Sin Tregua / N°12 Diciembre 2005 / Enero 2006

Sección: Formación
1)
¿Por qué debemos ser Internacionalistas?

La base material del internacionalismo

El internacionalismo proletario que difundimos y practicamos no está basado en una devoción abstracta o una especie de romanticismo. Por el contrario, parte de la existencia de una clase obrera internacional a la que pertenecemos, y con la cual nos hermana un mismo destino.
Para explicar a que nos referimos, debemos señalar dos características del sistema capitalista.
Primero, que éste se basa en la existencia de una masa de desposeídos de sus condiciones materiales de vida. Es decir, que necesita crear un ejército de millones de trabajadores, que se ven obligados a sufrir la explotación del capital para poder sobrevivir. Esto no sólo ocurre en algunos países, sino que es una situación mundial.
Segundo, el capitalismo ha logrado que todos los países a partir de una determinada posición y función, se encuentren entrelazados; es decir, se necesitan ya que forman parte de un mismo organismo: el mercado mundial. Desarrollando de esta forma la internacionalización de la producción y el comercio. Esto es fácil de comprobar, tomando distintos objetos y viendo cuál es su origen. Veremos que no sólo "los juguetes son chinos".
De esto se desprende una primera conclusión: el capitalismo debe ser abolido mundialmente. Como veremos más abajo, no hay posibilidades de que en un solo país el capitalismo pueda ser totalmente derrotado.

La mirada puesta en el conjunto

El capitalismo en su estado actual (imperialismo), produce la internacionalización de las fuerzas productivas y mercados cada vez más amplios. Generando en muchas ocasiones disputas entre las distintas burguesías imperialistas por controlar los mercados. Ante esta situación debemos mantener nuestra independencia política, es decir, no permitir que seamos los trabajadores los que defendamos intereses particulares de otros.
Como dijera Marx en el Manifiesto Comunista:
"Los comunistas sólo se distinguen de los demás partidos proletarios en que, por una parte, en las diferentes luchas nacionales de los proletarios, destacan y hacen valer los intereses comunes a todo el proletariado, independientemente de la nacionalidad; y por otra parte, en que, las diferentes fases de desarrollo por la que pasa la lucha entre el proletariado y la burguesía, representan siempre los intereses del movimiento en su conjunto". Entendiendo siempre que las luchas de los trabajadores en distintas partes del mundo son como las nuestras, y que necesitan y necesitamos de la solidaridad de los trabajadores de todos los países, en tanto, sufren la misma explotación y opresión.
Por lo tanto, la característica básica del internacionalismo proletario, es que la prioridad está en el conjunto y no en una parte. De ahí la importancia de la resistencia mundial, ya que será necesario en el futuro una coordinación que permita contribuir a la revolución socialista internacional.

Una deber internacionalista... extender la revolución
Si bien la revolución puede triunfar en un solo país, la construcción del socialismo es imposible que se pueda lograr en los estrechos marcos nacionales. No es posible la reproducción a escala de todas las ramas y componentes de la economía mundial en el marco de un solo país, por más recursos naturales y desarrollado que esté tenga.
Si la revolución queda confinada a los límites de un país, encontrará límites en su desarrollo y acabará derrotada. Por lo tanto, la extensión de la revolución será una tarea central, para preservar la revolución triunfante. El joven estado -basado en el poder de la clase obrera y el pueblo movilizado- tendrá un doble carácter: por un lado, si bien será por mucho tiempo más débil que el capitalismo; por otro lado, generará un gran entusiasmo entre los trabajadores de todo el mundo y poseerá una enorme autoridad para llamar a los trabajadores a aplastar a sus propios verdugos.
Es por eso que la construcción del socialismo solo se podrá lograr con la coordinación mundial, con la cooperación consciente de los trabajadores de todos los países. Por lo cual concebimos a nuestra revolución como un eslabón de la revolución socialista mundial. Esta coordinación deberá surgir de la lucha real, es decir, en sus inicios deberá ser principalmente práctica; de lo contrario su acción se limitará a la comodidad de la realización de conferencias internacionales, pero no mucho más allá de ello.
Como dijimos más arriba, la clase obrera internacional tiene un mismo destino... construir el socialismo para la humanidad entera.

Evaristo Muguruza