CGT: ¿sí o no?

Lunes 7 de febrero de 2005 por por GKB

Según informa Le Monde durante los días 4 y 5 de febrero, el Consejo Confederal Nacional de la CGT (una especie de dirección ampliada) votó por un 82 % (81 votos frente a 18 y 17 abstenciones) posicionar a este sindicato de origen comunista por el NO a la “constitución” europea. Ello representaba desautorizar la posición de la dirección más restringida y en concreto del Secretario General Bernard Thibault, que consistía en “no dar consigna de voto”. Añade Le Monde que esto perjudica también la posición del Partido Socialista, al que el dirigente del PRG Emile Zuccarelli ha dado la espalda y continúa la resistencia de los partidarios del “no”. La dirección del PS señala tontamente que la protesta debe darse no contra la “constitución” europea sino en las elecciones francesas de 2007, como si ambas cosas no estuviesen íntimamente ligadas y en una nueva demostración de su política electorera. Los Verdes también tienen problemas. Pero sigamos con la CGT.

Hay por un lado la dirección nacional de la CGT, y por otro ese Consejo Confederal formado por cuadros (léase cargos sindicales).

El significado de esto es bastante profundo, y las consecuencias que a continuación vamos a explicar también.

La CGT fue el último sindicato en entrar en la CES (Confederación Europea de Sindicatos). Los sindicatos de raíz comunista estaban anteriormente agrupados en la Federación Sindical Mundial (FSM), con sede en Moscú. Al caer el socialismo se precipitan los acontecimientos y se sacan las conclusiones de todo el reformismo que se había instalado ya: muchos abandonan la FSM o la dejan de lado simplemente. Lo coherente era pues, sumarse a la CES y la CIOSL (Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres, montada en su día por los EEUU en la guerra fría para contrarrestar a los comunistas a través del “sindicato” AFL-CIO).

La CES decidió, en coherencia con su línea social-liberal, pedir el “sí” a la “constitución” europea.

Por eso CCOO se basa en esta posición de la CES (además de en otras cosas sin ningún fundamento, o con demasiado fundamento según se mire) para hacer lo mismo.

De este modo, es muy importante que un sindicato como la CGT, todavía con bastante influencia, se posicione en sentido contrario.

En Francia actualmente hay grandes movilizaciones, en torno a muchos temas, como las 35 horas. El nivel de combatividad de Francia es conocido y en este momento está plenamente activo. En dichas movilizaciones, el “no” a la “constitución” europea ha estado muy presente.

La posición de “no dar consigna de voto”, como es lógico, es absurda, no es comprendida y ha sido rechazada, al equivaler a un abandono y a un “sí” por omisión.

Le Monde informa que la dirección de la CGT pretende revertir este posicionamiento con la típica marrullería: un congreso extraordinario que fuerce la máquina. Según dice, la dirección (o sea Thibault, téngase en cuenta que esta persona viene a ser un Fidalgo francés, pues reniega claramente del PCF) piensa que la base es “menos violentamente anti-tratado que los cuadros intermedios”. Resulta entonces que la dirección pretende basarse en sectores más atrasados políticamente evitando a los cuadros. Es una situación curiosa, donde quienes mantienen al parecer una posición correcta son los cargos sindicales.

Thibault acusa lisa y llanamente al CCN de “ruptura”, de “antidemocracia” y de no se sabe cuántos pecados más.

Estamos ante una verdadera lucha. El dirigente del sindicato de parados dice: “en un problema relativo al mundo del trabajo, un sindicato de lucha de clases ha sabido decir no”. Pero un secretario del textil opina que se “retrocede quince años”.

¿Se retrocede? ¿Y? ¿Retroceder, avanzar, qué significa eso? “Avanzar” es para cierta gente, como podemos comprobar, echar por la borda la lucha de la clase trabajadora, es “evolucionar”. “Retroceder” es hacer cosas como oponerse a la “constitución” europea, cosa que antaño, bajo una influencia más correcta del PCF, ni se habría dudado por un segundo.

Lo mismo ocurre en todas las organizaciones obreras y partidos, al menos de Europa, con honrosas excepciones donde esta lucha la ganan los del “retroceso”.

Sirva de ejemplo la actitud clara de sindicatos como la CGTP-IN portuguesa, cuya posición por el “no” ni siquiera ha sido contestada y equivale sin ambages a la del PCP, e igual ocurre con el PAME en Grecia respecto del KKE (Partido Comunista Griego). Ni “independencia” sindical ni nada. En el mundo real sólo existe la dependencia, pero la cosa es, ¿respecto de quién?

Quedémonos sin embargo con este interesante hecho de que la línea absurda en la que se han metido ciertos dirigentes de la CGT siguiendo las infames consignas de la CES (igual que los de CCOO), ha sido desautorizada públicamente, con valentía, es decir, sin pensarlo dos veces.

Lo que vendrá a continuación será ya el desarrollo de esta lucha que hemos indicado y la conclusión que salga de ella.

Los militantes comunistas, sindicalistas combativos y las personas progresistas en general pueden ver con todo esto qué es lo que está en juego, por dónde hay que ir y por dónde no hay que ir.


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