboraciones han puesto de manifiesto algunas cosas a las que somos especialmente afectos: reconocimiento de la crisis que padece la sociedad cubana, puesta en evidencia del fracaso de la estatización absoluta y de la planificación centralizada, críticas a la eternización sin plazo de finalización del trabajo asalariado, rescate de una perspectiva autogestionaria, etc. Todas estas líneas de elaboración y sus sostenedores merecen nuestro respeto, así como lo merecen todos aquellos que están dispuestos a buscar sendas alternativas ante una situación angustiante y prácticamente terminal. Sin embargo, creemos que estas buenas intenciones no pueden menos que extraviarse si antes no queda claro cuál es la trama de poder en la cual se inscriben. En tal sentido, no creemos que se pueda avanzar demasiado mentando la soga en casa del ahorcado: no es posible acordar un desguace real de la estatización con quienes están a cargo del Estado y son sus directos beneficiarios en tanto clase dominante, no es posible abatir los privilegios burocráticos en ameno diálogo con la burocracia y mucho menos todavía es posible desmontar los mecanismos de represión y coacción haciendo gala de cortesía y buenos modales con quienes los han erigido y radican en los mismos su principal base de sustentación. La historia es implacable en tal sentido y mucho nos tememos que las Propuestas Programáticas serán rodeadas, como hasta ahora, del silencio y la indiferencia del "comediante en jefe" y su séquito cortesano; serán objeto también -y ya se está viendo- del vituperio y la calumnia de las guardias periodísticas de retén que la élite del poder activa toda vez que le resulta necesario; y, por último, no es para nada descartable que también sean el blanco de alguna operación de cerco y aniquilamiento. O que, en el mejor de los casos, todo el impulso termine con la formación de pequeñas cooperativas agrícolas a las que se encargará de quitar el marabú de las tierras improductivas. De más está decir que no disfrutamos de ninguna de estas cosas, pero tampoco nos hacemos demasiadas ilusiones respecto a este nuevo tránsito por los clásicos callejones sin salida.
Estas aclaraciones son una constancia necesaria pero bien sabemos que las mismas caerán en saco roto toda vez que los interlocutores apelen al fanatismo y a la fe antes que a la razón, al entendimiento o al sentido común. Eso lo sabemos desde hace mucho tiempo y seguramente viene a cuento recordar unas palabras escritas en 1963 por uno de nuestros fundadores hoy fallecido: "Sabemos perfectamente bien que esta lucha está más preñada de peligros morales e ideológicos que de peligros físicos. Bajo ningún concepto nos aliaremos a las fuerzas retrógradas que luchan contra Castro para recobrar sus perdidos privilegios ni hipotecaremos la libertad y la independencia del movimiento libertario ni del pueblo cubano. Mantendremos el pabellón de combate en alto y no lo mancharemos con ningún acto inconfesable. Seremos fieles hasta el final a nuestros principios y a nuestra moral revolucionaria." Y, guste o no, exactamente eso es lo que hemos hecho los anarquistas cubanos hasta el día de hoy, a pesar de todas las calumnias, todas las difamaciones, todas las mentiras y todas las sospechas que son capaces de sembrar los propagandistas de ocasión y quienes sin el menor análisis están siempre dispuestos a creerles a pies juntillas. Nadie podrá imputarnos a nosotros complicidad de ningún tipo con agencias gubernamentales de los Estados Unidos y nadie podrá probar jamás que hemos recibido clase alguna de financiación espuria: somos gente sencilla, distribuida por el mundo y que vive de su trabajo; gente cuya mayor riqueza -incalculable, por cierto- reside en la solidaridad de nuestros compañeros de cien rincones distintos del planeta.
Y ahora es hora de decirlo nuevamente aunque ya esté dicho una y mil veces a lo largo del tiempo. El MLC es una agrupación anarquista y, por lo tanto, es una agrupación anti-capitalista, anti-estatista y anti-autoritaria; revolucionaria, socialista y libertaria. Respecto a tales cosas tenemos ideas propias que son innegociables y también el fruto de un largo aprendizaje en la historia de los movimientos revolucionarios de América Latina. En tal sentido estamos enteramente convencidos que esa misma historia es una demostración palpable de que el caudillismo personalista resulta ser un obstáculo superlativo de la construcción socialista; algo que en los últimos tiempos, afortunadamente, ha hecho carne en un número cada vez mayor de personas. Y si no que lo digan aquellos que se han quejado recientemente de las últimas "reflexiones" de Fidel Castro, los que han puesto el grito en el cielo por las inconsecuencias de Hugo Chávez desviviéndose en halagos con el Borbón y con la burguesía venezolana o los que han estropeado las visitas de Daniel Ortega a Honduras y a Paraguay; muchos de los cuales estarían dispuestos de todos modos a arrancarles los ojos a los integrantes del MLC sólo por haberlo dicho antes, más claro y más alto. Para nosotros esto no es más que una confirmación. El socialismo no es ahora, no lo fue antes ni será nunca un rapto de inspiración caudillista y tampoco puede dejarse en manos de las élites y las vanguardias auto-consagradas y excluyentes. El socialismo es una cuestión de la sociedad y sólo puede cobrar vida entre la gente, el pueblo, la multitud o como se le quiera llamar; y exige organizaciones autónomas que actúen en un marco de entera libertad en el que todos puedan decidir los senderos individuales y colectivos a seguir. Ésa es la apuesta de largo alcance del MLC y es por eso que nos solidarizamos plenamente con los jóvenes integrantes de Porno para Ricardo, en el entendido de que el cese de la represión sobre las expresiones juveniles contraculturales y al margen del Estado no puede demorarse un segundo más. Esto no representaría ni mucho menos la realización de nuestros más caros anhelos pero sí es el camino en el que puede fraguarse realmente un horizonte socialista y libertario: no desde las beneméritas alturas sino desde los explotados, desde los oprimidos, desde los rebeldes, desde los que han hecho de su desesperación y su estallido un rescoldo de libertad. No hay en esto ni confabulaciones ni misterios ni segundas intenciones ni intrigas ni operaciones sibilinas sino algo dicho y asumido a la luz del día y con entera convicción. Es por eso que reclamamos hasta enronquecer por la libertad de Gorki y el final inmediato de las persecuciones a la banda Porno para Ricardo. Es por eso que ni siquiera pensamos que la multa que finalmente se le impuso al joven rebelde sea un final feliz al estilo Hollywood, aunque es obvio que tal cosa es preferible a la prisión y representa quizás un punto de inflexión entre tanta arrogancia y tanta impunidad. Es por eso que seguiremos alerta frente a los futuros exabruptos que sin duda se habrán de producir contra las expresiones de protesta cada vez menos subterráneas que bullen entre la juventud cubana. Y es por eso, como internacionalistas que somos, que no sólo nos preocupan las cárceles cubanas sino todas las cárceles; algo que ahora mismo nos lleva a arrojar una mirada preocupada y solidaria sobre la ejemplar y admirable huelga de hambre que lleva adelante el compañero Amadeu Casellas en el Estado español; a sumarnos a la lucha por la excarcelación del compañero Juan Gerardo Armendáriz García y los cuatro colonos de Nueva Castilla, presos en el penal de Topo Chico, en la ciudad de Monterrey, estado de Nuevo León, México; a reclamar con uñas y dientes la libertad inmediata de Elena Marisol Varela López, documentalista y cineasta mapuche, secuestrada en las mazmorras del "socialismo" chileno; a gritar hasta que revienten nuestras gargantas ¡abajo los muros de todas las prisiones! ¡Libertad para todas y todos los presos políticos y sociales! Es así de simple; simplemente Libertad. ¡Por una Cuba libre y libertaria!

Movimiento Libertario Cubano subir


Sobra la aceptación de terapias alternativas
de dudosa legitimidad

Que la religión y la medicina se aprovechan de las debilidades de las personas creo que es un hecho con el que podemos estar de acuerdo personas del más variado bagaje cultural o de ideologías muy diferenciadas. Ahora, atribuir la numerosa presencia de información falsa y la muy abundante estulticia presente en la sociedad moderna simplemente a la ignorancia o a la estupidez de los consumidores no parece un análisis realista. Particularmente, conozco a gente culta e inteligente que guardan cierta precaución sobre "disciplinas" como la astrología o la quiromancia y, como he leído recientemente en un estudio sobre tratamientos inertes que pueden parecer eficaces, parece que las estadísticas dicen incluso que personas de estudios superiores abrazan las más variadas terapias no científicas. En el mismo estudio, el psicólogo Barry Lane Beyerstein se pregunta cómo es posible que personas con titulación universitaria, incluso médicos, acepten cosas como el toque terapéutico, la iridología o la aplicación de velas en la oreja. La primera conclusión presente en el texto menciona a psicólogos expertos en el error humano que afirman que hasta los especialistas mejor cualificados pueden equivocarse si confían unicamente en sus experiencias personales y en razonamientos informales, especialmente si las conclusiones a las que llegan afectan a creencias con las que mantienen vínculos de algún tipo (ideológicos, sentimentales o económicos).
El pensamiento crítico, tan necesario y tan ausente en nuestra sociedad, tiene en mi opinión que mantenerse bien protegido de los límites de la paranoia o de la constante conspiración del "sistema". Parte de este sistema sería para mucha gente la medicina convencional, pero resulta algo increíble pensar que toda la comunidad médica occidental (ojo, no hablo aquí de la gran empresa capitalista) forme parte de una especie de confabulación interesada en no aceptar la "verdad" de terapias complementarias o alternativas. Creo que no es descabellado aceptar que si los defensores de esas terapias pueden aceptar pruebas concluyentes de la veracidad de sus métodos dejarían de ser alternativas y pasarían a ser incorporadas a la llamada medicina convencional (y me anticipo a las críticas que se me harán a esta afirmación, hablando de intereses económicos, pero no quiero centrar en ello este texto sino en la veracidad de información cuestionable). Quiero dejar claro que no soy un defensor a ultranza de la medicina establecida, y sí del eclecticismo, pero creo que las fisuras o carencias del conocimiento científico no pueden llevarnos a la credulidad o a la regresión a etapas más oscurantistas. Aquellos que venden terapias alternativas tienen la obligación de demostrar que sus productos son eficaces y seguros. La supuesta validez de un tratamiento alternativo depende muchas veces de razonamientos subjetivos y de las experiencias de otros usuarios, sin base científica alguna, contradiciendo incluso principios establecidos de la biología, la química o la física. Lane centra su valiosísimo análisis (extensible, tal vez, al análisis político y social) en tratar de explicar los factores sociales, psicológicos y cognoscitivos que pueden llevar a gente honesta, culta e inteligente a creer en tratamientos no acreditados científicamente.
Puede haber dos grupos de personas que abracen confiados terapias no científicas. Aquellos que han sido aconsejados por alguien digno de confianza, por el testimonio de un amigo, un anuncio publicitario o por haber magnificado el hecho de que alguna terapia alternativa haya sido validada científicamente e incorporada a la medicina convencional. Los del segundo grupo pueden tener un compromiso filosófico más amplio, escogiendo "lo alternativo" sobre bases ideológicas subsumidas en determinadas creencias sociales y metafísicas (no estamos lejos de la conexión con la religión y, por lo tanto, con el dogma) alejadas de la visión científica y de sus reglas empíricas. Habría con este grupo un fuerte desacuerdo en su visión cosmológica y epistemológica. Naturalmente, es lógico que los temas que atañen a la salud se integraran en uno de esos dos modelos cosmogónicos: uno objetivo, materialista y mecanicista; el otro, subjetivo, animista y guiado por la moral. Nuestras creencias sobre la naturaleza y sentido de la vida, además de nuestra moral y la percepción de la realidad que podamos tener, influyen notablemente en lo que podamos pensar sobre la salud y la enfermedad, por lo que si criticamos a una persona por creer en curaciones no convencionales es lógico que seamos rechazados vehementemente al considerar que estamos atacando las bases mismas del pensamiento individual. Lane concluye, apoyado en el trabajo de expertos psicólogos, que el afán por defender una cosmogonía individual se basa en ciertos procesos cognitivos que pueden filtrar y distorsionar la información en contra.
Otra afirmación con la que hay cierto consenso es la de la carencia formativa, y notable ignorancia científica, que caracteriza a la sociedad. Es por eso que muchas personas pueden carecer del conocimiento y pensamiento crítico necesario para rechazar un producto comercial relacionado con la salud. Como afirma Lane, "Si los consumidores no tienen ni la menor idea sobre cómo las bacterias, los virus, los priones, los oncogenes, los agentes carcinógenos, o las toxinas medioambientales afectan a los tejidos corporales, no ha de parecerles remedios más mágicos el cartílago del tiburón, o los cristales curativos, o el pene pulverizado de tigre que el último descubrimiento realizado por un laboratorio de bioquímica". Así, el consumidor se encuentra desprotegido y se crea una industria, más o menos alternativa, con sus propias y nada verificables campañas de marketing y su búsqueda de beneficios.
La bonita y simplona creencia, apoyada en religiones de última generación, del "tú creas tu propia realidad", que apuesta por criterios emocionales, por encima de los empíricos y lógicos, para decidir cómo percibe la realidad cada cual, ha llevado a considerar que la objetividad es una ilusión y a una especie de "todo vale" en la percepción individual. La verificación empírica ha quedado devaluada y se intensifica el número de seguidores de productos sanitarios muy cuestionables. Los seguidores de medicinas alternativas abrazan cierto dualismo mente-cuerpo y recurren más tarde o más temprano al artificio de supuestos mediadores espirituales en los temas de salud. De ahí el retorno a la creencia tradicional, con sus diversas variantes, de que la verdadera causa y solución para cualquier patología radica en la mente. Pueden haberse demostrado efectos sicológicos beneficiosos en la salud, pero ello ha quedado magnificado fuera de toda proporción razonable por los defensores de la medicina alternativa. Un extremo de esta posición es la afirmación precientífica de que la salud y la enfermedad están conectadas con la capacidad personal (con la capacidad moral), por lo que a menudo se conduce a la culpabilidad de la persona y a creer que algo inadecuado habrá realizado para merecer la aflicción que padezca.
Estudios en psicología concluyen que las personas tienden a ajustar sus actitudes, creencias y comportamientos de acuerdo con un "todo" armonioso. Si existe información perturbadora que no puede ser ignorada con facilidad, la distorsionaremos con cierta habilidad para aminorar la desavenencia. En otras palabras, es necesario ser consciente, para luchar contra ello, de que el ser humano tiende a adoptar creencias tranquilizantes y placenteras y a aceptar, acríticamente, aquello que refuerza nuestras actitudes y nuestra autoestima. Nos referimos aquí a las medicinas alternativas, pero puede aplicarse a cualquier ámbito sociopolítico. Los pioneros de la revolución científica fueron conscientes del peligro del razonamiento informal unido a esa tendencia de la persona a asumir conclusiones compatibles con su visión del mundo, y trataron de prevenirlo con el análisis y el estudio sistematizado, así como con la eliminación de variables perturbatorias. Desgraciadamente, estas precauciones se encuentran con el problema de la toma de decisiones en función de las cuestionables anécdotas personales de clientes satisfechos; desgraciadamente, la lógica humana se muestra débil en situaciones complejas, con numerosas variables en juego y con la existencia de presión social. Con frecuencia, para distinguir causas verdaderas de las falaces es preciso la observación controlada y la abstracción sistematizada de grandes volúmenes de datos, labor que escapa a la capacidad cognoscitiva del ser humano. Partir del entorno propio para establecer correlaciones con cierto valor puede ser razonable para una análisis de mayor envergadura en la búsqueda causal, pero nunca debería ser el punto final para su aplicación en un uso terapéutico. Los defensores de la medicina alternativa ignorarán estas precauciones y explotan esa otra tendencia humana a depositar más fe en la experiencia e intuición personales que en estudios estadísticos controlados.
Otro factor con fuerte peso es la presión psicológica para encontrar cierto valor a un tratamiento alternativo después de haber invertido tiempo considerable y elevadas sumas de dinero. La teoría de la disonancia cognitiva considera que si una información innovadora entra en conflicto con nuestras actitudes, creencias y conocimientos derivará en una angustia mental que solo se aliviará reinterpretando la nueva entrada perturbadora. Es imposible que cualquier persona admita su creencia en cosas absurdas, más bien tenderá a una seguridad firme y esencial en su propia virtud e inteligencia, con frecuencia distorsionando la realidad y, tal vez, malinterpretando los datos de su memoria. Sin un archivo riguroso y estadísticas fiables, se dará cierta memoria selectiva que magnificará los éxitos aparentes y marginará los fracasos.
Es cierto, seguramente, que la mayor parte de los terapeutas creen sinceramente en sus teorías y en estar ayudando a sus pacientes, por lo que no es desdeñable cierta "norma de reciprocidad" que puede darse en un escenario terapéutico. Los clientes desearán, tal vez de manera involuntaria, complacer a su vez a la persona que les está ayudando y sobredimensionarán los beneficios recibidos. De nuevo, sería necesario paliar este tipo de relaciones con ensayos clínicos rigurosos.
Lane distingue entre los términos de "enfermedad" y "dolencia", para nada intercambiables. "Enfermedad" sería un estado patológico de un organismo, debido a una infección, degeneración de un tejido, contusión, exposición a algún tóxico o carcinogénesis, entre otros. "Dolencia" se refiere a sentimientos subjetivos de malestar, dolor, desorientación o disfuncionalidad que acompañan un estado patológico. Los sintomas y la percepción subjetiva de estar enfermo quedan determinados por construcciones cognitivas complejas (creencias, prejuicios, sugestiones...) y por ciertos factores sociales y económicos, por lo que los simples testimonios personales son una base insuficiente para verificar si una terapia ha curado o no. Lane apuesta por los ensayos clínicos doble ciego (donde ni el paciente ni el médico saben si están recibiendo el tratamiento o un placebo).
Es cierto que la medicina convencional utiliza frecuentemente tratamientos eficaces más dirigidos a eliminar los síntomas y reforzar los mecanismos de recuperación del propio cuerpo que a atacar el proceso de la enfermedad en sí mismo. Las medicinas alternativas no presentan una base sólida para asegurar que son eficaces en este sentido, pero sí han provocado una considerable controversia y estimulado la investigación dentro de la biomedicina convencional para buscar métodos más eficaces en los procesos naturales de recuperación. En cualquier caso, son necesarios unos medios de investigación a los que se cierran habitualmente los "alternativos".
Muchas enfermedades son cíclicas, tienen fases agudas o leves, y otras pueden estar sujetas a ciertas remisiones (inhabituales, pero posibles), por lo que un falso tratamiento (que se buscará en el momento crítico) tiene muchas posibilidades de coincidir en la fase de mejoría y será confundido con una eficacia, asumida de modo acrítico ante la ausencia de estudios clínicos y de grupos de control.
Por otra parte, tampoco resulta desdeñable el análisis que indica la notable cantidad de hipocondría y de factores psicosomáticos presentes en nuestra sociedad. Ello es un caldo de cultivo adecuado para que los "sanadores alternativos" sean el recurso de cantidad de personas convencidas erróneamente de que padecen de enfermedades orgánicas o con temor a perder su buena salud. Procurar un diagnóstico médico a dolencias psicológicas da pábulo a la pseudociencia y potencia los éxitos de falsos médicos. Desgraciadamente, la aceptación de un malestar psicológico puede ser todavía un estigma social, por lo que la actitud, consciente o no, del paciente influye muy mucho al no aceptar que no posee ninguna patología física y estar dispuesto a aceptar la incapacidad del médico convencional para sanarle.
Resulta muy común también, por parte de los practicantes de las terapias alternativas (que, a veces, también se denominan "complementarias"), repetir que la medicina convencional alivia síntomas específicos sin tratar la causa real de la enfermedad. En caso de haber un tratamiento conjunto, de la medicina científica y la complementaria, los practicantes de esta última consiguen magnificar su eficacia en caso de que exista alguna mejoría. La medicina ortodoxa diagnostica en ocasiones que no existen indicios de ninguna enfermedad, por lo que los pacientes acaban derivando a practicantes alternativos que encontrarán algún desequilibrio "energético" o nutricional; si se da alguna mejoría sobre una enfermedad física inexistente, se produce un nuevo converso. La personalidad fuerte y carismática que pueda tener el terapeuta marginal acaba destapando un aspecto mesiánico de la medicina alternativa y deslumbrando al paciente, que puede tener alguna mejora psicológica derivada en alivios sintomáticos a corto o largo plazo.
En conclusión, los clientes potenciales de ciertas terapias deberían averiguar si éstas tienen el apoyo de investigaciones médicas sólidas. Los testimonios personales de apoyo carecen de valor para decidirse por determinada terapia, cuyos defensores tendrían que proporcionar pruebas empíricas definitivas. El escepticismo debería producirse ante terapeutas que manifiestan ignorancia u hostilidad hacia la medicina científica (sin refutar las crítica que ésta haga a su práctica), que no son capaces de explicar razonablemente sus métodos, aludan a "fuerzas espirituales" o "energías vitales" (o similar jerga mística), mantengan poseer ingredientes o procesos secretos, apelen a conocimientos ancestrales u otras formas de conocimiento, hablen de la persona como un "todo" (en lugar de tratar enfermedades) y estén formados en instituciones de dudoso origen.
Como dije al inicio, la medicina, concretada en ciertas terapias, se aprovecha de la debilidad de las personas, y una falsa esperanza de curación suplanta con relativa facilidad al sentido común y la disposición a exigir pruebas.

C.V. Subir


Correspondencia

Publicamos una serie de cartas que se cruzaron entre el autor del artículo "Neurosis y religión" (publicado en nuestra edición de junio) y un amigo suyo creyente. Nos ha parecido interesante la controversia.


Buenos días.
La semana pasada recibí un sobre con un artículo escrito por ti. Lo tengo guardado con cariño, puesto que lo ha escrito un amigo al que aprecio. Pero como adivinarás no estoy de acuerdo con lo que se expone. Como sería muy largo el correo para exponer mis posiciones al respecto, sólo diré una cosa: Si ser creyente es una enfermedad, bendita sea. Ojala todo el mundo la tuviera, porque sería un lugar mejor.
Un saludo,
J. M.

***

Hola majete, no estoy de acuerdo contigo, esto no sería un lugar mejor, y a las pruebas me remito, a lo largo de la historia ha existido siempre el sentimiento religioso y no ha hecho de esto un buen lugar, eso sí, tenéis la suerte los creyentes de estar salvaguardados, como dice Freud, ante la depresión neurótica, claro que, a expensas de los demás.
Y la religión católica (la que profesas) ha sido maestra en esto, no es que no sea buena, es que es maligna de por sí: no es que deshumanice los sentimientos al negar a los hombres la posibilidad de sentir como humanos, sino que criminaliza todos estos sentimientos con la forma del pecado; al que en un principio podía ser una persona convencida de que con su granito de arena podía contribuir a la mejora general de la humanidad, no le queda más remedio que (porque nadie puede dejar de ser humano aunque lo intente) al intentar ir "contra natura" y no poder conseguirlo y por ende ser culpable del pecado, no le queda mas remedio que defenderse contra esos sentimientos achacándoselos a los demás (proyección psicológica, ¿recuerdas?, búscalo en Internet), y por supuesto castigar al "culpable", y no es necesario quemarle vivo en la hoguera, hay otras muchas formas de castigar al culpable, física o psicológicamente.
De ahí han venido muchos grandes males de las religiones; los religiosos no sufren, pero sí hacen sufrir a los demás; yo no quiero padecer una enfermedad que me haga feliz a mí pero infelices a los de alrededor.

***

Veo que sigues sin entenderme. Tú me hablas de un dios vengativo y castigador. Yo creo en un Dios de amor, que se hizo hombre para redimir del pecado a la humanidad, para hacerla libre (en las cartas de los Apóstoles se dice "la verdad os hará libres"). El cristianismo no deshumaniza ni reprime nada. Con su llegada se abolió la esclavitud, se crearon las primeras escuelas (¿Sabes quienes eran Santo Tomás de Aquino, San Juan Bosco?), los primeros alberges y hospitales, los primeros hospicios y residencias… El cristianismo dio, por primera vez, un mensaje de paz y concordia, de perdón a los enemigos, de unidad de todos hacia una meta superior. ¿Es sentirse salvaguardado a expensas de los demás, el dejarlo todo por amor a Dios para ir a atender a gente necesitada por todo el mundo? Te hablo de los misioneros. ¿Sabes quiénes son San Felipe Neri, San Francisco Javier, Daniel Comboni, Teresa de Calcuta? También te hablo de los religiosos y religiosas que se dedican a la vida contemplativa, que además de rezar se dedican a atender a todo el que necesita algo y llama a su puerta. También hay seglares (no religiosos) que se dedican a ayudar a la gente (como Cáritas, y otras organizaciones). En definitiva, siempre se ha buscado el bien común.
Cierto es que en todos los sitios cuecen habas, y la Iglesia católica no es una excepción, que a lo largo de la Historia han habido excesos cometidos en nombre de la fe. Pero la conducta torcida y desviada de unos pocos, no hace que la Palabra sea falsa o mala, o que los valores buenos para todos que antes he mencionado -y me quedo corto- no valgan. Aun así la Iglesia católica -en la figura del papa Juan Pablo II- pidió públicamente perdón por los fallos cometidos a lo largo de su historia. ¿El anarquismo, comunismo, o cualquier otra corriente ha hecho lo mismo?
Sobre lo que me hablas del pecado, me demuestras que no entiendes nada. Cuando "metes la pata", Dios no te manda fuego ni rayos… El supuesto "castigo" es la consecuencia lógica de nuestro acto -Dios no interviene para nada en ese castigo-. El hecho de confesarse consiste en una autocrítica en la que tú reconoces esa metedura de pata. Es un ejercicio de humildad y sencillez, un acto de comunión con Dios. Pero Dios no te castiga, todo lo contrario: te da una nueva oportunidad porque te ama, porque sabe de todo lo bueno que hay en ti, y quiere que deseches lo malo. Todo desde nuestra libertad individual -libre albedrío-. Tú puedes creer o no.
Esto último no existe en otras religiones: Si tú reniegas de tu fe y eres musulmán, eres reo de muerte; si eres judío, te expulsan de la sinagoga. En cambio los cristianos, creas o no, siempre tienes nuestra puerta abierta.
No me extiendo más. Y que conste una cosa: a pesar de que pensemos de forma antagónica en muchas cosas, te respeto y te considero mi amigo, y que si necesitas algo de mí, sabes dónde estoy.
Un saludo,
J. M.

***

Hola majo, yo también te quiero y te entiendo, entiendo que la gente cree lo que quiere creer, por muy absurdo que sea si se analiza con rigor. Y no espero que cambies de opinión; "querer desarraigar de pronto la creencia religiosa sería inútil. El creyente no se deja despojar de su fe con argumentos ni con prohibiciones. Y si ello se consiguiera en algún caso, sería una crueldad. Un individuo habituado a los narcóticos no podrá ya dormir si le privamos de ellos" (Freud en "El porvenir de una ilusión").
Como creer que el cristianismo es bueno: No, la historia ha demostrado lo bueno que es el cristianismo. El cristianismo no fue una creación de Jesús (si es que existió un tal Jesús en Nazaret y no fue un invento de la época, pues ningún historiador de entonces lo menciona), el cristianismo fue creado por Pablo de Tarso, fue obra suya, como sabrás, y como toda obra de cualquier artista representa su mundo interior. Y como se sabe a través de su historia, Pablo de Tarso era un misógino sado-masoquista (o sea, sádico y masoquista) y así creó su obra; misógina, sádica y masoquista, y desde entonces la Iglesia católica se ha dedicado a hacer daño dentro y fuera de sus confines. Dentro imponiendo unos cánones inaceptables de sufrimiento y de negación de la naturaleza en todos los sentidos, asexuando al hombre y a la mujer y no solo negando sus sentimientos e instintos sino, como te dije, criminalizándolos, anteponiendo el dolor al placer; con la promesa de un fantástico mundo futuro estáis hipotecando este presente real. Y del daño fronteras afuera no me voy a detener, del dominio público es (si se quiere ver).
Releo tu mensaje y veo lo ingenuo que eres, no niego que haya habido gente buena dentro de la Iglesia, pero de ahí a creerte todo lo que te cuentan va un abismo: ¿Quién cuenta la historia de todos esos "santos"? ¿Cuándo la Iglesia católica ha dejado de mentir para ocultar sus desmanes? ¿Cuántos siglos han hecho falta para que reconociera algo que ya hacía mucho tiempo era del dominio público? ¿Cuándo ha dejado de falsearlo todo para su propio beneficio?
Y en lo que respecta a la "caridad cristiana", ¿no serás tan cándido que creas que la prioridad principal no es hacer cristianos, para aumentar el poder de la Iglesia? Y cuando alguien ha antepuesto el bienestar de los necesitados, se las ha tenido que ver con la jerarquía católica, como parece que los jesuitas y su "Papa Negro" lo querían últimamente, ahora marginados y defenestrados, o más cerca, aquí mismo, en la parroquia de Entrevias; San Carlos de… ¿Borromeo?
No, amigo mio, no, cuando se va a ayudar a la gente lo primero que hay que hacer es respetarla, y no querer imponerle nuestros criterios, y menos aún si son tan insanos como los católicos; y para eso existen innumerables ONG que no pretenden sacar crédito con su ayuda ni imponer ningún ideal. Lo que a continuación te cito es el razonamiento de un antropólogo (Nigel Barley), creo que suficientemente cualificado como para tener en cuenta al menos su opinión: "y se intimida a los indígenas por la fuerza y con el fuego del infierno. Las misiones destruyen las culturas tradicionales y el auto-respeto de los nativos, reduciendo a los pueblos de todo el globo a un estado de indefensión, convertidos sus integrantes en imbéciles desconcertados que viven de la caridad y en dependencia cultural y económica respecto de Occidente. El gran fraude reside en querer exportar al Tercer Mundo sistemas de pensamiento que el propio Occidente ha desechado hace tiempo". "Excepto quienes quieren seguir engañándose (que no son pocos)", añadiría yo.
Y al final me haces una comparativa con otras dos grandes y excluyentes creencias, como si los pecados de las otras justificaran los de la tuya, por favor, no me insultes, ¿pero qué argumentos son esos? Además, ¿tantas diferencias ves entre estas "fes" y la tuya? La una es de la que emana vuestra creencia, tanto que hasta compartís parte del Libro Sagrado, y la otra se encuentra más o menos como la católica se encontraba en la Edad Media, donde ¿no eras "reo de muerte" si acatabas la religión católica? No en vano el Islam tiene mil cuatrocientos y pico años. La diferencia fundamental estriba en que esta última religión se nutre del atraso cultural que le vale para imponer sus criterios, un atraso que la Iglesia Católica quiso perpetuar en Occidente, pero que al final no consiguió. Otra gran diferencia, no le veo.
En lo que respecta a las cartas de los Apóstoles, lo de "la verdad os hará libres" a mi me recuerda mucho a "Arbeit macht frei" o lo que es lo mismo "El trabajo os hará libres", que es la frase con la que te recibe la puerta de entrada al campo de Auschwitz, donde se hacían tan grandes barbaridades. Unas barbaridades que, por cierto, el Vaticano tardó mucho tiempo en condenar. Y sin embargo, yo no puedo más que estar de acuerdo con esa frase que me dices; llegará un tiempo en que superaremos tanta absurda superstición y nos acercaremos un poco más a la libertad.
En fin, amigo mío, cada uno es libre de creer lo que quiera creer, pero lo que no se puede es pretender hacer a los demás comulgar con ruedas de molino, y es más, te repito, tienes suerte; la fantasía, la ilusión de sentirte protegido por un Padre Todopoderoso tiene sus ventajas, pero eso no cambia la realidad (más que en tu interior). Y además, yo también te respeto, te considero mi amigo y además te reconozco el mérito de que, a pesar de profesar una creencia tan corrosiva como la tuya, que tantos sueños ha destruido y que ha trocado tantas buenas personas en monstruos, te hayas sabido mantener al margen de esa tendencia, ¿será por tu candidez?
Un saludo, amigo.

***

Leyendo tu mensaje veo que mezclas churras con merinas, que tienes una anarquía de ideas que te conduce a decir cosas que no se sostienen aunque las apuntales.
Empecemos por orden:
1) Sigmund Freud fue el padre de la psicología moderna. Tiene el mérito de asentar, con sus estudios, los principios de la "medicina mental" (la teoría del Yo, el super yo y el ego, la relación entre la consciencia y la inconsciencia, etc.). Todas esas teorías y estudios médicos, con el tiempo, han sido mejorados, ampliados y superados (por ejemplo los estudios de discípulos suyos, y más recientemente del Dr. Vallejo Nájera, el Dr. Rojas Marcos, entre otros). Pero el fallo que tuvo fue que quiso interpretar el fenómeno de la fe. Precisamente su subconsciente le traicionó. Sus reticencias y rencor al cristianismo, y su animadversión a su propia fe judaica -lo mismo que le pasó a Carlos Marx-, se desprenden de sus interpretaciones sobre la religión. Para mí no es una referencia en este sentido. Lo cual no quita para reconocer el valor de sus estudios médicos.
2) ¡Que dudas sobre la veracidad de la existencia física e histórica de Jesucristo! Te creía más culto. Hay montones de fuentes: Para empezar los Evangelios, los Hechos de los Apóstoles y las Cartas de los Apóstoles. ¿Que no te sirven? Ahí tienes los Evangelios Apócrifos, escritos en su mayoría por gente que fue testigo ocular de la presencia y actos de Jesús. Las fuentes rabínicas también hablan de Jesús: de su estancia en Egipto durante su niñez (b. Shabbat 104b; Sanh 107b), de que su madre se llamaba María (b. Shabbat 104b; b. Jag ab); de la acusación de herejía por llamarse Hijo de Dios (M. Yeb 4, 13;b. Guemara, Yeb 49b; b. Yoma 66d), de sus milagros (b. Sanh 43, 107 y 107b), de sus discípulos, de la condena de Poncio Pilato, la crucifixión , de su estirpe relacionada con el rey David, de la promesa de su regreso... Además, dentro del Talmud, hay una condena específica a Jesús (Gut. 56b-57a), aunque también ve con agrado parte de sus enseñanzas (A. Zar 16b-17; T. Julin II, 24). Por otro lado también tenemos referencia en fuentes clásicas romanas como Tácito en sus Anales XV, escrito allá por el año 115-117, o la de Suetonio en su Vida de los doce Césares; también hace referencia Plinio el Joven en su X libro de sus Cartas. Aunque la fuente clásica más detallada y exhaustiva fue la del historiador romano, de origen judío, Flavio Josefo (siglo I d. C.) (Ant. XVIII 63, 64; XX, 200-3).
3) Cuando Pablo se convirtió al cristianismo -que todavía no se llamaba así- ya existía una comunidad cristiana en expansión, en la cual algunos de sus líderes, como Santiago el Mayor, ya habían dado testimonio con su sangre. Sobre lo de su carácter, no me voy a parar a contestar, porque lo que dices es fruto de tu desconocimiento.
4) Las historias de los santos, las han escrito historiadores, cronistas y, en la actualidad, periodistas.
5) Sobre lo del poder de la Iglesia y lo de la jerarquía, el "Papa negro"… ¡Qué chorradas hay que oír! Te recuerdo que fue la II República la que expulsó a los jesuitas, y que nadie en la Iglesia los ha expulsado sino que están integrados plenamente como una corriente más (como los carmelitas, franciscanos, dominicos, Opus Dei, Kicos...). Sobre lo de la parroquia de Entrevías, entérate: No se va en contra del libre pensamiento, sino que se recordó cuáles son los dogmas y creencias fundamentales de la doctrina católica, pero no se expulsó ni se persiguió a nadie.
6) Sobre lo de las ONG, te diré que han empezado a funcionar hace poco más de una década. Las misiones llevan siglos. Los misioneros no imponen nada. Predican con su ejemplo y con su ayuda. Los que quieren creer, creen y si no, no pasa nada. Hablas de imposiciones y abusos. Si leyeras un poco más de historia sabrías que fray Junípero Serra mandó un informe al rey Carlos I sobre los desmanes de los banqueros alemanes y de ciertos terratenientes españoles sobre la población indígena. El rey mando al virrey que ahorcase y quemase a los culpables. Hay más ejemplos (como el de monseñor Romero) pero no quiero hacer esto más largo. Pero te diré que hay montones de sitios donde no llegan o no quieren llegar las ONG y sí están los misioneros desde hace siglos.
7) Sobre los campos de concentración, tampoco voy a hablar nada. La sangre de miles de religiosos y seglares católicos perseguidos, recluidos y asesinados en ellos ya lo dice todo.
8) Y para acabar: ¿Qué es eso de "comulgar con ruedas de molino"? ¿Qué es eso de que el cristianismo es corrosivo? No hay nada más corrosivo que los inicios del anarquismo, que empezó con atentados terroristas, tiros en la nuca y linchamientos. La historia reciente demuestra que los anarquistas han asesinado a todo aquel que pensaba distinto y aniquilado sistemáticamente todo aquello que no comulgue con sus ideas, dando luego lugar a dictaduras comunistas. Y como toda dictadura, sólo viven bien los dirigentes mientras que el pueblo pasa hambre y necesidades bajo un peso opresor. Por ello el cristianismo camina para su tercer milenio, mientras que las dictaduras comunistas después de ochenta años caminan hacia su extinción ("por sus frutos los conoceréis"). Por cierto, ¿cuándo pedirán perdón por sus tropelías? (son conocidas desde hace tiempo).
Repites mucho lo de "mi ingenuidad", "mi candidez"… Lo prefiero al resentimiento y la amargura que desprendes en esos comentarios.
Para llegar a esa "candidez" que me reprochas, he tenido que hacer un largo camino y sufrir muchas cosas. Pero he conseguido desprenderme de los integrismos de cualquier tipo, la ira, la xenofobia, el racismo, la política… Me centro en mi fe cristiana. Ser cristiano es una forma de vida, de ver el mundo que te rodea desde la paz, el amor y la fraternidad. Al igual que hizo Jesucristo, yo valoro al individuo, a la persona por lo que es él o ella, no me importa su sexo, su credo, sus ideas o su raza, porque reconozco en él o ella a un hijo de Dios, con sus virtudes, su inteligencia, su forma de ver la vida y el mundo. En mi círculo de amistades tengo de todo. ¿Hay algo más enriquecedor?
Te pido perdón por haberme extendido "un poco" y me despido definitivamente, porque no quiero entrar en una espiral de correos sin fin. Yo soy católico y tú eres ateo. Pues muy bien, ¿y qué? Me quedo en que somos amigos y compañeros. Te mando un fuerte abrazo y mis mejores deseos.
Un saludo,
J. M.

***

Hola de nuevo, lamento que te enfades conmigo y no quieras que nos sigamos escribiendo y de verdad me alegro que sientas esa paz, yo también valoro al individuo por encima de otras consideraciones o creencias, pero siento no poder estar de acuerdo contigo en lo que respecta a la Iglesia católica. De acuerdo en que ha habido personas que se han sacrificado por los demás con una gran fe y abnegación, pero créeme, esas personas, que no han sido tantas, pues la Iglesia se ha encargado muy bien de multiplicar sus méritos o incluso de crearlos, lo han hecho no gracias a sus creencias religiosas, sino a pesar de ellas, cosa que aún tiene mayor mérito, pero te repito que son más escasos de lo que parece y la mayoría de estas personas, si no todas, son anónimas.
Dices que tengo una "anarquía de ideas" y que digo cosas que no se sostienen ni aunque las apuntale; lo de la anarquía de ideas es la primera vez que lo oigo, ya me dirás lo que significa, y lo otro; tú me dirás cómo se sostiene la defensa de una religión cualquiera, como la única verdadera, ¿a cuento de qué? ¿Por qué no va a ser la verdadera la judía, o la musulmana, como monoteístas? ¿No dicen ellos también que son los portadores de la verdad, y tienen tantos milagros y mártires como vosotros? ¿O por qué no podía ser el universo creación de varios dioses como dicen las creencias politeístas? ¿Por qué no pueden poseer cabeza de perro y cuerpo de hombre como pensaban los egipcios? ¿O ser grandes héroes como decían los griegos y dicen los hindúes, en sus cielos particulares, también todos con sus grandes milagros, mártires, visionarios y profetas? Y si te parecen muchos, ¿por qué no solo dos, uno macho y otro hembra, que gracias a su amor infinito nos han ido creando a todos y han elaborado luego este mundo para que disfrutemos en él con todos nuestros sentidos e instintos? Pero sin echarnos luego del edén, claro.
A lo largo de la historia ha habido no cientos, sino miles de religiones, y todos sus seguidores han creído estar en posesión de la Verdad, pero, si todas dicen que las demás mienten, ¿por qué tiene que ser precisamente la tuya la que no lo haga?
Pero empecemos por orden, como dices:
1) ¿Por qué no os gusta Freud a los católicos? ¿Es porque con sus estudios y argumentos científicos desbarató todas las farsas de la religión? Cómo echaría alguno de menos los buenos tiempos en que quien se atreviera a decir algo inadecuado era echado a la hoguera sin contemplaciones, como por ejemplo los que defendían las teorías de Copérnico (que por cierto, se salvó de la quema porque su obra, escrita mucho tiempo atrás, no la publicó hasta que no se vio morir, de hecho, se publicó el mismo año de su muerte, ¿por qué crees tú que haría eso?). Como Giordano Bruno, el amigo de Galileo, que después de sufrir torturas durante años fue quemado vivo con un palo clavado en la lengua para que no hablara, o el mismo Galileo, recluido de por vida a pesar de retractarse, y todo por pretender que la tierra giraba alrededor del sol y no al revés (pero qué insensatos), claro que si era esto verdad, tu Dios de amor no podría haber mandado detenerse al sol para que Josué exterminara totalmente a sus enemigos y no se le escapara ni uno amparado en las sombras de la noche, como dice la Biblia; y si la Biblia miente en esto, ¿por qué no podría mentir en todo lo demás?
En fin, que como no se pudo quemar a Freud, solo se prohibió la lectura de sus libros, al menos en el que desmonta todas vuestras teorías; "Tótem y tabú", incluido en "El Index Librorum Prohibitorum et Expurgatorum" en 1916. Si tantos sinsentidos ponía en el libro, ¿por qué la Iglesia se tomo tanto interés en censurarlo? Yo te lo recomendaría, si no incurrieras en pecado, por cierto, que el de Hitler ("Mi lucha") nunca estuvo prohibido por la Iglesia.
Ah, y no es el "yo, super yo y ego", sino "yo, superyó y ello".
2) No me llames inculto, todas las fuentes que mencionan a Jesús provienen de la Biblia, y de los apócrifos, pero éstos ni siquiera vosotros los reconocéis como ciertos (y no me extraña, pues si los sinópticos ya de por sí son fantásticos, los apócrifos, no veas) y ya sabemos lo que nos podemos fiar de la Biblia, ni siquiera vosotros, los cristianos, os ponéis de acuerdo en lo que pone, que cada uno la escribe de una manera. En cuanto a los historiadores que dices, todos son de al menos 100 años después de Cristo, y solo se conservan copias hechas muchos siglos después, y con lo de Josefo, como sabes hay mucha controversia con la autenticidad del pasaje 18, 3, 3 al que te refieres, y casi nadie (historiadores) defiende que lo haya escrito él, además, las copias que se conservan no son del 93 d. C. que es cuando se hizo, sino de varios siglos mas tarde. Y qué me dices de los apóstoles; ninguno de ellos conoció jamás a Jesús. Pero, ¿qué más da? Si tú dices que existió, pues existiría, aunque de ahí a toda la parafernalia que os habéis montado… primero hombre que ascendió al cielo y se hizo Dios, luego Dios que bajó del cielo y se hizo hombre…
3) Lo de Pablo es del dominio público, hasta él se denominaba a sí mismo como "el aborto de Dios" y transformó su odio a sí mismo en odio al mundo y al placer, y exaltó la sumisión, el desprecio del individuo y el goce del dolor, además de la repulsa a la "carne" y el elogio del celibato, cuando Jesús (si es que existió) nada tenía que ver con esto.
4) La historia de tus santos la escribió tu Iglesia y puso lo que le dio la gana, parece mentira que digas otra cosa.
5) Y luego dices que no te llame inocente; ahí están los hechos, si no los quieres ver es cosa tuya. Los jesuitas fueron la élite de la Iglesia, hasta que Juan Pablo II les cortó las alas, el motivo: se pusieron al lado de los pobres y la Iglesia no estaba preparada, eso lo sabes tú, o deberías saberlo, y el mismo caso es el de la iglesia de Entrevías, que cuando alguien se pone del lado de los débiles, eso no le cuadra a la curia.
6) El fin de las misiones, para lo que fueron creadas, no era para ayudar a la gente, sino para cristianizarla, como sabes; si en un principio se les daba un poco de comida, no era más que para atraerla y de este modo poder adoctrinarla más fácilmente, otra cosa es, y de esto tampoco hace tanto, que algunos religiosos vieran la necesidad "real" de estas personas y fueran anteponiendo poco a poco estos intereses a aquellos. Pero claro, esto no iba con el Vaticano y ahí los tienes; marginados y a punto de la defenestración, como los jesuitas y los curas de la iglesia de Entrevías (que no sé si son jesuitas también).
7) J. M. que no te enteras, que eran judíos: j u d i o s, por supuesto que habría algún católico de por medio, hubo millones de muertos, pero a los cristianos no se les perseguía, y la Iglesia guardó silencio de todas las tropelías nazis desde el primer momento. Cuando Hitler se rearmó en 1935 violando el Tratado de Versalles, la Iglesia católica lo aprobó y, sistemáticamente, después calló de todas las atrocidades que se hicieron: el boicot a los comerciantes judíos, la proclamación de las leyes raciales de Núremberg, la Noche de los Cristales Rotos o la creación de los campos de concentración, y no solo eso, sino que le entregó su archivo genealógico a los nazis para que éstos supieran quiénes eran cristianos y quiénes no, y por lo tanto sospechosos de judíos. Y los siguió tapando y exculpando hasta el final de la guerra, e incluso mandó decir una misa de réquiem en memoria de Hitler a través del cardenal Bertram. Luego ayudó a muchos de los nazis en fuga a escapar procurándoles medios, visados y protección ¿Por qué hizo todo eso? Bien claro está, era la Cruzada del siglo XX, se estaba exterminando a la competencia, odiada y envidiada (consciente e inconscientemente) por haber sido el Pueblo Elegido. Lo que no se consiguió en la Edad Media, lo estaba haciendo ahora Hitler con los judíos.
8) Y para terminar, estoy de acuerdo contigo, todos los totalitarismos son malos, sean del color que sean, esa es una de las causas por la que los monoteísmos, que no son más que totalitarismos religiosos, o sea, dictaduras espirituales, lo son aún más que los politeísmos y ahí está la historia; "por sus frutos los conoceréis", como dices.
En lo del comunismo y el anarquismo, me parece que tienes un poco de cacao: no es lo mismo "comunismo autoritario" que "comunismo libertario"; no se parecen en nada, el primero pretende someter al hombre (como la religión) y el segundo, liberarlo.
Y de las faltas del anarquismo (mira que eludí el tema en el anterior correo, pero tú erre que erre), pues bien, esas tendrás que decírmelas tú, y luego comparamos, ¿vale?
Pero por supuesto que se han cometido errores, somos humanos, no somos nosotros los que deshumanizamos al hombre criminalizando sus pasiones y emociones (que por el simple hecho de pretender negarlos se van a hacer más fuertes), sino vosotros los que pretendéis que un dios nos creó junto con nuestros instintos y sentimientos para luego castigarnos si los seguimos (los instintos) o simplemente si los tenemos (los sentimientos), pero ¿en qué cabeza cabe? A no ser que lo que pretenda es ponernos el caramelo para luego, si lo cogemos, darnos con la maza. ¿Eso es un "Dios de amor", como dices? ¿No es eso un dios "vengativo y castigador", como dices que digo? A mi tu dios lo que me parece es que es un hijo de puta.
Pero, amigo mío, ¿es que es tan difícil reconocer lo absurdo de vuestros postulados? ¡Ya! me dirás que es cuestión de fe. O sea, que tu Dios primero nos da la inteligencia, y luego nos impide utilizarla. Primero nos hace inteligentes "para distinguirnos de los animales" y luego nos dice que para conocerle tenemos que dejar de pensar, que tenemos que volver a ser como animales (eso sí, sin instintos ni sentimientos).
Y en lo que respecta a los "asesinatos" de los anarquistas, te diré que muchos de ellos, si no todos, fueron hechos por personas sensibles que arrastrados por grandes injusticias sociales quisieron cambiar la realidad de otras muchas personas que sufrían, sacrificando a sus autores y sacrificándose a sí mismos, pues la mayoría sabían que iban a ser apresados, torturados y muertos, incluso algunos, como Angiolillo, el ejecutor de Cánovas del Castillo, ni siquiera se movió del sitio cuando mató al responsable de las torturas y muertes de la prisión de Montjuich.
Así que ya ves, es la conmoción ante las injusticias y el deseo de cambiar la sociedad y hacerla mejor lo que movió a estas personas en sus actos aun a sabiendas de lo que les esperaba. Se sacrificaron a sí mismos en pos de los demás, como decís que hizo Jesús (pero sin esperanza de resurrección ni de vida futura ni de premio al lado del Padre). Mira, al final, vamos a estar nosotros más cerca de él que vosotros mismos. La diferencia es que Jesús (si es que existió) no mató a nadie. Aunque luego la Iglesia lo remedió.
Pero sí, por supuesto que se habrán cometido errores, nosotros no somos infalibles.
En fin, amigo mío, espero que no cambies, te prefiero ingenuo, no es malo ser ingenuo, lo malo es aprovecharse de los ingenuos, y "la religión existe desde que el primer hipócrita encontró al primer ingenuo" (Voltaire). Y es cierto, tengo resentimiento contra la religión, creo que es un mal que ha hecho mucho daño a través de la historia, y lo sigue haciendo, y no solo la tuya, sino todas, aunque la tuya se lleva la palma; lleva a sus espaldas torturas, genocidios y millones de muertos, eso sin hablar de los daños psíquicos producto de los sentimientos de culpa y miedo que han atormentado a media humanidad durante casi dos mil años.
Pero aun así, yo no las erradicaría totalmente (si es que pudiera hacerse), primero porque creo en la libertad de las personas para creer lo que quieran creer y segundo porque creo que le sirven de sostén a mucha gente que sin ella se sentiría perdida. Pero con lo que no puedo comulgar es con tanto crimen, ni con tanta mentira, ni con la intransigencia de creerse en posesión de la Verdad Absoluta, ni con el pretender imponérsela a los demás, tanto en las ideas como en los actos y por supuesto ni con el adoctrinamiento a los niños, eso me parece de una cobardía absoluta; es utilizar a las personas cuando mas maleables, débiles e indefensas son, para perpetuar un poder y una creencia, a la vista está, enfermiza.
Ya lo ves, al final me he extendido yo mucho más que tú, también te pido disculpas, y también me quedo con tu amistad y te deseo lo mejor, y me alegrará que un día nos veamos y charlemos de, por ejemplo, fútbol.
Un saludo.

Félix Casado Subir


Inauguración de la biblioteca social La Colmena

Con mucha ilusión, el día 20 de septiembre, el grupo Tierra de Fuego abrió las puertas de la Biblioteca Social La Colmena, sita en La Laguna, c/ Heraclio Sánchez, 23, edificio Galaxia, local 21B (Tenerife). Sin la necesidad de los grandes boatos, de los grandes fastos a que nos tiene acostumbrados los parásitos políticos, sin hacer casi publicidad, con la tranquilidad del que sabe que tiene razón, nos reunimos un grupo de amigos y amigas para dar el primer paso en esa senda que, más pronto que tarde, inexorablemente nos debe llevar a la acracia. Aunque conscientes del ingente trabajo que nos queda por delante, también tenemos consciencia de las grandes posibilidades que da este proyecto cultural, como lo tuvo en su momento Sébastien Faure cuando abrió su escuela La Ruche (La Colmena) en 1904, de donde tomamos el nombre de la Biblioteca, una colmena en donde no habrá ni reinas ni zánganos, sino personas libres.
Tras años empeñados en difundir el ideal libertario a través de la edición de folletos y libros, de los cuales llevamos editados más de 40 títulos, hemos creído conveniente, sin dejar de lado esta labor editorial, contar con un espacio propio en forma de biblioteca, en donde el pensamiento anarquista pueda estar al alcance de todo el mundo y demostrar que va más allá de una rebeldía juvenil, de una postura estética, como constantemente se nos pretende hacer creer, convirtiéndose en un modo de vida.
Aunque la idea inicial no es constituir un ateneo, sí tenemos claro que queremos convertir la biblioteca en un ente vivo, activo y no en un simple almacén de publicaciones. De carácter completamente autogestionado, la primera fase de este proyecto cultural se centrará en la clasificación de todo el fondo bibliográfico, compuesto por libros, folletos, publicaciones periódicas junto a material audiovisual, para posteriormente desarrollar, según nuestras capacidades y fuerzas, un grupo de actividades que girarán en torno a dos ejes centrales: Por un lado, el análisis, comprensión y difusión del ideal ácrata mediante debates, charlas, conferencias, club de lectura… Por otro lado, ofertar un modo de ocio alternativo al que potencia esta sociedad consumista, con un espacio libre de humos y alcohol, en donde lo importante sea la persona y no la masa de gente, con audiciones, jornadas de cocina, talleres fotográficos y de vídeo, y todas aquellas propuestas que surjan y seamos capaces de llevar a cabo. A más largo plazo, nos gustaría romper las barreras físicas de la propia biblioteca, del propio local, y trasladar sus actividades al propio espacio urbano, con puntos de lectura, actividades de conocimiento espacial… En fin, como ya hemos comentado, plantear un modo alternativo de disfrutar nuestro tiempo libre, de nuestras vidas, activa y con pleno control de nuestras acciones.

Grupo Tierra de Fuego Subir


Crisis… ¿Qué crisis?

Desde los medios de "comunicación" nos machacan los ojos y los oídos diciendo que "el país" ha entrado en una etapa de "recesión económica". El gobierno del PSOE intenta disimular la situación. El PP intenta aparecer ahora preocupado por los trabajadores despedidos (nos tronchamos de la risa).
Lo que se denomina "izquierda" y los sindicatos pactistas ni saben ni contestan… hasta hay ocasiones en las que comprenden "lo mal" que lo están pasando los empresarios. Y, precisamente, los empresarios y banqueros a lo suyo: a seguir forrándose a costa del pueblo. ¿Dónde está la pasta que durante todos estos años de "bonanza económica" trincaron esos elementos? ¿Por qué no la usan ahora para paliar los efectos de la crisis? ¿Se han quedado sin dinero los pobrecitos? Pues los telediarios están constantemente hablando de que siguen sacando beneficios…
Ellos se agarran a que el petróleo ha subido (pero cuando baja, ellos no bajan los precios), a que ya no se venden pisos a 30.000 y 50.000 euros, a que ha caído el consumo… y es que nos han estrujado al máximo, y ya no podemos más. La ambición no tiene límites. La crisis la producen ellos para su propio beneficio. Es la excusa para ponernos contra la pared y poder reorganizar sus beneficios. Ellos nunca están en crisis. Ellos siempre engordan.
Para ejemplo, un botón: el cierre de Martinsa-Fadesa que ha dejado a los 234 trabajadores de la empresa en la calle (más miles de obreros que perderán su trabajo por este cierre patronal). Ante esto, las reacciones han sido las siguientes:
-El empresario, un tal Fernando Martín, dice que no tiene liquidez, cuando su fortuna está valorada en miles de millones de euros.
-El gobierno permite esto y dice que no se meterá en los conflictos entre empresarios y trabajadores (a ver si hace lo mismo cuando los obreros salgan a la calle a protestar y no manda a reprimirlos con la policía).
-Los sindicatos burocráticos (y aquí incluimos a todos los que participan en las elecciones sindicales, tienen liberados, se llenan los bolsillos con subvenciones y participan en los comités de empresa) "comprenden" la situación del empresario que cierra la empresa y para los despedidos piden una limosnita.
Este va a ser el camino que van a llevar con todo.
Somos los trabajadores y el pueblo los que siempre estamos en crisis; los que padecemos esta lacra llamada capitalismo; los que sufrimos la jeta de cemento de los capitalistas y los gobiernos que actúan como intermediarios al servicio del capital.
Ellos son el problema. Enfrentémonos a ellos.
Se puede vivir sin capitalistas.
Se puede vivir sin gobierno ni Estado, con autogestión y autoorganización.

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