Marx-Engels

Lunes 29 de enero de 2001 por por GKB

1847 Manifiesto del Partido Comunista
En esta corta obra se resume la concepción materialista de la Historia, que es la que permite llegar a las conclusiones revolucionarias comunistas, destacando las contradicciones del capitalismo y la creación de las condiciones necesarias para el paso al socialismo. Además se critican distintas concepciones pseudo-socialistas de la época (lo que será útil tener en cuenta hoy en día) y se refutan los burdos argumentos burgueses contra el comunismo.

1849 Trabajo asalariado y capital
Este primer trabajo económico de síntesis, realizado por Marx para un auditorio obrero, resulta muy adecuado para iniciarse en el estudio de la ingrata Economía Política. Engels prevenía que en él, aún no se diferencia el “trabajo” de la “fuerza de trabajo” (cuya diferencia no es una sutileza). Sin embargo, sigue en la línea de estudiar las contradicciones del capitalismo.

1865 Salario, precio y ganancia
Un desarrollo (muy posterior, y cercano a El Capital) del anterior trabajo. En este caso forma parte de una discusión en la Iª Internacional. En él Marx demuestra, entre otras cosas muy interesantes, que “se obtienen ganancias vendiendo una mercancía por su valor”.

1864 Estatutos Generales de la Asociación Internacional de los Trabajadores
Estos Estatutos deberían servir al lector actual para entender la importancia de las normas que rigen las Asociaciones, Partidos, etc. Naturalmente, las Asociaciones obreras y comunistas se distinguen esencialmente de las burguesas por todo su espíritu, por el carácter de sus disposiciones y por los objetivos que se marcan. A destacar la actual ausencia de una Internacional obrera (a menos que se considere como tal los harapos sectario-entristas de las diversas IV Internacionales).

1871 La guerra civil en Francia
Este es un análisis contemporáneo en todo el sentido de la palabra, pues fue escrito sólo días después de la caída de la Comuna de París. La guerra civil es justamente la guerra entre el proletariado y la burguesía traidora, entre París y la provincia. Grandes conclusiones se extrajeron de la experiencia de París para la teoría marxista, especialmente en su defensa leninista.

1873 Los bakuninistas en acción
Se trata de un trabajo de Engels, un informe a la Internacional, sobre los acontecimientos de la revolución cantonalista en España. La Iª República Española duró menos de un año por muchas causas, pero algunas de las más importantes son imputables a la nefasta acción de los revolucionarios españoles, con su extremado separatismo y el dominio anarquista.

1880 Del socialismo utópico al socialismo científico
El título corresponde, en realidad, a una sección de un libro mayor (el Anti-Dühring), que fue editada por separado. Tiene un interés fundamental conocer la evolución del utopismo a la concepción materialista, que no se dedica a construir “sistemas” sino a estudiar la realidad, que no se basa en ideas “eternas” de “justicia”, sino en los datos de la economía y el movimiento obrero real, que permiten poner los cimientos del socialismo.

1886 Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana
Como complemento al anterior título, este comentario de Engels al libro del profesor Starcke sobre Feuerbach. Mientras desarrolla su crítica, Engels muestra cómo Feuerbach dio un paso más en el materialismo, fundamentándolo magníficamente (“la teología es en realidad, la antropología”). Como dice él mismo, “al punto nos hicimos todos feuerbachianos”. Por este desarrollo de la filosofía, prácticamente quedó terminada la crítica de la religión, volviéndose esa misma crítica, a la realidad terrena que la religión refleja.

1852 El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte
Otro extraordinario análisis contemporáneo, esta vez del ascenso de Luis Napoleón Bonaparte (Napoleón III) e instauración del II Imperio en 1851. Época especialmente degradada, de dominio implacable del capital financiero combinado con las bajezas propias de las capas de lumpens de que procedía el sobrino de Napoleón.

1875 Crítica del Programa de Gotha
En 1875 se unificaron los Partidos socialistas alemanes, el lassalleano y el eisenachiano (llamados así por ser, uno, fundado por F. Lassalle y por haber tenido el otro su primer congreso en Eisenach). Este paso, que era correcto al unir a los trabajadores, fue duramente criticado por Marx en cuanto a las concesiones ideológicas hechas a los partidarios de Lassalle, un paso atrás.


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