Ètica i Filosofia en Secundària


Metafísica

Más allá de la física

por filosofem | 02/10/2016


Versió en Català: Metafísica


1. Aproximación conceptual

La metafísica (del latín metaphysica, y éste del griego μετὰ φυσική, «más allá de la física») investiga la naturaleza, estructura, composición y principios últimos de la realidad. Pretende conocer qué son las cosas y por qué son como son. Tres de las preguntas fundamentales de la metafísica son:

  • ¿Qué es el ser?
  • ¿Qué es el que hay?
  • ¿Por qué hay algo, y no más bien nada?

El término metafísica es el título de una obra de Aristóteles compuesta por catorce libros, independientes entre sí, que se ocupan de varios temas generales de la filosofía. Fue Andrónico de Rodas (s. -I), quién les puso ese título. Andrónico ordenó estos libros detrás de los ocho libros sobre física y los denominó metafísica (tà metà ta physika, lo que está más allá de la física). De ahí surgió el concepto «metafísica» como las explicaciones sobre la natura o lo que viene después de la física’, entendiendo física en su acepción antigua que se refería al estudio de la phýsis, es decir, de la naturaleza y sus fenómenos, no limitados al plano material necesariamente.

Algunos de los conceptos principales de la metafísica son: ser, nada, existencia, esencia, mundo, espacio, tiempo, mente, Dios, libertad, cambio, causalidad y fin.

Actividad 1. Vocabulario: ser, nada, existencia, esencia, mundo, espacio, tiempo, mente, Dios, libertad, cambio, causalidad y fin.

Algunos de los problemas [filosóficos] más importantes de la metafísica son el problema de los universales, el problema de la estructura categorial del mundo y los problemas ligados al espacio y el tiempo. [1]

Tradicionalmente la metafísica se divide en dos ramas:

  • Metafísica general (metaphysica generālis): pregunta por las categorías más generales del ser y por eso también es llamada «filosofía fundamental». Se ocupa de qué son las cosas, las propiedades y los procesos, según su esencia y en qué relación tienen entre sí. En tanto que se ocupa de lo que hay, se conoce como ontología.
  • Metafísica especial (metaphysica speciālis), que se divide en:
    • La teología natural (también llamada teología filosófica o teología racional) estudia a Dios a través de métodos racionales (es decir, sin recurrir al misticismo o a la fe).
    • La psicología racional: (también llamada filosofía del hombre, psicología metafísica o psicología filosófica) se ocupa del alma o mente del hombre.
    • La cosmología racional: investiga el mundo en general. En tanto disciplina de la estructuración del mundo material como un sistema natural de sustancias físicas, ya desde la antigüedad se solía cruzar con la filosofía de la naturaleza.

En cuanto al método de investigación, la metafísica puede proceder de distintas maneras:

  • Es especulativa, cuando parte de un principio supremo, a partir del cual va interpretando la totalidad de la realidad. Un principio de este tipo podría ser la idea, Dios, el ser, la mónada, el espíritu universal, o la voluntad.
  • Es inductiva, en su intento de consolidar de manera unificada los resultados asociados a todas las ciencias particulares, configurando una imagen metafísica del mundo.
  • Es reduccionista (ni empírico-inductiva, ni especulativa-deductiva), cuando se la entiende como un mero constructo especulativo a base de presupuestos de los cuales los seres humanos siempre han tenido que partir para poder llegar a conocer y actuar.

Actividad 2: Haz un mapa conceptual del epígrafe 1

2. Breve historia del concepto

2.1 Filosofía Antigua

Parménides de Elea (s. -VI) es considerado el fundador de la ontología porque fue el primero en establecer el ser como objeto de estudio de la filosofía. En su Poema, concibió la filosofía como un discurso o "camino" cuyo recorrido está fijado por unos principios ontológicos absolutos ( el ser es, la nada no es, es lo mismo pensar y ser) que determinan tanto las características esenciales del ser (ingénito e imperecedero, inmóvil, indivisible, homogéneo, esférico, uno), como las condiciones a las que se debe ajustar cualquier interpretación de las cosas que tenga en cuenta la variedad de sus aspectos.

Para Aristóteles (s. -IV) la metafísica es la ciencia teórica de los primeros principios y las primeras causas. Es la ciencia que indaga sobre el ser en cuanto que ser e investiga sobre los entes eternos e inmateriales (motor inmóvil). Este tipo de indagaciones las denominó Aristóteles "filosofía primera" o sabiduría. La sustancia es en Aristóteles la forma privilegiada de ser, por lo que el objeto de estudio de la metafísica aristotélica será la sustancia.

Hay una ciencia que estudia lo que es, en tanto que algo es, y los atributos que, por sí mismo, le pertenecen. Esta ciencia, por lo demás, no se identifica con ninguna de las denominadas particulares. Ninguna de las otras [ciencias], en efecto, se ocupa universalmente de lo que es, en tanto que es, sino que tras seccionar de ello una parte, estudia los accidentes de ésta: así, por ejemplo, las ciencias matemáticas.

Y puesto que buscamos los principios y las causas supremas, es evidente que éstas han de serlo necesariamente de alguna naturaleza por sí misma. Y, ciertamente, si también buscaban estos principios quienes buscaban los elementos de las cosas que son, también los elementos tenían que ser necesariamente elementos de lo que es, no accidentalmente, sino en tanto que algo que es. De ahí que también nosotros hayamos de alcanzar las causas primeras de lo que es, en tanto que algo que es. (Metafísica, IV, 1, 1003a.)

Sobre la metafísica de Aristóteles podemos ver este vídeo

2.2 Filosofía Medieval

En la Edad Media (ss. IV-XIV) tuvo lugar el debate sobre las relaciones entre la metafísica y la teología. En este debate, hubo acuerdo en que la metafísica es una "filosofía primera", pero respecto de qué relaciones debían mantener, hubo divergencias.

Para Agustín de Hipona (s. IV) "No hay una distinción clara entre razón y fe [...], lo que marcará el discurrir de todo su pensamiento. Existe una sola verdad, la revelada por la religión, y la razón puede contribuir a conocerla mejor. ’Cree para comprender’, nos dice, en una clara expresión de predominio de la fe; sin la creencia en los dogmas de la fe no podremos llegar a comprender la verdad, Dios y todo lo creado por Dios (la sabiduría de los antiguos no sería para él más que ignorancia); ’comprende para creer’, en clara alusión al papel subsidiario, pero necesario, de la razón como instrumento de aclaración de la fe: la fe puede y debe apoyarse en el discurso racional ya que, correctamente utilizado, no puede estar en desacuerdo con la fe, afianzando el valor de ésta." [2]

Para Avicena (Abu-Alí at-Hussayn ibn Abdullah ibn Sina, s. XI) el fin de la filosofía es «informar acerca de las verdades de todas las cosas en la medida de lo posible al hombre». Y continúa: «las cosas existentes, o bien existen sin depender de nuestra voluntad ni de nuestra actividad, o bien existen por nuestra voluntad y actividad. Al conocimiento de las cosas que pertenecen a la primera división se le llama filosofía teórica; al conocimiento de las cosas que pertenecen a la segunda división se le llama filosofía práctica. El fin de la filosofía teórica es perfeccionar al alma por el mero conocer; el fin de la filosofía práctica es perfeccionar al alma, no por el mero conocer, sino conocer lo que hay que hacer y hacerlo. Por tanto, el fin de la teórica es la adquisición de una opinión que no es práctica, mientras que el fin de la práctica es conocer una opinión que es práctica». [3]

Avicena piensa que la Filosofía primera es la ciencia más noble y elevada de todas, y ésta comprende la Metafísica y la Teología, teniendo ambas como tema capital el ser. [4]

La ciencia más noble se dedica, en efecto, al estudio del ser y, concretamente, del Ser supremo que es Dios. En este sentido, la Teología tiene un papel definitivo porque se encarga de estudiar al Ser absolutamente necesario, trascendente y causa de todos los demás seres. Existe en Avicena una distinción entre los seres necesarios y los seres contingentes. En otras palabras, uno es el Ser que estudia la Teología (el ser necesario), y otro el que estudia el resto de las ciencias (el ser contingente o creado). Aún cuando se ve la relevancia que tiene la ciencia teológica para Avicena, es pertinente distinguir entre Teología y Metafísica. Ambas forman parte de la Filosofía Primera. Sin embargo, la Metafísica estudia propiamente a la sustancia inmaterial, los primeros principios y el ser en tanto que ser. En este último sentido, coincide completamente con el objeto propio de la Teología que es Dios. Por esta razón, aunque hay cierta diferencia, ambas son muy cercanas. A fin de cuentas, la metafísica y teología se implican y se involucran entre sí porque ambas se ocupan del Ser necesario. [5]

Averroes (s. XII) tenía una concepción clara de la filosofía: ésta debía dedicarse al estudio reflexivo y racional del universo. Por esta vía es imposible, según Averroes, concluir algo contrario a la revelación. Existe una sola verdad y, por tanto, es imposible que exista alguna oposición entre filosofía y religión. Sin embargo, a la verdad podemos acercarnos por vías distintas: la vía suprema, demostrativa y estrictamente racional es la filosófica; las demás, son válidas pero insuficientes si es que deseamos conocer la verdad. [6]

Si bien la filosofía y la religión son distintas, no hay nada en la primera que pueda hacer daño a la segunda. Al contrario, las dos están en perfecta armonía. Han existido algunos conflictos que radican en el modo en que filósofos y teólogos se han expresado, pero en esencia, lo que Averroes defendió fue la unidad de la verdad. El trabajo más interesante a este respecto es el Tratado decisivo sobre la armonía entre la ciencia y la revelación (Kitāb Fasl al-maqāl). El objetivo de Averroes en ese escrito es el siguiente: «(…) examinar, desde el punto de vista del estudio propio de la Ley, si el estudio de la filosofía y de las demás ciencias de la lógica está permitido por la Ley religiosa o prohibido, o mandado como recomendación o como obligatorio». Y la primera observación es que el estudio de la filosofía es obligatorio o está recomendado por la Ley: «Si la tarea de la filosofía no es más que el estudio y la consideración de los seres, en tanto que son pruebas de su Autor, es decir, en tanto que han sido hechos —pues los seres sólo muestran al autor por el conocimiento de su fábrica y cuanto más perfecto sea el conocimiento de su fábrica, tanto más perfecto será el conocimiento del autor—, y si la Ley religiosa invita y exhorta a la consideración de los seres, está claro entonces que lo designado por este nombre, es obligatorio o está recomendado por la Ley religiosa». [7]

Para Tomás de Aquino (s. XIII), la metafísica es una filosofía primera cuyo objeto es el estudio de las primeras causas. Y la causa primera es Dios. La metafísica trata del ser, que es "convertible" con la verdad. Y la fuente de toda verdad es Dios. Por lo tanto, el objeto de estudio de la metafísica es Dios. En Tomás de Aquino, la metafísica tiene un contenido teológico y se encuentra subordinada a la teología.

El gran mérito que se atribuye a Tomás de Aquino es el de haber logrado la mejor síntesis medieval entre razón y fe o entre filosofía y teología. Sus obras son eminentemente teológicas, pero, a diferencia de otros escolásticos, concede, en principio, a la razón su propia autonomía en todas aquellas cosas que no se deban a la revelación. Para expresar esta autonomía y naturalidad de la razón recurre a la filosofía aristotélica como instrumento adecuado y, así, para combatir el averroísmo latino, utiliza sus propias armas: los textos mismos de Aristóteles. En la labor de armonización del aristotelismo con el cristianismo, algunas de las cuestiones que Tomás de Aquino ha de tratar de diferente manera son: Dios primer motor de un mundo eterno, el alma mera forma del cuerpo, la preexistencia de las esencias. [...] La autonomía que atribuye a la razón humana, aun siendo limitada, plantea en principio la posibilidad de una auténtica actividad filosófica independiente de la fe que, no obstante, Tomás de Aquino no llega a desarrollar. [8]

Juan Duns Escoto (s. XIII). El prólogo del Comentario a las Sentencias, en las versiones de la Lectura y de la Ordinatio, contiene una disputa ideal entre el filósofo y el teólogo. Si bien ambos parten de la idea de que el hombre, habiendo sido dotado de naturaleza racional, tiene como fin natural la consecución de una felicidad perfecta, filósofos y teólogos toman dos actitudes totalmente diversas, cuando se trata de determinar cómo alcanzar ese fin. Según Escoto, el filósofo asume como guía la sola razón natural, al punto de excluir a priori cualquier conocimiento de tipo sobrenatural. De esta manera, el filósofo establece que la felicidad debe alcanzarse por vía natural, ya que la naturaleza no hace nada por casualidad ni inútilmente. Por eso, para el filósofo, el hombre encuentra la felicidad perfecta cuando se dedica a la actividad más noble que es capaz de realizar en esta tierra. Dicha actividad consiste en la contemplación de la verdad mediante el ejercicio de las ciencias teóricas, en particular de la metafísica, ciencia que permite al hombre conocer a Dios y a las sustancias separadas. La dimensión sobrenatural, dejada metódicamente de lado por el filósofo, es en cambio el punto de partida del teólogo, que alcanza así, de manera inmediata, una posición ventajosa con respecto al primero. Contando con la luz de la revelación, el teólogo tiene un conocimiento más preciso del verdadero fin del hombre y es consciente de los límites de la razón natural, de los cuales el filósofo, al encontrarse circunscrito por ellos, no puede tener noticia. [9]

Según Escoto la metafísica es una doctrina general del ente y una «ciencia trascendental» (scientia trascendens), de la que la teología natural —que representa su punto más alto— constituye su parte especial. Duns Escoto, por tanto, ha puesto las bases de la distinción moderna entre Metaphysica generalis y Metaphysica specialis. [10]

Guillermo de Ockham (s. XIV) defiende la separación absoluta entre razón y fe. Ambas son facultades distintas, y carece de sentido pretender que existan verdades comunes o que puedan conocer un mismo ámbito de la realidad. Como consecuencia de esta separación entre razón y fe, se rompe también la subordinación de la filosofía a la teología. Ambas son ciencias distintas, y no hay por qué condicionar los resultados de una a la otra. La filosofía comienza así a independizarse del dogma religioso y se le abre la posibilidad de abordar nuevos problemas como la estructura del Universo (Copérnico-Kepler-Galileo) o el movimiento de los cuerpos (Descartes-Newton…), o el mismo funcionamiento del cuerpo humano. A partir de la separación entre razón y fe propuesta por Ockham, ya no será Dios ni los dogmas religiosos el primer objeto de estudio de la razón, sino que ésta podrá centrar su mirada en la naturaleza, y en el ser humano mismo, lo que será una característica esencial en el renacimiento y la modernidad. [11]

Para saber más sobre Guillermo de Ockham, veamos este vídeo

2.3 Filosofía Moderna (ss. XV-XVIII)

En la modernidad, el concepto ’ser’, núcleo central de la metafísica en la filosofía precedente, fue desplazado por el concepto ’substancia’. El esquema categorial quedó reducido a tres categorías fundamentales: substancia, atributos y modos. Hubo diferentes maneras de entender la metafísica, incluso la que afirmaba que no es una ciencia ni podrá serlo nunca. Veamosló.

Francis Bacon (s. XVI-XVII), según Mariano Fazio, en Historia de la filosofía III: Filosofía moderna,

...divide las ciencias según el criterio de las facultades que las cultivan: la memoria es la facultad propia de la historia; la imaginación, de la poesía; mientras que la razón es la facultad de la filosofía.

Para Bacon hay una filosofía primera, que es una suerte de ciencia universal anterior a cualquier división del saber, y que se ocupa de los axiomas más fundamentales y generales. Entre estos, Bacon cita el conocido adagio quae in eodem tertio conveniunt, inter se conveniunt [12], y las nociones fundamentales como el ser y el no-ser.

Después de describir esta filosofía primera, nuestro autor pasa a dividir el saber humano en sus diversas partes, tomando como criterio determinante el objeto material. Así, Bacon habla de la filosofía divina o teología natural, que se ocupa del conocimiento de dios obtenido con la luz de la razón humana. En segundo lugar se coloca la filosofía de la naturaleza, que a su vez se subdividen en especulativa y operativa. Ala primera división pertenecen la metafísica, que estudia las causas formes y finales de las cosas, y la física, que se ocupa de las causas eficientes o naturales.

Para entender qué entiende Bacon por metafísica es necesario tener presente el cambio de contenido de la terminología aristotélica. Para el filósofo inglés, causas formales son las leyes naturales, los principios fijos de las naturalezas materiales. Las causas finales, admitidas teóricamente en la metafísica baconiana, en realidad son dejadas de lado. La célebre e irrespetuosa frase de Bacon no deja lugar a dudas: "la búsqueda de las causas finales es estéril, y como una virgen consagrada a dios no producen nada". Partiendo de estas distinciones, es lícito afirmar que tanto la física como la metafísica se ocupan del mundo material. La metafísica de Francis Bacon no es un saber contemplativo, sino práctico y su objeto se reduce al mundo corpóreo. [13]

Para Descartes (s. XVII), solo hay una ciencia, que tiene ramas interconectadas. Bajo el título general de ’Filosofía’, incluyó no solo la Metafísica sino también la Física o Filosofía Natural. Esta se relacionaba con la primera como el tronco de un árbol se relaciona con sus raíces. Y las ramas de este tronco serían las otras ciencias (las principales eran: la medicina, la mecánica y la moral). Así pues, el árbol de la ciencia estaba formado por:

  • La Metafísica (los raíces del árbol, según su analogía) es una prima philosophia que contiene los principios del conocimiento. Descartes sostiene que la metafísica es posible como ciencia cuando se apoya en una verdad indudable y absolutamente cierta, que permita conseguir las otras "verdades eternas". Para Descartes, esta verdad fue el cogito, ergo sum (pienso, luego existo). Así, pues, el punto de partida de la Metafísica es la existencia intuitivamente aprehendida del yo finito y, a partir de ésta, establece el criterio de verdad, la existencia de dios y la existencia del mundo material. Así, pues, la metafísica tiene la tarea de establecer los fundamentos de la ciencia. Tiene que establecer los primeros principios, las ideas claras y distintas (yo, dios, mundo). Y, a partir de ellas, deducir todas las otras verdades indudables.
  • La física o filosofía natural (el tronco), que depende de la Metafísica, examina y explica cómo está organizado el Universo.
  • Las ciencias prácticas (las ramas), las principales son la medicina, la mecánica y la moral, serán verdaderamente ciencias cuando su dependencia orgánica con la física haya sido clarificada. [14]

Hume(s.XVIII) pretende hacer un estudio sobre el entendimiento humano y encontrar en su funcionamiento la base para establecer el fundamento de las ciencias. Para Hume el principio de cualquier conocimiento humano está en la experiencia. Todo lo que conocemos son percepciones. Estas pueden ser más intensas y primera, las impresiones de los sentidos, o menos intensas y confusas, las ideas. De las primeras surgirán las "Verdades de Hecho" en las que se apoyarán las ciencias empíricas, la física. De las ideas y de las leyes que permiten asociarlas surgirán las "Verdades de relaciones de ideas" donde se apoyarán las matemáticas. ¿Qué sitio queda para la metafísica, una supuesta ciencia que pretende conocer objetos más allá de la experiencia sensible?, para Hume ninguno. [15] Por tanto, Hume rechaza la posibilidad del conocimiento metafísico y, en general, de toda realidad estimada trascendente. La afirmación de que todo conocimiento es o conocimiento de hechos o conocimiento de "relaciones de ideas" deja fuera de la investigación científica el conocimiento de cualquier objeto "metafísico"; no hay metafísica, porque no hay objeto del que pueda ocuparse.

Durante el siglo XVIII, el creciente valor que adquiere el saber de las "ciencias positivas" o "ciencias particulares" con respecto a la metafísica, reavivó el debate en torno a dos cuestiones: a ) ¿Es la metafísica posible como ciencia?; b) ¿de qué se ocupa?

Kant quiso fundamentar la metafísica de un modo definitivo, con el fin de que dejara de ser lo que había sido hasta ahora: un "tanteo" (Herrumtappen). Hay que refundarla para que "llegue a convertirse en ciencia" y para ello Kant realizará una crítica de las límites de la razón. Kant somete a la metafísica al tribunal de la crítica y muestra que no hay posibilidad de juicios sintéticos a priori en metafísica, por tanto, niega su posibilidad como ciencia teórica. De ahí el paso a la "razón práctica", en la que parece darse la metafísica no como una ciencia, sino como una realidad moral. Pero esta posición no es satisfactoria si se quiere convertir la metafísica en ciencia.

2.4 Filosofía Contemporánea (ss XIX-XXI)

En el siglo XIX, el idealismo alemán no niega en ningún momento la posibilidad de la metafísica. Sin embargo, desde que se acentúa la necesidad de atenerse a un saber positivo, la metafísica fue sometida a una crítica constante. Para Augusto Comte, la metafísica es un modo de "conocer" propio de una "época de la humanidad", destinada a ser superada por la época positiva.

A finales del siglo XIX y a comienzos del siglo XX surgen varias tendencias anti-positivistas (neokantismo, espiritualismo) que revalorizaban la metafísica "desde dentro", es decir, desde el interior de un saber positivo. La rehabilitación que hace Henri Bergson (1859-1941) de la metafísica supone la posibilidad de una aprehensión intuitiva e inmediata de lo real, que la ciencia descompone y mecaniza. Wilhelm Dilthey (1833-1911) tiende a transformar la metafísica en una "concepción del mundo", a la vez inevitable e indemostrable. En José Ortega y Gasset (1883-1955), la metafísica no es propiamente una ciencia, porque es "saber de la realidad radical", es el saber dentro del cual se dan los demás saberes (sin que éstos, por lo demás, se deriven necesariamente de aquel, ya que no es lo mismo "basarse en" que "estar fundado o radicado en"). En Martin Heidegger, el concepto de ser no es comparable al concepto de ser "tradicional". La metafísica occidental piensa el ser del ente, pero no piensa la diferencia entre los dos. La metafísica no pregunta por la verdad misma del ser, por lo tanto, tampoco se pregunta de qué modo pertenece la esencia del hombre a la verdad del ser. No se advierte pues la diferencia ontológica entre el ser y el ente. En segundo lugar, tampoco puede la metafísica occidental comprender la verdad de ser y por lo tanto triunfa el subjetivismo. Las consecuencias del olvido del ser, transforman a los entes en "objetos" para el "sujeto" humano, que ya no aspirará a humanizarlos sino a dominarlos. Se impone así una interpretación técnica del pensar, una razón técnica en la que los entes ya ni siquiera son objetos sino tan solo "material de trabajo". Heidegger no responde qué es el ser, para él, la pregunta importante es otra: ¿cuáles fueron las consecuencias del olvido del ser?

En el siglo XX, hay corrientes de carácter declaradamente metafísico o que reconocen que lo que se hace en filosofía primariamente es un pensar de algún modo"metafísico", como el existencialismo y el vitalismo; y otras, que consideran la metafísica como una pseudo-ciencia, como el pragmatismo, el marxismo y en particular el positivismo lógico. El positivismo lógico ha adoptado una posición análoga a la de Hume y le ha agregado consideraciones de carácter "lingüístico". Ha mantenido que la metafísica surge únicamente como consecuencia de las ilusiones en que nos envuelve el lenguaje. Las proposiciones metafísicas no son ni verdaderas ni falsas: simplemente, carecen de sentido. La metafísica no es, pues, posible, porque no hay "lenguaje metafísico". La metafísica es, en suma, "un abuso del lenguaje". P. F. Strawson (1919-2006) ha distinguido entre una metafísica revisionaria o especulativa y una metafísica descriptiva. La metafísica revisionaria (cultivada, bien que no sin consideraciones de tipo descriptivo por Descartes, Leibniz y Berkeley, entre otros) es la que se propone erigir la mejor estructura conceptual posible para la comprensión y explicación de lo real y de sus diversas formas. La metafísica descriptiva (cultivada, aunque no sin intenciones de tipo revisionario, por Aristóteles y Kant, entre otros) es la que describe "la estructura efectiva de nuestro pensamiento acerca del mundo". Según Strawson, la metafísica revisionaria crea productos conceptuales de interés permanente, pero se halla al servicio de la metafísica descriptiva. Esta última es parecida al "análisis conceptual" en el sentido de la escuela de Oxford, si bien difiere de él por su alcance y generalidad.

Una de las conclusiones que se desprende de estos debates sobre la posibilidad de la metafísica como ciencia, es que en todos los casos la metafísica parece ser, como decía Aristóteles, el saber que se busca, ζητούμενη έχιστήμε. En un sentido radical de esta expresión, la metafísica parece ser "lo buscado", y, además, lo buscado mediante un "tanteo". El "tanteo" del que hablaba, y que deploraba, Kant, puede muy bien ser una condición propia de toda investigación metafísica, incluyendo la investigación de la naturaleza de la metafísica. No parece ser una condición que podrá desaparecer un día, cuando la metafísica se convierta en "ciencia".

Actividad 3: Enumera y explica brevemente los problemas de la metafísica de manera cronológica

Notas

[1Sacado de Wikipèdia

[2Cfr. La filosofía de Agustín de Hipona en Webdianoia.

[3Cfr. Avicena en Philosophica: Enciclopedia filosófica on line

[4Cfr. Avicena en Philosophica: Enciclopedia filosófica on line

[5Cfr. Avicena en Philosophica: Enciclopedia filosófica on line

[6Cfr. Averroes en Philosophica: Enciclopédia filosófica on line

[7Cfr. Averroes en Philosophica: Enciclopédia filosófica on line

[8Cfr. Aquino, Tomás de en Encliclopaedia Herder.

[9Cfr. Juan Duns Scoto en Philosophica: Enciclopédia filosófica on line

[10Cfr. Juan Duns Scoto en Philosophica: Enciclopédia filosófica on line

[11Cfr. Guillermo de Ockham en Boulesis

[12traducción: los que coinciden en un tercero, coinciden también entre sí

[14Cfr. Epígrafe 6 "El desarrollo de las ciencias" de la unidad didáctica "Descartes".


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