PERIODICO ANARQUISTA
Nº 180
             JULIO 2003

 

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Fin de curso

-¡Eh, Inés! ¿Ya no me conoces, o qué?
-¡Hombre, Paco! ¡Qué caro eres de verte!
-Es que llevo desde octubre trabajando en una empresa de esas de transporte urgente y, cada dos por tres, me mandan a Europa, pero jugándome el físico: tengo que ir a toda hostia con el furgón para llevar cualquier porte en el mínimo tiempo posible a tres mil kilómetros de aquí... y no creas que te avisan con tiempo, sino que te dicen, por ejemplo: "mañana a las cuatro de la tarde tienes que estar en Viena"... y apáñatelas como puedas. En fin, una explotación. Por eso, cuando llego aquí y estoy en el barrio, las pocas hora que tengo las quiero aprovechar par descansar. ¿Y tú?
-Pues acabé la carrera y, en seguida, me di cuenta de que no iba a poder trabajar para lo que estudié; así que me puse a buscar trabajo. Y, bueno, me apunté en la oficina de empleo... que no sé para qué, porque no me sirvió de nada, y me tuve que buscar la vida yo sola. He estado trabajando en curros de mierda, pagándome ochenta mil pelas al mes currando diez horas diarias. Y salías de uno malo y te metías en otro peor, despidiéndote cuando les daba la gana... ¡Anda que ha servido para mucho lo de la huelga del año pasado, la del 20-J!
-Sí, la verdad es que ha sido una tomadura de pelo. Al final los dichosos "líderes sindicales" han pactado otra vez con los de siempre (banqueros, empresarios, gobierno) y nos han vendido a los de siempre, a los currantes.
-Ya no hay horarios, ni sueldos, ni nada. Te contratan en plan "mercado libre", estás a disposición de la empresa las 24 horas y ya te pagarán cuando a ellos se les antoje.
-Así bajan las cifras del paro: a base de contratos basura. Y los empresarios, encantados, porque, más que trabajadores, tienen esclavos.
-Oye, y ya metidos en harina, ¡vaya curso que hemos llevado! ¿Eh? Es que detrás de una, otra... Estos listos del PP... Primero nos clavaron la Ley de Calidad...
-¡Ya ves! ¡Menuda ley! A este paso, ya lo único que les queda por decir es que cierran los centros públicos de enseñanza y que nos vayamos todos a estudiar a los colegios privados, para que engorden, aún más, los que hacen negocio con la enseñanza... Todo el dinero público para las escuelas -nuestro dinero- va a ir a parar a sus manos... ¡Qué vergüenza! Y a los chavales cada vez les van a poner más difícil el estudiar, intentando dividirlos en listos y tontos, con reválidas estúpidas... vamos para atrás.
-...Y todos a rezar. Han vuelto a meter la religión en las aulas como en la época de Franco. ¡Contentos estarán los obispos!
-Ya lo creo. Además de que la inmensa mayoría de los colegios privados son, directa o indirectamente, de la Iglesia. De todos modos, ¿qué se puede esperar? Si todos los del gobierno este o son del Opus o de la Legión de Cristo esa.
-¿Y qué me dices del Prestige?
-¿Ese barco que se hundió y ha enguarrinado toda la costa del Norte? Pues, ¿qué quieres que te diga? Que me parece lamentable como esta gentuza del gobierno lo hizo todo: el alejar el barco para que no se viera la mierda (lo que hizo que el chapapote se extendiera todavía más), el no poner ningún medio para limpiar ni proteger la costa (fue la propia gente afectada y personas solidarias las que se tuvieron que lanzar a hacerlo, si no, se los come la miseria)... ¡Una canallada! Ahora dicen que por las costas españolas no van a dejar pasar a barcos que no sean seguros y que no tengan doble casco: ¿Y dónde están esos barcos? ¿Quién los hará? ¿Dónde? ¿En los astilleros que ya se han encargado de cerrar este mismo gobierno y los anteriores? Mira, chica, todo es un engañabobos para que la gente trague.
-Para que trague y para que olvide... Que aquí te meten una semana por la tele diciéndote lo que tienes que pensar y de lo que tienes que hablar con los otros, y te olvidas hasta de tu nombre.
-El mío todavía es Paco...¡Je! ¡Je! No sé... yo, a veces, me desanimo y, otras, tengo más confianza en la gente... Mira cuando lo de la guerra de Iraq, hubo mucha gnete en la calle protestando.
-Ya, ¿y de qué sirvió? Porque al final han hecho lo que les ha dado la gana.
-Yo no estoy tan seguro. Han hecho lo que han podido hacer; porque imagínate donde habrían sido capaces de llegar si no hubiera habido presión popular. Y, además, yo creo que siempre está bien que la gente vea y perciba que la calle es un sitio para expresarse y luchar, que la calle es del pueblo y no de los poderosos y sus policías.
-Sí, la verdad es que yo he vivido momentos emocionantes durante algunas de esas manifestaciones espontáneas en las que la policía ni se atrevía a cargar de la cantidad de gente que había en la calle; y cuando lo hacía, cuando atacaba violentamente a las personas que estábamos ahí pacíficamente, la verdad es que la reacción de la gente fue siempre ejemplar y muy consciente de que la calle era nuestra y no de ellos... Y hablando de la guerra, colega, ¡qué descaro! Si ya hasta los yankis dicen que sí, que fueron por todo el morro a por el petróleo... Y el imbécil del Aznar aún habla de lo de las "armas de destrucción masiva".
-¡Su tele sí que es un arma de destrucción masiva de cerebros! ¡Joder! ¡Qué manera de engañar a la gente!
-Nos engañan con eso y con todo, porque anda que no han metido mierda con lo de la ilegalización de Batasuna. Y es que el problema no es sólo que hayan ilegalizado un partido; el problema mayor es que, con esa ley, han creado el instrumento perfecto para que, cuando se le antoje al gobierno o al juez de turno, puedan hacer que se persiga a cualquier grupo de gente organizada (asociación, sindicato, etc.) o a cualquier persona que a ellos les interese quitarse de enmedio. Pero eso lo esconden diciendo que quieren perseguir a ETA... ¡Menuda jeta! Lo que en realidad quieren es tener a todo el mundo asustado y, al que se mueva, darle con todo lo gordo.
-Llevas toda la razón del mundo. Fíjate cuando estos piratas del ejército y del Ministerio de Defensa del PP quisieron sacar una ley para meter en la cárcel a cualquiera que se manifestara contra la guerra por "derrotista y antipatriota". ¡Pero qué sinvergüenzas son! ¿Y estos son los grandes "demócratas"? Estarían encantados con cualquier dictadura, gobierno autoritario o algo parecido, siempre que mandaran ellos, claro.
-Pero si no les hace falta ninguna dictadura. Ya tienen lo que quieren todos esos bandidos: los empresarios y los banqueros se hacen ricos sin ningún freno; la Iglesia, ídem de lo mismo y controlando la educación del país; los militares tienen sus guerritas y se sienten importantes porque son los correveidiles del ejército norteamericano; la policía abusa todo lo que le da la gana por calles y carretera, y al que rechista, mamporrazo y a la cárcel (¡qué pocos ricos y qué poco tiempo están ella!)... Y los que gobiernan -desde el alcalde del pueblo más pequeño hasta el presidente del gobierno del Estado- haciendo y deshaciendo a su antojo (bueno, y del rey y su familia ya ni hablo; esos, "aquí me las den todas y ¡a vivir, que son dos días)". Y el político que entra -que alguno habrá- con ganas de hacer las cosas honradamente, al final, o se hace corrupto él también, o lo aburren hasta que se va, o lo hunden o se deshacen de él... Es lo que hay.
-Lo que no entiendo, es cómo la gente los sigue votando, pero a todos, ¿eh?, empezando por los fachas del PP... ¡Después de todas las barbaridades que han hecho!
-El problema es que no hay alternativa posible en este sistema, porque la política y la economía ya están dictadas desde los organismos político-militar-económicos que gobiernan el mundo... por el capitalismo internacional, vaya. Y aquí, como en cualquier parte, entran a gobernar los que ellos quieren en el momento que quieren... Hasta que la gente no se dé cuenta de que la solución no pasa por las votaciones y los parlamentos, sino por reafirmar la dignidad individual y colectiva frente a esos bandidos, por pelear y ganar parcelas de libertad, de igualdad y de justicia, haciendo que no haya jefes ni gente que mande y otros que obedezcan: hasta ese momento, estaremos pillados.
-¿Te has juntado otra vez con los anarquistas del barrio? Según hablas...
-Pues con los del barrio y con otros muchos más... Y es verdad que, más o menos, es lo que ellos piensan de la situación social. Pero es que eso que dicen -y que hacen- me parece lo más honrado. Al menos eso. Porque, además, ellos no buscan el poder, sino la fraternidad humana basada en la libertad, la igualdad y el apoyo mutuo... Y, mira, se lo están currando, porque, últimamente, los veo en todas las movidas... ¿No recuerdas que al principio de este curso hablábamos de ir a ver cómo funcionaban?
-Sí, claro, y no se me ha olvidado porque sigo teniendo interés y quiero conocer más cosas de lo que piensan, saber cómo funcionan, cómo se organizan. Pero es que estoy tan liado...
-Pues deslíate un rato, porque el tiempo siempre se tiene si lo buscas. Anda, haz un huequito para la semana que viene y hablamos con Natalia y Andrés que se mueven con el grupo anarquista de aquí del barrio.
-Si no me parten el rato con algún viaje de última hora, yo me organizo y seguro que nos vemos.
-Eso, eso: organízate... y lucha también, ¿no? Que ya es hora... ¡Je! ¡Je! Bueno, salud, Paco.
-Tienes razón, ya va siendo hora... Salud, Inés.

Grupo Tierra Subir


Notas de libertad
Un recopilatorio internacional de trovadores libertarios

Durante el renacer antiautoritario de la década de los 60, los cantautores desempeñaron un destacado papel en encender las brasas de la rebeldía. En el caso de América Latina, fue significativa la cantidad de trovadores que empuñaron sus guitarras en la lucha contra las dictaduras militares, la hegemonía estadounidense en la región y las insurgencias urbanas y estudiantiles.
Durante la última década, especialmente en el anarquismo, las bandas de punk-rock han diseminado la Idea y han cultivado a las nuevas generaciones en las tradiciones libertarias. Para bien o para mal, la contracultura actual ha introvertido de variadas maneras el espíritu ácrata y muchas de sus reivindicaciones. Pero así como han diseminado la Idea, en ocasiones su amplificación alcanza los círculos restringidos de las llamadas "tribus urbanas". La velocidad de las interpretaciones aleja al ciudadano común de entender sus estupendas letras.
Sin menospreciar el trabajo de estos compañeros punks o metaleros, nos proponemos juntar canciones más lánguidas y melódicas para llevar la lírica libertaria al corazón de otros auditorios. Realizar un recopilatorio de trovadores anarquistas o cercanos al ideal antiautoritario, para editarlo de manera conjunta en varios países por colectivos anarquistas que puedan de esta forma tanto difundir el anarquismo (cantado, sentido y bailado) como conseguir algunos fondos para sus actividades.
Esta propuesta comienza a circular a comienzos de abril de 2003, por lo que esperamos poder contar con todos los participantes, el material y la producción en la calle para agosto de este año. Es decir, cuatro meses para coordinar y trabajar.
Proponemos (siempre sujeto a la discusión y modificación) que los interesados sondeen la existencia de trovadores libertarios en sus inmediaciones (en el idioma que sea, pues un compañero de Francia ha prometido conseguir trovadores) y que seleccionen dos o tres canciones para incluir en el proyecto. El formato de envío debe ser disco compacto y las canciones no ser tomadas de conciertos o actuaciones en directo. De manera conjunta podemos elaborar un libreto que acompañaría a la producción, tanto si se hace en formato cassette o si se realiza en formato disco compacto. En Caracas hariamos un master con todos los temas, y la diagramación de la carátula y el folleto.
Para la edición del recopilatorio, ponemos en consideración tres posibilidades:
- Que cada país reciba un master para realizar las copias en el formato que considere mas conveniente (CD original, CD-R o cassette)
- Que coordinemos, según el estudio de costos, realizar una tirada en un país y que cada colectivo participante reciba determinada cantidad de copias, distribuyendo los gastos en partes iguales
- Una manera mixta entre las anteriores, es decir, convenir el formato más apropiado para que cada uno haga las copias en su país en la medida de sus posibilidades, pero que según el estudio de costos, hagamos el folleto en el país que sea más económico y sean distribuidas las copias entre los participantes
- Hasta ahora, en Venezuela, Rafael coordinará las cosas por el equipo de El Libertario (ellibertario@nodo50.org). En Argentina, Juanito Farsa ha ofrecido su entusiasta participación en el proyecto (artekombucha@fibertel.com.ar).
- Esperamos adhesiones o comentarios… ¡Un abrazo a todos!

CRA subir


¿Todas putas?

¡Qué follón se ha montado con el libro "Todas putas" de Hernán Migoya! (¿o sólo ha sido por su publicación en la editorial del Instituto de la Mujer?). Acusaciones de "apología de la violación" (El Corte Inglés anunciaba el libro con este estremecedor comentario: "¿Por qué sale más a cuenta hacerse violador que ligón de discoteca?") frente a manifiestos en contra de la censura y la nueva Inquisición (firmado por escritoras como Elvira Lindo). Como siempre, los medios de comunicación nos engañan y sólo nos ofrecen una parte de la verdad. Para empezar, no se ha difundido el texto del cuento (para que todos pudiésemos juzgar por nosotros mismos), que empieza así: "Ahora todos los negros son buenos y todos los maricones unos seres muy simpáticos, a ver si la sociedad esta se reúne y decide de una vez que no todos los violadores somos mala gente (...) Siempre será mejor violar a una mujer y dejarla viva, que violarla y matarla. Yo no sería capaz de matar a una mujer, no tendría estómago para ello. Pero violarlas, les aseguro que no me produce ningún remordimiento"; y finaliza así: "Eso sí, las mujeres son todas unas putas. Seguro que ustedes lo han pensado también alguna vez, ¿verdad? ¿Lo ven? Entonces estamos todos de acuerdo". Claro, que no es el único relato políticamente incorrecto del libro; en "Porno del bueno" un adulto va a buscar a una niña a la escuela para después violarla mientras, entre lágrimas, le pide: "No se lo digas a mamá, mi vida".
Tampoco nos han permitido leer las explicaciones del escritor, Hernán Migoya, quien reconoce que su cuento "es una apología a la violación, pero desde el punto de vista del personaje, que por suerte no soy yo. Es un relato satírico sobre un violador que quiere que se reconozcan sus derechos. Todo el libro, de hecho, trata sobre los monstruos que tenemos dentro. Intento entender si queda algo que yo pueda tener en común con ellos". Continua el autor deleitándonos con sus opiniones: "En el fondo hago una apología de la mujer. El tipo de mujer que yo defiendo es... no sé si decir agresivo pero sí individualista. Las únicas mujeres con las que me siento identificado son aquellas que saben utilizar al hombre: para mí, puta es un concepto positivo, y admiro a las mujeres que usan su sexualidad y su inteligencia para llegar a donde quieren, es el tipo de mujer que yo defiendo. La mujer puede manipular al hombre como quiera, y eso está bien. No sé por qué ellas piden que se las respete por cosas que yo encuentro tan poco interesantes".
Además, sostiene que la controversia le ha favorecido ("Me han convertido en un escritor de éxito"). El autor explica sin complejos la génesis del libro, nacido de un encargo personal de Miriam Tey, que leyó en Internet el relato "El violador", le encantó, y le dijo: "Quiero un libro entero así". A pesar de lo cual, Migoya defiende a su editora, a la que califica de "más progresista que todos los partidos que la critican" y "una de las personas más brillantes que he conocido jamás".
A mí, personalmente, la opinión que más me ha gustado ha sido la de Juan José Millás (aunque no es precisamente santo de mi devoción), en su columna de El País titulada Misoginia: "Si la discusión respecto a Todas putas es si debe prohibirse su publicación, conviene apresurarse a manifestar que no. Pero tampoco debe prohibirse el derecho a criticar el libro ni a poner en evidencia el entorno político de su editora, que, quizá por una coincidencia desgraciada, se ha mostrado históricamente tibio a la hora de condenar la violencia de género. Resulta increíble que el hecho de mostrarse en desacuerdo con un libro se interprete a estas alturas como un apoyo a la práctica de la censura. Es evidente que la actividad editorial, como la pesca, la caza, el bricolaje o la jardinería, no debe tener otros límites que los que marca la ley. Se me ocurre un ejercicio de ficción tan defendible como los que aparecen en Todas putas: supongamos que un simpatizante de ETA publicara un cuento cuya acción se redujera al asesinato de concejales del PP y del PSOE por parte de su protagonista. Imaginemos que el autor calificara de muy sano el odio a estos partidos políticos. Puestos a suponer (no es fácil, pero hagamos un esfuerzo de imaginación), supongamos que el cuento fuera tan malo como El violador, de Migoya, y que tuviera la misma complejidad moral, o sea, ninguna. No vamos a llevar el ejercicio de ficción al extremo de que el editor del cuento fuera ministro del Interior, por miedo a resultar inverosímiles y para que no nos tachen de delirantes. Hagamos ahora el mismo ejercicio imaginario con un nazi que publicara un libro de cuentos cuyos protagonistas gasearan judíos; con un racista cuyos personajes asesinaran negros; con un homófobo en cuyos relatos se maltratara a los homosexuales... ¿Seríamos tan solidarios con el terrorismo de ficción y el nazismo de ficción y el racismo de ficción y la homofobia de ficción como con la misoginia de ficción? Lo dudo. El problema es que mientras no nos demos cuenta de que las mujeres son al misógino lo que el español al etarra y lo que el judío al nazi y lo que el negro al racista y lo que el homosexual al homófobo, es decir, mientras la misoginia no nos produzca el mismo espanto que el terrorismo, el nazismo, el racismo y la homofobia, las mujeres continuarán cayendo como moscas (cincuenta, casi, en lo que va de año)".
Besitos para todos.

Antonio Arbeig Subir


El garrote y la paloma

Hay instituciones que son muy sensibles a la percepción de posibles cambios políticos o sociales en las naciones de ámbito católico; entre ellas está sin duda la Iglesia Católica y Romana. Su fino olfato y el hecho de estar infiltrados muchos de sus fieles cofrades en los estamentos de todo poder, hace que puedan tener noticias privilegiadas y con mucha anticipación de todo lo que acontece o pueda acontecer en el lugar por ellos observado. Es por ello por lo que cuando pintan "bastos" la institución acate bastos, y cuando pinten palomas acaten palomas (como está ocurriendo ahora). Recuerde todo aquel que lo quiera recordar (consultando la prensa de 1935), la postura del papa Pío XII bendiciendo los aviones de bombardeo fascistas italianos que arrasaron al pueblo abisinio el año de 1935. La santa mano no dudó ni tembló al ejecutar esta flagrante contradicción con los Evangelios. Ni titubeó al hacerlo, porque en aquel momento pintaban "bastos" y no era oportuno enfrentarse con el Duce y el Estado, que alimentaba a la Santa Institución y a todo su ejército de clérigos. No deberíamos pues deslumbrarnos de la actual inclinación "colombófila" del Santo Padre y su institución, pues no es vocacional sino contractual. Todo dependerá de la persona que regente el Vaticano, y del momento vigente, prescindiendo sin lugar a dudas de los mandatos éticos y morales de tan honorable institución, premiando la convenciencia ante todo. No desearíamos ser personas pesadas e insistentes, recordando las varias aficiones guerreras que distrajeron en al pasado a más de un Papa de Roma, transformando la paloma en buitre carroñero.
A todas luces, bien se ha visto, la cómoda e inteligente postura de aquel papa Pío XII, hijo natural de las circunstancias, y el regirse por ellas, y no por la congruencia de los dogmas, debió de ser norma de obligado cumplimiento.
Sin que seamos agraciados por la inclinación guerrera, tenemos que recordar, aunque sea en nombre de la coherencia, la histórica postura ética y moral del almirante Méndez Núñez en su última batalla naval en la guerra de Cuba, que frente a la numerosa flota yanqui, y condenado a rendirse, dijo: "Vale más honra sin barcos que barcos sin honra". Lección ésta casi nunca homologable por los Papas de Roma, por la sencilla razón de que para la Iglesia lo principal es la continuidad y no la honra. Por todo ello, debemos decir que el hecho de que hoy "pinten palomas" no quiere decir que siempre pintan palomas, pues la historia nos lo ha enseñado.
Ya que tenemos la dicha de que esté entre nosotros Su Santidad el papa Wojtila, tentado se verá más de un creyente a pedirle la excomunión del presidente Aznar. Además, no es una barbaridad esa petición, pues más de un rey y príncipe fue en el pasado excomulgado, lo mismo que muchos nobles caballeros y hombres de saber.
No debemos creer que esto pueda suceder, por tener que reconocer que todo aquel que tiene el "palo" tiene la razón, y además de tener el palo, tiene las arcas del Estado, con las cuales se paga "religiosamente" al clero.
Tenemos que contentarnos con esas multitudes de personas que acuden a ver al Santo Padre, aunque todos los domingos estén las iglesias vacías. No deja de ser una incongruencia que fatalmente se sumará a las miles que adornan a las iglesias y a los seres humanos. Lo verdaderamente importante es el colorido del artificio, su presentación y seducción. El arco iris del embeleso que arrastra a miles de personas que desean beber de esos colores mágicos que tiñen y oscurecen la razón, la coherencia y la realidad. El hecho de que se antepongan a ese frenesí de colores y estruendosos aplausos los hechos cotidianos, las grandes carnicerías de vidas humanas, los espantosos derrumbes de hogares, unos por efecto de las malditas guerras y otros por terremotos, erupciones volcánicas e inundaciones, demuestra que los jóvenes eligen lo más fácil: el seductor colorido. Reacción lógica de los tiempos de nata que "tenemos que vivir". Tiempos en que se renuncia a la lucha por alzar la bandera de la libre dignidad humana por ser ésta pesada y fatigosa. Desenmascarar tanto embustero y manipulador, tanto haragán que desea vivir del sudor y la fatiga ajena, debería ser el norte del ímpetu juvenil. Siempre fue así. Ellos y sólo ellos poseen la "limpieza" de los pocos años que luego el tiempo marchitará. Ellos y nosotros debemos arañar el cielo y demostrar que no hay nada tras él, y que todo lo bueno y lo malo está aquí. Que sólo depende de nosotros el poder corregir las cosas, llevando humanidad en el corazón y en las manos. El no dejarnos arrastrar por un solo hombre que intente arrogarse todas las voluntades de las personas, el desprendernos para siempre de seguir al Eterno Salvador de almas y cuerpos por demostrar durante dos mil años su ineficacia. Que nosotros somos los dueños de nuestros cuerpos y cerebros, que deseamos compartir la vida con todos los hombres dignos de serlo, y que nos negamos rotundamente a ser obedientes de un solo hombre. Solucionemos nosotros mismos nuestros problemas. No se los demos a los demás para que nos los solucionen, y vivamos la vida en su plenitud, abriendo la puerta del existir y del saber para todo lo que hay dentro.

Pedro Ibarra Subir


¿Religión en las aulas?

Una de tantas curiosidades del ser humano es su capacidad de inventar fantasías. Son una excelente terapia contra la locura cotidiana, cultivan la imaginación y fomentan las diversas formas de comunicarse. También sirven para ahuyentar miedos, describir sueños o llenar el hueco de los viajes no realizados. Son, desde ese punto de vista, positivas para el desarrollo personal. Sin embargo, esas mismas fantasías pueden volverse un problema cuando se pierde la noción de que estamos ante algo irreal. Cuando el cuento fantástico, que nos hizo disfrutar de fabulosos mundos imaginarios, nos encuentra predispuestos a tomar por ciertos lo que son invenciones nuestras o, mucho más comúnmente, de otros.
Así, contar o escuchar fábulas sobre fantasmas, extraterrestres o zombies, puede provocar risa, miedo, fascinación o curiosidad. Fabular sobre el origen del mundo o de las especies, puede ser divertido. Inventar un fin del mundo apocalíptico, puede parecer aún más fascinante y sobrecogedor. Tanto como describir mares abriéndose para que pasen los buenos y cayendo estrepitosamente sobre sus perseguidores, levantar el cuchillo para asesinar un hijo por orden superior (que, en el último segundo manda cambiar por un cordero) o mandar plaga tras plaga -a cual más mortífera- al enemigo. Incluso, aunque de dudoso gusto, puede encontrarse apasionante la historia de un hombre al que vende uno de sus seguidores, siendo molido a latigazos, coronado con espinas y crucificado con clavos, que resucita al cabo de dos o tres días.
El problema llega cuando estas historias, contadas durante generaciones en algunas partes, se llegan a creer por parte de algunas -demasiadas- personas. El problema se agrava cuando estas personas quieren que otras personas crean estos cuentos como algo real, a veces -demasiadas- tratando de imponer esas creencias. El problema resulta intolerable cuando estas personas, con poder para hacerlo, pretenden contar, como ciertas, estas historias absurdas y sangrantes a niños y niñas que se están formando. El problema resulta insufrible cuando esto se hace con la connivencia de instituciones públicas.
Y en esas estamos. En un país constitucionalmente aconfesional, con un gobierno que, en los lugares adaptados para formar e informar a las niñas y niños, utiliza su poder para malformar con crueles y absurdas historias las mentes infantiles.
No puedo evitar que este gobierno, en un claro abuso de poder, obligue a mis hijos a escuchar, en boca de un supuesto educador, que una mujer se queda embarazada sin más preámbulos que la información de un aparecido; que un tal Elías desaparece en un carro de fuego volador; que otro caminaba sobre las aguas un día y otro convertía el agua en vino... sin advertirles de que semejantes historias pertenecen a un libro de cuentos. Muy al contrario, se les asusta con terribles castigos (incluidos algunos eternos, en lugares poco recomendables, con olor pestoso a azufre, llamas inagotables que les dejan como un pollo al ast y fulanos de cuernos y rabo procurando que las cosas les vayan aún peor) o torturas mentales culpabilizándoles por no creer en algún dios, religión o secta que explique por qué unas personas explotan o reprimen a otras. No puedo evitarlo digo, al menos de momento, pero lucharé por ello.
Y es que, "yo no sé muchas cosas, es verdad. Digo tan sólo lo que he visto. Y he visto que, a los hombres, los duermen con cuentos" (León Felipe).
Cuentos en los colegios, sí. Pero sin engaños. Quién tenga necesidad de contar mentiras morbosas, escabrosas o humillantes (leed, leed la Biblia) como verdades reveladas, que lo haga en sus clubs de adeptos, pero no con mi dinero.

Pascual Subir


La Fundación de Estudios
Libertarios Anselmo Lorenzo

Comencemos por lo más práctico. La Fundación se halla ubicada en el madrileño barrio de Villaverde Alto (28021 Madrid), en el Paseo de Alberto Palacios, nº 2, el cual está situado en el centro, junto a la Plaza del Ágata. Es el local en donde se encuentran los sindicatos de la CNT de la Comarcal Sur. En horario de 9 a 14 horas, de lunes a viernes, se procura atender las demandas de quienes desean consultar los fondos que posee y de quienes desean adquirir el material que distribuye. Teléfono: 91 7970424. Fax: 91 5052183. Email: fal@cnt.es Web: www.cnt.es/fal
La Fundación Anselmo Lorenzo (FAL) es un centro libertario y, al tiempo, un Centro de Estudios Libertarios, que procura mantener un equilibrio entre el pasado y el presente. En el presente, extendiendo las ideas anarquistas por los medios que se hallan a nuestro alcance: ediciones de libros, difusión del boletín interno -Bicel-, programación de jornadas culturales, página web de Internet, asistencia a encuentros, presentación de libros, etc. En el pasado, recogiendo los documentos que ha generado el movimiento anarcosindicalista y anarquista en nuestro país, durante los últimos 140 años, catalogándolos y poniéndolos a disposición de quienes desean consultarlos.
¿Por qué surge? Por la necesidad que tiene todo organismo vivo de conocer su trayectoria. Es el sustrato que la sustenta. A ello se añaden otras razones: en las formulaciones realizadas años atrás sobre la organización social, en las luchas mantenidas por conseguir una sociedad más libertaria, en las vidas de quienes han compartido un ideal anarquista, se encierran unos planteamientos y unas vivencias, que es necesario transmitir a quienes conectan con el mundo libertario actual. Son una fuente, plagada de ideas y vivencias, puesta a disposición de quienes lo deseen, de quienes intentan nuevas realizaciones.
Persigue un tercer objetivo: reunir el material con el que hacer nuestra propia historia, no desde posiciones hagiográficas, sino desde un punto de vista honesto; evitando y combatiendo las falsificaciones con las que se cubre nuestra historia. Ciertamente, como dice el poema, el pasado es un país extraño (extranjero, traducen otros). Hay quien opina, al respecto, que es imposible representarlo. Pero, día a día, vemos en los escaparates de las librerías, en las pantallas de televisión y en las páginas de Internet, las constantes interpretaciones que se hacen de la Historia, y no salimos muy bien parados en muchas de ellas, en especial ahora que se está haciendo el balance del siglo XX y parece que no hubiéramos existido. Una de nuestras formas de defensa es tener los documentos que hablan del paso del movimiento libertario por el devenir ibérico. Son los vestigios que nos ha dejado el pasado para acceder a él.
Estas razones -la de enseñanza y la de reivindicación- han dado lugar, en los últimos cien años, a numerosas realizaciones e intentos de instaurar centros en los que guardar la documentación que se iba generando. Algo que se hacía más urgente en los tiempos del exilio posterior a 1939. Pero la terca adversidad de las circunstancias (represiones, registros policiales, desentendimientos internos, desconfianza hacia nuestras propias posibilidades, incautaciones, etc.) imposibilitaba cualquier proyecto serio de formar un centro de documentación, dándose la irónica circunstancia de que las mejores colecciones documentales libertarias se hallan en poder de organismos ajenos al movimiento (archivos y bibliotecas públicas, universidades, etc.), a los cuales sigue llegando documentación, donada por militantes de organizaciones propias.
Por todo ello, desde los inicios de la década de 1980, la CNT se plantea la necesidad de tener un centro de estudios que recoja y que difunda la cultura libertaria. En 1987 se le da una configuración legal.
¿Cómo nos organizamos? En 1990, un grupo de compañeros se plantea el impulsar seriamente el proyecto. No quiere dejar los acuerdos de la Organización en letra muerta. Aprovechando que había en esos momentos dos compañeros, con unas becas del Ministerio de Cultura, clasificando la documentación que había venido del exilio de Londres (1939-1970) y la del Comité Nacional de la CNT 1976-1985, decidimos ir construyendo un modo de funcionar que propiciase una continuidad en las tareas y actividades de la Fundación.
Mediante reuniones mensuales fuimos perfilando la marcha. Las becas terminaron pronto y las tareas (catalogar libros, ordenar revistas, atender la correspondencia, editar libros, hacer paquetes y enviar pedidos, publicar el boletín, etc., etc.) las fuimos repartiendo según la disponibilidad de cada cual. Paso a paso fuimos constatando las limitaciones que conllevaba esta forma de actuar: la disponibilidad de cada uno cada vez se veía más reducida, debido a las exigencias de la vida y sustento de cada cual. Los proyectos de edición y distribución se veían muy recortados, y era imposible iniciar unas relaciones continuas con quienes querían venir a investigar. Además, para varias de las tareas a realizar (catalogar libros, clasificar documentos, etc.) se necesitaba gente con conocimientos especializados.
Ante ello, vimos la necesidad de que hubiera personas trabajando diariamente en los locales de la FAL. Planteamos el tema a la CNT, la cual lo debatió en el Congreso de Granada, en 1995, y aceptó nuestras propuestas. Desde entonces, hemos podido mantener a dos o tres compañeros trabajando aquí. Nuestras posibilidades económicas no son muchas, por lo que llegamos a acuerdos con estas personas que se ofrecen a estar allí, y por un más que modesto sueldo aceptan la tarea.
Llegados a este punto, creo que conviene hablar sobre este tema. Existe el mito de que en el movimiento libertario nunca ha habido gente que haya cobrado en sus organizaciones. "Todo se ha hecho siempre de manera voluntaria", se dice, alimentado más por un deseo quimérico -laudable, por otra parte-, que por un conocimiento de nuestra trayectoria. Nada más lejos de lo sucedido: ya en 1918, en el Congreso de Sans, de la regional catalana de la CNT, cuando Salvador Seguí es elegido Secretario, junto a él se elige a Ullod como administrador con sueldo. Ello queda recogido en las Actas, y nadie se opuso. Las personas que trabajaban en la redacción y administración de Solidaridad Obrera, cuando es diario, también tienen su sueldo. Idéntica situación se da con el periódico CNT desde que nace, en 1932, hasta 1939. Cuando en el movimiento libertario hay imprentas, también se paga a quienes allí están a diario. Por no hablar de los cientos de nóminas que se hallan en los archivos de Salamanca y Ámsterdam, pertenecientes a los años 1936-1939, de talleres, colectividades, etc.
Es decir: hay un trabajo técnico, que siempre ha sido (mal)pagado; y hay un trabajo militante, que se ha realizado voluntariamente (salvo los gastos de desplazamientos, mantenimiento e, incluso, del sueldo del tiempo empleado). Este segundo es el que se confunde, en numerosas ocasiones, con el primero. Pero, en fin, siempre habrá quien viva en su imaginación.
Es cierto que esta práctica corre el peligro de viciarse, de que pudiera orientarse para que obtuvieran beneficio ciertas personas, de que pudiera llegar a constituirse en un fin en sí misma. Por ello, en la FAL hemos adoptado dos medidas para evitarlo. La primera es que ningún miembro de la Junta de Administración pueda estar trabajando directamente; en caso de que ello ocurriera, tendría que dejar el puesto. Por supuesto, nunca se pagan tareas burocráticas (presidente, tesorero, vocales, etc.). La segunda medida consiste en que en las reuniones mensuales siempre hay un miembro representando al Comité Nacional de la CNT, por lo cual el sindicato patrocinador está al tanto de lo que se proyecta y se realiza.
¿Cómo nos mantenemos? A través de diversas vías: a) por los beneficios que nos reporta la venta de libros y otros materiales que distribuimos. Con ello, logramos tener un equilibrio con lo que nos gastamos en las ediciones. Es decir, lo comido por lo servido; b) por las cuotas de socias y socios de la FAL, que superan el centenar, con una cuantía de 36 euros anuales; c) por la aportación de la CNT, calculada sobre un porcentaje de la cuota sindical; d) por las donaciones, en las que tenemos que destacar las que recibimos de los hermanos Joaquín y María Edo, que ronda los tres millones de pesetas anuales.
¿De qué materiales disponemos? En primer lugar hablaremos de la biblioteca, en la que ya tenemos más de 5.000 ejemplares catalogados en el ordenador. Reúne valiosos ejemplares, algunos editados a finales del siglo XIX. En un vivo testigo de que el anarquismo ha sido el movimiento popular que más cultura ha generado en este país. Por otro lado, también testifica la actitud de confianza de algunos compañeros hacia la FAL, donando su material (F. Álvarez Ferreras, familia de Progreso Fernández, Federico Arcos, etc.).
Nombramos ahora a la editorial, puesto que hemos superado la cuarentena de publicaciones y, además, contamos con un fondo de otras editoriales para distribuir, con lo que hemos superado el volumen propagador de las editoriales clásicas de nuestro movimiento (La Revista Blanca, Estudios, Tierra y libertad, etc.). Esto ha sido posible gracias al trabajo militante (corrección de textos, contactos telefónicos, etc.), fundamentalmente de alguno de los compañeros que trabajan en la FAL, que se lleva faena para las tardes y para el fin de semana. Destaca aquí, también, la labor de preimpresión y de contabilidad en los libros dados a las distribuidoras comerciales, de quienes integran la Editora Confederal, en Sevilla.
Respecto a los documentos de archivo (actas, informes, etc.) contamos con los ya mencionados fondos de Exilio Gran Bretaña 1939-1970, y Comité Nacional de la CNT 1976-1985, ambos clasificados. También, con los microfilms de la documentación de la CNT 1936-39 depositada en Ámsterdam. Hay bastante más documentación, pero permanece en cajas, ya que su clasificación exige personal especializado y tiempo, cosas ambas con las que no contamos.
En cuanto a material gráfico, tenemos: películas, una colección de más de 400 títulos, que servimos en vídeo a bajo coste; fotografías históricas, contamos con unas 1.400, ya catalogadas, siendo uno de los fondos más apreciados el del período 1936-1939; carteles, fundamentalmente de la Transición hasta nuestros días.
No olvidamos la hemeroteca, pues disponemos de más de 500 cabeceras, alguna de ellas de gran valor histórico, como Tierra y libertad, 1910-1913. Éste es uno de los fondos que se ha ido haciendo con voluntarismo, por gente que ha ido pasando para ello por los locales de la FAL (una vez a la semana, etc.), pues no requiere tener grandes conocimientos documentales. Pero, en estos momentos, hemos de decir que tenemos acumulada gran parte del material que llega, ya que no hay nadie que se ofrezca a realizar la tarea.
Existe más documentación, alguna bien curiosa, pero no nos vamos a detener en detallarla (pegatinas, sellos, etc.).
¿Futuro? Bueno, siempre estamos con la espada de Damocles sobre la cabeza. Puede que fallen los ingresos económicos y, en ese caso, se verían reducidas sensiblemente nuestras actividades. Puede que no hallemos, para trabajar, a personas que se ajusten a las características de la FAL, lo cual también sería una rémora importante. Nuestro campo de expansión es muy amplio (trabajar más Internet, aumentar las ediciones, organización de jornadas culturales, de debate, recogida de bibliotecas y archivos que nos pueden donar, etc.), pero topamos con la falta de medios económicos y humanos, además de con la escasez de militancia que se comprometa con una cierta constancia a realizar tareas de cuando en cuando.
Una última cuestión, antes de dar por terminada esta entrevista: el problema del local y de la infraestructura informática. Las instalaciones de que disponemos son muy reducidas para la cantidad de material con el que trabajamos; necesitamos, igualmente, una sala para poder atender a quienes vienen a investigar; un depósito ordenado. Por otro lado, el mantenimiento de los ordenadores con sus correspondientes problemas técnicos se resuelve en la actualidad mediante los conocimientos de un compañero militante, pero es insuficiente, a pesar de toda su aportación, para tenerlos en marcha. Necesitaríamos un servicio más continuo, pues la forma en que se trabaja en un centro de documentación y distribución lo hace casi obligatorio.

Ignacio Soriano Subir


La anarquía no es para los anarquistas

Es increíble lo que puede hacer el poder de la autosugestión y lo peligroso que puede acabar siendo el hecho de mirarnos continuamente nuestros elitistas ombligos "revolucionarios" actuando, para mayor vergüenza de la ética anarquista, como si ya lo hubiéramos conseguido todo, autoexcluyéndonos de la sociedad a la que pertenecemos -a la que pertenece el ser humano- y encerrándonos en nuestros apacibles locales sin intención de salir, igual que el oso lo hace para pasar el crudo invierno que le espera, satisfecho de saber que está bien alimentado hasta la llegada de la primavera. Pero, podría ser que esta vez la primavera no llegue nunca y el oso acabe sepultado en su propia cueva...
Desde que Fanelli pisó suelo íbero mucho ha llovido. Tanto que muchísimos anarquistas y anarcosindicalistas se han ahogado en su propia sangre, derramada por los asesinatos y las innumerables represiones y torturas que les han infligido sus verdugos y que, en general, ha sufrido el movimiento obrero revolucionario desde los albores de su historia. Por ello, cuando me pongo a comparar el trabajo que desarrollaron los anarquistas y los anarcosindicalistas en un pasado para difundir la "Idea" -incluso a riesgo de perder sus propias vidas-, con el que se hace hoy en día, con unos medios que ya hubieran querido tener nuestros abuelos, no puedo hacer otra cosa que lamentarme profundamente por la escasa incidencia y aceptación que hoy en día el anarquismo y el anarcosindicalismo tienen en la sociedad y, mucho menos, entre el proletariado del siglo XXI si es que se puede utilizar el término, pues no son pocos los "anarquistas" de salón (o de local) que van propagando la falsa idea de la inexistencia de la clase obrera y van encasillando al resto del movimiento anarquista organizado, e incluso al anarcosindicalismo, como algo extemporáneo y anticuado, eso sí, armados de las mejores armas de destrucción masiva que ha creado el capitalismo para las asambleas de los anarcoprogres de salón y buen rollo: el porrito y la litrona (por cierto, que nadie confunda esto con el debate de la legalización de las drogas y con el de la libertad de cada individuo de consumirlas; eso es otro capítulo que habrá que tratar con más profundidad y desde otra perspectiva).
Así, hoy en día podemos observar fácilmente cómo no pocas personas que se reconocen como anarquistas están más por la labor antianarquista de realizar actividades endogámicas que hacen que muchos locales se conviertan en una especie de clubs selectos para "auténticos" anarquistas y "verdaderos" anarcosindicalistas, o una peña de amigos y amigas de la anarquía, la birra y la maría, en vez de ser centros de información, divulgación y formación del ideal anarquista y de su expresión obrera revolucionaria, el anarcosindicalismo que, como su nombre indica, es algo más que el sindicalismo estricto que entienden algunos compañeros equivocadamente, o bien, desviados hacia un peligroso reformismo tan dañino para la emancipación de la clase obrera como cualquier otra influencia burguesa creada por el Capital.
Por todo ello, no es muy complicado llegar a la conclusión de que los anarquistas y anarcosindicalistas no estamos a la altura que las circunstancias actuales requieren y, por tanto, somos incapaces de cumplir con nuestra misión histórica. Porque, eso sí, quienes piensen que no tenemos ninguna misión que realizar en el mundo se equivocan y, por este motivo, sería mejor que siguieran en las faldas de sus respectivas madres o en los pantalones de sus papás -si bien no empiezan a plantearse mejor el ser compañeros o compañeras de Méndez o de Fidalgo-, antes que seguir estorbando. Por supuesto que, enfrentados a estos planteamientos, no podemos encontrar otro resultado que una auténtica falta de actividad anarquista no endogámica, empeorada por un alarmante descenso de la militancia y una creciente desconfianza y desencanto entre los activistas que aún tienen fuerzas para continuar adelante. Porque cuando, entre supuestos compañeros, en vez de existir unos lazos de hermandad, prima el egoísmo, el afán de protagonismo, la envidia, los personalismos infantiles y la más absoluta falta de respeto hacia otros compañeros, podemos afirmar categóricamente, y sin temor a equivocarnos, que hemos asesinado al anarquismo; lo hemos barrido de nuestro entorno y lo hemos arrinconado en las estanterías, que son quizás los únicos lugares donde quisieran verlo tanto el Sistema como su aliado, el Reformismo, ambos unidos de la mano como en los mejores tiempos de la escisión y de la creación de la CGT.
Por otro lado, la CNT, única organización anarcosindicalista en el Estado español, también tiene su propia misión histórica, alejada por cierto y en teoría, de cualquier intento reformista de hacer neosindicalismo al estilo cegetero. La ética anarcosindicalista que emana de la CNT permite que su militancia deba saber que el anarco-sindicato tiene la misión de subvertir al proletariado rural y urbano; formarlo e integrarlo en su seno, con el fin de sembrar los vientos revolucionarios que en un futuro daría su fruto en forma de sociedad libre, sin clases y organizada en un sistema comunista libertario. Tal es el papel de la CNT, y no el de conformarse con aceptar el lugar donde los reformistas y los pseudo-anarquistas antiorganización quieren relegarla por diferentes motivos que bien podrían ser explotados por el Sistema, o por el gobierno de turno -con sus servicios secretos o su Ministerio de Interior-, para dividirnos y crear guerras intestinas cuyo resultado lógico sería la desaparición de la única organización anarcosindicalista y, por tanto, revolucionaria del Estado español.
Por lo tanto, y desde una óptica que definiría de lógica o científica, resulta sencillo entender que si un planteamiento, una idea, una acción o un hecho determinados nos resultan perjudiciales, por ser ajenos a nuestros principios o, simplemente, opuestos a nuestra forma de entender las cosas, la respuesta más razonable que deberíamos dar no sería otra que la de evitar tomar estos hechos como modelos a seguir o, si ya se han dado los primeros pasos erróneos encaminados hacia una perniciosa inflexión que nos dirigiría hacia el suicidio colectivo, la de cambiar honestamente de posición y retomar el testigo de nuestras bases ideológicas originales aplicando nuestras propias tácticas y no las de los advenedizos del club del buen rollito o los del reformismo temeroso de la praxis anarquista o anarcosindicalista.
Todo lo anteriormente expuesto hace necesario el debate interno; un debate sincero, sin prejuicios, sin cesuras, sin tabúes ni tapujos. Del mismo modo, este supuesto debate no sería comprensible si no se diera respuesta coherente a unas preguntas que, creo, se deberían considerar claves para llegar a alcanzar siquiera un mínimo grado de entendimiento de la cuestión.
¿Por qué existen colectivos que se autodenominan anarquistas y que, al mismo tiempo, realizan comentarios o críticas destructivas con clara intencionalidad de desprestigiar a la CNT, al anarcosindicalismo en general y al anarquismo organizado en particular? ¿Por qué, sabiendo el daño que hacen o pueden hacer, se permiten las relaciones tan alegremente con estos grupúsculos que incluso se les han dejado utilizar parte de las infraestructuras confederales y, por este mismo motivo, se ha terminado por adoptar por parte de éstos una actitud de relación parasitaria respecto a la CNT? ¿Qué favor le hacemos al anarcosindicalismo ibérico yendo de la mano con la anti-anarcosindicalista CGT, o secundando huelgas generales destinadas a fracasar, como la pasada del día 10 de abril contra la guerra de ocupación de Iraq? ¿A qué estamos jugando cuando desde nuestra organización anarcosindicalista se plantea el hecho de participar en las elecciones sindicales -aunque sean propuestas todavía minoritarias- sabiendo perfectamente qué son los comités de empresas y conociendo también cómo están de desacreditados entre la mismísima clase trabajadora no organizada (al parecer son los trabajadoros quienes conocen mejor a quiénes sirven los comités de empresas más que algunos compañeros de la CNT)? ¿Acaso tiene que venir la CNT a dignificar a los comités de empresas en contra de lo que pueda pensar el resto de los trabajadores y en contra de nuestros propios principios? ¿Por qué desde la CNT salen algunas voces posicionanándose a favor de ir junto a organizaciones políticas y reformistas en pro de una pretendida causa común, y a modo de plataformas, sabiendo cómo son sus métodos de instrumentalización de las cosas y cúales son sus fines u objetivos? ¿Por qué no hacemos causa común toda la militancia de la CNT a favor de luchar por el anarcosindicalismo de la única manera que cabe en una organización sindical revolucionaria con fines anarquistas como la nuestra? ¿Por qué, en esta última cuestión, no toda la militancia lo tiene tan claro, o no lo quiere tener claro?
La única conclusión a la que podemos llegar por ahora es la de saber con certeza que si el anarquismo organizado y su expresión sindical revolucionaria no ha llegado a calar en la sociedad civil actual ha sido porque, evidentemente, no se ha sabido llegar a esa sociedad a la que se debería subvertir contra el sistema capitalista. Sí es verdad que, históricamente, ha habido muchos complots del Estado, y de sus servicios secretos -y seguirán habiéndolos cada vez que volvamos a levantar la cabeza-, que nos han partido en mil pedazos, pero siempre estará en nosotros el saber dar la respuesta adecuada en cada momento. Por ello, no debemos obviar que ahora es el momento de la unidad, pero no de la unidad con otras organizaciones, sino la de nosotros mismos para, de esta manera, mantenernos como un cuerpo compacto de ideas claras con el doble objetivo de detectar-marginar cualquier atisbo reformista que a la larga (o a la corta) pueda contribuir a la desaparición de la CNT como la hemos conocido hasta el presente.
Del mismo modo, y para no romper con nuestros lazos históricos que tradicionalmente nos han identificado, ahora también es el momento de difundir nuestra "Idea" entre la clase trabajadora, y no sólo mediante la creación de secciones sindicales (esto está bastante bien, y como algo más que hacer, sólo entre las plantillas de trabajadores fijos), sino también saliendo a la calle; yendo a los barrios obreros y realizando actividades que nos acerquen a la tan alejada clase obrera, preocupándonos un poco más de los problemas que realmente afectan al proletariado del siglo XXI -el paro estructural, la vivienda, la pobreza, la marginación y la exclusión social-, sin olvidarnos de otros temas sociales y económicos (machismo, racismo, inmigración, militarismo, imperialismo, especulación capitalista, etc...); difundiendo cultura anarquista; predicando con el ejemplo al ser coherentes, o al menos intentar serlo, con las ideas que defendemos mediante una praxis libertaria aceptable, teniendo en cuenta las continuas contradicciones a las que nos enfrentamos desde dentro del modelo de vida capitalista que el sistema nos impone diariamente. En definitiva, la única vía permisible dentro de nuestro anarco-sindicato, y desde un punto de vista completamente objetivo, es la que hace que no seamos sólo una estructura estrictamente sindical como reivindican algunas voces tímidamente desde dentro de nuestro entorno y con clara intención de querer influir sobre una parte importante de la militancia. Eso, al menos, es lo que se puede llegar a deducir, teniendo en cuenta la defensa reiterativa de sus tímidos planteamientos y la veteranía de algunos de sus paladines que se apoyan, por cierto, en parte de una juventud inexperta pero paradójicamente coincidente en este aspecto; factores que nos hacen pensar que pueden obedecer a una especie de estrategia para acallar la conciencia y la voz anarquistas de la CNT, o lo que es lo mismo, el sindicalismo revolucionario o anarcosindicalismo.
Hoy, más que nunca, necesitamos tener los pies y la cabeza en la tierra para recordar a quienes lo hayan olvidado que la revolución no es otra cosa que el producto de una actitud en la vida: la del pensamiento revolucionario, aplicado a las fórmulas de organización y de acción, unido a otros elementos o factores externos que, por motivos de espacio, no vamos a analizar en el presente trabajo. También necesitamos ser una militancia no hipócrita que no nos escabullamos ante cualquier contratiempo -o simplemente por comodidad-, y que no traicionemos el compromiso que nuestra militancia requiere en base a un concepto falso y/o equivocado de lo que la libertad es y de lo que supone la disciplina anarquista. Del mismo modo, necesitamos bajar de esa nube aparentemente revolucionaria que nos hemos construidos mentalmente, una especie de paraíso de la revolución, de cielo anarquista, que no podremos disfrutar porque sólo es un espejismo creado como un pasatiempo para el deleite elitista de la quinta del porro, al menos esa es la impresión que dan desde fuera ciertas actitudes muy generalizadas que emanan desde parte del ambiente ácrata. Asimismo, y para quienes todavía se crea que el anarquismo es una cuestión exclusiva de los que se reconocen como anarquistas, como si se tratara de una propiedad privada para el goce de una aristocracia revolucionaria, o de una secta mesiánica elegida por un dedo divino que sólo sería visible con una buena dosis de THC, tendríamos que recordarles que el paraíso al que aspiramos tendríamos que construirlo en la tierra y demostrar nuestro nivel revolucionario en la calle y no en los locales; acercarnos al proletariado y no convertirnos en ninguna casta sacerdotal con claras pretensiones de mantenerse impoluta y de no corromperse con el resto de los mortales.
Mientras sigamos manteniendo una postura endogámica, mientras no hagamos una tarea auténticamente revolucionaria, y sin apartarnos de las aspiraciones históricas del proletariado, jamás podremos desembarazarnos de esas ligaduras puramente burguesas que nos alejan cada día más de la anarquía y del comunismo libertario, aunque luego, en los pasillos y en los locales, sigamos recurriendo a ese maravilloso poder de autosugestión que nos caracteriza y, a base de entonar cansinas letanías de autocomplacencia que se repetirían hasta el infinito, terminemos convencidos de que nuestro trabajo revolucionario lo estamos desarrollando inmejorablemente y sólo faltaría abrirle la cabeza al policía de turno y romper el primer escaparate que veamos para sentirnos mejor que nunca. Esto último bien podría ser, en un momento dado, un acto de justicia pero nunca definiría a la acción revolucionaria.
Los hielos se están derritiendo, pero el letargo del oso se está prolongando... demasiado.

José Manuel Rodríguez Casanueva Subir


El circo político

Ya les decíamos que no fuesen a votar, que no había diferencia alguna entre depositar su papeleta en una urna o en su cubo de basura. Y no es que nosotros seamos zahoríes ni adivinemos el futuro; simplemente conocemos muy bien a los políticos y políticas (en estos avatares el género no es un distintivo). Sus promesas cuando necesitan del pueblo son casi tan enfáticas y numerosas, como sus olvidos una vez conseguidos sus inconfesables objetivos. Da igual que se llamen Tamayo y Sáez, Blanco, Aguirre o Gallardón, que sean de derechas, de izquierdas, de centro o de donde quieran, todos y todas son iguales. Su objetivo es el poder, los privilegios y el dinero, en este órden o alterando los términos, poco importa en esa suma impresentables carentes de ética y del menor rasgo de verguenza.
A veces, los electores juegan a creerse lo que los políticos les dicen. Y digo juegan, porque a estas alturas ninguna persona mayor de cinco años puede tomarles en serio. "Todo será diferente en esta ocasión, tal vez logre cambiar el gobierno con mi voto y mejorar las cosas", se autoengañan. Después se dan cuenta de que han dado su confianza a unos "chorizos", que no les queda mas remedio que soportar durante cuatro años y que su único desahogo es la posibilidad de criticarles y enrabietarse cuando leen ciertas cosas en la prensa. No sé que sería si conociesen en toda verdad los entresijos que mueven los hilos de la política
Ahora todo el mundo se rasga las vestiduras ante la actuación circense de los partidos que aspiran a gobernar la Comunidad de Madrid. ¡Vaya panda de malos actores! Al menos antes se molestaban en hacer creíble su interpretación. Claro que, dado que recibirán el sueldo de igual manera, habrán pensado que no merece la pena hacer esfuerzos.
Corrupciones, transfuguismo, compra de puestos y alianzas inconcebibles aún partiendo de su escala de valores... Siempre han creído que los votantes eran fácilmente manipulables y se les engañaba como a tiernos infantes, pero lo que está sucediendoahora es tan vergonzoso, que enrojece mi cara cuando digo que vivo en Madrid, y eso que no voto y, por tanto, no cuentan con mi permiso para decidir lo que sólo a mí me compete, sino que hago campaña abstencionista.
Me pareció en extremo cínico, por darle algún calificativo que no quede mal en letra impresa, la actitud de Fraga cuando le ví decir en TV "el pueblo gallego ha comprendido que lo ocurrido con el Prestige fue un accidente que el PP supo afrontar lo mejor posible, por eso nos ha votado". Ahora estoy deseando ver cómo se desarrolla todo este lío de los "traidores" del PSOE como les llama su partido, "los constructores ventajistas" como les denominan algunos medios, o los malnacidos como los llamo yo. Claro que esta es la punta de una de las ristras de la longaniza política, hay otras muchas de las que nunca nos enteraremos, las hubo en el pasado y las habrá en el futuro.
La clase política es así, el sistema lo favorece y el Estado lo propicia. Por eso a nosotros, no nos gustan los políticos y políticas y estamos en contra del sistema y del Estado. El tiempo y los hechos nos van dando la razón, sólo esperamos que la amnesia no cubra todo con velo que altere nuestra visión de la realidad.
Si todo esto no fuese tan desagradable sería jocoso. ¡Pero qué caterva de impresentables!

Irene Pugno Subir


En defensa de la televisión

Ya sé que en nuestros medios es políticamente incorrecto defender la televisión. Por eso no me extraña que algunos lectores y lectoras se escandalicen al leer el titular que encabeza este artículo, pero ¡qué le vamos a hacer!
Yo quiero defender la televisión porque para mí es una fuente de conocimientos. Sin ella no sabría lo poco que me quiere mi pareja que nunca ha tenido el detalle de arrojarme sobre el rostro ácido defendiéndome así de las lascivas miradas de los demás varones. Sin televisión yo no sabría que todas las semanas una mujer muere a manos de su compañero o excompañero, justo castigo por creerse con derecho a elegir cómo y con quién vivir. Sin esa caja mágica, yo no hubiese podido escuchar en una tertulia sobre si es o no ético que los padres elijan el género de sus hijos, opiniones tan eruditas como la expresada por un contertulio de once años. El preadolescente, cuarto hijo de una familia compuesta sólo por varones, afirmaba que le hubiese gustado tener una hermana para que fregase los platos e hiciese las camas. ¡Lo que me habría perdido de no haber estado sentada ante la pantalla! Yo, que me sentía confusa e ignoraba mi destino como mujer, he encontrado la respuesta, el estropajo y las sábanas. Por si las próximas generaciones de féminas no lo tienen claro, ya saben dónde está su sitio. Y todo gracias a la televisión.
Estoy segura de que todo el mundo coincidirá conmigo en la necesidad de tener un televisor en casa, o si son dos todavía mejor. En otro "reality show" donde entrevistaban, como es costumbre, a gente que a nadie nos importa y que nada tiene que decir, un joven de larga melena y aspecto "progre" lucía una camiseta con la bandera gallega y el ya conocido slogan "Nunca mais". Hasta aquí sería algo normal en estos días. Lo curioso era el grupo de fotografías femeninas que rodeaban el mensaje. Aunque nadie lo crea, no se trataba de un homenaje a voluntarias de la lucha contra el chapapote, sino de las mujeres que, según él, habían compartido alguna etapa de su vida y a las que no quería ver "nunca mais". ¿Cómo hubiese podido conocer yo los "interesantes ligues del chico progre"si él no me hubiese informado a través de la "tele"?
¿Y qué decir de la publicidad ? Gracias a ella las mujeres sabemos que los hombres lavan los platos para no acostar a los niños, que las terrícolas tenemos que competir con las naturales de Urano, que Marta recorre la casa con un trapo en la mano borrando las huellas que su hijo Marco deja sobre los muebles, que lo mejor para resultar atractiva es comprar unas gafas en determinada óptica o que puedes tener un agujero en la tripa en cualquier momento si no comes las especialidades de ciertos lácteos.
No sé qué va a ser de esas personas que rechazan las enseñanzas televisivas. No tendrán ocasión de contemplar los atributos de Boris Izaguirre y se van a quedar sin saber lo que piensan los intelectuales que habitan en el Hotel Glamour, o en las diferentes casas de los Grandes Hermanos. Además tampoco podrán ampliar y desarrollar su lenguaje siguiendo el ejemplo de nuestra ministra de Asuntos Exteriores, Ana de Palacios. En las fotos de prensa queda bien con su pelo estilo menina velazqueña, pero en televisión su presencia arrebata al espectador. Gracias a su verbo fluido y preciso yo sé que "en Iraq había armas químicas, pero que no podemos saber si había armas químicas, aunque sólo porque no han podido encontrarse, aunque es importante que aparezcan para tranquilizar a la opinión pública". También sé que la señora ministra "no quiere que en Iraq haya un gobierno islámico, mejor dicho, islámico sí, pero no muy islámico porque a ella no le gusta la violencia. Es decir, no quiere en Iraq un gobierno que quiera imponer sus ideas a nadie".
De veras que no entiendo ese ensañamiento con la televisión cuando es una de nuestras riquezas nacionales. Si pierde dinero, lo que suele suceder todos los años, lo asume el gobierno con nuestros impuestos. ¡Faltaría más!, para eso, según expresión de una seguidora del PP en un mitin de la pasada campaña electoral, el señor Aznar, a pesar de ser bajito, tiene unos cojones muy grandes. Y perdonen los lectores la expresión que no es mía, sino de la partidaria del PP, yo sólo lo vi en televisión. Aunque, debido a necesidades publicitarias (expresión muy utilizada por los locutores del "medio": me pregunto si no sería más correcto decir del estremo de la tripa del chorizo), me quedé con una incógnita; el presidente solicitó un metro para hacer las comprobaciones pertinentes. ¿Se lo darían? ¿No se lo darían?
Y ahora, en honor a Sade y a Masoch, me voy a sentar ante mi aparato de televisión. Es un gran sacrificio, pero todo sea por mi tontolinación. ¡Viva la cultura!

Mª Ángeles García-Maroto Subir


El trabajo, la Cenicienta y la sociedad

Se vuelve a las andadas, es decir, se agudizan las mismas "...del Lázaro que iba de puerta en puerta de los ricos, mostrándoles su miseria para mover a compasión sus corazones..."
Que en el siglo XXI a los parias de siempre se nos quiera hacer tragar que para el desarrollo de una vida normal es necesario trabajar más y mayor tiempo, y que en quienes nos lo dicen y en la peor de sus condiciones, el trabajo remunerado consiste en el bla-bla-bla, o "producción" si así queremos llamarlo, al servicio del potentado, como un Luis XIV cualquiera que dejó sentado como rey que el Estado era él, o como los llamados republicanos que aprobaron con sus votos el reinado de Luis Felipe, y a mediados del siglo XIX con aquella máxima revolucionaria de la época preliminar de la Revolución Francesa "que la comunidad eran ellos" en nombre de una Constitución estatal que en el mejor de los hechos representa siempre una camisa de fuerza para la libertad. La prueba la tenemos en estos recientes días de mayo, aquí en Francia, con grandes movimientos populares en la calle y un primer ministro que nos dice "que el poder jamás está en la calle..."
A santo de qué en una República popular democrática un gobierno se permite decir y querer aplicar y en tanto que ley, que se debe trabajar más caundo sus amigos de la patronal han creado para sus ganancias suculentas un tremendo paro que hoy se cifra en este país en cerca de los tres millones buscando empleo que no encuentran y sin contar a quienes, por múltiples razones olvidadas del censo, suman un mínimo de un millón más.
La Cenicienta de hace más de un siglo referente al trabajo la tenemos viva y con fuerte salud, con los mismos defensores de ayer cuando el paria debía trabajar sin descanso sesenta y más horas a la semana. Son los que en su nombre nos dicen que para una jubilación "decente" se deberá trabajar hasta los 65, 70 y más años de edad. Haciendo números quienes hoy estamos en ella avanzamos que, desgraciadamente, llegaremos en peores condiciones que las que hoy vivimos.
Se nos bombardea por todos los medios existentes con que el período de vida se ha alargado, que hoy, tomando la jubilación a los 60 años de edad generalmente se puede disfrutar durante 24 y más años, resultando que las cotizaciones de quienes trabajan serán pocas para remunerar a los jubilados si se quiere conservar el sistema vigente de "repartición". Para los conservadores arcaicos, matemáticamente se explica. Pero por encima de ello está la solidaridad, la humanidad que también tiene su explicación matemática. O bien un país produce lo necesario para una vida decente para todos, o no salen los resultados. Cómo es posible que se diga al paria con 40 años de trabajo que debe trabajar dos años más para que la jubilación le permita vivir el resto de vida que le queda, cuando se nos informa que un cantante popular, al producir un álbum con su sólo arte vocal ha obtenido una ganancia de cinco millones de euros, la remuneración de toda una vida de trabajo de cien obreros durante 40 años. Que nos digan los patronos y accionistas dónde ha ido a parar el coste del trabajo de entre el treinta y el cincuenta por ciento que les dieron por el despido de trabajadores, encargándose parte de la produccion a las máquinas modernas y los robots, material que fue adquirido con el sudor de los trabajadores de la empresa.
Se nos dice que a cierta edad se puede realizar otro trabajo con menos sacrificio físico o mental... se nos toma por incautos como se le tomaba al esclavo de ayer, y esos métodos, se nos dice, son democráticos. Yo puedo decir, cuando este año voy a cumplir 80 años, que nada me hubiera importado rendir un servicio útil y necesario a mi competencia y voluntario en una sociedad de verdaderos derechos y deberes, y en el verdadero sentido de responsabilidad colectiva, sin necesidad de financiación alguna. La solidaridad, el apoyo mutuo, un atributo natural, debe persisitir. Sin eso, ya lo estamos viendo, no existe sociedad llamada humana.
Y comprobamos lo contrario: un mínimo de productores cuya producción alimenta de todas sus necesidades al resto de la humanidad, comprendiendo en ella a los improductivos y vagos en general con suculentas remuneración. Todos los que protestan en este país por la puesta en práctica de las 35 horas semanales, deberían reflexionar y deducir matemáticamente que en estos comienzos del siglo XXI y con los avances realizados, la prestación de cada uno de sus deberes de trabajo se podría reducir prácticamente a dos pares de horas diarias, y quizá no tanto.
En su día pronto hará 70 años que se practicó en España, y damos constancia de que dio sus resultados, el comunismo libertario.

Grupo Flamenco Subir


Y ahora, ¿qué?

Después de un mes aproximadamente, el único cambio que he notado en mi estado sólido es la transformación a un estado líquido debido al excesivo calor. Considerable trastorno físico obedece al natural cambio climático. Por lo demás, la vida sigue y los pajaritos cantan a la madrugada. El resto de los mortales nos seguimos levantando algunos a las 5, maldita hora, otros un poco más tarde y otros se levantan a la hora que quieren porque son afortunados, afortunados porque otros trabajan para ellos. No, no es esclavismo como usted piensa, es salariado.
Tanto marketing, tantas ofertas, tantos compromisos, que todo parecía un mercadillo. Tengo viviendas, baratitas, las más baratitas del lugar. Bajo los impuestos, y los bolardos también, además, también tengo viviendas. Polideportivo, mira que pedazo de polideportivo, para la niña y el niño.
En fin, habrá cosas que no puedas mantener, pero seguro que puedes mantener la temperatura de tu coche. Ante tanta mentira e hipocresía, viva la poesía. Ya lo dijo la bruja Avería desde su bola de cristal: todo el mal viene del capital. Claro, que a la hora de la verdad quienes perdemos somos los mismos y no me refiero a que seguimos levantándonos a las 5, ni a que seguimos pagando la letra de la casa o del coche, o los pañales de los retoños, sino que me refiero al día a día. A la calidad de vida, porque claro, eso de pagar es algo natural que va implícito en el comportamiento del ser humano y en su adaptación al medio. Lo importante es si puedo o no puedo pasar por el centro cómodamente o si puedo aparcar lo más cerca posible, ésto si que es calidad de vida, aunque me tire media hora, o si al final puedo tomarme una birrita fresquita en la terracita de la plaza y que esté todo acondicionado. Claro, y cuanta más gente, mejor, más pesetas al cajón; porque curas y taberneros son de la misma opinión. A la par estamos ante el confort, la buena vida. Porque es maravilloso que después de de una jornada de 10 horas te puedas tomar una jarrita de cerveza en la plaza del pueblo o lugares similares.
Qué iluso era, qué torpeza era la mía señoría al pensar que las calles, las plazas, eran publicas y que podía ir con mi amigo, el canuto, y otros más con las sillas y las mesas de campo y sentarme a la sombra de esos arbolitos del Fondo Común Europeo. Qué confundido estaba al pensar que eso de la buena vida era que tuviera un puesto de trabajo digno, gratificante, y que pudiera tener un hogar digno y gratuito. Qué iluso y que loco cundo pensaba que la calidad de vida era el tener una red de transportes gratuita que te llevara a cualquier hora a cualquier lugar. Qué confundido estaba al pensar que en mi pueblo, que es llano, fuéramos en bicicleta, cuando el confort está en ir en el coche con su aire acondicionado, y menos mal que no va incluido con terracita más el complemento de un pequeño barril de cerveza, que eso sí sería la hostia, con perdón. Que no sé por qué, señoría, pensaba que perdemos pero que ahora con tanto mercado no sé si ganaré, al menos tengo una oportunidad, ¿o no? Lo que no me convence y no encuentro la solución es que si el mercado es el mismo, para qué tanta parafernalia si al día siguiente nos dan, como siempre, los resultados del fútbol. Si seguimos pagando, trabajando y escuchando las lamentaciones de los muros, que son los únicos que no se quejan.
Además, no entiendo para qué votar, si además, luego unos pasan y no creen ni en su partido, o es que, es cosa del capital que compra al más vendido. Claro que no es de extrañar que en esta jungla el que triunfe es el que mejor se adapta al medio natural de las ganancias. Señoría, me tiene confundido con tanta historia, ando un poco perdido. Explíquemelo usted. Por favor.
Mejor otro día, que con tanto calor se me esta derritiendo el cerebro, y menos mal que sólo se me está derritiendo, porque imagínese si se me secara: me pasaría como a aquel loco manchego, estrafalario fantasma del desierto. Explíqueme usted, porque estoy muy falto de conocimiento y, además, luego se quejará de que no voto. Uf, qué calor, y dice usted que el mejor invento que ha tenido el ser humano desde que descubrió el fuego es el voto. Que desde entonces la sociedad no ha evolucionado tanto. Ahora comprendo eso de en busca del voto. Bueno, le tengo que dejar, que ahora vienen los celadores del psiquiátrico a darme la medicación. No se olvide de explicármelo todo otro día, todo, porque estoy un poco perdido con tanto mercadillo.

PD: A ver si además también puede, se lo pido por favor, explicarme dónde está Osama Bin Laden y si es verdad que nos ama como él dice. También, mire que se lo pido por favor, si me puede informar dónde están esos misiles que Iraq tenía.

Lola S.O. Subir


 

Fin de curso

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