PERIODICO ANARQUISTA
Nº 170
   SEPTIEMBRE 2002

 

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Uruguay: Contra los incansables
productores de miseria

El modelo llamado neoliberal se ha desplegado sin límites en estas dos últimas décadas. Globalizó su contenido a gran parte del mundo. Mostró con desparpajo su cínico rostro. Fue produciendo más y más miseria para los pueblos. Una miseria lacerante, despiadada. Sus transnacionales sembraron prepotentemente, a cara descubierta, la muerte. Su fría guadaña destrozó cuerpos e ilusiones. Fueron el capital financiero, las industrias del medicamento, las de las patentes, la industria armamentista entre otras. Una articulación coherente marchó con una misma intención: acumular más riquezas y poder en manos de unos pocos y sembrar por doquier una miseria desesperante quizás nunca vista.
Fueron destruyendo hasta donde pudieron las mejoras, las conquistas logradas en una prolongada, sacrificada y sangrienta cadena de luchas populares a través de un largo tramo histórico.
Esto le ocurrió a muchos pueblos en diferentes continentes. Le ocurrió a nuestro pueblo uruguayo. Ese modelo de país que desde el poder llevaron adelante con cinismo y evocaciones constantes a la "democracia" y a "nuestro estilo de vida" fue para repartir la riqueza y el poder entre unos pocos. Fue para obedecer los mandatos imperiales a través de sus macroorganismos internacionales, fue para que el capital financiero y las grandes transnacionales dejaran vacío el país. Los banqueros ladrones contaron siempre con impunidad para su trabajo sucio. Los bancos se vaciaban y los restauraban para que los siguieran robando.
En este marco llega el "amigo" Atchugarry. El "salvador" de la sonrisa draculina. El ministro del "milagro". Y, como una historia de tontos y malvados, casi todos declararán que ha nacido una esperanza. Se olvidan del telón de fondo, que es lo que importa, y no reparan en el viejo y tan gastado gatopardismo.
Nuestra gente se va hundiendo en la miseria. No hay trabajo, no hay comida. El hambre lacera las entrañas y lastima la sensibilidad. Los hijos piden el pan que no existe. Sobras de cubos de basura y pasto comienzan a ser un recurso ante el reclamo imperiosamente doloroso de los cuerpos. Y vienen discursos y discursos, de diferente pelo, todos ellos hablan de dificultades, de salvar el sistema financiero, de que habría que diseñar una política que atienda los problemas del país. Todo esto hecho con ese tipo de gente pudiente que come bien todos los días, amén de otras cosas. Campea el cinismo, repugnante, la demagogia, la insensibilidad ante la situación que tienen los de abajo.
Y la realidad llega gritando. Irrumpe la gente en los supermercados. Toma mercadería en 16 de ellos e intenta lo mismo sin poder concretarlo en otros 14. Estallido de hambre que no espera.
La respuesta oficial es la de siempre: represión. Gran despliegue policial, en algunos lugares desenfundando armas, disparando balas, blandiendo palos frente a menores y mujeres que corren con un paquete de harina, fideos o arroz. Hay presos, lastimados y un joven de 15 años en estado grave por golpes brutales propinados por la policía.
Y entonces, en ese mundo orweliano, el verdugo es el bueno y los "miserables" los malos. La mayoría de los políticos y medios de comunicación ponen el acento en este desborde, en este "ataque a la propiedad privada". Y los "miserables" escapados de las páginas de Víctor Hugo pasan a ser los satánicos "desestabilizadores" que pergeñaron perfectas estrategias. Tiren a matar contra los malvados que quieren comer todos los días. Piensan en Medidas de Seguridad.

¿Existe una lucha capital financiero
y transnacionales versus Estado?
Una falacia. El Estado, todo su "aparato ideológico" y jurídico han estado haciendo espacio para el avance brutal de las transnacionales de distinto pelo. Son leyes y políticas generales constantes las que posibilitan dicho accionar y operatividad. Son ideas, todo un material simbólico, lo que está siendo inyectado a diario para justificar el genocidio de las poblaciones. Los diseños vienen desde las grandes potencias, como el G7 (o G8), y son diseños político-económicos. Se instrumenta el modelo a través de los grandes organismos políticos-económicos como OMC, FMI, BM, BID. Es sabido, pero conviene reiterarlo, muchos son los distraídos o amnésicos y quieren salvadores mágicos. El entramado social del poder dominante no cuenta.
El hecho puntual, de opción coyuntural, de tipo táctico, de lucha contra las privatizaciones no puede hacernos perder la perspectiva y focalizar nuestras esperanzas y energías hacia un lugar ajeno a los intereses populares y solo idóneo para producir y reproducir privilegios amén de represiones.
Las distintas instancias del sistema se retroalimentan y componen este modelo operante y bestial. Las fuerzas sociales antagónicas no están contenidas en estos consagrados circuitos, posiblemente sí en sus "efectos". Esos "efectos" que componen todo un campo de oprimidos. Los cambios a esta dinámica perversa no vendrán por los canales trillados, tramposos y cínicos que el sistema sugiere, con terrorismo ideológico, como los únicos legítimos. A esto lo para la confrontación o no lo para nadie.

Jugando al achique y la contención
Y está el campo compuesto por un espectro amplio de fuerzas sociales y personas que juegan, sépanlo o no, para que el sistema siga funcionando tal cual es, de repente y como máximo con algún parchecito. Ponen el grito en el cielo cuando surge algo fuera de su imaginario virtual. Son los identificados con el sistema o los opositores coptados, funcionales, que siguen en un universo de perversa fantasía. Son en general gente quebrada, rutinarios de la política, los que descubren hoy los huevos de la serpiente y creen que son de oro, los "maduros", ingenuos políticos, los atrapados por esa telaraña simbólica que tiene hoy con más poder que nunca, los de buenas intenciones que ya arrancan una sonrisa a Lucifer cuando los ve venir por ese tan gastado y recorrido camino.
Un mundo está emergiendo por fuera de estructuras clásicas. Sabe lo que no sirve y busca lo que sirva. Chocará también con cierto imaginario social político de quienes se sienten sus representantes o vanguardias. Vendrán palos teóricos, políticos y los clásicos que dejan machucones y cabezas rotas.
Es una realidad, la miseria está destruyendo cuerpos y esperanzas de generaciones enteras, asesinando a nuestros niños ya en este momento. Y esto no es retórica sino cosa diaria, cruel, inhumana y palpable.
Tampoco confundimos, sería tonto y sin salida hacerlo, que es necesario trabajar por problemas inmediatos, por mejoras, por defensa de tantas conquistas pisoteadas. Pero todo ello como problema coyuntural, sin crear falsas ilusiones y sí tratando de acumular a favor de cambios de verdad.

Están asesinando a nuestros hijos ¡carajo!
Vamos a reiterarlo. Sí, con ese lacerante manto de miseria están asesinando a nuestros hijos, están asesinando a los pobres en general. Y los pobres cada día son más. Niños desharrapados y hambrientos se encuentran en todos los puntos del país. Pidiendo una moneda, limpiando parabrisas, robando una cartera, desmayándose de hambre, comiendo pasto, formando banda para robar a otros pobres, golpeando puertas para pedir cualquier comida, con carritos de mano repletos de nada, con la sangre llena de plomo, separando sobras de los cubos de basura. Mirando al mundo con odio y desesperanza, sin juegos infantiles ni alegría, con hogares disueltos, viendo la agresiva y hostil opulencia de unos pocos. Así están viviendo gran parte de nuestros niños. De manera semejante gran parte de nuestro pueblo.
Como siempre, los pueblos buscan salidas y la lucha es su herramienta. Irán así procesando una estrategia verdadera para logros inmediatos urgentes y sueños futuros.

F.A.U. Subir


Anarquismo hoy

Se dice que el anarquismo es una filosofía, pensando, quizás, en una forma personal de entender la vida o en una especie de código ético de comportamiento. También que es una ideología, un conjunto de ideas que forman un cuerpo teórico uniforme y, entendido de una forma abierta y amplia, es ambas cosas. Pero también es, y esa es la parte que nos interesa aquí, una propuesta política o una propuesta de organización social. Es decir, desde la negación de una estructura autoritaria de gobierno, que es la traducción de la palabra an-arquía, nos permite proponer una sociedad organizada horizontalmente. Una sociedad antiautoritaria basada en el libre acuerdo entre personas y organizaciones, necesariamente participativa, para evitar la delegación de nuestras responsabilidades en otras personas, lo que las iría confiriendo poder, base de toda organización autoritaria.
En esta mínima introducción se encuentra el punto de partida de todo el pensamiento anarquista y las bases o ideas fuerza que lo componen, claramente contrapuestas a la práctica totalidad de las sociedades que conocemos, basadas en principios jerárquicos o de poder. Serían, por tanto, ideas básicas del anarquismo las que no permitan generar estructuras de poder:
- La autogestión, la gestión tanto de la economía por los propios productores, como de la organización social por los propios ciudadanos. Lo contrario genera, como sabemos, poder de decisión en manos de los directivos, poder económico en manos de los dueños y/o poder político en manos de los gobernantes.
- La acción directa, o acción sin intermediarios. Lo contrario, la delegación, genera, como también sabemos, toda una pléyade de intermediarios y vividores, que negocian por nosotros -frecuentemente contra nosotros- dándoles, además, el poder de una información que no siempre llega a todo el mundo o llega, peor aún, manipulada.
- El apoyo mutuo o la solidaridad. Lo contrario, la competitividad, nos lleva a la selva, a la ley del más fuerte, a las jerarquías, al egoísmo, lo que reproduce una sociedad piramidal, clasista, con el poder o los poderes, en las diferentes cúspides que se van creando.
- El federalismo, entre individuos y/o organizaciones libres e iguales, nos permite decidir, en cada momento, con quién, en qué y hasta cuándo estamos dispuestos a colaborar, sin perder nuestra idiosincrasia y sin imponer nuestros intereses -o al contrario- al resto de los federados. Lo contrario, las naciones y, peor aún, los Estados, suponen la negación para entrar o salir, para ser o no ser, a capricho de gobiernos -dictatoriales o parlamentarios- o por imposición de guerras y tratados.
Es decir, el poder es la piedra angular en la que se basan todas las organizaciones autoritarias, es la causa de todas las desigualdades y, por tanto, es el elemento a combatir, a anular, a destruir.
Bien, estas son algunas de las bases que queremos en nuestro modelo social anarquista. Pero, ¿cómo conseguirlo? ¿Cómo avanzar hacia él? En primer lugar, hay que hacer una precisión, fundamental, de "perogrullo": un modelo social antiautoritario no se puede imponer. Por tanto, solo cabe convencer, a cada vez más gente, de que es el mejor. Que esa sociedad será la más justa y equilibrada para todo el mundo. Será necesario mostrar a la sociedad que la escala de valores, con el dinero a la cabeza, que la cultura imperante cultiva, genera desigualdad, pobreza, opresión, violencia o muerte y que sólo con un sistema represivo feroz se mantiene. Será necesario enseñar a la gente a desarrollar y aplicar valores como los indicados anteriormente a través de la propaganda, la difusión y la práctica. En segundo lugar, parece que la única manera de avanzar en ese cambio, absolutamente revolucionario en sus planteamientos, es organizándose. La organización es esencial para clarificar los objetivos, para difundirlos públicamente con más y mejores medios, para definir y diseñar las estrategias, para contrastar experiencias y hasta para poner en práctica ensayos autogestionados o para ir prefigurando el modelo social que preconizamos. La traducción de esa necesidad organizativa en organizaciones concretas nos lleva a detenernos en otra precisión fundamental: la concordancia entre medios y fines o, dicho de otro modo, los fines no justifican los medios. Es decir, para avanzar hacia una sociedad antiautoritaria, necesariamente debemos hacerlo a través de organizaciones participativas y no jerárquicas, que cultiven el consenso, que convenzan en lugar de vencer, que sirvan de modelo aplicando los principios y los medios que queremos para ese fin: la sociedad anarquista. Y si importante es esa armonía entre medios y fines a la hora de estructurar una organización anarquista, no lo es menos su equivalente en la lucha política: no será creíble nuestra defensa de una sociedad participativa y autogestionada si practicamos la pasividad y la delegación; no será creíble nuestra crítica a los Estados si vivimos de ellos; no será creíble nuestra propuesta de sociedad solidaria si permitimos la exclusión y, desde luego, nadie creerá ni tomará en consideración nuestras denuncias contra una sociedad represiva, violenta y terrorista, utilizando las mismas prácticas. La consecuencia será la confusión y el alejamiento de cualquier tipo de simpatía por unas propuestas que se verán tal falsas como las demás.
Aunque esa armonía entre la finalidad que se persigue y los medios para conseguirla debería orientar suficientemente las líneas de trabajo y organización, hay veces que se desarrollan y se enquistan tendencias donde ya es difícil reconocer el anarquismo. En un sentido, el pragmatismo, la supuesta mayor eficacia, el llamado reformismo lleva a elegir un camino, aparentemente exitoso, que no conduce hacia la meta planteada. Es un camino jalonado de propuestas tentadoras para una organización que quiera integrarse en el sistema (dinero, medios, parcelas de poder, atención en los medios de comunicación, aceptación en una comunidad educada en la pasividad, etc.), pero poco apta para la revolución social. Peor aún, suele tener el efecto contrario al apuntalar formas de funcionar autoritarias y ejecutivistas, o plantea soluciones parciales que consienten situaciones injustas sin cuestionar el fondo. En sentido contrario, pero dándose la mano, el vanguardismo, cree poder mantenerse incontaminado, luchando aisladamente y por delante de la sociedad, sin darse cuenta de que, no solamente su esfuerzo es estéril al estar al margen de la colectividad, sino que, al igual que el reformismo -de ahí el darse la mano- está cultivando formas autoritarias, intentando imponer sus verdades a quienes no las comparten o no les han convencido aún plenamente. Tal vez, el más polémico y peligroso de los vanguardismos sea la utilización de la violencia como arma política. Dejando de lado el hecho de que su uso difícilmente pueda ser justificado desde un punto de vista anarquista, más bien suelen ser actos que tienen que ver con la venganza, sus efectos suelen ser nefastos para todo el movimiento anarquista: el control y la represión policial se acentúan peligrosamente facilitando las infiltraciones; los medios de comunicación -siempre al servicio del poder, no solo porque les da de comer, sino porque forman parte de él- crean una imagen muy negativa, imposible de contrarrestar, en toda la sociedad que echa por tierra el trabajo de años de las organizaciones anarquistas y anarcosindicalistas insertadas en la lucha, en frentes muy diversos; se crean agrias polémicas, descalificaciones y peleas internas que no permiten trabajar hacia el exterior paralizando el movimiento o, en el mejor de los casos, ocupándolo casi en exclusiva en la defensa de los compañeros y compañeras que las diferentes policías hayan elegido como cabezas de turco para reprimir al anarquismo organizado.
En cualquier caso, el anarquismo dista mucho de estar entre las prioridades de la inmensa mayoría de la gente y la tarea de los anarquistas y sus organizaciones es cambiar esa realidad. El hecho de que los capitalistas, autoritarios y poderosos, vayan ganando por goleada, no resta un ápice de interés a unas propuestas que persiguen la libertad y justicia social sin exclusiones y no sólo por el valor intrínseco de ese anhelo, si no porque la historia ya conocida de las opciones triunfantes es desoladora: guerras, asesinatos, cárceles, hambre y destrucción, son la cara más amarga, pero cotidiana, de una sociedad repleta de desigualdades enormes, con explotadores opulentos y desharrapados indigentes, violentos opresores y esclavos sin un pedazo de tierra o techo donde gastar una vida miserable.
Para empezar, hay que conocer las razones de ese desencuentro que, desde luego, son múltiples y en diferentes planos. La mayoría son, probablemente, exógenas: el sistema educativo, los medios de comunicación de masas, las religiones organizadas, las asociaciones estructuradas jerárquicamente (entre ellas, las propias sindicales que han estrangulado el movimiento obrero) y, como hemos apuntado anteriormente, la cultura de la delegación. Pero los factores externos suministran sólo una explicación parcial. Los factores internos también deben ser considerados. Chaz Bufe, desde EE.UU., en su escrito "¡Escucha anarquista!", apunta algunos: marginación (automarginación), prejuicios anti-trabajador o anti-organizativo, violencia, sectarismo, oscurantismo, etc., incluyendo otros menos conocidos por estos lares como el primitivismo, lo que él llama "de vuelta a las cavernas" o el "retroceso al misticismo". Desde luego, muchos de estos problemas los conocemos en casi todas partes. Uno de los más desagradables y pernicio son las luchas intestinas, a las que siempre hay quien se dedica con verdadero deleite, poniendo un empeño y persistencia dignos de mejor causa y donde, al final, todo el mundo tiene que poner las mejores energías detrayéndolas de otras luchas, las de la calle, para las que ya no quedan fuerzas.

Las organizaciones:
En el último cuarto de siglo, el que empieza con la muerte del dictador Franco, se recuperan dentro de España las formas clásicas de organización, que ya funcionaron antes del final de la guerra civil y la revolución española, así como en el exilio posterior. A veces cruzándose, pero con campos de actuación principales en los que ejercen su actividad, organizaciones como C.N.T., F.A.I., F.I.J.L., MM.LL o los ateneos libertarios, trabajan, con altibajos y no sin problemas, desde hace muchos años. Otros grupos, con menos continuidad pero no menos entusiasmo, han trabajado en diferentes ámbitos (ecología, antimilitarismo, etc.) y, en los últimos años, otros más trabajan en aspectos muy concretos de la lucha por una revolución social, como la ocupación o los presos que, si bien reciben solidaridad de diversos grupos y sindicatos cenetistas, tienen en la Cruz Negra Anarquista (C.N.A./A.B.C.) una organización que no desfallece en su ayuda. Más recientemente, se han elegido temas como la globalización o la inmigración como problemas emergentes, siempre tratados desde un punto de vista anarquista. Finalmente, hay experiencias llevadas a cabo por grupos que tratan de poner en práctica las ideas en diferentes espacios, como la pedagogía (aquí merece singularizarse la experiencia de la escuela Paideia, primero en Fregenal de la Sierra y posteriormente -más de veinte años ya- desde Mérida (Badajoz), el campo, la edición/distribución, ocupada, en parte, por editoriales comerciales -mientras fue rentable económicamente- pero que, salvo excepciones como Virus o Madre Tierra, tuvo que ser retomada como actividad militante por la C.N.T., a través de la Editora Confederal y la Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo (F.A.L.), etc.
Cualquiera de estas experiencias y, desde luego, las organizaciones con una trayectoria más larga, merecen un tiempo y un espacio suficientes, que no podemos dedicar aquí

Pascual González subir


¿Renace la bestia fascista?

En España, Bélgica, Holanda, Francia... nuevas corrientes neofascistas han renacido alarmantemente; el rebrote no es espontáneo, es la salida de las agazapadas víboras de sus cuarteles de invierno, pendientes de la primera oportunidad para extender su veneno.
Esta nueva situación no está orquestada por un clásico aspirante a dictador, rodeado de seguidores con camisas adornadas con la esvástica.
En su lugar, una nueva camada de extremistas de derechas han aprovechado el momento político y se han dado cuenta de que el juego fascista puede ser jugado de muchas formas, utilizando las más sofisticadas tácticas para ser ocultadas bajo apariencias democráticas.
Los han traído los deméritos de todos los otros políticos profesionales, la falsedad de su juego sólo atentos a sus propios intereses personales y de partido, su alejamiento de los problemas cotidianos.
Suben porque la gente está cada vez más cansada de las mentiras emanadas de los parlamentos politizados, de su falta de eficacia, de sus escándalos, de su favoritismo a los privilegiados del sistema.
El aumento de estos movimientos respaldados electoralmente, ha coincidido con un dramático incremento de crímenes racistas; según las últimas estadísticas del Parlamento europeo, se produce una agresión racista cada tres minutos.
Con un lenguaje adaptado a los económicamente desencantados, los demagogos de extrema derecha se han hecho un hueco con su discurso entre los parados, culpando a los exiliados e inmigrantes de su falta de trabajo. Los inmigrantes del Tercer Mundo, de Europa del Este y de donde sea, son considerados una amenaza para nuestra estabilidad económica. Continúa la cacería contra el descamisado, sea hombre o mujer, en estos tiempos en que estamos sometidos al desempleo y a los recortes sociales.
Los neofascistas están teniendo éxito en las urnas porque le dicen al pueblo lo que quiere oír; promesas de que con ellos no se le acabará este pequeño bienestar social dentro de esta sociedad de consumo que nos fabrican y para ello es necesario creer y actuar en consonancia con su mensaje antiemigrantes.
Sobre esto, los comensales del pesebre político a falta de nuevas ideas e impacientes para desviar la atención de sus propios fallos, son demasiado benevolentes con la descrita "ralea" no muy distante en actitudes de la de ellos mismos, los mercenarios de la puerca política.
Como cualquier "tienda de gandinga" manufacturan los chorizos y demás embutidos. Éstos nos fabrican los anticristos, sobre todo si son pobres de solemnidad, para eso están estos fieles vigilantes del sistema montado, que todo quede como está, "que no se lo muevan"; ese y no otro es el miedo que le quita el sueño al todopoderoso Occidente.
Mientras que algunos grupos marginales llevan con ellos la herencia del Tercer Reich y de los regímenes de Mussolini, Franco, Pinochet o cualquier otro carnicero, los estrategas fascistas más astutos saben que es mucho mejor para sus intereses el no destapar las similitudes en cuanto a creencias.
Pero para que un bloque sea estable necesita poderosos enemigos y el sistema los fabrica, vuelven a vocear sus sagrados valores y a alertar al pueblo crédulo contra esos malvados que quieren dinamitar nuestra civilización. Unos extraños, crueles muertos de hambre, que quieren quitarnos nuestra "sociedad del bienestar".
El fascismo está en marcha de nuevo, no podemos predecir la fortaleza que puede llegar a adquirir. Es sólo cuestión de tiempo, pero probablemente el fascismo de la primera década del 2000, bajo nuevos nombres pero siempre portadores del mismo "orden", "tiranía" y "barbarie", y nos venderán la burra de que son "responsables" y "democráticos"; desde luego tendran puesta la piel de cordero respetable.
Lo sentimos, todo esto sonará a broma. Algunos parecen interesados en asustarnos, algo ganarán con ello. La bestia no reside en camisas polvorientas o mojadas; está entre nosotros. Intentan que nos traguemos más bichos que contiene una charca, y lo haremos si les seguimos el juego planteado. Nos hará mucho daño, como siempre. Ese momento vemos que está próximo; al tiempo.
Con la salvedad de lo ocurrido en Francia. Para que Le Pen no entrara en palacio, los tradicionales votantes de las "izquierdas" tomaron la dura obligación de ir a las urnas con unas pinzas en la nariz para soportar el asco de votar a quien les repugna.
Desechemos las urnas y sus falsos mensajes y unámonos todos para construir un mundo justo, sin patrias ni banderas, sin delegar en partidos o gurús.
Hemos de ser nosotros mismos quienes sobre la base de la anarquía consigamos el objetivo deseado, un mundo libre, justo y solidario que será donde nos lleven nuestras energías de lucha y ansias de libertad.

Grupo Malatesta Subir


Sobre la violencia

El hecho de que la máquina militar, policial y judicial del Estado tenga como función la defensa del "orden" autoritario-capitalista, las medidas a que recurren frecuentemente los gobiernos y los patronos para impedir el desarrollo de las luchas sociales de los explotados y oprimidos, y la propia lógica de la dominación muestran claramente que sólo por la fuerza es posible aniquilar socialmente a la clase dirigente y explotadora. Debido a la violencia organizada del capitalismo, los explotados y oprimidos se ven forzados a recurrir a la violencia revolucionaria si quieren liberarse de la explotación y de la opresión.
Un movimiento anti-capitalista y anti-estatal, basado unicamente en una huelga general, no apoyado por una organización de defensa revolucionaria, que no incluya en una acción ofensiva y organizada en el ámbito particular de la lucha "militar", sería inevitablemente aplastado por la contra-revolución armada, ya que los trabajadores no constituyen, incluso en una situación revolucionaria, un conjunto homogéneo. La huelga general activa y la revolución social no son efectos inevitables de determinadas condiciones económicas y sociales, "resultados ineluctables del desarrollo de las contradicciones económicas del capitalismo", como dicen ciertos marxistas. Su realización presupone la existencia, no sólo de una situación social explosiva, sino también de una voluntad revolucionaria. Su realización exige también que se haga conscientemente en ese sentido un esfuerzo organizado, incluso en el ámbito de la defensa.
La adhesión de los trabajadores a una huelga general activa y el ejercicio integral de sus funciones revolucionarias (por ejemplo, la expropiación de la burguesía) dependen en gran medida de lo que nosotros, los anarquistas, definimos como propaganda por el hecho revolucionario. Ahora, las fuerzas organizadas de la contra-revolución, fuerzas estatales y para-estatales, no dejarán de intentar impedir, por medio de la violencia, este tipo de propaganda, una práctica propia de la organización especificamente anarquista. La propaganda por el hecho revolucionario destructivo implica necesariamente encuentros violentos entre la organización revolucionaria y la organización armada de la contra-revolución capitalista.
Si bien no es posible vencer a las fuerzas armadas de la contra-revolución sin una huelga general activa, es decir, no solamente luchar en el campo de acción específico de las fuerzas militares y militarizadas del Estado, es también evidente que la huelga general expropiadora es vulnerable a la violencia contra-revolucionaria, esto es, necesita ser defendida. La huelga general activa, además de ser una condición necesaria es un medio fundamental de la revolución social, necesita ser complementada con una insurrección armada anti-estatal. En suma, la huelga general activa y la insurrección armada anti-estatal deben ser encaradas como dos aspectos indisociables de un movimiento insurgente anti-capitalista y anti-estatal.
Por consiguiente, la actividad de preparación y organización de la insurrección armada anti-estatal constituye una tarea fundamental del movimiento libertario organizado y revolucionario. Por no ser institucionalizables, por ser totalmente irrecuperables por el sistema democrático-capitalista, las asociaciones especificamente anarquistas desempeñan, en este ámbito de acción, un papel decisivo.
No sólo en el período insurreccional, sino también en el período que tiene lugar la obra destructiva y constructiva de la revolución, los anarquistas deben adoptar medidas de autodefensa. En la base de sus grupos de autodefensa, deben costituir las milicias de trabajadores para asegurar la defensa de las comunas o municipios anarquistas. Es importante tener presente que la revolución social no alcanzará el mismo nivel en todas las regiones del Globo y que el ritmo de su desarrollo no es el mismo en todos los países ni en todas las partes de una región. En algunas regiones, la construcción por vía revolucionaria de comunas anarquistas y su unión federativa surgirá asociada a una guerra civil, como ocurrió en España en 1936. Como es evidente, la organización de defensa de las comunas anarquistas debe ser ser controlada por sus propias asambleas, no debe estar constituida por especialistas, sino por trabajadores voluntarios, debe estar descentralizada y sus órganos funcionales y de coordinación, de diferentes niveles, deben estar constituidos por delegados o mandatarios de los milicianos y no por jefes militares. A los ejércitos, a la jerarquía militar, los anarquistas revolucionarios oponen el pueblo en armas. Contrariamente a los marxistas, los anarquistas ponen en duda, desde el inicio de su lucha, todas las divisiones que caracterizan a la actual sociedad: la división entre trabajo y política, entre los que trabajan y los que mandan trabajar a los demás, entre economía y defensa, etc., etc.
Enfrentándose con un medio social basado en la violencia y el crimen, enfrentándose con una contra-revolución organizada y armada, el movimiento anarquista incluye necesariamente prácticas de carácter violento. La acción de los anarquistas pacifistas, si bien es muy positiva, es manifiestamente insuficiente. Los anarquistas pacifistas no dan la debida importancia al hecho de que la clase dominante esté dispuesta a ofrecer una resistencia encarnizada a todas las luchas que pongan en causa sus privilegios y su posición social.
Los actos violentos de los anarquistas son completamente distintos a los actos terroristas, efectuados, por ejemplo, por ciertas agrupaciones leninistas y nacionalistas. La violencia anarquista es algo completamente diferente de la violencia a que recurren las organizaciones que luchan por la conquista del poder, es algo totalmente ajeno a la violencia política. Los anarquistas no secuestran a nadie, no torturan a la gente y no agreden individuos indiscriminadamente. Los anarquistas respetan la dignidad de todos los individuos, inclusive sus enemigos, y no imponen sus ideas por el terror, ya que su acción es liberadora y no política. Los anarquistas no quieren dominar a nadie por la violencia física, por el terror ni por ningún otro medio. Rechazando cualquier género de responsabilidad colectiva, que consideran una mera abstracción, los anarquistas piensan y actuan de acuerdo con el principio de que cada persona debe ser responsabilizada por sus acciones o, mejor, cargar con las consecuencias de sus actos. Si por razones de defensa, y no por venganza, pueden decidir liquidar, por ejemplo, a un dictador, jamás los anarquistas responsabilizan a una colectividad entera por crímenes cometidos por algunos de sus miembros (por ejemplo, sus jefes). Contrariamente a los reformistas brutales, los anarquistas poseen una visión crítica de la violencia.
La violencia de los anarquistas es una manifestación de su espíritu insumiso y de revuelta, es una violencia social, esto es, corresponde a las necesidades de la lucha social de los oprimidos y rebeldes, y constituye una respuesta necesaria a la violencia organizada de la sociedad autoritaria, o sea, es de carácter defensivo. Siendo para ellos la violencia una dura necesidad, y no un placer, los anarquistas procuran reducirla al mínimo indispensable. Lo que mueve a los anarquistas es la obra positiva de la revolución social, la construcción de un medio social basado en la libertad.
El combate anarquista es esencialmente una lucha colectiva y organizada, pues sólo así es posible enfrentarse con eficacia a las fuerzas organizadas de la contra-revolución capitalista y estatal. El movimiento libertario es un movimiento organizado, en el que están incluidas, por ejemplo, uniones federativas de sindicatos revolucionarios y federaciones de grupos especificamente anarquistas. Con todo, la práctica de un militante anarquista no se reduce a la mera participación en acciones colectivas, pues no puede ser considerado como un simple miembro de una asociación libertaria. Si bien que asociacionista, según principios antiteológicos de asociación, el movimiento libertario se basa también en la autonomía de los individuos y asociaciones que lo constituyen. Por consiguiente, la práctica anarquista incluye también acciones de carácter indivudual. El aspecto colectivo y organizado del movimiento libertario se manifiesta en la existencia de una coordinación y conjugación libres de los esfuerzos individuales.
En el ámbito de la práctica anarquista, son también relevantes los actos de revuelta indidividual, actos que, en la mayor parte de los casos, asumen formas violentas y que no son, obviamente, determinados por consideraciones de orden táctico o estratégico. Siendo nitidamente exteriorizaciones de elevados sentimientos éticos, evidenciando la existencia de sensibilidades humanas que no soportan en forma alguna las injusticias que cometen los defensores del desorden capitalista, estos actos individuales, a pesar de su carácter excepcional, contribuyen mucho a que el movimiento anarquista no se enrede en el lodazal de las "libertades" concedidas y reguladas por el Estado llamado de Derecho, para que no se transforme en algo comparable a los partidos políticos. Es importante comprender que la organización especificamente anarquista es, por definición, anti-legalista, algo totalmente incompatible con la mentira democrática. Las libertades que utiliza son aquellas que el pueblo conquista por la fuerza, es decir, violando la ley.

Grupo Vermelho e Negro Subir


Anarquismo y violencia

Como complemento al artículo "Sobre la violencia", los compañeros de la F.A.I de Portugal nos remiten estos textos de Errico Malatesta para tratar de esclarecer algunos aspectos de la práctica anarquista.

Mc Kinley, ex jefe de la oligarquía americana, instrumento y defensor de los grandeas capitalistas, traidor de los cubanos y filipinos, el hombre que autorizó la masacre de los huelguistas de Hazleton, las torturas de los mineros de Idaho y las mil infamias que hoy se cometen en contra de los trabajadores en la "república modelo", el que encarnaba la política militarista, conquistadora e imperialista a la que se lanzó la oronda burguesía norteamericana, cayó víctima de un disparo anarquista.
¿De qué quereis que nos aflijamos, de no ser por la suerte reservada al hombre generoso que, oportuna o inoportunamente, con buena o mala táctica, se ha ofrecido en holocausto por la causa de la igualdad y de la libertad?
"El acto de Czolgosz (podría responder L'Agitazione) no ha servido en absoluto a la causa del proletario y de la revolución; a Mc Kinley le sucede alguien parecido a él, Roosevelt, y todo queda como estaba, con excepción de los anarquistas, cuya situación será aún más difícil que antes". Y puede que L'Agitazione tenga razón: incluso, en el ambiente norteamericano, por lo que yo sé, me parece probable que así sea.
Eso quiere decir que, en tiempos de guerra, hay movimientos acertados y otros equivocados, hay combatientes prudentes y otros que, dejándose llevar por el entusiasmo, ofrecen blanco fácil al enemigo, comprometiendo incluso la posición de sus compañeros; eso quiere decir que cada uno debe aconsejar, defender y practicar aquella táctica que cree la más adecuada para alcanzar la victoria en el menor tiempo posible; pero nada puede alterar el hecho fundamental, evidente, de que el que lucha, bien o mal, contra nuestro mismo enemigo y con nuestros mismos objetivos, sea nuestro amigo y tenga derecho, no, por supuesto, a nuestra aprobación incondicional, sino a nuestra cordial simpatía.
Que la unidad de lucha sea una colectividad o un solo individuo no puede cambiar nada al aspecto moral de la cuestión. Una insurrección armada, en un momento inoportuno, puede producir un daño real, o aparente, a la guerra social que practicamos como lo hace un atentado individual que hiere el sentimiento popular; pero, si la insurrección se produce para conquistar la libertad, nadie se atreverá sobre todo a negar el carácter de combatientes político-sociales de los insurrectos vencidos. ¿Por qué debería ser de otro modo si el insurrecto es uno solo?
Aquí no se trata de discutir de táctica. Si se tratara de eso, diría que, en líneas generales, prefiero la acción colectiva a la individual, sobre todo porque con la acción colectiva, que requiere cualidades medias bastante comunes, se puede contar más o menos, mientras que no se puede contar con el heroísmo, excepcional y de naturaleza esporádica, que requiere el sacrificio individual. Se trata ahora de un nivel más alto de la cuestión: se trata del espíritu revolucionario, se trata del sentimiento casi instintivo de odio contra la represión, sin el cual no cuenta para nada la letra muerta de los programas, por muy libertarias que sean las propuestas afirmadas; se trata de aquel espíritu combativo sin el cual también los anarquistas se domestican y acaban, de una manera u otra, en el pantano del legalismo.
(L´Agitazione, 22-IX-1901)

Todo el mundo encontraría ridículo pensar que, al ser nosotros partidarios de la libertad, quisiéramos que cada uno tuviera la libertad de matar a sus semejantes.
La libertad que nosotros deseamos no es el derecho abstracto de hacer según su propio deseo, sino de poder hacerlo; por lo tanto, supone en cada uno los medios para vivir y actuar, sin someterse a la voluntad ajena. Y, como para vivir, la primera condición es la de producir, es un principio necesario de la libertad la libre disposición por parte de todos del suelo, de las materias primas y de los instrumentos de trabajo.
(Umanità Nova, 24-XI-1921)

Los anarquistas están en contra de la violencia. Todo el mundo lo sabe. La idea central de la anarquía es la eliminación de la violencia en la vida social; es la organización de las relaciones sociales fundadas sobre la libre voluntad de los individuos, sin intervención policíaca. Por eso somos enemigos del capitalismo que obliga, apoyándose en la protección policíaca, a los trabajadores a dejarse explotar por los poseedores de los medios de producción, o incluso a quedar en situación de paro y a pasar hambre cuando a los patronos les conviene explotarlos. Por eso somos también enemigos del Estado que es la organización coercitiva, o sea violenta, de la sociedad.
Pero, si un buen hombre dice que considera estúpido y bárbaro razonar a golpes de bastón y que es injusto y salvaje obligar a alguien a someterse a la voluntad de otro bajo la amenaza de una pistola ¿es acaso razonable deducir que este buen hombre se va a dejar golpear y va a someterse a la voluntad ajena sin recurrir a los medios más extremos de legítima defensa?
La violencia es justificable sólo cuando es necesaria para defenderse a sí mismo y a los demás contra la violencia. Allí donde cesa la necesidad empieza el delito... El esclavo está siempre en estado de legítima defensa y, por lo tanto, su violencia contra el amo, contra el opresor, es siempre moralmente justificada y debe estar sólo regulada por el criterio de la utilidad y de la economía del esfuerzo y de los sufrimientos humanos.
(Umanità Nova, 25-VIII-1921)

Los anarquistas no tienen hipocresía. Hay que rechazar la fuerza por la fuerza: hoy contra las represiones de hoy; mañana contra las represiones que podrían intentar sustituir a las de hoy.
(Pensiero e Volontà, 1-IX-1924)

Consideramos la violencia necesaria e indispensable cuando es defensiva, pero sólo cuando es defensiva. Y, por supuesto, no sólo defensiva en contra de la agresión física, directa, inmediata, sino también en contra de todas aquellas instituciones que, por la violencia, mantienen a la gente en estado de esclavitud.
Estamos en contra del fascismo y querríamos derrotarlo oponiendo a su violencia una violencia aún mayor. Estamos, sobre todo, en contra del gobierno, que es la violencia permanente.
(Umanità Nova, 21-X-1922)

La huelga general me ha parecido siempre un medio óptimo para desencadenar la revolución social. Pero evitemos, en todo caso, caer en la ilusión dañina de creer que la huelga general convertirá en superflua la insurrección.
Se pretende que, parando de golpe la producción, los trabajadores arruinarán en pocos días a la burguesía, constreñida, para no morir de hambre, a rendirse. Personalmente no veo mayor absurdo. Los primeros en morir de hambre, durante la huelga general, no serán los burgueses que tienen a su disposición todos los productos acumulados, si no los trabajadores que sólo tienen su fuerza de trabajo para sobrevivir.
La huelga general, tal como nos la han descrito, es una pura utopía. O el obrero, muerto de hambre después de tres días de huelga volverá al taller, con la cabeza gacha, y contaremos una derrota más, o, en cambio, decidirá apoderarse de los productos por la fuerza. ¿Quién se lo impedirá? Soldados, gendarmes, si no los mismos burgueses, y entonces la cuestión se tendrá que resolver a tiros. Será la insurrección y la victoria sonreirá al más fuerte.
Preparémonos, por ello, a esta insurrección inevitable, en vez de limitarnos a exaltar la huelga general, como si fuera la panacea para todos los males. Y que no se me diga que el gobierno está armado hasta los dientes y será siempre más fuerte que los rebeldes. En la Barcelona de 1902 el ejército no era numeroso y no estaba preparado para la lucha armada y los trabajadores, no comprendiendo que el poder político era el verdadero adversario, mandaban delegados al gobernador para pedirle que hiciera ceder a los patronos.
Por lo demás, la huelga general, aunque reducida a lo que es realmente, todavía es un arma de doble filo que hay que utilizar con prudencia. El servicio de abastecimiento no puede admitir suspensiones prolongadas. Será necesario apoderarse por la fuerza de los medios de aprovisionamiento en seguida, sin esperar que la huelga se convierta en insurrección.
(Congreso de Amsterdam, 1907)

Errico Malatesta Subir


Algunas falacias del neoliberalismo

El liberalismo económico es la doctrina política que establece y sustenta los dogmas que garantizan los privilegios sociales de los enriquecidos. Esta doctrina, gracias al dominio absoluto del capital sobre los medios de comunicación, reconvertidos en aparatos de propaganda, se ha difundido tan insistentemente que ha logrado excluir cualquier forma de pensamiento.
El deterioro social, la degradación del medio ambiente, los enfrentamientos y guerras constantes, el aumento de la morbilidad, la inseguridad y precariedad son algunas de las consecuencias que ilustran el precipicio al que nos conduce la senda del neoliberalismo. A la humanidad le espera un futuro, ya anticipado para tres cuartas partes de ella, de guerras atómicas, catástrofes naturales, enfermedades y hambrunas. El hombre convertido en el peor enemigo del hombre. La propaganda neoliberal pretende que no nos demos cuenta de esta situación, que pensemos que tenemos la suerte de vivir en el mejor de los mundos posibles, que nunca antes la humanidad ha disfrutado de una vida tan agradable, que no es posible otro mundo. Así corremos alegremente hacia el abismo.
Liberados de los prejuicios religiosos, los descubrimientos científicos y los avances tecnológicos han abierto la puerta de la esperanza. Pero la gestión de estos progresos por el capitalismo, que atiende exclusivamente a su propio interés, depredando sin importarle los daños que ocasiona, ha conseguido que por esa puerta entren las peores pesadillas con las que ha soñado la humanidad.

1ª falacia: La ausencia de regulación
garantiza la libertad de mercado

El mercado es la piedra angular sobre la que se sustentan los dogmas neoliberales. La libertad del mercado, entendida como ausencia de regulación del mercado, es la primera mentira que levantan. Un mercado sin regulación es la Ley de la Selva, el más fuerte domina y acaba con el mercado. Esto pone en evidencia la falta de coherencia interna del neoliberalismo, defensor del sacrosanto mercado, bajo su dominación ideológica florecen la fusiones y absorciones de empresas, los monopolios. Donde existe monopolio no hay mercado.
Que el mercado sin regulación es la Ley de la Selva, la tiranía del más fuerte, es así en cualquier situación. Más todavía cuando se aplica en sociedades donde ya existen fuertes desigualdades y privilegios. En las teorías neoliberales la libertad de mercado se aplica en sociedades utópicas, donde todos los individuos gozan de las mismas oportunidades, de los mismos bienes y de idénticos derechos, en esas sociedades, nos explican, la libertad de mercado garantiza el éxito del más eficiente. Pero los neoliberales son utópicos realistas. Se creen, o quieren hacernos creer, que las sociedades que imaginan en sus ensayos existen en la realidad, y que hay que adaptar nuestros comportamientos a esas sociedades. Es el gran error del neoliberalismo, la gran mentira, ese utopismo realista. El pensamiento utópico pretende hacer realidad los sueños, el falso utopismo del neoliberalismo quiere que vivamos en un sueño, que vivamos la impostura. Por eso, cuando se aplican los dogmas neoliberales a sociedades concretas, con fuertes desigualdades, la realidad se convierte en una pesadilla, la libertad en poder de opresión del más fuerte, en tiranía absoluta sobre los débiles.

2ª falacia: Solamente el mercado garantiza
la distribución eficiente y justa de bienes y servicios

Las sociedades más avanzadas, en cualquier situación y momento histórico, se han caracterizado por establecer sistemas de redistribución de la riqueza complementarios del mercado. Las relaciones que cohesionan un grupo humano hasta hacer del mismo una sociedad son numerosas y de naturaleza variada y compleja. Los vínculos en los que media un intercambio mercantil son solamente una parte de esas relaciones sociales. Como la distribución de bienes y servicios fluye por los intercambios mercantiles, si no se establecen sistemas complementarios al mercado para distribuir bienes y servicios las necesidades que no están vinculadas al flujo mercantil nunca se atenderían.
El ejemplo más primario de esto son las necesidades de defensa. Imaginemos un grupo humano primitivo que logra establecerse en una determinada comarca. Hay individuos que se dedican a cultivar la tierra o a fabricar objetos, estos individuos prosperan, intercambian sus productos y se enriquecen, pero atraen la codicia de otros grupos humanos. Por tanto, tiene que haber otros individuos dentro del grupo que atiendan a la vigilancia y defensa de la sociedad, su subsistencia no la pueden conseguir del mercado, ya que no tienen productos que intercambiar. Por tanto, el mercando no satisface todas las necesidades de ese grupo humano, hay que establecer formas alternativas de distribución de bienes y servicios. Los impuestos son una de ellas.
Muchas necesidades de una sociedad no pueden ser atendidas por el mercado, a la vez que la contribución y el valor que un individuo aporta a una sociedad no puede ser retribuido exclusivamente por el mercado. Son muchas las necesidades sociales que no atendería nunca el mercado, y sin embargo esas necesidades son precisamente las que garantizan que exista actividad mercantil. Sanidad, educación, infraestructuras, pensiones... Solamente se puede hacer frente a estas necesidades redistribuyendo la riqueza de otra forma a como lo hace el mercado.
Uno de los objetivos del neoliberalismo es acabar con la fiscalidad directa y progresiva, en parte lo están consiguiendo. El fenómeno paralelo que acompaña a esa política fiscal es la desatención de necesidades sociales básicas, lo que produce la ruptura de la cohesión social, la degradación y violencia en las relaciones personales, que terminan por perjudicar la actividad económica promoviendo el empobreciendo generalizado.

3ª falacia: La libre competencia garantiza la selección
de los más eficientes, siendo el motor de la evolución de las sociedades

Ya hemos expuesto que un mercado sin regulación no puede existir, es una contradicción en sus propios términos. Si el mercado es algo es regulación, no puede haber ningún juego, ninguna competencia, sin reglas ( ¡ojo!, no planteamos aquí la cuestión de la legitimidad de las reglas, si las reglas deben ser producto de acuerdos tomados directamente por los afectados, o impuestos mediante leyes por gobernantes).
Este principio del neoliberalismo de promover la competición, la lucha, entre los individuos, convierte a las sociedades en una especie de guerra sucia de todos contra todos. La máxima expresión de competitividad es subirse al tejado de la vivienda con un rifle y cargarse a los vecinos. Desgraciadamente cada vez se producen más ejemplos de este éxito del liberalismo.
Hay otros ejemplos que ilustran sobre los efectos de la libre competencia, que constituyen el fundamento de la propaganda neoliberal.
Los pontífices del neoliberalismo ilustran las ventajas de la desregulación al asegurarnos que eso favorece la competitividad, y por tanto el éxito. Nos dicen: si Europa quiere ser competitiva debe desaparecer el estado del bienestar, el sistema público de pensiones, la sanidad y enseñanza públicas, se debe liberalizar el mercado de trabajo, abolir las normas de protección del medio ambiente, bajar los impuestos sobre el capital y las fortunas... Esto pone en evidencia la perversión intrínseca del neoliberalismo, en él nada hay de inocente, todo está predeterminado a conciencia para llevarnos al desastre.
Nos explican que en un mundo globalizado, donde todos compiten entre si, quien sobrevive es el más competitivo, el que es capaz de producir a menor coste. Si el país, la región o la empresa vecina produce a menor coste, tenemos que imitarla, o desapareceremos. Si el país vecino produce a menor coste, porque puede esquilmar impunemente la naturaleza y degradarla, ya que en ese país no hay medidas de protección de la naturaleza, como a las empresas les sale más barato producir sin cuidar el medio ambiente, las empresas de ese país terminarán dominando el mercado al introducir productos a menor coste, y desaparecerán las empresas del país que protege el medio ambiente. Este es el argumento que utiliza el neoliberalismo para acabar con las sociedades: competir en ser los peores. Si un país tiene una mano de obra barata, no se pagan impuestos porque no hay pensiones, ni sanidad, ni enseñanza pública, las empresas se trasladan a ese país porque la producción no tiene casi costes, mientras que los países que tienen salarios dignos, y se atienden las necesidades básicas de la sociedad no son competitivos, son abandonados por las empresas y se empobrecen. Lo mismo respecto de cualquier cuestión. Si en un país se puede explotar a lo niños en trabajos infrahumanos, la empresa que se instale en ese país y contrate a esos niños podrá competir con éxito en el mercado, las empresas que no contraten niños desaparecerán.
Las reformas laborales que sufrimos están fundadas en este mecanismo diabólico. Nos dicen: no se crea empleo porque las prestaciones sociales desincentivan la búsqueda de trabajo y porque las empresas tienen miedo a contratar por el coste de los salarios y del despido. Continúan: si acabamos con las prestaciones sociales y reducimos los costes laborales incrementaremos el empleo, las empresas se instalarán en España en lugar de ir a otros países. Pero la realidad es tozuda y no atiende a burdas simplificaciones y a atajos fraudulentos. España es el paraíso de los bajos salarios y la precariedad laboral, eso origina que tengamos la tasa de natalidad más baja del mundo, y que la sociedad sea inviable dentro de 25 años. Se ha conseguido aumentar algo el empleo a costa de destruir la cohesión social y el futuro. Además, como el empleo que se crea, fundamentalmente en el sector servicios, de camareros y empleadas de hogar, no es atractivo para la población nacional, se incentiva la inmigración. Para alguien que está al límite de la subsistencia tener cualquier trabajo que le permita mal vivir es muy atractivo, y acuden los desesperados a ocupar los puestos de trabajo degradados que crea la economía española. Pero como internamente los ciudadanos nacionales no tienen la motivación de los desesperados, la solución del gobierno es producir la desesperación en los nacionales para que busquen activamente un empleo degradado, por eso se acaba con las prestaciones sociales y las ayudas asistenciales. Convirtamos a toda la población en individuos desesperados, y ya veremos cómo luchan por conseguir unas migajas. Entonces habrá pleno empleo a cambio de hambre general.
Aquí nos tendríamos que preguntar: ¿Cuándo todos seamos peores, haya salarios de hambre en todo el planeta, no haya sanidad, ni salud, ni protección social, cuándo hayamos acabado con la naturaleza, en qué nuevas perversiones tendremos que caer para ser competitivos? ¿No será esa competición irracional, el fundamento del neoliberalismo, la causa que explique los males que padecemos?
En lugar de competir en lo peor, imitar lo malo, sería más lógico que los países desarrollados se propusieran extender los principios que produjeron su desarrollo a los demás. Las mejoras sociales no son consecuencia de las sociedades avanzadas, sino que fueron la causa del desarrollo de las sociedades, si nos deshacemos de ellas volveremos a la Edad Media. El comercio internacional tiene que primar a aquellos países que se preocupen por el bienestar de sus sociedades, protejan el medio ambiente, y respeten los derechos humanos, impidiendo el dumping* social, ecológico y democrático. De esta forma se invertiría el proceso de degradación mundial. Pero todas las ayudas del Banco Mundial, del FMI, y demás organismos se dedican precisamente a aquellos países que compiten en ser los peores, mientras que castigan a los países que tienen conciencia social, preocupación planetaria.
Repito, el neoliberalismo no es inocente, es un sistema deliberadamente establecido para degradar a los individuos, a las sociedades, y al planeta. Sobre las ruinas que deje se levantará un totalitarismo terrorífico.
Borges decía: Desconocemos los designios del universo, pero sabemos que si obramos con justicia y pensamos con lucidez favorecemos la realización de esos designios.
La sociedad es un ecosistema formado por una red intricada de interdependencias, cualquier modificación que se introduce afecta a la totalidad, siendo imposible predecir los cambios concretos que va a ocasionar. En estos sistemas, aparentemente caóticos, se cumple el principio de indeterminación, ejemplificado por el 'efecto mariposa': el vuelo de una mariposa en Honk Kong puede producir una tormenta en Nueva York. Un hecho aparentemente intrascendente, se va amplificando hasta producir efectos globales. Esta indeterminación contrasta con la seguridad con la que los neoliberales describen el futuro.
La indeterminación no debe conducirnos a la resignación, se puede actuar en la sociedad, tanto local como globalmente, aunque no sepamos los efectos concretos de nuestros actos. Lo importante es saber si nuestros actos favorecen la realización de los designios del universo.
Si observamos el universo, la naturaleza, vemos que el proceso de autoorganización de la materia, la evolución, está promovida por la cooperación, el apoyo mutuo, la solidaridad, la unión. Allí donde aparece una realidad nueva, hay una cooperación que la alumbra. Esto sirve tanto para el mundo mineral, como para la vida ( P. Kropotkin: "El apoyo mutuo"; F. Capra: "La trama de la vida").
Cuando una molécula de hidrógeno se une a otra de carbono aparecen los hidrocarbonos. Un compuesto con unas cualidades distintas al hidrógeno y al carbono. Aparece, entre otras cualidades, el sabor dulce. Los hidrocarbonos son los responsables del dulzor del pan cuando se mastica. Malamente intentaremos buscar la partícula responsable del sabor dulce, deshacemos los hidrocarbonos y encontramos hidrógeno y carbono, nada más. El sabor dulce es una cualidad que emerge del proceso de autoorganización de la materia.
De la misma forma, en los organismos multicelulares aparecen cualidades nuevas que no se encuentran en los unicelulares. En el proceso de autoorganización y especialización de las células aparecen cualidades nuevas, el instinto, los sentidos, el pensamiento, la conciencia... Malamente intentaremos buscar las partículas responsables de estas cualidades, separaremos las órganos y profundizaremos en la división, y solamente encontraremos células idénticas a los organismos unicelulares. Y es que uno más uno es más y distinto de dos.
Por tanto, desconocemos los designios del universo, pero sabemos que si promovemos la cooperación, la solidaridad, el apoyo mutuo favorecemos la realización de esos designios. Y al contrario, si promovemos el enfrentamiento, la competitividad, la lucha, la división, favorecemos la degradación del sistema.
Esta es la prueba del nueve que nos permite conocer la orientación y el sentido de las propuestas sociales. Sometiendo al neoliberalismo a esta prueba queda en evidencia la maldad intrínseca de sus planteamientos. El neoliberalismo es la exaltación de la competitividad, del enfrentamiento, de la guerra de todos contra todos, del individualismo insolidario, las consecuencias de todo ello están a la vista. El neoliberalismo es una conducta antisocial que socava los fundamentos de la naturaleza.
Frente a esta barbarie neoliberal, y el caos que produce, no tardarán en surgir, como reacción, viejas formas de gregarismo social, que copiaran recetas obsoletas del nazismo o del estalinismo. El liberalismo económico es el heraldo que anuncia la llegada del totalitarismo político. Esta mutación del liberalismo en totalitarismo está ya anunciada en las medidas de control policial que promueven los gobiernos neoliberales. Parece que la humanidad está condena a bandear entre el gregarismo político o el grupo de alimañas. Es curioso observar como el lobo muda en cordero y viceversa. En España son los herederos biológicos del franquismo, sociedad gregaria por excelencia, los que auspician el neoliberalismo salvaje. A la vez, son estos neoliberales quienes están creando la sociedad policial que nos llevará al totalitarismo gregario.
Las sociedades autoritarias, estructuradas jerárquicamente, oprimen la libertad individual, y aunque inicialmente tienen cierto éxito al forzar un orden artificial en el caos en el que surgen, la falta de libertad individual acaba con la creatividad, por lo que se estancan y no evolucionan. Estas sociedades cuando colapsan son depredadas por un individualismo que se nutre de la energía que se libera al romper las estructuras de cohesión social. Del caos que se crea surgirán nuevas formas de sociedades autoritarias y vuelta al ciclo.
Es como si no hubiera más alternativa que ser lobo o cordero. Sin embargo, el socialismo libertario ofrece desde hace tiempo una solución armónica al conflicto entre sociedad e individuo. El establecimiento de sociedades no jerárquicas, donde cada individuo conserva íntegramente su soberanía personal, su libertad, sin que exista delegación ni usurpación de esa soberanía, rompe el círculo vicioso, mantiene íntegra la capacidad creativa del individuo, que se trasmite con rapidez a estructuras sociales abiertas. El principio de igualdad que se aplica en las sociedades libertarias permite la redistribución de bienes y servicios en función de los intereses generales de la sociedad, sin que ello suponga falta de estímulo individual. La ausencia de delegación o usurpación de soberanía supone que el individuo conserva íntegramente su responsabilidad, se siente causa y dueño de su destino. Aunque reciba ayuda, apoyo, fraternidad, nunca se le priva de su soberanía, eso le incita a participar activamente en solucionar los problemas que le afectan. Esa ayuda interesada de la sociedad nunca es causa de desmotivación, sino todo lo contrario, es la motivación para contribuir desinteresadamente a la sociedad.

Juan de la Lama

*Dumping: "Practica económica que consiste en vender por debajo del coste de producción". En el coste de producción hay que incluir salarios dignos, protección social y ambiental. En economía clásica, las empresas, los países que producen sin tener en cuenta estos costes deben ser expulsadas del mercado. Con el neoliberalismo es al contrario, las empresas y países que hacen dumping social y ecológico son primados y ayudados, y quienes atienden a esos costes son castigados.

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La poesía como herramienta de rebeldía

Estoy hasta el glande de que me digan: el poeta radical... visceral... u otras "denominaciones" por quienes en realidad... estoy seguro de que de radicales no tienen nada... bueno, y su rebeldía no suele estar al día, ya que sus poemas o composiciones se adaptan bastante a la conformidad social o Pax romana (ahora en el 2002).
No voy a citar nombres ni "obrillas" ya que mis dardos suelen ser más pícaros y no están pasados de fecha en el decir o cantar. Tampoco trato de darle propaganda a quienes en ningún medio se la han dado...
No solamente a puntapiés nos dice el amigo Miguel (en su "Viaje al Parnaso" de 1614) que Quevedo, el genial Francisco, echaría a los malos y mediocres poetas o petillas del famoso monte... ya que otras muchas voces nos van repitiendo lo mismo, desde entonces hasta ahora.
El rebelde e innovador Góngora nos habla de envidias poéticas, y contesta que "Si V.M. no puede entender mis poesías, no es mi problema".
También se me acusa de barroco o de muy clásico. ¡Vaya! ¿Qué mejor elogio? En lo clásico, si es de buena calidad, está la gracia y la fuente inagotable de lo que hoy vemos, oímos o contamos.
Muchas columnas se derrumban cuando redescubrimos la modernidad de las cántigas galaico-portuguesas de los siglos XII y XIII, la lírica popular del siglo XV o más atrás, la poesía andalusí... Ya que "grandes" poetas no hacen más que repetir y... venden. Pero éstos no son la diana de mis dardos, ya que tampoco se decantan por una poesía comprometida y son los bufones del sistema.
Hablo de las y los que sí se manifiestan contra las injusticias y de alguna manera son disidentes con este momento histórico que estamos viviendo... y muriendo.
A alguna de esta gente mi poesía le causa escozores y puede que moleste su naturaleza tan directa e irreverente... A mi la suya me supone esfuerzo el leerla ( si se puede leer del todo...) y no hace falta que diga que está vacía. Algo vacío no contiene, mejor dicho, es nada.
Hay pocos poetas y poetisas buenos. Dentro del movimiento libertario conozco buenos y mediocres... dentro o por ahí, en el abanico "rebeldillo", conozco agradables y muy buenos poetas... Esta es una opinión personal. A lo que voy es al aprendizaje, al respeto y a la labor diaria, que es lo que se tiene que ver y poner encima de la mesa.
Muchas críticas ¿de quién vienen? De quienes ni hacen ni aportan nada nuevo, pero todo está mal. ¡Vaya! ¿No les molestará el agasajo y buena acogida que se le hace a la labor poética de este deslenguado Goliardo?
El ejemplo del librito que recoge algunas poesías y lleva el título de "Ceibe", pudo enfadar cuando saben que de mil ejemplares que hice ya no quedan copias y una tercera edición está a punto de salir. Mil ejemplares es una cifra muy alta para un librito de poesía (tema que mucha gente desconoce o no está acostumbrada a leer), y para un librito sencillamente compuesto y autoproducido... los pedidos, cartas o intercambios fueron muy numerosos.
Sumo y sigo: Trescientos ejemplares del nuevo librito "Miel y pimienta", que he editado en junio de este año, se están agotando (¡en menos de dos meses!) y la segunda edición vendrá pronto... y habrá más.
Para ser una poesía barroca, demasiado clásica, visceral o regular... ya le gustaría difundir a quienes lo dicen la mitad de copias con sus anticuadas y pesadas composiciones "poéticas"... pero la pereza no les ayuda mucho y el ingenio parece que tampoco debe estar muy aliado con estos y estas poetas de temporada. Claro que, también, no todos los poetas tienen que ser comprometidos... ¡je, je! Conformes ya abundan muchos y muchas, por eso yo fomento y sigo el camino de la rebeldía y ésta, siempre que puedo, también en poesía:
La poesía es el fuego
del volcán
que está quemando
tus venas.
Ese fuego de las venas del poeta, y llama de rebeldía de la poetisa, deben arder y morder en poesía. ¡Utilicemos ese fuego!
Y quien le quiera cantar a la rosa, al sol, a la hermosa montaña, a los milicianos canonizándolos, a las penas o al amor, que lo haga... pero que no se meta en mi llama ni afile mi dardo, ya que una quema y el otro pincha.
Termino diciendo que yo también sé cantarle a la montaña y la sensibilidad no me falta... ya que dos de mis maestros, Rosalía de Castro y Luis Cernuda, lo hacen mejor que nadie. Gracias a todas y todos por el apoyo y agasajo que siempre me habeis mostrado. Albricias y que el murciélago de la lúgubre noche orine encima de los malos y envidiosos poetillas...

Goliardo Ceibe Subir


Sacco y Vanzetti: 75 años de su asesinato

Este 23 de agosto se cumplieron 75 años de los asesinatos de Sacco y Vanzetti por el Estado yanki. Reiterando su memoria imperecedera para l@s anarquistas de todo el mundo, aquí va una selección de textos tomados de las últimas cartas que escribieron a familiares, amig@s y compañer@s, tan conmovedoras y actuales como siempre porque ...¡los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos!

"El afecto y el heroísmo de nuestros compañeros de todo el mundo, la implacabilidad del enemigo, han hecho que en lugar de haber sido condenados y muertos en el término de pocos meses, como habría ocurrido si nos hubieseis abandonado a nosotros mismos, hemos sido torturados siete años, tres meses y cinco días, antes de ser quemados vivos.
Sin embargo, estoy contento de que haya durado tanto, pues, si no otra cosa, será una lección para la reacción americana como para quitarle por un tiempo las ganas de desahogar su bestial sadismo sobre otras víctimas eventuales que acecha vorazmente.
Como anarquista me consuela el saber que si la burguesía me hubiese dejado vivir todos mis días no habría podido hacer por la gran revuelta lo que hice involuntariamente a través de mi martirio.
...Nos odian a nosotros y a los nuestros; son amigos de nuestros mortales enemigos... Todo el poder de la reacción está contra nosotros.
Sí esta es la última, recibid el extremo adiós.
¡Mantened en alto nuestra bandera! ¡Animo compañeros!

Bartolomeo Vanzetti.

Muero como he vivido, luchando por la libertad y por la justicia. ¡Oh, si pudiera comunicar a todos que no tengo nada que ver con ese horrendo crimen...
Mi corazón está lleno, rebosante de amor por los míos. ¿Como despedirme de vosotros? ¡Oh, mis queridos amigos, mis bravos defensores, a todos vosotros el afecto de mi pobre corazón, a todos vosotros mi gratitud de soldado caído por la causa de la libertad!
...Continuad la soberbia lucha, que yo también en lo poco que pude, he gastado mis energías por la libertad y por la independencia humana.
...¿Que culpa tengo si he amado demasiado la libertad? ¿Por qué he sido privado de todas las cosas que hacen deliciosa la vida? Ningún reflejo de la propia naturaleza, del cielo azul y de los espléndidos crepúsculos en las tétricas prisiones construídas por los hombres para los hombres. Pero yo no he llevado mi cruz en vano. No he sufrido inútilmente. Mi sacrificio valdrá a la humanidad a fin de que los hermanos no continúen matándose; para que los niños no continúen siendo explotados en las fábricas y privados de aire y luz.
No está lejos el día en que habrá pan para todas las bocas, techo para todas las cabezas, felicidad para todos los corazones.
Tal triunfo será mío y vuestro, compañeros y amigos.

Bartolomeo Vanzetti.

¡No hay justicia para los pobres en América!
...¡Oh, compañeros míos, continuad vuestra gran batalla! ¡Luchad por la gran causa de la libertad y de la justicia para todos! ¡Este horror debe terminar! Mi muerte ayudará a la gran causa de la humanidad. Muero como mueren todos los anarquistas -altivamente, protestando hasta lo último contra la injusticia.
...Por eso muero y estoy orgulloso de ello! No palidezco ni me avergüenzo de nada; mi espíritu es todavía fuerte. Voy a la muerte con una canción en los labios y una esperanza en mi corazón, que no será destruída...

Nícola Sacco

Queridos amigos y compañeros del Comité de Defensa.
Mañana, inmediatamente después de la media noche, deberemos morir en la silla eléctrica.
No tenemos ya ninguna esperanza.
...Hemos decidido, por eso, escribir esta carta para expresar nuestro reconocimiento y admiración por todo lo que habéis hecho en favor de nuestra defensa en estos siete años, cuatro meses y once días de lucha.
El hecho de que hayamos perdido y que debamos partir, no disminuye para nada nuestra actitud y nuestra apreciación de vuestra conmovedora solidaridad hacia nosotros y nuestras familias.
Amigos y compañeros: ahora que la tragedia de este proceso toca a su fin, unamos nuestros corazones, nuestros errores, nuestras derrotas, nuestra pasión, para las batallas futuras, para la emancipación final. Unamos nuestros corazones en esta hora, la mas negra de nuestra tragedia. Armaos de valor, saludad a los amigos y a los compañeros de todo el mundo. Os abrazamos a todos y os damos el último adiós, con el alma desgarrada, pero llena de amor.
Ahora y siempre un viva a todos nosotros, un viva a la libertad.
Vuestros en la vida y en la muerte

Nícola Sacco - Bartolomeo Vanzetti Subir


 

Uruguay: Contra los
incansables productores de miseria

Anarquismo hoy

¿Renace la bestia fascista?

Sobre la violencia

 

Anarquismo y violencia

Algunas falacias del neoliberalismo

La poesía como
herramienta de rebeldía

Sacco y Vanzetti:
75 años de su asesinato