Ètica i Filosofia en Secundària


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Currículum de Filosofía 4º ESO LOMCE

por filosofem | 07/09/2016


La filosofía es una actividad reflexiva y crítica que, a partir de las aportaciones de las ciencias y de otras disciplinas, pretende realizar una síntesis global acerca de lo que es el hombre, el conocimiento, la conducta adecuada y la vida social y política.

Por ello, la materia Filosofía persigue como objetivo principal la comprensión por parte del alumnado de sí mismo y de su mundo, dotándole para ello de herramientas cognitivas tanto teóricas como prácticas.

  • En el plano teórico el alumnado conocerá los grandes interrogantes, los conceptos especializados y las teorías que intentan dar respuesta a las grandes cuestiones.
  • En su dimensión práctica la materia dota a los alumnos y alumnas de una actitud crítica que ayuda a no admitir ideas que no han sido rigurosamente analizadas y evidenciadas, el saber pensar, razonar y argumentar con fundamento, coherencia y de forma autónoma, la habilidad discursiva para dialogar y convencer evitando el pensamiento único y dogmático, la capacidad para discernir entre lo evidente y lo arbitrario, lo substancial y lo accidental, la gestión creativa de sus capacidades estéticas o el razonamiento moral y político autónomo. La fórmula kantiana “atrévete a saber” es acaso la expresión más certera de la tendencia filosófica a la crítica de prejuicios e ideas dominantes mayoritariamente aceptadas. La filosofía como saber crítico permite comprender al alumnado que sus ideas preconcebidas y, en general, que la tradición deben ser analizadas como datos cuya verdad no puede darse por supuesta.

La asignatura de Filosofía de 4º de la ESO se entiende como el comienzo de una reflexión que tiene continuidad en el Bachillerato mediante la asignatura del mismo nombre, impartida en el primer curso, y a través de la Historia de la Filosofía de segundo curso. Pero también es una materia que tiene un sentido propio o autónomo con respecto de aquellas asignaturas. De ahí que los temas que se tratan en los diferentes bloques de que consta traten cuestiones netamente filosóficas junto con otras de carácter más psicológico y socializador. Lo que se pretende es dotar a esta asignatura de un carácter propedéutico pero también eminentemente práctico, en el sentido de que se pueda aplicar a la vida y diferentes circunstancias en las que se desenvuelve el alumnado. La materia se estructura en cinco bloques. Uno introductorio (bloque 1) en el que se expone la especificidad del pensamiento filosófico y en el que se exponen las principales áreas en las que se divide la filosofía. Después (bloque 2) se pasa al estudio de las cuestiones acerca de “quién soy yo”, todo lo relacionado con la identidad personal y su desarrollo. El siguiente punto es el paso del “yo” al “nosotros” (bloque 3), estudiando así cuestiones relacionadas con la dimensión social del ser humano. Una vez que nos hemos adentrado en el ámbito de la interrelacionalidad, el siguiente paso es la cuestión de la transformación tanto de la realidad y la sociedad (bloque 4); aquí se tratarán cuestiones de carácter ético y estético. Por último (bloque 5), se estudiarán los dos grandes interrogantes filosóficos, esto es ¿qué es la realidad? Y ¿qué puedo conocer?, introduciendo de este modo cuestiones que aunque se estudiarán con más profundidad en cursos posteriores, tienen una importancia trascendental para la comprensión de los temas tratados durante todo el curso.

Resulta evidente la importancia de la Filosofía en el desarrollo de las competencias. La competencia en comunicación lingüística es probablemente la más trabajada. La Filosofía ayuda a través de esta competencia a que el alumno adquiera la seguridad de que la palabra es instrumento de conocimiento y a la vez vínculo cultural entre los seres humanos. El valor del concepto no es meramente teorético, sino práctico: individual y colectivo. La competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología, aunque no es propiamente una competencia filosófica, se trabaja en el estudio de los fundamentos de la ciencia y la tecnología, así como la visión del mundo que estos saberes conllevan, lo mismo que en el estudio y la aplicación de las reglas del razonamiento lógico.

El curso de Filosofía trabaja la competencia digital en relación a la búsqueda de la información y su interpretación. El alumnado tiene que saber cómo y qué buscar: no todo es igualmente relevante. Será el profesor quien oriente y dé los criterios y los objetivos para que el uso de las nuevas tecnologías sea aprovechable educativamente.

La competencia aprender a aprender garantiza que el individuo tenga recursos suficientes para formarse permanentemente. La capacidad de autonomía personal, de autorregulación de los procesos cognitivos y de la conducta en distintos contextos, hacen que esta competencia sea clave. La Filosofía también desarrolla esta competencia gracias a su trabajo por alcanzar el espíritu crítico y la autonomía personal.

La Filosofía siempre ha estado abierta a la realidad y a las inquietudes personales y colectivas del ser humano. Por ello, trabaja las competencias sociales y cívicas. La búsqueda de la felicidad individual y el bienestar colectivo son asuntos que se abordan en el curso. No son problemas teóricos, sino prácticos que involucran al alumnado para que luche por una sociedad justa y una vida dichosa. Actitudes como las de confianza en sí mismo y en los demás, solidaridad o tolerancia son las que se trabajan en la materia de Filosofía.

La filosofía dota al alumno de un conocimiento conceptual sobre la socialización y la actividad del ser humano como miembro de un colectivo. Es un saber teórico, pero imprescindible. Es un conocimiento sobre los fundamentos de nuestra convivencia, es decir, un conocimiento propiamente filosófico. No obstante, la elaboración teórica de nuestra convivencia tiene un fin práctico: el compromiso y la participación del individuo en la vida ciudadana. Todas estas actitudes serán las que doten de sentido a la capacidad creadora e innovadora, así como a la gestión de proyectos tanto individuales como en equipo.

La filosofía también ayuda a desarrollar el sentido de iniciativa y el espíritu emprendedor dentro de un marco ético ineludible para una sociedad que quiera guiarse por principios que dignifiquen al ser humano, rehuyendo así de su cosificación y mercantilización.

Por último, la filosofía trabaja la competencia sobre la conciencia y expresiones culturales. Esta competencia incluye la consideración del arte y su valor estético, así como la cultura como expresión necesaria del ser humano. La reflexión filosófica del curso, en varios de sus bloques, presenta al alumnado explícitamente el fenómeno estético y el ser cultural del hombre como realidades esenciales de lo humano.

El currículo incorpora planteamientos metodológicos y didácticos coherentes con el desarrollo de las competencias, el aprendizaje en contextos reales de los elementos transversales y de los contenidos de las áreas. Como el R.D. 116/2014 propone, y en línea con la Recomendación 2006/962/EC, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 18 de diciembre de 2006, sobre las competencias clave para el aprendizaje permanente, este decreto se basa igualmente en potenciar el aprendizaje por competencias, integradas en el resto de elementos curriculares para propiciar una renovación en la práctica docente y en el proceso de enseñanza y aprendizaje. La metodología hará hincapié, especialmente, en la compresión lectora de textos seleccionados de los autores y los temas estudiados en el curso. Los puntos centrales en los que se basa la metodología son: a) Interacción y aprendizaje: el objetivo último es que todos los alumnos y alumnas sin exclusión, adquieran los mejores aprendizajes posibles. b) Aprendizaje Situado, que enfatiza la dimensión social de los procesos de adquisición de las competencias, un aprendizaje vinculado a un determinado contexto cultural, social y de relaciones, y a unas determinadas tareas que las personas tendrán que resolver y que le permitirán adquirir la competencia necesaria. c) Estructuras de aprendizaje cooperativo, que aseguren la interacción entre iguales y con otros miembros de la comunidad educativa y el entorno. d) Didáctica específica del área, ya sea de carácter general o relacionada con algunos de los bloques de contenido, atendiendo a su singularidad, recursos a utilizar. El comentario de texto es un recurso imprescindible. Pero también es necesario trabajar la expresión oral. Trabajos individuales o en grupo, que requieran una exposición, debates, etc.

Los procedimientos de evaluación tienen que ser variados. Junto con las pruebas escritas, el profesor o la profesora valorará las exposiciones orales, tanto individuales como en grupo; además, tendrá en cuenta los comentarios de textos escritos a lo largo del curso y la realización de breves redacciones sobre cuestiones filosóficas. Igualmente evaluará la participación en clase cuando se realicen debates.

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