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Informe Político PCE Aragón - 24 de marzo de 2018

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Informe Político aprobado por unanimidad en la última reunión del Comité Central del PCE en Aragón, que tuvo lugar el pasado sábado 24 de marzo de 2018 en Zaragoza.

Celebramos este último Comité Central antes de nuestro XII Congreso en un claro repunte de la movilización social vivido durante este mes de marzo, con la Huelga Feminista y las manifestaciones por las pensiones públicas y dignas.

En el caso de la Huelga Feminista la convocatoria fue mundial, pero las movilizaciones en España están valoradas como las más multitudinarias del planeta, esto se debe a que el movimiento feminista en nuestro país lleva varios años organizándose y cogiendo potencial siendo la excepción que confirma la regla en la dinámica de reflujo de movilización social.

Por ello lo primero es felicitar a nuestras camaradas aragonesas y reconocer ese trabajo previo, porque es un frente en el que llevamos años trabajando e introduciendo discurso, así como su implicación en la preparación de la Huelga Feminista para que este 8 de marzo haya alcanzado las espectaculares dimensiones que ha tenido. Aragón fue sede del II Encuentro feminista estatal en el mes de enero y se ha generado un trabajo en red donde se han creado asambleas feministas para la preparación de la huelga en diferentes ciudades y pueblos de Aragón. Este trabajo ha sido un ejemplo de unidad donde mujeres, pertenecientes o no a organizaciones políticas, sindicales, sociales, autónomas e independientes han sido capaces de resolver, apartar o soslayar temporalmente las diferencias para lograr un objetivo común, lo que nos enseña mucho de estas formas de organización y de liderazgos colectivos. Aunque es cierto que en la preparación de la Huelga Feminista se han visto las tiranteces entre las estructuras feministas ya preexistentes, como la Coordinadora Feminista, con el nuevo movimiento surgido en los últimos tiempos.

La Huelga Feminista, al igual que las Marchas de la Dignidad nos demuestra que con organización y preparación previa las movilizaciones son multitudinarias. Pero también el nivel de conciencia social adquirido con la desigualdad de género, y sobretodo el empoderamiento de las mujeres en los últimos tiempos ha hecho posible el éxito del 8 de marzo.

La huelga feminista ha supuesto un nuevo modelo de movilización social para situar en el debate una realidad invisibilizada como es la precariedad y explotación que sufren las mujeres en todo el ciclo de sostenibilidad de la vida, tanto productivo como reproductivo. Parar en los empleos no era el objetivo, las cifras de seguimiento de huelga laboral no son determinantes. Sólo era una forma más, entre todas las empleadas, para visibilizarnos y denunciar nuestra precariedad vital.

Este carácter novedoso tanto en la forma de liderazgo colectivo y organizativo, como en el formato de movilización han traído reticencias y tiranteces con compañeros al perder espacios de poder como hombres, como con organizaciones sindicales que han tratado de apropiarse del éxito de este movimiento sin respetar el liderazgo colectivo. Más allá de los problemas surgidos, queda ahora el trabajo de fortalecer la red, sumar a más colectivos, incluidos colectivos de mujeres inmigrantes alegadas del movimiento feminista, seguir ahondando en el carácter anticapitalista de las reivindicaciones y preservar su liderazgo colectivo evitando el aprovechamiento interesado del movimiento. Esa es nuestra tarea en la evaluación de la huelga del 8M, que se va a iniciar en los próximos días a todos los niveles en el movimiento feminista aragonés y en el trabajo en general que queda por delante en el movimiento feminista, para hacer que esta huelga del 8M sea solo el inicio.

La otra movilización que hemos vivido últimamente son las protagonizadas por los pensionistas ante los últimos recortes del gobierno de Mariano Rajoy, que ante subidas en torno al 8% de servicios básicos como la luz o el gas ha planteado una revisión de las pensiones de un 0.25%. Los pensionistas sufren condiciones de absoluta precariedad con pensiones por debajo del salario mínimo, teniendo que hacer frente en ocasiones a cargas familiares fruto de la crisis económica y ante esta situación un colectivo, que no se movilizó en el ciclo de la movilización social fruto de la crisis, ha salido a la calle de manera masiva.

Las movilizaciones de los pensionistas comenzaron ya en el segundo semestre del año pasado con las convocatorias de CCOO y UGT en los meses de septiembre y octubre. Pero han sido multitudinarias tras las convocatorias surgidas de la Coordinadora Estatal por la defensa del sistema público de pensiones, a las que se han sumado los sindicatos CCOO y UGT. En el caso Aragón a pesar de la voluntad de unidad por parte de los sindicatos, trabajo realizado entre otros por camaradas desde la federación de pensionistas de CCOO, no han sido posibles convocatorias conjuntas en las últimas movilizaciones del pasado sábado 17 de marzo. Solo desde la organización se logrará que el movimiento tenga sostenimiento en el tiempo e impedirá que el gobierno de Rajoy no lo divida, por ello es fundamental hacer ver la necesidad de la unidad en torno a la propuesta, frente a las actitudes sectarias ante sindicatos y organizaciones como norma.

El colectivo de pensionistas representa el principal sector en votantes del Partido Popular, esto unido a la potencia de las movilizaciones está provocando inquietud en el gobierno aunque por el momento se ha limitado a declaraciones de buena voluntad. El mayor despreció a estas movilizaciones de pensionistas lo protagonizó el rey que el mismo 17 de Marzo mientras miles de pensionistas se movilizaban ante su precariedad estuvo esquiando en Formigal, lo que evidencia la incapacidad del régimen del 78, no solo de resolver, ni siquiera de disimular cierta empatía con las reivindicaciones de la mayoría social.

El repunte del ciclo de movilización social tiene características similares al ciclo de movilización fruto de la crisis económica: convocatorias impulsadas al margen de las estructuras clásicas, masiva afluencia y en el caso de los pensionistas imprevisión en su estallido pero protagonizadas por colectivos que venían larvando situación dramáticas durante mucho tiempo. Debemos aprender de los errores del anterior ciclo e imprimir cierta dirección política y carácter de clase ante este repunte, para que no sea un ciclo agotador sin consecución de objetivos.

Tras el cierre en falso del convenio en Opel, fruto de la falta de músculo sindical crítico, donde se asumió pérdidas sustanciales sin apenas resistencia, los conflictos en el mundo laboral no cesan. Dula Ibérica, Megasider, Pieralisi...Este año se cumplen 10 años del inicio de la crisis económica y Aragón continúa en unas cifras de paro desorbitadas y el poco empleo generado es de baja calidad y alta temporalidad.

El régimen del 78 está evidenciando su carácter más represivo, lo vemos no solo con los últimos encarcelamientos de dirigentes independentistas catalanes, también con la actitud de clase de la justicia española, de clase dominante, hasta tal punto que las instancias de justicia europea o organismos internacionales han criticado la parcialidad de los tribunales españoles. Ello ha provocado que las movilizaciones contra la ley mordaza o actitudes concretas de represión estén siendo otro vector de movilización social, pero desde luego incomparable cuantitativamente con el 8M y las de pensiones.

Por lo demás la actividad política una vez aprobados los presupuestos en las Cortes de Aragón sin mayor dificultad, ha vuelto a cierta normalidad y con una visión ya de campaña electoral. Nadie parece dispuesto a hacer grandes cambios en sus posiciones, como se demuestra en la falta de voluntad de Lambán de dialogar ante el conflicto del ICA o el bloqueo de la ciudad de Zaragoza recrudecido tras la aplicación de la Ley de Capitalidad.

El Gobierno de Rajoy como mucho está dispuesto a hacer promesas a colectivos específicos, como los funcionarios con la subida salarial o policias y guardias civiles con la equiparación salarial. Por otro lado el PSOE parece volver a la dinámica pancartera, como ha ocurrido en la Huelga Feminista en algunas comarcas tratando de apropiarse del movimiento, o con el movimiento de pensionistas haciendo propuestas que nunca hicieron en el gobierno o que tratan de solucionar situaciones que ellos crearon.

Ante esta situación no debemos olvidar que nuestro objetivo es consolidar esa revitalización del ciclo de movilización, unificar las luchas existentes e imprimirle dirección política y carácter de clase y anticapitalista. Debemos huir de esas interpretaciones que cuando ven manifestantes solo los consideran futuros votantes de opciones de izquierdas ante el inminente ciclo electoral. Nos situamos en un momento complejo donde el repunte de la movilización social no siempre es con carácter de clase, lo vemos con las movilizaciones contra el impuesto de sucesiones o las producidas con carácter reactivo al proceso catalán, por ello es fundamental hacer una caracterización de clase del momento político y una priorización de los espacios donde centramos nuestro esfuerzo.

En estos días, una vez pasada la Huelga Feminista, el trabajo como Partido está centrado en la preparación y celebración de nuestro XII Congreso, un Congreso que debe trasladar la política aprobada en nuestro XX Congreso a Aragón, pero que debe hacer del PCE Aragón una herramienta más útil, más adecuada a nuestra realidad militante y a nuestros objetivos.

Desde el último Comité Central dos camaradas han fallecido, Vicente Garcés de Zaragoza, militante del Partido desde su juventud implicado en el movimiento republicano y más recientemente en Zaragoza en Común y Antonio Salmerón de Fraga, histórico militante del Partido que mantuvo la presencia del PCE y de IU en su comarca en los tiempos más difíciles. Desde este Comité Central reconocemos su militancia y compromiso y mandamos nuestro apoyo y afecto a sus familiares y amigos.