El fantasma del comunismo ronda aún en Europa

Jueves 22 de diciembre de 2005 por por GKB

Herwig Lerouge¹

28-10-2005

Más de 15 años después de haber sido declarado muerto y enterrado, el fantasma del comunismo ronda de nuevo las mentes de ciertos medios políticos dirigentes europeos.

El 24 de febrero de 2005, los ministros europeos de Justicia debían discutir una estrategia común contra el racismo, la xenofobia y el antisemitismo. En esa ocasión, muchos diputados europeos provenientes de antiguos países del Este y miembros del Partido Popular Europeo (PPE), cuyo antiguo presidente lituano era Landsbergis, pidieron la prohibición en toda Europa de símbolos comunistas: martillo, hoz, estrella roja ... “Si los símbolos nazis deben ser prohibidos en la Unión, entonces queremos que pase lo mismo con los símbolos comunistas”, declaró el vice-presidente del PPE, el húngaro Jozsef Szafer [2].

Interrogado al respecto, el delegado europeo Frattini, del partido de Berlusconi y aliado de fascistas en el gobierno italiano, juzgó que la discusión sobre la estrategia contra el racismo no era “el foro adecuado” para discutir símbolos comunistas. Pero que ha “animado al Parlamento Europeo a organizar un debate sobre estos símbolos, y lo que pueden significar para los ciudadanos europeos [3].”

En mayo de 2005, en ocasión del 60 aniversario de la liberación de Europa del fascismo, el Parlamento Europeo (PE) adoptó por 463 votos a favor, 49 en contra y 33 abstenciones, una resolución anticomunista. La iniciativa vino del demócrata-cristiano Elmar Brock, presidente de la comisión de asuntos extranjeros del PE. Esta resolución llama “ocupación y dominio soviético” y “dictaduras comunistas” a la liberación de los países de Europa del Este del nazismo. Las palabras fascismo o nazismo no figuran en la resolución [4].

Los diputados del PPE, miembros de la comisión política de la Asamblea Parlamentaria del Consejo Europeo (APCE), trataron de votar en octubre de 2005 un memorándum anticomunista aún más virulento. El Consejo Europeo fue creado en 1949. Actualmente, 46 países europeos son miembros y posee también una asamblea parlamentaria. La organización ha cesado toda actividad de orden internacional salvo una: “evaluar en el continente la progresión de la democracia y los derechos del hombre”, pero lo hace con una orientación particular, que ha sido suya desde el principio: la lucha contra el comunismo [5].

Tres reportes debieron estar presentes en la APCE, el primero sobre “la inadmisibilidad de la justificación del nazismo en la Europa contemporánea”, el segundo sobre “la necesidad de condenar el franquismo a nivel internacional” y un tercero sobre “la condena de crímenes cometidos bajo el comunismo” [6]. Este último texto pide a esta asamblea que reagrupa a parlamentarios de 46 países europeos, una condena internacional “inmediata” del comunismo. El 14 de diciembre de 2004, la comisión de cuestiones políticas de la APCE sostuvo en París una audición parlamentaria en el marco de la preparación de su reporte sobre el sujeto. Entre los participantes figuraban Stéphane Courtois, autor de “El libro negro del comunismo”, Vladimir Bukovsky, antiguo disidente soviético y Toomas Hiio, de la Fundación estoniana de investigación sobre crímenes contra la humanidad” (ver más adelante).

Una “nota introductoria” a la orden del día de la audición precisa el objetivo de los organizadores: “es tiempo, en el presente, de hacer el balance de los numerosos crímenes del comunismo totalitario en el pasado, y de condenarlos solemnemente. Si nos abstenemos, correría el riesgo de que una nostalgia ilusoria se instalara en el espíritu de las jóvenes generaciones, que verían en este régimen un substituto eventual a la democracia liberal” [7].

Esta vez, el comunismo no es el único blanco, también “la lucha de clases”. Pues según el texto del memorandum de la APCE, “el comunismo deriva de la teoría de la lucha de clases”. Después de protestas, la discusión de este proyecto fue aplazada.

Pero la caza de comunistas es también una dura realidad. En muchos nuevos países de la UE, la promoción de ideales comunistas y los símbolos del movimiento obrero internacional han sido prohibidos. En países tales como Estonia, Letonia, Lituania, Rumania, Turquía, la ley prohibe la existencia de partidos comunistas o pone obstáculos insalvables a la legalidad de su acción. En Hungría y en la República Checa está prohibido y es castigado el uso de símbolos socialistas. el presidente del Partido Comunista de Lituania, Mikolas Bourakiavitsius, y su camarada Yiouozas Kouolelis, están en prisión por razones políticas desde hace más de diez años. El socialista alemán Verheugen, antiguo delegado para la ampliación de Europa, juzga esta situación completamente conforme a los valores democráticos europeos. Durante un intercambio de puntos de vista que tuvo lugar el 30 de septiembre de 2003 en la comisión de asuntos extranjeros del Parlamento Europeo respondió: “Después de todo lo que la población debió soportar bajo el comunismo, pediría también la prohibición de partidos comunistas si fuera ciudadano de uno de esos países” [8].

Después de varios días en prisión, Sean Garland, presidente del Partido del Trabajo de Irlanda, se encuentra hoy en arresto domiciliario en Irlanda del Norte y bajo la amenaza de una extradición hacia los Estados Unidos, sin ninguna inculpación precisa.

El fundador del Partido Comunista de Filipinas, Jose María Sison, exiliado en los Países Bajos, se encuentra bajo amenaza de una extradición hacia las Filipinas o los Estados Unidos debido a una acusación basada en las así llamadas leyes antiterroristas adoptadas después del 11 de septiembre de 2001 por la Unión Europea.

En Francia, un grupo llamado “Ucrania 33” exige que la Universidad de París VII tome sanciones contra la profesora de historia contemporánea Annie Lacroix-Riz, autora de numerosos libros de un gran rigor científico y mundialmente conocidos. El grupo Ucrania 33 no soporta que la profesora haya refutado -con datos de archivos en mano- la tesis fabricada en los años 30 por militantes de extrema derecha, segun la cual el poder soviético habría organizado conscientemente en 1933 una “hambruna genocida” en Ucrania. La profesora fue “convocada” por el presidente de su universidad para “dar aclaraciones” [9].

Detrás de la condena al comunismo, el renacimiento del fascismo

La iniciativa de la APCE fue rechazada más tarde, gracias notablemente a las protestas de la delegación rusa [10] y de diputados comunistas y progresistas. De acuerdo a Konstantin Kossatchev, secretario de la comisión de asuntos extranjeros de la Duma, el parlamento de Rusia, la presentación del reporte sobre el comunismo le habría seguido el juego a la APCE que trataba de identificar al comunismo con el totalitarismo nazi, para enseguida poder vanalizar éste. Es por mucho lo que pasa ya en los países bálticos, de donde provienen muchos parlamentarios que están en la base de estas numerosas iniciativas anticomunistas. “En Estonia y en Letonia por ejemplo, los antiguos “SS” tienen desde ahora las mismas ventajas que los veteranos y antiguos combatientes de la gran guerra patriótica. Un tal estado de cosas es perfectamente inadmisible”, dijo [11].

La historia se repite. Entre 1933 y 1940, los dirigentes de los partidos burgueses llamados democráticos les dejaron las manos libres a Hitler. Esperaban hacer de la Alemania nazi la punta de lanza en la cruzada contra la Unión Soviética. En estas circunstancias el fascismo era un mal menor. Tal parece que ahora los dirigentes del Partido Popular Europeo marchan tras los mismos pasos de sus predecesores. No dudan en acoger en sus filas a partidos en el poder en los países del Este quienes, apresando a los dirigentes comunistas, autorizan la restauración de símbolos hitlerianos y vuelven honorables a los colaboradores de la SS. Letonia es un nuevo estado miembro de la Unión Europea y de la OTAN. El 16 de marzo de 2005 tuvo lugar por quinto año consecutivo en Riga, la capital, una manifestación de Waffen SS. La manifestación fue autorizada a pesar de una demanda oficial de prohibición de Israel y de Rusia. Ni la OTAN ni la Unión Europea protestaron.

Hay que decir que la gente que actualmente sustenta el poder en estos países tiene una larga tradición de lucha anticomunista común con la OTAN y los servicios secretos europeos.

Aun antes del fin de la guerra mundial, los servicios secretos británicos recrutaron agentes entre los criminales de guerra nazi letones (notablemente miembros del Arajs Kommando) para combatir el comunismo [12]. Los infiltraron en Suecia y los “mejores” elementos recibieron una formación complementaria en Gran Bretaña y fueron integrados en la red “stay-behind” de la OTAN [13]. Después de la caída del socialismo, estos agentes fueron subidos al poder por la OTAN y por los Estados Unidos. En Letonia, la oficina de protección de la constitución (SAB), encargada de defender la democracia, es dirigida por Janis Kazocinu. Este hombre es en realidad un general de la armada británica, convertido militar adjunto en Riga durante la independencia, después adjunto del jefe de Estado mayor. Tomó la nacionalidad letona hasta el momento de su nominación [14].

La presidenta de Letonia, la profesora Vaira Vike-Freiberga, es de hecho una canadiense cuya familia huyó de Letonia a la caída del fascismo. Estaba ligada a los agentes nazis de la red “stay-behind” de la OTAN, vía una asociación clandestina destinada a la diáspora “Los halcones del río Daugava” (Daugavas Vanagi). Vike-Freiberga se instalö en Riga a principios de 1999, tomó la nacionalidad letona y se hizo elegir presidenta de la República. Después de ella, los letones que se enlistaron en la SS lo habrían hecho únicamente para encontrar un aliado para liberar a su país.

En enero de 2005, el gobierno letón publicó, con el apoyo financiero de la embajada de los Estados Unidos, una obra intitulada “Historia de Letonia: siglo XX”. El lanzamiento se realizó durante una conferencia de prensa de la presidenta de la República. Ahí se puede leer, entre otros, que el campo de Salaspils, donde los nazis realizaron experimentos médicos en niños y donde 90 mil personas fueron asesinadas, no era mas que “un campo correccional” y que los Waffen SS eran héroes de la lucha contra los ocupantes soviéticos [15].

Es buen momento para volver al tema sobre uno de los “científicos” convocados el 14 de diciembre de 2004 en París a la audición parlamentaria de la APCE en el marco de la preparación de su reporte sobre “los crímenes del comunismo”. Se trata de Toomas Hiio, de la “fundación estoniana de investigación sobre crímenes contra la humanidad”. La reportera Anna Badkhen nos lo presenta en un artículo del San Francisco Chronicle [16]. El artículo habla de la impunidad que goza en Estonia el criminal de guerra Michael Gorshkov, un estoniano que perdió la nacionalidad estadounidense en 2002 y fue expulsado de Florida. Un juez federal estimó que “no hay ninguna duda de que Gorshkov participó en la masacre de al menos 3 mil hombres, mujeres y niños judíos durante la ocupación nazi de Europa del Este y más precisamente en el ghetto judío de Sloutsk, en Bielorusia”. Gorshkov es ahora un hombre libre, y ningún procurador de Estonia se apresta a entablar una persecusión contra él, ni contra ninguno de los otros 17 criminales de guerra nazis conocidos en Estonia. Toomas Hiio, consejero del presidente de Estonia, miembro histórico de la “comisión de Estado encargada de investigar los crímenes nazis y soviéticos que implican a ciudadanos estonianos” rechaza las acusaciones contra Gorshkov. “Ustedes pueden encontrar personas que detestan a otras en toda la comunidad”, dijo. Rechaza también las pruebas aportadas por la fundación Wiesenthal contra miembros del “36avo batallón de policía”, puesto en marcha por los nazis con estonianos, acusados de la masacre de 2 mil 500 judíos en la ciudad bielorusa de Novogrudok, el 7 de agosto de 1942. No considera necesario probar sus afirmaciones “No sabemos con certeza que hayan matado judíos”, dijo Hiio. “No hay hechos, sólo la propaganda”. Esos son los “expertos” traídos por la PPE para sostener su acto de acusación contra el comunismo.

Actualmente en Estonia, libros negacionistas tales como el del suizo Juergen Graf se venden libremente. El autor incluso hizo una gira por el país en el 2002. El grupo de metal pesado estoniano Marras canta impunemente durante sus conciertos que “es divertido matar judíos”.

También detrás del ataque contra la profesora Lacroix-Riz en Francia se perfilan los herederos de la colaboración fascista en Francia. Uno de los defensores de “Ucrania 33” es Jean-Louis Panné, ligado, junto a Stéphane Courtois, al “Instituto de historia social”. De acuerdo a la profesora Annie Lacroix-Riz, este instituto fue fundado después de la guerra por el gran patronato que delegó ahí antiguos colaboradores. Fue mantenido por el banco colaboracionista Worms y por los servicios de inteligencia estadounidenses. Uno de sus fundadores está aún en activo a pesar de sus 89 años. Se trata de Guy Lemonnier, íntimo de los colaboradores de la Reunión Nacional Popular (RNP), Marcel Déat y Georges Albertini. Albertini fue el segundo del colaborador Déat en la RNP y su director de gabinete en la secretaría de Trabajo (1944). Fue asignado por Worms para dirigir el instituto a principios de los años 50 “con el objetivo de alejar a la clase obrera y a los asalariados franceses del comunismo y la simpatía por la URSS” [17].

La actualidad del anticomunismo

Hoy, la fascinación progresa y el fascismo es vanalizado en toda Europa bajo el slogan: “el fascismo hitleriano y el comunismo stalinista son hermanos gemelos”. Desde 1989, este slogan se volvió en una suerte de dogma que, al parecer, no es necesario probar. Fue adoptado por los nazis vencidos en 1945 e integrado en los servicios secretos occidentales para continuar el combate por la destrucción del comunismo entablada por Hitler en 1923. Financiados y ayudados por la CIA, estos nazis inundaron el mundo con un diluvio de mentiras sobre los “crímenes” y los “holocaustos” de Stalin. Estas mentiras servían, primero para relativizar, y segundo para justificar el holocausto de Hitler. Para justificar sus crímenes, los fascistas necesitaban de una cantidad superior de muertos, víctimas de la Unión Soviética, ¡régimen sanguinario! Los ataques anticomunistas sirven para legalizar una historia oficial de la URSS fundada en la criminalización de este país y del movimiento comunista. Votando estas resoluciones, separando a los investigadores “disidentes”, se quiere llegar a la legalización de una “historia” oficial de la URSS y del comunismo, que escaparía a cualquier debate contradictorio, a la prueba de la crítica y a la investigación de archivos.

Hoy, el imperialismo reina a nivel único sobre la mayor parte del planeta y avanza sin careta: guerra, explosión de desempleo, del racismo y fascismo, de la pobreza y criminalidad, Pero los cerebros son sometidos a una paliza ideológica según la cual el sistema occidental representa “la democracia, la libertad y los derechos del hombre”. El anticomunismo se opone a la idea de que la dominación del gran capital no es eterna. Se opone a toda forma de lucha revolucionaria y socialista contra el capitalismo mundial. No habrá alternativa al sistema imperialista y el hecho de proferir la idea de que no estamos en el fin de la historia ya es un acto criminal. Quince años de reformas capitalistas han traído a los antiguos países socialistas la destrucción de la industria y la agricultura, el desempleo masivo, guerras civiles, emigración, desaparición de la gratuidad en el sector de la salud y la educación, el triunfo de la corrupción y de la mafia, criminalidad y prostitución. Eso que los medios llaman “la nostalgia del comunismo” se extiende por todos estos países. Pero en Europa occidental también, la onda neoliberal y sus privatizaciones, delocalizaciones, reemplazo de empleos estables por ocupaciones precarias y ultra-flexibles, desmantelación de sistemas de seguridad social, empujan a grandes sectores de la población a la revuelta, y más ampliamente a la revuelta sindical y electoral. Como testigos, los NO a la constitución europea, los avances de partidos comunistas y obreros en la República Checa, en Alemania y en otros países del Este, partidos considerados por la población, erróneamente o con razón. como los representantes del sistema socialista.

Todo esto no significa que estamos en vísperas de una nueva revolución socialista. Pero a los ojos del sector más a la derecha de la burguesía europea, es el momento crucial de evitar que lo inimaginable no se convierta en realidad. En un periodo en que aumentan las luchas sociales y políticas gracias, entre otras, a los esfuerzos de los comunistas. Se trata de paralizar estas luchas atacando a las fuerzas y movimientos que defienden los derechos sociales y democráticos de los trabajadores. Se trata de declarar fuera de la ley al comunismo y a todos los defensores de la alternativa socialista. Se trata también de que desaparezcan los países socialistas aún existentes. Una resolución del congreso del Partido Popular Europeo dice que “en diversas partes del mundo, algunos regímenes se aferran al poder en detrimento del bienestar de su pueblo”. Lo que no soporta evidentemente el PPE, es el apoyo de los pueblos cubano, chino, vietnamita, laosiano o coreano a su gobierno. Pues saben comparar su situación a la de sus vecinos haitianos, filipinos o africanos, dominados y explotados por regímenes capitalistas levantados por los dirigentes de partidos como el PPE. Más que nunca, hay que evitar que (re)nazca un régimen donde el pueblo se apropie de las riquezas que produce él mismo. Como lo dice la orden del día de la audición parlamentaria de la APCE de diciembre de 2004, se trata de evitar “que la historia no se repita y que una nostalgia ilusoria se instale en el espíritu de las jóvenes generaciones que verían en este régimen (comunista) a un substituto de la democracia liberal” [18].

No hay otra explicación al renacimiento del anticomunismo agresivo desde hace dos, tres años. Como en el pasado, el fascismo se vuelve un aliado respetable en la lucha contra el enemigo mortal: el poder de los trabajadores.

En el interés de la lucha por la justicia social, la democracia, la paz y contra el fascismo, hay que pelear por la libertad de expresión y de la organización de los partidos comunistas, por el alto inmediato de toda persecución política y de toda medida destinada a obstaculizar su acción.

Hay que retirar a los “antiterroristas” adoptados en Europa después del 11 de septiembre y la pretendida “lista de organizaciones terroristas”. La definición de terrorismo que ahí se adopta permite tratar como organización terrorista a todo partido o movimiento que combate por una sociedad diferente.

Hay que defender la libertad de investigación y de expresión de los científicos contra la nueva cacería de brujas de inspiración fascista.

1 Miembro del Comité Central del Partido del Trabajo de Bélgica. Responsable del Servicio de estudios.

2 http://fr.novopress.info/?p=365

3 idem

4 http://www.europarl.eu.int/news/exp...

5 El consejo fue creado con el apoyo de la CIA, el servicio secreto estadounidense, a través del « American Committee for United Europe », ACUE. Lel primer presidente del ACUE fue William Donovan, fundador del Office of Strategic Services (OSS), el servicio secreto estadounidense en tiempos de la segunda guerra mundial. En esta época, el gobierno estadounidense apoya los intentos de unificación de Europa para formar un contrapeso contra el bloque socialista alrededor de la URSS. Donovan presentó en diciembre de 1956, tres meses antes de su muerte, una Europa unida como « una muralla contra las conducciones agresivas del mundo comunista ». Entre 1949 y 1953, la CIA virtió a los simpatizantes de la unificación europea, fundadores del Consejo Europeo, el equivalente a más de 15 millones de euros5.

6 http://assembly.coe.int/Mainf.asp?l...

7 http://assembly.coe.int/ASP/APFeatu...

8 Comunicado del KKE, 08.10.2003, http://solidnet.org/cgi-bin/lpr?par...

9 http://rifondazione75.samizdat.net/...

10 http://assembly.coe.int/Documents/W....

11 fr.rian.ru/russia/20050912/41374790.html

12 http://www.voltairenet.org/article1...

13 Las redes « stay behind » son grupos de agentes anticomunistas, militares y civiles, creados por los servicios secretos estadounidenses y británicos al concluir la segunda guerra mundial en todos los países miembros de la OTAN. Estaban encargados de quedarse en Europa en caso de una «ocupación soviética» a Europa occidental, para efectuar sabotajes y misiones de información. Disponían de escondites de armas y recibían entrenamientos regulares en el cuadro de la OTAN. En 1990, la justicia italiena descubrió que miembros de estos grupos estuvieron implicados igualmente en los atentados terroristas sanguinarios de los años 70 y 80. Deseaban que se imputaran sus actos a organizaciones de izquierda para evitar que el Partido comunista italiano llegara al poder. Atentados del mismo tipo fueron perpetrados en Bélgica por la pretendida « Banda de Brabant wallon » que victimó a 29 personas. Los terroristas fueron protegidos todas las veces y los investigadores nunca tuvieron éxito.

14 KGB et Cie, à l’assaut de l’Europe por Roumania Ougartchinska, Éditions Anne Carrère, 2005

15 http://www.voltairenet.org/article1...

16 San Francisco Chronicle, 15/2/2004 http://www.sfgate.com/cgi-bin/artic...

17 Para el conjunto del dossier sobre “El instituto de la historia social” ver http://www.geocities.com/indep_cher...

18 (http://assembly.coe.int/ASP/APFeatu...).


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