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Hasta siempre COMPAÑERA

Lunes 2 de octubre de 2017, por sods

Para quienes tuvimos el inmenso privilegio de compartir parte del camino con Concha resulta muy duro ponerse a escribir estas líneas. Han sido 14 intensos años de sinsabores y alegrías. No es fácil ponerse del lado de los indefensos y enfrentarse a la sinrazón y a la maquinaria del poder. Pero su ejemplo nos empujó a conseguirlo. Se fue en silencio, sin molestar, casi en secreto. Sólo la familia supo de sus últimos momentos. Ella así lo quería y se cumplió. Chapeau Concha. Nos queda el recuerdo de una mujer comprometida, solidaria, generosa, coherente, austera, sincera, tenaz, valiente, autónoma, independiente, agradecida, sencilla, íntegra, capaz, altruista, honesta… cualidades que a la mayoría nos vienen grandes y que ella reunía sin hacer alarde de ello. Nunca quiso focos y huyó de primeras planas. Trabajó incansablemente en la sombra, y lo hizo por todas sin esperar nada. Quería un mundo mejor y lo consiguió. Hoy ese mundo, con su ausencia, es un lugar peor pero hemos de tomar su relevo y seguir con la tarea a la que un día decidimos encomendarnos de su mano. Seguiremos andando el camino que ella abrió y debemos hacerlo como el mejor homenaje que podamos dedicarle.

Gracias, gracias siempre Concha, por tu ejemplo, por estar ahí cuando te necesitamos, por haber luchado por el bien común, por esta bendita locura que fue, es y será Sierra Oeste desarrollo S.O.S.tenible. En cada pino, en cada ardilla, en cada rincón de esta comarca, ahí estarás siempre.

Seguimos en contacto.

Hasta siempre COMPAÑERA.

Carta a mi amiga Concha

Estimada y admirada Concha,

te has ido sin despedirte, como tú querías. Lo respeto y lo asumo pero me hubiera gustado despedirme de ti. Como no pude hacerlo en tu presencia lo haré desde aquí, con unas sentidas líneas. Estoy seguro de que recuerdas el día en que nos conocimos. Habíamos hablado por teléfono por conocidos interpuestos y nos pusimos cara en la presentación de una revista, en el Ithilien, en Chapinería. Ya sin conocernos me llevaste el informe del CSIC de cuando Gallardón se propuso desdoblar la M-501, así, para romper el hielo. Era 2003 y los incendios forestales habían asolado la comarca. Decidimos entonces compartir la misma trinchera y conseguimos que más compañerxs se unieran a la lucha. A partir de ahí, ya no estaríamos solos. Vivimos momentos duros y lloramos cubos de lágrimas. La impotencia y la rabia de ver cómo ni la ley ni los estamentos judiciales eran garantía ante el atropello de los intereses público-privados. Constatar esto fue lo peor de este viaje, desamparados en un teórico “estado de derecho”. Más tarde vino el cáncer. Podríamos hablar de “la enfermedad” pero como mis queridos Habeas Corpus, “a las cosas por su nombre”. No eras persona de circunloquios ni de morderte la lengua. Fuiste sincera conmigo y me dijiste siempre lo que pensabas, no lo que yo quería oír. Te presentaste con un pañuelo en la cabeza y versionaste a Rocío Jurado convirtiendo el “como una ola” en “como una bola”. Sentido del humor, y más ante la adversidad, no te faltó, no nos faltó. SOdS pasó por momentos de ser una Asociación a una excusa para evitar el psicólogo. Había, y seguirá habiendo, lugar para lo íntimo y lo de todas. Estuviste siempre conmigo cuando en lo personal mi vida zozobraba. No fui el único, eras el oráculo al que todas acudíamos, para lo afectivo, lo laboral, para qué hacer con un perro abandonado, para TODO y para TODAS. No es casual que en el último viaje que compartimos, donde te enseñé mi casa, mi proyecto, al que esperaba dieras el visto bueno, dos pastores alemanes se cruzaran en la carretera. He pasado por allí no menos de 50 veces en este año. Pues solo ese día, en tu compañía, se atravesó ese cachorro que iba tras la hembra. Y paramos, y les cogimos, e hicimos de todo hasta que llegó la Guardia Civil y resolvimos el incidente. Antes pasaron decenas de coches pero solo nosotras paramos. Somos así, comprometidas.

No sé qué más escribirte, estarás atareada en tu nuevo entorno. Anoche bromeábamos en el tanatorio suponiendo que ya habrás pedido el libro de reclamaciones allá donde estés. Me imagino una bronca tremenda con San Pedro porque la entrada no cumple para las personas con discapacidad o por el horario y la frecuencia de la apertura de puertas, como tantas veces hiciste con el autobús de CEVESA. Descuida que al respecto he tomado el relevo. Llegará un día en que todas viajemos sentadas y con el cinturón puesto.

Recuerdo que hace unos años, quizá tras la muerte de mi tío Manolo, nos pusimos profundos y me dijiste que lo peor no es morir sino no haber aprendido nada en nuestro viaje, que eso sería lo realmente triste. ¡Y todo lo que yo he aprendido a tu lado! Supongo que ya solo por eso me podría morir hoy mismo pero no entra en mis planes. Por aquí queda un trabajo ingente, todo el enorme vacío que deja tu pérdida lo tenemos que tapar otros mortales que carecemos de muchas de tus virtudes. Fuiste un ejemplo de GENEROSIDAD TOTAL, una rara avis en tiempos faltos de compromiso e ideales, donde mandan el egoismo y el pasotismo, el dejarse llevar. Esperemos no contagiarnos y caer en la desidia y el conformismo. Te decepcionaríamos. Nos decepcionaríamos.

Compañera, mucha suerte en tu nuevo viaje. Qué inmensa dicha que durante estos años me elegiste, nos elegiste, para acompañarte, para acompañarnos. Que la tierra te sea leve.

Hasta siempre.

Ángel.