PERIODICO ANARQUISTA
Nº 226
 MAYO 2007

 

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Recuperemos el Primero de Mayo

El Primero de Mayo es un día en homenaje a las luchas de los trabajadores por la libertad y la justicia. En muchos países este día ha sido manipulado por los que desean cambiar el significado de la fecha para servir a sus propios fines autoritarios. En Rusia y los países del Este de Europa el uno de mayo esta asociado con los desfiles triunfales del "socialismo" de Estado, y en Occidente se ve dominado por los paseos de los burócratas de los sindicatos y los políticos reformistas. Es importante que los anarquistas recuperemos este día, recordándonos a nosotros mismos y a los demás, que es un día en conmemoración del anarquismo y recordar a todos los anarquistas que han dado sus vidas en la lucha por la transformación de la sociedad.
El orígen del Primero de Mayo como día de los trabajadores se remonta a 1886, cuando esa misma fecha se produjo una huelga masiva de 340.000 trabajadores en Estados Unidos en demanda de la jornada de ocho horas. En Chicago 80.000 trabajadores secundaron el paro. El lunes siguiente la policía abrió fuego contra los huelguistas de la fábrica de segadoras McCornick, matando a seis de ellos. Las manifestaciones de protesta del día siguiente fueron disueltas por la policía. En la confusión del momento una bomba fue arrojada a las líneas de la policía, matando immediatamente a uno de ellos e hiriendo de gravedad a otros siete. Las autoridades enseguida acusaron a los anarquistas, quienes eran parte destacada del movimiento por la jornada de ocho horas en Chicago. Después de un jucio que fue una farsa, con un jurado compuesto de empresarios, sus secretarios y un familiar del policía muerto, se declaró culpables a ocho anarquistas. Se ahorcó a cuatro de ellos, otros tres pasaron mucho años en prisión y otro se suicidó antes de que se ejecutase la sentencia. Después se demostró que la bomba había sido arrojada por un agitador de la policía, pero desde un principio fue evidente que el objetivo del montaje era culpabilizar al movimiento anarquista para desacreditar al movimiento por la jornada de ocho horas. Los patronos siguieron usando este caso para discriminar a los militantes de la clase trabajadora.
Debido a la protesta internacional, el Primero de Mayo fue establecido por la Federación del Trabajo Norteamericana como un día internacional de solidaridad y protesta, lo cual fue secundado por el movimiento obrero, principalmente en Europa. Ciento veinte años después esta historia ha sido interesadamente olvidada. En los Estados Unidos el gobierno ha cambiado la fecha a septiembre y lo han llamado "Día del trabajo", una fecha que se asocia más con pic-nics en familia durante el puente que con cualquier tipo de connotación política. En Europa Occidental se ha vuelto una especie de propiedad de líderes políticos reformistas y burócratas sindicales que lo han convertido en un ritual sin sentido. Hace poco algunos gobiernos han intentado seguir el ejemplo de los Estados Unidos y hacer del Primero de Mayo un día para festejar el trabajo. En la Unión Soviética, China, Corea del Norte y otros países mal llamados comunistas se ha usado para hacer alarde del poderío militar del Estado.
¿Por qué es importante que recuperemos el Primero de Mayo? Sabemos que nuestra lucha no está limitada a un sólo día en el año, pero a pesar de ello es importante que haya momentos en los que nos unamos con otros anarquistas de todo el mundo y hagamo el esfuerzo consciente de recordar que somos parte de una larga tradición que ha desafiado autoritarismos de toda índole. Sólo los anarquistas defienden la formación de una sociedad basada en la libre unión de individuos libres. Fueron los anarquistas quienes se dieron cuenta de que cualquier gobierno, sea de la ideología que sea, es opresivo de por sí. Los anarquistas han luchado sin cesar contra todos los gobiernos y han demostrado, en la teoría y en la práctica, que es posible que la gente se organice por sí misma, sin delegar el poder en una institución que intenta controlar y dominar.
Mediante el homenaje a los anarquistas de Chicago y su participación en el movimeinto por las ocho horas también nos recordamos a nosotros mismos que aunque queremos nada menos que la total abolición del capitalismo y de todos los gobiernos, los anarquistas, en tanto que trabajadores, también queremos mejorar nuestras condiciones de vida y de trabajo en la actualidad. Sabemos que sólo a partir de esta lucha cotidiana es posible construir una sociedad anarquista.
Al hacer del Primero de Mayo un día internacional de acción anarquista estamos comunicándonos con nuestra historia y con otros anarquistas, y por tanto reforzando nuestra convicción y animándonos para las luchas que libramos durante el resto del año.
¡Que el Primero de Mayo sea el día del anarquismo!

Internacional de Federaciones Anarquistas Subir


Un padre para el ateísmo

Jean Meslier nació en Rethel (Champaña) en 1664 e, inexplicablemente dado lo que voy a pasar a explicar a continuación (solo descubierto tras su muerte), ejerció discretamente sus funciones como párroco en Etrépigny, en las Ardenas belgas, hasta el fin de sus días en 1729. Michael Onfray en su libro Tratado de ateología (Anagrama, 2006) menciona al "padre" Meslier como punto de partida de la verdadera historia del ateísmo; Meslier, después de haber ejercido como sacerdote católico durante décadas sin sospechas de falta de fe, como refiere Onfray, dejó una voluminosa obra de cerca de 3.500 páginas, Testamento. Memoria de pensamientos y sentimientos de Jean Meslier (1779), además de dos cartas, en las cuales arremete contra la Iglesia, la religión, Jesús, Dios, pero también contra la aristocracia, la monarquía, el Antiguo Régimen, denuncia con violencia inaudita la injusticia social, el pensamiento idealista, la moral cristiana del dolor, y profesando al mismo tiempo una especie de comunalismo anarquista, una filosofía materialista auténtica e inaugural y un ateísmo hedonista de sorprendente actualidad. Meslier abrigó, en suma, una oposición feroz a los poderes establecidos, tanto civiles como eclesiásticos, por considerar que oprimían y explotaban económicamente al pueblo. Era muy duro con todas la religiones, presentando "demostraciones claras y evidentes de la vanidad y falsedad de todas las divinidades y de todas las religiones del mundo", pero especialmente con el cristianismo, como instrumentos de explotación y conjunto de falsedades -falsedades formadas, e inculcadas, para mantener al pueblo bajo la tiranía-. No tienen precio las afirmaciones de Meslier sobre la religión cristiana: las Escrituras son falsas, la tradición es espuria, los dogmas son absurdos, no hay ni Dios, ni cielo, ni infierno, ni inmortalidad del alma; no hay tampoco ningún designio en el universo: toda la realidad es materia en movimiento y la materia obedece a leyes mecánicas, no divinas. Hay quien considera que Meslier estuvo influido por Spinoza, interpretado desde el punto de vista ateo. La obra de este "padre del ateísmo" contribuyó de manera no desdeñable en la corriente de librepensamiento, así como en el desarrollo del materialismo, en la Francia del siglo XVIII; el naturalista y materialista Holbach, otro insistente crítico de las creencias cristianas y de los prejuicios de toda clase, y también adherente a un ateísmo sin vacilación, celebró las opiniones de Meslier como liberadoras de todas las supersticiones y de todas las opresiones, y publicó parte de su obra en 1772; Voltaire también lo dio a conocer en 1762 en sus aspectos anticristianos y anticlericales, pero silenciando su ateísmo, su materialismo y sus revolucionarias ideas sociales.
Podemos considerar a Meslier, por lo visto hasta ahora, y hasta cierto punto, inaugural en ciertas corrientes de pensamiento. Original también fue al considerar la religión como una fuente y una causa fatal de perturbaciones y divisiones eternas entre los hombres, solo había que ver las persecuciones a fuego y sangre entre los diferentes defensores de insensatas y ciegas creencias y deplorable también por llevar a cabo, bajo el bello y falaz pretexto de defender y mantener la pretendida verdad de sus religiones, toda suerte de males y maldades.
No hace falta ir muy lejos para encontrar un paralelismo entre las fundamentales denuncias de Meslier y el sangrante mundo en el que seguimos viviendo. No olvidemos que el párroco vivió en los siglos XVII y XVIII, en el tiempo y el país donde se desarrolló la Ilustración, que aspiraba a llevar a la humanidad hacia el progreso definitivo (hoy comprobamos que, o bien fracasó, o aludió desde el principio a un progreso científico y tecnológico, el cual resulta discutible en muchos aspectos, e inalcanzable para gran parte de la humanidad en sus aspectos asistenciales), instalando la razón y dejando atrás la superstición, la tradición y la tiranía. Algunos aspectos de la Ilustración daban esperanza para los sueños emancipatorios de Meslier, los cuales fueron pronto truncados: la lucha de clases siguió teniendo pleno sentido (y continúa teniéndolo, por mucho que la clase política se empeñe en emplear una retórica democrática, liberal y progresista al respecto, inculcando una especie de creencia en que solo hay un camino) y la religión sigue enfrentando y dividiendo, quizás más que nunca. Todas y cada una de las denuncias que Meslier hizo a la Iglesia católica, a sus dogmas absurdos y a su gran responsabilidad en intentar mantener a las personas en un estado de sumisión e inmadurez, es obvio pensar que continúan vigentes; tratándose de creencias religiosas basadas en dogmas, poco pueden haber cambiado con el paso de los siglos (por muchos matices que se apliquen, interesadamente, o por poca práctica que generen, dada la fortaleza del sentido común). Quizá resulte más difuso todo lo relativo a sus connivencias con los poderes civiles de explotación (aunque no olvidemos que el Vaticano es un Estado), pero es importante señalar su tremenda responsabilidad histórica, la tan manida memoria que es propiedad de todos, y de la que pretenden adueñarse los vencedores. Hay una historia también para el ateísmo liberador y libertario y una muestra es el "padre" Meslier, al que me parecía justo homenajear con unas cuantas palabras, lo haremos con él como con tantos otros que se atrevieron a ir hasta el fondo denunciando las injusticias.
Una cosa más por la que Meslier ha tenido un sitio en la historia es por una familiar frase, que ha sufrido muchas variantes, atribuida en numerosas ocasiones a otras figuras, la de que "la humanidad sólo será feliz el día que el último de los tiranos haya sido colgado con las tripas del último cura". Si el párroco francés simplemente utilizaba una violenta metáfora es algo que no sabremos nunca.

J. F. Paniagua subir


La autogestión,
un antídoto al parlamentarismo

Si bien la palabra "autogestión" ha llegado tardíamente a nuestro vocabulario, lo cierto es que abarca una rica y antigua historia y representa un conjunto de prácticas populares actuales y de horizontes culturales muy diferentes. La palabra que significa "gestión por sí mismo" ha circulado sobre todo durante los años sesenta. Designa formas de organización, sobre todo a gran escala, en las que el objetivo es permitir a los trabajadores, a los usuarios, a los consumidores o a cualquier grupo social, organizarse ellos mismos para gestionar directamente la producción, el consumo, los bienes y servicios comunes, la vivienda, las luchas sociales… trabajadores que reflotan la fábrica abandonada por el patrón, consumidores que se unen y crean un economato de productos alimenticios, ciudadanos que se organizan y se ponen en relación directa con un agricultor, padres que crean una asociación para abrir una escuela infantil o un centro cultural, vecinos que montan una asociación de barrio… La autogestión encuentra espacio donde se quiera.
No existe un modelo único para la autogestión, lo que es un signo de profundo pluralismo. Pero sus características definitorias son: democracia directa, rechazo de las relaciones jerárquicas, búsqueda de la igualdad económica y social, reparto tanto de conocimientos y de responsabilidades como de bienes y autonomía y transparencia de las decisiones. La autogestión es a la vez un instrumento de organización y una ética, un objetivo anhelado y el método empleado para conseguirlo.
Partiendo de la Comuna de París de 1871, donde los parisinos se rebelan y organizan la vida cotidiana en la capital, pasando por los episodios revolucionarios y las insurrecciones populares, destacando España y su formidable movimiento autogestionario de 1936 a 1939… para llegar en la actualidad a las empresas sin patronos en Argentina y un poco por todas partes… las aspiraciones más profundas de emancipación se expresan a menudo a través de episodios autogestionarios.

La autogestión, ¿cómo?
La autogestión, organizada en un plan federal (municipal, regional, por ramos de actividad) es una propuesta de organización donde nadie (hombre o mujer, nacional o extranjero, empleado o parado) está excluido. Parte de un funcionamiento simple: relacionar a las personas implicadas en un centro de interés y que desean producir sus modos de decisión, controlar su expresión, sus reivindicaciones, sin que nadie se lo arrebate. No impide la delegación siempre que se ejerza un control estricto: rotación de cargos, transparencia y acceso a la información, control en la aplicación de las decisiones, asambleas soberanas, rechazo a profesionalizar el cargo de delegado…
Esta propuesta autogestionaria encuentra ya un eco concreto y cotidiano si pensamos en las numerosas empresas cooperativas, en los comités de lucha, en las cooperativas de consumo… Estas formas de autogestión parcial afirman nuestras capacidades y nuestros deseos de decidir por nosotros mismos, es decir, de gestionar directamente todo o parte de la sociedad.

La autogestión, ¿por qué?
La democracia parlamentaria se fundamenta en una supuesta igualdad de derechos que combina bien con la injusticia social; su funcionamiento se basa en una delegación de los poderes en los elegidos. Nosotros no tenemos ningún medio para controlar, ni siquiera revocar, a estos profesionales de la política que defienden demasiado a menudo intereses que no son los nuestros (finanzas ocultas, malversación de caudales públicos, privatización de servicios públicos, leyes antisociales, sumisión a la oligarquía capitalista…). En la democracia parlamentaria hay un abismo entre ricos y pobres, entre electores y elegidos.
Mientras que las traiciones, la explotación, la injusticia de clase, el racismo, la xenofobia, la expresión brutal del poder… son legitimados por estas élites, ya sean políticas, patronales o económicas, la autogestión propone a todos un formidable antídoto colectivo que puede permitir una emancipación de estas tutelas. La reapropiación de nuestros instrumentos de trabajo, de nuestro cuadro de vida, de nuestros métodos de lucha colectiva, de nuestros modos de decisión… son un aprendizaje cotidiano hacia la autonomía y la libertad, contra el capital y los políticos, ya sean fascistas o de extrema izquierda. Cuando nos reagrupamos y encontramos los medios para expresar por nosotros mismos la injusticia, los politicastros no sirven ya para nada.
Para los anarquistas, la autogestión generalizada, que nosotros calificamos de "libertaria" (es decir, asociada a valores de igualdad, de apoyo mutuo, de emancipación política y económica), es el camino más seguro hacia la responsabilización y el interés colectivo, la democracia directa y la abolición del patronato, en busca de una cohesión social que escapa a las reglas capitalistas de la competencia y a las leyes autoritarias de unos organismos que dicen representarnos.
Si llamamos a la abstención en las elecciones es porque pensamos que los sistemas de representación parlamentaria no están emancipados del capital, y perpetúan un sistema político que se ha deslegitimado.. Nuestra propuesta alternativa es una sociedad de iguales en la que cada uno debe tener el derecho a asociarse a los demás, para participar, decidir y mandatar -en vez de una papeleta de voto cada cuatro años- representantes que deben rendir cuentas a sus mandatarios. Si nos abstenemos es porque asumimos nuestras responsabilidades llamando a no confiar en el personal político; es sobre todo para llamar a construir cotidianamente la autogestión, desde nuestros puestos de trabajo hasta nuestros barrios o asociaciones. Es un camino mucho más seguro hacia la libertad que la dependencia de los políticos ofrecida por la representación parlamentaria.

Daniel Vidal Subir


Crítica a la Iglesia

El ser humano se ha desarrollado en un mundo inventado, un mundo de fantasías y de falsedades; piensen, desde que nacemos se nos hace creer en una supuesto dios, que creó todo en siete días, solo dio unos chasquidos y todo estuvo listo y el hombre fue creado.
Además lo peor, desde pequeño se nos familiariza con una oscura y a la vez confusa palabra "la fe", concepto más cercano a la actividad del "no pensar".
Todos alguna vez nos cuestionamos la existencia de un dios, ¿y cuál es la respuesta que todo el mundo nos da? ¡Ten fe!, cuando alguien esta mal, ¡ten fe!, cuando alguien muere, ¡ten fe, dios sabe por qué hace las cosas! Esto último me parece gracioso, cuando alguien se salva de alguna situación se dice: ¡Milagro del Señor!, y cuando alguien fallece: ¡Es la voluntad del Señor, él quería tenerlo en el cielo con los angelitos! O, sea, ¿para qué estamos en la tierra, si no somos más que monigotes de un titiritero?
Además, no conforme con el "no pensar" se nos habla de "los pecados", hecho, dicho, pensamiento u omisión que van en contra de la ley de Dios y de sus preceptos o mandamientos, y se nos atemoriza con que de no cumplirlos nos iremos a un lugar lleno de sufrimiento y amargura.
Hecho bastante oscuro y contradictorio, porque la religión te habla de un dios de bondad, amor, misericordia, etc.
La Iglesia hace bastante énfasis acerca de toda la persecución que sufrió toda la gente creyente, de todos aquellos que fueron muertos en el nombre del señor Jesucristo, mis respetos para ellos, aunque no concuerdo para nada en su pensamiento, cualquier persona que esté dispuesta a dar su vida por lo que cree, merece mi admiración, pero bueno, pareciese que la Iglesia no se acuerda de todos los crímenes cometidos contra la gente que no creía en dios, a todos aquellos que se negaban a aceptar a un gran Mesías o salvador, a toda esa gente que por años fue perseguida y acribillada, a toda esa gente humillada. Si todos somos hermanos ¿Por qué la Iglesia creó un cementerio al que solo podían optar los creyentes? Los demás debían ser enterrados en fosas comunes, en condiciones degradantes e inhumanas, pero bueno, somos todos hermanos.
Durante muchos años se atemorizó a la gente, hablándoles de un lugar tenebroso, oscuro, terrible, temible, llamado "infierno", además se les dijo que para no ir a él, debían pagar una cuota en el nombre de "el señor", y que esto les permitiría ir a un lugar, con mansiones y calles hechas de oro, donde todo es armonía, paz y felicidad, llamado "cielo". Lamentablemente "los pobres", gente a la cual la Iglesia compadece tanto, no podrían acceder y por consiguiente el lugar al cual irían después de muertos sería el infierno.
Cuando se dieron cuenta de que la gente ya no estaba creyendo en esto del "pague y vaya al cielo", la Iglesia inventó otro medio para ganar dinero, "el diezmo o la ofrenda", dinero que es usado para ayudar a los necesitados y quizás pagarle al señor curita, padre o pastor, que con tanto amor entrega el mensaje del señor.
Encuentro una burla a la gente, ese sitio llamado Vaticano, mansión donde viven todos los miembros poderosos de la Iglesia católica, aquellos que manejan el destino de la humanidad, lugar donde se crean los dogmas y doctrinas sagradas.
Es una burla ver a los curitas hablando de ayudar al más necesitado y todo eso, y luego ver a estos "santos hombres" en un palacio lleno de lujo y ostentación, mientras la gente afuera llora sus miserias y pecados.
Cómo es posible que nos hablen de la divina castidad y de entregarse en cuerpo y alma al señor, si su propio libro de historietas, mas conocido como Biblia, habla de que el hombre y la mujer fueron el uno para el otro, y que su misión es la procreación; este punto me hace recordar un episodio bíblico, dios creó a Adán y de una costilla de éste, creó a Eva. Éstos tuvieron tres hijos: Caín, Abel y Set. Caín fue muerto por su hermano Abel, entonces creo que es obvio preguntarse ¿De dónde apareció la humanidad? Acaso se practicó el incesto, pero ¿el incesto que no es condenado por la Iglesia?, son dudas que me quedan, y que me respondan, el señor lo permitió por única vez, no llena mi pensar, y si fuese así, la humanidad es el fruto de un pecado, por lo tanto todos merecemos ir a sufrir y quemarnos a ese lugar que con tanto amor hizo nuestro señor Jesucristo.
Si según la Biblia este dios nos hizo a imagen y semejanza suya, ¿de dónde salen todas las demás razas?, ¿o acaso son fallos de experimentos o desviaciones en la sexualidad de los iniciadores de la humanidad?
Esto da para que aparezcan grupos de hombres poderosos que crean ideologías tan estupidas como el KKK, pero a ellos no me quiero referir, lo que sí me interesa es abordar el tema de otro ente reconocido por la Iglesia católica, hablo del "opus dei" (obra de dios) , secta de la que sacan provecho los poderosos, con enseñanzas de sumisión y pleitesía. El opus dei es un miembro reconocido de la Iglesia, que es manejado por gente de mucho poder, incluso me atrevería a decir que más que el propio Papa; ellos hablan de buscar la santidad del ser humano en todo ámbito, ya sea en el trabajo o en el diario vivir, todo es y debe ser una obra para el señor.
La Iglesia es uno de los mayores males de la sociedad, uno de los entes que han engendrado toda la persecución y segregación de gente que es diferente al común, lesbianas, homosexuales, bisexuales, madres solteras, separados, etc.; todos estos no pueden ser parte de la sociedad y además están condenados al fuego eterno y a las mayores penas del infierno, mientras tanto ellos se llenan la boca hablándonos de amor al prójimo y todo eso, o sea, hay que amar y respetar al prójimo, pero solo si éste es un creyente y no un pecador como todo aquel que no cree en el señor.
Durante años la Iglesia se escudó en "el voto de castidad", y ocultó todas las violaciones de las cuales fueron victimas todos esos hombres y mujeres, y más aún me atrevería a decir que casi lo avaló, con ese silencio tan característico al cual nos tienen acostumbrados cuando no hay respuestas.
A veces es casi cómico escuchar hablar a un cura, padre o pastor, de la libertad, hablar de religiosidad y libertad es algo incongruente e incluso contradictorio, nadie puede ser libre cuando su vida es manejada por estos entes, ¿cómo ser libre si eres parte del ser más represor jamás idealizado?, ¿cómo ser libre si tus actos son controlados por un ser superior?, ¿cómo ser libre si debes dar explicación de todos tus actos?, ¿cómo ser libre si vives y mueres pensando en cómo conseguir ir al cielo?
Si el ser humano alguna vez dejara de creer en falsos dioses, comenzara a trabajar codo a codo, hombro con hombro, mano a mano, y borrar de su mente y vida ese concepto tan inútil como es la fe, podríamos aspirar a tener un mundo cada vez mas libre.
Sin esclavos ni tiranos, sin buenos ni malos, sin divinos ni profanos. Libertad y Dios son ideas contrapuestas e incongruentes. Debemos dejar de lado todas esas doctrinas y luchar por nuestra libertad.
El dogma niega la razón. La razón niega la fe y la fe niega el pensar a conciencia, hoy, mañana y siempre.

Naxo Subir


Ni catalanistas ni bizkaytarras

Lo dije tiempo atrás en La Protesta, de Valladolid, y juzgo conveniente repetirlo hoy en esta publicación barcelonesa, donde quiera que se considera y estudia un derecho, individual o colectivo, surge un atropello cometido por el Estado, esa entidad destinada teóricamente a garantir al individuo y a las colectividades el uso de sus legítimos derechos, aunque en la práctica sólo consiga lesionarlos.
Cataluña y las provincias vascas tienen de seguro fundados motivos de queja contra el Estado español, como lo tienen todas las demás regiones y provincias, aunque no se quejen; como lo tienen todos los individuos; como los tendrá el respetable lector; como los tengo yo, porque al fin, como dijo Renan, el Estado es un autócrata sin igual que tiene derechos contra todos y nadie los tiene contra él.
Es, pues, el caso que sólo las dos regiones nombradas formulan más abiertamente quejas y cierto número de aspiraciones, y sobre esto, a fin de que los trabajadores no sufran desviación en el camino que conduce a su emancipación, me propongo exponer las consideraciones siguientes.
Sucede que en cuanto se trata de levantar una bandera, lo primero que salta a la vista es la necesidad de soldados que den por ella su sangre. Tratándose de alistar soldados para una causa, en seguida se ocurre quiénes han de ser éstos, y claro está, no pueden ser otros que los trabajadores, el último mono social, el que lleva siempre la peor parte en todo.
Paralelamente se observa que los iniciadores, los portaestandartes, los hijos del privilegio que quieren lucirse, ponen especial cuidado en asegurarse la retirada en caso de derrrota y los medios de monopolizar los beneficios en caso de triunfo. Vedlos, oidlos, leed lo que dicen en los mítines catalanes o en sus discursos en el Congreso de diputados; tienen dos caras, o, por mejor decir, dos caretas: la separatista o la nacionalista autonomista; con la una contentan a San Miguel; con la otra, al diablo, y para amenizar la cosa no falta algún insulto o alguna alabanza a los trabajadores, según caen las pesas.
Ahora (...) la atención en este hecho: el catalanista (...) esto también el bizkaytarra, echan pestes contra el madrileño, pobre diablo que en la asamblea de las regiones viene a ser lo que el burro en la de los animales, y lejos de censurar al Estado por lo que como tal institución tiene de absorbente, tiránica y odiosa, aspiran a fundar nuevos Estados más pequeños, en que ellos, los propagandistas de hoy y los gobernantes de mañana, conserven sin alteración los mismos males que la sana crítica halla siempre en todos los Estados.
En las provincias vascas, lo mismo que en Cataluña, hay un proletariado numeroso, inteligente y activo, en general conocedor de las cuestiones sociales, con aspiraciones definidas y concretas, y que es una esperanza para la futura renovación social que ha de dar forma adecuada y justa a la organización del trabajo y a la distribución de los productos, y conviene que esas fuerzas no se distraigan de su objeto ni se desmembren por servir ideales que les son por lo menos extraños, por no decir absolutamente perjudiciales.
Los trabajadores no deben luchar por un nuevo amo ni por una nueva clase de amos, y es preciso que manden a paseo a los que vengan con músicas regionales de esas que dejan subsistentes como si tal cosa el propietario, el capitalista, el explotador y el usurero; es decir, el usurpador y el ladrón legales.
Al seguir a catalanistas y bizkaytarras, los trabajadores que tal hiciesen por lo pronto sólo conseguirían desvirtuar con los hechos aquella gran verdad tiempo ha reconocida: "La emancipación de los trabajadores no es un problema local (ni regional añado yo) ni nacional", y se harían enemigos de los trabajadores de otras regiones, incluso los de Madrid, donde también hay obreros, aunque otra cosa quieran hacer creer los catalanistas y bizkaytarras que llevan un madrileño montado en la nariz.
Semejante enemistad, por lo absurda y por lo inconveniente, salta a la vista; se necesita ser burgués incurable o loco de atar para sostenerla y fomentarla, y es dudoso que haya ni en Cataluña ni en las provincias vascas un trabajador con dos dedos de frente que la patrocine.
Todo eso aparte de esta consideración que dejo para final: yo no sé cómo anda la administración municipal y provincial en Vizcaya, pero sí diré que en Barcelona no se echa de menos a los madrileños para administrar a la diabla. Catalanes, y bien catalanes, más o menos catalanistas, son los que en el Municipio y la Diputación han manejado el tinglado hasta ahora, y para juzgar de su moralidad no hay más que dar un vistazo a la prensa barcelonesa, y se verá a cada paso un gazapo. De donde se saca la consecuencia que si nuestros gobernantes fueran de los que saben decir setse jutges menjan fetje, igual pelo nos luciría, porque los que estamos dedicados a ser vasallos, súbditos o ciudadanos en lo que existe o en lo que catalanistas y bizkaytarras tratan de implantar, siempre nos ha de tocar roer el hueso de la explotación.
He aquí por qué lo mejor que los trabajadores catalanes y vascos pueden hacer es ir directamente a la huelga general, a la revolución social, y dejar que catalanistas y bizkaytarras saquen las castañas del fuego con sus propias manos.

Anselmo Lorenzo
(La Huelga General, 2, Barcelona, noviembre de 1901) Subir


Los enemigos del proletariado catalán

Hace solamente unos quince años, los trabajadores de Cataluña dieron patentes pruebas de haber superado la tradición histórica de su pueblo. Cataluña, la Cataluña auténtica, la que trabaja y piensa, había relegado al olvido, como quien se desprende de algo que por anticuado es inservible, el anhelo separatista que de una manera tan pobre e insustancial se empeñaban en sostener un puñado de sacristanes investidos de los atributos de la literatura. La "Historia de Cataluña" de Víctor Balaguer, ni siquiera era leída por las personas más cultas de la intelectualidad catalana. El pueblo, hacía tiempo que había dejado de leer los acaramelamientos patufetistas a lo Folch y Torres, quien solamente conseguía entretener los ocios de las estúpidas hijas de los burgueses.
El trabajador catalán pensaba y obraba por encima de sus estrechas fronteras locales. Todo lo más, recogiendo la parte sana de su espiritualidad: ofrecía a los pueblos ibéricos un tipo de organización proletaria que, como la CNT, permitía, dentro de sus amplios principios federalistas, la posibilidad de estrecha y fraternal convivencia de todas las regiones peninsulares. Cataluña se superaba ella misma, y aparecía ante el mundo revestida del más elevado sentido de universalidad.
La CNT dio un serio golpe a todos los localismos, regionalismos y separatismos de España. Por primera vez, los españoles encontraron un punto de convivencia y mutua compenetración. La espiritualidad federalista e internacionalista del anarquismo, habían obrado el milagro. Tocaba a un puñado de aventureros de la política, el ser los atentadores y destructores de este caso de simpatía y fraternidad ibérica, que ojalá pueda ver[se] restaurado y hecho extensivo a todos los pueblos del globo.
Mientras que por un lado, la CNT se dedicaba a la gigantesca labor de dar una unidad federalista a los trabajadores españoles (elemento indispensable para poder realizar sobre bases sólidas la gran revolución social que se proyectaba en nuestro país), había por otro lado en Cataluña un pequeño núcleo de tenderos, curas y ratones de sacristía que se dedicaban a hacer política separatista. Nadie les hacía caso. Vivían ahogados por la gran gesta revolucionaria que llevaban a cabo los trabajadores de Cataluña y España. Pero vino la dictadura de Primo de Rivera y, con ella, la idiota política de perseguir a esos cuatro tenderos, curas y ratones de sacristía, produciendo una leve exaltación de aquel sentimiento de catalanidad que tan acertadamente definiera el poeta José Carner, y que nada tenía de común con [el] sentido político separatista, de los cuatro logreros de la política de cuatro barras y la estrella solitaria.
Con la persecución de los pocos separatistas, vino la desbandada hacia el extranjero y los comploteos ridículos de gentes que, inútiles para el trabajo, se pasaban el tiempo en las mesas de café diciéndose pestes unos de otros y demás tonterías por el estilo. Nada grande ni de importancia acometieron aquellos separatistas contra la dictadura primoriverista, ni por la obtención de su cacareada independencia. París, el de la holganza, la bohemia y la golfería, se les ofrecía con todos los atributos de sus reducciones ¿Quién, de aquellos vividores que se decían separatistas, pensaba sinceramente en la independencia de Cataluña? Bien claro se ha visto: ninguno.
El separatismo de los separatistas de Cataluña, la idealidad de esos hombres que hace unos meses, cuando dirigían sus peroraciones al pueblo, se llenaban la boca con aquellas expresiones de "queridos hermanos", "os quiero como a hijos míos" y demás zarandajas paternalistas, ha quedado demostrado hasta la evidencia que tanto su separatismo como su idealismo quedaba reducido a un afán de comerse a Cataluña, a San Jorge y a la misma Generalidad, antigualla carcomida que con muchas prisas y sudores extrajeron de los archivos históricos tan pronto como los gobernantes de Madrid tuvieran un poco sobre los patriarcales bigotes de Macià [sic].
De hombres y políticos traidores ¿qué se podía esperar? El humillado por un superior gusta de humillar a sus inmediatos inferiores. Aquellos políticos hambrientos de sinecuras, arriaron la bandera del separatismo solamente porque se les tolerara el comer a dos carrillos. Por de pronto, se comieron las barras y la estrella solitaria; después, todo cuanto ha caído bajo sus fauces abiertas, hasta su propia vergüenza.
Pero había unos hombres, los anarquistas, que les estorbaban durante su cotidiano deglutir. Los anarquistas les decían a los trabajadores cuántos apetitos inconfesables esconden las melifluas palabras de los políticos, aun cuando esos políticos se denominen de "la Izquierda catalana". Y a medida que los anarquistas conseguían que el pueblo trabajador fuera dejando, despreciativamente, a los políticos que comían y a los que estaban a dieta esperando su turno, los hombres de ese partido que se denomina Izquierda Republicana de Cataluña, palidecían de ira al pensar que la propaganda anarquista, de seguir extendiéndose, amenazaba con arrancarles la pobre Cataluña que ellos se tragaban.
Fue entonces cuando los políticos agazapados en la Generalidad, se juraron el exterminio de los anarquistas. Aún retumba el eco de las palabras de amenaza pronunciadas por Lluhí y Vallescá en el Parlamento, al referirse a los dirigentes de la Federación Anarquista Ibérica. Reciente aquella expresión rufianesca de Companys, al decir después de la huelga general de septiembre, que había que apretarles los tornillos a los extremistas de Barcelona. Cálidas y de actualidad resultan todavía, aquellas declaraciones de Macià en las que decía que era de suma necesidad expurgar a Cataluña de los elementos morbosos.
Se han cumplido las amenazas de Lluhí y Vallescá, los deseos de Companys y las saludables intenciones de Macià. Los hombres de la Federación Anarquista Ibérica, los extremistas, los morbosos, ya están presos los unos, y ya marchan hacia la deportación los otros.
¿Qué más os falta, señores de la Izquierda Republicana de Cataluña? ¿Ya podéis comer y digerir bien? ¿Para cuándo ese Estatuto ridículo que no podría servir ni para regir los destinos de una sociedad de excursionistas?
Desde hace años, la CNT, organismo anarquista y revolucionario, bajo sus principios federalistas acogía a todos los trabajadores de España, dándoles al mismo tiempo una unidad espiritual. Hoy, los elementos verdaderamente sanos de la CNT, los no contaminados por el virus político y burgués, que es casi decir todos sus militantes, han reemprendido la magna tarea de refundir en una sola idealidad los sentimientos del proletariado ibérico. Frente a los militantes anarquistas de la CNT, se levantan con su política localista y regionalista, aquellos cuatro tenderos, curas y ratones de sacristía de ayer, muy bien enchufados hoy a las arterias de Cataluña, pretendiendo destruir la solidaridad del proletariado español.
Dentro del palacio de la Generalidad, elaboraron un Estatuto que decían concretaba las aspiraciones de Cataluña. Hubo una farsa de plebiscito para su aceptación. El Estatuto será o no será aprobado por las Constituyentes ¿Qué más da? Cataluña, y esta vez de una manera verdaderamente democrática, ha dicho ya cuál tiene que ser su Estatuto, su auténtica manera de vivir para el futuro... Cataluña, solidaria otra vez del resto de España, desprecia a sus políticos, y mientras que en Corral de Almoguer, Almarcha y otros pueblos hispanos izaban la enseña revolucionaria como símbolo de sus apetencias renovadoras, Fígols, Cardona, Berga, Tarrasa, en un bello amanecer, cuando las brumas se disipaban, descubrían al mundo un nuevo porvenir bajo el aleteo electrizado de sus rojos y negros.
Ya pueden los enchufados enemigos del proletariado catalán, amenazar a los componentes de la Federación Anarquista Ibérica, y pedir que se aprieten los tornillos a los extremistas y propugnar exterminios de "morbosos".
No importa, Cataluña ha dicho ya, y eso de una manera que no deja lugar a dudas, que quiere vivir sin políticos, sin burgueses, sin millonarios, sin curas, ni ratones de sacristía. El obrero catalán se funde otra vez con el obrero de España y del mundo entero. Por encima de la Izquierda Catalana y de sus encubiertos corifeos.

Juan García Oliver
(Prisión celular, 27 febrero 1932) Subir


Trinidad, la Trini

A lo largo de la historia se ha hecho alegato a trinidades de diversa índole, como trinomios. Por ejemplo, "la Trinidad católica" cuyo trinomio correspondiente es el Todopoderoso, el Espíritu Santo, y el Mesías; o la "Trinidad comunista" trinomio del soldado, el campesino y el obrero, como así la refleja el muralista mexicano Orozco, en una de sus obras denominada "La Trinidad"; o la "Trinidad patriarcal" que exige la fusión del trinomio: obrera asalariada desdoblada en ama de casa, madre que ha de criar y educar a los hijos, compañera y amante del marido.
Veamos a continuación algunas ramificaciones de esta última "Fusión trinitaria":
En primer lugar, "la ramificación de la Trini nacida en los años 30": proletaria, analfabeta, católica, cónyuge sumisa, en el mejor de los casos con vivencias ninguneantes, madre de seis hijos, uno de ellos discapacitado intelectual, con enfermedad cardiovascular. Esta Trini, ha pasado parte de su infancia y adolescencia trabajando en los campos de su pueblo, forzando sus lumbares; en la época del éxodo rural emigró a una de las grandes ciudades del Estado, a trabajar en el sector textil, pasando la mayoría de su jornal junto a una máquina de sonido estridente que la ha provocado la hipoacusia (sordera a ciertos niveles audiométricos) que hoy presenta, así como, consecuencia también laboral, dada la inhalación de productos tóxicos empleados en la fábrica en la que trabajaba, un diagnóstico oncológico de "neo faringítica". Ha dedicado su vida a los demás, trabajando dentro y fuera de casa para sacar adelante a sus hijos e hijas. Ha llevado al pie de la letra todo aquello que dictaba el Estado, el Patrón, la Iglesia y el Patriarcado, y ahora, a sus setenta y bastantes años, sorda y con cáncer, pasa los días, del geriátrico donde se encuentra su marido enfermo de alzheimer, a la RESCO, residencia y centro ocupacional, donde se encuentra su hijo discapacitado, preguntándose si alguien la felicitará en el día de la mujer trabajadora, o si algún día, quizás a título póstumo, alguna calle llevará su nombre.
Seguidamente hablaremos de la "ramificación de la Trini nacida a principio de los años 60". Esta Trini, es la segunda de cuatro hermanos, descendiente de progenitores andaluces, propietarios de algunas hectáreas de tierra en su pueblo, y poseedores de cierto capital, parte heredado y parte consecuencia de años de ahorro y trabajo. Se ha criado en un barrio obrero como, por ejemplo, Carabanchel. Ha cursado estudios universitarios y a base de competir con sus compañeros y compañeras, ha alcanzado un cargo ejecutivo en la empresa para la que trabaja, aunque esto le resulte frustrante e injusto, puesto que el crecimiento de ésta se debe, en parte, a todos los tapujos que ella ha desarrollado, y aun así, no es considerada, a efectos legales, miembro de la misma, no obstante, gran parte de los escritos llevan su firma, hecho que ha comunicado a sus amigos, en una de esas cenas sociales a las que acude asiduamente, acicalada como su status exige, llegando en un Audi A4, desde el chalet que habita a las afueras de Madrid. Su marido, al cual se unió en Sagrado Matrimonio, se siente orgulloso de él con respecto a ella; él, ingeniero agrónomo, descendiente de una familia acomodada, ha contribuido al refinamiento de Trini, y ahora, en estas reuniones sociales recoge los frutos de su cosecha.
Lo que Trini no cuenta en estas cenas, ni en el gimnasio, ni en la sauna, es que por las mañanas, cuando se mira en el espejo, no reconoce a la tía que tiene delante, como tampoco cuenta la soledad que percibe bajo esa coraza consumista que ella misma se ha fabricado, ni tampoco los anhelos del pasado, en su barrio de Carabanchel: las tardes en el parque con sus amigas, las discusiones por la ropa con su hermana, los conflictos con sus hermanos por el reparto desigual de las tareas del hogar… ¡Reparto desigual! ¡Exigencias no equitativas! ¡Jerarquización! ¡Cargo ejecutivo! ¡Asalariados!..., gritan las voces de su interior.
Y ahora, comentaremos la "ramificación de la Trini nacida a mediados de los años 70": es la pequeña de dos hermanos, descendientes de unos progenitores que en los 70-80-90 gestionaban y dirigían una Pyme, residentes en la zona Sur de Madrid, por ejemplo. Ha recibido formación académica universitaria y de postgrado, en escuelas nacionales e internacionales, unas veces con gestión becaria, otras con apoyo económico de sus padres, y de sus ahorros obtenidos de algún que otro trabajo temporal. En la actualidad está emancipada, convive con su novio, abogado, hijo de obreros, como ella. Los padres de ambos aportaron un dinero para pagar la entrada del piso en el que hoy residen, el resto de la hipoteca lo pagan poco a poco, como pueden, él destina un dinero de la nómina que obtiene como abogado del departamento de gestión de una cadena de hipermercados, y ella equitativamente, aporta la cuantía de su salario como miembro titulado de la agencia inmobiliaria para la que trabaja.
Esta Trini, sabe que el mundo va fatal, que hay guerras, violencia hacia las mujeres, niños que pasan hambre en otros países, pero ella, ella, no puede hacer nada. A veces, se levanta y descubre en sí misma cierta apatía, pero lo atribuye a la falta de recursos para combinar en su armario; por ello, a la salida del trabajo, hoy, se pasará por algún centro comercial y se comprará algún pantalón, un par de camisas, y quizás, para no malgastar, algún par de zapatos. Quizás, lo pueda lucir este fin de semana cuando quede con sus amigas, sólo chicas, y éstas, y algún otro que la observe haga mención, corporal o verbalmente de la belleza de Trini, porque para ésta, la belleza está en lo que los otros admiran, no en lo que una misma admira y disfruta. A la salida del pub que suelen frecuentar, a lo mejor, este fin de semana, como otros, se encuentre con una pelea entre migrantes, y es que… ¡joder el mundo está hecho una mierda!, y en ese momento evocará todas las exigencias semanales a nivel laboral, familiar, de pareja… mezcladas con visualizaciones de alguna noticia del periódico o del telediario y… se girará hacia su amiga y la dirá "¿nos ponemos?", en un momento, podrá evadirse de las exigencias y conflictos de la vida, y disfrutar de la noche.

* * *

De forma simultánea, a lo largo de la historia, han cohabitado Trinis:
Proletarias: que se han levantado y se levantan como todos y todas ante el sonido del despertador, cuando la ciudad comienza a funcionar. Han acudido y acuden al centro de trabajo, cumplen con su competencia, sin esperar medalla del patrón, y sin agradecerle el salario, dado que entre ellos hay un acuerdo: trabajo-salario, ella cumple con su parte, y la persona que ejerce el cargo de patrón, ha de cumplir con la que le corresponde. No espera alcanzar ningún cargo ejecutivo porque cree y defiende una organización estructurada en eje horizontal, frente al vertical, donde todos y todas sean tratados y tratadas por igual. Ante las exigencias patronales responde con participación activa en organizaciones de trabajadores que luchan por la autogestión y autoorganización obrera, conscientes de que los derechos de los que hoy disfrutan no son regalos patronales, sino luchas obreras conquistadas.
Ama de casa: término que asigna para la realización de tareas del hogar, diferenciándolo frente a "sus tareas" porque en la convivencia todos y todas comemos, todos y todas manchamos y todos y todas descansamos, así que todos y todas contribuimos.
Madre de sus hijos: que contribuye en los cuidados asistenciales que éstos requieren y participa de la educación de éstos, pero afortunadamente no ha olvidado que es madre y mujer a la par, y que necesita y quiere tiempo para ella, para disfrutarlo sola o en compañía.
Compañera de su compañero: con el que comparte un sinfín de actividades: culturales, de ocio, sindicales, sociales, sexuales, del hogar, del cuidado y educación de los hijos… donde la opinión de ambos tiene el mismo valor, donde existe respeto, amor, confianza, una elección libre y madura, sin intereses económicos ni de status, sin contratos intermediarios que den veracidad a lo que sienten y quieren vivir y disfrutar.
Amiga de sus amigos y amigas: con los que comparte charlas constructivas y no comparativas, donde no se hace mención a lo que tengo, o al puesto de trabajo que desempeño, sino que se comparten experiencias, risas, copas, desgracias, lágrimas, momentos culturales, de ocio, de reivindicación, etc.
Compañera de reivindicación: que considera la lucha como un enriquecimiento personal y social, y que participa activamente en los movimientos sociales.
Esta Trini no es una "Superwoman", sino una mujer que exige y ofrece, a su entorno y a la sociedad; que por las mañanas, cuando se mira en el espejo dice ¡Ole, la tía que tengo ahí delante!, y, ¿sabéis por qué? Porque no anhela bienes materiales, porque no defiende el individualismo, porque no aboga en delegar el curso que ha de seguir su vida, porque no divaga sin más, porque no compara su patrimonio con el de la vecina, porque se quiere y quiere a los demás.
Tú, mujer, también puedes decidir que tipo de Trini quieres ser.

Grupo Tierra Subir


La asamblea: una organización justa
que tiene sus riesgos

La horizontalidad y el antidelegacionismo real para desembocar en la acción política revolucionaria conllevan una serie de perjuicios aparentes (generalmente por la irresponsabilidad de sujetos que la forman) a los que conviene combatir con firmeza para que siga prevaleciendo el asamblearismo y el apoyo mutuo.
En estos tiempos, intentar organizarse no jerárquicamente y sin delegar en nadie es difícil ya que se cuentan con los dedos de las manos los colectivos y organizaciones que así lo hacen. Además, para conseguir una organización en la que prime la relación de igualdad en un mundo brutalmente desigual es complicado. El modelo asambleario rompe con los principios de pasividad, silencio y obediencia a los que la familia, educación burguesa y trabajo nos han acostumbrado. Nos plantea un modelo de organización que implica unos procesos relacionales diametralmente opuestos a lo que estamos acostumbrados a padecer.
Allá donde el mercado impone la competencia, el consumo y la ignorancia; la asamblea fomenta la fraternidad, la participación, la cultura y el aprendizaje. Está claro que es ir a contracorriente. Aun es más, tenemos tan interiorizadas las estructuras capitalistas y autoritarias (y sus valores), producto del modelo social inculcado desde pequeñitos, que a veces más que asambleas hacemos (con la mejor de las intenciones) "paripés". Pero no hay que desanimarse, pues intentarlo según están las cosas no es poco. Con el tiempo se mejora y se aprende, siempre que haya voluntad, claro.

El movimiento asambleario: cuestiones preliminares
En cualquier caso, si nos organizamos de una determinada manera conviene saber bien cuál es esa manera y qué implica. La asamblea (nos referimos a la herramienta organizativa de lucha, que caracteriza principalmente a los movimientos libertarios de todo el mundo), implica una serie de cuestiones que muchas veces parecemos no tener claras, posiblemente por las dinámicas relacionales tan diferentes en las que ocupamos (o nos ocupan) el resto del tiempo. La asamblea se sostiene en dos pilares fundamentales: el apoyo mutuo y la libertad responsable. Sabemos que añadirle la palabra "responsable" a libertad es una reiteración, pues la libertad en sí misma implica un alto grado de responsabilidad y solidaridad. De todos modos conviene aclararlo ya que en estos tiempos donde tener un BMV, ascender en la escala social, esnifar cocaína, ir a un centro comercial, ver Gran Hermano, ir a trabajar en día de huelga, votar o vivir en democracia es denominado "libertad".
Cuando hablamos de libertad en el movimiento libertario y asambleario hablamos de una libertad tanto individual como colectiva. Actuar con libertad en la asamblea presupone dejar a un lado los egoísmos e intentar llevar a cabo las acciones que sinceramente más crees que benefician al grupo y no a ti solo. Esto es fundamental para poder gozar de una libertad individual: que la solidaridad colectiva, el apoyo mutuo sea una realidad. Bakunin escribió:
"Nadie puede reconocer su propia humanidad, ni por consiguiente realizarla en su vida, si no reconociéndola en los demás y cooperando a la realización por los otros emprendida. Ningún hombre puede emanciparse, si no emancipa con él, a su vez, a todos los hombres que tenga a su alrededor. Mi libertad es la libertad de todos, puesto que yo no soy realmente libre -libre no sólo en potencia, sino en acto- más que cuando mi libertad y mi derecho hallan su conformación y su sanción en la libertad y en el derecho de todos los hombres, mis iguales".
"La situación de los otros hombres me importa mucho, porque, por independiente que me parezca mi posición social, sea yo papa, zar, emperador o primer ministro, soy siempre el producto de lo que sean los últimos de estos hombres; si son ignorantes, miserables, esclavos, mi existencia estará determinada por su ignorancia, por su miseria o por su esclavitud. Yo, hombre inteligente y avisado, por ejemplo, seré estúpido por su estupidez; yo, valeroso, seré esclavo por su esclavitud; yo, rico, temblaré ante su miseria; yo, privilegiado, palideceré ante su injusticia. Yo, que deseo ser libre, no puedo serlo, porque a mi alrededor todos los hombres no quieren ser libres todavía, y al no quererlo resultan, para mí, instrumentos de opresión".
Precisamente, en el actual modelo socio-económico, se tiende a lo contrario (cada uno a lo suyo) pero difícilmente podemos ser felices y libres mientras permanecemos ajenos a la opresión e injusticia de las personas que nos rodean. Este principio de apoyo mutuo y solidaridad implica unas altas cotas de responsabilidad individual, tanto en la teoría como en la práctica, que hoy en día es difícil encontrar.
El apoyo mutuo (cuando nos tocan a uno nos tocan a todos) es la base de la asamblea. Ahora bien, el apoyo mutuo ha de ser equilibrado, si no, no será tal. Es decir, cuando alguien necesita apoyo ha de ser apoyado por los compañeros y viceversa. Generalmente la gente solicita el "apoyo mutuo" cuando tiene problemas, pero no lo da cuando los tienen otros. Eso no es apoyo (y menos mutuo), ni tampoco un ejercicio de libertad.
Hay una cosa en todo proceso asambleario: ha de estar encaminado a la acción y a la transformación social. Eso es algo que siempre ha caracterizado al movimiento asambleario: ser un método para la acción directa. No quiere decir ello que haya que hacer y hacer sin la pertinente puesta en común y reflexión acerca de lo que se ha de hacer, dónde, cómo, por qué... Pero está claro que una asamblea no será tal si se convierte en un continuo de especulaciones teóricas pseudorevolucionarias que quedan en nada. Una declaración de buenas intenciones de lo mal que está todo, o un esbozo de lo que hay que hacer pero que nunca se hace. Para eso ya están los bohemios en el bar. Nosotros queremos transformar la realidad y esa transformación solo tiene un camino: la acción.
La asamblea debe estar conectada con la acción. Es donde proponemos-decidimos y preparamos la acción, por lo que ya en la asamblea hemos de dibujar los hechos. Cuando uno propone en la asamblea y ésta le apoya, empieza ya a esbozar en su imaginación la acción. Y eso es bonito pues se está produciendo un acuerdo sin jefes, ni autoridad, una decisión que va a ser real, que va a ocupar un hueco en el tiempo y en el espacio. Cuando hay un distanciamiento entre la asamblea y la acción no es buena señal: algo falla. Cuando se queda en algo en la asamblea y ese algo no se produce o se produce mal quiere decir que el engranaje no funciona del todo bien, quiere decir que en las palabras todos cumplimos pero no así en los hechos. Y los hechos han de ser la culminación de la palabra, su mejor representación. Digamos que nos quedamos cojos si no intentamos hacer lo que decimos. Para la asamblea si algo no se hace como se acordó (y por quien lo acordó, es decir toda la asamblea) es como no acabar de hablar.

Las actitudes no asamblearias
Habitualmente en las asambleas un sujeto propone una acción que luego por x razones no va a desempeñar. Cuando alguien dice y otros hacen se está rompiendo drásticamente el principio de apoyo mutuo. El ejercicio de libertad (responsable) consiste en que quien propone está dispuesto a realizar dicha acción (si así lo acuerda la asamblea) hasta sus últimas consecuencias con el apoyo de los compañeros, claro está. Habitualmente quien propone desaparece en la acción; esto viene a convertirse en un "patrón de la asamblea", esto es, decir para que otros hagan (como en el trabajo asalariado). Todos deben aportar en la medida de sus posibilidades trabajo fuera de la asamblea. Ésta sólo es el órgano decisorio. No vale proponer y proponer para luego no hacer. Si sabes que no vas a hacer permanece a la escucha, opina, valora, pero nunca determines, pues estarás engañado al grupo, y por extensión a ti mismo.
Del mismo modo, si una propuesta no sale adelante no pasa nada (aunque sea tuya). Precisamente una construcción conjunta requiere de todos, y lo normal es que no siempre tengas el apoyo de la asamblea. Eso, lejos de ser malo, es un buen síntoma, pues si tus propuestas siempre salen adelante sin ningún cuestionamiento puede que se esté produciendo un jerarquía (aunque sea implícita). Y la jerarquía, por muy soterrada que sea, es enemiga esencial de la asamblea. Limarla al 100 por 100 es muy difícil, pero acercarse a ello es bueno y reconfortante. Por eso mismo si una propuesta una vez expuesta y explicada convenientemente no convence, no hace falta insistir mil veces y que se apruebe finalmente por pesadez. Eso genera un desgaste muy negativo que acaba explotando tarde o temprano. Hay que estar abierto a que las propuestas sean completadas por los demás, esto suele ser enriquecedor, pues 10 suelen tener más y mejores ideas que 1. Si la cosa no sale finalmente como tu tenías en mente (porque así lo quiere la asamblea) lejos de ser malo, puede que sea mejor para todos. Si te echan para atrás una propuesta no hay que tomárselo como algo personal siendo así egótico e infantil, rompiendo los lazos de fraternidad ya establecidos o en vías de establecerse.
Suele ser habitual que en las asambleas hablen más los mismos. Tiene su lógica ya que unos se suelen implicar más o tienen más experiencia y facilidad de palabra. Esto no es malo siempre que no monopolicen la palabra impidiendo así opinar a otros. Por ello no está de más hacer ruedas de palabras habitualmente para animar así a que opine todo el mundo y que la gente vaya tirando los pánicos a la papelera. Conviene explicar aquellas cosas que muchas veces se tratan sin que mucha gente las entienda porque llevan poco tiempo en el asunto, conviene, así mismo, crear el ambiente y el caldo de cultivo ideal para que la gente vea en la implicación no sólo una carga de trabajo, sino algo bello y justo en lo que dedicar su tiempo. Está muy feo reírse de propuestas con las que no se está de acuerdo o creer que gritar da la razón. No hay nada mejor que argumentar tranquilamente tu desacuerdo. Los comentarios que te pueden parecer graciosos (machistas o especifistas) están fuera de lugar, ya no estás en el cole, y lejos de ser el graciosillo de turno puede que quedes como un auténtico bobo.
Como hemos dicho, las asambleas son órganos decisorios para la acción, perderse en debates filosóficos suele ser contraproducente para la asamblea (pues lo es para la acción). No es que debatir sea malo, todo lo contrario, pero no es ese el lugar más adecuado para hacerlo. Hay muchos días y muchas horas para debatir, si sale un tema que se considera de debate y que interrumpe la asamblea es sencillo: se le puede poner fecha y hora; eso sí, luego hay que ir al debate, porque si no queda muy contradictorio todo, como aquello de "proponer y no hacer". La formación, el autoaprendizaje, tanto individual como colectivo, es cosa de todos los días, y si hay que dedicarle tiempo, por supuesto, ha de ser una prioridad, y qué mejor que decidir ese momento en la asamblea. Pero hay que diferenciar entre decidirlo y realizarlo allí.
La asamblea no es un mero acto social. A veces la gente va allí a hacer corrillos, a ver a los amigos que hace una semana o un mes que no ve. Hay muchos sitios en donde ver a los amigos y charlar de lo que quieras con ellos, no en la asamblea. Generalmente los corrillos molestan y a quien se toma en serio la asamblea les sientan mal. Tomársela en serio, obviamente, es algo que también está dentro del propio proceso asambleario. Si te aburres y vas a la asamblea a pasar el tiempo y sólo a pasar el tiempo, estas mejor en el bar. Los objetivos de la asamblea han de ser otros que recordar la última borrachera o quedar para tomar un café. Y ya que hablamos de seriedad, la puntualidad y asiduidad de la gente que acude a la asamblea, es un síntoma de ello.
Con frecuencia las personas que menos hincan el codo, que menos hacen (y más dicen), por lo que son esencialmente antiasamblearios (aunque no lo sepan), dicen que ha estado mal tal o cual acción. Las valoraciones tras las acciones son muy importantes pero siendo conscientes de lo que ello conlleva. Normalmente son pocos quienes las realizan y las dificultades contextuales y el exceso de trabajo que se ha acumulado es tal que es normal que se den más errores de los habituales. Ahora bien, es bastante injusto que quien no hizo nada, de lecciones de "como habría que haberlo hecho", o "cuáles fueron los grandes fallos". El que quiera valorar que se moje el culo, si no pierde toda la credibilidad, y realiza una cosa que se llama delegar, que es otro gran enemigo de la asamblea. Si lo que busca son juicios de valor desde la pasividad que se haga articulista de la prensa burguesa, pero que deje tranquila a la asamblea. Las valoraciones han de ser justas, entendiendo el proceso donde se desenvolvió la acción y si no has hecho absolutamente nada (por los factores que sea) es mejor que empieces por ahí y que tu opinión sea humilde, sencilla, constructiva y realista. Las acciones llevan mucho trabajo y a quien las hace le suele sentar bastante mal que quien no hizo nada las tirotee.
Se puede delegar de muchas maneras dentro de la asamblea y la militancia: dejando que siempre los mismos hagan las cosas no tomando la iniciativa, diciéndole a alguien que diga tal o cual cosa que a ti te interesa porque no vas a la asamblea, diciendo lo que hay o no hay que hacer cuando lo van ha hacer otros... Son todo ello irresponsabilidades que hay que ir limando, minimizando en cuanto se produzcan.
Cuando decimos que la asamblea es una herramienta para la acción tenemos en mente que la acción es lo primordial y que es algo cotidiano. La asamblea es simplemente la manera de organizar y decidir bien esa acción cotidiana entre un determinado grupo que se presupone que la realiza, que la está realizando a diario. Si un colectivo sólo se ve en las asambleas (o cada 4) suele ser un verdadero desastre organizativo que suele reducir su actividad a palabrería fácil y gratuita. Es bien distinto que un grupo de militantes, entendiendo la militancia como algo diario (una manera de vivir) refleje sus acuerdos en las asambleas y que todo ello repercuta de nuevo en su actividad diaria para culminar en la acción disfrutando así del placer que produce la subversión y la desobediencia.
Las asambleas son reuniones que se producen semanalmente, a veces ni eso, y que suelen durar relativamente poco. Si ponemos una media de 2 horas por asamblea a una asamblea por semana nos quedan 96 horas de palabrería al año. Eso es muy poco para poner entre las cuerdas al sistema. Con sólo ese esfuerzo los empresarios y los políticos se ríen de nosotros, y eso no queremos que pase. Si queremos cambiar las cosas, las cosas no se cambia solas, requieren inevitablemente muchísimas más horas que las de la asamblea para tan bello fin.
Suele ser habitual que en las asambleas la gente fume como carreteros sin tener en cuenta que hay gente no fumadora a la cual puedes molestar. En la asamblea es mejor no fumar por respeto a quien no fuma y no tiene porqué comerse tu humo (con lo que ello conlleva). Si no lo puedes evitar, porque te controla un cigarro, salte fuera a fumar y de paso plantéate las cosas.
Hay que ser muy prudente a la hora de hacer las propuestas. Hay que tener en cuenta las infraestructuras y los medios humanos y materiales con los que se cuenta. Hay que tener claro cuáles son los objetivos a alcanzar, y las estrategias a utilizar y, por supuesto, el porqué de todo ello. Habitualmente algún sujeto propone cosas despampanantes, muy agradecidas a los oídos pero que carecen de sentido ya que no tienen en cuenta los medios y la capacidad del grupo al cual pertenece (o cree pertenecer) para llevarlas a cabo. Nos reiteramos en que la acción es el objetivo, pero no a cualquier precio, de cualquier manera o de modo engañoso. Los pies en el suelo. Hay que valorar las cosas, saber bien dónde las hacemos y por qué. Del mismo modo que no hay que hacer las cosas a la ligera tampoco es bueno ser tiquismiquis con todo y poner el grito en el cielo porque algo no sale exactamente como uno piensa. Es una construcción sociopolítica meditada, reflexionada y pactada. No hay que hacer las cosas por sistema (sin plantearlas) pero tampoco es bueno poner pegas a todo por sistema.
En ocasiones se inician proyectos que no se acaban, bien por la dinámica estresante que produce que muy pocos sujetos hagan muchas cosas o bien por la irresponsabilidad de algunos que dicen hacer lo que nunca harán o terminarán; eso vuele a chocar frontalmente con los principios de la asamblea y en un estado ideal de la misma, un sujeto debe ser lo suficientemente responsable para saber callarse cuando es consciente de la no-realización de algo, y si no es así, ha de ser la asamblea quien ponga los puntos sobre las íes. A veces se dan situaciones desagradables pero es inevitable, generalmente sucede cuando se ejercen estas actitudes antiasamblearias. La asamblea ha de ser firme con este tipo de elementos que van de asamblearios aunque en realidad no sepan lo que es, pues si optamos por el "todo vale", la asamblea con el tiempo se resentirá y lo acabará pagando caro.
Muchas veces se dice que "se va hacer esto y lo otro" y nunca se hace porque realmente nadie mueve el culo o simplemente es imposible que se haga ya que el contacto existente es casi casual; así es muy difícil emprender un proyecto, por pequeño que sea. Por ello reiteramos que hay que ser realistas y pragmáticos. Establecer prioridades e ir ejecutándolas sin prisa pero sin pausa y, aunque requieran esfuerzo y trabajo, conseguir que sean algo gratificante y no desolador.

A modo de conclusión
Todo lo que acabamos de relatar no intenta sentar cátedra, ni mucho menos. Es una apreciación, una crítica y una autocrítica, que nace desde la experiencia, a la organización (pseudo)asamblearia que se produce con demasiada asiduidad. Intenta ser una aportación válida para los movimientos sociales que admiten estos métodos organizativos como los únicos válidos y honrados.
Las asambleas, la militancia en general, es demasiado importante para tomarlo a la ligera. Quien va a una asamblea, quien se involucra en un proceso, ha de saber que desde el momento que toma esa decisión está asumiendo una serie de responsabilidades que implican cotas no habituales de compromiso, de ejercicio de la auténtica libertad (no la burguesa) y la puesta en práctica de los principios más fundamentales del apoyo mutuo.
No se nos escapa que es muy complicado llegar a un buen funcionamiento asambleario. Creemos que es posible, efectivo y que merece la pena. Pero ello requiere del esfuerzo de todos y sobre todo que las personas que asisten a una asamblea sepan lo que es realmente eso, y si no es así, que estén dispuestas a aprenderlo.
A veces los colectivos se van al garete o sufren períodos de crisis por estos motivos, por la irresponsabilidad de ciertos sujetos que creen que la asamblea (y la militancia en sí) es un circo de feria. Las actitudes irresponsables hacen daño y una asamblea bien cohesionada debería rechazarlas de inmediato. No es tan raro por ello que muchos colectivos se hayan ido cerrando llegando al punto de realizar asambleas totalmente cerradas, de gente comprometida y afín que sabe detrás de lo que anda, para realizar su activismo con más efectividad. Han comprobado, seguramente muy a su pesar, que las asambleas abiertas se tornan en un nido de irresponsables que tiene más que ver con un pasatiempo personal o con una flipadura mental que con un proceso revolucionario real. De todos modos, es una pena que haya que tomar esas decisiones. Lo ideal sería que las asambleas fueran abiertas y que la conciencia asamblearia estuviera presente en todas las cabezas pensantes que las protagonizan. Pero distamos mucho de eso, por ello creíamos de interés esta aportación.

I. N. Subir


Los anarquistas y la educación

El anarquismo es el único proyecto político y social que tiene la educación en el corazón de su devenir teórico y de su práctica.
Los anarquistas, en efecto, dado que rechazan imponer su proyecto de sociedad basándose en una toma de poder (ya sea "democrático" o dictatorial), están "condenados" a tener que convencer de sus propuestas y a hacer constantemente labor educativa. De una educación libertaria, ya que se trata de educar en la libertad, la igualdad, la autogestión y el apoyo mutuo mediante la práctica de esas "virtudes".

Algunos principios básicos
En primer lugar, la educación libertaria afirma su vinculación indefectible a ciertos valores: la libertad, la igualdad, la autogestión y el apoyo mutuo.
En segundo lugar, la educación libertaria afirma que esos valores, que no son innatos, sólo se pueden adquirir por medio de una educación permanente. De este modo, incluso si la educación libertaria evoluciona de forma natural en el espacio de la infancia y de la escuela, abarcará igualmente todos los tiempos de la vida y todos los espacios sociales.
En tercer lugar, la educación libertaria afirma que la educación en la libertad, la igualdad, la autogestión y el apoyo mutuo ha de pasar por la práctica de la libertad, la igualdad, la autogestión y el apoyo mutuo.
De todo esto que acabamos de exponer se deducen de modo natural algunos de los principios básicos de la educación libertaria:
-El niño no pertenece ni a su familia, ni al Estado, ni a la religión, sino a su propia libertad y debe ser considerado como un ciudadano en su totalidad en una república social.
-La educación del niño debe ser global (física, intelectual, manual y moral).
-La escuela no está al servicio de la economía sino de los niños, y debe tener como objetivo fundamental contribuir a su desarrollo como seres humanos y como ciudadanos.
-La escuela, por ser un lugar de transmisión de saberes, debe también y sobre todo ser un lugar de construcción de saberes en todos los géneros: escolares, educativos y ciudadanos.
-La escuela de la igualdad de oportunidades es la que tiene en cuenta la realidad particular de cada uno, permitiéndole desarrollarse al máximo de sus potencialidades. Eso excluye toda uniformización, selección y otras cuestiones similares.
-La escuela y la educación sólo tienen sentido libertario como factores de transformación social. Como espacios de construcción de una sociedad desembarazada de la explotación y de la opresión del ser humano por el ser humano.

De la teoría a la práctica
El orfanato de Cempuis (1880-1894). En 1880, Paul Robin, antiguo miembro bakuninista de la Internacional, asumió la dirección del orfanato de Cempuis (Oise, Francia). Eso le dio la ocasión de poner en práctica su proyecto de educación global. En Cempuis había educación física, enseñanza intelectual y manual, educación artística, una misma enseñanza para los niños que para las niñas, cursos de educación sexual, acercamiento enseñantes-enseñados de modo no autoritario… La Iglesia consiguió el cierre de Cempuis por practicar la coeducación.
La Ruche (1904-1917). En 1904, cerca de Rambouillet, Sébastien Faure decide intentar la aventura de una escuela para el proletariado. Su nombre: La Ruche (la colmena). Y los mismos principios que en Cempuis. Escuela libertaria laica, gratuita, autogestionada, que pretendió ser una cooperativa. La guerra acabó con ella.
Las escuelas modernas (1901-1909). En 1909, cuando Francisco Ferrer fue fusilado en Barcelona (debido a que las escuelas modernas habían favorecido el desarrollo de las revueltas obreras contra la guerra de Marruecos), había varios cientos de escuelas modernas en España. Eran escuelas mixtas, laicas, libertarias, sin castigos ni exámenes, sostenidas por numerosos sindicatos obreros.
España 1936. Durante la revolución española, el movimiento libertario reinició a gran escala lo que habían iniciado Robin, Faure y Ferrer.
Bonaventure (1993-2001). En 1993, la república educativa libertaria Bonaventure abría sus puertas en la isla de Oléron. Libertaria, laica, gratuita… su historia aún está por escribir.

Jean-Marc Raynaud
(Le monde libertaire) Subir


 

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