PERIODICO ANARQUISTA
Nº 188
 MARZO 2004

 

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Comunicado del grupo
redactor del Tierra y Libertad

El pueblo de Madrid, la clase trabajadora madrileña, ha sido brutalmente atacada esta mañana. Con una saña que no se recuerda en esta ciudad desde los bombardeos de la aviación nazi - fascista durante la guerra civil. Nuestra más enérgica repulsa y condena contra estos asesinatos absurdos e inútiles. Han asesinado a casi doscientas personas y herido a otras mil quinientas. Trabajadores y trabajadoras, estudiantes, personas en fin, asesinadas por unos descerebrados en nombre de una mítica "patria" absurda, o en el de un maldito dios que ni siquiera existe.

Sin saber todavía a ciencia cierta si tenemos alguna pérdida personal entre las víctimas, sólo nos queda mostrar nuestra más sincera solidaridad y apoyo a todos los afectados de cualquier manera por este horror que nos ha sacudido a todos en este día aciago.

Ni dios ni amo, ni patrias ni banderas.

Por la Anarquía

Grupo Anarquista Albatros de la FAI (Madrid)
Grupo redactor del Tierra y Libertad


CNT Madrid manifiesta su repulsa
ante los atentados del 11 de marzo

Federación Local de Sindicatos de Madrid

Madrid amanecía esta mañana teñido de sangre. El sur de la capital, zona donde se concentra la mayor parte de la clase trabajadora de la ciudad, era el escenario de una de las más atroces y salvajes masacres de su historia.
Por ello, los/as trabajadores/as de la Federación Local de Sindicatos de Madrid de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) queremos mostrar nuestra más sincera y enérgica repulsa hacia los atentados producidos hoy, día 11 de marzo de 2004, en la ciudad en la que residimos y/o trabajamos.
Los autores han demostrado no conocer o al menos no poseer ningún tipo de conciencia de clase. Parece mentira que, a día de hoy, en pleno siglo XXI, tengamos que seguir recordando que los trabajadores/as somos exactamente iguales aquí en Madrid que en Córdoba o que en Barakaldo, en La Bisbal, en Kandahar o Bagdag.
Ahora mismo son las 7:30 de la tarde y los datos que tenemos nos hablan de 186 muertos/as y de más de 1000 heridos/as. A la mayoría la vida les fue negada cuando se disponían a cubrir sus puestos de trabajo en la capital.
Queremos expresar nuestra condolencia y solidaridad con las víctimas y sus familiares que son los más importantes en este momento. Se nos hace muy duro pensar que además muchos eran inmigrantes de dentro y fuera de la península , gentes que habían venido a nuestra ciudad, que es de todos/as, a mejorar sus condiciones de vida.
Apelamos también a las instituciones, partidos políticos, sindicatos, medios de comunicación y demás actores sociales a no buscar ningún tipo de rédito o beneficio propio, sea con fines fundacionales o electoralistas, en el sufrimiento de las víctimas y sus familias.
Por favor, no hagais también del dolor un arma,

Federación Local de
Sindicatos de Madrid


Secretariado permanente del
Comité Nacional de la CNT
(13-03-04)

En Madrid, este 11 de Marzo nos vuelven a matar. Los trabajadores, el pueblo llano, volvemos a ser víctimas , esta vez despedazadas y de la manera mas salvaje. Los trabajadores, el pueblo llano, siempre somos las víctimas de todos los terrorismos, los así llamados y los camuflados; somos víctimas de la precariedad, del paro, de la miseria, de la manipulación, de los mal llamados accidentes de trabajo..., somos los rehenes y la carne de cañón de todas las guerras, de todas las luchas de intereses, de todos los fanatismos, de todos los poderes. Somos las víctimas de las decisiones, los intereses y las aspiraciones de minorías ajenas a nosotros y que nos usan de escudo y moneda de cambio.

En Madrid, en Irak, en Palestina, en Israel, en Afganistán, en Nueva York, en Chicago, en Vitoria, en Rusia, en Chechenia,..., en todas partes nos matan, y nos han matado, por causas que no son las nuestras.

Es indiferente el autor de esta atrocidad concreta, ha golpeado al débil, al que no va a poder negociar, al que no tiene capacidad de decisión. Demuestra su desprecio a la clase trabajadora, al pueblo llano.

Si teníamos alguna esperanza de que no se utilizara esta brutalidad, los hechos nos la han quitado. Decimos bien claro que solo los trabajadores, el pueblo llano, los que no tenemos escolta ni coche blindado, ni decidimos sobre la vida y el futuro de los demás, podemos llorar de verdad a nuestros muertos, podemos decir, fuerte y con verdadero dolor, que estamos con las víctimas y sus familias, porque
somos nosotros.

Un abrazo sin palabras, con el corazón, a todos los directamente afectados.
Su mundo nos destruye, construyamos el nuestro.

Secretariado permanente del
Comité Nacional de la CNT Subir


El 14 de marzo: Abstención

Vivimos momentos de absoluta confusión. La conciencia de pertenecer a un grupo social obligado a trabajar en condiciones penosas para vivir se ha ido perdiendo. La seguridad de que actuando de forma colectiva, en unión, uno estaba mejor defendido ha sido reducida a la mínima expresión a favor del individualismo más absoluto. La idea de que los problemas son iguales en todos los países y quienes los sufren pertenecen a un mismo colectivo internacional parece haberse diluido. De forma inversamente proporcional a la pérdida de esa conciencia han crecido los abusos laborales, los desastres ecológicos, las guerras, y otros padecimientos.
No son nuevas las fórmulas ofertadas para poner freno a la barbarie. Por una parte hay quien defiende la idea de que las instituciones son elemento esencial de la vida en comunidad y lo único que cabe hacer es elegir representantes agrupados en formaciones políticas que las hagan funcionar al servicio de la clase trabajadora. Pero el devenir histórico refuerza los argumentos de quien jamás ha dudado de la incompatibilidad entre los intereses del Estado y los del súbdito o ciudadano.
En esos intereses radica la imposibilidad de que partido alguno provoque un cambio sustancial en las relaciones sociales que nos aproxime realmente a una situación de justicia social. Todos los candidatos a obtener la capacidad de decidir qué condiciones de vida vamos a tener los más de 40 millones de súbditos del Reino de España se deben precisamente a ese Reino. Y nunca la prosperidad del Reino ha sido la de sus súbditos. En los años 70 y 80 del siglo XIX, cuando mayores eran las exportaciones de vino de Jerez, los jornaleros andaluces morían enfermos a temprana edad con las manos surcadas de llagas. Y más recientemente, en los años 80 del XX, mientras este país se modernizaba y un sector de los trabajadores adquiría el estatus de "clase media", muchos otros se batían contra los asesinos de la policía antidisturbios para proteger su puesto de trabajo inútilmente. La desaparición de esas instituciones policiales y militares que han servido siempre como brazo de violencia autoritaria, la apropiación de los métodos de producción así como de su resultado por parte de los productores, la erradicación de los centros de poder religioso, es algo que jamás podrá ser concebido por quienes se aferran a la lógica del Poder. A pesar de ser cuestiones de evidente necesidad si nos guiamos por criterios de justicia y progreso, la clase política no puede más que abandonar esas ideas si no quiere nacer muerta en la competición. ¿Por qué? Muy sencillo: Sobre la existencia de esa espada, esa cadena y esa droga se sostiene el Poder mismo que intentan conquistar. La confianza en que los partidos con programas más sociales aliviarán en algún grado la situación no se alimenta más que por una fe parecida a la del cristiano. Si nos remontamos solo 25 años atrás volveremos a ver privatizaciones, reconversiones industriales (Duro Felguera, Euskalduna), índices de paro crecientes, aumentos en los precios de los productos básicos (alimentos, vivienda...), represión de movimientos sociales asamblearios (insumisión, ocupaciones, radios libres...), leyes antiobreras (ley de huelga, legalización de las ETT...), amenazas y desastres ecológicos (petrolero Mar Egeo, proliferación de centrales nucleares...), participación en conflictos armados (primer ataque a Iraq, venta de armas a la dictadura argelina, Yugoslavia), y apenas hace un año pudimos ver al líder del partido de la "izquierda" por antonomasia firmando a favor de endurecer el código penal a los menores de edad.
Llegados a este punto, y teniendo presente que no hay soluciones fáciles, jamás renunciaremos al ideal social por el que los hombres y mujeres que han defendido las ideas anarquistas lucharon a lo largo de los años. Y ese ideal social de justicia y libertad no tiene otro camino que la participación directa y colectiva en todos los asuntos que afecten a nuestra vida. Con más razón que nunca hay que dar la espalda a quienes históricamente han traicionado a su familia social, responsables del sucedáneo de vida en el que despertamos cada mañana. Renunciar a la participación es vaciar de contenido el sistema ideológico que han diseñado para encubrir una realidad que supone la dominación de toda una sociedad de millones de esclavos por parte de unos pocos amos. Es hora de que caiga el telón de esta farsa. Hacia la acción a través de la abstención: No votes, organízate y lucha.

Grupo Albatros subir


Jornadas de enseñanza libertaria

Los pasados días 23 y 24 de enero de 2004 se han celebrado en el Ateneo de Madrid unas jornadas de trabajo bajo el título de "Enseñanza, sistema educativo y anarcosindicalismo", organizadas por los sindicatos de Enseñanza de la Regional Centro de la CNT. Esta convocatoria ha sido el fruto de una creciente labor de coordinación entre todos los trabajadores de los distintos sindicatos y secciones de Enseñanza y de una larga serie de reuniones y reflexiones previas.
El objetivo de las Jornadas era poner al día la alternativa que la CNT propone a los trabajadores de la enseñanza y al conjunto de la sociedad frente al vigente sistema educativo y definir nuestra postura ante la contrarreforma educativa que, deprisa y corriendo, está decretando el gobierno del Partido Popular. Sin perder de vista la pedagogía libertaria, intentábamos responder a los retos que, aquí y ahora, nos plantea como anarcosindicalistas el actual modelo educativo.
Se han presentado cuatro ponencias, que han recogido las reflexiones de los correspondientes grupos de trabajo y que han marcado las líneas maestras de los debates posteriores, con los títulos de Primaria e Infantil: Asistencialismo y nuevo alumnado; Secundaria: Itinerarios a ninguna parte; Enseñanza Superior: Excelencia, servilismo y precariedad; Formación técnico-profesional y otras enseñanzas: Formar para la inserción. El domingo por la mañana se presentaron diversas experiencias de autogestión educativa que, en España y más allá de nuestras fronteras, fuerzan los estrechos márgenes del sistema público.
Un centenar de trabajadores de la enseñanza han asistido a las diferentes sesiones y han participado muy activamente en los debates. Compañeros de Madrid, Castilla-La Mancha, Castilla-León, Aragón, Andalucía y Extremadura junto a un público atento e interesado hemos puesto punto final a las Jornadas con la sensación de que nos habían sabido a poco y con el acuerdo de repetir convocatorias como ésta. Mientras tanto, hemos adquirido el compromiso de difundir ponencias y conclusiones y de abrir un foro permanente de debate que prolongue y profundice el espíritu de estas Jornadas.

Conclusiones generales
Como anarcosindicalistas estamos sometidos, en la vida y en la enseñanza, a una doble tensión entre la libertad y la autoridad, entre la opresión estatal y la autonomía personal.
La actual política educativa tiende al autoritarismo, a la excesiva reglamentación y al estrecho control sobre la actividad docente. Las autoridades educativas se multiplican, el control político ha llegado a los centros de enseñanza, con la designación directa de los directores en Infantil, Primaria y Secundaria y de la mano de la ANECA en la Universidad, mientras el adoctrinamiento religioso gana terreno.
Este creciente autoritarismo se refleja en el día a día de profesores y alumnos a través de la organización interna de los Departamentos, sobre todo en la Universidad, en la tiranía de las editoriales que imponen currículos y programaciones, especialmente en Secundaria, y en la inflexible regulación de espacios y horarios, que se destaca en la Primaria.
Además, hay una apuesta por la especialización de los profesores, lo que provoca el aislamiento en cotos cerrados de un conocimiento que debe ser global y la aceptación acrítica de verdades reveladas por "sabios y expertos en la nada", y de los alumnos, con la prematura elección de itinerarios de especialización científica.
Por otro lado, hay una peligrosa tendencia a la privatización de la enseñanza. Se adivina en el horizonte una triple red de centros, desde la Infantil hasta la Universidad; un primer grupo privado destinado a formar a las elites con apoyo económico empresarial y fuertes lazos con Europa, una segunda trama de centros concertados destinados a adiestrar los mandos intermedios que son creados con el objetivo de obtener un beneficio económico o confesional y, por último, una limitada red de centros públicos encaminada a cobijar a los hijos de las capas más desfavorecidas de la sociedad (económica o intelectualmente hablando) convertidos en guetos para abastecer al sistema de mano de obra barata y poco especializada.
Se está abandonando la red pública de centros de enseñanza, al margen de ciertas operaciones de maquillaje basadas en las nuevas tecnologías, en detrimento de los conciertos educativos, relajándose el control sobre las numerosas irregularidades que éstos presentan y aumentando su capacidad para conceder títulos de los distintos niveles formativos.
Como trabajadores de la enseñanza padecemos con tan lamentable situación y, además, sufrimos los problemas derivados de la injusta forma de acceso a la carrera docente, soportamos la creciente precarización laboral de muchos de nosotros, somos sacrificados con el aumento de las jornadas lectivas atendiendo a una demanda de guarda y custodia de los hijos de la clase trabajadora, que nosotros apoyamos, convertido demagógicamente en la ampliación de un período lectivo que ya es suficientemente largo, y nos vemos afectados por la privatización de nuestros derechos sociales por un gobierno que entrega a las empresas privadas nuestra salud y nuestras pensiones.

Federación Sindicatos de
Enseñanza de la CNT Subir


Anarcopunk

Estas líneas son producto de una elaboración estrictamente personal. Con esto pretendo dejar claro que las razones que aquí se exponen no se hacen en nombre de ningún colectivo, banda o escena en particular. Están hechas por alguien, ni más ni menos que nadie, involucrado más de una década con el movimiento contracultural en un entorno tan particular como el latinoamericano; un esfuerzo por discutir muchas de las suposiciones que se asumen bajo la etiqueta anarcopunk. La ausencia de textos en castellano ha ocasionado que el mismo sea algo con definiciones más precisas cuando se ve desde otras escenas musicales, pero con fronteras movedizas cuando intenta ser definido desde lo interno del movimiento.
Anarcopunk es una palabra formada por la unión de dos conceptos: uno con tradición política y otro con una historia ligada a las vanguardias culturales. El anarquismo, repitiendo la afirmación de Ángel Cappelletti, como filosofía social y como ideología nace en la primera mitad del siglo XIX. Contando con una larga prehistoria, a partir de Pierre Joseph Proudhon (1809-1865) se puede ubicar su formulación clara y sistemática contando a partir de entonces con exponentes como Mijail Bakunin, Piotr Kropotkin, Errico Malatesta, Emma Goldman, Ricardo Flores Magón, Diego Abad de Santillán o Alberto Ghiraldo (por citar sólo algunos) esparcidos por todos los rincones del planeta. No desarrollaremos en extenso el significado del ideario anarquista -recomendando para ello la lectura de cualquiera de los estupendos escritos de los autores libertarios clásicos y contemporáneos-, pero para aclarar por dónde van los tiros, diremos que teniendo como valores insustituibles la libertad y la justicia social, pretende una sociedad en dónde no existan divisiones permanentes entre dominantes y dominados ni la existencia de una autoridad incontestable. El anarquismo no es la izquierda del marxismo, pues se diferencia profunda y radicalmente de la lectura de la realidad hecha por los cultores de Carlos Marx y sus estrategias propuestas para la transformación social. Si bien significa una corriente política con sus características, no es menos cierto que el anarquismo constituye una actitud ética frente a la vida en dónde los fines siempre deben corresponderse con los medios utilizados para alcanzarlos.
Por su parte, el punk es una vanguardia contracultural cuyas primeras manifestaciones visibles datan de mediados de la década de los 70 en alguna de las urbes más industrializadas del mundo. Resumiendo groseramente, podemos afirmar que tras la Segunda Guerra Mundial y la implementación en las fábricas de los métodos de producción por cadenas de montaje (el fordismo), las sociedades de Occidente experimentan un inusitado crecimiento económico (en parte, por las propias labores de reconstrucción de la Europa de postguerra) y el aumento cuantitativo de sus clases medias. Esto a su vez catalizó la masificación de la educación, especialmente la población asistente a universidades, lo cual generó un segmento social, los estudiantes, diferente del resto de las clases existentes -campesinado, obreros, terratenientes- y con una conciencia y problemáticas que le eran propias. Recordemos que aquellos días eran testigos de la llegada al poder de revoluciones que en la práctica, demostraron no sólo las limitaciones de sus postulados, sino que en algunos aspectos aventajaron en dolor y sumisión a los regímenes capitalistas. Tras el horror de la devastación en Hiroshima y Nagasaki, la postguerra significó para los poderosos de diverso signo (capitalistas y comunistas) un intento de renovar la fe en la industrialización y el progreso como motores de las riquezas nacionales. Lo que padecieron a la vuelta de los años fueron distintos modos de rebeldía e insurgencia social que tienen al Mayo Francés como símbolo del estado de ánimo de una época. No es casualidad que sea considerado 1968 como el año en que el anarquismo vuelve a la primera línea de los movimientos sociales. El 68, en cualquiera de los países en dónde los estudiantes se enfrentaban en las barricadas a la policía, significaba un cuestionamiento a los excesos del mundo moderno erigido sobre los soportes de la razón. Es por esto que se habla de una explosión de la subjetividad, partera a su vez de diversas maneras de plantarle cara al sistema. El desarrollo de una izquierda no estalinista, la irrupción del movimiento ambientalista, feminista y antimilitarista y el desarrollo de culturas enfrentadas a la lógica dominante -las contraculturas- son algunos de los fenómenos que cobran fuerza tras el Mayo Francés. En este contexto aparece el punk en los centros urbanos aquejados de altas tasas de desempleo, marginación y pobreza. Tras la conversión de la contracultura hippie en una subcultura de consumo, un puñado de jóvenes desarrollaron códigos, símbolos y diversas maneras de asumir las manifestaciones artísticas (orbitando alrededor de la música) para manifestar su repulsa a lo que se había convertido en una gigantesca máquina de hacer dinero. Al igual que las vanguardias artísticas del pasado, los punks irrumpen declarando la decadencia de la vanguardia precedente y la superioridad de sus propias manifestaciones. Frente al colorido psicodélico del llamado "flower-power" las ropas oscuras y desgarradas, frente al pelo largo de los hippies el pelo corto y erizado, botas militares versus sandalias y zapatos artesanales de cuero, canciones cortas de tres o cuatro acordes enfrentadas a las extensas y virtuosas canciones del rock sinfónico y psicodélico, autodidactismo de los músicos punks frente al virtuosismo académico de los músicos hippies, drogas duras versus blandas. El contraste no puede ser mayor.
Como fenómeno musical el punk revivía la furia de los primeros rockers mezclado con un sonido tan primitivo como pegajoso, consecuencia del rechazo de la música como privilegio de algunos "elegidos" por el virtuosismo. Cualquiera podía tener una banda musical y subirse a un escenario, amplitud que genera la heterogeneidad conceptual de las primeras bandas del género. El punk nace bizarro y diverso, a pesar de que luego sólo cierta estética lo representara. Para comprobar esta afirmación pueden observarse las diferencias -mas pronunciadas en la puesta en escena que en su sonido- de las primeras agrupaciones musicales: Sex Pistols, Damned, Buzzcocks, Ramones, X, Germs, The Adicts, Crass, The Clash, Generation X, Exploited, Vice Squad, The Boys, etc... El punk no era sólo música, pero fueron los conjuntos los mejores propagadores de eso que se denominaba como tal. Más que un sonido, el punk representaba una manera de asumir la música y la propia existencia. El punk no es político por definición, fueron determinadas bandas que al politizarse inauguraron las tendencias combativas dentro del punk. Quizás The Clash sea la más representativa banda punk de izquierda socialista, pero es definitivamente Crass la agrupación pionera en combinar coherente y explícitamente el anarquismo con el punk.
Cuando en 1978 los desmanes publicitarios del punk eran primera página en los periódicos ingleses, los Crass cantaban un tema visionario llamado "El punk está muerto". Es difícil recordar mayor lucidez crítica hacia un movimiento en plena efervescencia. Hurgando en la historia, los paralelismos vienen de la mano de otros anarquistas: Kronstadt, 1921, los anarquistas publican en su periódico Izvestia las resoluciones de asambleas multitudinarias que, contrariamente de la propaganda soviética, solicitaban la reelección de los soviets, la libertad de propaganda y prensa, libertad para los presos políticos y fin de la desigualdad en los racionamientos. Cuba, 1960, la Asociación Libertaria de Cuba imprime una "Declaración de principios" en donde condena enérgicamente el autoritarismo que bulle "en el seno mismo de la revolución" y la estatalización de todas las riquezas del país a manos de Fidel Castro y el Partido Comunista Cubano. No hay que dejar de recordar que a los miembros de la ALC esta declaración les valió la cárcel, la muerte y el exilio.
La búsqueda de los Crass no se enfocaba en lo estético ni se limitaba sólo a la música. Como anarquistas reflejaban la influencia de los movimientos surrealista y situacionista, de los intelectuales contemporáneos como Wilhem Reich, Erich Fromm y Jean-Paul Sartre, así como el desarrollo de un estilo de vida comunitario y autogestionado. Además, sus creaciones líricas y musicales obviaron la camisa de fuerza sonora y compositiva del resto de la camada punk, de la cual ellos mismos renegaron por su predecible institucionalización. Penny Rymbaud, batería de la banda, lo ha expresado en los siguientes términos: "No pertenecíamos a ese tipo de pantomima que es el rock´n roll... y probablemente menos a la pantomima que se conoció con el nombre de punk". Los Crass fueron los primeros en asumir tácticas de guerrilla urbana en un escenario con su iconografía, la repetición de consignas, samplers de segmentos radiofónicos y una sesión interminable de canciones una detrás de otra. Asimismo, desarrollaron a través de su sello discográfico Crass Records una trayectoria referencial en cuanto a independencia y compromiso en la comercialización de su propia música. La vida de Crass fue corta pero intensa. Sus maneras fueron reflejadas en bandas continuadoras de un punk de clara filiación anarquista, que cada vez tenía menos que ver con su contracultura originaria. Bandas como Subhumans, Oi Polloi, Conflict, Sin Dios, Propagandhi, Submission Hold, Petrograd y Resist & Exist tienen más en común su filiación política y su activismo que su estética o el sonido de sus canciones.

Semejanzas y diferencias
Si en nuestro texto las bandas nos han servido para hilar una historia que nos lleva del punk al anarcopunk es porque, precisamente, es la música la que genera identidad y cohesión en el conjunto de iniciativas. Como todo, esta preponderancia tiene sus virtudes y limitaciones. Su acierto se refleja en la capacidad de aglutinación de voluntades en los tiempos de la degradación de la política. Los viejos oradores anarcosindicalistas son relevados por la amplificación de canciones sobre una tarima. A falta de organizaciones y libros, muchos jóvenes (inclusive el autor de estas líneas) iniciaron su búsqueda por el anarquismo seducidos por la música de bandas punks. Esto debe tener una justa valoración, pero no es todo lo que se puede hacer. Además, el utilizar el espacio de los conciertos como vía de concientización supone asimismo una de las características del anarcopunk: su directa relación con aspectos de la vida cotidiana. Entre sus fallos se encuentra su vaciado de contenido debido a la transformación actual del punk en una mera subcultura de consumo.
En este texto tratamos de establecer las diferencias entre punk y anarcopunk, pero son criterios que no son compartidos por los anarcopunks que tratan de "convertir al punk en una amenaza de nuevo" (Profane Existence), cuando, como hemos demostrado anteriormente, la diversidad del punk originario sólo representó una intimidación real a tímpanos despistados. Intentaremos definir la especificidad del anarcopunk, es decir, tanto sus semejanzas como diferencias del "punk" a secas. Ambas corrientes se nutrían de la exclusión de los circuitos institucionalizados de la Cultura (en mayúsculas), de la marginación y del rechazo social a lo "diferente". Asumían una estética particular como forma de rebelión a lo establecido, reivindicando artículos baratos de uso corriente (clips, imperdibles, cadenas, cierres.) como una ornamenta diferente a los costosos accesorios de consumo masivo. Pero, y por esto escribimos lo anterior en pasado, esta misma cultura de masas ha tenido la triste virtud de recuperar incluso las estéticas marginales y convertirlas en mercancías vaciadas de contenido. La estética punk ha dejado de ser transgresora y su apego a la misma como norma de lo "diferente", un romanticismo ingenuo, muchas veces conservador. Es decir, si alguna vez la creatividad y la renovación fueron la impronta del movimiento, continuar con esa búsqueda de significados problematizadores (es decir, cuestionadores de la "normalidad") es una tarea pendiente para los anarcopunks. Ambos son fenómenos típicos de conglomerados urbanos y asumen, conscientemente, códigos de la marginalidad callejera.
El punk posee una visión pesimista, nihilista o despreocupada del futuro, asumiendo una actitud de vivir aquí y ahora sobre el límite. Por tanto, la noción de "libertad" del punk es muy distinta a la del anarcopunk. La primera se confunde con el "hacer lo que quieras cuando quieras", satisfaciendo casi primitivamente sus instintos. El punk es irresponsabilidad, quizás por esto los punks no superan los traumas del paso de la adolescencia a una vida "adulta". El punk no tiene propuestas, se agota en un individualismo casi extremo. El universo punk finaliza en la música, todas sus expresiones orbitan en torno a ella. Para un punk la historia comienza en Ramones y finaliza en Ramones (q.e.p.d.). Cuando un punk escucha la palabra "anarquía" su mente, automáticamente, activa el video "Anarchy in the UK" de los Sex Pistols.
El anarcopunk tiene una visión utópica del futuro, el cual ve como posibilidad, como camino de construcción hacia otra cosa, muy distinta, de la realidad que aborrece. La noción de "libertad" del anarcopunk implica un alto grado de responsabilidad consigo mismo y con sus semejantes. Construye propuestas y vínculos con otras minorías marginadas, sin desechar su identidad personal como miembro de una contracultura. Para un anarcopunk la música es tanto un elemento lúdico como un canal de comunicación. La historia es una búsqueda de incierto comienzo que se nutre de relatos de movimientos de resistencia y liberación social. Cuando un anarcopunk oye la palabra "anarquía" recuerda que debe devolver los libros de Bakunin o Zerzán que pidió prestados.
Si bien creemos necesario el fortalecimiento de los núcleos anarcopunks, entendiéndolos como comunidades de resistencia e identidad, esta labor debe saber conjurar los riesgos de la autorreferencia permanente y de la promoción narcisista. Los anarcopunks debemos involucrarnos realmente con la problemática que hablamos en fanzines y canciones y, especialmente, con los movimientos sociales que llevan adelante la denuncia de estos temas. La organización de espacios de entretenimiento alejados de la lógica del mercado y el lucro, la promoción de una alimentación sin crueldad ni explotación, la organización de sellos discográficos independientes y la edición de nuestras propias publicaciones es un escapismo si esto no está involucrado con un proceso de transformación social más amplio.

Una autocrítica permanente
A diferencia de otras corrientes de pensamiento, el antidogmatismo del anarquismo promueve el aporte y desarrollo de las visiones de los individuos que lo asumen según sus propias afinidades. Por eso es natural la existencia de tendencias como el anarcofeminismo, el anarquismo verde o, en este caso, el anarcopunk. El anarcopunk, por tanto, es una tendencia del anarquismo que desarrolla manifestaciones culturales enfrentadas al sistema capitalista y ligadas a la cotidianidad de sus promotores. La actitud Hazlo Tu Mismo (DIY) es el sinónimo en el día a día de la autogestión social anarquista. El anarcopunk "made in" Latinoamérica se desarrolla en un contexto de pobreza y corrupción de las clases dirigentes, a diferencia de las escenas del llamado "Primer mundo", más proclives a ser reducidas a meros "estilos de vida". A pesar de nuestro discursivo interés en temáticas sociales, el movimiento anarcopunk agota sus energías en el mantenimiento de una escena musical, sí contestataria, sí con parámetros distintos que el negocio musical, pero recurrentemente encerrada en un círculo cerrado de entendidos. Incluso, hay países en dónde la relación del anarcopunk con otras tendencias del anarquismo no puede calificarse menos que de "traumática". Los anarcopunks tenemos un gran potencial para el establecimiento de cooperativas de distribución y consumo así como una riqueza lúdica comparados con las ideologías momificadas (y tremendamente aburridas) de izquierda, una práctica demoledora del "sujeto único" de la revolución y de la división de los ámbitos públicos y privados. Pero, con frecuencia, dejamos para un después que nunca llega la profundización del cuestionamiento a todos los órdenes del poder y la construcción de propuestas para la sociedad, en la que el propio anarcopunk se disuelve dando paso a los debates y prácticas llevadas a cabo por el conjunto de grupos libertarios y resto de movimientos sociales de base.

Nota: Este texto originalmente incluye un pequeño análisis de la presencia anarcopunk en algunos países latinoamericanos que, por razones de espacio, hemos omitido aquí. Quien quiera leerlo completo, puede pedirlo a: ellibertario@nodo50.org

Rafael Uzcátegui
(El Libertario) Subir


Hip-Hop

Están surgiendo formas de convivencia social alternativas al sistema dominante y, ante él, se manifiestan contrarias a los abusos de unas clases dominantes depredadoras de almas humanas que nos aplastan y nos impiden ser lo que realmente somos.
Están los punks, los okupas, los hip-hop y otras alternativas que demuestran que la capacidad creativa de las masas populares está viva, muy viva y creciendo, poniendo en jaque a las clases dominantes y a sus reaccionarios lameculos de turno.
Entre ellos quisiera destacar lo que significa ser hip-hop y cómo esta movida popular anda muy de acuerdo hacia lo que somos y luchamos lo anarquistas.
En primer lugar, entre ellos existen gentes que no aceptan fáciles triunfos comerciales que les impedirían ser lo que son y les arrastrarían hacia la corrupción de un poder económico que todo lo que toca, lo convierte en mierda. Entre los hip-hop hay quienes manifiestan su fidelidad a la calle y a los grupos explotados, castigados y perseguidos por bofias de mal talante.
Sus actividades pictóricas se dirigen a subvertir el orden, el "concierto" vigente y, a pesar de las persecuciones de las que son víctimas, transforman camiones, trenes y paredes anodinas en unas cosas llenas de vida, color y arte, y lo hacen invadiendo voluntades reaccionarias y enemigas de las libertades humanas, a las que todos tenemos derecho.
Sus pinturas, sus bailes, sus canciones, son una auténtica manifestación de creatividad popular ante la que todos deberíamos sentirnos agradecidos y admirados con estas manifestaciones de rebeldía en contra de unas instituciones que nos pisotean y destrozan constantemente.
Conozco a personas de esta nueva cultura que manifiestan su voluntad de compromiso libertario y, desde estas líneas, os invito a que lo hagáis con paso decidido, ya que vuestra llegada enriquecerá nuestra común lucha por un mundo sin vencedores ni vencidos; hacia un mundo donde los autoritarismos, destructores de nuestra creatividad, sean vencidos por el peso de lo que somos realmente, unas personas amantes de un mundo horizontal en el que la corrupción del poder haya desaparecido para siempre, en un mundo en el que todos podamos convivir sin explotadores ni explotados; en fin, en un mundo creativo como el que el hip-hop reivindica y desea ver realizado.

Ramón G. Dils Subir


Las mujeres anarquistas
reivindicamos nuestra dignidad

A las mujeres la dignidad nos está costando la vida. Todas las semanas sabemos de alguna mujer que ha muerto a manos de su compañero sentimental. Somos defenestradas, apuñaladas, quemadas, apaleadas... Muchas de nosotras descubrimos la sexualidad a través de los bajos instintos de algún desaprensivo, como las seis niñas de Peñarroya (Córdoba) que sufrieron abusos del cura de su parroquia con la aquiescencia del obispo Juan José Asenjo. Otras muchas morimos o desaparecemos para producir placer a los poderosos.
Los Estados, los políticos y las jerarquías, que no mueven un solo músculo para ayudarnos, utilizan nuestra imagen dolorida en su propio beneficio; nos conceden un día al año, como si se tratase de las migajas de un banquete del cual estamos excluidas.
Las mujeres anarquistas queremos gritar desde estas páginas que estamos hartas de la violencia que se ejerce sobre nuestro género, de no percibir los mismos salarios que nuestros compañeros varones, del acoso a que somos sometidas en muchos trabajos, de la falta de sensibilidad de los jueces cuyas sentencias parecen formar parte de un sainete humorístico...
Desde aquí denunciamos la opresión de la sociedad patriarcal, la manipulación de los Estados y los gobiernos en los que se sustentan, el oprobio que sufrimos al ser cosificadas, vejadas y tratadas como mercancía, incluso por aquellas mujeres que, traicionando su género, quieren demostrar su virilidad psicológica.
Cuando se acercan las elecciones pasamos a formar parte del circo político y se nos olvida una vez realizado el recuento de las papeletas. Sólo unas pocas mujeres, las que están dispuestas a someterse a los dictados de este sistema creado por y para los hombres, pueden participar de los beneficios de esta sociedad.
Pues bien, nosotras, las mujeres anarquistas, no queremos sacrificar nuestras ideas para conseguir ningún tipo de beneficio. Estamos dispuestas a luchar por una sociedad de iguales sin privilegios y sin marginación.
Que nadie intente manipularnos porque no estamos dispuestas a consentirlo.

Irene Pugno Subir


Anarcofeminismo: pensando en anarquismo

Un principio importante del anarquismo y el que más lo diferencia de cualquiera de los otros tipos de socialismo es el énfasis en la libertad y en las relaciones sociales no jerárquicas. Es vital en el anarquismo el rechazo de cualquier jerarquía de poder entre hombres y mujeres. Los anarquistas creen que la libertad de uno está basada en la libertad de todos, entonces no puede existir sociedad anarquista sin la extinción de todas las estructuras de dominación y explotación, incluyendo natualmente la opresión a la mujer. Como anarquistas creemos que los medios determinan el fin. Esto quiere decir que no esperamos una revolución futura para resolver los problemas del sexismo, sino que vemos que es importante luchar contra él aquí y ahora. Como anarquistas nos esforzamos para asegurar que ambas, nuestras propias organizaciones y también aquellas campañas en las que estamos involucrados, estén libres de sexismo y jerarquías de poder y que todos los miembros tengan igual poder de decisión y acción.
Reconocemos que la participación total de las mujeres en el movimiento anarquista y en las luchas sociales de hoy es muy importante. Para formar la sociedad del futuro las mujeres deben estar involucradas en su creación y, por supuesto, sin la participación de la mitad de la población no habrá revolución social. Tal como creemos que la emancipación de la clase trabajadora es tarea de la clase trabajadora, también vemos que, escencialmente, el desarrollo, libertad e independencia de las mujeres debe venir de sí mismas. Involucrándose en la lucha política como un acto de fortalecimiento. Muchas mujeres en la sociedad de hoy no creen que pueden tener un papel fundamental para cambiar las cosas. Sin embargo, involucrándose, siendo parte -agitando, educando y organizando- nosotras comenzaremos a tener control de nuestras propias vidas en el proceso activo de luchar para cambiar la injusta sociedad en la que vivimos.
Sólo en una sociedad anarquista manda la base para que la opresión de la mujer cese de existir. Esto es porque las mujeres, debido a su papel reproductivo, siempre serán más vulnerable que los hombres en la sociedad capitalista, la que está basada en la necesidad de aumentar ganancias. Los derechos de aborto, la licencia de maternidad pagada, facilidades de guardería y cuidado infantil, etc., en resumen todo lo que sería necesario para asegurar la igualdad económica de las mujeres bajo el capitalismo, siempre será especialmente relevante para las mujeres. Por esto, en general las mujeres son vistas como menos económicas que los hombres para emplearlas y más susceptibles a ataques a las ganancias como son las facilidades en guarderías, etc.
Asimismo, las mujeres no pueden ser libres hasta que tengan control total sobre sus propios cuerpos. Aún bajo el capitalismo, los derechos de aborto nunca están garantizados. Incluso si hay ganancias en este área ellas pueden ser atacadas, como sucede con los derechos de aborto en los EE UU. La opresión de las mujeres bajo el capitalismo tiene así un fundamento económico y sexual. De estas raíces, causas de la opresión femenina, surgen otras formas de opresión tales como, por ejemplo, la opresión ideológica de la mujer, la violencia en contra de la mujer, etc. Esto no es decir que las ideas sexistas simplemente desaparecerán con el fin del capitalismo, pero sólo con el fin del capitalismo podemos librar a la sociedad de un prejuicio institucional que continúa propagando y fomentando el sexismo.
Como una sociedad anarquista no será conducida por el lucro, entonces, por ejemplo, no habrá pena económica por tener hijos o por querer pasar más tiempo con ellos. El cuidado de los niños, los quehaceres domésticos, etc., pueden ser vistos como la responsabilidad de toda la sociedad y así dar a las mujeres y a los hombres más opciones en general.
La libertad verdadera, para mujeres y hombres, puede llegar sólo en una sociedad sin clases, donde los lugares de trabajo son autogestionados, la propiedad privada es abolida y la gente que toma decisiones es la gente afectada por ellas.
Claramente la lucha por la libertad de las mujeres requiere una lucha de clases por parte de los trabajadores. Y al revés, la guerra entre clases solo puede generar frutos si al mismo tiempo se desarrolla una guerra por liberar a la mujer de la opresión.

Dirdre Hogan
(Workers Solidarity) Subir


La cadena o las bragas

¿Es compatible el capitalismo con la libertad sexual? Algunos militantes libertarios preconizan la "revolución por el sexo": "Empecemos por cambiar nuestra concepción del placer y de los papeles sexuales; eso desembocará naturalmente en una puesta en cuestión de las desigualdades sociales". De entrada, ese puede ser un método como otro cualquiera; pero ¿se tiene conciencia en todo momento de sus límites y sus peligros?
Sin duda hay que defender las luchas contra la discriminación, la violencia y la represión. Incluso si la televisión o las revistas de gran tirada exhortan a la tolerancia hacia las "sexualidades diferentes", la partida está muy lejos de ganarse día a día, en los colegios, entre los vecinos o la familia...
¡Pero "disfrutar sin límites" es un derecho, no una obligación! ¿Cómo (y por qué) obligar a la gente a cambiar sus gustos y rechazos? ¿Por qué criticar las normas si es para establecer otras?
Pues bien, algunos no pueden tomar la menor decisión en la vida sin que todo el mundo haga lo mismo... En los años setenta, la virtud impuesta ha sido sustituida por la orden terminante de "liberarse", con los abusos que conocemos. Uno podía creerse liberado de esa época de liberación obligatoria. Y llega entonces, por la ventana, bajo el pretexto de que un anarquista debe servir de ejemplo "por su bien", evidentemente, y por el de la sociedad, que después de emanciparse sexualmente querrá emanciparse a secas.
Es probable que un cambio de sociedad tuviera numerosas consecuencias sobre la vida sexual de los individuos. Menos estresados, menos cansados, en un mundo que multiplicaría las ocasiones de encontrarse... muchos podrían desinhibirse tranquilamente. Pero ¿se ha demostrado la inversa? Por ejemplo, los que gustan dejarse dominar, o practicar el cambio de papeles, ¿son más respetuosos con los otros en general y con las mujeres en particular? ¿Militan más a menudo contra el sexismo, el racismo, el militarismo, el Estado o la explotación capitalista?
Louise Michel, que no tenía precisamente fama de ser una bomba sexual, no era menos anarquista (ni antisexista) que los adeptos actuales del "sexo igualitario". Proudhon, mucho más coherente en las cuestiones políticas, ponía un freno al tema de la sexualidad. Como si ambos ámbitos (sexo y política) no estuvieran fuertemente ligados.
Uno puede considerarse anarquista y defender el peor de los machismos. Proudhon es el ejemplo más lamentable de ello. Sin embargo ¿la mejor forma de combatir el sexismo es suprimir los papeles sexuales? Y suponiendo que eso sea posible... "Deconstruir la masculinidad" gracias al empleo mutuo e igualitario de un pene artificial es como atrapar a un gorrión poniéndolo a la cola. De entrada, un hombre dispuesto a aceptar que una mujer lo sodomice no es deconstruir mucho. Por el contrario, imaginad qué haría un talibán si su mujer le propusiera una sodomización...
¿No sería más juicioso afirmar que un hombre no será menos viril si respeta al sexo opuesto? ¿Y que una mujer no será menos femenina si se niega a ser pasiva, dependiente, idiota y bobalicona? Pretender que los papeles sexuales y el sexismo son indisociables ¿no es asumir como propios los comentarios más machistas: un hombre que no domina a su mujer no sería "verdaderamente un hombre", una intelectual independiente, bocazas y mala ama de casa no sería "una verdadera mujer"?
¿Por qué reprimir la feminidad o la masculinidad de la apariencia o las actitudes? ¿Por obediencia a los códigos sociales? ¿Y entonces? ¿Dónde está el mal si eso no implica coacción, ni sexismo, ni rechazo de los que no desean conformarse? ¿La obligación de ser asexuado no sería igual de frustrante y restrictiva que la de diferenciarse?
No se puede imaginar un sistema capitalista sin explotación ni barreras de clase. Pero ¿puede afrontarse el derecho de las mujeres al placer en una sociedad capitalista? Los partidarios de la "revolución por el sexo" afirman que el placer molesta al poder, que quiere dominarlo todo en bloque, tanto la vida privada como la económica y política; que todo sistema represivo ataca en primer lugar a la libertad sexual, especialmente la de las mujeres...
Hagamos notar, de todos modos, que en Francia, actualmente, no hay ninguna ley que prohíba a la gente retozar como más les guste. Todo está permitido, excepto la violación y la pedofilia ¿pero es eso deplorable? Mientras que la derecha ataca a los derechos más fundamentales, sólo ha retrocedido ante una cosa: la censura de las niñas monas... Desde Brigitte Bardot hasta Madonna, pasando por Catherine Breillat, Ysabelle Lacamp y Ovidie, los medios de comunicación se pirran por los iconos de mujeres "liberadas" (y no precisamente anarquistas). De Simone de Beauvoir, a menudo citada por las anarcofeministas, se ve bien el lado feminista, pero bastante menos el anarquista. Escribió: "La mujer no nace, se hace". Pero también: "Hay que liquidar a los anarquistas", entre otras gentilezas hacia nosotros. ¡Si el anarquismo se limitara a la lucha contra la opresión de las mujeres (en la cama y en cualquier otro sitio), seríamos mucho más numerosos!
En cuanto a los ultraliberales, en su mayoría son favorables a la libertad sexual absoluta, tanto para los hombres como para las mujeres, siempre que no perjudique al negocio... Por otra parte ¿en qué podría perjudicarlo? Banal o no, igualitario o no, el culo vende y se vende. Desde luego, bastante mejor que los análisis políticos.
Combatir el sexismo, la homofobia, la frustración sexual en la cárcel o en el hogar puede parecer reformista, pero se inscribe a pesar de todo en un desarrollo militante: la revuelta contra toda forma de opresión. Por el contrario, los consejos para "hacer bien el amor" (noción absolutamente subjetiva) ¿son realmente incumbencia de una organización política?
Lo que nos caracteriza, entre otras cosas, es la doble preocupación por el individuo y la colectividad. En la sociedad anarquista, cada uno debe tener derecho a dirigir su vida personal como crea, sin censura ni represión, sin control ni presiones morales. Acostarse con quien se quiera, como se quiera, o incluso no acostarse con nadie, sin tener que justificarse... ¡Salvo en caso de opresión (física o moral), la sociedad no debería meter las narices en las bragas de la gente!

Grupo Libertario de Ivry
(Le monde libertaire) Subir


¿Se puede ser anarquista sin ser feminista?

"Sed pues abierta y enteramente anarquistas, y no un cuarto, un octavo o un dieciseisavo de anarquista, del mismo modo que se es un cuarto, un octavo o un dieciseisavo de agente de cambio"

J. Déjacque a P.-J. Proudhon

¿Machista, pero anarquista? Hemos podido leer en un artículo titulado "La cadena o las bragas" firmado por el Grupo Libertario de Ivry las siguientes palabras a propósito de Proudhon: "Se puede ser anarquista y defender el peor de los machismos". Es posible, pero lo que no dicen los autores del artículo es si tal declaración es legítima. Joseph Déjacque, hace más de un siglo, era más radical cuando interpelaba así a Proudhon (admirándolo por otra parte): "No se considere anarquista o séalo hasta el final". Me parece interesante hacer un breve viaje al siglo XIX con el fin de ver cuáles eran por entonces los vínculos entre anarquismo y feminismo. En efecto, si la misoginia de Proudhon ha constituido durante mucho tiempo un referente para la clase obrera, se olvida muy a menudo que en su época se elevaron otras voces que no fueron comprendidas. Joseph Déjacque o André Léo, respondiendo a las tesis inadmisibles (y no anarquistas) de Proudhon, demostraron hasta qué punto los ámbitos políticos y privados estaban indisociablemente ligados, y afirmaron que no se puede uno considerar anarquista si no es feminista. Me parece importante recordar estos viejos debates de hace más de un siglo, porque si con frecuencia nos lamentamos de que los anarquistas hayan sido eliminados de la historia oficial, olvidamos también decir que los anarquistas feministas forman parte de la historia del anarquismo...

Los vínculos entre feminismo
y anarquismo en el siglo XIX

Si sobre la cuestión del feminismo los anarquistas del siglo XIX han estado por detrás de sus ideas revolucionarias y si, siguiendo a Proudhon, se oyeron numerosas declaraciones antifeministas en los medios revolucionarios, anarquistas o socialistas, existe no obstante una corriente feminista que se opone, en el seno mismo del anarquismo, a la ideología dominante. Se puede considerar que nace con Joseph Déjacque, que se enfrenta a Proudhon en el tema de los derechos de las mujeres.
Joseph Déjacque (1821-1864) puede ser considerado discípulo de Proudhon y de Fourier. Pierre Leroux ve en él al principal representante del anarquismo en Francia. En un artículo sobre los orígenes de las teorías socialistas (1885) escribió: "Ya no es Proudhon, en efecto, el que puede representar hoy a esta secta, debido a la conclusión final (la mujer esclava de la autoridad marital) a que ha dado lugar. Hacía falta otro. El estandarte de la libertad está hoy en manos de uno de sus discípulos, de un anarquista como él, pero que se toma la anarquía mucho más en serio que él. Se trata de Déjacque". En una carta dirigida a Proudhon en mayo de 1857, Déjacque demuestra cómo Proudhon, al negar los derechos de las mujeres, se muestra "igual que sus amos". Déjacque plantea el reto esencial de la igualdad de los sexos: una revolución que hace desaparecer una forma de alienación pero que deja subsistir otra forma de dominación no es tal. La familia que defiende Proudhon, basada en el orden patriarcal, "concede al patriarcado lo mismo que el gobierno representativo es para la mayoría absoluta". La esclavitud de la mujer tiene consecuencias a la vez directamente políticas (hablamos aquí del principio de autoridad absoluta) y morales: del mismo modo que ningún hombre puede ser libre sin que lo sean los demás, ningún ser masculino podrá considerarse independiente mientras mantenga a las mujeres en situación de inferioridad, porque "quien ha sido amamantado por una esclava tendrá sangre de esclavo en las venas". Negar los derechos y la inteligencia de la mujer es reproducir lo que hacen los burgueses y aristócratas cuando niegan los derechos y la inteligencia al proletariado. Joseph Déjacque es uno de los primeros, junto a Proudhon, en reivindicar el término anarquista (tras la revolución de 1848); de origen popular y autodidacta elaboró y publico, él solo, Le libertaire en el exilio.
Pero no fue el único, a finales del siglo XIX, que insistió en la construcción de la igualdad entre hombres y mujeres como condición del anarquismo. En "La conquista del pan" (1892), Kropotkin insiste en la alienación producida por el trabajo doméstico, y se enfrenta explícitamente a los revolucionarios que quieren la liberación del género humano sin trabajar por los derechos de la mujer. Mencionaremos igualmente a André Léo, una de las escasas feministas [francesas] cercanas al anarquismo. Ella no sólo lucha en el terreno de las leyes, sino también en el de las mentalidades. Lejos de limitarse a exigir el sufragio universal, se opone sobre todo a los revolucionarios poco consecuentes: los revolucionarios de la calle son muchas veces reaccionarios en sus hogares. Ataca por tanto al sistema patriarcal en "La mujer y las costumbres". En "Monarquía o libertad" escribe en respuesta a las tesis misóginas de Proudhon, donde denuncia a los llamados partidarios de la libertad que se convierten en déspotas cuando entran en sus casas, y afirma que un Estado en el que la mujer está oprimida no puede ser sino autoritario.
Este género de críticas ha sido largamente recogido en los periódicos de la época, especialmente en los de Jean Grave. La Révolte, por ejemplo, reproduce el 17 de febrero de 1889 una carta de un lector que se indigna porque "los peores revolucionarios [ciertos revolucionarios] son soberanos no sólo en el hogar y a la mesa, sino también en la cama, donde transforman a sus mujeres en prostitutas". En Le Trimard, en 1896, el escritor anarquista Mécislas Golberg denuncia el hecho de que la mujer haya sido situada en el rango de la propiedad, e invoca a los revolucionarios: "Nosotros, seres sociales y antifamiliares, debemos ante todo hacer a la mujer consciente de su fuerza social". Golberg va más allá al esbozar una visión radicalmente distinta de la sexualidad. A diferencia de otros colectivos poco inclinados a abordar los problemas de la vida sexual, los anarquistas consideran a menudo la liberación sexual como parte de la emancipación integral del individuo. En sus "Cartas a Alexis (historia sentimental de un pensamiento)" podemos leer, en el capítulo titulado "Del amor", lo siguiente: "El amor es el sentimiento que una voluntad extraña nos da de nuestra propia voluntad. A menudo se produce entre personas de sexo distinto, otras veces entre gentes del mismo sexo. Eso importa poco en el fondo [...] yo creo que hombre y hombre, o mujer y mujer pueden también formar una unidad. Es ridículo creer que toda división de la materia viva establece contradicciones".
Vemos pues que, incluso en el siglo XIX, hay suficientes anarquistas conscientes del vínculo entre política y sexualidad, que han comprendido la necesidad de un feminismo anarquista, para poder dispensar de este tema a Proudhon.

Caroline Granier
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Del ser humano masculino y femenino
(Extractos de una carta a P.-J. Proudhon)

Esta carta apareció en Les libertaires, firmada por Joseph Déjacque en mayo de 1857. Se inscribe en la polémica desencadenada por la publicación en la Revue philosophique de un artículo de Jenny d'Héricourt, "M. Proudhon et la question des femmes" (El señor Proudhon y la cuestión de las mujeres) en diciembre de 1856. La carta de Proudhon a la que alude Déjacque se publicó en esta misma revista en enero de 1857.

[...] ¿Es verdaderamente posible, célebre propagandista, que bajo su piel de león haya tanta burricie? [...]
Su nerviosa y poco flexible lógica en las cuestiones de producción y consumo industriales no es más que una endeble caña sin fuerza en las cuestiones morales de producción y consumo. Su inteligencia, viril, plena para todo lo que ha traicionado al hombre, es como si estuviera castrada para lo que trata de la mujer. Cerebro hermafrodita, su pensamiento tiene la monstruosidad del doble sexo bajo el mismo cráneo, del sexo-luz y el sexo-oscuridad, y se desarrolla y se retuerce en vano sobre sí mismo sin poder llegar a parir la vedad social [...]
Cito sus palabras:
"No, señora, usted no sabe nada de su sexo; usted no conoce ni la primera palabra de la cuestión que usted y sus honorables coaligadas agitan con tanto ruido y tan poco éxito. Y si usted no la comprende; si en las ocho páginas de respuestas que da usted a mi carta hay cuarenta razonamientos falsos, eso se debe precisamente, como ya le he dicho, a su imperfección sexual. Por esta palabra, cuya exactitud no puede reprocharse, entiendo la calidad de su entendimiento, que no le permite captar la relación de las cosas si nosotros, los hombres, no se las hacemos tocar con el dedo. Hay en ustedes las mujeres, tanto en el cerebro como en el vientre, cierto órgano incapaz por sí mismo de vencer su inercia innata, y que sólo el espíritu masculino puede hacer funcionar, cosa que no logra siempre. Ese es, señora, el resultado de mis observaciones directas y positivas: lo dejo a su sagacidad obstetricia y para que calcule, para su tesis, las consecuencias incalculables [...]"
La emancipación o la no emancipación de la mujer, la emancipación o la no emancipación del hombre ¿qué quiere decir? ¿Es que -naturalmente- puede haber derechos para uno que no lo sean para el otro? ¿Es que el ser humano no es el mismo ser humano en plural que en singular, en femenino que en masculino? [...]
Plantear la cuestión de la emancipación de la mujer a la vez que la cuestión de la emancipación del proletario, hombre-mujer o, por decir la misma cosa con otras palabras, hombre-esclavo -carne de harén o carne de taller- se comprende, y es revolucionario; pero poner esa cuestión en relación con el hombre-privilegio, ¡oh! entonces, desde el punto de vista del progreso social carece de sentido, es reaccionario. Para evitar cualquier equívoco, habría que hablar de emancipación del ser humano. En estos términos, la cuestión queda completa; plantearla de este modo es resolverla: el ser humano, en sus rotaciones de cada día, gravita de revolución en revolución hacia su ideal de perfectibilidad, la libertad [...]
Su entendimiento, atormentado por las pequeñas vanidades, le hace ver la posteridad del hombre-estatua, erigido sobre el pedestal-mujer como hombre-patriarca, de pie ante la mujer-sirviente.
Escritor fustigador de las mujeres, siervo del hombre absoluto, Proudhon-Heynau, que tiene por látigo la palabra, como el verdugo croata, y parece disfrutar de todas las lubricidades de la codicia al desvestir a sus bellas víctimas sobre el papel del suplicio y flagelarlas con sus invectivas. Anarquista a medias, liberal y no libertario, exige usted el libre cambio para el algodón y otras naderías, y preconiza sistemas de protección del hombre contra la mujer en la circulación de las pasiones humanas; clama contra los altos barones del capital y quiere reedificar la alta baronía del hombre sobre el vasallo mujer; filósofo con anteojos, ve al hombre por el cristal de aumento y a la mujer por el reductor; pensador afectado de miopía, no sabe distinguir más que lo que deja tuerto en el presente o en el pasado, y no puede descubrir nada de lo que está arriba o a distancia, la perspectiva del devenir: ¡es usted un inválido! [...]
¡Ah! Si en este mundo hay tantas criaturas hembras abyectas y tan pocos hombres y mujeres ¿a qué recurrir? Dandin-Proudhon, ¿de qué os quejáis? Vosotros lo habéis querido...
Y no obstante, está usted provisto, lo reconozco, de formidables ataques al servicio de la Revolución. Ha llegado hasta la médula del tronco secular de la propiedad, y ha hecho volar lejos los resplandores, ha despojado de su corteza el objeto y lo ha expuesto en su desnudez a la mirada de los proletarios; ha hecho resquebrajarse y caer a su paso, del mismo modo que las ramas secas o las hojas, los impotentes rebrotes autoritarios, las teorías renovadas de los griegos del socialismo constitucional, incluida la vuestra; ha arrastrado con usted, en la carrera de fondo a través de las sinuosidades del futuro, toda la jauría de los apetitos físicos y morales. Ha hecho camino. Se lo ha hecho hacer a otros. Está cansado y querría descansar; pero las voces de la lógica están ahí y le obligan a seguir con sus deducciones revolucionarias, a seguir hacia delante, bajo el riesgo de, si desdeña el anuncio fatal, sentir las zancadillas de los que pueden destrozarle [...] En el terreno de la verdadera anarquía, de la libertad absoluta, existiría sin contradicción la diversidad entre los seres, habría personas en la sociedad de distinta edad, sexo o aptitudes: la igualdad no es la uniformidad. Y esta diversidad de todos los seres y de todos los instantes es justamente lo que hace imposible cualquier gobierno, cualquier constitución o contracción. ¿Cómo comprometerse por un año, por un día, o por una hora, cuando en una hora, un día o un año se puede pensar de forma totalmente diferente al momento en que uno se ha comprometido? Con la anarquía radical habría mujeres, como habría hombres, de mayor o menor valor relativo; habría niños como habría ancianos; pero todos indistintamente serían seres humanos, y serían igual y absolutamente libres de moverse en el círculo natural de sus atracciones, libres de consumir y producir como les conviniera sin que ninguna autoridad paternal, marital o gubernamental, sin que ninguna reglamentación legal o restrictiva pudiera alcanzarles.
En una sociedad así comprendida -y debe usted comprenderla de este modo, si alardea de ser anarquista- ¿qué tiene que decir sobre la inferioridad sexual de la mujer o del hombre entre los seres humanos?
Escuche, maestro Proudhon, no hable de la mujer o, antes de hablar, estúdiela; vaya a la escuela. No se considere anarquista, o séalo hasta el final. Háblenos, si quiere, de lo conocido y lo desconocido, de Dios que es el mal, de la Propiedad que es el robo. Pero cuando hable del hombre, no haga de él una divinidad autocrática, porque yo le responderé: ¡el hombre es el mal! No le atribuya un capital de inteligencia que no le pertenece por derecho de conquista, por el comercio del amor, riqueza usurera que le viene por entero de la mujer, que es el producto de su dueño; no lo engalane con los despojos de otro, porque entonces yo le responderé: ¡La propiedad es un robo! [...]
Sea más fuerte que sus debilidades, más generoso que sus mezquindades; proclame la libertad, la igualdad, la fraternidad, la indivisibilidad del ser humano. Diga eso: es por salud pública. Declare a la humanidad en peligro; convoque en masa al hombre y a la mujer para que rechacen fuera de las fronteras sociales los prejuicios invasores, proponga un dos y tres de septiembre contra esa alta nobleza masculina, esa aristocracia del sexo que querría llevarnos al Antiguo Régimen. Diga eso: ¡Es necesario! Dígalo con pasión, con genio, fúndalo en bronce, hágalo retumbar... y habrá logrado mérito para los demás y para usted.

Joseph Déjacque Subir


Razones para no votar

Hace cuatro años, los medios de comunicación estatales bombardearon nuestros sentidos con un reiterativo mensaje: ¡Vota! Tú no estabas muy convencido de la eficacia de tal acción, pero tu vecino te dijo "no te cuesta nada acercarte a las urnas, puede que tu papeleta consiga cambiar las cosas". Y caíste en la trampa, delegaste tu derecho a decidir en quienes tan sólo han utilizado tu voto para su propio beneficio.
Entonces no sospechabas que la ineptitud de Álvarez Cascos podía convertir un viaje en el AVE a Lérida en un desafío mortal o el accidente de un petrolero en un desastre ecológico cuyas consecuencias aún estamos sufriendo. Tampoco podías imaginar que te representaría en el mundo una ministra de Asuntos Exteriores que necesita clases de logopedia, que el presidente del Gobierno desoiría la opinión del pueblo ante la guerra de Iraq y preferiría convertirse en el perrito faldero de los yanquis o que Rajoy y Zaplana, incapaces de decir una sola verdad, harían luz de gas a más de cuarenta millones de habitantes de este país llamado España, Spain para nuestro "soberano" el señor Bush.
Claro, con el PP en el gobierno ¿qué se podía esperar?, dirá el vecino que te incitó a depositar tu voto. No le creas, rescata el pasado próximo de las hemerotecas, que ya se encargan los políticos de reducir la memoria en el porcentaje que estimen oportuno. ¿No fue el partido en la oposición responsable de numerosos casos de amiguismo, de la cultura del pelotazo, de que surgieran como setas personajillos de la catadura de Juan Guerra o Roldán, cuyo único título verdadero era el de chorizo? ¿No fue el partido que hoy presume de honradez, responsable de los casos Corcuera, Barrionuevo, De la Rosa o Mario Conde?
No existe diferencia entre los políticos, los que pueden parecerte honestos es porque no han conseguido llegar al poder, si lo consiguen ya comprobarás cómo sus palabras se esfuman con el viento. Es igual que pertenezcan a uno u otro bando, porque a ninguno de ellos le importa el pueblo un "carajo". Su único fin es la consecución del poder y la perpetuación de unos privilegios que reafirman la injusticia.
Que esta vez no te convenza tu vecino. No delegues tu derecho a decidir ya que, aunque no seas el protagonista en la toma de decisiones, serás corresponsable de ellas.
Si no te gusta la sociedad en que te mueves, no lograrás cambiarla a través de las urnas, sino uniéndote a otras personas que participen de tus mismos ideales e inquietudes.
Te proponemos una actitud de rebeldía ante el sistema. La abstención frente a las urnas no es una pasividad irresponsable como quieren hacerte creer, sino un arma de lucha, una forma de gritar a la cara de los políticos que no pueden engañarte y que no vas a intervenir en su juego

Mª Ángeles García-Maroto Subir


 

ATENTADO en MADRID
Comunicados del Tierra y Libertad, de la Federación Local de la CNT de Madrid y del Comité Nacional de la CNT

El 14 de marzo: Abstención

Jornadas de enseñanza libertaria

Anarcopunk

Hip-Hop

Las mujeres anarquistas reivindicamos nuestra dignidad

 

Anarcofeminismo:
pensando en anarquismo

La cadena o las bragas

¿Se puede ser anarquista
sin ser feminista?

Del ser humano
masculino y femenino

Razones para no votar