PERIODICO ANARQUISTA
Nº 242
         SEPTIEMBRE 2008

 

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Olimpiadas e hipocresía

Durante las semanas anteriores a los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 hemos tenido que asistir a las clásicas críticas al régimen comunista chino, a la falta de libertad de expresión, a la lucha de las democracias occidentales contra la injusticia, a favor de las libertades y la implantación de un sistema democrático, etc.
Hemos tenido que oír cosas como que no se puede prohibir a los deportistas que no se expresen libremente, que no se les puede obligar a firmar un documento olímpico en el que se dice que respetarán a sus marcas comerciales, que el COI (Comité Olímpico Internacional) no puede obligarles a no hacer manifestaciones en contra de la dictadura China, que la ministra de Presidencia española no puede decir a los deportistas que no deben hablar de cosas que no sean el deporte, que…
Desde luego la verborrea de los voceros del sistema capitalista democrático no ha dejado de ladrar pero el ladrido era uniforme, monocorde y poco tiene que ver con la libertad que dicen defender y querer propagar. Al igual que los deportistas, que firmaron un documento olímpico en el que se someten a los dictados de las empresas que les pagan, los periodistas y comentaristas en política, economía y sociedad españoles han sido la voz de sus amos, de los que les pagan, de las empresas que les tienen contratados, en definitiva del capitalismo, ya sé que alguien me va a preguntar ¿quién es el Sr. Capitalismo? Sin caer en la tentación de responder con calificativos que no son propios de personas les diré a los de la pregunta que el Sr. Capitalismo, es el mismo que el Sr. Comunismo, el Sr. Anarquismo. Si uno no existe los otros, como tal, tampoco pero unos y otros se reúnen en organizaciones locales, provinciales, regionales, nacionales, internacionales, y galácticas no porque todavía no hemos encontrado un planeta al que joder y fastidiar, pero todo se dará. Como el agua de Marte sea buena para beber y regar, en España los del PP se la traen para hacer el trasvase del Ebro, o los del PSOE para evitar que se haga; sí, a la hora de joder al prójimo el Sr. Capitalismo es el más inteligente, eso nadie lo ha puesto nunca en duda (por lo menos por parte de los que queremos mantenernos limpios de su suciedad).
Sí, sabemos que el capitalismo es el mejor jodiendo a los demás, les deja sin recursos, se los apropia y después se los vende y si no los pagas o quieres recuperar lo que era de todos, te detiene valiéndose de la ley y el pacto social que defiende la libertad de comercio, el derecho a la propiedad privada y el derecho a defenderla ante los ataques de "desalmados" que no saben vivir en sociedad, de "desalmados" que antes eran dueños de las materias primas y ahora las tienen que pagar para acceder a ellas. Pero ellos, los señores capitalistas (estos sí que existen) "no" son desalmados, te pagan sueldos trabajando en la elaboración de sus productos, sueldos con los que nunca se hará rico nadie; te "dan" garantías sociales después de años y décadas de lucha y sangre de los obreros que los pedían; te facilitan préstamos para que puedas acceder a una vivienda "digna", aunque tengas que estar pagándola toda la vida y le dejes las deudas de herencia a tus descendientes; te aseguran una vida "digna" siempre que no te rebeles contra ellos o contra el sistema democrático-capitalista; te garantizan el trabajo mientras ellos obtengan beneficios y siempre que seas dócil y les lamas la mano. Está muy de moda aplicar el proverbio popular "no muerdas la mano que te da de comer", esto se aplica al obrero, al trabajador que no debe morder la mano del empresario que se supone que es quien le da de comer; menuda falacia, si no hubiera una trabajador, un obrero, un dependiente, que realizase el trabajo, el empresario sería difícil que pudiese ganar un solo euro. Por sentido común el proverbio debería ser aplicado al revés, pero el sentido común desaparece en una sociedad donde uno se aprovecha del trabajo de sus congéneres para ganar dinero y vivir por encima de las necesidades humanas primordiales de vida y de ocio.
El capitalista se vale de las estructuras sociales y de las estructuras de "seguridad" de la sociedad para beneficiarse, si el obrero se rebela le manda a sus esbirros, policía, ejército, guardias jurados, etc., para que les castiguen y evitar que sigan enfrentándose al poder. En realidad nos tratan como perros y por eso nos aplican un proverbio salido del comportamiento de los perros pero, como siempre, están tergiversando la realidad y manipulando la información.
Dentro de esta manipulación de la información nos encontramos con lo que nos están diciendo de China, de su gobierno, de su política y de su economía; aliñado con la información manipulada de la falta de libertad de expresión de los deportistas en contra de las aberraciones del gobierno chino, pero lo que no hacen estos voceros del Sr. Capitalismo, que planteaban el boicot a los Juegos Olímpicos por la falta de libertades democráticas en China, es que las empresas capitalistas occidentales (europeas, norteamericanas, etc.) dejen de instalarse en China y dar beneficios al gobierno chino para que sigan manteniéndose en el poder. Que nadie ignore que las empresas occidentales en China se valen de los bajos costos salariales, ya que el Estado comunista Chino no tiene regulación laboral para una sociedad capitalista y es él quien recoge los beneficios extras que deberían repercutir en los trabajadores de estas empresas. Nadie ha oído nunca decir a los chinos que viven en España que ellos están acostumbrados a trabajar 10 y 12 horas diarias y que no descansan ni sábados, ni domingos; entonces ¿qué pasa? criticamos a un régimen para que no se pueda hacer la propaganda de las olimpiadas y no criticamos a esas empresas que van a traficar con mano de obra semiesclava en un país que no deja libertad a sus ciudadanos.
Si China no es buena para organizar unas olimpiadas, tampoco es buena para que los empresarios occidentales vayan hasta allí a aprovecharse de un sistema que le pone a los trabajadores en bandeja para ser explotados en beneficio de las empresas occidentales y de la economía capitalista de Estado que hay vigente en ese país.
Señores periodistas españoles que critican siguiendo las consignas de los perros que les dan de comer: son ustedes la voz de la inconsciencia y de la propaganda neoliberal del mundo, no son ustedes miembros del género humano ya que se niegan a morder la mano de los perros que les dan de comer, se comportan ustedes como humanos que son alimentados por perros, no son equitativos a la hora de exigir responsabilidades sobre lo que está sucediendo en China, para ustedes es bueno que las empresas occidentales vayan a China a engordar a los dirigentes chinos de la economía capitalista de Estado y no se dan cuenta, o no quieren dársela, que mientras esas empresas sigan operando en China y engordando a los dirigentes chinos nada va a cambiar ¿o es que el capitalismo no se puede desarrollar en las dictaduras? No me hagan poner ejemplos, para el capitalismo si todo fuese una dictadura encaminada a obtener mayores beneficios las empresas sería magnífico, la mayoría de humanos serían como esclavos y podrían vivir sin los problemas y quebraderos de cabeza que suponen sistemas en los que los obreros tengan algún derecho de protesta.
El problema que existe con la victoria del Sr. Capitalismo es que la nueva economía globalizada está dejando sin capacidad de decisión a los diferentes gobiernos del mundo y están siendo las grandes multinacionales quienes están imponiendo los precios y su voluntad en el mundo, y esto es al poco tiempo de iniciarse la gran oleada globalizadora, en unos años las cosas serán mucho peor, tiempo al tiempo.
Intentar hacer de unos Juegos Olímpicos, en los que no se tienen en consideración los mínimos miramientos con la vida humana (recordemos las negativas del COI a las peticiones de luto de los deportistas de EE UU por el asesinato de un entrenador de su delegación deportiva, de Georgia por la invasión y la guerra declarada por Rusia, y de la delegación española después del trágico accidente de Spanair en Madrid), los portavoces de la paz y de la solidaridad humana, eso es una patraña mientras sus dirigentes sean gentes que viven a costa de los beneficios del capitalismo; estos sí que son de los que comen de la mano del capitalismo, ya que no producen nada y sólo consumen, por tanto nunca podrán ser los portavoces de la solidaridad y de la paz ya que ellos están a las órdenes de aquellos que les dan de comer y nunca levantaran la mano contra alguno de ellos que les puedan garantizar el pan.
Si los seres humanos no somos capaces de expresar nuestros sentimientos ante los muertos en la guerra, en los accidentes consecuencia de la sociedad y la economía capitalista que pretende ganar dinero a costa de la seguridad de sus servicios, y en el asesinato sin sentido de un entrenador de un equipo olímpico, habremos perdido lo poco que de humanos nos queda y nos convertiremos, siguiendo el ejemplo que el COI transmite a todos los niños que están viendo los juegos, en salvajes capitalistas hambrientos de sangre y vísceras humanas, ojalá estemos a tiempo de pararlo, ojalá seamos capaces de reaccionar, ojalá seamos capaces de parar a la bestia capitalista y convertir el mundo en un paraíso patria de la humanidad y no de las multinacionales…
Y ustedes señores periodistas sigan diciendo que en China no hay libertad; de verdad no la hay, pero dense cuenta que en la sociedad y en la economía capitalista, que defienden, la libertad es también algo muy relativo y que, normalmente, disfrutan los que ganan buenos euros y explotan a otros seres humanos.
Esperemos que todo cambie y que la libertad integral venza, por la anarquía.

M. Vicent Subir


VIII Congreso de la IFA

El VIII Congreso de la Internacional de Federaciones Anarquistas (IFA) se celebró en Carrara (Italia), durante los días 4, 5 y 6 de julio de 2008. Cuarenta años después de la fundación de esta Internacional en la misma ciudad, los anarquistas italianos, y muy especialmente los del grupo Germinal, se volcaban de nuevo en la organización de este evento. Frente a la fachada del teatro en el que se creó la IFA, delegados de sus Federaciones y algunos invitados (entre ellos el secretario general de la Asociación Internacional de los Trabajadores, AIT), dirigieron un saludo al pueblo de Carrara y sus deseos de que el Congreso consiguiera los mejores acuerdos para potenciar esta herramienta internacional de lucha por la emancipación humana. Después, un recorrido por la ciudad, nos mostró la gran vinculación entre ella y los anarquistas: decenas de placas (de mármol, claro), colocadas por éstos en memoria de otros anarquistas (también españoles como Ferrer Guardia), de luchadores o represaliados obreros, de víctimas de la intolerancia religiosa como Giordano Bruno o de la represión estatal como Sacco y Vanzetti quienes, además de la placa (un pequeño monumento marmóreo, en realidad), tienen dedicada también la calle donde está ubicada.
Unos días antes del comienzo del Congreso, cuando ya estaba todo preparado, las circunstancias pusieron a prueba la capacidad de los compañeros del grupo Germinal para reponerse y organizar eventos: el teatro donde debía celebrarse, situado en la planta baja de su local (un impresionante edificio localizado en la Plaza Mateotti), sufrió un serio problema en una de sus vigas que impidió su utilización. Sin embargo, enseguida tenían preparado el Teatro Garibaldi, no lejos de allí. En realidad, la ciudad (al menos el centro) es pequeña. Unos diez mil habitantes, nos cuentan (60-70.000 al completo), de modo que podíamos acudir a los diferentes espacios en pocos minutos andando. Las comidas y cenas las preparaban ellos mismos en otro histórico local, con un busto de Francisco Ferrer y una placa dedicada al lado de la puerta de entrada, que sirvió igualmente (lo mismo que la propia plaza donde estaba situado) para superar otra de las pruebas: los cánticos revolucionarios en un sinfín de idiomas. Los italianos no estuvieron mal, pero creo que solo "A las barricadas" superó el listón, cantada en un extraño castellano con acento inglés, búlgaro, turco, serbio, francés o checo, entre otros varios.
En la tarde del día 4 comenzó el Congreso, abierto por el Secretariado ubicado en Londres, con una mención especial a Alfonso Nicolazzi, histórico militante de la Internacional, de la FAIt y responsable de la imprenta que tienen en Carrara. Fue un pilar, ciertamente, desde la fundación de la IFA en 1968, y había participado en el anterior Congreso -celebrado en el 2004, en Besançon (Francia)- de manera muy activa, aunque murió poco después (2005). Después, se leyeron algunos comunicados. Unos en directo, Turquía, Federación Anarquista de Sicilia, Umanità Nova, El Libertario (Venezuela), CAMA (México)… Otros por escrito, Centro de Cultura Social de Sâo Paulo (CCS-SP), Eslovenia, EE UU, Serbia... Además de otros, como el de un Centro Social italiano en solidaridad con el pueblo Mapuche, el de la amenaza de desalojo en una ocupación de Módena, que lleva ocho años, o el una manifestación en Bolonia contra la discriminación y represión de los inmigrantes, sobre la que se manda un escrito del pleno del Congreso en solidaridad y apoyo.
Con el informe del Secretariado (2004-2008), se entra en la parte de trabajo del VIII Congreso. El informe incluye, desde la economía hasta la comunicación interna, las diferentes reuniones de la CRIFA desde el anterior Congreso, los actos públicos, las relaciones con otros grupos y organizaciones, algunos interesados en formar parte de la Internacional, acciones solidarias, etc. Hay cuestiones internas de tipo práctico, como la página web, la revista o el Día de Acción, así como el análisis de la situación global de la IFA, que se tratan en comisiones cerradas de los delegados de las distintas Federaciones, con pocos cambios. Solamente la revista se convertirá en un folleto con algunas pequeñas historias de las Federaciones, además de las mociones aprobadas en el Congreso sobre diferentes temas (religión, nacionalismo, educación, etc.). La edición en papel se hará por cada una de las Federaciones que lo estimen oportuno, en su propio idioma, con tiradas cortas y con la intención de que sirva de información y propaganda de la Internacional de Federaciones Anarquistas, en sitios como las distintas ferias del libro anarquista, encuentros, foros, etc. También a nivel interno se trató la cuestión de ADA (Federación Anarquista Rusa), con una complicada existencia dentro de la IFA y que queda fuera de la Internacional, o las posibilidades y formas de solidaridad práctica, así como la estrategia. En este apartado, están también los informes de las diferentes delegaciones sobre los trabajos realizados por sus Federaciones y sus proyectos a corto plazo.
La mayor parte de los talleres o grupos de trabajo, sin embargo, contaron con la participación de los compañeros invitados de otros grupos, federaciones o la propia AIT. Desde Holanda, Serbia o Turquía, pasando por México, Venezuela o Australia, se mezclaron con los delegados de las Federaciones adheridas a la IFA, para consensuar algunos textos en temas diversos: "Explotación desde el poder e inmigración"; "Nacionalismo, fascismo, guerra y opresión", "Comunalismo Libertario", "Desaceleración" o "Género, sexualidad, anarcofeminismo", entre otros ya mencionados (Religión, Educación, etc.). El debate, fue realmente problemático por culpa de la gran cantidad de idiomas y hasta por las diferentes culturas: palabras que, incluso semánticamente, tienen el mismo significado, pueden ser percibidas de manera muy distinta debido a una utilización histórica determinada en los diferentes países. La necesidad de ir traduciendo permanentemente, hacía necesario simplificar los mensajes perdiéndose muchos de los matices y explicaciones que venían de los trabajos previos, de modo que, en opinión de los delegados de la FA Ibérica, el resultado de los escritos finales sería más flojo que los propios escritos de las Federaciones, si bien, ese resultado final, tiene el interés añadido de ser un trabajo común, debatido y compartido y las dificultades de conseguirlo no hacen sino sumar valor a lo acordado.
Han quedado algunas cuestiones pendientes en varios ámbitos, si bien, lógicamente, todo sigue abierto al debate y a las propuestas. Por ejemplo, el taller de "Género, sexualidad y anarcofeminismo", decidió no sacar una moción, sino marcar un proyecto de trabajo colectivo que comenzaría por un estudio en los diferentes países del grado de machismo y patriarcado existente, del porqué de la aceptación de esos estereotipos a día de hoy y del trabajo concreto frente a esa realidad que desarrollan los grupos y Federaciones. Igualmente, quedó pendiente de estudio la posibilidad de tener grupos de "Amigos de la IFA" o algo similar (en línea con lo que ocurre en la AIT).
Finalmente, quedó pendiente para una sesión extraordinaria del Congreso, a celebrar en Estrasburgo a finales de año, el cambio de Secretariado a otra Federación que tome el relevo a la Federación Anarquista Británica, que continuará, hasta entonces, desarrollando esta tarea.

Pascual subir


Los desafíos de la metapolítica

La reflexión en ciencias sociales, en filosofía o en politología, así como las propias experiencias de la humanidad a lo largo del siglo XX, han demostrado que la explotación, la dominación y la opresión no sólo utilizan los medios directos, más o menos coercitivos y violentos, para imponerse a los individuos y a las sociedades. La gama del "control de las mentes" (1) es muy grande, a veces muy indirecta, y en cualquier caso muy ideológica. Los postfascistas de la llamada Nouvelle Droite (Nueva Derecha) de los años 80 lo han comprendido tan bien que han recuperado el concepto "metapolítica" formulado por Antonio Gramsci, cuyo objetivo era avanzar sobre un terreno más fácil para ellos imponiendo una determinada visión del mundo, con el fin de hacer pasar mejor sus orientaciones políticas desacreditadas. En efecto, así se imponen bastante más fácilmente toda clase de nociones y de valores sin ni siquiera, en muchos casos, ser analizadas en profundidad y criticadas con seriedad.
En el campo ideológico y metapolítico, el anarquismo se ha visto anulado por el marxismo y los marxistas, desde la Primera Internacional hasta el hundimiento de la Unión Soviética. Más de un siglo por lo menos… Y los espacios y momentos en que el anarquismo fue lo suficientemente fuerte para oponerse (Ucrania en 1920 o España en 1936) han sido poco numerosos y muy frágiles. Se saben las consecuencias históricas y políticas de la hegemonía marxista sobre la crítica y la alternativa sociales: dramas repetitivos.
Recordar esto no pretende reavivar una polémica que en parte ya es obsoleta entre marxistas y no marxistas (aunque…), ni minimizar la represión que ha sufrido el anarquismo por parte de la burguesía y los Estados sin la más mínima ayuda del marxismo. Se trata, por el contrario, de plantear una cuestión actual: ¿no está el anarquismo a punto de ser fagocitado por el ecologismo, no en el plano directamente político sino más bien en las mentes y mentalidades, es decir, en el plano de la metapolítica, por decirlo de otro modo? Y, si ese es el caso ¿tenemos motivos para inquietarnos?
El objetivo no es preservar lo que sería una teoría anarquista completamente pura o rechazar las evoluciones intelectuales de nuestro alrededor, sino más bien comprender la lógica en la que operamos. Agrandar los espacios del pensamiento libre. Lejos de haber abierto la vía al socialismo libertario, el hundimiento del socialismo marxista, o supuestamente, no ha ido acompañado forzosamente por una amplitud de la reflexión.

Perspectiva histórica de las ideologías
Tanto respecto al marxismo como al ecologismo, el anarquismo puede compartir algunas críticas al capitalismo y al Estado, algunas reivindicaciones y algunas luchas también. Existe, evidentemente, una diferencia mayor entre el marxismo y el ecologismo. El marxismo ha estado más anclado en el seno de la clase obrera, aunque no haga falta considerar rigurosamente ciertas todas las afirmaciones marxistas a este respecto, ni olvidar las críticas precoces de los anarquistas en lo relativo a la dominación de una élite intelectual sobre el marxismo y los trabajadores. Por su parte, el ecologismo se corresponde más con las aspiraciones de la clase media del los países industrializados, así como con una minoría intelectual en los países en vías de desarrollo (no se puede asimilar la lucha socioeconómica de los campesinos indios, africanos o latinoamericanos con una postura puramente ecologista, a menos que practiquemos la recuperación política).
Se puede ir más lejos afirmando que si el marxismo nació a la izquierda, el ecologismo nació a la derecha a partir de Haeckel (1866) y de otros (la Liga Monista, Ernst Moritz Arndt, Wilhelm Reich, Jan Christiaan Smuts, Frederic Clements…) (2). Esta constante choca a los que parten sólo de Rachel Carson (Silent spring, 1962) o del Mayo del 68, o aparenta chocar a los que eso les conviene (3), pero es histórico. Nos podemos remontar incluso a Thomas Malthus, porque la ideología malthusiana constituye uno de los principales hilos conductores del ecologismo. No olvidemos que la teoría de Malthus ha sido criticada en su conjunto por los socialistas y los anarquistas. Encontramos así, en primer lugar, a William Godwin, ya que es, junto a Condorcet, al que responde Malthus en su famoso Ensayo sobre el principio de la población de 1798 (4).
Es muy lógico que se encuentren temas ecológicos y ecologistas en el fascismo, el nazismo y la Nouvelle Droite, cuya ideología reposa sobre el orden natural, la preservación de los equilibrios naturales, la teoría de la decadencia (la sociedad está jodida, la tierra se muere…), el arraigo a la tierra y a la sangre (Blut und Boden, eslogan nazi) y a la raza (la etnia de nuestros días). Esta lógica nos lleva hoy día a las "bio-regiones" que no son más que una versión actualizada de la "nación" como cuerpo natural del pueblo (orgánico, como se decía… siempre son las mismas referencias biológicas), una recuperación del antiguo determinismo geográfico que ha sido criticada por Élisée Reclus y otros (5).

El discurso metapolítico ambiental
Existen también convergencias ideológicas entre el anarquismo, por una parte, y el marxismo y el ecologismo por la otra. Pero las divergencias son, en mi opinión, mucho más importantes y cruciales. Si el anarquismo no quiere compartir con el ecologismo la suerte que ha conocido con el marxismo, sería bueno que se abordara seriamente el problema. Regulada teórica e históricamente la cuestión con el marxismo, no lo está con el ecologismo: y eso es lo que está de actualidad. Estimar que se trata de una monomanía que afirmar esto no sólo olvida todos los demás temas abordados, sino que es sobre todo un error político. Lo queramos o no, la cuestión ecológica -y ecologista- está el corazón de los desafíos actuales y futuros.
En el nivel de las decisiones políticas, o sea tácticas, se ha dicho todo o casi todo de lo que separa al anarquismo del ecologismo: las elecciones, el parlamentarismo, la jerarquía, la autoridad, el Estado. En el plano filosófico -y metapolítico- hay todavía mucha tela que cortar.
Ahora bien, ¿qué constatamos? Más allá del discurso ideológico directo del tipo "viva el CAC 40", "trabajar más para ganar más", "el liberalismo, horizonte infranqueable de la utopía humana", el capitalismo propone actualmente dos discursos metapolíticos fuertes: el "choque de las civilizaciones" y "salvemos el planeta". Ha dado en el clavo desde la llamada "guerra fría".
El primer discurso ya ha sido desmontado, pues la debilidad de su argumentación facilitó enormemente la crítica. El segundo choca con tabúes particularmente importantes, incluidos en el seno del movimiento libertario, lo que a mi parecer es una prueba de su casi victoria como nueva ideología dominante.
Repitámoslo de nuevo: no se trata de negar la gravedad de la contaminación, la degradación de las condiciones de vida para algunos (no para todos…), la situación preocupante de ciertos ecosistemas (no todos…). Pero la gran fuerza del ecologismo ha sido presentarnos situaciones socioeconómicas desigualitarias como algo propio de la ecología, y por tanto analizables en términos de ciencia de la naturaleza, y solubles no en nombre de la humanidad sino en nombre de la naturaleza. El impasse de esta posición es tan evidente que limita a los partidos ecologistas a convertirse en una versión postmoderna de la socialdemocracia, sin ni siquiera tener los mismos medios políticos que ella, lo que los condena a ser siempre la quinta rueda del carro.
Entonces ¿es el planeta o es la humanidad lo que está en peligro? ¿O son los dos? Desde el Big Bang o el tiempo de los dinosaurios, el planeta Tierra ha conocido muchas transformaciones. Se puede discutir para evaluar si la revolución neolítica no ha modificado el ecosistema mundial mucho más profundamente que la revolución industrial actual, y mucho menos a las poblaciones (6). Las inmensas sabanas africanas son también el fruto de una deforestación resultante de incendios de origen antrópico. Las vastas llanuras de Europa, de China o de la India no se han convertido en lo que son en nuestros días -campos, praderas o arrozales- por obra del Espíritu Santo o del calentamiento global. Son resultado de una política humana, milenaria, de deforestación, de roturación y de cultivo.
Dejemos a un lado provisionalmente esta cuestión científica, y concentrémonos en la dimensión filosófica y metapolítica del discurso ecologista puesto en marcha por las diferentes corrientes de la palestra política para constatar que las consecuencias no son las mismas según se sitúen en la naturaleza o en la humanidad.

Recuperemos la crítica social
Sin duda, la humanidad es parte integrante de la naturaleza, y si la humanidad destruye la naturaleza, se destruye. Ya lo decía Élisée Reclus a finales del siglo XIX. Pero se puede dar la vuelta a esa afirmación: la naturaleza puede destruir a la humanidad, y no se ha privado de hacerlo (inundaciones, seísmos, enfriamiento, sequía, enfermedades…). De hecho, sólo una relación dialéctica entre ambas (a la manera de Proudhon o de Reclus) permite a la vez darnos un análisis pertinente y soluciones convincentes.
Hablar de "protección de la naturaleza" es por tanto extremadamente ambiguo. Colocar la "naturaleza en el centro de todo", como postula la ecología profunda o los primitivistas, da miedo. Porque eso implica que la humanidad no puede ni tocar esa naturaleza. ¡Absurdo e imposible!
¿Que nadie dice eso en serio? Escuchemos bien algunas posturas y, sobre todo, tratemos de adivinar las consecuencias. Si en el combate político una de las instancias, ya sea la naturaleza, ya sea la humanidad, se pone por delante de la otra, sin una relación dialéctica, se encontrará en fatal ventaja. Se encarrila una lógica, y se atropella a la otra. En nuestros días se da la impresión de que toda oposición o reivindicación sobre cuestiones relativas a lo agroalimentario, al consumo, a la organización del espacio, es imposible sin una alusión al calentamiento global en detrimento de una reflexión profunda sobre los circuitos mercantiles y la dinámica monetaria.
Los científicos lo han comprendido bien, para lograr cómodos subsidios por parte del Estado y de las instituciones internacionales, amoldando sus programas de investigación e inyectándoles fuertes dosis de "cambio climático" y de "desarrollo sostenible". En esta estrategia, les interesa, desde luego, forzar las cosas, aumentar los peligros y los desafíos, alertar, alarmar, en suma fomentar el catastrofismo, para llevarse el premio gordo. Los científicos están así por encima y por debajo de la cuestión ecológica; son a la vez productores y consumidores del discurso dominante. Por último, condicionan la postura militante, bella victoria de la tecnociencia, que extiende su hegemonía hasta la crítica social. El ciudadano lambda, poco al día de las polémicas científicas y prisionero de los discurso de los sabios, es el rehén.
Al menos al mismo nivel que las experiencias sobre la genética o los delirios tecnológicos, se sitúa el verdadero peligro actual de la tecnociencia. Dicho de otro modo, contentarse con criticar la ciencia o la tecnología sin analizar la posición social de los científicos y la orientación de su discurso lleva a la falsedad. Los numerosos militantes que atacan de un lado la tecnociencia pero del otro toman como realidad los análisis catastrofistas de algunos científicos han caído en la trampa.
Con la ecología profunda, el primitivismo o el apoyo a la desaceleración, el anarquismo se está fagocitando y perdiendo su propia capacidad de análisis y de acción política. Seducidos probablemente por una apariencia de radicalidad y de extremismo -como si el anarquismo debiera ontológicamente ser más "extremista" y más "radical" que todos los demás, cuando es la expresión de una realidad humana concreta, no una utopía venida de otro planeta, sino la infinidad de campos posibles aquí y ahora- algunos militantes practican la demagogia teórica o práctica en la cuestión ecológica.
Pero, como ha pasado a menudo con los marxistas, ir con los más fuertes conlleva que se pase por encima de uno. Un ecologismo turbio y una desaceleración nula mezclados con una dosis de antiestatismo no bastan para elaborar una postura coherente. Al contrario, eso participa en el jaleo de la metapolítica ambiental. Desde luego, unos u otros podrán encontrar su hueco en las estanterías del supermercado ideológico que nos rodea. Pero, a la hora en que los medios nos machaquen con eso del "planeta en peligro", o el capitalismo prepare sus temas ecológicos de emergencia, aunque algunos se nieguen a verlo -un capitalismo que está muy lejos de morir, un planeta Tierra que está muy lejos de desaparecer- parece urgente recuperar la crítica social.

Notas:
1.- Perífrasis para evitar el término "alienación" propuesto por los marxistas, término que plantea más problemas de los que soluciona en sus relaciones con la libertad. En efecto, "alienación" supone el hecho de "convertirse en otro" a causa de un sistema opresivo. ¿Sobre qué puede (¿debe?) apoyarse un individuo para desalienarse: sobre su rebelión? ¿Sobre su conciencia personal? ¿Sobre la lectura del catecismo (religioso o político)? ¿Sobre las palabras del Gran Timonel? ¿Sobre la interpretación del materialismo histórico?
2.- El binomio izquierda-derecha es insuficiente, pero desgraciadamente cómodo (¿El anarquismo es de izquierdas? Guiño a las discusiones nocturnas durante un coloquio libertario en Culoz). En cuanto a los libertarios proto-ecologistas (como los naturalistas) de finales del siglo XIX y comienzos del XX, su impacto político y filosófico ha sido mínimo (aparte de la España libertaria, quizás). Henry David Thoreau (1817-1862) es un caso particular. Su influencia sobre el anarquismo americano es discutible; en Europa es casi nula; se dirige más bien hacia la no violencia política (Gandhi, Lanza del Vasto…).
3.- "Antes de abordar la descripción de los desafíos ecológicos de este fin de siglo y las soluciones que hay que poner en marcha, es necesario un poco de historia. No nos remontaremos ni por un momento a Haeckel, que inventó la palabra ecología en 1866 (…). Limitaremos nuestro panorama histórico a finales de los años sesenta", Brodhag Cristian: Objectif Terre: Les Verts, de l'écologie à la politique, Félin, París 1990, p.20. El autor, ingeniero de Minas, era portavoz nacional de los Verdes en la época de la publicación de su libro. Y no vacila a la hora de escribir también que el ecologismo es "el único movimiento político nuevo del siglo XX" (p.41).
4.- No hay que confundir el malthusianismo de Malthus y de los ecologistas con el neomalthusianismo. Esta última expresión, totalmente inadecuada, caracteriza a ciertos anarquistas y socialistas a partir de finales del siglo XIX. Se centra en la cuestión del control de la fecundidad y el dominio de la sexualidad, un tema libertario fundamental. La cuestión de la demografía es determinante, ya lo veremos. Subrayemos simplemente que la política del hijo único impuesta por el régimen chino no puede compararse en absoluto con el ideal libertario.
5.- Cfr. las posturas de Edward "Teddy" Goldsmith, piloto y administrador de la revista L'Écologie. La última entrega de Ni patrie, ni frontières (n.3) presenta textos del grupo libertario holandés "La Fable de l'illégalité" que liman el discurso reaccionario y fascistoide de Teddy Goldsmith. Para un conocimiento de la perspectiva histórica, cfr. la lectura recomendada de Jacob Jean, L'Antimondialisation, aspects méconnus d'une nébuleuse, Berg International, París 2006; Le Retour de "l'ordre nouveau", les métamorphoses d'un fédéralisme européen, Droz, Ginebra 2000.
6.- A este respecto, Nicolas Ridoux, por ejemplo, toma un camino equivocado al afirmar que "desde el hombre de Cromañón (…) la humanidad ha vivido "sobriamente", es decir, consumiendo poco o teniendo un débil impacto global sobre su ecosistema". Desde el comienzo de su obra, el lector está determinado a "no salir indemne de una profunda transformación de [su] visión del mundo" (prefacio), una primera contra-verdad científica a la que seguirán otras muchas. Nicolas Ridoux, La Décroissance pour tous. Lyon, Parangon/Vs, Lyon 2006, p.5.

Philippe Pelletier Subir


Chicago 68: Nosotros versus ellos

Este año se celebró el 40 aniversario del Mayo francés, se conmemoran los 40 años de la masacre de Tlatelolco y se recuerda la Primavera de Praga. Pero en agosto de aquel año tuvo lugar también otra revuelta que no fue sólo encabezada por estudiantes, sino también por hippies, parias, militantes de los derechos civiles, desertores del servicio militar y freaks. Aquellas jornadas, que empezaron como un recital y terminaron en un enfrentamiento campal con la policía, cruzaron la frontera entre arte y política, aterraron a los medios de comunicación, culminaron en un juicio histórico a los "conspiradores" y dejaron efectos imborrables en la cultura norteamericana por venir: marcaron el comienzo del fin de Vietnam, la apertura del mundo académico a la comunidad negra, el cambio en la relación de la sociedad con la idea de pareja y la abolición del servicio militar obligatorio. Con cronistas de lujo como Norman Mailer y Jean Genet y participantes como William Burroughs, Allen Ginsberg y Timothy Leary, la llamada Conspiración de Chicago es la revuelta más harapienta, anárquica y olvidada de aquel memorable 1968.
En sus memorias ilustradas, Robert Crumb evoca el espíritu de aquella época: de un lado, militantes por los derechos civiles, pacifistas, hippies y yippies; del otro, la policía, los bastones y los políticos de traje y gomina.
"No crezcas". "No creas a nadie mayor de 30 años". Con nuevas consignas y gestos sobreescritos a los grafitis del Mayo francés, una revuelta menos difundida pero con efectos en las costumbres sacudió la ciudad de Chicago en 1968. No fueron sólo estudiantes sino también drop-outs, freaks, desertores del hogar, de la escuela y del servicio militar. Descalzos. Las uñas sucias, los pelos en desorden, las flores en la vincha, los colores de la guerra y de la paz escritos en el cuerpo. Los universitarios franceses a esa altura ya serían caretas del pasado ante estas otras multitudes desprolijas de batik y mostacillas. Que cantaban: "Vender marihuana es un acto criminal. La hierba tiene que ser gratis". Así marcharon contra la policía de Washington en diciembre del 67 y lo harían de nuevo contra la de Chicago ocho meses más tarde. Decenas, quizá cientos de miles. Mientras otros morían en Vietnam. "Seamos insensatos". "Crecer significa abandonar tus sueños".
La Conspiración de Chicago fue el nombre que los medios le dieron a esa marcha carnavalesca que uniría arte, política y contrapublicidad para enfrentar la convención nacional del Partido Demócrata en agosto del 68. Este era el partido gobernante, pero con más de medio millón de soldados peleando contra el Vietcong y una creciente oposición interna a la guerra, el presidente Lyndon B. Johnson había retirado su postulación en las elecciones primarias y el vicepresidente Hubert Humphrey anunciaba su candidatura ese mismo año para enfrentar al republicano Richard Nixon. Estaba claro: ninguno de los candidatos le daría "una oportunidad a la paz". En abril mataban a Martin Luther King en Memphis, y en junio a Robert Kennedy en California, momentos después de que éste se declarara triunfador en las primarias de ese Estado.
De inmediato, los organizadores de la Movilización Nacional contra la Guerra (MOBE), una amplia coalición de grupos políticos y estudiantiles, se reunieron con nuevos actores de la protesta que habían llevado más de treinta mil personas a la marcha sobre el Pentágono en octubre de 1967. Chicos de clase media pero también negros de los guetos, con el Black Panther Party acosado por el FBI y organizando milicias para defender los barrios pobres con las armas en la mano. Paz, amor y autodefensa: una mezcla impensada.

Bolcheviques psicodélicos
El movimiento había empezado a germinar en 1966, o quizás antes. El Summer of Love de San Francisco y las primeras protestas en la Universidad de Columbia prepararon el terreno para el 68 de la contracultura, la revuelta estético-política representada por el Living Theatre en su performance multimedia Paraíso ahora. Donde cantaba Jim Morrison: "We want the world and we want it... now!" Un estado de ánimo capturado por el Youth International Party (YIP), el Partido Internacional de la Juventud fundado en diciembre del 67 en una reunión en la que participaron el poeta Allen Ginsberg y el psicólogo lisérgico Timothy Leary. Allí, Party no se traducía sólo como "partido" sino como fiesta, celebración, orgía. Y también como parodia a la idea de "construcción del partido" de la izquierda tradicional, reformista o extrema.
Los yippies eran filoanarquistas que tomaban iconos y etiquetas de la cultura de izquierda para provocar a la derecha: a veces se presentaban como maoístas, otras como guevaristas y otras como marxistas ácidos o bolcheviques psicodélicos. ¿Qué se proponen?, preguntaba el periodismo de la época. Respuesta: "Nuestra declaración de principios es una hoja de papel en blanco". Era la parodia como expresión de deseos de otra modalidad de entrar a la acción política. El arte performativo y el lenguaje de la droga. El encuentro de la cultura lisérgica con la militancia antiguerra. "Fumar un porro es un acto sagrado". En las manifestaciones ya circulaba gratis la maría y también las pepas de ácido. Se apropiaba el espacio público para happenings de masas, con un body art puesto en escena para las cámaras, con cuerpos desnudos, pintados, adornados de fiesta callejera, de murga contracultural. "No hagas nada que no sea para divertirte". Y también: "Nuestra idea de la diversión es derrocar al gobierno". ¿Era un chiste, un delirio, una boutade? Lo cierto es que el centro del imperio crujió por un momento, en el subsuelo se abrieron grietas y nadie quedó sin su fisura.
Los últimos siete días de agosto de 1968 fueron una larga batalla campal entre la Guardia Nacional y los acampados en el Parque Lincoln. Resultado: más de mil heridos y setecientos detenidos.

Drogados por la revolución
"Pondremos LSD en la red de agua potable de Chicago". Más que consignas, eran guiños para entendidos que podían suscitar risas o críticas pero que varios periodistas de la prensa amarilla tomaron en serio: "¡Hippies drogados avanzan sobre Chicago!" "¡Amenazan con poner ácido en las tomas de agua de la ciudad!"
Las textos más delirantes provenían de los cofundadores del YIP, Abbie Hoffman (1936-1989) y Jerry Rubin (1938-1994). Ambos se conocieron en la intervención sobre la Bolsa de Comercio de Nueva York, en la que arrojaron billetes de dos dólares desde un balcón sobre los ansiosos agentes bursátiles, y en la marcha sobre el Pentágono del 67, que Rubin pagó con treinta días de cárcel. Para la convención demócrata de Chicago, ambos planearon un megarrecital en el Parque Lincoln de esa ciudad que se llamaría simplemente The Life Festival.
El 23 de agosto de 1968, entre tres y cinco mil personas ya habían llegado con sus tiendas de campaña y sacos de dormir para el acampe cuando se enteraron de que el alcalde de Chicago había ordenado que nadie podría quedarse en el parque después de las once de la noche. Y que seis mil agentes de la Guardia Nacional los esperaban para el combate. De todas formas, acamparon. Era la primera vez que aparecía tanta marihuana junta en manifestaciones antiguerra, con porros fumados en público en un reclamo tácito de despenalización y una afirmación del derecho al consumo sin pedir permiso a ningún Estado. Una hierba que se repartía gratis, que se cultivaba en casa, que era pura flor. Por eso: los niños de la flor. Y con ella, la estética de la alucinación: disfraces, tatuajes, pétalos contra los fusiles. Pero del otro lado no fueron tan amables.
La batalla duró siete días. Mientras los activistas más experimentados coordinaban las manifestaciones en torno al edificio donde se reunían los delegados demócratas, los yippies fogoneaban la terca estancia en el parque contra la policía que atacaba con gases y bastonazos a los que se resistían al desalojo. Finalmente, sólo Phil Ochs, The Fugs, Country Joe, los MC-5 y algunas bandas menores de la escena local pudieron tocar en el escenario improvisado en el parque sitiado. Una pancarta decía: "Vote a Nadie: Nadie legalizará la marihuana - Nadie combatirá la desocupación - Nadie retirará todas las tropas de Vietnam".
Los conspiradores: Lee Weimer, John Froines, Abbie Hoffman, Rennie Davis, Jerry Rubin, Tom Hayden y David Dellinger: en marzo de 1969, fueron acusados por conspirar en la convención nacional demócrata con la intención de asesinar a algunos de sus participantes. Bobbie Seale, el Pantera Negra y octavo "conspirador", ya había sido separado del juicio cuando Richard Avedon fotografió a los desde entonces Chicago 7.

Street art, política y restauración
La marcha sobre Chicago dejó como saldo inmediato más de mil heridos y cerca de setecientos detenidos. A medio plazo, fue el principio del final de la guerra de Vietnam, que se arrastró cuesta abajo siete años más, hasta 1975. También fue el golpe decisivo al servicio militar obligatorio, que sería suprimido por Nixon en el 69. Sí, el mismo Nixon que finalmente ganó las elecciones apoyándose en la "mayoría silenciosa" que reaccionó contra la contracultura y votó republicano. Después de la fiesta libertaria, la restauración conservadora. Una reacción no calculada por la dinámica de la provocación, por esa ansiedad en diseñar actos para "asustar al burgués". Porque a veces el burgués se asusta y exige más ley y más orden.
El 68 norteamericano mostró un nuevo rostro de la revuelta, un ataque simultáneo sobre el aparato militar-industrial y sobre las estructuras de control mental, un cruce de límites entre la utopía de una sociedad no autoritaria y las visiones de una existencia vivida en éxtasis, en grado cero de intensidad. Como una performance masiva y espontánea, ese experimento pareció afectar a sus participantes mucho más que al resto de la sociedad. En ese improvisado laboratorio de street art y cambio existencial los resultados serían inferiores a las expectativas. Tal vez porque no todas las sustancias que alteran la percepción se acoplan fácilmente a la acción política, una obra que implica medición de fuerzas, alianzas, avances, retrocesos, golpes y negociación.
A largo plazo, la lista de cambios culturales atribuibles a ese año mítico incluiría la desjerarquización en la pareja y la familia, la incorporación de negros y otras minorías en el mundo académico, político, laboral y la (lenta) despenalización de sustancias hoy tan integradas a un vasto mercado mundial que a nadie se le ocurriría que puedan provocar una revolución. Y por cierto, el famoso "síndrome de Vietnam", ese conjunto de signos antimilitaristas que hoy, aunque arrasado por el derrumbe del 11 de septiembre, permite a muchos activistas contra la invasión a Iraq extraer inspiración de aquellas jornadas de hace cuarenta años. Acaso aquel espíritu de cruce de fronteras entre el arte y la política pueda ser leído como documento de época pero también como género literario, un texto escrito sobre cuerpos soñadores de una utopía de comunas libertarias donde todo el mundo pudiese vivir haciendo el amor y no la guerra.
¿Era demasiado inocente? ¿Era pedir lo imposible? Bueno, es lo que se puso en escena en Chicago en el 68.

Osvaldo Baigorria Subir


¿Qué es la revolución?

Con la palabra revolución la gente entiende una gigantesca conflagración social. Tienen en mente un momento en el tiempo o un breve intervalo. Pueden pensar en la violencia. Con la palabra revolución, por el contrario, yo entiendo un cambio en las estructuras fundamentales en una de las cuatro esferas clave de la vida social: economía, política, cultura y género/familia.
Cuando la revolución, como yo la defino, cambia las estructuras fundamentales, se opone a los viejos métodos y construye otros nuevos. Por eso, según creo, la palabra revolución incluye oposición, organización, abolición y creación. Una revolución podrá tener un momento o un período de cataclismo, pero el cataclismo no entra en mi definición. El cataclismo no es lo que se pretende. Puede haber violencia en una revolución y ciertamente habrá conflicto. Pero estos son aspectos particulares para mí, no las características esenciales.
El cambio revolucionario puede ser para mejorar, debería añadir, como todos consideran por descontado, pero reducir la opresión o expandir la libertad no cabe igualmente en mi definición. El beneficio no es necesario. Lo que es necesario -para que un proceso social sea una revolución, al menos como yo entiendo la palabra- es que las estructuras institucionales básicas en una de las cuatro esferas de la vida social cambien de manera fundamental.
Este uso del término es un poco idisincrático, lo sé. También sé que para hacerlo más preciso deberé aclarar qué es lo que entiendo con todos los conceptos implicados. Porque sin eso, obviamente esta definición evita dar prioridad a una esfera de la vida sobre todas las demás. La revolución no es sólo economía o sólo política o sólo cultura o sólo relaciones interpersonales. La revolución puede tener que ver con una o con las cuatro esferas de la vida social. Esta definición evita también, obviamente, elevar a la categoría de fetiche un método de cambio sobre todos los demás.
Debido a la falta de espacio, me vais a permitir continuar con algunas observaciones adicionales sobre la economía, que es mi campo. Y dejadme que hable del tiempo presente, en el que vivo. Con estos límites, creo que sólo son relevantes tres sistemas económicos en lo que respecta a la reflexión sobre la revolución: 1) el que todos llaman capitalismo, 2) el que yo llamo "coordinacionismo" (pero que otros llaman socialismo de mercado o socialismo con planificación centralizada), y 3) al que llamo economía participativa. Estos tres sistemas son fundamentalmente diferentes en sus implicaciones sobre el comportamiento humano. Moverse de un tipo de sociedad a otro, en cualquier dirección, es lo que considero una revolución.
Pasar del capitalismo al socialismo de mercado o socialismo de planificación centralizada, con considerable violencia o fuertes conflictos en el período de transición, consigue una revolución económica, según mi definición. Pero lo mismo sucede con el paso del socialismo de mercado o del socialismo de planificación centralizada al capitalismo, como ha sucedido recientemente casi sin ninguna violencia y con muy pocos conflictos. Moverse desde una economía coordinada o desde el capitalismo a una economía participativa, es también una revolución económica; es mi preferida y por la que trabajo.
En cuanto a los tres modelos económicos:
1) El capitalismo tiene la propiedad privada de los medios de producción, división del trabajo, procesos decisorios autoritarios, remuneración por la propiedad, poder y, hasta cierto punto, producción y reparto a través del mercado.
2) El coordinacionismo elimina la propiedad privada de los medios de producción, conserva los procesos decisorios de tipo autoritario y la división del trabajo, conserva la remuneración por poder y producto pero elimina la que se basa en la propiedad, conserva los mercados para las funciones de reparto o recurre a la planificación centralizada.
3) La economía participativa, o parecon, resumiendo, elimina la propiedad privada de los medios de producción (o sencillamente elimina la propiedad de los medios de producción), sustituye la división del trabajo por el reparto equilibrado de tareas, sustituye los procesos decisorios autoritarios con la autogestión de los consejos de trabajadores y consumidores, remunera la duración, la intensidad y la peligrosidad del trabajo en vez de la propiedad, el poder o el producto, y sustituye los mercados (o la planificación centralizada) con la planificación participativa.
Cada uno de estos tres tipos de economía puede acompañarse de muchas otras características adicionales y con variaciones, naturalmente, pero en lo que respecta a los modelos básicos, pienso que este terceto agota las posibles opciones políticas modernas.
En la mayor parte de las naciones, por tanto, perseguir una revolución económica anticapitalista significa superar el socialismo de mercado o de planificación centralizada -que yo llamo coordinacionismo cuando es más o menos el 20 por 100 de la población quien monopoliza las posiciones de poder y que funciona como clase dirigente de esta economía- o perseguir una economía participativa, que carece de clases. Yo busco la revolución de este último tipo. Quiero parecon y rechazo tanto el capitalismo como el coordinacionismo basado en el mercado o en la planificación centralizada.
Normalmente las revoluciones, económicas o de otro tipo, terminan cuando son estructuradas de manera que pueda prosperar cualquier retórica contra sí misma, o también por engañarse a sí misma. Esto se refiere a todas las esferas de la vida social, pero a propósito de la economía podemos ser más explícitos sobre el particular.
Los movimientos anticapitalistas que incorporan la lógica del coordinacionismo y que reflejan y manifiestan las preferencias de miembros de la clase coordinadora, formada por abogados, ejecutivos, ingenieros y otros empleados con posiciones de poder, probablemente conducirán hacia una economía coordinacionista cuando realicen el cambio revolucionario.
Por otro lado, los movimientos anticapitalistas que han hecho propia la lógica de parecon y reflejan y manifiestan las preferencias de los componentes de la clase obrera, probablemente conducirán hacia una economía participativa cuando realicen el cambio revolucionario.
Así, a propósito de un movimiento revolucionario anticapitalista contemporáneo, podemos inteligentemente discutir si su estructura organizativa, si sus métodos operativos y decisorios y su lógica general se identifican con la búsqueda de coordinacionismo o, por el contrario, con la búsqueda de parecon.
Teniendo en cuenta todo esto, mucha gente responderá a la pregunta "¿qué es la revolución?" en otra dirección. Dicen que la revolución rechaza las reformas. Pienso que esto, tomado al pie de la letra, no tiene sentido.
Una reforma es un cambio en las relaciones corrientes que evita superar las estructuras básicas fundamentales. Por tanto, una reforma no es una revolución. El reformismo, que persigue sólo reformas y que asume que al nivel más elemental no existe alternativa a las estructuras que soportamos actualmente, es, de hecho, antitético con la revolución. El reformismo acepta el estatus institucional como permanente. Pero las reformas en sí no son reformismo y no son contrarias a la consecución de una revolución.
Al contrario, los esfuerzos por conseguir un moderno cambio revolucionario requieren la construcción de movimientos que inspiren a un número suficiente de personas, y estimulen la suficiente implicación y militancia por parte de los miembros, para realizar el cambio fundamental. Pero una técnica central para construir tales movimientos implica la iniciativa de obtener reformas en el presente. Debemos combatir por obtener condiciones mejores, leyes mejores, mejor distribución de los beneficios, y otras mejoras de todo tipo ahora, deprisa, sin revolución, tanto para mejorar la vida de la gente como para obtener más adelante conquistas mayores.
Pero entonces, ¿cómo se lucha para obtener reformas revolucionarias en vez de reformistas?
Un revolucionario lucha por las reformas no sólo para hacer mejor la vida de la gente en el presente, sino también para avivar nuevos deseos, para prepararse a la consecución de nuevas exigencias, para propiciar una mejor organización, para estimular nuevos conocimientos y, en general, para formar parte de un proceso encaminado a un cambio fundamental.
Un revolucionario puede a menudo perseguir las mismas reformas que un reformista, pero un revolucionario lo hará con un diferente lenguaje explicativo, con diferentes exhortaciones, con una organización diferente y, lo que es más importante, con una relación muy diferente con respecto a lo que vendrá después. El reformista lucha para volverse a casa y disfrutar los frutos de la victoria. El revolucionario lucha para que los seres humanos puedan estar mejor ahora, pero también para luchar más y más, hasta que no haya ninguna necesidad de luchar porque el mundo haya cambiado.
Entonces, ¿qué es lo que define a un revolucionario aparte de la consecución de la revolución?
Un revolucionario es quien está entre los que favorecen una revolución, que están más implicados y más esperanzados, e intenta vivir cada día. El mundo moderno está tan lleno de compromisos y locuras que no resulta fácil, aunque uno lo intente sinceramente. La revolución no es un estilo de vida, no es una camiseta. No es algo que uno enciende o apaga. No es algo a lo que dedicarse en el tiempo libre o a temporadas; es ciertamente una cosa muy, pero que muy, buena de hacer. Pero, aparte de esto, convertirse en un revolucionario de verdad significa tener siempre una fuerte componente que incide en el modo de ver las cosas, de pensar las cosas y especialmente en lo que se decide hacer, intentando ofrecer lo mejor de sí para la revolución.
Por consiguiente, otra vez, ¿qué es la revolución?
La revolución es una suma de victorias conquistadas por una población despierta que introduce cambios fundamentales en las estructuras que definen las relaciones sociales y también los cambios realizados, y también es el proceso de proyectar nuevas nuevas realizaciones, y de implementarlas, y finalmente el proceso de los pueblos que se despiertan, que se informan, que se organizan.
La revolución pone fin a viejas épocas e inicia otras nuevas. La revolución puede sustituir la pobreza por la igualdad, el menosprecio por el respeto, el egoismo antisocial por la solidaridad, la alienación por la comunidad, el autoritarismo por la autogestión, la homologación por la diversidad, el patriarcado por el feminismo, el racismo por el intercomunitarismo y la economía de la avidez y de la competencia por la economía del apoyo mutuo y de la cooperación.
La revolución es una manera de vivir que las personas pueden inteligentemente adoptar si tienen amor por sí mismos, sus familias, sus amigos, sus vecinos, sus paisanos y toda la gente del mundo.
La revolución es eso que está en el programa revolucionario. Que es de hecho el corazón y el alma del programa revolucionario. Es de lo que tenemos necesidad en el mundo moderno, por la libertad, y probablemente también por la supervivencia.

Michael Albert Subir


Costa Rica:
Centro Germinal

El desarrollo, divulgación e investigación de la tradición ideológica y política ácrata en Costa Rica es del interés de todos aquellos militantes que participan de la Organización Anarquista Comunista (OAC). Una cultura libertaria de poco más de 100 años respalda la práxis anarquista que comparten hoy los anarquistas costarricenses. Algunos investigadores aseguran que para el siglo XIX ya se habían hecho presentes en Costa Rica las ideas anarquistas de manera clara y explícita.
El estudio de las ideas de Antonio Zambrana, socialista y anarquista, le ubican como quien pudo ser el primer expositor sistemático del pensamiento anarquista en el país. Otras informaciones también señalan que desde principios del siglo XX hasta el año 20, muchos intelectuales de este pequeño país, estuvieron apasionados por el pensamiento de L. Tolstói y el anarquismo. Tampoco estaríamos haciendo justicia a la historia del anarquismo en Costa Rica, si olvidáramos la influencia de los emigrantes franceses, que en 1920 establecieron una colonia anarquista en Parrita o el aporte e influencia del español Anselmo Lorenzo, Charles Malato y el trotamundos ruso y ácrata, Piotr Kropotkin presentes en algunas de las publicaciones del sector obrero, artesal e intelectual local . Existen otros varios ejemplos que podrían ser nombrados en esta introducción, que dejaremos para otro momento.
El historiador Mario Oliva (1985) , narra que ya a comienzos del siglo XX la tendencia socialista reformista tenía un peso considerable en nuestros artesanos y obreros; entre 1909 y 1914 esta postura estaba bien arraigada e influía en la dirección del movimiento trabajador; pero desde 1911 en adelante tuvieron que enfrentarse a la creciente organización anarquista que prendía rápidamente en amplios sectores de los trabajadores urbanos y en número considerable de intelectuales. Bajo este contexto, de fermento y auge del pensamiento y la acción anarquista en Costa Rica, se crea una plataforma cultural y política que tiende, a partir de la segunda década del siglo XX, a enfrentar tanto el liberalismo como al socialismo reformista.
La influencia del anarquismo "criollo", fue trascendental para el movimiento obrero costarricense, anarquismo del cual debemos subrayar el carácter clasista que le dio a la lucha, su internacionalismo, la concepción de autonomía y conciencia de clase respecto al movimiento obrero y trabajador en el resto del mundo. Entre 1909 y 1914 proliferaron los centros de estudios, bibliotecas populares, escuelas nocturnas para trabajadores, circulación de libros, periódicos socialistas y organizaciones laboristas. Todo esto venido de sus propias posibilidades y esfuerzos.
También fueron los años en que cada uno de los miembros del movimiento trabajador aparentemente unitario, comienza a fracturarse y desarrollarse por caminos diferentes. Unos se integrarían al sistema dominante. Los otros, en parte influenciados por el pensamiento y la acción desde el anarquismo, tendieron a profundizar los desacuerdos y contradicciones con el orden de cosas establecido.
Parece ser que el posicionamento maduro del ideario anarquista costarricense e internacional, es realizado mediante la creación del Centro de Estudios Sociales Germinal a principios de 1912. Centro cuya propuesta y perspectiva cultural proletaria era combatir los prejuicios sociales, religiosos y políticos que retardaban la evolución de los trabajadores y el desarrollo integral de la persona.
Hoy, desde una perspectiva en cuya esencia se leen los principios primigenios del Centro de Estudios Sociales Germinal de mediados del siglo pasado, la OAC propone retomar el ideario anarquista del Centro Germinal original, y desde una lectura actualizada de la realidad social y cultural costarricense, desarrollar una propuesta (cultural y educativa) integral, acorde a los tiempos y las necesidades urgentes de transformación social del entorno nacional del cual participamos. El ideario del Centro de Estudios Sociales Germinal está vivo, nos hace un llamamiento a retomarlo, reanimar su esencia y actividad desde una propuesta y perspectiva anarquista vigente.

Antecedentes
Hacia fines de 1909 un grupo de intelectuales encabezados por Omar Dengo, Joaquín García Monge, Carmen Lira, el dirigente obrero Juan Rafael Pérez y otros, fundan el Centro de Estudios Sociales Germinal, como un centro de fuerza intelectual para la clase trabajadora. El Centro Germinal se encontraba instalado en un segundo piso, en las proximidades de la Rambla.
El Centro tenía como propósitos centrales establecer cursos libres de ciencias sociales, conferencias y sesiones públicas, organizó una biblioteca de consulta popular, dar veladas con representaciones de obras dramáticas de propaganda social, publicar y contribuir para que se publique; fundar centros de su misma índole, y establecer relaciones a nivel internacional y local con otros centros de similar importancia . En 1913 bajo su dirección se organizó la Federación General de Trabajadores (CGT) nacionales. El Centro Germinal tenía las típicas características de las agrupaciones anarquistas; en su local estaba izada la bandera roja y negra, donde se congregaban por las noches obreros de los distintos talleres de la capital, en sus salas se colgaban los retratos de Emilio Zola y de Eliseo Reclus. Sus reuniones tenían la particularidad de ser informales, sin mesas directivas, y los miembros se esparcían por el local de reunión. Al comenzar cantaban un himno libertario llamado "Hijos del Pueblo".
En esta reunión se estudiaban los sistemas de organización moderno de los trabajadores, de aquí salió la idea de la Federación. Este centro no sólo impulsó la idea de una organización nacional de los artesanos y obreros del país sino que empujó la conciencia antipatronal.
El Centro ayudó a fortalecer las posiciones anarquistas, inculcando en los trabajadores las ideas anticlericales, el abstencionismo doctrinario, el antiparlamentarismo y el sindicalismo. Ideas que salían divulgadas en la revista Renovación. Así las ideas anarquistas contribuyeron a expresar con vehemencia el sentir de la clase trabajadora contra aquellos que les explotaban y oprimían.
Desarrolló también el Centro Germinal lo que denominaron "propaganda revolucionaria", trasladándose a las comunidades, distribuían panfletos, daban discursos y conferencias sobre temas y problemáticas de interés para los trabajadores y civiles en general.
El Centro Germinal, que desde su creación tuvo una estrecha y fraternal relación con los trabajadores y sus organizaciones, impulsó en 1913 la celebración por primera vez del Primero de Mayo en Costa Rica. En el local del Centro Germinal, desde mediados de abril de ese año, se reunían delegados de casi todas las asociaciones obreras a preparar la celebración del Primero de Mayo. Se incitaba a los trabajadores a suspender sus labores y a protestar contra todas las injusticias a las que son sometidos los trabajadores en el mundo, recordando los acontecimientos de Chicago, cuando los trabajadores norteamericanos en 1886 realizaron una huelga para reducir la jornada diaria de trabajo a ocho horas máximo, y fueron masacrados.
Los organizadores consideraban pertenecer a un movimiento obrero mundial, que sobrepasaba no sólo las fronteras geográficas, sino religiosas, de raza, de nacionalidad e ideas políticas. Esto se evidencia tanto en el manifiesto de invitación para celebrar el Primero de Mayo como en los discursos pronunciados con tal motivo. No faltaron los obstáculos para la realización de esta celebración clasista, sin embargo este Primero de Mayo se tradujo en concentración de fuerza y de la clase trabajadora costarricense.
Es sobre la base de esta tradición de la clase trabajadora e intelectual anarquista que la OAC promueve el restablecimiento de lo que denominará en adelante Centro de Estudios Anarquistas Germinal en Costa Rica.

Víctor Hugo Bonilla Mata Subir


Libertad inmediata para Gorki Águila

El pasado 25 de agosto, fue detenido -una vez más- en su domicilio Gorki Águila, miembro fundador y vocalista de la banda punk cubana Porno Para Ricardo.
Las hostilidades por parte del Estado cubano contra Gorki Águila y los demás integrantes de Porno Para Ricardo han sido una constante desde los primeros momentos de vida pública de este colectivo. Ya desde el mes de abril del presente año, hacíamos un llamamiento a la "Solidaridad urgente con los jóvenes contestatarios y el movimiento anarco-punk en Cuba", centrando nuestra atención en el acoso permanente por parte de las autoridades castristas contra la banda Porno Para Ricardo y, en particular, contra Gorki Águila; reclamando de los hombres y mujeres del mundo amantes de la libertad, la más viva solidaridad con la escena contestataria y contracultural cubana; sumándonos a la campaña de los animadores del proyecto "Cuba Underground", en defensa de la integridad física de los integrantes de Porno Para Ricardo; así como la de sus familiares, amigos y compañeros.
Hoy, reafirmamos nuestro incondicional apoyo a todos los jóvenes antiautoritarios que en la cotidianidad sufren la opresión y la explotación de la dictadura nacionalista burguesa que desde hace medio siglo gobierna de manera absolutista en Cuba e iniciamos la Campaña Internacional por la Libertad Inmediata de Gorki Águila; llamando a manifestarse frente a las embajadas y consulados de Cuba alrededor del mundo exigiendo su libertad y el cese de la actual caza de brujas contra los jóvenes contestatarios y el movimiento anarco-punk y antiautoritario en la Isla.
Esperamos que este llamamiento tenga el eco que merece en el seno del movimiento punk y anarquista internacional.
¡Por una Cuba libre y libertaria!
¡Por la anarquía!

Movimiento Libertario Cubano Subir


Proudhon y el dios fútbol

Traducimos un artículo aparecido recientemente en "Le monde libertaire" (semanario de la Federación Anarquista francófona) en el que Michael Paraire nos lleva a un lugar imaginario dondeProudhon, el fundador del anarquismo, se cruza con el dios creador del fútbol.

Dios del fútbol: Proudhon… ¡Venga a ver esto!
Pierre-Joseph Proudhon: ¿Qué pasa?
Ddf: Quería mostrarle mi nuevo juego. Encarna perfectamente su idea de justicia, su sistema de mutualismo.
P-JP: ¡Demonios! Enséñemelo.
Ddf: Sí, se trata de un juego que se juega con dos equipos de once personas cada uno, cuyo objetivo es marcar puntos haciendo pasar el balón de pie en pie.
P-JP: ¿En qué se ajusta eso al ideal de justicia mutualista y revolucionaria?
Ddf: ¿No ve que cada uno se apoya en el otro al pasarse el balón? ¿No es este un bonito ejemplo de la fuerza colectiva que tanto gusta usted de alabar?
P-JP: Hum… Me parece que esos individuos están en competencia salvaje los unos contra los otros. Se permiten todos los golpes con tal de que no se note…
No tiene nada que ver con mi principio de ayuda mutua. La antinomia es absoluta.
Ddf: Sin embargo, reconoce usted que cada equipo de once jugadores se presta garantía mutua.
P-JP: Seguro, ¡pero no garantiza nada al otro equipo, salvo su deseo de abatirlo!
Ddf: Se lo concedo… Pero ¿no es esta la expresión de un impulso de libertad?
P-JP: ¿De libertad? ¿Qué libertad? ¿La de aplastar al vecino? ¿La de hacer maldades en todo momento?
Ddf: ¡Pero eso es la vida! Devolver golpe por golpe, ojo por ojo, diente por diente. ¡Esa es nuestra moral, y también la vuestra!
P-JP: Señor dios del fútbol, o como quiera que se llame usted, me parece que lo confunde todo. Ojo por ojo, diente por diente no es justicia, ni equilibrio, ni mutualismo, sino venganza, salvajismo bestial, la antigua ley del Talión.
Ddf: ¡No lo desprecie! Si se respetan las reglas, no hay ninguna violencia que temer. Una mano invisible, una armonía preestablecida contribuirán al buen desarrollo del juego.
P-JP: Las armonías preestablecidas y las manos invisibles no son muy de mi gusto. Prefiero las garantías de hecho, y no las veo en su juego.
Ddf: ¿Y el árbitro? ¿No encarna la justicia?
P-JP: ¡Lo acaban de insultar!
Ddf: Es un accidente que ocurre pocas veces… ¡Fíese de mi palabra!
P-JP: ¿Y esos que gritan alrededor del campo?
Ddf: Un detallito… ¡Los fanáticos que a veces van demasiado lejos en su amor por el juego!
P-JP: Pues debe de ser muy grande, porque vociferan unos insultos y unos gritos de odio de una manera muy poco digna. Permítame que le recuerde mi definición de la justicia, porque me parece que ninguno de los actores de su juego la conoce: la justicia es el respeto, espontáneamente experimentando y recíprocamente garantizado, de la dignidad humana, en cualquier persona y en cualquier circunstancia en que se encuentre, y en cualquier riesgo al que se exponga.
Ddf: Pero entonces ¿de qué principio, de qué ley, es expresión el juego del que soy yo el dios?
P-JP: De la ley de mercado, del puro capitalismo, y no del mutualismo.
Ddf: Gracias por la aclaración. Voy entonces a ver a Adam Smith y a su amigo David Ricardo.
P-JP: Buen viaje, ¡le acogerán con los brazos abiertos!

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Olimpiadas e hipocresía

VIII Congreso de la IFA

Los desafíos de la metapolítica

Chicago 68:
Nosotros versus ellos

 

¿Qué es la revolución?

Costa Rica: Centro Germinal

Libertad inmediata para
Gorki Águila

Proudhon y el dios fútbol