UN MOTIVO DE JÚBILO PARA LAS MUJERES GUATEMALTECAS

Es un momento histórico para las mujeres guatemaltecas y la ocasión se presta para salir a la calle a gritar, saltar y bailar de alegría.

Ayer, Flory de la Paz Gallardo consiguió que el Tribunal Duodécimo de Sentencia, integrado por tres juezas, condenara a dos años en prisión por acoso sexual a su ex jefe, Julio Domingo González, quien dirigía el Departamento de Procesamiento de Datos del Instituto Guatemalteco de
Seguridad Social (IGSS).

Flory se desempeñaba como programadora de sistemas en dicho departamento cuando González inició su estrategia de hostigamiento, que culminó en un ataque sexual en las gradas internas del edificio, hecho del cual fue testiga otra empleada de la institución, Esperanza Barrios Chen. Tras la
denuncia que Flory presentara ante las autoridades del IGSS, éstas, aparentemente validando su queja, trasladaron a González a un cargo de asesor en el cual no tendría contacto con personal subalterno. Sin embargo, Esperanza Barrios Chen fue despedida tres días después de que
atestiguara ante el Ministerio Público a favor de la denunciante.

Flory de la Paz también presentó su caso ante el primer Tribunal de Conciencia sobre la Violencia contra las Mujeres, celebrado en Guatemala el pasado 9 de diciembre. Ese día dijo al Tribunal y al público asistente que hubiera sido más fácil desistir, pero que no lo haría porque era necesario sentar un precedente para todas las mujeres guatemaltecas que cada día son acosadas sexualmente. A ello agregó que, si desistía, no podría ver con dignidad a su pequeño hijo, ni sabría explicarle por qué había renunciado.

Sin duda alguna, la sentencia para Julio Domingo González sienta un sólido precedente para los casos de acoso sexual que en el futuro sean presentados a las autoridades. A pesar de que la Ley contra el Acoso Sexual y la Ley de Dignificación y Promoción Integral de la Mujer aun no
consiguen la decidida atención del pleno del Congreso de la República, este caso demuestra que la Constitución Política contiene los elementos necesarios para una adecuada defensa contra el acoso sexual, los cuales fueron hábilmente utilizados por el defensor de la denunciante.

El dictamen favorable para Flory de la Paz será, indirectamente, una herramienta crucial para otro que guarda polvo en las gavetas del sistema de justicia, un caso sin precedentes que también involucra a una mujer y al IGSS.

El 25 de noviembre de 1995, después de dar a luz su primer y único hijo, Karen Blanco de Lemus, de 28 años de edad, recibió una transfusión de sangre en el Hospital Juan José Arévalo Bermejo del IGSS. Un tiempo después fue llamada a presentarse a las oficinas administrativas del
IGSS, a una reunión con siete miembros del personal de la institución, incluido el director general. Allí se le informó que se había cometido "un lamentable error": la sangre que le había sido transfundida estaba infectada con el VIH, el virus causante del SIDA.

A raíz de dicha notificación, Karen Blanco entabló una demanda judicial por 10 millones de quetzales (aproximadamente US$1.5 millones) contra el IGSS. Hasta el momento, el caso continúa irresuelto, aunque es probable que el juicio dé inicio en los próximos meses.

Al igual que en el caso de Flory de la Paz, se espera un dictamen favorable para Karen Blanco de Lemus. Ambas, mujeres luchadoras que se han negado a ser víctimas sin reivindicación de una de las instituciones estatales más grandes de Guatemala.

Laura E. Asturias
Guatemala, 23 de enero de 1999