Quiero ser finlandés

Viernes 4 de marzo de 2005 por por GKB

Finlandia es un país de días blancos y de eterna oscuridad. Pese a ello, si eres estudiante, este es uno de los mejores países del mundo de la órbita capitalista a la hora de ser estudiante. De hecho las estadísticas le sonríen: tanto el Forum Económico Mundial como el informe PISA 2003 lo alaban. Está claro que los finlandeses estás sobre todo orgullosos de sus resultados escolares, ya que son envidiados internacionalmente.

Según el informe PISA (referida a los países de la OCDE), que se publicó hace unos meses, habla de Finlandia como el país ejemplar: son los primeros en matemáticas, en comprensión de la escritura y en cultura científica. Realmente ni los profesores saben muy bien porqué de estos datos. De hecho, tan solo se invierte un 5,8 del PIB (ya de por sí superior a lo raquítico que invierte España). Muchos neoliberales hablan de que con poco se puede conseguir estos formidables resultados. Pero esto no es cierto, ya que los magníficos resultados que se han sacado, han sido producto de años de trabajo y de inversión de ingentes cantidades de dinero para modernizar el sistema educativo. Mientras en nuestro país el PP, PSOE y PNV están convencidos de que invirtiendo menos y con más disciplina todo se soluciona.

Pero, ¿qué se resalta del sistema finés para que sea tan bueno? Los profesores atribuyen el éxito en gran medida a la sólida formación de los docentes y a un marco educativo muy claro, mientras que en España los partidos políticos se dedican a jugar con los sistemas educativos cada vez que están en el poder (Véase a la Ley de Calidad del PP o los continuos cambios del PNV en la enseñanza media). Además en este nórdico país tienen un sistema uniforme, obligatorio y gratuito que garantiza la equidad y el acceso para todos, además de un personal docente que está altamente cualificado.

El sistema educativo finlandés es público y gratuito desde que un niño nace hasta que hace el doctorado en la universidad. Pero además es obligatorio de los siete a los 16 años. En esta etapa todos estudian lo mismo y el Gobierno pretende además que lo hagan en el mismo edificio, o lo más cerca posible, para garantizar un seguimiento continuado del alumno. Mientras en nuestro país, muchos ciudadanos tienen que pasar infinidad de horas a lo largo de un año en un autobús para poder acudir a sus clases con el consiguiente costo económico.

El Estado marca un 75% de enseñanzas comunes y el resto lo organiza el colegio con la participación activa de estudiantes y familias. La libertad para diseñar el día a día escolar es amplia, por tanto, no es fácil hablar del sistema de forma general. Además la formación de los profesores es esencial ya que todos tienen que pasar cinco años de carrera y un tercio de la cual será orientado hacia la forma en cómo enseñar, ya que no basta con saber una asignatura, sino que también hay que saber darla; Una vez más en nuestro país es todo lo contrario. En el País Vasco la consejera de Educación (EA-PNV) quiere solucionar el déficit de los profesores expulsando a todos aquellos que no saben un determinado euskera, sin evaluar su experiencia y su capacitación.

Está claro, en España si preguntas a los profesores, te dirán que están minusvalorados y poco motivados, mientras que en Finlandia no dudarán al afirmar que son maestros por vocación y están motivados. Esto sea quizás porque gozan de valoración social, prestigio y confianza de los padres que en España no existe. De hecho los profesores trabajan codo con codo con las familias, con las que mantienen una relación fluida.

Pero, ¿y qué pasa cuando las cosas empiezan a ir mal con un alumno? En nuestro país, en las aulas con demasiados alumnos es común que algunos suspendan una y otra vez, hasta que finalmente son escupidos hacia otros centros. En cambio en "nuestro país nórdico" El número de estudiantes por clase ronda la veintena, pero si hay problemas académicos los sacan en grupos de 10 y les ponen al día. Pero además siguen en caso de tener que repetir para afianzar conocimientos suele ser en los primeros años de primaria, cuanto antes, ya que cuanto se ven problema se debe ponen en marcha mecanismos de prevención y no esperar hasta el momento en donde no hay solución. Asimismo si la cosa se complica la Administración local o nacional se rasca de nuevo el bolsillo (por ejemplo si el colegio está enclavado en un barrio con problemas sociales y ya de partida recibe más presupuesto que otros). También dentro del centro el profesor es el que da la voz de alarma en caso de que haya problemas. Todos los centros finlandeses cuentan con un trabajador social, un médico, un enfermero, y un alumno elegido por sus compañeros que recibe algunas clases para tratar conflictos. El tutor también se encarga a pleno rendimiento de estos asuntos con la colaboración de la familia. Entre todos tratan de zanjar el problema antes de que vaya a más.

Y este tipo de educación de calidad se produce en un sistema imperfecto, como es el capitalista. Pese a ello, el Estado se preocupa de sus ciudadanos. En cambio en nuestro país, pasa todo lo contrario. Los servicios parece que los da por obligación, no con el objetivo de formar a sus ciudadanos. Por esa razón, se está invirtiendo el mínimo posible en la educación de obligatoria y en la enseñanza universitaria. Frente a esto, también tenemos el ejemplo de Cuba, un Estado socialista, que con unos medios limitados, saca el dinero de otras materias menos fundamentales para la población, para invertirlas en el verdadero bien de un país, que es la Educación de los propios ciudadanos.


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