PERIODICO ANARQUISTA
Nº 182
 SEPTIEMBRE 2003

 

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La lacra del militarismo

En esta sociedad en la que nos ha tocado vivir y después de muchísimos años, seguimos soportando pesadas cargas, lastres, lacras heredadas de nuestros ancestros, de generación en generación desde hace muchísimos años, las cuales han ido sobreviviendo año tras año, siglo tras siglo al paso del tiempo gracias a su poder de adaptación a los tiempos, a las personas, a las circunstancias y a una increíble habilidad para hacer que todo siga igual a pesar de los cambios surgidos en cada época que les ha tocado vivir. El militarismo es una de esas lacras y su fin parece todavía bastante lejano en el tiempo pues últimamente sus pupilos, no sólo lo están poniendo de actualidad, sino que le han dado un giro, por supuesto fingido, a su misión sobre la tierra. Nos referimos evidentemente al carácter "humanitario" que se le confiere a los máximos adalides de la lógica militarista, los militares y sus ejércitos.
El militarismo a lo largo de la historia ha sido el causante de infinidad de injusticias, atropellos, guerras, asesinatos, genocidios y una larga, larguísima lista de barbaridades innombrables e injustificables que nos llevan a concluir sin la menor duda que la lacra militarista es la causante de gran parte de los males de la humanidad. El cáncer militarista no lo producen sólo los militares (principales actores de esta dantesca tragedia) sino también los patrióticos ciudadanos que creen necesaria la existencia de los ejércitos para protegerles de invasiones extranjeras o revoluciones internas que trastornen su modo de vida, su bienestar y sus intereses, generalmente oscuros e inconfesables. Estos ciudadanos apoyan las guerras pero ellos no van a ellas y se cuidan muy mucho de procurar que sus hijos tampoco lo hagan, pues su misión será otra distinta (gobernar el país y sus instituciones cuando ellos dejen de hacerlo).
Luego están los patriotas convencidos, esos que mandan a sus hijos al matadero de las guerras orgullosos de sacrificar su vida para el engrandecimiento de la madre patria lamentándose de no poder ir ellos mismos (carne de cañón). Éstos reconocen patrias, banderas, jerarquías y santas cruzadas contra el terrorista, el infiel, el rojo, el malo en una palabra y se creen el brazo justiciero de Dios sobre la tierra.
Tras el militarismo también se esconden los intereses económicos de las multinacionales y la industria armamentística, que necesita del militarismo para subsistir, pues los militares son sus mejores clientes, por eso los países donde la industria armamentística es muy importante (EE UU) necesitan potenciar las guerras, ya que para esta industria suponen un negocio redondo y los Estados hegemónicos tienen que utilizar las armas que se van quedando caducas sustituyéndolas por otras nuevas y tecnológicamente superiores. Concluimos, pues, que mientras el militarismo, sus ejércitos, aquellos que los defienden y justifican, la industria armamentística y multinacional, la hegemonía de los países ricos sobre los pobres sigan existiendo, seguirán existiendo las guerras, la desigualdad, la miseria, el hambre y todo aquello contra lo cual luchamos todos los hombres y mujeres libres del mundo, los anarquistas.

¿Qué hacer contra el militarismo?
Evidentemente rechazarlo en todos los planos:
En el económico, no financiándolo.
En el social, protestando contra él y sus atropellos.
En el laboral, promoviendo la reconversión de la industria armamentística en una industria más productiva y pacífica.
En el educativo, educando a nuestros hijos en el antiautoritarismo, en la igualdad y en la libertad individual y colectiva.
Pero, eso sí, todo esto sólo se puede hacer a través de organizaciones antiautoritarias, anti-militaristas, no jerárquicas y, a poder ser, anarquistas.
La desaparición de la lacra militarista y de todas las demás depende de nosotros. Manos a la obra pues.

Grupo Ekaitz Beltza Subir


Volver a empezar...

Parece incomprensible que el mayor defensor de la libertad y de la democracia sea un "señor" que se llama Cotino. El susodicho viene de Madrid, lugar en el que dejó un nefasto recuerdo entre los grupos y organizaciones que discrepan con las prácticas antihumanas y agresivas del sistema económico del que nos han dotado aquellos que tienen el poder, pero no nos engañemos; no es el poder político al que nos referimos, el poder político es una simple marioneta del poder económico que desde la sombra maneja los hilos de los dirigentes políticos que se dejan corromper y que han llegado a una altura de mando suficiente para poder ser útiles a sus intereses. Es así como se producen casos como el del Parlamento de la Comunidad Autónoma de Madrid, éste no es el único pero es el que se descubre porque ataca los intereses de uno de los partidos que querían mandar y que al parecer no les interesaba a los que ponen las pelas, como éste montones en toda la geografía española, desde los ayuntamientos que se han pasado de ser el centro de reunión y defensa de los ciudadanos de un mismo término, parroquia, etc., a cobradores de impuestos y amigos íntimos de los especuladores y empresas arrendatarias que dan pingües beneficios a las arcas municipales y particulares de algunos, hundiendo en la desesperación y en la impotencia al pobre ciudadano que es víctima de cualquier abuso; hasta las Comunidades autónomas que, con los mismos criterios, dan concesiones de gestión y especulación a amigos, familiares o simples untadores, y eso por no hablar del Estado, donde todo se puede multiplicar al cien por cien, desde facilidades para que tu hija se case como los reyes o la nobleza, hasta facilitar policía y medios de seguridad para que superestrellas del balón puedan recorrer la capital sin ser molestadas. Todo esto es una vergüenza y hay mucha gente que no lo quiere y que ve que se están envenenando las conciencias de nuestros hijos con una vida y un glamour que sólo es realidad en la televisión, porque tenéis que saber todos que los famosos y los ricos también cagan ( si lloran o no, no me importa porque las lágrimas con poder y dinero son más llevaderas) y cagan mierda como todos los mortales, no cagan oro ni aromas de flores. Pues bien, una vez dicho esto sólo quiero recordarle al Cotino que sabemos que está al servicio de todos estos que especulan, que manipulan, que les pagan, que les engordan y que nos quieren joder a todos para ellos seguir ganando y viviendo en el glamour, pero sepan que de la mierda no se escapa nadie y ustedes tampoco.
Cotino inició en Madrid una cruzada antirrojo, antidiferente, antiprotesta, antiokupa, antiradical, antihumana, antipersona, antigua porque esa cruzada ya la comenzó su amado caudillo nacido en El Ferrol y de nombre impronunciable; sí, el de la lucecita del Pardo, el dictador, el enano, el amo de la reserva espiritual de Occidente, ese que se lo enseñó todo a usted y del que aprendió que había que combatir lo diferente, lo rojo, lo radical, el pensamiento, la oposición, la libertad, etc.
"Señor" Cotino: si usted defiende a quienes especulan, a quienes están destruyendo el mundo y la dignidad humana, es normal que tenga ese ánimo vengativo y perseguidor contra el anarquismo, porque para usted anarquismo es igual a terrorismo, que se enseñaba en la escuela franquista, para usted anarquismo es estar en contra de todo, para usted anarquismo es caos, para usted anarquismo es destrucción. Pero, nada más lejos de la realidad todo lo anterior: el terrorismo, estar contra todo, el caos y la destrucción son los emblemas de la sociedad capitalista, de la que usted se levanta como paladín. En la economía capitalista todo es válido y si hay que practicar el terrorismo lo practicarán para lograr sus objetivos, sin importarles nada ni nadie, ¿les importa a las empresas y a los especuladores la supervivencia de las especies animales, del planeta, en definitiva? A los accionistas sólo les preocupan los beneficios, sus beneficios, y les da igual si para ello tienen que matar a unos cuantos miles de seres humanos, o a unos cientos de miles, todo sea por el negocio, en el capitalismo el caos se fomenta para hacer posible implantar la dictadura de los que poseen contra aquellos que poseen menos que ellos, en el capitalismo todo es válido siempre que el grande se pueda comer al pequeño o que el pequeño no se rebele contra el grande; el capitalismo es destrucción: del planeta, de países enteros que no entran en el juego que interesa a los poderosos (tenemos que recordar las guerras imperialistas de los Estados Unidos, Reino Unido, etc.).
Creo que ya vale de hipocresía "señor" Cotino; quítese la mascara y diga claramente que le molestan todos esos que no visten como marca la sociedad y la etiqueta, todos esos que se oponen a que se siga denigrando la dignidad de los seres humanos, todos esos que se oponen a los especuladores, todos esos que quieren enseñar un mundo nuevo, todos esos que pretenden acabar con un sistema social que está destruyendo el planeta, todos esos que quieren la harmonía entre los seres humanos y la naturaleza, todos esos que están en contra de la violencia que el sistema nos ofrece todos los días, todos esos que quieren vivir en paz sin especuladores, sin guardianes, sin políticos, sin un Gran Hermano que controle sus vidas, todos esos que creen en la democracia, en la verdadera democracia, en la democracia directa donde cada hombre y mujer se represente y decida por sí mismo, sin entregar cartas blancas, ni cheques en blanco a nadie durante cuatro, seis o los años que sea para que hable por él, decida por él y destruya el país o el planeta por él. Una democracia en libertad donde nadie nos imponga sus planteamientos por la violencia, ya sea ésta mediática, económica o física. A usted "señor" Cotino le preocupa eso: no poder seguir chupando del bote usted y sus amigos, le preocupa que haya gente que enseñe cosas diferentes, le preocupan los okupas que hacen cosas positivas y aúpa a la escoria para que den una mala imagen de los movimientos alternativos.
"Señor" Cotino: todos sabemos cómo se crea una psicosis de miedo, todos sabemos que la guerra sucia se empleó contra los movimientos sociales en otro momento, todos sabemos que un colega suyo, Rodolfo Martín Villa, y sus cuerpos de seguridad del Estado crearon todas las condiciones y infiltraron a un provocador policial para incendiar la sala de fiestas Scala en Barcelona y todos nos tememos que lo que está sucediendo en Valencia durante los últimos meses sigue las mismas directrices, ni más ni menos es algo orquestado para acabar con cualquier movimiento de oposición y para ello ustedes están empleando los medios que consideran oportunos y les cargaran el muerto a los de siempre, a los que ustedes no tragan, a los herejes, a los contestatarios, a los inconformistas, a los anarquistas, a los radicales, a los revolucionarios, a las personas, a los que no se dejan manipular, en definitiva a los que representan la esencia del ser humano: la libertad, la capacidad de pensar y reflexionar, la búsqueda de lo nuevo, la utopía.
Sepa "señor" Cotino que si el ser humano no hubiera creído en la utopía posiblemente usted todavía andaría (perdón) saltaría de rama en rama y de árbol en árbol, y si no fuera por los revolucionarios el capitalismo y la democracia burguesa serían una utopía, pues fueron los revolucionarios quienes hicieron posible el tránsito del feudalismo al capitalismo. Por tanto "señor" Cotino, ya vale de envenenar el ambiente y dedíquese a garantizar la seguridad y a no perseguir a okupas, radicales, utópicos, anarquistas y revolucionarios que en la historia hicieron posible que usted bajase de los árboles, dejase la armadura y el caballo, y pueda ser una persona más libre y con mejor calidad de vida que teníamos en las cuevas, pero no destruya lo bueno que tenemos y lo poco conseguido y nos vuelva a meter en ellas, aunque éstas sean de hormigón armado y rejas de hierro; menuda evolución hubiéramos hecho los humanos, los utópicos y los revolucionarios si después de conseguir que todos saliéramos de las cavernas dejásemos que nos volvieran a meter. "Señor" Cotino, si le gustan las cavernas vuelva a ellas, pero déjenos a los que queremos evolucionar vivir libres y tranquilos, sin ataduras ni castraciones que nos impidan desarrollarnos como personas.
Los utópicos, los anarquistas, los revolucionarios, odiamos la violencia; no nos siga agrediendo, por favor, déjenos en paz, queremos vivir en libertad, no nos la corte. Somos solidarios, pacifistas y naturistas, no nos envenene, déjenos en paz, olvídese de nosotros, ¿o es que tiene algún trastorno psíquico que se lo impide?

M. Vicent subir


Creemos prácticas igualitarias de apoyo mutuo
contra los mercaderes del saber

¿Se opondría la multiplicidad a los valores comunes? ¿Encerraría lo intercultural a los individuos en comunidades? ¿Las relaciones educativas norte-sur suscitan la compasión o el aprendizaje entre unos y otros?
Las relaciones internacionales entre centros escolares, asociaciones educativas o sociales expresan a la vez cambios interculturales, análisis cruzados sobre las prácticas, de búsqueda y acción igualitaria para construir los valores sociales universales.
La alteridad es el espacio fundamental de los encuentros humanos. Puede además evitar la fatalidad de la exclusión estableciendo el aprendizaje del otro en una complementariedad de valores y de referencias. Eso conlleva un tener en cuenta la vida del niño de aquí y de allá, un reconocimiento de las referencias que lo han formado. Si la escuela -espacio privilegiado del descubrimiento del mundo- ignora el conjunto de competencias y conocimientos de los niños, se instalará en la alienación cultural. Las relaciones internacionales de las especies educativas (escolares, culturales y sociales) permiten a unos y otros descubrirse, construir otros sistemas de valores y, por tanto, crear prácticas alternativas a la mercantilización de los saberes.

De la observación "voyeurista" a la búsqueda común
La mayor parte del tiempo, estas historias plurales nacen de la casualidad del encuentro, del deseo de compartir unos con otros, de la curiosidad hacia los otros, dando lugar a... la reproducción de los esquemas sociales que exportan prácticas educativas inadaptadas al medio, a la eternización del empobrecimiento de los países del sur al someterlos a proyectos educativos bajo la influencia de ONG cuya financiación procede del Banco Mundial o a la aceptación de las disparidades y los desequilibrios.
El viaje (en el sentido de relaciones circunstanciales) en un primer tiempo tiene un efecto de lupa sobre su propia vivencia y cultura particular: sorpresa, apoyo estrictamente financiero o material... después se entreabren las puertas a las ayudas cooperativas con efecto de retroalimentación cuando la relación que se ha construido es fruto de la creación de libertades y paridades.
Hay varias condiciones previas necesarias a toda asociación igualitaria:
-La libertad de actuar y de pensar evita la tutela: la mayor parte de las ONG presentes en los países del Sur o del Este batallan por su propia supervivencia. La independencia económica e intelectual de los asociados es fundamental. Cada uno es un experto social y libre en sus decisiones, todo proyecto ha de tender a la autonomía y los encuentros han de surgir de la coformación, de la puesta en práctica de proyectos elaborados y vividos por los actores locales y bajo su única responsabilidad.
-La mutualización de los análisis y de las competencias: cada estructura debe reconocerse en la otra y compartir los valores comunes, incluso aunque no desemboquen en prácticas idénticas. Son las acciones y no los discursos los que crean los espacios de emancipación.
Si escapamos a la lógica del modelo de desarrollo para inscribirnos en el de la construcción de relaciones sociales alternativas, las aportaciones exteriores no se sustituyen con las iniciativas locales, sino que las refuerzan. Hay un desequilibro en el que los vínculos o relaciones exteriores resultan irreemplazables.
Las estrategias, los puntos de arraigo surgen de los análisis de las relaciones de fuerza y de las posibilidades de éxito. El desequilibrio, nacido ya sea de la tutela, ya sea de la falta de perspectivas o de búsquedas sociales, revela siempre una situación ambigua: relaciones de poder, falta de control, redes impersonales informales, falta de transparencia.
-La creatividad y los descubrimientos sociales deberían ser transferibles y convertirse en propiedad colectiva. Esto implica funcionamientos democráticos abiertos, sin ocultaciones y con difusión de los saberes. Es evidente que el sector social informal es mudable por naturaleza y difícilmente controlable por los poderes públicos, y demasiado a menudo por sus propios actores. No obstante, el efecto de retroalimentación de las relaciones internacionales o la conexión con otras iniciativas populares regionales deberían permitir transformar un fracaso, desviarlo con el fin de retransmitir las competencias adquiridas.
-La construcción de una búsqueda común: luchar contra la globalización capitalista de la educación con el fin de proponer alternativas y contraprogramas construidos por todos.
En la estricta esfera de nuestras competencias y nuestros medios, tenemos el poder -algunos añadirían el deber- de construir a partir de nuestras prácticas de las "teorías-acciones" liberadoras. Son desde luego grandes palabras, pero debemos redefinir nuestros proyectos educativos en el mundo actual si no queremos conformarnos con parches, con eternas vueltas a empezar fragilizadas por el control del pensamiento único. Esto lleva a la creación de verdaderas búsquedas populares: la mezcla social y la heterogeneidad de las inteligencias, la complejidad de los saberes reagrupados, el aprendizaje mutuo a través de foros, de restituciones, de elaboración de instrumentos y conceptos, todo ello puede convertir las iniciativas aisladas en un movimiento de transformación social.

De la relación dual a la red
Si, a título personal, la compasión y la toma de conciencia del otro se transforman en empatía, en solidaridad en acción, en búsqueda común, existen realidades inabarcables empeñadas en organizarlo todo. Basta con un ahogo (falta de relajación, situaciones económicas catastróficas, repliegue sobre uno mismo, criminalización de los movimientos sociales, reforzamiento del control del Estado) para que pierdan su cohesión las relaciones internacionales.
El desarraigo educativo, social, político y económico se hace así un objetivo prioritario: asociaciones nacionales, profesionales, transcontinentales, deberían elaborarse no en un "después" sino en un "ahora" casi instantáneo. Esto da sentido a las prácticas educativas sometidas al análisis exterior y a su posible reapropiación, y refuerza las energías sociales así puestas en movimiento por la mutualización de las competencias, es decir, la cooperación económica.
Esta red es el único valor añadido difícilmente capitalizable por los mercaderes del templo. Valora de hecho las iniciativas locales, refuerza las capacidades de construcción de instrumentos educativos (pudiendo cada uno traspasar o reinventar los instrumentos al servicio de sus propios proyectos), y mejora el análisis social de los actores. Concreta la idea de que la emancipación social está en permanente construcción y rompe la dicotomía sabiamente mantenida entre teoría y práctica para poner a cada uno en una situación de vacilación experimental. Esto exige rigor, humildad y puesta en marcha de sistemas compensatorios.
Si nadie lo sabe todo, cada uno aportará su granito de arena para crear los sistemas de intercambio de saberes.
Nadie tiene los medios o el tiempo para elaborar seriamente un laboratorio social alternativo: somos demasiado frágiles, estamos demasiado acaparados por cuestiones de supervivencia, de exploración de conceptos...
Para responder a todas las preguntas, para inventar soluciones... Para convertirnos en una alternativa no capitalista, no estalinista, no impregnada de pensamiento único, aunque sea el libertario. No somos huérfanos sociales ni guardianes de la educación. La diversidad es en sí una fuerza colectiva. Si la servidumbre mundial de las poblaciones toma tintes complejos, nuestras diversas respuestas se anclan sobre una base común de educación en la libertad por la libertad, de aprendizaje de la ciudadanía por la ciudadanía, de creación cultural por la creatividad cultural.
Son palabras importantes, pero no son gran cosa: algunos espacios cooperativos, algunos barrios o pueblos que practiquen la democracia directa, unas pocas cooperativas, un sucedáneo de la autonomía educativa. Evidentemente, esto es poco. Quizá estos espacios mueran demasiado pronto para poder ser reconstruidos de nuevo. Dependen demasiado de la energía y de la imaginación social, pero ¿no es eso lo que debemos compartir?

Thyde Rosell
(Le Monde libertaire) Subir


Cuba, del mito a la realidad

Los recientes acontecimientos cubanos han vuelto a poner sobre el tapete el asunto de la naturaleza del régimen castrista y, también, el tipo de respuesta a dar a las maniobras de EE UU con respecto a la isla caribeña.
Se está dando un amplio -y a veces áspero- debate entre políticos, intelectuales, filósofos, militantes de base y periodistas, divididos sobre la postura a tomar en un contexto de creciente agresividad estadounidense y de reafirmación militar de las políticas neocoloniales. Para muchos ha llegado la hora de Cuba, la hora de saldar cuentas con esta pequeña isla que ha tenido el coraje de romper los lazos con EE UU y resistir más de cuarenta años a las invasiones armadas, bloqueos económicos y cuantas cosas ha utilizado la potencia norteamericana para hacer desaparecer el régimen castrista.
La solidaridad viene una vez más suscitada fuertemente por cuantos, denostando la política guerrera de la administración Bush, quieren reafirmar su cercanía a los ideales de la revolución cubana.
No queremos sustraernos a esta petición de solidaridad, aunque es importante subrayar algunas peculiaridades.
Como queremos reafirmar nuestra cercanía a los ideales de la revolución cubana no podemos olvidar que los anarquistas y anarcosindicalistas cubanos han representado durante mucho tiempo el principal componente del movimiento obrero y campesino de la isla, ofreciendo una contribución significativa de sangre en la lucha contra regímenes corruptos, dictaduras feroces y protectorados estadounidenses. A la caída de Batista, a la que contribuyó no sólo la acción guerrillera de los "barbudos" de Castro, sino también el clima de intensa agitación social promovido por los anarquistas y otras corrientes de la izquierda, las promesas de igualdad y justicia social se fueron atemperando ante la introducción progresiva del modelo soviético de "socialismo de Estado". Modelo que encontrará en los anarquistas, portadores de un proyecto autogestionario de tipo sindical y comunal, a unos fieros opositores. La confrontación en el interior del movimiento sindical entre comunistas y anarquistas, iniciada ya en enero de 1959, llevará a la expulsión de los anarcosindicalistas no sólo de la dirección sindical sino también de los mismos sindicatos. Este proceso, que transcurre paralelo a la adopción de un proyecto político comunista estalinista por parte de la dirección castrista, va acompañado por la progresiva reducción de la libertad de organización, de expresión, de prensa. La clausura de El libertario -órgano de la Federación Libertaria de Cuba- y de Solidaridad gastronómica -órgano mensual del Sindicato de Trabajadores de la Hostelería, última expresión anarcosindicalista todavía en vigor- simboliza el fin del breve periodo de apertura revolucionaria. En este momento, los anarquistas que continúan en activo son empujados a la clandestinidad o al exilio bajo la acusación infamante de "contrarrevolucionarios" (Blas Roca, líder del Partido Comunista Cubano, hasta hace poco partidario de Batista, llega a declarar: "Hoy en Cuba tenemos anarcosindicalistas que publican declaraciones de principios que son increíblemente útiles para la contrarrevolución... ayudan a la contrarrevolución desde posiciones extremistas con fraseología y argumentos que parecen de izquierdas"). Acusación que, hay que recordar, viene recogida a nivel internacional por cuantos, ofuscados por el ejemplo dado al pueblo cubano y por el peligro que esta afirmación había podido tener para el desarrollo de la lucha revolucionaria, no se daban cuenta de la conversión de la dirección guerrillera hacia dinámicas autoritarias y burocráticas.
Sobre la base de estas breves notas -que están desarrolladas en el libro de Frank Fernández, "El anarquismo en Cuba", editado por la Fundación Anselmo Lorenzo- parece evidente que nuestra solidaridad no puede ser concebida en los términos genéricos de una mítica Cuba y de una también mítica Revolución Cubana. Nuestra solidaridad no puede abarcar seguramente a un régimen que se ha convertido en culpable de la represión y de la liquidación de todas las tendencias revolucionarias incompatibles con él, los anarquistas en primer lugar. Represión y liquidación que, entre otras cosas, no han parado en los primeros años de la afirmación del poder castrista sino que están todavía en vigor. En 1993, por ejemplo, tuvimos noticias de la represión que se había desatado a principios de los años 80 sobre un grupo de campesinos con el nombre significativo de "Emiliano Zapata", bajo la acusación de haber organizado un sindicato y, con ello, haber saboteado la producción. De los veinte perseguidos, cinco fueron condenados a muerte. Una mujer, Caridad Pavón, murió en prisión, no consiguiendo sobrevivir a las torturas infligidas en Villa Marista (lugar habilitado por el Departamento de Seguridad del Estado para los "interrogatorios"). De Ángel Donato Martínez sólo se sabe el lugar de detención en 1993; de los demás no se sabe nada. La historia de este grupo representa sólo un fragmento de la continua lucha de los anarquistas cubanos por la tierra y la libertad.
A ellos, a cuantos son los verdaderos revolucionarios y los protagonistas reales de la vida cubana en los campos, en las fábricas, en los barrios, en la escuela, en la universidad, a cuantos trabajan por una transformación real política y social desde una perspectiva antiautoritaria, autogestionaria e igualitaria contra cualquier posible ayuda del gobierno estadounidense y de las organizaciones mafiosas del exilio de Miami, a ellos debemos dirigir toda nuestra solidaridad. Debemos destacar lo que Castro tiende a ocultar, es decir, la existencia de grupos alternativos, anticapitalistas, inconformistas, para conseguir su autodeterminación y su emancipación. De hecho son numerosos los signos de vitalidad que provienen de la isla: una vitalidad que se encuentra en los numerosos colectivos que se han formado, en el orgullo de cuantos han experimentado los hechos del internacionalismo, de cuantos se han implicado en la construcción de una sociedad más justa, de cuantos no están dispuestos a pasarse con armas y bagajes al campo de los latifundistas y de los traficantes del exilio, del capitalismo norteamericano.
Hoy, una vez más, el pueblo cubano está amenazado por los grandes capitales financieros (del Fondo Monetario a los pequeños capitales de Florida) y por el deseo expansionista de los EE UU bajo la égida de la "lucha contra el terrorismo". Debemos implicarnos a fondo contra estas amenazas sin olvidar en ningún momento la naturaleza dictatorial del régimen castrista: el "¡fuera las manos de Cuba!" que debemos lanzar contra los agresores estadounidenses no puede estar acompañado de un cruzarse de brazos ante la policía de Castro. Por ello, debemos ser claros a la hora de distinguir nuestra posición de la de aquellos que se alinean de hecho en defensa del régimen. De igual forma que es preciso desenmascarar a quienes alardean de democracia y de derechos humanos para preparar el camino a la intervención norteamericana.
Nuestra solidaridad debe estar dirigida al pueblo cubano, no a Castro. Nuestra lucha debe estar dirigida a quebrar el bloque criminal que mata de hambre a la población y engrandece la burocracia. Nuestra movilización contra cualquier posible intervención militar debe ser inmediata.
Estamos convencidos de que la alternativa a Castro no puede ser el capitalismo, sino el desarrollo creativo de las conquistas revolucionarias hechas para el pueblo y anquilosadas por una burocracia ajena a cualquier lógica de libertad. Estamos convencidos de que la continuación del bloqueo y las amenazas de intervención norteamericana no hacen más que alimentar las peores tendencias del régimen con el resultado de que cualquier aspiración a una sociedad más libre y más justa es absurdamente catalogada como contrarrevolucionaria, dando vida a una espiral sin fin. Esta espiral se desbordará, el bloqueo se desbordará, todas las tendencias socialistas y anarquistas deben poder retomar su acción, a la luz del sol, sin ningún límite. El pueblo cubano tiene derecho a la esperanza.

Massimo Varengo
(Umanità nova) Subir


Apuntes sobre el anarquismo en Venezuela

Pese a ser Venezuela país reconocido como tierra de libertades porque Simón Bolívar llevó su espada y tras ella cientos de hombres hasta Junín en Perú, en cuya batalla y la de otro venezolano, J.A. Sucre en Ayacucho, queda sellada la independencia de Perú, el ejército fernandino séptimo queda vencido y arrojado por el suelo. Pese a todo ello, las ideas anarquistas han labrado poco camino.
Fue en aquellos primeros días de la lucha por la independencia cuando en Caracas, capital y cabeza de Venezuela, se formó una Junta Patriótica, que velará porque el país se declare en república y rompa toda relación de sometimiento con la Corona de España. Y fue así como don Antonio Muñoz Tébar discurría en aquella Junta Patriótica, que busca cómo ha de iniciar los pasos hacia la lucha por la independencia, declarando ser republicano y firme defensor de la fuerza centralizadora que imponga un orden total bajo esa república centralista: "porque todo es aceptable menos el desorden que traería la anarquía". Entonces, un hombre se levanta y usurpa la palabra. Es Coto Paúl; pero no es un hombre ese cíclope con voz de trueno: "¡La anarquía! Esa es la libertad cuando para huir de la tiranía desata el cinto y desanuda la cabellera ondosa. ¡La anarquía! Cuando los dioses de los débiles, la desconfianza y el pavor la maldicen, yo caigo de rodillas en su presencia. Señores, que la anarquía, con la antorcha de las furias en la mano, nos guíe al congreso para que con su himno embriague a los facciosos del orden y la sigan por las calles y plazas gritando ¡Libertad!"
Al término de esta disertación debieron de revolotear los cortinajes del viejo caserón ante los ojos y gestos de asombro de los componentes de aquella junta. Aquellas palabras cargadas con toda la ampulosidad de la época fueron pronunciadas en 1810, cuando Proudhon, llamado el padre de la anarquía, tiene un año y Bakunin nacería cuatro años más tarde. Es de suponer que Coto Paúl conocía el libro de Godwin, Investigación acerca de la justicia política, para expresarse con neta claridad y conocimiento sobre el sentido e interpretación sociológica que desde entonces se viene dando a la palabra anarquía.
Al no ser esta Tierra de Gracia, como la llamara el cronista de la época colonial, Oviedo y Baños, tierra fácil para inmigración, ya que carecía de industrias y su economía estaba asentada en la agricultura y la ganadería, y éstas no eran muy desarrolladas, además de contar con una fuerte implantación de zonas palúdicas que hacían a sus habitantes pasar buena parte del año dentro de un chinchorro temblando por la fiebre, las regiones emigrantes por tradición de la Península encaminaban sus pasos hacia Argentina, Cuba, México, etc. A ello también contribuían las guerras caudillistas que durante toda la segunda mitad del siglo XIX arrasaron los suelos de Venezuela.
Con todo, en las postrimerías del siglo, en 1884, se funda una Sociedad Cooperativa en Valencia, capital del estado Carabobo, que abiertamente reconoció sus simpatías hacia los nombres de Owen, Cabet, Fourier y Proudhon. Esta organización, guiada por el pensamiento de los socialistas de la época, publicó un folleto acerca de la emancipación de los trabajadores. Este folleto había sido dado a conocer anteriormente por una agrupación similar en Santa Cruz de Tenerife (islas Canarias). De forma igual debieron de llegar los acuerdos tomados por la Segunda Internacional sobre la lucha por la jornada de las ocho horas de trabajo, ya que algunas organizaciones obreras adoptaron en 1892 la lucha por las ocho horas de trabajo. Testimonio del interés en conseguir este objetivo, es un artículo redactado por un anarquista y publicado en el periódico El fonógrafo de Maracaibo, donde se señala: "Los socialistas, partidarios de las diputaciones, parlamentos y ayuntamientos, sostienen que el único modo de alcanzar la jornada de ocho horas es el legal; esto es, arrancárselo a los poderes públicos. Nosotros, que sabemos perfectamente que la misión del Estado no es otra que la de guardar y hacer guardar los intereses de la clase que representa, combatimos la antinomia y obramos resueltamente por la vía revolucionaria".
La llegada del siglo XX nos trae al general C. Castro y a su compadre el general Juan Vicente Gómez, quien en la primera ocasión presentada se hace con el poder. En los años de su gobierno, 1917-1920, Bernardo Pérez Salinas, refiriéndose a España, nos dice: "Huyendo de la represión desatada, llegaron a la zona del mar Caribe grupos de anarcosindicalistas y socialistas españoles que trataban de establecerse en estos países". A este respecto, Rodolfo Quintero dice: "En más de una ocasión me reuní con algunos de estos anarcosindicalistas. Las publicaciones que denominábamos Lecciones Obreras, redactadas por mí y difundidas en Caracas en el año 30, reflejaban un estado de confusión ideológica (aquí Quintero se hace autocrítica del más alto tenor estalinista) y los efectos del planteamiento hechos por aquellos panaderos, tranviarios, telefónicos y otros organismos denominados de mutuo auxilio, fueron seriamente infiltrados por las ideas de Proudhon y Bakunin".
Si aquellos llamados "equivocados" lograron penetrar algunos gremios debería ser porque sus razonamientos, la argumentación ofrecida para encausar la marcha hacia las conquistas más inmediatas, como también la forma de prepararse para un futuro posible, era un razonamiento convincente porque estaba dentro de la lógica interpretación exacta de la realidad sociológica venezolana. El mismo Quintero, quien no sentía ninguna simpatía por las ideas anarquistas, nos dice: "La primera gente extranjera que llegó aquí eran anarcosindicalistas, le metían a uno a Bakunin más que a Marx por los ojos, porque eran italianos y españoles fundamentalmente, que eran los dos sitios de Europa donde el anarcosindicalismo llegó a tener más fuerza. Fueron individuos peleadores, que no querían conciliación de clases. Los anarquistas decían inclusive que los marxistas eran gente de conciliación, luchaban contra el Estado, hablaban de que el problema no era ganar huelgas sino cambiar el Estado. Dejaron una siembra que yo diría que fue positiva en un noventa por ciento, porque formó los primeros cuadros sindicales aquí".
A estos gremios debió de hacérseles muy difícil la posibilidad de propaganda, incluso la de su estabilidad, pues el régimen del general Gómez no permitía ninguna facilidad política opositora a su concepción del Estado. De las cientos de anécdotas que se cuentan, hay ésta: al instalar en Maracay una fábrica textil, hizo traer de España a un grupo de obreros que en su mayoría eran catalanes. Informados éstos de sus condiciones laborales, lo primero que hicieron fue fundar un sindicato. Gómez por aquellos días estaba en Caracas y en Maracay había alguien encargado del despacho. Cuando éste supo lo del sindicato, enseguida llevó al general Gómez la información, y la respuesta vino a su vez: "Agarren a esos españoles y en el primer barco que llegue, me los vuelven para su tierra". Así entendía las relaciones obrero-patronales el Tirano de los Andes.
De alguna manera circulaban hojas y libros que explicaban las ideas ácratas, pues de entre los muchos venezolanos que vivieron un exilio en España, el escritor Carlos Brandt ya conocía las ideas, si bien su actuación estuvo más relacionada con los grupos naturistas y vegetarianos. Su colaboración asidua con estas publicaciones demostraba que sus conocimientos eran antiguos. Además de las revistas indicadas por A. Capelletti, cabe señalar Generación consciente, pues yo mismo tuve la oportunidad de leer un trabajo de Carlos Brandt en una de estas revistas. En el mes de febrero del año 1940 salía del campo de concentración de Bram, en el departamento del Aude en Francia, al igual que el medio millón de españoles que habíamos pasado la frontera tras la pérdida de la zona catalana. Fui a trabajar a Carmaux, una zona minera del departamento de Tarn. Allí vivían algunos españoles llegados durante la Primera Guerra Mundial de 1914-1918, mineros andaluces de Ríotinto, La Carolina y otras zonas mineras, atraídos por un salario mucho mayor que el devengado en su propia tierra. Pronto entré en relación con uno de estos y cuál fue mi sorpresa, que me ofreció para mi "distracción", si es que quería, algunas revistas que guardaba, y entre ellas un número del año 26 de Generación consciente, donde había un trabajo de Carlos Brandt.
El artículo era un canto muy poético e idealista. Decía "que había ido a una exposición y había visto un cuadro en el que un hombre con las ropas desgarradas por sus caídas, enganchándose con los espinos que bordean el camino, persigue la figura que avanza delante de él y que sigue sangrante y desfalleciente, y al llegar a la cima de la montaña la figura perseguida sigue elevándose sobre el vacío, y el hombre, abierto de brazos y rodillas en tierra, ve alejarse su ideal, que aquí toma forma de mujer. Carlos Brandt, después de describir el cuadro, dice: "pero el hombre no debe detenerse y ver cómo se aleja su ideal, él debe hacer algo, debe inventarse alas, construirse escaleras, seguir la persecución del ideal hasta lograr alcanzarlo". Este idealismo expresado descarnadamente era lo expresado por toda la organización ácrata de España como en todas partes; por ello, cuando hubo la posibilidad fuimos a buscarlo el 18 de julio de 1936.
De aquellos años 20, R. Quintero nos dice: "Los zapateros y los constructores, en su trabajo de organización fueron estimulados porque vinieron por aquella época, traídos por el propio gobierno por falta de mano de obra de cierta cualificación, a trabajar en las obras del Hotel Jardín, en el Teatro Municipal y lo que es hoy el Palacio Legislativo, mucha gente de la construcción, casi toda española e italiana. Y esos españoles e italianos en su casi totalidad pertenecían a la federación anarquista, anarcosindicalistas y organizadores de grupos en la clandestinidad, de peleas y aún de huelgas habidas entonces. De manera que hay algo más interesante: en Venezuela, la gente de la Primera Internacional de Marx y Engels, que emigró al mundo entero, coincidió aquí; grupos de las distintas corrientes que existían en la Primera Internacional coincidieron en Venezuela. Y aquí tuvimos lasallistas, bakuninistas que trabajaban, que eran anarquistas y defendían aquí esa corriente; tuvimos directamente marxistas desde los primeros tiempos".
Pese a este recuerdo y reconocimiento que hace R. Quintero, sin duda por ser una verdad apabullante y no poder cambiar los hechos, cuando puede mete la cuña y dice: "La Primera Internacional de Marx y Engels". La Primera Internacional no era un comercio ni una fábrica cuyos propietarios fueran A y B. La Internacional era una organización de trabajadores en cuyo órgano directivo además de Marx y Engels había otros más, así que ellos no eran propietarios de nada; la Internacional no era de ellos: Pero por ese sentido autoritario fue por lo que la Internacional se rompió y más tarde desapareció.
Pero Quintero se siente obligado a hacer un reconocimiento directo: "Había, por ejemplo, un personaje español llamado Antón que fue famoso; español, anarquista, sindicalista, que trabajó mucho con los zapateros y prácticamente fue el maestro de los primeros dirigentes zapateros aquí.
Bernardo Pérez Salinas, dirigente sindical de reconocida solvencia y honestidad, hablando de los años 36 y posteriores, dice: "Es cuando se empieza a hablar acerca de las ideas socialistas y acerca de las ideas comunistas. A mí siempre me interesa deslindar... porque la gente enreda. Deslindar qué es socialismo y qué comunismo; son dos cosas distintas, no es lo mismo, eso tiene que quedar claro. Estaba la gente con la idea socialista, la gente con la idea comunista y la gente con la idea anarquista. Entonces no predominaba ninguna".
A la muerte de Gómez (1935), le sucede en el poder el general López Contreras, que se da cuenta de que los tiempos han cambiado y ya no es igual a los primeros años del siglo. Él sabe de la Revolución de Octubre, sabe que, si bien en ese momento el fascismo crece en Europa, también son muchos los venezolanos que andan por Europa y otros países sudamericanos estudiando en sus universidades, adquiriendo una experiencia y formación profesional de la que Venezuela está muy necesitada. Tampoco puede ya tener cerradas a cal y canto las puertas de entrada al país de aquellos de sus hijos que se habían exiliado, bien por persecución política o por repudio al régimen represivo y carente de sensibilidad social que representaba el régimen del general Gómez.
En los años 36-37 se produce un fuerte crecimiento en las exportaciones petroleras, lo que supone un crecimiento en los ingresos fiscales, hasta el punto de que por primera vez el presupuesto del Ministerio de Educación es superior al de Fomento, Exteriores y Hacienda. El porcentaje de Guerra baja de un 17,7 a un 14,3 por ciento. El crecimiento económico obliga a crear la infraestructura sobre la que ha de desarrollarse el país, e implica tener que abrir las puertas a una inmigración que traiga técnicos y profesionales, de los que carece. La madre Europa viene padeciendo desde 1929 una fuerte crisis económica y política, producto del crack financiero de los Estados Unidos y de la implantación de los fascismos en Italia y Alemania. La burguesía pazguata, que no quiere ver el peligro próximo que ello representa porque tiene la vista fija en el movimiento que representan las organizaciones obreras, que no cesan en su agitación por reformas políticas y mejoras económicas, no quita la vista del lejano Este, que ellos ven como el foco de todas las invasiones a Europa y esta vez con mayor gravedad, el peligro que hace agitar a sus pueblos.
El estallido de lo que sería la Segunda Guerra Mundial, en 1939, produjo los movimientos políticos que hicieron que los flujos de petróleo fuesen puestos al servicio de las necesidades de los ejércitos aliados. El fin de la guerra civil española había hecho exiliarse hacia tierras francesas a más de 500.000 hombres, mujeres y niños, quienes, encerrados en campos de concentración, esperaban una solución a su situación. Algunos países sudamericanos, como Chile, Argentina, Cuba, República Dominicana, Panamá y, sobre todo, México, permitieron la entrada a un buen número de españoles. Por su parte, Venezuela, que tanta o más necesidad tenía de inmigración de formación técnica y profesional en todas las ramas de la industria, no se decidió a dar ese paso. Ya en el año de 1940, el doctor Arturo Uslar Pietri aconsejaba al general Medina Angarita que "permitiera la entrada de 10.000 vascos". No sabemos la razón de esta preferencia, pues su formación profesional pudiera ser igual a la de los trabajadores catalanes o asturianos, que tenían tantas industrias metalúrgicas o de otro tipo como los vascos.
Los primeros anarquistas españoles procedentes de la guerra civil que llegan a Venezuela, vienen de la República Dominicana. La tierra de Trujillo estaba incapacitada para dar trabajo a estos maestros, periodistas y técnicos profesionales en distintas materias. Aparte de su profesión, traían sobre sí la amargura de la derrota en la guerra civil, como también la imagen de muchos miles de familiares, amigos y compañeros presos o fusilados.
Había en Caracas un Centro Español, que funcionaba como centro social. No tenía definición política; por ello, todos cuantos llegaban a la ciudad acudían allí para iniciar sus relaciones y orientarse en lo profesional. En los años 42-46 es cuando se inicia la inmigración. Los que han estado en otros lugares del Caribe hacen sus contactos y logran formar un núcleo. Procedente de Panamá llegó José Peirats, que, pese a su mucho saber, a haber dirigido periódicos ácratas y poseído una buena disposición para la tribuna pública, no realizó una labor que atrajese la atención de trabajadores o profesionales. Publicó en El País artículos sobre Max Nettlau, Reclus, Kropotkin, etc. En ese mismo periódico trabajó también Miguel Campuzano, que era maestro y fue director de la escuela racionalista que en Mataró sostenía el Sindicato del Vidrio. Murió en la primera mitad de los años 60, trabajando en el periódico La República, cuya biblioteca llevaba su nombre, honor reconocido a su comportamiento.
El fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, hizo posible una mayor fluidez inmigratoria, que Venezuela fomentaba por haberse constituido como el primer exportador de petróleo (cuatro millones de barriles diarios). La abundancia económica producida por esa exportaciones hizo posible la llegada de miles de emigrantes de toda Europa y de países sudamericanos, y entre ellos había compañeros que se incorporaban al núcleo existente. Se vivía con el pensamiento y el corazón la situación española; al término de la Segunda Guerra Mundial, se creyó en la oferta de las democracias: hacer desaparecer el fascismo sobre la tierra. Además se creyó que la URSS exigiría, y obtendría, la retirada de Franco y de su régimen, ya que éste había enviado una división a combatir del lado alemán contra los rusos. No se tuvo en cuenta que en Yalta, los "cuatro grandes" se repartieron el mundo en zonas de influencia y España había quedado bajo la influencia inglesa, lo que no permitiría un cambio político que afectara y debilitara el sistema económico-político prevaleciente en su área de influencia.
Por el año 52, entre un grupo de gente de Acción Democrática, es detenido un compañero, P. Beltrán, acusado de preparar un atentado contra el dictador. Estuvo encerrado en la cárcel de Ciudad Bolívar, donde había cientos de venezolanos, entre ellos Ramón J. Velásquez, que más tarde sería, por breve tiempo, presidente de la República. Todos saldrían en libertad a la caída de la dictadura, en 1958.
A la caída de la dictadura perezjimenista se activa la lucha contra el régimen de Franco. Algunos compañeros llegan a ser asesores en la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), en algunos sindicatos e incluso de González Navarro, su secretario general. Se alquiló un local donde se daban charlas y conferencias, y sesiones de cine los sábados; por allí pasaron F. Olivo y otros dirigentes obreros. Salón Mesa escribió un libro unos años antes de morir, se declaró anarquista y tuvo contactos con el grupo de Venezuela y con algunos de la AIT (Asociación Internacional de los Trabajadores) que por aquí pasaron.
Hacia finales de los años 60 se logró un contacto con compañeros argentinos y de otros lugares del continente, y se formó un grupo llamado FORVE (Federación Obrera Regional Venezolana), con la intención de obtener una representación internacional y ver el modo de hallar la forma de penetrar en otros puntos de América. Se inició la publicación de un periodiquito llamado Forve, que se mandó a bibliotecas y universidades, incluso a los Estados Unidos, y a los sindicatos de Venezuela; pero no se puso a circular entre el pueblo venezolano en general, es decir, en los lugares habituales de venta de periódicos. Hay que reconocer que dejaba mucho que desear.
Ya bien entrados los años 60, y por iniciativa propia, Germinal Gracia (Víctor García) inicia la publicación de la revista Ruta. Desde sus comienzos, esta revista está marcada como obra bien hecha. Su contenido y presentación no tenían nada que envidiar a otras del mismo tenor. En sus páginas figuraron las mejores plumas del movimiento internacional y al mundo entero llegaban sus propuestas y sus ideas. En una primera fase, Ruta trataba problemas a los que hacía frente el movimiento español en su lucha contra el franquismo, y los problemas técnicos referentes a nuestro quehacer interno. En una segunda época, la revista se hizo monográfica; cada número estaba dedicado a un solo tema y éste, tratado por una sola pluma. La desgracia que se enseñoreó de Venezuela con la llegada del "Viernes Negro" cayó como un golpe sobre Ruta, que se vio impotente para enfrentar los elevados costes a que llegó el correo, el papel y la impresión. Marcó un hito en su época por ser una obra bien construida y terminada, pero hay que reconocer que no era una revista hecha para el público venezolano. Más tarde, Vicente Sierra lanzó una revista de menos alcance y también duró poco.
Hacia fines de los años 70, hubo un par de jóvenes, hijos de españoles que, bien por influencias hogareñas o por su comprensión de los hechos en sí, o quizás por lecturas realizadas individualmente, hicieron frente a la influencia marxista que la Universidad Central (UCV) ejercía sobre el estudiantado. Este par de compañeros conocía a otros pocos como ellos, que estaban dispuestos a hacer un núcleo de organización. Por la parte de los veteranos, aquellos que ya venían de España, éramos dos compañeros, que nos habíamos adaptado y nos comprendíamos bien, interpretando de necesidad hacer lo imposible por crear algo afín con nuestro pensamiento en tierra venezolana. Así comenzamos a reunirnos unos seis u ocho, convencidos de la necesidad de aprovechar la oportunidad que se ofrecía, que parecía propicia para lograr dar vida a un movimiento ácrata venezolano.
Hubo muchas reuniones, pero aquello no arrancaba. Estos jóvenes eran muy celosos de su libertad, desdoblaban cada palabra una y otra vez, la analizaban de arriba abajo y de abajo arriba, y siempre aparecía la sombra de la zarpa que de un manotazo pudiera imponerles algo autoritariamente. Para los dos veteranos, aquello era imposible. Por muy transparente que se quisiera hacer aparecer nuestro pensamiento, este era alterado y con tantas vueltas resultaba irreconocible. El intento de hacer una forma de estatuto que orientara el funcionamiento del grupo dio al traste con todo.
Algo más tarde se entró en contacto con varios compañeros argentinos, uruguayos, chilenos, etc., y aprovechamos para ver si con esta nueva aportación se podía abrir brecha dentro de las formaciones políticas organizadas. Se logró disponer de un aula de clase en la propia UCV, y allí, durante muchos domingos, hacíamos reuniones, algunas de las cuales llegaron a tener una cincuentena de asistentes, algunos de ellos llegados de 200 kilómetros de distancia. Se convino en la necesidad de hacer un periódico como mejor forma de llegar al pueblo, y logramos sacar El libertario, del que salieron cinco números. Fue un buen esfuerzo, se trabajó con entusiasmo; pero quizás no se había profundizado lo suficiente en el concepto de anarquía y anarquismo, y surgieron diferencias que, cosa incomprensible, tomaron un cariz personalista, haciendo venirse abajo todo el trabajo de mucho tiempo. Algunos de estos compañeros del Sur siguieron agrupados y pusieron a circular el periódico Correo A, que se ha mantenido varios años.
A principios de los años 80 se logró de la escuela de filosofía de la UCV la organización de unas charlas-conferencias en las que se historiaron las ideas anarquistas. Estas conferencias se dieron un sábado por la mañana e intervinieron Cappelletti, Germinal Gracia, J. Xena, Benaige, Castilla, Ruperto, etc. El decano de la escuela era un viejo estalinista (se debe recordar que los marxistas dejaron en olvido al filósofo de Tréveris y que todos se arroparon con los trapos del bolchevismo); cientos de hechos le obligaban a parar los pies al hombre del Kremlin, pero lo hicieron muy tardíamente, después de que los tanques rusos pisaran las calles de Praga, hollando su suelo.
De los dos primeros jóvenes que se acercaron, hoy nada jóvenes, uno de ellos tiene una amplia red de contactos con muchos profesionales (que en distintos momentos ha querido aprovechar a favor del movimiento ácrata). Desde hace tiempo ha sostenido que la palabra anarquía podía suponer un freno para organizar un movimiento amplio. Por eso proponía que se adoptara un nombre como autogestionario. Por parte de muchos, para lograr la armonía, se aceptaba esa denominación. En una ocasión, convocó a un grupo a una reunión; éramos más de una docena los asistentes, de los cuales todos excepto tres eran totalmente nuevos en el medio. Eran profesores universitarios, sociólogos, médicos, etc. Se me había pedido que presentara una breve información sobre las colectividades españolas durante la guerra civil. Esto causó buena impresión, pues alguno manifestó que jamás había oído hablar de aquellos experimentos y realizaciones. Yo aclaraba que, dentro del campo marxista en que había militado, aquello era tabú. A petición de un profesor de la Escuela de Ciencias, se acordó ampliar aquel trabajo, ya que él se comprometía a su publicación. Esta razón hizo que aquel breve esbozo se convirtiera en 75 páginas, y al igual que ha sucedido otras veces, aquella reunión no tuvo continuidad; pero el trabajo sobre las colectividades españolas ha servido, reducido a sólo 15 páginas, para ser presentado en el Encuentro Popular de Soluciones Alternativas, organizado por la Facultad de Economía y Ciencias Sociales de la UCV, y publicado por dicha escuela con el título Las colectividades en España, 1936-1939, una práctica autogestionaria (noviembre de 1991).
En 1990, un grupo de estudiantes universitarios se puso en contacto con uno de los veteranos y desde entonces se han ido extendiendo. Por medio de estos jóvenes, se entabló una relación con otro grupo de jóvenes de Barquisimeto, ciudad a unos 400 kilómetros de Caracas que, por iniciativa propia, sacaban unas hojas y algo como una pequeña revista de inspiración ácrata. El animador de aquel grupo vino a trabajar a Caracas, y así se inició lo que es hoy el CRA (Comisión de Relaciones Anarquistas), uno de cuyos primeros impulsos fue sacar un periódico con la intención de llevar al pueblo venezolano un conocimiento de lo que son las ideas anarquistas y propiciar una oposición al Estado y todo cuanto con él se relaciona. Así se puso a circular El Libertario.
No es mucho lo logrado, pero vamos caminando.

A. Serrano Subir


Ithaca: una isla en el imperio

Hay un lugar en EE UU donde cerró un McDonalds por falta de clientes, que ha creado su propia moneda local, con un bucólico ecopoblado escondido entre bosques y lagos. Ithaca es la punta de lanza del cambio de mentalidad que se está gestando en el imperio.
Ithaca es una ciudad situada en el estado de Nueva York a tan sólo cuatro horas de la ciudad del mismo nombre, de aproximadamente 30.000 habitantes, y principalmente universitaria, acoge a la prestigiosa Universidad de Cornell. Ha sido elegida como la ciudad más innovadora y creativa de EE UU, lo que se puede comprobar en un primer vistazo.
Es una ciudad atípica en el país más capitalista del mundo. En sus calles comerciales llama la atención no encontrar sucursales de ninguna multinacional. Los comerciantes locales surten a la comunidad de todo tipo de servicios, y empresas como McDonalds han tenido que cerrar la puerta por falta de clientes.
Lo más sorprendente e innovador es que existe, incluso, una moneda propia: las Ithaca Hours. Las Horas, como se las conoce, tienen un equivalente en dólares, pero, además, tienen otro valor. La concepción de esta moneda parte de la idea de que el tiempo vale dinero y, por ello, cada hora de trabajo es proporcional a 10 dólares. De ahí surge el nombre de la moneda. 10 dólares es el sueldo mínimo que los habitantes de Ithaca creen que se merecen, y es el doble que la media del país.
Esta concepción del dinero revoluciona las transacciones comerciales, ya que implica una nueva forma de entender el consumo. Se convierte en caro aquello que realmente lo es. Un especulador que con una llamada de teléfono puede ganar millones en un sistema capitalista, sería imposible que lo hiciese con este sistema. Se trata de una forma más cercana al hombre de entender la economía, que la capitalista en la que el dinero tiene más valor que las cosas a las que representa.
Con anterioridad a la utilización de las Horas, existía un sistema de trueque en el que un ciudadano podía solicitar un servicio como puede ser el arreglo de un coche, a cambio de satisfacer las necesidades de otra persona, por ejemplo: comer durante una semana. Parece que encontraron más ágil el sistema de las Horas, y el trueque cayó en desuso. Sin embargo, éste es otro ejemplo de las curiosas iniciativas que se han llevado a cabo en la ciudad de Ithaca.
La creatividad de Ithaca es contagiosa, y las horas han encontrado ya réplica en 38 estados tan distantes como Hawai (Ka/u Hours), Massachusetts (Valley Dollars) y Carolina del Norte (Mountain Money). La ciudad ha marcado también la pauta nacional con dos programas innovadores de reciclaje de bicicletas y ordenadores. Ésto no es extraño si miramos un poco hacia atrás en la historia de esta ciudad. En la época hippie, Ithaca llegó a albergar más de cincuenta comunidades. Muchos de sus miembros continuaron viviendo allí, y pusieron las bases para que la zona generase una cultura propia.
Otro hito de la ciudad es el ecopoblado, o la comuna del siglo XXI. Hace unos años los vecinos salvaron un bosque cercano, en las lomas del lago Cayuga, de la especulación inmobiliaria. Hoy, allí, se ha desarrollado una población, de unas cien personas, que saben combinar la vida en comunidad y el desarrollo sostenible de la zona.
Se abastecen de su propia granja ecológica, utilizan energías renovables, y realizan tareas en común, como la elaboración de la comida, con lo que consiguen ahorrar más energía. Se trata de un sitio para vivir en el que las personas puedan relacionarse unas con otrase integrarse en el entorno.
Ithaca es verdaderamente una isla en el imperio del capitalismo. Un sitio en el que la gente pretende vivir según su sentido común, alejándose de la dictadura del capitalismo. Ithaca es como un laboratorio de experimentación, que genera las propuestas y soluciones que algún día se aplicarán en todo el planeta. Son este tipo de islas las que hacen que realmente "Otro mundo sea posible".

I.N. Subir


Algunas consideraciones sobre la política

En ocasiones la palabra política determina rechazo en el mundo anarquista, pues se supone que el anarquismo es apoliticismo. Quizá sea necesario explicar qué se entiende por política y qué por apoliticismo.
Evidentemente si por política se entiende la conquista del poder del Estado, el anarquismo la rechaza de plano. Como ideología que aspira a la completa libertad del individuo y a la eliminación de cualquier autoridad, la conquista del Estado es un objetivo que se sale de los planteamientos anarquistas. Pero el rechazar el Estado como instrumento de dominación no determina que el anarquismo rechace el poder. Aunque puede sonar raro, el anarquismo tiene una concepción del poder y del gobierno. Para nosotros ambos postulados se deben organizar desde una perspectiva horizontal. El gobierno debe ser completamente democrático, y por ello el poder debe residir allí donde se origina: en el pueblo y nada más que en el pueblo. No se coteja la posibilidad de intermediarios permanentes en una sociedad anarquista (es decir, parlamentarios). Pero la destrucción del sistema capitalista no se produce de la noche a la mañana. Es decir, en cuestión de horas no se puede pasar del sistema más horripilante al mejor de los mundos. Por ello, aquí adoptamos los postulados de Errico Malatesta: para él la transformación social debe ser paulatina, creando organismos suficientes como para poder desmontar con solvencia y eficacia las antiguas instituciones. Esto no tiene nada que ver con el paso transitorio de la dictadura del proletariado que proponen los marxistas, pues la organización anarquista es claramente descentralizada y con vistas a una destrucción del Estado. Si el marxismo-leninismo fomenta la institución estatal, el anarquismo la debilita y la hace desaparecer. Aquí radica la gran diferencia entre el socialismo autoritario y el socialismo antiautoritario.
Es evidente que todos estos procedimientos pertenecen a una clara rama, a la política. Por ello los anarquistas somos políticos y actuamos en política, y no tenemos que tener miedo a decirlo. Evidentemente criticamos la política, pero como institución profesional. Aquí no seguimos para nada los postulados de Marx y Lenin, que veían a los partidos políticos como instituciones revolucionarias profesionales. Para los anarquistas la revolución no la deben conducir profesionales, sino el pueblo mismo. La gestión tampoco debe recaer en personajes ajenos a la problemática de la gente, pues ello provocaría un elitismo que choca con la esencia política del anarquismo.
El anarquismo es organización, y eso es una cosa que debe quedar clara. No optamos por el libre albedrío y que vengan las cosas como vengan valen. Eso no es anarquismo, es caos y desorganización. Por el contrario el anarquismo se regula por la disciplina más eficaz, que es el compromiso individual de cada uno como factor fundamental para el buen desarrollo social. La imposición es negativa. Por ello la organización anarquista es la más efectiva y la que mejor resultado ofrece en política.
El anarquismo es política porque representa una opción clara y concisa del nuevo orden social frente a las demás corrientes políticas. Si unos optan por una republica federal y otros por una sociedad estatal de carácter nacionalizador, nosotros optamos por una sociedad libre de todo principio de autoridad y organizada de abajo hacia arriba por medio de la libre federación de individuos.
Al igual que la política se divide en ramas y sectores, el anarquismo también toma esas áreas de debate y decisión, pero haciendo partícipe de lo acordado a toda la población. Es decir, que algunos que consideran que el anarquismo es inviable porque todo el mundo tendría que estar en permanente asamblea miente deliberadamente. Porque las necesidades que hay en mi barrio sólo las conocemos mis vecinos y yo, y de manera asamblearia podemos gestionarlo parcelando cada función. Y en los temas generales como educación o sanidad hay criterios comunes que comparte toda la población, por lo que a través de ellos se puede trabajar en conjunto. El sistema anarquista es sencillo y racional, no como el capitalista y liberal, donde se imponen las condiciones de funcionamiento pero sin consultar a quien las tiene que disfrutar.
Política no quiere decir parlamentarismo y Estado, como economía no significa capitalismo. Los anarquistas tenemos propuestas políticas y económicas propias, encaminadas al poder popular verdadero y al socialismo.
El anarquismo, es cierto, es una manera de vivir y comportarse, pero esto corresponde a la parte interna de la ideología. Como movimiento, es un movimiento político que lucha por unos objetivos claros. Aquí en la Península nuestras organizaciones luchan por estos cometidos. La CNT es una central sindical, pero la FAI sí es una organización política que lucha por los postulados antes mencionados. Esto no quiere decir que la FAI deba presentarse a ningún organismo de poder. Todo lo contrario, quien piense así se ha equivocado de lugar y desconoce el anarquismo. La FAI debe luchar con sus principios y tácticas por la finalidad que pretende, y eso es inviolable. Por ello es rechazado todo modelo de reformismo político en el anarquismo, tal como el municipalismo libertario y las corrientes que deforman la esencia y la historia anarquista como el insurreccionalismo. (en este aspecto deformación ideológica viene muy bien leer la controversia de Malatesta con Merlino publicada recientemente en el libro "Escritos" de Malatesta). Ambas son desviaciones del pensamiento que hay que combatir y en el movimiento. Algunas de estas posturas rechazan incluso la idea del trabajo. El trabajo es la única riqueza que hay y la ideología anarquista aprueba el trabajo como elemento necesario e imprescindible. Lo que se elimina es el trabajo asalariado, base en la que se sustenta la explotación del hombre por el hombre.
Por ultimo, añadir una cuestión más, que diferencia nuestra política de la de ellos. Un elemento que tiene nuestra política y carece la de los demás es la ética. Sin esto, difícilmente podemos caminar sobre seguro. Aunque entre nosotros tengamos nuestras diferencias, cosa evidente en cualquier organización, siempre intentamos llegar al consenso y sabemos actuar como una piña en los momentos difíciles, pues nuestra afinidad nos ayuda. Ante circunstancias complicadas siempre tenemos una salida eficaz. Se ha demostrado en nuestra postura ante la guerra y otros acontecimientos. La política verdadera y sincera es ética, y eso sólo reside en el anarquismo.
En definitiva, no hay que tener miedo a afirmar que nuestra ideología es una corriente política, y actuando como tal tenemos mucho que ganar en un mundo que está tan necesitado de ideales altruistas.

Julián Vadillo Subir


Chicho

El pasado mes de julio, nos sorprendió con la noticia de la muerte de Chicho Sánchez Ferlosio. Los medios de comunicación destacaron su lucha contra el franquismo, su parentesco con el escritor Rafael Sánchez Ferlosio (hermano, autor de "Alfanhuí" o "El Jarama") y con Rafael Sánchez Mazas (padre, dirigente falangista y cuya vida se recrea en "Soldados de Salamina" de Javier Cercas y llevada al cine por David Trueba) o su principal éxito como cantautor antifranquista: "Gallo rojo, gallo negro". También que escribió canciones interpretadas por otros (Quilapayún, Amancio Prada -con letras de Agustín García Calvo- o Rosa León), de la que, quizás, la que tuvo mayor éxito fuera "Círculos viciosos", interpretada por Joaquín Sabina en su época de La Mandrágora.
Algún medio recuerda que Fernando Trueba filmó más de diez horas de conversaciones con él, en Sóller (Mallorca), donde también interpretó algunas canciones, y que dio como resultado "Mientras el cuerpo aguante" (1982).
Bohemio, poeta y filósofo, su obra abarca múltiples campos: además de escribir poemas y letras para canciones o realizar acompañamientos musicales para cantantes, publicó artículos en medios de comunicación, se adentró en el terreno de la lingüística, trabajó de corrector en prensa e inventó numerosos juegos y rompecabezas. Estudió Ciencias Económicas, Derecho y Filosofía y Letras, carreras que, como buen bohemio, no llegó a terminar. Todavía en los últimos tiempos, participó en actividades contra la guerra y a favor de los trabajadores de Sintel.
Lo que no he visto reflejado en la prensa, son sus contactos con el movimiento libertario. Muchos le habréis visto intercalando canciones anarquistas en la película de Comoli, interpretada por Els Joglars, sobre Durruti (reproducidas después en un CD recopilatorio de versiones actualizadas de temas de la Guerrra Civil y de la transición, incluida una de "Gallo rojo, gallo negro"). Pero su colaboración no es nueva, actuando en jornadas culturales y actos solidarios con la CNT y en ateneos libertarios desde los años setenta. Recuerdo que cuando le trajimos al Ateneo Libertario de Villaverde, creo que por el año 82, lo primero que hicimos fue invitarle a un bocadillo, pues su aspecto encorvado no nos daba garantías de que pudiera completar la actuación. Era engañoso. La compañera con quién vino y actuó (recuerdo que se llamaba Rosa) no sólo complementaba y resaltaba su espectáculo, sino que le mimaba con cuidados de amante y admiradora.
Todavía hace tres años, con motivo de los actos que preparamos para celebrar los veinte años de la ocupación/recuperación del local de la CNT de Villaverde, quisimos contar con él y se ofreció gustoso. Pero, finalmente, los achaques ya no le permitieron participar.
Compañero Chicho, que la tierra te sea leve.

Pascual Subir


Romance antimilitar

Niebla negra que cubre el horizonte,
sangre seca que penetra en nuestra primera madre,
despojos y restos: aire corrupto y lluvia enfurecida...
Aquí fue la batalla,
el cuadro del amigo Bruegel,
¡el reportaje grabado del pintor maestro!
Una y otra y más veces, se repite lo mismo,
desgracia que seguirá, mientras la humanidad lo sufra.
Ahora, en estos nuestros detestables siglos,
como decía el ingenioso Miguel,
que también fue soldado y nos dejó el canto más grande
que se haya escrito a la libertad,
quiero decir: el ingenioso don Quijote...
Ahora, digo,
las guerras ya no son las mismas...
se proclaman en nombre de la paz, nos dicen que son humanitarias
y que los armamentos y bombas son inteligentes...
Por lo tanto, no hay que preocuparse,
ya que solamente los malos serán castigados.
Tú ya sabes que la dura verdad es otra,
también debes saber que siempre se teme el parto de...
¡El parto de la verdad!
Si la justicia está preñada y ven que parirá,
harán todo lo posible por hacerla abortar.
Niebla y lluvia triste, que envuelve el campo,
que va humedeciendo el dolor y la muerte...
Intereses y accionistas en las mejores listas,
ejércitos y legiones de adeptos,
por el simple "barato" que hoy se llama "sueldo".
Millones en presupuestos militares y gastos,
millones en buenos sueldos para retirados y medallas,
millones en pensiones a viuditas patrióticas...
Y muchos millones de migajas para la sumisa feligresía.
La niebla sigue espesa y negra... e impide ver.
En otras épocas a la disidencia,
en otros tiempos, a quienes se atrevían...
Quienes levantaban su voz,
eran quemados o fusilados en la pública plaza.
Hoy, encarcelan en los más profundos abismos
y prohiben de manera "democrática" toda forma o acción
que sea diferente o cuestione el actual sistema.
Aquí viene y entra en juego la máquina bélica
que, como bien sabeis, siempre estuvo y está
al servicio del poder de turno y no le preocupa
¡nunca le preocupó quien sea!
Aquellos soldados que se "quejan",
que abandonen y pongan en práctica la deserción.
que no vengan con lagrimitas y luego besan,
aceptan y entregan sus vidas a la obediencia y sumisión.
¡Veniros con nosotras y nosotros!
¡Apoyad nuestra lucha y rebelaros contra las injusticias!
¡Los ejércitos son los profesionales auténticos del crimen!
Se les enseña a matar y ellos o ellas aceptan.
La finalidad de las armas es matar o destruir.
Quien mata es un asesino... ¿O no?
Por lo tanto, no hace falta ser una persona sabia
para decir y opinar que:
¡Los ejércitos y las fuerzas armadas son
una escuela de asesinos!
A esto debo añadir lo de "sí, pero legalizados".
¡Que no te engañen ni te dejes!
Las cosas por su nombre,
no tener miedo en defender la verdad y la justicia.
Lo recuerdo a quienes se reclaman poetas
que la poesía tiene que ser sensible y rebelde
ante estas y otras tantas injusticias.
Y a quienes les moleste mi voz
decirles que la niebla espesa y negra de antes,
se ha vuelto aroma de heno recién cortado y
la lluvia fresca limpia las huellas que
quieren vendernos los militares y sus superiores.
Como dice una de mis poesías:
¡Militares cobardes!
¡Insumisión a su asesina misión!
Y a ti que estás leyendo:
¡Salud y antimilitarismo activo!

Goliardo Ceibe Subir


 

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