PERIODICO ANARQUISTA
Nº 228
 JULIO 2007

 

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La guerra de las galaxias

Hay que remontarse a 1967, al tiempo del presidente yanqui Lindon B. Johnson, para oír hablar del primer proyecto de defensa espacial (Sentinel), concebido para interceptar los misiles estacionados en China.
Durante los años setenta, a pesar de los acuerdos multilaterales sobre la limitación de armas estratégicas (Tratado ABM firmado en Washington el 26 de mayo de 1972) los EE UU desarrollaron un sistema anti-misiles, denominado Safeguard, instalado en la cadena de radares BMEWS repartida entre Groenlandia y Gran Bretaña.
Para el gran salto hay que esperar a la administración Reagan que, el 23 de marzo de 1983, propone con la sigla SDI (Strategic Defense Initiative) un sistema de defensa espacial dotado de satélites interceptores y destructores. El proyecto de la SDI fue continuado por Bush padre bajo la denominación de GPALS (Global Protection Against Limited Strikes) y por las administraciones Clinton que dan vida al más "completo" sistema, denominado NMD (National Missile Defense), el 23 de julio de 1999. El proyecto clintoniano prevé un gasto inicial de alrededor de 60.000 millones de dólares y se concentra, desde el punto de vista técnico, en la defensa ante posibles ataques de misiles de corto y medio alcance.

El NMD (Clinton)
El concepto de defensa estratégico-espacial se costituye esencialmente con aparatos de radar con banda X y proyectiles de impacto cinético (EKV) montados en misiles interceptores situados en tierra (GBI), un sistema satélite denominado SBIRS en alta y baja órbita, y un complejo centro de comunicaciones y combate (BM/C3). El sistema de defensa espacial preconizado por la administración Clinton, según la Union of Concerned Scientist del Instituto de Tecnología de Massachussetts, es un auténtico fiasco: bastaría con meter una cabeza nuclear en una carcasa metalizada y dejarla junto a otras carcasas vacías para interrumpir todo el sistema de interceptación.
Llegados a este desastroso punto, Clinton decide suspender momentáneamente todo experimento y dejar esta patata caliente a la futura administración.

El MD (Bush hijo)
Como buen heredero belicoso y militarista de las administraciones precedentes, Bush hijo retoma el desafío y lanza, a su vez, un proyecto mucho más ambicioso. Ya no se trata de defender exclusivamente el territorio norteamericano, sino todos los territorios aliados (por eso la desaparición de la N de National) y de implicar en la investigación y en la financiación de los gastos del escudo espacial al mayor número de aliados y de deudores (Rusia) del potente Estado imperial. El enano imperial Berlusconi responde con prontitud a la invitación, igual que los aliados británicos.
El proyecto MD (Missile Defense) añade y refuerza respecto al precedente algunos componentes: se potencia el sistema de misiles de la Marina (Navy Theater Wide) y se implementan los componentes espaciales, es decir, los interceptores SBI y el laser SBL. Otro papel clave se va a dar a la interceptación de misiles en su fase de inicio (BPI), cuando el misil es más vulnerable, o en los primeros minutos tras el lanzamiento. A este trabajo se dedicarán las baterías ABL de la Fuerza Aérea.

Los experimentos
Hasta ahora los experimentos realizados (cada uno cuesta cerca de cien millones de euros) han fracasado. Varias son las motivaciones:
-El 2 de octubre de 1999 hubo problemas en el radar de tiro y en el sistema de búsqueda del misil enemigo.
-El 19 de enero de 2000 el misil interceptor falló el objetivo a causa de la falta de visión del satélite de alarma situado a 36.000 kilómetros de altura.
-El 7 de julio de 2000 el misil "enemigo", que viajaba a una velocidad muy inferior a la de un "verdadero" misil, es interceptado pero no destruido por un fallo mecánico.
-El 14 de julio de 2001 el misil "enemigo" (se usaron misiles Minuteman) es destruido sólo porque denota su posición, es decir, tiene un señalador incorporado.

Costes de realización
Para la realización del Escudo Espacial serán necesarios otros 60.000 millones de dólares (tirando por lo bajo) entre el 2004 y el 2007 a los que, obviamente, deberán contribuir los aliados europeos interesados. Es decir, que en parte Italia ya lo hace junto con Francia y Gran Bretaña en la realización del sistema de misiles europeo denominado MBDA, con un precio de 2.500 millones de dólares.
Hay que recordar aún la diferencia entre misiles balísticos estratégicos, que pueden alcanzar directamente el territorio del adversario, y los tácticos; hay que añadir los misiles de crucero (cruise), que vuelan a baja altura para no ser detectados por el radar, aunque son más lentos. Junto a la defensa de los misiles estratégicos, se plantean problemas estratégicos y la defensa de los misiles de crucero.
Los militares norteamericanos trabajan sobre no menos de veinte programas de defensa con misiles: el NMD es sólo uno de al menos ocho programas principales que se están experimentando.
El núcleo vital del sistema está constituido por el System-Low-the-missile-warning y por los satélites con rayos infrarrojos para seguir la trayectoria. La Marina tiene dos proyectos: el Navy Area Theater Ballistic Missile y el Navy Theater Wide. También el ejército tiene dos proyectos: el THAAD (Theater High Altitude Area Defense, un sistema basado en tierra que debería proteger a las tropas desplegadas en ultramar con misiles estratégicos) y el sistema Patriot PAC-3. Hay dos proyectos láser de la Fuerza Aérea: el Airborne Laser (transportado en un Boeing 747-400, debería destruir los misiles durante el lanzamiento, a una distancia de no más de 400 km) y el Spaced Based Laser (basado por el contrario en el espacio).
Los costes totales (probablemente calculados a la baja, en particular por los gastos de mantenimiento de los sistemas, estimados en alrededor de 20 años) superan con mucho la cifra de 115.000 millones de dólares.
Que "funcione" o "no funcione" el escudo antimisiles, o que cubra tal o cual territorio, realmente no nos interesa en absoluto: lo que tenemos que intentar impedir es que continúe funcionando la locura humana.

Pietro Stara
(Umanità nova) Subir


Disidencia y desobediencia civil

Hay veces que se atribuye por error la frase "si tengo la razón, ya tengo la mitad más uno" a Henry David Thoreau; en realidad lo que dijo en su panfleto Civil Disobedience fue "Cualquier hombre que esté más en lo justo que sus vecinos constituye ya una mayoría de uno" (Any man more right than his neighbors constitutes a majority of one already). Thoreau no era, obviamente, un fascista; no tenía intención de imponer su pensamiento a la mayoría, sino expresar su derecho a desafiar la ley de la mayoría en caso de opresión a un hombre o un pueblo u otro caso de injusticia. También sostuvo valientemente en contra de la leyes de la mayoría: "Toda votación es una especie de juego, como el ajedrez o las cartas, con un débil matiz moral; un juego con lo justo y lo injusto, con las cuestiones morales (…) Incluso votar a favor de lo justo no es hacer nada porque triunfe (…) Hay leyes injustas: ¿nos resignaremos a obedecerlas, intentaremos modificarlas y las obedeceremos hasta que lo consigamos, o las incumpliremos inmediatamente? (…) Un hombre no está obligado a hacerlo todo, sino solo algo. Y como no puede hacerlo todo, no es necesario que haga algo injusto". Esta actitud ha resultado esencial en la tradición ácrata (quizá haya merecido en muchas ocasiones Thoreau la etiqueta de "liberal radical"; me es indiferente, incluso me alegra que el anarquismo contenga y recoja ideas liberales en estos tiempos de apropiación por parte de la derecha) y es una muestra más del bello eclecticismo de las ideas libertarias en su afán de justicia y liberación social, la de un individualismo ético que reposa en la convicción de que no hay nada más revolucionario que actuar por principios de justicia según el dictado de la conciencia individual.
Se puede decir que se forjó la noción de "desobediencia civil" a mediados del siglo XIX en Estados Unidos (si alguien no encuentra motivos para abrazar el legado cultural y político de este país tan odiado, quizá aquí encuentre uno). Sin embargo, al igual que al anarquismo, se le pueden encontrar antecedentes en la historia de la humanidad en diferentes formas y circunstancias, amparadas en el concepto de leyes divinas o naturales que gozaban de prioridad ética ante las leyes de los hombres. Pero es a Henry David Thoreau y su obra a quien se puede asociar el término, máxime cuando la radicalidad de sus posiciones las defendió dentro de un sistema liberal-democrático, modelo estatal que se extiende hasta nuestros días. Se opuso a la expansión imperialista de su país en la guerra con México (1846-1848), promovida por intereses económicos y con la intención de crear más territorios donde la esclavitud fuera legal; asimismo, es conocida su insumisión fiscal con el fin de no mantener dichas intenciones estatales belicistas y esclavistas.
Se ha considerado la obra de Thoreau más una actitud vital que una cuestión doctrinaria o de construcción política; la desobediencia civil apelará a unos principios superiores en su afán de lucha contra la injusticia, unos principios reconocibles por la conciencia individual que se elevan por encima de la legalidad política. Desde el punto de vista ético e individual, esta actitud es esencial para la profundización democrática en un sentido quizá negativo: el derecho a la disidencia. La busqueda de consenso social resulta loable sobre el papel, pero en la práctica no es más que un mito que pasa por encima de los derechos de las minorías; es por eso que los anarquistas desean la descentralización y la búsqueda de la menor representación, una búsqueda de la mayor consciencia política que en esta democracia liberal que vivimos puede adoptar a nivel individual la forma de la desobediencia civil y el disenso. La revolución (el cambio social, el auténtico cambio social; tantas veces la palabra revolución se la han apropiado diferentes formas de reacción, la única revolución que mira hacia el futuro es la libertaria y aún está por hacer) es una cuestión colectiva, de todos. Pero la actitud libertaria es posible a diario a nivel individual, ejerciendo el derecho a opinar diferente y, eventualmente, con la desobediencia civil; una desobediencia que deberá ser congruente en sus medios y en sus fines, no hay que perder nunca de vista el horizonte ético. Se trata de transgredir ciertas leyes (no, arbitrariamente, cualquier ley) apelando a un concepto de justicia superior, demostrando con ello la superioridad moral de determinadas ideas sociales o individuales. El propio Thoreau escribió que el Estado no podría mantener en prisión a todos los hombres justos; pero, desgraciadamente, el Estado puede encarcelar junto a los delincuentes a los descerebrados que juegan a delincuentes transgresores de las leyes en nombre de una forma de concebir el anarquismo más que degradante (naturalmente, me refiero solo al anarquismo porque es lo que nos ocupa; si mencionaramos los casos de violencia o estupidez en nombre de otras ideas sociales, creo que el movimiento libertario saldría muy bien parado). La desobediencia civil es, a mi modo de ver, una forma de participación política, no el juego caprichoso de inmaduros que creen de modo fanático en una especie de mito de fin del Estado. Un fin del Estado que llegará, no me cabe la menor duda, pero al que los anarquistas deberán enfrentarse con un perfecto programa politico (el espontaneísmo y el voluntarismo deben tener su justa medida).

J. F. Paniagua subir


El poder del orgasmo

Hace cincuenta años, el 3 de noviembre de 1957, el médico, pensador y psicoanalista Wilhelm Reich moría en la cárcel de Lewisburg, Pensilvania (EE UU), tras haber sido condenado el 25 de mayo a dos años por ofensas a un magistrado (negarse a obedecer). Diagnóstico oficial: parada cardiaca. Pero algunos testigos hablan de las condiciones desastrosas en las que fue tratado Wilhelm Reich, maltratado por los medicamentos que se suponía curarían su dolencia cardiaca. Todo un material científico, tomado de sus laboratorios de Orgonón, el dominio que había creado en el Estado de Maine, fue destruido y un camión entero lleno de sus obras, publicaciones y otros documentos volcó su contenido en la incineradora de Gansevoort, en Nueva York.
Este siniestro auto de fe fue el culmen de una campaña incesante de rumores y de calumnias que había nacido y tomado literalmente "cuerpo" en dos artículos publicados por un periodista de las alcantarillas con motivo de un encuentro con Reich: "El nuevo culto del sexo y de la anarquía", en Harper's Magazine de abril de 1947, y "El extraño caso de Wilhelm Reich" en New Republic del 26 de mayo. El psicoanalista hubo de enfrentarse a reacciones similares en Noruega, en donde, huyendo del nazismo, se había refugiado en 1935, tras haber sido declarado indeseable en Dinamarca y en Suecia. La prensa fascista y comunista, basándose en las declaraciones de "hombrecillos" titulados psiquiatras y biólogos, que lo trataban de "loco", "charlatán" y "pornógrafo judío" y denunciaban a la vez sus prácticas psicosomáticas, la vegetoterapia (análisis del carácter y del sistema neurovegetativo) y sus investigaciones sobre los corpúsculos elementales de la materia viva bautizados como "biones". Y ese acoso persecutorio había estado precedido, poco antes, mientras Hitler continuaba su "resistible ascensión" -contra la que Reich había sido uno de los primeros en oponerse- por su expulsión del Partido Comunista alemán en 1933, y su exclusión de la Asociación Psicoanálitica Internacional en el Congreso de Lucerna en 1934.

¿Abolir el orgasmo?
El encarnizamiento contra Reich, procedente de medios diversos y opuestos, resulta mucho más sorprendente y sintomático porque ataca a un pensador que realizó avances muy notables en el dominio de la medicina clínica, de la teoría psicoanalítica y del análisis político, todos ellos abordados desde la perspectiva de una racionalidad y un realismo intransigentes, indemnes de todo resabio místico (como se recrean en atribuírselo las críticas ignorantes). Funda y dirige a fines de los años veinte y comienzos de los treinta, en Viena primero y luego en Berlín, dispensarios y consultas gratuitas de clínica psicoanalítica: imprime una poderosa dinámica a la Asociación Alemana para una Política Sexual Proletaria, o Sexpol, que reúne a varios miles de miembros. Otorga a los conceptos "carácter" y "coraza caracteriológica" un contenido concreto y preciso en su obra de 1933, El análisis caracteriológico, convertida en referencia indiscutible para cualquier estudio psicológico o terapéutico. Fue uno de los primeros en desbrozar las raíces emocionales y libidinosas de la ideología del Mein Kampf y del nazismo, que analiza en su obra de 1933. Y la psicología de masas del fascismo, fundamentalmente, junto a algunos textos de Freud, como Psicología de masas y análisis del yo.
Si Freud había sido calificado de "pansexualista" por haber definido la energía libidinosa y la sexualidad como fundamentos de la condición humana, Reich podría ser calificado de "panorgástico" por poner en el corazón de su "economía libidinosa" el concepto de "orgasmo", al que dedicó su primera obra, La función del orgasmo (1927). Freud ve por entonces a Reich como "un joven impetuoso montado en el caballo de batalla que ahora venera el orgasmo genital como antídoto de toda neurosis". El iniciador de la "revolución piscoanalítica" ha leído demasiado deprisa el libro más bien sobrio que él encuentra "grueso", simplifica hasta la caricatura las observaciones e investigaciones de Reich que sitúan la sexualidad en el centro del análisis con este principio fundamental: "la fórmula del orgasmo (tensión-carga-descarga-descanso) se presenta como la fórmula esencial de la vida" y las nociones "convulsión orgásmica", "impotencia orgásmica", "potencia orgásmica", "carácter genital", "éstasis libidinoso", etc. La contra-prueba es aportada por George Orwell que, en su estremecedora y reichista 1984 pone en boca del jefe del partido fascista-stalinista el colmo del deseo y ejercicio de la dominación: "¡Aboliremos el orgasmo!"

El ser humano, mosaico de diferencias
Las investigaciones y trabajos de Reich manifiestan un intento contemporáneo original, concreto y riguroso de atrapar en sus articulaciones, en su "materialismo dialéctico" podríamos decir, las diferencias constitutivas del ser humano, siempre internas-externas y siempre interpenetrándose, frenándose, exacerbándose, enfrentándose y oprimiéndose las unas (en) las otras. El hombre es un mosaico de diferencias, en las que Reich ha tratado de dilucidar las combinaciones pasmosas, en sus encabalgamientos fantasticos en los que el alma (consciencia, inconsciente, alucinación, "carácter"), el cuerpo (todos los órganos y funciones incluidos, la función del orgasmo o la biopatía del cáncer), la sociedad (instituciones, poderes, ritos y todas las expresiones posibles, la irrupción de la moral sexual, la muerte de Cristo, los hombres en el Estado) y todo el universo (naturaleza, tierra, galaxias, orgón, el éter, dios y el diablo, la superposición cósmica) mezclan las cacofonías y armonías de sus partes. Quizás retomara, sobre un registro científico moderno, el proyecto de Heráclito que soñaba -utopía originaria de toda la humanidad- con alcanzar "a partir de todas las disonancias, la más bella armonía".

El triángulo vital de la humanidad
A esta armonía concurren, inevitablemente, los tres hilos rojos con los que se trama la condición humana, y que Reich explica en una fórmula que todos sus seguidores retoman y que ninguno contradiría: "Amor, trabajo y conocimiento son las fuentes de nuestra vida. Deben gobernarla". Perogrullada para aquellos que no dicen más que palabrerías y fanfarronadas. Verdad de la humanidad, por el contrario, si esos tres factores, triángulo vital, se toman en sus articulaciones íntimas y fuertes, en el pleno "sentido erótico" de su realidad, como diría Ferenczi, el compañero de Freud más cercano a Reich: ningún amor vale sin conocimiento y trabajo; ningún conocimiento sin el trabajo y el amor. Separados, despedazados, no ofrecen más que obscenidad, como lo ilustran las aguas turbias electorales presidenciales que han sumergido a Francia: obscenidad de la palabra "trabajo" impuesto como explotación, acoso, mortificación; obscenidad de la palabra "conocimiento" puesta al servicio del mercantilismo, la chabacanería y el descerebre cultural; obscenidad de la palabra "amor", farmacopeado para gargarismos "convivenciales" ("Yo amo a la gente", cantaban a coro con la mano en el corazón y la cartera), todos gimoteando a lo Édith Piaf, escuchando el runrún de los gilipollas y de la pasta.
El triángulo vital está en el fundamento de Reich de un pensamiento anarquista tradicional a la vez que radicalmente renovado: amor apoyado en el conocimiento de la "economía libidinosa" y trabajo de la "potencia orgásmica"; "democracia del trabajo" basada en la autogestión y la autorregulación; conocimiento como racionalidad abierta y crítica, objeto del amor y amor del objeto.

Roger Dadoun
(Le monde libertaire) Subir


Anarquía y sindicalismo

Los próximos días 24 a 31 de agosto se cumplirán cien años de la celebración del Congreso anarquista internacional de Amsterdam. Desde 1881 en Londres, los anarquistas no se habían podido reunir en congreso internacional, pues la represión se había cebado en las organizaciones libertarias de todos los países. Se trataba ahora -en 1907- de poner al día la práctica anarquista y coordinar sus acciones a través del mundo de una manera más estable y más eficaz. Por eso eran fundamentales los puntos dedicados al sindicalismo y a la organización; aunque también se tocaron otros asuntos de importancia, como el antimilitarismo, sobre el que se aprobó la siguiente moción:

"Los anarquistas, queriendo la liberación integral de la humanidad y la libertad completa y total del individuo, son, naturalmente, esencialmente, enemigos declarados de toda fuerza armada en manos del Estado: ejército, gendarmería, policía, magistratura.
Incitamos a todos los compañeros, a tenor de las circunstancias y su propio temperamento y con todos los medios de que dispongan, a la rebeldía individual, al rechazo aislado y colectivo del servicio militar; a la desobediencia pasiva y activa y a la huelga militar, para la destrucción radical de los instrumentos de dominación.
Manifestamos nuestra esperanza de que, a toda declaración de guerra, los pueblos interesados responderán con la insurrección.
Y declaramos que los anarquistas sabrán dar ejemplo".

También se aprueba una moción sobre la revolución en Rusia:

"Considerando,
Que con el desarrollo de la revolución rusa se manifiesta cada vez más que el pueblo ruso -el proletariado de ciudades y campos- no se sentirá jamás satisfecho con la conquista de una vana libertad política; que exige la completa supresión de la esclavitud económica y política y emplea los mismos métodos de lucha que, desde hace tiempo, son propagados por los anarquistas como los únicos eficaces; que no espera nada de arriba, sino que se esfuerza para conseguir la materialización de sus exigencias por la acción directa;
Que la revolución rusa no tiene solamente una importancia local o nacional, sino que depende de ella el próximo porvenir del proletariado internacional;
Que la burguesía del viejo y del nuevo mundo se ha unido para defender sus privilegios con el fin de retrasar la hora de su aniquilación y ha proporcionado ayuda material y moral al más fuerte instrumento de la reacción -el gobierno del zar- al que apoya con dinero y municiones en detrimento del pueblo ruso;
Que el apoyo intelectual se traduce por el completo silencio que se cierne sobre la lucha desarrollada por el pueblo ruso, así como sobre todas las brutalidades de la autocracia.
El Congreso constata: que los proletarios de todos los países deben oponer la acción más enérgica emanante de la Internacional obrera anarquista a todas las agresiones de la Internacional amarilla compuesta por los capitalistas unidos, los gobiernos de todo tipo: monárquico-constitucionales y republicano-demócratas; con esta acción darán prueba de su solidaridad con en proletariado ruso rebelde. En su propio interés, se entiende, debe rechazar todos los intentos realizados para sofocar las huelgas e insurrecciones en Rusia. Jamás el proletariado extranjero en uniforme debe ayudar a una acción cualquiera dirigida contra sus hermanos rusos. Si el proletariado industrial, en el momento de una huelga en Rusia, no tiene posibilidad de declarar una huelga general en el ramo de producción correspondiente, debido a las condiciones locales, deberá tener recursos para emprender otros métodos de lucha, como el sabotaje, la destrucción o el deterioro de los productos enviados al enemigo común, la destrucción de las vías de comunicación, ferrocarriles, barcos, etc.
El Congreso recomienda con insistencia a todos los que compartan sus opiniones, la más amplia propaganda a favor de todos los medios por los que se pueda ayudar y apoyar la revolución rusa".

Se trató de la posibilidad de declarar el esperanto como la lengua de la Internacional, no llegándose a un acuerdo por no haber sido debatido suficientemente el tema en la diferentes federaciones. Se aprobó la siguiente resolución:

"El Congreso, reconociendo la utilidad de un modo internacional de comunicación, se declara incompetente para juzgar la lengua internacional propuesta (esperanto).
El Congreso recomienda que los compañeros interesados estudien el problema de una lengua internacional".

El punto sobre sindicalismo comienza con un debate entre Pierre Monatte y Errico Malatesta. El primero propugna la necesidad de que los anarquistas se integren en las organizaciones sindicalistas revolucionarias, que hacen innecesaria la vertebración específicamente anarquista. Malatesta replica argumentando que, si bien la lucha obrera es importantísima, el objetivo no es tanto conseguir sindicatos fuertes cuanto hacer la revolución. En las tareas de propaganda, agitación y organización, el sindicato es un medio -quizá el mejor- pero el fin es la anarquía; por ello propugna la organización de los anarquistas a escala mundial.
Se presentan varias mociones sobre el sindicalismo, que son aprobadas. Las reproducimos a continuación poniendo entre paréntesis los nombres de sus redactores:

"El congreso anarquista internacional considera el sindicato al mismo tiempo como una organización de combate en la lucha de clases por el mejoramiento de las condiciones del trabajo y como unión de productores que puede servir a la transformación de la sociedad capitalista en una sociedad comunista anárquica.
Por lo tanto, el Congreso, admitiendo la eventual necesidad de la creación de grupos sindicalistas revolucionarios específicos, recomienda a los compañeros sostener la organización sindical general, en la cual tienen acceso todos los trabajadores de una misma profesión.
Pero el Congreso considera función de los anarquistas constituir en estas organizaciones el elemento revolucionario y propagar y apoyar solamente las formas y manifestaciones de acción directa (huelgas, boicots, sabotaje) que tengan en sí un carácter revolucionario y tiendan a la transformación de la sociedad.
Los anarquistas consideran el movimiento sindicalista y la huelga general como poderosos medios revolucionarios, pero no como sustitutos de la revolución. Recomendamos por otra parte a los compañeros que, en caso de declaración de una huelga general para la conquista del poder, adherirse a la huelga, pero procurando con su influencia arrastrar a los sindicatos a hacer valer sus propias reivindicaciones económicas.
Pensamos los anarquistas que la destrucción de la sociedad capitalista y autoritaria puede realizarse solamente mediante la insurrección armada y la expropiación violenta, y que ni el empleo de la huelga más o menos general ni el movimiento sindicalista deben hacernos olvidar los medios más directos de lucha contra la fuerza militar de los gobiernos" (Cornélissen, Vohryztek, Malatesta).

"La lucha de clases y la emancipación del proletariado no son idénticas a las ideas y aspiraciones del anarquismo, que tiende -por encima de las aspiraciones inmediatas de clase- a la liberación económica y moral de la personalidad humana, a un medio social exento de autoridad, y no a un poder nuevo, el de la mayoría sobre la minoría.
El anarquismo contempla la abolición de la opresión de clase, la supresión de la dependencia económica de la mayoría de los seres humanos, como una etapa absolutamente necesaria y esencial para alcanzar el objetivo final. El anarquismo debe oponerse absolutamente a que la lucha por la emancipación del proletariado se persiga por medios que contradigan el ideal del anarquismo y sean un obstáculo al objetivo preciso de este movimiento. Se opone, por tanto, a utilizar los medios preconizados por el socialismo marxista, es decir, el parlamentarismo y el movimiento sindical corporativo que tiene como único objetivo la mejora de las condiciones del proletariado; ambos medios no sirven más que para favorecer el desarrollo de una nueva burocracia, de una autoridad intelectual más o menos sutil, para conducirnos a la opresión de una minoría. Los métodos anarquistas para la supresión de la opresión de clase no pueden ser más que aquellos que derivan directamente de la afirmación de la personalidad individual: la "acción directa" y la "desobediencia individual", es decir, el individualismo activo y pasivo, ya sea de una persona o de una masa impregnada de voluntad colectiva.
El congreso comunista libertario rechaza en consecuencia la huelga general política, por ser su objetivo inaceptable para el anarquismo, pero reconoce la huelga general económica revolucionaria, es decir, el rechazo al trabajo de todo el proletariado como clase, el medio idóneo para desorganizar la estructura económica de la sociedad actual y para emancipar al proletariado de la opresión del salario. Para la realización de esta huelga general, la absorción por los sindicatos del ideal anárquico debe ser considerada como indispensable. Un movimiento sindical impregnado del espiritu anarquista puede, en medio de una huelga general revolucionaria, destruir la opresión de clase y abrir la puerta al objetivo final del anarquismo: la realización de una sociedad exenta de toda autoridad" (Friedeberg).

"Los anarquistas reunidos en Amsterdam,
Considerando que el actual régimen económico y jurídico está caracterizado por la explotación y la esclavitud de la masa de productores, y determina entre éstos y los beneficiarios del régimen actual un antagonismo de intereses absolutamente irreductible que trae como consecuencia la lucha de clases;
Que la organización sindical, mancomunando la resistencia y la rebelión bajo el terreno económico, sin preocupación doctrinaria, es el órgano específico y fundamental de esta lucha del proletariado contra la burguesía y contra toda institución burguesa;
Que es necesario que un espíritu revolucionario cada vez más audaz oriente los esfuerzos de la organización sindical hacia la expropiación capitalista y la supresión de todo poder;
Que la expropiación y la toma de posesión colectiva de los instrumentos y del producto del trabajo no debe ser realizado más que por los trabajadores mismos, el sindicato está llamado a transformarse en asociación productora y es, por tanto, en la sociedad actual, el germen vivo de la sociedad futura;
Invitan a los compañeros de todos los países, sin perder de vista que la acción anárquica no se halla toda ella contenida en la órbita de los sindicatos, a participar activamente en el movimiento autónomo de la clase trabajadora y a desarrollar en las organizaciones sindicales la idea de rebelión, de iniciativa individual y de solidaridad que son la esencia misma del anarquismo" (Dunois).

"Los anarquistas reunidos en Amsterdam consideran la huelga general expropiadora como un poderoso medio estimulante de la organización y del espíritu de rebelión en la sociedad actual y la forma con la que se puede llegar a la emancipación integral del proletariado.
No puede confundirse la huelga general con la huelga general política, que no es otra cosa que una tentativa de los políticos para desviar la huelga general de sus fines económicos y revolucionarios.
Con huelgas generalizadas por localidad, por regiones, por profesiones enteras, se sublevará progresivamente la clase obrera y se la encauzará hacia la huelga general expropiadora, que comprenderá la destrucción de la sociedad actual y la expropiación de los medios de producción y de los productos" (Nacht, Monatte).

Como complemento a lo anterior, Emma Goldman presentó la siguiente moción, que también fue aprobada:

"El congreso anarquista internacional reconoce, tanto al individuo como al pueblo en general, el derecho a la rebelión.
El congreso considera que los actos de rebeldía, sobre todo cuando van dirigidos contra los representantes del Estado y de la plutocracia, deben ser considerados desde un punto de vista psicológico. Son el resultado de la profunda impresión hecha por la psicología del individuo ante la presión terrible de la injusticia social.
Se puede decir, como norma, que sólo el espíritu más noble, más sensible y más delicado está sujeto a profundas impresiones que se manifiestan por medio de la rebelión interna y externa. Tomados bajo este punto de vista, los actos de rebelión pueden ser comprendidos como las consecuencias socio-psicológicas de un sistema insoportable, y como tales, estos actos con sus causas y motivos deben ser entendidos, más que exaltados o condenados.
Durante los períodos revolucionarios, como en Rusia, el acto de rebelión -sin considerar su carácter psicológico- sirve a un doble objetivo: socava las bases mismas de la tiranía y suscita el entusiasmo de los tímidos. Esto es evidente, sobre todo, cuando la actividad terrorista se dirige contra los agentes más brutales y más odiosos del despotismo.
El Congreso, al aceptar esta resolución, expresa su adhesión al acto individual de rebelión de igual forma que su solidaridad con la insurrección colectiva".

El otro gran tema del Congreso fue la necesidad de organización en el anarquismo. Se aprobó la siguiente moción:

"Los anarquistas reunidos en Amsterdam,
Considerando que las ideas de anarquía y organización, lejos de ser incompatibles, como más de una vez se ha pretendido, se complementan y se aclaran entre sí, ya que el principio elemental de la anarquía consiste en la libre organización de los productores;
Que la acción individual, por importante que sea, no puede suplir la falta de acción colectiva, de movimiento combinado, así como la acción colectiva no puede suplir la ausencia de la acción individual;
Que la organización de los núcleos militantes aportaría a la propaganda un nuevo empuje, lo que permitiría acrecentar la penetración de las ideas de federalismo y de revolución en el seno de la clase trabajadora;
Que la organización obrera, constituida sobre la identidad de intereses, no excluye otra organización constituida sobre la identidad de aspiraciones y de ideas;
Defienden que los compañeros de todos los países se interesen por la creación de grupos anarquistas y por la federación de los grupos ya constituidos.
La Federación Anarquista es una asociación de grupos y de individuos donde nadie puede imponer su voluntad ni disminuir la iniciativa de los demás. Ante la socieded actual tiene como objetivo cambiar las condiciones morales y económicas y, en ese sentido, apoya la lucha con todos los medios adecuados".

En consecuencia, se debate sobre el modelo de organización internacional del anarquismo, aprobándose la siguiente moción:

"Los anarquistas (federaciones, grupos representados e individuos) reunidos en Amsterdam, declaran constituida la Internacional anarquista.
Está formada por las rganizaciones ya existentes, y por los grupos y compañeros aislados que se adhieran posteriormente.
Los individuos, grupos y federaciones son autónomos.
Se constituye un Secretariado Internacional, que estará compuesto por cinco miembros.
En caso de que uno de los miembros del Secretariado se encuentre en la imposibilidad absoluta de llevar a cabo su mandato, los demás miembros podrán, con un acuerdo unánime, reemplazarlo con otro compañero.
El Secretariado tiene como misión crear archivos anarquistas internacionales accesibles a todos los compañeros.
El Secretariado mantendrá relaciones con los anarquistas de los diferentes países, ya sea directamente ya sea por intermedio de tres compañeros elegidos por las federaciones o grupos de los países interesados.
Para poder formar parte de la Internacional a título individual, los compañeros deberán ser conocidos por una organización, por el Secretariado o por compañeros conocidos por éste.
Los gastos del Secretariad y de los archivos serán cubiertos por las federaciones, grupos e individuo adherentes".

Aprobada esta resolución, el entusiasmo crece entre los asistentes. Alguien entona las primeras estrofas de "La Internacional", que es cantada por todos. Cuando el Congreso termina, los delegados vuelven a sus países de origen pletóricos de entusiasmo. El anarquismo había renovado los medios necesarios para su expansión.

A. G. Subir


Cuando el verdugo chilla por sus derechos
Sobre el cierre del canal venezolano RCTV:

El pasado mes de mayo los medios de comunicación de este país, campeones de la información veraz, relataban lo que según ellos era un nuevo atentado contra la libertad de expresión por parte de la autoridad venezolana. Se cerraba la RCTV (Radio Caracas Televisión) al no aceptarse la solicitud de renovación de su licencia a lo que pretendían dar una continuidad de otros 20 años. Uno tras otro los medios de aparentes signos contrarios hablaban de esta cadena como un refugio contra los excesos de Chávez, el único oasis de la oposición a la hora de expresarse. A continuación emitieron las imágenes de lo que decían era una concentración de todos los trabajadores de la cadena en las que se veían unas 100 personas (la cadena tenía cerca de 3.000 así que fácilmente se puede suponer que eran los directivos y jefecillos varios). En ese momento una mujer enarbolando un micrófono decía algo así como: "Ayúdanos Jesús (no sé si se refería a Polanco), para que no cierren RCTV, tú que nos diste Venezuela como la Tierra Prometida". Lo siguiente que aclaraba quién es el altavoz de los gritos eran las imágenes de manifestaciones presididas por vírgenes cristianas, que siempre han sido un buen estandarte de combate.
Pero, ¿qué ha molestado a la autoridad venezolana para no renovar la licencia de RTCV? Pues casi nada. Únicamente el pequeño detalle de que en el año 2002 aplaudieron hasta ponérseles las manos rojas el golpe de Estado de Pedro Carmona Estanca (rodeado de ultraderechistas neonazis y católicos ultramontanos), a la sazón miembro del Opus Dei y presidente de Fedecámaras, principal organización patronal de Venezuela. A continuación, cuando el golpe fracasa y detienen al "santo varón", se dedican a emitir la película infantil "El libro de la selva" en lugar de dar la información a sus telespectadores.
También es necesario recordar que en los momentos iniciales en los que parece que el golpe ha triunfado, el gobierno español de Jose María Aznar reconoce a Pedro Carmona como presidente legítimo y hasta el PSOE y toda su clientela aplauden el espectáculo. Junto a EE UU sólo hubo otro Estado en darse la misma prisa en el reconocimiento: el Vaticano.
Con estos antecedentes, sería lógico preguntarse cuánto hubiese durado en España Tele 5, por poner un ejemplo, si en caso de haber estado emitiendo en el año 81, hubiese apoyado de manera entusiasta el golpe de Tejero y luego se hubiese negado a dar la noticia de su salida del Congreso de los Diputados con las esposas puestas. Pero, ¿acaso desconocen nuestros medios el caso reciente de Egin y Egunkaria? ¿Nadie ha reparado en el cierre de un canal de la comunidad china en Madrid para regalar su frecuencia al 2º canal de propaganda del gobierno regional de Esperanza Aguirre? ¿Alguien sabe qué pasó con la infinidad de radios libres que había hace 10 años por toda España? Puestos a pensar bien, da toda la sensación de una brutal amnesia cuando se exhorta desde EE UU y la Unión Europea al gobierno venezolano a rectificar en nombre de la libertad de expresión. Otra curiosidad: en el caso de la Unión Europea se acogen a una resolución de su parlamento votada por 65 de los 784 diputados (43 votos a favor y 22 en contra). Algo muy democrático y que también debería hacernos reflexionar sobre el absentismo laboral de los 719 diputados que viven parasitándonos.
Para ir concluyendo, todo lo anterior debería hacernos reflexionar sobre la necesidad de romper con el discurso bipolar que se empeñan en hacernos repetir desde muchos frentes: en este caso "o con Chávez y contra sus enemigos o contra Chávez y con sus enemigos". El movimiento libertario debe gritar alto y claro la premisa de que "el enemigo de mi enemigo NO es mi amigo".
Los compañeros anarquistas venezolanos han dejado claro en artículos anteriores que la "Revolución Bolivariana" que se aplaude desde la pseudoizquierda jesuítica deja mucho que desear. Hay que hacer también memoria y recordar los encuentros "fraternales" entre Chávez y las momias papales pasada y presente, así como los acuerdos económicos de compra-venta de armas y petróleo con el "revolucionario" gobierno español.
Tampoco hemos dejado ni dejaremos nunca de denunciar los intentos de control social de todos los gobiernos a través del uso de su fuerza contra las voces disidentes y sus medios de expresión. Si la influencia del anarquismo en ese país latinoamericano fuese notable no dudamos que se actuaría contra nosotros de la misma manera.
Aun así, también es necesario un análisis del conjunto de fuerzas que pugnan por el poder en un determinado lugar y no sólo dirigirnos contra quien ocupa la silla en ese momento. Curiosamente no se actúa igual en nuestro país, en el que parece que el grueso de la crítica sigue estando centrada en el partido de la oposición, el PP, a quien se acusa de fascistas sin caer en la cuenta de que gran parte del partido en el gobierno (PSOE) tiene igualmente guardada la camisa azul en el armario. Eso cuando no se comportan como tales a la vista de la actuación de Joan Saura (IU) al frente de la Consejería de Interior de la Generalitat de Catalunya: violencia policial indiscriminada contra todo tipo de ocupación (desalojos exprés), torturas en comisaría (no sólo en Les Corts), resolución de conflictos mediante la utilización de la pistola reglamentaria (muerto en Malgrat de Mar a tiros), o lanzándolo desde el coche (muerto en Badalona después de una paliza y golpes al ser arrojado del coche policial), adquisición de pistolas de electrocución (Taser), etc. Y esto es fácilmente extrapolable a Madrid (los inmigrantes de Lavapiés denuncian robos por parte de la policía en sus hogares entrando impunemente a hacer registros sin orden judicial) y al resto de centros de detención del Estado.
En este caso Venezuela puede servir de ejemplo para quien desde la crítica anarquista al poder se pueda dejar entusiasmar por el canto de sirena de nuestro medios de propaganda institucionales (TV, radio y prensa de diversos colores). Estas empresas de comunicación cacarean por la libertad de expresión y los derechos humanos como propaganda previa al apoyo de nuevos golpes de Estado, curiosamente, en lo que antaño fueron colonias de nuestras "civilizadas" élites (el caso de Cuba es otro ejemplo).
La lucha por una verdadera revolución social en Venezuela, en España y en todo el planeta no nos debe hacer derramar una sola lágrima por aquellos liberticidas que hoy vergonzosamente claman por sus privilegios disfrazándolos de derechos.

Julio Reyero Subir


Apuntes sobre la situación mundial

La situación social, ecológica y económica a nivel mundial dista mucho de ser esperanzadora, tanto para la vida de miles de millones de personas, como para la del medio natural en el que vivimos.
El capitalismo se ha internacionalizado de tal manera que usa y abusa de los recursos naturales a su antojo, sin importarle el destrozo que pueda provocar en amplias zonas del planeta, ni que para saciar las ansias de enriquecimiento de unos pocos se destruya la vida de millones de personas.
Los empresarios y banqueros, así como los aparatos estatales, no se detienen ante ningún tipo de consideración ética o humana si pueden conseguir enormes beneficios y poder. Su ímpetu por enriquecerse es demoledor y, para ello, ponen en juego todos sus recursos manipuladores (medios de formación de masas, religiones, propaganda, etc.) y coercitivos (policías, ejércitos...) sin importarles arrasar o llevar literalmente a la esclavitud a poblaciones enteras.
El mecanismo de "usar y tirar" ha sido y es empleado a la hora de apropiarse y aprovecharse de recursos naturales energéticos y humanos. Es decir, se trata de sacar de una zona el mayor beneficio con el menor costo posible, y cuando se hayan agotado los recursos con los que enriquecerse o suban los gastos -del tipo que sean- se abandona esa región, dejándola machacada y desposeída, y ellos se trasladarán a otro lugar donde el margen de la ganancia sea mayor. La deslocalización de empresas o el control de recursos energéticos son dos ejemplos de lo que decimos. Por supuesto, en todo este proceso no se tiene ninguna consideración con la población empleada para tales efectos: uso de los ejércitos, introducción de plagas y enfermedades (dejar que se extiendan las ya existentes sin ningún control, si es que les interesa), empobrecimiento de la población, alienación y control mental (a través de la propaganda, de los medios de masas y de las ideas religiosas o pseudocientíficas), embrutecimiento por la falta de recursos educativos, etc.
Estas serían las líneas generales. Por supuesto que, en cada lugar, este programa tiene la suficiente "flexibilidad" como para aplicarse de diferente manera.
Por ejemplo si la zona a explotar está en alguno de los países llamados "ricos" (en los que el capitalismo ya está extendido y asimilado por la población), la acometida de estos depredadores no se hará de la misma manera que en una región donde el desarrollo capitalista sea menor.
Lo que podíamos llamar "imperialismo capitalista" no se organiza aleatoriamente.
Hay toda una serie de instituciones y organismos que coordinan este gran engranaje en que han convertido el mundo para beneficio suyo. Por citar a algunos de ellos: El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), coordinarían todo el entramado económico facilitando los trasvases del capital de unos países a otros, hundiendo economías enteras y potenciando otras según los intereses del mercado capitalista en tal país o tal momento. La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y otros organismos militares subsidiarios de ella mantienen ese orden imperial capitalista "manu militari", y lo imponen por la fuerza cuando hace falta si un país se quiere descarriar del redil. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ejerce de paraguas político a todo ello, aunque a veces quieran dar la impresión de buscar cierta independencia frente a esos poderes mundiales. Y, paralelamente, hay otras instituciones y organizaciones más o menos sectoriales o regionales que van ejecutando las directrices marcadas desde arriba, coordinándose con ellos cuando es preciso: así, por ejemplo, el G-8, o los diferentes acuerdos puntuales o a largo plazo que se producen entre los Estados y el capital internacional y que desarrollan, ya concreta y particularizadamente, las iniciativas capitalistas globales.
Es todo este sistema social, político y económico el que hace que la población se mueva en masa a tal o cual zona del planeta, generando fenómenos migratorios de enorme magnitud; el que provoca la división entre el hombre y la mujer; que promueve determinados tipos de comportamiento humano mediante los mensajes de los medios de "comunicación" masivos, de la escuela o de las sectas religiosas; que no se para ante un bosque o un mar limpio si con su destrucción consiguen beneficiarse; es él quien estimula la producción de tal o cual cosa o desarrolla el consumismo desaforado y compulsivo; por supuesto, es todo este sistema el que provoca la precariedad laboral o, incluso, llega a determinar el precio de la vivienda aquí y allá; y, para evitar la posible autodefensa de la población frente a sus manejos, organizan, además, todo un mecanismo violento de control y represión social con sus ejércitos y policías.
Así, cada país que entra en este "juego" es obligado a cumplir las directivas ya marcadas de antemano, siendo mínimo el margen de maniobra de cualquier gobierno y, aún menos, si lo que pretende es zafarse de este sistema de control.

El Capital
El capitalismo, lejos de ser una doctrina beneficiosa para la humanidad es la mayor de sus lacras. Sus bases no son compatibles con el desarrollo de sociedades justas en las que sus componentes vivan en armonía y alcancen la felicidad. La doctrina capitalista beneficia a unos pocos componentes de la misma sociedad, mientras la gran mayoría la sufre por motivos diversos. Los teóricos capitalistas sostenían que gracias a la propiedad privada se produciría un enriquecimiento que repercutiría en todos los estratos de la sociedad; nada más lejos de la realidad, pues lo que más se observa en las sociedades capitalistas son las diferencias que genera la misma propiedad privada.
Según los indicadores económicos, nuestro país crece a ritmo alto, pero este crecimiento no se hace notar en las economías particulares de las personas: el coste de la vida aumenta día a día y sólo podemos disfrutar de unas condiciones aceptables de vida por el endeudamiento al que nos sometemos.
Estamos obligados a vender nuestra capacidad productiva a empresarios y banqueros, en unas condiciones cada vez más pésimas para la clase obrera. Ni siquiera se cumplen los convenios colectivos en las empresas, que son, de hecho, ventajosos para los empresarios; además de que tales convenios no pueden sobrepasar los acuerdos marcos generales establecidos de antemano: tratados internacionales (tales como ordenanzas y directivas comunitarias), los nacionales (como el Estatuto de los Trabajadores y todas las reformas laborales). Al margen de las concertaciones que entre "agentes sociales" (gobiernos, empresarios y sindicatos burocratizados) se hacen cada cierto tiempo. Cada uno de estos marcos va constriñendo los derechos de los trabajadores, al tiempo que aumentan sus obligaciones. La diversidad en formas de contratación, que divide a la clase trabajadora; la temporalidad, que no permite aprender del propio trabajo y que incide en los accidentes laborales y en la autoestima del trabajador que no se especializa en nada; a esta precariedad la sucede la deslocalización y movilidad geográfica, atendiendo a criterios de empresa (rompe las relaciones estables entre trabajadores impidiendo la solidaridad entre ellos). Todo ello va aumentando la dependencia y la sumisión en el puesto de trabajo.
Perder el trabajo, o tener un problema de salud, puede ser pésimo para cualquiera que tenga que afrontar el pago de una hipoteca: la banca no entiende de problemas, entiende de dinero. Cuando no somos rentables no les interesamos y el embargo no se hará esperar.
Esta situación nos lleva a una esclavitud encubierta que aumenta día a día. Y no parará porque es lo que más conviene al Capital.
El derecho a la vivienda lo han convertido en un negocio gracias a la propiedad privada. Y de esta especulación se lucran todos aquellos que viven del esfuerzo de la clase trabajadora: el gobierno y toda la clase política, el capital y sus negocios con el ladrillo; sin olvidar a banqueros, inmobiliarias, empresarios y toda clase de intermediarios.
No hace muchos años una familia podía costear el precio de su vivienda con menos trabajo (porque trabajaba sólo el hombre y además no le ayudaban sus padres) y en menos tiempo. Ahora, para una sola persona es imposible, y más teniendo en cuenta los
sueldos que no llegan ni a mil euros que reciben muchos trabajadores.
La generación mejor preparada académicamente es una generación frustrada en muchos aspectos. Muchos no han podido enfocar su profesión laboral en relación a la carrera que han estudiado (teniendo, además, que depender de su familia mientras estudiaban). La emancipación se hace tardía, así como el tener una pareja y formar una nueva familia (se tienen menos hijos y envejece la población). ¿Qué pueden ofrecer a sus hijos estas generaciones, además de las largas hipotecas?
Esta situación podría parecer idónea para que las organizaciones obreras, juveniles, vecinales, se opusieran al capital y sus intereses. Pero esto no sucede porque, entre otras cosas, los grandes sindicatos viven del Estado, sus oficinas de burócratas están vacías de militancia y los trabajadores que nos mantenemos en el camino del sindicalismo revolucionario somos pocos. Las organizaciones juveniles están poco organizadas entre sí y sus preocupaciones son muy diversas. A muchos todo esto no les interesa o no se han parado a pensarlo. La participación en las asociaciones vecinales es escasa.
Necesitamos una chispa de rebeldía para no conformarnos con lo que nos dejan. Pero también han pensado en cómo apagarla. El control de la sociedad se ejerce en todos los aspectos desde los altares, la policía, las cámaras, la televisión, la educación impartida en los colegios, la importancia de la imagen, la estimulación a las drogas y al consumismo.
Los índices de la economía española reflejan un crecimiento en sus balances desde hace muchos años. La banca y las grandes empresas han ganado muchísimo dinero. Toda la riqueza que se ha generado debería revertir en la sociedad en vez de quedar siempre en los mismos bolsillos. Mientras tanto, el salario mínimo interprofesional es ridículo. Las pensiones no contributivas son de hambre y las contributivas se ven recortadas y encarecidas. Además, cada vez son más las voces que pronostican que el actual marco de la Seguridad Social no se puede mantener por deficitario. Si el Estado tuviera verdadero interés por acabar con el paro y los empresarios cumplieran cotizando por sus trabajadores como marca su ley, la Seguridad Social sería solvente; eso sin contar con los pingües beneficios de empresarios y banqueros que también deberían revertir en la sociedad; porque la Seguridad Social es un derecho, no un negocio.

La religión
Es un elemento indispensable de dominio y sometimiento de las clases oprimidas porque permite la resignación de las mismas, ya que en la vida que, supuestamente, sigue a la muerte saciarán su hambre, su sed y se verán reparados de toda injusticia: "Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos se verán hartos".
En España, la religión que más sufrimos es la católica. Es una organización con presupuestos y medios enormes, con miles de propagandistas profesionales, ritos kafkianos, disfraces grotescos y actuaciones peligrosamente fascistas. La que promueve las formas de vida más antinaturales, encerrando a adeptos en conventos, predicando la castidad u obligándolos a convivir en matrimonios rotos o degradados y desprecia a las mujeres vetándolas para ciertos puestos, prohibiéndoles disfrutar de su cuerpo o elegir cuándo quieren tener hijos. Tiene una larga historia de persecuciones y asesinatos.
Pero todas las religiones se sustentan en los mismos principios. Juegan con la ignorancia de las personas, con sus miedos, con sus sentimientos o con sus carencias, metiéndoles ideas absurdas en la cabeza, como la existencia de salvadores (a corto o largo plazo), dioses poderosos que hacen y deshacen a su antojo, mundos mágicos (cielos e infiernos).
Cada una de las religiones (sectas) vende su particular lote de necedades, imponiendo sus delirios por la fuerza, aliadas a dictadores, llamando a la guerra santa o mandando suicidas con bombas en los bolsillos. No es para menos, porque su furia fundamentalista parte de la irracionalidad de sus cuentos. Y no es para menos, sobre todo, porque están en todas partes: han copado todo el tejido social, de los más poderosos a los más humildes. Unos por interés y otros por dejadez, unos por convicción y otros por cretinismo, hemos dejado que gran parte de la cultura de los pueblos se base en ideas sin sentido. La religión coloniza a la gente desde dentro de ella misma, negándole la posibilidad de desarrollar su propia identidad e impidiendo que, desde ésta, los seres humanos promuevan los cambios necesarios para la superación personal y colectiva, para disfrutar de lo que ellos mismos producen sin que se les sea expropiado, para vivir en paz y en libertad.

Consumo
El consumo está basado en el entretenimiento de las masas, en la obtención de bienes materiales, la mayoría inservibles pero, a través de la publicidad y sus medios de propaganda, manipulan nuestras mentes de tal manera que nos convencen de que son necesarios y que cuanto más tengamos mejores seremos, cambiando el propio desarrollo personal -con unos valores- por el enriquecimientos material-por unos objetos-.
El estímulo al consumo es una herramienta de suma importancia para el capital, pues a través de él consigue someternos y tenernos alienados.
Antiguamente, el capital tenía a los trabajadores como esclavos para producir bienes que servían a las clases altas; se nos alimentaba lo justo para que pudiéramos seguir realizando las labores que nos habían impuesto y, a veces, ni siquiera eso, ya que, si no llegaba para alimentarnos -y, a causa de ello, no les éramos útiles-, nos cambiaban por otro y se nos dejaba en la más absoluta pobreza, viviendo de forma infrahumana e, incluso, llegando a morir de hambre. Pero se dieron cuenta de que si esos bienes que producíamos -y que sólo consumían las clases altas- también los consumíamos nosotros, la cantidad de beneficios sería mayor para ellos, además de crearnos una falsa ilusión de salir de la clase baja, aunque sin dejarnos formar parte de su privilegiado lugar. Se creó, así, la clase acomodada o media, vendiéndonos una ilusión de libertad -teórica- y creando la figura del asalariado. De ese sueldo, una gran parte volvería a sus manos al consumir nosotros esos productos, de los cuales somos productores pero ellos siguen siendo dueños. Al crearse la clase acomodada, el sentimiento de malestar y esclavitud mermó, ayudando así, junto a otros factores, al adormecimiento de las personas y, con ello, de su fuerza proletaria, y aumentando el caudal de beneficios imparablemente, lo que llevaría a los ricos a serlo más y a los pobres a hundirse más abajo. Dicho enriquecimiento no tiene fin y traspasa todas las fronteras creando el llamado tercer mundo.
El consumo indiscriminado que se ejerce a día de hoy hace que ese dinero que creemos poseer, no sólo no lo tengamos, sino que, en verdad, hace crecer nuestra deuda (créditos, hipotecas, etc.), produciendo un alejamiento de la realidad y encaminándonos, cada vez más, a perder todo contacto con ella, sumergiéndonos en una ilusión virtual en la que creemos que todo marcha bien porque nuestra cantidad de objetos va en alza -siendo la mayoría innecesarios- y no disponiendo, en realidad de tiempo para utilizarlos. El engaño se vuelve perfecto, porque cuando nos vemos en apuros siempre hay un crédito que actúa como salvador, crédito que sólo ayudará a tapar viejas grietas y abrir otras nuevas. Esa "salida" que ofrecen cuando nuestro nivel económico baja demasiado se ejecuta con unos mínimos que nos permitan seguir consumiendo mientras nos endeudamos cada vez más, ya que el dinero nunca llega a ser nuestro, puesto que nunca se termina de saldar los préstamos.
El endeudamiento y los plazos de nuestros objetos nos conducen a aceptar largas jornadas laborales, con el consiguiente abandono de la vida personal, familiar, de la amistad, el ocio, la cultura, el descanso, etc. La falta de reivindicaciones y de lucha por el miedo a perder ese puesto dentro del "estado de bienestar" que se nos ofrece como supuesta clase media, junto con el alarmante retroceso y pérdidas de derechos, hace que ni pensemos en pasar a la ofensiva para la conquista de nuevos derechos, despreciando las luchas que llevaron a cabo nuestros mayores para poder llevar algo al estómago y conquistar una mejoras mínimas de bienestar sin perder el fin último de crear un mundo libre.
Nos hacen un lavado de cerebro tal que nos crean macro-fábricas de consumismo llamadas centros comerciales en las que nos entretienen durante nuestro tiempo libre, no sea que nos dé por pensar y asociarnos con nuestros iguales; y nos dicen hasta el tipo de ocio que debemos tener después de haber consumido previamente los productos necesarios para atravesar el día y otros productos que, no siendo de necesidad, hemos asumido como tal a través de su propaganda: un marketing que nos impondrán mediante los medios de comunicación de los cuales ellos son los dueños.
El consumo desaforado y sin sentido está provocando que vayamos llevando al medio natural a una explotación límite, al agotamiento de materias, a la desaparición de especies y zonas verdes -esos pulmones naturales tan necesarios-, a la contaminación atmosférica y la destrucción de nuestros medios y entorno vital. Pero, incluso así, estos depredadores del mundo son lo suficientemente astutos como para culpar al "ciudadano de a pie" por no reciclar, por utilizar mal el agua y la electricidad, etc. Es cierto que todos podemos hacer un poco más, pero no podemos dejar que los políticos y los capitalistas se apoderen del discurso ético del cuidado del medio y del consumo responsable, cuando son ellos y sus industrias los causantes de la degradación del planeta.

Medios de comunicación de masas
La propaganda es la herramienta principal que usa el sistema para manipular nuestras conciencias; con todo un equipo para realizarla: personas que nos estudian y saben cómo responderemos a ciertos estímulos y mensajes, que saben cómo llegar a manipular nuestro cerebro (sociólogos, psicólogos, publicistas, etc.); saben cómo y cuándo tienen que escupir su publicidad, con qué imagen, con qué hilo musical, en qué hora, antes y después de qué, qué color o situación debe tener el producto para llamar la atención… Esgrimen palabras que llegan a todo el mundo y las tergiversan para que hagas todo lo contrario de lo que en un principio era su significado, vendiéndote la igualdad como un medio de competición y sometimiento a otros, la libertad para trabajar todas las horas que puedas, la cooperación como forma de destacar sobre otro grupo de personas, etc.
El bombardeo continuo de su propaganda mediante los medios de comunicación, de los cuales ellos son dueños, ya que, por ejemplo, una empresa propietaria de un periódico tiene que contar con empresas distribuidoras, de transporte, imprenta, almacenaje, etc.
Para conseguir mayor éxito con su publicidad se nos ha preparado ya desde la niñez, alienando nuestro cerebro en las escuelas donde nos preparan para una mejor sumisión y absorción de mensajes que luego el Capital, el Estado y demás perros nos irán inculcando a lo largo de la vida. Y las personas que, aun así, no entren en el redil, serán tachadas de antisociales o radicales; es para ellos para quienes se han creado las cárceles y los diversos cuerpos de "seguridad" integrados por seres manipulados a la perfección, que defenderán sin razonar los derechos de una clase alta que los alimenta y los mantiene entretenidos, oprimiendo a los que un día fuimos sus iguales.
Los publicistas intentan convencer al consumidor inculcando idealismos capitalistas, pero, de un tiempo a esta parte, se ha observado una radicalización de los mensajes publicitarios: campañas que dicen sus cosas con total claridad, sin sutileza ninguna, vendiéndote el "ideal" capitalista con mensajes como "el que dice que lo importante es participar es porque nunca ganó"… Y nos preguntamos, ¿tan degradada está la sociedad que no se inmuta ante la agresividad competitiva, discriminante y vejatoria que nos hacen tragar?
Los bancos no se quedan atrás lanzando campañas como "El dinero te hace libre (...), te hace más joven, más guapo (…) El dinero no da la felicidad, pero ayuda bastante". Aunque, lamentablemente, este mensaje contiene una gran verdad: "si tienes dinero no te preocupes por los agentes autoritarios de (in)seguridad, no te preocupes por los accidentes laborales, ni por llegar a fin de mes, eres más libre…" esto encierra una verdad: la clase trabajadora está atada a las cadenas del dinero; si no dispones de él no eres más que un esclavo; y, aun diciéndotelo tan claramente, y siendo uno de los mayores causantes de las desigualdades sociales, de la pobreza y la especulación, a la gente le da igual.
Estos ejemplos podrían seguir alargándose hasta el infinito, pues son cada vez más los anuncios que, al verlos, escucharlos o leerlos, hacen que se nos erice el vello.
Pero esto no importa. Los cerebros están tan dormidos que ya nada importa; te venden lo que sea al precio que sea. Ya no hace falta ocultarlo: "eres un explotado y un estúpido y lo sabes; compra aquí que al menos te lo decimos a la cara". Ese es el nuevo cambio capitalista.
La respuesta social mayoritaria es la de entrar por el aro, aceptando todo, hasta el ocio que ellos nos ofrecen, nos imponen, ya que se encargan de que sea el único, destruyendo cualquier otro ocio alternativo que surja. Hacen que cada persona mire de lado y diga: "si no lo hago yo, lo va ha hacer aquel, así que..."
Es cierto que hay cierta respuesta disidente, pero acaba siendo absorbida y manipulada por esos tentáculos del Estado que son los partidos políticos y sindicatos gubernamentales. Se producen propuestas que luego acaban en hechos puntuales por falta de visión y por no marcar un objetivo y una alternativa sincera, dando lugar, en realidad, a un maquillaje y lavado de cara que no haga tan descarado el problema planteado. También está la respuesta individual y aislada, que puede ser importante pero no suficiente.
Por norma general, la gente deja de consumir tal o cual marca comercial porque, por ejemplo, encontraron un bicho en su contenido y se hizo público, pero los atropellos sociales son cosas "necesarias" en el comercio.
¿Cuál es nuestra respuesta?: la propaganda, la protesta, la alternativa, pero quizá desde un punto de vista de "iluminados", ya que la llevamos a cabo como si todo el mundo tuviera la misma visión que nosotros, o el mismo grado de despertar y conciencia que nosotros, dando por hecho que el resto de la gente nos entiende. Como consecuencia, muchas veces nuestros actos no llegan y se quedan en nuestros mismos círculos… Y es triste, porque nuestra contestación es una buena herramienta: nuestras alternativas son constructivas, se intenta concienciar a través de la lectura, se da ejemplo con el hecho siempre que podemos.
La alternativa sería salir más de los locales, de nuestro paraíso en el cual nos sentimos bien al estar con compañeros y compañeras que piensan igual que nosotros, y mezclarnos entre la gente de la calle, haciendo llegar nuestros planteamientos de forma que puedan ser entendidos por todos y todas, intentando concienciar sin choque ni imposición, con un lenguaje llano o técnico, según el caso, ya que la diversidad de personas es muy grande.
Hay que evitar el actuar como secta o vanguardia, o de modo paternalista. Debemos estar con la gente de base, a la misma altura, tengan la idea que tengan y, a través de la palabra y los hechos, acercarnos o que se acerquen a nuestro lado, darles razones y motivos para que vayan abriendo los ojos, que nos vayan entendiendo poco a poco, por convicción y no por imposición.

La llegada de los trabajadores inmigrantes
Todos los seres vivos cambian de territorio si las características de su entorno no son las adecuadas para vivir. Los humanos, aunque estemos considerados como racionales, somos animales con instintos y la supervivencia es uno de ellos. El fenómeno de la inmigración se ha dado desde siempre, y ha sido debido a multitud de factores: cambios climatológicos, gobiernos, guerras, etc.
Hoy, en los tiempos que vivimos, los países más desarrollados económicamente consideran la llegada de gentes de otros países como un problema. En España, según las estadísticas que se manejan desde el poder, es uno de los problemas mayores, y como medida han de blindar las fronteras, dictar leyes con el objetivo primero de seleccionar, segundo de asignar unas condiciones de vida indignas y tercero de penalizar y tratar de delincuentes a los no seleccionados o a los que no se sometan a las leyes dictadas para ellos.
La Ley de Extranjería redactada por el Estado español contiene numerosos artículos que han sido calificados de inconstitucionales por sus propios tribunales. Pero tal contradicción se ha saldado determinando que, aunque se reconoce que tienen todos los derechos que aparecen en la "Declaración Universal de Derechos Humanos", no pueden ejercerlos.
La situación de inferioridad en derechos con respecto a los españoles, las trabas burocráticas que se les pone para acceder a un trabajo, una vivienda, a la sanidad, a la libre circulación (siempre son sospechosos)... hace que paguen un alto precio por cualquier bien que consuman (son objeto de especulación permanente) y que vendan a bajo precio su fuerza de trabajo. Nunca como hasta ahora ha habido tanta atomización en las relaciones laborales, que distingue entre españoles/extranjeros, comunitarios/no comunitarios, regulares/irregulares, autónomos/asalariados, contratados fijos/contratados eventuales, subcontratados/ trabajadores de las Empresas de Trabajo Temporal, trabajadores con contratos de formación... (divide y vencerás). Esta diversidad hace muy difícil la puesta en común de intereses, la práctica de la solidaridad, la unión en la reivindicación de derechos; por el contrario, se están fomentando la rivalidad, la competitividad entre compañeros de trabajo, el peloteo y la sumisión al jefe o patrón. Consiguiendo con todo ello:

1. Precarizar el mercado de trabajo con la pérdida consecutiva de derechos que en el pasado se habían logrado, gracias a la lucha y unión de la fuerza de los trabajadores.
2. Aumentar las medidas de control social: con la excusa de mantener la seguridad ciudadana, dictan leyes lesivas a la libertad de pensamiento y de expresión, controlando a los movimientos sociales que cuestionan el sistema.
3. Justificar la precariedad de los servicios públicos: al aumentar de forma incontrolada la población (somos más a repartir), además de fomentar una imagen depredadora del inmigrante.
4. Enriquecerse y dominar el mundo.

¿Qué respuesta social existe al respecto?: Con la incorporación de España a la Unión Europea, se produjo un aumento sensible de trabajadores venidos de otros países. Trabajadores que soportaban mil penalidades, dejándose muchos de ellos la vida en el camino. Esta catástrofe humana movió la sensibilidad de todo el país, sucediéndose manifestaciones multitudinarias, apoyando el reconocimiento de los derechos humanos para los inmigrantes. Paralelamente, se producía una toma de conciencia de los propios inmigrantes que se encerraban en locales públicos de distintas ciudades del país exigiendo su regularización. Pero todo esto apenas tuvo algún resultado, porque los intereses que se mueven son importantes.
Derogar la Ley de Extranjería y respetar los derechos de los inmigrantes como seres humanos y trabajadores, supone derribar uno de los pilares en los que se sustenta el Capital, los Estados, y las clases dominantes.
Lo dificultoso de esta conquista, el cansancio del esfuerzo ante reivindicaciones que no se consiguen, unido al trabajo de intoxicación realizado por el Gobierno y los poderes fácticos, terminó con las movilizaciones y la pérdida de conciencia. Ahora, sólo quedan asociaciones que viven de la inmigración, que perciben subvenciones, y que han terminado por convertirse en una parte interesada en que se perpetúe esta situación de injusticia.
Por otra parte, las trampas tendidas por el Estado están dando fruto notándose un aumento de racismo escudado bajo la frase "Yo no soy racista, pero..." Ese "pero" da lugar a numerosos problemas atribuidos a los extranjeros, problemas que en su totalidad no pueden atribuirse a ningún grupo étnico o social, sino que en su mayoría son resultado del sistema voraz que guía los pasos de millones de personas.
¿Qué hemos hecho los grupos anarquistas ante esto?: Los anarquistas hemos trabajado de manera genérica contra los Estados, el militarismo, las fronteras, el Capital, la explotación de la clase trabajadora… Y realizado algunas acciones dirigidas en concreto a la libre circulación y a los derechos de los inmigrantes. Pero no hemos estado a la altura de las circunstancias, teniendo en cuenta que este fenómeno va a prefigurar un nuevo sistema de vida, retrocediendo en derechos, dividiendo a la clase trabajadora, dando más poder al poder. El esclavismo instalado en la vida de los trabajadores inmigrantes llama a la puerta de todos los que vivimos de nuestro esfuerzo.
Es necesario abrir líneas de trabajo: concienciación de los propios anarquistas, introduciendo en nuestras organizaciones debates respecto a esta realidad: ¿qué está pasando?, ¿por qué?, hacia dónde nos lleva y cómo actuar.
El estudio y análisis sobre la situación mundial, que se plantea en el 8º Congreso de la Internacional de Federaciones Anarquistas (IFA), ha de abrir subcampos de investigación y diseño de estrategias de acción. Y este es uno de ellos.

Control mental
Seguro que si conociéramos una noticia de desescolarización acerca de un sujeto de nueve años, la que más y la que menos nos escandalizaríamos, o al menos, emitiríamos como personas ciudadanas de a pie, algún juicio nada constructivo hacia los sujetos encargados de su tutela. Sin embargo, vamos a pensar, con espíritu crítico constructivo, entre todos y todas la realidad acuciante que vivimos:
-Escolarización, de aspectos formales, obligatoria, desde los tres años (a partir de los seis años han de comenzar con el estudio de un segundo idioma, dejando como secundario, en ocasiones, el materno o nativo).
-Años de almacenamiento de datos como si nuestras mentes fueran alacenas, sin interrelacionarlos y sin poner en práctica procesos cognitivos básicos como la reflexión, la crítica, la relación de ideas… y recibiendo información sesgada y manipulada a través de los libros de texto (subjetividad y omisión informativa de forma general: histórica, literaria, artística…).
-Normalización del estereotipo de ciudadano perfecto, inculcando de forma descarada ideas capitalistas basadas en la competitividad y ascensión a costa de cualquier precio.
-Tratamiento teológico y cultural de forma monotemática dentro de un espacio multicultural, dejando de lado la libre elección del individuo que viene de fuera o es nativo pero cuya elección es distinta a la impuesta.
-Omisión de abordaje de habilidades sociales y de convivencia, a pesar de la multitud de conflictos convivenciales existentes (se piensa, se forma, se instruye para el currículo, no para la persona).
-Ausencia de análisis crítico de los "mass media" donde impera el consumo, y el trato con connotación materialista hacia el género femenino (manipulación, embotamiento y empobrecimiento intelectual y conductual).
-La aceptación de una figura autoritaria irrebatible sin la cual no se puede seguir adquiriendo conocimientos, ignorando la capacidad personal del punto de vista, el estímulo del estudio y la investigación propia ya sea individual o en grupo.

Luego entonces, quizás la pregunta podría ser aquella por la que abogamos las personas con ideología libertaria "¿por qué escolarización estatal?" Desde nuestro punto vista la educación existente es una herramienta del Estado que se apoya de la herramienta capitalista empleada por los medios de comunicación para controlar nuestras mentes e impedir la desobediencia, y que así no escapemos del redil. Por ello, nuestra lucha la encaminamos hacia la creación de espacios donde los sujetos se desarrollen desde un abordaje integral, pretendiendo potenciar y vivenciar parámetros manipulativo-creativos, intelectuales, físicos, afectivos, convivenciales… y por ende, mermar eléctricamente el embotamiento que provocan las herramientas neoliberales, dado que creemos en el desarrollo humano, y no en la creación de piezas industriales con forma humana. Para esto deberíamos llevar a cabo campañas de difusión crítica acerca del control mental y apoyar iniciativas que den cabida al desarrollo integral descrito en las líneas precedentes.

Medio ambiente
El medio ambiente no ha dejado de ser una preocupación desde mucho tiempo atrás para nuestra sociedad. Es por ello que, cada vez más, quienes sacan provecho del marco politico-económico imperante (capitalismo), hayan también encontrado un importante filón en construir una moda ecológica más bien tergiversada, institucionalizada y por lo tanto adaptada a sus propósitos conscientemente devastadores.
Hoy, por lo tanto, todo es ecológico, cualquier tetra-brick, pila, botella o envoltorio tiene un símbolo que recuerda al consumidor que el producto es "reciclable-reutilizable". Tenemos detergentes "no dañinos para el entorno", "gasolinas limpias" y un largo etcétera que pone de manifiesto la apuesta por "ecologizar" la imagen de los productos de ciertas empresas. Sin embargo, muchas de ellas son también las más contaminantes. Así vemos compañías de gas patrocinando espacios sobre medio ambiente, hidroeléctricas que devastan territorios enteros lejos de España que hablan de su "energía verde". Seguimos atentos en periódicos gratuitos la escalada del cambio climático en uno de los países que más papel consumen de la Tierra. La hipocresía reina en este aspecto también, y enumerarla eterniza, nos hallamos respirando el aire viciado de incineradoras, centrales térmicas de ciclo combinado, vendidas siempre a la opinión pública como "ecológicas" donde arden todos esos envases "reciclables" que repercutirán sobre la salud de los que aún respiramos. De igual manera la moda "ecológica" es utilizada por multitud de empresas que hacen su agosto ofreciendo productos teóricamente "ecológicos" que apaciguan las conciencias de los consumidores.
Durante estos últimos años hemos asistido a un desmesurado incremento de la construcción en nuestra península. Valgan como ejemplo los planes para la cuenca mediterránea, donde se están llevando a cabo proyectos que suponen el establecimiento de cuatro millones de personas más de la población actual en una zona de escasas lluvias. Campos de golf y urbanizaciones para unas regiones bien conocidas por las restricciones. Paralelamente a la población se la bombardea con mensajes a favor del ahorro de agua y también a menudo se la criminaliza por sus hábitos de consumo irresponsables.
Otras veces esta doble moral es más evidente con la penalización económica del exceso de consumo de recursos energéticos como el agua y la electricidad sin tener en cuenta factores tan básicos como el numero de habitantes de una vivienda. O la reciente subida de la electricidad en este país como consecuencia del encarecimiento del petróleo. ¿Cuántos años llevamos escuchando que el petróleo se va a acabar? y, sin embargo, los esfuerzos por conseguir un cambio hacia otras energías mas limpias han sido nulos por parte de los gobiernos, a la par que el precio de las energías fósiles sube como la espuma ante esos mismos rumores de agotamiento, viviendo como vivimos en un territorio privilegiado para energías limpias como la solar.
Lo más significativo de la postura gubernamental sería la represión que se ejerce contra gente realmente concienciada y comprometida que se opone con todas sus fuerzas a proyectos agresivos con el medio.
Los anarquistas nos hemos visto tradicionalmente implicados desde nuestros planteamientos y medios en campañas y luchas contra estos crímenes medioambientales, luchas que los medios de comunicación y gran número de organizaciones al servicio del poder tratan siempre de abanderar.
La lista es larga: planes de desarrollo urbano que arrasan con todo, especulación, centrales nucleares, térmicas, incineradoras de residuos, laboratorios químico-bacteriológicos en las cercanías de lugares habitados, presas que no son necesarias para garantizar el abastecimiento del consumo humano y sí para la implantación de empresas contaminantes, vertidos en las costas, variación genética de los alimentos, incendios de bosques intencionados que sirven a intereses político-económicos, maltrato de otras especies, etc.
Nuestro compromiso e iniciativa en estos temas ha sido y sigue siendo crucial y necesario, ya sea por medio de la información o comunicación, como por nuestro empeño en dar a conocer en la práctica nuestra manera de funcionar, su viabilidad y honestidad. Y profundizar en ello buscando siempre la participación y toma de conciencia del individuo, verdadero motor de la sociedad, de su cambio y necesaria autogestión responsable.

La mujer y el patriarcado
A pesar de que la tasa de actividad de las mujeres en España (34,6 por 100) es muy inferior a la de los hombres (62,95 por 100), la tasa de paro de éstas es casi el doble que la masculina: 30,42 por 100 frente a 17,95 por 100.
La mujer sigue ocupándose de manera prioritaria de las labores domésticas. De las casi seis millones de personas que la EPA declara "inactivas para el trabajo doméstico", solo 18.100 son hombres. La misma denominación de "inactivas" para definir la actividad de tantos millones de mujeres que dedican su trabajo a la reproducción de la vida humana, la crianza de los hijos, la alimentación, limpieza y creación de un espacio para los sentimientos de la familia, nos da una pista de la valoración social que merece este tipo de actividad en el proyecto modernizador europeo.
La ocupación en términos de práctica exclusividad en el trabajo doméstico por parte de las mujeres, introduce un factor discriminatorio en las que tienen el empleo al soportar una doble carga laboral que obstaculiza su promoción profesional y comporta un riesgo añadido de enfermedades.
La tasa de afiliación de mujeres a los sindicatos "mayoritarios" es del 25 por 100.
La mujer soporta más eventualidad y empleo a tiempo parcial. Esto no se debe a su dedicación a la actividad doméstica, sino a factores de segregación laboral y ocupacional. A pesar de que las mujeres son el 34 por 100 de la población ocupada (4.187.000 de mujeres frente a 7.949.000 de hombres), constituyen el 74 por 100 de las personas que tienen un contrato temporal. De las personas ocupadas a tiempo completo, las mujeres representan el 31 por 100, frente al 69 por 100 de los hombres.
Las mujeres perciben un 26,5 por 100 menos de sueldo que los hombres. La nueva pobreza se ceba en las mujeres que constituyen la mayor proporción de personas receptoras de prestaciones de carácter social (extraído del Kolectivo Malasaña).
La respuesta social entre los hombres suele ser de oposición a la desigualdad, pero quizá sólo a la hora de hablar y no a la de actuar, ya que las desigualdad es visible y vigente. Otras personas se posicionan en contra de esto, alegando un alarmismo en los índices y poniendo como ejemplo las mujeres en cargos importantes.
La mujer en su mayoría, está tomando conciencia, aunque muchas de ellas no la puedan llevar a la práctica por la presión familiar, laboral y otras muchas presiones a las que están sometidas. Los colectivos feministas y anarcofeministas tienen una gran aceptación social, con los que la inmensa mayoría de las mujeres se sienten identificadas.
La respuesta de los y las anarquistas debe ser de total oposición al patriarcado, ya que, aunque nuestros sistemas económicos y políticos han cambiado a lo largo de los años, el patriarcado ha seguido vigente, con excepción quizá de algunas civilizaciones que daban en algún factor de la vida especial importancia a las mujeres. Los colectivos anarcofeministas, la concienciación de que su valor es igual al del hombre, la abolición de la idea de mujer perfecta que venden los medios de comunicación, la educación desde la infancia... son campos que debemos trabajar.

Militarismo
El militarismo es uno de los pilares en los que se sustenta el dominio del Estado y el Capital, llegando, incluso, a resultar beneficioso para algunas empresas que lo han sabido utilizar y vender. El auge de lo militar supone uno de los grandes peligros para un desarrollo social armónico.
Desde unos años aquí, y en especial con los vergonzosos acontecimientos en Oriente Medio, se ha venido reforzando el brazo armado del Estado.
En la misma línea, los diferentes cuerpos policiacos son, en realidad, ejércitos de ocupación interior destinados a la protección de los poderosos y a la persecución de los oprimidos, así como a amedrentar a la población, intentando impedir cualquier tipo de respuesta social o personal frente a la injusticia. La agresividad y prepotencia de los cuerpos de policía ha llegado a extremos intolerables: las cargas en las manifestaciones están a la orden del día, y numerosos han sido los vídeos, emitidos incluso en la televisión, en los que se ha mostrado personas heridas, personas que no tenían nada que ver en el conflicto, que huían o que, simplemente, se defendían, como cualquiera haría, ante la agresión.
En el territorio dominado por el Estado español se ha multiplicado el número y la variedad de policías (municipal, provincial, autonómica, diferentes cuerpos represivos estatales, policías privadas…). Este aumento, defendido por la extrema derecha y por todos los partidos políticos parlamentarios, hace que su prepotencia no tenga límites y que todos seamos culpables hasta que se demuestre lo contrario. La unificación y cooperación de cuerpos de (in)seguridad en nuestros barrios y la construcción de nuevas comisarías y cárceles han llevado a estos individuos, sumidos en un sueño de autoritarismo -al que los ha enviado el tener en su poder una placa y un uniforme-, a llevar a cabo acciones totalmente ofensivas y sin ningún miramiento. Son numerosos los centros sociales o alternativos que sufren la presencia y violencia policial (puertas arrancadas, convocatorias vecinales censuradas mediante la fuerza, etc.), llegando incluso a presenciar actos vandálicos contra estos por parte de grupos de ultraderecha sin mover un dedo para evitarlo (por ejemplo, el intento de incendio en el Centro Social Ocupado "El Pelícano"). También las personas sufrimos su control sin sentido, siendo normales los controles en los transportes públicos o carreteras, sobre todo en barrios obreros.
Es necesario señalar que los sindicatos burocratizados afilian en su seno a policías privados o públicos y aceptan de buen grado la existencia y desarrollo de "sindicatos policiales".
En España el servicio militar es, actualmente, voluntario después de las fuertes movilizaciones que protagonizó en los años ochenta y noventa el movimiento a favor de la insumisión, que propugnaba la abolición de los ejércitos y en el que miles de jóvenes estuvieron implicados: el Estado reaccionó profesionalizando el ejército, pero en la sociedad española quedó cierto poso antimilitar que hacía ver al ejército como algo negativo, teniendo los militares, hasta hoy, algunas dificultades para cubrir el número de plazas previstas. Así, el ejército español está realizando campañas constantemente para que los jóvenes se alisten en él, aparentemente obteniendo escasos resultados; aunque, últimamente, han encontrado un filón entre los inmigrantes que llegan al país, a los cuales les presentan esto como la oportunidad para encontrar un "oficio", vivienda y regularizar fácilmente su situación para vivir "legalmente" en España. Lo mismo están haciendo con el alistamiento de mujeres, a las que presentan esto como la panacea de la "igualdad" con el hombre. A pesar de todos estos esfuerzos, no debe ser muy grande el número de personas que quieren alistarse, puesto que los mandos militares están rebajando en cada convocatoria el nivel de exigencia de las pruebas físicas y psíquicas para poder ser soldado, dándose el caso de que ya sólo se exige un coeficiente intelectual límite (bajísimo) para poder ingresar en el ejército.
La venta de armas a otros países y la presencia de militares españoles en otros puntos del globo son también acciones normalizadas por el Estado, el cual vende sus acciones guerreras como "campañas humanitarias" o "acciones de paz", que sólo sirven para lavar la cara de esta institución asesina.
Actualmente, la respuesta social suele ser de aceptación ante la policía, debido a las potentes campañas de propaganda que constantemente realizan las instituciones del Estado y que encuentran cierto eco en sectores poco concienciados de la población, esgrimiendo el miedo al vandalismo si la autoridad desapareciera. No obstante, con los últimos acontecimientos de violencia policial, algunas mentes están empezando a plantearse el verdadero cometido de estos individuos. Ante el ejército, la respuesta suele ser similar, con la diferencia de la oposición social a cualquier tipo de guerras (cosa que quedó patente en las movilizaciones contra la guerra de Iraq).
Nuestra respuesta, a día de hoy, debe centrarse fundamentalmente en la difusión de los atropellos que comete la policía contra nuestros derechos y nuestra libertad, intentando eliminar la idea de que sin autoridad no puede haber paz y orden, apoyando e impulsando los movimientos por la liberación y absolución de compañeros y no compañeros detenidos arbitrariamente, informando de la inutilidad social de esos cuerpos represivos y asesinos y fomentando el boicot a campañas militaristas que se basan en engaños.

Conclusión
Por todo lo expuesto, podemos sacar como primera conclusión que, desde el sistema político ya establecido, bien poco se puede hacer frente a todo este engranaje y tanta injusticia, aunque los políticos intenten engatusarnos a la población forzándonos a creer lo contrario -siendo ellos, como son, parte del problema, no de la solución-.
Dentro de todo este panorama, es fundamental, a la hora de hacer un análisis de la situación, cuál es la actitud y el posicionamiento de la población ante la problemática en la que viven, así como la amplitud y profundidad del tejido asociativo que podría enfrentarse al afán destructor del capitalismo y sus aliados estatales y religiosos. Así, nos podemos encontrar desde actitudes de sometimiento generalizado o de total derrota de los agentes que podrían enfrentarse a la rapiña capitalista, hasta situaciones más o menos generalizadas de resistencia y respuesta ante ello.
Para nosotros, anarquistas, es evidente que la emancipación social y personal o, al menos, la respuesta frente a estos poderes -aunque a nivel global pueda parecer mínima- pasa por potenciar la organización del pueblo a todos los niveles en torno al máximo número de situaciones posibles, siempre desde la horizontalidad, la igualdad, la libertad, la autogestión y el federalismo; entendiendo y asumiendo que el enfrentamiento con este monstruo pasa por la acción directa sin jefes, sin dirigentes, con el concurso y la capacidad de todos y cada uno de nosotros y nosotras; sin delegar en nadie que pueda usurpar la voluntad popular.
No importaría excesivamente si la acción arrastra a grandes masas o a escasas personas: lo importante es que este método vaya haciendo tomar conciencia a sectores cada vez más amplios de la población, y que entiendan que de esa manera se puede funcionar y conseguir conquistas sociales que serán de todo el pueblo y no de unos pocos opresores y explotadores que viven de los demás y lo dominan todo.
En dos palabras: método y acción anarquistas, sin importar demasiado que en algunas circunstancias o situaciones no se denomine así.

Grupo Tierra Subir


Auto de Fe

Al igual que hizo Miguel de Cervantes mediante la redacción del célebre escrutinio a la biblioteca, hay veces en las que una se ve empujada a arrojar a la pira ciertos engendros de sus contemporáneos. No es lo propio de nadie que se precie contrario a las prácticas clericales decidir aquello que puede ser leído y aquello que no; de lo que se trata aquí es de sobreponer el fuego de la lucidez a las sombras que emanan de la literatura de este principio de siglo. Podéis permanecer tranquilos, economistas de la palabra y poetastros diversos, ya que, de momento, nadie reducirá a cenizas el producto material de vuestra inventiva.
El primer encantador del que debemos prevenirnos es el espectro de la llamada "literatura popular", no fuera a ser que nos convenciera de un supuesto renacimiento de la rica sabiduría que, durante tanto tiempo, ha caracterizado a la tradición oral. Adalides del mal gusto como Almudena Grandes sostienen con orgullo que debe llamarse "popular" a una literatura fundamentada sobre temáticas banales y esquemas repetitivos cuyo mecanismo, advertido a la legua, podría traducirse por la serie de peripecias estériles que lleva a cabo un adulto de clase media para escapar al hastío de la vida en la ciudad. Nos encontramos frente a un reflejo fiel de nuestro fracaso, no frente a una lupa que pretenda analizarlo, y mucho menos frente a un salto cualitativo que pretenda superarlo. Sexo espolvoreado con torpeza, alusiones políticas vaciadas de cualquier significación, psicoanálisis a buen precio, miserabilidad vendida como estética (eso que llaman "costumbrismo")… En el mejor de los casos, estos escritos logran desarrollar alguna metáfora encadenada bien conseguida, pero no me interesa el arte por el arte, "arte sometido, que rehúye el peligro y busca el calor de los aplausos", en palabras de Aldo Pellegrini (1). Estos personajes cómicos de la escena intelectual me recuerdan a un líder populista arrojando sucedáneo de pienso a una masa de trabajadores hambrienta de verdad y justicia. Gesto tanto más insultante que pretende asemejarse al que dio luz al Romancero Español, a la novela picaresca, al Refranero Popular o a la literatura anarquista acunada en el seno del movimiento obrero.
Quizá estos burdos imitadores de un Realismo edulcorado y ya carente de sentido nos estén comunicando que el pueblo jamás podrá aspirar a un mayor grado de sutilidad que el que les ofrece su prolífica pluma de oro. Alejandra Pizarnik, Charles Baudelaire, Stéphane Mallarmé, Leopoldo María Panero, Cesare Pavese e, incluso, Karl Marx… "¡Aristócratas de la literatura!", dirán estos imbéciles que en nada entendieron a Vladimir Maïakovski cuando proclamaba a los cuatro vientos el imperativo de "saber organizar la comprensión de un libro" (2). "¿Por qué no quisisteis adaptar vuestra genialidad a la simplicidad del pueblo en lugar de escribir para las élites?", añadirán, compungidos, mientras encabezan la última manifestación promovida por el Partido Socialista para la perpetuación del espectáculo.
Hay que deshacer el equívoco según el cual todo aquello que requiere un esfuerzo interpretativo vive necesariamente separado de la sociedad, así como su flagrante consecuencia: que todo aquel discurso adaptado al código de la masa pauperizada vive necesariamente integrado en la sociedad. La pasión destructora de Mallarmé o el verbo atormentado de Baudelaire, como se ha dicho en tantas ocasiones hasta la fecha, juegan contra los intereses de la clase que mantiene en el analfabetismo funcional más abyecto a ese pueblo al que tanto dicen apreciar ciertos escritores alimentados por las subvenciones estatales. Lo que ellos aman en realidad es la ignorancia, que mantiene bajo seguro su fortuna.
No, señor compadre, -digo encarándome a mi amigo el cura- no olvide quemar también la última novela de Jonathan Littell y de conservar a buen recaudo Spleen e ideal, que todo cuanto está leyendo en estas líneas no representa un mero ejercicio de retórica. Si busca retórica, diríjase a los sobrevalorados intelectuales franceses de hoy en día. Ellos le hablarán del Holocausto con cinismo y autocomplacencia, cuando no con cierto candor y erotismo. ¿Quién le hubiera hecho a usted creer que del Zyklon B podrían germinar las flores del mal? Es una idea que ni siquiera a Baudelaire se le hubiese pasado por la cabeza. Cuando él hablaba del lado seductor de la maldad, lo hacía desde la óptica de la herejía y la alquimia; se proponía reflexionar sobre cuestiones que la literatura tradicional había dejado de lado, y lo procesaron en virtud de ello. Él jamás hubiese pretendido explicar moralmente la actitud de esos burgueses que lo apuñalaban con miradas acusadoras por visitar los museos en compañía de alguna prostituta y que tomaron la resolución de censurar sus poemas. Éste, y no el tiempo, es el abismo que lo separa de todos esos literatos oportunistas que explotan las desgracias humanas con implacable morbo.
Dicho esto, yo regreso a mi infecto cubil a copular con mis insaciables concubinas. Juntas prepararemos la llama que se agitará sobre la antorcha punitiva el día del juicio final. Esto sólo ha sido un aviso.

Casandra Zdanevich Subir

Notas:
1.- Aldo Pellegrini, "La acción subversiva de la poesía", en La valija de fuego (poesía completa) (Argonauta, Buenos Aires 2001) p.12.
2.- Vladimir Maïakovski, "Los obreros y los campesinos no os comprenden", en Poesía y revolución (Península, Barcelona 1971) p.95.


 

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