Conclusiones del 19º Seminario Comunista Internacional

Martes 22 de junio de 2010 por por GKB

Los partidos comunistas de cara a la profundización de la crisis del sistema capitalista

I Profundización de la crisis del sistema

1 La declaración del SCI 2009 observó lo siguiente: “El sistema capitalista encara la crisis más grave desde la depresión de 1929. No se trata de una recesión pasajera y coyuntural, sino de una crisis generalizada del sistema capitalista, cuya fuente se encuentra en la esfera de la producción. Esta crisis será larga y profunda y estamos apenas en el principio”. Esta visión ha sido confirmada por los hechos. Una crisis generalizada continúa golpeando al conjunto del planeta, tanto a los centros imperialistas más importantes (EU, UE, Japón) como a la mayoría de los otros países, principalmente a los paises dominados. La globalización capitalista muestra así su talón de Aquiles: globaliza igualmente a las crisis capitalistas, de forma más rápida y profunda que en el transcurso de los años 30s.

2 Está en la naturaleza del sistema capitalista el restaurar las tasas de ganancia atacando los salarios y aumentando el desempleo. Estamos metidos de lleno en un periodo de re-estructuraciones, desplazamientos, cierres y despidos. Para estas re-estructuraciones los monopolios industriales y bancarios restituyen sus fondos y restablecen sus tasas de ganancias. Más que lo habitual, en tiempos de crisis los más grandes se refuerzan a expensas de los pequeños. Millones de trabajadores y trabajadoras, obreros y obreras, en las ciudades y en el campo, son echados a la calle y los salarios disminuyen. A nivel mundial, 50 millones de trabajadores han sido despedidos desde 2008 y el número de “working poor” (trabajadores pobres) está aumentando rápidamente. En los países de la OCDE, el aumento del desempleo toca particularmente a los jóvenes que se han enrolado en empleos precarios. En la zona europea, 20% de los jóvenes por debajo de los 25 años están en la búsqueda de un empleo, con una cifra récord de 40% en España. Así, toda una generación descubre la otra cara del empleo súper flexible. La crisis y la ofensiva del capital acentúan de manera especial la explotación de la mujer. Muchas mujeres solteras, con o sin hijos, viven en el umbral de la pobreza debido al trabajo precario, a tiempo parcial o temporal. La presencia de las trabajadoras es muy común en los sectores profesionales mal remunerados, y con contratos por tiempo determinado.

3 Por todos lados en el mundo, la crisis no ha hecho más que agravar aún más la división entre ricos y pobres. Los países del Sur son las primeras víctimas de una crisis generada y manejada por los centros imperialistas. La mayor parte de estos países dependen de la producción de materias primas y de productos agrícolas para la exportación, y solamente algunos disponen de manufacturas y semi-manufacturas que exportan. Algunos paises lograron un cierto desarrollo de una economia nacional pero este desarrollo sigue siendo muy vulnerable, por su relación con la economia capitalista mundial. Los dictados del FMI, de la OMC, de los EU y la UE han destruido su tejido industrial local y su agricultura, y los han sumido bajo el dominio de las compañías transnacionales. Esto los ha hecho cada vez más dependientes de la coyuntura económica del mundo desarrollado. Se encuentran ahora en la situación terrible que los jefes del mundo han dejado: que los precios de exportación se hundan mientras que los precios de importación se elevan, y que las condiciones de crédito internacional se endurecen. Esta vulnerabilidad los empuja una vez más al ciclo de préstamos, endeudamientos, y de nuevos dictados de las esferas capitalistas. Los trabajadores y campesinos pobres y de clase media sufren el aumento rápido del desempleo, de la precariedad y de la exclusión. Los objetivos del milenio de reducir a la mitad la pobreza en el 2015 se han invertido: para el 2009, las Naciones Unidas señalan a 90 millones más de personas viviendo en pobreza extrema debido a la crisis y a más de mil millones de personas que sufren hambre (comparado con los 840 millones de 1990). Así, en India, una “economía emergente”, 77% de la población –es decir, 836 millones de personas- deben vivir actualmente con menos de 20 rupias (0.50 euros) al día. En la misma India el número de multimillonarios (en dólares) se duplicó en 2009. Son 52, que disponen entre todos de una fortuna de 276 mil millones de dólares, la cuarta parte del PIB.

4 Los efectos más devastadores se pueden observar en la mayor parte de los países de África . Dada la debilidad de las fuerzas de resistencia progresistas y populares, las potencias imperialistas no tienen la menor oposición para imponer sus medidas draconianas. Las concesiones de los imperialistas en los años 60s hechas a la burguesía compradora han sido mermadas y de nuevo el ponerlas bajo su tutela, está a la orden del día. Las subvenciones estáticas a los precios de los productos alimenticios de primera necesidad se han suprimido, hay una alza ilimitada de los precios, de la privatización a todo lo que se pueda, del abandono de la escuela y de la salud por parte del Estado. Las guerras pretendidamente inter-étnicas son en realidad guerras de rapaces, detrás de las cuales se esconden las multinacionales del mundo imperialista que buscan dilapidar las inmensas riquezas naturales, en primer lugar las energéticas.

5 Una diferencia importante en comparación con el crac financiero de 1929 ha sido la inversión inmediata y masiva de los Estados. Los Estados del mundo imperialista han desembolsado casi 3 billones de dólares para detener la desintegración del sistema financiero, y las mismas garantías de Estado han sido acordadas con los bancos. Este tipo de sumas extraordinarias se han extendido también a los monopolios industriales bajo la forma de “planes de recuperación”. Así, el descenso a un periodo de deflación ha sido evitado provisionalmente. Pero en contraparte, el ojo del huracán de la crisis económica y financiera se desplazó hacia los Estados capitalistas. Muchos Estados anuncian déficits presupuestales que rebasan el 5%, e incluso el 10% del PIB, y el endeudamiento de la mayoría de los Estados capitalistas ha aumentado rápidamente.

6 La “crisis griega” representa un riesgo global para el mundo capitalista pues puede desencadenar un nuevo crac financiero. Se corre el riesgo de que se extienda a otros Estados europeos. Primero, España y Portugal, después, Irlanda, Italia, Gran Bretaña y Bélgica, e incluso puede llegar a Francia. Si el contagio se extiende, puede amenazar la sobrevivencia de la moneda europea. La crisis ha ampliado el abismo entre los Estados más fuertes y poderosos de la UE y los Estados más débiles de Europa del Sur y del Este. El reflejo nacionalista aumenta las contradicciones. El Estado alemán se encuentra ante el dilema: rechazar toda ayuda a los Estados en dificultades, corriendo el riesgo de poner en peligro al euro, lo que afectaría gravemente su dominio en el seno de la UE. Alemania ha aceptado finalmente mobilizar un fondo de estabilización de 750 mil millones de euros de la UE y del FMI para ayudar a los euro-Estados desfallecidos. Lo que muestra que es siempre el interés de los monopolios europeos los que prevalecen. Necesitan de la UE y del euro en su lucha contra la competencia estadounidense, japonesa y china. Necesitan al euro como camisa de fuerza para imponer una disciplina restrictiva a los países de la eurozona. Pero las contradicciones no han desaparecido. El gobierno alemán rechaza revisar su política extremadamente agresiva de disminución salarial que beneficia a los monopolios alemanes y que les permite mantener su posición de primer o segundo país exportador mundial. El gobierno de Merkel continúa así la política de su predecesor social-demócrata Schröder, lo que continúa poniendo en tensión toda la construcción europea. Para evitar el estallido de la UE, el gobierno alemán impone sus condiciones de rigor antisocial a toda la UE, exige el retorno forzado del Pacto de Estabilidad y las normas de Maastricht, seguido de sanciones en caso de que no se apliquen. Apenas dos meses después de la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, se volvió claro a quién sirve la extensión del poder de las instancias europeas. El Tratado fue vendido por parte de la social-demócrata como una victoria para la democracia. Hoy se revela que sirve para imponer más disciplina a los Estados miembros y para imponer los dictados de la austeridad para los trabajadores. Es la acentuación de la centralización de la política europea alrededor de los intereses del capital financiero, a nombre del rescate del euro.

7 Grecia es actualmente el laboratorio antisocial de la Unión Europea. Los ataques extremadamente severos que acaban de ser impuestos a los trabajadores de Grecia por el gobierno social-demócrata PASOK significan una pérdida promedio de 30% de los ingresos de los trabajadores. Se trata de cortes drásticos a los funcionarios, de la disminución de las pensiones de retiro y del incremento en la edad de la jubilación, del aumento de los impuestos y las tasas indirectas, de la flexibilidad y nuevos regalos a los empleados en nombre del empleo, de reformas antipopulares en el financiamiento del cuidado a la salud y de la educación, y de una privatización acelerada del sector público. El Partido social-demócrata (PASOK) sirve a los intereses del capital monopolista como el partido más apto para hacer pasar el recule social draconiano. Si estas medidas pasan, van a sangrar al pueblo griego. Este mismo abanico de medidas antisociales está en el orden del día de todos los países. Éstas se encaminan a reforzar la explotación y a rescatar el capital monopolista a expensas de los trabajadores. Mientras el pueblo sufre, los especuladores del dinero y las instituciones financieras que deben su sobrevivencia a la intervención generosa de los Estados, especulan actualmente sin escrúpulos contra estos mismos Estados. Lo que prueba igualmente que estos buitres financieros disponen aún de la libertad total de actuar, a pesar de todas las catástrofes que ellos mismos han creado. Es una bella demostración de la putrefacción completa del sistema capitalista.

8 La crisis de la sobreproducción mundial está lejos de ser resuelta. En la base de la crisis de la sobreproducción se encuentra la contradicción entre la capacidad de producción presente, por un lado, y la baja relativa del poder de compra de la gente por el otro. Esta contradicción se reproduce inevitablemente bajo las condiciones de reproducción capitalista, donde una ínfima minoría de la población posee los medios de producción y se enriquece con la explotación a la gran mayoría. La fuente de la crisis está en la naturaleza del sistema. La causa real se encuentra en la contradicción entre el carácter social de la producción y la apropiación privada de su producto, resultado de la propiedad privada de los medios de producción. Para el capital, la salida de la crisis se encuentra en la destrucción masiva de los medios de producción y en la explotación reforzada de las fuerzas de trabajo. Es lo que los trabajadores y pueblos del mundo están a punto de sufrir. En una crisis profunda y global como la actual, esta fase puede durar largo tiempo, pues las “soluciones” del capital crean contradicciones internas. El aumento vertiginoso del desempleo, las reducciones al salario y la destrucción de la protección social, minan toda perspectiva de un poder de compra fortalecido de las masas trabajadoras. La ofensiva antisocial va seguramente a agravar aún más la crisis de la sobreproducción y puede incluso llevar a un periodo de deflación en los próximos años. El paso a recetas “keynesianas” de inversiones públicas tendrán un efecto menor, pero este margen de maniobra es incluso más reducido que a lo largo de los años 30s, debido a la crisis generalizada de las finanzas públicas, después del salvamento del mundo financiero. No es finalmente el “new deal” que resolvió la crisis de los años 30s, ésta fue ’’solucionada’’ por la producción militar y la segunda guerra mundial.

9 Hay una lección importante que hay que aprender de esta crisis. La intervención masiva de los Estados ha roto el mito social-demócrata de que la globalización capitalista deja a los estados capitalistas “sin poder”. La sucesión de políticas liberales y de políticas intervencionistas responde a las necesidades objetivas de los monopolios capitalistas en un periodo dado. Según las necesidades, los partidos social-demócratas se vuelven los profetas del mercado, como lo hemos podido constatar estas últimas décadas. Por otro lado los partidos liberales se vuelven intervencionistas furiosos como lo hemos constatado desde 2008, cuando les conviene. Su fidelidad común al sistema capitalista dicta la orientación, según las necesidades del capital. Sin importar si son los partidos social-demócratas o los liberales que están en el poder (o los dos), el objetivo del capital es siempre el mismo: remediar la caída de las tasas de ganancias y asegurar la reproducción extensiva del capital. Marx y Lenin tienen más que nunca la razón: los verdaderos detentores de poder en los Estados de “democracia” burguesa son los grandes monopolios.

10 La crisis económica provoca crisis políticas profundas en el seno de la clase dirigente. Ante la revuelta creciente de las masas trabajadoras en Grecia, Portugal, Francia,…, la Unión Europea extiende su dispositivo represivo y de vigilancia. Para imponer esta dictadura de los monopolios, continuamente se instalan medidas antidemocráticas por los regímenes de la democracia burguesa. Se confirma que la “guerra contra el terrorismo” ha servido sobre todo para prevenirse contra el enemigo interior. Los “logros” de 1945 son metódicamente minados y desmantelados, el racismo y el nacionalismo se propagan. Así, el Estado capitalista se concentra cada vez más en su rol esencial, su rol de última muralla contra la revuelta popular. Las violaciones al derecho de huelga, las leyes de excepción, las violaciones a los derechos democráticos elementales se vuelven la regla. Las campañas anticomunistas llevadas a cabo contra muchos partidos comunistas en Europa Central y del Este y los intentos de reconstruir la historia con la ayuda de una montaña de mentiras en torno a la Segunda Guerra Mundial, sirven de la misma manera a los partidos antipopulares dirigidos por el imperialismo. Reescribir la historia diciendo que el comunismo y el fascismo fueron los dos responsables de los millones de víctimas de la guerra es un pretexto para legitimar las políticas anti-obreras, xenófobas y militaristas de hoy. Estas políticas han encontrado su expresión más extrema bajo el fascismo. Estos ataques provienen por un lado de los partidos tradicionales –de los partidos social-demócratas en particular. Por otro lado, las provocaciones y ataques de grupos oportunistas de derecha, aunque también de “izquierda”, se multiplican.

11 La crisis refuerza las contradicciones entre las grandes fuerzas imperialistas y acelera los cambios a largo plazo de las relaciones de fuerza en el sistema imperialista mundial. Las potencias imperialistas compiten en la lucha por la repartición del mundo, compiten en el control de fuentes de materia prima y de fuerzas laborales baratas, en los mercados, en las inversiones, en las zonas de influencia y en el dominio de puntos estratégicos. Los países exportadores europeos obtienen provisionalmente un cierto beneficio del debilitamiento del euro, lo que refuerza las contradicciones con los Estados Unidos. Debido a que la debilidad principal de los Estados Unidos es su balanza comercial fuertemente deficitaria, se trata de una bomba de tiempo para la posición del dólar y las relaciones monetarias mundiales. La crisis lleva también a la agudización de las contradicciones entre los grandes centros imperialistas occidentales y japoneses por un lado, y las potencias emergentes como China, Rusia, Brasil, la India o África del Sur, por el otro. Todo lo anterior no excluye que las potencias imperialistas se alíen en los temas que conforman sus intereses fundamentales, o sea la defensa del desorden capitalista e imperialista. Están unidos por la opresión de los pueblos y las naciones del mundo y para hacer les recaer sobre ellos el peso de la crisis. Así, el bloque agresivo de la OTAN se alía con Rusia en una lucha común contra los movimientos de liberación nacional, en nombre de la lucha contra el “terrorismo internacional” Los Estados Unidos luchan por mantener su posición de superpotencia y se sirven de la OTAN para insertar a sus aliados en su estrategia de dominio mundial. La cumbre de la OTAN deberá aprobar formalmente en noviembre de este año su nueva estrategia de extensión de su campo de intervención al planeta entero. Será acompañado por una obligación de los países miembros de aumentar su gasto militar.

12 La crisis refuerza la militarización y los factores de guerra se acumulan. Los Estados Unidos persiguen la misma estrategia militar en el Medio Oriente, con la mira de tener el control total de la más grande reserva de petróleo en el mundo –lo que permite al mismo tiempo controlar las fuentes de energía de los competidores principales, principalmente de China. La Administración estadounidense y el Pentágono concentran aún más material de guerra en las proximidades de Irán –como en Diego García, donde miles de bombas convencionales son amontonadas de tal forma que puedan enterrarse en lo profundo del suelo para destruir instalaciones subterráneas. El escenario es comparable a aquél que llevó a la agresión contra Irak: Irán es acusado de tener la intención de producir armas nucleares sin que haya la menor prueba. Los Estados Unidos continúan apoyando y protegiendo al estado sionista israelí, y ejerciendo una fuerte presión sobre Siria para hacerla abandonar su papel anti-imperialista en la región. Los países de América Latina se inquietan ante el crecimiento de bases militares y navíos de guerra estadounidenses en su región. Los Estados Unidos tienen en la mira el control de los recursos económicos y de los mercados. Se oponen al desarrollo social que resulta de la iniciativa de integración regional como el ALBA. Así, hacen pesar una amenaza permanente sobre la paz y la estabilidad de la región. Las riquezas enormes de África son el objeto de la codicia de las potencias imperialistas. Los Estados Unidos refuerzan ahí su presencia militar y buscan establecer la comandancia del AFRICOM. La posición de los Estados Unidos sobre la desnuclearización es hipócrita de principio a fin. Los EEUU deshicieron de mil misiles balísticos obsoletos –y tienen aún alrededor de 8 mil. Washington se niega a comprometerse a no utilizar el arma atómica, y menos contra los países que no la disponen, pues su reciente cambio de politica tiene sus excepciones (Irán, la República Popular de Corea,…). Mientras tanto, Obama asigna recursos más importantes a la modernización de armas atómicas operacionales y impulsa la producción de mini-armas nucleares. Su objetivo: preservar la supremacía estadounidense en el plano militar (45% del gasto militar mundial), notablemente en el de armas de destrucción masiva. Debilitados desde el punto de vista económico, los Estados Unidos, junto con sus aliados de la OTAN, se refuerzan militarmente.

13 La profundización de la crisis que vivimos empuja a la gran mayoría de la población mundial a situaciones aún más intolerables. Ante la degradación rápida del sistema imperialista y a la miseria creciente de los pueblos del mundo, la única alternativa viable que queda es la sociedad socialista. El sistema capitalista no puede ser reparado por algunas reformas, por un simulacro de regulación o por algunos otros acentos social-demócratas. La sociedad capitalista solamente conoce una sola Ley, la de la ganancia máxima para el capital: hay que derribar de fondo las mismas bases de este sistema por la revolución. Este derrocamiento implica la abolición de la propiedad capitalista a través de la socialización de los medios de producción básicos y concentrados, la sumisión de la economía a la planificación central, gestionada por un Estados socialista que esté realmente en manos de los trabajadores. La economía socialista se encarga de la repartición de las riquezas producidas de una forma armoniosa e igualitaria, y asegura que todas las necesidades vitales de la gente, como la salud pública, el sistema educativo, la seguridad social, sean gratuitos y exclusivamente públicos. Esta economía estará basada en otro poder que derrumbará el poder de los monopolios y construirá instituciones populares nuevas. Sobre esta base se pueden desarrollar cooperaciones internacionales.

14 Los países socialistas del mundo, que no tienen ninguna responsabilidad de la crisis mundial capitalista, continúan su crecimiento a un ritmo estable. Incluso aunque afronten situaciones complejas y difíciles (como el bloqueo estadounidense) son los mejores para disminuir el impacto de la crisis en su población, lo que muestra de forma impactante la superioridad del socialismo sobre el capitalismo. Los gobiernos progresistas de Venezuela, Bolivia, Ecuador y de otros países latinoamericanos, relevan el desafío de probar que sus políticas anti-imperialistas y su cooperación regional continúan generando un beneficio social, incluso en este periodo de crisis.

15 El proletariado y los pueblos del mundo se levantan y luchan de formas diversas en respuesta a la degradación de las condiciones de vida causadas por la crisis económica y financiera, por la escalada del saqueo imperialista y las guerras de agresión. En los países imperialistas, la burguesía monopolista implementa una lucha de clases feroz contra el proletariado y empuja a éste a dar la respuesta. El nivel de descontento y de protesta aumenta debido a la alza de la tasa de desempleo, a la erosión de las ventajas sociales y al deterioro de las condiciones de vida. Los pueblos en los países oprimidos que son sometidos a grados cada vez más elevados de explotación y de opresión, toman diferentes formas de resistencia contra las potencias imperialistas y sus mozos locales. El contexto de la crisis, lleno de peligros y de riesgos a otros ataques reaccionarios, crea igualmente condiciones objetivas favorables y oportunidades que los Partidos comunistas deben retomar para hacer progresar la causa del proletariado y de otros estratos de trabajadores, para hacer avanzar la lucha por un mundo mejor, liberado de la opresión y la explotación.

II La acción de los partidos comunistas

1 La crisis generalizada del sistema obliga a los partidos comunistas a asumir plenamente su rol de vanguardia de la clase obrera. Se trata de tomar su responsabilidad para movilizar, organizar y orientar a las masas explotadas. Se trata de mostrar el origen de la miseria creciente y ayudarlas a avanzar en las vías de la revolución socialista.

2 Para realizar estas tareas, los comunistas deben aprovechar las oportunidades que se les presentan. Esto demanda una renovación contra todo espíritu de rutina. Hay oportunidades para desarrollar, consolidar o construir partidos bolcheviques. Es en el fuego de la lucha de clases que tales partidos acumulan sus experiencias y se endurecen pasando la prueba de fuego.

3 La inmersión en la lucha de clases presenta una excelente oportunidad para formar nuevas generaciones de cuadros. Una gran parte de la juventud actual, y ciertamente la generación que sufrió la ola anticomunista posterior a 1989, no ha conocido nunca una crisis de tal importancia o gravedad. Es ahora que la juventud se prepara a asumir su rol revolucionario para las décadas que vienen.

4 Para todo partido comunista, el desafío es el de apropiarse de un conocimiento profundo y de un análisis marxista de la crisis del sistema. Las obras de Marx y Lenin son de una actualidad sorprendente para comprender las causas profundas de la crisis actual y para formular una alternativa socialista.

5 Los partidos jóvenes o débiles tienen una excelente oportunidad ahora para reforzar sus lazos con las masas. La teoría marxista-leninista debe ser una guía para la práctica. Es del trabajo de los comunistas entre las masas que depende en qué medida esta toma de conciencia se extiende y se enraíza, sobre todo a través de las luchas de clases. Es a través de la experiencia de las luchas que las masas aprenden. Se trata de trabajar en cada lucha, partiendo de las reivindicaciones que los trabajadores presenten. Los comunistas deben proponer un abanico completo de reivindicaciones, basadas en las necesidades de los trabajadores. La clase en el poder ha acumulado sus riquezas sobre la espalda de los trabajadores y continúan enriqueciéndose constantemente durante esta crisis Para desarrollar estas luchas es importante formular reivindicaciones que hagan recaer el peso de la crisis en las grandes fortunas y en los grandes capitalistas.

6 Se trata, a través de estas luchas, de abrir las perspectivas del socialismo. Los comunistas deben hacer avanzar las reivindicaciones por las que los trabajadores quieren pelear actualmente, pero que al mismo tiempo los orienten hacia el socialismo. Se trata de reivindicaciones que rompen con la lógica del capitalismo, que elevan la conciencia política y que forjan la unidad de clases. Es de la más alta importancia politizar las luchas para encaminar a los trabajadores a la conclusión de que los cambios más profundos al nivel del poder son necesarios para poder disfrutar de la riqueza que ellos producen. Cada lucha debe servir para extender la solidaridad de clases, para construir alianzas, para romper la división, el racismo, el nacionalismo burgués y el sindicalismo amarillista. Particularmente, hay que combatir la propaganda burguesa que quiere hacer aceptar la alianza de clases para “salvar a la nación”. Salvar la nación significa, para la burguesía, salvar los intereses del capital. Y éstos son totalmente opuestos a los de la clase obrera.

7 Es importante apoyar la moral de las tropas. Hay que saber sobre qué asuntos las masas están dispuestas a movilizarse y poder obtener así pequeñas victorias. Hay que luchar sin cesar por las conquistas inmediatas, por medidas que disminuyan la severidad de los problemas y los alivien. Hay que hacer que se impongan por el poder del movimiento. La combatividad de la clase obrera se reforzará mientras la lucha provea la perspectiva de rebasar el cuadro capitalista y amenace al poder burgués.

8 Para los partidos comunistas, el trabajo parlamentario sirve para desarrollar mejor las luchas, pues todo cambio fundamental depende de la movilización de las masas. En el sistema capitalista, puede haber algunas conquistas sociales, pero solamente a través del desarrollo de la lucha de clases. No hay que contar solamente con los parlamentos, sino desarrollar movimientos extraparlamentarios.

9 Una atención particular debe ser reservada a reforzar los partidos mismos. Hay que reclutar a nuevos miembros, convencerlos, organizarlos.. El rol del periódico comunista sigue siendo irreemplazable como instrumento de trabajo entre las masas. Es igualmente necesario utilizar más los medios de comunicación electrónica para el trabajo de propaganda y para extender las redes de contacto.

10 El trabajo entre las masas requiere de un compromiso reforzado en los sindicatos y otras organizaciones de masas de la clase obrera.

11 Una tarea importante para el movimiento comunista es aprender de la construcción socialista en los países de Europa del Este, defender esta construcción y la necesidad permanente del socialismo, y de aprender de sus errores. Los comunistas estarán a la ofensiva frente a las campañas anticomunistas, que van de la mano con la reconstrucción mentirosa de la historia. Los partidos comunistas defienden con todas su fuerzas los logros sociales históricos del siglo 20 y rechazan las mentiras del imperialismo que enlodan estas experiencias para tratar de terminar con el movimiento comunista.

12 Los partidos comunistas deben involucrarse en todos los frentes contra las agresiones imperialistas hacia los pueblos. En particular contra el rol creciente de la OTAN y las amenazas militares crecientes que serán integradas en un “cuadro estratégico” más agresivo durante la próxima cumbre de esta organización terrorista.

13 Estamos en tiempos propicios para avanzar en el desarrollo de campañas internacionales. Esto demandará un mayor compromiso para la colaboración de los partidos comunistas a nivel internacional. Hay que desarrollar la solidaridad activa durante las luchas de clases. Hay que buscar activamente consignas comunes. Hay que participar activamente en las campañas internacionales activas, como la de “Free the Cuban five”, o como la del retiro de tropas de Iraq y de Afganistán.


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