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Ètica i Filosofia en Secundària

Algunas teorías psicológicas sobre la personalidad

Allport, Freud, Conductismo...

por filosofem | 11/03/2020

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 1. Psicología de la personalidad

La psicología de la personalidad es una rama de la psicología que estudia la personalidad y su variación entre los individuos.1

La personalidad también se refiere al patrón de pensamientos, sentimientos, ajustes sociales y comportamientos exhibidos consistentemente a lo largo del tiempo que influye fuertemente en las expectativas, autopercepciones, valores y actitudes de uno. La personalidad también predice las reacciones humanas a otras personas, problemas y estrés.2

Las áreas de enfoque de la psicología de la personalidad incluyen:

  • La construcción de una imagen coherente del individuo y de los principales procesos psicológicos.
  • La investigación de las diferencias psicológicas.
  • La investigación de la naturaleza humana y psicológica de las similitudes entre los individuos.

«Personalidad» es un conjunto dinámico y organizado de características que posee una persona que influye de forma única en su entorno, cogniciones, emociones, motivaciones y comportamientos en diversas situaciones. La palabra «personalidad» tiene su origen en la persona latina, que significa máscara.3

 2. Què és la personalitat?

El concepto ’personalidad’ se refiere a algo que no tiene una existencia real, pero como constructo científico describe la conducta observable mediante la que llegamos a todos los procesos y mecanismos psicológicos que sustentan la individualidad y no son directamente observables.4

Actividad 1. Busca y escribe dos definiciones del concepto "personalidad", una definición etimológica y otra, desde la perspectiva de la Psicología.

Algunos enlaces para consultar:

«Personalidad» es un conjunto dinámico y organizado de características que posee una persona que influye de forma única en su entorno, cogniciones, emociones, motivaciones y comportamientos en diversas situaciones. La palabra «personalidad» tiene su origen en la persona latina, que significa máscara.

Lo que diferencia a una persona de otra, lo que el hombre realmente es, el sí mismo, lo que distingue a un individuo de todos los demás y de «todo» lo demás. Son muchas las definiciones que, desde diversas teorías, intentan expresar los rasgos esenciales de la personalidad; todas son parciales y todas suponen perspectivas distintas. La casi totalidad de ellas supone, no obstante, que en la personalidad entran dos clases de componentes que se integran en un todo: los elementos biológicos (morfológicos y fisiológicos) y los psicológicos (intelectuales, apetitivos, afectivos y morales), que se configuran de una manera característica y exclusiva en cada individuo y se manifiestan en su conducta habitual.

Definimos personalidad como el conjunto de características que definen a una persona y que la diferencian de las demás. Más técnicamente, la personalidad es una organización dinámica e integradora de los componentes psicológicos y biológicos del individuo humano, tanto en sus características diferenciales permanentes como en sus propias modalidades de comportamiento. Estas características son patrones referentes a sus sentimientos, actitudes, hábitos y conductas. Es decir, sentimientos, emociones, motivaciones y pensamientos, pero también formas de comportamiento y posicionamientos personales ante la vida. La personalidad es pues la forma externa donde se hace patente lo que pensamos, lo que sentimos, lo que hacemos y la forma en que entendemos la realidad. Es la vestimenta externa (y en parte también interna) del yo

 3. Definición etimológica, general e histórica

Personalidad5 (del latín, persona, máscara teatral)

Lo que diferencia a una persona de otra, lo que el hombre realmente es, el sí mismo, lo que distingue a un individuo de todos los demás y de «todo» lo demás. Son muchas las definiciones que, desde diversas teorías, intentan expresar los rasgos esenciales de la personalidad; todas son parciales y todas suponen perspectivas distintas. La casi totalidad de ellas supone, no obstante, que en la personalidad entran dos clases de componentes que se integran en un todo: los elementos biológicos (morfológicos y fisiológicos) y los psicológicos (intelectuales, apetitivos, afectivos y morales), que se configuran de una manera característica y exclusiva en cada individuo y se manifiestan en su conducta habitual.
G Allport

Las teorías de la personalidad han proliferado a partir de los años treinta; ya Gordon W. Allport, el gran teórico de la psicología de la personalidad, se refirió, en su tiempo, a más de 50 maneras de entender la personalidad, que él define como «la organización dinámica, en el interior del individuo, de los sistemas psicofísicos (variables psicológicas) que determinan su peculiar adaptación al ambiente», o como dijo posteriormente: «que determinan su conducta y pensamiento característicos».

Las primeras teorías se denominan constitucionalistas, porque se basan en la relación que se establece entre la constitución física de las personas y las características psicológicas. La primera de ellas históricamente, formulada por Hipócrates y Galeno, es la teoría de los cuatro humores (sangre, flema, bilis y atrabilis), provenientes de los cuatro elementos presocráticos (tierra, agua, aire y fuego), que daban fundamento a cuatro tipos de temperamentos (sanguíneo, flemático, colérico y melancólico). Los tipos hipocráticos han estado vigentes durante mucho tiempo y ni la psicología moderna los ha desechado. En la época actual, Kretschmer y Sheldon han renovado las teorías constitucionalistas adoptando, el primero de ellos, tres tipos morfológicos: leptosómico, pícnico y atlético, que se asocian a tres temperamentos: esquizotímico, ciclotímico y baricinético. Sheldon, a su vez, distingue tres componentes morfológicos primarios: endomorfismo, mesomorfismo y ectomorfismo, que determinan el somatipo; a ellos corresponden tres grupos de características psicológicas centradas, respectivamente, en la viscerotonía, la somatotonía y la cerebrotonía.

Las teorías psicodinámicas siguen el modelo psicoanalítico de Freud, que de alguna forma se ha difundido y universalizado en todo el ámbito cultural. Parte de la estructuración de la personalidad según tres instancias o niveles, yo, super yo y ello, que suponen tres tipos o niveles de procesos psíquicos que interaccionan entre sí según los principios y supuestos del psicoanálisis. Esta estructuración tripartita recuerda, y de alguna manera se funda en ella, la división en tres del alma en Platón y Aristóteles, a modo de tres principios vitales, dotados cada uno de ellos de su finalidad y su virtud propia. Tanto los seguidores del psicoanálisis freudiano, como sus críticos, han enriquecido con el tiempo la aportación de Freud a la teoría de la personalidad. Su hija, Anna Freud, añade los mecanismos de defensa del yo, y Erik Erikson destaca la importancia del ambiente social en la configuración de la personalidad. Adler y Jung, discípulos primero de Freud, luego psicólogos independientes, proponen sus propias teorías, basada la del primero en el concepto del «complejo de inferioridad» y, la del segundo, en el del «inconsciente colectivo»; Jung además introduce los términos introversión y extraversión y los tipos correspondientes.

En el seno de la psicología experimental se han desarrollado, contra un supuesto carácter no científico del psicoanálisis y en la misma línea de crítica del conductismo contra toda interiorización de entidades psicológicas, diversas teorías multifactoriales de la personalidad o simplemente «teorías factoriales de la personalidad». Parten del supuesto del llamado «análisis factorial», según el cual deben someterse a experimentación todas las variables que pueden explicar un fenómeno psicológico. Por lo mismo, postulan que también la personalidad humana está constituida por múltiples factores, que se polarizan en torno a los dos ejes de extraversión/introversión. La teoría propuesta por Cattell es una de las más conocidas. Según Cattell, la personalidad se compone de rasgos psíquicos (o factores), hasta 36, con base biológica que determinan la conducta de una persona, que resulta predecible, si se conoce su personalidad. Se dividen en rasgos de origen (estables) y rasgos de superficie (inestables), rasgos únicos (propios) y rasgos comunes (no exclusivos de un individuo). Todo rasgo se divide a su vez en otros rasgos de capacidad, temperamento y dinámico, y todo rasgo dinámico se divide en ergs (instintos) y metaergs (intereses, actitudes y sentimientos). Los instrumentos para medir los rasgos o sus componentes son los llamados datos L, Q y T. Datos L (del inglés Life records) son los datos biográficos, aportados por un observador; los datos Q (del inglés questionary data) representan la autoevaluación del individuo mediante cuestionarios; y datos T (del inglés test data), datos objetivos obtenidos de tests. El test 16 PF (test de Cattell) mide todos estos factores. Las teorías factoriales, ésta y la de H.J. Eysenck o de J.B. Guilford, se basan en mediciones y análisis matemáticos de los «factores» de personalidad mediante cuestionarios de personalidad; el problema que se suscita al respecto es si tales factores tienen verdadera existencia psíquica, o si son más bien sólo constructos metodológicos.

Las aportaciones de Henry Murray y Gordon W. Allport, ambos psicólogos americanos críticos de Freud, pero influidos por el psicoanálisis, son importantes. Murray, inventor del término «personología», que define como la ciencia de las personalidades individuales como un todo, construye una teoría de la motivación basada en los conceptos de «necesidad» (need), o impulso, sustitutivo de las pulsiones de Freud, y «presión» (presses), estímulo, o efecto de la situación sobre el organismo; la combinación de una necesidad y una presión es un tema, esto es, un episodio de la vida de un individuo: un individuo actúa porque siente una necesidad que una situación externa puede acentuar aún más; la sucesión de estas acciones o temas configura la personalidad del individuo, en forma de huellas mentales estables. Las necesidades las divide Murray en «viscerogénicas» (primarias) y «psicogénicas» (secundarias). Para medirlas creó el test proyectivo de apercepción temática (Thematic Apperception Test : TAT).

G.W. Allport, discípulo de W. Stern, construye su teoría de la personalidad en torno de los conceptos de los rasgos y la autonomía funcional. A los rasgos llama también «sistemas psicofísicos», y son los factores o las variables que constituyen la personalidad; son congénitos o adquiridos, comunes o individuales, y de su integración en un todo surge el proprium, parte fundamental de la personalidad. La autonomía funcional la define como un sistema de motivos en los adultos, que depende de sistemas de motivos anteriores, pero que funciona independientemente de ellos; las actitudes, los intereses y los sentimientos dependen de ella. Por esto Allport considera a la personalidad no como algo estable, sino como algo dinámico y en transformación.

Actividad 2: Haz un mapa conceptual del texto.

Actividad 3: Elabora una ficha de cada una de las corrientes psicológicas nombrada en el texto anterior, indicando: Nombre de la teoría, tipos de personalitat que propone y discípulos/as (con sus aportaciones más importantes).

 4. Trastornos de la personalidad

Actividad 4: Lee el texto reproducido a continuación y describe cada uno de los transtornos de la personalitat con dos o tres líneas.

Los trastornos de personalidad son un grupo de afecciones en las que los individuos muestran patrones de pensamiento, percepción, sentimiento y comportamiento de larga duración que difieren de lo que la sociedad considera normal.

Su manera de actuar y de pensar, y sus creencias distorsionadas acerca de los demás, pueden provocar un comportamiento extraño, pudiendo ser muy molesto para otras personas.

¿Qué son los Trastornos de Personalidad?

Estos individuos suelen tener problemas en distintas áreas de la vida, incluyendo el funcionamiento social y laboral, y suelen tener habilidades de afrontamiento pobres y dificultades para formar relaciones sanas. Los trastornos de personalidad suelen surgir en la adolescencia y continúan en la edad adulta. Pueden ser leves, moderados o graves, y es posible que estas personas puedan tener períodos de remisión en el que funcionan relativamente bien.

A pesar de que las causas no están del todo claras, los trastornos de la personalidad pueden estar asociados a factores genéticos y ambientales. Respecto a estos últimos, las experiencias de angustia, estrés o miedo durante la infancia, así como el maltrato, el abuso o la negligencia emocional, pueden causar futuro desarrollo de dichos trastornos.

Tipos de Trastornos de Personalidad

Los distintos tipos de personalidad se agrupan en tres grandes grupos o “clusters”.

  • Grupo A: Extraños, excéntricos. Introvertidos y ausencia relaciones próximas.
  • Grupo B: Impulsivos, emocionales, llamativos, extravertidos y social y emocionalmente inestables
  • Grupo C: Ansiosos, temerosos y con presencia de conflictos interpersonales e intrapsíquicos.

Trastornos de Personalidad del Grupo A

1. Trastorno Paranoide de la Personalidad

El trastorno de personalidad paranoide se caracteriza por una desconfianza generalizada hacia los demás, incluyendo amigos e incluso la familia y la pareja. Como resultado, la persona se siente vigilada y bajo sospecha, y está constantemente buscando pistas que validen sus teorías conspiratorias. Este tipo de personalidad es el de una persona extremadamente sensible a los reveses, y fácilmente siente vergüenza y humillación. Tiende a aislarse de los demás y a destruir relaciones cercanas.

2. Trastorno Esquizoide

El trastorno esquizoide de la personalidad se caracteriza porque los individuos que padecen esta condición se aíslan y evitan las actividades sociales y las relaciones interpersonales. Estos individuos organizan sus vidas de manera que evitan el contacto con otras personas. Por tanto, no desean ni disfrutan las relaciones cercanas, eligen trabajos y actividades solitarias y muestra frialdad emocional.

3. Trastorno Esquizotípico

El trastorno esquizotípico se caracteriza por rarezas en la apariencia, el comportamiento y el habla; por experiencias perceptivas inusuales, y anomalías en la manera de pensar, que se asemejan a los observados en la esquizofrenia.

Los esquizotípicos se aíslan porque poseen de un afecto inapropiado y ansiedad social. Suelen tener pensamiento mágico y se caracterizan por ser supersticiosos. En ocasiones pueden creer que poseen superpoderes o que han sido víctimas experiencias paranormales o con extraterrestres. Tienen problemas para relacionarse por su frialdad y porque se muestran distantes.

Trastornos de Personalidad del Grupo B

4. Trastorno Antisocial

La persona que sufre este trastorno de la personalidad llamado trastorno antisocial no tiene en cuenta las normas y obligaciones sociales, es agresiva, actúa de manera impulsiva, carece de sentimiento de culpa, y parece no aprender de la experiencia.

En muchos casos, puede no tener dificultad para relacionarse, e incluso puede parecer superficialmente encantador (por eso se conoce como “psicópata con encanto”’). Ahora bien, sus relaciones no suelen durar mucho. Este tipo de trastorno de personalidad está estrechamente relacionado con la conducta criminal.

5. Trastorno Límite de Personalidad

Las personas con trastorno límite de la personalidad o borderline a menudo se sienten vacías y abandonadas, y pueden tener dificultades para hacer frente a los acontecimientos estresantes. Tienen una personalidad débil y cambiante, y dudan de todo. Pueden pasar de momentos de calma a momentos de ira, ansiedad o desesperación en solo unos segundos.. Estas personas viven sus emociones al máximo, y sus relaciones amorosas son intensas, porque idolatran a la otra persona.

La sintomatología se caracteriza por ira intensa e incapacidad de controlarla, esfuerzos frenéticos por evitar el abandono, real o imaginario, alternancia entre extremos de idealización y devaluación en las relaciones interpersonales, autoimagen marcadamente inestable, y sentimientos crónicos de vacío. En ocasiones estos individuos pueden tener episodios de paranoia, y tienden a involucrarse en conductas de riesgo, tales como sexo sin protección, consumo excesivo de alcohol, y el juego.

6. Trastorno Histriónico de la Personalidad

Las personas afectadas por el trastorno histriónico de la personalidad tienen una baja autoestima y buscan llamar la atención de otras personas dramatizando o jugando un papel, son emocionalmente muy sensibles en un intento de ser escuchados y vistos. Por tanto, estos individuos prestan excesiva atención al cuidado de su apariencia y se comportan de una manera demasiado encantadora y seductora. Tienen baja tolerancia a la frustración y buscan continuamente la aprobación de los demás.

Su vida se convierte en un círculo vicioso que puede afianzarse, pues si se sienten rechazados, más histriónicos se vuelven; y cuanto más histriónicos se vuelven, más rechazados se sienten.

7. Trastorno de Personalidad Narcisista

Las personas con trastorno de personalidad narcisista creen que son más importantes que los demás. Tienden a exagerar sus logros y pueden presumir de su atractivo o el éxito constantemente. Sienten una profunda necesidad de admiración, pero carecen de empatía por otras personas. Además de su comportamiento egocéntrico, también se caracterizan por ser personas muy rencorosas, y suelen mantener actitudes de resentimiento y venganza hacia los demás.

Trastornos de Personalidad del Grupo C

8. Trastorno de la Personalidad por Evitación

Las personas con este tipo de trastorno suelen experimentar sentimientos de inferioridad. Por lo general viven pendientes de las crítica de los demás y evitan participar en nuevas actividades o hacer nuevos amigos porque se consideran socialmente ineptos y poco atractivos. Viven con un miedo constante a ser avergonzados o rechazados.

Este trastorno de personalidad está fuertemente asociado con un trastornos de ansiedad, y puede tener su origen en el rechazo por parte de los padres o compañeros de infancia.

9. Trastorno de Personalidad Dependiente

En el trastorno de personalidad dependiente, los individuos que sufren esta condición dependen de otras personas para satisfacer sus necesidades emocionales y físicas. Son incapaces de tomar decisiones por sí solos y, por lo general, evitan estar solos, pudiendo ser propensos a tolerar el abuso físico y verbal.

10. Trastorno de Personalidad Obsesivo-Compulsivo

Las personas con trastorno de personalidad obsesivo-compulsivo suelen ser personas muy disciplinadas, con una imperiosa necesidad para la orden, y se adhieren fuertemente a las normas y reglamentos. Se caracterizan por ser rígidas, perfeccionistas, rumiadoras, moralistas, inflexibles e indecisas. Se sienten muy incómodas cuando no logran la perfección.6


Notas

1 Cfr. psicología de la personalidad en Wikipedia

2 Cfr. psicología de la personalidad en Wikipedia

3 Cfr. psicología de la personalidad en Wikipedia

5 Cfr. Personalidad en Encyclopaedia Herder

6 Cfr. Los 10 tipos de Trastornos de Personalidad en la web Psicología y Mente