PERIODICO ANARQUISTA
Nº 233
 DICIEMBRE 2007

 

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Venezuela: Las reformas te quitan
lo que las luchas te dan

Reproducimos el editorial del último número del periódico anarquista "El Libertario" editado por nuestros compañeros de Venezuela. Nos parece importante que se conozca la opinión de quienes se oponen al chavismo desde una posición auténticamente revolucionaria, sin demagogia. También aprovechamos para mostrar a nuestros hermanos del otro lado del océano nuestra más sincera solidaridad en la lucha que están llevando por la libertad, por la emancipación completa del ser humano, por la anarquía.

De nuevo se plantea la disyuntiva sobre participar o no en la contienda electoral, con la diferencia que ahora no se trata de escoger candidato sino normas constitucionales para regir la vida colectiva. La situación requiere de particular reflexión. Si atendemos a las posiciones planteadas tenemos que el oficialismo acepta en bloque las reformas propuestas por el Jefe, aumentadas en premeditada maniobra y de manera vergonzosa por una servil Asamblea Nacional. Los absurdos del original fueron tantos que se escenificó la comedia de un debate ficticio, resultando un maquillaje de añadidos igualmente aberrantes. No hay allí ninguna argumentación seria de contenidos o razones, solo discursos sumisos al caudillo, sin otra lógica sustentadora que el afán de perpetuarse en el poder. Ni siquiera la retórica justifica algunas propuestas sin caer en desatinos y abiertas contradicciones. Por otro lado, la oposición institucional anda del timbo al tambo, no sabiendo qué hacer para enfrentarla, recurriendo a discursos y personeros del pasado. Se ha limitado a mostrar a través de los medios de difusión una parte de los absurdos que encierra -los que golpean sus estrechos intereses-, los radicales cambios de reglas de juego políticas y algunas consecuencias que acarrea, sin posición clara ni definiendo ninguna campaña en alguna dirección concreta.
Por ello planteamos que, frente a las alternativas de votar por el rechazo o abstenerse, lo que corresponde es prescindir de participar en el Referéndum y promover la abstención. Los tímidos cuestionamientos realizados desde la base del chavismo muestran mucho del nivel general de análisis y comprensión de las propuestas, dado por la infantilización del discurso promovido tanto por los jerarcas de la seudo-izquierda militarista en el poder como por los de la derecha y la socialdemocracia opositora. De allí, en parte, el apuro por cambiar lo que hasta hace poco se vendía como "la mejor constitución del mundo". Además, la bonanza petrolera permite al ejecutivo incrementar su amplia red clientelar de cara a la cita electoral. A esto se suma el evidente ventajismo con el cual, saltando sus propias normas, el gobierno realiza la campaña por el "Si", forzando el apoyo de empleados públicos y demás dependientes del erario. Asimismo, no hay que argumentar mucho para recordar la precariedad y falta de independencia del poder electoral, como nos lo ilustra la trayectoria del anterior capo del CNE y hoy vicepresidente ejecutivo Jorge Rodríguez.
Creemos que con o sin votantes, la Reforma será aprobada. Pero mediante la abstención y la ausencia de electores es posible hacerla ilegítima, aun cuando sea legal. Un bajísimo número de electores en el próximo sufragio sería un modo de debilitar al régimen para cualquier paso ulterior, demostrando que no hay ninguna "revolución" en la participación de la gente, sino una profundización del personalismo presidencial. Si se piensa que esto no es tan importante porque el gobierno se haría igualmente con todo el poder (lo que sucederá de todas maneras), o porque la gente prefiere estar con el ganador aun cuando su victoria sea tramposa, recuérdese que siempre quedará un espacio para negar la validez del mando debido a su ilegitimidad. Un gobierno ilegítimo, aunque se mantenga en el poder, disuelve la tácita relación de obediencia que la población le otorga, por lo que su actividad ya no se funda en la aceptación colectiva, aunque sea parcial, sino que el cumplimiento de sus mandatos se habrá de asentar cada vez más en el ejercicio autoritario del poder.
Una fuerte abstención marcaría la separación de la gente, sus aspiraciones y deseos, con quienes detentan el poder del Estado así como entre el discurso y los hechos, quebrantando la servidumbre voluntaria que hace posible gobernar. También mostraría el fracaso del Estado, en el modelo más estatista que hemos tenido, como institucionalización que rige la vida colectiva, al menos con la presente configuración militarista y unipersonal. Claro que la reversión de la actual situación por un horizonte claro y coherente de justicia social y libertad no se logrará en poco tiempo. Evitar atajos y enfocarse en la reconstrucción de movimientos sociales autónomos y beligerantes de base es, sin duda, un camino largo, pero también el más realista. Un primer paso en esta vía es la comprensión cabal y completa de lo que vivimos y enfrentamos en el país, una perspectiva realista y utópica al mismo tiempo, que no pasa por las urnas el próximo diciembre.
Pero también es relevante pensar el escenario siguiente a la aprobación ineluctable de la Reforma. Desde el mes de enero del 2008 se establecerán nuevas reglas con base en la constitución aprobada y el mecanismo de la Ley Habilitante, otorgado por la Asamblea Nacional al Presidente. Necesariamente habrá que tomar iniciativas para restar eficacia a la ofensiva preparada por el oficialismo luego de tener en sus manos al poder absoluto de la nación. Subrayamos que ya se han iniciado las acciones por parte del gobierno y del Estado para aprisionar la opinión pública en sus manos. Ese proceso implica un cuadro de medidas tendentes a silenciar la disidencia, criminalizar la protesta, aplastar cualquier manifestación contraria a lo oficial y conducir al país de una manera totalitaria presta a sancionar las posturas discrepantes, apelando a su descalificación mediante epítetos gastados para fundamentar las respuestas punitivas.
La bonanza económica del Estado no está supeditada exclusivamente al precio del barril de petróleo, sino por la política expansiva del gasto público incrementada gracias a las políticas neoliberales adelantadas en materia impositiva. Dicho en otras palabras, el problema no es de ingresos únicamente, sino de erogación y necesariamente implicará un efecto de alud o bola de nieve imposible de contener. En esa circunstancia radica el riesgo para esta administración autoritaria al servicio del capital energético global. Los planes asistencialistas tienen su soporte financiero en el excedente coyuntural y al decaer, por el abrumador pasivo estatal, requerirá la aplicación de políticas regresivas para la población como futuras devaluaciones, incremento de impuestos, recortes en las Misiones y otras orientadas a mantener el nivel de gastos. Hay que recalcar que a contracorriente de la inmensa propaganda desplegada, las políticas sociales implementadas por el bolivarianismo no han elevado significativamente la calidad de vida de la población, y han aumentado la deuda social en materia de vivienda, seguridad ciudadana, salud, educación, empleo y seguridad social. Las dimensiones anteriores generarán conflictos sociales, los cuales serán sofocados por diferentes vías represivas según cada caso.
Ante esta panorámica, quienes no claudicamos por la libertad y la justicia social debemos prepararnos para afrontar un incremento general de la coerción y del control colectivo. Esto hay que hacerlo sin caer en la paranoia; sabemos que no tenemos enfrente a los militares de Birmania sino una expresión del neomilitarismo como modelo eficaz para mantener el modelo de dominación despótica de la sociedad venezolana, repetimos, al servicio del mercado energético mundial. Todo ello implica desde tomar medidas de seguridad personal hasta prepararse para la escalada represiva que legalizará la constitución a ser aprobada en diciembre, que consagra la arquitectura del Estado totalitario. Desbordando a los factores conservadores y reaccionarios de la oposición mediática, la lucha social deberá enfrentar al Leviatán gubernamental desarrollando formas inéditas, creativas e inesperadas de organización y resistencia.

El Libertario Subir


El grupo de Shanghai,
una nueva organización militar

Shanghai, nombre que evocaba el exotismo extremo oriental, representa en estos últimos años el hiper desarrollo de China. La clasificación mundial de las universidades efectuada en una de las facultades de esta ciudad es el origen de la reforma universitaria francesa. A partir de ahora tendremos que habituarnos a otra declinación para ese nombre: la Organización de Cooperación de Shanghai. Además conviene interesarse por las actividades discretas pero reales y potencialmente peligrosas emprendidas por cierto número de países de forma concertada en Asia oriental.
Tras el fin de la Unión Soviética, el tratado de defensa que reunía a los países sometidos a Moscú ha pasado a mejor vida. Ya no hay Pacto de Varsovia. La OTAN, controlada por los Estados Unidos, aparece como la única dominadora militar a bordo. Pero esa situación no podía durar. Ya fuera porque Rusia entrara en la OTAN, o porque formara otro bloque con los excluidos de la Alianza Atlántica.
El 14 y 15 de junio de 2001, seis países se reunieron en una ciudad china y crearon lo que vino a llamarse Organización de Cooperación de Shanghai (OCS). Se trataba de Rusia, China, Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán, países que engloban la mayor parte de Asia. Antes, en 1996, se había organizado un grupo informal, incluyendo cinco países. Con la adhesión de Uzbekistán, esa cooperación adquiere una dimensión oficial. Otros cuatro países asiáticos, interesados en el proyecto, aceptan el estatus de observadores. Se trata de Mongolia, Irán, India y Pakistán. Estados Unidos también solicitó un estatus similar pero fue rechazado.
La división del mundo vuelve de nuevo. El objetivo de esta nueva organización es esencialmente militar, aunque ponga por delante su dimensión antiterrorista. En un artículo fechado el 6 de agosto de 2003, El Diario del Pueblo, en su edición francesa, declara: "Los días 10 y 11 de octubre de 2002, la República Popular China y la República del Kirguistán han llevado con éxito sus maniobras militares conjuntas contra el terrorismo en sus fronteras. Ha sido la primera acción de este tipo emprendida por dos países en el marco de la OCS. Han sido también los primeros ejercicios militares conjuntos, a tamaño real, efectuados por el ejército chino con un ejército extranjero".
Por otra parte, el sonido producido parece diferente. La agencia de prensa rusa Novosty reproduce la siguiente frase de Vladimir Putin, con fecha de 17 de agosto de 2007: "La Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) no es militar, resuelve tareas políticas y económicas. Además de que el componente económico de su actividad está en primer plano". Cuando todos sabemos que como consecuencia de esas maniobras Putin ha anunciado vuelos de bombarderos estratégicos, no tenemos más remedio que dudar.

Las razones estratégicas de esta alianza
¿Cuáles son las razones que llevan a esos países a organizarse de este modo? Sin duda son numerosas. Y de diferentes clases. Evidentemente, está la voluntad de China y de Rusia de desempeñar un papel importante en el escenario internacional. Convertido en un monstruo económico, el poder chino se ha dado cuenta enseguida de que su poderío comercial no valía nada sin compradores. Habida cuenta de su poder adquisitivo interior, China depende del resto del mundo para funcionar. Necesita por tanto encontrar algo para demostrar su independencia a nivel internacional. Para Rusia, la situación es la contraria. A pesar de los grandes trusts ligados a la producción y a la circulación de la energía, como Gazprom, el país es pobre. Los problemas internos son numerosos e irresolubles a corto o medio plazo. Así, la tentación de asumir una función en la actividad militar es muy fuerte. Las últimas declaraciones de Putin apuntando a la vez al Polo Norte y al vuelo permanente de bombarderos estratégicos como en los viejos tiempos, permiten hacer creer a la población que se vuelve a ese pasado en el que Rusia era poderosa y el pueblo no tenía hambre, lo primero antes que lo segundo. Hay otro elemento que no debemos olvidar. Se trata de la voluntad de controlar los países recientemente independientes, como Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán. También parece existir la cuestión de Siberia oriental, donde habría cerca de veinte millones de emigrantes chinos empleados por empresas rusas o buscando trabajo. Y eso de un modo absolutamente ilegal por ambas partes. En una región tan depauperada como Siberia septentrional se dan todos los ingredientes para un conflicto territorial. Esta alianza militar sirve también como un medio de control recíproco.
Cuando organizó una serie de grandes maniobras en Bishkek, en Siberia, la OCS dio un paso importante hacia la confrontación con Estados Unidos. Para prevenir esa manifestación ofensiva, George Bush había adelantado la idea de establecer un escudo antimisiles en Europa oriental. Pero no fue esa dirección, al menos en sus primeros tiempos, la que siguieron los esfuerzos del grupo de Shanghai. En primer lugar, van a exigir a los americanos que abandonen su última base en Asia oriental, es decir, la que establecieron en su ofensiva contra los talibanes en la capital de la República de Kirguistán. La OCS confía en que la salida inevitable de Estados Unidos de Iraq dé lugar, como en los dominós, el abandono de la ofensiva de la OTAN de Afganistán. Por eso en el fondo ni China ni la URSS tienen prisa. Saben bien que los talibanes retomarán el poder y harán de ese país la base para una ofensiva del islamismo radical tanto contra Rusia como contra China. Guardan bien en la memoria la toma de la provincia de Andijan, en Uzbekistán, por los islamistas en 2005.
Entrando en la OCS, Pakistán trata de encontrar una protección en caso de una victoria demócrata en Estados Unidos.
La India no puede quedar aparte. No es cuestión de quedar atenazada entre Pakistán y China. Por eso envió a su ministro de Energía a Siberia a asistir al gran espectáculo militar llamado Paz y Libertad (sic), que reunió a seis mil soldados, mil tanques y otros vehículos de combate, así como a ochenta aviones de guerra. India accedió al rango de observador por la presión de Rusia, lo que da la impresión de que Putin no va a quedar frente a frente con China, que tiene a su lado otro adversario con Nueva Delhi. India es víctima de su situación geográfica y ha aceptado un acuerdo con Estados Unidos sobre su programa nuclear. A la espera de la ratificación en el Congreso, no puede ceder a los cantos de sirena chinos, que le han hecho saber que su participación en la Organización de Cooperación de Shanghai no puede limitarse al terreno económico.

Una nueva organización del mundo
Así está hoy día la situación mundial. Menos de diez años después de la guerra fría vuelve la política de bloques. No se trata ya de guerra ideológica. Ya no hay comunismo contra capitalismo. Los que se enfrentan son imperialistas. El paréntesis del siglo XX está cerrado. Pero un hecho nuevo entre esos dos bloques parece poner impedimentos: el islamismo radical. Esta ideología enfrenta a los dos bloques. Representa para mucha gente la esperanza, falaz, de un mundo mejor. Al mismo tiempo, permite a los militares de ambos bandos pedir y obtener créditos suplementarios con el fin, según dicen ellos, de enfrentarse a esa amenaza. La carrera de armamentos ha vuelto a empezar abiertamente.
La cuestión de hoy es saber si el capitalismo va a poder salvar el planeta. En efecto, es el sistema económico que controla el mundo entero. La historia nos muestra que en la Primera Guerra Mundial pasó lo mismo, aunque fuera a menor escala. Y conocemos el resultado. El movimiento obrero europeo fue incapaz de impedir ese conflicto. Hoy no hay movimiento obrero mundial.

¿Y ahora?
Estamos por tanto frente a una contradicción. Por un lado, la parte dinámica del planeta quiere desarrollar su actividad por todo el globo. Algunas regiones se le escapan todavía, pero su ofensiva está en marcha y pocas serán las que se libren. Los países más pobres tienen a menudo subsuelos ricos y la competencia entre los dos bloques pretende echarles mano. Ya sea chino o americano, el capitalismo sigue dominando gracias a las finanzas a-nacionales. Lo hemos visto bien claro en la última crisis. Ha bastado con que los pequeños propietarios no pudieran pagar sus deudas para que el globo entero temblara.
Frente al capitalismo conquistador con pies de hierro, encontramos la parte estática, si no reaccionaria, de nuestras sociedades. Nos referimos a los Estados y las estructuras militar-industriales. Para estos, el "terrorismo" es pan bendito. Esas instituciones pueden así demostrar su importancia. Pero son también conscientes de formar parte de la hidra capitalista. La sociedad militar de cualquier país está en primer lugar obsesionada por su propia perennidad, se vista o no con los oropeles del servicio debido a la nación. Dispone de los medios necesarios para evacuar todo peligro de desaparición si sabe de riesgos de guerra local o mundial.
Llegamos a la absurda situación ya vivida, en la que la posesión de las armas nucleares parece alejar por el momento todo posible riesgo de guerra mundial. ¿Cuánto podrá durar? La continuación, en el próximo episodio.

Pierre Sommermeyer
(Le monde libertaire) subir


Siglo XXI: sin esfuerzo

Según define el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española el término esfuerzo es:" El empleo de la fuerza física contra algún impulso o resistencia. Empleo energético del vigor o actividad de ánimo para conseguir una cosa venciendo dificultades".
Si buscamos su etimología, "esfuerzo" confirma también lo expresado. Deriva de la raíz latina "fortis", "fort" precedida del prefijo "ex", así expresa la idea de movimiento hacia fuera. El esfuerzo es siempre la acción de esforzarse, poner en movimiento, en acción, las fuerzas que disponemos para vencer una resistencia. De este modo, por ejemplo: es necesario un esfuerzo muscular para subir a un quinto piso andando, o un esfuerzo volitivo para dominar la pereza, o intelectual para hallar solución a un difícil problema matemático. Huelga decir, que el esfuerzo se presenta como sacrificio, privación o renuncia de algo que se hace para conseguir algún fin valioso.
Durante siglos el ser humano ha luchado, se ha esforzado, ha mantenido un combate con la realidad natural, social, etc. Generaciones enteras han venerado el hecho de que los hombres dedicasen y sacrificasen su vida en pro de un bien colectivo. Sin embargo preguntar hoy a cualquiera (siempre habrá un mínimo excepcional que confirme la norma) si considera el trabajo arduo y el esfuerzo un valor positivo, la respuesta será negativa. Si como en un cuento un genio apareciese y se nos concediese un deseo: elegir entre conseguir un Nobel por nuestras investigaciones en cualquier materia o la riqueza sin más, hoy la respuesta sería la segunda.
Todo ha cambiado, de este modo bien puede hablarse de la existencia de una sociedad distinta a todas las sociedades que han existido en el pasado. Si utilizamos un buscador como Google, se registran algo más de cien mil entradas bajo el rótulo "sin esfuerzo". Este término como un talismán resuelve nuestros problemas, se puede aprender cualquier idioma, desarrollar la memoria, cocinar, ganar dinero, dejar de fumar, adelgazar... En nuestra sociedad telemática se adquiere "sin esfuerzo" todo tipo de conocimientos, capacidades y habilidades. Es, sin lugar a dudas, el valor en alza.
En el mundo tardocapitalista y digital el esfuerzo es un valor en desuso, se anuncia ya su ceremonia fúnebre. Nuestra escala de valores ha cambiado y, este loable y respetado valor en épocas pasadas, ha sucumbido ante el ascenso de otras jerarquías axiológicas.
Afirmamos que son tres los factores que han determinado esta trasformación:

1.- La tecnología
En el siglo XX se ha configurado un panorama nuevo signado por el predominio de la tecnología. Ésta ha irrumpido en la vida social desde distintos niveles. La presencia del desarrollo tecnológico puede apreciarse tanto en la gran industria, como en el espacio domestico, en el ocio, en la cultura, en el arte... en suma en todos los campos del quehacer humano y desde todos los confines imaginables, al punto que si se preguntase ¿existe alguna actividad que no haya sido invadida por la tecnología? La respuesta sería un No rotundo.
Hoy no es disparatado definir a la sociedad occidental actual como el conjunto de relaciones económicas, políticas, laborales, etc. estructuradas por la tecnología como factor de organización. Nuestra sociedad se encuentra dominada y estructurada a partir del desarrollo e implantación de la tecnología. Tanto los espacios públicos como privados están diseñados por los elementos y aparatos técnicos que configuran nuestra existencia. Por ejemplo, si miramos nuestros hogares y suprimimos su presencia nos invade el vacío y la desolación. Su funcionalidad constituye nuestra habitabilidad.
En nuestros días, cada vez más, y esto es lo relevante, la realidad tecnológica funciona sola. Todos estos artilugios realizan las tareas por nosotros, nada que ver ir a un río a por agua a abrir un grifo o en nuestros días mover la mano delante de una minúscula célula fotoeléctrica. El mundo responde casi a nuestra voluntad, nuestros esfuerzos son cada día menores. Las luces se encienden a nuestro paso, la temperatura se regula según el número de personas que hay en una habitación... es un mundo hecho a nuestra medida, el mundo de la comodidad y del bienestar. Sin hacer casi nada todo funciona, como por arte de magia (1).
Por ello, viran y mutan los conceptos clásicos occidentales de naturaleza y de cultura, de lo biológico versus lo artificial. Las tecnologías de nuestros días han estallado y han difuminado las fronteras, se han aniquilado las distancias entre lo natural y lo social, entre lo natural y lo artificial. La tecnología es nuestra segunda naturaleza, por lo que, en lugar de oponerse naturaleza y tecnología, ésta última se erige como nuestro hábitat, como nuestro espacio de bienestar.

2.- La concepción del espacio y del tiempo
de la sociedad de la imagen

Históricamente los limites del mundo para las personas eran los límites geográficos. Trascender y liberarse del espacio y del tiempo ha sido una prerrogativa que sólo se ha alcanzado en nuestra contemporaneidad. Se han superado los dos obstáculos tradicionales: el tiempo a través de la materialización de la información instantánea, en tiempo real y a escala planetaria; y el espacio físico tridimensional que conocíamos se funde en una concepción unitaria en la levedad de las redes telemáticas, ya no se dan fenómenos locales, los acontecimientos llegan a todos los lugares. No sólo es posible desplazarse cada vez más rápidamente, también la información nos llega a velocidades inusitadas, conocemos la noticia en tiempo real, está pasando, ocurre en el mismo presente.
En la sociedad de la imagen prima la fragmentación y la rapidez, su principal valor y apuesta es por la simultaneidad fruto de los medios audiovisuales, nada dura, todo pasa a gran velocidad, todo fluye, nuestro estar es la movilidad, nuestra quietud se da a gran velocidad.
Además, en el planeta del Capital, convertir el tiempo en dinero es el primer precepto de la economía de mercado. Todo hay que hacerlo deprisa, moverse deprisa, trabajar deprisa, comunicarse deprisa, pensar deprisa... La velocidad es una conquista, cuya carrera comenzó hace muchos años: con la máquina de vapor, el ferrocarril, la industria aeronáutica... en cuya meta se inscribe la modificación del sentido del tiempo y del espacio. La simultaneidad e instantaneidad son nuestras coordenadas espacio-temporales.

3.- La espontaneidad como valor
Este tiempo-espacio mediático impide el debate y la reflexión, lo convierte todo en espectáculo: la información es rápida, superficial y fragmentada, las decisiones no pueden madurar. La temporalidad es la instantaneidad. Los mass media buscan sus efectos sobre los sentidos de la percepción humana externos (visual, auditivo...) despreciando las percepciones internas (conciencia, razón...). En nuestra época las imágenes reemplazan a la información, sustituyen a los argumentos, se da muy poco espacio para los conceptos y para el razonamiento. No olvidemos que una noticia sin imágenes no puede ser televisada.
De este mundo veloz surge como principal valor el aparecer y desaparecer, el movimiento, la permanencia ha muerto. Su consecuencia es la exaltación desproporcionada de la espontaneidad, el estallido en el ahora y la volatilidad como forma de permanencia. La emergencia de la espontaneidad como reivindicación de lo anterior se impone abrazado y ligado al imperativo de la juventud (física y metal) frente a la sabiduría de la ancianidad, tan respetada en otros tiempos. Ahora, se tiene que ser joven, se debe ser espontáneo, rápido y simple. Todo ello provoca que se dé en nuestro mundo y en nuestra época un descarado anti-intelectualismo esencialmente unido a la anti-vejez y anti-sabiduría. El referente axiológico de este "paraíso" de jóvenes solo puede ser móvil, fluido y maleable. Hoy el esfuerzo se ha cosificado, es una densa, pesada y pétrea realidad que se deshace y estalla en fragmentos ligeros, evanescentes e ingrávidos.
Una característica fundamental de nuestra sociedad es la desaceleración de la reflexión y de la argumentación rigurosa, la pérdida de profundidad racional humana, la depreciación del espíritu, la estupidez y la ignorancia como lugar de encuentro y forma de vida con su inevitable disolución de las antiguas jerarquías de valores. El ámbito de la reflexión y del pensamiento tiende a desplazarse hacia lugares exteriores, hacia los márgenes del sistema y de la comunidad. El centro se rellena de vacío, de la fuerza de lo actual, de lo presente que se impone en la aceleración con que se desarrollan las nuevas relaciones de comunicación e información.
A cada sociedad, a cada época le corresponden sus formas de conciencia. La nuestra se ha transformado, ha mutado, ha cambiado nuestros valores. Esto es fruto no sólo de los procesos económicos sino también de los científico-tecnológicos de la sociedad del siglo XXI en el que la ciencia se integra en la lógica capitalista de optimizar ganancias y minimizar la vida.
Nuestra intención es mostrar lo que ya se da, lo que hay; nuestra contemporaneidad está siendo barrida por nuevos vientos éticos, por nuevas formas de vivir, habitar y estar. En esta cibersociedad, digital y nanotécnica, no se mantienen los mismos esquemas ideológicos y valorativos de la modernidad.
Las nuevas generaciones, enarbolan otras banderas en las que se puede leer: vivir ya no es un esfuerzo.

Elena Sánchez Gómez Subir

Nota:
1.- Piénsese la desproporción y el abismo que se da entre el absoluto desconocimiento científico y la competencia manipuladora, esto es: hoy vivimos entre una serie de máquinas de las que no sabemos prácticamente nada ¿quién es capaz de explicar científicamente cómo funciona el teléfono por cable submarino o por satélite, el fax, el ordenador, el DVD, el escáner...?


Lecciones de hipocresía
El ruido grosero de "El silenci de les campanes"

Estamos bastante acostumbrados a tener que aguantar de vez en cuando ataques furibundos de todo tipo a las ideas anarquistas y a sus organizaciones. Desde todos los demás frentes ideológicos se utiliza con asiduidad la interpretación histórica para decir, curiosamente al mismo tiempo, que los anarquistas que nos precedieron apenas se significaron en la lucha (incluso a veces se les omite directamente) o que fueron los responsables de todo el terror habido y por haber.
El caso que me impulsa a escribir es de estos últimos, cuando el 30 de mayo de este año el periódico La Mañana de Lérida se hace eco de un acto en el Institut d'Estudis Ilerdencs con el siguiente titular: "Un libro dice que la FAI organizó la persecución religiosa en Cataluña". A continuación en titulares secundarios anuncian que "contabiliza más de 7.000 muertes por cuestiones de fe". El autor, Jordi Albertí "dice que el plan estaba elaborado y no era obra sólo de personas incontroladas".
El autor realiza un acto de hipócrita propaganda católica como sólo podría hacerlo un nacionalista, y viceversa: justifica el nacionalismo catalán por su buen comportamiento católico. Las dos ideas más asquerosamente reaccionarias, la religión y el patriotismo, actuando en simbiosis como una sola, son el motor de las barbaridades con las que rellenaron ese día cinco columnas de su periódico.
En primer lugar hablemos de las cifras. Todos sabemos el efecto que tienen los números al leer un artículo y cómo se utilizan deliberadamente cifras y porcentajes para cargar de emoción la lectura. Así pues, podemos empezar centrándonos en ese abrumador "7.000" que intencionadamente se coloca al lado del anterior titular que circunscribe la acción a Cataluña. Después en todo el artículo se mezcla la referencia regional con las cifras, pero nunca en la misma frase. Curioso. Y es que esa redondez se convierte en 6.800... en toda España, no sólo en Cataluña, si damos credibilidad a otros autores poco sospechosos de anarquistas como Julián Casanova ("La Iglesia de Franco"). Tiendo a suponer que se refiere a toda la península e islas, porque también cabría la posibilidad de que el autor contabilice esas muertes por cuestiones de fe cada vez que un católico moría en Cataluña, lo que le llevaría a hablar de persecución religiosa cuando se perseguía a empresarios asesinos, carlistas y falangistas de misa diaria.
La siguiente lección de hipocresía nos la ofrecen cuando el autor "tiene interés en fijar de forma muy clara el período en que sucedió la persecución (…) para evitar los abusos de nacionalcatolicismo. Para tal fin (…) subraya que la persecución religiosa en Cataluña arrancó con el 18 de julio y se prolongó hasta los hechos de mayo de 1937, cuando la Generalitat volvió a restablecer el orden en el país". Vamos, que hablando en plata nos viene a contar que a pesar de decir lo mismo que el infame Pío Moa, no le gusta que le asocien con semejante españolista, claro está. Y si para ello tiene que obviar el pasado, pues se olvida de ello y se acabó. Es particularmente espantoso ese "la Generalitat volvió a restablecer el orden", porque decir que antes del 18 de julio en Cataluña había orden es todo un insulto. Como botón de muestra podríamos recordar el período del católico Martínez Anido como Gobernador Civil de Barcelona y los 523 obreros muertos (sólo 40 patronos y esquiroles cayeron en el mismo período) por encargo de la cristiana patronal a sus pistoleros entre 1914 y 1921. Solamente el 21 de enero de 1921 se realizaron 36 autopsias. Salvador Seguí, Evelio Boal, Pau Sabater, por citar algunos, no cuentan porque claro está que para Jordi Albertí y sus amos económicos y religiosos la muerte de los obreros que no se resignaban a ser esclavos nunca ha sido persecución, ni ha supuesto ninguna alteración del orden. Bien al contrario pusieron siempre todo su afán en bendecir el asesinato con arengas del estilo:
"La palabra de Dios a través de mi boca sin tener que pronunciar su nombre en este lugar sagrado señalará pues al culpable de la crecida fuerza del poder laico y racionalista que ha cebado el flagelo que viola esta santa iglesia y mete a cuchillo y a fuego España entera". Esta declaración pública del obispo Casañas, autor de semejante eructo articulado, es sólo una muestra de la vehemencia con que se impulsó desde el púlpito de la Iglesia la ejecución de Ferrer Guardia en Monjuich en 1909, incluso a sabiendas de que era inocente. Lo que les molestaba era ese "creciente laicismo".
Además Casañas no tuvo que mancharse las manos, aunque hubo otros colegas que sí lo hicieron como veremos a continuación. Una nueva lección de hipocresía católica se puede advertir cada vez que hablan de la persecución de religiosos, porque en todo momento intentan dar la impresión de que son gentes inocentes que toda su vida se han dedicado a la oración, que nunca se metieron con nadie, bien al contrario ayudaron al prójimo. Saben perfectamente (o lo ignoran deliberadamente porque abunda la documentación al respecto), de su colaboración entusiasta, de su impulso indispensable a la carnicería de obreros, campesinos, maestros y artesanos en campos y ciudades de nuestra geografía para que ni uno sólo de los privilegios de la clase social en el poder fueran tocados.
No sólo condenaban cualquier intento de cambiar una situación que mantenía unos índices de mortalidad infantil, miseria y analfabetismo brutales, sino que cuando no participaban directamente fusil en mano prestaban su dinero, iglesias y conventos para facilitar la represión. Desde las insurrecciones en Andalucía y Levante hasta los hechos de 1934 y por supuesto la contienda abierta a partir del 18 de julio de 1936 así nos lo demuestran.
Hay un caso similar al intento de hacer aparecer como víctimas a los verdugos como hace el libro del que hablamos en Cataluña. Se trata de la canonización de religiosos asturianos que tuvo lugar por el execrable Wojtyla (que en paz nos ha dejado descansar) el 21 de noviembre de 1999. En total el número de víctimas religiosas que dejó la insurrección de Asturias del año 1934, baila entre 34 y 38, depende de autores. Pues bien, en ese mismo conflicto se ejecutó a más de 1.500 personas (el número de heridos es todavía difícil de estimar) de la mano de la represión dirigida por Franco y aplaudida por todo el episcopado que aún se considera víctima. Cada vez que hablan de Asturias se olvidan de 40 asesinatos por cada "mártir". No les tembló el pulso a la hora de ceder iglesias y conventos como el de las Adoratrices de Oviedo para ser usados como centros de detención y tortura en los que perecieron cientos de asturianos revolucionarios o no, participantes en la insurrección o meros sospechosos. Es significativo el asesinato por tres oficiales legionarios del periodista Luis Sirval, poseedor de datos comprometedores sobre impunes matanzas, fusilamientos sin juicio y torturas, como parte del comportamiento sanguinario de la Legión. Pero a la clericalla qué le importa. Lo único que le parece reseñable es la "persecución religiosa".
Pero es que no es un caso aislado. En el período de la guerra civil en el que se inscribe el grueso de "El silenci de les campanes", hay muchos otros ejemplos sobre el comportamiento que estaba teniendo la Iglesia como para avergonzar a cualquiera que se atreva a decir que fue perseguida, de la misma manera, insisto, que causaría risa decir que Falange Española fue perseguida por los republicanos y anarquistas durante la guerra civil. Evidentemente.
Podemos hablar, por ejemplo, de Ramón Palacios García, párroco de Hormaza (Burgos), quien se ofreció a servir a la Falange el mismo 18 de julio "en su doble calidad de soldado y ministro del Señor (…) donde el deber le llamaba". Como muchos otros miembros de la Iglesia católica acudió al frente y no precisamente a rezar, cayendo herido e incorporándose, según el Diario de Burgos del 18 de agosto, a la "innumerable falange de mártires de la Cruzada". Hasta tal punto llegó el alistamiento de los curas para coger el fusil, que en las diócesis de Ávila y Burgos se les tuvo que llamar la atención "por su desmedida disposición al sacrificio". Apréciese que no se les reprendió por usar un arma, sino por dejarse matar tan a la ligera. También se quejan del "partidismo" del clero, no por disparar, sino por hacerlo a cuenta de otros. Supongo que un ejemplo era Luis Fernández Magaña, administrador del conde de Rodezno y coadjutor de la parroquia de Murchante que, con la boina requeté, se dedicó a dar el tiro de gracia a los 28 vecinos de Tafalla que fueron sacados de la cárcel y "paseados" el 21 de julio del 36. El siniestro conde Rossi, camisa negra italiano que dirigía la masacre en Mallorca, llevaba de asistente a un capellán, "vestido con pantalones de montar, botas, una cruz blanca sobre el pecho y la pistola al cinto".
Y los que no disparaban con balas lo hacían con letras. En Razón y Fe de 1937 se podía leer: "Si por fascistas se entienden los que propugnan un Gobierno que dé al traste con la farsa del parlamentarismo y del sufragio universal; que ahogue los sindicatos y partidos de la revolución, cuevas de bandoleros; que abomine de la democracia al uso, disfraz de vividores y camisa de fuerza para el pueblo incauto; que descuaje la envenenada semilla judeo-masónica, entonces sí: el Alzamiento Nacional, el Gobierno de Franco, toda la España cristiana son fascistas". Su autor, Constantino Bayle, trabajaba desde el Centro de Información Católica Internacional de Burgos y desde allí se dedicó a transmitir que en la España de Franco no se había cometido ni una sola atrocidad ni tormento a nadie. Que los juicios eran la norma sin excepción (y no los paseos como los rojos) y éstos eran de una justicia exquisita. Vamos, que ya les gustaría uno así a la COPE de hoy en día para dar sus veraces informativos. Era uno de esos jesuitas cuyos hermanos tan bien se llevaban con el nacionalismo catalán y vasco.
Otro de ellos, sin embargo, apostó fuerte por la Cruzada después de escapar hacia los brazos nacionales. Se trata de Remigio Gandásegui, arzobispo de Valladolid y responsable de impulsar las procesiones de Semana Santa en la ciudad como método de recristianización social y adhesión a la dictadura de Primo de Rivera. Después de esto y ya en tiempos de la República se dedicaría a luchar por la formación de un frente único cristiano contra toda fuerza laica existente. Como amigo, casó a Onésimo Redondo, famoso admirador de los regímenes fascistas europeos y fundador de las JONS unificadas posteriormente con la Falange. Este antisemita, como buen cristiano, editó en el año 1932 el libelo antisemita "Los protocolos de los sabios de Sión" además de otros artículos anticomunistas, y puso todo su empeño para que, llegado el día del Alzamiento, sus acólitos no tuvieran ningún problema en organizar una carnicería en Valladolid. Para ello instalaron una ametralladora en los tejados apuntando directamente a la puerta de la Casa del Pueblo, donde acudirían los trabajadores para saber lo que estaba pasando. Sólo les quedó esperar.
Y los curas siguieron calentando el ambiente: "la mala hierba debe ser arrancada, toda la mala semilla extirpada (...) No es este momento para escrúpulos" decían los párrocos segovianos a falangistas como Dionisio Ridruejo. Así no es de extrañar, que un año después del Alzamiento, en muchas ciudades de la España "católica", moría todavía más gente en "sacas" y "paseos" que fusiladas por orden de la "justicia militar", que ya de por sí no se caracterizaba precisamente por su objetividad, benevolencia y garantías procesales.
Otro ejemplo de su participación en la propaganda es la circular del obispo de Ávila, Santos Moro Briz, del 9 de noviembre de 1936 que no tiene desperdicio: "Cuando se trate simplemente del caso (¡tan frecuente como lastimoso!) de aparecer por sorpresa en el campo el cadáver de una persona afecta -al parecer- a la revolución, pero sin que conste oficialmente ni sea notorio que ha sido condenada a muerte por la autoridad legítima, hágase constar simplemente que 'apareció su cadáver en el campo... y recibió sepultura eclesiástica', pero guárdense mucho los señores párrocos de sugerencia alguna que revele al autor o la causa de esa muerte trágica". Si el muerto era fascista, era "asesinado", si era rojo y era evidente que se le había llevado al paredón, era "fusilado". Si no, era "accidente relacionado con la guerra", "hemorragia interna", "herida por arma de fuego". Estas fueron las normas del obispo de Teruel, Anselmo Polanco, dictadas el 10 de agosto del 37 "a los señores arciprestes y curas". Todavía en 1940 a los condenados a garrote en Teruel se les inscribía en el registro como causa de la muerte: "asfixia por suspensión". El tal Anselmo también es mártir, mira por dónde.
Tampoco les tembló la mano a la hora de facilitar informes, a petición de las autoridades, que significaron el asesinato de mucha gente de esa que dijeron perdonar. El arzobispo de Santiago pedía a sus curas que accediesen a redactarlos "sin miramiento alguno, sin tender a consideraciones humanas de ninguna clase". Incluso en algunos informes que el gobernador (de la Falange) o la Guardia Civil pedían al párroco de la localidad, éste simplemente se dedicaba a escribir: "fusilable".
Los hechos claman en contra de lo que siempre han afirmado. No fue la reacción del pueblo contra la Iglesia lo que a las sotanas les hizo apoyar el alzamiento. La Iglesia fue parte gestora, como núcleo de poder en la España de aquellos días, de aquella persecución contra todo lo que oliera a igualdad y libertad. No permitirían la pérdida de privilegios y por ello se lanzaron al asesinato incluso allí donde fueron escrupulosamente respetados. En muchos lugares de La Coruña se expresaban así: "hasta con mimo nos ha tratado el Señor (...) Nada hemos tenido que padecer, de importancia, ni en Tuy ni en Vigo ni en parte alguna de la diócesis". Sin embargo su "Señor" no se portó igual con otros vecinos. Asesinaron a los 4 gobernadores civiles, a 5 diputados del Frente Popular y a buena parte de los dirigentes políticos no afectos al régimen. Entre ellos murió asesinado nuestro compañero anarcosindicalista José Villaverde, a quien quisieron chantajear del mismo modo que a Peiró e igualmente su dignidad le costó la vida.
Otro ejemplo es el de Huelva, donde a partir del 29 de julio en que entran los nacionales hasta mediados de septiembre del 36 en que resulta totalmente ocupada, 2.296 personas cayeron bajo sus armas. Puede que incluso 827 cadáveres más, que constan sin fecha de fallecimiento, fuesen víctimas durante aquel período. Solamente un cura murió asesinado durante el control de los antifascistas a pesar de tener a su merced a muchísimos más.
Pero si queremos algo insólito sin salirnos de la provincia de Huelva podemos hablar del pueblo de Rociana, donde al párroco Eduardo Martínez Laorden no le cabía la sed de venganza. La revolución destruyó el local de la Asociación Patronal, los dos casinos, quemó la iglesia y le quitó 25 ovejas al cacique local. Durante la represión, y por órdenes del párroco, se asesinó al maestro, y a su mujer la pasearon por el pueblo rapada y montada en un burro para aparecer al día siguiente asesinada. Se detuvo al alcalde, que había acogido al cura en su casa y se le asesinó también junto a otras casi sesenta personas. Todo hasta comienzos de octubre del 36. Pero el 17 de enero siguiente don Eduardo envía dos escritos al delegado de Orden Público diciendo que tenía la sensación de que había habido "condescendencia injustificada y una falta de celo". La Guardia Civil y la Falange le contestan que "en esta villa [los rojos] no han cometido asesinatos" pero el cura pide más sangre. En septiembre acaban dándosela a pesar de basarse todo en rumores y acusaciones no probadas. El resultado son otros 15 fusilados y una condena a cadena perpetua para Concepción Muñoz. Verdaderamente un mártir.... de la infamia, la delación y el asesinato de inocentes.
En la llamada "zona republicana", sabemos que se dictaron bandos contra la violencia arbitraria y se impidió no pocas veces las sacas de las cárceles con el objeto de linchar a los presos. Algunas de estas veces los protagonistas de estas muestras de humanidad fueron anarquistas y anarcosindicalistas reconocidos y en puestos de responsabilidad, de esos que Jordi Albertí dice que organizaban sistemáticamente los asesinatos de todo el clero. Sin embargo, la respuesta de los ministros de la Iglesia a las atrocidades nunca tuvo el carácter de humanitario. Más bien el ejemplo de Mallorca nos enseña lo contrario, lugar en el que durante agosto y septiembre los fascistas italianos asesinaron a más de mil setecientos izquierdistas, anarquistas, maestros, periodistas y masones. Se llegó a hacer una esvástica gigante con los cadáveres en una de sus playas. El obispo José Miralles no tuvo ni una sola palabra de censura, ni la más mínima reserva a los asesinatos indiscriminados, sino que se dedicó a organizar procesiones en acción de gracias. Este obispo sabía de la masacre que tuvo lugar en el cementerio de Manacor, adonde fueron conducidos 200 vecinos en mitad de la noche para ser disparados en la cabeza y quemados en un montón posteriormente. Lo sabía porque envió a un subordinado a dar la extremaunción a los infelices aquella noche. Él se lo agradecía a su "Señor".
Pero si se quiere leer algo sorprendente, aquí reproduzco algo interesante:
"El fusilamiento de un sacerdote es algo horrendo, porque lo es de un ungido de Dios, situado por este hecho en un plano sobrehumano, adonde no debiesen llegar ni el crimen, cuando lo hay, ni las sanciones de la justicia humana que suponen el crimen. Pero también lamentamos, profundamente, la aberración que llevara a unos sacerdotes ante el pelotón que debiese fusilarlos; porque el sacerdote no debe apearse de aquel plano de santidad, ontológica y moral, en que le situó su consagración para altísimos ministerios. Es decir, que si hubo injusticia, por la parte que fuese, la deploramos y la reprobamos, con la máxima energía. No creemos que la haya en amar bien al propio pueblo: por esto nos resistimos a creer que algunos sacerdotes hayan sido fusilados por el mero hecho de ser amantes de su pueblo (…)".
Al margen de las asquerosas ideas que resaltan la importancia de un sacerdote por encima del resto de las personas y le eximen de la justicia humana, ¿alguien ha encontrado justificación más clara del fusilamiento de curas? Pues las palabras fueron escritas por Isidro Gomá, el cardenal arzobispo de Toledo, en una carta a Jose Antonio Aguirre, impresa en Gráficas Descansa de Pamplona en 1937. ¿No habla acaso el señor Gomá con sentencias aplicables en cualquier momento y lugar? Sin duda la Iglesia considerará que fueron palabras desafortunadas porque este sustentador del régimen asesino sólo pretendía aplicarlas al caso de los sacerdotes vascos (el símbolo "(..)" sustituye a la palabra "vasco" en el texto original, pero podría sustituirse por "español" y la frase no cambiaría un ápice su sentido). Hay que recordar de todos modos a quien ve en estos trece sacerdotes vascos un ejemplo de catolicismo, que la Iglesia y hasta el propio Franco, en reunión inmediata, lo consideraron posteriormente un error y se cuidaron mucho de que no se volviera a repetir.
Pero no todo fue el enfrentamiento entre el 36 y el 39. Quiero recordar aquí que la Iglesia habla de alguien como "mártir" cuando muere perdonando a sus asesinos. Pero este perdón del que hablan desde sus púlpitos no fue más que otra palabra vacía y así en los 10 años siguientes a la contienda se llegó a asesinar a más de 50.000 personas con su beneplácito. Y esta es la misma Iglesia que hoy llora por sus "mártires" y se dispone a beatificar otros 498. Curioso perdón, y curioso cinismo. Como digo, esta es una lección magistral de hipocresía.
¿Suficiente? Pues aún hay más. Un mes antes (30 de abril) de este bochornoso artículo sobre la presentación del infame libro, Marta Alós, columnista del también diario local Segre, prepara el terreno con unas cuantas perlas. De Durruti dice que, como otros, era un "descerebrado revolucionario y visionario poco ligado a la tierra catalana", y resulta que las famosas palabras al periodista canadiense al advertirle éste que tras la lucha heredarían un mundo en ruinas, según ella se referían al patrimonio artístico que se estaba quemando. Llega a decir que "[Durruti] va a preferir venir a nuestra casa y hacer desaparecer el patrimonio antes de quemar, por ejemplo, la catedral de León, ciudad donde había nacido". Bonita muestra del más rancio nacionalismo xenófobo.
Y de la misma forma en que el enemigo es siempre el foráneo, cómo no iba a hacer esta gente una defensa de su paisano el cardenal Vidal y Barraquer. A este personaje se le supone cierta lealtad republicana, ya que fue el único que voluntariamente no firmó la Carta colectiva en apoyo de los franquistas, impulsada por Gomá en el año 37. Pero a juzgar por sus propias palabras no parecía tampoco demasiado preocupado por el nuevo orden que se establecía en España a través del "plebiscito armado", término que acuñaron para llamar a la carnicería. En una carta escrita desde su refugio italiano dirigida al cardenal Gomá, al saber que se había reunido con Franco poco tiempo antes, decía: "se digne expresar verbal y reservadamente, sólo a la persona cerca de la cual ejerce su misión altísima, mis salutaciones y homenajes de simpatía y afecto (...)". Y su oposición a la Carta colectiva no parecía tal cuando decía que la encontraba "admirable de fondo y forma". "Es para mí una seria contrariedad el verme obligado en conciencia a ratificar la opinión de no suscribirlo... pues ello importa violentar mis sentimientos, de usted bien conocidos", así se expresaba. Lo que le frenó no fue la barbarie cometida por los fascistas, sino que los curas a los que no les había dado tiempo a huir o a tomar los fusiles nacionales fueran perseguidos tras la publicación de la carta. ¿Y qué esperaba, cuando la organización a la que pertenecían esos religiosos comunicaba al mundo entero su adhesión a los golpistas?
Al leer estos artículos de prensa, uno se da cuenta de la inutilidad de los argumentos ante determinadas personas, que más por su condición de mercenarias que por su estupidez, son capaces de decir semejantes barbaridades sobre personas, como en este caso se cita a Durruti, que lucharon toda su vida contra una situación de injusticia insoportable. Revolucionarios, sí, que se hicieron sensibles a su realidad viviendo y trabajando en condiciones miserables, y no viendo "Sexo en Nueva York" o "Mujeres Desesperadas". Que entendieron que la moderna esclavitud del obrero no era una cuestión del lugar donde nace cada uno, sino que por encima de los Estados y sus fronteras su patria era el mundo y su familia la humanidad. Sublime pensamiento en comparación con esas palabras de la columnista, "venir a casa nostra", necio y despreciable, que siempre se han preocupado de inculcarnos nuestros queridísimos verdugos.
Al final, y como siempre, deja de ser una cuestión de contabilizar muertos y destrucciones y se trata de la defensa por parte de algunos de unas ideas que justifican los privilegios de clase, que condenan la insumisión a los poderosos, que bendicen el estado miserable de la vida prometiendo que todo cambiará tras la muerte. No nos encontrarán nunca en esa trinchera. Seguiremos luchando por ser libres retomando la bandera de las manos de nuestros compañeros y compañeras caídas hasta acabar con toda autoridad. Sí, la de la Iglesia también.

Julio Reyero Subir


La represión franquista en el cine

Hace pocas fechas se ha estrenado en las pantallas españolas película de Emilio Martínez-Lázaro "Las 13 rosas". Cuenta la historia de trece jóvenes muchachas de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), asesinadas impunemente por la maquinaria franquista en lo que fue el inicio de esa larga noche de la dictadura.
Lo primero que hay que aclarar en este artículo es que a pesar de que las 13 rosas no sean anarquistas, la sensibilidad que a cualquier anarquista nos produce la injusticia provocada por un régimen como el franquista, montado sobre el odio, la opresión y el oprobio, no es un acontecimiento que podamos pasar por alto. Muchas de estas jóvenes, menores de edad, eran idealistas que tenían toda la vida por delante y que de forma súbita se la cortó el capricho de un régimen liberticida y criminal. Ellas son 13 nombres entre muchos nombres, muchos de ellos de anarquistas, que perecieron bajo la dictadura asesina de Franco.
Pero si el acontecimiento y el hecho podría haber dado para hacer una buena película que mostrara toda la crueldad generada por el franquismo, lo cierto es que el director no ha cumplido su objetivo. La película es inconexa, no deja clara la ideología que perseguían las jóvenes muchachas y acontecimientos trascendentales como para entender la tragedia se presentan como martillazos sin sentido, que de no conocer la historia de las 13 rosas es difícil de saber por qué aparecen ahí. Este último aspecto se ve cuando el asesinato del comandante de la Guardia Civil, Isaac Gabaldón Irurzún. También por la acusación que pesa sobre ellas de intento de asesinato a Franco el día del Desfile de la Victoria. Martínez-Lázaro, más acostumbrado a comedias como "El otro lado de la cama" no ha sabido tratar este acontecimiento.
Lejos de las críticas que podamos hacer a la ideología que defendían las JSU o su papel en la Guerra Civil española, la muerte de estas trece chicas se convierte en uno de los episodios más trágicos de la inmediata posguerra. Siete de las trece chicas eran menores de edad (entonces la mayoría de edad estaba marcada en 21 años) y el escándalo por este acontecimiento fue tal, que desde entonces no se fusiló a ningún menor de edad más. Y más teniendo en cuenta que el odio que tenían las autoridades contra todo lo que olía a "rojo" llevó a fusilar a estas jóvenes tan solo 48 horas después del suceso, cuando todavía no se había recibido ni el visto bueno de Franco para la ejecución.
Es difícil tratar un acontecimiento como un fusilamiento, pero lo que no se puede hacer de esto es materia gratuita. Se prefiere no contar una historia en el cine a contarla de forma deficiente. Por otra parte, un ejemplo de buen trabajo documental alrededor de este acontecimiento es el que nos ofrecieron José María Almela y Verónica Vigil con "Que mi nombre no se borre de la historia", título tomado de una frase de Julia Conesa, una de las fusiladas aquella trágica mañana del 5 de agosto de 1939. Se reconstruye un documental donde se narra los últimos días de la Guerra Civil en Madrid (quizá aquí es donde puede quedar mas cojo el documental, por insistir en algunos lugares comunes) hasta el fusilamiento de las jóvenes. A través de testimonios e imágenes de la época, se hace un alarde de buen montaje cinematográfico bajo un guión trabajado y bien estructurado, por lo que la historia de de las 13 rosas queda muy bien explicada.
Lo mismo cabría decir del libro de Carlos Fonseca. Este periodista reconstruye esta historia en "Trece rosas rojas", donde tras un trabajo de investigación en archivos militares, consultando la causa generado por ellos (la 30426), contrastando los datos con testimonios y documentándose bibliográficamente sobre la época, presenta un trabajo interesante y bien cimentado.
Está claro que las 13 rosas son asesinadas por el hecho de ser militantes antifranquistas. De esto no hay ninguna duda. Da por ello verdadero asco cuando determinados personajes del inframundo derechista, como Pío Moa, dice que aquellas jóvenes no eran inocentes porque eran estalinistas. Cuestión que para Moa es suficiente como para proceder a su fusilamiento.
Pero el trabajo de Martínez-Lázaro, lejos de aclarar y poder rescatar bien el tema, deja un mar de dudas. Lo primero porque como hemos dicho más arriba la película es inconexa y tiene muchísimas lagunas, que al espectador en más de una ocasión le puede hacer perderse. Lo segundo porque en las escenas carcelarias parece como si las presas estuvieran de vacaciones en la cárcel de Ventas. Esta prisión fue una de las más terribles de la inmediata posguerra. Impulsada durante el período republicano por la directora general de Prisiones, la radical-socialista Victoria Kent, tenía una capacidad para unas 400 presas. Con el final de la Guerra Civil en 1939 la prisión de Ventas albergaba a más de 3.000 personas hacinadas entre sus muros. Por ello se abusa en demasía de los recursos cinematográficos de mujeres cantando, atusándose el pelo, bailando claque en el patio de la prisión o haciendo bromas en la misa de la cárcel. La vida en las prisiones era mucho más dura y más terrible de lo que cuenta la película. Y más si tenemos en cuenta que eran presas sobre cuyas cabezas recaía la petición de pena de muerte (aunque es cierto que existían esos cantos sobre la prisión). En cuanto a la elección de las actrices, los mejores papeles lo representa Pilar López de Ayala (Blanca Brisac) y Marta Etura (Virtudes González). El resto esquematizan mucho a los personajes. Aparecen incluso personajes poco definidos como el que se hace pasar por novio de Julia Conesa, que unas veces aparece vestido de requeté y otra de militar sin explicar el porqué. O el personaje de la carcelera Carmen Castro, interpretado por Goya Toledo, que desde luego es un recurso cinematográfico del director.
Pero no todo son críticas a la película. El acto de un fusilamiento también tiene una parte sentimental de despedida. Y el final de la película, cuando entran en capilla y redactan sus últimas cartas a sus familiares, y al ser trasladadas a los muros del Cementerio del Este para ser ejecutadas, está bastante logrado. Sabe trasmitir la tensión de los últimos momentos de unas personas inocentes que mueren por sus ideas. Y es entonces cuando te acuerdas de tantos miles que pasaron por las mismas circunstancias en esa España de cruz y bayoneta, en esa España de las esperanzas aplastadas bajo la bota militar y la sotana clerical.
Está claro que todo esto son reflexiones particulares tras ver la película. Cada cual podrá sacar la lectura que quiera. Pero desde luego que un acontecimiento como este, y otros muchos similares, hubiese merecido un mejor trabajo.

Mauricio Basterra Subir


Dos militantes de acción

Manuel y Ramón Arch, obreros y anarquistas, fueron militantes sacrificados que pagaron con la vida su lucha por la consecución de "La Idea".
Manuel Arch Solanelles, militante de la Federación Regional Española de la AIT (FRE), nació en Igualada en 1859 y ya desde niño comienza a trabajar como estampador y frecuenta la sociedad "Centro de amigos de Igualada", donde participa de sus actividades, siendo miembro de un grupo de teatro social.
Emigra a Barcelona, al barrio de Sans, y tanto Manuel como su compañera se integran en las sociedades obreras de la ciudad.
Se organiza una velada cultural libertaria en Sans y allí conocerán a los Montseny, que establecerán una relación de amistad con la familia Arch, llegando a convivir durante algún tiempo. Federica Montseny en sus memorias recuerda con cariño esta circunstancia y a los miembros de los Arch que conoció, en especial a Ramón.
Manuel participó en el Congreso de la Unión Manufacturera de Sans en 1885.
Se integra en el grupo anarquista "Benvenuto Salut" que se reunía en la cerveceria de la calle Diputación, 185 y del que formaban parte entre otros Paulino Pallás, Pere Marba, Domingo Mir y Cerezuela.
En 1893 Pallás atenta contra el general Martínez Campos y tras ser detenido es juzgado y condenado a muerte. En respuesta al fusilamiento de Pallás, Santiago Salvador lanza dos bombas en el Liceo. Marba y Manuel Arch están entre el público, son reconocidos como anarquistas y aunque Marba puede huir, Manuel es detenido.
Conducido a prisión es acusado de la acción del Liceo y también de complice del atentado de Pallás.En el mismo proceso serán acusados Cerezuela, Siserol y Martín Borrás.
Todos ellos seran condenados a muerte y fusilados en el castillo de Montjuich.
Manuel será ejecutado el 21 de mayo de 1894, el día anterior escribirá una carta a su hijo Ramón llena de sentimiento de amor a su familia y a su ideal.
Su hijo Ramón Arch Serra nació en 1887. De su infancia poco se conoce, pero es de suponer que el ejemplo y estímulo de sus progenitores le servirían de modelo para su propia vida.
En 1908 es detenido por primera vez, ya por entonces trabaja en el sector metalúrgico.
Algunas fuentes indican que en 1909 fue condenado a muerte, aunque posteriormente indultado y amnistiado, por su implicación en la Semana Trágica.
En 1910 y siendo secretario de la Sociedad Metalúrgica de Barcelona estalla en septiembre de ese año la huelga del metal, que se extenderá por todo el sector. Ramón trabajaba en la Hispano Suiza y tuvo una activa participación en la lucha, los objetivos eran la jornada de 9 horas y la abolición de las fiestas laborables de caracter religioso o castrense, ya que los obreros las tenían que recuperar posteriormente. Ramón fue detenido a mediados de septiembre por un enfrentamiento con el ingeniero de la fábrica La Maquinista y Terrestre, fue procesado y absuelto el 12 de noviembre de 1911.
Esta detención le impidió participar en la fundación de la CNT que tuvo lugar el 30 y 31 de octubre y el 1 de noviembre de 1910 y en su primer congreso en 1911.
En 1912 se exilia a Francia cuando la represión gubernamental aumenta y la CNT está en la clandestinidad.
En 1919 está de nuevo en Barcelona como secretario del sindicato del Metal de la CNT y además ocupa el cargo de enlace con el Comité Nacional.
De nuevo es detenido. García Oliver en su libro El eco de los pasos recuerda cómo en la noche del 24 de diciembre de 1919 en la carcel Modelo, numerosos anarquistas, entre los que se encontraba Ramón, recibieron una brutal paliza a manos de los carceleros. García Oliver también anota el informe faborable que de él hizo Ramón cuando ocupaba un cargo en el Comité Regional.
Recupera la libertad, pero el 4 de enero de 1920 , la policía lo hace sospechoso del atentado contra el industrial Graupera, uno de los promotores y mantenedores de los infames Sindicatos Libres, creados exclusivamente para enfrentarse y eliminar a la CNT y a sus militantes.
El 16 de diciembre de 1920 Evelio Boal, secretario del Comité Nacional de la CNT, ante la escalada de agresiones que sufren los militantes de la CNT por parte del Estado, de los Sindicatos Libres y del Somatén, convoca una reunión de militantes. Se acuerda que Simón Piera se ocupe de informar sobre la situación de los presos y Ramón Arch y Pedro Vandellós se ocuparán de formar grupos de autodefensa que protegerán las reuniones de comités y sindicatos y también se ocuparán de tareas más discretas y delicadas.
Ramón propondrá atacar directamente a la cabeza de la represión: al inspector de policía Espejo y al general Martínez Anido en Barcelona y al jefe del gobierno Eduardo Dato en Madrid. En una reunión de militantes del sindicato del Metal se acuerda que Casanellas, Nicolau y Mateu marchen hacia Madrid para preparar la acción contra Dato.
Mientras, la policía no descansa y el 19 de enero de 1921 Ramón Arch está en busca y captura por el atentado que sufre el miembro del Somatén Jaime Pujol.
Unos días antes, Ramón se reunió con un grupo de compañeros y planearon el atentado contra el inspector Espejo, que tendrá lugar el 18 de enero.
Mateu, Casanellas y Nicolau ultiman el plan contra Dato y Arch se hace cargo de proporcionarles los medios necesarios, compra una moto con sidecar en la agencia de Eustaquio Godupe de la calle Trafalgar de Barcelona con el nombre falso de Miquel Miró Peix, documentación de un compañero que había simulado su robo.
El atentado contra Dato tuvo lugar el 8 de marzo de 1921.
Cuando detienen a Evelio Boal el 3 de marzo de 1921, Andreu Nin ocupa el cargo de secretario del Comité Nacional de la CNT, Ramón Arch el de secretario del Comité Regional de Cataluña y Pedro Vandellós el de secretario de la Federación Local de Barcelona.
Evelio Boal es asesinado el 17 de junio al serle aplicada la Ley de Fugas.
La policía logra conocer que tanto Arch como Vandellós son los organizadores de los grupos de autodefensa y pone todas sus energias en su captura.
El 25 de junio de 1921 es delatado y con engaño es atraído a una falsa cita donde es detenido. Lo trasladan a la comisaria en via Layetana donde el jefe de policía Arlegui lo torturó personalmente.
Al cabo de dos días, por la noche, su cadáver apareció en la calle Vila y Vilá con señales de horribles heridas en el cuerpo y la cara desfigurada. Fue enterrado en el cementerio de Barcelona, en el mismo nicho que su padre Manuel y muy cerca de donde reposa Teresa Claramunt.
Pedro Vandellós fue detenido el 24 de junio de 1921 cuando estaba cobrando la cuota sindical en un telar en San Andrés. Esa misma noche se le aplicó la Ley de Fugas.
La hermana de Ramón Arch, de nombre Amor, también colaboró con los grupos de acción y pasó a Nicolau a Francia tras la ejecución de Dato.
Íñiguez en su libro (*) al reseñar a Ramón Arch lo define como imagen del anarquista de acción, violento y radical, firme ante las agresiones patronales y gubernamentales. Pero también es un hombre de sindicato que acepta cargos orgánicos y que siempre estará dispuesto a cualquier cometido que la CNT le demande.

Juan Ruiz Subir

(*) Esbozo de una enciclopedia histórica del anarquismo español, publicado por la FAL en 2001.


En memoria de Carlos, joven antifascista madrileño asesinado por un neonazi el pasado 11 de noviembre

Primero cogieron a los comunistas,

y yo no dije nada por que yo no era un comunista.

Luego se llevaron a los judíos,

y no dije nada porque yo no era un judío.

Luego vinieron por los obreros,

y no dije nada porque no era ni obrero ni sindicalista.

Luego se metieron con los católicos,

y no dije nada porque yo era protestante.

Y cuando finalmente vinieron por mí,

no quedaba nadie para protestar.

Bertolt Brecht Subir


 

Venezuela: Las reformas te quitan
lo que las luchas te dan

El grupo de Shanghai,
una nueva organización militar

Siglo XXI: sin esfuerzo

Lecciones de hipocresía

 

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Dos militantes de acción

En memoria de Carlos, joven antifascista madrileño asesinado por un neonazi el pasado 11 de noviembre