PERIODICO ANARQUISTA
Nº 151
             FEBRERO 2001

 

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Otra vez el Estado miente,
otra vez el ejército asesina

A pesar de los esfuerzos del gobierno y el ejército españoles por ocultar y retorcer la realidad, los hechos son tozudos y acaban saliendo a la luz: la O.T.A.N. usó y abusó de las bombas de uranio empobrecido en la guerra de Yugoslavia. Según la propia alianza militar, fueron más de 31.000 (treinta y una mil) las bombas que, con este material, lanzaron sobre Kosovo (no cuentan aquí las que arrojaron sobre el resto de Yugoslavia), a las que hay que añadir las más de 10.000 (diez mil) que dispararon sobre el territorio de Bosnia-Herzegovina en la guerra civil que padeció está república a mediados de los años 90.
Suma y sigue: ahora también nos enteramos de que Estados Unidos y sus aliados (entre ellos España) usaron bombas con uranio empobrecido en la guerra contra Irak y ya hay 100.000 soldados estadounidenses y 8.000 británicos enfermos por lo que denominan, eufemísticamente, Síndrome del Golfo. Una décima parte de ellos ya no viven para contarlo.
Ahora se nos habla del Síndrome de los Balcanes, y se quiere ocultar la verdad que ya sale a borbotones: ambos síndromes son las consecuencias -diversos tipos de cáncer- que provoca en el ser humano el contacto con material radiactivo (hay otros materiales, como el amianto, que se usan en los ejércitos, que también son nocivos, así como el abuso de vacunas que se les aplican a los soldados). Y esto es sólo la punta del iceberg: dentro de unos años veremos muchas más consecuencias de todo esto.
La olla a presión en la que han intentado ocultar la verdad de los hechos está reventando y se empieza a saber que, además del uranio empobrecido, los ejércitos de la O.T.A.N. han usado bombas con Uranio 236 -más radiactivo que el empobrecido- y con plutonio -un millón de veces más radiactivo que el uranio empobrecido-. Se acaba sabiendo también que el ejército francés está usando bombas con uranio en ejercicios de tiro en el propio territorio de Francia: ¿Quién nos asegura que el ejército español no esté haciendo o no vaya a hacer lo mismo en cualquiera de los campos de tiro que tiene aquí? Además, el uranio para el ejército se saca de las centrales nucleares que, supuestamente, son para sacar energía para uso civil.
En España la población empieza a preocuparse: "¿Cómo? ¿Que nuestros soldaditos están enfermando? ¿Que algunos se mueren?" Pero se olvida del rastro de muerte que soldados españoles, entre otros, han dejado en Iraq y Yugoslavia. En Iraq los casos de cáncer se han multiplicado alarmantemente (niños que no conocieron la guerra mueren cada día de esta enfermedad), y en Yugoslavia -especialmente en Kosovo- el país está regado de chatarra (tanques, fábricas, vehículos, casas... todo destruido) contaminada por la radiactividad, que la gente de allí, empobrecida por la guerra, usa para la compraventa, como juguete para los niños o para arreglar el tejado de su vivienda: la siembra del cáncer nuclear ya está hecha. Nuestros "gloriosos" ejércitos "liberan" países asesinando a sus habitantes o dejándolos enfermos de por vida: ¡Espléndida tarea humanitaria!
Y, frente a la alarma de los soldados españoles que están o han estado en Yugoslavia o Bosnia, el ejército y el gobierno a través de sus "medios de información" intentan seguir engañando al personal, y el único antídoto que ofrecen es seguir negando la realidad y mentir al pueblo y a sus propios soldaditos.

Grupo AlbatrosSubir


Budismo: de la sumisión a la opresión

En esta sociedad, los individuos se sienten cada vez más solos y carentes de referencias. Las desilusiones políticas contribuyen también a que la gente no crea que un cambio social pueda resolver los problemas. No se cree en la política, pero se acomoda uno haciéndose zen. Según Fréderic Lenoir (sociólogo, autor de dos libros sobre budismo), muchas personas cercanas al budismo afirman: "en el fondo no creemos ya en la política, la política no va a cambiar el mundo, se trata de cambiar uno mismo". Haciéndonos budistas, naturalmente.
Un taoísta parisino lo explica: "En el Extremo Oriente practicamos la tolerancia, mientras que en Occidente se multiplican los integrismos. La intolerancia es de origen occidental. Son vuestras religiones las que crean los conflictos".
El budismo pretende defender unos valores: la tolerancia, la no violencia, la compasión… Y en Occidente ha encontrado muchas simpatías.
Ello obedece a varias razones: llega de países lejanos que han fascinado siempre a los occidentales. Una religión nueva, minoritaria y de moda resulta cada vez más atractiva.
Eso explica el hecho de que el budismo esté en plena expansión en Francia y Estados Unidos. Y que los medios de comunicación oculten que está en retroceso en sus países de origen (Tailandia por ejemplo).
El Dalai Lama es motivo de decenas de libros y las películas propagandísticas, que rozan el ridículo, aumentan. Por no hablar de las revistas, incluidas las de historia, que publican monográficos especiales, en los que no hacen crítica alguna del budismo y sí del resto de las religiones.
En Francia, según las encuestas, cinco millones de personas se declaran cercanas al budismo, pero el total de practicantes es sólo de 600.000. Esto hace del budismo la cuarta religión.
El perfil tipo del budista francés es el siguiente: "tiene entre 35 y 50 años -no se hace uno budista a los 20- y un nivel de estudios elevado". Hay entre ellos muchos artistas, profesores y médicos. Es como decir que se trata de una religión de mundanos, de artistas "en malestar" y de seguidores de la moda. En las noches in, queda muy bien reconocerse un poco budista, un poco yoga en la forma y un poco zen en lo moral. Pero se da también el hecho de que esta gente ha sacrificado todo -vida social y sentimental- para "triunfar en la vida", es decir, para lograr una buena situación social. Llegados los 25 o 30 años, han terminado los estudios y se han puesto ha trabajar. Han "triunfado" ¿y después? Se encuentran solos, sin proyectos ni ideales, sin nada más que demostrar. No creen en la política ni se interesan por ella, pero buscan valores humanos comunes a su estatus para llegar al ideal. Los medios de comunicación les proponen algo a medida: el budismo. Muchos empiezan por curiosidad, sin implicarse. Pero, a pesar de que los propios budistas dicen que su religión, es decir, su "filosofía", no implica obligaciones, que se trata de un arte de vivir, de un desarrollo de las personas, existen en la práctica leyes arbitrarias y duras que hay que seguir, como en toda religión.
Existe un clero autoritario y jerarquizado, cuyo superior es el lama. De hecho, el término lama significa "el más alto, el que domina". El adepto debe recibir la enseñanza de un gurú que se encargará de suprimirle todo su espíritu crítico.
El Dalai Lama explica: "dado que el gurú es un buda, debe renunciar a la idea de tener defectos". El Papa no lo hace peor al hablar de su infalibilidad.
El lama puede realizar milagros, pues "toca la cabeza del discípulo con las manos y una ligera sensación de sacudida eléctrica le recorre desde el principio del cráneo hasta el final de la columna vertebral". Una bonita forma de someter al pueblo tibetano, temeroso e ignorante, a un poder arbirtrario.
Si no estamos a favor del invasor chino, tampoco podemos maravillarnos por el Tibet de antes. Era un país que vivía en el terror de los lamas y de su Dalai Lama. Este era un verdadero rey, que regía todo el país y tenía el derecho sobre la vida o la muerte de sus súbditos.
Los monjes constituían la casta privilegiada del sistema y eran mantenidos por los campesinos. Representaban el veinte por ciento de la población y recibían un tercio de las cosechas, sin trabajar en absoluto. Sólo meditaban y se instruían, mientras que el pueblo se esforzaba por sobrevivir a la miseria económica, social y cultural. Si alguien se rebelaba, el Dalai Lama lo condenaba a muerte.
Esa es la realidad del budismo. No es un filosofía como algunos pretenden afirmar, sino una religión autoritaria; un instrumento de dominación del hombre sobre el hombre.
Como toda religión, el budismo niega al ser humano. Negar el placer y la realidad del cuerpo permite a todas las religiones controlar a los individuos, incluidos los deseos sexuales. Así, se dice: "hay placer en los deseos del mundo, pero es mucho más agradable no tener deseos". También podemos leer: "la abyecta ciudad del cuerpo, con sus agujeros que excretan elementos, es llamada por los estúpidos objeto de placer".

De Buda al budismo
Algunos sostienen que el budismo no tiene Dios, que se trata de una religión atea. Sin embargo, Buda y los lamas son divinidades. No olvidemos que el ateísmo rechaza categóricamente toda idea de Dios o de divinidad. No nos dejemos engañar por el vocabulario que presenta el budismo de una forma atractiva para reclutar gente.
El budismo se funda en la enseñanza de Buda, procedente de un clan real de la India. A pesar de esto, los budistas afirman que "Buda es un hombre entre los hombres […]. En ningún caso es hijo de Dios o de una divinidad".
Sin embargo, es fruto de una concepción inmaculada: un elefante penetró el flanco derecho de su madre y Buda nació diez meses después. Así sale una divinidad. Además, Buda, consciente de la precariedad de la condición humana, promulgará las "Cuatro nobles verdades", pues no se equivoca nunca, lo que no ocurre con un humano a secas:
Uno: Todo es sufrimiento.
Dos: El sufrimiento está creado por el deseo.
Tres: Se le puede poner fin con el nirvana.
Cuatro: La vía que conduce al nirvana es la aceptación del mundo tal como es, mediante la sumisión al destino y a la palabra divina de Buda, que es "la palabra justa, la acción justa…"
El budismo se basa en la reencarnación; al morir sólo queda el karma. Se trata de un potencial cargado positiva o negativamente según la vida que se haya llevado. Nos reencarnamos a la espera del nirvana, es decir, cuando hemos llevado un vida ejemplar dejamos de reencarnarnos y llegamos al nirvana (una especie de paraíso). Total, no es una casualidad nacer con sida, es que el karma está cargado negativamente por haber actuado mal en la vida anterior. Lo mismo podemos decir si somos pobres o si nos prostituimos desde los diez años.

El sexismo y los crímenes sexuales
Las mujeres son perversas, porque llevan consigo el placer, fuente de desgracia del mismo modo que "un jarrón decorado lleno de basura puede agradar a los idiotas. Del mismo modo que los ignorantes, los insensatos y los mundanos desean a las mujeres […] el cuerpo es un recipiente lleno de excrementos, de orina y de vísceras, en el que la visión está oscurecida […] pues la atracción por el cuerpo de la mujer se debe al pensamiento de que es puro. Pero no hay nada puro en el cuerpo de una mujer".
En Tailandia, donde la prostitución es importante y alcanza a personas de todas las edades, una investigación ha demostrado que 700.000 bebés minusválidos o con sida han sido abandonados en los hospitales (entre 1995 y 1997), y que durante ese mismo periodo ha habido cerca de 80.000 abortos clandestinos (con los riesgos sanitarios que eso representa para las mujeres, por no hablar de los riesgos penales).
Los monjes se oponen al aborto porque es un acto negativo en la teoría del karma. Si en Tailandia el budismo condena el aborto y la anticoncepción, habría que suponer la condena por parte de los monjes de los que viven de la prostitución, la mafia, y de los que la mantienen, los clientes.
Por último, al igual que entre los católicos, no pueden ordenarse las mujeres. En Japón, la homosexualidad se admite en ciertos monasterios. Estamos algo lejos del voto de castidad que deben respetar los monjes.
La hipocresía no es exclusiva del catolicismo. La pedofilia se admite también en los monasterios japoneses y en otros. Para los maestros zen japoneses, se trata de una cuestión estética.

La corrupción, el deseo de riqueza y el poder
Para tener un buen karma, hay un medio muy sencillo si se tiene fortuna. Haced donaciones y ofrendas a los monjes y os acercareis al nirvana… Así, en Tailandia el poder dictatorial se apoya en el clero budista.
Los altos dirigentes budistas constituyen una gerontocracia comprada por el poder mediante regalos muy generosos. Así, se ven "poco dispuestos o incapaces a prescindir de las comodidades de las residencias que les proporcionan los ricos y poderosos, transmitiendo las órdenes dictadas en general por el gobierno".

La intolerancia y la violencia
En Sri Lanka, país budista en un setenta por ciento, algunos monjes van a la guerra contra las religiones minoritarias del país (hindúes y cristianos). Así, el monje budista Soma Théra declaró que "Vishnú y Shiva no eran más que veneraciones supersticiosas y ridículas".
Precisemos que en Sri Lanka hay una corriente separatista armada, los tigres tamiles (hinduístas). Desde hace muchos años, el país vive en guerra civil porque actualmente sólo se reconoce el budismo como religión de Estado. Este aprovecha la circunstancia para aplastar a las minorías religiosas. Así, a cada tentativa de mediación entre el Estado y los tamiles, los representantes budistas se manifiestan violentamente contra lo que llaman "compromiso con los terroristas". Para ellos sólo hay una solución, el Estado debe "aplastar a los terroristas tamiles". He aquí algo que debe hacernos reflexionar ante los que afirman que el budismo es la religión de la tolerancia y la no violencia.
En octubre de 2000, la situación ha empeorado. El Estado de Sri Lanka pensaba en iniciar una reforma de la constitución. Actualmente la república asegura "los derechos a todas las religiones presentes en nuestro suelo". En el nuevo proyecto, asegura también "una protección adecuada". Según los prelados budistas, esto supone suprimir el estatus de religión de Estado al budismo. La nueva constitución precisa que "se garantiza a cada persona la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, incluida la libertad de opinión y de adoptar la religión de su elección […], la libertad de expresión religiosa, sola o asociada, pública o privada, sea cual sea el medio de culto, de observancia, de práctica o de enseñaza". Algunos prelados ven en esto un fomento de la conversión al cristianismo. Se han quejado de que "el gobierno pretende la destrucción del budismo". Miles de monjes han desfilado por las calles, muchos de ellos amenazando con dejar de comer hasta morir.
El resultado ha sido que el Estado ha retrocedido. El texto va a ser modificado y se presentará a los diputados una vez que lo hayan aprobado los jefes religiosos budistas, "que podrán corregir los errores en cada párrafo y cada renglón", según ha declarado el Primer Ministro.
Así, el budismo, desde que ha accedido al poder, se ha convertido, como todas las religiones, en una institución de intolerancia, de odio, de violencia, de carácter autoritario y nacionalista. El budismo es, como todas las religiones, un aliado de las clases dominantes y del Estado.

El budismo y el militarismo entusiasta
En el Japón, entre 1894 y 1945, el budismo constituyó un apoyo incondicional de la política expansionista y nacionalista del Imperio. Los líderes budistas no sólo eran cómplices mudos del poder imperial, sino también ideólogos del nacionalismo que animaban a legitimar la guerra en nombre del budismo. Así, en 1942, el monje zen Hakuux escribía que "es necesario desbaratar la propaganda y la estrategia de los judíos. Debemos mostrar la falsedad de sus ideas perversas de libertad y de igualdad". No olvidemos que Japón fue aliado de la Alemania nazi. Además, muchos monjes budistas tienen la influencia del espíritu militar nazi, como es el caso de los textos de Suzuki: "el zen es una religión de la voluntad, y la voluntad es la que forja a los guerreros. El zen es una religión que se afirma y es una fuerza destructiva. Los chinos son criados insumisos a los que Japón debe castigar en nombre de la religión".
Los monjes han defendido hasta el final sus ideas, incluso durante su derrota. Jamás se han opuesto a las masacres de civiles llevadas a cabo por el ejército japonés, sino al contrario: "el budismo no sólo aprueba las guerras que se ciñen a sus valores, las apoya vigorosamente hasta el punto de ser un militarista entusiasta".
Combatamos las ideas que presentan el budismo como una filosofía de vida sentimental. El budismo es un enemigo de la libertad de pensamiento y de elección individual. El monje Soen decía que "la guerra y el crimen son necesarios como medio de armonizar las cosas incompatibles". No para los que pensamos que la igualdad económica y social, la libertad, ofrecen un proyecto real en el que los individuos puedan realizarse.

Régissubir


Plan Colombia

Colombia se ha convertido en pocos meses en uno de los ejes de la política exterior norteamericana. Dos elementos la hacen acreedora de tal protagonismo: el problema del narcotráfico y la consideración de Colombia como amenaza de la seguridad hemisférica, por un desbordamiento del conflicto armado hacia los países vecinos. La soberanía títere de este país ha quedado confirmada en el Congreso norteamericano, donde se dictan ahora las leyes para Colombia.
El Plan se concretó ante el Capitolio de Washington a través del proyecto de ley S-1.758, presentado por los parlamentarios republicanos Coverdell, Dewine y Glaseley el pasado 20 de octubre, mediante el cual se solicita una ayuda suplementaria para Colombia de 1.574 millones de dólares en tres años, de los que más del ochenta por ciento estará destinado, supuestamente, a diferentes aspectos relacionados con la lucha antinarcóticos. Con ello, Colombia se convierte en el principal destinatario de la ayuda yanqui después de Egipto e Israel, con lo cual se hace evidente el compromiso cada vez mayor del Estado colombiano con los intereses estratégicos imperiales en la región. El Congreso de Estados Unidos aprobó 1.300 millones de dólares, los otros 274 restantes se pretenden conseguir de un fondo especial destinado al Pentágono para ayuda de tropas estadounidenses en el exterior.
La erradicación forzosa de cultivos ilegales a través de la fumigación no es nueva en Colombia. Veinticinco años de aplicación demuestran su fracaso no sólo en términos de reducción de la oferta. La hectárea de hoja de coca sembrada aumentó entre 1992 y 1998 de 40.000 a más de 100.000, aumentando también el conflicto armado y el daño al medio ambiente que la fumigación ha causado. La fumigación mediante aspersión aerea tiene un efecto masivo y por tanto los cultivos legales resultan igualmente afectados. La actual política específicamente enunciada en el Plan Colombia, con el propósito de erradicar los cultivos ilegales, tiene como principales víctimas a los cultivadores de la hoja de coca y amapola, dejando intactos a los grandes capitales que se lucran en el comercio de los precedentes y en el tráfico de cocaína y heroína, la mayoría de ellos ubicados en Estados Unidos, donde están las grandes lavanderías de dólares del mundo.
El cinismo del presidente Andrés Pastrana queda ratificado una vez más cuando decide solicitar ayuda a la Comunidad Europea, intentado que sean estos países quienes asuman las consecuencias del componente militar aportado por Estados Unidos. El gran empujón del Plan en ese escenario se daría meses después por parte del presidente español José María Aznar al comprometerse a convocar a los países de la Union Europea, así como a Japón y Canadá, para apoyar el Plan Colombia a través de una mesa de donantes que tuvo como sede España en el mes de junio de 2000.
Del presupuesto proyectado para el Plan Colombia, 4.000.000 de dólares deben ser aportados por los colombianos, quienes hastiados de esta guerra, serán obligados a financiar una nueva escalada del conflicto.
Saldrán entonces del nuevo endeudamiento o de los procesos de privatización o de los denominados bonos para la paz que suscribirán obligatoriamente las empresas. Pero la mayor aportación de este dinero viene de los impuestos que pagan los colombianos. De las finanzas corrientes del Estado no saldrá dinero en razón a que los altos niveles de corrupción de la administración pública han saqueado las arcas oficiales.
Los famosos dineros del Plan para la paz, la prosperidad y el fortalecimiento del Estado serán invertidos en un 84,9 por ciento para gastos militares, con destino al Batallón Antinarcóticos, Policía Nacional, compra de treinta helicópteros Black-Hawk y quince helicópteros Huey, equipamiento de aparatos infrarrojos para un avión Schweiser, instalación de radares en Leticia y Tres Esquinas, mejora de bases militares en las fronteras con Perú y Ecuador, y tecnología para la interceptación aerea terrestre y marítima. Apenas se apuntan 145 millones para la sustitución de cultivos, 93 millones a derechos humanos y justicia, y otros 30 millones para los desplazados de la Amazonia.
El Plan Colombia es también la forma más aberrante de cumplir los compromisos con el F.M.I.; de esta manera, el Estado colombiano por medio de la guerra pretende aniquilar cualquier posibilidad de protesta social con la excusa de la lucha contra el narcotráfico. Las medidas económicas son, entre otras:
a) Recortes en el gasto público, ampliación de la base del I.V.A., impuesto sobre las operaciones financieras, reforma fiscal, nuevos tributos.
b) Congelación de salarios públicos, recortes sin precedentes en la nómina estatal y en gastos diferentes a la inversión.
c) Reforma y privatizacion de las instituciones de seguridad social y de los fondos de pensiones.
d) Privatización de empresas y banca estatales. Se pretende aumentar su productividad y financiar el déficit fiscal.
El Plan Colombia no es más que otra estrategia de la carrera armamentista del Estado colombiano para mantener su dictadura y, para ello, mantener la guerra es el mejor instrumento. Sin la guerra, ¿cómo justificar los altos niveles de impunidad, de corrupción, de autoritarismo, de eliminación sistemática de la oposición política, de nuevos impuestos, las masacres de su brazo paramilitar, de expropiación de los territorios tradicionales de los pueblos indígenas y comunidades afrocolombianas, la entrega de los recursos naturales, etc.? Sin la guerra, el Estado colombiano hace muchos años que hubiese sido derrocado.
Asistimos en Colombia a una situación ambigua por parte de los diferentes actores armados; de una parte su manifiesto deseo de "defender a la población civil": los grupos insurgentes nos quieren "defender" de las siniestras causas del capitalismo y su versión más reciente, el neoliberalismo; los grupos paramilitares pretenden "defendernos" del comunismo, el secuestro, el boleteo y la extorsión; las fuerzas armadas afirman "defendernos" de la violencia irracional de los anteriores, sin embargo, las cifras de muertes ocasionadas a la población civil por parte de todos los actores armados, muestran una evidencia contundente: los diferentes grupos enfrentados en el conflicto armado han sacrificado de la manera mas siniestra aquello que afirman ("defender" a la poblacion civil). Por otra parte, su cacareado deseo de buscar salidas políticas al conflicto se contradice con su actividad, cada vez mas evidente, de consolidar un arsenal militar que les permita mantener y, a ser posible, ganar la guerra.
El Instituto Nacional de Estudios Estratégicos, dependencia del Pentágono, en un reciente informe sobre las finanzas de la guerrilla asevera que los grupos rebeldes en Colombia han ganado la mitad de sus ingresos, calculados en 150.000.000 de dólares anuales, a partir del negocio de la droga. De ese dinero, se asegura que cerca de 20.000.000 de dólares al año son invertidos en compra de armas. Las finanzas de los paramilitares son todavia más secretas: se ha afirmado que parte de su patrimonio ha sido aportado por gremios ganaderos, agroexportadores y algunos sectores militares. Sin embargo, en un informe del 22 de febrero de 2000, la D.E.A. (policía antidroga yanqui) acusa por primera vez a Carlos Castaño (principal jefe paramilitar) de producir y exportar droga a los Estados Unidos, es decir, las finanzas de estos grupos tendrían por esta vía una gigantesca inyección de dinero. Lo que invierten en compra de armas e infraestructura bélica no está calculado, pero las modernas y sofisticadas armas utilizadas en las últimas masacres contra la población civil no dejan lugar a dudas de que es un porcentaje elevado. Las formas de financiación de la guerra por parte de grupos guerrilleros y paramilitares son fruto de actividades ilegales, algunas de una crueldad extrema, como el secuestro, la desaparición forzada, las masacres y los ataques indiscriminados contra la población civil.
Nuestros supuestos "defensores" no han tenido ningun reparo en convertirnos en objeto de sus ataques, por esta razón la población civil colombiana nos declaramos en mayoría de edad, esto significa que no necesitamos la tutela de ningún grupo armado que asuma la defensa de nuestros legítimos intereses; en consecuencia, rechazamos cualquier medio que se utilice para financiar esta guerra que no compartimos, no queremos, nunca pedimos, y nos manifestamos en su contra porque atenta de manera directa contra nuestra conciencia; por estas razones, decidimos no apoyar moral, espiritual, física ni económicamente a ninguno de los participantes armados que de manera ciega continúan empeñados en esta guerra.
Aparte de lo que oficiosamente se indica como gasto militar y de seguridad en los presupuestos del Estado colombiano, un porcentaje adicional importante está difuminado en otras partidas como educación, salud y trabajo y seguridad social, mas complicadas de precisar. Además, falta por analizar el verdadero monto del apoyo militar, técnico, humano y en infraestructura de comunicaciones proporcionado por los Estados Unidos y países europeos como Francia, Alemania y España, quienes incumplen los siete criterios aprobados por el Consejo de Europa en 1991, bajo el nombre de Codigo Europeo sobre el Comercio de Armamento, tras reconocer que este continente había sido un importante proveedor de armas a Iraq durante la epoca anterior al conflicto del Golfo. Estas normas subrayan que cualquier decisión de exportar armamento deberá tener en cuenta la situación interna y regional del país comprador, su situación de derechos humanos y el efecto de la compra sobre la economía nacional. Una primera conclusión es que si sumamos el presupuesto ordinario del gobierno destinado a la guerra con los dineros del Plan Colombia, que comenzarán a llegar a finales de abril de 2001, tendremos que el gobierno colombiano gastará en la guerra dos de cada cinco dólares que recibe. Por ello proponemos a los colombianos que realicen actos de objeción fiscal, es decir, que se nieguen a pagar los impuestos o el porcentaje de los impuestos que van destinados a la guerra.

¿Por qué rechazamos el Plan Colombia?
Porque este significativo incremento de la "asistencia" militar norteamericana, indiscutiblemente, será el comienzo de una intervención cada vez mayor y sin esperanza de conclusión. Seremos un simple teatro de operaciones.
Porque, sin duda, lo que nos espera es un proliferación de la guerra. No sólo enfrentamientos entre los diferentes actores o fuerzas militares. También bombardeos de saturacion, arrasamiento de caseríos, destrucción de infraestructuras, hostigamiento a la poblacion, violación de todos los derechos humanos, desplazamientos masivos.
Porque esta guerra, centrada inicialmente en las zonas de los cultivos ilegales, tiende a devastar la Amazonia, eje del equilibrio planetario y, progresivamente, las selvas y páramos, cuna de nuestra biodiversidad.
Porque, aún aceptando que debe eliminarse el narcotráfico, no podemos convenir en que, en esta guerra, el enemigo sean los campesinos y jornaleros, dejando de lado los grupos del capital, nacionales y extranjeros, que mueven el negocio. Los cultivos reaparecerán en este o en otros países. El narcotráfico continuará mientras sea una empresa rentable.
Porque sabemos que toda guerra de hoy es total. Que no se reducirá a los campos sino que abarcará las ciudades. Que polarizará a la sociedad entre los "buenos", aliados del Imperio, y los "narcosubversivos". Que se convertirá en el mejor expediente para aniquilar la protesta social, producto de la crisis que estamos viviendo, y para continuar asesinando dirigentes sociales y defensores de los derechos humanos.
Porque, finalmente, el señuelo de una cooperación financiera internacional destinada a lo social, no sólo es, en estas condiciones, una trágica compensación, sino que ha terminado sustituyendo el replanteamiento que estamos exigiendo de la funesta estrategia economica neoliberal por una oferta asistencialista.
Queremos la eliminación de todas las causas de la exclusión, de la pobreza, del racismo, de la guerra, del autoritarismo, de la muerte; queremos una sociedad libre y autónoma.

Amigos de la A.I.T. (Colombia)Subir


Contra la democracia de la droga
y la droga de la democracia

Los compañeros libertarios de Portugal han realizado una fuerte campaña abstencionista en las recientes elecciones presidenciales. Parece ser que la propaganda libertaria ha sentado mal a alguien, pues los compañeros han recibido amenazas de la policía, los traficantes de drogas, los trosquistas y una antigua libertaria atrapada ahora por las redes de la política (quien se pica, ajos come). En cambio, la clase obrera portuguesa ha reaccionado de otra manera: leyendo nuestras propuestas y debatiéndolas. De eso se trataba. En solidaridad hacia nuestros compañeros portugueses, reproducimos dos de los panfletos editados.

Lo que pensamos los libertarios sobre la política en general

Nuestra posición (y oposición) en relación con cualquier tipo de elecciones radica, ante todo, en lo que pensamos de la lucha política. La lucha política es para nosotros una lucha separada por el control de los mecanismos del poder, en la que se especializan las clases dominantes y, por consiguiente, explotadoras de todos los tiempos. Viendo nítidamente cuáles eran sus intereses, la burguesía se agarró a ella como a una tabla de salvación y, desde entonces, nunca dejó de pulir y engrasar la máquina y el instrumento de su dominio, definiendo lo que eran deberes, derechos y libertades fundamentales, el espíritu de la ley, la separación de poderes, el hombre (abstracto y con mayúscula) y el ciudadano, y aconsejando sobre la utilización de la papeleta de voto, en la medida en que sea prudente, y alargando progresivamente el sufragio. Sabía que de esta forma jamás perdería la partida, y que siempre hay un medio de entenderse entre personas de bien. Mientras tanto, decía por boca de Rousseau que "el pueblo soberano" nunca podrá ejercer directamente su soberanía, teniendo que resignarse al fenómeno representativo y a la delegación de poderes; por su parte, Robespierre, otro enfant terrible de la mismísima burguesía, proclamaba que "el pan no es una cuestión política".
Cayendo como bobos en la trampa que les tendían, por comodidad, por oportunismo, por cobardía o simplemente por la incapacidad de entablar una lucha definitiva y no parcial, los partidos socialistas y socialdemócratas del siglo XIX zozobraron completamente en el electoralismo y el parlamentarismo. Intentando desviar a la gente de la revolución social que nosotros defendemos, olvidando que el capitalismo no se puede sustentar sin Estado, del mismo modo de ahora el Estado también necesita del capitalismo para imponerse, y perdiendo de vista completamente que el gobierno del hombre por el hombre genera forzosamente explotación, de igual forma que el ejercicio de ésta genera fatalmente el dominio (esos socialistas acreditados y bendecidos se especializaron en la separación entre lucha política y lucha económica, atribuyendo a la primera y a la actuación de los partidos políticos una primacía total; en cuanto a la lucha económica, quedaría reducida al trade-unionismo, al reformismo sindical, a la reinvindicación gremial, al corporativismo y a la legislación laboral) y sería entablada por los estados mayores, burócratas, corporaciones amarillas y simples correas de transmisión de ciertos partidos políticos. Podría decirse que, desde los tiempos de relativo eclipse del anarquismo y del anarcosindicalismo, y como consecuencia de la antedicha separación, esta sociedad subsiste sin oposición digna de este nombre y los patronos y gobernantes hacen prácticamente lo que quieren.
Con los llamados partidos comunistas pasó lo mismo. Como tenían origen en escisiones de los varios partidos socialistas o socialdemócratas, salieron de la misma matriz, sin abandonar en el cambio las taras originales, todos los vicios de acción y de pensamiento de los que nunca se desembarazaron. Sólo un detalle les separaba de los padres fundadores: tenían más prisa que ellos, motivo de que al electoralismo tradicional añadieran el golpismo politiquero. ¡Supremacía de la política! Después, instalados en el poder y olvidando que éste conquistó siempre a todos sus conquistadores, eliminaron la competencia, estatalizaron la propiedad, volvieron a crear nuevos privilegios y se convirtieron en gobernantes y patrones únicos. A todos ellos son aplicables las palabras de Bakunin: "Hay un indicio infalible por el que los trabajadores pueden reconocer un falso socialista, un socialista burgués: si, al hablarle de revolución o, mejor dicho, de transformación social, él dice que la transformación política debe preceder a la económica; si niega que ambas deben ser simultáneas, o si niega que la revolución política no es más que la aplicación directa e inmediata de la completa y total transformación social, dadle la espalda, ya que estais frente a un idiota o a un explotador hipócrita".
La lucha politiquera y, especialmente, la escaramuza electoral, no pasan de ser pugnas de jefes, conducidas por los jefes y teniendo como principales beneficiarios y destinatarios a los jefes. Al revés de lo que sucede en las luchas sociales, organizadas o espontáneas, pero no teledirigidas, en que eventuales minorías no dirigentes pretenden servir de detonante las veces que sea necesario, para que el mayor número posible de personas participe en el proceso revolucionario, ya que en estas cosas, cuanto más se ensancha más se profundiza; en las luchas políticas ya se encargan los jefes de que las masas no se muevan mucho y se limiten a introducir el voto en la urna los días de elecciones. Para trazar tácticas y estrategias, para entablar conversaciones y negociaciones, y para llegar a acuerdos y compromisos mezquinos, en lo que respecta al reparto del pastel, están los estados mayores y los líderes máximos. La base electoral apenas sirve para pegar carteles, repartir panfletos, aplaudir en los mítines y tener al día las cuotas, aunque los colosales gastos de las carísimas campañas sean, la mayoría de las veces, pagados por el propio Estado, por los capitalistas "amigos" y por los sucesivos escándalos de las facturas falsas. En resumen, cuando todavía dura la procesión a las urnas, el mensaje no fue digerido ni el sinvergüenza del candidato elegido, el rebaño de borregos es invitado a no participar demasiado ostensiblemente y a no pedir cuentas a nadie. Es lo que se llama "democracia participativa".

Sección Portuguesa de la A.I.T.

 

A propósito de las elecciones presidenciales

Una vez más, los ciudadanos electores son llamados a votar. Esta vez se trata de elegir el mejor payaso, es decir, el mero adorno de un Estado autodenominado de derecho que, como todo el mundo sabe, la mafia de la droga y el tráfico de armas tiene en el bolsillo. Además, el presidente de una república bananera no manda nada. Un cerdo o un burro podría ocupar este cargo político.
Trabajadores y jóvenes:
Los candidatos del Partido "Comunista" Portugués (P.C.P.) y del Bloque de Izquierdas (B.E.) no son, en lo esencial, diferentes al resto. En sus campañas electorales, estos partidos defienden, entre otras cosas, la supresión del trabajo precario; pero apoyan e integran una central sindical, la C.G.T.P., que, como la U.G.T., tiene empleados en situación de contrato temporal (también los ayuntamientos controlados por el P.C.P. recurren a los contratos temporales). En realidad, los políticos son todos unos grandes embusteros.
Sólo por la vía de la auto-organización y de la acción directa, sólo anulando los intermediarios y representantes de todo género, nosotros, los explotados y reprimidos, podremos defender nuestros intereses… y, consecuentemente, desbrozar el camino de nuestra completa liberación del yugo estatal y capitalista.

Grupo VolinSubir


Esperanto: una manera de ver el mundo

Henriette Walter es conocida por sus investigaciones sobre el origen, historia y geografía de las lenguas; profesora de lingüística en la universidad de Haute-Bretagne (Rennes, Francia), opina que "la lengua es una manera de ver el mundo". Esta frase debería suscitar interrogantes y una reflexión, ya que una lengua dominante impone una manera única de ver el mundo, mientras que dos lenguas desaparecen cada mes y otras reivindican el derecho de existir.

Lenguas dominantes, lenguas dominadas
La jerarquía de las lenguas que se está estableciendo limitará el derecho de expresión para la mayor parte de la población mundial. En la cima de esa jerarquía hay un grupo de países, asociados a la red de espionaje "Echelon", para los que la enseñanza de lenguas extranjeras no constituye preocupación. Su lengua se ha hecho tan poderosa que pocos son los que se plantean cuestiones al respecto. Todo está preparado para precipitar este callejón sin salida, de manera que desemboque en una situación de hechos consumados, irreversibles. Corremos el riesgo de que el precepto "nadie debe ignorar la ley" sea completado por el de "nadie debe ignorar el inglés".
Tras un congreso de la Asociación Mundial Anacional (S.A.T.) en Toronto en 1973, un sindicalista norteamericano me dijo que quien impone su lengua impone la música con la que deben gesticular las marionetas.
Para quienes no lo hayan entendido todavía, esta "manera de ver el mundo" fue explicada por David Rothkopf, director general de la consultora Kissinger Associates: "Resulta de sumo interés económico y político para Estados Unidos que, si el mundo adopta una lengua común, sea el inglés; que si se orienta hacia normas comunes en materia de telecomunicaciones, de seguridad y de calidad, estas sean americanas; que si sus diferentes partes son conectadas por la televisión, la radio y la música, los programas sean americanos; y que si se establecen valores comunes, que sean los valores en los que los americanos se reconocen".
En mayo de 2000, Ignacio Ramonet escribía: "se domina mejor cuando el dominado permanece inconsciente. Los colonizados y sus opresores saben que la relación de dominación no se funda en la supremacía de la fuerza únicamente. Pasado el tiempo de la conquista, llega la hora del control de los espíritus. Por ello, a la larga, para todo imperio que quiera ser duradero es fundamental domesticar las almas". Los soviéticos, expertos en lavado de cerebro, no han alcanzado jamás una eficacia similar en los medios de propaganda: lo que se esconde tras el dibujo de Mickey está lejos de ser risueño, simpático y, sobre todo, humano.
Los negocios y las estrategias yanquis que mueven los resortes del poder saben muy bien que las fluctuaciones económicas, las fugas de cerebros, la gestión y el control de los negocios del mundo (¡Echelon!) pasan mejor, para su beneficio, por una lengua que les dispense de aprender otras: la suya. Han comprendido que en ellos repercutirán las ventajas cuando, en el mundo, el noventa y dos por ciento de la población no anglófona aprenda una lengua que le resulte extranjera, apartándole de la investigación y de la creación una parte importante de su tiempo, de su dinero, de sus esfuerzos.
En 1997, Claude Allègre dijo que el inglés no debia ser considerado como una lengua extranjera en Francia. Dos años después, la Comisión de Asuntos Exteriores indicó que no había comprendido el proceso que había contribuido a acelerar y reforzar: "Los motivos de inquietud y de angustia no faltan cuando sobre el futuro y la difusión de nuestra cultura, Claude Allègre y Pierre Moscovici definen a los Estados Unidos como una extraordinaria máquina de invasión intelectual". Se ha olvidado que la lengua del Gran Hermano y de la Organización Mundial del Comercio es una bella lengua extranjera en la que no están cómodos más que los nativos y una franja de privilegiados en los demás países.

La cacofonía del Viejo Continente
El bonito principio de igualdad de las lenguas sobre el que el Mercado Común, convertido en la Unión Europea, ha construido su sistema de comunicación lingüística está a punto de romperse en mil pedazos. Va a predominar la ley del más fuerte. Con seis lenguas oficiales apenas había problemas. Con once para quince Estados miembros la cosa se hace problemática e inquietante: incomodidad, pérdidas de tiempo, gastos presupuestarios considerables en lo relativo a la cuestión lingüística… La admisión de nuevos países hará difícil de manejar el sistema.
Incluso con una sola lengua, no es fácil entenderse para construir cualquier cosa un poco compleja. Está cada vez más clara la necesidad de limitar las lenguas a tres o cuatro, lo que llevará a la mayoría de los Estados miembros a esforzarse, sin reciprocidad, en el empleo de las lenguas de los "grandes". En esta jeraquía, los que están arriba están dispensados de aprender la lengua de los demás. En la parte inferior de la pirámide, el que pretenda salvaguardar o fortalecer su lengua regional no dispondrá apenas de tiempo ni de medios.
¿A quién beneficia esta situación? ¿Quién tiene interés en mantener esta mistificación, estos tabúes, para que la "babelización" no desaparezca jamás?
A esto es a lo que nos han conducido quienes han rechazado el esperanto sin siquiera informarse el informe. Lo que nuestros estrategas no se imaginaron lo ha captado enseguida François Cavanna: "¿No queréis el esperanto? Tendréis el ingles. ¡Buen provecho!
La necesidad de una lengua universal
Jean-Claude Buhrer, periodista enviado especial en Seattle, observó una "oposición interna" en el seno de la O.M.C.: "Oficialmente se hablan tres lenguas y, para participar, es necesario tener una de ellas como lengua materna que permita la comunicación fácil entre unos y otros. En la práctica es diferente: el inglés es más igual que los demás. En Ginebra, sede de la organización y ciudad francófona, los retrasos de una semana, e incluso de un mes, son frecuentes en las traducciones al francés de los documentos de trabajo y en los comunicados de prensa. En ninguna otra organización internacional suiza se ha impuesto tanto el inglés".
Incluso si los problemas de la O.M.C. pueden divertirnos más que afligirnos, no es menos cierto que esta organización dispone de medios considerables en lo relativo a acceso a una comunicación de calidad, sin barreras lingüísticas, para oponerse a la globalización salvaje.
El propio presidente francés Jospin ha reconocido, en un viaje a Hong Kong en 1998, la necesidad de una lengua universal, si bien ha lanzado invectivas contra el esperanto a la vez que deploraba de manera fatalista y resignada el lugar ocupado por la lengua inglesa.

La lengua sin amo
En el debate sobre las lenguas regionales, no hay duda de que una lengua "federal" se hará cada vez más necesaria a medida que aumente su volumen. En esto, el movimiento para el esperanto tiene una vocación conciliadora que fue así definida en una declaración adoptada en 1905: "El esperantismo es el esfuerzo por difundir en el mundo entero la utilización de una lengua humana neutra que, sin inmiscuirse en los asuntos internos de los pueblos y sin ninguna intención de eliminar las lenguas nacionales existentes, dé a los habitantes de las diferentes naciones la posibilidad de comprenderse; que pueda servir de lengua de conciliación en el seno de las instituciones de los países donde haya diferentes nacionalidades en conflicto lingüístico; y en la que podrían ser publicadas las obras que tienen interés para todos los pueblos. Cualquier otra idea o aspiración que algún esperantista identifique con el esperantismo es asunto puramente personal, del que el esperantismo no se hace responsable".
Por principio, el esperanto tiende antes que nada a unir para la construcción de una sociedad humana que abarque a todo el planeta. "Nuestra verdadera nacionalidad es el género humano" podría ser el lema. Esto requiere una profunda reflexión tanto por los peligros que resultan de una lengua dominante como por las reivindicaciones particularistas expuestas con el riesgo de derivaciones nacionalistas. Una superpotencia tendría muchas posibilidades de lanzar unas contra otras a las naciones pequeñas que no quisieran entrar en su fraudulento juego, o a fomentar guerras internas en el seno de cada una de ellas, como se hace para conseguir que unas tribus luchen contra otras.
Los locutores del esperanto no utilizan para hablar "la voz de su amo".

Henri MassonSubir


¿Socialismo libertario?

Muchas organizaciones tienden al confusionismo y a la poca claridad de ideas a la hora de construir sus aparatos políticos y sociales en la lucha contra el sistema capitalista, si es que esos grupos luchan de manera fidedigna contra ese sistema.
Si a los anarquistas nos presentaran una organización llamada Socialismo Libertario, lo primero que nos llega a la mente es que esa organización tiene una ideología ácrata y todas sus luchas tienen principios basados en el anarquismo, pero jamás se nos pasaría por la cabeza considerar que esa organización defiende postulados marxistas (por no decir ya la variante de socialismo libertario que José Luis Rodríguez Zapatero, líder del P.S.O.E., acaba de inventar; pero eso es otro tema). Pues bien, existe en España (y en Argentina) un grupo llamado Socialismo Libertario que intenta encauzar la lucha por el método marxista.
Aquí nos encontramos con una contradicción suprema, y con un juego de palabras que tiende a confundir al pueblo. Los términos marxista y libertario están peleados entre sí por el hecho obvio de que el primero lucha por un poder instituido y por la consagración de un nuevo Estado, y el segundo lucha por eliminar todo tipo de poder y echar abajo el Estado para construir la anarquía. En este caso nos encontramos ante un dilema:
A) Puede ocurrir que el grupo Socialismo Libertario no sepa la diferencia y la frontera entre marxismo y anarquismo, y esa confusión tienda a unir posturas antagónicas.
B) Pero es más probable que sea una maniobra demagógica para captar adeptos cubriendo su organización con el buen nombre del anarquismo y atraer gente al mundo marxista, tal y como hacen grupos como Izquierda Revolucionaria.
Nosotros, que sí militamos en organizaciones anarquistas y sí luchamos por el socialismo libertario, hemos de dejar bien claras las cosas que son de un asunto y las que son de otro. Sólo leyendo los escritos de este grupo marxista se ve por donde van los asuntos. Ellos defienden tesis revolucionarias de personajes como Lenin o Trotsky. Ahora cabría preguntar a este grupo: ¿Quién eliminó a los socialistas libertarios en Rusia? Un buen libro de historia apunta con el dedo a Lenin y Trotsky. Ellos critican el terrorismo pero los Estados marxistas también se han dotado de aparatos terroristas y de represión. Esto desde un punto de vista libertario es dictatorial.
A estos grupos confusionistas cabría instarles a que no engañen a la gente. Si quieren luchar por sus ideales marxistas que lo hagan con títulos que les son propios, pero que no utilicen terminología que no les corresponde, porque los marxistas no son libertarios (por mucho que Daniel Guerin intentara conjugar marxismo y anarquismo en su obra Por un marxismo libertario). No vale decir que es luchar por el socialismo en libertad, porque libertario es anarquista, y los que reivindican la verdadera libertad para el individuo son los anarquistas y no los marxistas que vuelven a construir un Estado con los mismos mecanismos represivos que hoy mantienen los Estados capitalistas. Incluso me atrevería a decir, pero esto es un debate más amplio, que el marxismo tiene poco de socialista al construir verdaderos capitalismos de Estado. Distinto perro pero con el mismo collar y eso no tiene nada de libertario.
Seguiremos luchando por el verdadero sentido del socialismo libertario y por la emancipación de los trabajadores.

Julián VadilloSubir


Incoherencias

-¡Pobres niños!- exclama la señora que contempla un grupo de pequeños/as saharauis en la pantalla de su televisor -No hay derecho a que vivan en esas condiciones. Y, mientras habla, trata de clavar el tenedor en un suculento muslo de pollo, sustituto del filete de ternera por aquello de las "vacas locas".
Después coge su bolso y sale deprisa para no llegar tarde a la concentración. Tiene que impedir que cuatro niños magrebíes reciban enseñanza en el colegio de sus hijos y retrasen el avance del resto del alumnado. Y es que, donde tienen que estar los "moritos" es en su tierra, para que les fotografíen los periodistas y nos los sirvan a los postres en lastimeros reportajes.
No es que esta señora tenga nada contra los marroquíes; en una ocasión pasó varias horas a pleno sol para ver de lejos a Hassan II que venía a España en viaje oficial, pero ahora se trata de pobres y, por tanto, molestos. Además, el año pasado, ella y el resto de los miembros de la A.M.P.A., también impidieron que dos niñas gitanas acudiesen a las aulas: y aquellas habían nacido en Badajoz ¡Estaría bueno! semejante gentuza mal vestida sentándose en las clases junto a sus retoños tan bien equipados con zapatillas Adidas y pantalones de marca.
Vivimos en una sociedad que entrega dinero a los damnificados por el terremoto de El Salvador, y cierra sus puertas a los salvadoreños que llegan en busca de trabajo. Una sociedad que dice "los drogodependientes son enfermos que necesitan ayuda", pero que grita tras una pancarta cuando se inaugura una narcosala junto a su domicilio. Una sociedad que se ofende si la llaman racista, pero que mira con desconfianza a quien tiene la piel de otro color porque "a saber si será o no delincuente". En suma, una sociedad incoherente, hipócrita y estúpida.
Ahora, la Ley Penal del Menor está despertando la indignación de muchas familias "decentes". En cumplimiento de la actual normativa, la Comunidad de Madrid ha decidido trasladar a nueve adolescentes excarcelados a un centro recién inaugurado junto al Instituto de Enseñanza Secundaria San Fernando, en los aledaños de la ciudad.
Los padres, madres y educadores/as del mencionado instituto no han organizado precisamente una fiesta de recepción. Tras un encierro de tres días, y toda clase de movilizaciones, han decidido concentrase los viernes frente al reformatorio hasta conseguir el traslado de los jóvenes que allí se encuentran.
Si alguien les llamase insolidarios/as, seguro que se asombrarían. ¿Insolidarios/as - dirían - cuando somos los/as primeros/as en salir a la calle con las manos teñidas de blanco cada vez que la E.T.A. mata a un político del P.P.? ¿Insolidario/as cuando nos manifestamos para protestar contra los malos tratos a la infancia o a las mujeres? ¿Insolidarios/as cuando todas las navidades organizamos una recogida de juguetes para los niños de los hospitales? Eso sí, sin acercarnos mucho a los que tienen VIH por si acaso.
Hay que reinsertar a los jóvenes, hay que ser humanitarios/as, pero, y aquí surge el eterno y egoísta pero, que se haga lejos, que sean otros quienes se encarguen de lavar la ropa sucia y nos la entreguen limpia y bien planchada.
Lo más triste de todo, es esa carta publicada en la prensa y que ha sido supuestamente escrita por los alumnos del Instituto San Fernando.
"Señor Gallardón -dice- ponga el centro frente al colegio de sus hijos".
Hemos creado una sociedad alienante, carente de valores, incapaz de dar respuesta a las inquietudes de los/as adolescentes. Les decimos que deben interesarse por la cultura, pero les envenenamos con una televisión capaz de endiosar a una hortera de pelo lacado, cuyo único mérito es un supuesto romance con un zahorí. Les hablamos de tolerancia, pero les demostramos que la violencia, no el raciocinio, es lo que prevalece en las relaciones humanas; que el fin justifica los medios y nada importa sacrificar nuestros principios éticos si a cambio logramos cierto bienestar económico.
Después, cuando llegan a ser lo que hemos hecho de ellos/as, nos lamentamos y procuramos ponerles a buen recaudo para que no nos molesten.
El Estado mueve nuestras conciencias como si de marionetas de trapo se tratase. Nuestro concepto del bien y el mal varía según sus intereses. Conviene que nos conmovamos ante ciertos hechos y los remarca, manipula y embadurna en mermelada para entregárnoslos envueltos en papel de prensa. De este modo "nos ×permite" considerarnos mejores y "nos da la oportunidad" de mirar con cierto orgullo a nuestros/as vecinos/as. Pero ¿podremos mirar de igual modo a los niños magrebíes que no permitimos estudiar en nuestros colegios, a los emigrantes que marginamos, a los toxicómanos que dejamos morir en las calles, a los presos que pueblan las cárceles levantadas con nuestros impuestos? ¿Qué les diremos ante esta hipócrita actitud que convierte la justicia en caridad jesuítica?

María Ángeles García-MarotoSubir


Contra las patrias

Un niño acribillado por las balas del ejército israelí que muere entre los brazos de su desesperado padre; tres soldados del mismo ejército capturados por las milicias palestinas y linchados salvajemente por una masa enfurecida.
Aunque utilizados propagandísticamente hasta la saciedad por una y otra parte, estos son los hechos desde los que se debe partir. Son el signo y la representación concreta de una trágica y absurda realidad. Como si cada día los pueblos palestino e israelí debieran conquistar el derecho a vivir, a demostrar que también existe para ellos y que nadie puede negarlo o limitarlo. El derecho a una vida normal, difícil y serena, ardua y contradictoria…
En cambio, como se comprueba desde tiempos inmemoriales incluso en diferentes momentos históricos, los habitantes de esta desgraciada e irrepetible región vuelven a enfrentarse con las visicitudes de una situación precaria y dramática creada por los criminales efectos del integrismo religioso, del nacionalismo exasperado, del prejuicio racial. Dos pueblos que continúan definiéndose como "razas" (pero en los que el ADN denota consanguinidad en primer grado) siguen obstinadamente divididos, provocándose recíprocamente luchas y miserias con la feroz convicción de que la supervivencia de los unos sólo puede ser garantizada por la limitación del derecho a la existencia de los otros. Del derecho a la existencia y de algún otro derecho.

Una supuesta diversidad
Esta pretendida "diversidad", que nace principalmente de una construcción ideológica obsoleta y absurda como es la religión (aquí entendida en su naturaleza institucional y normativa, y no como exigencia espiritual) encuentra otra razón de ser en los efectos de intereses económicos y estratégicos respecto a los que los dos pueblos en lucha no son más que simples peones: conscientes y responsables si se quiere, pero simples peones. Porque otros son los alfiles y las reinas, son los países y los bloques quienes juegan sobre la piel ajena una sucia guerra para definir su equilibrio en un área geográfica que supone un enclave geoestratégico importantísimo. A nadie debe sorprender que, a la hora de avivar el fuego del integrismo y de la intolerancia, no se queden solos los sanguinarios e irresponsables fanáticos de ambas orillas sino también, y sobre todo, los garantes de intereses espúreos a millares de kilómetros de distancia de las tierras en las que día a día unos desdichados matan y mueren.
Utilizando un prejuicio racial cultivado por doquier durante dos mil años de antisemitismo o el injusto desprecio hacia el vecino más pobre y atrasado (sentimientos generados por la insensibilidad de la ignorancia), favoreciendo el violento protagonismo del fanático integrista de fe musulmana o hebrea (uno que se establece en un territorio sólo para apoderarse de él, en vez de convivir con quien ya estaba allí; otro que manda cínicamente a niños de doce años a morir como moscas en nombre de una guerra santa, horrible concepto que consigue aunar dos de las mayores infamias de la humanidad: la guerra y la fe ciega), aprovechándose de la necesidad de los grupos locales de poder de garantizarse con la guerra una unión y un consenso difícilmente alcanzables por otras vías, se mantiene un estado de tensión que sirve sólo a los verdaderos enemigos de estos pueblos, a quien quiere que en Oriente Medio se mantengan las condiciones para la injerencia de potencias ajenas y portadoras de intereses que no tienen nada que ver con los de árabes y judíos.

Un proceso histórico inevitable
Los esfuerzos de quienes se oponen al uso de la fuerza e intentan crear un clima de convivencia y tolerancia más necesario cuanto más dificil sea de conseguir, son constantemente vaciados de contenido por la repetición de provocaciones recíprocas, tanto más mezquinas cuanto más fértil es el terreno en el que crecen. La misma visita de Sharon a la explanada de las mezquitas de Jerusalén (es decir, la causa "oficialmente" desencadenante de esta nueva intifada) no debe ser interpretada desde la óptica simplista que ve al israelí como provocador y al palestino como sufridor, sino más bien como un acto coordinado y estudiado por las facciones extremas de ambos bandos, decididas a bloquear los esfuerzos de pacificación en el territorio.
Si es verdad, como así sucede, que el proceso histórico inevitable es el que deberá llevar por amor o por fuerza a un acuerdo sobre el consensuado reparto de estas tierras, queda claro que esta solución será la losa sepulcral para los políticos de ambas partes que se juegan su influencia y su credibilidad en la intransigencia hacia cualquier concesión al "enemigo", y que encuentran su propia legitimidad en tutelar a sus respectivos pueblos. Lo mismo vale para los centros de poder ya citados, cuyo interés se desvela absolutamente contrario al de quien no tiene nada que ganar en una situación de constante tensión y conflicto.
Hoy más que nunca es indispensable comprender lo erróneo de obstinarse en tomar partido por uno o por otro, haciendo oídos sordos a las perspectivas de pacificación, y atendiendo sólo a las razones de la guerra. Si, en una situación dramática y difícil como la de presenciar tranquilamente la degollación de palestinos e israelíes, se rechazan las razones de la paz para propugnar una lógica partidista, no se contribuye más que, en último extremo, a apoyar un gobierno, un Estado, un poder, sean éstos en potencia o ya existentes, perfectos o imperfectos, legítimos o ilegítimos. Y darse cuenta de los errores cometidos no puede ser la coartada de nuevos errores a añadir a los antiguos, sino la ocasión para denunciar la estúpida crueldad de la guerra. Hoy, alinearse con los unos o con los otros es someterse a un poder; declarar oposición a la guerra nos sitúa a veces del lado de los pueblos y de sus necesidades: de las vitales y de las inventadas por la propaganda, la demagogia y el odio racial. Para quien ama la libertad y la vida, la libertad y la vida de todos, es imprescindible estar siempre de parte de los pueblos para no volver junto a los amos del mundo, los potentados, los militares, los sacerdotes. Sea cual sea su fe o su uniforme.

Identidad nacional, guerra y racismo
Con la fuerza de este conocimiento, no se puede confundir más la defensa de los valores humanos, sociales y culturales de un pueblo objeto de los ataques de un imperialismo cultural uniformador y hegemónico, con la utilización de conceptos de nacionalidad y nacionalismo: expresiones de lo más ambiguo que se prestan a interpretaciones reaccionarias y racistas. El funesto mito de la raza, que lleva tras de sí el de la superioridad de la propia raza, pasa por la adquisición del concepto de identidad nacional, entendida no en su sentido cultural sino en su valor exclusivista, supremo e inalienable. Un valor totalitario que anula las diferencias sociales y de clase, en nombre de tal identidad superior, con el fin de hacer coincidir los intereses de los explotados con los de sus explotadores.
Pero no puede existir una coincidencia de intereses sólo porque se hable la misma lengua y se vista de igual manera, se tenga la misma religión de Estado y un mismo alfabeto: esta es la fábula que nos han contado siempre para justificar todas las guerras que han corrompido la historia de la humanidad. Si pensamos en la situación irlandesa, creada por dos cristianismos contrapuestos, en la de los yugoslavos (eslavos del sur) ferozmente divididos por tres religiones, en las consecuencias dramáticas del enfrentamiento entre budismo, islamismo e hinduísmo en el subcontinente indio, en los miles de focos de crisis por motivos religiosos en lo que queda del imperio soviético… ¿Cómo no pensar en lo peligroso que resulta unir a las justas reinvindicaciones de autonomía los conceptos de nacionalismo y supremacía religiosa?
Los intereses en juego son otros, ¡el resto es una cortina de humo! De una parte los de los explotadores (y estos los combatimos al margen de cualquier consideración) y de otra los de los explotados, con los que nos identificamos como hemos hecho siempre. El pueblo, el mundo del trabajo, es nuestro referente, quien sufre el yugo del poder y del capital que, aún perteneciendo en cada país a una identidad colectiva que es el aglutinante de su ser social, no quiere hacer de tal identidad un elemento de "diversidad" y de separación, sino de intercambio y enriquecimiento.
Tercermundismo
Cuando apoyamos con nuestro esfuerzo internacional a los pueblos del Tercer Mundo, víctimas de la rapiña del Primer Mundo, debemos remarcar siempre de forma radical la diferencia entre pueblos y representantes nacionales, es decir, entre gobernantes y gobernados. Y este tercermundismo generoso pero contraproducente no hace más que agravar el mal que quiere combatir. Convencido de apoyar una sacrosanta lucha de liberación, su apoyo sin críticas e incondicional al régimen "antiimperialista" de turno, normalmente sirve para reforzar un poder opresor y despótico, y para debilitar las posibilidades de emancipación del pueblo en cuestión. ¡No es suficiente luchar contra el imperialismo para tener razón!
Asistimos con frecuencia a tomas de posición valientes, que se pliegan a esquemas ideológicos de un pasado reciente. El análisis sustancialmente marxista que veía de un lado pueblos oprimidos y de otro pueblos opresores debe ser superado, considerando que hay, naturalmente, pueblos y poblaciones oprimidos, pero que no existen pueblos opresores. Existen, eso sí, regímenes políticos y clases dirigentes, esparcidos por el mundo, que continúan legitimando su propia violencia, su propia brutalidad, su propio derecho criminal, y sobre todo cultivando entre sus gobernados el germen de la "identidad nacional". Envían a matar y a morir a gente a la que se ha inculcado desde la infancia un absurdo sistema de valores que pone en el vértice de la pirámide la identidad nacional, en cuyo nombre todo es lícito, incluso la peor de las infamias. ¡No seamos cómplices!

Massimo OrtalliSubir


Testimonio de un preso anarquista kurdo

He sido un preso anarquista durante cinco años. El Consejo de Seguridad del Estado de Malatya (en el Kurdistán turco) me condenó a 15 años de cárcel por negarme a rechazar mi identidad y mis ideas anarquistas. He tenido que afrontar toda clase de problemas. En la cárcel de Malatya se me encerró con presos marxistas-leninistas en su mayoría. No obstante, me aceptaron como un ser humano más, apolítico, pero no como anarquista. Sólo el P.K.K. (Partido de los Trabajadores de Kurdistán) me aceptó, con una condición: no debía hablar a nadie de mi anarquismo. Aún siendo menos duros conmigo, tampoco reconocieron mi identidad anarquista. Fueron moderados conmigo porque en el pasado me había defendido ante el Consejo como kurdo anarquista. De no haber sido así, estoy seguro de que jamás me habrían aceptado en su grupo. No tuve más elección que solicitar mi traslado a la cárcel de Burdur. Allí había cuatro presos anarquistas, que habían asumido sus ideas en la cárcel. Como otros presos anarquistas, procedían de la izquierda (es decir, del marxismo-leninismo turco).
Allí fue donde empezó la tortura. Dificultades de respiración, dolor de hígado, problemas en los oídos y los ojos. Mi celda no tenía ventilación y mi salud se degradaba cada vez más. Tenía problemas respiratorios y a veces me desvanecía.
Propuse a mis compañeros anarquistas que solicitáramos el traslado a un lugar más ventilado. Ellos estuvieron de acuerdo, pero las autoridades de la cárcel nos lo negaron. Nos pusimos en contacto con los representantes del comité de presos, controlado por las organizaciones marxistas-leninistas. Les expliqué la situación. Durante aquel tiempo no pude ver al médico debido al deterioro de mi salud. Hablé entonces con los representantes del M.L.K.P. (Partido Comunista Marxista-Leninista) y del P.K.K., solicitándoles ayuda. Se irritaron y nos negaron el apoyo porque éramos anarquistas y, por tanto, "no revolucionarios". Nos pidieron que no diéramos más problemas. Entonces decidimos pedir el traslado a otra cárcel en la que no hubiera marxistas. Los amigos me dijeron que permaneciera en uno de los bloques de los políticos hasta que mi salud se restableciera. Al principio me negué, pero estaba preocupado por mis constantes desmayos. Decidí comunicarlo al comité de presos. El M.L.K.P. se negaba a dejarme seguir en su bloque por más tiempo. El P.K.K., por otro lado, me dejaba quedarme con la condición de ser un ciudadano "corriente". Fuimos trasladados a diferentes lugares. A mí me enviaron a la cárcel de Konya-Ermerk (Anatolia central). Durante dos años viví allí. Por un tiempo estuve con los trosquistas, porque también se les rechazaba y se les trataba como a nosotros. Al final, experimenté la dificultad de convivir con los marxistas. Mis inclinaciones políticas eran la razón de todo. Mi salud estaba en peligro a causa de mi aislamiento. Fui enviado al hospital Numune de Ankara y sufrí una intervención. Sin embargo, no pudieron hacer nada con mis problemas de migraña y de oído.
Como podéis ver, el castigo por ser anarquista es muy severo. Hay obstáculos por todas partes. Creo que esto es algo que los anarquistas no deben olvidar. Espero que esta carta contribuya a informaros sobre las condiciones que debe afrontar un anarquista en las cárceles turcas.

(El compañero ha querido
permanecer en el anonimato) Subir


 

Otra vez el Estado miente,
otra vez el ejército asesina

Budismo: de la sumisión
a la opresión

Plan Colombia

Contra la democracia de la droga
y la droga de la democracia

 

Esperanto: una manera de ver
el mundo

¿Socialismo libertario?

Incoherencias

Contra las patrias

Testimonio de un preso
anarquista kurdo