Tomado de la REVISTA LAS CAPULLANAS # 40
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FEMINISMO RECUPERANDO EL CAMINO

A treinta años de feminismo en el Perú, las mujeres que participaron en este movimiento desde su fundación y las que llegaron en los años siguientes, se reunieron en el Encuentro  Nacional de Mujeres realizado del 9 al 11 de setiembre de 1999 para hacer un balance.

Este aniversario no encuentra al movimiento feminista en buenas condiciones. La fragmentación, la falta de una agenda común de mujeres, y preponderancia de las oenegés sobre los grupos, colectivos o movimientos, es una de las características de la situación actual, donde el feminismo en tanto corriente política de opinión, tiene poco espacio para desenvolverse. Sin embargo, existen las ganas de recomenzar, de crear y aceptar, múltiples expresiones de lo que es o puede ser denominado feminismo. Este es uno de los objetivos también del Movimiento Amplio de Mujeres, que preparó una mesa sobre el tema.

Debilitamiento y fragmentación

Gina Vargas, del Centro "Flora Tristán",  señaló que muchas de las mujeres que participaron en los inicios del movimiento feminista, provenían de partidos políticos. Recordó los años 70 y las marchas callejeras en apoyo al derrocamiento del dictador Somosa de Nicaragua, en adhesión al Frente Sandinista, y el ayuno de 48 horas por los maestros en huelga.

Recordó que las buenas relaciones que mantenían con los medios de comunicación, se rompieron cuando se tocó el tema de los derechos sexuales y reproductivos. Desde entonces fueron tildadas de "brujas", "flores sin regar", etc.  Además, protestaron  contra la publicidad sexista y en apoyo a las mujeres desaparecidas de Argentina.

Para Vargas el feminismo no es ajeno a las transformaciones de la época. Ya no es singular, sino que existe una pluralidad artística, política, cultural, y económica. Muchas mujeres practican el feminismo aunque no se declaren tales.

Pero falta integración y debate, no tanto para la unidad sino para buscar una estrategia común. Agregó que el movimiento feminista se ha debilitado y fragmentado, ha perdido presencia ante la opinión pública. Las feministas son vistas más como expertas que como actoras. Este debilitamiento ha dado paso a un trabajo de influencia en las política pública a través de las organizaciones no gubernamentales- ONG. Igualmente, existe una brecha generacional. No se trata , indicó, que vengan más jóvenes, sino que se conecten con propuestas. Señaló que es necesario ampliar la agenda feminista, bajo una concepción de democracia regional y global.

Rebeldes y contestatarias

Victoria Villanueva, del Manuela Ramos, dijo que el feminismo atraviesa la historia del país. Antes, era rebelde, contestatario, innovador, pero no marginal. El trabajo que realizan se ha centrado en dos ejes:  la violencia contra la mujer, y sus derechos sexuales y reproductivos.

El movimiento feminista no ha seguido un proceso  lineal, sino que han existido debates, posiciones discrepantes. Recordó la participación de la mujer en las huelgas del magisterio en los años 70, el ayuno de 24 horas en Villa El Salvador por los maestros, la protesta en 1982 por el concurso de belleza "Miss Universo".
 
Afirmó que era "preciso rescatar  el nacimiento y desarrollo de ideas, de posiciones diferentes que son complementarias, lo cual es un privilegio porque permite vernos cara a cara y nos permiten establecer nuevos retos para seguir vivas".
 
No dejemos que la historia se repita

Bethsabé Andía, integrante del Movimiento Amplio de Mujeres (MAM), señaló que las organizaciones feministas se propusieron en los años 80 ser autónomas, revolucionar las relaciones políticas, cambiar las viejas estructuras desde sus raíces, pero no fueron capaces de superara los errores de los partidos políticos

Señaló que si bien se han logrado algunos derechos, a nivel general, se han reducido éstos, sobre todo en el  ámbito laboral. Ante la distancia entre los sueños y logros, las mujeres se fueron desencantando, cada una tomó su rumbo, incapaces de juntar las expresiones en una colectividad.

El movimiento feminista no logró su total autonomía, porque se subsumió o lo convirtieron en parte de las organizaciones no gubernamentales. Se le hizo dependiente a estas organizaciones. De esta manera,  se le debilitó, y a su costa, se fortalecieron las ONGs, identificándose el feminismo, con éstas. Así, el trabajo que realizaban todas,  era atribuido a unas pocas.

En este proceso, que denominó "oenegización" del movimiento, el trabajo de los grupos y mujeres feministas que habían optado por no ser onegés, se hizo lentamente invisible. Sin embargo, afirmó que no se pude negar el apoyo de las onegés, pero el poder se concentró en una sola corriente, la dinámica del movimiento se limitó a proyectos, a la financiación con entidades de cooperación, con el Estado y se paralizó.

Finalizó señalando que era necesaria la autonomía del movimiento en términos financieros y programáticos. Precisó que superar la
"oenegización" no significa oponerse a las onegés, ya que simbolizan la preocupación por la mujer. Resaltó la autonomía del MAM para superar la marginación y servir de confluencia entre las diferentes corrientes feministas. Hizo un llamado a todas las personas reunidas a no dejar que la historia se repita, y que el movimiento no vuelva a ser identificado sólo con algunas organizaciones

Uno de los movimientos más importantes del siglo

Rosa Dominga Trapasso, religiosa de la Orden Maryknoll, y directora del Movimiento El Pozo,  calificó al feminismo como uno de los más importantes movimientos socio políticos de este siglo que ha afectado a la mitad de la población mundial y a la vida de los hombres. El feminismo ha puesto en cuestión siglos de dominación masculina y subordinación femenina.

Trapasso rememoró 1973, año en que realizaron una protesta contra un concurso de belleza, y por ese motivo fueron atacadas y calificadas como "mujeres feas y envidiosas". En 1979 promovió con una marcha para legalizar el aborto

Señaló que existía oposición de la Iglesia a los derechos de la mujer. En dos cartas dirigidas al Papa Juan Pablo II cuestionó la opresión de  la mujer por la religión y la Iglesia católica. En una carta publicada por el diario "La República" al sumo pontífice, durante su visita al Perú en 1988, pedía a la Iglesia no ignorar el sexismo.

En los años 70 y 80 existía  mucha oposicón de diferentes sectores políticos como la izquierda, sobre el tema de los derechos
reproductivos, sexuales y la salud de las mujeres. Calificó al feminsimo de una "postura política y una política de transformación"

Lamentó que actualmente no se realicen las reuniones de autoconciencia, en las cuales las participantes daban  su visión personal; eso creaba la fuerza y el impulso para la lucha.  Esta  extraordinaria fuente de energía se perdió y hay que recuperarla.