LA IZQUIERDA REAL EN ALEMANIA
Isolda Bohler

El nuevo curso político y año de este siglo ya cuenta con varios incidentes ilustrativos del verdadero talante democrático y moral del gobierno de Schröder. Por un lado, el 14 de Enero se ingresó en la cárcel al último jefe de estado de la desaparecida República Democrática Alemana (RDA), Egon Krenz, pese a que como señalaba este mismo dirigente en declaraciones a la televisión alemana, su castigo pretendidamente "ejemplarizante" contrasta, por ejemplo, con la situación del también ex canciller Kohl: "Entre él y yo hay una gran diferencia: el excanciller ha violado la ley fundamental y su juramento político, pero no ha sido criminalizado. En cambio, yo no violé ni la ley ni la Constitución de la RDA, pero estoy en la cárcel". Y es que, a estas alturas, sólo los ingenuos pueden asombrarse de la vengativa actitud del reunificado régimen alemán social-conformista.

Otra prueba del verdadero talante político y moral de Schröder y su gobierno la tenemos en la más reciente prohibición para celebrar en Berlín la manifestación anual de la izquierda -llamada LLL en memoria de Rosa (L)uxenburgo, Karl (L)iebknecht y (L)enin)- y las tradicionales conmemoraciones anticapitalistas en el Cementerio Central Popular. Un cementerio llamado "cementerio del socialismo" y que mantiene viva una importante página de la memoria histórica de nuestro pueblo, sin duda muy molesta para las actuales instituciones públicas. En enero de 1919 fueron enterrados en él los fundadores del Partido Comunista Alemán, Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo, asesinados durante las sangrientas jornadas de 1918 por una soldadesca contrarrevolucionaria respaldada por los socialdemócratas Ebert y Scheidemann, tras una intensa campaña difamatoria contra los espartaquistas (precursores del PCA). Durante la República de Weimar se enterraron en él a muchos comunistas, socialistas, sindicalistas y defensores de los intereses de la clase obrera. Desde 1926 hasta su destrucción por los nazis en 1935, conservó el legendario Monumento de la Revolución que proclamaba con una inscripción: "A pesar de todo" ("Trotz alledem") su carácter anticapitalista. Y en 1950/51, tras la derrota del régimen nazi, se construyó en la entrada otro monumento en memoria de todas las víctimas del movimiento obrero bajo el lema: "Los muertos nos exhortan".

Esta ha sido la primera vez (salvando el paréntesis del periodo nazi) que se ha prohibido esta histórica manifestación y tratado de impedir. Pero aún así se mantuvo la convocatoria. Y en la proclama se señalaba: "El cementerio del socialismo cumple este año su centenario. Hace 100 años fue enterrado el primer socialista, Wilhelm Liebknecht. Doscientos mil obreros le acompañaron, buena parte de los cuales eran mujeres. Muchas veces, y bajo riesgo de la propia vida, se rindió en él el último tributo a los revolucionarios caídos. Muchos de los enterrados, fueron fusilados, ahorcados, bárbaramente asesinados, por luchar contra la explotación y la opresión.

Después de la anexión de la RDA los representantes del estado pensaron que caería en el olvido. Al contrario, año tras año vienen más y más personas; no sólo berlineses del este sino también del oeste. Inmediatamente después de la reunificación empezaron los intentos por acabar con las conmemoraciones. Año tras año aumentó el número de policías enviados a disolver la manifestación. Este año se esperaba una asistencia de 100.000 participantes (150.000 el año pasado). Prohibiéndola, se pretende silenciar ese doble mensaje: honramos a todos los revolucionarios asesinados por luchar por un mundo justo y aquí estamos, no acabaréis con nosotros, la lucha continua, seguiremos manifestándonos unitariamente para honrar a toda la resistencia antifascista...

Pese a las condiciones represivas de este año, unas mil personas lograron manifestarse, venciendo la intimidación, las cargas policiales y las más de doscientas detenciones que se produjeron. La manifestación, superadas las últimas barreras policiales y fragmentada en pequeños grupos por las cargas de los anti-disturbios, consiguió llegar a la entrada del cementerio. Había una valla adyacente llena de claveles rojos y notas escritas en trozos de papel que decían, por ejemplo: "En memoria de Rosa y Karl, y a mis abuelos", o "Rosa y Karl nunca os olvidaremos", o "No pasaran"... Una anciana esperaba delante de la cadena policial con un pequeño ramo de flores. Estaba rodeada de gente joven que le preguntaba y a la que contestaba narrando parte de su vida: había escondido a personas perseguidas por el nazismo, pasaba armas clandestinamente a Buchenwald... estaba orgullosa de su actitud y de sus actividades antifascistas. Terminó con estas palabras: "no renunciéis nunca, no tengáis miedo".

A Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht los asesinaron hace 81 años bajo un gobierno socialdemócrata, entre otras razones, por luchar contra la guerra imperialista de 1914. Hoy las llaman "acciones por la paz" o "ayuda
humanitaria" y, eso sí, bombardean al pueblo. Casi todo ha cambiado pero sigue siendo lo mismo.

El número de detenidos en la manifestación más grande de la izquierda en Alemania ha logrado este año un triste récord: más de doscientas personas detenidas, en su mayoría aún pendientes de resolución judicial por resistencia a la "autoridad", y a las que les expresamos nuestro apoyo y solidaridad.

Valencia 13 de Abril de 2000