PERIODICO ANARQUISTA
Nº 203
 JUNIO 2005

 

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El Estado asesina

El pasado 6 de mayo los médicos certificaron la muerte de Nicolás David Neira Álvares, un joven de 15 años que marchaba en el bloque anarquista en la manifestación del Primero de Mayo en Bogotá. Como no ocurría desde hace tiempo, muchos jóvenes salieron a las calles a protestar contra el capitalismo. La gigantesca marcha que incluía sindicalistas, campesinos, estudiantes, desempleados y activistas caminó de manera no-violenta por la carrera séptima de la capital. La manifestación no sólo recordó a aquellos que fueron asesinados por el Estado en Chicago, sino que además denunció la precaria situación económica y social que vive actualmente el país, exigió un alto a las negociaciones del TLC e hizo públicas las atrocidades cometidas por el actual gobierno fascista. Atrocidades que también ocurrieron este fatídico día cuando el ESMAD empezó a lanzar gases lacrimógenos sin ninguna razón y procedió, después de una explosión, a reprimir violentamente a los manifestantes, golpeándolos con bolillos y balas de goma. Fue precisamente durante esta represión cuando varias personas fueron gravemente heridas, incluyendo a Nicolás, que fue golpeado en la cabeza por la policía hasta quedar inconsciente. Aproximadamente ocho policías rodearon a Nicolás y, se cubrieron con pasamontañas, impidiendo que el resto de los manifestantes viera sus caras y que Nicolás fuera rescatado. Después de un tiempo, Nicolás fue finalmente llevado por algunos compañeros a un Hospital ubicado en La Perseverancia. Ahí, Nicolás esperó por unas horas hasta que fue trasladado al Hospital de Salud Coop, donde permaneció en condiciones críticas hasta el día de su fallecimiento.
Durante esa semana muchas personas trataron de denunciar la situación escribiendo artículos y comunicados en los medios alternativos, ayudando a la familia, organizando una demanda pública y protestando frente al Hospital. Muchas de estas personas han sido hostigadas por la policía. Los medios de comunicación están encubriendo los hechos. Los ESMAD dicen que nunca golpearon a los manifestantes, pese a todas las pruebas visuales que se han presentado.
La triste muerte de Nicolás y la violenta represión realizada por la policía es la consecuencia de este sistema injusto que busca silenciar todas las voces de aquellos que están tratando de crear un mundo de libertad e igualdad.

C.E.L. Subir


Sombra y luz,
luces y sombras

Al final de los años 70 el mundo se encuentra en plena Guerra Fría y dividido en dos bloques enfrentados: por una parte, los países comunistas satélites de la Unión Soviética o de China sometidos a dictaduras totalitarias; y por otra están los países capitalistas, bajo la dictadura del capital, dictaduras militares en muchos casos también (España saliendo del franquismo), o a pseudo-democracias parlamentarias.
A la muerte del Papa Pablo VI es nombrado un tal Juan Pablo I del que se dice puede iniciar cierta apertura en la Iglesia Católica. Ser aperturista en la jerarquía vaticana sólo significa ser un poco menos conservador. Éste muere inesperadamente en pocos días desconociendo hasta la fecha las causas reales de su muerte. Le sucede el cardenal polaco anticomunista Karol Wojtyla.
Polonia se halla al borde de la insurrección, sumida en huelgas protagonizadas por los trabajadores de los astilleros de Gdansk afiliados al sindicato "Solidaridad". Algún día se debería conocer el papel de los Estados Unidos de América y de sus servicios de inteligencia en la elección de Juan Pablo II. Los países comunistas, iluminados por la fe y empujados por la miseria y las ansias de libertad, empiezan a derribar los muros totalitarios.
El papado de Juan Pablo II se encuentra lleno de contradicciones, de luces y de sombras: se mete en política para derribar regímenes comunistas, pero en su primera visita a Sudamérica amonesta públicamente al cura guerrillero Ernesto Cardenal por formar parte del gobierno sandinista. Días después se reúne con Hugo Banzer, Videla, Pinochet... algunos de los más sanguinarios dictadores, con miles de muertos a sus espaldas, a los que bendice y no amonesta.
Dicen que fue el Papa de los pobres y que ha condenado la pobreza y el capitalismo, pero solo ha generalizado sin denunciar públicamente a los causantes de la miseria, incluidos el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Hoy el Tercer Mundo profundiza en su pobreza y el Primero se acerca a ella cada día un poco más, gracias a las políticas neoliberales y globalizadoras de los amigos de Juan Pablo.
Dicen que fue el Papa de los jóvenes. ¿También de las víctimas de la pederastia ejercida por curas y religiosos contra sus jóvenes feligreses? Juan Pablo II ha colaborado en la ocultación de todos los casos de abusos sexuales cometidos dentro de la Iglesia, pues no los ha condenado, ni excomulgado a los culpables. Al contrario, algunos han promocionado ocupando en la actualidad cargos de relevancia en el Vaticano. Son cosas de la doble moral católica.
Durante el pontificado de Juan Pablo II se ha intentado anular los movimientos cristianos de base (más comprometidos con la realidad social). Los seguidores de la Teología de la Liberación ( la Iglesia de los pobres en Sudamérica), prácticamente han desaparecido. Sus líderes han sido asesinados por dictadores corruptos o han sido apartados por Roma de sus responsabilidades. Mientras que sectas católicas como los Legionarios de Cristo o el Opus Dei ven fortalecidas sus posiciones dentro de la jerarquía eclesiástica y dentro de algunos gobiernos. Forman parte del Poder político, económico y social y Juan Pablo se rodeó de ellos. Y, o se está con los ricos, o se está con los pobres.
Otra de las intervenciones directas del Papa y que siguen desmontando su supuesta ideología progresista, es el inmenso proceso de beatificaciones de religiosos muertos en la Guerra Civil española y de reconocidos ultraderechistas (Escrivá de Balaguer, por ejemplo). Ninguno de los nuevos beatos luchó en el bando legalista, ningún trabajador, y había muchos católicos también. Procesos que antes duraban siglos han sido resueltos en cuatro días. El Opus controlaba en la sombra y Juan Pablo fue su brazo ejecutor.
Lo que sí supo hacer el Papa fue ganarse a los poderes mediáticos y utilizarlos en su propio beneficio. No daba un solo paso sin cámaras de televisión o legiones de periodistas. Hasta en su agonía ha ocupado miles de páginas en la prensa escrita y horas y horas de televisión. Ya de paso han querido vendernos su enfermedad y sufrimiento como símbolo de entereza cristiana, aguantando los dolores que nos manda Dios. Pocas veces sacan las televisiones la agonía en vida de muchas familias que no tienen qué llevarse a la boca, o la de miles de ancianos que viven y mueren en soledad sufriendo de verdad.
Y toda esa gente, bajo su ventana, esperando la última aparición pública. O su muerte en directo ante las cámaras.
¿De qué nos ha servido que pidiera perdón por la muerte de Galileo si la Iglesia sigue entorpeciendo el avance de la Ciencia? O que diga: "que no, que lo del infierno es una metáfora", cuando por defender esa idea la Iglesia causó miles de muertos en las guerras religiosas o durante la Inquisición. ¿Acaso no se dan cuenta de que el verdadero infierno está aquí, sobre la Tierra: en las colas del paro, en la explotación laboral, en el abuso sexual, en la discriminación, en la emigración forzosa, en las cárceles, en las hipotecas abusivas, en las políticas deshumanizadas, en la pobreza y la miseria?
En este período la Iglesia ha sufrido una regresión, un alejamiento de la realidad y el abandono de políticas aperturistas que debería retomar el próximo pontífice, cosa que dudamos.
En España, la Iglesia empieza a sentirse mártir y perseguida porque se le dice que cumpla sus compromisos con el Estado y alcance su autogestión. Cuando ven peligrar sus seculares privilegios se sienten perseguidos.
Sabemos que no vamos a terminar hoy con las religiones, ni con ésta ni con las otras, pero nos vemos obligados a llamar a las cosas por su nombre y a luchar por un mundo más digno y humanizado alejado de toda clase de supersticiones y miedos supraterrenales.
Diréis: ¿y a vosotros, ateos como sois, qué os importa lo que haga o deje de hacer la Iglesia Católica?
Nos importa porque las decisiones de la Iglesia son seguidas por muchas personas que se las creen a pies juntillas, con lo que se las impide su capacidad de pensar y de elegir libremente su toma de decisiones, porque directa o indirectamente son impuestas incluso a quienes las rechazan de plano. Como puede ser la obligatoriedad de la enseñanza religiosa en las escuelas, o su oposición a ciertos descubrimientos científicos, el aborto libre, la eutanasia, uso del preservativo, etc.
Porque la religión predica sumisión y sometimiento.

Grupo Tierra subir


De Stonewall a Madrid

Para quienes ignoran o desconocen, y para quienes de una manera sesgada e intencionada prefieren omitir y rehusar del contexto político y social de la revuelta que dio origen al 28 de junio como día internacional del orgullo homosexual, retroceremos tan sólo unos años atrás y nos situaremos en el Stonewall, lugar de encuentro de hombres y mujeres no-heterosexuales en pleno corazón del Village neoyorquino, allí el 28 de junio de 1969 comenzó una revuelta que duraría más tres días de disturbios contra la policía y que culminó con la detención de unas 300 personas, marcando un antes y un después en la lucha de gays, lesbianas y transexuales por nuestros derechos sociales.
La policía constantemente emprendía redadas en los bares y locales del "ambiente" neoyorquino con la justificación de controlar el respeto y la correcta obediencia sobre las leyes de consumo de alcohol, de la misma manera que se insinuaban a gays y lesbianas para mantener relaciones sexuales, identificando así a cientos de personas para engrosar sus listas homófobas de presuntos "alteradores del orden". La persecución solía culminar con bares clausurados y personas detenidas. Pero el 27 de junio, la policía acudió esta vez a la calle Christopher al pequeño bar Stonewall, pero el silencio de las noches de represión y captura fue roto y comenzó el principio de un momento histórico para la reafirmación y la lucha de gays, lesbianas, transexuales y otros transgeneros. Las personas presentes en el bar hicieron frente a los agentes. Un parquímetro barricó la puerta, dejando a los agentes en su interior encerrados, a lo que respondieron destrozando el lugar y pidiendo refuerzos. Las sirenas, las luces de los coches y cientos de policías para sofocar y reprimir la revuelta tomaron el barrio, porque los hechos de Stonewall fueron más que un simple momento de tensión, sino la culminación y el límite de lo que ya era odiado y rechazado. Más y más personas fueron sumándose a los disturbios, el fuego y las barricadas transformaron el miedo cotidiano en una protesta cargada de energía y rabia contra quienes durante años les habían silenciado, acosado y reprimido; quienes con su prepotencia y homofobia intentaban clausurar todo lo que no fueran los esquemas de una sociedad conservadora y totalitaria. A los tres días la policía consiguió tomar el barrio, los duros disturbios tuvieron una repercusión mayor de la esperada girando la noticia por todo el globo, lo que originó el interés y la indignación al saber de lo sucedido a muchas personas; a partir de este momento el debate social e incluso estatal consiguió poner en cuestión la negación de derechos y el anonimato de cientos de miles de personas, que hasta entonces no habían tomado una posición y actitud de "orgullo" y dignidad por su condición sexual. En poco más de un año eran 300 los Frentes de Liberación Homosexual, y el 28 de junio de 1970 se convocaron en varias ciudades de los EE UU las primeras marchas de conmemoración y lucha, declarando aquel como el Día Internacional del Orgullo Gay.
En aquellos años la Ley de Peligrosidad Social franquista encarcelaba y humillaba a los gays, lesbianas, transexuales, travestis, prostitutas y trabajadores del espectáculo cayendo sobre ellos duras condenas de cárcel, de trabajo forzado o internamientos en centros donde se aplicaban terapias como la de aversión, tratamientos psiquiátricos, torturas y todo tipo de experimentos "científicos y médicos"…
Hoy según parecen los hombres y mujeres, los chicos no heterosexuales vivimos en completa igualdad con las estructuras heterosexuales imperantes; hoy podemos actuar y manifestarnos en libertad, podemos incluso caer simpáticos y divertidos para la sociedad del espectáculo, es hasta recomendable poner un gay en tu vida y dar una vuelta por los lugares del ambiente consumista y monopolizador. Es reclamo publicitario, somos un objetivo e interés para las multinacionales de la estética y la imagen. Y por supuesto somos el voto rosa, para catalizar nuestras aspiraciones y reivindicaciones y convertirlas en eslóganes vacíos de todo contenido y raíz. Pero la realidad es bien diferente, por eso nuestro proyecto es íntegramente anarquista, es decir, desde la radicalidad, entendemos ésta como la lucha desde la raiz de los problemas y desde las propias personas.
El Día del Orgullo Gay ha sido asimilado y convertido en un desfile multitudinario, promocionado por empresas y negocios rosa, donde el sentido reivindicativo y provocador ha quedado relegado a la exaltación del cuerpo, y lo que socialmente es aceptado. Pero debemos entender y ser conscientes de que son muchos los motivos que nos impulsan a luchar y éstos están tan arraigados como lo es la propia estructura familiar, donde se desarrollan todas las doctrinas y valores de la sociedad. La concepción de la sexualidad y los roles atribuidos a cada genero, y esto está totalmente insertado en nuestros cerebros.
Pensamos que aquellos tres días de disturbios nada tiene que ver con el hoy llamado Desfile del Orgullo Gay, pero que los motivos que impulsaron aquella revuelta hayan sido hoy superados, pues más bien todo lo contrario. Debemos ser criticos y cuestionarnos los pasos que han dado los colectivos de gays y lesbianas o lo que sería el Movimiento GLBT (gays, lesbianas, bisexuales, transexuales) que han basado sus proyecciones de lucha en equiparar a GLBT al modelo de la sociedad heterosexual, sin plantearse que precisamente el problema está en la concepción de la sexualidad, las diferencias de genero, las etiquetas, los roles…
Nosotros como anarquistas aspiramos al cambio radical de esta sociedad y sus valores imperantes, y por tanto no nos conformamos con la "aceptación" y asimilación, ya que el problema no está en nosotros sino en como la sociedad y las personas afrontan y nos encasillan en las parcelas de lo "no correcto", adjudicándonos a cada uno de nosotros una posición.

Mariquita Libertaria Subir


Contra la propaganda del franquismo

El franquismo nos educó en la mediocridad y la cobardía política, y entre otros muchos males, heredamos una historia embrutecida y cargada de parcialidad a favor de los que fueran vencedores de una guerra civil y de un dictador que se autoproclamó Caudillo de España por la Gracia de Dios.
A modo de aclaración, y quizá también de información, por si alguno ya lo olvidó: Los casi cuarenta años que separan las fechas del 1 de abril de 1939 -día elegido oficialmente por los franquistas para dar por terminada la guerra civil- y la del 20 de noviembre de 1975 -día de la muerte de Franco- hubo en este país un sistema político dictatorial de corte fascista.
Durante ese período, además de otros horrores, la dictadura aplicó implacablemente con todos los medios a su alcance, su propio método propagandístico de exaltación al régimen y culto a la personalidad, sólo comparable al utilizado por la Alemania nazi, la Italia de Mussolini, o paradójicamente, el utilizado por el estalinismo en la antigua Unión Soviética y otros países de su órbita; propaganda, que cumplía un fin en sí misma: aterrorizar.
Llenaron el territorio español con toda la iconografía del régimen y del partido único, la Falange: la nomenclatura de calles y plazas de la mayor parte de las ciudades y pueblos, nos recordaba a diario los nombres de los vencedores militares y de los salvadores de la patria. El tétrico recordatorio de sus mártires, con la alegoría "Caídos por Dios y por España", parapetados en las fachadas de muchas iglesias, o los monumentos en espacios públicos, dedicados exclusivamente a sus muertos, contribuían a crear un clima de confusión y terror en la sociedad, que en muchos casos se prolongaría hasta nuestros días.
A todo esto, cabe añadir el exterminio político del adversario, utilizando para ello la represión más brutal conocida hasta la fecha, como ejecuciones sumarísimas y desapariciones, sobre todo durante los años que precedieron al final de la guerra civil. También los miles de prisioneros políticos en cárceles o campos de concentración, donde muchísimos presos fueron obligados a trabajar bajo un régimen de esclavitud, en muchas obras civiles, o incluso en el siniestro mausoleo franquista del Valle de los Caídos, o el exilio forzoso para cientos de miles de españoles. En fin, un negro episodio de nuestro pasado, que no puede más que causar dolor y vergüenza a cualquier persona sensata y mas aún si se dice demócrata.
Hoy, treinta años después del final de la dictadura y en pleno siglo veintiuno, que la retirada de la simbología franquista y fascista de los espacios públicos sea cuestionada y puesta en entredicho por algunos fabricantes de opinión, de dudosa ideología, y políticos de formaciones de rancia herencia, que se otorgan la titularidad de más demócratas que nadie, es de un cinismo atroz. No me imagino yo monumentos similares en algún país europeo que también sufriera el embate del totalitarismo.
Por otro lado, comparar esta propaganda con monumentos de otras épocas históricas, me parece un eufemismo y un claro intento de echar tierra de por medio dando excusas infundadas con el objetivo de perpetuarlos, y al mismo tiempo continuar con la versión de la historia que la dictadura, no lo olvidemos, nos inculcó con mucho dolor como una verdad absoluta. Pero lo grave del asunto es que esta diatriba sólo conduce a dar más aliento a los que todavía continúan defendiendo posiciones revisionistas de la historia; negando el Holocausto o exculpando de cualquier responsabilidad a los que guerreaban a favor del nazismo y el fascismo, y a los que amparándose en estas tesis siguen justificando posturas ultraderechistas.
Sin embargo, y para concluir, dejen que les diga que con toda esta propaganda, y con la historia, no se debería emular a la escuela del antiguo régimen, es decir: ocultar, manipular, amañar. Que continúen quitando de nuestras calles toda esa propaganda fascista, pero que no la destruyan, que hagan con ella un museo, y lo llamen de los horrores si quieren o de la vergüenza, pero es necesario que las generaciones actuales y futuras tengan la información suficiente y sepan lo que tuvimos en este país hasta no hace demasiado tiempo y sirva como antídoto frente a la barbarie.

J. Carlos Chiné Subir


Un nuevo santo a los altares:
San Enrique Marcos (el luchador)

Es necesario que hagamos justicia, que reconozcamos a cada persona lo que se merece y, al parecer, para algún que otro posibilista lo que Enric Marco, como ahora se llama, se merece es un monumento por su comportamiento actual e histórico. Quizá quien ve en él grandes comportamientos es porque su catadura moral para con sus semejantes, para con sus compañeros, sea parecida a la que ha tenido Enrique Marcos, como le conocíamos en la CNT a finales de los años 70.
Desde aquí sólo quiero recordar una parte de la historia que los anarcosindicalistas conocemos de este "señor". En 1984 un gran compañero cenetista llamado Juan Gómez Casas, que fue secretario general de la CNT en el comité nacional anterior al que lo fuera Enrique Marcos, escribió en referencia a este nefasto personaje: "¿Quién era Enrique Marcos? Para nosotros, los que militábamos fuera de Cataluña, era o había sido el secretario del comité regional allí, lo cual a nuestros ojos y creo que a ojos de los demás, era en sí título más que suficiente para ser secretario del comité nacional. En realidad desconozco si en su región de origen se le conocían los antecedentes militantes. Creo que tampoco se sabe hoy muy bien de dónde procedía. El propio Marcos apuntaría una serie de datos biográficos un tanto contradictorios, pues hablaba de su intervención en la Guerra Civil en una unidad determinada cuando por su edad era imposible que hubiera intervenido en aquélla. Luego aludía a un duro exilio en la emigración y no recuerdo si, antes de regresar a España, a una permanencia en el maquis francés. Creo para mí que Marcos, persona inteligente y con iniciativa, se había formado él mismo una militancia confederal acelerada. Pero en realidad todo esto era secundario si la organización le respaldaba, cosa que así ocurrió" ("Relanzamiento de la CNT: 1975-1979", Madrid, 1984).
Como vemos, ya en 1984 se dudaba de la biografía que se había o le habían fabricado a Enrique Marcos.
Pero sigamos con su historia en la Confederación; Marcos fue el secretario que llevó a la CNT hacia el V Congreso y hacia su primera escisión y fue él, junto con otros, quien comenzó una lucha sin tregua contra el exilio confederal acusándole de manipulación e intento de control de la CNT. Marcos y sus seguidores hicieron todo lo posible y lo imposible para que se incluyese un punto, en el Congreso, que con el título de "Trayectoria confederal desde el último congreso (1936)" fuese el lugar en que el exilio tendría que dar cuentas de temas como: el Consejo General del Movimiento Libertario, los bienes traspasados a Francia al término de la Guerra Civil y la oscura fase de las desavenencias y enfrentamientos ocurridos entre grupos del exilio. El interés de Marcos era poner en cuestión la credibilidad del exilio confederal cuestionando su trayectoria porque, quizás, de esa forma nadie podría poner en duda, con autoridad moral, la trayectoria inventada del propio Enrique Marcos. La posición de Marcos en toda esa etapa le llevaría a defender una CNT renovada en contra de lo que representaba la historia de la anarcosindical; su posición se fue forjando con continuas apariciones en los periódicos burgueses y de la Confederación exponiendo su posición e intentando eclipsar a todos aquellos que se oponían a su visión sindical. En aquel momento se intentaba comparar a los sindicatos y compañeros que defendían una posición contraria al colaboracionismo y a las nuevas políticas sindicales, con lo que Marcos y los suyos llamaban exilio-FAI y que al hacerse cierta la ruptura del V Congreso (auspiciada por 53 delegados afines al secretariado permanente) se identificó como CNT histórica, conociéndose como CNT renovada a la que salió de la comisión impugnadora del V Congreso y que acabaría realizando un nuevo congreso en Valencia, a partir del cual sería más conocida como CNT-Congreso de Valencia.
Llegados a este punto y teniendo en cuenta que durante su etapa en los órganos de gestión de la CNT, tanto nacional como regional, le ocurrieron al sindicato dos de los hechos más repugnantes de toda su historia, como fueron el proceso político del Scala y la primera maniobra escisionista después de la restauración democrática, cabe pensar que posiblemente Enrique Marcos no se inventó un pasado por el simple hecho de tener "pedigrí confederal", su trayectoria posterior después de averiguar el daño causado tanto al sindicato como a los supervivientes del Holocausto nazi me hace sospechar que Enrique Marcos puede tener más cosas que esconder, y que posiblemente nunca sabremos a no ser que alguien pretenda realizar alguna película tipo "El Lobo".
Desde luego en la CNT ha habido más de uno, más de dos y más de tres que se han inventado o les han inventado curriculos revolucionarios para infiltrarse en los medios libertarios, muchos de ellos policias, fascistas o simples colaboradores del poder que lo han hecho, en distintas etapas y por diferentes causas, pero a todos ellos les empujaban los mismos motivos: la destrucción de la CNT y la eliminación de los anarquistas.
Esta historia de Marcos nos suena y la traición también, el problema es que ahora le han pillado queriendo destruir o protagonizar un colectivo que tiene las simpatías de todo el mundo y ante el cual muchos de los gobernates nacionales e internacionales quieren lavar sus pecados del pasado; por eso Marcos ha sido desprestigiado públicamente en toda la prensa, cosa que es normal ya que antes también le habían encumbrado de forma que le hicieron acreedor de parabienes y medallas. Si ahora le sacan a toda página en la prensa diaria, antes (cuando era un héroe) le hacían reportajes en los semanales de los mismos periódicos.
Que nadie piense que Enric Marco está siendo perseguido, lo que ocurre con él es que "Roma se ha cansado de pagar traidores para que encima le traicionen". Que nadie crea que Marcos es un pobre hombre perseguido por haber hecho de su vida una mentira; Marcos engañó a sus compañeros y a sus semejantes, acosó y menospreció a los más mayores de sus compañeros (a los "dinosaurios" del exilio) para que no le pudiesen descubrir en la mentira y ahora, para algunos (a los que también molestan los "dinosaurios" organizados y los anarquistas), es un pobre hombre al que se está persiguiendo desde la prensa mediática y desde los centros del poder, ¡por favor un poco de seriedad y de dignidad, menos revisionismo histórico y posibilismo en las ideas!
Marcos es un pobre hombre porque no tiene dignidad ni la ha tenido nunca, porque su catadura moral es de lo más pobre que podemos encontrar en el ser humano. Marcos no es un ser humano normal, es de esa casta de hombres que se pasan su vida engañando a otros e intentando elevar su ego y esas personas, por llamarles de alguna forma, lo único que hacen es querer demostrar a los demás que todos los seres humanos son iguales y que no hay nadie que se salve de la corrupción o de la impostura; Marcos y estos hombres son los que desprestigian a las ideas, a los idealistas y a la humanidad.
Compañeros el fin no justifica los medios y esto nos debe servir para cualquier actuación en nuestras vidas, desde el momento que encontremos justificación en los medios (sean estos los que sean) para conseguir nuestros fines estamos atacando uno de los principios básicos de cualquier anarquista, estamos denostando el anarquismo y por tanto nos estamos convirtiendo en simples defensores del poder y de los que lo defienden.
A Marcos, los jóvenes de 1978 y los dinosaurios de 2005, ya le conocíamos y si alguien quiere canonizarle que lo haga, puesto que, para todo buen ateo y anticlerical, en el santoral, normalmente, sólo están los que han engañado, han traicionado o han perseguido a sus semejantes; por lo tanto San Enrique Marco no desentonaría entre ellos e igual, con el tiempo y con sus dotes de buen orador y embaucador, les hace creer a todos que fue el apóstol predilecto de Jesús de Nazaret y se gana un puesto de "honor" en la corte celestial.
¡Que así sea!

M. Vicent Subir


Trabajadores Industriales del Mundo (IWW).
El sindicalismo de acción directa en Estados Unidos

En Chicago, el 27 de junio de 1905, tuvo lugar el congreso constitutivo de los IWW (Industrial Workers of the World, Trabajadores Industriales del Mundo) contra los sindicatos denunciados dos años después por Malatesta. Contra el corporativismo de los sindicatos americanos, se proponía un sindicato único para todos los trabajadores.
Todas las tendencias del movimiento obrero revolucionario estaban presentes en Chicago para afirmar que los trabajadores debían organizarse para controlar "los poderes económicos, los medios de producción y el total de la producción y de la distribución oponiéndose al capital".
El Congreso había estado precedido de reuniones en Chicago con el fin de crear un sindicato revolucionario, enviándose de inmediato un manifiesto por todos los Estados Unidos a modo de invitación al congreso del 27 de junio. Este manifiesto, que se oponía a la acción política, no hacía diferencia alguna entre los trabajadores por raza, creencias o sexo. El medio de emancipación de la clase obrera sería la huelga social general.
Los IWW proponían la solidaridad efectiva de todos los trabajadores -mientras que los sindicatos se limitaban a la colaboración de clase y al corporativismo (1)- y se presentaban como la estructura del nuevo mundo. El American Socialist Labor Party trató de transformar los IWW en una sucursal de su organización. Las discusiones internas entre los partidarios de la acción directa y los partidarios de la acción política llevaron a la escisión en el congreso de 1908. El socialista De Leon, que quería introducir el parlamentarismo entre los objetivos de los IWW, fue excluido del Congreso y fundó, con sus seguidores, una organización rival con base en Detroit, que era la correa de transmisión del Labor Party. En el periódico socialista The Weekly People atacaría hasta morir a los "anarcosindicalistas" de los IWW.
Una de las primeras acciones del Congreso de 1908, tras el abandono de los socialistas, fue suprimir toda alusión a la acción política en el preámbulo (2). La acción de los trabajadores debería llevarse a cabo en el lugar de trabajo. Ahí es donde se formaría la estructura del mundo nuevo sobre el antiguo. "Los IWW, sindicato que reagrupa a todos los obreros, tomarán, mediante la huelga general, los medios de producción, abolirán el salario y establecerán un nuevo orden social". A pesar de las discusiones internas, el ideal de los IWW se extendió por todo Estados Unidos.
En las afueras de Nueva York, en diciembre de 1906, se desarrolla la primera huelga de América con ocupación de fábricas. En Goldfield, Nevada, una huelga organizada por los IWW aseguró el mínimo de 4,50 dólares por día. En Portland, Oregón, los IWW contribuyeron a lograr la jornada de nueve horas y un aumento del sueldo para los trabajadores textiles. Todos esos éxitos aumentaron la popularidad de los IWW en el mundo del trabajo.
Vincent St. John y Bill Haywood expusieron ante el Congreso de 1908 las tácticas de acción directa que impregnaban toda la filosofía de los IWW. Un folleto definía el término acción directa del siguiente modo: "La acción directa significa la acción económica de los trabajadores solos, sin la ayuda engañosa de los líderes reformistas o de los políticos. Una huelga decidida, controlada y llevada a cabo directamente por los trabajadores es una acción directa; la acción directa es la acción común sobre el lugar de trabajo para mejorar las condiciones de éste".
Por medio de los trabajadores es como los militantes de los IWW ponen en práctica sus tácticas de acción directa.
Así, en 1909, en McKees' Rocks, Pensilvania, seis mil empleados de la Pressed Steel Company (3) se pusieron en huelga para lograr mejores condiciones de trabajo, entre otras para acabar con el trabajo a destajo. Debido a que la mayor parte son inmigrantes, la AFL lo rechaza. Se forma entonces un comité de huelga de los IWW para determinar la estrategia de lucha. Piquetes de huelga impiden a los esquiroles romper el movimiento, y los mítines y manifestaciones hacen la huelga popular. En un enfrentamiento con la policía muere un huelguista, y asisten a su entierro más de cinco mil personas de quince nacionalidades diferentes.
El primer número de Solidarity, periódico de los IWW (4) impreso en Newcastle, Pensilvania, anunció la victoria. La huelga de McKees'Rocks había proporcionado mejores condiciones de trabajo y puesto fin a las trabas al derecho de huelga, aumentando además la fama de combatividad de los IWW.
Para los militantes de los IWW, la huelga era un medio de lucha contra el sistema capitalista y, al mismo tiempo, una ocasión de manifestar la solidaridad de clase. Las huelgas son por tanto el ensayo para la gran huelga general que expropiará a los explotadores. La huelga general será llevada por los IWW de manera pacífica. Los trabajadores tomarán los medios de producción ocupando todos los lugares de trabajo.
Esta idea fue retomada por el militante de los IWW, Joseph Ettor, durante una huelga del textil, el 25 de enero de 1912 en Lawrence: "Si todos los trabajadores del mundo quieren vencer, deben basarse en su solidaridad. Si cruzan los brazos, el mundo se detendrá. Los trabajadores de brazos caídos son mucho más poderosos que todos los capitalistas. Con la resistencia pasiva, rechazando moverse, manteniéndose en silencio, son mucho más poderosos que toda la clase poseedora". Hasta llegar a la huelga general, había que prepararse para desarrollar "la solidaridad, la conciencia de clase y la militancia".
Las huelgas formaban parte de la lucha perpetua entre la clase poseedora y los trabajadores, lucha que, como recuerda el preámbulo de los IWW, debe llevar al control completo de los medios de producción por parte de la clase obrera, pues las huelgas no lograrán más que mejoras temporales, aunque necesarias. Las tácticas de la acción directa de los wobblies (militantes de los IWW) se adaptaban a las circunstancias y diferentes condiciones de trabajo. A menudo se preferían acciones cortas sucesivas cuando los IWW no podían sostener económicamente huelgas largas. Las huelgas intermitentes, las huelgas de brazos caídos y los sabotajes eran diferentes medios para ganar concesiones rápidas. La utilización del sabotaje en las acciones reivindicativas de los trabajadores ha sido siempre objeto de numerosas controversias.
La palabra "sabotaje" parece haberse utilizado por primera vez públicamente por Pouget en un congreso de la CGT francesa en 1897.
Esta palabra apareció por primera vez en Estados Unidos en el Solidarity del 4 de julio de 1910 a propósito de una huelga de seiscientos obreros que demandaban la readmisión de uno de sus compañeros. Se negaron a trabajar y, cuando fueron introducidos los esquiroles en su lugar, los trabajadores de otras firmas (Lann y compañía) sabotearon tan bien el trabajo que la empresa consintió en la mayor parte de las reivindicaciones de los huelguistas.
La controversia sobre el sabotaje tuvo su apogeo en un congreso del Partido Socialista en 1912. El Partido no aceptaba por miembros a los que se opusieran a la acción política o fueran partidarios del sabotaje o de cualquier otro medio violento para lograr la emancipación del proletariado. Así es como quedó excluida el ala izquierda del Partido.
Un militante de los IWW, Bill Haywood, sufrió la misma suerte. Había sido delegado en 1910 al congreso de la II Internacional en Europa y, decepcionado, volvió para militar por un socialismo "en mono de trabajo", por la acción directa y la huelga general. En la prensa de los IWW, los artículos sobre sabotaje fueron especialmente numerosos entre 1913 y 1917, cuando la represión asestó un golpe mortal a la organización.
Desde 1910 se habían publicado sobre todo traducciones de artículos europeos. La posición oficial de los IWW se desmarcaba en lo relativo al sabotaje.
Así en 1913 podíamos leer en Industrial Worker: "El programa de los IWW ofrece la única solución al problema del asalariado, solución con violencia o como mucho reducida al mínimo". De todos modos, en la literatura y prensa de los IWW, el sabotaje será siempre, junto al gato negro, el símbolo de la acción directa (5).
En realidad, el número de huelgas llevadas a cabo por los IWW se desarrolló sin violencia. Por el contrario, la patronal americana, viendo el peligro de esta organización sindicalista revolucionaria, armó sus propias milicias… La prensa manipuló a la opinión pública, presentando a los wobblies como terroristas lanzadores de bombas, luego como saboteadores alemanes pagados con el oro del kaiser y, por último, como bolcheviques que pretendían sovietizar a los Estados Unidos.

Propaganda y huelgas
A pesar de toda la campaña de prensa dirigida contra ellos, los IWW siguieron extendiendo su influencia y propagando la idea de "un gran sindicato para todos los trabajadores". Muchos de sus militantes eran trabajadores de temporada y difundían el Little Red Book (canciones para activar la espita del descontento), recopilación de canciones revolucionarias que contribuyeron a popularizar el movimiento de los IWW entre la clase obrera.
Todas las ideas de los IWW estaban contenidas en esas canciones que, ya fuera a partir de músicas originales o tomando melodías conocidas, narraban las luchas de los trabajadores. Joe Hill, miembro de los IWW, fue uno de esos bardos itinerantes que recorrió los Estados Unidos en busca de trabajo, yendo de una sede local de los IWW a otra. Según el folklorista John Greenway, esa pequeña recopilación de canciones fue "la primera gran colección de canciones obreras". Fue editada por la sede local de los IWW en Spokane; muchos trabajadores se veían obligados a recorrer los Estados Unidos debido a su trabajo temporero, y podían así propagar por todas partes el ideal sindicalista de los IWW.
Otra forma de acción directa desarrollada por los IWW fue la toma de la palabra en las calles, llamada soap box speeches (charlas de caja de jabón) porque, para hablar, el orador se subía a una caja de jabón. Para obtener el derecho a expresarse en la calle, los militantes de los IWW llevaron a cabo duras campañas de 1908 a 1916.
Ese derecho era vital para los IWW, porque les permitía ir contra las agencias de empleo y organizar el boicot. Los empleadores debían pasar por el sindicato, por la sede local de los IWW, que desempeñaba el papel de una bolsa de trabajo.
A través de esas campañas, los sindicatos locales, como el de Spokane, obtuvieron el derecho a la palabra, a tener un local y a publicar un periódico. En las regiones en las que no estaban aún implantados, los IWW afiliaban nuevos seguidores mediante sus soap box speeches.
A la vez que método de acción directa, ese derecho era vital para ellos.
Se podría pensar que los IWW sólo podían implantarse e influir entre los trabajadores temporeros, como los leñadores y los recolectores de frutas. Es cierto que la propaganda de los IWW tuvo gran eco entre estos trabajadores a la merced de sus empleadores (para la recogida de fruta, hacían venir al doble de los trabajadores necesarios, lo que les permitía ofrecer unos salarios muy bajos).
Pero la influencia de los IWW llegó también a los centros industriales.
Así, en enero de 1912, veinticinco mil obreros del textil en Lawrence llevaron a cabo una huelga de diez semanas siguiendo las consignas de los IWW. Lawrence era el mayor centro textil de los Estados Unidos, sobrepasando en producción a todos los demás. Las principales hilaturas pertenecían a la American Woolen Company (treinta y cuatro fábricas en Nueva Inglaterra) que presentaba unos beneficios anuales de cuarenta y cinco millones de dólares.
Las hilaturas del algodón y de la lana empleaban a más de cuarenta mil obreros, en su mayoría sin cualificación, llegados de Europa, atraídos por las promesas de los "enviados" de la industria americana del textil. Pero a pesar de la protección gubernamental de las tarifas en la industria lanera, los salarios y las condiciones de vida de los trabajadores de la lana habían empeorado progresivamente desde 1905.
En las hilaturas se instauró el sistema de dos puestos en las máquinas, lo que duplicaba el trabajo de las mujeres y los niños que trabajaban en ellas. A eso siguió el paro, mientras que el coste de la vida era en Lawrence el más alto de toda Nueva Inglaterra. El pan y las judías eran la comida habitual de los trabajadores, y la carne apenas existente.
Según la comisión de control del Ministerio de Trabajo, de los veintidós mil obreros, más de la mitad eran mujeres y niños. La mitad de los empleados de las cuatro hilaturas de Lawrence de la American Woolen Company eran niñas entre los catorce y los dieciocho años.
La mortalidad era muy elevada. La doctora Elizabeth Shapleigh escribió por entonces: "Un número considerable de muchachos y muchachas mueren en los dos o tres primeros años de trabajo; un tercio de los hombres y mujeres que trabajan en las hilaturas muere antes de los veinticinco años". El 1 de enero de 1912, los legisladores del Estado de Massachusetts aprobaron una ley que reducía la semana de trabajo de 56 a 54 horas para las mujeres y los niños, reduciendo de paso sus sueldos.
Los IWW organizaron en Lawrence a los trabajadores extranjeros desde 1907 y tenían más de mil afiliados. En la AFL de los trabajadores del textil había dos mil quinientos obreros cualificados de lengua inglesa. Las tejedoras polacas de las hilaturas del algodón de Everett fueron las primeras en parar el 11 de enero, cuando vieron una reducción de 35 centavos en el sobre con la paga. En todo Lawrence, los trabajadores pararon y, por primera vez en la historia de la ciudad, las campanas tocaron alarma general.
De Nueva York llegó Joseph Ettor, del comité nacional de los IWW. Tenía veinticinco años, hablaba inglés, italiano y polaco, y entendía el húngaro y el yiddish. Bajo su impulso, se coordinó la huelga y los trabajadores eligieron un comité de huelga. Cada nacionalidad había elegido dos representantes y cada mañana se reunía el comité para tomar en cuenta todos los aspectos de la huelga.
Las reivindicaciones eran: un quince por cien de aumento, cincuenta horas de trabajo a la semana, doble paga para las horas extra y ninguna represalia hacia los huelguistas. El alcalde de Lawrence expresó con claridad su opinión: "La huelga debería haberse parado en las primeras veinticuatro horas. El ejército y la policía deberían haber sido autorizados a disparar. Ese es el sistema que empleaba Napoléon". A través del comité de huelga, las familias recibían de dos a cinco dólares por semana.
Las diez semanas de huelga de Lawrence fueron ejemplares. Era la primera vez que tantos trabajadores no cualificados se reconocían en el ideal de los IWW. John Golden, presidente del sindicato textil de la AFL denunció la táctica de acción directa de los IWW como "revolucionaria" y "anarquista", y trató sin éxito de recuperar la dirección de la huelga. Los dirigentes de los IWW, Enor y Giovannitti (socialista italiano) fueron detenidos con el solo objeto de romper la huelga.
Pero los IWW enviaron a Lawrence a Bill Haywood, William Trautman, Elizabeth Gurley Flynn y, más tarde, al anarquista italiano Carlos Tresca.
Hubo más de quince mil huelguistas en la estación para recibir a Haywood y sus compañeros.
La represión se fue haciendo más dura, y la huelga tomó nuevas formas. Por ejemplo, un piquete de huelga de miles de trabajadores marchó entre las máquinas con brazaletes que decían "No seas esquirol". Cuando la policía interrumpió esta táctica, los manifestantes formaron un ir y venir incesante en las tiendas sin comprar nada, lo que asustó a los comerciantes.
En febrero de 1912, los niños de los huelguistas fueron enviados con familias amigas en Nueva York y Filadelfia. A pesar de la prensa, la opinión publica se sensibilizó y, al no disminuir la combatividad de los trabajadores de Lawrence, la American Woolen Company aceptó todas las reivindicaciones de los huelguistas el 12 de marzo de 1912. En toda la Nueva Inglaterra se subieron los salarios de todos los trabajadores del textil.
Lawrence no fue la única huelga en la que los IWW estuvieron presentes: Paterson en 1913 (donde los propios huelguistas representaron una obra de teatro en el Madison Square Garden); la huelga de los leñadores en 1917, que paralizó el 80 por ciento de la producción del sudoeste de Estados Unidos; las huelgas en las minas de cobre de Arizona no son sino los ejemplos más famosos.
Su influencia desbordó ampliamente el número de afiliados (los IWW no pasaron nunca de cien mil miembros), pero ellos fueron los que llevaron la iniciativa, los que estaban a la cabeza del combate.

El declinar del movimiento
Desde el comienzo de la Primera Guerra Mundial, los IWW se manifestaron contra ella: "No seas un soldado, sé un hombre. Únete a los IWW y combate en tu lugar de trabajo por ti y por tu clase", decía un cartel de los IWW en 1916.
Esta valerosa postura costó a los IWW ser declarados "fuera de la ley".
Una campaña de prensa hábilmente orquestada los acusó de agentes del kaiser. La represión que ya se había anunciado en los primeros años golpeó de pleno. Se puede decir que el movimiento de los IWW fue decapitado durante la guerra, pues fueron muy numerosos los militantes asesinados por las milicias patronales. En Francia, el gobierno envió sus tropas contra los huelguistas de la CGT. En Estados Unidos, la patronal no anduvo ociosa y financió con sus propios medios a bandas de asesinos sin recurrir al gobierno.
En 1918, el editorial de un gran diario de Oklahoma, el Daily Worl, resulta significativa a este respecto: "El primer paso en la victoria contra Alemania es el aplastamiento de los IWW. Matadlos como mataríais a las serpientes. No hay tiempo ni dinero que perder en el proceso".
En la primavera de 1917, el Ministerio de la Guerra, bajo la presión del capitalismo americano, había dado la señal al permitir a las autoridades militares detener a los miembros de los IWW que "usaran la violencia o tuvieran la intención de usarla". Durante el verano de 1917, tropas armadas "dispersaron" mítines de los IWW, saqueando sus locales. En veintitrés Estados se adoptaron leyes contra el "sindicalismo criminal" que prohibían a los IWW toda actividad.
La Revolución rusa fue para algunos militantes de los IWW una inmensa esperanza rápidamente anulada en 1921 por las posiciones de la ISR (Internacional Sindical Roja): los comunistas rusos eran parecidos a los políticos del Socialist Labour Party.
Pero el nacimiento del Partido Comunista (1919) provocó una escisión en los IWW en 1924. La organización, muy agotada por los años de guerra, no superó esta crisis. Los límites de este artículo no nos permiten profundizar en las causas de la caída de los IWW.
Simplemente destacaremos que, entre las dos guerras, los comunistas apoyaron las leyes antihuelga del gobierno. Los IWW tuvieron que retomar todo su trabajo de propaganda contra los sindicatos que actualmente aceptan a los trabajadores no cualificados (6). El movimiento de los IWW reaparece hoy día, en medio de huelgas "salvajes", y su periódico mensual Industrial Worker refleja la vida de los trabajadores americanos, y no presenta ese aspecto tan deprimente de las publicaciones de organizaciones que viven del recuerdo de un pasado glorioso. Ya no tienen contra ellos esa "lista negra" en la que convivían con grupos nazis (7).
La posibilidad actual es la propaganda legal. ¿Triunfarán? ¿No sería mejor, como aconsejaron los sindicalistas franceses a Thompson, delegado de los IWW en la ISR, organizarse en minoría en el seno de la AFL-CIO?
Como quiera que sea, corresponde a los militantes de los IWW organizarse como punta de lanza de la clase obrera, abandonando el pasado para enfrentar la realidad actual.
Los IWW han dejado su huella en la cultura americana, en el mundo obrero. El laborismo americano y sus sindicatos tan denostados encierran unas bases capaces de una combatividad extrema.
Corresponde a nuestros compañeros de los IWW sacar sus conclusiones.

Thierry Porré
(Le Monde libertaire, abril de 1972)

Notas: (1) Principalmente la American Federation of Labour (Federación Americana del Trabajo), que sólo organizaba a los obreros cualificados, que podían pagar cotizaciones elevadas.
(2) Este preámbulo reconocía la lucha de clases, preconizaba la solidaridad en las huelgas, al contrario que el corporativismo de la AFL, y daba como objetivo para la clase obrera organizada, mediante el lema "Un gran sindicato para todos los trabajadores", el control de todos los medios de producción.
(3) Trust americano del acero.
(4) Además de sus periódicos Solidarity, One big union monthly, Industrial Worker, los IWW tenían numerosos folletos de propaganda, incluido el Little Red Book, traducidos a más de diez lenguas extranjeras.
(5) Los numerosos artistas que ofrecieron su talento a la organización obrera hicieron de ella el tema de muchos de sus bocetos.
(6) Los dos sindicatos, AFL y CIO, forman hoy una sola organización.
(7) De ahí la imposibilidad de tener una existencia legal.


El predicador y el esclavo

Predicadores de largos cabellos llegan cada noche
tratando de decir lo que está mal y lo que está bien;
pero cuando se les pregunta cómo conseguir algo para comer
contestan con dulces voces:

Comerás, más allá,
en esa gloriosa tierra que hay en el cielo;
trabaja y reza, vive en precario,
tendrás pastel en el cielo cuando mueras.

Y el ejército del hambre toca,
y canta y da palmas y reza.
Hasta que gastan todo tu dinero en el tambor,
entonces te dicen cuando estás sin blanca:

Comerás..

Si luchas duro por tus hijos y tu mujer
-tratas de conseguir algo bueno en esta vida-
eres un pecador y un mal hombre, te dicen,
cuando mueras irás seguro al infierno.

Comerás…

Trabajadores de todo el mundo, uníos,
codo con codo lucharemos por la libertad;
cuando el mundo y su riqueza hayamos ganado
a los chantajistas cantaremos este estribillo:

Comerás, más allá,
cuando hayas aprendido a cocinar y a freir;
a cortar leña, hasta que lo hagas bien,
y comerás en el dulce más allá.

(Canción compuesta por Joe Hill parodiando In the sweet bye and bye, himno del Ejército de Salvación, organización de propaganda religiosa cristiana)

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La difícil definición de la palabra trabajador

En estos tiempos de confusión generalizada y manipulación informativa (lavadora de cerebros), hemos creído conveniente rescatar un trabajo aparecido hace más de 130 años en una revista obrera de la época y que nos puede dar un pequeño indicio de cómo las clases dirigentes a través de la psicología aplicada han conseguido modular el pensamiento de la clase obrera hasta conseguir que tenga una visión de lo que deben ser las relaciones sociales, laborales y económicas en la forma y medida que ellos necesitan para seguir detentando el poder y los privilegios que conlleva:

"Hoy día todos se llaman trabajadores y lo son, efectivamente, si el trabajo consiste, según algunos, simplemente en el ejercicio de las facultades físicas o intelectuales; pero creemos que esos ejercicios deben tender a realizar el bien común para que constituyan un trabajo propiamente dicho.
Uno saca agua de un pozo para regar un campo cuyos productos se destinan a la manutención de una o varias familias; o con este mismo objeto, estudia un plan de regadío que una vez realizado fertilizará una comarca. En este caso, mecánicamente o por medio de la inteligencia, se realiza un trabajo verdadero, un trabajo productivo. Si el agua que saca la vuelve a arrojar al pozo sin hacer ningún uso de ella o sus trabajos intelectuales se encaminan sólo a pasar el tiempo, aquellos ejercicios pueden tal vez personalmente ser útiles para dar expansión a sus facultades, pero jamás servirán de nada al resto de los individuos. Ese trabajo, pues, puede denominarse improductivo.
Pero si los ejercicios en la explotación de aguas se dirigen, por ejemplo, a la inundación de plantas o sembrados para causarles daño o destruirlos, entonces se realiza un trabajo que no dudamos en denominar destructivo.
Muchos, de los que a sí mismos se llaman trabajadores u obreros, se apoyan en la definición genérica que dan los diccionarios, y se apoyan bien en su manera de discurrir; todo es ejercicio, todo es trabajo y, por consiguiente, todos son trabajadores, todos son obreros, lo cual guiados por esta misma tesis, nos dá el resultado siguiente: es obrero el labrador, el minero, el marino y todos los que se ocupan en la fabricación de toda clase de productos y explotación de todos los dones de la naturaleza; es obrero el juez en su juzgado, el abogado en su bufete, el comerciante en su negocio; y siguiendo de eslabón en eslabón y de tramo en tramo toda la escala social tendremos que el policía, el militar, el cura, el juzgador y el verdugo, son también obreros, son también trabajadores.
Aquí vendrá de molde, pues, distinguir y clasificar los obreros de la manera que anteriormente hemos insinuado, pues de lo contrario la razón, la lógica, el sentido común nos privarían el colocar a un agricultor junto a un militar y denominar a ambos clases productoras, como entremezclar al tejedor y al albañil entre el cura, el político, etc., y llamar a todos obreros.
Es necesario siempre, que los trabajos o la ocupación de una clase o corporación determinada convenga, moral o materialmente hablando, al mayor número de individuos de la especie humana. Cuando la mayoría de las personas digan llana y espontáneamente, y sea cierto, que la sociedad está bien organizada, que no necesita reformas ni cambios en el orden social y económico, entonces no habrá inconveniente en contar como a obreros y, por consiguiente, como a clases productoras, a todos los hombres, porque estaremos emancipados. Pero hoy, la conciencia mundial de todos los pueblos sensatos clama por la abolición del privilegio, por la igualdad de deberes y derechos y por la implantación de una justicia social verdadera para los seres humanos de todos los pueblos y nacionalidades, sin distinción de color ni creencia; hoy, repetimos, es necesaria la clasificación de categorías entre los hombres de este modo: productores, improductores y destructores.
No se crean que al presentar esta cuestión y estudiarla bajo distintos puntos de vista, abrigamos la pretensión de pronunciar el fallo sobre la verdadera clasificación de los trabajos productivos e improductivos.
Si la farsa y la destrucción son justas, son legales y convenientes para la humanidad, adelante, engáñese a todo el mundo y gocen de ello los farsantes y destructores; nosotros, entretanto, simples obreros, podemos exclamar con la frente erguida: Todo lo producimos, hasta el hierro que nos aprisiona y el yugo que nos oprime.
Millones de trabajadoras y trabajadores llenan los campos, fábricas y talleres en todo el mundo a diario, muchos trabajando en condiciones infrahumanas y en agotadoras jornadas. Sin embargo estas personas tienen la conciencia tranquila y se sienten orgullosos porque el pan que se comen es fruto de su esfuerzo personal.
Estos verdaderos obreros, estos hijos del trabajo, al retirarse a sus casas, agotados tras una laboriosa y larga jornada, no sienten ninguna envidia por el ejército de parásitos sociales, a pesar de que el ruido de sus fiestas y juergas viene a herirles los oídos en mitad de la noche. No tienen envidia, como mantienen las clases privilegiadas, sino que aspiran a todo y muchos de ellos luchan por el advenimiento de una sociedad donde impere la justicia, la igualdad y la libertad y que no medren unos con los sudores de otros.
Por más que quieran los parásitos y explotadores llamarse trabajadores, unos de la inteligencia, de la industria otros, de la política los de acá, de la moral los de allá, no es trabajador sino aquel que con sus fuerzas físicas o intelectuales produce un trabajo útil a la sociedad, de reconocida moralidad social y de verdadero progreso humano.
Pensamos que gran número de ocupaciones, gran número de actividades, son inútiles, es más, son un obstáculo para la justicia y el progreso social, y que sólo tienen razón de ser en la actual sociedad, que debe ser transformada para que esté conforme con la razón, la equidad y el derecho."

Si hoy diésemos a leer este artículo (escrito en abril de 1873) a varios miles de trabajadores y posteriormente les pidiésemos una opinión sobre el mismo, podríamos escuchar adjetivos como: obsoleto, panfletario, desfasado, incomprensible; sólo unos pocos dirían que es notable; sólo unos pocos dirían que es motivo de reflexión y sólo los menos se atreverían a decir que sigue siendo válido actualmente. Pero realmente ¿qué es lo que ha cambiado en el mundo? ¿La relación explotador-explotado o la forma en que el primero ha conseguido que lo vea y acepte el segundo?
Hagamos por un momento un esfuerzo y liberémonos de la influencia de los medios informativos propiedad de los explotadores, miremos a nuestro alrededor, levantemos la vista y miremos un poco más lejos y después preguntémonos:
¿Verdaderamente qué es lo que ha cambiado?

Grupo Camillo Berneri Subir


Congreso Mujeres, libres y libertarias

Durante los pasados días 6, 7 y 8 de mayo se celebró en el Ateneo de Madrid el congreso de historia que se había venido anunciando desde tiempo atrás con el titulo de Mujeres, libres y libertarias. Con motivo del centenario del nacimiento de Federica Montseny el grupo de historia que ya había organizado dos congresos anteriormente sobre la Escuela Moderna de Ferrer Guardia y el LXXV aniversario de la FAI, quería acercarnos un poco a la figura de Federica Montseny y lo que había significado la lucha de las mujeres en el anarquismo español con todo el debate que ello conllevó y las distintas tendencias que se vieron y ven dentro del anarquismo.
El congreso de estructuró en tres bloques, uno por día, donde se compaginaban las ponencias de los invitados, los debates de la sala y la lectura de las comunicaciones.
El primer día estuvo dedicado a la teoría feminista y a los debates sobre la misma. El Congreso fue inaugurado por Ana Sigüenza, pedagoga y militante anarcosindicalista. La primera de las ponencias corrió a cargo de Teresa González, doctora en pedagogía y profesora de la Universidad de La Laguna. Su conferencia versó sobre la educación y cómo el anarquismo hacía hincapié en que las mujeres participaran de su movimiento fomentando la educación de las mismas. Haciendo un repaso a las distintas leyes emanadas por los gobiernos en el siglo XIX así como las aportaciones libertarias sobre la educación, tocando experiencias como las de Ferrer Guardia o las opiniones de Anselmo Lorenzo, nos acercó al papel que la mujer desempeñó en todo ese período. Presentó al anarquismo como esa alternativa a la educación oficial que introdujo la lucha contra la ignorancia y la incultura basándose en una educación no sexista, laica y racionalista.
La siguiente de las ponencias vino de la mano de María Jesús Matilla, vicerrectora y profesora de la Universidad Autónoma de Madrid. Su conferencia titulada "Una visión feminista del conflicto de género" nos hizo acercarnos a lo que fue la historia del movimiento feminista e sus distintas etapas y a una definición del mismo. Nos acercó de manera amena a las distintas corrientes que se daban dentro del movimiento socialista. Cómo algunos buscaban organizaciones globales de lucha contra el sistema y algunas mujeres pretendían la organización aparte de las organizaciones globales para emprender una lucha específicamente femenina. Para ello nos acercó a la historia de las internacionales obreras, de la disputa entre anarquismo y socialismo y la aparición de otros movimientos feministas como el sufragismo. Luego, centrándose más en España, nos dio a conocer las distintas organizaciones femeninas y feministas, así como los debates internos en el socialismo entre Margarita Nelken y Maria Cambrils y en el anarquismo entre Teresa Claramunt y Federica Montseny.
La sesión de la tarde del primer día comenzó con la ponencia de Ana de Miguel, profesora de la Universidad de La Coruña. Bajo el titulo de "Feminismo de la igualdad: políticas de redefinición y políticas reivindicativas" remarcó la importancia de la organización feminista. Haciendo un análisis histórico desgranó cómo en acontecimientos de enorme trascendencia la misoginia hizo acto de presencia. Igualmente la lucha de la mujer por conseguir esos espacios de igualdad en muchas ocasiones costó caro, como el ejemplo de Olimpia de Gouges durante la Revolución francesa. Otras mujeres que remarcó en su estudio fueron Mary Wollstonecraft con su obra "Vindicación de los derechos de la mujer", Simone de Beauvoir con "El segundo sexo" o Kate Miller, etc. La conclusión es que todo feminismo lo que pretende es la redefinición de las mujeres.
La última de las ponencias del primer día fue expuesta por Mayte Aguilar. Su conferencia titulada "Ecofeminismo y ciberfeminismo" nos dio una visión distinta a través del feminismo llamado no emancipatorio. Su intervención estuvo más centrada en las nuevas tecnologías a través de personajes como Carolina Merchan y Plumburg. Nos habla de la introducción del término cyborg como parte de la metáfora y punto de la realidad. Se presenta el ciberfeminismo y el ecofeminismo como verdaderos baluartes de la emancipación. Es una visión tecnófila con una combinación de mujer y máquina tecnológica hacia una posición feminista. Distinguió dentro de la red dos conceptos de ciberfeminismo: el utópico como nueva lucha en la red y el distópico, en el que se establece la red como un nuevo espacio capitalista.
El segundo día estvo dedicado a la participación de la mujer en el movimiento anarquista desde el punto de vista histórico. En la primera sesión, Gloria Espigado, profesora de la Universidad de Cádiz, nos habló de la participación de la mujer en el anarquismo así como de la particular figura de su estudio, Guillermina Rojas. Se insistió en la importancia de buscar nombres y apellidos a las mujeres que aportan valor al anarquismo. Su ponencia se centró más en el siglo XIX que en el XX, ya que aunque lo vemos como un siglo cercano, son muchas las cuestiones que hay que aclarar del mismo. La figura de Guillermina Rojas se sitúa en momentos importantes de la historia contemporánea española, como el Sexenio Democrático (1868-1874) y la formación de la I Internacional en España. Su eje central de lucha se situó en Cádiz, junto a otros personajes importantes del momento como Fermín Salvochea. Definió la figura de Guillermina Rojas como el Guadiana, pues aparece y desaparece en el entorno político y social español. Su aportación a lucha de las mujeres es muy importante, e incluso Benito Pérez Galdós la pone como ejemplo de mujer socialista.
La segunda sesión se centró en una de las mujeres fundamentales en la historia del anarquismo español. Laura Vicente nos adentró en la figura de Teresa Claramunt. De manera amena y directa nos acercó la biografía de esta luchadora anarquista, tanto en el plano sindical como en el de emancipación de la mujer. Una frase destacada de Claramunt fue: "Aunque carezca de ciencia no careceré de verdad". Participó en la Federación de Trabajadores de la Región Española (FTRE, continuadora de la Primera Internacional) y en las numerosas huelgas del momento. También se relacionó personalmente con republicanos, librepensadores, masones y espiritistas. Declarada colectivista, poco a poco va llegando al anarquismo. La tragedia fue quizá su vida personal. Tuvo cinco hijos de los cuales no les sobrevivió ninguno. Abandona a su marido en 1901, tras pasar varios períodos de cárcel, y se une al oscuro Leopoldo Bonafulla. La actividad de Claramunt nunca paró, pero su vida se fue apagando poco a poco por las enfermedades, lo que hizo que su compromiso cada vez fuera más pequeño. Murió el 11 de abril de 1931 y fue enterrada el mismo día que se proclamaba la República. Claramunt se convirtió en una de las enseñas de reivindicación femenina en el anarquismo español.
Por la tarde la primera sesión corrió a cargo de Jesús Montero Barrado, profesor de historia. Su ponencia se tituló "Mujeres Libres", por lo que se centró más en lo que fue la revista de ese nombre y la organización específicamente anarquista del feminismo en España. Nos ilustró de cómo en los años treinta del siglo XX hay un mayor desarrollo de la mujer en el compromiso político. Las figuras de Matilde de la Torre, Margarita Nelken, Federica Montseny o Dolores Ibárruri son ejemplos más que claros. Es el momento del debate del voto femenino entre Clara Campoamor y Victoria Kent. Como el movimiento libertario no es ajeno a ello, se funda Mujeres Libres. Las figuras de Lucía Sánchez Saornil, Mercedes Comaposada o Amparo Poch Gascón se ganaron un espacio también en ese panorama de lucha de la mujer. Explicó cómo para su estudio le dio importancia al epistolario que entre estas mujeres se produjo. Aclaró que el nombre de Mujeres Libres (y no libertarias o anarquistas)se ideó para poder atraerse al mayor número de mujeres posible. Destacó los debates y las criticas que sobre este movimiento se produjeron en las organizaciones del mundo libertario. El objetivo de Mujeres Libres era la capacitación de las mujeres por sí mismas, destacando los núcleos de Madrid y Barcelona (Áurea Cuadrado, Pilar Granjel, Soledad Estorach, Concha Liaño). De la fusión de estos grupos salió Mujeres Libres como organización. Se toco el tema de por qué Mujeres Libres no fue aceptada en 1938 en el Movimiento Libertario Español (MLE) así como un análisis más profundo de quien fue alma de este movimiento, Lucía Sánchez Saornil.
La última sesión de la tarde correspondió a María José Palma Borrego. Su trabajo sobre la participación de la mujer en el exilio lo enfocó desde una perspectiva psicológica. Nos habló de sus trabajos con experiencias personales de mujeres de la Confederación Nacional del Trabajo, de Izquierda Republicana, del Partido Comunista de España, del Partido Socialista Obrero Español y de un largo etcétera de todas las organizaciones de izquierda con implantación en España. Habló de la recuperación de la memoria histórica. Por último incidió en el caso particular de Federica Montseny, al ser ella el eje conductor del Congreso.
El último día se centró en la figura de Federica Montseny. Aquí tuvimos que lamentar dos ausencias. La primera la de Julián Bravo Vega, que nos iba a hablar de la narrativa de Federica Montseny. La otra la de Antonina Rodrigo en la mesa redonda sobre Federica. Ambos por problemas de salud no pudieron asistir finalmente, aunque tenemos la satisfacción de decir que se encuentran bien y que podremos contar con ellos para una próxima ocasión. Por ello la mesa redonda quedó reducida a la participación de las biógrafas de Federica, Irene Lozano y Susanna Tavera. Moderó Elena Sánchez. Irene Lozano incidió sobre todo en la participación y gestión ministerial de Federica. Dejando a un lado el debate de si los anarquistas debieron de participar o no en el gobierno, se centró en cómo Montseny acometió una reforma contra las enfermedades, que fue aplaudida por la Sociedad de Naciones, y cómo intentó impulsar la ley del aborto, que no salió adelante por la oposición del resto de ministros. Tuvo enorme sensibilidad hacia las mujeres y contó también con la colaboración de otra mujer, Amparo Poch, que impulsó los Orfanatos de Infancia.
Susanna Tavera nos presentó a la Federica militante y anarquista. Primero en ese mito frente a Dolores Ibárruri, aunque también incidió en su participación de ministra, frente a la pionera europea en esa circunstancia, la sindicalista Margaret Montfill. Federica pertenece a esa generación que llega a la política aunque también se vincula a la literatura. Es la generación siguiente a las pioneras del anarquismo. Importancia capital para Federica tuvo su propia familia. La influencia de su padre Federico Urales (Juan Montseny) y de su madre Soledad Gustavo (Teresa Mañé) es importante. Tavera definió a su familia como un falansterio familiar, donde había fabrica, herencias ideológicas y lecturas heterogéneas. Todo esto lo aúna pero lo sintetiza personalmente. Esta es la aportación de Federica, lo mismo que ser una mujer polémica.
Junto a estas ponencias, todas de enorme calidad, también se presentaron comunicaciones. Todos los días, tras las sesiones de ponencias, comenzaba la lectura de comunicaciones, con un tiempo para cada una de ellas de entre 15 y 20 minutos. El primer día, al ser el mas teórico de todos, se escucharon las comunicaciones que trataban de la teoría del feminismo o de personalidades de ese entorno. Maria Losada Urigüen habló de "El pensamiento político de Hildegart Rodríguez: entre socialismo y revolución". Más específicamente teórica sobre el feminismo fue la del grupo de Mujeres Libres de Barcelona "Recogiendo las raíces de Mujeres Libres para un feminismo del siglo XXI", la de Vicente Serrano Marín "Globalización, falsos feminismos y otras inquisiciones difusas" y la de Elena Sánchez Gómez "Los senderos múltiples de la identidad: feminismo alternativo".
El segundo día de comunicaciones estuvo más centrado en la historia del anarquismo y las mujeres. Helena Andrés Granel hablo sobre "Mujeres Libres: emancipación femenina y revolución social", Raquel Pérez Brito intervino con la comunicación "La participación de la mujer en el origen del anarquismo en Canarias (1900-1910)", e Isabel Munera con la comunicación "Las grandes olvidadas: las mujeres españolas en la Resistencia francesa"
El último día, se dio lectura a las comunicaciones de Eduardo Villaverde ("AMA, Mujeres Libres y otras organizaciones de mujeres durante la República y la Guerra Civil: orígenes, objetivos y enfrentamientos") y Julián Vadillo ("Soledad Gustavo. De su vida y de su obra"). Alejandro Remeseiro no llegó a tiempo de presentar "Las mujeres en la segunda época de La Revista Blanca (1924-1936): Una síntesis aproximativa", que junto con "Subversión libertaria y (des)memorias reactivas" (de Xavier Díez, que no pudo asistir al Congreso) pasarán directamente a las Actas.
Paralelamente al Congreso, se organizó una exposición de material bibliográfico realizado por mujeres anarquistas.
Es de destacar la numerosa asistencia al Congreso y que el debate generado tanto con las ponencias como con las comunicaciones fue de enorme calidad. Todo en el más ameno y cordial ambiente.
La comisión organizadora agradece el apoyo y la participación de todos cuantos ayudaron a la celebración del Congreso y, muy especialmente, a la Fundación Anselmo Lorenzo de la CNT.

Julián Vadillo Subir


Canto de los trabajadores

Venid todos, compañeros,
a la lucha que se empeña;
la encarnada y libre enseña
luce al sol del porvenir.
Mutuo pacto en nuestras penas
nos resulte un acicate;
la gran causa del rescate
no halle nunca traidor vil.

El rescate del trabajo
de sus hijos provendrá,
o al trabajo darán honra
o en la lucha morirán.

En los campos y talleres
nos explotan a destajo,
como bestias de trabajo
nos revienta el Capital.
Nuestros amos y señores
prometieron aliviarnos,
pero en vez de mejorarnos
nos mezquinan hasta el pan.

El rescate del trabajo…

Desunidos, plebe somos,
pero fuertes cuando unidos;
sólo triunfan los fornidos,
los que tienen corazón.
Sudor nuestro es cuanto existe,
deshacer, rehacer podemos;
la consigna sea: ¡Luchemos!,
desmedido fue el dolor.

El rescate del trabajo…

Maldigamos al que goza
de festines, regalado,
mientras haya un desgraciado
que no tenga pan ni amor.
Maldigamos al que vea
los tormentos del hermano,
y a la tregua llame en vano
bajo el pie del opresor.

El rescate del trabajo…

Suprimamos las fronteras
que a los pueblos hacen arteros;
enemigos y extranjeros
no están fuera: están aquí.
¡Guerra al reino de la guerra!
¡Muerte al reino de la muerte!
El derecho del más fuerte
necesario es abolir.

El rescate del trabajo…

¡Oh vosotras las hermanas
y consortes en las penas,
que a los que hacen las cadenas
entregasteis vuestro amor!
Los que al yugo se están flojos
no merecen vuestras vidas,
que a legiones divididas
nunca el triunfo coronó.

El rescate del trabajo…

Si es verdad que iguales somos,
ya que hermanos nos llamamos,
si no en balde es que luchamos
por la santa libertad.
Compañeros, ¡venid todos!
Los obreros somos siervos;
con cobardes y protervos
hacer pacto es ruindad

El rescate del trabajo…

En 1886, el socialista italiano Filippo Turati escribía la letra del Inno dei lavoratori con el fin de que se convirtiera en el himno del Partido Obrero. La música era de Amintore Galli. Pronto fue traducido al castellano y cantado por los anarquistas.

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