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Metafísica

Más allá de la física

por filosofem | 02/10/2016


Versió en Català: Metafísica


Aproximación conceptual

La metafísica (del latín metaphysica, y éste del griego μετὰ φυσική, «más allá de la física») investiga la naturaleza, estructura, composición y principios últimos de la realidad. Pretende conocer qué son las cosas y por qué son como son. Tres de las preguntas fundamentales de la metafísica son:

  • ¿Qué es el ser?
  • ¿Qué es el que hay?
  • ¿Por qué hay algo, y no más bien nada?

El término metafísica es el título de una obra de Aristóteles compuesta por catorce libros, independientes entre sí, que se ocupan de varios temas generales de la filosofía. Fue Andrónico de Rodas (s. -I), quién les puso ese título. Andrónico ordenó estos libros detrás de los ocho libros sobre física y los denominó metafísica (tà metà ta physika, lo que está más allá de la física). De ahí surgió el concepto «metafísica» como las explicaciones sobre la natura o lo que viene después de la física’, entendiendo física en su acepción antigua que se refería al estudio de la phýsis, es decir, de la naturaleza y sus fenómenos, no limitados al plano material necesariamente.

Algunos de los conceptos principales de la metafísica son: ser, nada, existencia, esencia, mundo, espacio, tiempo, mente, Dios, libertad, cambio, causalidad y fin.

Algunos de los problemas más importantes de la metafísica son el problema de los universales, el problema de la estructura categorial del mundo y los problemas ligados al espacio y el tiempo. [1]

Tradicionalmente la metafísica se divide en dos ramas:

  • Metafísica general (metaphysica generālis): pregunta por las categorías más generales del ser y por eso también es llamada «filosofía fundamental». Se ocupa de qué son las cosas, las propiedades y los procesos, según su esencia y en qué relación están entre sí. En tanto se ocupa de lo que hay, se conoce como ontología.
  • Metafísica especial (metaphysica speciālis), que se divide en:
    • La teología natural (también llamada teología filosófica o teología racional) estudia a Dios a través de métodos racionales (es decir, sin recurrir al misticismo o a la fe).
    • La psicología racional: (también llamada filosofía del hombre, psicología metafísica o psicología filosófica) se ocupa del alma o mente del hombre.
    • La cosmología racional: investiga el mundo en general. En tanto disciplina de la estructuración del mundo material como un sistema natural de sustancias físicas, ya desde la antigüedad se solía cruzar con la filosofía de la naturaleza.

La metafísica puede proceder de distintas maneras:

  • Es especulativa, cuando parte de un principio supremo, a partir del cual va interpretando la totalidad de la realidad. Un principio de este tipo podría ser la idea, Dios, el ser, la mónada, el espíritu universal, o la voluntad.
  • Es inductiva, en su intento de consolidar de manera unificada los resultados asociados a todas las ciencias particulares, configurando una imagen metafísica del mundo.
  • Es reduccionista (ni empírico-inductiva, ni especulativa-deductiva), cuando se la entiende como un mero constructo especulativo a base de presupuestos de los cuales los seres humanos siempre han tenido que partir para poder llegar a conocer y actuar.

Breve historia del concepto

Filosofía Antigua

Parménides de Elea (siglo VI-V aC)

Parménides está considerado el fundador de la ontología. Es el primero en establecer el ser como objeto de estudio de la filosofía. En su Poema, concibió la filosofía como un discurso o "camino" cuyo recorrido está fijado por unos principios ontológicos absolutos ( el ser es, la nada no es, es lo mismo pensar y ser) que determinan tanto las características esenciales del ser (ingénito e imperecedero, inmóvil, indivisible, homogéneo, esférico, uno), como las condiciones a las que se debe ajustar cualquier interpretación de las cosas que tenga en cuenta la variedad de sus aspectos.

Aristóteles (s. -IV)

La metafísica, en Aristóteles, es la ciencia teórica de los primeros principios y las primeras causas. Es la ciencia que indaga sobre el ser en cuanto que ser e investiga sobre los entes eternos e inmateriales (motor inmóvil). Este tipo de indagaciones las denominó Aristóteles "filosofía primera" o sabiduría. La sustancia es en Aristóteles la forma privilegiada de ser, por lo que el objeto de estudio de la metafísica será la sustancia.

Hay una ciencia que estudia lo que es, en tanto que algo que es, y los atributos que, por sí mismo, le pertenecen. Esta ciencia, por lo demás, no se identifica con ninguna de las denominadas particulares. Ninguna de las otras [ciencias], en efecto, se ocupa universalmente de lo que es, en tanto que algo que es, sino que tras seccionar de ello una parte, estudia los accidentes de ésta: así, por ejemplo, las ciencias matemáticas.

Y puesto que buscamos los principios y las causas supremas, es evidente que éstas han de serlo necesariamente de alguna naturaleza por sí misma. Y, ciertamente, si también buscaban estos principios quienes buscaban los elementos de las cosas que son, también los elementos tenían que ser necesariamente elementos de lo que es, no accidentalmente, sino en tanto que algo que es. De ahí que también nosotros hayamos de alcanzar las causas primeras de lo que es, en tanto que algo que es. (Metafísica, IV, 1, 1003a.)

Filosofía Medieval

En la Edad Media (ss. IV-XIV) tuvo lugar el debate sobre las relaciones entre la metafísica y la teología. En este debate, hubo acuerdo en que la metafísica es una "filosofía primera", pero respecto de qué relaciones debían mantener, hubo divergencias.

Para Tomás de Aquino (s. XIII), la metafísica es una filosofía primera cuyo objeto es el estudio de las primeras causas. Y la causa primera es Dios. La metafísica trata del ser, que es "convertible" con la verdad. Y la fuente de toda verdad es Dios. Por lo tanto, el objeto de estudio de la metafísica es Dios. En Tomás de Aquino, la metafísica tiene un contenido teológico y se encuentra subordinada a la teología.

Para Duns Scoto (s. XIII), la metafísica es una ciencia del ser en cuanto que ente común, en cuanto que sustancia. La Metafísica es previa a la teología, porque al ser la ciencia del ser, el conocimiento de este último será fundamento del conocimiento del ser infinito.

Guillermo de Ockham (s.XIV), separa la metafísica de la teología. La metafísica no es ni ciencia de Dios, ni ciencia del ser. Es una metafísica particularista, en el sentido en que sólo admite la existencia de objetos particulares y concreto, y que son fácilmente perceptibles. Para Ockham sólo existe lo particular, lo concreto. Lo real no radica en las esencias, en los universales, y tampoco en nuestros conceptos mentales: solo lo particular es real, la cosa concreta es la única existente.

Veamos este vídeo sobre Guillermo de Ockham

Filosofía Moderna (ss. XV-XVIII)

En la modernidad, el concepto de ser, como núcleo central de la metafísica, fue desplazado por el concepto de substancia. El esquema categorial quedó reducido a tres categorías fundamentales: substancia, atributos y modos. Hubo diferentes maneras de entender la metafísica, incluso la que afirmaba que no es una ciencia ni podrá serlo nunca.

Francis Bacon (s. XVI) consideraba la la metafísica como la ciencia de las causas formales y finales, a diferencia de la física, que es la ciencia de las causas materiales y eficientes.

Para Descartes (s. XVII), la metafísica es una prima philosophia que trata cuestiones como "la existencia de Dios y la distinción real entre el alma y el cuerpo del hombre". La metafísica es posible como ciencia solamente cuando se apoya en una verdad indubitable y absolutamente cierta, por medio de la cual pueden alcanzarse las "verdades eternas". Para Descartes, esa verdad fue el cogito, ergo sum (pienso, luego existo).

Hume (s.XVIII) rechaza la posibilidad del conocimiento metafísico y, en general, de toda realidad estimada trascendente. La afirmación de que todo conocimiento es o conocimiento de hechos o conocimiento de "relaciones de ideas" deja fuera el conocimiento de cualquier objeto "metafísico"; no hay metafísica, porque no hay objeto del que pueda ocuparse.

Durante el siglo XVIII, el creciente valor que adquiere el saber de las "ciencias positivas" o "ciencias particulares" con respecto a la metafísica, reavivó el debate en torno a dos cuestiones: a ) ¿Es la metafísica posible como ciencia?; b) ¿de qué se ocupa?

Kant quiso fundamentar la metafísica de un modo definitivo, con el fin de que dejara de ser lo que había sido hasta ahora: un "tanteo" (Herrumtappen). Hay que refundarla para que "llegue a convertirse en ciencia" y para ello Kant realizará una crítica de las límites de la razón. Kant somete a la metafísica al tribunal de la crítica y muestra que no hay posibilidad de juicios sintéticos a priori en metafísica, por tanto, niega su posibilidad como ciencia teórica. De ahí el paso a la "razón práctica", en la que parece darse la metafísica no como una ciencia, sino como una realidad moral. Pero esta posición no es satisfactoria si se quiere convertir la metafísica en ciencia.

Filosofía Contemporánea (ss XIX-XXI)

En el siglo XIX, el idealismo alemán no niega en ningún momento la posibilidad de la metafísica. Sin embargo, desde que se acentúa la necesidad de atenerse a un saber positivo, la metafísica fue sometida a una crítica constante. Para Augusto Comte, la metafísica es un modo de "conocer" propio de una "época de la humanidad", destinada a ser superada por la época positiva.

A finales del siglo XIX y a comienzos del siglo XX surgen varias tendencias anti-positivistas (neokantismo, espiritualismo) que revalorizaban la metafísica "desde dentro", es decir, desde el interior de un saber positivo. La rehabilitación que hace Henri Bergson (1859-1941) de la metafísica supone la posibilidad de una aprehensión intuitiva e inmediata de lo real, que la ciencia descompone y mecaniza. Wilhelm Dilthey (1833-1911) tiende a transformar la metafísica en una "concepción del mundo", a la vez inevitable e indemostrable. En José Ortega y Gasset (1883-1955), la metafísica no es propiamente una ciencia, porque es "saber de la realidad radical", es el saber dentro del cual se dan los demás saberes (sin que éstos, por lo demás, se deriven necesariamente de aquel, ya que no es lo mismo "basarse en" que "estar fundado o radicado en"). En Martin Heidegger, el concepto de ser no es comparable al concepto de ser "tradicional". La metafísica occidental piensa el ser del ente, pero no piensa la diferencia entre los dos. La metafísica no pregunta por la verdad misma del ser, por lo tanto, tampoco se pregunta de qué modo pertenece la esencia del hombre a la verdad del ser. No se advierte pues la diferencia ontológica entre el ser y el ente. En segundo lugar, tampoco puede la metafísica occidental comprender la verdad de ser y por lo tanto triunfa el subjetivismo. Las consecuencias del olvido del ser, transforman a los entes en "objetos" para el "sujeto" humano, que ya no aspirará a humanizarlos sino a dominarlos. Se impone así una interpretación técnica del pensar, una razón técnica en la que los entes ya ni siquiera son objetos sino tan solo "material de trabajo". Heidegger no responde qué es el ser, para él, la pregunta importante es otra: ¿cuáles fueron las consecuencias del olvido del ser?

En el siglo XX, hay corrientes de carácter declaradamente metafísico o que reconocen que lo que se hace en filosofía primariamente es un pensar de algún modo"metafísico", como el existencialismo y el vitalismo; y otras, que consideran la metafísica como una pseudo-ciencia, como el pragmatismo, el marxismo y en particular el positivismo lógico. El positivismo lógico ha adoptado una posición análoga a la de Hume y le ha agregado consideraciones de carácter "lingüístico". Ha mantenido que la metafísica surge únicamente como consecuencia de las ilusiones en que nos envuelve el lenguaje. Las proposiciones metafísicas no son ni verdaderas ni falsas: simplemente, carecen de sentido. La metafísica no es, pues, posible, porque no hay "lenguaje metafísico". La metafísica es, en suma, "un abuso del lenguaje". P. F. Strawson (1919-2006) ha distinguido entre una metafísica revisionaria o especulativa y una metafísica descriptiva. La metafísica revisionaria (cultivada, bien que no sin consideraciones de tipo descriptivo por Descartes, Leibniz y Berkeley, entre otros) es la que se propone erigir la mejor estructura conceptual posible para la comprensión y explicación de lo real y de sus diversas formas. La metafísica descriptiva (cultivada, aunque no sin intenciones de tipo revisionario, por Aristóteles y Kant, entre otros) es la que describe "la estructura efectiva de nuestro pensamiento acerca del mundo". Según Strawson, la metafísica revisionaria crea productos conceptuales de interés permanente, pero se halla al servicio de la metafísica descriptiva. Esta última es parecida al "análisis conceptual" en el sentido de la escuela de Oxford, si bien difiere de él por su alcance y generalidad.

Una de las conclusiones que se desprende de estos debates sobre la posibilidad de la metafísica como ciencia, es que en todos los casos la metafísica parece ser, como decía Aristóteles, el saber que se busca, ζητούμενη έχιστήμε. En un sentido radical de esta expresión, la metafísica parece ser "lo buscado", y, además, lo buscado mediante un "tanteo". El "tanteo" del que hablaba, y que deploraba, Kant, puede muy bien ser una condición propia de toda investigación metafísica, incluyendo la investigación de la naturaleza de la metafísica. No parece ser una condición que podrá desaparecer un día, cuando la metafísica se convierta en "ciencia".

Notas

[1Sacado de Wikipèdia


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