Saludo de GKB al Congreso de los CJC

Miércoles 27 de marzo de 2013 por por GKB

Camaradas: el capitalismo agoniza, hace ya un siglo que llegó a su fase última, la imperialista, tal como la caracterizó científicamente Lenin. Vivimos un periodo histórico que sólo puede resolverse con la revolución, la dictadura del proletariado, la socialización de los medios de producción y la sustitución de toda la superestructura burguesa por la proletaria que esté al servicio del avance de los intereses objetivos de la clase obrera, su revolución y su dictadura.

En el Estado español, al igual que en Euskadi sur, las fuerzas productivas están altamente desarrolladas y las relaciones sociales de producción capitalistas han quedado obsoletas; la clase obrera sobrevive y crece asfixiada por la explotación capitalista, por las leyes del capital, la tendencia a la centralización y concentración del capital que hace que el producto social sea apropiado por cada vez menos burgueses; la necesidad del paro forzado para, mediante el empobrecimiento de los trabajadores, con la bajada de los salarios, maximizar la autovaloración del capital, el plusvalor; y la tendencia decreciente de la tasa de ganancia impulsada por el aumento de la composición orgánica del capital, que lleva a la burguesía a un callejón sin otra salida que la destrucción de las fuerzas productivas mediante brutales crisis o mediante la guerra.

Debemos además enfrentarnos a una opresión cada vez más refinada del estado burgués y de toda la superestructura, que no para de perfeccionar las técnicas para dificultar los objetivos revolucionarios de la clase obrera; la historia además nos enseña que llegado el momento la resistencia de la clase capitalista a perder el poder será radical hasta el extremo y debemos estar preparados para el fascismo y la guerra.

GKB tiene plena confianza en el potencial de la clase obrera para transformar la sociedad y construir el socialismo. Sin embargo, como comunistas, somos conscientes de que las condiciones objetivas no son suficientes para cumplir la tarea histórica de la clase obrera, es necesario el partido de la revolución, partido que no existe en Euskal Herria ni en España, por ello nuestra anómala situación de organización sin partido.

Nuestra razón de ser, es la de aportar en la medida de nuestras posibilidades a reconstruir el partido, este partido para que podamos considerarlo como tal debe desde luego ser una organización marxista-leninista, pero debe también agrupar a los mejores y más conscientes elementos de la clase obrera y debe saber y poder dirigir a las masas obreras; en definitiva, debe ser el instrumento que propicie la fusión entre el marxismo-leninismo y la clase obrera, el estado mayor de la revolución proletaria.

Sabemos de la importante aportación de la CJC a esta causa a la que aportan probablemente la mayor escuela de cuadros que hay en la actualidad en el Estado y esta tarea es más fundamental si cabe dada la escasez de cuadros organizados en el Estado y la situación critica del movimiento agravada después de la victoria definitiva de la contrarrevolución en el bloque socialista a finales del siglo XX, si bien venía gestándose desde varias décadas antes, desde que Stalin nos dejó huérfanos, con la penetración de la ideología burguesa en los partidos comunistas de casi todo el mundo en mayor o menor medida.

Como comunistas nos alegra sobremanera la capacidad que han tenido los CJC para crecer pocos años después, en esta situación de agravamiento generalizado de las condiciones de trabajo y vida de nuestra clase: dar la vuelta a esta tendencia de los últimos años es fundamental y os felicitamos por ello. Los CJC al igual que el resto de organizaciones juveniles, de escuelas de cuadros, debemos centrar nuestros esfuerzos en que esa fuerza quede fuertemente cohesionada en torno a la idea de reconstruir el partido de la revolución, evitando en todo momento quemar o disgregar las fuerzas.

Sin embargo no debemos caer en triunfalismos, todavía somos destacamentos marginales; nuestra capacidad de influir en las masas es mínima, los relativamente pocos comunistas organizados, porque la mayoría están quemados en su casa, estamos muy disgregados y necesitamos reunificar fuerzas para poder profesionalizar nuestro trabajo para dejar el amateurismo y el voluntarismo derivados de nuestra debilidad. Al igual que se necesita un número mínimo de obreros asalariados para que pueda darse el trabajo medio socialmente necesario y para poder hacerse la producción capitalista, es necesario un reagrupamiento de los comunistas para poder dividir y especializar el trabajo revolucionario y con ello poder aumentar nuestra influencia en las masas obreras.

Otra característica del movimiento comunista del Estado español es que muchos de los destacamentos comunistas tienen origen en organizaciones revisionionistas y por lo tanto burguesas, principalmente en el PCE (u otras), antes o después en el tiempo; y que por tanto arrastran, a consecuencia de haber tenido que vivir y lidiar para intentar corregir lo ya imposible, muchos vicios en lo político y en lo organizativo. Desde luego GKB es muy consciente de esto y ha hecho varios procesos de autocrítica y rectificación y probablemente deberemos seguir haciéndolos, ser conscientes y reconocer esto es fundamental para que la unidad de los destacamentos sirva para reforzar la situación del movimiento comunista y no lo contrario, cuando acaban convirtiéndose en procesos de disgregación con heridas abiertas y enfrentamientos que nos dificultan cambiar la situación actual de marginalidad del movimiento comunista y que suelen, además, ir ligados a la pérdida y quemazón de grandes cuadros.

Todos los jóvenes comunistas del Estado tenemos la tarea histórica de demostrar que somos el germen de la reconstrucción del partido marxista-leninista, del partido de la revolución, de la clase obrera en el Estado español. Centremos todos nuestros esfuerzos en ser escuelas de cuadros, en crecer, en inculcar la voluntad de trabajar juntos, en debatir y corregir nuestras líneas políticas desde el marxismo-leninismo, en garantizar todos los medios necesarios para ser independientes de la burguesía en todos aspectos, en aumentar la influencia de las células de comunistas en las fabricas, en los centros de estudios, en los barrios obreros…

En definitiva: unamos a la juventud proletaria, organicemos la revolución.

GKB desea a los CJC en este momento tan importante para el movimiento comunista del Estado español, en vuestro VIII congreso, el mayor de los éxitos para todas estas tareas.

¡Viva el internacionalismo proletario!

¡Viva el marxismo-leninismo!

¡Viva la lucha de la clase obrera!


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