PERIODICO ANARQUISTA
Nº 175
             FEBRERO 2003

 

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No colabores con los asesinos

La guerra que Estados Unidos y sus más cerriles mamporreros -entre ellos el gobierno y el ejército españoles- están preparando para controlar el petróleo iraquí no puede provocar más que náuseas a cualquier persona del planeta que tenga un mínimo de ética. Náuseas porque intentan esconder sus espúreos intereses (hacerse aún más ricos y ser los amos del mundo) pretendiendo engañarnos con el burdo rollo de que es una "guerra contra el mal"... ¿El mal? ¡Hatajo de embusteros! El mal sois vosotros: asesinos de niños, mujeres y hombres; ladrones y violadores de La Tierra; torturadores de mentes y de cuerpos;... ¿Cómo se mide la maldad? ¿Por el número de víctimas, torturados, enfermos, hambrientos,... provocados concientemente? ¿En el número de asesinados con vileza y frialdad? Pues, si es así, vosotros, "defensores del mundo occidental y civilizado" sois la peor lacra de la Humanidad: sois quienes estimuláis que otros tiranos os sirvan como asesinos a sueldo para, luego, abandonarlos porque ya no responden a vuestros intereses geoestratégicos: eso es lo que le ha pasado a Sadam y su régimen.
Pero, ¿de qué sirven estas palabras, y otras muchas como éstas, que reclaman el freno al genocidio? Al menos, a muchos de nosotros, gente común, habitantes del mundo, nos valen para saber que no somos de su banda: la banda de los asesinos de vidas y derechos. Sin embargo, ellos ya no oyen desde hace mucho tiempo la voz del pueblo. Ellos sólo entienden de riqueza y de poder... y de lo que les puede hundir el negocio.
...Pues eso es lo que tenemos que hacer: meterle palos a la rueda de su carro... ¿Cómo? Organizándonos contra la guerra allá donde estemos: desde nuestro barrio o pueblo, desde nuestro lugar de trabajo o de estudio...Que vean que la gente los rechaza a ellos y a sus moviditas. Que noten nuestro desprecio.
Y es que la lucha contra la guerra debe ser también la lucha contra los que, de una u otra manera, se benefician de ella: políticos, militares y capitalistas. Vamos estando hartos de los que dan grandes discursos por la paz y luego aplauden en los actos de entrega de medallas a milicos y represores. Y de los que dicen "guerra no", pero están a favor de la existencia de estructuras tan jerárquicas y opresoras como los ejércitos o las policías. Y de los que, en tiempo de guerra o de paz, hacen negocio pisando los cadáveres de inocentes.
En definitiva, unos pocos miles de cerdos imponen sus decisiones a miles de millones de personas. Y, por eso, nos permitimos sugerir algunas ideas para devolver al mundo su equilibrio mental y social; ideas que puedes poner en práctica cuando gustes:
- No dar tregua a actitudes o discursos belicistas o militaristas. Contribuir a debilitar, en cualquier circunstancia, la opción militar y policíaca.
- Favorecer la insumisión a la guerra, la deserción, la objeción de conciencia y la desobediencia de los soldados.
- No permitir que con nuestro dinero público -con nuestros dineros- se financie esta masacre: insumisión fiscal.
- Extender por todos los rincones una cultura y educación antimilitar.
- Que los defensores de la guerra se sientan avergonzados allá donde vayan. Que sepan que ponen en peligro la vida y la salud de millones de personas, incluidas las de cada uno de los habitantes de este país.
- Apelar a la conciencia y la moral de los científicos, investigadores y trabajadores relacionados con la industria militar y represiva para que denuncien públicamente las atrocidades que se impulsan desde esos lugares, que paralicen desde dentro lo que allí se hace y que dejen de colaborar con esa máquina de muerte.
- No consumir ni comprar en las empresas que se benefician con esta guerra. Boicotearlas, en definitiva.
- Apoyar paros parciales o huelgas generales contra la guerra y los militares. Matar gente y destruir países no es precisamente edificante.
Proponemos, para todo esto, la autoorganización, sin jefes ni dirigentes que nos lleven al huerto manipulando nuestros sentimientos y planteamientos antibelicos.
Estamos por la extensión de la lucha antimilitar desde todos los ámbitos y lugares, coordinándonos de una forma horizontal, igualitaria y basada en asambleas donde todos podamos decidir... Creando una tupida red en la que no puedan desenvolverse los asesinos ni sus cómplices

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Orígenes del resentimiento social
del nacionalismo español

En el año 1996, cuando Aznar se estrenaba como Presidente de Gobierno, manifestó que uno de sus objetivos era prestigiar la marca España. Para quienes conocíamos su trayectoria antidemocrática, expresada en el rechazo visceral de la Constitución, y su pensamiento reaccionario arraigado en prejuicios franquistas, era la primera vez que oíamos a la derecha mentar a España sin echarnos a temblar. Ver desacralizado el concepto España, reconvertido de unidad de destino en lo universal a instrumento de utilidad mercantil, era incluso esperanzador. Sobre todo para los colectivos que desde tiempo inmemorial venían sufriendo a golpes de 'españazos'.
Desgraciadamente esa esperanza partía de un error de interpretación. Aznar es un franquista entreverado de neoliberalismo y el neoliberalismo conduce a sus acólitos a la simplicidad mental. Desconocíamos que en la escala de valores de Aznar, el concepto 'marca' es prioritario. Como las pandillas de adolescentes, que se desafían por la marca de la zapatillas, cuando Aznar dice 'marca', está mencionando un concepto con contenido sacramental, algo con capacidad de imprimir carácter a quien lo ostenta. Alguien o algo marcado con España pasa de tener su destino individual, a tener el destino España. La conciencia individual se disuelve en la conciencia colectiva España, de tal modo que son los intereses y necesidades de la marca España los que se imponen a los marcados. Ese poder de la marca 'España' se transmite a sus dueños. Los dueños de la marca España son quienes al final imponen sus intereses y voluntad al resto de la población. O sea, que estamos igual que antes, embarcados en la unidad de destino en lo universal, donde el concepto España nos puede destrozar la vida en cuanto nos descuidemos, reducido a un mero instrumento que facilita la explotación despiadada de la población. Los fantasmas del pasado toman cuerpo en los nuevos gobernantes, que se empecinan en repetir las mismas fórmulas fracasadas. El paso de patria España a marca España es una mera argucia semántica para trasplantar los privilegios espurios de colectivos caducos a sociedades postindustriales.
Todas las naciones son resultado de una amalgama de individuos diversos que se forjan una identidad común sobre el criterio de la exclusión de las minorías y los diferentes. Cuanto más diferentes sean los individuos o elementos que componen la nación, mayor esfuerzo depurativo tiene que realizar. La nación española, el Estado español, los españoles, lo español, España, o como queramos llamarlo, agrupa a colectivos tan diversos, en orígenes, religión, raza y cultura, que no hay ningún elemento dominante.
La identidad nacional española se ha forjado sobre una invención, creando un fantasma que no guarda relación alguna con la realidad diversa que trata de interpretar. Los símbolos de la nación española, desde la bandera hasta el himno, son ejemplos de pragmatismo nacionalista, muy alejados del fundamentalismo del que hacen gala sus defensores. La bandera española es una simplificación de la cuatribarrada aragonesa y catalana con el objeto de que fuera identificable en los barcos en alta mar. El himno español es todavía más utilitario, único en el mundo que no tiene letra, hasta hace 20 años se tenían que pagar derechos de autor cada vez que se interpretaba, porque era propiedad de su creador, hasta que el gobierno decidió comprarlo.
Estos ejemplos muestran la peculiaridad de la nación española, que vamos a intentar aclarar.
Cuando en el siglo V, tras la caída del imperio romano, irrumpen los pueblos germanos en la Península, se encuentran con una sociedad urbana homogeneizada por la romanización, y una variedad compleja de sociedades rurales escasamente romanizadas y cristianizadas. Esos pueblos germanos, en número insignificante en relación con la población peninsular, se limitan, abusando de su poder militar, a establecer cortes itinerantes que se asientan en un lugar hasta que esquilman sus recursos, luego se trasladan. En el 711 desembarca en la Península un pequeño ejército árabe, y en una sola batalla derrotan a lo que quedaba de un reino visigodo, descompuesto por luchas internas, robándose y matándose entre ellos ya que no había nada que robar al resto de la población. La conquista de España por los árabes es un paseo militar. Los árabes son recibidos como libertadores, ocupan la Península sin resistencia. Libre de la opresión visigoda se produce un resurgimiento cultural y económico. Sánchez Albornoz, nada sospechoso de extender la leyenda negra, tendrá que reconocer en 'Orígenes de la Nación Española': "Los clérigos de estirpe visigoda (...) cometían atropellos judiciales, robos en daño de sus fieles, las iglesias o el fisco. Sus iras se traducían en homicidios. Corrompían a las mujeres, hijas, nietas o parientes (de la población autóctona) Mutilaban y mataban a sus siervos, más por odio que por deseo de corregirles".
Los restos de la sociedad visigoda se refugian en montañas inaccesibles, malviven, mezclándose con la población autóctona, del pastoreo. Por poco tiempo. La riqueza que ha surgido en la España musulmana espolea su codicia, y vuelven a coger las armas iniciando una guerra de rapiña. Los ocho siglos de reconquista son ocho siglos de saqueos y botines. Va surgiendo una aristocracia, que mejora algo el modelo visigodo, su gobierno es el arte de esquilmar a la población sin matarla de hambre. A veces no lo consiguen (no esquilmar a la población, sino matarla de hambre). Por fin conquistan la Península y se les acaban los botines. Como no tienen tierra que conquistar se dedican a saquear a su población, las persecuciones de musulmanes, judíos, protestantes... tienen el objetivo de quedarse con sus bienes. Y se vuelve a producir un empobrecimiento generalizado de toda la Península. A pesar de que el destino les otorgara la suerte del descubrimiento del Dorado. Semejante oportunidad no será aprovechada, solo servirá para aumentar la crueldad de una monarquía atormentada por sus fantasmas interiores, que legará a la posteridad el esplendor siniestro del culto a la muerte.
España, con todo a su favor, caminará en la senda de su autodestrucción, guiada por la mano firme de unos gobernantes incapaces, llegando al siglo XIX con el triste récord de ser el país más pobre y analfabeto de Europa occidental.
Esta es la historia que ha forjado al nacionalismo español. Sabe que ninguna nación ha tenido mejores oportunidades que España para ser la vanguardia del mundo y en lugar de eso ha conducido a España a un destino insignificante, degradándola al someter con saña inmisericorde a su población. Es el fracaso, no de los españoles, sino de una clase gobernante que se ha generado de una forma muy peculiar, contra la realidad del país. Una clase gobernante que es una amalgama indiferenciada de intereses de rapiña y saqueo y que los nacionalistas españoles han tomado como referencia de sus ideales. Esto explica el fracaso de España. Los nacionalistas no lo pueden reconocer, porque se descalificarían a sí mismos, y explican ese fracaso con misteriosas conjuras, expurgando sus culpas persiguiendo hasta la tortura a inocentes.
Desde finales del siglo XIX todas las expresiones que ha adoptado el nacionalismo español han ido dirigidas a castigar a ese fantasma que llama 'los enemigos eternos de España'. Las acciones del nacionalismo gobernante han ido encaminadas a dar rienda suelta a ese resentimiento, a amordazar y perseguir a quienes les recuerden su responsabilidad por los desastres sufridos. Por eso, el enemigo directo del nacionalismo español es la propia sociedad española. El nacionalismo español siempre se queja de la incomprensión del pruebo español respecto de los valores superiores que encarna la nación española. De aquí el dicho tan querido a los nacionalistas de que los españoles somos el pueblo que menos quiere a su país, siempre le andamos criticando y hablando mal de él. Lo único cierto es que esa opinión de los nacionalistas sobre los españoles pone en evidencia su resentimiento. Los nacionalistas españoles son los únicos nacionalistas que desprecian a sus nacionales. Y es que su España es sobre todo una marca comercial patrimonio de una oligarquía inculta y cruel, que se ha forjado en la conquista y la dominación, designada por la divinidad para enseñorearse de las gentes y tierras de España, sin tener que rendir cuentas a nadie de sus despropósitos, e incapaz de vertebrar una sociedad coherente, solidaria y próspera.
Esta lectura del nacionalismo español ilustra la actuación del gobierno durante la catástrofe del 'Prestige'. Primero se niegan a conocer la realidad. Ellos están en sus palacios, ministerios y cacerías disfrutando de la buena vida a la que tienen derecho por herencia ancestral, lo que le pase al pueblo les trae sin cuidado. Cuando la catástrofe adquiere dimensiones apocalípticas se dedican a perseguir a la oposición, es la antiespaña la culpable del desastre. Con lo buen gobernante que es Aznar, lástima que tenga que sufrir la incomprensión de un pueblo tan ingrato. Ese espectáculo de un nacionalismo indolente frente al sufrimiento del pueblo contrasta con los espectáculos de autoafirmación de los nacionalistas. Nada más vergonzoso que el homenaje a la bandera con el que quieren exaltar su amor a España. Y es que los nacionalistas no tienen sentido del ridículo. Cuando Franco se inventa una 'raza española' enfrentada a elementos foráneos como moros y judíos, algo fantasmal que no existe más que en su mente enfermiza, no se le ocurre otra cosa que nombrar a Teresa de Jesús santa de esa 'raza española'. Ignora que Teresa de Jesús era hija de un judío toledano. Y es que en cuanto se rasca en la genealogía de cualquier español siempre aparece un celta, un fenicio, un hereje, un judío o un musulmán antes que un godo, que fueron pocos y en sus huestes viajaban hérulos, eslavos, fineses, sármatas, hunos y alanos.
Frente a la concepción nacionalista de España, como herramienta de opresión, hay que levantar la realidad de España. Comprender a España como el territorio en el que han podido convivir, y deben convivir, pueblos, culturas, religiones e ideas muy diversas, en estrecha relación con otros mundos, culturas y continentes. Estructurando el territorio desde la libre asociación, el federalismo. Esa España del pragmatismo utilitario frente al fundamentalismo estéril, de la libertad frente a la opresión, del conocimiento frente a la superstición, de la solidaridad frente a la explotación, de la justicia frente al despotismo, de la igualdad frente a los privilegios, del amor a la vida frente a los novios de la muerte, de la naturaleza espontánea frente a la burocracia de hormigón. Esa España siempre maltratada por el resentimiento de un nacionalismo estúpido.

Juan de la Lama subir


La larga marcha:
El profesor, el Imperio y los desobedientes

A veces, las preguntas clásicas (¿quiénes somos? ¿de dónde venimos? ¿a dónde vamos?) reciben respuestas ritualizadas, por estar fuera del contexto relativo a los movimientos que las plantean, que suponen la existencia del famoso filamento que se mueve sólo con nombrarlo. Pero hay al menos dos categorías de personas que no corren ese riesgo: por una parte, el gran profesor Negri y el entorno de los post-obreristas que lo ensalzan; por la otra, el movimiento que hoy se hace llamar "disobbedienti". No hay pasado ni presente, sólo hay un futuro -creador de imágenes y totalizador- que cuenta hacia atrás, atrayéndonos.
La tesis principal que trata de desarrollar este artículo es que el profesor, en el plano teórico, ofrece obras relacionadas, experimentadas, pero también sobredimensionadas en relación a las necesidades reales del movimiento desobediente, mientras que el carácter que se da a sí mismo, actúa a favor de las teoría a lo Negri. Nada original, desde luego, pero no podemos ocultar su admiración por una correspondencia bastante bien conseguida entre teoría y práctica.
Comencemos por el pasado. En su reciente obra Imperio , Toni Negri avanza hacia una demolición y reinterpretación sistemática de la historia y de la humanidad del último milenio. No es una locura, es una operación muy lúcida tendente a sacar de sus casillas a la periodización marxista basada en la sucesión continua de las formas de producción (o modos de producción). Un poco toscamente podríamos decir que la historia de las ideas de las auto-representaciones sustituye a la de la materialidad de las fuerzas productivas y las relaciones sociales determinadas.
En esta tentativa de renovación, el capitalismo de la modernización está edulcorado; su relación con el aparato del Estado se convierte en el conflicto entre la inmanencia y la trascendencia; la función represiva de éste se atenúa en el paso del régimen disciplinario al régimen de control auto-inducido; el imperialismo desaparece, como una fase superada del desarrollo capitalista; las luchas de clases se convierten en un episodio no reproducible, etc.
En resumen, para el profesor -dado que nosotros somos el hoy reflejado por el mañana- hemos entrado en la era de la postmodernidad, en la que ese tornillo sin fin rejuvenece a la sociedad humana trasnacionalizándola y desplazando las contradicciones y dificultades a un nivel superior, es decir, global. Pero, atención, no nos encontramos simplemente ante el habitual escamoteo, muy común, que se las arregla para no revisar nunca sus propios errores, porque a nivel global hay un Imperio que lo comprende y lo significa todo.
El Imperio no es sólo el nuevo orden de la globalización (como sugiere el subtítulo del libro del profesor), sino que es también la articulación de este orden a todos los niveles, es el sistema de los poderes, es el poder imperial. El Imperio es un no-lugar, es inútil, por tanto, buscar una localización. Los Estados Unidos no son el centro del Imperio, por que no hay centro. El Imperio (perdonadme la insolencia alquímica-hegeliana) es la esencia íntima del proceso histórico humano, destilada por sus acontecimientos parciales y que contiene en sí, en el huevo, todos los elementos para culminar, gloriosamente, ese proceso. Pero, salgamos un momento de la metafísica y, empíricamente, como dice el profesor, analicemos brevemente "la pirámide de la constitución global" , es decir, cuando se observe superestructuralmente que él mismo se constituye como poder imperial.
En la cima, los Estados Unidos, que "ejercen la hegemonía del empleo global de la fuerza"; en el segundo lugar, hay "un grupo de Estados-naciones que controlan los principales instrumentos monetarios globales", esos Estados-naciones se reúnen en una serie de organizaciones (G8, Club de París, Londres, Davos); en tercer lugar, hay un "complejo heterogéneo de asociaciones (que comprenden más o menos a las mismas potencias que ejercen la hegemonía sobre los dominios militar y económico) que despliega un poder cultural y biopolítico de alcance global".
Por debajo está el nivel a partir del cual "el poder se reparte de forma más amplia y articulada sobre toda la superficie mundial". En este nivel de la pirámide encontramos dos estadios: "las redes de corporaciones capitalistas internacionales" (las multinacionales) y el "complejo de los Estados-naciones" que, de diversas maneras, producen y regulan la organización de los mercados.
El nivel inferior de la pirámide, el más grande, se compone de "las organizaciones que representan los intereses populares en el seno de la organización del poder global". Aquí se encuentran los Estados-naciones subalternos y las organizaciones que, de algún modo, representan a la "sociedad civil": las ONG en general, las asociaciones para la defensa de los derechos humanos, los grupos pacifistas, los organismos para la asistencia médica y para la lucha contra el hambre, etc.
Se trata de una bonita pirámide, que gobierna una sociedad "plana", como gusta definirla el profesor. Poder, mando, articulación del poder, representación de la sociedad civil y, por último, el pueblo. Y si el pueblo representa a la "Multitud", entonces se vuelve a cerrar el círculo: si la Multitud entra directamente en la pirámide, contaminándola (remodelándola), en ese momento el juego está hecho, sería el fin de la historia, la nueva sociedad.
No quedan más que los detalles. ¿Qué es la Multitud para el profesor? ¿Qué relacion mantiene ésta con el proletariado, con la clase obrera? La respuesta a la primera pregunta es muy sencilla: la Multitud son todos los que están sometidos al Imperio, pero cuya ciudadanía no les pertenece todavía, se trata por tanto de un conjunto cerrado y abierto al mismo tiempo, dice el profesor. La Multitud es la antagonista (aunque creo que para el profesor es una palabra demasiado fuerte) del poder imperial, la contradicción inmanente (seguro que él preferiría decirlo así) del Imperio. La respuesta a la segunda pregunta es sencilla también: se trata de una relación de inclusión total, dado que la clase obrera está privada de sus determinaciones clásicas (extracción de la plusvalía, trabajo asalariado) en virtud del viejo jueguecito de la producción inmaterial. Precisemos mejor este punto: si la producción inmaterial (intelectual, cultural, afectiva, etc) es la dominante (dentro y fuera de la fábrica) respecto a la producción material ¿por qué conservar una partición social basada en la segunda? Más aún cuando el profesor nos confirma que todos tenemos un cerebro, unas capacidades, recursos intelectuales y conocimientos que pueden ponerse en juego como "productores inmateriales". Esto ofrece grandes posibilidades a las singularidades de las que se compone la Multitud. Pero vayamos ahora a la larga marcha de los Disobbedienti. Los antiguos Tute Bianche (delantales blancos) -retoños del viejo movimiento autónomo- no han recorrido un camino muy largo, pero sí denso. Se podría empezar -omitiendo los ilustres antecedentes de Cahiers rouges y Classe ouvrière de los que, sin duda, los Disobbedienti no tienen recuerdo alguno- por la constitución de los primeros centros sociales, las zonas okupadas con una importante motivación antagonista (en otra época se habría dicho subversiva), portadores de una "fuerte" capacidad de proyectos, con la que se podría estar de acuerdo o no, pero que tenía su dignidad y su coherencia propias (sacar las contradicciones al exterior de la fábrica e invertir en lo social). Pero la fase de antagonismo duro (cesa la separación entre la casta de los instruidos y los grupos militantes), desarticulado por la crisis general de la izquierda de clase, se agotaba progresivamente, mostrando una fractura (evidente en la famosa Carta de Milán) entre la tendencia marxista tardía y la innovadora, representada por los grandes centros sociales del nordeste. Era ayer y los "Invisibles", los primeros Tute Bianche, tenían un proyecto débilmente antagonista, pero al menos reformista radical (que se podría definir, con Andrea Fumagalli, como utopía reformista), portador de cierta coherencia interna: la de la consideración de la "invisibilidad" social de grandes capas ante la proposición de la pretendida ciudadanía como factor de cohesión entre asalariados, trabajadores clandestinos, precarios y parados.
Desgraciadamente, a la debilidad intrínseca de la plataforma se añadía la interpretación de la praxis en términos exclusivamente mediáticos. Dicho de otro modo, la atención a los movimientos y las motivaciones reales de los desempleados se hacía casi nula, y los Tute Bianchi asumían una función sustitutiva y no representativa de estos últimos. Ese fue el origen de la crisis política entre los Tute Bianchi, pero también de la derrota "militar" sufrida en los días de Génova en julio del año pasado.
En esta ocasión, otro aspecto de su estrategia ha entrado en crisis, la capacidad de representar (más que gestionar) una compleja relación con las instituciones, de ahí los tratos y las mediaciones que pueden dar lugar, en cualquier momento, a la represión más dura.
Volvamos a la actualidad: los Tute Bianche desaparecen y aparecen los Disobbedienti (las juventudes del Partido de la Refundación Comunista participan en ello) que hoy tienen un documento-programa . Para los que no puedan consultarlo, vamos a tratar de sacar a la luz los principales aspectos: en primer lugar, la transferencia obligada al nivel global (Para una resistencia global a la guerra global), en el que se imagina un movimiento generalizado "tanto contra la guerra como contra las ofensivas de la patronal industrial sobre los lugares de trabajo, contra la privatización de la educación y contra las leyes racistas", que existe en realidad sólo como un conjunto de movimientos parciales no comunicados entre sí. En segundo lugar, hay una reivindicación singular, la de haber desempeñado un papel de primer orden en el proceso que ha conducido a la huelga del pasado 16 de abril (proceso en el que, en el fondo, los Disobbedienti no han aportado nada) y la bienvenida al regreso de la C.G.I.L. (sindicato comunista italiano reformista, ndt) en el terreno de lucha que oculta completamente sus motivaciones y las complejas dinámicas que lo han determinado.
Por último, en tercer lugar, el alarde de la dimensión "municipalista", lo que quiere decir, hablando claro, relaciones estrechas con las instituciones locales, abandono definitivo del antielectoralismo (¿lo hubo alguna vez?) y el paso explícito -no declarado pero sí practicado- a la estrategia del cooperativismo y la micro-empresa. El círculo se cierra, las dos largas marchas convergen, el universo paralelo del profesor Negri proporciona el contexto teórico a los programas de los Disobbedienti. La Multitud tiene ya su programa y su camino de "contaminación" del Imperio. Un compañero, hace unos dos años, afirmaba que el recorrido de los Tute Bianche era neo-reformista. Estaba equivocado, el reformismo se ha manifestado históricamente con grandes movimientos de masas de trabajadores y con luchas duras, con objetivos largamente consensuados y con el proyecto de arrancar un trozo del poder al Estado y al capital. Entre los Disobbedienti, se trata simplemente de un proyecto de "integración controlada y progresiva" en la existencia, sin intención real de modificar nada.
¡La larga marcha ya se está terminando!

Walker
(Umanità Nova) Subir


La situación venezolana

Lo que va a continuación es la transcripción de una conversación realizada con Rafa, un compañero libertario de la C.R.A. (Comisión de Relaciones Anarquistas) de Venezuela. Con ella se intenta aportar una visión distinta de la que los medios de comunicación están dando (incluso los que se llaman "alternativos"). Ni con Chávez, ni con Fedecámaras-C.T.V.-Coordinadora Democrática... Apostando por la autonomía y la autogestión

-¿Cómo anda la situación y la gente libertaria?
-Algunos alimentos escasean y la gasolina también. Todos los anarquistas estamos bien, pues no somos parte directamente de los bandos en pugna, aunque estamos en la lista de "medios contrarrevolucionarios" que circulan los chavistas por Internet. En nuestro sitio de El Libertario (nodo50.org/ellibertario) puedes leer un informe sobre lo que pasa, lejos del histerismo de ambos bandos. Lamentablemente, Internet está llena de gente que se hace pasar por medios alternativos y está desinformando tanto como los medios privados. Un ejemplo ha sido la lamentable muerte de la gente el viernes 6de diciembre. Los medios "alternativos" están circulando la versión de que ha sido un montaje de la propia oposición. Y aunque puede ser una hipótesis, es muy distinto de asegurar que "es así", sin pruebas. Para mí es algo muy grave.
Te puedo resumir nuestra posición: el paro realizado por los empresarios y la central C.T.V. no es digno, para nada, de nuestra confianza. Pero nuestro repudio al paro no significa, en modo alguno, apoyo al régimen, el cual ha caído en errores, vicios y exclusiones que dice, en el discurso, combatir. Así que estamos tratando de conectar con gente que quiera construir sin prisa pero sin pausas una alternativa a ambos bandos. De hecho hay muchos grupos en esa onda, gente de izquierda con la que se puede dar algunos pasitos, algunos, repito.
-Con los niveles de polarización en que se encuentra Venezuela (así nos pintan la situación todos los medios de comunicación al uso), debe ser muy difícil no permanecer entre dos fuegos...
-Eso hemos tratado nosotros.
-Eso es encomiable.
-Tratando de explicar que el descontento con el régimen es legítimo, mas no que la rabia la capitalicen los de antes. Por otro lado, criticando la burocracia chavista mas no su base. Con la que quizás, mas adelante, se puedan hacer cosas y ahora mismo, insertar dos valores: autonomía y autogestión.
-Parece que Chávez no ha dado respuestas al chavismo, ¿no? Las expectativas parece que se han quedado en nada, ¿no?
-Chávez es una incógnita. Lamentablemente, muchos de ellos saben que Chávez políticamente no tiene formación de nada, pero lo necesitan allí donde está para poder estar en el poder. Aquí todo está muy mezclado. Pero Chávez es gobierno y no ha "ejercido" la autoridad (así lo plantean sus propios seguidores). Por ejemplo, que no haya ningún corrupto preso, ni ningún golpista tras las rejas, que no se sepa nada de lo que paso el 11 de abril... pues a la burocracia chavista le interesa tener el "fantasma" del golpe para poder desviar la atención de las cosas importantes; como la crisis fiscal y económica. Después del 11 de abril los sectores radicales del chavismo creían que era la oportunidad de radicalizar la revolución. Pero desde arriba cortan la participación... Es increíble cómo Chávez reproduce las maneras de sus predecesores: cambiarlo todo para que no cambie nada. Por ejemplo, desde comienzos de noviembre el sector oficial le dio la bienvenida a la "navidad", organizando fiestas en las calles, con arbolitos navideños y gaitas, poniendo avisos de prensa...
-¿Las bases chavistas quieren más? ¿Quieren cambios en su situación, en sus vidas? ¿Esperan que el régimen se lo proporcione o ya saben que sólo será posible si por sus propios medios lo procuran?
-Las bases chavistas sí quieren más, pero creen que no será posible por el "saboteo del golpismo". Es decir, excusan todos los errores del gobierno diciendo que Carlos Andrés Pérez esta detrás de un plan desestabilizador permanente, que no deja a Chávez trabajar (sic). Y lo peor, es que sus criticas son calladas por ellos mismos "para no dar argumentos a la derecha" (sic)
Chávez es el muro de contención entre este sector radicalizado y el sector moderado que ha venido ocupando todos los cargos de los ministerios: el P.P.T., el M.A.S. oficialista, el M.V.R. Así que los sectores de base han ido cediendo en sus propias reivindicaciones por lo que ellos consideran "la defensa de la revolución", pero ya muchos están hartos de ser la carne de cañón del gobierno. Un ejemplo fueron los chavistas que están dentro de la universidad. Luego de varias acciones, como la toma del rectorado de la U.C.V., la línea que les impusieron fue hacer acciones de calle en defensa de Chávez y paradójicamente, no realizaron más cosas dentro de la universidad. Es decir, perdieron el espacio de base que tenían. Así sucede en las comunidades y en los diferentes espacios. Con esa gente de base, creemos que, cuando vean por sus propios ojos lo que significa la burocracia del Estado, podamos hacer cosas en conjunto. Algunos ya han circulado documentos con leves criticas al "proceso", leves porque me imagino que no quieren ser tildados de traidores.
-Por acá los informativos televisivos dicen que se está empezando a vislumbrar una salida electoral a la crisis, que Chávez está siendo ya proclive a ello. ¿Se dice por ahí lo mismo?
-Sí. De hecho, lo esperamos tanto que ya tenemos adelantados los documentos que vamos a circular. Las burocracias terminarán pactando en lo electoral el reparto de la torta para que a todos les toque un pedazo. La vía será una enmienda de la Constitución que permita adelantar las elecciones. Por lo menos esa es la línea del P.P.T.
-Y ante ello, ¿qué opinan las bases chavistas?
-Que es una traición. Por eso, las conversaciones se llevan con mucho cuidado y discreción, pues Chávez se ha cansado de decir que los otros son unos golpistas y que sus métodos están amañados.
En lo personal me va a encantar cómo lo explicarán a su gente. Acá no hay discusión política, la que hay es muy primitiva. Las discusiones están llenas de adjetivos e insultos sin sustancia, cada bando niega a su contendiente. Así que la oposición tendrá que aflojar también en su originario "que Chávez renuncie ya".
-¿Por qué las bases chavistas no han tomado el control de fábricas y han actuado de forma autónoma a la burocracia chavista? Sería lo lógico, ¿no?
-Seria lo lógico... Pero no, porque por un lado no hay organización sindical que internalice ésto entre sus afiliados. Es decir, los obreros no saben lo que esto significa en su totalidad, porque Chávez ha utilizado este argumento más como amenaza que como estrategia política y Chávez por otro lado ha declarado la "inviolabilidad de la propiedad privada".
-Entonces, las bases chavistas no son tales, ¿sólo adeptos al poder?
-Hay de todo, no podría generalizar. Hay quienes están en los Círculos Bolivarianos con las mejores intenciones, haciendo trabajo muy valioso de base, y otros, a mi entender más que los anteriores, para los cuales la palabra revolución es sinónima de un salario seguro. Un ejemplo en lo sindical: yo comparto que la C.T.V. es un organismo corrompido, pero para sustituirlo es necesario, creo, una estrategia de corto, mediano y largo plazo, educando a la gente en la visión de un sindicalismo distinto, organizando sindicatos, propagando un programa... Pero el chavismo se ha quedado solo en la amenaza de derrocar a la cúpula de la C.T.V. Para esto organizaron unas elecciones sindicales... ¡las cuales perdieron! Y argumentaron que era por culpa de una estafa electoral, ¡pero ellos fueron quienes las organizaron! Así que han tratado de tener bases sindicales con un cortoplacismo que espanta, a punta de dinero, prebendas y discursos, pero sin una estrategia de mediano y corto plazo, porque la visión de hacer política es, y en esto uno de los responsables es Chávez, la militarista, la confrontación ahora, la medición de fuerzas ahorita.
-La revolución es sólo verborrea del poder para mantenerse en él... La revolución no es "sentida", tan "querida" por las bases que les haga auparse en su autonomía... ¿no? Los niveles de maduración por las dinámicas llevadas no han conducido a ello, ¿no?
-Correcto. No hay autocrítica: todo es culpa de los otros, del golpismo, de C.A.P., del FMI, del imperialismo, de los marcianos... Si eliminamos al "otro", todo mágicamente se arreglará. Por ejemplo: los medios de comunicación privados, es cierto, han desarrollado una campaña de información muy sesgada, pero el chavismo ha sido incapaz de montar sus propias dinámicas de información que no reproduzcan lo que critican. Así que ver el Canal 8 (el del Estado ), es como ver Globovision pero con todo volteado. Para el Canal 8, no pasa nada, el paro fracasó, etc., etc.
-"El realismo mágico" latinoamericano...
-Desde arriba han tratado de tener sus propios diarios, pero las experiencias han fracasado, no por falta de lectores, que los tenían, sino por el desastre administrativo y la corrupción interna. Por ejemplo, El correo del presidente. Así que es dual el apoyo que dan a los medios comunitarios, quienes hacen el trabajo de contra información para el Estado. Por supuesto el Estado apoya a quienes les garanticen cobertura política. Autonomía difusa: recibes los equipos de transmisión, en el caso de la radio, en calidad de comodato, no eres dueño, los tienes a tu cargo por un tiempo. Eso te vincula infinitamente con el Estado, como gestor de una radio comunitaria. La autocensura es evidente, por el miedo a desagradar a quienes te brindan el apoyo.
-A medio plazo, ¿cómo se vislumbra, pues, la situación?
-Yo creo que la cosa se decantará en las elecciones.
-¿Repetirá Chávez?
-Me imagino que Chávez convencerá a los suyos para hacer campaña y tratar de derrotarlos por los votos. Así que pegando carteles de campaña, y dando panfletos, las bases del chavismo ocuparan sus próximos meses.
La gestión gubernamental de Chávez ha sido muy, muy mala, pero la crisis económica ha sido solapada por la crisis política... Los ingresos extraordinarios por la subida del petróleo han llenado las arcas del Estado varias veces y vueltas a vaciar en planes y gastos populistas.
-Con las elecciones, también se le desgajará al chavismo el sector más radical, que ha de apostar por caminos autónomos, ¿o no?
-Eso podría uno esperar... pero quizás, solo quizás, puedan ser seducidos de nuevo con eso de "derrotar al golpismo con los votos" y vuelta a empezar de nuevo. Yo creo que si las elecciones fueran mañana, Chávez gana de nuevo, porque la oposición no tiene un líder fiable, primero; segundo, su discurso no se conecta con las clases populares; tercero, su vocería esta a cargo de políticos de antaño, de la IV Republica, por lo que la noción, que mucha gente comparte, es que "prefiero a Chávez antes que volver al pasado". Yo creo que una estrategia más sólida debería ser dejar a Chávez gobernar y que la crisis económica muestre su rostro y la incapacidad del Estado para mejorar los niveles de vida de la gente, más los casos de corrupción... Creo que ambos bandos tienen más o menos la misma capacidad de convocatoria.
-Es decir, que de guerra civil, nada de nada...
-No. Hay grupos de incontrolables de ambos bandos, pero aquí las muertes del 11 de abril y las muertes del pasado viernes han calado hondo. Quizás hay que poner la lupa en los sectores del chavismo radical que están armados, si llegaran a desligarse del chavismo, cosa difícil, pero que efectivamente podría suceder.
La capacidad de autoengaño es tremenda. Ninguno de ellos pregunta qué pasa con Lucas Rincón, por ejemplo. El oficial de confianza de Chávez que anunció al país, ese 11 de abril, que Chávez había renunciado. Luego de la vuelta de Chávez al poder, el tipo no sólo que no fue reprendido públicamente, ¡lo ascendieron a ministro de la defensa! ¡Y a los pocos días a embajador fuera del país! Hoy ya lo pasaron al retiro, pero nadie, del chavismo, se ha preguntado por qué hizo ese anuncio, por qué sigue siendo hombre de confianza, por qué lo premiaron, por qué no lo enjuician "por golpista"... Aquí funcionan las amnesias interesadas, los olvidos por conveniencia... Yo no olvido. Hay cosas de ambos bandos que te obligan a distanciarte. Coherencia, digo yo, un mínimo de ética. Por aquí se dice que no hay nada más adeco que un bolivariano... La misma matriz cultural, la cual tiene que ser sustituida para que exista un cambio, de la naturaleza que sea.
-Oye, y desde aquí, aparte de hacer circular la información, ¿podríamos hacer alguna cosa más? Si te parece, arreglo la conversación y la meto dentro de la "lista canarias libertaria".
-Como quieras, compañero. Seria útil, pues lamentablemente algunos anarquistas de fuera nos critican diciendo que somos parte de la "contrarrevolución". Por otro, hay quienes están circulando una supuesta corriente anarcochavista (sabemos de los mensajes que circulan por A-infos y por listas así). Yo creo que para nosotros la postura es clara: hay que construir la alternativa con los sectores con los que se pueda, tratando de dar pasos firmes, sin prisa, pero sin pausa. Ojalá esto fuera una revolución, aunque sea de tipo marxista. Uno tuviera otro ángulo de oposición, de crítica, de confrontación, y de construcción inclusive... Pero, lamentablemente, es más de lo mismo, con algunos avances y muchos retrocesos.
Estamos pensando cómo "capitalizar" el descontento a futuro con las fuerzas armadas y avanzar unos pasos en esa dirección. Militares a los cuarteles, objeción de conciencia, cero instrucción militar en los liceos... Creo que en un futuro próximo, como están las cosas ahora, es posible abrir esas ventanas, pues se habla mucho del error que significó darle beligerancia a los militares.

Nelson Méndez Subir


Estamos insatisfechos

Estamos insatisfechos de "cómo están las cosas", tanto social como personalmente. Nos enfrentamos a crisis ambientales, políticas, económicas y de salud que están poniendo a prueba la existencia del planeta y la nuestra propia como seres humanos.
Nos damos cuenta de que el tabaco y el alcohol provocan los problemas de salud principales, que un accidente contaminador extiende sus efectos a otros lugares del planeta, que los pesticidas con que se rocían las viñas perjudican a los hijos de los agricultores y al consumidor, que la ayuda militar nunca es humanitaria y promueve la violación de los derechos humanos, que la eliminación de los bosques tropicales altera la temperatura de todo el planeta y que los productos químicos tóxicos vertidos en la parte alta del río envenenan a la gente que vive río abajo. Los denominamos problemas aislados, reduciendo los rompecabezas completos a piezas separadas, ignorando las relaciones entre las partes. La sociedad actual venera los nombres (las cosas en sí) y desprecia los verbos (los procesos).
Actualmente la civilización intensifica cada vez más su complejidad, nuestras vidas diarias están compartimentadas. Nos vemos obligados a mantener ocultas nuestras emociones cuando estamos trabajando y desde niños se nos enseña a hacer callar a nuestros cuerpos. Nuestra vida espiritual es a menudo relegada por la urgencia de la supervivencia económica. Aisladas del apoyo de la comunidad, las familias ya no llevan la casa ni crían a los niños colectivamente. Muchos padres no viven en la misma casa que las madres, y gran parte de ellos no participa en la vida de sus hijos. El significado de la familia y de comunidad se ha vuelto confuso, su envoltura frágil.
Enseguida nos dejamos conducir al conformismo, desalentados de trazar los mapas que puedan guiarnos hacia la búsqueda en colaboración de un cambio fundamental. La educación se centra en enseñar a los niños a aceptar, a competir y a conformarse más que a cuestionar, a colaborar, a inventar. Siendo jóvenes no aprendemos a buscar nuestra propia voz ni a poner a prueba el valor de lo que se da por sentado.
Al tener que escoger entre opciones alternativas mutuamente excluyentes, dividimos nuestro mundo en ganadores y perdedores, amos y esclavos, superiores e inferiores, ricos y pobres. Tales divisiones jerárquicas se ven reforzadas por una moralidad interesada. Escogemos entre lo que es bueno para mi mente o mi cuerpo, para mí o para ti, para mi negocio o para el ambiente, para la seguridad de mi país o para la vuestra, medios y fines se contradicen, pavoneándonos y maldiciendo para defender lo que decretamos arbitrariamente como el lado correcto de este muro de papel de seda. En vez de honrar nuestras diferencias étnicas y de género con el respeto mutuo, confundimos la igualdad de oportunidades con la homogeneidad, destruyendo nuestra diversidad e imponiéndonos la banalidad de una monocultura de masas.
Si defendemos la libertad como una integridad en la relación, nuestro yo podría entenderse como relación, no como entidad singular, y la libertad existiría para nosotros, no únicamente para mí.
Cada vez es más claro que nuestro bienestar está ligado a unas condiciones de bienestar global: Seremos sólo parcialmente libres si ignoramos o descuidamos la libertad de nuestra comunidad; nuestra libertad es incompleta si nuestro privilegio depende de la privación o dominación de nuestros vecinos; sólo seremos parcialmente pacíficos si permitimos que otros hagan la guerra en nuestro nombre; no podemos ser buenos padres mientras nuestros hijos no tengan la familia, el alimento y los medios para desarrollarse; y sólo protegeremos a medias nuestro entorno mientras nos aprovechemos de una economía mundial que destruye la Tierra. ¿Cómo vivir?
Sólo en una sociedad donde las relaciones interpersonales sean horizontales, donde la voluntad de uno no esté sometida a la de otro. Una sociedad en la que decidamos libremente aquello que queremos ser, tengamos la posibilidad de serlo y nos podamos desarrollar como seres humanos, será una sociedad libre.
Una sociedad donde prime el interés común en lugar del beneficio y lucro personal. Donde no exista la propiedad privada, ni de los medios de producción ni los personales, porque no sea necesario. En una sociedad donde no exista la explotación del hombre por el hombre no podrá existir el enriquecimiento personal ni la diferencia de clase.
Una sociedad en la que la economía busque la satisfacción de las necesidades de la población en lugar del máximo beneficio particular vaciará de sentido la competencia y el mal uso y abuso de los recursos naturales.
En una sociedad donde la fuerza no sustituya a la razón dejará aún más sin sentido la guerra y los ejércitos.
Una sociedad solidaria no deja lugar a la esclavizante competencia. ¿Cómo llegar?
Hoy podemos empezar a construir esta sociedad en nuestras relaciones más cercanas. Asociándonos y organizándonos con nuestros afines, con nuestros iguales tal y como queramos vivir mañana.
Por la anarquía.

Endridema Subir


Los clientes de la prostitución

En la organización tripartita del sistema prostitucional (personas prostituidas, clientes y proxenetas) son siempre las prostituidas el objeto de las reacciones de rechazo o de desprecio. Los proxenetas rara vez son cuestionados (a partir del desmantelamiento de las redes de pederastas la cosa ha cambiado, pero sólo en lo relativo a estas minorías). Los "clientes" siempre están justificados, son excusables. Son la parte invisible de un escenario del que, sin embargo, son los protagonistas. El público tiene una mirada complaciente, incluso cómplice, hacia estos hombres que, al fin y al cabo, no hacen mal a nadie al comprar lo que les conviene...
¿Quiénes son esos hombres que compran servicios sexuales? Los prostituidos nos lo dicen: son hombres como los demás, de todas las condiciones sociales y de todas las edades.
El primer estudio sociológico sobre los comportamientos sexuales de los seres humanos se remonta a 1948. El informe Kinsey, que tuvo mucha repercusión en su época, estudiaba a cientos de individuos americanos masculinos y blancos, e indicaba que un porcentaje importante de ellos había recurrido a la prostitución. Sin embargo, la muestra era demasiado restringida para servir de verdadero documento de trabajo. Hemos de hacer referencia también a otro informe, publicado en 1970 (el informe Simon) que precisa los datos sociológicos. Desde hace cerca de veinte años, sobre todo en los países escandinavos, se van publicando otros informes sociológicos, como los de Borg, Mansson, Prieur, Taksdal y otros.
El elemento principal que se extrae de esos análisis es que la adquisición de servicios sexuales es una hecho masculino (sólo un 0,3 por ciento de la población femenina admite haber recurrido a ellos, lo que no es significativo en este contexto).
Los investigadores han afinado sus instrumentos referenciales con el fin de conocer los parámetros necesarios a los hombres para recurrir a la prostitución. Los estudios conducen a pensar que influye mucho la historia personal de cada uno de ellos, pero también el contexto cultural. El porcentaje de los que han recurrido a los servicios de prostitución varía entre un 3 y un 13 por ciento de la población masculina según los países.
En la prostitución no importa tanto la sexualidad, es decir, el intercambio entre el "cliente" y la prostituta, como la dominación de carácter sexual.
Esta relación se inscribe en una relación de dominación sobre las mujeres (o los homosexuales considerados como mujeres) que ha generado la sociedad patriarcal machista. Los "clientes" que expresan sus necesidades de "pagar" en contrapartida de una relación sexual dan por sentado el carácter efímero de la relación así como la ausencia de compromiso y de responsabilidad. Algunos se quejan de que su pareja no satisface sus deseos ocultos y se justifican de este modo. En la relación con una prostituta, dicen, se puede hacer todo, se puede uno abandonar a sus impulsos, ser libre de dejarse ir sin sentimiento de culpabilidad, dar rienda suelta a los deseos eróticos prohibidos.
Si la prostitución no es más que un rito de iniciación para los jóvenes, como lo ha podido ser en el siglo XIX, o una excursión de compañeros a los burdeles, siempre forma parte del imaginario masculino de la sociedad patriarcal. El hecho de ir a ver a una prostituta no es anodino, sino origen de fantasmas, imágenes de mujeres ofrecidas al deseo, y siempre satisfechas por el "cliente" sin las complicaciones de una relación a dos, signo de una afectividad infantil. La liberación sexual de los años 70 no ha modificado el sistema prostitucional. Lejos de llevar a una relación de igualdad entre hombres y mujeres, ha reforzado en unos cierto sentimiento de poderlo exigir todo y obtenerlo todo, y un sentimiento de inferioridad ante las mujeres conscientes de sí mismas en otros.
Algunos países tratan de responsabilizar a los "clientes", de hacerles tomar conciencia de que son cómplices del sistema de la prostitución, de que, al adquirir servicios sexuales, participan en el desarrollo de las redes de proxenetismo.
Canadá ha puesto en marcha, desde hace ya años, un sistema de atención animado por los mediadores sociales. Allí pueden los "clientes" acudir según sus necesidades y hablar de sus problemas.
En San Francisco, California, una superviviente de la prostitución, Norma Hotaling, ha creado en 1995, con la ayuda de los poderes públicos, una escuela de "clientes", la John's School. La policía y los médicos colaboran en el programa. El Estado es prohibicionista, como en todo el continente norteamericano (excepto Nevada), por lo que cuando son acusados los "clientes", tienen dos posibilidades: ser condenados a trabajos de interés general o pagar una multa de 500 dólares y participar en una jornada en la escuela. Antiguas prostitutas cuentan su vida y las violencias sufridas. El programa es psicológicamente fuerte, con situaciones simuladas, etc.
Habrá pocos reincidentes por parte de los voluntarios; sin embargo, al ser anónimos, no se puede analizar el grado de toma de conciencia en estudios sociales o psicológicos, al no ser una demanda real del "cliente". Lo cierto es que ese programa ha conocido cierto éxito y varias otras ciudades lo han adoptado.

La elección de Suecia
El 1 de enero de 1999 entraba en vigor la ley titulada "La paz de las mujeres", votada por el Parlamento por 182 votos a favor contra 92, que criminalizaba "la compra de servicios sexuales" en la calle, los centros de masaje o los burdeles, por consituir una actitud discriminatoria contra las mujeres. Esta ley se sitúa dentro del marco de una reflexión global que se remonta a más de veinte años atrás entre las mujeres socialdemócratas y feministas, sobre todo para erradicar la prostitución. Los proyectos de ayuda a quienes desearan salir de la prostitución han comenzado a llevarse a la práctica.
A partir de ahora, el intento de comprar servicios sexuales es punible según el código penal y se incluyen toda una serie de disposiciones sobre penas agravadas en caso de violencia sexual, incluida la conyugal.
Al cabo de un año, según la policía, de las 300 prostitutas que había en las calles sólo 80 permanecen activas. En los centros de masaje, que acogen a dos tercios de la prostitución, las cifras han bajado igualmente. Los "clientes" no quieren escándalo, ni pasar por un tribunal por su actitud discriminatoria contra las mujeres.
Esta ley planteaba dificultades pues, si el gobierno había dotado a la policía con medios financieros suficientes para atrapar a los "clientes" (siete millones de coronas), las modalidades de aplicación seguían siendo confusas: ¿la policía debía intervenir durante la adquisición de los servicios o después de la prestación de los mismos, exigiendo el testimonio de la prostituta?
Hoy en día, si bien las infracciones han disminuido (94 en 1999, 92 en 2000, 86 en 2001) gracias al descenso de la prostitución, las sanciones han aumentado (10 multas en 1999, 29 en 2000, 38 en 2001) porque los tribunales se apoyan ahora en una jurisprudencia.
La decisión de Suecia de penalizar a los "clientes" de la prostitución ha venido impuesta por una voluntad política de luchar eficazmente contra todas las violencias dirigidas a las mujeres, considerando la prostitución una violencia trivializada pero muy real.
El contexto político se prestaba a ello: paridad hombres-mujeres casi total en el gobierno, en el Parlamento, en los consejos regionalesy los ayuntamientos en las diferentes elecciones de 1994. ¿Se deberá a eso?
La penalización hace intervenir a la policía, la justicia y, si se han tomado disposiciones para ayudar a las prostitutas, los "clientes" dejarán de serlo por defecto y no por una verdadera toma de conciencia. Suecia tiene desde hace mucho tiempo disposiciones legales para llegar a la igualdad de sexos, para luchar contra el sistema patriarcal, la educación sexista en la escuela, las campañas publicitarias de prevención de la violencia en los distintos medios de comunicación, etc.
La prostitución afecta a la opinión pública cuando concierne a los menores. Resulta banal cuando afecta a los adultos, llevando a pensar en el mundo de lo prohibido, de la imaginación, promovido por la sociedad patriarcal. Desaparecerá cuando la sociedad se base en relaciones de igualdad, donde no exista dominación de un sexo por el otro y no produzca beneficios a las grandes redes. Pero, para llegar a eso hace falta una voluntad política de transformación total de la sociedad.

Jocelyne
(Le Monde libertaire) Subir


¿Cortina de humo o telón de acero?

Siempre se ha dicho que la policía no es tonta, y desde luego los gobiernos tampoco lo son. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, es decir, intentando desviar la atención de la opinión pública de la inutilidad del Estado para enfrentarse al desastre del Prestige, y para enfrentarse a cualquier cosa que no sea defender sus intereses, el gobierno "popular" nos regala una nueva reforma del Código Penal.
El procedimiento desde luego no es nuevo y ha sido utilizado por este y otros gobiernos en numerosas ocasiones. El caso más reciente en España ha sido la Ley Orgánica de Calidad de la Enseñanza. Primero se crea una falsa alarma social: Sesudos estudios de estadística comparada demuestran que los escolares españoles son incapaces de leer y comer galletitas saladas al mismo tiempo, como nuestro querido emperador G. W. Bush. Después, respondiendo a la polémica falsamente creada por sus medios de comunicación se plantea una autentica y feroz contrarreforma de la enseñanza, resucitando afamados conceptos de la "nueva pedagogía" como la revalida al finalizar el bachillerato o los itinerarios para segregar a los más "torpes" (más bien a los hijos de los obreros) e intentando sepultar para siempre la posibilidad de que haya en este país una educación laica, gratuita y de calidad para todos.
Así con la reforma del Código Penal se empezó montando un vergonzoso escándalo porque una juez de vigilancia penitenciaria soltó a un par de etarras en el más estricto cumplimiento de sus leyes. Todo esto aderezado además con ciertos programas de cámara oculta que mostraban cómo actuaban ciertas bandas de rateros (cosa curiosa, casi siempre formadas por emigrantes "ilegales") a los que los pobrecitos policías no "podían" hacer nada porque los soltaban los jueces. O la noticia de que cierto sujeto había sido detenido noventa y tantas veces por pequeños hurtos (extrañamente este hombre era argelino).
En estos y otros asuntos estaba la creación del "clamor popular", habían conseguido ya que los partidos de "izquierdas" pidieran más policía en la calle… cuando sobrevino el desastre ecológico. Una vez fracasado el plan A: "Esto no ha sido ná" con un férreo dispositivo de censura televisiva, se pasó al plan B: "Esto lo arreglo yo en dos patadas" con llegada masiva de subvenciones de todo tipo para intentar tapar la boca de los gallegos y testimonial presencia del ejército para limpiar chapapote. Visto que después de mes y medio la mierda seguía llegando a todas las costas del norte, arruinando flora, fauna y modo de vida de los que allí habitan, mostrando a los que lo quisieran ver el rostro más ruin y miserable del capitalismo internacional, se opta por el plan C: Cortina de humo o "Reforma del Código Penal para castigar ejemplarmente a terroristas y pequeños delincuentes".
Pero no nos engañemos, esta nueva reforma tiene mucho más calado y es mucho más importante que su mera función ocasional de cortina de humo. Aparte de sus propuestas más abyectas, como la obligatoriedad de la delación para conseguir el perdón, luego retiradas siguiendo la máxima leninista de los dos pasos adelante y uno atrás, esta reforma se deja llevar por el más inhumano y revanchista espíritu de venganza contra aquellos que osan atentar contra el Estado ampliando la pena máxima de prisión de treinta a cuarenta años, además de no permitir que los condenados por este tipo de delitos se acojan a ningún tipo de redención de pena y deban cumplir esos cuarenta años enteros. Con esta cadena perpetua encubierta se supera incluso en crueldad a la dictadura de Primo de Rivera, que fue quien fijó en treinta años la pena máxima del ordenamiento jurídico español, quizá aconsejado, no lo sé, por sus ministros del PSOE, más humanos ellos.
Por otro lado, esta reforma universaliza la figura de la prisión preventiva. Aznar y sus ministros, quizá aconsejados por el Capo de tutti i Capi, Berlusconi, que debe recordar con añoranza aquellos maravillosos años del plomo en Italia; o quizá asesorados por sus mayores, fieles y afamados servidores del Estado fascista español, quieren volver a aquellos buenos viejos tiempos en que la gente se pudría en la cárcel en espera de un juicio que nunca llegaba.
Anteriormente la prisión preventiva se aplicaba sólo para aquellos delitos considerados graves (penados con más de seis años de prisión), a partir de ahora se podrá aplicar a los delitos penados con más de dos años, es decir, casi todos. Además de combinarse con una serie de criterios que se dejan al albur de nuestros muy democráticos e independientes jueces, como la existencia de antecedentes, la sacrosanta alarma social, la posibilidad de destrucción de pruebas o la posible pertenencia a alguna organización o banda del reo. Es decir, los jueces podrán, preventivamente eso sí, encarcelar a quien les de la real gana.
También se pretende alargar el período de detención antes de pasar a disposición judicial de tres días a cinco días, diez en casos de terrorismo, se ve que los "pobrecitos" policías no podían torturar todo lo que querían en sólo tres días.
Simultáneamente, el Estado español, no contento con tener la más alta tasa de presos de la Unión Europea, ni de intentar criminalizar y demonizar a los "extranjeros" que vienen a este país escapando del hambre y la miseria provocada por la rapiña del capitalismo rampante, se pone la venda antes que la herida y anuncia, a través del ministro del ramo (del ramo de la represión, claro) la construcción de siete magníficos y nuevecitos centros de exterminio para intentar absorber la más que previsible avalancha de presos preventivos que se va a producir.
Quién sabe, quizá quieran solucionar el problema de la vivienda metiéndonos a todos presos.
Mientras tanto, el atontamiento concienzudo de la sociedad prosigue imparable, operaciones triunfo y grandes hermanos que no dejan ver al verdadero Gran Hermano que nos acosa implacable. Esperan conseguir que seamos como aquel turista estadounidense que al preguntarle qué le parecían las nuevas medidas de seguridad en los aeropuertos, después de haberle sometido a horas de humillantes y vejatorios registros respondió: I just can say: Thank you (sólo puedo decir: gracias).
Pero no. Nosotros que sabemos que el único robo es la propiedad, y que la justicia social y la emancipación del ser humano nunca se detendrán por más cárceles que el Estado, cualquier Estado, construya, todavía tenemos muchas cosas que decirles y darles, y desde luego las gracias no va a ser una de ellas.

Héctor V. Subir


Prestige: apoyo mutuo o Estado

La crisis del Prestige ha puesto de relieve el verdadero rostro del Estado y el carácter universal, en el tiempo y en el espacio, de ese instinto solidario que todos los humanos poseemos y que los anarquistas llamamos apoyo mutuo.
Lo primero que tenemos que dejar bien sentado es que la cadena de sucesos que ha causado uno de los mayores desastres ecológicos de Europa occidental no ha sido una catástrofe natural, provocada por una Naturaleza desatada, ni una calamidad inevitable con la que tengamos que aprender a convivir. Solamente la rapiña económica y la complicidad política son responsables del accidente y de sus consecuencias: sociedades anónimas que se ocultan tras sociedades anónimas, barcos con banderas de conveniencia, buques ruinosos para transportes peligrosos, inspecciones complacientes de funcionarios indolentes, decisiones electoralistas de políticos de vía estrecha...
Muchos han afirmado que el caso Prestige ha mostrado la necesidad del Estado para garantizar el bienestar y la seguridad de sus ciudadanos, puesta en peligro por un aparato estatal débil e ineficaz, desmantelado por el neoliberalismo gobernante. Pero lo cierto es que el Estado ha funcionado correctamente como lo que es: una herramienta puesta al servicio de la clase dirigente. Que se lo digan a Isidoro Alvarez, patrón de El Corte Inglés, que fue capaz de llevar de cacería a todo el gobierno gallego mientras el Prestige se iba a pique, que se lo digan a Fernández Tapias, propietario del remolcador Ría de Vigo, a quien se le permitió negociar el precio del rescate del Prestige a pesar de que su barco estaba al servicio del Estado español, que se lo digan a Cesar Alierta, presidente de Telefónica, que ha puesto Antena3 al servicio de José María Aznar en pago a los favores recibidos por su empresa, que se lo digan a Francisco Álvarez Cascos y a Manuel Fraga, políticos nefastos convertidos por la televisión estatal en brillantes estadistas. Todos ellos responderán que el Estado funciona, pues ha sido su paraguas frente a las críticas, su defensa frente a la indignación popular, su tabla de salvación frente a una marea negra que ha estado a punto de hacer naufragar al Partido Popular.
El Estado español ha funcionado correctamente, a no ser que seamos como esos bienpensantes de la oposición política que aún creen en la bondad del Estado y en los Reyes Magos (uno de los cuales incluso llegó a bajar brevemente a una playa gallega). Lo que se ha demostrado una vez más, por si hacía falta, es que el Estado más moderno y la tecnología más avanzada no pueden hacer nada, que no son nada ante la firme voluntad de un pueblo de defender lo que es suyo, de arrimar el hombro todos unidos para sostener su dignidad, de pasar por encima de fronteras autonómicas y estatales para demostrar que no hay más patria que el mundo. Lo que se ha demostrado una vez más es que nada puede detener a una comunidad que puede y sabe organizarse con autonomía y sin dirigismos, a una humanidad que por instinto de supervivencia practica la solidaridad, que todo lo suple el ejercicio libre del apoyo mutuo por una sociedad ejemplar.
Se ha criticado que las tareas de limpieza las hayan protagonizado los voluntarios en lugar de hacerlo los técnicos de TRAGSA o los militares profesionales. Sólo desde el deseo ferviente de apuntalar al Estado puede afirmarse que los hombres y mujeres que han limpiado el chapapote han bajado a las playas como si fuesen una ONG más; los primeros que han sacado el fuel con sus manos han sido los pescadores, las mariscadoras, los vecinos de la Costa da Morte, practicando la acción directa, no la caridad. Es ahora, cuando han aparecido los profesionales de TRAGSA y los militares, cuando han surgido los problemas: retrasos interesados en la limpieza, desinformación, etc. En Galicia ha quedado claro que el anarquismo es el orden natural y el Estado es el caos establecido, que el anarquismo quizá sea una utopía, pero que pensar que el Estado es capaz de asegurar la supervivencia de nuestro planeta y de sus habitantes es, sencillamente, una quimera.

Antonio Arbeig Subir


Hasta las narices de ser radical

Cuando se me plantea un problema social o político y doy una repuesta con un planteamiento libertario, la gente, la misma que te pide soluciones, te dice "eso es muy radical". Me acuerdo una vez, cuando un grupo de vecinos estaba protestando en la puerta del ayuntamiento por unos alquileres. Un periodista, conocido mío, se me acercó y me comentó: "no veas qué morro, quieren un alquiler por los suelos". Enseguida le contesté: "de puta madre. Además, tendrían que ser gratis". Al acto me contestó: "es que tú eres muy radical". "¡Toma!, le respondía, ¿acaso no tenemos el derecho al techo?
Así se terminaba el breve diálogo. Historias como esta se suceden a lo largo del día. Todas terminan en que uno es demasiado radical. Me pregunto, ¿se habrán dado cuenta, éstos demócratas, defensores de las libertades y los derechos humanos, que si no tienes plata no tienes ningún derecho? ¿Sabrán que el que no curra no cobra y el que no cobra no tiene nada de nada? ¿Acaso la situación no es radical?
Cuando la empresa te echa porque el encargado de turno no te quiere en su sección, cuando el casero te pide el mes y no duda en desahuciarte, cuando el banquero te embarga sin dudarlo, esos no son radicales. Digamos que esos son modelos de ética y comportamiento a seguir. Digamos que esos son personas razonables y moderadas.
Si realmente el modelo a seguir es el de exprimir a tu prójimo, porque además te pagamos por ello; si, efectivamente, de una forma constante y radical nos están diciendo que somos una pieza de ajedrez, ¿cómo no rebelarnos de una forma contundente?
Así, pues, cuando los que saben, los que se creen imprescindibles no saben argumentar su opinión o ven que hay alguien que opina algo mucho más razonable y humano pero fuera del pensar único, la única repuesta tajante es la de radical. En este punto, llegamos que en este mundo plural donde la genialidad es que todo el mundo puede opinar y dar una vez más una muestra de pluralidad política, vemos que no lo es. Enseguida nuestra opinión es tachada de radical y pasamos a ser los políticamente incorrectos y a estar desacreditados ante la opinión pública. Ya que alguien se ha encargado de crear la opinión de que todos aquellos que son radicales y políticamente incorrectos son malos y no saben lo que dicen. Entonces, no solo estamos ante una opinión de los más listos y los imprescindibles, sino que también estamos ante un modelo moral y social de comportamiento.
Si mañana uno de nosotros sufre una injusticia, por ejemplo, te han subido el alquiler 5.000 pesetas, por parte del casero diremos "qué injusto" o "jo, cómo se ha pasado", pero nunca diremos "qué radical". Los políticos de izquierdas dirían "qué barbaridad, como mucho cobrale 1.000 o 2.000 pesetas más". Eso seria lo justo y lo moderado para ellos. Porque lo contrario, lo gratuito, seria ir en contra de la libertad de poder poseer, es decir, de la propiedad privada, a pesar de tu bolsillo. Da igual que necesites una casa para poder desarrollarte como persona o mejor dicho como animal racional, ¿o es que nos hemos olvidado de que somos animales que nos tenemos que guarecer del frío? Lo lógico es que como zoompoliticon, animales políticos, creemos una sociedad en que podamos obtener todas las necesidades básicas de una forma directa. Este modelo o esta forma de ver la situación, es contraria a la de poseer y la de ganar, por lo tanto no merece ser escuchada. Es así como la idea se convierte en radical y políticamente incorrecta. Los políticos defenderán que lo que es moderado es la propiedad privada, ya que todos podemos acceder a ella, a pesar del prójimo, por lo tanto, todos estamos y aceptamos el mismo juego, aunque la mayoría no gane. Además, ¿quién les paga?
Ahora bien, si nosotros por defender nuestra opinión somos unos radicales, recordemosles que ellos también. ¿Quiénes son los que preparan las guerras? ¿Quién derrama el petróleo por los mares? ¿Para quién trabajamos sin cesar?
Es hora de dar la vuelta a la tortilla y decir que son ellos los políticamente incorrectos y los radicales peligrosos, quienes tienen las bombas, los medios de producción y la producción. Hacer ver que nuestra postura simplemente es opuesta y que es realmente la más válida para todos, incluidos ellos, los listillos e imprescindibles.

S.O. Subir


 

 

No colabores con los asesinos

Orígenes del resentimiento social
del nacionalismo español

La larga marcha

La situación venezolana

Estamos insatisfechos

 

Los clientes de la prostitución

¿Cortina de humo
o telón de acero?

Prestige:
apoyo mutuo o Estado

Hasta las narices de ser radical