PERIODICO ANARQUISTA
Nº 195
    OCTUBRE 2004

 

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Los monstruos del oro negro

En Arabia Saudí, una empresa, el Binladen Group, ha basado su prosperidad en los lazos que sus propietarios tienen con la familia real. Constructor exclusivo del rey, a principio de los años 30 el grupo se encargó rápidamente de la construcción de las infraestructuras del reinado. En el proceso, Bin Laden padre se acerca a los Mafuz, propietarios del Banco Comercial (BCCI), el banco saudí más grande. En los años 70, asociados los miembros de la familia real, el BCCI se implanta en Houston (Texas), realiza negocios con los grandes de Wall Street, e invierte en Disneylandia y otros. Así es como, en 1987, compra Harken, una compañía petrolífera tejana en dificultades. Uno de sus accionistas y directores era George Bush hijo.
Al igual que los retoños de la familia real y de la familia Mafuz, la mayor parte de los Binladen son diplomados de prestigiosas universidades, frecuentan las tiendas más chics de Nueva York y de Ginebra, compran propiedades en Florida, en Manhattan y en la Costa Azul. Unos días después del ataque del 11 de septiembre de 2001, todos esos elegantes se ponen precipitadamente bajo protección, abandonan los Estados Unidos en un avión privado, aunque el espacio aéreo está cerrado... Durante ese tiempo, miles de inmigrantes árabes y pakistaníes, árabes americanos, son detenidos e interrogados. El organizador del charter de lujo, con el consentimiento del Estado americano, fue el príncipe Bendar, sobrino del rey Fahd, embajador de los Estados Unidos desde 1983. Amante de lo bueno, acostumbrado a los sitios lujosos y a las carreras de caballos, Bandar es un íntimo del clan Bush.
"La familia Bush y la familia Saud comparten una historia común desde hace más de veinte años. No sólo son cómplices en los negocios y amigos; los Bush y los Saud han compartido los mismos negocios turbios y las mismas guerras. Han compartido secretos que ponían en juego increíbles riquezas privadas, un espectacular poder militar, los más ricos recursos del mundo y los crímenes más inimaginables y odiosos"
Al final de los años 40, un consorcio dominado por varias compañías petrolíferas norteamericanas inicia la explotación petrolífera a gran escala en Arabia Saudí. En 1970, Estados Unidos duplica el volumen de sus importaciones, y el porcentaje de los saudíes en la exportación del oro negro asciende a un cuarto del total, convirtiendo a los jefes de tribu saudíes en riquísimos rentistas. Una buena parte de sus ingresos revierten en Estados Unidos bajo la forma de contratos e inversiones, y Houston, capital del petróleo, se convierte en "la Meca del capitalismo saudí". Allí tienen lugar las alianzas políticas entre el capitalismo norteamericano y los saudíes. El clan Bush desempeñará un importante papel.
Procedente de la gran burguesía financiera de la costa Este, George Bush padre llega a Texas después de la II Guerra Mundial para crear empresas petroleras. Su política consistía en conseguir negocios por otros medios, iniciando su carrera en el Partido Republicano, prestando atención a su gruesa cartera de acciones petrolíferas. En 1976 es jefe de la CIA; en 1981, vicepresidente de Ronald Reagan.
Los años 70 marcaron el fin de la Guerra Fría. La revolución iraní y la guerra Irán-Iraq dieron la vuelta a la situación del Oriente Medio. El antiguo sistema de alianzas fue modificado y Arabia Saudí sustituye a Irán como aliado principal de los Estados Unidos. En la guerra Irán-Iraq, Estados Unidos apoya discretamente a su antiguo peón Sadam Hussein . Ronald Rumsfeld representa el poder americano junto al Partido Baas iraquí y garantiza la utilización de armas químicas. Durante ese tiempo, Estados Unidos autoriza a Israel a vender armas a Irán . Los intereses geopolíticos y los económicos iban a la par; se trataba de debilitar los dos regímenes árabes con el fin de proteger a la Arabia saudí, y salvaguardar las reservas petroleras. A pesar de la oposición del Estado de Israel, los Estados Unidos empezaron a armar al reino, recuperando de golpe una parte de los ingresos petrolíferos. De 1980 a 1990, los saudíes compraron cientos de millones de dólares en armas. El Binladen Group se benefició de los gigantescos trabajos de infraestructura militar. En Texas, los saudíes hacen fructificar sus petrodólares, invirtiendo y comprando bancos. Los banqueros Mafuz (BCCI) se alían con financieros como James Baker, miembro del clan Bush y republicano influyente. El embajador Bandar también resulta útil; lo encontraremos implicado en la financiación de la guerrilla anticomunista de Nicaragua, mediante el dinero procedente de la venta de armas a Irán.
Cuando termina la guerra Irán-Iraq, en 1988, "los Estados Unidos habían contribuido a transformar a Iraq en la fuerza militar más poderosa de Oriente Medio" . El freno de la revolución iraní y de la radicalización de las corrientes chiítas había producido una situación de inestabilidad nueva.

Los terroristas de la libertad
A finales de 1979, Brzenzinski, secretario de Estado del presidente demócrata Carter, declaraba: "Ahora tenemos la oportunidad de ofrecer a la URSS su guerra de Vietnam" . En efecto, la intervención soviética en Afganistán aceleró la crisis final del capitalismo de Estado. El apoyo de la CIA a la guerrilla anticomunista quedará como una de las grandes operaciones de la historia de la guerra fría. Los servicios secretos pakistaníes y saudíes organizaban por lo bajo la ayuda económica a los "luchadores por la libertad". Miles de militantes religiosos fueron arrastrados por la CIA y los servicios pakistaníes a acciones de guerrilla y de terrorismo. Osama Bin Laden es uno de los responsables de los campos de entrenamiento .
De nuevo, la estrategia americana tendrá consecuencias imprevisibles. Cuando el ejército soviético abandona Afganistán, en febrero de 1989, la CIA se había introducido en una poderosa organización terrorista internacional islámica, conocida como Al-Qaeda (la base). Durante la guerra de Bosnia, sus dirigentes romperán con los Estados occidentales, sustituyendo su financiación por financiaciones privadas. La "privatización" de esta filial de los servicios occidentales constituye el acto de nacimiento del "terrorismo" moderno.
La desaparición de la URSS, el fin del reparto del mundo en dos bloques y el resurgimiento de antiguas zonas de influencia abrirán un nuevo periodo de conflictos. Tras la revolución iraní y la guerra de Afganistán, la invasión de Kuwait por Iraq en agosto de 1990 amenaza de nuevo el control norteamericano de los recursos petroleros, desencadenando una respuesta militar inmediata. Es entonces cuando algunos miembros de la clase política americana -republicanos asociados a la derecha israelí del Likud - proponen rediseñar el mapa de Oriente Medio, redefiniendo las alianzas de las élites árabes con Estados Unidos. A corto plazo, los rentistas saudíes se regocijan de la derrota del poder iraquí. Pero a largo plazo sus intereses se oponen a la transformación de Arabia Saudí en base militar. Un espacio político se abre ante Al-Qaeda, portaestandarte del nuevo nacionalismo panárabe, esta vez bajo la cobertura ideológica de la yihad y ya no del marxismo-leninismo. Cuando la administración demócrata de Clinton se decide a atacar a las fundaciones caritativas islámicas que apoyaban a Al-Qaeda, se descubre que la élite saudí está bien representada: son todos cercanos a la familia real y al embajador Bandar, los Bin Laden y los banqueros Mafuz.
Al igual que para las demás clases dirigentes árabes, el destino de la élite saudí está ligado a la suerte del capitalismo americano. Empresas como Carlyle Group y Halliburton simbolizan esa fusión de intereses. Entre los accionistas de Carlyle -una de las diez empresas de venta de armas más grandes del mundo- hay poderosos hombres políticos norteamericanos y británicos (James Baker, George Bush padre y otros) y la familia real saudí... Esta última gasta sus petrodólares en armas, recuperando los dividendos en avales. Halliburton -gigante de los servicios de la industria petrolera cuyo antiguo director es el vicepresidente Cheney- posee también intereses colosales en Arabia Saudí. Pero esa fusión de intereses oculta la debilidad del régimen saudí y el reforzamiento de la corriente nacionalista, de la que Al-Qaeda es la vanguardia. El primer atentado contra el World Trade Center, en Nueva York, en 1993, y el ataque a un centro de la Guardia Nacional saudí en Ryad, en 1995, marcan el comienzo de la guerra de Al-Qaeda contra Estados Unidos y la dinastía saudí.
Con la elección (trucada) de Bush hijo en 2000, los representantes del capitalismo petrolero y de la industria militar se colocan directamente a la cabeza del Estado . Muy pronto se manifiestan los desacuerdos en el seno de los servicios de información. El Centro de Coordinación Antiterrorista, dirigido por Richard Clarke, destaca la amenaza de Al-Qaeda, y avisa del peligro de los aliados saudíes y pakistaníes. Ese planteamiento es inaceptable para la administración Bush, cuya historia es inseparable de los intereses comunes con esos regímenes. La amenaza de Al-Qaeda se relega a un segundo plano, tratada en el marco del control de Afganistán y de las relaciones con los servicios pakistaníes. Es prioritaria la invasión de Iraq, el asegurarse los recursos petrolíferos. Cuando, en el verano de 2001, los servicios secretos advierten de un peligro inminente, la administración Bush se muestra indiferente. Tras los ataques de Al-Qaeda, mantiene al jefe, invade Iraq y da carta blanca a la política del Likud en Israel, poniendo en una situación difícil al sistema de alianzas de Estados Unidos con los países árabes y los grandes países capitalistas. Clarke hablará de un costoso error estratégico:
"Hemos dado a Al-Qaeda el mayor argumento de militarización y propaganda, y hemos puesto difícil a los gobiernos islámicos amigos el trabajar abiertamente con nosotros" .

El escenario del complot
Las consecuencias de la guerra de Iraq y los signos de la guerra civil venidera en Arabia Saudí, demuestran que la clase dirigente americana puede tomar decisiones que respondan a intereses capitalistas particulares e inmediatos, aunque se revelen irracionales respecto a las relaciones con el sistema a largo plazo. La tesis del complot resulta seductora para el caso de la política "antiterrorista" norteamericana. Tiene dos versiones. La clase dirigente habría organizado directa o indirectamente, poco importa, el ataque del 11 de septiembre de 2001 con el fin de crear las condiciones de una política de dominación del Oriente Medio y de represión interna. Esta versión infantil es sustituida por otra más matizada. Indiscutiblemente, ante los proyectos de ataque al suelo norteamericano, el poder habría dejado libertad de actuación .
Varios factores podrían explicar la actitud del Estado americano frente a las amenazas de Al-Qaeda y rechazar la tesis del complot. Un ataque al corazón del sistema resultaba inconcebible para los dirigentes formados en la escuela del imperialismo triunfante. La amenaza sólo podía proceder de Estados enemigos y no de una red internacional, criatura menospreciada de los servicios occidentales. Y aún es más, las alianzas políticas entre los rentistas saudíes y el capitalismo americano dificultarían la percepción de la nueva situación, especialmente la fragilidad de la dinastía Saud y el juego ambiguo del régimen pakistaní. Así, el gobierno pudo aprovechar la situación votando leyes represivas (Patriot Act) necesarias para el fortalecimiento del Estado y, sobre todo, la creación de la coartada ideológica de "la guerra contra el terrorismo" para justificar la guerra de Iraq. Por último, las dificultades de la economía han sido determinantes en la decisión política a favor de la guerra. El recurrir al déficit público, el constante aumento de los gastos militares, parecen ser el único antídoto a la crisis persistente de la rentabilidad del capital privado.
Gabriel Kolko habla de la "miopía de la clase dirigente" norteamericana en su recurrir constante a las acciones militares que van en contra de los objetivos a alcanzar. Al recordar que "la racionalidad no constituye la esencia del sistema sino más bien su antítesis", retoma los anuncios revolucionarios en vísperas del desencadenamiento de la barbarie de la II Guerra Mundial: un sistema incapaz de regular las consecuencias sociales de la producción de beneficio no podrá, evidentemente, dominar la guerra ni sus consecuencias. Partiendo del caso norteamericano, Kolko demuestra que "durante el siglo XX, las guerras no fueron sólo el resultado de fuerzas constitutivas estructurales, económicas y geopolíticas, y del nacionalismo, sino también de concepciones y estrategias militares de los dirigentes sobre la naturaleza de los conflictos armados". Así nace la idea de la guerra como solución a los problemas, mientras que a lo largo de la historia moderna se ha demostrado que la guerra engendra situaciones imprevisibles y consecuencias que la clase capitalista es incapaz de afrontar. Es lo que Kolko llama "el impasse de la guerra" bajo el capitalismo moderno. La actual situación es buen ejemplo de ello.
La teoría del complot es una variante de la idea según la cual puede regularse el sistema capitalista. Las manipulaciones, las acciones maquiavélicas y bárbaras forman parte, sin duda, de la política burguesa, dentro de los límites marcados por la irracionalidad de la producción de beneficio. Las clases dirigentes accionan y raccionan en las circunstancias históricas que expresan conflictos de intereses de clase. Actuando así, producen otras condiciones históricas con nuevas contradicciones. Esa es la lógica de la política en el sistema capitalista. La "teoría del complot" es el trasfondo de esta irracionalidad inherente al sistema y tiende a transmitir una visión infalible de la clase dirigente, que lo controla todo durante todo el tiempo.

Charles Reeve
(Le Monde libertaire) Subir


En defensa de las milicianas del 36

El conflicto bélico que dividió a España en dos mitades en 1936 y la revolución social que se llevó a efecto paralelamente, han despertado durante estos últimos treinta años, el interés de numerosos estudiosos de diversas tendencias ideológicas. Ahora le toca el turno a Jorge M. Reverte con su obra "La batalla de Madrid" editada por Crítica, que ha salido a las librerías el pasado día 7 de septiembre.
No he leído su trabajo y, por tanto, no estoy en condiciones de juzgar su calidad literaria ni de afirmar o negar la importancia histórica de los datos que aporta, pero un resumen aparecido en el suplemento del diario El País del 5 de septiembre, ha despertado mi indignación como mujer y como militante anarcosindicalista.
Habla Reverte de los cafés servidos por "dirigentes de la CNT" según sus palabras textuales "frecuentados por putas del tres al cuarto que quieren contar que son milicianas y vienen de pelear contra los requetés de Mola en la sierra".
El señor Reverte debería informarse mejor antes de usar los sustantivos. La CNT no ha tenido, tiene ni tendrá dirigentes, sino militantes; es un sindicato con un funcionamiento anarquista alejado de las jerarquías y los instrumentos de poder. En la CNT los cargos son ejecutivos y las decisiones se toman en las asambleas de base.
En cuanto al apelativo de "putas de tres al cuarto" con el cual se atreve a calificar a las mujeres que lucharon en las trincheras junto a sus compañeros varones en defensa de la libertad del pueblo, es propio de una mente machista, castrada y falta de sensibilidad.
Entiendo que su cerebro troglodita no pueda valorar en la misma medida la lucha de los hombres y la de las mujeres. Como él, muchos varones consideraron en el 36 que sus compañeras sólo debían estar en el frente para vendar heridas, guisar el rancho o fregar las ollas, pero han pasado sesenta y cinco años y al señor Reverte se le supone más culto, más preparado, más moderno... Al menos entonces no las llamaron putas, simplemente no comprendieron su derecho a formar parte activa de la historia.
Probablemente, las mujeres a quienes el señor M. Reverte se refiere, pertenecían al colectivo de Mujeres Libres, fundado en 1936 por las cenetistas Amparo Poch, Lucía Sánchez Saornil y Mercedes Comaposada. Aquellas mujeres, que nos facilitaron el camino a las que hemos venido después, fueron un ejemplo de dignidad, valentía y sentido ético. Eran capaces de elegir en libertad a sus compañeros sexuales con la misma claridad de ideas que empleaban para enfrentarse a los requetés del General Mola. Pero practicar el amor libre nada tiene que ver con la prostitución. Puta es la que vende su sexo, libre la que hace de él una entrega voluntaria.
El hombre ha practicado siempre el sexo en libertad y no ha merecido jamás palabras despectivas por hacerlo ¿acaso el cromosoma que nos diferencia a uno y otro género debe marcar los privilegios?
Una de las primeras tareas que se propuso el colectivo Mujeres Libres fue la creación de los denominados "liberatorios de prostitución", es decir, talleres donde las mujeres podían aprender un oficio para que no tuviesen que alquilar su cuerpo como único recurso para subsistir tanto ellas como sus hijos. Pero claro, a usted señor Reverte, eso no le importa. Para usted, las mujeres que iban al frente eran putas y los anarquistas que proclamaron la revolución unos inoportunos, aunque algo más dignos por ser hombres.
Quien no sabe tratar a las demás personas con respeto, no merece ser respetado.

Irene Pugno subir


Escuela y control social

La escuela (en sus diferentes etapas formativas) como institución educativa en las actuales sociedades que se autodenominan libres, abiertas y democráticas, constituye una de las más importantes formas de manipulación ideológica y control social en manos del moderno Estado capitalita. Junto con otras, como la religión o la comunicación de masas, juega un importante papel en la aceptación general de la desigualdad y en la más específica del sistema político y económico, que constituye la base del poder y el privilegio de las clases dominantes.
En ese sentido, la escuela proporciona las bases históricas, étnicas, científicas y éticas que legitiman la cultura política y económica imperante en nuestros días, sobre las que se sustenta este sistema basado en la desigualdad, la explotación y la violencia. Forma a los estudiantes en función de las necesidades del mercado y persiguiendo crear "buenos" ciudadanos, es decir, trabajadores sumisos, consumidores compulsivos e individuos pasivos.
Esta escuela de la "democracia" puede considerarse como un órgano de propaganda al servicio de la clase dominante, que trata de socializar a los individuos de forma que éstos eviten hacerse preguntas sobre las cuestiones importantes, alejándoles de la clase de razonamiento crítico y objetivo que lleva a comprender las razones y relaciones que anteceden a los hechos. Para ello basa su método en un aprendizaje rutinario y acumulativo de simple memorización, donde el espíritu crítico y creativo se diluye en beneficio de la verdad oficial, y la obediencia sustituye al pensamiento individual. Considerando al estudiante, en vez de como un agente de la historia, como un simple objeto vacío, a rellenar con ideas predeterminadas y alejadas de la realidad social, ideas precocinadas por la élite dominante, adecuadas para legitimar y reforzar las bases del sistema político, económico e ideológico que sustenta su poder y privilegio. Por ejemplo, la historia suele ser contada de forma simplificada y emotiva, a la vez que se falsean, encubren u omiten los hechos; dando una versión dulcificada y dirigida a ensalzar aquellas partes de la realidad histórica que mejor refuerzan la doctrina vigente y los intereses actuales de la élite económico-política. Aunque educando de esta forma se dan un sinfín de contradicciones, es gracias a la desarticulación, que impone la escuela, del tipo de conocimiento que fomenta una actitud crítica y que permite relacionar los hechos de forma objetiva, como se anula la conciencia ocultando la realidad de la historia tras la atractiva y simplificada verdad oficial. De esta forma es sencillo que cuelen para la gran masa del público conceptos como el de las guerras humanitarias, llevadas a cabo para "democratizar" los Estados dictatoriales del Tercer Mundo y liberar a la población a base de bombardeos indiscriminados sobre aquellos a quienes se trata de liberar; o el concepto de accidente laboral, que se considera como algo casi consustancial al trabajo, sin valorar el hecho de que la mayoría de los accidentes son causados por la necesidad de las empresas de aumentar constantemente su productividad (no destinando los suficientes recursos a la seguridad en el trabajo) para ser más competitivas en un mercado globalizado como el actual.
Este hipócrita sistema educativo, cuya principal virtud es la ignorancia, castiga el conocimiento crítico y la capacidad del alumno para relacionar los hechos que le permitan llegar a un conocimiento objetivo de la realidad. Y por contra premia la docilidad con la que el alumno acepta su propia idiotización, al convertirse en lo que se supone que es el "buen estudiante" que repite lo oído abandonando cualquier tipo de pensamiento individual, aceptando la verdad oficial como un dogma de fe. De igual forma el mundo del trabajo no premia tanto, en la gran mayoría de los casos, el conocimiento real de las diferentes materias, sino el grado de asimilación del sistema de valores y de la ideología dominante, asimilación que garantiza la escuela en sus diversas fases, y que suele ser proporcional al nivel de estudios alcanzado por los individuos. En este sentido, un estudio realizado en los EE UU a 370 escolares mostraba que el apoyo a la ideología capitalista dominante aumentaba a medida que pasaban de curso; aunque la escuela no sea la única causa, puede dar una idea de cómo el sistema de propaganda del Estado colabora con las clases dominantes en la aceptación de su ideología, alejando así a los individuos de una compresión crítica y coherente del mundo en el que viven, limitando la conciencia de sí mismos con respecto a los demás y de los hechos que se suceden a lo largo de su vida.
Afortunadamente no todos los alumnos aceptan voluntariamente y de forma acrítica esta pedagogía de la mentira, siendo conscientes del adoctrinamiento al que la escuela, fundamentalmente, trata de someterles. Y algunos pocos profesores tratan de fomentar el tipo de conocimiento crítico, individual y objetivo que permite alcanzar la verdad por uno mismo. A la vez el sistema se defiende de estos comportamientos, marginando a esas personas, impidiendo que alcancen puestos de responsabilidad y limitando las recompensas, que están en gran medida distribuidas en función de la asimilación de los valores y la ideología dominantes, en vez de como se le supone a estas sociedades meritocráticas, que teóricamente reparten los diferentes puestos de la sociedad en función de las capacidades y conocimientos personales. Incluso en casos extremos en los que el sistema "democrático" neoliberal entra en crisis, es decir en el momento en el que la población exige una verdadera participación en los asuntos públicos y comienza a cuestionarse la legitimidad de sus dirigentes y la legalidad de sus acciones, el Estado optará por la violencia para acabar con la intelectualidad disidente sin cuestionarse lo más mínimo la contradicción que supone esto para la propia idea de democracia y libertad que defienden.
Con todo, no quiero decir que la escuela o la universidad sean negativas en sí mismas, sino que si no somos capaces de extraer nuestras propias conclusiones a través de un conocimiento crítico, individual y objetivo, sólo servirán para nuestra domesticación y adoctrinamiento, convirtiéndonos en individuos pasivos y sumisos, que sin conciencia de sus propios problemas e incapaces de organizarse activamente para darles respuesta, se moverán en función del camino que les marque el mercado y las grandes corporaciones.
Sólo la persona que pretende conocer la verdad representa un auténtico peligro para el sistema doctrinal dominante, que es la base de la desigualdad, la esclavitud, la explotación y la violencia, y sólo destruyendo este sistema ideológico podrá construirse una sociedad basada en los verdaderos principios de democracia, igualdad y solidaridad.

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Cosas ya dichas

"Fue el propio mosén Prats, que apenas había nacido cuando sucedieron los hechos del Collell, pero que no los ignoraba, quien me contó la historia real o apócrifa según la cual, al tomar los regulares de Franco el santuario, no dejaron con vida a un solo guardián de la prisión, y quien me dio las indicaciones precisas para llegar al lugar en que se produjo el fusilamiento, la mañana inconcebible de enero en que, sesenta años atrás y en aquel mismo paraje, cincuenta hombres vieron de golpe la muerte y dos de ellos consiguieron eludir su mirada de medusa" (Javier Cercas, Soldados de Salamina). De los dos que eludieron la muerte, uno era Rafael Sánchez Mazas, fundador de Falange, más tarde ministro de Franco. Quienes hacían de fusileros eran las fuerzas de Enrique Líster.
"Proudhon escribe en interés de los proletarios. No escribe en interés de la Crítica, que se basta a sí misma, partiendo de un interés abstracto y forjado por sí mismo, sino de un interés de masa, real, histórico, un interés que conducirá a algo más que a la crítica, es decir, a la crisis. Proudhon no sólo escribe en interés de los proletarios; él mismo es proletario, ouvrier. Su obra es un manifiesto científico del proletariado francés y encierra, por tanto, una significación literaria completamente distinta de la que puede tener el amaño literario de cualquier crítico" (Carlos Marx y Federico Engels, La Sagrada Familia).
El Parlamento inglés dicta en 1802 la primera ley a favor del obrero, la ley de protección de la infancia, que reduce a doce horas la jornada laboral de los niños menores de nueve años. Aún hoy hay países donde los niños de esa edad y menores trabajan ese número de horas.
Karl Korsch, marxista consejista, escribió: "El movimiento obrero español de cuño sindicalista y anarquista, preparado insistentemente, infatigablemente, en una discusión sostenida durante largos años, tanto en las grandes ciudades como en los más apartados rincones del campo, tenía una completa claridad respecto a sus fines económicos y una idea acerca de los primeros pasos a dar para la consecución de estos fines mucho más realista de lo que el llamado movimiento obrero marxista del resto de Europa ha demostrado tener en circunstancias similares" (Escritos políticos).
El desarrollo cultural en España ha sido obstaculizado a lo largo de estos siglos por dinámicas diversas, aunque sustentadas todas ellas en una concepción del mundo autoritaria y jerarquizada, de raíz profundamente católica y apostólica. "Por eso -dice Gonzalo Pontón, director de la editorial Crítica, en el Congreso de Editores- no hemos tenido nunca grandes editoriales de pensamiento y cultura".

E. Sábato: Creo que la falta de justicia es universal.
Roa Bastos: Entonces ¿qué nos queda?
E. Sábato: Confiar en que algunos hombres y mujeres sigan luchando.
Roa Bastos: Y que esa lucha no se abandone.

"La gente vive principalemente de hábitos, y actúa como se le ha enseñado a actuar, sin detenerse a pensar primero. La dificultad más grande a la que se enfrenta el hombre que trata de crear una nueva sociedad es la de que tiene que comenzar con personas que han sido educadas para vivir en alguna otra sociedad" (F. Lington, Estudio del hombre).
"Vivimos con arreglo a lo que dijo Moisés, a lo que dijo Buda, Jesús, Mahoma u otros pastores de hombres, cuando lo natural y lógico sería vivir con arreglo a lo que pensamos nosotros mismos". (Los muertos mandan).
"El despotismo está tanto en la forma del Estado o del poder como en el principio del Estado y del poder político" (Adolfo Vogt).
"Como periodista de El País en Roma y el Vaticano, acompañé al papa Juan Pablo II a Samoa. Recuerdo que al Papa le esperaba el rey con el Parlamento en pleno, vestidos con faldas de cortezas de árbol. Allí no había tiendas ni monedas. Las chozas de paja estaban abiertas. En una de ellas, un joven abanicaba a su mujer, tendida desnuda sobre una red, mientras nos sonreía sin pudor. Allí, Juan Pablo II se enteró de algo muy curioso: aquellos aborígenes no conocían el robo antes de llegar los misioneros. Lo conocieron cuando les construyeron una iglesita con puertas y cerraduras. Preguntaron que para qué era aquello. Los misioneros respondieron que para que no robaran los objetos sagrados. Y así supieron que se podían robar las cosas.
Por otra parte, las ideas y pensamientos sobre las cualidades que debe poseer la mujer impuestas por el régimen franquista en España durante cuarenta años, eran ya viejas en la historia hispana. Esas ideas y pensamientos se desarrollan desde 1820, cuando, bajo la monarquía de Fernando VII, la Iglesia domina el poder político y a porrazo limpio va imponiendo por doquier su pensar y su sentir, su autoritarismo dominante sobre todos y cada uno; que nadie escape de la red que sujeta a todos lo que forman la humanidad que es España. "Allí nos enseñaron a llevar cilicios en brazos y piernas y a azotarnos la espalda con cuerdas trenzadas. A los más piadosos les permitieron colocar en las cuerdas trocitos de cuchillas de afeitar para hacerse más daño" (Juan Arias).
En todas partes, la mujer ha sido menopreciada; pero ella siempre ha sabido luchar por ocupar su puesto en igualdad respecto al hombre y sigue luchando por sus reivindicaciones: ayer fue por el divorcio, hoy su lucha mayor es el aborto. Algo ha conquistado ya, pero sigue luchando por su libertad total: ella debe ser dueña de su cuerpo. La primera ley del mundo sobre la libertad para abortar fue dada en España, en los días de la guerra civil, por la ministra de Sanidad, Federica Montseny.
La anarquía es una sociedad de iguales, no trata de administrar a los hombres y a las mujeres, sino las cosas que les son comunes, que les pueden hacer la vida más fácil o simplemente vivir dignamente.
"Yo no me acerqué al anarquismo por haber leído libros o folletos de Kropotkin o de ningún otro; me acerqué por la calidad moral de los obreros que había conocido y tratado. Esa calidad moral fue nuestro tesoro, y no seremos nada si deja de existir" (Diego Abad de Santillán).

A. Serrano González Subir


Estado y República

La mente humana es capaz de concebir teorías de lo más variopintas, y con una cierta coherencia interna. Si dispone de la suficiente audiencia y credibilidad en la sociedad es posible que contagie estas ideas al resto y se organicen para aplicarlas. Cualquier experimento social se puede realizar con tal de disponer de hegemonía y neutralizar a los opuestos. Esto no necesariamente se tiene que hacer partiendo de la mala fe, sino que probablemente todos los experimentos sociales se han propuesto desde posiciones bien intencionadas.
Sorprende el automatismo con el que los seguidores de una determinada doctrina prosiguen adelante con el experimento, más allá de cuando se ha demostrado su ineficacia y son patentes las contradicciones internas que genera. Parece que llegan a un punto en el que solamente su eliminación física puede pararles. El nazismo nos proporciona un ejemplo de esas ansias de inmolación antes enfrentarse con la recapacitación crítica.
El mismo fenómeno lo observamos hoy en los nuevos amos del mundo. A la vista de todos está la devastación que la intervención neoliberal está produciendo sobre la humanidad y el planeta. Sin embargo nos encontramos con individuos inteligentes, con una sensibilidad y cultura admirables, que trabajan ardorosamente en las instituciones que imponen el dogma neoliberal, nunca se les ocurrirá dudar del alcance de sus disposiciones. El FMI ha sufrido tantas críticas que evidencian su desafortunada intervención, que ahora reconoce que en ocasiones ha contribuido a agudizar los daños. Esta recapacitación del FMI es mero disimulo para volver a ganarse la confianza, y reincidir en la aplicación del experimento neoliberal.
La doctrina neoliberal está concretada en lo que se conoce como el 'Consenso de Washington', protocolos informales suscritos entre empresas multinacionales, entidades financieras, la Reserva Federal estadounidense y las instituciones monetarias internacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional o la Organización Mundial del Comercial. Este consenso se fue gestando durante los años 80 y 90, y constituye el programa político del neoliberalismo. Su objetivo es establecer al Capital como única fuente de poder y derecho, sometiendo al mismo a individuos y naturaleza. El camino es la liquidación de cualquier control social sobre el Mercado. El señuelo es una nueva Tierra Prometida, la implantación de un Gobierno Mundial sin Estado. Un Mercado Global Autorregulado donde todos los individuos concurrirían libremente y satisfarían sus necesidades, en función de sus respectivas capacidades, al menor coste.
Esta fantasía del Mercando Global Autorregulado es la nueva utopía totalitaria, allí donde se aplica se convierte en una pesadilla. Debe de tener gran capacidad para excitar la imaginación, puesto que bajo su bandera se cobijan individuos procedentes de todo el arco del pensamiento político: fascistas, comunistas, socialdemócratas, sindicalistas institucionales, integristas religiosos acompañando a la tradicional plutocracia. Algunos utilizan el término anarcocapitalismo para dar un barniz progresista a este nuevo dogma, otros utilizan la desestatalización del mercado que promueve el neoliberalismo para critircar las ideas anarquistas. Aquí conviene hacer un alto y separar el trigo de la paja.
Decimos y demostraremos que el neoliberalismo es una utopía totalitaria opuesta absolutamente a la utopía libertaria, de tal forma que anarquismo y capitalismo son términos antitéticos, imposibles de conjugar juntos.
En el neoliberalismo el mercado es el fin de todo lo que existe. Todo debe convertirse en mercancía y encontrar su precio en el mercando global. El hombre/mujer es mercancía, sólo tiene valor en la medida en que tengan precio: su imagen, su cuerpo, sus esfuerzos, sus ideas. Algo que no tiene precio no tiene valor alguno.
En la utopía libertaria el hombre/mujer es el centro y medida de todas las cosas. El cosmos se compone/descompone/recompone en un juego infinito de interacciones donde la parte más pequeña es reflejo del Todo. Cada hombre o mujer encierra en sí mismo un valor infinito, son microcosmos imposibles de preciar, tasar, medir o limitar. En esta utopía ocurre lo contrario, es precisamente aquello que no tiene precio, lo apreciado, lo que más valor tiene: la tierra, el aire, el agua, el sol, la naturaleza. Cuando algo adquiere precio automáticamente se banaliza, pierde el valor y el respeto que le corresponde. Se degrada.
Cada uno es libre de utilizar las palabras con el sentido que quiera, pero que no nos confundan, el Mercado Total Autorregulado no tiene nada que ver con las ideas anarquistas, es precisamente lo opuesto.
Esta fantasía del Mercado Total parte de la falacia de que existe una mano invisible que ordena la oferta y la demanda de tal forma que consigue optimizar al máximo la actividad económica. Esta mano invisible es un cuento de hadas. Sorprende que el liberalismo, la ortodoxia económica, esté basado sobre fundamento tan inconsistente, sabiéndolo no debería extrañarnos que sus efectos sean deletéreos. Este cuento no se lo creen los neoliberales. Thomas Friedman, el patriarca neoliberal, asesor de Pinochet, ha explicado hasta la saciedad que este Mercado Global no funcionará sin un 'puño de hierro'. Y aquí es donde los neoliberales se dejan de gaitas. Nada de mano invisible, lo que realmente funciona es el puño de hierro, el Estado policial, Pinochet. He aquí otra prueba de que neoliberalismo y anarquía pertenecen a mundos completamente diferentes. No hay ningún punto de contacto entre ambas, solamente los malintencionados pueden confundirse. Para el neoliberalismo la condición para que funcione el Mercado es el 'puño de hierro', a más liberalización del mercado mayor control social, mayor represión. Sin embargo, en la utopía libertaria, la mayor libertad individual facilita que se desarrolle una actividad colectiva, suma de la voluntad soberana de los individuos, donde la coacción y la violencia son innecesarias. A la vez esa falta de violencia facilita un desarrollo más pleno y vigoroso de individuos libres, que se asocian a otros para conseguir cada vez grados más elaboradores de cooperación y apoyo mutuo, lo que permite a la sociedad alcanzar nuevos objetivos.
En el neoliberalismo no. El neoliberalismo no implica la reducción o desaparición del Estado, todo lo contrario, el neoliberalismo es la quintaesencia del Estado. Para que exista el Mercado es necesario un Estado que controle de forma policial y absoluta a todos los individuos, ese es el 'puño de hierro' que reclaman los neoliberales. Un Estado que controle hasta los pensamientos más íntimos. Y en eso estamos. Vemos que en aquellas regiones donde el neoliberalismo progresa el Estado se hace más fuerte, más totalitario. Hay una pérdida de derechos civiles a favor del poder del Estado. Los analistas que relacionan el Mercado Global Autorregulado con la desaparición del Estado solamente ponen en evidencia su propia torpeza mental. Neoliberalismo es igual a Estado Totalitario.
Estos analistas inciden en una confusión que ha dado lugar a muchos equívocos conceptuales, confunden Estado con República. El neoliberalismo es un Estado sin República, mientras que la anarquía es una República sin Estado. El Estado es el conjunto de instituciones jurídicas que legalizan el monopolio de la violencia por una clase social. La República es el conjunto de acuerdos alcanzados en una sociedad para satisfacer las necesidades comunes. Una República sin Estado, sin violencia, es una sociedad anárquica. Un Estado sin República, sin derechos civiles, ni bienes públicos, es la tiranía del más fuerte. El neoliberalismo es un estado permanente de violencia. El incremento de la violencia en las sociedades avanzadas está en relación con el grado de mercantilización alcanzado.

Podemos establecer tres grandes categorías de organización, en las que podemos incluir a cualquier sociedad.
1.- El Estado sin República. El feudalismo estaría incluido en esta categoría. El neoliberalismo cada vez se parece más a un nuevo feudalismo, lejos de prefigurar una sociedad rica y plural el neoliberalismo facilita la creación de grandes monopolios que reproducen la relación de Amo y Siervo con los consumidores, donde la libertad de mercado ha desaparecido. En la dinámica de las fusiones empresariales podemos intuir el resultado final del proceso. Una decena escasa de 'hipermultinacionales' sobrevivirán a la lucha despiadada, se identificará trabajador con consumidor, que pasará a estar vinculado por un pacto de fidelidad feudal a una concreta empresa, dependiendo de ella tanto para trabajar como para vivir, entregándole cuerpo y mente. Al margen de estas empresas, que absorberán todos los recursos del planeta, la mayoría de la humanidad vagará sobre los escombros, al objeto de que sirvan de advertencia a los fidelizados, y no se les ocurra discrepar del señor. Esta es la pesadilla que nos espera si triunfa el neoliberalismo.
2.- La República en el Estado. Es el camino característico de la socialdemocracia. Intentar utilizar las instituciones del Estado para que atiendan al bien común, encauzando las ansias depredadoras de las empresas a través de una regulación que garantice el juego limpio y depure las consecuencias más desagradables. Esta vía está perdiendo todas las batallas frente al neoliberalismo ya que no puede competir en su mismo territorio. El neoliberalismo actúa a nivel global, y la socialdemocracia a nivel Estatal. Cuando la regulación gana alguna baza en un Estado concreto, el neoliberalismo ni siquiera se molesta en luchar, le basta con deslocalizarse y llevarse bienes y servicios a otro Estado. La desesperación que produce el mecanismo infernal de la deslocalización, la facilidad para empobrecer cualquier territorio del planeta, lleva a que la mayoría de los socialdemócratas se hayan reconvertido en neoliberales, pensando que es más fácil encauzar a la bestia si se asocia a ella. Blair es el ejemplo más patético de esta solución. Le ha salido el tiro por la culta, la república, la cosa pública, ha desaparecido completamente en Gran Bretaña gracias a que Blair ha legitimado y facilitado las transformaciones neoliberales.

Algunos socialdemócratas lúcidos han comprendido que la única forma de embridar al Mercado Global Autorregulado sería creando un Estado Global Parlamentario, una ONU con capacidad reguladora. Pero el Parlamentarismo se ha demostrado ineficaz para representar la voluntad popular en una nación concreta. Los procesos electorales están corrompidos, los partidos políticos están corrompidos y no representan a nadie. Los medios de comunicación, dominados por el capital financiero, crean y destruyen líderes a su antojo. Los parlamentos secuestran la voluntad popular. La apatía electoral es absoluta, y quien vota sabe que no se le va a escuchar, por eso ahora se vota no por alguien, sino contra alguien. Con estos mimbres difícilmente se podrá construir un Parlamento Global que represente los intereses de la humanidad. Lo más probable es que ese Parlamento Global también fuera ocupado por los neoliberales, que lo utilizarán para legitimar su violencia, y amordazar cualquier forma de crítica.
Esta vía pseudodemocrática sí satisface plenamente las expectativas de los arribistas, quienes encuentran un medio de promocionarse, y un instrumento para excluir a la mayoría. Estos arribistas terminan asimilados y anulados por el poder económico, traicionan la causa que defendían y que les encumbró, a cambio de los privilegios de su cargo.
Este modelo podría revitalizarse si se cuestionara la forma de legalización del poder político, reformando la forma de constituirse los parlamentos, dando posibilidad a que exista mayor control de los ciudadanos. Sin embargo esa reforma del parlamentarismo, donde exista más democracia directa, implicaría la desaparición de los partidos tradicionales, que son los únicos que pueden promover esas reformas, lo que las hace imposibles.

3.- La República sin Estado. La sociedad natural es una República sin Estado, se ha plasmado sobre todo en sociedades primitivas, pero pervive en la actualidad en la forma de Sociedad Civil. La Sociedad Civil está conformada por la suma de las relaciones que surgen al margen del Mercado y del Estado. Mercado y Estado conspiran contra la Sociedad Civil. Ésta es el sujeto histórico que ha conseguido los derechos sociales. Si alguien la confunde con el Estado es porque el Estado ha sido obligado a asumir sus reivindicaciones: Alimentación, Sanidad, Educación, Seguridad Social, Vivienda... para todos por el mero hecho de ser hombre o mujer.

La Sociedad Civil es imposible de delimitar, pero a veces sí lleva a cabo actuaciones y se materializa en organizaciones. Hoy asistimos a su nuevo despertar. Las manifestaciones masivas contra las cumbres globalitarias y la guerra, los foros sociales, nos muestran una constelación de organizaciones estructuradas sin jerarquías, que cuentan exclusivamente con la participación directa de sus asociados.
La responsabilidad de contribuir a crear un mundo mejor no se puede delegar en nadie. Cada individuo debe ser consciente de que sus actos cotidianos contribuyen decisivamente a conformar la realidad. La realidad es algo que estamos recreando continuamente con nuestros pensamientos y actos. Éste es el principio impulsor, ser concientes de la capacidad creativa de cada uno de nosotros, y potenciarla en los demás. El parlamentarismo adormece la responsabilidad personal frente a la realidad, crea individuos inhibidos que se escudan en la ignorancia para no asumir su cuota de responsabilidad. La Sociedad Civil exige individuos autónomos con capacidad de actuar inmediata y directamente, con lucidez para concretar los valores que se deben proteger del ansia depredadora del Capital y con sensibilidad para asociarse en colectivos autogestionados. El desarrollo pleno de esta Sociedad Civil es el único agente que puede detener la barbarie neoliberal y alumbrar la esperanza.
No se está proponiendo aquí la implantación de ningún modelo social predeterminado. Todo lo contrario, creo que el libre juego de valores contrapuestos es el mejor corrector de los excesos. La libertad de mercado ha traído progresos materiales incuestionables. La racionalidad parlamentaria, de luz y taquígrafos, ha acabado con la legitimación deísta del poder y la resignación social. Una Sociedad Civil activa que contrarreste los excesos del Estado o del Mercado es la garantía de evolución, dinamismo y cambio.

Juan de la Lama Subir


Granados y Delgado, justicia
con 41 años de retraso

El día 17 de agosto de 1963 se despertaba como una jornada más de aquel caluroso verano. Sin embargo, para dos hombres encerrados en la cárcel de Carabanchel en Madrid sería su último amanecer. Francisco Granados y Joaquín Delgado, dos anarquistas acusados de un acto de violencia que no habían cometido, fueron ejecutados a las cinco en punto de la mañana.
El garrote vil, que destrozó sus gargantas, convirtió su muerte en una ofrenda a la dictadura franquista. Habían transcurrido veinticuatro años desde que Franco divulgara aquel famoso parte de guerra que dio paso a una larga y sangrienta dictadura y desencadenó una de las represiones más brutales y silenciosas que haya sufrido el pueblo de España.
Un deseo de acabar con todo aquello había ido tomando conciencia en todos los luchadores por la libertad, matar a Franco. Dos bombas estallaron en Madrid el 29 de julio de 1963, una en la Dirección General de Seguridad en la Puerta del Sol, otra en el edificio de sindicatos. El resultado de la primera bomba fue de dos mujeres gravemente heridas, cinco personas de pronóstico reservado y algunas más con rasguños y magulladuras.
La prensa procuró esconder los auténticos motivos políticos del atentado. En España nunca ocurría nada y cualquier suceso por grave que fuese se minimizaba. Aquí se vivía en paz por decreto, aunque esa paz fuese la de los cementerios. No obstante, los atentados habían ocurrido en pleno centro de Madrid y su ocultación resultaba imposible. "El viejo anarquismo actúa impulsado por los mecanismos elementales de los más bajos instintos", escribía el periódico ABC. "Estos atentados tienen todas las características de los que ejecutan los anarquistas", afirmaban los adictos al régimen, que no podía dejar pasar actos semejantes.
Cuando estalló la primera bomba, Delgado y Granados estaban saliendo de la piscina Moscardó, pero un cúmulo de circunstancias y el deseo del régimen de encontrar cuanto antes un chivo expiatorio, hizo que la "justicia franquista" se ensañase con ellos.
El régimen de Franco solo necesitó diecinueve días para detener, juzgar, condenar y ejecutar a Granados y Delgado.
No han sido los primeros ni serán los últimos anarquistas que han muerto por el único delito de ser coherentes con sus ideas. Antes lo fueron los cinco trabajadores conocidos como los mártires de Chicago, el sueco emigrante en EE UU Joe Hill, los cenetistas que cayeron bajo las balas de los matones de la propiedad en la Cataluña industrial del principios del siglo XX o tantos otros hombres y mujeres que murieron por la libertad. Pero existe un caso que guarda un curioso paralelismo con el que nos ocupa, el de los estadounidenses de origen italiano Nicolo Sacco y Bartolomeo Vanzetti. También ellos fueron acusados de un robo con dos muertos que no cometieron, también fueron sometidos a una caricatura de juicio y también el Estado terminó con sus vidas. Uno de los jueces que los condenó declaró "no sé si son o no culpables de robo y asesinato, pero son anarquistas y eso es suficiente delito".
Sacco y Vanzetti murieron en la silla eléctrica el 23 de agosto de 1927 y su muerte despertó numerosas protestas en todo el mundo. Otro 23 de agosto, pero éste cincuenta años después, Michael Dukakis, gobernador del Estado de Massachussets, reconocía públicamente su inocencia, pedía perdón a su familia y solicitaba que todo estigma fuese apartado de sus nombres para siempre.
El pasado día 3 de septiembre, el periódico El País se hacía eco de la siguiente noticia "El Tribunal Constitucional acaba de estimar el recurso del caso Granados y Delgado y declara nulo el Consejo de Guerra que los juzgó y condenó en 1963 y, así mismo, corrige la decisión de la Sala Militar del Tribunal Supremo que en 1999 denegó el recurso amparándose en la ya clásica "estructura legal del franquismo".
Aunque este reconocimiento de su inocencia no puede devolver la vida a nuestros compañeros de militancia, nos alegra profundamente y nos sirve de acicate en nuestra lucha.
Los nombres de Delgado y Granados no tienen ningún significado para la mayoría de nuestros conciudadanos. La injusticia que se cometió con ellos ha quedado enterrada con sus cenizas bajo la losa del silencio. En tanto que en el caso Sacco-Vanzetti el mundo entero se sublevó ante la injusticia de su muerte y su nombre apareció en baladas como la que compuso para ellos Joan Baez, o películas, como la dirigida por Giuliano Montaldo, la muerte de Delgado y Granados ha permanecido en el olvido. Sólo un documental titulado "Granados y Delgado, un crimen legal", realizado en el 30 aniversario de su muerte por Lala Gomá y Xavier Montanyá, y el libro del periodista Carlos Fonseca "Garrote vil para dos inocentes", publicado por Ediciones Temas de Hoy en 1998, se han preocupado de dar a conocer los hechos.
Estamos ante un momento histórico. Si la revisión judicial se lleva a efecto se habrá hecho un ejercicio de justicia tanto con las víctimas como con sus familiares que podrán recobrar su memoria.

Marilés Subir


Oscar Wilde

El 16 de octubre de 1854 (según algunos, 1856) nació en Dublín Oscar Wilde. Al cumplirse 150 años de su nacimiento, hemos querido hacerle un pequeño homenaje, por lo que publicamos el siguiente texto de Rudolf Rocker, extraído de su libro "Artistas y rebeldes".

"No debe juzgarse siempre a un hombre por sus actos. Puede cumplir la ley y ser a pesar de eso un criminal; violar las leyes y poseer un carácter noble; ser malo sin cometer jamás una mala acción; puede ser culpable contra la sociedad y no obstante esa culpa puede llevarlo a una perfección verdadera".
Estas palabras admirables del brillante ensayo de Oscar Wilde, El alma del hombre bajo el socialismo, contienen uno de los pensamientos psicológicos más profundos y al mismo tiempo, inconscientemente, un rasgo biográfico del poeta mismo. Él también se había hecho "culpable ante la sociedad", en cuyo seno vivía, y ésta tomó venganza del pecador: lo enterró en vida entre las paredes oscuras de una cárcel e infamó públicamente su nombre, borrándolo de la lista de las personas "puras e inocentes". Ese mismo hombre que había sido uno de los artistas más generosos y valerosos de su época, un hijo de los dioses, nacido en el templo de la inmortalidad, fue arrojado bruscamente desde su luminoso trono poético al abismo profundo de los perdidos, al mundo tenebroso de los "ex hombres", donde los últimos rayos de amor y de esperanza se pierden, temblorosos, en la oscuridd eterna.
Entre los muros fríos y grises de una cárcel sangraba el corazón del poeta. Y cada gota de sangre se convertía en un acorde, uniéndose los sonidos en melodías poderosas, en un ritmo sublime de pureza y armonía maravillosas; y el mundo de los expulsados, el mundo de los criminales y ladrones, fue purificado por la sangre del bardo. La prisión oscura se convirtió en templo y con las lágrimas y los sufrimientos de los infelices, el genio cautivo cantó ese bello poema, La balada de la cárcel de Reading, obra maestra de perfección poética.
El que haya leído La balada de la cárcel de Reading, esa expresión grandiosa de un alma dolorida y desesperada que exige amor y misericordia para los caídos; quien haya sentido el mortífero dolor moral, el terror horrible que se coloca cual mano helada sobre los corazones de los prisioneros para ahogar sus últimas esperanzas, aquél olvidará que el escritor había incurrido en un pecado contra la sociedad y sólo verá el tremendo crimen que ésta ha cometido contra el artista desdichado.
Con la publicación de un pequeño volumen de poesías en 1881, Oscar Wilde inició su carrera literaria. En general, se nota en ellas bien poco de la genial individualidad que revelan sus obras posteriores. La forma técnica es aún demasiado fría y rígida, y la inspiración no siempre halla su expresión adecuada. No obstante, esos primeros trabajos contienen algunos cuadros de gran belleza, como por ejemplo la composición Impresión matutina, que trata de la influencia que ejerce en Londres una mañana de otoño. Aquello es algo más que una poesía común: es una pintura poética que produce en el ánimo del lector un efecto indescriptible. Delante de nosotros, a ambas orillas del Támesis, se extiende la ciudad gigantesca, y la neblina espesa y pesada atraviesa los puentes, cambiando todas las formas. Los edificios sombríos parecen espectros, sombras negras en la neblina con ojos fatigados y enfermos. Al reflejo mortecino de un farol está parada una mujer pálida, de ojos febriles y corazón de piedra.
El cuadro está admirablemente descrito, influye como un recuerdo personal y halla en nuestra alma un eco sombrío y misterioso. Jamás podremos olvidarlo, y en ciertos momentos recordaremos siempre a aquella mujer solitaria de labios rojos y pálido rostro, parada en medio de la bruma oscura, a orillas del Támesis.
En las tentativas poéticas sucesivas se desarrollan cada vez con mayor precisión la poderosa fuerza creadora y las delicadas formas de expresión de Wilde, hasta que por fin logró escribir su obra maestra, La esfinge. Este libro es uno de los monumentos más notables de la literatura moderna, y aún aquellos que no ven en él sino el arte de un decadente no podrán negar la grandeza majestuosa de su realización.
En La esfinge, Wilde nos ofrece un símbolo de la gran tragedia del sexo, una manifestación potente y genial de esas pasiones salvajes que torturan el alma humana, exigiendo constantemente nuevos medios de encanto para ahogar el dolor y calmar las horribles sensaciones de miedo y de terror. En medio de la cálida arena de Egipto, no lejos de las costas fecundas del Nilo, está tendida Ella, semi-mujer y medio bestia; en sus ojos se refleja el gran enigma del Principio y del Fin de la vida y de la muerte. Hace millares de años que está en el mismo sitio. En la noche de la historia han nacido y han perecido pueblos, se mezcló la vida con la muerte en miles de formas distintas; todos, reyes y mendigos, sacerdotes y guerreros, le han ofrecido holocausto y ella amó y mató a todos. Ha visto la locura humana en sus manifestaciones incontables, millones de seres le han gritado con voces roncas y labios desecados, bajo el dominio de pasiones violentas, en el éxtasis supremo del deseo sexual. Miembros desnudos se han entrelazado y cuerpos febriles se fundieron para presentar sacrificios a la diosa Astarté. Todo lo ha visto ella, todo lo sabe; el destino de pueblos enteros se desarrolló ante sus ojos, pero sus labios han quedado mudos, igual que el gran enigma de los milenios.
El libro nos recuerda las misteriosas esfinges del pintor belga Fernando Khnopff, que no pueden ser olvidadas una vez vistas. Todos los arcanos ocultos en el fondo del alma humana se reflejan en esas figuras y llegan a nuestros corazones con la misma fuerza sombría que las cálidas palabras del poema genial de Oscar Wilde. Ahí está delante de nosotros, muda y fría como la misma eternidad, pero una voz interior nos dice que esa serenidad magnífica no es más que una pasión reprimida; sentimos el poder invencible de ese fuego infernal que abrasa a mundos y pueblos; esos labios fríos podrían revelarnos el secreto eterno, podrían decirnos la palabra libertadora, pero se mantienen herméticos como el destino inexorable, y tal convicción nos vuelve tristes y melancólicos. Y esa melancolía se extiende cual delicado velo vaporoso sobre la labor poética de Wilde y nos obliga a pensar en lo perecedero de todo lo existente.
Dos aspectos principales constituyen la base de la labor artística de Oscar Wilde: la expresión acentuada de la individualidad y un concepto del mundo puramente estético-filosófico. Para Wilde, el arte es todo y su único principio es la belleza. Es un vigoroso defensor del viejo principio griego del "arte por el arte". Según él, la vida sólo es un medio para una finalidad artística. Toda nuestra cultura no es más que una transformación constante de la naturaleza en formas artísticas. Dice Wilde: "La vida tiende mucho más a imitar al arte que el arte a la vida; la causa de ello no sólo reside en el hecho de que el objeto de la vida consiste en descubrir una expresión y el arte le ofrece ciertas formas bellas para realizar ese instinto".
Esta concepción estética del mundo presta al arte de Wilde un carácter admirable, y cuando ella se une a la delicadeza natural de sus sentimientos y sensaciones más íntimas, esa fusión da origen a magníficos cuadros de belleza indescriptible. ¡Cuán hermosos son en este sentimiento sus cuentos El príncipe feliz, El ruiseñor y la rosa, La casa de las granadas! ¡Con qué esplendor y con cuánta fuerza se revela allí la imaginación del escritor y qué maravilloso es el colorido de los cuadros que se nos presentan con una perfección encantadora! Esos relatos influyen igual que la música sobre nuestros corazones y nos trasplantan a regiones lejanas y desconocidas. ¡Y cuán profundo es el pensamiento que encierra esa historia del joven príncipe que sueña que el manto de púrpura y la corona de los reyes están hechos con las lágrimas y los inacabables sufrimientos humanos, y por eso los rechaza el día que quieren proclamarlo rey!
Allí donde el artista logra hallar una expresión pura para esa fina melancolía que domina los sentimientos más hondos de un alma, la impresión que causa es siempre poderosa. Verdad es que Wilde posee también otros méritos brillantes: su ironía mordaz, su amargo sarcasmo, sus retruécanos espirituales son cualidades generalmente conocidas, mas nunca producen sensaciones tan puras. Debido a eso, en las obras donde la razón triunfante predomina sobre el sentimiento la impresión no es extraordinaria. Eso puede notarse en las dos comedias Un marido ideal y Una mujer sin importancia. Ambas abundan en ocurrencias ingeniosas y sin embargo nos dejan fríos y no impresionan demasiado.
Una impresión distinta produce la tragedia La duquesa de Padua, aunque la técnica de esta pieza es todavía defectuosa en partes. El fuego interior, la pasión salvaje, demoníaca, de esta obra, influyen sobre cada nervio del espectador, y no es posible olvidarla. En ella Wilde nos muestra el alma humana en sus transformaciones raras y misteriosas. Todo hombre está sometido a esos cambios de su "yo" interior y jamás podrá comprenderse a sí mismo. En el alma de cada ser humano habita algo extraño, un poder oculto, que puede destruir en cualquier momento el equilibrio íntimo de nuestra existencia moral. El alma humana es sombría y enigmática, como el mar; a veces es tersa cual un espejo y brilla a la luz del sol; otras, bulle con pasiones salvajes y los sentimientos comienzan a hervir hasta que la acción criminal le devuelve la calma y la redención. Beatrice, la duquesa de Padua, posee un carácter admirable, dulce y delicado; es una de esas mujeres raras que no pierden jamás su pureza natural, su inocencia infantil. Su vida transcurre pacífica y tranquilamente en una mediocridad armoniosa. De pronto aparece en el palacio un extranjero, Guido Ferrante, y dos almas se buscan y se encuentran. En cuadros sublimes celebra el poeta el amor apasionado entre el hombre y la mujer. Beatrice ama, ama con todos sus nervios, con cada gota de su sangre, pero su alma queda pura y cristalina hasta el momento en que el destino está por destruir su amor. Una desesperación salvaje y loca domina los sentimientos de la duquesa. Ya no es la misma Beatrice; es la encarnación viviente de pasiones extraviadas y de instintos sanguinarios y mata al esposo para salvar su amor. Pero, aún en ese momento terrible, permanece pura e inocente y Guido la consuela con estas palabras: "Tu mano ha cometido un crimen, pero tu corazón es puro". Justificamos el hecho de sangre, sentimos su necesidad, porque el artista presenta las horribles convulsiones del alma con tal maestría que dejamos a un lado las consideraciones morales para ver en el todo la expresión inevitable de una catástrofe natural.
La perfección dramática más completa la ha alcanzado Wilde con su Salomé. Un sentimiento sombrío, horripilante, se extiende cual un velo sobre esta pieza y hace recordar los enigmas de La esfinge o los primeros dramas de Maeterlinck, en los cuales el poder eterno del destino pesa como una carga pesada en el alma de los hombres. Los personajes aparecen ante nuestra vista con tal nitidez cual si fueran figuras de mármol, pero bajo esas figuras bulle un volcán de pasiones salvajes, sobrehumanas, la locura del crimen, la voluptuosidad y el homicidio. La obra se desarrolla en el viejo reino judío de Herodes Antipas, cuando Palestina se hallaba bajo la hegemonía de Roma. El argumento está tomado del Nuevo Testamento. Era la época en que la clase dominante trataba de olvidar su sumisión a los romanos por medio de orgías que amargaban el corazón del pueblo y producían el descontento entre las multitudes. Y entonces aparece Juan, el profeta, y comienza a predicar a los pobres y a los desventurados. "Tenía su vestido de pelos de camello y una cinta de cuero alrededor de sus lomos; y su comida eran langostas y miel silvestres". En términos vehementes condena el desenfreno de los poderosos y anuncia a los humildes que el reino de Dios no está lejano. Ataca al rey que desposara a Herodías, la mujer de su hermano, y el pueblo se entusiasma con sus palabras rebeldes y lo mira con devoción fanática. La acción se desarrolla en el momento en que Juan está ya cautivo en un pozo guardado por los soldados del rey; Herodes no se atreve a matarlo poque tiembla ante ese predicador salvaje que tanta influencia ejerce sobre las masas. La cruel Herodías exige la sangre del profeta que la ha maldecido en presencia del pueblo señalando sus pecados. Pero sabe que en ese sentido nada logrará del rey y aguarda el momento oportuno. Con un vigor genial pinta el artista el cuadro grandioso de la corte, la atmósfera de lujuria que reina en ella. Y en esa atmófera vive Salomé, la hija de Herodías. Es casta y tiene el alma incontaminada. Su belleza maravillosa cautivó el corazón de Herodes, que persigue con ojos apasionados su figura augusta; pero ella se mantiene fría e indiferente y el amor le es aún desconocido. Salomé es todo un carácter. Desprecia la vida que la rodea, ignorando si existe otra mejor. Un día pasa delante del pozo donde está encerrado el profeta y de pronto llegan a sus oídos las palabras: "Arrepentíos, que el reino de los cielos está cercano". Ella nunca había visto al Bautista, pero sabe que condenó a su madre y maldijo a su padrastro. Su voz le produce una extraña sensación; una nostalgia indefinida abraza todos los rincones de su alma; jamás había escuchado palabras semejantes; una mano desconocida ha tocado de improviso las cuerdas más ocultas de sus sentimientos íntimos y siente deseos de ver al hombre capaz de pronunciar sentencias tan profundas y enigmáticas. Y Juan sale de su tumba. Salomé se vuelve pálida de terror; no puede soportar su mirada. Ahí está delante de ella el profeta del Señor, terriblemente salvaje como la naturaleza eterna. Su rostro es amarillo igual que la cera y demacrado como el de la muerte, arde en sus ojos el fuego de pasiones sobrehumanas, de sus labios parten maldiciones horribles; pero Salomé nada de eso toma en cuenta: un sentimiento completamente nuevo, el deseo sexual, acaba de nacer en ella. La fiebre invade cada miembro de su hermoso cuerpo; ella ama a ese salvaje, lo ama con una pasión loca, quiere besarlo, desea estrechar su cuerpo enflaquecido, mas él la rechaza con una maldición y vuelve a la cueva. Y Salomé se queda sola, gritando con loca pasión: "¡Déjame que te bese, déjame que te bese!"
Pero nadie le responde. Y de pronto Salomé comprende todo lo ocurrido y su pasión se transforma en odio mortal. Ella siente que una mano glacial se coloca lentamente sobre su tierno corazón, apagando allí la última chispa de amor. Y resuelve que el profeta debe morir.
En el palacio real celebran fiestas ruidosas. Pero Herodes está malhumorado. Su corazón se ve agitado por sentimientos sombríos y para olvidarlo ruega a Salomé que baile delante de él. Y ella lo hace. Su cuerpo divino tiembla de pasiones diabólicas. Aquello no era una simple danza: son movimientos sobrenaturales, y el rey pierde todo dominio de sí, sus ojos persiguen con miradas encendidas cada movimiento y, ciego de pasión, jura concederle todo, aunque fuera la mitad de su reino. Se produce una situación terrible y Salomé reclama fríamente la cabeza del profeta. El rey esperaba cualquier cosa menos eso; pero ha jurado y debe cumplir. Algunos minutos después le traen a Salomé la cabeza sangrienta de Juan. Ella la toma de los cabellos y sale al jardín. Allí en la oscuridad, quiere besar los labios muertos que la habían injuriado cuando ella les exigía amor. Como enloquecida aprieta sus frescos y cálidos labios contra la boca yerta del profeta. Pero en ese instante un rayo de luz cae sobre ella y el rey descubre la escena horrible... Eso destruye repentinamente su amor y con voz fría ordena que maten a Salomé.
La impresión que produce esta pieza es indescriptible; las bellezas estéticas son maravillosas y el pensamiento del artista está magníficamente desarrollado. Todos los personajes, especialmente Salomé, están presentados con gran nitidez. Wilde ha ofrecido con su protagonista un tipo de extraordinaria fuerza y energía. Salomé es grande en todos sus actos y si quiere juzgarla debidamente hay que dejar a un lado el concepto del "bien" y del "mal" y tomar en cuenta la unidad de su carácter.
La censura teatral inglesa, una de las instituciones más medievales y reaccionarias de Europa, prohibió, claro está, la representación de la obra a causa de sus escenas "inmorales" y eróticas. Sobre esos pequeños filisteos, Salomé produjo una impresión terrible y es fácil de imaginar con qué energía se empeñaron en salvar la moral social, esa moral que en el fondo no es más que una sarta de mentiras convencionales y de máscaras de hipocresía.
De una manera más profunda ha desarrollado Oscar Wilde el carácter íntimo de sus conceptos en la hermosa obra El retrato de Dorian Gray. El libro es una ilustración maravillosa del estado de alma en que se halla el hombre moderno. La lucha trágica entre la razón y el sentimiento que tan importante papel desempeña en la vida de los contemporáneos, está expresada en esta obra de una manera maestra y recuerda frecuentemente los sombríos estados de ánimo del escritor polaco Stanislav Przybysiewski. Dorian Gray posee un cuadro maravilloso, su propio retrato que se transforma a medida que él cambia. Es un hombre de una belleza clásica y esa hermosura queda la misma durante toda su existencia. Su vida es una especie de vicios desenfrenados, lujurias y crímenes. Goza de la vida en mil formas distintas; el placer es un principio vital, prueba todos los goces, pero nunca queda satisfecho; su instinto satánico lo impulsa constantemente hacia nuevos placeres y nuevas pasiones. Y esa vida desarreglada no ejerce la menor influencia sobre su físico; en su rostro se refleja la eterna belleza de la juventud.
Empero, Dorian Gray ha olvidado que existe otro yo, espejo misterioso del alma, que no se cambia mediante el físico exterior. Los hombres olvidan generalmente este segundo yo interno, temen echar una mirada sobre ese espejo misterioso del alma; pero hay ciertos momentos en la vida del hombre en que el alma se siente solitaria porque pierde el interés por todo fenómeno exterior y sólo se ocupa de sí mismo. Esas horas no son frecuentes, pero existen y cuando llegan el hombre siente la respiración pesada del destino eterno. Dorian Gray conoce también esos momentos y entonces es cuando se acuerda de su retrato. Mas éste constituye para él la peor fuente porque le muestra con cruel precisión el estado de su alma. En medio de la tormenta de las pasiones desenfrenadas, su "yo" físico se ha conservado joven, mas su "yo" moral se ha puesto débil y marchito. Contempla el retrato, pero lo que se le ofrece a su vista ya no es el hermoso y soberbio Dorian Gray, sino un anciano gastado, de mejillas marchitas y profundas arrugas en la frente. Y los rasgos del cuadro se vuelven cada vez más horrorosos y, finalmente, Gray no ve más que una horrible caricatura de lo que antes había sido. Y siente la verdad, la tremenda, la terrible verdad; sabe que el retrato no miente; que su aspecto exterior es joven y fresco, pero que su alma ha encanecido y su corazón se ha tornado viejo y desecado. Y esta verdad lo persigue día y noche; no puede hallar reposo, el retrato horrible es una pesadilla, la voz interior que no cambia por las circunstancias exteriores. Por fin, su odio al cuadro se hace tan grande que trata de destruirlo a fin de librarse de su horrible presencia. Pero el acero que destruye el retrato hiere su propio corazón. La destrucción del cuadro es el suicidio de Dorian Gray.
Esta obra nos recuerda el cuento de Edgar Allan Poe, William Wilson. Pero, mientras que en el cuento de Poe sentimos exclusivamente el miedo y el terror, en Dorian Gray las bellezas estéticas y una profunda idea filosófica desempeñan un papel predominante.
En 1895 llegó para Oscar Wilde la catástrofe. El asunto es demasiado conocido para que lo repitamos. El artista fue condenado a dos años de trabajos forzados por haber mantenido relaciones homosexuales con lord Alfred Douglas. Ese proceso así como la sentencia, es uno de los actos más vergonzosos que imaginarse pueda. Wilde fue sencillamente aniquilado por la condena. Todo lo perdió, y los editores hipócritas hasta se negaron a vender públicamente sus obras, por no ofender los llamados "sentimientos morales" de la "buena sociedad". El favorito de las musas, el hombre que estaba en la cúspide de la literatura inglesa, se convirtió bruscamente en un pobre prisionero, condenado a los más terribles dolores fisicos y morales. Y en ese estado de ánimo escribió aquel poema maravilloso: La balada de la cárcel de Reading. Existen pocas obras literarias en que el dolor humano haya sido expresado con tanta perfección majestuosa como en esos hermosos versos que el poeta publicó con el seudónimo del número de su celda: C.3.3. En ese poema magnífico desaparecen todas las diferencias del mundo exterior. El poeta está ligado al asesino; el dolor común igual a todos. Nadie que haya leído esa pequeña obra maestra podrá olvidar al joven soldado que mató a su amada por amor. Los jueces lo condenaron a muerte y él pasa sus últimos días en la prisión de Reading. Oscar Wilde describe las últimas escenas de la vida perdida de un hombre, con tal rigor dramático que cada palabra penetra en el alma igual que un fuego sagrado. Todas las mañanas los prisioneros contemplan al joven soldado con miradas de espanto; saben que debe morir y sus corazones empiezan a llorar con lágrimas de sangre. Y cuando llega la última noche, nadie duerme en la cárcel. El terror y la desesperación se han extendido por todos los pechos y los viejos criminales lloran e imploran, cada cual en su celda, como niños inocentes. Y cuán hermoso es el motivo del poema:

Yet each man kills the thing he loves,
By each let this be heard:
Some do it with a bitter look,
Some with a flattering word
The coward does it with a kiss,
The brave man with a sword.

(Y sin embargo, cada hombre mata lo que ama / oigánlo todos: / algunos lo hacen con una mirada de odio, / otros con palabras acariciadoras, / el cobarde con un beso, / el valiente con una espada.)
Al salir de la cárcel, el poeta abandonó Inglaterra, yéndose a Francia. Allí vivió bajo el nombre de Sebastian Melmoth, retirado y abandonado por todos. Su situación material era también mala y el mismo hombre que llevara antes una vida de lujo pasó sus últimos años en la miseria y en la soledad. En 1900 falleció Wilde. Su amargo destino y los terribles sufrimientos materiales y morales lo quebrantaron por completo. Después de su muerte se publicó su De profundis, libro de gran fuerza y belleza.
Oscar Wilde mismo es una figura dramática en el arte moderno; su sino horrible lo ha convertido en un verdadero mártir. El hombre que ha escrito con la sangre de su corazón aquellas sublimes estrofas en la cárcel, vivirá siempre en nuestros corazones como "el prisionero de Reading".

Rudolf Rocker Subir


Spezzano è... Spixana është…

Gracias a la constante presencia del anarquismo social y a la intervención comunal de la FMB (Federación Municipal de Base, de Spezzano Albanese, Italia), el asociacionismo de base, augestionario y solidario se amplía por el territorio implicando cada vez a más amplias capas comunitarias. Tras las experiencias de las manifestaciones populares del Comité pro Spezzano è... Spixana është... ("Spezzano es..." en italiano y albanés), celebradas en el verano de 2003 paralelamente y junto al encuentro internacional sobre municipalismo promovido por la FMB, se ha constituido la As.Pro.S. (Asociación de Promoción Social "Spezzano è... Spixana është...") sobre la base de un proyecto específico comunitario que en los últimos años sin duda ha contribuído a elevar el nivel del debate social y a estimular a la comunidad entera a sentirse gradualmente activa de un desarrollo territorial diferente, económico y cultural, influido por una singular mezcla de historia, arte, artesanía, tradiciones populares, folclore, gastronomía, agricultura, productos típicos. El proyecto "Spezzano è... Spixana është..." propuesto públicamente en 2002 por la Asociación de Comerciantes y Artesanos spezzaneses sobre la base de una estrecha relación con la FMB, ha dado vida en el mismo año a la I Edición de Spezzano é... Spixana është... los días 24 y 25 de agosto. Dadas las peculiaridades sociales características del proyecto, el año pasado se creó, entre ambas organizaciones, el Comité Popular pro Spezzano è... Spixana është..., estructura completamente autónoma y autogestionada a la que ha sido encargada no sólo la tarea de gestionar los actos de la Edición de agosto de 2003, sino también la realización del proyecto comunitario homónimo con el objetivo de implicar a la comunidad entera. Dicho Comité, realizando su trabajo sobre la base del método asambleario y de la democracia directa, ha clarificado publicamente su papel en el curso de los actos estivales, organizados y gestionados con total autonomía, sin patrocinio de ninguna entidad institucional, a pesar de la contribución ofrecida por la administración municipal.
En febrero de este año, el Comité, tras un debate interno, se ha constituido en Asociación de Promoción Social "Spezzano è... Spixana është..." (As.Pro.S.) con la finalidad de proseguir en la tarea del proyecto comunitario de la que es expresión. La As.Pro.S., continuando con la metodología que ha distinguido al Comité de que es hija, se ha convertido en promotora y organizadora de los actos de la III Edición (4 y 5 de septiembre de 2004). Dos días de eventos realizados por la comunidad entera animando el recorrido de las manifestaciones, abiertas con la pancarta: "No fiesta sino proyección comunitaria", y cerradas con otra que decía "Participar, no delegar", trazando un surco significativo para una proyección tras otra, autogestionaria y solidaria que invita y estimula a convertirse en artífices del propio futuro.
Exposición de productos típicos locales (entre ellos los de la As.Pro.S. con la etiqueta/símbolo propio), muestras artísticas y de artesanía, verbenas populares, espectáculos musicales de folclore calabrés y albanés a los que se han sumado otros grupos musicales espontáneos, un debate público muy concurrido sobre "Producción típica, termas, turismo cultural para un desarrollo solidario y autogestionario de la comunidad" introducido y moderado por Domenico Liguori de la As.Pro.S y con las intervenciones del ingeniero agrónomo Angelo Pagliaro, del alcalde Ferdinando Nociti y de Carolina Luzzi, presidenta de la As.Pro.S., han revitalizado cuatro plazas y calles del pueblo con entusiasmo, alegría y discusiones sociales.
Los actos concluyeron con una sorpresa... fuegos artificiales saludados con grandes aplausos de millares de personas que confluían en las calles de las cuatro plazas en que se celebraban los actos, que convocadas en el centro del pueblo han entonado el "arrivederci/mirupafshim" (hasta la vista, en italiano y albanés) a la IV edición de Spezzano è... Spixana është... que ya se piensa organizar junto y en concomitancia con las manifestaciones comunalistas de la FMB.
El haber organizado todo en brevísimo tiempo, sin fondos públicos, sin subvenciones, con suscripciones populares, con trabajo militante y voluntario de los socios y de otras personas ajenas, y el haber arrojado un balance positivo de 459 euros, sin duda ha contribuido a acrecentar con orgullo el ánimo comunitario.

D. Liguori Subir


 

Los monstruos del oro negro

En defensa de las milicianas del 36

Escuela y control social

Cosas ya dichas

Estado y República

 

Granados y Delgado,
justicia con 41 años de retraso

Oscar Wilde

Spezzano è... Spixana është…