PERIODICO ANARQUISTA
Nº 237
         ABRIL 2008

 

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Nos llamaron a votar

Las elecciones han tenido lugar. Los políticos nos reclamaron a las urnas para que decidiéramos quién gobernaría el país los próximos cuatro años. Muchas cosas nos han ofrecido durante la campaña electoral, prometiendo su realización en beneficio de todos los españoles.
Ellos ya tienen lo que querían, con los votos consiguen la legitimidad necesaria para gobernar en nombre de la mayoría adquirida. Ridícula, si tenemos en cuenta el porcentaje de votos que van a las otras candidaturas y todos los votos que no se emiten: la abstención, ya sea activa o no, simplemente por dejadez. Al final resulta que esa mayoría no es más que una minoría. La democracia, el gobierno del pueblo, se convierte en el gobierno de una minoría que defiende los derechos de una minoría más insignificante todavía, los acaparadores del privilegio, los capitalistas.
El nuevo gobierno es de talante izquierdista y decimos así porque una cosa es lo que parece y otra lo que es. Prueba de ello es la legislatura anterior, donde las pequeñas mejoras de orden social como la regulación de los matrimonios gays o la ley de igualdad, que por ver está su resultado, no fueron suficientes. La mejora del salario mínimo sigue siendo ridícula. El problema de la vivienda sin solución aceptable que no sea empeñarse con un banquero durante muchos años. Por no hablar de las constantes subidas de los tipos de interés y del IPC que cada vez nos aprietan más y ante lo cual el gobierno es impotente o no quiere actuar… o, mejor dicho, no puede.
Ahora bien, hemos de ser conscientes de que las medidas económicas llevadas a cabo por los gobiernos, por muy de izquierdas que sean, están encaminadas a beneficiar los grandes números de la economía española. Esto es, los beneficios de la banca y de la patronal. Y ¿cómo van a obtener más beneficios? Está claro, apretando a los trabajadores que son los que producen toda la riqueza del país.
Con todos los años de democracia que han transcurrido hasta hoy, ningún gobierno ha sido capaz de garantizar artículos básicos de la Constitución como son los referidos al trabajo y la vivienda digna. Condición indispensable para una organización aceptable de la sociedad. Muchos derechos nos son negados por la falta de igualdad que arrastramos. Hayamos participado o no en las elecciones tenemos todo el derecho a reclamar lo que nos corresponde, adquirido por el hecho de trabajar diariamente produciendo lo que se reinvierte en la sociedad.
Es hora de cambiar la situación. Las medidas necesarias para que cambie son contrarias a los intereses de los capitalistas, verdaderos beneficiados por las políticas económicas llevadas a cabo por el gobierno de turno. Para ello, no hay otro camino que no sea la reivindicación de nuestros derechos por medio de la organización de los trabajadores y del pueblo en general en defensa de sus intereses. No podemos esperar mejoras significativas facilitadas por el gobierno si no se produce un fuerte movimiento reivindicativo que obligue a su realización en beneficio de la mayor parte de la población.
El hecho de haber votado en las elecciones para elegir el próximo gobierno no nos garantiza que cumpla su programa electoral, aunque se quede muy corto y no sea suficiente para paliar los desajustes existentes en la sociedad. Por mucho que los políticos hablen de libertad e igualdad, la realidad es que para nosotros, trabajadores del día a día, están todavía por conquistar. Está claro, votar no resuelve nada. Debemos enfrentarnos al Estado para conseguir lo que nos corresponde y nos es negado por los diferentes gobiernos que hemos sufrido durante la democracia. No podemos esperar de ellos la solución a nuestros problemas. Hemos de ser nosotros mismos los que hagamos por solucionarlos, mediante la organización, la reivindicación y la lucha por la conquista de nuestros derechos, con la fraternidad como base, la igualdad como medio y la libertad como fin. Hasta la emancipación total y la destrucción de la explotación y la opresión del hombre por el hombre, verdadera lacra de la sociedad mantenida por el gobierno al que hemos sido llamados a elegir.
Os convocamos para la próxima conmemoración del Primero de Mayo, símbolo de la lucha obrera contra la explotación que sufre la clase trabajadora, que realizará la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) -y que los anarquistas apoyamos-, verdadero instrumento de lucha de los trabajadores contra las injusticias mantenidas por el Estado y la palanca con la que daremos la vuelta a esta sociedad en beneficio de la verdadera mayoría del pueblo español.
No podemos esperar. Organízate y lucha.

Grupo Tierra Subir


Revolucionarios exprés y
sindicalismo patronal

Venezuela ha sido un país con una debil tradición revolucionaria, comparada con otros países latinoamericanos. Las explicaciones son múltiples y complejas, y el hecho de ser un país dependiente de la renta petrolera, cruza transversalmente todas las argumentaciones.
Por más voluntad que se tenga, los revolucionarios y revolucionarias no se inventan de la nada. La rebelión contra lo establecido y el deseo de un profundo cambio son motivaciones iniciales, las cuales deben complementarse con una profunda reflexión teórica rupturista, y, especialmente, con una práctica que la materialice en la vida cotidiana. El conjunto de estas prácticas, a través del tiempo, va creando espacios de contrahegemonía, en donde se desarrollan y articulan diferentes identidades y afinidades entre los oprimidos. Esto no se inventa de la noche a la mañana, y cuando se intenta hacer una revolución sin sólidas reflexiones y prácticas revolucionarias, sencillamente pasa algo como lo que ahora está pasando en el país.
La llamada "revolución bolivariana" hubiera constituido un banquete para Guy Debord, aquel cabeza de la Internacional Situacionista que reflexionó sobre el "espectáculo" como un estadio superior de la producción y la dominación contemporáneas. Lo nuestro son gestos grandilocuentes y consignas inflamadas sin ningún tipo de consecuencia en la realidad concreta.
Todo este prolegómeno viene a colación acerca de un aviso publicitario difundido en diferentes medios impresos nacionales el domingo 10 de febrero de 2008. Nosotros hemos tomado el publicado a media página, en la 38, en el diario Últimas Noticias, conocida la tendencia gubernamental del mismo. Como se puede leer en el remitido, 17 líderes gremiales del sindicato FEMSA de la Coca-Cola se dirigen al presidente Chávez para hacer de su conocimiento una situación que viven actualmente dentro de la compañía: "atropellos y actos que violan y ponen en riesgo los puestos de trabajo y la estabilidad laboral de todos los que trabajan en esta empresa". Primer dato a tener en cuenta: lo que los sindicalistas denunciarán a continuación no son tropelías de los patronos y dueños de la empresa, icono del capitalismo internacional, sino el bloqueo de tres centros de producción por parte de otros trabajadores de la compañía. "Representantes" de la clase proletaria denunciando a proletarios, pues.
Como explica el texto, desde el pasado 5 de febrero, 3 centros de producción de Coca-Cola, ubicados en Mérida, Tachira y el Zulia, han sido paralizados por la acción de un grupo de personas que reclaman a la compañía el pago de sus prestaciones sociales. Segundo dato: los redactores del texto sugieren, como elemento criminalizador de dicha acción, que estas personas en "5, 10, 20 y hasta 30 años no han tenido vínculo activo con la misma (Coca-Cola)". Los sindicaleros afirman no obstante que son "solidarios con su causa", con lo que a su vez afirman la legitimidad de las demandas de los extrabajadores, recordemos, el pago de sus prestaciones sociales, pero afirman que repudian la acción porque entorpecen su "legítimo derecho al trabajo", reclamando el hecho de que estos trabajadores hayan roto el "diálogo" con las autoridades y se "pasan al lado de la ilegalidad (sic)". Es decir, 17 "líderes sindicales" que representan a casi 8 mil trabajadores a nivel nacional asumen que realizar manifestaciones como la toma o bloqueo de una fábrica son actos ilegales, y que hay que mantener conversaciones con las instituciones para negociar derechos laborales durante "5, 10, 20 y hasta 30 años" si es necesario.
El tercer, e increíble dato es que estos "líderes" sindicales piden lo que voy a transcribir a continuación: "le pedimos a las autoridades competentes y demás órganos de poderes públicos que intervengan de inmediato, restituyendo el orden y haciendo valer la ley. No podemos permitir que estos actos queden impunes y sin castigo o que, por otro lado, generen violencia frente a nuestros centros de trabajo". No le solicitan a su gobierno que haga valer los derechos de los trabajadores, el pago de sus prestaciones sociales, sino que, sencillamente, disuelva la manifestación.
Estos líderes gremiales representan a sindicatos de la compañía que poseen en sus siglas el adjetivo de "bolivariano" y que, en el texto citado, se llaman a sí mismos "líderes revolucionarios, participantes y creyentes de los procesos de cambio que vive el país". Para estos revolucionarios exprés, pasó el tiempo en que los sindicatos defendían los intereses de clase contra los patronos y los gobernantes. Los sindicalistas bolivarianos de la Venezuela actual, invocan la solidaridad vertical en contra de otros trabajadores, y en defensa de la legalidad burguesa, los patronos y la paz social, garantizando la gobernabilidad del tren ejecutivo al que apoyan. La revolución bolivariana es un espectáculo vaciado de contenido y significaciones, rounds de sombra contra una opresión que ubican en el mas allá, un eterno gesto grandilocuente frente a las cámaras de televisión, una puesta al día del populismo latinoamericano, en los días del capitalismo globalizado.

Rafael Uzcátegui subir


Venezuela: propuesta
libertaria para el momento actual

Las transformaciones positivas en la sociedad son producidas por la acción de los movimientos populares y no por los gobiernos. Como ha sido sobradamente demostrado en el caso venezolano, y ha ocurrido en varias oportunidades en América Latina, los sentimientos de cambio de las mayorías han sido canalizados y recuperados por una nueva burocracia que intenta, por todos los medios, eternizarse en el poder. Desde 1999 la supervivencia a toda costa del nuevo gobierno ha sido el principal fin de la estructura misma. Y en la centralización, militarización y personalización promovidas bajo el eufemismo de "proceso revolucionario", una de sus tareas primordiales ha sido la pacificación y cooptación de la infinidad de fuerzas y actores que, durante la década de 1990, peleó por terminar con el dominio del binomio Acción Democrática y COPEI, los dos partidos políticos que gobernaron sucesivamente al país desde 1958.
Al creerse representados por el tren ejecutivo electo a finales de 1998, las decenas de movimientos sociales que habían rechazado el neoliberalismo, la privatización de los servicios públicos, las diversas masacres realizadas por el Ejército (Yumare, El Amparo, etc.) y las diversas políticas hambreadoras y excluyentes de los gobiernos anteriores, decidieron darle al presidente Chávez toda su confianza, otorgándole literalmente un cheque en blanco. Los oprimidos y oprimidas de diverso signo dejaron de lado sus propias reivindicaciones para asumir, como suyas, las políticas promovidas por el nuevo régimen. De esta manera, las organizaciones comunitarias y de base abandonaron sus propias reflexiones y manera de hacer las cosas, su autonomía de pensamiento y acción, para interiorizar y repetir los discursos y lógicas de otros y otras, quienes decían actuar en nombre del pueblo.
Tras gobernar por nueve años, contando con la mayor riqueza económica de los últimos 30 años y todos los poderes públicos a su favor, empezamos a descubrir y corroborar que todo ha cambiado para ser igual a lo que había antes. Que hemos cambiado el nombre de nuestros amos para continuar estando tan oprimidos como siempre. Que aquellos que han ensuciado la palabra "revolución", y otras tan bonitas como esa, han gestionado nuestras miserias para hacerse su lugar en la élite de ricos y privilegiados. En contraposición, otra gente, desenamorada del proyecto "bolivariano" y cegada por la rabia, ha pasado de seguir a los opresores de hoy a secundar los dominadores de ayer, en la equivocada estrategia de optar por el "mal menor". Y como sus pares chavistas, han hipotecado su libertad para dejarse conducir por otra cúpula que decide, desde sus alturas, las tareas a realizar. Con unos y otros razonamos: Es hora de recuperar nuestra autonomía como primer paso para construir un verdadero cambio.

Lo que es la autonomía
Autonomía es la capacidad de darnos nuestras propias reglas de funcionamiento y cuestionar lo que hemos heredado de la historia. El término se construyó combinando dos palabras griegas "autos" y "nomos", que juntas significan literalmente darse a sí mismo la ley. La autonomía, en política, es la posibilidad que los seres humanos sean capaces de definir, de manera libre, sus propios proyectos de vida, que sean ellos mismos quienes gestionen y decidan, de la forma más democrática posible, cada uno de los aspectos que atraviesan su cotidianidad: desde el trabajo a la sexualidad, del uso de su tiempo libre a la alimentación, etc.
Lo contrario de autonomía es heteronomía, vivir bajo reglas que no decidimos. Los diferentes poderes nos educan para la servidumbre, siendo siempre otros quienes toman las decisiones. Y estas medidas, así como las instituciones que las ponen en práctica, se dicen sagradas e indiscutibles. Un individuo comienza a ser autónomo cuando comienza a preguntarse si eso debería ser siempre así, o si por el contrario las cosas pudieran funcionar mejor de una manera diferente. Por ello se dice que la autonomía es una interrogación sin fin, que no se detiene ante nada y que, incluso, revisa constantemente sus conclusiones preliminares. ¿Si el Estado, el gobierno, el ejército y las cárceles son injustos y opresores, no pueden ser cambiados por algo mejor? Un individuo autónomo nunca olvida, por tanto, que son las personas quienes han creado las leyes de funcionamiento de la sociedad. Y por ello pueden ser sustituidas en cualquier momento, por las propias personas, cuando atentan contra el bien común. La autonomía individual se produce a partir de la libre reflexión y la deliberación, concretada en un pensamiento propio, siendo soberano de sí mismo y de sus actos.
Un revolucionario ruso, Mijaíl Bakunin, afirmó que la libertad de los demás elevaba la libertad personal hasta el infinito. Un individuo autónomo entiende que no puede ser independiente si vive en una sociedad opresiva y desigual. Por ello se organiza con sus iguales para enfrentar a quienes limitan el goce de sus derechos y su libertad. La autonomía propone la autoorganización rechazando las injerencias exteriores, creando sus propias formas de organización, las cuales trabajarán por los objetivos trazados por los propios involucrados. De esta manera, los movimientos sociales autónomos son organismos populares que responden a necesidades sentidas por sus integrantes y no a los decretos de ningún poder. Al desarrollarse al margen y en contra de las instituciones que los dominan, realizan prácticas de autogestión y acción directa. Un movimiento social autónomo levanta sus propias banderas de lucha, las cuales no posterga, negocia, subordina ni abandona por ninguna razón exterior. Esto no significa que puedan coincidir con otros movimientos para la búsqueda de objetivos comunes, pero estas relaciones deben ser en condiciones de igualdad, preservando la identidad de las partes y reforzando, sin diluir, sus metas originales. Por otra parte, los movimientos sociales autónomos generan sus propios recursos, de manera autogestionaria, rechazando el mecanismo de subordinación de los subsidios del gobierno, partidos políticos y de los empresarios.
Todos los gobiernos necesitan controlar las fuerzas beligerantes, por eso saben que necesitan cercenar la autonomía de los grupos con potencialidad de generar cambios verdaderos. Al crear por decreto el llamado "poder popular", el actual ejecutivo se asegura de canalizar los esfuerzos de los de abajo a favor de oxigenar, legitimar y perpetuar la situación de dominación, maquillándola con nombres bonitos. Los organismos resultantes, debido a su ficticia independencia y no haber sido gestados dentro de la lucha de la gente, reproducen los vicios del Estado y del resto de las instituciones opresoras. El poder, de todos los apellidos (estatal, municipal, militar o popular) posee un instinto de preservación a toda costa, y más temprano que tarde crean una nueva burocracia, tan perversa como la que han desplazado de la conserjería gubernamental.

Autonomía de las luchas, ahora
La creación y experimentación de diversas expresiones organizativas busca generar, aquí y ahora, una cultura -entendida como la manera de hacer las cosas- diferente. Por ello, la autonomía opta por la toma de decisiones de forma asamblearia, por la democracia directa, por garantizar el respeto a la diversidad, frenar la jerarquización, el autoritarismo y la pérdida de independencia y soberanía en las luchas. Al tener prácticas alternativas a las del poder, los oprimidos combatimos su hegemonía al construir, ladrillo a ladrillo, una cultura propia y diferenciada, una identidad y un imaginario compartido. En este aprendizaje, los medios deben siempre ser coherentes con los fines.
La propuesta para el momento actual es por la creación de una constelación de diversos grupos y movimientos autónomos, autogobernados por sus integrantes, para pelear por la conquista de los derechos secuestrados por el poder: vivienda, empleo digno, salud, educación, seguridad personal, espacio público y calidad de vida, entre otros. Algunas experiencias recientes, como el movimiento indígena y ambiental contra el carbón en el Zulia y el Comité de Víctimas contra la Impunidad en Lara, ya caminan en esta dirección. Luego, la creación de múltiples espacios para la supervivencia y la resistencia, autónomos y totalmente ajenos al Estado y a la empresa privada, relacionados entre sí de manera horizontal y por cooperación sin mando. La existencia de muchos movimientos autónomos romperá la falsa polarización: ni chavistas ni opositores, serán personas luchando por sus propios derechos y no por los privilegios de las cúpulas.
Las instituciones del poder intentarán acorralar, sin duda, la beligerancia libre de los de abajo. Pero al crear sucesivas situaciones insurreccionales difusas por parte de los movimientos autónomos, su conexión, cohesión, amplificación y radicalización -debido a la imposibilidad del gobierno en satisfacer sus demandas-, transformará los movimientos efímeros de revuelta en momentos de revolución y autogestión generalizada. De esta manera los movimientos autónomos tienen potencial de transformarse, por la vía insurreccional, en un verdadero movimiento revolucionario. Y para esto no hay atajos: ni políticos con máscara popular, ni caudillos con pies de barro. Esta es la gran lección que debemos aprender del funesto "gobierno socialista bolivariano".

El Libertario Subir


Cómo te enCastro, Cuba
(un asunto de fanilia)

La Asamblea Nacional cubana se ha decidido: Raúl Castro sucede a Fidel Castro, que la semana anterior había expresado su intención de no mantenerse en la cima del poder estatal de la isla caribeña tras "solo" 49 años. La transmisión del poder por vía familiar ha dejado de ser una característica exclusiva de las monarquías: las democracias parlamentarias o las autodenominadas populares no están de hecho exentas, y si en EE UU a un Bush ha sucedido otro Bush y a Clinton quiere sucederle su mujer, en Cuba el poder permanece como un asunto de familia.
Ya a finales del año pasado, Fidel, minado por la enfermedad, había declarado que no quería permanecer aferrado a la poltrona y ser un obstáculo para la renovación de la clase dirigente del Partido/Estado, y había expresado la intención de convertirse en un consejero, un ente tutelar de la vida política cubana, con la fuerza de quien ha sido durante 49 años presidente del Consejo de Estado.
Estas palabras habían suscitado muchos interrogantes -y muchas esperanzas- en torno a su sucesión aunque reflejan en realidad un empujón más general al cambio procedente, en origen, de las mismas estructuras oficiales del régimen. En los últimos meses de 2007, millones de cubanos estaban implicados en el debate solicitado por Raúl Castro sobre la necesidad de introducir cambios estructurales y de principios en el país para hacer que la "revolución" pudiese sobrevivir.
El debate, desarrollado en un clima no exento de grandes tensiones, había destapado el gran anhelo, procedente de todos los estratos de la población, de un gran cambio económico, social y político. Fidel fue obligado a admitir -con un ojo mirando a factores externos como la derrota en el referendum institucional de Hugo Chávez, gran proveedor de petróleo a Cuba- que "la respuesta a la situación actual de la sociedad cubana requiere más tipos de respuesta a cada problema concreto de los contenidos en un tablero de ajedrez".
Raúl se lanza aún más adelante admitiendo que la sociedad cubana es víctima de un "exceso de prohibiciones y de procedimientos legales que oprimen a los cubanos" y que la transformación debe llevarse con la velocidad que le será permitida por las posibilidades económicas de un sistema decididamente "en los postres". Estudiar, organizar, planificar son los instrumentos necesarios -según Raúl- para distinguir las prioridades precisas para poner a andar el proceso de transformación ahora más que nunca indispensable. Entre tanto, para comprender mejor cómo están procediendo, basta con observar la nueva normativa de trabajo que ha sido introducida el pasado mes de abril. Los nuevos reglamentos son presentados como parte de un plan para relanzar la economía y aumentar la productividad y la eficiencia, y se basan en un aumento del horario de trabajo semanal a 44 horas y la amenaza de despido para quienes no se atengan a los "reglamentos disciplinarios internos". Fidel ha confirmado el pasado 14 de diciembre cuanto había declarado al primer ministro canadiense en 2001 a propósito del Acuerdo de Naciones Unidas referente a los derechos económicos, sociales y culturales y por ello la imposibilidad para Cuba de aceptar el artículo del Acuerdo sobre la libertad de asociación sindical, visto como una palanqueta de la estructura piramidal del sistema burocrático cubano que tiene como ejes al Partido y al sindicato único, instrumento del poder de una oligarquía bien consolidada.
En esta situación, mientras se escuchan llamamientos para el cambio interno de las propias estructuras de referencia por parte de las personalidades más críticas del aparato, que incitan a replantear la "revolución" cubana y a decir en voz alta lo que se piensa de las deformaciones del sistema para romper el inmovilismo que rodea la vida de los cubanos, señales de resistencia y de lucha proceden de sectores obreros y campesinos.
En este panorama es sintomática la postura de la Iglesia católica, que mira con agrado la transformación siempre que acontezca "gradualmente". "La gradualidad es más conveniente que un radicalismo impetuoso y veloz", afirmaba recientemente la revista católica Palabra Nueva y se comprende bien el porqué. Con la gradualidad los poderes, todos los poderes, pueden guiar los procesos y conducirlos en la dirección deseada, sin peligrosos sobresaltos y sobre todo sin el peligrosísimo desarrollo de tendencias autónomas y libertarias.
Con salarios de pocos dólares al mes, las contradicciones macroscópicas inherentes al desarrollo del sector turístico, los efectos letales del bloqueo económico estadounidense, el modelo chino parece de referencia para una clase dirigente que tiene intención de exprimir ulteriormente, pero con eficiencia y modernidad, al proletariado cubano, a quien está prohibida cualquier forma de organización autónoma en un clima de represión constante a las variadas formas de oposición cultural y social.

Massimo Varengo Subir


Perú: Sobre la consolidación del modelo neoliberal y la represión al avance popular

El Perú atraviesa una dura crisis tanto en el plano social como política, lo que trae desde luego, una crisis económica que ya se deja sentir a lo largo del territorio. Pues afrontamos una situación de vulnerabilidad de los derechos humanos por parte de un gobierno prepotente y autoritario que no ha reparado en aplastar del modo que sea las disidencias sociales y los aires de rebeldía, ya sea por los medios de incomunicación al servicio del poder que se han ofrecido una vez más como ventana para lanzar dardos contra el movimiento popular en general en cuanto a las luchas de los campesinos de Ayacucho y los pobladores del Cuzco que luchan contra las privatizaciones de los atractivos turísticos de la zona y por defender sus patrimonios, lo que les ha valido calificativos como "vándalos", "agitadores" y otros de peor calibre por parte del presidente Alan García, tan cínico, déspota y fascista como siempre.
Hemos sido testigos de las jornadas de protesta de febrero en el interior del país contra las políticas económica que se vienen aplicando en nuestra región, contra el alza en los productos y en el coste de vida, contra la represión indiscriminada contra los sectores más pobres de la sierra y la Amazonia y contra las medidas y leyes anti-populares que arremeten desde los poderes del Estado, en resumidas cuentas han sido luchas contra el Estado y el modelo capitalista que se han manifestado a través del paro nacional agrario y que una vez más ha desnudado la violencia estatal en contra de los justos reclamos populares.
El paro nacional agrario convocado por la Junta Nacional de Usuarios de los Distritos de Riego del Perú (JNUDRP) y las Centrales Campesinas realizados el lunes 18 y el martes 19 de febrero, cuyas reivindicaciones se centraban en la revisión y modificación del Proyecto de Ley de Aguas por su carácter privatizador, así como contra la privatización de las tierras de las comunidades campesinas y nativas, había dejado hasta el día miércoles 20, a cuatro campesinos muertos por las balas de la policía nacional, como afirman los propios campesinos que han defendido sus medidas de lucha frente a la opinión pública.
Rojas Roca, Rubén Pariona Camposano y Emiliano García Mendoza, fueron las víctimas de la represión de las fuerzas policiales, quienes al parecer tenían órdenes de despejar las carreteras a cualquier coste. Los tres tienen impactos de bala en el cráneo. El primero de ellos murió en Barranca el lunes. Pariona y García fueron ultimados en Ayacucho el martes. A estas muertes debemos sumar la de un poblador de Caylloma que, huyendo de la represión y los gases lacrimógenos, cayó por un barranco.
El mismo Frente de Defensa del Pueblo de Ayacucho en un comunicado emitido a raíz de los violentos sucesos señalan que el "(...)19 de febrero, cuando se venía desarrollando el paro agrario en nuestra región, (...) se venían movilizando los campesinos en pie de lucha, cuando fueron atacados por efectivos policiales, quienes haciendo uso de sus armas de reglamento, dispararon a quemarropa a los marchantes, con objetivo directo a la cabeza, ocasionando la muerte instantánea de los hermanos campesinos Rubén Pariona Camposano y Emilio García Mendoza, pertenecientes a la comunidad de Suso del distrito de Quinua".
En medio de la violencia social desatada en el marco del Paro Agrario, el premier Jorge del Castillo invocó a los fiscales a actuar "con firmeza" y a "no ser complacientes" contra los que llaman "elementos vandálicos", los "grupos de agitadores". Por el contrario, a los policías nadie les ha dicho nada porque finalmente ellos están cumpliendo su deber: proteger el "orden público" y la "gobernabilidad". Pese a que el día martes 19 la congresista Fabiola Morales, presidenta de la Comisión de Ética del Congreso denunciaba a la prensa nacional, la actitud reprochable de la policía al actuar sin contemplaciones contra los campesinos ayacuchanos y manifestó que se denunciará ante las instancias necesarias a estos "malos efectivos policiales por algunos excesos".
Se ha señalado que el gobierno, en lugar de acceder al diálogo, ha respondido con la represión indiscriminada, la declaración del Estado de Emergencia en ocho provincias del norte y la orden de intervenir al Ejército, lo cual ha resultado en los hechos, una provocación clara a las demandas populares incrementado la violencia, lo que ha sido usado por sectores de la prensa para desprestigiar a los campesinos.
Sin embargo, debemos resaltar que ese mismo gobierno difunde mensajes de democracia y mejor participación, mientras implementa leyes para favorecer a las empresas transnacionales, la privatización de las aguas, la concesión de la Amazonia y las zonas arqueológicas, así como el remate de tierras para favorecer a los inversionistas extranjeros. Y quienes hacen valer sus derechos son reprimidos y judicializados.
Según Miguel Palacín Quispe, coordinador general de la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas CAOI, "este accionar represivo se enmarca en el acelerado proceso de criminalización de las demandas sociales, una de cuyas expresiones fue la dación de once decretos legislativos que aumentan las penas por bloqueos de carreteras y otras acciones justas de protesta, por cuya declaración de inconstitucionalidad y derogatoria se han unido los movimientos sociales en una campaña nacional de recolección de firmas que serán presentadas al Tribunal Constitucional".
Esta criminalización, sin embargo, no se inicia con esos decretos legislativos, pues hasta la fecha existen más de setecientos comuneros e indígenas procesados judicialmente bajo cargos graves, incluido el de terrorismo, solo por defender los derechos de sus comunidades contra los efectos destructivos de la minería. A ello se agrega la persecución, acoso y amenazas permanentes a sus dirigentes.

Paro nacional agrario:
el gobierno en acción contra el pueblo

Amparados en el Decreto Legislativo número 982, emitido por el Gobierno Central, las fuerzas policiales hicieron uso de sus armas de reglamento, disparando contra la población indefensa, ocasionando la muerte de manifestantes, asesinados vilmente con cargo a quedar en la impunidad y en el olvido. Estos crímenes no son casualidades ni hechos aislados ni producto de excesos de las fuerzas policiales, ya que estas muertes ocurrieron bajo la misma modalidad en Arequipa y Barranca, lo que permite inferir que fueron ordenes del Gobierno Central a través del Ministerio del Interior, implementando la política de criminalizar, penalizar y reprimir la protesta del pueblo, declarando inimputables a los culpables de estos crímenes, lo que significa la legalización de la impunidad de estos hechos que atentan contra la vida y dignidad de nuestro pueblo.
Por su parte, Alan García Pérez, irresponsablemente está confundiendo a la opinión pública, señalando que "Los responsables de las muertes producidas son los pseudos dirigentes y agitadores extremistas", con la clara intención de ocultar a los verdaderos responsables de estos asesinatos, que son las fuerzas policiales. Estas versiones que vienen siendo repetidas por el ministro del Interior, usando a medios periodísticos serviles al Estado que tergiversan la verdad de los hechos y las declaraciones de los dirigentes populares, lo que significa que todo obedece a una estrategia del gobierno para desarticular las organizaciones del pueblo que vienen reclamando sus justas demandas.
Sobre las versiones que desde el gobierno peruano en complicidad con los aparatos de desinformación se han vertido son que las muertes en el paro agrario mencionado no han sido causadas por las fuerzas policiales, sino por los mismos campesinos (¡vaya ironía!). Esa es la versión del ministro del Interior, Luis Alva Castro, ante el Congreso de la República. Para "demostrar su verdad", el ministro aprista exhibió fotografías de los manifestantes donde él dice identificar un arma "hechiza" en manos de un "delincuente terrorista infiltrado entre los manifestantes". Sí claro, cómo no.
Entonces solo dentro de este paro nacional se han podido registrar 6 muertos, 420 heridos y 350 detenidos. Unas cifras escalofriantes si consideramos el carácter "democrático y social" con que se presenta ante el mundo el gobierno aprista. Ante esto podemos deducir que el rostro genocida y violento de García Pérez y su camarilla aprista, no ha cambiado en nada respecto al gobierno del 85-90 con asesinatos, desapariciones, violaciones de derechos humanos, etc. en su haber.
Es necesario recalcar una vez más que aquí estamos hablando ya no solo de represión policial o resguardo de la paz social en un país o zona de convulsión, sino que estamos hablando de asesinatos a mansalva, a sangre fría y por la espalda a comuneros desarmados e indefensos que solo protestaban por sus justos derechos. De lo que se trata, es de denunciar una vez más el terrorismo de Estado que estamos viviendo. Y no solo denunciar, sino crear conciencia y memoria histórica para organizarnos y plantarle cara a este Estado pro-imperialista y enemigo del pueblo, pues no podemos quedarnos de brazos cruzados mientras las muertes de estos campesinos pobres queda impune, mientras los pueblos indígenas de la Amazonia están siendo expulsados de sus tierras para que éstas sean vendidas al mejor postor transnacional (solo recordemos que semanas atrás el presidente peruano se paseaba por Europa promocionando nuestra selva para su pronta venta), mientras en las otras provincias del país que acataron el paro son castigados y perseguidos, mientras la avanzada privatizadora de la educación en el Perú arremete sin piedad.

En Cuzco también se lucha y resiste
Este año está siendo llamado el año de las "Cumbres Mundiales" de manera pomposa e irónica. Sin duda estas cumbres de jefes de Estado y hombres poderosos del mundo, quieren expresar la consolidación de la imposición del modelo neoliberal en el Perú, pero mostrándonos su alcance global y que quede claro que el neoliberalismo no es sólo un modelo económico, es también social, cultural y político. Y su consigna principal es: "Todo el poder a las transnacionales, todo para las ganancias de las grandes empresas y las élites políticas que les sirven". Desde los recursos naturales hasta el patrimonio cultural, los alimentos, las medicinas, todo entra en esa (i)lógica. Sin importar que estas ganancias perjudiquen a los pueblos indígenas, a los proletarios, a los agricultores pobres, a los pequeños comerciantes, a la misma naturaleza. Perpetúan la sociedad de clases y la división entre dominadores y dominados, entre ricos y pobres, se crea un ambiente donde ser libre es estar acosado, perseguido, silenciado, golpeado y encarcelado, y la democracia significa autoritarismo, fascismo, violencia, muerte y destrucción.
Sin embargo, así como parece consolidarse este modelo excluyente, antipopular y empobrecedor, en el Perú, diversos sectores populares avanzan en su organización y van resistiendo cada vez más. Es cierto, todavía demasiado dispersos, fragmentados en demandas que parecen particulares, pero sin embargo como vemos, exigen cada vez más una articulación no sólo de los diversos sectores, sino también más allá de lo local y lo regional. Esto para los libertarios no solo significa un buen síntoma de avance popular, sino que se avizora como terreno fértil para las luchas organizadas desde abajo y sin tregua contra nuestros enemigos de clase.
Es en este contexto que las luchas del pueblo del Cuzco se hacen justas. Pero, al igual que en otros lugares, no basta la lucha reivindicativa y parcial, confrontada sólo contra la dinámica del gobierno, sino que debe enfocar al Estado y al Capital en si.
Ahora, frente a la ola privatizadora de patrimonios en todo el Perú que arremete contra el Cuzco y contra toda la Amazonia con la denominada "Ley de la Selva", para quitarle sus tierras y propiedades a las comunidades indígenas y pueblos originarios y venderlos al mejor postor transnacional.
El pueblo cuzqueño ha respondido con huelgas, paros, toma de locales y bloqueo de carreteras para hacer sentir su clamor popular, teniendo como única respuesta la agresión verbal y policial del Estado que ha decidido quitar a Cuzco como sede del APEC a realizarse en el Perú durante el mes de noviembre, pues le temen al desborde popular y saben que protestas como esta es una mala imagen para nuestro querido país, frente a ello el presidente ha decidido borrar del mapa financiero a esta región que atenta contra sus planes de mercantilización de patrimonios culturales e históricos.
En medio de este panorama surgen preguntas para el campo popular y socialista en general y que como libertarios también nos hacemos parte de estas interrogantes: ¿Cuál es nuestra alternativa a la privatización del patrimonio? ¿Sólo que quede en manos del Estado o como en otras regiones andinas o experiencias históricas podemos avanzar hacia la autogestión social y democrática de los mismos por parte de los pueblos y las comunidades involucrados en estos hechos, para que éstas se beneficien? ¿Es posible tener una agricultura sostenible, libre de alimentos transformados genéticamente y soberana frente a los negocios de las trasnacionales y frente a la mano autoritaria del Estado? ¿La democracia sólo implica votar cada cinco años para que después los elegidos hagan lo que les da la gana? ¿Es ese el modelo que planteamos los comunistas libertarios o luchamos por la destrucción de toda relación mercantilista, excluyente y competitiva como parte de las estructuras capitalistas?

Panorama general y perspectivas
de lucha popular y libertaria

Las luchas del pueblo oprimido tienen fuertes costes. Varios de nuestros hermanos campesinos que participaron en el paro agrario han sido asesinados por este criminal gobierno, porque ellos nos temen. Por eso criminalizan la protesta, y le han dado carta blanca a los policías y militares para disparar a la gente. Por eso sus medios de comunicación pretenden pintarnos como irracionales, como delincuentes.
Tampoco podemos dejar de citar una vez más que la estupidez del ministro Alva Castro nos hace recordar a las épocas de la dictadura cívico-militar de Fujimori y Montesinos, sobre todo cuando la congresista fujimorista Marta Chávez alegaba que los cadáveres hallados en las fosas comunes de Vitarte eran restos arqueológicos. Y cuando entre los restos humanos calcinados apareció el llavero de un estudiante universitario, Marta Chávez no supo qué decir. Ahora dicen que las balas asesinas provinieron del lado campesino y que los policías fueron agredidos por estas hordas violentistas.
Hoy no es diferente la situación. Podemos afirmar que el presidente aprista Alan García, gran socio del ex dictador Fujimori (¿a quién le cabe la menor duda?), inició su segundo gobierno prometiendo un gran baño de sangre para preservar el principio de autoridad. Al día siguiente de juramentar, estaba pidiendo la pena de muerte para violadores y terroristas. En agosto del año pasado, dictó decretos para que las fuerzas armadas y fuerzas policiales pudieran hacer uso de sus armas cuando les diera la gana y disparar contra población civil sin consecuencias judiciales. También en sus decretos penaliza la toma de locales y bloqueos de carreteras, criminalizando la protesta popular. En pocas palabras, fascismo puro y duro.
Paralelamente y en el mismo día en que los sindicatos de la capital salen a las calles a manifestarse en apoyo a las luchas populares, regionales y a los gremios en conflicto, en el mismo día de las declaraciones increíbles de Alva Castro, el sicario del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) Santiago Martín Rivas (jefe del grupo paramilitar "Colina") declara en el juicio a Fujimori que el escuadrón de aniquilamiento paramilitar del que era jefe, jamás existió. Que sus declaraciones filmadas por el periodista Humberto Jara, en donde reconoce su autoría en crímenes de lesa humanidad y la responsabilidad del ex dictador, eran "ensayos" entre él y Jara para prepararse a un futuro juicio. Ahora el jefe de sicarios ensaya cómo dejar bien librado a Fujimori, con la anuencia del tolerante juez César San Martín Castro y de fiscales inoperantes, ¡qué tal descaro! Lo peor es el orden de aparición en TV: cada vez que un asesino de la dictadura es interrogado por el abogado del dictador, goza de toda la mañana para ser televisado. Una vez que la fiscalía inicia su interrogatorio, la trasmisión gratuita va culminando; y acaba sorpresivamente, casualmente, milagrosamente cuando va a interrogar al asesino el abogado de la parte civil. Ya gozó de este beneficio otro asesino (Pichilingue) y seguidamente le ha tocado la misma facilidad al criminal Martín Rivas.
Es decir, vivimos en medio de una bazofia total, donde el juicio que se le sigue al ex dictador Fujimori demora una eternidad y con toda la comodidad del caso, mientras en las calles se balea y tortura quienes piden pan y libertad.
Entonces podemos concluir que el asesinato y la mentira, cuando proceden del Estado, gozan de absoluta impunidad en el Perú y se le llama orden y democracia. La democracia burguesa es complaciente con los asesinos de uniforme ahora y siempre. La democracia burguesa es tolerante con el ex dictador Alberto Fujimori, a quien siguen llamando ex presidente. Por eso tenemos un ministro que miente acerca del paro agrario, inculpando a los campesinos por sus propias muertes. Por eso tenemos un juicio de excesiva cortesía y tolerancia con los paramilitares del grupo Colina; y a todos los miembros del Comando Rodrigo Franco (grupo paramilitar aprista que operó en el primer gobierno de García 1985-90) usted querido lector los encontrará trabajando con buenos puestos en instituciones del Estado. ¿Volverán los desaparecidos a ser confundidos con momias precolombinas?
Por eso tenemos encima una "Ley de la Selva", que es parte del centralismo democrático burgués que se aplica en este país, por eso tenemos las privatizaciones corruptas, los abusos de las mineras contra los agricultores, el TLC, etc. que son parte de un mismo modelo que se aplica a nivel mundial. La contundencia del reciente paro agrario, la reacción del pueblo cusqueño frente a la pretensión de privatizar su patrimonio cultural, las consultas populares en Piura, en la que los pueblos les dicen no a las mineras, expresan el creciente descontento que muchas veces no consigue expresarse en aparentes luchas puntuales.
Hemos salido de una época de violencia política donde hemos tenido una Comisión de la Verdad y tenemos ya varios casos judicializados por violaciones contra los derechos humanos. ¿Los nuevos policías de la "democracia" tienen las mismas nociones que Martin Rivas, que Telmo Hurtado o que el almirante Giampietri respecto de los derechos de las personas? ¿Hasta cuándo va a seguir vigente la noción según la cual el Estado puede reprimir a gente desarmada para "garantizar la paz social"? Que no nos impongan sus tratados comerciales y sus políticas de hambre a punta de balazos, con mentiras y brutalidad que el pueblo ya no tiene más paciencia.
Por último, como anarquistas queremos dejar una vez más en claro que la lucha no pasa por ser coyuntural como algunos grupos políticos asumen y presentan, que las violaciones de derechos humanos en este país no son patrimonio solo de este gobierno y que la solución no pasa por transijir con tal o cual grupo de poder en busca de un frente común que solucione todos los males sociales. Seguimos planteando la lucha por la organización y la concientización desde abajo, seguimos apostando por la construcción del poder popular libertario, seguimos creyendo que no hay ninguna lucha sin solidaridad, seguimos manteniendo nuestras convicciones de revolucionarios en pos de destruir lo que es (sociedad capitalista) para construir lo que ha de ser (sociedad libertaria).

Franz García Uceda Subir


Las siete virtudes del amor libre

Tenemos que hablar del amor, de los triunfos del amor. El amor libre es una exigencia libertaria que se opone pronto a los matrimonios arreglados o al corsé estatista de un contrato que encierra a la mujer como si fuera una propiedad del hombre. Sacudiéndose la tiranía de un patriarcado establecido sobre el dominio de las mujeres, la cuestión del amor libre sigue siendo el proyecto de la libertad de amar. Porque el amor libre es ante todo una crítica de la exclusión.
Evidentemente, algunos pueden creer que el amor libre está perfectamente introducido en las costumbres de una liberación sexual anunciada. Porque así es en las ideas libertarias, y su fuerza original se infiltra por aquí y por allá poco a poco, muchas veces sin premeditación. De la camaradería amorosa y revolucionaria elaborada por Émile Armand a la vida aislada de los solteros, el camino de la igualdad de los sexos no parece sin embargo tan fácil. Aquí reside el combate cotidiano contra las exclusiones.
La primera conquista del amor libre ha sido aclarar la diferencia entre reproducción y sexualidad. Porque explotando esta diferencia se ha fabricado la desigualdad, una desigualdad obscena que ha permitido encerrar a las mujeres en la estrecha obligación de la reproducción. La sexualidad no se resuelve con la reproducción y existen todas las conductas en la naturaleza. Si la viviparidad humana tiene sus obligaciones, ya no es posible alegar esas dificultades para establecer, con pleno derecho, la desigualdad. El deseo del niño no está negado por la sexualidad libre. Y no es menos cierto que si la reproducción supone un compromiso amoroso, éste puede estar fundado en un consentimiento libre. Cuando se instituye realmente como una alienación del individuo, el contrato que hace rígido el matrimonio pretende a veces presentarse como un medio de protección del débil, presuponiendo la incapacidad de responsabilidad en los protagonistas. Al negar la humanidad misma de los individuos, el contrato matrimonial se convierte rápidamente en una póliza de costumbres, prohibiendo la homosexualidad y otras formas amorosas, inscribiendo la exclusividad de la relación amorosa en beneficio del control de la crianza de la progenitura.
Biológicamente, el ser humano se coloca entre el bonobo y el gorila. Si del bonobo tiene una cierta reivindicación de la pluralidad de las conductas sexuales, con el gorila comparte la exogamia de las féminas. En el gorila, en efecto, las hembras son apartadas del grupo de pertenencia. El pachá reina solo en un harén de hembras procedentes de intercambios con otros grupos. Encontramos algo así como la concepción de la comunidad de mujeres desarrollada por Carpócrates y el comunismo primitivo de los agnósticos libertinos. Entre los humanos, las mujeres salen del grupo y [en muchos países] el cambio de nombre de soltera a nombre de mujer casada establece esa ruptura. Pero el humano no siempre exhibe poligamia. Los múltiples grupos humanos, desde los papúes a los indios, llevan a cabo a menudo una estructura comunitaria. La pareja exclusivamente monógama es progresivamente construida a lo largo de la Edad Media, y se impone singularmente durante la transformación industrial del siglo XIX. Le sucede la pareja, cuya soledad molesta a la sociedad. No obstante, al emanciparse de la obligación de reproducirse, la sexualidad lleva a los individuos a descubrirse los unos a los otros, a sentirse y a comprenderse. Así es como los bonobos utilizan la sexualidad para evitar que surjan conflictos.
El segundo éxito del amor libre es haber eliminado la coraza de las fábulas religiosas. El rechazo de la bendición no sólo se ha opuesto a la injerencia religiosa en los asuntos de las personas, sino que ve el juramento religioso como la negación misma del amor. Al romper las cadenas que imponen las iglesias, el amor ha recuperado algo de su candor.
Las religiones monoteístas, al imponer la exclusividad del dios que veneran, reinvindican la exclusión. Su dios no sólo ha ensangrentado una parte del mundo, sino que ha podrido el matrimonio al prohibir la anticoncepción y la libertad. Han sido necesarias las leyes republicanas sobre el divorcio para abrir una brecha en esa eternidad. Al emanciparse de dios, el divorcio ha perturbado enormemente a sus lacayos sectarios. Ha introducido la fractura fundamental que rompe la extensión temporal del juramento. Al introducir la libertad en el seno de la relación humana, el amor libre ha encontrado rápidamente su injerencia atea, estableciendo un abismo definitivo en el aparato cínico de las ceremonias devotas.
El tercer éxito del amor libre consiste en esa ausencia de reducción del otro. El niño ya no es un bastardo. En lugar de perpetrar la ilegítima consecuencia de un concubinato, es un hijo del amor. Es incluso pertinente en la comunidad familiar reconstituida, y todos los niños son reconocidos como iguales. El enamorado no es cornudo, la persona no es infiel. El amor se ha hecho plural, y a la familia propietaria le sucede una comunidad de individuos libres. Esta es la actitud que me lleva a reconocer en el otro al individuo último que construye mi amor. No entra ya en esas categorías humillantes y obscenas contenidas en la institución de la exclusión. Como rechazo a estas disminuciones, el amor libre contiene verdaderamente una idea revolucionaria al privilegiar la autonomía individual.
La cuarta victoria de la exigencia libertaria del amor libre tiene lugar a partir de 1968, con el deseo de autenticidad, el rechazo de la exclusividad en las relaciones y una voluntad de transformación de las culturas cotidianas. Esta reivindicación de la autenticidad de los amores ha sido caricaturizada a menudo como una mera sucesión de relaciones múltiples y superficiales. La sexualidad exclusiva (monogamia exclusiva, homosexualidad exclusiva, poligamia) no existe en la naturaleza, la única norma es la diversidad en el comportamiento sexual. Sin embargo, la liberación de las actividades sexuales puede agotarse en su propia contradicción, llevando de la autonomía aparente de las personas a la soledad desigual del aislamiento en el mundo mercantil. El amor libre no se reduce al sexo liberado ni a la promiscuidad lujuriosa. Por el contrario, la experiencia libre del otro supone una búsqueda de autenticidad. Cada uno y cada una revelan una persona única, un amor diferente que no puede reclamar ese capricho infantil de la exclusividad. La libertad que constituye nuestra individualidad es primero una exigencia de confianza, de relaciones sin la cárcel de la exclusión.
Porque el sentimiento amoroso es una contrucción paradójica, en la que cada uno tiene su experiencia singular y, no obstante, es compartida por todos. Nos designa como alguien único sobre la tierra al estar enamorados de otra persona única, y sin embargo todos hemos tenido esa experiencia. Muchas veces no hay otras razones que las de uno mismo. ¿Cómo establecer en nombre de esto la increíble perversidad de la exclusión de los otros? El matrimonio instituye esta regla doble de la exclusividad impuesta y de la sospecha inevitable porque el compromisos se considera infinito. Los celos, ese "prejuicio de la propiedad", como decía Armand, envenenan la relación amorosa y sin embargo son valorados en la sociedad mercantil. En esa penitenciaría de costumbres, las dos partes se deben desconfianza. Nosotros, por el contrario, afirmamos que el rechazo de la exclusividad amorosa es una fundamento necesario para el amor libre.
La quinta cualidad del amor libre está contenida en el trastocamiento de la economía doméstica que ha provocado esta exigencia libertaria. El matrimonio instituye la dependencia económica y sexual de las mujeres. La guerra de los sexos ha instaurado el matrimonio en una sujeción femenina a diferentes tareas no retribuidas. La familia presupone compartir de modo desigual las tareas, y la ausencia de remuneración por las actividades particulares. Llevar la casa, rápidamente encargado a las mujeres, constituye una parte de la organización económica curiosamente llevada a cabo con una servidumbre absoluta y sin sueldo. Al subrayar esta disparidad, la reivindicación de igualdad del amor libre ha puesto totalmente en desuso esta servidumbre doméstica y ha establecido las bases de una revolución de la vida cotidiana. Y "los que prefieren la revolución y la lucha de clases sin aludir explícitamente a la vida cotidiana… tienen un cadáver en la boca", como aseguraba Vaneigem.
El sexto mérito del amor libre es reconocer la fuerza legítima del deseo. Clasificados por los devotos en el apartado de las obsesiones, el deseo y el fantasma son desplazados hipócritamente a lo negativo del amor. Para la fuerza pública, la seducción de las mujeres se reduce a su duplicidad, y el deseo de los hombres se limita a la concupiscencia. Se ha instituido incluso el concepto policial de provocación pasiva. Para los funcionarios del Estado, el deseo es algo así como la vergüenza del amor. El fundamento biológico de las atracciones seductoras es perfectamente identificado y al mismo tiempo desaconsejado por el matrimonio. La atracción amorosa es demasiado animal, "un encuentro de salivas" decía Cioran. Lo que da lugar a la atracción de los otros reside también en lo extravagante.
Numerosos animales hacen gestos insólitos para seducir a su compañero. La tendencia a la exageración es un componente fundamental de la biología que permite explicar la exuberancia de los rasgos sexuales entre los animales, como el color en los pájaros, la cola del pavo real o las pinzas del cangrejo de mar. La biología evolutiva muestra que los rasgos artificialmente aumentados pueden incluso superar las estimulaciones simples. El hombre no es indiferente a la exageración de esos rasgos, como muy bien saben los publicistas, que "mejoran" los retratos femeninos para aumentar las ventas de un producto. Si el maquillaje y el tratamiento de imágenes son las últimas mentiras del mundo mercantil, también es cierto que nuestra mente es cada vez más natural. Es probable que la atracción nazca biológicamente de ese estímulo supranormal, un estímulo excesivo que desencadena una atracción más intensa, con la ayuda de ciertas feromonas. En el curso de la evolución biológica, los procesos de selección sexual han aumentado la presencia de esas características extrañas que estimulan el deseo sexual. El deseo nace de lo sensorial y su fundamento es biológico. Incluso las representaciones y dibujos femeninos, incluso las muñecas que usan los niños, todo lo que afecta a la parte baja del cuerpo humano constituye el problema, aunque se disimule con la longitud de las piernas, los ojos grandes, la finura del talle, exagerando todos los rasgos del deseo. Así, la belleza física no sería más que la impresión de un deseo formado por la composición de caracteres exagerados. Entonces es posible interrogarse sobre los determinismos del deseo, la imagen con la que nos quedamos los enamorados prisioneros al reconocer a la vez el dinamismo vivaz que constituye el deseo, y la inercia de sus constituyentes, que pueden también engañarnos. El deseo es un componente fundamental que el amor libre ha rehabilitado.
La séptima fuerza del amor libre reside curiosamente en lo incierto. La única cosa que conoce el enamorado es su propio sentimiento íntimo. Sólo existe una certeza en el amor, mi propia razón. La respuesta del otro se establece en lo desconocido. El deseo que funda el descubrimiento del otro es tan confuso que el sentimiento no desaparece nunca totalmente. El amor se prescribe como una fuerza oculta. Pero lo incierto establece igualmente la verdad del amor, la soledad de su vigor. Porque el amor no está fundado en un derecho. El malentendido no reside sólo en el miedo al engaño, al disimulo. El enamorado no tiene más derecho que el de amar. El drama casi roza la comedia. Entonces, las pruebas del amor serían exigidas como fragmentos de esos juramentos perdidos. Yo no tengo derecho a nada del amor del otro aunque tengo derecho al amor. Aquí la humanidad se construye sin obligaciones ni restricciones. Hay en la incertidumbre una fuerza viva que reconoce intuitivamente la libertad del otro. Es también un pequeño sufrimiento, que descubre a ese individuo irreductible su libertad y su humanidad.
Decididamente, el amor libre instaura a la vez una reconciliación amorosa de las libertades y una exigencia de emancipación social. He aquí todo el sentido crítico de Lucienne Gervais: "Se representa a menudo al amor haciendo burla a los viejos: pues bien, yo veo al amor, libre al fin, haciendo burla a las morales caducas, a los viejos usos y a las viejas costumbres. Veo al amor haciendo burla al viejo mundo".

Thierry Lodé
(Le monde libertaire) Subir


El combate contra el dogma

La palabra "escéptico", empleada peyorativamente por algunas personas de afán dogmático, me parece hermosa. Su origen está en la Antigua Grecia y viene a significar algo así como "el que mira o examina cuidadosamente"; se puede decir que el fundamento de la actitud escéptica es la cautela, la circunspección. El escepticismo se convirtió en doctrina filosófica, de enorme valía en mi opinión para combatir todo dogmatismo, con un aspecto teórico, que afirma que no hay ningún saber firme ni una opinión absolutamente segura, y una vertiente práctica, que se niega a adherirse a ninguna opinión en base a lo que se llamó la "suspensión del juicio". Como declara el periodista científico Mario Bohoslavsky en una especie de manifiesto escéptico, es inadmisible que la Razón admita como cierto algo porque esté repetido hasta la saciedad -esos nos lleva a una famosa sentencia de un ministro nazi- o por su aceptación por mucha gente o porque lo afirme gente aparentemente ilustre. El camino de la lucidez siempre es más duro, menos transitado, obliga a detenerse ante cualquier afirmación, a ir con más lentitud y a examinar constantemente. Se puede decir que lo contrario del escepticismo es la credulidad, la aceptación de la verdad sin ningún análisis, bien por falta de preparación intelectual, desidia, comodidad, respeto a la autoridad -sea cual fuere, muchas veces revestida de preparación técnica o científica-, respeto a lo establecido, entre otras razones. Desgraciadamente, algunas viejas supercherías se mantienen con otra forma, adaptadas a los nuevos tiempos -un tiempo en el que los valores de la Ilustración quizá no hayan triunfado o hayan fracasado en muchos aspectos-, y siempre encontramos embaucadores dispuestos a jugar con la buena fe de las personas, disfrazados muchas veces de científicos, utilizando un lenguaje técnico en su afán de adhesionarse el mayor número de personas. Bohoslavsky habla de escépticos pasivos, que sonríen con desdén ante la estupidez de personas crédulas, y de escépticos combativos, que actúan contra el oscurantismo, desafían a los profesionales de la mentira con sus propios puntos de vista escépticos y no piensan que la gente sea tonta, sino que está desinformada. El que subscribe se obliga a ser un escéptico activo y, desgraciadamente, me encuentro constantemente con personas que han abrazado "su" verdad y son incapaces de escuchar un posicionamiento crítico, de aceptar la condición seudocientífica de lo que afirman -al margen de su "validez" empírica, tal vez para ellos y para otras personas- y de entender que nada más lejos de mi intención que señalar su ignorancia o estulticia o de caer yo mismo en el dogmatismo en mi afán escéptico (este punto también se ha discutido en la historia del pensamiento, pero creo que, a estas alturas y con las ideas claras, corresponde más al juego filosófico que a la realidad práctica). Muchas de estas creencias -atentos a las sabidurías orientales tan en boga hoy en día- pueden tener una base verdadera, con cierta tradición filosófica, en el estudio de la naturaleza y el ser humano, pero el problema lo encontramos en su conversión en dogma, en que se planteen interrogantes que corresponden al terreno de lo sobrenatural y desemboquen en algo parecido a una religión, en que se acepte la seudociencia, lo paranormal, como una ideología y filosofía vital, y se acepte una supuesta "verdad" -en la religión tradicional sería revelada, en este caso la finalidad será parecida, de base falsamente natural o científica- que impide el progreso y el pensamiento crítico. No quiero confundir ni contraponer la tolerancia que se pueda tener hacia la búsqueda de salud o de alguna suerte de consuelo, que puedan buscar las personas en ciertas doctrinas o terapias alternativas, con un fuerte compromiso con una búsqueda del conocimiento que amplíe el horizonte del saber y una práctica vital coherente, la superstición siempre es dañina. Anécdotas en mi vida, donde personas presuntamente ilustradas se indignan dogmáticamente ante las dudas y preguntas que realizo ante sus "verdades" encontradas, me obligan a ese compromiso con el escepticismo. En cierta ocasión, me encontraba tratando de salvar la vida a un animal con múltiples problemas físicos -seguramente, somatizados ante la falta de cuidados que había recibido-, con continuas atenciones y visitas al veterinario; ciertas personas, practicantes de reiki, provocaron mi indignación y afirmaron sin ninguna ironía la posibilidad de transmitir energía al animal a distancia (creo que era utilizando un objeto que actuara como símbolo). El problema no radica en que las personas practiquen lo que les venga en gana que les pueda reportar una serie de beneficios, el auténtico problema -y algo de pena, diría yo- viene si las personas acaban creyendo científicamente, como era el caso de estas personas, que pueda existir energía negativa y positiva (el reiki es de origen japonés, pero podemos encontrar algo similar en el feng-shui o en el taichi, originados en China y que buscan la canalización de energía en el espacio y en el cuerpo humano, respectivamente-, una especie de conexión energética entre los seres vivos y que algunos "expertos" pueden manipular esa energía en bien de sus semejantes -y más irrisorio aún, la posibilidad de hacerlo… ¡a distancia!). En otra ocasión, una persona me habló de las terapias de regresión, afirmando sin ninguna duda sus recuerdos de una "vida anterior". Mi estupor era indescriptible cuando no admitía ninguna duda ante lo que consideraba haber vivido en otro cuerpo y haberlo recordado perfectamente gracias a esta técnica o terapia; el dogmatismo llegaba a un punto en que, ante mi comentario sobre lo inescrutable todavía en el conocimiento humano en lo que atañe a la mente humana, afirmaba con indignación que ésta -la mente humana- era mucho más simple de lo que creíamos. La lista de psicologías alternativas que poco o nada tienen que ver con el estudio serio de la mente es interminable. La terapia de regresión parece que tiene un origen psicoanalítico y pretende acceder a experiencias pasadas para poder cambiar contenidos de tipo inconsciente de nuestra mente que pueden ser causa de males actuales; los críticos de esta técnica afirman que los recuerdos pueden estar inducidos por la misma terapia, en lugar de ser inconscientes, tal y como ha demostrado múltiples veces la psicología cognitiva. Son dos casos que me resultaron cercanos, no deseo con ello ridiculizar a nadie -muchas veces, nuestra reacción ante una defensa de lo que creemos es desmedida-, pero sí quería que sirvieran como ejemplos de esa conversión en dogma que tan peligrosa resulta para el progreso. En el mundo occidental se puede decir que se vive una época de retroceso de la Razón, el oscurantismo gana posiciones y las creencias son cada vez más anticientíficas y antirracionales. Creo que hay que afirmar sin ambages que la sociedad española se caracteriza por una pérdida de formación cultural, por su escasa preparación científica, donde los medios no solo no divulgan el conocimiento sino que abundan en la especulación absurda y en datos acientíficos. El ejemplo más evidente es el programa "Cuarto Milenio", de una canal de televisión que pretende ser una opción progresista -esta palabra produce cada vez más hilaridad en la sociedad mediática en la que vivimos-, con divulgación de auténticas imbecilidades especulativas en lo paranormal, sin el menor análisis racional que actúe de balanza y presentados con cierto atractivo esotérico para que atraiga el morbo de la audiencia. Ya Hume afirmó hace tiempo, de manera brillantemente sencilla, que "las afirmaciones extraordinarias necesitan pruebas extraordinarias". Se puede extender lo mencionado anteriormente a la política y a los problemas sociales, con puntos de vista limitados, excesiva subjetividad -con todo lo que tiene de delicada tal afirmación, soy consciente- y, finalmente, de clara manipulación. La mayoría de los medios produce programas incalificables: ocultismo, astrología y, en general, pseudociencia de toda índole, el falseamiento de la realidad más evidente que alimenta la ignorancia. A pesar de algunos, podemos considerar la historia también como una ciencia y observamos también como pseudoprofesionales manipulan los datos históricos por su propio beneficio y, entonces, la escasa memoria que poseen las personas jovenes se encuentra además pervertida.

J. F. Paniagua Subir


El sistema no sólo ataca al inmigrante,
y el inmigrante no sólo es atacado por el sistema

Sin pretensiones de clases magistrales, reflexiones eruditas o terminológicas, cabe comenzar definiendo los conceptos de interculturalidad y multiculturalidad.
El primero de éstos implica la integración integral del sujeto de una cultura en otra, respetando y compartiendo las costumbres de ambas.
El segundo, supone la mera vivencia, ni tan siquiera convivencia, de sujetos de diferentes culturas en un mismo espacio.
Definidos, en líneas generales, sendos conceptos, descendientes inevitables de la mundialización, y teniendo en cuenta el supuesto estado de bienestar en el que vivimos y por el que abogan los gobiernos occidentales, cabría suponer que en las líneas que prosiguen hablaríamos de inter y no multiculturalidad, sin embargo, este sistema demagógico, hace que interculturalidad sea un mero concepto aplicable y/o utilizable en los discursos preelectorales, y multiculturalidad la realidad acaeciente.
En las últimas semanas diversos canales mediáticos han hecho referencia a un nuevo plan anglosajón en materia de inmigración que incluye medidas como la creación de un impuesto específico para los inmigrantes.
El objetivo del plan es utilizar el dinero que se recaude para financiar servicios masificados debido al aumento de la población, sobre todo en los ámbitos de la sanidad y la educación.
La medida se aplicará de distinta forma según las características de la persona que solicite el permiso de residencia. De este modo, si la solicitud procede de una persona de edad avanzada, más proclive a utilizar los servicios sanitarios, tendrá que pagar más, al igual que los inmigrantes con hijos e hijas, por el coste de su escolarización.
Es decir, o nosotros y nosotras concluimos en: a mayores necesidades, mayores obligaciones y menores derechos. La imperante necesidad de mano de obra barata y vulnerable se ha convertido en la única explicación válida para aceptar la emigración, y como eufemismo al racismo y a la xenofobia. Sin embargo, para nosotros y nosotras es un argumento despreciable, porque cualquier ser humano, sin distinción de sexo, origen, clase o color, merece alguna consideración más que la simple fuerza de trabajo. Desde nuestra opinión, se prescinde de la cuestión principal: la igual dignidad.
Esta desconsideración a la dignidad del ser humano se ve reforzada políticamente. Los planteamientos de la política de extranjería en materia de inmigración clandestina pretenden incidir sobre las consecuencias y no sobre las causas. Sobre los inmigrantes, y no sobre las mafias y el capitalismo imperante. Un ejemplo, entre millones, se da en España, donde los partidos políticos mayoritarios miden la eficacia de sus políticas de forma cuantitativa: comparan cuál de ellos tiene mayor número de repatriados durante sus períodos de gobierno.
El sistema no sólo ataca al inmigrante, y el inmigrante no sólo es atacado por el sistema. A grandes rasgos, esta podría ser la sinopsis de la última película de Ken Loach: "En un mundo libre".
Angie, una mujer, madre soltera, descendiente y perteneciente al proletariado, se queda sin trabajo, decide montar una agencia de trabajo temporal y contrata a inmigrantes. Se convierte en verdugo, en explotador de un sistema que favorece el descenso moral en pos de un éxito que se mide por "tanto tienes tanto vales". Víctima de esa liberación de la mujer que imita los roles sociales y laborales acatados a lo largo de la historia por el hombre, donde "cuanto más dura seas, más dinero, más respeto", donde las mentiras, el robo, la avaricia, las leyes frente a los derechos, las cosas materiales… tienen un primer plano desde la interpretación de la protagonista, y la solidaridad, el apoyo, lo afectivo, el respeto, tienen un segundo plano, como también la venganza, el acoso, la violencia, la sumisión y la vulneración.
"En un momento dado, al propósito homicida se opone la consideración de que respetando la vida del enemigo, pero manteniéndolo atemorizado, podría empleárselo para realizar servicios útiles. La violencia, en lugar de matarlo, se limita a subyugarlo" (Freud en respuesta a Einstein, sobre el hombre y la guerra). Pero, ¿quién subyuga: capital, Estado, clase obrera?

Grupo Tierra Subir


 

Nos llamaron a votar

Revolucionarios exprés y
sindicalismo patronal

Venezuela: propuesta libertaria
para el momento actual

Cómo te enCastro, Cuba
(un asunto de fanilia)

 

Perú: Sobre la consolidación del modelo neoliberal y la represión al avance popular

Las siete virtudes del amor libre

El combate contra el dogma

El sistema no sólo ataca al inmigrante, y el inmigrante no sólo es atacado por el sistema