PERIODICO ANARQUISTA
Nº 232
 NOVIEMBRE 2007

 

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Nucleares ¿verdadera alternativa?

En tiempos de guerra por el control de los recursos energéticos y de cambios climáticos vistosos que desvelan escenarios inquietantes, si no catastróficos, para todas las especies vivas del planeta, era inevitable que se volviese a hablar de energía nuclear por parte de quien no ha desesperado jamás de retomar tan colosal negocio ligado al átomo.
Al impacto cero sobre el efecto invernadero, menos contaminante que el petróleo y no dependiente del abastecimiento de las zonas de crisis y de conflictos, la energía nuclear se presenta como una respuesta seductora a todas las incertidumbres de un mundo económicamente desarrollado que quiere mantener su estilo de vida.
No por casualidad la Unión Europea invita a no desmantelar las nucleares y a conservarlas dentro del amplio abanico de las fuentes energéticas en uso, y tampoco es por casualidad que en los tres países que habían anunciado hace tiempo la clausura de sus centrales -Alemania, Gran Bretaña y Suecia- se haya reanudado el debate sobre la oportunidad de mantener abierta la opción atómica. En Europa, por primera vez en diez años, se está construyendo una nueva central en Finlandia, y en Francia hay otra en avanzada fase de proyecto.
Recordemos que en este momento son 440 las centrales en funcionamiento en todo el mundo; aparte se están construyendo otras 22, de las que sólo una corresponde a Europa (la finlandesa), nueve a la India, tres a Japón, dos a China, 2 a Taiwan, 4 a Rusia y la última a Irán (siempre que se la permitan hacer…).
Mucho se ha dicho y se ha escrito sobre los peligros de la energía nuclear. En la memoria europea están todavía vivas las imágenes de la catástrofe de Chernobyl y sobre el cuerpo de muchos ucranianos son visibles los efectos de la radiación.
Algunos sostienen que los reactores actuales, definidos como de cuarta generación, son limpios y tan seguros como para excluir cualquier posibilidad de accidente. Lo decían también antes de los accidentes de Three Mile Island en Estados Unidos y de Chernobyl. Pero aunque así fuera, hay algunas dudas que permanecen más allá de los progresos realizados en la construcción de las centrales.
El impacto ambiental, para empezar, debido al hecho de que la construcción de una central necesita mucho tiempo y un número significativo de trabajadores que deben vivir en una zona originalmente poco poblada y generalmente de economía agrícola. Esto comprende casas, calles y servicios durante todo el tiempo necesario, modificando profundamente el hábitat de origen. Cuando finalicen los trabajos, será prácticamente imposible volver a la situación original. Además, una central nuclear tiene un período de vida de entre 50 y 60 años, después del cual tiene que ser abandonada pasando el testigo a otra central que presumiblemente será construida en los alrededores. Después vienen los efectos de la contaminación térmica, debida al recalentamiento de las aguas de refrigeración de los condensadores, aguas que son tomadas de los ríos vecinos y utilizadas en enormes cantidades para después ser devueltas al mismo río, provocando cambios de temperatura y variaciones de presión y aportando sustancias disueltas de naturaleza anticorrosiva empleadas para la limpieza de los conductos. Los efectos sobre la fauna piscícola son devastadores.
Después está el irresoluble problema de los residuos radiactivos, triste herencia para las generaciones sucesivas durante centenares o quizá millares de años. Pero, si bien es cierto que los reactores de "cuarta" generación producen menos residuos, también es cierto que se trata de residuos de elaboración más radiactiva y más longeva.
Para concluir, en caso de accidente, el daño biológico se produce sobre los cuerpos vivos, debido a la absorción de los productos de la fusión nuclear como el cesio 137, el yodo 131, el estroncio 90, etc., que al interaccionar con el organismo humano pueden provocar la aparición de dermatitis y enrojecimientos en la piel, anemia, leucemia, tumores y, en caso de dosis elevadas, llevar a la muerte. Pero dosis pequeñas pueden acarrear consecuencias a largo plazo con tiempos de latencia larguísima (20 años para la tiroides, 25 para la piel), lo que dificulta mucho los estudios epidemiológicos. Pero incluso en caso de funcionamiento normal, investigaciones realizadas entre los habitantes cercanos a alguna centrales (como la de Big Rock Point en EE UU) han demostrado un porcentaje mucho más alto del índice nacional en lo que respecta a los muertos por leucemia o al nacimiento de niños con anomalía físicas o cerebrales.
Todavía hay otro aspecto que generalmente viene infravalorado en la batalla contra las centrales nucleares, el relacionado con su conveniencia económica.
Ante todo, el sistema nuclear es un sistema absolutamente rígido: para funcionar eficazmente una central debe estar operativa al 85 por 100 de su capacidad durante sus 50-60 años de vida. Lo que quiere decir que no se puede cerrar nunca ni trabajar por debajo de este valor: en caso de disminución de la demanda de energía, la central debe continuar produciendo y han de ser las demás fuentes energéticas quienes se adecúen. ¿Pero es esto posible en régimen de competencia?
Un segundo problema son los costes. En los balances de una central nuclear, el combustible tiene un peso del 5 por 100; el restante 95 por 100 es debido a los costes de la construcción. Se deduce que si para las otras fuentes energéticas es el precio del combustible lo que determina su conveniencia, en las centrales son las tasas de interés quienes mandan. Esto quiere decir que para afrontar un gasto como ese debe poder competir durante algunas décadas con la producida por otras fuentes y así reembolsarse la deuda. Pero en un mercado dominado por la lógica del capitalismo no hay seguridades.
Si en Finlandia se pueden permitir la construcción de una central es porque precio y mercado están garantizados en origen: los clientes son los mismos accionistas; mientras que en Francia se puede construir otra porque el sector energético es un monopolio y puede descontar los costes de los recibos de los ciudadanos. Donde hay competencia las centrales pueden acabar en números rojos, como en Gran Bretaña en 2002, cuando Blair tuvo que intervenir para salvar a British Energy (el holding de las centrales británicas) de la bancarrota.
Un tercer problema es el representado por el tiempo. Para construir una central se necesitan entre 10 y 15 años. Si se empieza ahora, ¿qué escenario energético tendremos? Y las reservas de uranio ¿serán suficientes?
Preguntas a las que no puede haber respuesta y que explican por qué en Estados Unidos y en Europa la cuestión nuclear ha sido redimensionada en los últimos años, por lo menos hasta el momento.
Seguramente no son secundarios los problemas ligados a la militarización del territorio donde está situada la central y a la necesidad de estabilización de la política energética, vistos los largos tiempos de la lista de nucleares que necesitan de estabilidad social y de orden jerárquico. Si ya en Italia sólo para impedir el almacenamiento de residuos radiactivos de las viejas centrales cerradas hemos tenido una revuelta popular en Scansano Jónico, ¿qué medidas policiales se deberán tomar para obligar a la población a aceptar nuevas centrales? Seguramente no por casualidad Berlusconi, cuando era presidente del Gobierno, solicitó que la Unión Europea asumiera la imposición de una nueva política nuclear por encima de los gobiernos nacionales, incapaces de afrontar las previsibles protestas populares. ¿También para esto servirá el nuevo ejército europeo?

Massimo Varengo
(Voce libertaria) Subir


Fuego entre los cedros

El Líbano vuelve a estar en llamas. A poco más de un año de la invasión del país de los cedros por parte del ejército israelí y del inicio de la intervención franco-italiana en la machacada tierra de Oriente, en Beirut han vuelto a hablar los coches-bomba. El diputado maronita Antoine Ghanem, de la Falange cristiana (grupo de la derecha católica oriental perteneciente a la coalición gubernamental liderada por Sinora, premier sunita portavoz de la élite filo-saudita aliada en el plano internacional con Francia y EE UU), ha saltado por los aires en un atentado que ha significado la muerte de otras ocho personas, hiriendo a algunas decenas. El atentado se ha producido pocos días antes de la elección por parte del Parlamento de Beirut del nuevo jefe del Estado. Pero ha sucedido también pocos días después de la incursión de la aviación israelí, que ha destruido "cualquier cosa" en territorio sirio. En torno a esta incursión reina el más absoluto silencio tanto en Tel Aviv como en Damasco; lo que no ha impedido a los comentaristas americanos y a sus aliados europeos aventurarse en las más extrañas hipótesis, que van desde el incendio de un depósito de armas iraníes destinado a Hezbollah, hasta la presencia en territorio sirio de material nuclear trasladado por el régimen de Pyongyang tras el acuerdo con Washington que prevé la renuncia por parte del régimen de Corea del Norte al intento de dotarse de armas nucleares, y enviado a los sirios a cambio de vil dinero. Naturalmente, estas explicaciones no van acompañadas de prueba alguna de veracidad, sino que se basan en la conocida teoría de los neo-conservadores sobre el Eje del Mal y sobre la "objetiva comunidad de intereses entre regímenes no amigos de EE UU a lo largo y ancho de la tierra.
Otra coincidencia que no debemos olvidar al hablar de este atentado es la imprevista aceleración de la crisis iraní con las declaraciones sobre la necesidad de "preparar la guerra en Irán" lanzadas por el actual ministro francés de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner, socialista y fundador de Médicos sin Fronteras pero ligado estrechamente a Washington. Tales declaraciones, no desmentidas posteriormente y confirmadas por el silencio del presidente Sarkozy, a su vez han sido relanzadas en previsión del discurso del presidente iraní Amhadinejd, perteneciente a la extrema derecha islámica, en la LXII Asamblea General de la ONU. Un bonito lío internacional del que la cosa más cierta es el refuerzo de las presiones internacionales contra Irán y la constante tarea de aislamiento de Teherán capitaneada por Washington y París, pero que encuentra interesados aliados en la zona, desde Tel Aviv a las capitales árabes de orientación sunita que temen un Irán superpotencia regional y guía para las poblaciones islámicas de toda la región. El mismo golpe a Siria hay que verlo desde esta óptica: a tres días de la incursión israelí en territorio sirio, el premier de Tel Aviv Olmert ha hecho unas increíbles declaraciones en las que ofrecía a Damasco la paz y la restitución de gran parte de los altos del Golán, ocupados por Israel en 1967 y hoy el gran obstáculo en el camino de un tratado de paz entre ambas capitales. Para acabar, la secretaria de Estado norteamericana, Condoleeza Rice, daba a entender que Damasco sería invitada probablemente a la conferencia de paz sobre Palestina que Washington tiene intención de celebrar en las primeras semanas de noviembre. En fin, el palo y la zanahoria para el Assad y su régimen, enemigo de los americanos, laico y nacionalista (la familia del presidente pertenece al Islam laico y progresista alauí), pero bastante práctico como para aceptar los necesarios compromisos con Occidente, como la alianza con EE UU contra Saddam Hussein en 1991 demostró contundentemente. Desde esta óptica, los recientes acontecimientos asumen el carácter de acciones occidentales tendentes a aislar a Teherán del único aliado local y, a la vez, útiles para demostrar a este último la propia inferioridad militar y la necesidad de permanecer neutral ante una agresión a Irán.
Si este es el marco internacional en el que madura el atentado de Beirut, es necesario enlazarlo con los acontecimientos locales que vieron al coche-bomba explotar justo en el momento preciso para evitar un compromiso entre la alianza drusa, sunita y maronita del premier Sinora y la chiita con los maronitas nacionalistas de Michel Aoun, sobre el nombre del próximo presidente de la República. Según la Constitución, este último debe ser cristiano maronita, y según un pacto de "cohesión nacional" sellado entre las dos facciones, tendría que ser elegido por dos tercios del Parlamento. Este compromiso se daba para cubrir las necesidades de la oposición de evitar el conflicto armado manteniendo un derecho a veto en el seno de la complicada geografía etno-política del país de los cedros. El asesinato del diputado anti-sirio, por ello, es útil a quien en ambos campos preferiría evitar cualquier compromiso y cualquier pacto que impida al país caer en una nueva guerra civil que, en este punto, sería parte de una guerra medio-oriental más general, con centenares de miles de muertos y la destrucción de las fronteras y del equilibrio actual.
Grupos filo-sirios ligados a los servicios secretos de Damasco que se oponen a la línea de compromiso del presidente Assad, más que el espionaje de Tel Aviv o de países occidentales más anti-sirios como EE UU y Francia, podrían ser los autores de este homicidio, pero no se debe infravalorar la hipótesis de que el coche-bomba haya sido emplazado por los hombres del partido druso de Walid Jumblatt contrarios a cualquier compromiso con la oposición. Cierto que esta bomba explota cinco días después de que el presidente chiita del Parlamento, Berri (perteneciente a Amal y no a Hezbollah), hubiera propuesto la "cohesión nacional" y el quorum de dos tercios, y cuatro días después de que el patriarca maronita Sfeir, verdadero y auténtico padre no sólo espiritual de la mayoría, hubiera pedido al gobierno la aceptación de la propuesta, planteada para favorecer al partido de la guerra y para consentir a EE UU continuar con su ambicioso y destructor plan de "Nuevo Oriente Medio" que hasta ahora ha patrocinado la destrucción de la comunidad palestina, la invasión de Iraq y el colapso de países como Líbano y Jordania.
El evidente riesgo que hoy corre esta área del planeta es el de fondear en una especie de guerra civil permanente alimentada por el interés neo-colonial de los países occidentales, y de Francia, EE UU y Gran Bretaña en primer lugar, decididos a apropiarse de las riquezas energéticas locales o, alternativamente, a no dejar a nadie la posibilidad de utilizarlas.

Giacomo Caltrame
(Umanità nova) subir


Totalitarismo larvado en Estados Unidos

La administración Bush se sirve de la lista negra de los "prohibido volar" para acosar y castigar a sus opositores. Más de cien mil ciudadanos estadounidenses tienen de hecho prohibido volar porque figuran en una lista de personas watch (vigiladas) y no fly (prohibido volar). Esta lista, que incluía en principio a personas sospechosas de estar en contacto con organizaciones terroristas o bien con riesgo de seguridad para el resto de los pasajeros aéreos (por ejemplo, por estar borrachos o ser violentos a bordo), ha sido modificada por el equipo de la Casa Blanca para acosar a los opositores políticos.
Ciudadanos inocentes, cuyo único crimen es haber emitido alguna crítica contra el presidente de los Estados Unidos, tienen prohibido volar. Son acosados en los aeropuertos, registrados íntegramente, empujados, intimidados e incluso enviados a la cárcel. Eso es al menos lo que afirma Naomi Wolf en su nuevo libro, The End of America (El fin de América): "Es un método clásico de los regímenes totalitarios. Los disidentes y opositores son bloqueados en sus desplazamientos y se les prohíbe salir del país". Wolf ha comenzado a investigar sobre la "lista negra" en el año 2002. "Me di cuenta de que, cada vez que cogía un avión, aunque fuera para vuelos nacionales cortos, me tenían que identificar los agentes de la TSA (Transportation Security Administration) y siempre me pedían que los siguiera a un local para ser registrada íntegramente. El resto de los pasajeros no tenía derecho a tales atenciones". Durante uno de esos registros, un agente de la TSA le dijo: "No es culpa nuestra, está usted en la lista. No en la de los terroristas, sino en la otra". La otra lista es la que censa a los periodistas, profesores, militantes y políticos "que han criticado a la Casa Blanca".
A veces, esa criba política provoca un escándalo, como cuando se detuvo al senador demócrata Edward Kennedy y se le registró cinco veces seguidas en diferentes aeropuertos de la costa Este, en marzo de 2004. Pero el escándalo fue ocultado con rapidez y el mensaje enviado por la TSA era muy claro: poco importa tu nivel social, si te interpones en nuestro camino vas a sufrir. Eso es lo que aprendió a su pesar el diputado John Lewis, de Georgia. Cuando quiso protestar, un agente de la TSA lo empujó violentamente y cayó al suelo, donde fue esposado por varios policías malhumorados que no dudaron en afirmar que habían sido agredidos por Lewis.
Incluso cuando las interpelaciones no son violentas, el "factor humillante" basta para intimidar a los disidentes eventuales. Robert Johnson, un ciudadano cualquiera, miembro de un grupo religioso contra la guerra, lo describe del siguiente modo: "Se me ordenó que me quitara los zapatos. Después el pantalón, luego los calcetines. El agente me amenazó con registrarme el ano. Se me trató como a un criminal". Parece que los que se oponen a la guerra son las dianas favoritas del régimen de Bush-Cheney… y si son además feministas, entonces el bloqueo es casi seguro. Así, Jan Adams y Rebecca Gordon fueron detenidas más de dieciocho veces en el aeropuerto de San Francisco. "Ahora nos presentamos en el mostrador casi seis horas antes del vuelo, si no, lo perdemos". Tampoco se salvan los líderes políticos. Nancy Oden, del Partido Verde, no pudo coger el avión entre Maine y Chicago. King, Downing y David Fathi, dirigentes de la influyente American Civil Liberties Union fueron detenidos e interrogados durante cuatro horas en Newark. El profesor Walter F. Murphy, de la universidad de Princeton, jurista consitucionalista que había osado cuestionar la legalidad de ciertas decisiones de la Casa Blanca, fue detenido varias veces en aeropuertos. En 2004, después de un interrogatorio de dos horas, le devolvieron su maleta registrada y saqueada. "Contenía cierto número de notas personales que desaparecieron. Cuando quise quejarme a los TSA, me dijeron que me fuera a la mierda (piss off) o me meterían en la cárcel por una buena temporada. He preferido no insistir, estaba demasiado perplejo ante el hecho de que eso ocurriera en mi país".
Según Naomi Wolf, la lista "de personas a vigilar" se ha compilado y ampliado a partir de 2003, como consecuencia de una instrucción del presidente Bush dirigida a los agentes de información. Esa directiva ordena a los agentes que identifiquen y vigilen a "las personas de las que se pueda temer que tengan intenciones o contactos terroristas". La CIA/NSA y el FBI crearon una lista de nombres que fue enviada a todas las compañías aéreas. La cadena de televisión CBS logró un ejemplar de esa lista en 2004. Tenía 540 páginas y contenía los nombres de 75.000 personas a registrar con mucha atención y, eventualmente, no dejar subir al avión.

P. B. Subir


Entre el abandono y la expropiación

San Juan del Rompeolas es un pequeño barrio de las afueras de Santuce, un barrio obrero que se ha ido levantando poco a poco con el sudor de sus habitantes ya que la ayuda municipal es completamente inexistente y eso se nota en cuanto te das una vuelta por el barrio. Las únicas gestiones municipales en San Juan son negativas para el barrio y sobre todo para sus vecinos, ya que ha después de una expropiación que lograron detener judicialmente ha dejado la parte baja del barrio como un pueblo fantasma. El consejero de Vivienda y Asuntos Sociales del Gobierno vasco, Sr. Madrazo, con la inestimable ayuda de dos concejales de Ezker Batua (IU). Vuelve a la carga planteando una nueva expropiación, la segunda en 14 largos años en los que los vecinos que aún resisten a las pretensiones, primero del Ayuntamiento y después del Gobierno vasco, cuyo consejero de Vivienda y Asuntos Sociales ha llegado incluso a echar mano de una ley franquista (Ley de Expropiación) de la década de los 50.

Breve historia del conflicto
En el año 1993 el alcalde de Santurce decide expropiar a una parte de los vecinos del barrio de San Juan del Rompeolas para construir en ese solar 100 chalets y ofrece a los vecinos la nimia cantidad de 800.000 de las antiguas pesetas y el realojo en unas chapuceras viviendas en el barrio de Kabiezes (también de Santurce) en régimen de alquiler, sin darles opción de rechazar la oferta, es decir, o lo tomas o lo dejas, de todas formas te vamos a expropiar por las buenas o por las malas. Cuarenta familias se negaron a firmar la expropiación y el alcalde ordenó la demolición del barrio costase lo que costase, y ese mismo día un vecino salía despavorido de su casa situada en uno de los edificios que el alcalde había ordenado demoler, y gracias a la acción de los vecinos se logró evitar una tragedia que pudo suponer la muerte de dicho vecino.
El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco en 1996 y el Tribunal Supremo en el 2000 consiguen detener tal sinrazón y el barrio sigue con todas las casas en pie aunque la mayoría vacías y tapiadas. No para la cosa ahí, ya que en el año 2002 el coordinador general de Ezker Batua (IU), el señor Madrazo, es aupado por el Gobierno Vasco a la Consejería de Vivienda y Asuntos Sociales y se le ocurre que una de las formas de gestión para obtener suelo para la construcción de vivienda social en Santurce es recoger el testigo del Ayuntamiento y volver a la carga contra los vecinos del barrio de San Juan del Rompeolas, curioso, ¿verdad? Enterado de las sentencias favorables a los vecinos se pone a rebuscar en el baúl de los recuerdos y ¡eureka!, encuentra una ley de los "felices" 50 con la que el patas cortas expropiaba a su libre albedrío y ni corto ni perezoso se propone utilizarla en pleno siglo XXI, cuarenta y siete años después y en plena "democracia". Todo ello, claro está, con la inestimable colaboración de su equipo, Sres. Dean y Maguregui y los concejales de IU-EB en el ayuntamiento de Santurce, Sr. Fernández y Sra. Modubar. El Sr. Madrazo utiliza el mismo sistema de imposición y cerrazón a negociar que utilizara antaño el Ayuntamiento. Madrazo, además, incumple una promesa hecha ante los medios de comunicación de realojar a los expropiados en uno de los seis edificios de viviendas a construir encima de las casas de sus actuales viviendas y les ofrece un edificio de apartamentos "formato salchicha" de pésima calidad y con presuntas ilegalidades y acompañados, además, de futuros vecinos que están a la espera de que Roma pague a traidores (sin comentarios).
A lo anteriormente denunciado hay que añadir que durante 14 años que ha durado este asunto los afectados por la expropiación han sido objeto de insultos, descalificaciones, denuncias por limpiar el barrio y pintar y sanear las fachadas y el interior de sus hogares e incluso se ha llegado a las amenazas de muerte de traficantes y otros maleantes que permitidos por la Consejería de Madrazo, al más puro estilo mafioso, se instalaron en el barrio para hacer más difícil y peligroso el día a día y la resistencia de los vecinos, cosa que afortunadamente no consiguió, ya que hoy en día aún siguen resistiendo a las pretensiones del Poder.
Lo acontecido en San Juan del Rompeolas no es un hecho aislado, ya que en el barrio de Olabeaga pretenden hacer algo parecido con la intención de construir un vial de entrada a Bilbao que sustituya la entrada que actualmente existe por la calle Sabino Arana y en la zona de La Siebe en el barrio de Gurucheta, Baracaldo, desalojaron una zona de casas pequeñas con la promesa de realojar a sus propietarios en otras similares y los metieron provisionalmente en casas prefabricadas, en las que continúan después de un montón de años. Por otra parte, si echamos un vistazo a la prensa diaria observaremos que en las últimas elecciones han repetido en sus cargos gente acusada y juzgada por fraude y corrupción urbanística sin ningún tipo de problema, lo cual nos lleva a la conclusión de que quien realmente manda en los ayuntamientos es el ladrillo, los promotores y los especuladores.
Para finalizar, ofrecemos todo nuestro apoyo a la asamblea de expropiados de San Juan del Rompeolas en todo lo que necesiten y esté en nuestra mano para ayudarles en su tenaz resistencia contra los oscuros planes del impresentable consejero Madrazo.

FRGAE Subir


De memorias, desmemorias,
historias y leyes

Hace poco un grupo de partidos integrantes del Parlamento español llegaban a un acuerdo para desbloquear la Ley de Memoria Histórica. En punto muerto durante varios meses, era uno de los asuntos "estrella" del programa de gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Presentada como una ley que iba a poner al final en su sitio todo lo relacionado con la Guerra Civil y la represión franquista, anunciada a bombo y platillo en la sesión de investidura del presidente del gobierno, reclamada por una parte importante de la sociedad, pero una vez más han vuelto a defraudar. Quizá los anarquistas, que no confiamos en la leyes y que desde luego en esta tampoco, preveíamos un desenlace similar.
Este proyecto ha vuelto a quedar insuficiente, ya que se ha convertido en una nueva ley de punto final, tal como la que sellaron en su "pacto de la transición". Ha sido algo así como que la gente reclama cosas y para callar damos unas migajas, que magnificamos y así acallamos voces. Pero en este caso la situación es realmente terrible, porque juegan con la vida y los años de lucha de miles y miles de españoles, de las más diversas tendencias políticas, que se dejaron la piel en la cárceles franquistas y muchos de ellos acabaron su vida delante de un pelotón de fusilamiento.
Todo lo que ha rodeado a lo que han denominado "Memoria Histórica" tiene mucho comentario, desde la derecha hasta la izquierda, pasando por la Iglesia.
Lo primero aclarar algo que en más de una ocasión se ha mostrado en las páginas de este periódico. Que la terminología "memoria histórica" está mal concebida y al amparo de ella se ha establecido una auténtica moda. No hay que quitar mérito a las asociaciones que se preocupan de ello y que están realizando una más que interesante labor en la ubicación de fosas comunes y en la recuperación de cadáveres. Algo encomiable que nadie puede mirar con malos ojos. El dolor de las personas a poder recuperar los restos mortales de su ser querido es algo a lo que nada ni nadie puede poner trabas. Aunque por desgracia sí que las ponen.
Pero lo más interesante de todo ha sido la reacción de los líderes políticos y de los medios de comunicación ante este tipo de acuerdo en los ya más de tres años en los que se lleva hablando del tema.
Lo primero habría que analizar es el discurso de la derecha política. Una vez más los mandamases del PP no han podido evitar mostrar cuáles son sus orígenes. El secretario general del PP, Ángel Acebes, aquel personaje que durante el 11 M realizó toda una muestra de cómo se debe manipular y mentir a la población, dijo que esta ley solo reabría heridas del pasado y que con ella Rodríguez Zapatero no hacia sino sepultar la transición recuperando la Guerra Civil. Mariano Rajoy, ínclito jefe de la oposición que se permite dar discursos a la manera de monarca reivindicando su hispanidad, dijo que cuando él fuera presidente del gobierno "se acabó eso de la Memoria Histórica" La derecha española sigue demostrando con su actitud y sus comentarios que su procedencia está en aquel régimen. España nunca ha sido capaz de desarrollar una derecha democristiana al estilo de otros países europeos. Y en ese origen de la dictadura se encuentra la razón por la cual los líderes derechistas españoles defienden implícitamente a la dictadura. Mientras en Europa el fascismo es derrotado, en España sufre una transformación por la cual los dirigentes de la dictadura pasan a engrosar las filas demócratas, con la ayuda inestimable de sectores de la izquierda pactista. No pueden enterrar su pasado porque sería negarse ellos mismo. Y la frase de "reabrir viejas heridas" no es sino el colmo del cinismo de unos políticos de derechas que nunca se han molestado en cerrar esas heridas que ellos mismo contribuyeron a abrir. En sucesivas manifestaciones del PP, por las mil pataletas que han tenido en los últimos cuatro años, se han visto banderas franquistas y se han coreado lemas guerracivilistas, eso de lo que los derechistas siempre acusan a la izquierda. Todo el mundo sabe que el abuelo del actual presidente del gobierno fue un militar republicano asesinados por los golpistas. Algo que en muchas manifestaciones de la derecha se ha coreado como todo un triunfo. Eso indica la clase de gente que compone el mundo de la derecha española.
A esto se viene a unir la ayuda inestimable de la Iglesia católica. Mientras la Iglesia no hace más que criticar que se están reabriendo heridas, se molesta en contabilizar 498 "mártires" católicos de la Guerra Civil para canonizar en el Vaticano. Todos ellos victimas de la "persecución roja". Ojeando el libro que ha sacado la Conferencia Episcopal se ven datos completamente fuera de lugar como el de una monja, que dicen fue aserrada por unos malvados milicianos y que echaron sus vísceras a los cerdos. Una historia sacada sin duda de la Causa General, documento elaborado por el franquismo y cuyos datos en muchas ocasiones fueron inventados para justificar todo el alzamiento militar. Y todo esto por no hablar de las soflamas que desde las ondas de su cadena, la COPE, se lanzan a través de los "piquitos de oro" que tienen en nómina. Un auténtico lenguaje de la confrontación unido a la radiobasura.
Y frente a esta derecha cerril, absurda, vengativa y carca nos encontramos con una pléyade de partidos de la izquierda que han mareado la perdiz y al final han llegado al acuerdo de querían, que no es otro que aquel tan lampedusiano de "cambiar todo para que no cambie nada".
El PSOE prometió una ley que cuando vio que le podía desbordar y que podía tocar puntos que ellos mismos pactaron hace unos años, la encerró en un cajón y solo la ha sacado a unos meses de las elecciones. Y sus socios de gobierno, a excepción de ERC, le han seguido el juego.
La ley del PSOE es insuficiente y deja puntos muertos en muchos lugares. Lo primero es que no anula los juicios del franquismo, tan solo los denomina "ilegítimos". Una argucia legal para cubrirse las espaldas. De esta manera la revisión de los procesos franquistas se haría a través de recursos jurídicos que pueden tardar años hasta que se dé un fallo, lo que no garantiza que sea favorable a la anulación. Con la cantidad de causas que hay, está claro que es inviable de todas todas. Y sigue siendo incomprensible el porqué no se declaran nulos esos juicios. Según estaba estructurada la legislación franquista es completamente irregular. Lo primero porque proviene de un golpe de Estado, con lo cual es una legislación impuesta por la fuerza de las armas. Lo segundo porque la legislación franquista no permitía las mínimas garantías de defensa al acusado. Todas las causas, hasta 1964, estaban en manos de la jurisdicción militar (el Estado de Guerra dura en España hasta la década de 1950), en consejos de guerra que no duran ni dos horas y donde en expedientes con 10 reos llegaban a salir 30 condenas a muerte. Los llamados "defensores" eran autenticas comparsas, que no eran abogados, y que tan solo pedían clemencia para "esa gente equivocada", que no tenían el derecho ni a la "presunción de inocencia". Es decir, todo un aparato judicial montado sobre la mentira, la venganza y la manipulación. Razones suficientes como para declarar nulos todos los juicios del franquismo.
Por otra parte la Ley de Memoria Histórica prohibe cualquier acto de exaltación de la Guerra Civil y el franquismo. Dicho así puede sonar bien, ya que los aberrantes actos de la Cruz de los Caídos promovidos por grupos ultraderechistas españoles no se podrán realizar. Pero aquí hay que decir aquello de que "quien hace la ley, hace la trampa" ¿Quién nos dice ahora que con esta ley en la mano no vamos a poder ir a un cementerio a realizar un homenaje a los represaliados por el franquismo o a recordar en cualquier acto público la Revolución española de 1936? Una vez más los socialistas muestran que sus posturas en ocasiones no están tan alejadas de la derecha.
Y esto lo podemos engarzar con lo que ha sido el colmo de todo el proceso de desbloqueo de la Ley. La actitud de CiU al hablar de "equiparación de daños" y decir que en la zona republicana también se cometieron atrocidades. Habría que explicar a estos nacionalistas catalanes (por cierto, Unió Democrática de Cataluña es una organización que proviene de los sectores carlistas) que no es lo mismo la represión de la zona republicana que en la zona franquista. La República fue atacada y se tuvo que defender. Los franquistas son los atacantes y solo les movió el espíritu de venganza. Mientras la República controló la zona y fue construyendo un aparato jurídico revolucionario, donde los anarquistas tuvieron un papel protagonista en la figura de Juan García Oliver, y con ello frenaba el asesinato descontrolado de los dos primeros meses de la Guerra (agosto y septiembre), los franquista establecieron desde un inicio que todo tenía que ser de lo más violento he imponiendo el terror contra las organizaciones obreras (Mola dixit). No son equiparable ambas zonas y no estamos hablando de los mismo parámetros de represión. Estas comparaciones sibilinas solo caben en la mente de gente tan retrógrada como la que forma CiU. Y es más, Francisco Tomás y Valiente, asesinado por los terroristas de ETA, escribió algunas páginas muy interesante sobre la legislación en período de guerra que quizás los políticos deberían repasar.
Igualmente la ley cierra en falso la cuestión de los archivos. Se habla de ilegitimidades, de atrocidades, etc. Pero no se reconoce la propiedad documental de los archivos de Salamanca a las organizaciones que fueron expoliadas. A la FAI o a la CNT se les niega sistemáticamente el reconocimiento de la propiedad de los documentos. Es decir, esta Ley no soluciona el expolio que los franquistas sometieron a las organizaciones derrotadas. Es la manera de acabar con los resabios del franquismo que tienen los políticos.
¿Y en que lugar quedamos los anarquistas en todo esto? Pues no quedamos en buen lugar. Lo primero porque a pesar de haber sido una de las ideas que mas tributo de sangre ha dado a las luchas contra el régimen liberticida de Franco, se nos sigue negando todo. Y no contentos con ellos nos inculpan de todos los males. La Ley de Memoria reconoce la legalidad republicana. Pone a las políticas "moderadas" como las reivindicables. En el editorial de El País del 9 de octubre de 2007 se llegaba a comparar el golpe de los facciosos con el proceso revolucionario que estalla en la retaguardia republicana. En debates de radio se escuchaba cómo los anarquistas tenían la culpa de todo. Es una forma de esconder sus miserias. Lo único que demuestran todos lo que dicen esto es el grado de desconocimiento (intencionado o no) que tienen del anarquismo. Su miopía y estrechez les lleva a seguir afirmando años después, lugares comunes que los archivos ya han desmentido, todo por la defensa de unos intereses concretos. Ahora aparecen anarquistas malvados que mataban curas con patrones definidos, de memorias de milicianos en archivos inverosímiles, etc. Se vuelve a demostrar cuál es la catadura moral de toda esta gente.
Igualmente al amparo de todo esto, a favor o en contra, surge toda una literatura al respecto que trata de establecer "su verdad". Nos encontramos con trabajos de una bajeza total, neofranquistas que reivindican cuestiones fuera de lugar. Mentirosos compulsivos de la derecha que solo quieren justificar su franquismo, con tendencias pseudo historiográficas que no viene sino a restablecer lo que los Comín Colomer o Mauricio Karl decían, unido ahora todo a un fenómeno de telebasura que abruma. Pero por otra parte determinado sector quiere establecer una historia canónica y justificativa de determinadas personalidades acusando a los demás como responsables de crímenes donde no hay ninguna vinculación. Frente ello tendremos que construir una historia bien basada y metodológica, para establecer que esa historia canónica esta muy alejada de la realidad. Es por ello que flaco favor hacen aquellos que autodenominándose anarquistas realizan trabajos de investigación sin ningún tipo de contenido y donde quieren convertir las anécdotas en generalidades, siguiendo la misma base de mentiras que las anteriores reseñadas. Afortunadamente lo que podríamos denominar historiografía anarquista, la seria, tiene hoy buenos y sanos canales para poder plasmar valiosos trabajos de investigación.
Resumiendo. La Ley de Memoria Histórica no ha solucionado nada. Si algún punto positivo se le puede encontrar es la obligatoriedad de quitar la simbología franquista de las calles y plazas de España. Pero veremos cómo lo aplican.
Mientras tanto, a nosotros los anarquistas solo nos queda seguir en la brecha. Nuestra historia no la tiene que pisotear nadie y en nuestra mano está que esto no suceda por la acción de franquistas nostálgicos o de demócratas papanatas.

Julián Vadillo Subir


México: el capital arrasa con todo lo que toca

Bendito momento aquel en que un pueblo se yergue. Ya no es el rebaño de lomos tostados por el sol, ya no es la muchedumbre sórdida de resignados y de sumisos, sino la hueste de rebeldes que se lanza a la conquista de la tierra ennoblecida porque al fin la pisan hombres.
Ricardo Flores Magón

Probablemente un hecho tan alarmante como el acontecido el pasado 18 de agosto en las comunidades zapatistas de Buen Samaritano, y Nuevo San Manuel, en el municipio de Ocosingo, haya pasado totalmente desapercibido para la mayoría de la población mundial, a ello ha tenido que contribuir necesariamente el silencio más vergonzoso producido por aquellos que a diario nos dictan lo que es interesante y lo que no, y por supuesto, un hecho como este no debe haberles parecido que contaba con los suficientes ingredientes como para salir en sus portadas, es una pena, pero no se le pueden pedir peras al olmo, es decir, de la prensa burguesa no podemos esperar que se preocupe por lo que les suceda a las comunidades indígenas por muy injusta que sea su situación (aunque todo cambiaría si a esos pobres indígenas les diera por levantarse en armas y defenderse de las agresiones a la que están sometidos, entonces con la etiqueta de violentos lograrían acaparar la atención de los medios de comunicación, no olvidemos que el morbo y la manipulación es su razón de ser), ni tampoco les interesa señalar con el dedo a las grandes corporaciones que les mantienen y de las que dependen, ni mucho menos dañar la imagen de un gobierno como el mexicano que tanto favorece los intereses privados (otro gallo cantaría si estos mismos hechos se produjeran en otros países -como Cuba o Venezuela- que engrosan las listas negras de las redacciones de los medios empresariales). En definitiva, como podéis observar, existen determinados factores con un peso infinitamente mayor -que la propia noticia en sí- a la hora de tener que destacarla o arrinconarla al mayor de los olvidos.

La realidad deja de existir
No solo no deja de existir sino que la historia se repite, ya que no es la primera vez que los grupos paramilitares y el gobierno alteran la tranquila vida de los poblados zapatistas de la región de Montes Azules (Estado de Chiapas). En este caso hay que "agradecer" al Ejército que a los pobladores de estas comunidades se les haya desalojado -despojándoles de sus tierras y sus hogares- y les trasladaran por la fuerza y sin explicación alguna a un ex-prostíbulo cercano a un basurero en La Trinitaria. Y digo hay que agradecer porque en otras ocasiones la limpieza de indígenas de la zona se ha producido de una forma mucho más rápida y eficaz: dándoles muerte. Eso fue lo ocurrido por ejemplo el 13 de noviembre de 2006 cuando asesinaron a once personas (seis mujeres, tres hombres y dos niños).
La razón de que los poderes políticos y económicos se ceben con los habitantes de esta región no es otra que la de expoliar y saquear sus recursos naturales, ya que dicha región posee una de las principales reservas de agua dulce de América Latina, habiendo sido declarado este territorio como Reserva de la Biosfera en 1978. Como afirma Miguel Ángel García (coordinador general de Maderas del Pueblo del Sureste), "en estos momentos hay una intensa y desigual pugna por el control de Montes Azules y sus estratégicos recursos naturales (agua y biodiversidad, principalmente), que enfrenta a tseltales, tsotsiles, ch'oles y tojolabales, organizados en la resistencia zapatista o cercanos a ella, con gigantescas corporaciones multinacionales -embotelladoras, agroalimentarias, farmacéuticas, constructoras y generadoras de energía- cuyos intereses son defendidos por supuestas ONG, filiales algunas de corporaciones conservacionistas estadounidenses, vinculadas financiera y programáticamente a empresas multinacionales". Esta situación la vienen denunciando diversas organizaciones de Derechos Humanos y diferentes comunidades en donde por ejemplo señalan que en la "Organización para la Defensa de los Derechos indígenas y Campesinos (OPDDIC) se esconde un grupo armado de contrainsurgencia, que actúa impunemente en este Estado del sureste mexicano, para debilitar a las bases de apoyo zapatistas y para aterrorizar a los campesinos".
Por si fuera poca la presión recibida de estas comunidades por parte del gobierno a través del ejército, de los grupos paramilitares y de supuestas ONG, también deben hacer frente a otras comunidades indígenas aliadas del gobierno. Dicha estrategia de provocar el enfrentamiento entre indígenas no es nueva e incluso fue impulsada por gobiernos de otros países como el español. Recientemente nos recuerda el periodista Raúl Calvo Trenado en un artículo (os recomiendo su lectura, no tiene desperdicio ver cómo se las gasta el PSOE de puertas para adentro) cómo el subcomandante Marcos a través de un comunicado, elaborado en febrero de 2003, arremetía duramente contra el ex presidente español Felipe González y relataba cómo un miembro del gobierno español reunido en 1995 con el entonces presidente de México, Ernesto Zedillo, le asesoró sobre cómo acabar con los zapatistas. Para ello, entre otras cosas señaló la experiencia española en la lucha contra ETA a través de la creación de los GAL para que aplicaran en México la misma táctica para con los zapatistas. Palabras textuales: "Lo que hay que hacer es crear un grupo armado de indígenas, hacer que se enfrente a los zapatistas, se pelean, hay muertos, entra el ejército a poner en paz a todos y ya". Ante la indecisión de Zedillo sobre tal propuesta, la persona en cuestión, ni corto ni perezoso, le comentó la siguiente lindeza: "Hombre, Ernesto, si en algo somos expertos los españoles es en exterminar indígenas".

Los zapatistas en la encrucijada
De momento los indígenas desalojados serán acogidos por otras comunidades zapatistas. El problema en cuestión ya no es tanto este último suceso sino el problema de fondo que se encuentra ante este hostigamiento que padecen las comunidades indígenas, y es que los zapatistas, con el EZLN a la cabeza, se encuentran ante el paradigma de responder contundentemente ante las continuas agresiones que padecen o intentar calmar la situación y seguir en permanente resistencia. El gobierno tiene el claro objetivo de buscar el enfrentamiento ya que le beneficia de cara a ganarse a la opinión pública, pero los zapatistas de momento no caen en la trampa y prefieren mantener la línea pacífica, "pero esto no quiere decir que hayamos renunciado a nuestras armas. De esta manera, seguimos armados, pero sobre todo de justicia y de dignidad como pueblos".
Acciones como las acontecidas contra estas comunidades indígenas muestran el verdadero rostro criminal que se encuentra dentro del capitalismo (pregunten por Acteal, Atenco u Oaxaca a ver cómo se las gastan los defensores del libre mercado). No hay actitud más rastrera que expulsar a unas personas de su territorio, de arrancarles su medio de vida y supervivencia para utilizar sus tierras como mercancía para vendérsela a empresas nacionales y transnacionales. Ni acto más inhumano que maltratar a personas indefensas, robar sus pertenencias y tratar a las personas como animales, que es lo que hicieron los militares con los desalojos. Las mentiras del gobierno y sus voceros son las mismas de siempre, solamente a la masa ignorante pueden engañar pero es posible que con los tiempos que corren acabe por hacerse cada vez más patente la famosa frase de Malcom X: "Si no estáis prevenidos ante los medios de comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido". En el caso que nos ocupa acabarán haciendo responsables de los males de la población y de la destrucción del entorno a los propios pueblos indígenas. No es algo nuevo que las víctimas sean consideradas como verdugos, solo hay que adentrarse un poco en la historia para comprobarlo.

Iván Nistal Subir


¿Neonazis en Alemania?

Una discusión en una feria veraniega en la pequeña localidad de Muegeln, situada entre Leipzig y Dresde, acabó con un grupo de quince jóvenes borrachos blandiendo cuchillos y otras armas y gritando "¡Extranjeros fuera!" mientras perseguían por la plaza del pueblo a ocho hombres de origen indio, residentes desde hace mucho en Muegeln. Los indios, algunos seriamente heridos, encontraron refugio en una cafetería propiedad de uno de ellos. La policía apareció justo antes de que la multitud echara la puerta abajo.
Unos pocos días después, al norte de Berlín, una multitud similar atacó al propietario paquistaní de una pequeña cafetería. También fue salvado por los pelos por la lenta policía.
En junio, en Turingia, las víctimas de la multitud no fueron gente de color, sino un grupo de teatro itinerante, con una obra que se oponía al odio racial. Varios actores resultaron heridos, algunos de gravedad.
Estos son unos pocos casos recientes. Muchos incidentes pasan desapercibidos. Cuando son lo suficientemente serios como para llegar a los medios de comunicación los políticos responden con rapidez. A nivel nacional, cuando la reputación internacional de Alemania puede ser dañada y las inversiones de la industria turística pueden verse afectadas, hay una sonora indignación que se diluye en unos cuantos días o semanas. A nivel regional hay clamorosas expresiones de alarma extrañándose de que tales cosas puedan pasar aquí, en nuestra tierra. A nivel local hay sobre todo negación y una variedad de excusas. El alcalde de Muegeln aseguró presuroso que los que estaban en la multitud eran seguramente gente de fuera del pueblo y que no tenía constancia de extremistas de derechas organizados; al mismo tiempo, en una entrevista en una revista extremista de derechas recalcó que estaba "¡orgulloso de ser alemán!" y que todo el incidente había sido "exagerado en demasía".
Algunos aspectos de tales eventos se repiten una y otra vez. La policía llega tarde, normalmente después de que las víctimas hayan sido golpeadas, generalmente antes de que se haya matado a nadie. Toman los nombres de uno o dos de entre la multitud antes de dejarles marchar con los demás, pero detienen a las víctimas para un largo interrogatorio, algunas veces durante horas, a menudo antes de proporcionarles cuidados médicos.
El castigo a los miembros de las bandas, si lo hay, no suele exceder un año o dos en libertad condicional.
La Alemania occidental y los medios extranjeros destacan sin cesar que la mayoría de los ataques ocurren en la Alemania oriental, sin duda por las sucias tradiciones de la RDA, el régimen de Alemania del Este en vigor hasta 1990. Por supuesto, pocos de los miembros de estas bandas eran lo suficientemente mayores como para ir ni siquiera a primer o segundo curso en la RDA, así que no se puede culpar al antiguo sistema educativo. Además muchos de esos ataques ocurren también en la Alemania occidental.
No obstante, son más frecuentes en las regiones del Este. La razón principal está clara: en la Alemania del Este, donde casi toda la base industrial fue desmantelada durante los primeros años tras la unificación (o anexión, como dicen muchos), la tasa de desempleo ha sido siempre aproximadamente el doble que la de la Alemania occidental. En muchos pueblos y ciudades pequeñas con una o dos fábricas, su cierre condenó a los habitantes al desempleo y la desesperanza. Los trabajadores más antiguos trataron de luchar para obtener una pensión anticipada (y reducida). Los chicos más listos y la mayoría de las chicas fueron a buscar trabajo a la Alemania occidental, Austria o Suiza. Los chicos con menos estudios y a menudo sin el aprendizaje tan necesario en Alemania, arañan los subsidios de desempleo, pierden el tiempo por los bares, y son presa fácil para los acomodados organizadores neonazis que pululan por la Alemania del Este desde que cayó el muro.
Se pueden distinguir tres grupos racistas principales, aunque sus miembros cambian con frecuencia de unos a otros. Bandas organizadas de matones nazis, que suelen coleccionar banderas nazis, reliquias y armas de todo tipo y hasta ahora eran llamativos, con cabezas rapadas, botas y ropa de uniforme, cazando, golpeando y en ocasiones matando gente de color, por lo general pequeños empresarios, pero también turistas, gente sin hogar, discapacitados, y jóvenes que no cuadran con sus estándares: punks, gente con el pelo teñido o emblemas antinazis en su ropa.
Un segundo grupo mucho más grande no pertenece a ninguna organización sino que las respalda y apoya su sonora oposición a un sistema social en decadencia, algo de lo que pueden culpar a los judíos o, si no hay muchos alrededor, a los más comunes turcos, vietnamitas, africanos o polacos.
El tercer grupo incluye a los más listos, que utilizan a los dos primeros grupos y la decepción o la apatía del público en general para ganar posiciones políticas. Pueden escribir espeluznantes letras a canciones populares, haciendo llamamientos a cortar las gargantas de los judíos y a nuevos asesinatos como los de Auschwitz, que son rugidos en alcohólicos conciertos y distribuidos gratis en CD en los colegios por todo el país o en las ferias regionales. Cada vez más, visten de un modo más normal, son más cuidadosos con lo que dicen en público, a menudo tratando de las necesidades sociales a las que se enfrenta mucha gente, incluso oponiéndose a las guerras en Afganistán o Iraq, pero sin olvidar nunca su empeño en que los trabajos sean "para los alemanes". Y ésta es la gente cuyo principal partido, el Partido Demócrata Nacional o NPD, o sus partidos afines, está logrando nuevas victorias en elecciones regionales, como Sajonia, donde se encuentra Muegeln. Esto les proporciona la gran cantidad de dinero que el gobierno ofrece a todos los partidos que obtienen escaños en las elecciones.
Los políticos debaten sin fin sobre prohibir el NPD. Un intento de hace cuatro años fracasó cuando el Tribunal Supremo encontró que muchos de los peores panfletos estaban escritos y distribuidos en parte por espías, enviados a los grupos neonazis por el equivalente alemán del FBI, que habían conseguido posiciones predominantes. La Democracia Cristiana advirtió de otro fracaso similar, pero se opuso a la retirada de estos dudosos espías.
En muchos pueblos y ciudades, especialmente en la Alemania del Este, muchos gobiernos locales y jueces o temen o simpatizan con los nazis, que llaman a estas áreas "zonas liberadas". Unos pocos muestran más coraje, junto con la Iglesia y grupos sindicales. Pero cuando los jóvenes antifascistas desafían las numerosas marchas del NDP cada fin de semana en una cuidad tras otra por toda Alemania, se encuentran a menudo a sí mismos siendo detenidos y arrestados, mientras que los nazis tienen protección policial.
El NDP espera conseguir el cinco por ciento de los sufragios en 2009, lo que les daría asientos en el Bundestag. Incluso si la economía mejora, los nazis pueden aumentar su fuerza. Si la economía empeora, el aumento es casi inevitable. Muchos en una Alemania preocupada miran los libros de historia sobre los años que precedieron al ascenso de Hitler al poder.

Victor Grossman Subir


Aprender de la Historia

Vivimos unos tiempos de ilusionante recuperación y auge de las ideas libertarias. Frente a la acusación tan recurrente que se da a los anarquistas de vivir en otros tiempos, de rendir culto a un "glorioso" pasado -yo, como no soy nada amigo de ningún tipo de "gloria", prefiero emplear la palabra "orgullo", creo que los anarquistas pueden mirar hacia atrás y no contemplar un pasado ominoso, todo lo contrario-, yo me pregunto ante tamaña desfachatez: ¿se puede vivir, acaso, sin memoria histórica?, ¿se puede echar por tierra tan fácilmente a personas que vivieron en otro tiempo, pero cuyas necesidades eran las mismas que las nuestras? Personas que reflexionaron sobre sus cuestiones vitales, trataron de ser más conscientes para vivir una vida más libre y plena, y así construir un mundo más justo. Porque esos reproches llevan implícitas acusaciones de anacronismo, de promover ideas trasnochadas, ya superadas, cuando debe resultar obvio que lo que preconizan las ideas libertarias se encuentra presente en la civilización, desde que la Razón alumbró a los primeros seres humanos. Son proposiciones que forman parte de cualquier tiempo y, desgraciadamente, vivimos en un presente con una sociedad banalizada, con escasa memoria, donde no se fomenta precisamente la comunicación y la reflexión.
Frente a otras ideas políticas que pretenden tener una base científica y determinista, que constituyen una ideología con esquemas cerrados que ya poseen todas las respuestas, el anarquismo no desea dejar de hacerse preguntas en aras de una vida individual y una sociedad más justas y libres, menos tuteladas. Por supuesto, el sistema (¿sistema?, llamemos a la cosa por su nombre: Estado y Capitalismo, por mucho que se presenten con formas más o menos "amables") es capaz de asumir y apropiarse de los más nobles conceptos, la libertad y justicia que se nos propone son meramente formales y convertidas en mercadería más. Aparecen los más bellos ideales de la humanidad subsumidos en un sistema económico que sí se muestra claro en su rechazo a la igualdad, en su fomento del autoritarismo y la competitividad con el fin de que cada cual obtenga su parte del pastel, en su rendición ante la mercadotecnia ("marketing" es una palabra usada hasta la saciedad en el llamado mercado libre, pero tenemos esta otra en nuestro poderoso idioma con el mismo significado, el cual especifica en su acepción la busqueda del "aumento del comercio, especialmente de la demanda", y ahí queda dicho casi todo), en su difusión de la banalidad y en la inconsistente formación que se otorga a los ciudadanos (otro concepto que podría ser muy respetable como es el de "educación para la ciudadanía" aparece ahora remedado en una asignatura más que discutible). Como señaló una vez Fernando Savater (cuyo pensamiento sigo respetando en gran medida, a pesar de sus desvaríos políticos, producto tal vez del trastorno producido por una banda de asesinos autoerigidos en libertadores del pueblo vasco), se nos pretende convertir en consumidores, súbditos o feligreses. La calificación de consumidores no creo que merezca mucha explicación; es, quizá, la más evidente negación de nuestra condición de ciudadanos conscientes. En cuanto a súbditos, valgan las últimas y artificiosas controversias en torno a la figura del monarca de este país; seudopolémicas sustentadas en la imposibilidad de decidir sobre nuestro futuro y apoyadas en debates mediáticos que nada tienen que ver con la opinión de la calle. Escuché a un grimoso moderador de un debate en Telemadrid decir, sin ninguna vergüenza, que no existía tal debate, ya que más de un 98 por 100 de españoles está a favor de la monarquía. El problema lo encontramos de nuevo en una historia falseada y acaparada por el poder: algo tan obvio como recordar que fue un dictador el que decidió que un sujeto reinaría en este país queda sepultado bajo una absoluta adoración a una Transición, prácticamente incuestionable tres décadas después. La responsable del calificativo de feligreses es, claro está, la Religión y la tendencia lógica de toda Iglesia será a ser superada moral e intelectualmente y desaparecer, si no es apoyada por intereses políticos o económicos. Aunque, desgraciadamente, todavía nos queda mucho camino por recorrer en este país, donde la derecha camina de la mano de la reaccionaria institución católica; una derecha que parece decidida (tal vez en una apuesta por no perder su auténtico electorado ideológico) a seguir mostrando su verdadera faz, y así lo demuestran las recientes declaraciones del eurodiputado, y ex-ministro de Aznar, Mayor Oreja, y de la líder del PP en el País Vasco, María San Gil, negándose a condenar el régimen de Franco y hablando de la "extraordinaria placidez" de la Dictadura y de que mejor no remover las cosas debido a que forma parte ya de la historia de España. Una placidez, la franquista, que disfrutaron unos pocos sobre los cadáveres de cientos de miles de españoles que creían en una sociedad mejor, y cuyos familiares siguen encontrando una negativa, por parte de los herederos de sus verdugos, a redimir a sus seres queridos y rendirles el tributo que se merecen. De nuevo encontramos una ignominiosa perversión del pasado (un pasado de una historia reciente nuestra que fue fracturada por la reacción, y sí debe ser recordada como hilo conductor también para un futuro mejor), donde el fascismo, a diferencia de otros países, no pudo ser derrotado y ha supuesto que sus herederos formen parte principal de la política de este país y de que hubiera una continuidad, en muchos aspectos, tras la muerte del dictador.
Volviendo a la cuestión libertaria y su visión de la historia, y a la cuestión del pasado con el que empecé este texto, Rudolf Rocker lo expresó con inmejorables palabras hace décadas (y verán ustedes cómo su análisis sigue teniendo pleno sentido en nuestro tiempo) al indicar que el anarquismo es "una tendencia clara del desarrollo histórico de la humanidad" y no un sistema social cerrado y establecido; "tampoco la libertad", continuaba el alemán, "es un concepto absoluto, ya que debe ser capaz de extenderse y afectar de diferentes formas a círculos cada vez más amplios". Corresponde a los hombres y mujeres anarquistas, de cada momento y de cada lugar, huir de cualquier clase de tutela política, económica o eclesiástica, y concretar el concepto de libertad, entendida como el pleno desarrollo de cada individualidad puesta al servicio de la sociedad. El anarquismo no puede ser nunca primitivo ni utópico, ya que analiza las formas de opresión de cada tiempo y de cada sociedad y desarrolla nueva respuestas (que pueden y deben aprender del pasado, pero nunca aplicar, tajantemente, a mi modo de ver las cosas, fórmulas de una determinada doctrina social). Es por esto que las ideas libertarias están cargadas de futuro; aunque es inevitable tener en cuenta a la hora de observar la historia la lucha de clases, no se pretende dar un carácter científico y determinista a tal análisis (la palabra Socialismo está bastante desprestigiada por dicha visión, que lo colocaría como paraíso al que se llegaría finalmente). Quizá Rocker quiso dejar bien claro, al hablar de ese "desarrollo histórico" y "tendencia de la humanidad", que el anarquismo funcionaría como tensión constante en cada época y en cada modelo de sociedad para acabar con toda autoridad coercitiva y forma de opresión.
A pesar de los avances técnicos y científicos, nuestro conocimiento de la naturaleza humana no da la impresión de haber avanzado mucho (más bien al contrario, parece que está cada vez más claro la ausencia de cualquier clase de determinismo biológico). Ya, el que se puede considerar padre del anarquismo, William Godwin (y que enlaza la Ilustración con el francés Proudhon, el primero en emplear la palabra "anarquismo"), y que tuvo continuidad en la tradición ácrata (a pesar de la también recurrente acusación al anarquismo de ser demasiado optimista con las tendencias naturales del hombre), señaló que no existe una naturaleza humana previa a la vida social, ni en su versión positiva (Rousseau) ni negativa (Hobbes). Rechazadas las determinaciones que escapan a la Razón (recordemos que el anarquismo nace con la Ilustración), sean del carácter que sean, podemos aceptar la lucidez del autor de Justicia política y considerar que el ser humano queda determinado en gran medida por el presente de un mundo real concreto. Son premisas que sigo considerando válidas -¿cómo no serlo?-, la confianza en el desarrollo intelectual y en las capacidades de la Razón (aquí encontramos otra raíz en el anarquismo, en un reformador fundamental de la filosofía práctica como es Kant).
He puesto todos estos ejemplos de la tradición ácrata no con el ánimo de intelectualizar ni teorizar demasiado (el lugar para ello corresponde a otros textos), si no para demostrar brevemente que el armazón anarquista es sólido; que no se trata, como han señalado también sus enemigos, de una doctrina "milenarista" (concepción, por otra parte, religiosa; se alude a un supuesto final feliz que llegaría tras el triunfo de la revolución) propia de locos o iluminados. Es una manera de observar la historia y aprender de ella, no de "vivir en el pasado", de conocer lo que somos, que es producto de este "mundo real concreto" que vivimos y que, desgraciadamente, supone en nuestra sociedad -del llamado Primer Mundo- una infantilización considerable, una negación del pasado (a veces incluso del inmediato, no voy a hablarles a ustedes ya de la fundamental "memoria histórica") y una constante reafirmación de un presente vacuo. Las grandes preguntas sobre la humanidad permanecen, pues, prácticamente intactas en una civilización que hace más de dos siglos puso su plena esperanza en el desarrollo técnico y científico y que, desgraciadamente, adoptó un camino equivocado en manos del Capitalismo. Los valores anarquistas (apoyados en el desarrollo de la Razón, y que confían en la ciencia y en la técnica como capaces de dar un mayor bienestar a la sociedad), que nacieron de manera estricta también en ese tiempo, aunque se hayan mostrado latentes en toda la historia de la humanidad, pueden mirar con orgullo su pasado, y demostrar que su camino sigue siendo el mejor.

J. F. Paniagua Subir


Vivienda para todos

Cualquier persona, por el hecho de nacer y vivir en este mundo, tiene derecho a habitar en una vivienda digna.
Este es un derecho que debe ser real e inalienable, y que no debe de estar sujeto a chanchullos, especulación o disculpas varias por parte de políticos, empresarios y banqueros... Mientras ellos tienen sus mansiones y chalés kilométricos, la inmensa mayoría de la población malvive en la calle, en viviendas pequeñas y de baja calidad, con alquileres abusivos o pagando hipotecas de cuarenta años.
Esos vampiros, ayudados por los medios de formación de masas (prensa, radio, televisión, publicidad...), nos engatusan con sus falsos debates políticos o de entretenimiento absurdo, teniéndonos embobados con cuestiones que no nos afectan, sino que tienen que ver con su lucha por el poder. Mientras, van llenando sus arcas con nuestro sudor y dinero... Y lo peor es que impregnan a las personas con su asquerosa inmoralidad, llegando a ver la especulación como algo normal que se hace en pequeña o gran escala.
La inmensa corrupción inmobiliaria que hubo durante los años de la dictadura, está viéndose superada de la mano de estos supuestos "demócratas". Todos están pringados: gobiernos y oposición del Estado, de las autonomías y de los ayuntamientos, partidos políticos, sindicatos oficiales, constructores, banqueros y empresarios. Y cuentan, a su vez, con la ayuda de jueces, policías y abogados corruptos. Confiar en cualquiera de estos estamentos es perderse y acabar traicionado y en la deses peración.
Las y los anarquistas no confiamos en toda esa banda, creemos que la solución pasa por la organización del pueblo en asociaciones libres, solidarias, no jerarquizadas, que busquen resolver aquello que se les plantea y es común, que planten cara a todo este buitreo y a los que se aprovechan y lucran a costa del pueblo.
Cualquier concesión a todos estos especuladores, cualquier aceptación de sus migajas es letal para nuestra causa.
1.- Si la vivienda es un derecho, como la educación o la sanidad, no debería pagarse.
2.- Liquidación de los negocios especulativos. Desaparición de las empresas inmobiliarias.
3.- Incautación de las riquezas acumuladas por los especuladores y sus cómplices: uso de las mismas para cubrir carencias sociales. Fin de las hipotecas: devolución del dinero que se les ha pagado a los bancos y constructoras.
4.- Reparto equitativo y digno de las viviendas disponibles.
5.- Legitimación de la ocupación y la autogestión de casas, locales y espacios que no estén siendo usados.
6.- Fin de la "construcción" como negocio; ha de ser autogestionada por los
propios usuarios. Sólo así atenderá las necesidades de la población y de la naturaleza.

Grupo Tierra Subir


 

Nucleares ¿verdadera alternativa?

Fuego entre los cedros

Totalitarismo larvado en EE. UU.

Entre el abandono y la expropiación

De memorias, desmemorias,
historias y leyes

 

México: el capital
arrasa con todo lo que toca

¿Neonazis en Alemania?

Aprender de la Historia

Vivienda para todos