Por la unidad de los estudiantes de izquierdas

INTRODUCCION

Entre los trabajadores es y ha sido siempre una necesidad estudiar y analizar la historia del movimiento obrero y sus organizaciones. En los sindicatos y partidos de izquierda actuales están impresas las huellas del pasado, pues son fruto de la lucha de la clase trabajadora de años, décadas e incluso siglos. El presente está ineludiblemente ligado al pasado, y todo en su conjunto y desarrollo, determina el futuro. Los trabajadores más conscientes han recurrido una y otra vez a la experiencia pasada con el fin de sacar lecciones que les sean útiles en su lucha sindical y política. «El que no aprende de la Historia está condenado a repetirla».

Entre el movimiento estudiantil y el movimiento obrero existen muchas diferencias y a la vez importantes vínculos y elementos de interrelación. La heterogeneidad social e interclasista del movimiento estudiantil siempre ha sido una característica singular. En muchos casos en las mismas aulas conviven jóvenes de muy diferente extracción social. Unos, los hijos de familias obreras, a duras penas pueden financiarse una carrera universitaria; otros son jóvenes que provienen de la pequeña burguesía; y los terceros son los hijos de las grandes fortunas que no tendrán problemas en prosperar, pues sus apellidos y billeteras abren despachos y compran la voluntad de muchos catedráticos. Es evidente que la incidencia numérica de estos sectores evoluciona y no es siempre la misma. Así, a principios de siglo predominaban los jóvenes adinerados y muy pocas familias humildes podían enviar a sus hijos a la Universidad; muchos de nuestros padres y abuelos tenían que trabajar a la edad de 13 años debido a la apurada situación de sus familias. Hoy, sin embargo, debido a las luchas de obreros y estudiantes durante los años 60 y 70 muchos jóvenes de familias obreras pueden acceder a becas para financiarse una carrera (aún siendo éstas escasas), si bien, el sector social que predomina en las Universidades hoy es el de la pequeña burguesía. Diferente es el caso de las enseñanzas medias (EE.MM.) donde el peso de las familias trabajadoras es mucho mayor (sobre todo en Formación Profesional).

Entre estudiantes y trabajadores la diferencia más importante quizá es el papel social diferente que juegan unos y otros. Los obreros son el elemento clave en la economía y la producción y ven la sociedad a través de un prisma muy diferente que el de los estudiantes. No se nos pasaría por la cabeza comparar la vida en una fábrica con el día a día de una Facultad.

Sin embargo, y a pesar de todas las diferencias existen vínculos firmes entre el movimiento estudiantil y la clase trabajadora, que en muchas ocasiones han protagonizado juntos importantes capítulos de la historia.

Los estudiantes no vivimos al margen de la sociedad, rodeados de una burbuja de cristal.

Todo lo que sucede en la sociedad nos afecta directa o indirectamente. De hecho el movimiento estudiantil en muchas ocasiones ha reflejado de forma especialmente sensible procesos generales que se daban en el conjunto de la sociedad. Así, en los años 60 se dieron importantes luchas estudiantiles a nivel mundial (Francia, España, Paraguay, Italia, Polonia, EE.UU., México, Japón, ...) que anticipan movimientos revolucionarios en todo el mundo.

Trotsky en su obra sobre la Revolución española de los años 30 plantea acerca de los estudiantes lo siguiente:
«Las manifestaciones estudiantiles no son más que una tentativa de la joven generación burguesa, sobre todo pequeño burguesa, de encontrar una solución a la situación de equilibrio inestable en que se encuentra el país después de la pretendida liberación de la dictadura de Primo de Rivera, cuya herencia ha conservado íntegramente, al menos en sus elementos más esenciales. Cuando la burguesía renuncia consciente y obstinadamente a resolver los problemas que derivan de la sociedad burguesa, y el proletariado no se encuentra aún en condiciones de asumir esa tarea, suelen ser los estudiantes quienes ocupan el centro del escenario. En el curso de la primera revolución rusa pudimos observar con frecuencia el mismo fenómeno que para nosotros es sintomático; esa actividad revolucionaria, o casi revolucionaria, significa que la sociedad burguesa atraviesa una profunda crisis. La juventud pequeño burguesa, sintiendo que en el seno de las masas se acumula una fuerza explosiva, busca, a su modo, hallar una salida a esta situación bloqueada haciéndola progresar políticamente (...). Al apoyar al movimiento estudiantil los obreros españoles han dado muestra de un seguro instinto revolucionario».

Los estudiantes nos contagiamos del ambiente existente en la sociedad, y reflejamos los movimientos y corrientes de pensamiento que en ella predominan. El movimiento estudiantil refleja el propio agrupamiento político que se da en toda la sociedad. Y éste está determinado por el origen social al que antes nos referíamos. Lenin en su obra «Acerca de la juventud» decía: «La división en clases constituye, naturalmente, la base más profunda del agrupamiento político, y en resumidas cuentas, determina siempre, sin duda, dicho agrupamiento». La existencia de desigualdades sociales profundas, producto de la división de clases de la sociedad, se proyecta de forma nítida sobre la juventud. Estas desigualdades se reproducen en la enseñanza.

Bajo el capitalismo no hubo ni hay una enseñanza igual para todos, porque en este sistema siempre hay unos que tendrán más posibilidades que otros, solo por pertenecer a familias adineradas.

De cualquier forma y volviendo al principio, los estudiantes más comprometidos, que luchamos por transformar la enseñanza y la sociedad, debemos también estudiar la historia del movimiento estudiantil, que sin lugar a dudas ha de sernos muy útil en la tarea de mejorar nuestra lucha. Al mismo tiempo nuestra lucha de hoy será como un libro abierto para los jóvenes que en el futuro ocupen nuestro lugar.

El movimiento estudiantil tiene en estos momentos una fuerza considerable, desde luego mucho mayor que en cualquier época anterior. Hoy hay 1.300.000 universitarios (frente a los 300.000 de 1974 o a los 30.000 de la II República) y más de dos millones de jóvenes se encuadran en las enseñanzas medias. El sector estudiantil tiene un peso e incidencia muy importante, siempre y’ cuando haya una dirección capaz de dirigir correctamente todo su
potencial.

He aquí uno de los problemas esenciales del movimiento, hay una división enorme, sobre todo en la universidad existen muchas organizaciones de izquierda y entre casi todas hay siempre serios enfrentamientos. De esta situación los principales perjudicados son los propios estudiantes, desanimados al ver que aquellos que dicen ser sus representantes sólo se preocupan de pelearse entre ellos mismos. Esto ha hecho que surja el escepticismo y la desconfianza entre un sector de los universitarios. En las últimas luchas que hubo en la universidad se pudo ver lo dañina que es la división existente.

Si se hubiera dado la unidad de todos los estudiantes de izquierda, probablemente el MEC tendría que haber retrocedido. La división sólo beneficia al Ministerio. Ya es hora de cambiar las cosas y aprovechar todo el potencial del movimiento estudiantil, que unido y en lucha,, puede ser, junto a la clase obrera, el motor de avance social. Hay que superar la división existente combatiendo el sectarismo que predomina entre las diferentes camarillas de las organizaciones y caminar hacia la formación de un frente unitario de estudiantes de izquierda.

La cuestión de la unidad estudiantil no es nueva, se ha planteado en varias ocasiones a lo largo de la historia. En General, los procesos de unidad de 1927 o 1961 dieron un impulso gigantesco a la lucha de los estudiantes. Hoy se nos plantea a nosotros la tarea de conseguirlo, aunque en una situación diferente a las anteriores, por eso puede sernos muy útil conocer, aunque sea brevemente, la historia del movimiento estudiantil para que veamos como se dieron esos procesos de unidad.


BREVE HISTORIA DEL MOVIMIENTOESTUDIANTIL.


Para analizar seriamente la historia del movimiento estudiantil del presente siglo debemos diferenciar claramente las etapas que ha atravesado. Una de ellas fue la que se produjo durante las primeras décadas del siglo, hasta la revolución del 36, que se caracteriza por un ascenso de las ideas revolucionarias, debido entre otras cosas a
la influencia de la Revolución Rusa de 1917 encabezada por V. Lenin y L. Trotsky.

Desde principios de siglo el capitalismo español respiraba debilidad por todas partes y se mostraba incapaz de llevar a cabo las tareas más elementales de la etapa democrático-burguesa. España era un país atrasado y formaba parte del vagón de cola del capitalismo europeo.

El 70% de la población era rural y dependía de la agricultura, habituada a periodos de crisis y escasez, a excepción, quizá del período de la Primera Guerra Mundial (1914-18) en que gracias a entrar en el mercado mundial y sostener altos precios obtuvo una bocanada de aire nuevo para volver, a caer después con la llegada de la crisis económica de la post-guerra. Mientras 5 millones de familias campesinas vivían en la miseria, los terratenientes poseían 1/3 de toda la tierra cultivable a la que no podían acceder los campesinos. En algunos casos la finca de un gran propietario cubría la mitad de toda una provincia.

Estos datos ponen de manifiesto el atraso histórico del capitalismo español que arrastraba todos los elementos del feudalismo. Uno de esos elementos era el enorme poder de la Iglesia, que extendía sus tentáculos también a la enseñanza.

En las Cortes del año 1931 se estimaba que la orden de los jesuitas poseía 1/3 de la riqueza nacional. La Iglesia poseía extensas propiedades e incluso parte del capital financiero a través de bancos de crédito agrícola e industrial. Además por ser la religión oficial del Estado recibía importantes subvenciones de las arcas públicas y estaba libre de impuestos. Desde luego para ellos el «cielo» estaba e la «tierra».

A través de su control de los centros de Enseñanza Media y Universitaria, la Iglesia intentaba impedir el contacto de los estudiantes con las ideas revolucionarias y «radicales», en un país con un 50% de analfabetismo en 1931.

Esta situación de privilegio de la Iglesia generaba un ambiente anticlerical tanto entre el movimiento obrero como entre los estudiantes, sobre todo los universitarios. Este hecho sería en el futuro el espoleador de importantes protestas contra los gobiernos y sus relaciones con la Iglesia.

El comienzo de siglo fue muy convulsivo, e indicaba el carácter de esta época, que anticipaba profundas transformaciones. En febrero de 1900 se funda en Cataluña la «Asociación Escolar Republicana», la primera organización estudiantil del siglo’, que acabó defendiendo posturas independentistas. Esta organización protagonizó movilizaciones en Barcelona en noviembre de 1901 contra un Real Decreto por el que se ordenaba la enseñanza del Catecismo en castellano.

El 2 de abril de 1903 mueren dos estudiantes en Salamanca en un enfrentamiento con la policía. Era la respuesta gubernamental a una campaña republicana de un grupo de catedráticos en defensa de la mejora de la enseñanza universitaria. La represión policial lejos de amedrentar al movimiento lo radicalizó, y los estudiantes de la Universidad salmantina en manifestación de protesta apedrearon la residencia del Gobierno Civil. Este acabó dimitiendo empujado por el ambiente insurreccional que se había extendido a toda la ciudad. En Madrid, obreros y estudiantes se manifestaron en solidaridad con los estudiantes de Salamanca produciéndose también duros choques con la policía.

De esta forma tan convulsiva se iba creando un movimiento de oposición a la monarquía de Alfonso XIII y al sistema, que era el reflejo de las tendencias que se desarrollaban en la sociedad, y que llevaron a los republicanos a un ascenso electoral importante en las principales ciudades en las elecciones a Cortes de 1903.

El Gobierno con su reaccionaria política provocaba a los estudiantes, entre los que existía una tendencia, aunque con sus vaivenes, hacia la izquierda. Tengamos en cuenta que en 1903 el Gobierno dedicaba a la enseñanza sólo el 2% del presupuesto, en un país con 11 millones de analfabetos.

Años más tarde, en 1910, 40.588 votos en Madrid llevan a Pablo Iglesias, fundador del PSOE y de la UGT, a las Cortes, confirmando el ascenso de las tendencias revolucionarias en la sociedad. Era la primera vez que un dirigente socialista llegaba a las Cortes. Más tarde la Revolución Rusa del 17 daba más fuerza a ese proceso y entre algunos estudiantes se oía un nuevo grito de guerra: «¡Viva Rusia!».

En muy pocos momentos hubo tranquilidad en las aulas durante los primeros 20 años del siglo, aunque la lucha estudiantil más importante por su incidencia en la sociedad estaba por llegar. Prácticamente no hubo curso en el que no se produjeran huelgas o enfrentamientos entre los estudiantes y la policía.

El curso escolar de 1921-22. al que se llegaba después de importantes luchas contra la política imperialista de España en Marruecos, dió lugar a la creación de diferentes asociaciones estudiantiles, semillas de lo que años más tarde sería la FUE.

A la formación de la Asociación Oficial de Estudiantes (en la que desarrollaban su actividad las organizaciones de izquierda), respondió la reacción con la fundación de la Confederación de Estudiantes Católicos. Se reprodujo en la Universidad la polarización que se estaba desarrollando en toda la sociedad. había ya dos sectores estudiantiles enfrentados.

Años más tarde, 4 después de la implantación de la Dictadura de Primo de Rivera, las Asociaciones Oficiales de Facultad y miembros de la Unión de Estudiantes “Liberales, se iban a unir en una gran organización. En enero de 1927 nace la Federación Universitaria Escolar (FUE), una de las organizaciones estudiantiles más importantes en el conjunto del siglo, debido al papel activo que jugó movilizando a los estudiantes en favor de la transformación de la sociedad. Fue además el primer intento serio de unificar la lucha de los estudiantes de izquierda que provenían de distintas corrientes y entre los que habría de destacar por su influencia entonces, los socialistas. La FUE se convirtió en el brazo estudiantil de la. revolución.


LA HUELGA ESTUDIANTIL DE 1929

La FUE convocó sus primeras luchas inmediatamente después de su fundación en 1927. Ese mismo año el profesor socialista Jiménez de Asúa (4 años más tarde diputado del PSOE) fue expedientado por su discurso anti-clerical en un Conferencia sobre la «Eugenesia y la maternidad». La reacción y especialmente un diario católico - «El Debate»- exigieron a Primo de Rivera que tomara medidas contra él. Fue expedientado y suspendido de empleo y sueldo durante un mes.

La FUE no tardó en reaccionar en defensa de Jiménez de Asúa, y de la libertad ideológica y de expresión. Convocó una huelga de 24 horas en la Universidad dé Madrid, durante la cual grupos de estudiantes radicales apedrearon la redacción de «El Debate». Además se organizó entre los estudiantes una colecta para suplir el sueldo suspendido del profesor y se recogieron firmas en su apoyo. Esta fue la primera lucha organizada por la FUE, aunque, sin duda alguna, su movilización más importante fue la huelga estudiantil de 1929.

En 1928 la dictadura «Primoriverista» reformó el artículo 53 del Estatuto universitario, reconociendo a la Universidades privadas de la Iglesia el derecho a titular a sus propios licenciados. Hasta entonces eso sólo correspondía a las Universidades públicas. Así a partir de entonces, las universidades religiosas podían expedir títulos universitarios oficiales; se beneficiaban con esta «contrarreforma» especialmente las órdenes de los jesuitas y agustinos, que tenían en funcionamiento la Universidades de Deusto y El Escorial.

La reforma del artículo 53 causó una auténtica conmoción en el ámbito universitario, tanto entre los profesores como entre los estudiantes. La lucha se entablaba entre la escuela privada y la escuela pública, y polarizó a toda la sociedad durante meses.

En una asamblea celebrada en Madrid a la que asistieron representantes de todas las universidades, se exigió la suspensión del artículo 53 y se amenazaba con una huelga general si no había respuesta positiva en 8 días. Esta huelga convocada a nivel estatal y de forma coordinada se convertía por primera vez en una poderosa arma en manos de los estudiantes. Hasta entonces se habían producido huelgas, pero siempre de forma descoordinada y casi semiespontánea.

Los dirigentes estudiantiles, especialmente de la FUE ampliaron las reivindicaciones. A la supresión del artículo 53, añadieron el aumento de la representación estudiantil en el Patronato del Gobierno de la Universidad, donde sólo había dos estudiantes y se exigió un aumento de sus funciones.

El 7 de marzo se convoca la huelga ante la negativa del Régimen a hacer concesio-
nes. Un día antes Primo de Rivera hizo publicar un comunicado amenazando con la pérdida de matrícula a todo el que no entrase en clase. También, ese mismo día, Sbert dirigente conocido de la FUE, es detenido por la policía. Esto enfureció más a los estudiantes y politizaba el conflicto debido a la actitud represiva de la Dictadura.

Martínez Anido, Ministro de Gobernación, telegrafió a los gobernadores civiles diciendo: «Reprima movimiento estudiantil a toda costa. STOP. Comuníquenos el nº de víctimas».

Hubo duros enfrentamientos entre huelguistas y policía, y al final ésta entro en la Universidad central de Madrid donde quedó un retén de guardia. El Gobierno de Primo de Rivera ordenó la pérdida de matrículas a los huelguistas y suspendió en sus funciones al Claustro y autoridades académicas. La represión del régimen iba en aumento e iba a provocar la generalización y extensión de la lucha a prácticamente todo el Estado. En Madrid eran muchos catedráticos los que apoyaban abiertamente a los estudiantes.

En Salamanca, Valladolid, Sevilla, Oviedo y Santiago, la huelga fue un éxito rotundo. El 14 de marzo la policía detiene en sus domicilios a varios dirigentes de la FUE, tras lo que se creó un Comité Pro Presos. La cárcel Modelo pasó a llamarse «Ciudad Universitaria». A cada instante se oían nuevas voces alzarse contra la Dictadura y la Monarquía, el conflicto era abiertamente político y venía a anticipar la caída del dictador Primo de Rivera.

El 1 de abril al percibir el éxito de la movilización, de la que se tenían noticias en Europa, el Comité Nacional de Huelga decidió continuar con la lucha. La respuesta del Gobierno fue cerrar las Universidades de Barcelona, Oviedo y Salamanca. Primo de Rivera sólo tenía dos caminos: Ceder admitiendo su derrota, o recurrir a la represión para intentar aplastar el movimiento. Eligió la segunda opción, y sensibilizados con la represión amplios sectores de la población pasaron a apoyar a los estudiantes.

Estos vuelven a clase, pero dispuestos a salir de nuevo a la lucha, esta vez para exigir la libertad inmediata de los dirigentes detenidos. En enero de 1930 la FUE volvía a movilizar masivamente a los estudiantes.
El clima de inestabilidad era general, la izquierda ganaba posiciones y se acercaba la llegada de la República.

El 28 de enero Primo de Rivera dimite y son puestos en libertad todos los estudiantes detenidos, incluyendo a Sbert, que es recibido en la Universidad en honor de multitudes. Se cerraba así una de las páginas más brillantes de la historia del movimiento estudiantil.

El ambiente existente era de euforia y para describir lo que sucedía podemos recurrir a un historiador franquista, Víctor Fragoso, que sobre esa época dice: «La mayoría de los estudiantes eran, desde luego, revolucionarios, ateos, socialistas o comunistas, atacados de rusofilia». Ni siquiera la burguesía podía cerrar los ojos ante el ascenso de la revolución.

A partir de ahí, hasta el final de la Guerra Civil los trabajadores son los protagonistas de la situación. A nivel del movimiento estudiantil es de destacar que a partir de la caída de Primo de Rivera la burguesía empieza a organizar a sus cachorros con el fin de acabar con el predominio de la izquierda en la Universidad. Crean en 1930 la Asociación de Estudiantes Tradicionalistas (ATT) con cierta implantación en Madrid y en Navarra. En 19321 se forman las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica y en octubre de ese mismo año se fundan las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalistas (JONS). La llegada al poder de Hitler en 1933 estimuló la actividad de estos grupos fascistas.

En noviembre de 1933 los falangistas formaron el Sindicato Español Universitario (SEU) como la alternativa de derechas frente a la FUE.

A partir de entonces los enfrentamientos entre ambas organizaciones fueron constantes. Los falangistas desde el principio utilizaron la violencia para frenar el avance de las organizaciones de izquierda entre la juventud.

Paralelamente y tras la victoria de la izquierda en las elecciones de abril de 1931, cae la Monarquía de Alfonso XIII, y entre los estudiantes aumenta como nunca la influencia de las Juventudes Socialistas (JS) y de la Juventud Comunista (JC). La polarización social iba en aumento y en sectores de la FUE aparecían intentos de armarse ante el enfrentamiento que se estaba preparando.

Durante la Guerra Civil, no hay actividad propiamente estudiantil. Los estudiantes luchan junto a los trabajadores por la revolución y sólo tres universidades situadas en la zona republicana (Barcelona, Valencia y Murcia) desarrollaron una actividad lectiva relativamente normal.


UNA LARGA Y OSCURA NOCHE DE 16 AÑOS.

La Guerra Civil y la victoria del bando franquista significó un punto de inflexión para el movimiento estudiantil y para toda la sociedad en general. Tras la derrota, muchos jóvenes huyeron con sus familias a países vecinos, y los principales Partidos políticos de la clase obrera (PSOE y PCE) quedaron reducidos a escasos y dispersos grupos que pasaron a la clandestinidad y durante años a la práctica inactividad.

Dentro de ese proceso de debilitamiento el PCE conservó más grupos y mejor organizados que el PSOE, que se transformó prácticamente en un Partido de exiliados políticos.

El Régimen franquista utilizó la represión política para aniquilar las huellas de la revolución y durante años poblaron las cárceles los presos políticos. Todo sospechoso de actividad subversiva (y este era un concepto muy amplio) era detenido, interrogado, torturado y encarcelado.

Tras la derrota de la revolución, se impuso un ambiente de exaltación patriótica, ideología antisocialita, y se impone una cultura tradicionalista hiper-reaccionaria.

La burguesía y los sectores más reaccionarios de la sociedad, especialmente la Iglesia, querían recuperar urgentemente el terreno que habían perdido. Para empezar depuraron toda la administración educativa de cualquier vestigio republicano. Fueron destituidos los catedráticos de izquierdas y entre 1939 y 1944 el Régimen nombró 155, todos ellos falangistas. La Federación Universitaria Española (FUE) fue suprimida’y sólo permaneció legal el Sindicato Español Universitario (SEU). El SEU formado por falangistas años atrás jugó entre los estudiantes el mismo papel que el Sindicato Vertical entre los trabajadores. Su misión era controlar el movimiento y adoctrinarlo con ideas reaccionarias.

La enseñanza fue uno de los aspectos en que más se notó la derrota revolucionaria. En 1943 se promulga la “Ley de Ordenación Universitaria”, por la que la docencia pasaba a ser dirigida por la Iglesia Católica y el movimiento falangista. Esta ley exponía en uno de sus artículos: “La Universidad es el ejercito teológico para combatir la herejía, y la creadora de la falange misionera que debe afirmar la unidad católica”. Diez años después, en 1953, se consolidaba el monopolio católico sobre la enseñanza en el concordato del Estado español con el Vaticano.

En la Ley del 43 todos los universitarios pasaban a afiliarse obligatoriamente en el SEU, así como en el Frente de Juventudes, todos los jóvenes entre 7 y 21 años. Era la copia exacta de las Juventudes Hitlerianas. El OPUS ganaba terreno, amparado por Franco y ocupaba en las universidades los tribunales de cátedra. ¡¡Qué lejos quedaba el ambiente estudiantil de 1929!!. La resaca de la derrota de la revolución se transformó en una auténtica pesadilla.

Serían necesarios varios años para que renacieran focos de oposición al Régimen entre los estudiantes, y entre los trabajadores. Esto sucedería a mediados de los 50, justo con una nueva generación de jóvenes, la primera que no vivió la Guerra Civil. Pero, hasta 1955 el control que ejercía la dictadura a través de la represión era total. Las Organizaciones de izquierda que trabajaban en la clandestinidad eran pequeñas, cerradas y muy selectivas en su política de admisión de afiliados. Se introducían en el SEU y en las Cámaras de Facultad, ya que era la única forma de llevar a cabo cierta actividad. Una de las maneras de crear oposición al Régimen en las universidades era participar en los teatros universitarios (TEU) y en las revistas culturales y poéticas, donde se exigía democracia y libertades, y se recordaba las obras de Baroja y Unamuno.

El SEU lo dominaba todo en las universidades. Sin embargo, en el seno del Régimen poco a poco crecían las diferencias entre el sector de la Iglesia, encabezado por el OPUS, y los falangistas.


“LAS COSAS EMPIEZAN A CAMBIAR”

En los comienzos de la década de los 50 el movimiento obrero renace tras años de impasse y protagonizó las primeras luchas importantes, lo que daría un impulso a las manifestaciones de oposición a la dictadura entre los estudiantes.

En 1954 se iba a producir una movilización estudiantil muy importante, no tanto por su desenlace como por las consecuencias que traerá. Coincidiendo con la visita a Gibraltar de la reina de Inglaterra, el SEU convocó en Madrid una manifestación de “exaltación patriótica” reivindicando el peñón para España. La sorpresa del SEU fue enorme cuando vio como la policía cargaba contra la manifestación. Los estudiantes respondieron y tras largos enfrentamientos la universidad de Madrid acabó rodeada por los cuerpos represivos.
El Régimen había reprimido por primera vez un acto convocado por sus cachorros del SEU. Se apoderó de muchos estudiantes un sentimiento anti-franquista y el SEU perdió una enorme autoridad. Empezó a generarse un ambiente de aversión al SEU. Entonces el grupo que más se movía y mejor organizado que estaba en la universidad era el PCE, con Múgica, Semprún, Carmen Martín Gaite, Javier Pradera y R. Tamames entre otros. A veces organizaban “encuentros entre la poesía y la universidad” a través de las Cámaras de Facultad y al margen del SEU. Tras leer poemas se producían debates y coloquios, y los estudiantes que destacaban captados para el Partido en discusiones individuales al terminar los actos.

El 18 de Octubre de 1955 murió Jose Ortega y Gasset y el Régimen intentó oficializar su muerte convocando actos de luto. El grupo del PCE en la universidad organizó un acto de homenaje paralelo al que asistieron miles de estudiantes, celebrándose posteriormente una manifestación. Las cosas empezaban a cambiar y la izquierda renacía después de años de inactividad.

En Noviembre de 1955 el rector de la Universidad de Madrid Lain Entralgo decía en un informe que envió al Gobierno : un movimiento de opinión marxista no es todavía muy aparente, pero no sería extraño que fuese gestándose entre aquellos cuya conciencia social -muy viva e impaciente en el alma de nuestros jóvenes- propenda al radicalismo”. Este análisis indicaba bastante bien lo que estaba sucediendo. 1956: UN ANO DECISIVO Era tal el malestar entre los estudiantes contra el SEU que las Organizaciones de izquierda, con el PCE a la cabeza, convocaron en Enero de 1956 un Congreso Nacional de Estudiantes, con el objetivo de ganar terreno a la Organización estudiantil del Régimen. En la reunión, a la que asistieron 100 representantes de Facultad se aprobó un manifiesto de oposición al Régimen en el que se exigía la democratización de las Organizaciones estudiantiles y se proponía la celebración de un Congreso Nacional en el mes de Abril. El 1 de Febrero se pararon todas las clases para dar lectura al manifiesto y se enviaron copias a la prensa europea, se distribuyó el manifiesto y se recogieron en un sólo día 3.000 firmas de adhesión. Este era el primer desafío público contra el franquismo por parte de la universidad, que se hacía desde el interior de el país. Algo profundo se estaba generando. Miles de estudiantes se apiñaban entorno al “manifiesto del 56” y era tal el ambiente que entonces existía que el propio SEU se vió obligado a publicar un panfleto en el que, muy matizadamente, apoyaba las propuestas del manifiesto. El propio Franco un mes antes decía en la TVE: “Tengo que preveniros de un peligro: con la facilidad de los medios de comunicación, el poder de las ondas el cine y la televisión, se han dilatado las ventanas de nuestra fortaleza. El libertinaje de las ondas y de la letra impresa vuela por los espacios, y los aires de fuera penetran por nuestras ventanas, viciando la pureza de nuestro ambiente”. En cuestión de días parecía desatarse una situación de inestabilidad por primera vez desde 1940. Los fascistas del SEU convocaron las Cámara Sindical (de uso extraordinario) en la Facultad de Derecho de Madrid con el objetivo de organizar una respuesta a los del manifiesto pero sus propuestas fueron derrotadas. Al día siguiente, el 7 de Febrero, se producían duros enfrentamientos entre estudiantes pro-manifiesto, y fascistas del SEU en la Facultad de Derecho; los cuadros de Primo de Rivera y los símbolos falangistas acabaron destrozados.


Desesperados los dirigentes del SEU, recurrieron a las temidas centurias falangistas, que con palos y porras invadieron la Facultad de Derecho el 8 de Febrero. Esto provocó una violenta lucha. Al final los fascistas fueron expulsados y el local del SEU fue invadido y destrozado. Entre el 9 y el 11 de Febrero son detenidos varios dirigentes del movimiento pro-manifiesto (entre ellos: Tamames, Múgica, S. Dragó, etc.). La Universidad fue cerrada y se suspendieron las clases; se declaró el estado de excepción el 11 de Febrero. Fueron cesados el Ministro de Educación; Ruiz Jiménez, y el Decano de la Facultad de Derecho. El Régimen recurría a la represión y lograba momentáneamente ralentizar el movimiento de oposición, aunque ya no podría pararlo. El SEU había perdido la poca autoridad que le quedaba y el Régimen viendo que ya no les eran útiles empezó a dejar al margen a los grupos falangistas. Ahora era el OPUS el que ganaba protagonismo en el Gobierno.

Los enfrentamientos del 56 tuvieron importantes efectos en el movimiento estudiantil. La Facultad de Derecho se trasladó a la ciudad universitaria para alejar el polvorín del centro de la ciudad. El 20 de Febrero se reabrían las universidades, pero el ambiente era ya muy distinto. Se había roto la uniformidad entre los estudiantes y la izquierda se diversificaba (el PCE a través de JJ.CC.; el PSOE a través de la Agrupación Socialista Universitaria, y el FLP, conocido popularmente como Felipe, a través de la Nueva Izquierda Universitaria). El SEU entra en un proceso de paulatino debilitamiento y los estudiantes de izquierdas ganan posiciones en las Cámaras de Facultad que por primera vez en la primavera del 57 se eligen democráticamente y no a “dedo”. Así, las Cámaras de Facultad dejaban de estar al servicio del Régimen y se transformaban en plataformas anti-franquistas donde la izquierda ganaba posiciones. Mientras, el movimiento obrero despertaba con fuerza con huelgas importantes en el año 58 en Asturias, Cataluña y Euskadi. Esto impulsó más el proceso de politización entre los estudiantes. Fueron las propias Cámaras de Facultad las que convocaron movilizaciones en el curso 1960-6 1 contra la intervención del OPUS DEI en la política educativa y en protesta por el grave desempleo que existía entre los licenciados (sobre todo Derecho, y Filosofía y Letras). Con esas luchas las Cámaras de Facultad ganaron un prestigio importante entre los estudiantes y aumentó su capacidad de movilización frente al SEU y el Estado.


1961, UN NUEVO INTENTO DE UNIDAD

La necesidad de acabar con la dictadura y lograr libertades democráticas creaba un sentimiento de unidad entre los sectores más decididos a luchar, “todos juntos contra el Régimen”. Las Organizaciones obreras empujadas por ese ambiente de unidad, y por la necesidad de lograr una mayor eficacia en la lucha deciden lanzar la idea de una gran Organización estudiantil de izquierdas, que partiendo de las reivindicaciones democráticas, aglutinaba a todos los estudiantes descontentos. En el Otoño de 1961 el PCE, el PSOE y el FLP (Frente de Liberación Popular) crean en Madrid la Federación Universitaria Democrática Española (FUDE) que se autodefinía como un sindicato de estudiantes “libre y democrático”. La FUDE venía a ser una reedición de la “vieja” FUE republicana, pero situada en un contexto muy diferente. Al SEU falangista le había salido por la izquierda un temible enemigo. Desde el principio la FUDE se caracterizó por politizar su lenguaje y por explicar la necesidad de que los estudiantes se unieran a los trabajadores en su lucha contra la dictadura. Esa unidad se pondría en práctica meses después. En 1962 estalla una serie de huelgas obreras en la minería de Asturias (del 16 de Junio al 20 de Septiembre), y en el metal y la siderurgia de Euskadi, Madrid, Cataluña, Valencia y Andalucía La FUDE y las Cámaras de Facultad movilizaron a los estudiantes en apoyo de los trabajadores. Hubo sentadas y ocupaciones de facultades en todo el Estado, y en Madrid se convocaron tres manifestaciones con el slogan “Asturias si, OPUS no”. Debido a la acción de la FUDE se estrechaban los vínculos de la clase obrera y el movimiento estudiantil, que marcharían unidos hasta el final de la dictadura. La FUDE obtenía un gran éxito en las elecciones a Cámaras de Facultad y en Diciembre de 1963 ya existían en 9 de los 12 distritos universitarios (Madrid, Barcelona, Bilbao, Granada, Oviedo, Sevilla, Valencia, Valladolid y Zaragoza).

Al comienzo de 1965 se producen luchas estudiantiles contra la subida del precio del transporte y se intensifica la reivindicación de libertad de expresión y asociación. Algunos profesores universitarios son despedidos por simpatizar con los estudiantes (entre ellos E. Tierno Galván). Todos los distritos universitario salvo uno, se desmarcaron del SEU, que totalmente desprestigiado no era ya útil al Régimen, sino todo lo contrario. El Gobierno decide en Abril desmontar el SEU. Desaparecía así el instrumento que había utilizado para controlar a la juventud. Más tarde en una reunión estatal de delegados y , basándose en la excesiva politización y control de los Partidos políticos de la FUDE se crea el Sindicato de Estudiantes Democrático (SDE). Se presenta el SDE como algo más amplio, y más abierto que la FUDE. Los propios Partidos políticos apoyan su creación y participan en el En el verano de 1966 los universitarios de Madrid y Barcelona vuelven a manifestarse en apoyo de los trabajadores de Madrid, Barcelona, Euskadi y Asturias que estaban en lucha. Más tarde, entre Diciembre de 1966 y Mayo del 67 hubo manifestaciones estudiantiles apoyando la larga huelga de Laminados de Banda en Frío de Echeverri. El 27 de Enero de 1967 los estudiantes de la universidad de Madrid se unen a una manifestación de más de 30.000 trabajadores organizada por las recientemente creadas Comisiones Obreras (CC.00.). Días más tarde, en Febrero hay una huelga en todas las universidades del Estado. Durante el curso 67/68 el Sindicato Democrático de Estudiantes trabaja ya en todos los distritos desarrollando actividades diversas: recauda cuotas, hace seminarios, edita revistas y monta tiendas y librerías. La unidad existente entre las organizaciones obreras se rompe y mientras el FLP, junto a otro grupo pequeño trabaja en la FUDE, el PCE se orienta más claramente al SDE, que controla desde el principio. Por entonces el Partido Comunista seguía la táctica de participar en las instituciones y organizaciones oficiales del sistema educativo sin realizar una actividad al margen de los mecanismos del régimen, es el período en el que la FUDE y el SDE se enfrentan y se lanzan acusaciones
de sectarios unos y reformistas otros. Como gato panza arriba el Régimen aumenta la represión con el fin de aniquilar la cabeza del movimiento. Dirigentes del SDE son detenidos, se declara varias veces el Estado de excepción y muere en enero de 1964 el joven Enrique Ruano, El Régimen presentó esta muerte como un suicidio pero lo asesinó la Policía después de torturarle. La represión era brutal. El Régimen intentaba evitar que los estudiantes se contagiaran de los movimientos revolucionarios que se estaban produciendo en diversos países. En Italia, México, Japón, Alemania, Checoslovaquia, Polonia y sobre todo en Francia. Los estudiantes se movilizaban a favor de la transformación de la sociedad, siendo el más conocido el del Mayo del 68 en París. la capital francesa había sido tomada literalmente por diez millones de trabajadores que ocuparon las fábricas y las calles, y que junto a los estudiantes, protagonizaron duros enfrentamientos contra la policía.

Tuvo también una influencia importante la llamada Primavera de Praga en la que trabajadores y estudiantes exigieron, en una lucha impresionante, libertades democráticas para alcanzar el Socialismo Democrático. Fueron aplastados militarmente por tropas y tanques Soviéticos. Tenemos que denunciar la imagen distorsionada que la burguesía nos presenta de estos acontecimientos, los adornan con un toque romántico para ocultar el espíritu revolucionario que les caracterizó.

Mayo del 68 y la Primavera de Praga marcaron a toda una generación de jóvenes a nivel mundial.

La represión dificultó mucho la actividad de las organizaciones juveniles, pero no pudo impedir la lucha estudiantil. Todos los años había movilizaciones, en 1972/73 se producen luchas contra el asesinato de un estudiante en Santiago de Compostela, y en el curso 73/74 empiezan a movilizarse por primera vez los estudiantes de enseñanzas medias. Llegados a este punto, ni la FUDE ni el SDE satisfacían el nivel de organización existente. El movimiento estudiantil se dispersaba, pero no por disminuir, sino porque aumentaba su grado de organización. En institutos y en casi todas las facultades, la organización se traducía en la creación de comités de estudiantes en las que trabajaban todas las organizaciones de izquierda dependiendo de sus zonas de influencia.. La politización era enorme y era normal asistir a debates sobre el socialismo, el marxismo, Lenin, etc... la afiliación a las organizaciones de izquierda crecía como la espuma, la represión del Régimen no ablandó a los jóvenes. Los Juicios de Burgos en 1970, la ejecución de Salvador Puig Antich, los asesinatos de Atocha, los cinco ejecutados de 1975..., endurecieron a la juventud y la colocaron debidamente contra la dictadura franquista.


1974/75: SE LEVANTA EL TELON

A pesar de quedar huérfanos de organizaciones estatales propias, el movimiento estudiantil estaba radicalizando sus posiciones. De las reivindicaciones concretas y locales se había pasado a cuestionar todo el sistema educativo y más aún, se criticaba el sistema en general y el Régimen político en particular.
Un ejemplo de esta radicalización política fue la II Reunión Nacional de Delegados estudiantiles (elegidos directamente al margen de las estructuras oficiales), a la que asisten representantes de Barcelona, Madrid, Valencia y Málaga, y en la que se acuerda lo siguiente: “empecemos ya desde ahora ha unirnos para:

- Acabar con la ley de selectividad y los exámenes de Numerus Clausus,

- Que se retire la policía de la Universidad,

- La consecución de la participación democrática de estudiante y profesores en los planes de estudio y en los órganos de decisión de la universidad,

- La conquista de los derechos democráticos de reunión, expresión...

- La conquista de la amnistía para los presos y exiliados políticos,

- La conquista de unas elecciones libres donde todo el pueblo decida libremente el Gobierno democrático que quiere.”

Ahora a los estudiantes se empiezan a sumar los profesores no numerarios (PNN; eventuales o interinos) que a partir de los 70, renuncian cada vez más al papel de velador “del orden y la disciplina establecida” y emprenden la lucha por la democratización. Como se suele decir, al franquismo “le crecían los enanos”. El curso 1974-75 empezó caliente desde el principio. Meses antes del inicio de las clases, el 8 de Marzo de 1974, el Boletín Oficial del Estado publica el proyecto de Ley de Selectividad mediante el que eran institucionalizadas las llamadas pruebas de acceso a la Universidad. Sólo 24 horas después de empezar el curso, 38 estudiantes son detenidos por la policía en la facultad de políticas de la Complutense por encontrarse reunidos en un aula. Al día siguiente se registran paros de protesta en todas las facultades de Madrid. Se llevaban tres días de clase y la Universidad Complutense ya estaba en pie de guerra. También en la Universidad Autónoma están en lucha los estudiantes de Filosofía y Letras que reciben la desagradable visita de la policía. Por si fuera poco el rectorado les acaba de recortar 80.000 ptas. del presupuesto de actividades culturales, que se emplearan en borrar las “pintadas” estudiantiles. Así de movido empezaba el que sería el curso más agitado y conflictivo de la historia del Franquismo. Mientras los estudiantes de Madrid se manifiestan contra la represión al grito de “menos policías y más profesores”, en Barcelona empieza el 29 de Octubre una huelga de PNN en protesta por su situación de eventualidad (exigen el contrato laboral o su conversión en funcionarios). A los PNN de Barcelona se suma el Personal no Docente (PND) que reivindica la condición de funcionarios. Tanto los PNN de los institutos de Enseñanza Media que todavía no han cobrado media paga de Navidad de 1973 amenazan con sumarse a la huelga.

En la Facultad de Periodismo profesores y estudiantes se ponen en huelga en protesta por la detención de dos jóvenes de la facultad que se encontraban en una manifestación de obreros de la SEAT.

En noviembre, tanto en Barcelona como en Madrid se prolonga el conflicto y aumentan los choques entre la policía y los huelguistas. Al mismo tiempo en la Universidad de Oviedo también están en huelga y en Santander 500 alumnos de la escuela de Maestría Industrial van al paro a causa de la escasez de medios del centro.

Dos días antes de Navidad se sienta un precedente importante en la historia de la lucha del profesorado. En el Colegio Universitario de Málaga el patronato concede
a los profesores del centro el contrato laboral, por lo que serán afiliados a la Seguridad Social, y podrán elegir a sus representantes sindicales.

Hay huelgas por todas partes, incluso los jóvenes de las escuelas náuticas de Euskadi y Galicia se movilizan por primera vez en su historia. El Gobierno acosado sólo sabe responder con la represión policial.

El 20 y 26 de Febrero se celebran masivas jornadas de lucha en todo el Estado, no había provincia donde no se produjeran conflictos, La enseñanza ardía en todas partes y el Régimen era incapaz de sofocar el fuego. Hasta la Universidad del OPUS en Navarra mantuvo un paro casi general en solidaridad con la huelga de los mineros de Potasas.

El movimiento estudiantil, más vigoroso que nunca, estaba poniendo a las autoridades académicas contra las cuerdas, contribuyendo decisivamente al esfuerzo de la clase por derribar la dictadura. La lucha tenía ya un solo objetivo: democratizar la enseñanza y poner fin al franquismo. Las asambleas de estudiantes prohibidas por ley se convirtieron en el instrumento de debate y decisión más utilizado por los huelguistas.

La huelga de 1974-75 es la huelga universitaria más larga de Europa, y tiene un cariz eminentemente político porque estudiantes y profesores se enfrentaban con el Estado. Una de las cosas que puso de manifiesto la movilización de los Penenes es el proceso de proletarización del profesorado, (un sector hasta entonces “privilegiado”), que dura hasta nuestros días


DESDE LA CAlDA DE LA DICTADURA

La caída de la dictadura creó muchas ilusiones entre jóvenes y trabajadores en la democracia burguesa. Sin embargo, los bancos las empresas, el ejército, la policía y todos los pilares del sistema permanecieron en las mismas manos que antes. La burguesía, una vez vencido el régimen franquista, se apresuró a restaurar la monarquía y controló desde arriba la transición a la democracia burguesa. Los dirigentes obreros (del PCE Y DEL PSOE). entraron a participar en el juego de la burguesía y pactaron con el con ello la forma de llegar a la democracia burguesa en vez de ir hasta el final, encauzar la fuerza de la clase obrera y la juventud y transformar así la sociedad, permitiendo que los pilares del sistema siguieran en las mismas manos. Eso creó una enorme frustración entre quienes luchaban contra la dictadura creyendo que después vendría el socialismo.

A partir de ese momento el movimiento estudiantil sufre un proceso de dispersión paralelo al debilitamiento de las organizaciones juveniles tradicionales. Tanto Juventudes Socialistas, como las Juventudes Comunistas perdieron gran parte de sus militantes por seguir la línea de sus respectivos partidos, y abandonar la política revolucionaria y las ideas marxistas. Las formas de organización serán a partir de entonces las Coordinadoras, sobre todo en la Universidad, ya que la organización en los institutos era en la práctica inexistente. Eso creaba problemas ya que las Coordinadoras son inestables, pues sólo funcionan cuando hay movilizaciones y desaparecen

En el curso 79-80 durante las luchas contra la Ley de Autonomía Universitaria (LAU) del Gobierno de UCD, la policía asesina a dos estudiantes, lo que recrudece el conflicto.

Más tarde en 1984 con el PSOE en el Gobierno se producen luchas de profesores y estudiantes universitarios. Reivindican la aragoza ad de las tasas universitarias, la modificación del sistema de becas y el aumento de inversiones en la aragoza . Este movimiento desembocaría en una Huelga General Universitaria en el año 85.

Sin embargo, el conflicto estudiantil más importante desde la caída de Franco no lo protagonizaron los jóvenes universitarios, sino los estudiantes de Enseñanzas Medias. En el curso 86-87 se produce una auténtica explosiónde rebeldía entre los jóvenes. Aunque la lucha comienza el 12 de Noviembre del 86 en torno a reivindicaciones universitarias, son los estudiantes de EE.MM. los que se manifiestan masivamente por todas las ciudades del Estado en Enero y Febrero de 1987. Los jóvenes de 15, 16, y 17 años estaban haciendo historia pues nunca hasta ahora un conflicto de las EE.MM. había tenido tanta incidencia social. Los estudiantes se ganaron la simpatía de la mayoría de la población. El 17 de Diciembre del 86, 120.000 estudiantes estado. Dirigentes y activistas sindicales de UGT y CC.00. participaron en la protesta.

El momento clave de la lucha fue la marcha estatal de estudiantes a Madridel viernes 13 de Febrero de 1987, celebrada tras varias convocatorias de huelga, alguna hasta de cuatro días consecutivos.

Asistieron a la marcha 200.000 jóvenes con pancartas y banderas de todo el estado.
La marcha convertía la jornada en una de las páginas más brillantes de la historia del movimiento estudiantil del estado español.

Ni los fascistas, ni la policía, ni la prensa, ni el Gobierno, ni los directores pudieron con los estudiantes de EE.MM..

El Ministerio de Educación con Maravall a la cabeza se vieron obligados a realizar importantes concesiones: aumentaba el presupuesto del curso en 40.000 millones de ptas., por primera vez las EE.MM. pasaban a ser gratuitas al anularse el pago de matricula, se crearían 67.000 nuevas plazas escolares y se incrementaban las becas un 25% en 1987 y un 40% en 1988.

En pocas palabras, los estudiantes habían conseguido derrotar al MEC y de ello se beneficiarían sobre todo los hijos de las familias obreras.

La victoria de los estudiantes de la que se derivó la dimisión del Ministro de Educación y Ciencia, Maravall tuvo un efecto en toda la sociedad. “Tenemos que hacer lo que han hecho los estudiantes”; ese era el pensamiento de millones de trabajadores que estaban dispuestos a luchar contra la reaccionaria política del Gobierno de F. González.

Desde luego lo que provocó este estallido social no eran sólo problemas académicos sino algo más profundo. Era la indignación y el descontento acumulados en el seno de las masas lo que salía a flote a través del movimiento estudiantil.

En esta ocasión los estudiantes, temerosos de un futuro incierto y viendo que el paro era lo que el sistema les ofrecía, salieron a luchar reivindicando sobre todo un puesto de trabajo al acabar los estudios.

Detrás del movimiento había un gran malestar social hacia la política derechista
del PSOE, los estudiantes fueron la avanzadilla de un movimiento más amplio y hasta cierto punto eran como un barómetro de la situación social.

De hecho, tras la lucha estudiantil, como si se hubiese producido una fisura en el centro del dique. Se desarrolló un amplio movimiento huelguístico de los trabajadores que desembocó en la magnífica huelga del 14-D de 1988 contra el Plan de “Esclavización” Juvenil.

Además del ambiente de lucha reinante, hubo un elemento clave que permitió la victoria: la existencia del Sindicato de Estudiantes (S.E.).

El S.E. había sido creado en Octubre de 1985 en Navarra a partir de un grupo de jóvenes marxistas que hoy nos expresamos en el periódico Nuevo Claridad, y muchos de los cuales militamos en I.U.

Creíamos que era importante que los estudiantes nos dotásemos de un instrumento de lucha “permanente”, que nos permitiera organizar grandes luchas y también defender nuestros derechos en el día a día.

Las Coordinadoras, que sólo existían durante las luchas, no nos servía por lo que decidimos formar un sindicato de estudiantes estable.

El S.E. supuso un punto de referencia en las luchas del 86/87 y logró, a pesar de su debilidad numérica, coordinar y unir a todo el movimiento a nivel estatal.

Desde entonces “ha llovido bastante” y se han producido magníficas luchas, como las huelgas contra la intervención imperialista en el Golfo Pérsico, la pasada huelga general del 27 de Enero de 1994 contra la “Contra-reforma” laboral y al Contrato de Aprendizaje...

La más reciente de todas ellas fue la del pasado curso contra la subida de las tasas académicas en la Universidad y que encabezamos miles de estudiantes universitarios con el apoyo de muchos institutos. Esta lucha universitaria, la más importante de la Universidad desde el curso 79/80 reflejó los puntos débiles del movimiento estudiantil en la actualidad y por lo tanto las tareas que tenemos de cara al futuro, a partir de la reunión que celebramos en aragoza.


Hoy es más necesaria que nunca la unidad de todos los estudiantes de izquierdas.


POR UN SINDICATO DE ESTUDIANTES DE IZQUIERDAS.

El curso pasado fue muy importante, pues supuso el resurgir de la lucha universitaria. Las luchas contra la subida de tasas fue la mayor movilización de los universitarios desde las luchas por la LAU del curso 79-80. Más de 100.000 estudiantes se manifestaron en todo el Estado contra las tasas, poniendo de manifiesto lo inestable de la situación y dibujando lo que puede pasar en el próximo período tanto en las facultades como en los institutos de enseñanza media.

Hemos explicado en varias ocasiones los factores que dieron lugar a estas luchas. Las contradicciones del sistema agudizadas por la crisis, la acumulación de problemas endémicos de la enseñanza y la falta de una perspectiva laboral, crean un ambiente potencialmente explosivo entre los estudiantes, y no sólo nosotros lo vemos así, Francisco Rubio, rector de la universidad de Las Palmas de Gran Canarias, hablando sobre las luchas antitasas dijo en marzo:

“El tema de las tasas fue un motivo para protestar por lo que no les gusta. De una-parte, el tema de la docencia, pero también, porque no les gusta la sociedad en la que están viviendo y que se refleja en esa crisis de la juventud..., con esas protestas los jóvenes mostraban su frustración”

La política reaccionaria del Gobierno PSOE en la enseñanza actúa como un detonador y va a provocar explosiones y más luchas importantes en el futuro.

En 1994 el presupuesto de Educación subió solo un 1,55% lo que está provocando un permanente retraso en el plazo de aplicación y en los objetivos de la Reforma educativa (LOGSE) aprobada en el verano de 1990. De los 330.000 millones de pesetas previstos para el período 1990/94, sólo se han invertido 219.000 (el 67%) originando graves problemas.

Con estos recortes presupuestarios la escolarización obligatoria hasta los 16 años (unos de los aspectos progresistas de la Reforma) se ha atrasado hasta el año2.000, cuando inicialmente se preveía para 1996. Los centros de primaria o secundaria dónde se está aplicando la LOGSE lo hacen sin poder cumplir lo que la propia reforma indica en relación al ratio/aula, y todo debido a que los recortes presupuestarios no están creando nuevas plazas escolares, sin lo cual no se pueden desmasificar las aulas. En este sentido lo único que permite al MEC respirar es el descenso de la natalidad que está haciendo disminuir de forma natural el número de alumnos por aula, en los primeros años de la enseñanza.

La masificación y el fracaso escolar que por ejemplo en la FP llega al 48,6%, en vez de disminuir puede aumentar. Ni siquiera el Gobierno está formando a los profesores de cara a impartir las nuevas enseñanzas, con lo que la Reforma está condenada a fracasar. Estos lo demuestra la encuesta realizada entre los profesores de Madrid, en la que el 82% declaraba no haber discutido la Reforma en el Claustro y sólo un 19% la había leído atentamente.

La situación ha llegado a tal punto, producto del recorte presupuestario, que un colegio del Puerto de Santa María (Cádiz), el Marqués de Santa Cruz, llegó a cobrar a cada alumno las fotocopias que el propio centro necesitaba sacar para poder realizar sus trámites administrativos habituales. A aquellos alumnos que no querían pagar las 225 pesetas pertinentes, les obligaban a llevar al colegio un paquete de «500 folios satinados, tamaño D4, de 80 gramos. marca Anaya».

Pero, es la Universidad, sin duda alguna, la que está sufriendo de una forma especial la política restrictiva del Gobierno. En 1994 presupuestaron para la Universidad 3.000 millones de pesetas menos que en 1993, cuando el número de alumnos había aumentado en 81.000. La masificación ha llegado cada vez más lejos. En el 90% de las carreras los profesores se encuentran con más de 120 estudiantes en cada aula, encaramados en muchos casos a las ventanas, o sentados en la propia tarima del profesor. Entre los universitarios es ya famoso el «Grupo de las 7» Universidades más masificadas que agrupan a 557.392 estudiantes, mientras que en las 43 restantes hay 700.000. La desproporción es evidente. Ahora hay Universidades públicas de primera categoría y Universidades públicas de segunda categoría.

Por ejemplo, la Universidad Autónoma de Madrid, inaugurada en 1969, fue construida para 8.000 estudiantes, y en estos momentos hay matriculados 32.000, siendo el espacio del campus el mismo. Otro ejemplo claro de superpoblación por falta de plazas es el de la Universidad Complutense de Madrid que con 133.000 alumnos (equivalente a Ávila capital) es la Universidad más masificada de toda Europa. Esta falta de plazas origina la imposición de altas notas de ingreso, y un elevado número de no admitidos, que aún habiendo aprobado la selectividad, no pueden cursar la carrera deseada. ¡Has aprobado chico, pero no hay más sitio!. En esta situación no es extraño que el 55% de los universitarios nunca terminen la carrera y los que lo consiguen es a costa de repetir 2 ó 3 cursos de media

Con este panorama no nos equivocaremos si decimos que en el próximo período se van a dar, en los diferentes niveles educativos, numerosas luchas reivindicativas. Problemas concretos como la calefacción, la masificación, las becas, las tasas, la selectividad, las prácticas en empresas, la Reforma de los planes de estudio, ..., provocarán luchas importantes y explosiones dad el grado de frustración que existe entre los estudiantes. Esto significa que hay un terreno abonado para el trabajo de acción sindical, y para la acción reivindicativa específica en las facultades e institutos donde tenemos presencia.

Quien mejor puede encauzar todo este ambiente es una organización estudiantil combativa y de izquierdas, a condición de que organice conscientemente un trabajo en ese sentido.

Los cambios que se están produciendo en el movimiento estudiantil están en• relación con la crisis económica, y a los cambios que se producen en el mercado laboral. Debido a la concentración de las fuerzas productivas, el mercado de trabajo se encuentra saturado de titulados superiores, siendo ésta la principal razón de que los que ahora están haciendo la carrera estén condenados, en una gran parte, al paro. Tener un título universitario ya no es lo que era. Según las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadística, los titulados superiores entre 22 y 30 años tienen la tasa de paro superior en 8 puntos en relación a los no titulados (33% frente a un 25%). El desempleo actúa como una «espada de Damocles» sobre muchos jóvenes que tienen que invertir cientos de miles de pesetas en un título que seguramente no les servirá para mucho.

En los años 50, en pleno crecimiento de las fuerzas productivas y del Comercio Mundial, el mercado requería una cantidad enorme de mano de obra cualificada. Por eso la burguesía abrió las puertas de la Universidad, facilitando el acceso a jóvenes de familias obreras, a través de la política de becas. Disponer de una amplia capa de cuadros técnicos y cualificados era una necesidad objetiva del sistema. Pero eso ha cambiado.

Ahora, la fuerzas productivas no crecen, se destruyen. Con el cierre masivo de empresas, también los trabajadores de cuello blanco y mandos intermedios, y superiores, son expulsados al paro. La Universidad es una fábrica de parados porque el capitalismo está en crisis. Es la razón fundamental que lleva a la burguesía a cambiar de política con respecto a la Universidad. Ya no se trata de facilitar el acceso de los jóvenes a las Facultades, sino al contrario, de obstaculizarlo. Y para lograrlo, aumentan abusivamente las tasas, suben las notas de acceso a la Universidad, limitan la oferta de plazas, reforman los planes de estudio rediciendo los créditos y devaluando las carreras, con lo que muchos titulados no podrán competir en Europa. También a través de la Reforma intentan desviar un sector importante de EEMM hacia los módulos profesionales de nivel 3, como una forma de desmasificar la Universidad. Luego, para satisfacer la escasa demanda de titulados ya tienen sus Universidades privadas «modélicas» que cuentan con el total respaldo del MEC.

Estos elementos convierten la Universidad pública en un polvorín, que puede explotar en cualquier momento.

Desde luego, el aumento de un 7,1% en el presupuesto de Educación este año no va a resolver los problemas porque la situación requiere un esfuerzo inversor mucho mayor. De hecho este año nada más comenzar el curso universitario, ya han empezado a movilizarse las Facultades de Medicina, que ya hablan de organizar una Marcha a Madrid contra las medidas, y la falta de medidas, del MEC que suponen nuevas dificultades para la obtención y reconocimiento del título.

En gran medida los acontecimientos irán en un sentido u otro en el futuro dependiendo del grado de organización y coordinación que alcance el movimiento estudiantil..

Si algo demuestra la historia del movimiento estudiantil es que la organización de los estudiantes es y ha sido siempre fundamental. Organizarse es unirse, coordinarse, adquirir más fuerza y estar mejor preparados para defender nuestros intereses.

Todos estaremos de acuerdo en que si cada uno luchamos por nuestra cuenta no conseguiremos absolutamente nada.

En estos momentos esa organización capaz de aglutinar a todos los estudiantes que queremos luchar por transformar la enseñanza, la sociedad, no existe, pues el Sindicato de Estudiantes cayó en un proceso de degeneración hasta convertirse en una pequeña máquina de recibir subvenciones, dirigida por la camarilla burocrática, y en la que ha sido suprimido cualquier vestigio de democracia interna (tenéis a vuestra disposición un documento donde expliquemos esto de forma más amplia).

Esa Organización hay que crearla, aunque esto no se puede lograr de la noche a la mañana.

De hecho, la división que hoy existe entre las diferentes organizaciones estudiantiles es un obstáculo para conseguirlo, porque ha generado bastante sectarismo de unas hacia otras.

El primer argumento en favor de la unidad de los estudiantes es obvio: la división sólo nos perjudica a nosotros y beneficia a nuestro enemigo.

Hemos de defender nuestros derechos de la forma más inteligente y efectiva posible, superando los intereses de los aparatos burocráticos que existen en algunas organizaciones. Y eso no es fácil de conseguir.

Por supuesto que entre los estudiantes, como entre los trabajadores existe diferentes corrientes políticas, pero eso no tiene que impedir que se de ese proceso de unidad si se respetan las diferencias ideológicas.

Claro está, los que prefieran quedarse con su pequeño cortijo no participarán de esa idea, pero eso es algo que ha pasado siempre.

NUESTRA TAREA PRINCIPAL; LAUNIDAD DE LA IZQUIERDA ESTUDIANTIL.

El capitalismo sea bajo formas “democráticas” o autocráticas basa su dominio sobre dos pilares fundamentales:

a) Por un lado, a través de sus instrumentos de represión organizados como por ejemplo el ejército, la policía, los tribunales, las prisiones, las fuerzas paramilitares, etc.;

b) y por otro lado, a través de las influencias espirituales, morales e ideológicas que representan los intereses de la clase dominante.

El capitalismo utiliza ambos siempre, si bien a veces echa mano más de uno que de otros, cuando se ve amenazado. Así en el Estado español, jóvenes y trabajadores sufrimos la represión de la dictadura franquista durante casi 36 años. Sin embargo, tan importante como la represión es para el sistema el adoctrinamiento ideológico de las masas. Al mismo tiempo que se preocupa de instruir técnica e intelectualmente a los jóvenes ricos que heredarán las riendas de las grandes compañías, bancos y empresas, tiene que intentar domesticar las conciencias de millones de personas a las que someten día a día con el fin de mantener su situación privilegiada.

Cuantas veces hemos oído que “este Es el mejor sistema posible”, o que lo único que podemos hacer es “obedecer, ya que aunque pobres hoy, mañana seremos ricos en el cielo”. En otras ocasiones hemos oído decir que “el hombre es malo y egoísta por naturaleza, y nunca podremos construir una sociedad mejor que esta”. Con esas ideas, la burguesía y sus agentes intentan persuadirnos a aquellos que podemos amenazar su hegemonía rebelándonos contra el sistema.

Su objetivo no es otro que lograr que asimilemos sus puntos de vista, sus ideas e incluso valores. Los capitalistas de las grandes compañías editoriales, cinematográficas o de comunicación cumplen en este sentido una labor vital para la burguesía ya que son las responsables de invadir nuestras conciencias de ideas conservadoras y reaccionarias.

A pesar de ello no pueden ocultar la realidad de un sistema que condena a 3/4 partes de la población del planeta a la miseria, el hambre, las enfermedades y las guerras; todas ellas lacras gracias a las cuales un puñado de ricas familias almacenan enormes fortunas. Y esto no es “demagogia”. Unas 500 multinacionales producen el 25% del producto interior bruto mundial. Y eso es así porque bajo el capitalismo una minoría se apropia del trabajo y la riqueza de la mayoría. generándose un proceso de concentración de la riqueza cada vez en menos manos.

Esconder esa realidad y maquinaria es fundamental para ellos, pues así protegen sus ideas y su moral de la crítica, especialmente de los de la izquierda. La burguesía es consciente de que si la confianza en el sistema y en su ideología se resquebraja, .quedaría gravemente dañada uno de los pilares fundamentales de su poder político. La historia del movimiento estudiantil es rica en manifestaciones de rechazo al sistema y su ideología.

He ahí, por 10 tanto, una de las tareas más importantes de los estudiantes de izquierdas y sus organizaciones: combatir las ideas y los prejuicios del sistema, oponiendo ideas que representen los intereses de nuestra clase, la clase trabajadora. Podemos hacerlo en el terreno ideal, la enseñanza, ya que es a través del sistema educativo como nos intentan domesticar.

Debemos exigir una enseñanza participativa, racional y democrática, que se base en estimular el espíritu creativo y crítico de los jóvenes y no en domesticarlo.

Evidentemente nosotros luchamos contra el modelo educativo vigente que se apoya en fomentar la competencia entre los jóvenes. Esa enseñanza pública, laica, democrática, científica y de calidad se con-creta en una serie de reivindicaciones esenciales y asumidas desde hace años por la mayoría de los estudiantes:

-Enseñanza pública y gratuita de los O a 18 años para los hijos de las familias obreras (comedores. material escolar, transporte, etc., subvencionado)

-Prioridad de la educación en el gasto presupuestario, partiendo de un 7% del PIB (congelando ya las subvenciones a la enseñanza privada y ampliando la oferta pública)

-Una enseñanza de calidad, des-masificada y con el profesorado necesario y suficientemente preparado.

-Una enseñanza democrática en la que se respeten los derechos básicos (huelga, asamblea y reunión); en la que desaparezcan los obstáculos y trabas que dificultan el desarrollo educativo de los jóvenes (revisión del sistema de exámenes en favor de la evaluación continua, desaparición de la selectividad y el Numerus Clausus, etc.); paritaria en cuanto a la composición de los órganos del gobierno de institutos, colegios y universidades.

En definitiva un sistema educativo al servicio de la mayoría de la sociedad, que contribuya a crear hombres y mujeres libres e inteligentes. Con estas reivindicaciones debemos enfrentarnos a la política reaccionaria del Gobierno del PSOE, exigiéndole un giro brusco hacia la izquierda.

Al mismo tiempo deberíamos colaborar y apoyar a I.U. en todo lo que supusiera una mejora de nuestras condiciones de vida y estudio. Recordemos que la única organización de masas que apoyó la pasada lucha de Universidad, así corno la Huelga General del 27-E fue I.U., que con sus defectos y carencias es la organización de masas más a la izquierda que existe. De hecho, en sectores juveniles de I.U. se ve con buenos ojos la idea de crear una organización estudiantil de izquierdas

Otra de las razones de peso que nos lleva a defender un proyecto estudiantil unitario es la posibilidad de que en un futuro no muy lejano gobierne la derecha, el PP. esto no sería nada positivo para los estudiantes ya que un Gobierno de la derecha atacará sin piedad nuestros derechos, yendo incluso más allá que el Gobierno PSOE.

En Francia y en Italia podemos ver lo que está haciendo la derecha. Recortes en los gastos sociales, privatización de empresas públicas con la consiguiente pérdida de empleo, contrarreformas laborales, etc., etc. Debemos prepararnos para enfrentarnos a un Gobierno del P.P. y en eso los estudiantes franceses pueden sernos de gran utilidad.

Contrato de Inserción Profesional (como el contrato de aprendizaje de F. González) debido a la reacción de los estudiantes que salieron inmediatamente a la calle a protestar, uno de los elementos que facilitó la respuesta juvenil fue que las dos grandes Organizaciones estudiantiles UNEF y UNEFID fueron juntas a la lucha por primera vez desde hace 21 años.

Nosotros no debemos esperar a que gobierne la derecha, tenemos que organizar desde ahora la unidad de todos los estudiantes de izquierda en una Organización que funcione de forma escrupulosamente democrática y que base su fuerza en la participación consciente de todos los afiliados, tanto en la acción como en la toma de decisiones.

La primera tarea de esta Conferencia estatal es profundizar en la problemática de la juventud en general y de los estudiantes en particular, con el fin de dotarnos de un programa que conecte con la experiencia cotidiana de los estudiantes.

Y a partir de ahí se trataría de desarrollar un trabajo en aquellos sitios donde estuviéramos presentes con el objetivo de ir creando núcleos que mañana serán la base de esa Organización. El manifiesto que apruebe nuestra Conferencia es un magnífico instrumento para realizar esa campaña de información y adhesión. Desde luego, debemos tener paciencia porque esto no se hace de un día para el otro, y porque ahora lo importante es que consolidemos las posiciones que tenemos en toda una serie de provincias. Con nuestro trabajo y la ayuda de los acontecimientos iremos ganando compañeros y se irá configurando el Sindicato de Estudiantes de Izquierdas.


Madrid, 15 de Octubre de 1994.



AFILIATE PARA ORGANIZAR Y EXTENDER LA LUCHA!