31 años de democracia, 31 años de dictadura burguesa

Fascistas en las Cortes y la izquierda encarcelada
Jueves 6 de marzo de 2008 por por GKB

El 15 de Junio de 1977 el Estado Español protagoniza sus primeras elecciones desde que el 18 de Julio de 1936 el General Francisco Franco guillotinara con un golpe de estado el esplendor democrático que la victoria del Frente Popular había dado a la República. Ciertamente, 1977 supuso un punto de inflexión en la historia política de España, comenzaba una transición de una dictadura militar a una democracia burguesa, el nuevo estadio político español estaba caracterizado por un cambio de chaqueta que la oligarquía española había llevado a cabo para adaptarse a la coyuntura política europea que impedía el progreso económico a una España arraigada a valores tradicionalistas, clericales y antidemocráticos. Es decir, la dictadura se extinguió a raíz de los intereses de la burguesía, y no como erróneamente se cree por la presión de las masas populares.

La apertura de las cortes democráticas fueron protagonizadas por el Rey Juan Carlos I, con una ovación de las fuerzas ‘democráticas’ presentes, a excepción del PSOE, cuyos representantes fieles a la tradición republicana, prefirieron permanecer sentados, incluso los representantes del PCE, aplaudían la figura borbónica, viendo en él, los valores democráticos que el fascismo les había arrebatado. Muchos de los elementos de tendencia revolucionaria que luchaban en la clandestinidad durante el franquismo, vieron con buenos ojos las cesiones que la izquierda hizo a la burguesía a cambio de unos valores democráticos cuestionables, los pactos de Moncloa fueron un ejemplo de esto. Es decir la transición, no fue más que una venta deliberada de los intereses de clase, a cambio de unas mínimas conquistas políticas. Gracias a Carrillo, y desgraciadamente a la desafortunada tendencia revisionista de Camacho e Ibarruri entre otros, la Burguesía y la Clase trabajadora llevan coexistiendo en ‘paz’ más de 30 años. Una paz ficticia que supone la subyugación del proletariado a los intereses oligárquicos. ¿Qué ha cambiado?

El escenario político que se configuro en el 77, estableció un precedente que sin la traición de la izquierda no hubiera sido posible, un escenario copado por fuerzas pertenecientes al franquismo, una izquierda aburguesada y unas condiciones subjetivas, potenciadas por las fuerzas revolucionarias durante el franquismo y ahora ahogadas por la alienación capitalista en la que quedo sumida España. Estos 30 años de teórica democracia han servido a la burguesía para legitimar las acciones más recalcitrantes, fascistas y antidemocráticas, en nombre de la libertad. Como ejemplo de esto, tenemos la persecución e ilegalización de la izquierda abertzale y su entorno, la legitimación de partidos políticos que no condenan el franquismo, la representación en las instituciones burguesas de auténticos verdugos durante la dictadura, la proclamación constitucional de herederos políticos de la dictadura, la impunidad con la que permanece el terrorismo de estado, la persecución de las ideas republicanas, la limitación de los espacios de expresión para la izquierda revolucionaria, así como los intentos de borrar la historia que hacen a esta democracia, heredera de un Golpe de estado. ¿Qué ha cambiado?

El caso de la izquierda abertzale es especialmente llamativo, bajo discursos reaccionarios e ilegítimos que criminalizan a todos los sectores independentistas como pertenecientes al entorno de ETA, se ilegalizan sin descanso partidos y fuerzas políticas que apuestan desde una perspectiva de clase por la independencia de Euskal Herria, cuando es indudablemente una mayoría la que apuesta por el diálogo y la negociación. Aún asi el Estado Español no cede ante el discurso aperturista de la izquierda abertzale y sigue encerrando a simpatizantes y militantes con la justificación de la ilegalidad de este colectivo, una ilegalidad que se salta impunemente los valores y aserciones de la refrendadísima constitución española, que tanto esfuerzo costo a los centinelas de la democracia. Esta realidad no es más que una exaltación de las contradicciones políticas que se dan en el Estado español, ya que la contraparte de esta persecución de ideas, es la vista gorda que se hace a la proliferación de asociaciones y partidos de corte fascista y antidemocrático, ejemplos como los de ‘Alternativa Española’, ‘alianza Nacional’, ‘Democracia Nacional’ ‘Frente Español’, ‘España 2000’ ‘Falange española’ ‘Partido Carlista tradicionalista’ y demás estandartes de la indigencia ideológica, campan a sus anchas en el panorama democrático, legitimando con violencia el franquismo, el terrorismo de estado, y la dictadura. Hacen suyas consignas nacional-socialistas, utilizan símbolos de la represión fascista, y hacen uso de la violencia contra agentes de izquierda, simpatizantes, y sectores en exclusión. Toda esta escoria no sólo tiene legitimidad política para presentarse a las elecciones, si no que además obtienen financiación de sectores económicos de la burguesía, y frentes de masas de partidos mayoritarios como el PP, además de tener poder mediático, (cabe recordar la participación de Ynestrillas en una programa de máxima audiencia en una canal privado). Nuevamente, ¿Qué ha cambiado? Si la izquierda está en la cárcel y los fascistas en las cortes.

Estos no son más que mínimos ejemplos de que la transición no fue más que un precedente que fingió el establecimiento de una democracia sostenida por el poder popular, para mantener en las instituciones a los sectores del franquismo y sus herederos, como para aplicar medidas de represión a una izquierda debilitada por los valores liberales de la socialdemocracia, así como un lavado de cerebros que provocó que la ciudadanía olvidase, que el 18 de Julio de 1936 nos robaron una república popular, y tras una dictadura fascista, nos han devuelto, una monarquía constitucional, que ampara un régimen burgués, sostenido por la explotación, la persecución de las ideas, y la legitimación del franquismo. Cuando las elecciones son el Paradigma de la democracia, la burguesía ejerce su dictadura.

Para finalizar, recordar como decía el Camarada José Díaz, ‘la Guerra contra el Fascismo sólo puede terminar con el triunfo de la clase trabajadora’, por ello la guerra de ayer, es nuestro combate de hoy, un combate que no vera su fin hasta la aniquilación del Fascismo y la emancipación del proletariado. ¡Socialismo o Barbarie!


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