PERIODICO ANARQUISTA
Nº 164
          MARZO 2002

 

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8 de marzo, día internacional de la mujer:
"ni dios, ni patrón, ni marido"

El 8 de marzo se conmemora el día internacional de la mujer. Repasemos brevemente la historia de esta fecha: El 8 de marzo de 1857, las obreras textiles y de la confección de Nueva York, realizaron una gran huelga y se manifestaron en las calles exigiendo el derecho al trabajo y condiciones más dignas. El 8 de marzo de 1908, un grupo de obreras textiles neoyorquinas de la fábrica Cotton, reclamaron en las calles por la jornada de 8 horas, abolición del trabajo infantil e igualdad del voto para la mujer, mientras que otras 129 obreras permanecieron en el establecimiento y fueron masacradas en el incendio provocado por sus propietarios y la policía en respuesta a estas reclamaciones. El 8 de marzo de 1910, Clara Zetkin propuso en la Conferencia internacional de mujeres socialistas, celebrada en Dinamarca, que todos los años se realizara una manifestación internacional unificada en pro de los derechos y la libertad de la mujer, lo que se aprobó como resolución firmada por más de cien delegadas de 17 países. En 1952, la O.N.U. instituyó el 8 de marzo como día internacional de la mujer y a 1975, lo declaró "año internacional de la mujer". El 8 de marzo de 2001, una empleada del hipermercado "Libertad" de Rosario, fue encerrada en una cámara frigorífica durante media hora, por la supuesta comisión de faltas que no fueron debidamente aclaradas en su momento, pero que, según se supo más tarde, en realidad se trataba de que esta empleada se negó reiteradamente a acceder a los requerimientos sexuales de su superior.

La opresión del sistema capitalista y patriarcal
Este breve recuento pone de relieve las condiciones de trabajo en que se desempeñaron -y aun lo hacen- millones de mujeres en todo el mundo, y que constituyen una de las tantas formas de opresión puestas en práctica por el sistema capitalista y patriarcal. El patriarcado es la ideología que rige la transmisión cultural, de generación en generación, de escalas de valores y mandatos sociales, así como la normativa legal vigente en cada país y época. En otras palabras, el patriarcado es la superestructura que ejerce el control social sobre la vida cotidiana de mujeres y hombres, dentro y fuera del hogar, del ámbito laboral y de cada uno de los lugares en los que interactuemos.
El sistema oprime a ambos géneros, pero en las mujeres la opresión se profundiza por su especificidad. La historia de la sindicalización femenina en Argentina, es muy clara al respecto. Los sindicatos específicos surgen a partir de que había oficios que eran desempeñados sólo por mujeres, lo que posibilitaba que las mujeres lucharan por mejoras salariales, reducción de la jornada laboral, mayor higiene en los lugares de trabajo (frigoríficos, fábricas de fósforos, etc.) y también, contra otros abusos que los patronos cometían contra ellas precisamente por ser mujeres. Algunos las despedían si quedaban embarazadas; otros no las despedían pero no les permitían amamantar a sus bebés ni menos aún les reconocían licencias por maternidad, y era también muy frecuente, lo que hoy se conoce como acoso sexual y que está penalizado en las legislaciones de algunos países, entre ellos España, y en Argentina, sólo en el sector público. Pero es preciso recordar y ser autocríticos, puesto que en los sindicatos mixtos, se privilegiaba la lucha por mejoras salariales y reducción de la jornada laboral, y las reclamaciones que realizaban las obreras, vinculados a problemas específicos como los mencionados, no eran tenidas en cuenta ya que los dirigentes por lo general eran varones y a estas reclamaciones las consideraban como "cuestiones de menor importancia". Lo que demuestra que el patriarcado atraviesa las clases sociales, e instituye una alianza de género -entre varones- cuyo resultado es el no reconocimiento de estas reclamaciones, ni por los compañeros varones del sindicato, aun cuando se tratara de anarcosindicalistas, ni por los patronos y encargados.
En este sentido, la consigna que citamos en el título y hacemos nuestra, que perteneció al grupo editor del periódico anarcofeminista La Voz de la Mujer, editado entre 1886 y 1887 en Buenos Aires, es la síntesis perfecta de la concepción ideológica de estas precursoras, que trajeron el feminismo a la Argentina, e ilustra muy bien cuáles son los pilares desde los cuales el patriarcado, ejerce, multiplica y perfecciona su poder.

Para qué conmemoramos el 8 de marzo
El objetivo de la conmemoración de esta fecha es reflexionar activamente sobre la evolución de las condiciones de vida y trabajo de las mujeres en todo el mundo, así como fomentar acciones tendentes a mejorarlas en las que ya se hayan logrado avances, y revertir las situaciones de indignidad e injusticia. En la actualidad, las feministas y los movimientos de mujeres afirmamos que todas lasa mujeres somos trabajadoras, lo que permite el reconocimiento del trabajo reproductivo, es decir, del trabajo doméstico.
Años atrás, se diferenciaba entre las mujeres que cumplían una jornada laboral fuera del hogar, sujeta a remuneración, y las que "sólo" se desempeñaban como "amas de casa". El resultado de esa diferenciación, solía ser la descalificación del trabajo doméstico y de toda su problemática específica. Dentro de esta lógica, el trabajo doméstico "no era" un trabajo, y las amas de casa "trabajaban menos" que aquéllas que lo hacían fuera de su hogar, remuneradas.
Los aportes del activismo feminista, y muy especialmente del feminismo marxista, analizaron y describieron en detalle la naturaleza del trabajo doméstico (reproductivo, no remunerado, de jornada completa, multiplicidad de tareas); los fundamentos de su especificidad "femenina" (los argumentos biologistas esgrimidos desde el patriarcado, tanto por varones como por mujeres, que pretenden "demostrar" que el trabajo doméstico es "natural" a las mujeres, que les es "intrínseco"), las problemáticas que esconde para la salud física y emocional de las mujeres (alienación, depresión, empastillamiento y automedicación, entre los más conocidos) todo lo cual a su vez, permitió avanzar tanto sobre propuestas de asignación de salarios y jubilación otorgados por el Estado, como en debates que con el correr del tiempo movilizaron a varones sensibles a estos temas, abriendo paso a estudios y grupos de reflexión sobre lo que hoy se conoce como "nueva masculinidad".
En la actualidad, se produce una nueva realidad de dos caras: Por un lado, en los varones más jóvenes existe una mayor apertura a tomar a su cargo parte de las tareas domésticas, y por otro, un creciente número de varones que las realizan al permanecer más tiempo dentro del hogar, tras haber sido despedidos de sus lugares de trabajo, en tanto sus compañeras se convierten en "jefas de hogar".
No obstante, esa mayor apertura no significa que asuman el trabajo doméstico con el mismo grado de responsabilidad que las mujeres, sino que participan más, pero siempre en el plano de la "ayuda", lo que de nuevo coloca la mayor carga de responsabilidad del trabajo doméstico sobre las mujeres.
Los varones que están subocupados o desocupados y que por lo tanto se hacen cargo del trabajo doméstico, no lo hacen por haber superado su "machismo", sino porque no les queda otra alternativa. Al mismo tiempo, es a partir de estas circunstancias como paulatinamente llegan a cobrar conciencia de qué es y qué implica el trabajo doméstico.
Y en el terreno de las autocríticas necesarias, que haya muchos varones de ideas "progresistas", "de izquierdas" y ácratas, de ninguna manera significa que no sean machistas. No es novedad que la tantas veces proclamada y defendida "igualdad entre los géneros" en los ámbitos militantes, luego no se concreta ni en los locales, ni en las parejas, ni en las familias. Señalemos asimismo, que no todas las mujeres militantes de estos mismos sectores tienen conciencia de género, y no faltan las que sienten tirria a la palabra feminismo.
Este análisis es necesario para cobrar conciencia de cuán sutilmente opera el patriarcado en todos los ámbitos. Más aun: Desde una posición principista, podríamos afirmar que la existencia de los electrodomésticos permite una mayor democratización del trabajo reproductivo. Sin embargo, la realidad es que las mujeres siguen haciéndose cargo de casi la totalidad del mismo. Podríamos oponer que la publicidad de estos artículos tiene como fin captar a las mujeres, porque de ellas es la responsabilidad de estas tareas, y porque son "más consumistas" que los varones. Pero, de nuevo, ni siquiera encontramos actitudes de democratización en la mayoría de los varones con "juicio crítico" y "sensibilidad social".
Con este artículo no pretendemos agotar el tema, sino aportar una visión anarcofeminista del día internacional de la mujer. Seguramente otras aportaciones e incluso disensos se irán sumando.
Pero cabe destacar que el calendario feminista tiene otras fechas igualmente importantes, que no son tan ampliamente conocidas como el 8 de marzo, pero que también implican serios cuestionamientos al patriarcado. Ellas son: el 28 de mayo, día internacional por la salud de la mujer; el 19 de noviembre, día mundial para la prevención del abuso infantil, y el 25 de noviembre, día internacional de la no-violencia contra la mujer.

Por un 8 de marzo anarcofeminista
Como síntesis, quiero reflexionar por qué esta fecha también nos atañe a los anarquistas. Con el paso del tiempo, nuestro movimiento ha canalizado la militancia en distintas tendencias, con diversas especificidades: organizadores, individualistas, expropiadores, pacifistas, naturistas, esperantistas, ecologistas, primitivistas, veganos, frutarianos, punks, feministas, anti-globalización... y sigue la lista. Sin embargo, pocas de estas tendencias han sido tan discutidas y hasta internamente combatidas como quienes optaron por la acción directa violenta y las feministas, y claro, como siempre, hay razones para ello, aunque admitirlas sea verdaderamente doloroso.
La naturaleza del feminismo anarquista es absolutamente subversivo, porque identifica al patriarcado como el principal enemigo, la ideología que proporciona fundamento político y aceitados mecanismos de control social a todas aquellas ideologías que respaldan la opresión de distintas maneras; porque describe cómo opera el patriarcado en los distintos órdenes (vida cotidiana, normativas legales, educación, trabajo, salud, etc.); porque reconoce la transversalidad del ejercicio del poder patriarcal así como la transmisión cultural del mismo, y los modos cómo los ácratas, varones y mujeres, también estamos contaminados por el patriarcado. A modo de ejemplo, para no ocultar nada, y profundizar las autocríticas, es del todo justo señalar que las compañeras del grupo editor de La Voz de la Mujer, tenían una marcada intolerancia por todos los que no eran anarquistas, e incluso, por las feministas socialistas, puesto que éstas sustentaban posiciones reformistas, tales como el sufragismo.
Es entonces la radicalidad del anarcofeminismo lo que hace que sus militantes sean consideradas "políticamente incorrectas" aun dentro de nuestro movimiento, e incluso motivo de descalificaciones, burlas o censuras.
Estoy convencida que todo proyecto político, y fundamentalmente el anarquismo, en cualquiera de sus tendencias y especificidades, sólo es posible si está basado en la memoria, los derechos humanos, la democracia y la igualdad de oportunidades, lo que implica libertad, tolerancia, respeto por las diferencias, participación activa, afinidad, empatía, solidaridad, dinámica de grupos, y agotar debates sobre cómo construir tales proyectos políticos.
En el contexto social mundial en que estamos viviendo, y desde crisis como la que estamos atravesando en Argentina, que bien puede reproducirse en cualquier otra parte del globo, es cada vez más necesario que los ácratas cobremos conciencia de nosotros mismos, no sólo desde lo discursivo, sino principalmente desde la práctica concreta. Es perentorio asumir los problemas, profundizar las autocríticas, enfrentarnos a nosotros mismos en tanto individuos con distintas opciones militantes formando parte de un movimiento que nos incluye a todos, y empezar a resolver saludablemente todos los problemas, de manera que podamos concretar proyectos sustentables, para crecer como movimiento y recuperar la fuerza y relevancia de otras épocas. La radicalidad, el carácter auténticamente subversivo del anarcofeminismo constituye un aporte fundamental en este sentido.

Elda Munch Subir


El día internacional del hombre

Durante muchos años me he sometido al corsé que el sistema nos pone a las mujeres cada 8 de marzo; manifestación de desahogo feminista bien encauzada por determinado trayecto, carteles con bonitas frases, consignas coreadas mientras se camina tras una pancarta... Sin embargo. un día me dije basta y decidí negarme a reivindicar mis derechos de género en la fecha y lugar políticamente correctos. Eso sí, nada dije sobre el día internacional del hombre y, como no veo en ciernes que la cúpula del poder tenga previsto dedicar una fecha a los varones, quiero lanzar la idea desde aquí por si tiene éxito.
Las reivindicaciones masculinas ya han tenido precedente en los organismos oficiales. De momento, uno de nuestros sesudos políticos quiere rebajar nuestras jubilaciones argumentando que vivimos porcentualmente más años que nuestros compañeros. Es de agradecer, peor hubiese sido impedirnos ser longevas decapitándonos antes de los ochenta o quemándonos con el cadáver de nuestro hombre en una pira funeraria, como les ocurre a las viudas en la India. Después se ha dicho que la parida era una broma, una mala interpretación, un juego de palabras... ¡Qué poco sentido del humor tenemos las mujeres!, no conozco a ninguna que le haya divertido la propuesta.
Ser hombre en una sociedad patriarcal es demasiado duro, lo reconozco; hay que saber mandar, contar con un buen surtido de chistes machistas para cuando se presenta la ocasión, y sobre todo hacer ostentación de los atributos inherentes a la masculinidad.
Esto último bien acompañado de una abundante dosis de "nosehacerlo" para que la compañera no intente convertirle en copartícipe de las tareas domésticas.
A la pregunta ¿por qué no cambias los pañales al niño?, la respuesta será indefectiblemente "nosehacerlo". ¿Puedes pelar las patatas mientras yo hago las camas?. Otro "nosehacerlo". Y la misma disculpa debe aparecer cuando es requerido para planchar la ropa, poner la lavadora o quitar el polvo de las estanterías.
Cada día se hace más patente la necesidad de instituir el día internacional del hombre. Sería una maravillosa ocasión para agradecer esa generosidad que nos permite ocupar un porcentaje en las listas electorales y compartir sus siestas en los bancos del Parlamento. Vivimos más años que ellos, queremos ganar lo mismo, deseamos organizar nuestras propias vidas y hasta les estamos involucrando la crianza de la prole con el señuelo de compartir las bajas maternales.
Hemos llegado demasiado lejos con nuestras exigencias y nos estamos adentrando en su terreno. Ya no somos sombras silenciosas incapaces de enfrentarse a los deseos masculinos, aunque nos está costando demasiado cara nuestra rebeldía. Aquello de "mía o de nadie" y "antes muerta que de otro" ya no se considera afortunadamente una demostración de amor, sino de inseguridad, de autoritarismo sin calificativos y de barbarie.
En el día internacional del hombre ellos podrían repartir sus panfletos para que se conozca en todas partes la asfixiante opresión que padecen. Y, desde luego, podrían aprovechar para poner verdes a sus jefas porque, eso sí, en cuestiones de poder no existe género, unos y otras sólo se diferencian en el tipo de colonia que usan y en otras fruslerías por el estilo.
Yo creo que los hombres deberían reclamar fundamentalmente su derecho al llanto, a ser menos fuertes que el vecino del rellano, a contar con una compañera para compartir su proyecto vital en igualdad de condiciones, a no tener que subirse constantemente al carro de la virilidad... Sin embargo, no tenemos que ser nosotras quienes marquemos a nuestros compañeros las directrices a seguir, hemos sido dirigidas durante siglos y no debemos cometer el mismo error; nuestra larga experiencia en la sumisión y la ínfima autoestima, nos han enseñado a valorar la libertad.
Eso sí, espero que los hombres organicen su manifestación de género con mejor criterio que lo viene haciendo la plataforma feminista cada 8 de marzo. He visto cómo compañeros que luchan junto a mí sin distinción de género, eran expulsados con pistolas de agua e insultos. No quiero un mundo con un solo género porque ambos, hombres y mujeres, somos imprescindibles.
¿Un día del hombre? ¿Un día de la mujer? ¿No sería mejor un día de los seres humanos? ¿O incluso trescientos sesenta y cinco días anuales de los seres humanos? A lo mejor, el año próximo nos lo planteamos y salimos a la calle para luchar por ello.

Mª Ángeles García-Maroto subir


Las únicas dignas

El 17 de febrero de 1922, un numeroso grupo de soldados del ejército argentino regresaban de reprimir cruelmente una huelga de obreros patagónicos. Borrachos de sangre y de violencia creyeron que el prostíbulo "La Catalana", en Santa Cruz, podía ser un buen lugar donde desahogar sus instintos después de los asesinatos oficialmente consentidos por el sistema. Sin embargo, las pupilas que trabajaban allí no lo dudaron ni un momento, al grito "no queremos asesinos", recibieron con palos, piedras y cuantos objetos pudieron encontrar, las propuestas de aquellos desalmados.
Ellas eran capaces de vender sus cuerpos, pero nada ni nadie les haría vender su ética. Todas las mujeres debemos sentirnos orgullosas de ese comportamiento. Las compañeras argentinas han rendido un homenaje a las pupilas de "La Catalana" en el 80 aniversario de aquellos hechos y nosotras/os queremos unirnos a la celebración.
Frente a quienes fueron cómplices con su silencio de la injusticia y el crimen de Estado ejecutados por el ejército argentino, aquellas mujeres, acostumbradas al desprecio, a las vejaciones, a la humillación y el olvido, supieron decir no. Ellas, despreciadas por los mismos hombres a los que proporcionaban placer, denostadas por una sociedad hipócrita y miope, merecen el reconocimiento, el afecto y la admiración de todas las mujeres que luchamos por la libertad de género y soñamos con un mundo libre.
Desde estas páginas quiero dejar patente mi admiración y respeto por quienes fueron las únicas personas verdaderamente dignas.

Marilés Subir


Jornadas solidarias

Si hay una cosa en la que los anarquistas somos ricos, inmensamente ricos, es en la solidaridad. Para demostrarlo una vez más, las organizaciones libertarias de Madrid y alrededores (llegando hasta Guadalajara) han querido ofrecer su apoyo a los compañeros argentinos, que están atravesando por unas circunstancias especialmente duras. El pasado 8 de febrero se convocó una concentración de protesta ante el consulado argentino en Madrid, donde se leyó el manifiesto que reproducimos en el recuadro.
El domingo 17 de febrero celebramos en Villaverde una jornada solidaria; empezó con una comida vegetariana, a la que siguió un debate sobre la situación actual argentina introducido por los compañeros Nuria y Diego, recién llegados de Buenos Aires. A esto siguió una lectura de poemas a cargo de Leonardo Góngora y Demian Ortiz. Los actos tuvieron broche de oro con las actuaciones de Quintín Cabrera y Rafael Amor que, como es costumbre en ellos, aportaron una vez más su "granito de arena para la montaña de la revolución". También nos deleitó con sus canciones un compañero espontáneo: "Regocijo en el fango".
Los fondos obtenidos se han enviado a las organizaciones libertarias argentinas para que, de alguna manera, sepan que estamos con ellos y que su lucha es nuestra lucha, por la anarquía.

A.G. Subir


Solidaridad con el pueblo argentino

Mientras el capital en todo su esplendor nacional y transnacional, expolia al pueblo argentino de todas sus riquezas, el Estado como buen lacayo busca las maneras para que sus amos puedan seguir robando sin que ética alguna les controle.
Los políticos argentinos han sabido demostrar cómo ellos son capaces de vender el país, sin siquiera consultar a los verdaderos dueños de éste; y de igual manera congraciarse con el capital español, cómplice de tanta iniquidad, a fin de lograr beneficios que luego descansarán en sus santificadas cuentas en el exterior.
No contento con este acto de total piratería digna de corsarios, el Estado ha desarrollado un política represiva no sólo en lo económico, sino también en lo policial, dejando que los perros de la guerra apliquen sus ya temibles y bien aprendidas prácticas demostrando que, una vez más, los globalizadores del hambre han preparado a sus asesinos para garantizar que nadie pueda oponerse a sus sagrados designios.
Mientras tanto el pueblo ha comenzado, a ritmo de cacerolas, a oponerse a que le sigan esquilmando, a la vez que busca que la opinión pública internacional reaccione ante la bomba de retardo que el Estado, Iglesia y gran capital, como una divina unidad, han logrado crear, utilizando el hambre como espoleta y la rabia como detonante, sin que sus grandes beneficios se vean afectados para mayor gloria de la economía globalizada.
Nosotros, sindicatos y grupos libertarios, nos hacemos eco del grito de protesta del pueblo argentino y repudiamos todas las políticas llevadas a cabo por el Estado a fin de lograr empobrecer cada día más a quienes teniendo de todo, no son dueños de nada.

C.N.T., Ateneos Libertarios y Grupos Anarquistas Subir


La Argentina entre la miseria y el "cacerolazo"

La "crisis" en la Argentina ha tenido vasta repercusión internacional y, como están las cosas, seguramente la seguirá teniendo. Por eso creemos que información no es lo que falta, aunque siempre es difícil distinguir entre la veraz y la distorsionada, entre la de buena y la de mala fe. Y esto vale tanto para los que están fuera de la Argentina cuanto -y quizá en mayor medida- para quienes estamos dentro de ella. De modo que intentar un análisis medianamente acertado del fenómeno argentino no es, desde luego, una tarea sencilla. En primer lugar porque los hechos están mediados por múltiples factores de muy diversa índole -históricos, sociales, económicos, políticos, culturales-, que hacen imposible su comprensión si no se los abarca en su conjunto. Pero, como por algún lado debemos comenzar, creemos conveniente hacerlo a partir de nuestras convicciones (o de nuestros "pre-juicios", si se prefiere).
Sería simplista, además de torpe, tratar de explicarse el estallido de los días 18 a 20 de diciembre pasado como una reacción ante las medidas que el tándem De la Rúa-Cavallo disparó contra el pueblo en las últimas semanas o meses de su gobierno. La reacción ante esas situaciones irrumpió cuando el expresidente De la Rúa estimó proteger a la sociedad capitalista denegando el principio de libertad del pueblo mediante el decreto de estado de sitio. Es decir, el significado de que, sumado a su hambre y desesperación, se le quitaba su máxima expresión de dignidad: la libertad. Ya antes de terminar De la Rúa su discurso, los vecinos (familias enteras, con niños, ancianos y hasta discapacitados) ocuparon los silencios autoritarios, caminando al son de las cacerolas ya vacías, en comunión de objetivos. Gritando: ¡Que se vayan todos, que no quede ni uno sólo! ¡Qué boludos, el estado de sitio se lo meten en el culo! los vecinos recorrieron las calles de la ciudad para enfrentar a los poderes ejecutivo en la Plaza de Mayo, legislativo en la Plaza de los dos Congresos, y político-financiero, representado este último por los bancos y empresas instalados en los alrededores de la Plaza y en Avenida de Mayo. En verdad, la caldera de la bronca popular venía acumulando presión desde mucho antes. Ya durante su administración, Menem aplicó un programa inverso a lo prometido, en vez de un salariazo hizo un desalariazo, empezó a corromper abiertamente todos los ámbitos, despreciando todos los principios de humanidad. Hace varios años que vienen produciéndose en distintas regiones del país manifestaciones sociales, algunas pacíficas y otras violentas. Sería largo enumerarlas, pero digamos que las protestas recorrieron el país de Norte a Sur -desde La Quiaca a Tierra del Fuego, no obstante los 4.500 kilómetros que las separan- siendo destacables, por su magnitud y por el saldo de víctimas fatales a manos de la policía, los casos de Neuquén, Corrientes, Salta, Ushuaia y, recientemente, en la Capital y el conurbano bonaerense, donde la represión cobró alrededor de 30 muertos. Las causas: falta de pago de salarios a empleados estatales, la desocupación incesante (ronda el 25 por ciento, sin contar la subocupación), el no cumplimiento de los llamados "planes trabajar" (unos 150 pesos que no alcanzan para cubrir una quinta parte del consumo mensual de una familia), la falta de medicamentos e insumos esenciales en los hospitales, en fin, la inactividad en las escuelas por huelgas de maestros que pasan meses sin cobrar sus salarios; todo esto potenciado por la caída de los ingresos, no admitida oficialmente en términos reales.
Lo grave no es sólo que los sueldos no llegan y la asistencia tampoco, sino que la mayoría de las veces, a pesar de estar contemplados en los presupuestos nacionales o provinciales, ellos van a parar a los bolsillos de funcionarios corruptos y su "clientela", que no sólo actúa como "fuerza de choque" sino que en ciertos lugares se constituye en factor preponderante para volcar el resultado de una elección en favor de aquéllos. Se ha dado el caso, inclusive, de que un político cuya vivienda había sido incendiada en una pueblada resultara al poco tiempo electo gobernador en "democráticas" elecciones. El feudalismo con que aún se gobiernan muchas provincias en la Argentina asombraría a más de un observador extranjero acostumbrado a las reglas de ese juego que se llama democracia. Esto unido al narcotráfico, posibilitó el ingreso de la mafia política con la fórmula electoral Menem-Duhalde, la que luego se vende a la hermandad carnal con los EE.UU. y Bill Clinton.
Tradicionalmente, la Argentina fue considerada un país "potencialmente" rico, por sus recursos naturales, por la extensión de su territorio, por sus praderas, sus bosques, su litoral marítimo, su petróleo. La situación actual es totalmente diferente. Las políticas económicas implementadas por los diferentes gobiernos en beneficio de entidades como el Citibank, Federal, Boston, HSBC, BBVA (aquí Francés), Santander, Galicia, entre muchas otras, y de las empresas privatizadas y las multinacionales, refrendadas por los legisladores de todos los partidos políticos (con muy escasas excepciones) dieron como resultado la destrucción de todas las empresas nacionales, públicas y privadas. Esta situación se hace hoy evidente con mayor claridad en el caso Repsol-YPF: el Estado argentino -por medio de sus corruptos administradores y legisladores- enajenó el recurso mineral y el subsuelo, favoreciendo a la empresa española con increíbles exenciones del pago de impuestos a la renta, entre otras prebendas; sólo las comunidades originarias y el pueblo donde se encuentran los yacimientos defienden al ecosistema desde el principio, llegando a subirse y atarse a los árboles para impedir el avance de las excavadoras por donde se pretende instalar oleoductos.
Felizmente, el pueblo argentino parece despertarse de ese sueño de grandezas que suelen repetir los manuales escolares, y hace tiempo que desconfía de las promesas preeleccionarias y de quienes las propalan, pero hasta ahora había adoptado una actitud de egoísta indiferencia con tal de disfrutar las migajas que los vaivenes de la política le deparaban. El "sálvese quién pueda", el consumismo, la aspiración de devenir un buen burgués o la posibilidad de "estar en la cosa", parecían ser las consignas, cuando no se les ofrecía abiertamente la posibilidad de privilegios y de formar parte de ese show del que participan con fruición políticos y funcionarios de todo pelaje y con los cuales, a bajo costo, la TV satura nuestras pantallas. Nuestro periodismo, con pocas excepciones, no realiza investigaciones independientes, sino que simplemente adhiere a las directivas de las empresas mediatizadas en connivencia con los poderes político-financieros.
Dijimos que el pueblo "parece despertarse", pero... no debemos bajar la guardia. Persiste también en la sociedad argentina una fuerte presencia de una cultura fascista de derecha -de la cual el gobierno es un fiel exponente- y en menor medida de una izquierda autoritaria y verticalista. No creemos que haya margen para esas experiencias. Pero el coronel Seineldin pretende mostrarse como una opción para los nacionalistas de derecha. Desde la izquierda, atomizada y desangrada por eternas disputas, no cabe esperar grandes aportes. Como novedad, podría apuntarse la irrupción en la escena política del partido Autonomía y Libertad, liderado por el hoy diputado Luis Zamora, otrora líder de un fuerte grupo trotsquista -el MAS, Movimiento al Socialismo- quien aparece con un discurso fuertemente crítico al sistema.
La confiscación de los ahorros, la desocupación, el hambre y el desamparo generaron una forma de lucha inédita en nuestro país: los cacerolazos y las asambleas de barrio. Estas asambleas barriales y sus comisiones nuclean a los desocupados, subocupados, los marginados y excluidos de la sociedad capitalista: profesionales, obreros, pequeños comerciantes, artistas, artesanos, todos vecinos. Cada una tiene características propias, pero no delegar, autogestión, horizontalidad y no voto son consignas libertarias que escuchamos con frecuencia. En este punto debemos señalar que estas asambleas barriales, que se reúnen en esquinas de varios barrios de Buenos Aires (Belgrano, San Telmo, Almagro, Caballito, entre otros), además de realizar semanalmente una reunión general de coordinación en Parque Centenario, se han constituido en valiosos espacios de debate y deliberación, no sólo por su concurrencia sino también por los temas que se plantean. Son abiertos y participa todo quien quiera hacerlo, por lo que es frecuente que algún dirigente político o sindical pretende llevar agua hacia su molino. Pero la concurrencia ha aprendido a distinguir cuando escucha algún discurso con olor a "cocinado".
Como anarquistas, sabemos que las soluciones no se encontrarán "dentro" del sistema, aunque no debemos descartar que con un recambio a todos los niveles de esta dirigencia la situación podría encauzarse hacia el atemperamiento de las condiciones actuales.
En otro orden de cosas, la remoción de la Corte Suprema de Justicia es uno de los puntos exigidos con mayor énfasis. Creemos ilustrativo señalar una pocas "hazañas" de este tribunal: las privatizaciones de Menem -viciadas de nulidad por las coimas que las facilitaron-, el "Plan Bonex" de Cavallo en el 92, la flexibilización laboral, el sobreseimiento a funcionarios corruptos y, como broche final, la liberación de Menem de su decisiva participación en el tráfico de armas, que incluye la voladura del polvorín de Río Tercero. Para colmo, sus miembros tienen sueldos exorbitantes -que no se pueden disminuir, según la Constitución- y están exentos de impuestos por decisión de ellos mismos.
Cada expresión de nuestros vecinos se convierte en un pensamiento comunitario cargado de preguntas, donde lo importante justamente son las preguntas y no sus respuestas conjeturales. Hoy podemos decir con alborozo que la acción directa comenzó a coincidir con la palabra. Sería de esperar que todos los argentinos tengamos claro quiénes fueron los que coartaron nuestras libertades, marginaron, excluyeron y empujaron al exilio a nuestros familiares y amigos e hipotecaron el futuro de nuestros hijos y de nuestros nietos.
Hoy el miedo en nuestra sociedad se convirtió en coraje...

Federación Libertaria Argentina Subir


El capitalismo, autopsia de un dios mortífero

Este mundo no es eterno
piense lo que piense el rico ladrón
todos estamos bajo el cuchillo mortal
François Villon

Hoy se sabe fabricar cosas sólidas y accesibles para todos, y eliminar lo inútil y perjudicial. En la economía real, tenemos los medios tecnológicos, científicos y culturales para producir lo suficiente para que todo el mundo, en la Tierra, tenga una vida decente, pueda cubrir sus necesidades, y tenga acceso a los productos y a los servicios de calidad. Y, además, reduciendo el tiempo de trabajo y la edad de jubilación, así como disminuyendo la natalidad para controlar la demografía, pues los recursos del planeta no son ilimitados.
Los servicios públicos se convierten en fábricas, los servicios locales se cierran, en detrimento del usuario, por causas de rentabilización antes de su privatización. Sin embargo, desde hace treinta años no se ha dejado de producir riqueza. Pero se nos hace creer que somos más pobres y que no tenemos ya medios para un servicio público de calidad.
En diez años, el Producto Interior Bruto ha aumentado un 70%, la masa salarial un 40%, los beneficios un 500%. Una parte del PIB ha pasado de los salarios al beneficios. Los 40% no pueden adquirir el 70% de riqueza, de ahí la superproducción y el paro.

¿Cuál es la realidad?
Un crimen contra la humanidad perpretado por el capitalismo. ¿De qué crisis estamos hablando? Las cifras de la ONU de 1999 sobre el desarrollo son muy elocuentes:
-El planeta produce seis veces más riqueza que en 1950, y en 174 países los ingresos medios por habitante se han reducido, así como la esperanza de vida.
-Entre 1970 y 1985, la riqueza mundial ha aumentado un 40% y el número de pobres se ha acrecentado en un 17%. Entre 1965 y 1980, 200 millones de personas se han empobrecido, y entre 1980 y 1993, más de mil millones.
-780 millones de personas pasan hambre, 40.000 niños mueren al día como consecuencia del hambre, aunque se produce suficiente para alimentar a todo el planeta.
Por otra parte:
-Las tres personas más ricas del mundo tienen una fortuna superior al total del Producto Interior Bruto de los 48 países más pobres.
-Las 225 mayores fortunas del planeta representan un millón de millones de dólares, el equivalente a los ingresos anuales de un 47% de la población mundial, la más pobre, con 2.500 millones de personas careciendo de lo esencial.
Genocidio de los pobres, la crisis no afecta a todo el mundo. Más allá de las personas, de los representantes, se trata del sistema mismo. Hay cada vez más riqueza y cada vez más pobres. La penuria se instala en la superabundancia. En este estado de cosas, el capital se enriquece con la plusvalía.
Pero no se habla más que de dinero, y no de economía real, sin explicar por tanto cómo funciona el dinero, lo que constituye una doble mentira y mistificación. No hay que razonar en el capitalismo, a no ser que se sea prisionero de sus paradojas perversas y de su delirio de omnipotencia, sino reflexionar sobre el capitalismo para comprender la aberración. Ruptura entre capital, valor ficticio, y economía real, el hombre se transforma en dinero que se personifica en el hombre. La búsqueda desenfrenada de objetos de consumo conjura una vida en el ser que se pierde al aceptar el terror de un sistema delirante, atomizado, que niega la realidad viva y que, afortunadamente, se le escapa.

El capitalismo contradice la democracia
La democracia se ha vaciado de contenido con la privatización de todo; ya no decide nada. El Estado no conserva más que su papel represivo. El régimen político es el de los feudos capitalistas dominados por una oligarquía en la que se decide todo, un gobierno de accionistas con sus prorrateos. Sólo el dinero tiene derecho a la palabra.
Educación, salud, transportes, energía, agua, alimentación, cultura, información, comunicación, seguridad social, jubilaciones y, muy pronto, el aire que respiramos... todo está privatizado y se convierte en fuente de beneficio para el capital. No se da atención ninguna si no se habla de dinero. Hay que pagar el derecho a la existencia. El capitalismo es inhumano y no ama la vida.
Las luchas de poder entre facciones ofrecen el espectáculo de falsas oposiciones y de vanas polémicas a los métodos viciados. El discurso parcelario y egocéntrico proyecta sobre el otro los problemas en el antagonismo de la competencia, tanto en política como en economía. Fórmulas manidas, fraseología, denigración del otro, mescolanza, manipulación, la ambición de poder pervierte todo debate. Representante de un significante, la puesta en escena de los poderosos, de los ricos, de las celebridades o de otros perpetúa el aparato religioso o monárquico. Esta mitología actúa sobre los procesos psíquicos de la infancia y sobre el sueño, fija en el inconsciente.
Todas estas facciones, de hecho, se mantienen en el capitalismo, privado o estatal, que pretende ser la única verdad y lo único posible. La propaganda desarrollada por los medios recurre a los más primarios procesos del pensamiento. Parte por el todo, medio por el fin, continente por contenido, deformación de las relaciones causa-efecto, comentarios orientados, y la forma sobre el sentir. Todas estas connotaciones desnaturalizan el significado. El análisis de fondo se sacrifica.

Las paradojas perversas de la plusvalía
La impostura ideológica tiene el rostro del narcisismo y la perversión de la plusvalía. Ésta enmascara la aberración global del capitalismo, del que oculta el delirio psicótico de la omnipotencia, en la que el valor del intercambio descalifica lo real y la persona. La adhesión a este sistema es irracional.
La plusvalía (beneficio) excluye el intercambio, y el valor de cambio (moneda) incluye todo en su sistema. Paradoja. El capitalismo descansa sobre una economía de carencia creada por la plusvalía, mientras que el valor de cambio anula esta carencia con el fantasma de su omnipotencia. La plusvalía plantea la cuestión de la explotación, y el valor de cambio la de la alienación.
La plusvalía, ofrecida a cambio de nada, sirve para distinguir del valor añadido, el salario, correspondiente a un trabajo, dentro del intercambio. La plusvalía impide al valor añadido adquirir todas las mercancías.
La plusvalía contradice la producción. En razón del beneficio, el precio de venta es superior al total de las remuneraciones. Una parte de los productos no puede, por tanto, venderse, lo que produce una acumulación. La competencia hace aumentar la productividad para bajar los costes y conquistar el mercado. Cuanto más se produce, menos se consigue. Contradicción. Pero, globalmente, el beneficio impide siempre la distribución. El crédito no hace sino esquivar el problema, y lo agrava por los intereses. Nueva contradicción.
La explotación de los países del Tercer Mundo ilustra esas contradicciones. El cultivo de verduras se ha abandonado, acentuando el hambre y destruyendo la trama sociocultural. El desarrollo no se concibe para responder a las necesidades locales de las poblaciones. La falta de alimentación, de salud, de educación, de carreteras, de transportes, de agua y de energía se suman cruelmente a la cotidiana carencia de medios. El éxodo rural agrava la superpoblación de las megalópolis y la miseria, con sus pequeños trabajillos, pero también la mendicidad, la prostitución, los traficantes, la delincuencia, como formas de supervivencia.
Su porvenir es ser siervos de los países ricos en sucesivas subcontratas de mutinacionales mal pagadas, el turismo exótico -o sea, sexual- la producción de niños para su adopción o de órganos para transplantes, el almacenamiento de residuos.
Los monocultivos y la ganadería intensiva, las minas y el petróleo, se han centrado en la exportación y destruyen el medio ambiente. El aumento de la producción satura el mercado y los precios se derrumban. Los países no pueden pagar los intereses de las deudas contraídas para lanzar su economía. Producen cada vez más riquezas y son cada vez más pobres.

Durante la crisis, el beneficio continúa, agravando la crisis
No hay solución a la falta de lógica que distribuye 5 euros de sueldo y pretende que se gasten 10 para comprar todo lo que se produce, con el fin de obtener 5 euros de beneficio. Faltan 5 euros. Con el sistema de clases, la falta es para el de siempre. Paradoja perversa; se organiza la penuria en fase de abundancia. Jamás se ha producido tanta riqueza y ha habido tantos pobres. Otra paradoja.
Se nos dice que consumamos para existir, de hecho para que el sistema funcione, aceptando bajada de sueldo o el paro, y entonces, consumir menos. Contradicción.
El beneficio no vuelve jamás al circuito de intercambio cuando ha sido confiscado por el capital para su guerra de monopolio. El aumento de la productividad y la disminución de los salarios agravan la crisis por la superproducción y el descenso del poder adquisitivo. Contradicción. Mediante el chantaje del paro, se bajan también los costes sin afectar al beneficio para conquistar los mercados. Pero el empleo creado es paro, pues no se puede comprar... Otra contradicción.
Pequeño o grande, el capital sigue siempre el mismo mecanismo. Paradójicamente, la competencia mata a la competencia; el más competente absorbe al otro en una tendencia a la concentración de capital y al monopolio. Paradoja: se desposee al más grande en nombre de la propiedad privada.

El capitalismo sólo funciona con la carencia
El problema generado por el capital no es producir sino distribuir. Sin capital, no se podría producir ni distribuir y que todos se beneficiasen de la evolución y del progreso.
Por medio de la plusvalía, el capital puede acumularse hasta el infinito, acaparando toda la producción, que también debe ser infinita.
La sola emisión de capital es la expansión al infinitio, en la que la plusvalía se reconvierte en valor añadido. El beneficio debe invertirse en un nuevo mercado, creador de empleos y de salarios para relanzar el intercambio.
Libre de producir lo inútil y lo perjudicial para que el sistema funcione, se trata de consumir siempre como único objetivo, en una terrorífica huida de todo.
Pero, para conseguir todavía más beneficios, viene una nueva crisis, y ésta sin fin, hasta el absurdo. Sin cuestionarse la finalidad humana, ni los destrozos ecológicos. El razonamiento está falseado y pervertido. Las actividades no se definen por el hombre, sino en relación al dinero. El trabajo no se concibe según el ser humano, sino para producir dinero, para producir el capital. El tiempo es incluso fuente de intereses y se transforma en dinero.
El único fin del capital es el capital mismo. Se trata de un sistema ficticio que parasita la economía real y la pervierte.
Se nos atrae con el señuelo de la ganancia, en una mistificación: su dinero trabaja para usted. No es del dinero, sino del que trabaja de donde se obtiene el beneficio.
El delirio de posesión histérica sueña con poseer-ser poseído por el objeto todopoderoso, el dinero falo. La plusvalía suscita la avidez narcisista primaria de la que procede el egocentrismo. El placer y la vanidad para uno, el sufrimiento para el otro, sin experimentar culpabilidad alguna. El otro debe estar siempre disponible. Como si el dinero lo pudiera solucionar todo surge la agresividad en el fantasma del todopoderoso a costa del otro. El capitalismo sacrifica la necesidad real de unos por el deseo imaginario de otros. Es el disfrute del poder. El especulador se parece al jugador patológico. El dinero es una droga dura y conduce a paradojas perversas: crear una necesidad y pretender anularla. La necesidad es para el otro. El fantasma de poseer exclusivamente es el de poseer el cuerpo de la madre y sus frutos.

Ruptura entre el ser humano y el capital
Hay una ruptura entre trabajo y capital. El capitalista exige unos ingresos proporcionales al capital. No existe ya una relación causa-efecto entre el trabajo real efectuado y su remuneración por un parte, y el valor mercantil del producto por la otra.
Hay una ruptura entre el ser humano y el capital. El capital no tiene más fin que sí mismo y define las actividades para su provecho. El ser humano está a su servicio y el dinero sólo habla de dinero.
El dinero organiza las competencias y la sociedad en un colectivismo y una jerarquía de clases que niega a los individuos. El criterio único es el valor añadido que procede de la plusvalía. Los individuos no son ya más que fragmentos de un todo, el capital. Los ricos lo son por una sobrevaloración de su función y por el provecho que obtienen del trabajo de los demás.
El capitalismo se opone a la libertad y la igualdad. La única libertad es la del dinero, y la igualidad de derechos es una desigualdad de hecho. Por tanto, desigualdad no es diferencia sino injusticia. La igualdad no es uniformidad, sino el derecho a ser diferentes, no comparables, en los hechos y en la posesión de los medios. La solidaridad no se opone a la libertad.
El ser humano es un individuo dotado de sociabilidad. La plusvalía es la manzana de la discordia entre clases, y una discordancia en el individuo que se opone a sí mismo y se auto-explota en su calidad de accionista, productor y usuario.
El ser humano se aliena cuando deja que un mediador, el que sea, decida su intercambio y su empleo, su actividad y su pensamiento, y que ese mediador se convierta en un sistema en sí mismo, autónomo, dominante, del que él no será más que el criado.
Al dejar al dinero decidir por él, el hombre se pierde para no ser más que el reflejo de un valor, una mercancía en la competencia, con una conciencia separada de él mismo, desgarrado entre el valor dominante y su propia realidad.
No existe más que el precio. El ser humano deja al dinero que viva en su lugar. El dinero suplanta al ser humano. Signo descarnado, constituye la huella alucinada de un vacío.

La lucha del trabajo contra el capital es la lucha
de lo real contra lo imaginario todopoderoso
La ruptura entre capital, valor ficticio, y economía real, el trabajo, es de naturaleza esquizofrénica.
El deseo imaginario debe vincularse a la necesidad real para lograr un posible. El capitalismo disocia ambos en su disfrute de omnipotencia, de satisfacción imposible.
El capitalismo, como todos los sistemas, ocupa el lugar de una dualidad humana que transcurre en una ruptura entre lo imaginario y lo real, la psique y el cuerpo. El ser humano no puede encontrar en él un sentimiento de unidad y de totalidad.
En el capitalismo no hay filiación. El dinero no da identidad. Negado el trabajo, se plantea la relación causa-efecto según la cual es el hombre el que crea las riquezas que deben pertenecerle. Pero el razonamiento es falso. El proletario no tiene existencia, convertido en una mercancía con precio, disociado del hecho de ser en sí mismo.
El capital quiere ser ese objeto fálico imaginario, vampiro insaciable, que se autoengendra con la plusvalía. Un dios omnipotente, omnisciente y omnipresente, que se considera creador de todo y de sí mismo, en una negación de los orígenes, puesto que es el ser humano el que ha creado las riquezas. El capital es una cosa inerte que no produce nada por sí mismo. Discurso psicótico, el capital es un falo muerto que alucina a lo vivo para robarle la sustancia.
La mitología capitalista es una metonimia. No existe más que si se la toma al pie de la letra. No contiene ni símbolos ni metáforas para evocar lo real y a la persona, sino figuras estereotipadas, pseudorracionalidad, dicursos vacíos de sentido, pseudo individualismo y pseudo sociabilidad; la muerte y la vida le son ajenas. Con su automatismo mental totalitario interpretando la existencia, es la máquina que influye sobre la esquizofrenia. Es el ojo de la madre vacía que mira al muerto.
Historia de cosas, este mito mortífero no crea ni filiación de ideas ni identidad. Al hombre no le queda más que el sueño del esclavo harto del sistema, el fantasma de robar la vida del otro para ser inmortal.

Jeannot Subir


William Godwin. El hombre y su época

Para los anarquistas una máxima debe ser no alejarnos de nuestros orígenes y por ello hemos de reivindicar todo aquello que ha sido origen de nuestro pensamiento. El autor que aquí vamos a recordar brevemente no es muy reivindicado a pesar de que su contribución al anarquismo fue importante. Nos referimos al ingles William Godwin (1756-1836).
La contribución de Godwin al socialismo y sobre todo al anarquismo es innegable. Su principal obra es Investigación acerca de la justicia política y su influencia en la moral y en la felicidad (An enquiry concerning Political Justice and its influence on Moral and Hapiness). Con esta obra, Godwin se sale un poco de los cánones que tanto la literatura emanada de la Revolución Francesa como del pensamiento anglosajón, habían establecido. No por ello deja de haber antecesores que influyeron en Godwin. Él juzga que todo el mal de la sociedad lo producen los gobiernos y el Estado y que por ello son fuerzas coercitivas que impiden el libre pensar y movimiento del individuo. Como se ve su antiestatismo y antigubernamentalismo es lo que posteriormente los anarquista defendieron abiertamente. La aportación a las corrientes liberales y socialistas inglesas fue enorme, y hoy esa contribución desgraciadamente no es reconocida. Godwin concibe una sociedad libre y fuera de toda atadura, y todo lo que provenga de una jerarquía, será una imposición, y como tal debe ser combatida.
Godwin se ganó la confianza de numerosos personajes históricos, que la tradición contemporánea no ha dudado en reconocer. Así, por ejemplo, Byron o Shelley, reconocidos románticos ingleses. Godwin se ve influido, sobre todo, por el ámbito francés y también, si cabe, por el alemán. Las corrientes racionalistas y materialistas desarrolladas en Francia influyeron mucho en otros lugares merced al impulso de la Ilustración, así como parte de las ideas de esa Ilustración procedía de la propia Inglaterra, por las observaciones de Montesquieu y Voltaire. Pero la influencia de Godwin no proviene de personajes pro-gubernamentalistas como los citados, sino de personajes mucho mas liberales que incluso ponían en duda la estructura gubernamental. Destaquemos por ejemplo a Dennis Diderot, autentico racionalista, o al propio Helvetius, que con su teoría del materialismo se declaraba totalmente ateo. De la tradición alemana le influyo netamente Lessing.
Pero lo mismo que Godwin tuvo sus orígenes en lo anterior, lo podemos también enmarcar en las corrientes anglosajonas de pensamiento, como uno de los colosos. Su Investigación acerca de la justicia política, no es menos que los escritos de Thomas Paine o John Stuart Mill. Y para ser mucho mas enfático, a nosotros como anarquistas su obra nos ha aportado mucho más que la de los otros autores.
Otro dato que hemos de destacar de Godwin es su mujer. Hasta ahora la historiografía del pensamiento contemporáneo había ensalzado la figura de la mujer de Stuart Mill, Harried Taylor, como adalid de los derechos de la mujer. Esto le valió al propio Mill para defender el sufragio universal directo para todos los hombres, incluidas las mujeres. Pero fue la mujer de Godwin, Mary Wollstonecraft quien inició las luchas feministas en el movimiento anglosajón. No hay que olvidar el tema de su libro Vindicación de los derechos de la mujer
Pero, siguiendo ensalzando a Godwin, no sólo estableció sus postulados libertarios a través del escrito político, sino que también lo hizo desde la obra literaria: San León, Fletwood-Nandelville, Clouderly-Isabel Hasting, etc. Destaquemos Caleb William o Las cosas como son. En ella traspasa los postulados defendidos en Investigación... pero dentro del ámbito literario, lo que hace mucho más accesible la lectura y comprensión de su idea. Es pues Godwin un autor polifacético.
Viendo este panorama del pensador inglés, no es descabellado hacer una homologia entre él y Juan Jacobo Rousseau. Pero esto hay que entenderlo, pues entre las ideas de Godwin y las de Rousseau media un gran abismo. Pero la importancia que Rousseau tuvo para el posterior desarrollo político francés y del romanticismo, es idéntica o inferior a la que Godwin le da al romanticismo y sobre todo al posterior movimiento socialista, no solo inglés, sino mundial. Es más, podemos establecer hasta una analogía en los textos escritos por ambos: Rousseau escribe una obra de talante político como es El contrato social y una novela donde defiende parte de esos postulados La nueva Eloisa. Godwin mantiene una misma estructura escribiendo en el ámbito político Investigación... y en el ámbito literario Caleb William. Pero para que estas palabras no puedan ser mal interpretadas hay que decir que la capacidad política de Godwin y su visión respecto a la realidad y al futuro es muy superior a la de Rousseau. Igualmente Godwin es un hombre firme en sus pensamientos mientras que Rousseau encarna la eterna contradicción.
Como últimos apuntes diremos que hay un dato que hace a Godwin universalmente conocido aunque sea en un segundo término. Como dijimos antes, Godwin estaba casado con Mary Wollstonecraft, de la cual nació una hija, Mary. Ésta casó con el poeta Shelley, y al adoptar su apellido se convierte en Mary Shelley. Y esta mujer sí es universalmente conocida por su libro Frankenstein o el moderno Prometeo, que ha sido muy famoso, llegando a tener numerosas adaptaciones cinematográficas.
A pesar de que Godwin fue un gran pensador, no llegó nunca a ser un revolucionario. Pero él murió en la más absoluta miseria. Hoy lo que debemos hacer es recuperar ese pensamiento que Godwin nos legó, porque es parte de lo que hoy los anarquistas pensamos. Nuestra historia y nuestros hechos no deben quedar en el olvido.

Julián Vadillo Subir


Esos países democráticos

Como es lógico, desde un principio del conflicto armado de Afganistán, los anarquistas nos posicionamos en contra, porque siendo coherentes con nuestra ideología, la guerra es un instrumentos del capital y de los poderosos para enriquecerse, y sobre todo porque las guerras las sufre el pueblo.
Pero las últimas imágenes que sobre el conflicto nos han llegado nos tiene que dejar perplejos y hacer una consistente denuncia pública. El ver a los prisioneros de Guantánamo, semidesnudos, con los ojos tapados y las manos encadenadas nos hace pensar que tienen que estar sometidos a las mas horrendas torturas. Y todo esto patrocinado por un país como EE.UU. que se hace llamar adalid de los derechos del hombre y de la democracia. También tolerado por sus amigos de juego, los países capitalistas que consideran licito el trato a los que tienen que estar sometidos. Así el ministro español de Asuntos Exteriores consideraba obvia esta situación en el contexto que se esta produciendo. Igualmente, no olvidamos que estas imágenes las han ofrecido los medios de comunicación capitalistas, pero no es difícil imaginar lo que no nos están ofreciendo.
Sirvan estas líneas para hacer una denuncia desde este grupo por estos hechos que consideramos indignos. Con ello no queremos defender ni mucho menos a los terroristas de Al-Qaeda, organización fanática religiosa. Pero es lamentable observar y oír a los dirigentes capitalistas clamar contra la tortura que los taliban tenían en Afganistán, cosa que era cierta, y ahora ellos torturan a los torturadores. Aquí habría que rescatar un poquito la historia y ver que los torturadores afganos han tenido de maestros a aquellos que torturan hoy, y que la facción taliban, así como la de Bin Laden, fueron subvencionados por el gobierno yanqui.
Al ver este tipo de imágenes nos tienen que hacer pensar un poco en la situación que viven los presos de cualquier país que se precie. A los capitalistas no les basta con poner en pie una maquinaria de guerra y bombardear y masacrar a cualquier pueblo, sino que para más inri levanta los mecanismos de la represión, y ahí si que ninguno estamos a salvo. Se amparan en que las torturas se producen por una guerra contra el terrorismo, pero aun cuando no existiera esta guerra, la tortura y la represión la utilizaban a sus anchas. Es cierto que esclavizan a las mujeres, condenándolas a que llevan el burka, reprimiendo cualquier acción del libre pensamiento y estableciendo una pena de muerte porque sí; es una barbarie y un acto execrable. Pero esa barbarie y esos actos execrables son los que también ponen en marcha los países capitalistas. Es cierto que ideas de fanáticos como el mulá Omar u Osama Bin Laden están en las cavernas, pero en una contigua se sitúan personajes como Bush, Aznar, Solana, Blair, etc. y todos aquellos que permiten el crimen, legalizado o no.
Volvemos a plantearnos dónde está la frontera entre el terrorista y el no terrorista. Desde estas líneas volvemos a repetir que la guerra no tiene que estar entablada entre los pueblos sino entre las clases, y tenemos que luchar por establecer un nuevo tipo de propaganda que denuncie toda clase de ignominias, con el fin de conseguir que todos los explotados y alienados del mundo nos demos la mano para echar abajo la sinrazón del capital y la religiosidad.

Grupo Nestor Majno Subir


Esbozo de una enciclopedia histórica
del anarquismo español

(Miguel Íñiguez. Fundación Anselmo Lorenzo. Madrid, 2001)

Lleva ya unos meses circulando por ahí, y posiblemente muchos y muchas anarquistas lo conozcan, pero hasta ahora no había habido oportunidad de hacer un comentario en las páginas de Tierra y libertad de este tan importante libro. Ante todo, un libro de historia, de historia del anarquismo.
Es una obra resultado de muchos años de dedicación por parte del autor a la recogida y recopilación de datos sobre compañeros y compañeras anarquistas y anarcosindicalistas españoles, así como de publicaciones periódicas, comicios, eventos históricos y de organizaciones libertarias. Todos los datos han sido sacados de libros, publicaciones, documentos, entrevistas... con una paciencia digna de elogio, que muy pocas personas serían capaces de mantener.
El autor ha querido en este 'Esbozo...' recoger, principalmente, a compañeros y compañeras desde el siglo XIX hasta más o menos la época de la llamada transición, aunque excepcionalmente, se incluyen unos pocos compañeros más jóvenes. En cuanto a las publicaciones periódicas, teniendo en cuenta que muchas están vivas y se siguen publicando, el punto lo pone el compañero en el momento de preparar el texto para su edición.
En algunos casos, la referencia es mínima, pues son pocos los datos encontrados. En otros casos, con compañeros más destacados, podría haberse extendido más, pero no es el objeto del libro hacer grandes biografías, y muchas veces ya existen muchos otros libros que de manera más amplia cubren ese aspecto. Este es fundamentalmente un libro de consulta, una iniciación en la historia del movimiento anarquista, unas veces más rico, otras veces más oculto, pero siempre presente, le pese a quien le pese. Indudablemente, muchas y muchos encontrarán errores en datos o referencias, descubrirán ausencias. Otros, a lo mejor prefieren no estar reseñados... y por ello, el autor ya avisa en las páginas de presentación que no es una obra definitiva, de ahí su denominación 'Esbozo...' Es una obra en construcción, y por supuesto, mejorable. De hecho, ya está preparando una nueva versión, ampliada, con la inclusión de compañeros y compañeras que se incorporaron a la lucha por las ideas desde el posfranquismo, con fotografías e ilustraciones y aportando amplia bibliografía. Sería deseable y recomendable, que todo o toda aquel/la que pueda y quiera enriquecer esta obra tan necesaria, se pusiera en contacto con el autor para hacerle llegar, rectificaciones, sugerencias, aportaciones, etc.

Jose R. Subir


Universidad alternativa popular "Debate libertario"

Las universidades del sistema imperante son elitistas y piramidales, donde su ingreso es un privilegio vedado a los peor tratados por el sistema de vida que, tal como está actualmente, nos oprime, enfrenta y destroza.
Para nosotros, una universidad es un lugar donde contactar con los diversos conocimientos existentes, para de este modo mejorar nuestra capacidad de convivencia y nuestras contradicciones que nos impiden ser lo que realmente somos, así como un lugar donde aprender las ciencias del mundo existente, con aspiraciones de mejorarlo.
Necesitamos una universidad en la que nosotros seamos los alumnos y nuestros propios maestros. Necesitamos alcanzar unos conocimientos actualmente en manos de personas comprometidas a defender los privilegios de las élites dominantes, recibiendo a cambio privilegios y honores que les harán escalar hacia las cimas de una sociedad basada en la depredación de unas minorías dominantes en contra de sus mayorías dominadas.
En nuestra universidad daremos prioridad en trabajar unas ciencias alternativas que nos convenzan a todos, no como ocurre hoy, en que las ciencias dominantes van dirigidas a legitimar los privilegios de las minorías dominantes o a aumentar sus capacidades de coacción, de dominio, a sus guerras egoístas y a sus políticas insolidarias, depredadoras de toda la naturaleza, poniendo en grave peligro al planeta donde vivimos. En un mundo donde se aplica la energía atómica con el único objetivo de almacenar armas destructivas con las que imponer sus poderes minoritarios, despreciando otras alternativas energéticas más naturales y menos dañinas para nuestra existencia.
Existen ciencias como la sociología, la psicología, la medicina, etc., que tienden a beneficiar los intereses de los más poderosos y en contra de todos; entre los que están las élites dominantes, que debido a lo injusto de sus privilegios deben ejercer políticas de violencia degradantes de su propia condición humana.
Para ponernos en marcha, deberemos empezar a elaborar nuestras reglas de aprendizaje verdaderamente universal y al alcance de todos los que amemos unas culturas hechas para todos y no para unos pocos como ahora ocurre:
1) Nosotros seremos nuestros alumnos y maestros, todos aprenderemos de todos, todos tenemos algo que aportar para la mejora y matizacion de nuestros conocimientos.
2) Si algún día alguien viene a trasmitirnos sus conocimientos, no por ello se sentará y presentará sus tesis de forma especial, sino que se sentará con todos y en las mismas condiciones de todos; se hará una mesa redonda. No a las intervenciones magistrales.
3) No habrá exámenes. Sí habrá un diploma donde figurará el tiempo invertido en mejorar sus y nuestros conocimientos.
4) Nuestro diploma no será una patente de corso para ejercer una actividad de privilegio, sino que servirá como constatación de nuestro interés en adquirir conocimientos alternativos.
5) Habrá especializaciones de acuerdo con nuestra vocación personal, así como preparaciones de cultura general.

Qienes escribimos este proyecto nos reunimos en "Espai obert", c/ Blasco de Garay, 2 (Barcelona) los primeros lunes de cada mes a las 19:30 horas.

R.G.D. Subir

 

8 de marzo,
día internacional de la mujer:
"ni dios, ni patrón, ni marido"

El día internacional del hombre

Las únicas dignas

Jornadas solidarias

Solidaridad con el pueblo argentino

La Argentina entre
la miseria y el "cacerolazo"

 

El capitalismo, autopsia de
un dios mortífero

William Godwin.
El hombre y su época

Esos países democráticos

Esbozo de una enciclopedia
histórica del anarquismo español

Universidad alternativa popular "Debate libertario"